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Castilla-La Mancha moviliza a 3.000 fieles en 35 autobuses hacia el Papa en el Cerro de los Ángeles

Por: P. Aguirre Larrañaga

Un total de 3.000 peregrinos de cinco diócesis de Castilla-La Mancha se dieron cita el pasado 5 de junio en el Cerro de los Ángeles (Madrid) para participar en una peregrinación conjunta organizada con motivo de los actos papales. Los fieles llegaron en 35 autobuses procedentes de las diócesis de Toledo, Cuenca, Albacete, Ciudad Real y Sigüenza-Guadalajara, acompañados por sus respectivos obispos.

Coordinación eclesial regional

La iniciativa, impulsada por las diócesis castellanomanchegas, buscó reforzar la unidad pastoral de la región y facilitar la participación de los fieles en los eventos religiosos presididos por el Papa. Los obispos encabezaron la comitiva desde cada diócesis, subrayando el carácter diocesano de la convocatoria.

El Cerro de los Ángeles, lugar emblemático del catolicismo en España por ser el centro geográfico de la península y sede del monumento al Sagrado Corazón de Jesús, acogió a los peregrinos en una jornada de oración y convivencia. Las autoridades eclesiásticas destacaron la buena organización y la respuesta de los fieles, que colmaron las plazas disponibles.

Esta peregrinación conjunta se enmarca en la tradición de movilización diocesana que periódicamente reúne a miles de católicos en torno a citas pontificias, y refleja la vitalidad de la religiosidad popular en la región. Según informaron fuentes diocesanas, la coordinación entre las cinco demarcaciones eclesiásticas fue clave para el éxito de la convocatoria, que movilizó a fieles de todas las edades. La jornada incluyó una misa presidida por los obispos en la explanada del santuario, seguida de un recorrido por los jardines del cerro. Los organizadores ya estudian repetir la experiencia el próximo año, ampliando la participación a otras diócesis limítrofes.

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Vox arranca la vicepresidencia de Castilla y León en el tercer pacto PP-Vox del año

Por: N. Esteller

El Partido Popular y Vox han firmado este miércoles 3 de junio un acuerdo de coalición para gobernar en Castilla y León, la región más extensa de España, que supone el tercer pacto de este tipo entre ambas fuerzas en los últimos meses. Tras semanas de negociaciones fallidas, el acuerdo otorga a Vox la vicepresidencia primera y la gestión de tres áreas de gobierno, según ha informado el partido ultraconservador en un comunicado.

Castilla y León, que alberga aproximadamente el 5% de la población española, se convierte así en la tercera comunidad autónoma donde PP y Vox comparten ejecutivo, después de los pactos alcanzados previamente en otras regiones. La firma del acuerdo se produce en un contexto de fragmentación política creciente, con un ciclo electoral que ha obligado a los partidos a explorar alianzas para garantizar la gobernabilidad.

La negociación, que se prolongó durante más de un mes, se ha centrado en las competencias en materia de política educativa, sanitaria y de desarrollo rural, áreas que ahora gestionará Vox desde la vicepresidencia. El presidente del PP en la comunidad, Alfonso Fernández Mañueco, será el encargado de encabezar el nuevo gobierno, mientras que el líder regional de Vox, Juan García-Gallardo, ocupará la vicepresidencia primera.

La formación ultraderechista celebró el acuerdo en un acto público en Valladolid, donde sus dirigentes destacaron que el pacto garantiza la aplicación de sus políticas en materia de libertad educativa, defensa del mundo rural y lucha contra la despoblación. Por su parte, fuentes del PP han señalado que el acuerdo busca la estabilidad de la comunidad, y han recordado que el partido gobierna en solitario en otras regiones con apoyos puntuales.

Este pacto autonómico se produce en un momento de tensión en la política nacional, donde el Gobierno de coalición de izquierdas afronta su tercera legislatura con una mayoría ajustada. Para el PP, la alianza con Vox en las autonomías ha sido criticada por sectores moderados del partido, mientras que Vox refuerza su presencia institucional con la tercera comunidad bajo su influencia directa.

