🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
✇LibreRed

El proceso de paz sobre el Sáhara Occidental se estanca y refuerza la posición de Marruecos

Por: A. Goikoetxea

El proceso político sobre el Sáhara Occidental iniciado a principios de 2026 bajo mediación de Estados Unidos se encuentra en punto muerto, según ha trascendido. La impasse limita las opciones de los negociadores del Frente Polisario y podría favorecer la posición marroquí de autonomía para el territorio, una propuesta que España respaldó en 2022.

Tres diplomáticos ante un callejón sin salida

La delegación del Polisario, compuesta por tres diplomáticos veteranos, afronta un escenario de reducida capacidad de maniobra. Aunque el proceso arrancó con expectativas bajo el paraguas de Washington, la falta de avances concretos sitúa al movimiento saharaui en una posición comprometida. Fuentes diplomáticas consultadas por la prensa magrebí señalan que los mediadores estadounidenses no han logrado acercar las posturas entre las partes implicadas: Marruecos, Argelia y el propio Polisario.

El estancamiento beneficia de facto a Rabat, que defiende un plan de autonomía para el Sáhara Occidental bajo soberanía marroquí. Este modelo fue respaldado por el Gobierno de España en la carta del presidente Pedro Sánchez a Mohamed VI en marzo de 2022, un giro diplomático que sigue marcando la posición oficial de Madrid.

El factor argelino y las opciones del Polisario

Argelia, principal valedor histórico del Frente Polisario, mantiene su apoyo al movimiento saharaui, aunque sin variar su postura pública. La mediación estadounidense, que busca una solución negociada, no ha logrado hasta ahora desbloquear las diferencias fundamentales entre la propuesta autonomista marroquí y la reivindicación independentista del Polisario.

Los negociadores saharauis, según fuentes próximas a la delegación, disponen de un margen de acción limitado: aceptar un marco negociador que dé prioridad a la autonomía, arriesgándose a una fractura interna, o mantener la posición maximalista con el riesgo de quedar al margen del proceso. La comunidad internacional observa con atención el desarrollo, pendiente de una posible nueva ronda de contactos impulsada por Washington.

✇LibreRed

Irán golpea instalaciones militares de EE.UU. en Kuwait mientras Washington completa nueve jornadas de ataques

Por: M. Espluga

El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) ha lanzado ataques contra sistemas de radar, almacenes de equipos y un hangar de vehículos aéreos no tripulados (UAV) estadounidenses en Kuwait, según informaron fuentes oficiales iraníes este lunes. La acción se produce en el marco de la novena jornada consecutiva de bombardeos de Estados Unidos contra objetivos en Irán, que este domingo incluyó un ataque contra la planta nuclear de Darkhovin, en el suroeste del país.

El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) detalló que sus fuerzas llevaron a cabo ataques contra centros de mando militares iraníes, sistemas de defensa aérea, instalaciones de vigilancia costera, capacidades marítimas, plataformas de lanzamiento de misiles y drones, así como redes de comunicación. La ofensiva contra la central de Darkhovin, aún en construcción, ha sido calificada por Teherán como una escalada especialmente grave.

Advertencia de represalias

El viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, calificó el ataque como «una peligrosa agresión» contra la infraestructura pacífica del país y advirtió que Irán actuará en respuesta. Las declaraciones, recogidas por medios locales, no especificaron el alcance ni el momento de las posibles represalias, pero aumentan la tensión en una región ya crispada por el pulso entre ambas potencias.

El bombardeo sobre Kuwait, donde Estados Unidos mantiene bases militares clave, supone un salto cualitativo en el conflicto, al extenderse a un tercer país. El IRGC reivindicó haber alcanzado sistemas de radar, un hangar de UAV y almacenes de equipamiento militar, aunque no se han reportado víctimas ni daños confirmados de forma independiente.

Impacto regional y global

La escalada entre Washington y Teherán, que dura ya nueve días consecutivos de ataques, amenaza con desestabilizar aún más Oriente Próximo y disparar los precios energéticos globales. Kuwait, aliado de Estados Unidos y miembro de la OPEP, se ve directamente implicado en las hostilidades, lo que podría tener consecuencias para el suministro de crudo. España, como socio de la UE y la OTAN, sigue con atención el desarrollo de los acontecimientos, que podrían afectar a la seguridad europea y a los mercados de energía.

✇Rebelion

Cinismo de clase en Estados Unidos

Por: Martina Neyra

En Estados Unidos está en marcha una guerra contra los migrantes pobres, a los que se cataloga de personas indeseables, una calificación que hace referencia a los humildes del mundo no importa del país de donde vengan, ni las condiciones de violencia, miseria, hambre, destrucción ambiental que los obliguen a dejar su suelo natal, condiciones que son propiciadas en gran medida por Estados Unidos. Todos los días se conocen nuevas disposiciones jurídicas, restricciones legales y económicas, anuncios amenazantes, con mucha dosis de crueldad, clasismo y racismo.

Quedaría la impresión de que en Estados Unidos ‒un país de inmigrantes‒ se rechaza a todos los extranjeros, con independencia de sus extracción de clase. Esto no es cierto, porque en los Estados Unidos se acoge a ciertos migrantes, que hagan parte del club de los ricos del planeta, predominantemente blancos.  Esto lo evidencian dos hechos de índole clasista: la venta de visas doradas y el asilo de afrikáneres que proceden de Sudáfrica. 

VENTA DE VISAS DORADAS [GOLDEN CARD]

En Estados Unidos existe la Green Card [Carta Verde], una visa especial que se concede a ciertas personas que quieran vivir y trabajar en ese país y quienes la obtengan gozan de los mismos derechos de cualquier ciudadano estadounidense. Los que quieran esa visa deben hacer una solicitud, realizar unos trámites y esperar aprobación oficial del gobierno de Estados Unidos. Donald Trump ha propuesto una nueva visa, la Golden Card [Tarjeta Dorada], la que puede comprarse sin realizar ningún trámite, simplemente desembolsando la “modesta cifra” de cinco millones de dólares [equivalentes a unos veintidós mil millones de pesos colombianos].

Trump es un típico capitalista que ve a Estados Unidos como una gigantesca empresa en la que pueden obtenerse jugosos réditos, a costa de la explotación y miseria de la gran mayoría de la población de ese país y del resto del mundo. Trump demuestra una sólida conciencia y solidaridad de clase, con los de su clase, los capitalistas, multimillonarios y poderosos no importa donde hayan nacido, siempre que tengan como identidad el capital del que dispongan. Con esa perspectiva, Trump ha dicho que esa Tarjeta Dorada va a atraer a inversionistas con dinero líquido, los cuales van a crear empleos y a pagar impuestos, para beneficio de esa economía, a diferencia de los migrantes pobres que son, para esos ricos, un incómodo estorbo, que hay que quitar del camino. A los millonarios que compren su Tarjeta Dorada se les garantiza la ciudadanía de Estados Unidos, pero eso si deben ser de “clase mundial”, gentes de muy “alto nivel”, agregó Trump, del nivel delincuencial que a él lo caracteriza y que forma parte de la identidad de la lumpenburguesía de cualquier lugar del planeta.

ASILO Y REFUGIO A “BLANCOS PUROS” [AFRIKANERES] DE SUDAFRICA

El otro hecho que expresa el claro carácter de clase del gobierno de Donald Trump es el de la acogida jubilosa de 59 “refugiados” de la etnia blanca afrikáners de Sudáfrica. Son “blancos puros” que pertenecen al minoritario sector que mantuvo el Apartheid en ese país durante décadas y sometió con brutalidad a la población negra, la mayoría absoluta, de ese territorio. Descienden directamente de los holandeses que llegaron al sur del continente africano desde 1652. Aunque solo constituyen el 7% de la población de Sudáfrica, acaparan el 50% de la tierra, lo que indica su poder económico.

Para obtener refugio en Estados Unidos han alegado que están siendo sometidos a un genocidio, ejercido contra ellos por ser blancos, por parte de la mayoría negra del país. Y Trump ha usado este argumento como excusa para darles asilo, indicando que “es un genocidio lo que está ocurriendo y “están matando a los granjeros. Da la casualidad de que son blancos”. A lo que había que agregar que no solo son blancos, sino que pertenecen a una fracción de la clase dominante de Sudáfrica.

De ahí que se les acoja como refugiados, se envíe un avión chárter de Estados Unidos para llevarlos hacia ese país y se invente un genocidio. Este término, en boca de genocidas de larga data como son los asociados al poder en Estados Unidos, es falaz, cuando ese país es responsable directo del genocidio de Palestina. Mientras que Israel asesina cada segundo a hombres, niños y mujeres, a los que bombardea en escuelas y hospitales, los acorrala y los mata de hambre, los palestinos [claro pobres y de color oscuro] ni siquiera gozan del derecho a que se reconozca que ellos están viviendo a flor de piel un genocidio sin precedentes en la historia reciente del mundo.

La medida del gobierno de Trump tiene un sesgo genocida de clase y de raza, porque al tiempo que se inventa un genocidio, niega el real, el de Palestina, e incluso acusa a Sudáfrica por haber interpuesto una demanda contra el estado sionista y asesino de Israel. 

Como para que no queden dudas de su clasismo, Trump dispuso que los afrikáneres recién llegados sean alojados en hogares que cuenten con mobiliario y artículos domésticos esenciales. Algo que se les niega a los millones de migrantes que hace años malviven en Estados Unidos y a los que se les encarcela en jaulas o se les expulsa a las cárceles de Bukele en el Salvador.

No solo a los palestinos se les niega cualquier ayuda ‒salvo la humanitaria de bombardearlos a diario‒-sino que se niega el asilo a personas procedentes de Afganistán, Sudán o El Congo, asolados por guerras, guerras que llevan la marca Made in Usa.

La importancia de la clase social

En síntesis, para los multimillonarios todos los privilegios porque se les considera como humanos de primera clase, que merecen las atenciones del gobierno de Estados Unidos y de sus clases dominantes, mientras que a los migrantes pobres, que se les concibe como una plaga indeseable, sucia y apestosa,  se  les persigue con una crueldad de clase, propia del capitalismo realmente existente y no de los manuales de economía neoliberales, que aplauden la “libertad de elegir” que supuestamente proporciona el capitalismo.

