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4.000 pacientes en Gaza se quedan sin medicamentos por el bloqueo israelí mientras los hospitales colapsan

Por: C. Vasallo

La crisis humanitaria en la Franja de Gaza se agrava ante la grave escasez de medicamentos e insumos médicos, que pone en riesgo la vida de más de 4.000 pacientes palestinos, según advirtieron este sábado las autoridades sanitarias del enclave. El Ministerio de Salud palestino alertó de que la falta de fármacos esenciales y material quirúrgico amenaza directamente a personas con enfermedades crónicas, heridos de guerra y pacientes en cuidados intensivos, en medio de una ofensiva militar israelí que acumula ya más de ocho meses.

Evacuaciones interrumpidas y bloqueo de suministros

La situación se ha visto agravada por las continuas evacuaciones de pacientes hacia el sur de la franja, donde los centros médicos saturan su capacidad y carecen de los recursos básicos para atender a la población desplazada. Según fuentes del sistema de salud gazatí, la entrada de ayuda humanitaria sigue siendo insuficiente pese a las repetidas llamadas internacionales para abrir corredores seguros.

El bloqueo israelí, que restringe el paso de medicinas y combustible para los generadores de los hospitales, ha llevado a que numerosos centros sanitarios hayan cesado parcialmente su actividad. Organizaciones como la OMS y Médicos Sin Fronteras han denunciado que la falta de suministros está costando vidas que podrían salvarse con una intervención mínima.

La falta de medicamentos e insumos médicos mantiene en alerta al sistema de salud palestino, mientras continúan las evacuaciones de pacientes y crece la presión internacional por la situación humanitaria en Gaza, de acuerdo con reportes del Ministerio de Salud palestino y medios israelíes.

Llamamiento urgente de las autoridades palestinas

El Ministerio de Salud palestino ha hecho un llamamiento urgente a la comunidad internacional para que intervenga y garantice el suministro de medicamentos básicos, anestésicos, antibióticos y material para cirugías. Además, ha solicitado la evacuación médica de los heridos más graves hacia hospitales en Cisjordania, Egipto o Jordania, un proceso que se ha visto obstaculizado por los cierres de fronteras y la negativa israelí a autorizar los traslados.

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) ha confirmado que la situación sanitaria es crítica y que sin una intervención inmediata, el número de víctimas mortales podría aumentar de forma dramática en las próximas semanas.

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Bolivia al borde del colapso: 36 días de bloqueos dejan sin alimentos ni combustible a La Paz

Por: A. Pereda

Las protestas en Bolivia cumplen 36 días consecutivos con bloqueos que asfixian a la ciudad de La Paz y el oeste del país. Mientras la Asamblea Legislativa Plurinacional debate los pasos a seguir, los habitantes denuncian el desabastecimiento de alimentos y combustible, y reclaman una salida dialogada a la crisis.

La Paz, epicentro del descontento

La capital boliviana es el principal foco de las movilizaciones, donde los cortes de carreteras impiden el ingreso de productos básicos. Vecinos consultados por medios locales coinciden en que la situación se ha vuelto insostenible. «Con violencia no llegamos a ninguna parte», expresó un residente del barrio de Sopocachi, reflejando el cansancio de una ciudadanía que exige soluciones políticas urgentes.

El debate legislativo se centra en posibles mecanismos de negociación entre el Gobierno y los sectores movilizados, aunque hasta ahora no se ha anunciado ningún acuerdo concreto. La oposición acusa al Ejecutivo de demorar las conversaciones, mientras que desde el oficialismo se insiste en el respeto al orden constitucional.

Una crisis sin precedentes recientes

Los 36 días de protestas convierten a esta en una de las crisis sociopolíticas más prolongadas de la última década en el país andino. Organizaciones sociales, sindicatos y gremios de transportistas mantienen cortes en puntos estratégicos, lo que ha disparado los precios en los mercados y generado largas filas en las estaciones de servicio.

Analistas locales consultados advierten que, de no alcanzarse una salida negociada en los próximos días, el país podría enfrentar un escenario de desabastecimiento generalizado que afectaría especialmente a las regiones más vulnerables. La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de los acontecimientos, aunque sin intervención directa por el momento.

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Bolivia desbloquea por la fuerza su principal ruta de suministro y Paz ofrece diálogo

Por: S. Bárcena

Las fuerzas armadas de Bolivia han desmontado el bloqueo en la carretera que conecta La Paz, sede del Ejecutivo, con El Alto, la principal ciudad del país, una vía considerada estratégica para el abastecimiento de alimentos y productos básicos en la capital. La intervención militar, ocurrida el 6 de junio de 2026, pone fin a más de un mes de cortes que agravaron la escasez y tensaron la situación política.