El acuerdo no ha especificado el número concreto de consejerías que gestionará Vox, aunque sí precisa que la vicepresidencia controlará las competencias en agricultura, educación y familia. Ambos partidos han evitado referirse a la política exterior en el texto del acuerdo, aunque la presencia de Vox en el ejecutivo autonómico podría tener implicaciones en la posición de Castilla y León en foros de cooperación territorial y en la recepción de fondos europeos, según analistas consultados.

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Dos gobiernos de coalición fallidos reconducen Castilla y León al bipartidismo 2.0

Por: Cristina García Casado

De una tierra conservadora y en detalle desconocida como Castilla y León lo que no se espera nunca es la sorpresa. Pero este es un tiempo de cambios y las elecciones autonómicas de 2026 han sido, sobre todo, lo que nadie esperaba. El PP estaba preocupado por la movilización de sus votantes, en los segundos comicios a Cortes despegados de los municipales, y Vox prometía seguir en la ola superando el umbral del 20% por primera vez en una autonomía. Al PSOE nadie le auguraba una noche tan buena y su aspiración de, al menos, poder decir que ganaba las elecciones (se quedó a casi 60.000 votos y 3 escaños) se fiaba a la penetración de los de Santiago Abascal en territorio popular. La Unión del Pueblo Leonés (UPL) quería rubricar un triunfo histórico con grupo propio y sorpasso al PSOE, y quedó encallada. Los localismos de Soria ¡Ya! y Por Ávila perdieron fuelle. Y desaparecen del hemiciclo IU-Sumar, Podemos y Ciudadanos.

Alfonso Fernández Mañueco, el hombre que con 60 años lo ha sido todo en 31 de los 38 que su partido ha gobernado en Castilla y León, es el único con posibilidad de presidir la Junta de nuevo, pero tendrá que volver a hacerlo con un Vox que ya salió de espantada por mandato nacional a mitad de legislatura y que lo llama “canalla” y de quien él ha dicho que es un partido que quiere “tirar gente [migrantes] al mar”. El domingo por la noche, en el cuartel electoral del PP en su Salamanca natal, estaba contento y aliviado: cree que con el pinchazo de Vox (al que casi duplica en votos) sobre las expectativas, ahora a los de Abascal se les bajarán los humos y se sentarán a negociar en base al programa del PP, sin apretar.

El nuevo líder de la oposición, el socialista Carlos Martínez, confía en que la negociación de tantos gobiernos autonómicos resulte en una ruptura en la derecha que lleve a una repetición electoral. Sabe que la campaña se le ha quedado corta y él no está acostumbrado a perder: ha sido cinco veces alcalde de Soria y tiene la única mayoría absoluta del PSOE en una capital de provincias. Siguiéndolo en campaña (rápido, porque llegó a visitar cinco provincias en día y medio), muchos intuyeron lo que acabó confirmándose la noche del domingo: que era un buen candidato socialista para Castilla y León. Un hombre común, desenfadado, que hace “pincho-mítines” con un botellín en la mano; al que no han enseñado todavía a hablar como un político moderno, que dice cosas inusuales y no rehúye preguntas, con un discurso muy aterrizado en los servicios públicos y la igualdad, cercano, un alcalde con peña al que mantean en fiestas.

La etapa Mañueco en Castilla y León ha estado marcada por la ola del gran cambio político contemporáneo en España. En 2015 –las últimas elecciones de su predecesor Juan Vicente Herrera–, la tercera fuerza en Cortes era Podemos con 10 escaños. Ahora no llega a los 10.000 votos, casi la mitad que el partido de Alvise y apenas el doble que el PACMA. La coalición IU-Sumar triplica los apoyos de Podemos, pero ni siquiera yendo juntos a estos comicios habrían mantenido el escaño en la única provincia donde tenían posibilidades: Valladolid. No es la única explicación, pero sí les ha hecho daño el voto estratégico: las circunscripciones provinciales, sobre todo las más pequeñas, han sido históricamente un lugar en el que la izquierda alternativa (antes IU en solitario) veía cómo se le perdían votos sin representación. En estas elecciones los votantes han querido asegurarse de que su voto vaya a un saco seguro: los de derechas al PP, el statu quo, y los progresistas o centristas (a los que les espanta la ultraderecha) al PSOE. El voto a los dos grandes partidos es muy leal en Castilla y León, y tienen algo que a Vox (y a Podemos y a Sumar) se le ha dado especialmente mal: cuadros de partido y despliegue territorial. IU sí resiste, a su escala, en ese aspecto.