Esto indica que la C-L-A-S-E [en inglés C-L-A-S-S], esa impronunciable palabra de cinco letras al decir de Noam Chomsky, es una realidad material que sigue existiendo y su consideración es fundamental para entender lo que sucede hoy en la primera potencia del mundo. En consecuencia, aunque sean importantes otros aspectos, entre ellos el racial y el de género, en última instancia Donald Trump y compañía, con su cinismo y desprecio de clase (CLASISMO) ‒ expresión de la lucha de clases que libran desde arriba los poderosos del mundo contra los trabajadores, los desvalidos, los migrantes pobres‒ evidencian la importancia de la conciencia y solidaridad de clase por parte de los capitalistas de allá y acullá, algo que deberían aprender los miembros de las desorganizadas clases subalternas, tanto en el corazón del imperio como en nuestro heterogéneo mundo periférico y dejar a un lado tanta ideología woke, que despolitiza e inmoviliza en la lucha contra el capitalismo realmente existente.

Publicado en papel en El Colectivo (Medellín), No. 108, junio de 2025.

✇Rebelion

¿Dónde nos llevan los designios celestiales del imperio?

Por: Martina Neyra

“En cuanto termine la guerra [Primera Guerra Mundial] podremos someterlos a nuestro modo de pensar, entre otras cosas porque estarán financieramente en nuestras manos”. William Wilson, presidente de EE.UU., en carta al coronel House.

Toda la historia de EE.UU. cabe en una gota de petróleo, en un dólar, en una bala, y la de su clase dirigente para hacer lo que hace, cabe en una sola mentira, la continua remisión de sus quehaceres a su designio divino como raza. No es un asunto menor, no es una casualidad, es el propósito elaborado a partir de una práctica que da como consecuencia una filosofía, un sistema de pensamiento fruto de una guerra permanente que busca “la solución final”.

En la guerra contra España, Doménico Losurdo explica cómo la dirigencia estadounidense reclamaba la libertad y la independencia de la isla de Cuba aduciendo que es que es “tan vecina a nuestras fronteras”, y de paso acusaba al viejo imperio de emplear medidas que son una “desgracia para la civilización cristiana”, mezclando de es manera la idea de pertenencia a EEUU en una llamada atribuyéndose la “democracia, la moral y la religión” apartando o condenando a el viejo imperio español de todo ello por más católico que éste se hiciese llamar. De semejante modo el imperio naciente se daba la autorización sagrada de intervención.

El autor se detiene en McKinley cuando toma la decisión de anexionarse Filipinas declarando que ha tenido un encargo de “Dios Todopoderoso”, pues había rezado para que le iluminase y fue eso lo que hizo que el designio le liberase de toda tribulación, ni siquiera de la posibilidad de permitir que se encargase de la tarea “a Francia o a Alemania, nuestros rivales comerciales en Oriente”, y continua diciendo el autor del ensayo que los filipinos no podían tampoco hacerse cargo porque eran “ineptos para el autogobierno”, y se hundirían en la “anarquía y (el) mal gobierno” peor que lo que hacía el imperio español:

“No nos quedaba más remedio que conservar Filipinas, educar a los filipinos elevándolos, civilizándolos y cristianizándolos, y -con ayuda de Dios- hacer lo mejor para ellos, como nuestros hermanos, para los que también murió Cristo. Y entonces me fui a la cama, me amodorré y dormí profundamente.”

Ha quedado en la historia la destrucción sembrada por el ejército estadounidense, la matanza de la población, la hambruna y las enfermedades causadas de manera general, el encierro de la población en campos de concentración, “y hasta recurriendo en determinados casos al asesinato de todos los varones mayores de diez años.”

El imperio experimenta un gusto por la guerra mezclando robo con encargo divino, la verticalidad de las cuentas y la vara religiosa, y con ese espíritu acomete la primera Guerra Mundial. Entrando en ella es cuando el presidente Wilson, ese que parecía tan “demócrata”, escribe a su coronel House sobre sus “aliados”: “En cuanto termine la guerra podremos someterlos a nuestro modo de pensar, entre otras cosas porque estarán financieramente en nuestras manos”. La grandeza imperial se funda en la degradación de sus mismos aliados, y reforzará semejante “grandeza” con el encargo celestial elaborando la mística con la que educa a los suyos en el afán de conquista sin dar pie a cuestionarse lo hecho mientras anulan los 5 sentidos de la población embutiendo en su ideario las palabras paz, democracia, valores humanos, todo tan manoseado que desaparece el significado.

A partir de aquí Losurdo presenta declaraciones de los presidentes del imperio, todas como se verá insistiendo en la misma elaboración fundamentalista economica-política-religiosa con la que desentenderse de la responsabilidad que cae sobre ellos como clase y aparato de sojuzgamiento mundial. En la Guerra fría Eisenhower, en 1953, declara: “La libertad está en lucha contra la esclavitud; la luz contra las tinieblas”. En otra ocasión ordena a sus oyentes que inclinen la cabeza ante “Dios todopoderoso” y como si se dirigiese a ese su Dios dice: “Que todo se desarrolle para el bien de nuestro amado país y para Tu gloria. Amén”.

Foster Dulles -·un puritano riguroso”, según Churchill-, declara con orgullo: “en el Departamento de Estado nadie conoce la Biblia mejor que yo”. (Éste es el que declaraba que a la juventud había que introducirla en el mundo de la drogadicción, la música sin sentido, y todas las perversiones para controlarla mejor, ese era su “lado práctico”). Aseguraba: “Estamos convencidos de que es necesario hacer que nuestro pensamiento y nuestras prácticas políticas reflejen del modo más fiel posible la fe religiosa según la cual el hombre tiene en Dios su origen y su destino”. Mientras Dulles sostiene que los que se niegan a ponerse de su parte contra la Unión Soviética viven bajo “pecado”, los EEUU dirigen la cruzada como “pueblo moral” que son.

Ronald Reagan, desde 1983 será el conductor moral añadiendo que su “pueblo” es el más fiel a Dios, haciendo de cartel para lanzar la lucha contra “el enemigo ateo” y combatiendo” el pecado y el mal” como manda la “Escritura” y “Nuestro Señor Jesús”.

Clinton comenzó su mandato con las siguientes palabras: “Hoy celebramos el misterio de la resurrección americana”, para luego traer a colación “el pacto de nuestros padres fundadores y el Todopoderoso”. Y añadió: “Nuestra misión es intemporal”. Terminó declarando: “Desde esta cumbre de la celebración escuchamos una llamada de auxilio en el valle. Hemos oído las trompetas, hemos realizado el cambio de guardia. Y ahora, cada uno a su modo y con la ayuda de Dios, debemos responder a la llamada. Gracias y que Dios os bendiga a todos”. Cuando fue reelegido dio “gracias a Dios por haberle hecho nacer americano”.

George W.Bush hizo su campaña electoral con el dogma: “Nuestra nación ha sido elegida por Dios y tiene la misión histórica de ser un modelo para el mundo”.

Todo indica que los imperialistas toman la religión bajo sus intereses expansionistas y exterminadores como medio para dominar a los pueblos y hacer de ellos esclavos.

Para terminar Doménico Losurdo escribe: “Incluso la aniquilación atómica de Hiroshima es ocasión para ensalzar al Todopoderoso, que ha reafirmado clara y justamente su confianza en el pueblo elegido, garantizándole en exclusiva la nueva y terrible arma de destrucción masiva. Así es como argumenta el presidente Truman: “Damos gracias a Dios por haberla puesto a nuestra disposición y no en manos de nuestros enemigos, y le rogamos para que nos enseñe a usarla según Sus disposiciones y Sus designios”. Como se ve, la legitimación y la asistencia divina están garantizadas también para las nuevas Hiroshima Después han figurado como presidentes otros tantos, son figurones que cambian porque el gran capital culebrea para agrupar fuerzas en dirección del objetivo que define a la clase imperial. En situaciones de crisis sistémica como es la que sufre hoy, comprobamos diariamente que su apoyo en ese mandato divino que se atribuyen se infla junto a su mal estado, y busca la Tercera Guerra Mundial, ¿nuclear?, con “aspiraciones de conquista y designio celestial”, en el Norte, en el Sur, en el Este y en el Oeste.

En la actualidad tenemos como emprendedor mercenario de la tarea imperial, con los mismos presupuestos de exterminio, de genocidio, de “Solución final”, bajo el manto bíblico y toda la fraseología “democrática y celestial”, al ente colonial que cuida y arma EE.UU. El último escándalo “civilizatorio divino” fue hace dos días en la ONU votando contra un acuerdo de paz en Gaza.

Toda la historia de EE.UU. cabe en una gota de petróleo, en un dólar, en una bala, y la de su clase dirigente para hacer lo que hace, cabe en una sola mentira, la continua remisión de sus quehaceres a su designio divino como raza.

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis; Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero; y, Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Colaborador del canal Antiimperialistas.com, de la Red en Defensa de la Humanidad.

✇Rebelion

Rebelión y guerra en Los Ángeles

Por: Martina Neyra

Como instrumento de las élites estadounidenses y expresión de las ideas más nefastas del supremacismo yanqui, el programa político que encabeza Donald Trump busca recuperar el cercenado poderío imperial de Estados Unidos. Su estrategia: combinar la guerra total a escala global contra los países enemigos, exacerbar la sumisión de países y entes político económicos ya subordinados y construir y eliminar a un enemigo interno en lo nacional.

A través de identificar a los inmigrantes como el enemigo interno, Trump construye el relato de que esa población– en especial la latina, asiática y africana– es la causa de todos los problemas del país. Las redadas contra migrantes se iniciaron bajo el argumento que sólo se deportarían a personas con una situación migratoria irregular que hubieran cometido algún delito. Pronto esto se demostró falso. Las deportaciones al centro de detención en El Salvador y a otros países incluyeron incluso a ciudadanos estadunidenses y a personas sin siquiera una multa de tránsito. Entre los criterios para identificarlos como delincuentes, además de aplicar el criterio racial, era que ellos tenían tatuajes (¡uno de cada tres estadunidenses tiene tatuajes!).