El presidente boliviano, Rodrigo Paz, llamó al diálogo con las federaciones campesinas y otros sectores sociales, incluidos numerosos grupos indígenas, cuyas protestas mantienen paralizadas varias regiones del país. El bloqueo, que se prolongó desde principios de mayo, había generado desabastecimiento de combustible y un incremento de precios en los mercados paceños, según confirmaron fuentes del Gobierno boliviano.

El desbloqueo se realizó sin incidentes graves, aunque la tensión sigue latente en las zonas donde los cortes persisten, como la carretera a Cochabamba y el oriente del país.

Un país fragmentado por las protestas

Bolivia atraviesa su peor crisis social desde la vuelta de Luis Arce al poder, con más de 30 puntos de bloqueo activos en todo el territorio. Los sectores afines al expresidente Evo Morales exigen la liberación de dirigentes detenidos y la renuncia del actual gabinete. La intervención militar en la vía más sensible del altiplano representa un giro respecto a la estrategia previa, basada en la negociación política.

El ministro de Defensa, Edmundo Novillo, declaró a los medios que la operación tenía como objetivo «garantizar el derecho a la libre circulación y el abastecimiento de la población». Por su parte, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia pidió investigar posibles excesos durante el desalojo, aunque el Ejército negó haber empleado fuerza desproporcionada.

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Bolivia pierde 2.000 millones en dos meses de protestas que exigen la renuncia del presidente Paz

Por: A. Pereda

Bolivia atraviesa su segundo mes de protestas lideradas por sectores obreros y campesinos que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, a seis meses de su asunción. La crisis política ha provocado una contracción económica superior a la proyectada inicialmente, según advierten analistas consultados.

Los bloqueos, que comenzaron hace dos meses, han generado pérdidas estimadas en 2.000 millones de dólares (unos 1.840 millones de euros), según fuentes locales. El diálogo entre el Gobierno y los manifestantes se encuentra estancado, mientras la actividad productiva sufre un duro golpe.

Los bloqueos en Bolivia causarían que la contracción económica sea ‘aún mayor a lo proyectado’, señala un experto citado por medios locales.

El presidente Rodrigo Paz, quien asumió el cargo hace seis meses, enfrenta una de las crisis más graves de su mandato. Las protestas, que comenzaron en demanda de mejoras laborales y políticas, han escalado hasta convertirse en un clamor popular por su renuncia. La falta de acuerdo entre las partes amenaza con prolongar la inestabilidad.

El impacto económico se profundiza

La contracción económica, que inicialmente se estimaba moderada, se ha agravado por los cortes de rutas y la paralización de sectores clave como el comercio y la minería. Las pérdidas acumuladas superan los 2.000 millones de dólares, según cálculos de cámaras empresariales. El Gobierno, por su parte, no ha presentado un plan de contingencia para mitigar los efectos.

La crisis boliviana se suma a un panorama de inestabilidad regional en Iberoamérica, donde varios países enfrentan tensiones sociales y políticas. Analistas advierten que, de no resolverse el conflicto, la recesión podría profundizarse en los próximos meses.

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EE.UU. lanza un segundo misil Hellfire contra un petrolero civil que intentaba llegar a Irán

Por: F. Olázaran

El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ha lanzado un misil Hellfire contra un buque comercial que intentaba alcanzar puertos iraníes, según informó el martes en un comunicado. Se trata del segundo ataque de este tipo en menos de una semana, en el marco de la presión estadounidense contra el tráfico marítimo con Irán.

El objetivo fue el petrolero M/T Lexie, con bandera de Botsuana, que transitaba por aguas internacionales del Golfo. CENTCOM justificó la acción como parte de las medidas de bloqueo contra las exportaciones iraníes, aunque Naciones Unidas y varias organizaciones humanitarias han denunciado el creciente riesgo para la navegación civil en la región.

El primer ataque similar ocurrió días atrás, cuando un misil Hellfire alcanzó a otro carguero que se dirigía a Irán. La administración de Donald Trump ha intensificado las operaciones navales en el Golfo desde principios de año, en un esfuerzo por estrangular económicamente al régimen de Teherán. Fuentes del Pentágono aseguran que los buques que intenten romper el bloqueo serán considerados objetivos militares.