En 2019, cuando el PSOE de Luis Tudanca ganó las primeras elecciones de un Mañueco que se estrenó con el peor resultado de su partido en su gran bastión, Ciudadanos (tercera fuerza con 12) tuvo en su mano ofrecer a los castellano y leoneses la posibilidad de conocer un gobierno que no fuera del PP e hizo lo contrario. Esa apuesta acabó con adelanto electoral. Ahora se ha quedado por debajo de los 5.000 votos y fuera de las Cortes. El que fuera vicepresidente de ese Gobierno, Francisco Igea, pidió el voto en estas elecciones para IU-Sumar en Valladolid. Cosas veredes. En 2022, una campaña en Castilla y León con gran seguimiento nacional a diferencia de esta, Vox llegó a su primer gobierno autonómico con 13 procuradores. Juan García-Gallardo, ese joven político estridente del “latido fetal” de quien Abascal dijo aquello de que se le estaba poniendo cara de vicepresidente, tuiteó el domingo, desde la ruptura hostil con el líder, un acertado análisis de la noche: Es el bipartidismo y no Vox el que hoy está de fiesta.

Castilla y León es una comunidad enorme y compleja. Nacida de la unión de una región histórica (León) y otra desmembrada (Castilla) como contrapeso español a los nacionalismos periféricos, alberga realidades diversas: voto urbano más progresista que el rural, que decrece; León –y ahora Soria con su alcalde– como diques socialistas en un mar azul de interior. Pero tiene un elemento definitorio: su votante medio supera los 50 años. Este grupo demográfico lo domina todo –incluso cómo se hacen las cosas: “así, como se han hecho siempre”– y está harto de los sobresaltos de los dos últimos gobiernos de coalición fallidos.

Vox no acertó a la hora de ponerse el listón en el 20% de los votos: ni el campo de Castilla y León –amarrado por alcaldes del PP desde hace casi 40 años y sin grandes empresas como las que tiene, por ejemplo, Murcia– ni su demografía favorecen su crecimiento. Su ascenso se sustenta en el nuevo votante, jóvenes de entre 18 y 25 años, la parte inicial del éxodo continuo que condena a esta comunidad: más de 1 millón de sus nacidos viven fuera de ella. Dentro apenas 2,4 millones y cada vez más envejecidos.

En estas elecciones se han equivocado la mayoría de las encuestas (el CIS no tuvo mala puntería, aunque con horquillas amplias), los análisis, los partidos, todos, en definitiva, al no concebir que las urnas tienen vida propia y que este es un tiempo de cambios, aunque el cambio en esta tierra conservadora sea una vuelta (parcial) al bipartidismo. Una vuelta a casa, a lo (malo o bueno) conocido, después de un par de aventuras que no salieron bien.

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✇Conciertos en Albacete

Concierto “El Violín del Diablo”

Por: Discos Ruidosos

 

El Violín del Diablo”

Martes 3 de marzo, 20:00 h

Teatro Circo de Albacete

Entradas: Zona A: 20€ / Zona B: 18€ / Estudiantes conservatorio: 6€

 

 

El concierto estará interpretado por la Orquesta Camerata de Castilla- La Mancha.

Este espectáculo llega al Teatro Circo con la magia de Kirill Troussov, uno de los mejores violinistas del mundo, que interpretará este programa con el legendario Stradivarius Brodsky. Inspirado en la figura mítica de Paganini y en el famoso “Trino del Diablo” de Tartini, este concierto es un viaje al virtuosismo extremo, a la pasión y al vértigo que solo un violín puede transmitir cuando se convierte en la voz del diablo y del alma al mismo tiempo. Troussov, con una carrera que lo ha llevado a las grandes salas del mundo, nos invita a descubrir el misterio de Paganini y el poder hipnótico de sus obras, dejando que cada nota arda con la fuerza de un fuego antiguo. Kirill Troussov es artista residente y embajador honorífico de la Fundación Orquesta Camerata de Castilla-La Mancha, sumando su compromiso con nuestra tierra a su extraordinaria trayectoria. Todo ello acompañado por la Orquesta Camerata de Castilla-La Mancha.

 

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