Desde el fin de semana pasado, la política antimigrante de Trump topó con la realidad: una rebelión espontánea de latinos –principalmente mexicanos– en la ciudad de Los Ángeles. Las redadas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) fueron directamente a centros de trabajo en busca de personas “indocumentadas”. Eso detonó la ira popular. Cientos de personas las enfrentaron, impidiendo sus labores. Los combates se extendieron contra policías, personal de la FBI, de la DEA y de la oficina de seguridad del suelo patrio. Fue entonces que Trump envío a 2 mil tropas de la Guardia Nacional y 500 marines para sofocar la rebelión y, hasta ahora nada han podido hacer.

La Guardia Nacional es la reserva militar de Estados Unidos. Ese cuerpo represivo y de ocupación, fundado en 1663, antes de que Estados Unidos existiera como país independiente, fue enviado sin la anuencia del gobernador de California (algo que no ocurría desde hace 60 años). Su presencia en las calles, atacando a la población, pone en evidencia una guerra civil en curso, que había permanecido soterrada. Los inmigrantes, como enemigo interno, son el objetivo de la guerra interna.

El estado de California representa por sí solo la quinta economía más grande del mundo y Los Ángeles la ciudad más desigual de Estados Unidos. Un tercio de sus residentes viven en la línea de la pobreza. Mientras el precio por metro cuadrado de tierra está entre los 10 más caros del mundo, 80 mil ciudadanos viven en las calles. Es una de las ciudades en que el proceso de desindustrialización de fines del siglo XX avanzó de manera ejemplar con la gentrificación de barrios, la especulación inmobiliaria y la superexplotación de los trabajadores, sacando una renta extraordinaria de los inmigrantes sin papeles.

En la década de 1990, el urbanista crítico Mike Davis en Ciudad de Cuarzo resaltó su carácter de promesa utópica y de vertedero posmoderno del sueño americano. Alertó sobre los desastres sociales que podían venir a causa de la estructura imperante. En 1992, ante la exoneración de cuatro policías que habían golpeado casi hasta la muerte al taxista afro Rodney King, estalló en esa ciudad una revuelta de enorme magnitud: 63 personas fueron asesinadas por la policía, miles fueron detenidas y decenas de miles de negocios fueron incendiados. Por aquel entonces, Los Ángeles era la segunda ciudad con mayor población afro de Estados Unidos. Hoy la revuelta migrante alerta sobre un conflicto de proporciones inéditas: más de 40 por ciento de su población es latina.

No todo es rebeldía. La gente también tiene miedo. El terrorismo de Estado sigue siendo funcional. Los restaurantes mexicanos registran poca afluencia.

Mucha gente teme ser deportada. Algunas personas han dejado de salir de sus hogares. Esta guerra interna amenaza con quebrar lazos comunitarios muy profundos.

La rebelión rebasó a las organizaciones sociales. Los sindicatos están paralizados y sumidos en su periodo de negociación contractual. Las fuerzas más activas y beligerantes son las de las agrupaciones vecinales que luchan por la vivienda, defienden a la población inmigrante y fortalecen la vida comunitaria. Para ellas el desafío de hoy radica en combinar el alzamiento espontáneo con estrategias de resistencia a largo plazo. Identifican que la verdadera batalla será en los barrios y por periodos prolongados.

Si el conflicto se sostiene o aumenta, lo más probable es que las élites políticas intentarán decantar las contradicciones a través de las disputas político electorales entre demócratas y republicanos y sus ONG afines, tratando de hacer discreta una guerra interna que, como ocurre con las guerras externas, requieren tanto del garrote como de la zanahoria.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/06/10/opinion/rebelion-y-guerra-en-los-angeles

✇Rebelion

Los últimos días de Gaza

Por: Caty R

Esto es el fin. El último capítulo sangriento del genocidio. Pronto terminará todo. En unas semanas como mucho. Hay dos millones de personas acampadas entre los escombros o al aire libre. Docenas de ellas son asesinadas a diario por los proyectiles, los misiles, los drones, las bombas y las balas. Carecen de agua limpia, medicinas y alimento. Han alcanzado el punto de colapso. Enfermos, heridos, aterrorizados, humillados, abandonados, desahuciados, hambrientos, sin esperanza.

En las últimas páginas de esta historia de horror, Israel está provocando sádicamente a los hambrientos palestinos con promesas de comida, atrayéndolos a la estrecha y congestionada franja de tierra de catorce kilómetros que limita con Egipto. Israel y su cínicamente llamada Fundación Humanitaria de Gaza (GHF, por sus siglas en inglés), supuestamente financiada por el Ministerio de Defensa de Israel y el Mossad, están convirtiendo el hambre en un arma. Están atrayendo a los palestinos al sur de Gaza del mismo modo que los nazis atraían a los judíos hambrientos del gueto de Varsovia para que subieran a los trenes que los llevaban a los campos de exterminio. El objetivo no es alimentar a los palestinos. Nadie sostiene seriamente que haya suficientes alimentos o centros de ayuda. El objetivo no es otro que hacinar a los palestinos en recintos fuertemente vigilados y deportarlos.

Miembros de una empresa privada de seguridad de EE.UU., contratada por la Fundación Humanitaria de Gaza (sic) dirige a los palestinos que se juntan para recibir paquetes de ayuda en un centro de distribución del centro de la Franja de Gaza el 8 de junio de 2025, mientras tropas israelíes disparan bombas de humo (Foto: Eyad vía Getty Images).

¿Qué viene a continuación? Hace tiempo que desistí de intentar predecir el futuro. Pero se producirá una explosión humanitaria final en el matadero humano de Gaza. Lo vemos en las aglomeraciones de palestinos que luchan por conseguir un paquete de alimentos, lo que ha desembocado en que mercenarios israelíes y estadounidenses hayan matado a tiros al menos a 130 personas y herido a más de 700 en los primeros ocho días de distribución de ayuda. Lo vemos con Benjamin Netanyahu armando a bandas vinculadas al ISIS [Estado Islámico de Irak y Siria] en Gaza que saquean los suministros de alimentos. Israel, que ha eliminado a cientos de empleados la UNRWA (la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo), médicos, periodistas, funcionarios y policías en asesinatos selectivos, ha orquestado la implosión de la sociedad civil.

Yo sospecho que Israel facilitará una abertura en la valla que recorre la frontera con Egipto. Los desesperados palestinos saldrán en estampida hacia el Sinaí egipcio. Puede que todo acabe de otra manera, pero acabará pronto. Los palestinos ya no pueden soportar mucho más.

Nosotros –participantes de pleno derecho en este genocidio– habremos logrado nuestro demencial objetivo de vaciar Gaza y expandir el Gran Israel. Habremos bajado el telón del genocidio retransmitido en directo. Nos habremos burlado de los omnipresentes programas universitarios de estudios sobre el Holocausto, diseñados, según parece, no para equiparnos para poner fin a los genocidios, sino para deificar a Israel como una víctima eterna con licencia para llevar a cabo matanzas masivas. El mantra del nunca más es una broma. La idea de que cuando tenemos la capacidad de detener un genocidio y no lo hacemos somos culpables, no se aplica a nosotros. El genocidio es una política pública. Avalado y sostenido por nuestros dos partidos gobernantes [demócratas y republicanos].

No hay nada más que decir. Tal vez ese sea el objetivo: dejarnos sin palabras. ¿Quién no se siente paralizado? Y tal vez ese sea también el objetivo: paralizarnos. ¿Quién no está traumatizado? Tal vez eso también esté planificado. Según parece, nada de lo que hagamos puede detener la masacre. Nos sentimos indefensos. Nos sentimos impotentes. El genocidio como espectáculo.

Yo he dejado de mirar las imágenes. Las filas de cuerpecitos amortajados. Los hombres y mujeres decapitados. Las familias quemadas vivas en sus tiendas. Los niños que han perdido sus extremidades o están paralíticos. Las máscaras mortuorias blanquecinas de aquellos a quienes sacan de los escombros. Los lamentos de dolor. Los rostros demacrados. No puedo mirar más.

Este genocidio nos perseguirá. Resonará en la historia con la fuerza de un tsunami. Nos dividirá para siempre. No hay vuelta atrás.

¿Y cómo recordaremos? No recordando.

Una vez se haya acabado, todos aquellos que lo apoyaron, todos aquellos que lo ignoraron, todo aquellos que no hicieron nada, reescribirán la historia, incluyendo su historia personal. Era difícil encontrar a alguien que admitiera ser nazi en la Alemania de posguerra, o a un miembro del Klu Klux Klan una vez que terminó la segregación en el sur de EE.UU. Una nación de inocentes, de víctimas incluso. Nos encanta pensar que habríamos salvado a Anne Frank, pero la verdad es otra. La verdad es que, paralizados por el miedo, casi todos nosotros sólo nos salvaríamos a nosotros mismos, incluso a costa de los demás. Pero es una verdad difícil de afrontar. Esa es la verdadera lección del Holocausto. Mejor borrarla.

En su libro “Un día, todos habrán estado siempre contra esto”, Omar El Akkad escribe:

“Si un avión no tripulado pulveriza un alma anónima al otro lado del planeta, ¿quién de nosotros quiere montar un escándalo? ¿Y si resulta que era un terrorista? ¿Y si la acusación resulta ser cierta y, por consiguiente, nos tachan de simpatizantes del terrorismo, nos condenan al ostracismo y nos insultan? Por lo general, las personas se sienten más motivadas por lo peor que les pueda pasar. Para algunos, lo peor que les puede pasar es que un misil acabe con su linaje. Toda su vida convertida en escombros y todo ello justificado preventivamente en nombre de la lucha contra terroristas que son terroristas por defecto, por haber sido asesinados. Para otros, lo peor que les puede pasar es que les insulten a gritos”.

(En este vínculo pueden ver mi entrevista con el escritor egipcio-canadiense El Akkad, en inglés).

No se puede diezmar a un pueblo, efectuar bombardeos de saturación durante 20 meses para arrasar sus hogares, sus pueblos y ciudades, masacrar a decenas de miles de inocentes, llevar a cabo un asedio para asegurar la muerte por inanición de miles de personas, expulsarlos de la tierra en la que han vivido durante siglos y no esperar que se produzcan represalias. El genocidio terminará. Comenzará la respuesta al reinado del terror de Estado. Si creen que no ocurrirá no saben nada de la naturaleza humana ni de historia. El asesinato de dos diplomáticos israelíes en Washington y el ataque contra partidarios de Israel en una protesta en Boulder, Colorado, son sólo el principio.

