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Marruecos capta 2.250 millones en deuda y se refuerza para competir con España en defensa e infraestructuras

Por: D. Cañellas

La reciente emisión de deuda internacional de Marruecos, por valor de 2.250 millones de euros, ha sido calificada por la unidad de análisis de BMCE Capital, BKGR, como un hito que consolida su credibilidad financiera. La operación, cerrada con éxito, sitúa al Reino alauí en una posición más competitiva frente a España en la captación de inversiones y financiación en los mercados internacionales, especialmente en defensa e infraestructuras en el Magreb y África.

Una emisión que marca un antes y un después

Según el informe de BKGR, publicado este miércoles, la emisión de 2.250 millones de euros es la mayor realizada por Marruecos en los mercados internacionales en los últimos años. La demanda superó ampliamente la oferta, lo que permitió reducir el diferencial respecto al bono de referencia. Esta acogida refleja la confianza de los inversores en la solvencia del país, que ha logrado mantener su calificación crediticia pese a la incertidumbre global.

La operación fue gestionada por un consorcio de bancos internacionales y se estructuró en dos tramos: 1.500 millones de euros a 7 años y 750 millones a 12 años, con cupones del 3,1% y 3,5% respectivamente. El gobierno marroquí ha señalado que los fondos se destinarán a financiar proyectos de infraestructura y a reforzar el presupuesto de defensa.

Competencia directa con España en el Magreb

BKGR destaca que la mejora de la solvencia soberana marroquí tiene implicaciones geopolíticas directas. Marruecos compite con España por atraer inversión extranjera directa en sectores estratégicos como las energías renovables, la automoción y la defensa. Además, ambas naciones mantienen una pugna por la influencia en el Sahel y en la fachada atlántica africana.

La emisión de bonos también facilita que Marruecos pueda financiar su programa de modernización militar, que incluye la adquisición de sistemas de defensa aéreos y navales. Para España, su vecino del sur se consolida como un actor financiero más robusto, lo que podría reconfigurar el equilibrio de poder regional a medio plazo.

La exitosa colocación de 2.250 millones de euros no solo confirma la solvencia de Marruecos, sino que lo sitúa en una posición de fuerza para competir por flujos de capital que antes iban a parar a España, especialmente en sectores vinculados a la seguridad y las infraestructuras.

El informe concluye que, si Marruecos mantiene la disciplina fiscal y continúa diversificando su economía, podría mejorar aún más su calificación crediticia en los próximos años, lo que ampliaría su ventaja competitiva.

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La sombra de la trampa de deuda: críticos alertan que la energía verde china en Pakistán repite el patrón del carbón

Por: C. Vasallo

Caminar por cualquier fábrica mediana de Lahore, Pakistán, en una tarde de verano implica escuchar el mismo sonido: generadores diésel de respaldo funcionando a pleno rendimiento porque la red eléctrica ha caído. Para los trabajadores y propietarios, el zumbido constante del generador es un recordatorio audible de horas perdidas y beneficios evaporados. Pakistán lleva una década lidiando con cortes de electricidad que lastran su industria y su economía.

En este contexto, la segunda fase del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC 2.0) se presenta como una posible solución. Tras una primera etapa centrada en infraestructuras de transporte y energía fósil, Pekín ha anunciado un giro hacia proyectos de energía verde, con especial énfasis en la solar y la eólica. La promesa oficial es que CPEC 2.0 reducirá el déficit eléctrico de Pakistán sin aumentar su dependencia de los combustibles importados.

El debate entre oportunidad y riesgo

Sin embargo, analistas y voces críticas en Pakistán advierten de que el nuevo enfoque podría reproducir el esquema que muchos califican de «trampa de deuda»: préstamos con condiciones opacas que acaban hipotecando la soberanía económica del país receptor. Durante la primera fase, Pakistán acumuló una deuda significativa con China para financiar centrales de carbón y carreteras, y ahora algunos temen que los nuevos proyectos verdes sigan el mismo patrón.

El riesgo es que Pakistán termine pagando más por la energía renovable china de lo que pagaría en el mercado abierto, y que los términos del préstamo incluyan cláusulas que limiten la capacidad de renegociación, según advierten economistas pakistaníes.

Por otro lado, defensores del CPEC 2.0, tanto en Islamabad como en Pekín, sostienen que la inversión en renovables es la única vía para estabilizar el suministro eléctrico a largo plazo y atraer inversión extranjera. Señalan que los cortes de luz actuales ya cuestan a Pakistán hasta un 2% del PIB anual en pérdidas de productividad.

Un dilema geopolítico con implicaciones globales

El debate sobre CPEC 2.0 no es solo técnico ni local; forma parte de la pugna geopolítica más amplia por la influencia en el Sur Global. China presenta su Franja y la Ruta como un modelo de desarrollo alternativo al de las instituciones de Bretton Woods, mientras que los críticos denuncian que las condiciones de los préstamos chinos generan dependencia. Pakistán, por su parte, se encuentra en una posición delicada: necesita la inversión extranjera con urgencia, pero también debe evitar acumular una deuda insostenible.

El futuro del CPEC 2.0 dependerá de la transparencia de los contratos y de la capacidad de Pakistán para negociar condiciones favorables. Por ahora, el zumbido de los generadores diésel en Lahore sigue siendo la banda sonora de un país que espera que la energía verde china no sea, esta vez, una promesa vacía.

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