Chaim Engel, que participó en la sublevación del campo de exterminio nazi de Sobibor (Polonia), describió cómo, armado con un cuchillo, atacó a un guardia del campo.

“No es una decisión”, explicó Engel años después. “Simplemente reaccionas, reaccionas instintivamente a eso. Simplemente pensé: `Vamos allá, podemos lanzarnos y hacerlo´. Y lo hice. Fui con el hombre de la oficina y matamos a ese alemán. Con cada puñalada, decía: ‘Esto es por mi padre, esto por mi madre, por toda esta gente, por todos los judíos que mataste’”.

¿Acaso alguien espera que los palestinos actúen de otro modo? ¿Cómo van a reaccionar cuando Europa y Estados Unidos, que se consideran a sí mismos la vanguardia de la civilización, han apoyado un genocidio que ha asesinado a sus padres, a sus hijos, a sus comunidades, ocupado sus tierras y derribado sus hogares y pueblos hasta convertirlos en escombros? ¿Cómo no van a odiar a quienes les hicieron eso?

¿Cuál es la lección que este genocidio ha impartido no solo a los palestinos, sino a todas las personas del Sur Global?

Es inequívoco: no importáis. El derecho humanitario no es aplicable a vosotros. No nos importa vuestro sufrimiento, el asesinato de vuestros hijos. Sois alimañas. Seres despreciables. Merecéis ser asesinados, morir de hambre y ser desahuciados. Deberíais ser borrados de la faz de la tierra.

“Para preservar los valores del mundo civilizado, es necesario incendiar una biblioteca”, escribe El Akkad:

“Volar una mezquita. Incinerar olivos. Vestirse con la lencería de las mujeres que huyeron y luego hacerse fotos. Arrasar universidades. Saquear joyas, obras de arte, alimentos, bancos. Detener a niños por coger verduras. Disparar a niños por tirar piedras. Hacer desfilar a los hombres capturados en ropa interior. Romperle los dientes a un hombre y meterle una escobilla de váter en la boca. Echar perros de combate a un hombre con síndrome de Down y dejarlo morir. De lo contrario, el mundo incivilizado podría ganar.

Hay personas a las que conozco desde hace años a las que no volveré a hablar. Ellas saben lo que está pasando; ¿quién no? No correrán el riesgo de enemistarse con sus colegas, ser difamados como antisemitas, poner en peligro su estatus, sufrir una reprimenda o perder su empleo. No se arriesgan a morir, como hacen los palestinos. Se arriesgan a que se empañen los patéticos monumentos de estatus y riqueza que se han pasado la vida construyendo. Ídolos. Se inclinan ante estos ídolos. Adoran a esos ídolos. Están esclavizados por ellos.

A los pies de esos ídolos yacen decenas de miles de palestinos asesinados.

Fuente: https://chrishedges.substack.com/p/the-last-days-of-gaza

El presente artículo puede reproducirse libremente a condición de que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelión como fuente del mismo.

✇Rebelion

Dos multimillonarios enfrentados por más dinero y poder

Por: Martina Neyra

Se acaba de cumplir lo que no pocos analistas políticos auguraron: el fin del romance del presidente de EE.UU., Donald Trump, y su controvertido asesor Elon Musk, considerado el hombre más rico del mundo.

Luego de varios meses de amoríos intensos entre los dos multimillonarios, la bronca estalló entre ambos la pasada semana, y de que manera.

Musk anunció su abandono de la Casa Blanca y pocas horas después arremetió con severas críticas y ofensas contra el gobernante de Washington.

Por su parte, Trump, ni corto ni perezoso, respondió a su “expareja” acusándole de consumir drogas, y por esa razón su comportamiento.

En pocos días ya se han dicho de todo, hasta del mal que van a morir, y es de esperar que el enfrentamiento se caliente aun más, a juicio de los analistas.

Detrás de las divergencias, y también delante, están el dinero y la sed de supremacía de dos maniáticos que ansían el trono de un imperio que transita hacia su fin, como le ocurrió al romano en su tiempo por las luchas de poder.

Los mismos expertos alertan que la batalla campal entre los referidos multimillonarios corre el peligro de terminar en una grave crisis política sin precedentes en EE.UU.

Vaticinan, de otro lado, que las ambiciones entre los integrantes de la Casa Blanca pueden dar al traste con el segundo gobierno de Trump.

Concuerdan además en que, igual a Musk, el secretario de estado, Marco Rubio, termine por salirse o sea expulsado del gabinete estadounidense por el actual mandatario.

Las mismas fuentes subrayan que Rubio es otro arribista, y recuerdan que compitió con su ahora jefe por la candidatura a la presidencia por el partido Republicano.

Aunque se den caricias hoy, como antes Musk y Trump, el responsable de la diplomacia de EE.UU. tiene conocidas aspiraciones de convertirse en inquilino de la Casa Blanca.

La confrontación entre ese trio solo ha comenzado, y parafraseando contrariamente a lo que reza un viejo refrán popular, puede que la sangre sí llegue hasta el rio.

✇Rebelion

Sobre el mito de que Washington abandonó la hipocresía

Por: Martina Neyra

Tras la visita de Donald Trump a los Estados árabes del Golfo, hubo muchos comentarios sobre un cambio radical que el recién estrenado presidente de EE.UU. supuestamente introdujo en la política exterior estadounidense, en particular hacia la región árabe. Los comentarios se basaban en las declaraciones de Trump durante la visita, en particular sus elogios a lo que describió como los notables éxitos de los regímenes exportadores de petróleo y gas del Golfo, y su insinuación de que la principal fuente de su riqueza es su habilidad para gestionar los asuntos. Acompañó sus elogios con su repetida afirmación de que había puesto en marcha un cambio radical en la política exterior de Washington, de modo que Estados Unidos ya no da lecciones de democracia a otros Estados, ni intenta reconstruir algunos de ellos sobre bases democráticas, en referencia a los fracasos estadounidenses en Irak y Afganistán.

En realidad, el único periodo de la historia moderna en el que se produjo un cambio real, aunque limitado, en la política árabe de Washington fue durante el primer mandato de George W. Bush (2001-2005) y la primera mitad de su segundo mandato (2005-2009). La arrogancia de Estados Unidos en el apogeo de la hegemonía mundial unipolar que experimentó en la última década del siglo pasado, tras el colapso del sistema soviético, dio lugar a la llegada de los neoconservadores al poder en la nueva administración. Los neoconservadores promovieron una ingenua política idealista que fantaseaba con una réplica del papel que Estados Unidos desempeñó en la reconstrucción de Europa Occidental y Japón sobre bases supuestamente democráticas, pero esta vez en la región árabe. De hecho, la ideología neoconservadora proporcionó a la administración Bush un pretexto para su ocupación continuada de Iraq, pretexto que adquirió mayor importancia cuando el pretexto principal original (la mentira de que Sadam Husein poseía armas de destrucción masiva) se vino abajo.

Washington se embarcó entonces en un intento de construir un sistema democrático en Iraq que se ajustara a sus intereses, tratando de imponerlo al pueblo iraquí a través de legisladores de su propia elección, hasta que el movimiento popular convocado por la autoridad religiosa chií le obligó a aceptar una asamblea constituyente elegida en lugar de una designada por el ocupante. En ese momento, en un esfuerzo por afirmar la sinceridad de sus intenciones, la administración Bush, especialmente a través de Condoleezza Rice tras su ascenso de Consejera de Seguridad Nacional a Secretaria de Estado, declaró que la época en la que se daba prioridad a la estabilidad autoritaria frente a las exigencias de la democracia había terminado, y que había llegado el momento de invertir la ecuación. Esta afirmación fue acompañada de presiones sobre el reino saudí, Kuwait y Egipto para que aplicaran reformas limitadas. En Egipto se desvaneció rápidamente cuando Hosni Mubarak, en la segunda vuelta de las elecciones parlamentarias de 2005, cerró la limitada ventana democrática que había abierto en la primera ronda, sabiendo que los Hermanos Musulmanes serían los principales beneficiarios. Los resultados de la primera vuelta fueron suficientes para respaldar su argumento ante Washington, que posteriormente dejó de ejercer presión sobre él.

Toda la perspectiva idealista de los neoconservadores se vino abajo con el estallido de la guerra civil iraquí en 2006. La administración Bush se deshizo de los neoconservadores más destacados en la segunda mitad del segundo mandato del presidente (2007-2008). Volvió al rumbo que Estados Unidos había seguido a escala mundial desde el comienzo de la Guerra Fría. En el Norte Global, este curso dirigía un discurso ideológico democrático casi exclusivamente a la esfera soviética (Washington acogió al régimen cuasi-fascista portugués entre los miembros fundadores de la OTAN en 1949, y el golpe de Estado en Grecia en 1967 no impidió que este país siguiera siendo miembro de la alianza durante todo el gobierno militar que terminó en 1974).

En el Sur Global, el rumbo realista constituyó la norma. De hecho, Washington desempeñó un papel clave en el derrocamiento por la fuerza de varios regímenes democráticos progresistas y su sustitución por dictaduras de derechas (quizá el más famoso de estos numerosos casos sea el golpe militar de 1973 contra Salvador Allende en Chile). Tanto Barack Obama como Joe Biden han seguido el mismo rumbo hipócrita, independientemente de sus pretensiones. De hecho, la hipocresía alcanzó su punto máximo con Biden, quien tanto en 2021 como en 2023 convocó una «Cumbre por la Democracia» que incluía a figuras prominentes de la galaxia neofascista, como el brasileño Bolsonaro, el filipino Duterte y el indio Modi, por no mencionar, por supuesto, al israelí Netanyahu.

En la región árabe, las pretensiones democráticas de Washington desde la época de la Guerra Fría no le impidieron patrocinar el establecimiento de un régimen impregnado de extremismo religioso en el reino saudí mientras explotaba su riqueza petrolera. Más bien, presionó para que se endureciera o se volviera a endurecer ante la «Revolución Islámica» de Irán en 1979. Así lo señaló el príncipe heredero Mohammed bin Salman en una famosa entrevista tras asumir el cargo, en respuesta a una pregunta sobre el extremismo religioso en el reino, que se había propuesto desmantelar. El pretexto utilizado por Estados Unidos y otros países occidentales con intereses en la región árabe para justificar su silencio sobre el despotismo fue el «respeto a las culturas locales». Es el mismo pretexto utilizado por Donald Trump para justificar su priorización de los intereses estadounidenses y de sus intereses personales y familiares por encima de cualquier otra consideración.

Si Trump ha introducido algún cambio en el rumbo de la política exterior estadounidense, es en el abandono del discurso democrático que esta política había practicado en combinación hipócrita con un realismo que priorizaba los valores materialistas​​ sobre cualquier otro valor. Trump ha abandonado así una de las herramientas de poder blando que Estados Unidos imaginaba poseer sobre el mundo entero hasta su llegada a la Casa Blanca. Sin embargo, el rumbo neofascista que Washington ha adoptado durante el segundo mandato de Trump no es menos hipócrita que antes. El vicepresidente J.D. Vance sermoneó a los gobiernos liberales europeos sobre la «democracia» en defensa de las fuerzas neofascistas en sus propios países, y hemos visto al propio Trump apresurarse a ofrecer asilo a un puñado de granjeros blancos sudafricanos con el pretexto de que estaban siendo sometidos a un genocidio, producto de la imaginación de sus compañeros supremacistas blancos, mientras incitaba a un genocidio real, ciertamente terrible, en Gaza. La moraleja de todo esto es que la hipocresía ha sido la constante más destacada de la política exterior de Washington durante décadas y hasta el día de hoy.

Gilbert Achcar es un académico y escritor socialista libanés.

Traducción: César Ayala para viento sur.

Fuente: https://vientosur.info/sobre-el-mito-de-que-washington-abandono-la-hipocresia/

Imagen de portada: [Waleed Zein – Anadolu Agency]

✇Rebelion

«Bola de confusión»: la depresión que viene

Por: Martina Neyra

Cuando pensamos en la economía, la mayoría de nosotros sentimos una «bola de confusión»; esto no es solo una gran canción de la época de R & B (Ritmo y Blues). La frase significa que están sucediendo cosas alrededor que no dejan de confundirnos y por lo tanto, de desestabilizarnos.  Porque al estar confundidos, no es posible moverse. Psicológicamente es ser como un venado inmovilizado por los faros.

Pensemos en la economía de hoy. Estamos entrando en la «era de las tarifas», casi sin precedente en la historia moderna estadounidense. Según los tipos del Fondo Monetario Internacional –especialistas en obtener y guardar dinero que hablan de la acumulación capitalista– la caída en la actividad económica en Estados Unidos se está acercando a tasas comparables a las de 1932. Cuando escuché estas palabras, un escalofrío me recorrió los huesos, porque 1932 marcó la Era de la Gran Depresión.

Escucharán en cada canal, con la posible excepción de Fox o Newsmax, a un economista diciendo que nos estamos acercando a una recesión.  Una recesión significa dos trimestres de actividad económica a la baja, o sea, varios meses, seis meses o más.

Nadie se atreve a usar “la palabra con d”, y no me refiero a la democracia. “La palabra con d” es depresión, una de las palabras más temidas en el idioma inglés, pero el FMI acaba de hablar de esto.  Sus voceros no simplemente sacaron cualquier número al decir 1932.  Hablaron en lenguaje económico  para decirles a otros economistas, historiadores y analistas que la economía se está acercando a una depresión.  Y esta noticia debería preocupar a todos los que vivimos en este país.

Es cierto que la gran mayoría de la actividad económica en Estados Unidos es generada por los consumidores. Esto significa que cuando la gente sale a comprar, se convierte en el motor de la economía estadounidense. Y por eso la economía estadounidense es tan robusta. Pero si eso es cierto, lo contrario también lo es. Cuando haya una falta de ese tipo de actividad económica, entonces la recesión y, sí, la depresión, están en el futuro.

No es nada que celebrar, sino algo en lo que pensar y considerar muy seriamente.

Con amor y sin miedo, soy  Mumia Abu-Jamal.

Estos comentarios se graban por Prison Radio. prisonradio.org

13 de mayo de 2025

The Temptations. Ball of Confusion

✇La Haine - La Haine

Aranceles o globalización, elijan

¿En esta nueva etapa, la (supuesta) democracia seguirá siendo factible? ¿Qué significa que los acompañantes de Trump digan que su libertad es incompatible con la democracia?

---

✇La Haine - La Haine

Naomi Klein y el "fascismo del fin de los tiempos"

Entrevista con Naomi Klein :: "Ya se trate de las armas nucleares, ya sea la crisis climática o el genocidio en Palestina, estamos en un momento de peligro sin precedentes"

---

✇La Haine - La Haine

Putin quiere toda Ucrania

Eso significa desde la perspectiva rusa la liberación de toda Ucrania del régimen neonazi. Es en este sentido que se quiere toda Ucrania

---

✇Rebelion

La Tercera Guerra Mundial sobre el escritorio

Por: Martina Neyra

Como cada atardecer en Colonia del Sacramento, estaba sentado bajo los olivos de los abuelos, descansando de una larga jornada en la recogida de tomates en la granja, con mi por entonces amada Historia Universal del Arte de José Ráfols en las rodillas. Alguien (creo que uno de mis tíos, pero no pude ver su rostro) se acercó y me dijo que no estaba sabiendo explicar el problema porque no me estaba haciendo la pregunta correcta.

Me desperté inquieto y pensando en el mismo problema que me había agotado el día anterior. Supe a qué se refería aquel tío desconocido, tal vez el tío muerto en un misterioso accidente hace cuarenta años. En principio era un problema irrelevante: el mismo circo global producido en una casa de gobierno de un poderoso país. Pero la pregunta ausente iba acompañada de una respuesta trágica.

Intentaré explicarme.

La pregunta ausente

Las discusiones sobre las políticas del gobierno de Trump giran en torno a las posibles consecuencias de sus medidas arancelarias que han revuelto medio mundo: las bolsas de valores, la inflación, la reindustrialización, “una prosperidad nunca vista antes”. Todas parten de los decretos y declaraciones de intención del presidente.

Hay algo que está ausente en los medios dominantes en los análisis académicos, y no son las consecuencias ni las intenciones declaradas, sino el origen de todo. No es un origen histórico, sino su opuesto. Es un origen teleológico, un origen y una causa que está (de forma precaria) en el futuro.

Al proceder de esta forma, no sólo encontraremos consistencia de la orgía de aranceles con otras políticas del mismo gobierno, como la guerra contra la inmigración y las universidades, sino también una conclusión dramática.

Antes, resumiré las (significativas) contradicciones de estas políticas y narrativas.

Tarifas

Estados Unidos tiene déficit comercial y un endeudamiento real, aunque no tan grave como Japón. Los genios de los negocios siempre han basado su éxito, a punta de cañón, en la irresponsabilidad propia y las obligaciones ajenas. Es algo muy viejo, pero, como toda crisis, es usada como cortina de humo para el ajuste de los de abajo.

En teoría, los aranceles tendrían el objetivo de equilibrar la balanza financiera, pero las medidas reales revelan algo difícil de etiquetar como ignorancia. Como bien saben los economistas, todos tenemos déficit con nuestro supermercado y superávit con nuestro empleador. Sin embargo, la idea anunciada en abril de 2025 (“El día de la liberación”) consistió en una tabla rasa de aranceles a prácticamente todo el mundo.

En 1890 McKinley produjo la mayor recesión del siglo con una política arancelaria. En 1930, el presidente Hoover agravó la crisis con más políticas arancelarias, produciendo la gran Depresión de los años treinta que obligó al país a socializarse para salir de la catástrofe. Un factor central de esa crisis anunciada por Marx e iniciada en 1929 con el hundimiento de Wall Street, se debió a la sobreproducción de productos industriales que no se podían vender porque los obreros no tenían capacidad de compra.

Ahora, traigamos estas lecciones históricas al presente e imaginemos que se produce un milagro y Estados Unidos se reindustrializa con salarios que nadie aceptaría hoy. ¿A quién le vamos a vender los productos industriales que nuestra clase media no podrá comprar y tampoco el 96 por ciento del mundo debido a las barreras arancelarias?

Ahorro

El Objetivo Real necesita esa clase obrera, servil e incondicional, en situación de necesidad perpetua. Para eso se debe radicalizar su pérdida de derechos políticos (como la libertad de expresión) y sus beneficios sociales, creados por Roosevelt en los 30s y Johnson en los 60s, luego reducidos por la ola neoliberal y libertaria a partir de la Era Reagan-Thatcher, como la educación pública y los programas de salud estatales, como el Medicare y el Medicaid.

¿Qué mejor, para una población sufriente y embrutecida con la propaganda políticoreligiosa que más circo? La motosierra de Elon Musk es uno de los artilugios de bufón que para nada inventó el presidente argentino Javier Milei; ya lo había usado en los 90s otro neoliberal en Uruguay, el presidente Lacalle Herrera. Esta motosierra (DOGE) ya ha destrozado cientos de miles de puestos de trabajo sin alcanzar sus objetivos. Por el contrario, su maquinaria destructora ahorró 150 mil millones de dólares y, por su propia burocracia, produjo un gasto muerto de 130 mil millones, además de erosionar la producción y el consumo.

No hay que olvidar que, aparte del fanatismo anglosajón escondido detrás de excusas patrióticas, estas políticas están escritas por un gobierno de los ricos, por los ricos y para los ricos. El uno por ciento de la población estadounidense posee 50 billones de dólares, es decir, el doble del PIB de Estados Unidos.

Pero hay que ahorrar quitándole la asistencia médica a los jubilados pobres. Ellos no son productivos ni lucharán ninguna guerra.

Inmigración

Las políticas de deportación indiscriminada y las declaraciones racistas de Trump, son un agregado personal y cultural de este país. Son parte del circo y de la clásica incitación fascista, pero también coinciden con el Objetivo Real. Se podría legalizar a esos millones de trabajadores (y consumidores) altamente necesarios y productivos, como hizo Ronald Reagan en 1986, pero, para el Objetivo Real, no se confía en la sumisión incondicional de extranjeros no caucásicos. (Recordemos que más allá de los billones de dólares invertidos por las superpotencias en análisis de Inteligencia, todo se reduce a la escasa inteligencia de un pequeño grupo de psicópatas con un coeficiente intelectual más bien mediocre. Alguien con conexiones un poco más arriba me ha dicho que me odian por esta “arrogancia” y, honestamente, me importa un carajo.)

El propósito declarado no es que son negros y mestizos, sino la reducción de la criminalidad, al tiempo que se crean empleos en el sector manufacturero para los ciudadanos. Un contrasentido por donde se lo mire. Actualmente, en el sector industrial existe medio millón de puestos eternamente vacantes, y ese número va en aumento. Como no se puede decir que los hispanos son improductivos, se los acusa de asesinos y violadores, a pesar de que la tasa de criminalidad en este grupo es, por lejos, inferior a la de los nacionales.

La excusa tradicional siempre fue “No estamos contra la inmigración, sino contra la inmigración ilegal” (ver “El racismo no necesita racistas”). Ahora, como estos argumentos racistas y xenófobos no son suficientes para el Objetivo Real, se continúa por criminalizar a los inmigrantes legales: profesores y estudiantes extranjeros, todos legales, usando dos excusas anticonstitucionales: (1) expulsar, desmoralizar, desacreditar o silenciar a los críticos de Israel acusándolos de antisemitas; (2) los chinos son comunistas por nacimiento y, por lo tanto, son un peligro para Estados Unidos. ¿Y los Nazis? Bueno, bienvenidos, como siempre.

Universidades

Es el mismo problema de la base laboral, pero en la cúspide de la pirámide: cualquier reindustrialización, aparte de difícil por los salarios nacionales, será doblemente imposible por las mismas medidas tomadas: para una reindustrialización se necesitan universidades, ciencia, tecnología. Pero, para el Objetivo Real, en palabras del vicepresidente Vance, “Los profesores son el enemigo” y para el Proyecto 2025, “Las universidades son el enemigo”. Cuando Eugene Debs y otros estadounidenses antimperialistas comenzaron a dar discursos contra el ingreso a la Primera Guerra Mundial, fueron encarcelados por cometer el “delito de opinión”. Ahora, un siglo después, como lo expliqué en P = d.t, cuando el poder tiembla, la tolerancia a la diversidad-disidencia-democracia disminuye de forma proporcional.

A pesar de que la retórica se centra en “solo los estadounidenses importan”, los mismos estudiantes estadounidenses no quieren ir a universidades sin estudiantes internacionales. ¿Por qué? Por la ahora peligrosa diversidad. Porque no son estúpidos. Los estudiantes saben que en la diversidad de experiencias y perspectivas radica el progreso científico y académico en todas las áreas. Por otra parte, también saben que si quieren hacer una carrera más allá de la mera sobrevivencia animal deben relacionarse con gente de todas partes del mundo, aunque ni siquiera se tomen la molestia de viajar a otro país.

Hace unos años estuve en el MIT invitado por Noam Chomsky para una conversación y, recorriendo sus edificios, encontré una abrumadora mayoría de estudiantes y profesores hablando una diversidad de idiomas o hablando inglés con acento extranjero. Lo mismo Harvard y casi cualquier otra universidad que se precie de algo. Desde hace muchas décadas, la mayoría de las patentes en Estados Unidos es creada por extranjeros. Pues, justo esa ventaja que sobrevive en este país es la que los propulsores del Proyecto 2025 y de el Objetivo Real quieren destruir.

El Objetivo Real

La obsesión de Trump de una imposible reindustrialización con obreros con salarios de los 60, esconde un problema global y una advertencia oscura: la idea es hacer a Estados Unidos autosuficiente en previsión de una guerra global

¿Por qué deberíamos llegar a este extremo? Por la explicación que hemos desarrollado por años: porque, diferente a otras culturas y continentes, Noroccidente sólo se desarrolló por la brutalidad imperial y la fuerza de eliminar la prosperidad ajena con el discurso contrario. En particular, el mundo protestante y anglosajón no puede ver a nada ni a nadie sin clasificarlo como ángel o demonio. Obviamente, los demonios (los salvajes, los terroristas) son siempre los otros, y es urgente eliminarlos antes de que se les ocurra la misma idea a ellos.

Este Objetivo Real (seguro que en este momento está sobre una mesa de roble y caoba con un nombre más poético) está previendo y promoviendo la Tercera Guerra Mundial en base a datos concretos recogidos de los actuales campos de batalla. Sería abusar de la inocencia de los pueblos si descartamos esta hipótesis que, entiendo, es el mayor problema desde el año 850.000 AC, cuando solo sobrevivieron 1200 humanos en todo el planeta por una razón que los científicos todavía intentan aclarar.

La Segunda Guerra mundial no solo desarrolló la industria en Estados Unidos, sino que fue el factor que extendió la hegemonía anglosajona ante la decadencia del Reino Unido. La posguerra (la Guerra fría) demostró la eficacia del imperio Noroccidental (la OTAN) basado en la agresión y el acoso, no en la negociación o la convivencia. 

Estos son dos de los principales escenarios de estudio, ahora en las mesas de roble y caoba:

I

Rusia es el ejemplo más temido y más deseado. Las notas y discusiones sobre Rusia deben ser selváticas en este momento, ya que son una prueba sorpresiva e irrefutable de un país mediano que logró atravesar un largo conflicto bélico, bajo el bloqueo y acoso unánime de la OTAN, sin destruir su economía sino todo lo contrario. La clave no ha sido solo su poderío tecnológico, que no es superior al de Estados Unidos, sino su autosuficiencia industrial y agrícola. 

Karoline Leavitt, la vocera de la Casa Blanca declaró: “Necesitamos más plomeros y menos graduados en estudios culturales”. Estas ideas repetidas no sólo apelan al manual fascista creando falsas dicotomías para mantener a los de abajo en un permanente conflicto, sino que tienen un propósito doble: Si un plomero no escucha las criticas al sistema que lo mantiene en estado de necesidad, no sólo continuará en estado de obediencia sino que culpará a los críticos de su situación y (2) para el Objetivo Real, los esclavos funcionales serán cruciales, ya que no habría cárceles para tantos críticos saboteadores como Eugene Debs.

II

Gaza es el otro laboratorio donde esta mentalidad anglo-sionista, psicópata a extremos impensables, estudia cómo reacciona la población mundial ante repetidas matanzas surreales y cómo se controlan la indignación, las protestas y la opinión pública.

Sobre este tema, enorme, hemos escrito libros. No tengo espacio aquí para volver sobre los detalles, pero creo que la explicación sobre esta oscuridad ha sido bastante clara.  

www.youtube.com/watch?v=xEY97bHIAU4&feature=youtu.be

www.youtube.com/watch?v=EetW4qTYeD0&feature=youtu.be

✇Rebelion

La política interna de Estados Unidos

Por: Martina Neyra

Los italianos

El escritor Ross Barkan publicó en 2021 el libro The Prince, en el que relata las aventuras de Andrew Cuomo, discutido primogénito de Mario Cuomo, ex gobernador del Estado de Nueva York, perteneciente a una de las clásicas dinastías familiares que se mueven en torno y dentro del Partido Demócrata.

Andrew Cuomo, como su padre, también ocupó el cargo de gobernador de Nueva York, desde 2010 hasta agosto de 2021, cuando tuvo que dimitir por las múltiples acusaciones de molestias sexuales, que son solo un eslabón de la cadena de ilícitos que jalonan su carrera. Lo que diferencia esta acusación de las otras es el enfoque periodístico de los grandes medios, en este caso con seriedad y claridad.

La parábola de Cuomo es importante para entender los sectores burgueses y ricos que componen el ala conservadora del Partido Demócrata.

Cuomo también se ha preocupado por mantener una imagen progresista mientras en realidad se entendía con los republicanos. En su primer mandato, creó bajo cuerda el Independent Democratic Conference; los ocho miembros del esta agrupación votaban siempre con los republicanos. La derrota electoral de los componentes llevó a su disolución.

En 2014, Cuomo clausuró arbitrariamente la Moreland Commission, instituida por el mismo Cuomo para investigar hechos de corrupción en el estado de Nueva York.

Pero lo peor llegó con el COVID cuando algunos parlamentarios denunciaron los millares de muertos en las casas de reposo; Cuomo, garantizando la inmunidad penal retroactiva a las corporaciones sanitarias, sus fieles financiadores, autorizó a los hospitales a retirar a los ancianos internados por COVID, aun cuando todavía eran positivos.

Cuando los inevitables fallecimientos comenzaron a llevar a Nueva York a los primeros puestos de este ranking macabro, Cuomo falsificó las cifras.

Esta colección de ilícitos no ha conseguido todavía desplazar a Cuomo del partido y su participación en las primarias. 

En el mes de abril pasado se realizó un encuentro de fundraising en Nueva York, organizado por la Columbus Citizen Foundation y la Italian American Democrats, donde se pagaba el ingreso.

Obviamente, se recaudaron decenas de miles de dólares apuntando a las primarias democratas del 24 de junio para el cargo de intendente. Andrew Cuomo es el favorito en los sondeos con el 38%; su principal antagonista es Zohran Mamdani, del Democratic Socialists of America, actualmente diputado en el Parlamento del Estado; los sondeos le adjudican un 17%.

Un participante del encuentro al que se le garantizó el anonimato aceptó responder a un periodista de Jacobin USA; entre los asistentes se encontraban muchísimos hombres de negocios conservadores, se podían fotografiar con Cuomo en un cuarto especialmente preparado, hablaban directamente con él explicando ideas y proyectos, sabiendo que después el candidato los recordaría.

La atmósfera era familiar porque había muchos viejos sostenedores que habían apoyado al padre y ahora sostienen a Andrew en un clima que recuerda el film El Padrino.

Cuomo pronunció un discurso donde criticó a la izquierda que “considera reaccionaria a la comunidad italoamericana”. Sostiene que todos los grandes líderes americanos poseían esclavos, entonces existe una rabia selectiva contra los ítaloamericanos, “perseguidos porque Cristóbal Colón era italiano y los italianos son un blanco fácil”.

Esta frase desencadenó un aplauso estruendoso por parte de esta multitud rica, conservadora y predominantemente anciana.

Uno de sus blancos favoritos es Alexandria Ocasio-Cortez, a quien considera responsable de que Jeff Bezos haya renunciado a abrir en Queens un cuartel general de Amazon que habría significado 25.000 puestos de trabajo.

Con la retórica usual que acompaña los grandes proyectos edilicios (progreso, áreas saneadas, trabajo) argumentó que el proyecto había sido aprobado por el mismo Bill de Blasio; el proyecto cayó porque Ocasio-Cortez denunció que se trataba de un corporate welfare, un regalo a las corporaciones; en efecto, el proyecto comportaba exenciones fiscales gigantescas.

El estado y la ciudad de Nueva York son tradicionalmente democráticos; Cuomo, que es esencialmente un republicano, se debe mover con un código cifrado que los conservadores democráticos comprenden y aplauden, de allí los ataques al ala izquierda del Partido Demócrata, “que tiene todas las características de los socialistas porque son anti negocios, contra la riqueza y contra el desarrollo”.

Y dijo que le hará juicio a Democratic Socialists of America por apropiación ilícita del término demócrata. 

La comunidad ítaloamericana es también responsable del proceso de gentrificación; es notorio el cambio del perfil de Brooklyn, que ha pasado de ser una ciudad horizontal a vertical; con sus torres, ahora compite con la vecina Manhattan. El cambio ha producido la expulsión de miles de residentes y las cuotas de casas prometidas no han sido respetadas.

Algunos de estos empresarios estaban en el evento de Cuomo, como Carlo Scissura, presidente del New York Building Congress, que representa a centenares de empresas del sector. También estaba John Viola, hijo del millonario Vincent Viola, que, además de constructor, es CEO de la National Italian American Foundation (NIAF), la organización no profit italoamericana más prestigiosa e influyente, fundada en los años ‘70.

El tour opositor

Mientras Trump y su banda operan según sus particulares impulsos destructivos, el tour Fighting Oligarchy recorre el país encabezado por sus líderes, el octogenario Bernie Sanders y Ocasio-Cortez; pertenecen al restringido grupo que en Estados Unidos practica una oposición severa y popular.

Las cuestiones que básicamente interesan a la población son sanidad, salario mínimo y aborto, argumentos que tienen un impacto significativo en la vida cotidiana.

Una de las cuestiones es cómo el Partido Demócrata podrá reconquistar el voto de los hombres, en especial de los blancos, sin abandonar las comunidades marginales.

Sanders sostiene que, si bien hay argumentos que separan a las personas, hay otros, en especial económicos, que las unen, uno especialmente: la ineficiencia de la sanidad pública.

El problema es traducir el éxito de las concentraciones masivas del tour en votos; ninguno del dúo compite en sedes electorales (los dos son parlamentarios); la organización tiene una plataforma nacional que recoge pequeñas donaciones para tener en pie la lucha. Una de las posibilidades de enrolar estas voluntades podría ser el arma del referéndum, dado que en las elecciones generales la gente común no tiene ocasiones de intervenir en el debate legislativo.

En cambio, las medidas electorales promovidas por los ciudadanos en el ámbito de cada Estado funcionan; han sido aprobadas en el 55% de los casos. En el caso de políticas igualitarias para conseguir una sociedad más equitativa, se aprobaron en el 65% de los casos; las medidas centradas en la redistribución económica han superado el 75% de los votos.

Los puntos son siempre los mismos: aumento del salario mínimo, ampliar el acceso a Medicaid, reducción del recaudo abusivo de las deudas y tasación de los ricos para financiar el servicio público.

La cosa más importante es que estas victorias se verifican tanto en Estados azules (demócratas) como en rojos (republicanos). En los Estados republicanos, las iniciativas por justicia económica han sido aprobadas en un 92%, lo cual es un gran suceso. Quiere decir que cuando los electores republicanos tienen la posibilidad de elegir políticas más justas, nueve de cada diez votan “sí”.

Los republicanos han hecho blanco de su batalla el Affordable Care Act de Obama, pero cuando los electores de ocho Estados republicanos han votado sobre la ampliación del Medicaid, la propuesta fue aprobada en siete con una media del 60%; es el único modo de ampliar el servicio en los Estados republicanos.

En el ámbito del salario mínimo, las iniciativas han tenido un éxito notable: de veintiocho votaciones estatales, veintisiete fueron aprobadas, siempre con una media del 60%. Con el costo de la vida alto y con el endeudamiento de las familias, el electorado, votando de esa manera, solamente ha hecho una cosa lógica: ha actuado en favor de sus intereses.

El aborto ha sido una causa de división del país prácticamente a la mitad; empero, cuando la cuestión apareció en 2022 en las listas electorales de diecisiete Estados, catorce eligieron la libertad reproductiva, incluyendo Estados republicanos como Arizona, Missouri y Montana.

El Partido Demócrata se comporta como si aprobar políticas dirigidas a las personas comunes fuera un esfuerzo de acrobacia política casi imposible; las iniciativas ciudadanas a veces obtienen resultados mayores que los políticos vencedores de la misma lista.

Obviamente, los grandes partidos trabajan para recortar el poder a los ciudadanos, como comenta Quentin Savwoir, director de Programas y Estrategia del Ballot Initiative Strategy Center (BISC), un think tank que opera en las campañas de iniciativa electoral progresista, y agrega “principalmente el partido republicano, pero para ser honesto, en algunos casos también el Partido Demócrata”.

Claramente, estas victorias no pueden basarse en la popularidad de un argumento; se necesitan campañas estratégicas bien organizadas. De esto se ocupa el Fairness Project, que ha conseguido 29 resultados en 32 presentaciones en la última década.

Cuentan con un pequeño equipo y su modelo es simple: concentrarse en cuestiones realizables, de gran impacto y popularidad en los Estados republicanos; Kelly Hall, dirigente del Fairness, dice: “Nos liberamos del aspecto de perfomance y nos concentramos sobre lo que es altamente eficaz”.

Un ejemplo fue la campaña por el derecho al aborto en Arizona, que recogió tantas firmas, donde la oposición antiaborto, que contaba con un presupuesto imponente, fracasó totalmente. La Propuesta 139, como se llamaba, venció con el 62% de los votos, centenares de miles de votos más que los que obtuvieron Trump y Kamala Harris en el Estado.

Sucedió algo similar con Medicaid, donde el protagonista es Josh Hawley, senador republicano de Missouri, famoso por haber sido fotografiado delante del Capitolio el 6 de enero de 2021 con brazo y puño alzado en dirección a la manifestación que negaba la victoria de Biden.

Hawley, enemigo jurado del Medicaid, realizó una inversión en U cuando su Estado, Missouri, votó por la ampliación del Medicaid en 2020. Ahora es uno de los republicanos que lo defienden de Trump.

Los triunfos de las iniciativas populares no garantizan la realización de las propuestas; algo similar sucedió en Italia con el referéndum a favor del agua pública: la propuesta ganó, pero no consigue imponerse en el mundo real por el fuerte rechazo de los poderes fácticos y algunos partidos.

En Estados Unidos, colocar una iniciativa en la boleta electoral es difícil y costoso; mientras tanto, las reglas se han complicado y se vuelven más restrictivas. Son los anticuerpos del sistema, que a través de parlamentarios y poderosos grupos de intereses atacan las iniciativas populares.

Las victorias que podrían traer alivio a los ciudadanos en dificultad son atacadas por los parlamentos del Estado y a veces por los tribunales, como sucedió con la iniciativa del 2020 en Arizona, que proponía tasar los réditos altos para financiar la instrucción pública.

Los estudiosos de la democracia desde abajo consideran que la fuerza disruptiva del tour de Sanders y Ocasio-Cortez podría ser la herramienta que conecte los esfuerzos de los Estados en un único movimiento en todo el país, que consiga consolidar esta fuerza en un programa nacional coherente.

Los Jóvenes Turcos

En 2002 apareció un network radial llamado The Young Turks (TYT); en 2005 cambió formato, entrando en YouTube. Es uno de los canales de difusión progresista más seguido en Estados Unidos.

Su creador hoy tiene 55 años; es Cenk Uygur, nacido en Turquía y crecido en Estados Unidos. Uygur tiene fama de fogoso y apasionado, y se le reconoce además su sinceridad.

Su trabajo no es solo mediático; también actúa en el mundo real. En 2016 fue cofundador de Justice Democrats para desafiar a los pesos pesados del establishment americano. En 2018, el grupo llevó a la victoria a Ocasio-Cortez al Capitolio y a Zohran Mamdani a la asamblea estatal (rival de Cuomo en Nueva York), lo que recuerda la acción de los fundadores de Podemos en España, hacer política desde el programa La Tuerka.

Cenk Uygur ha lanzado un nuevo movimiento, Populist Takeover of the Democratic Party, con el que piensa atraer también a “populistas” de derecha-centro para las elecciones de medio término de 2026.

Uygur tiene opiniones propias y claras respecto a los próceres del Partido Demócrata, admira a Bernie Sanders y ha denunciado el falso progresismo de Barack Obama: “Obama ha dañado el movimiento progresista, finge serlo y actúa subrepticiamente. En 2020 consiguió que el establishment demócrata apoyara a Biden en detrimento de Bernie Sanders, aunque nunca lo dijo públicamente porque no tiene el coraje de decir lo que piensa”.

En 2020, los sondeos daban a Sanders adelante de Trump, así como en 2016, cuando medía 12 puntos más que Hillary Clinton; en cambio, las emisoras de TV sostenían que solo Hillary podía vencer. Evidentemente, el candidato progresista fue boicoteado.

“Obama ama más a los donantes que a los electores”, dice Uygur; además, los demócratas ricos tienen terror de Sanders, de un aumento de impuestos y una regulación de los negocios.

“Obama, pero también Nancy Pelosi, después del desastroso debate con Trump, presionaron a Biden para que se retirara; querían una convención abierta porque consideraban a la Harris una candidata terrible, y en esto estoy de acuerdo con ellos”.

Las cosas se complicaron dentro del Partido Demócrata porque Biden, según Uygur, es una de las personas más egocéntricas y vengativas de la política. Por eso dio su apoyo a la candidatura de Harris solo el día de su retiro porque sabía que sería muy difícil contrastar su decisión.

Tanto Obama como Pelosi y Biden sabían que Harris era solo una word salad, capaz de hablar y hablar sin llegar a ninguna conclusión coherente; Biden lo había comprobado en más de tres años de presidencia y todo el establishment demócrata lo sabía.

Esta operación fue una montaña de mentiras hasta imponer la idea de que Harris era la candidata perfecta. Pelosi, velozmente, el día sucesivo formalizó su apoyo a la candidatura; después pasaban los días y el silencio de Obama era siempre más opresivo. Finalmente, después de cinco días, Obama se pronunció en una llamada telefónica con su esposa Michelle y dieron su respaldo a Harris.

Uygur sostiene que en el Partido Demócrata existen tres tendencias o corrientes: los corporate democrats, que hacen lo que quieren sus electores y financiadores; esta corriente sostiene un discurso progresista que en la práctica de gobierno llega al máximo al 15% de su cumplimiento, como el Obamacare o un mínimo del Green Deal en la administración Biden.

Después vienen los progresistas, donde Uygur ubica a Sanders y The Young Turks; y después vienen los “populistas”, que pueden ser de derecha, de centro o de izquierda.

Los populistas de izquierda se interesan en las cuestiones económicas y en la guerra, y son el punto de referencia principal de Populist Takeover, el movimiento que está lanzando Uygur.

Pero también existe dentro de los progresistas la corriente que puede definirse (según Uygur) farleft, que forma parte de su movimiento, donde militan muchos marxistas; es una corriente focalizada en problemas sociales y luchas culturales. El mismo Uygur se considera far-left.   

En este momento histórico es imposible romper la estructura bipartidista, por la enorme cantidad de dinero que requiere; el único que lo logró fue un millonario, Ross Perot. Este debate está siempre vigente por la cuestión de la posible reformabilidad del Partido Demócrata. Uygur piensa que practicar una especie de entrismo en las primarias democratas sea más realista que la creación de un tercer partido; el antecedente es una vez más Bernie Sanders, que casi lo logró en dos ocasiones.

Pero Sanders tiene un problema, una cuestión de personalidad: es demasiado buena persona, es educado, y en los debates no mete el dedo en la llaga. “En los debates de 2020 con Joe Biden, el equipo le había preparado una lista de escándalos y mentiras para desenmascarar a Biden”. Sanders lo intentó, pero atacar de manera brutal a Biden (o cualquier otro) no pertenece a su estilo, lo que en estos tiempos hace de Sanders una persona especial.

Fuente: https://www.elcohetealaluna.com/conservadores-y-progresistas/

✇La Haine - La Haine

La ley del más fuerte

Trump ha llevado a cabo una serie de acciones que de hecho reactivan la carrera armamentista

---

✇La Haine - La Haine

Una tormenta en Occidente: el paradigma intelectual liberal se ha roto

El engaño radica en subordinar el bienestar del hombre y de la comunidad a los mercados y en suponer que el consumo excesivo es una recompensa suficiente por el vasallaje inherente

---

✇La Haine - La Haine

Filmar la marea baja

Sobre Robert Kramer, el cineasta estadounidense que cartografía las aspiraciones desmoronadas de la Nueva Izquierda, desde Vermont hasta Utah, desde Angola a Vietnam

---

✇La Haine - La Haine

La coordinadora reaccionaria

Hay una diferencia insoslayable entre los neofascismos contemporáneos -me tienta caracterizarlos como «fascismos coloniales»- y el fascismo clásico o «arqueológico»

---

✇Rebelion

Gaza, 600 días después: una catástrofe sin fin

Por: Martina Neyra

“Seiscientos días después [del comienzo de la ofensiva israelí], la situación humanitaria en Gaza atraviesa su momento más sombrío”, afirma el último comunicado del Equipo Humanitario de las Naciones Unidas en los Territorios Palestinos Ocupados, encargado de coordinar la ayuda destinada a la población palestina. Israel mantiene un bloqueo casi absoluto sobre la Franja de Gaza desde hace tres meses y ha impedido que alimentos, medicinas, combustible y agua potable lleguen a los más de dos millones de residentes del enclave palestino. Las muertes por inanición aumentan, al tiempo que las fuerzas armadas israelíes continúan bombardeando hospitales, viviendas y campamentos para personas desplazadas ubicados en las llamadas “zonas seguras”.

El 23 de mayo, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, afirmó: “Los palestinos de Gaza están soportando lo que puede ser la fase más cruel de este cruel conflicto. […] Toda la población de Gaza corre el riesgo de padecer hambruna. Las familias pasan hambre y se les niega lo más básico. Todo esto, mientras el mundo entero observa en tiempo real”.

La violencia que Israel ejerce contra Gaza cuenta con el apoyo de los dos partidos principales de Estados Unidos. El mismo día que el secretario Guterres hizo estas declaraciones a la prensa, Israel bombardeó la casa de la doctora Alaa al-Najjar mientras ella estaba trabajando en la sala de emergencias del hospital Nasser. Nueve de los diez hijos de la doctora murieron en el ataque. El esposo de al-Najjar, también médico, y su único hijo sobreviviente —Adam, de once años— resultaron gravemente heridos.

Ali al-Najjar, cuñado de la doctora, describió detalles del bombardeo:

“Empezamos a sacar cuerpos carbonizados. Uno de los trabajadores de Defensa Civil me entregó uno de los cuerpos. La doctora Alaa, que estaba junto a mí, reconoció el cuerpo y dijo ‘esta es Reval. Démela’… como si su hija aún estuviera con vida. Pidió que le permitieran sostenerla en brazos. […] Quería abrazar a su hija, aún viendo que su cuerpo estaba calcinado. Luego, agarramos a esos niños carbonizados y los trasladamos al hospital Nasser. Me llevé a la doctora conmigo. Ahora ella permanece atrapada entre sus hijos muertos, su único hijo sobreviviente y su esposo, quien se debate entre la vida y la muerte”.

Adam fue trasladado de urgencia a la sala de emergencias del hospital Nasser, donde fue atendido por el doctor Graeme Groom, un cirujano ortopédico de Londres que está trabajando como voluntario en Gaza.

Días después del ataque, Groom dijo a Democracy Now!: “Me resulta difícil describir el horror de lo que le ha ocurrido a la familia [de la doctora al-Najjar], porque estuvimos todo el día en el quirófano y este pequeño trozo de humanidad llegó cuando ya deberíamos haber concluido lo que habíamos planeado hacer. Nos enviaron al pobre Adam para que le amputáramos el brazo izquierdo”. Y continuó: “Las personas que se encuentran muy cerca del lugar donde ocurre una explosión sufren lo que llamamos una ‘lesión cerebral traumática’. Sus cerebros quedan profundamente alterados y sus funciones cognitivas pueden resultar dañadas de forma irreversible. Continuaremos trabajando en el brazo [de Adam] y en el resto de sus heridas. El tiempo dirá qué pasa con su lesión cerebral”.

Los palestinos de Gaza que milagrosamente han logrado escapar de la muerte o de resultar heridos durante el ataque y asedio israelí, que ya lleva más de 600 días, siguen enfrentando una escasez catastrófica de alimentos, la falta de agua potable y de servicios de saneamiento, así como el trauma físico y psicológico devastador provocado por el asedio, el hambre y una guerra sin fin.

La cadena Al Jazeera informó que Israel está atacando comedores comunitarios y que unas 20 de estas instalaciones, pequeñas pero de importancia vital, han sido destruidas en las últimas semanas. Como consecuencia de esto, la desesperada población palestina se ha visto obligada a recurrir a los escasos centros de ayuda establecidos por la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF, por sus siglas en inglés), una organización estadounidense de dudosa reputación que cuenta con el respaldo de Israel.

Horas antes de que la organización comenzara sus operaciones esta semana, su director ejecutivo, Jake Wood, renunció a su cargo y escribió: “Está claro que no es posible implementar este plan y al mismo tiempo respetar estrictamente los principios humanitarios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia, a los que no renunciaré”.

En conversación con Democracy Now!, Jeremy Scahill, un periodista del medio independiente Drop Site News, brindó detalles sobre la Fundación Humanitaria de Gaza.

“[La Fundación Humanitaria de Gaza] fue establecida por personas vinculadas a la CIA y a la inteligencia israelí, con la intención de que actúe como instrumento en la guerra de aniquilación promovida por Netanyahu. El propio Netanyahu […] reveló que estaba recibiendo algunas presiones, incluso por parte de los más fervientes aliados que tiene dentro del Bloque Republicano del Senado. Dijo que ellos no quieren dar la impresión de que se está matando de hambre a los palestinos, porque eso podría llevar a que Estados Unidos deje de brindarle apoyo y armas [a Israel], y que, por tanto, necesitan dar la apariencia de que están ofreciendo algún tipo de ayuda”.

Scahill agregó que la Fundación Humanitaria de Gaza “instauró lo que funcionarios de ayuda internacional han descrito como condiciones propias de un campo de concentración o de internamiento” para distribuir una ayuda alimentaria insignificante. Los militares que custodian esos centros de ayuda han disparado contra la multitud, matando e hiriendo a personas que intentaban obtener algo de comida.

Mientras los gazatíes se enfrentan a la hambruna, el presidente Donald Trump insiste en su propuesta de que Estados Unidos se “apropie” de Gaza y la convierta en la “Riviera del Medio Oriente”. La cadena NBC News informó que el Gobierno de Trump elaboró y evaluó planes para reasentar hasta un millón de palestinos de Gaza en Libia, algo que la Casa Blanca ha negado. Independientemente del destino, la limpieza étnica es un crimen de guerra y un crimen contra la humanidad.

Mientras tanto, ciudadanos y estudiantes de todo el mundo continúan desafiando la represión de las protestas de solidaridad con Gaza y exigiendo una paz justa y duradera en Israel y Palestina.


© 2025 Amy Goodman

Traducción al español de la columna original en inglés. Edición: Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Fuente: https://www.democracynow.org/es/2025/5/30/gaza_600_dias_despues_una_catastrofe

❌