El Gobierno iraní ha condenado el ataque y lo ha calificado de acto de piratería, advirtiendo que tomará represalias si la presión continúa. La comunidad internacional, por su parte, observa con preocupación la escalada en una de las rutas comerciales más sensibles del planeta, por donde transita cerca del 20% del crudo mundial. Organizaciones de derechos humanos han instado a Washington a detener los ataques contra buques civiles, que consideran una violación del derecho internacional marítimo.

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EE.UU. intercepta 123 buques en Ormuz: la comunidad internacional mira hacia otro lado

Por: M. Quílez

El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) ha informado de que desvió o dejó fuera de servicio un total de 123 buques mercantes que intentaban vulnerar el bloqueo marítimo impuesto en el estrecho de Ormuz. El brazo militar estadounidense en Oriente Próximo difundió la cifra este 1 de junio, en un nuevo episodio que aviva la tensión en una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.

Una vía clave para el suministro energético mundial

El estrecho de Ormuz es un punto estratégico por el que transita aproximadamente el 20% del crudo mundial, lo que lo convierte en una de las rutas comerciales más sensibles del planeta. Cualquier interrupción en el flujo de petroleros tiene repercusiones inmediatas en los precios internacionales del petróleo y en la estabilidad energética global.

Centcom no especificó en qué periodo se produjeron las intercepciones ni detalló las banderas o nacionalidades de los buques afectados. Sin embargo, la cifra de 123 embarcaciones supone un incremento significativo respecto a episodios anteriores de tensión en la zona, lo que refleja la intensidad del bloqueo actual.

Centcom informó que desvió o dejó fuera de servicio un total de 123 buques mercantes que intentaban romper el bloqueo estadounidense a Irán.

La decisión de desviar buques mercantes que no portan bandera iraní ha generado críticas entre los armadores y algunos gobiernos, que consideran que la acción estadounidense se extiende más allá del marco de las sanciones unilaterales. La respuesta de la comunidad internacional, por ahora, se limita a declaraciones de preocupación.

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Israel asalta una flotilla humanitaria en aguas internacionales y desata una crisis diplomática global

Por: M. Quílez

El 30 de mayo de 2026, fuerzas israelíes atacaron una flotilla humanitaria de 72 barcos con más de 600 civiles de más de 45 países, que buscaba romper el bloqueo de 19 años sobre la Franja de Gaza. La misión, iniciada como un acto humanitario, terminó con dos asaltos israelíes en aguas internacionales que incluyeron secuestros, palizas, tortura, abusos sexuales y violaciones del derecho internacional, según han denunciado los organizadores.

El ataque ha sido condenado por la comunidad internacional y ha tenido un efecto inverso al buscado por Israel: la delegitimación del propio Estado israelí. Medios y analistas señalan que la acción, lejos de disuadir futuras misiones, ha reforzado la solidaridad global con la causa palestina y ha puesto en evidencia la política de bloqueo.

Una flotilla para romper el asedio

La flotilla partió de varios puertos mediterráneos con la intención de entregar ayuda humanitaria directamente a Gaza, sorteando el bloqueo impuesto por Israel desde 2007. Los organizadores, que incluyen activistas y organizaciones de derechos humanos, habían anunciado previamente su ruta y su carácter pacífico. A pesar de ello, las autoridades israelíes advirtieron que interceptarían la embarcación.

Fue una operación militar desproporcionada contra civiles desarmados. La violencia empleada es inaceptable bajo cualquier norma del derecho internacional, y supone un paso más en la pérdida de legitimidad moral de Israel ante el mundo.

Entre los pasajeros se encontraban ciudadanos de países europeos, asiáticos, africanos y americanos, lo que ha elevado el incidente a un conflicto diplomático de primer orden. Varios gobiernos han convocado a los embajadores israelíes y exigen una investigación independiente.

El coste político del ataque

Analistas internacionales coinciden en que el ataque supone un grave golpe a la imagen de Israel en el escenario global, especialmente en un momento en que el país enfrenta críticas crecientes por su gestión del conflicto palestino. La acción ha reforzado los argumentos de quienes piden sanciones internacionales y un embargo de armas contra Israel.

El gobierno israelí, por su parte, ha justificado el operativo alegando que la flotilla suponía una amenaza para su seguridad y que pretendía violar el bloqueo legal. Sin embargo, las pruebas de violencia difundidas por los supervivientes y los vídeos grabados a bordo han provocado una oleada de condenas en redes sociales y en foros internacionales.

La crisis llega en un momento delicado para la coalición de gobierno israelí, que ya afrontaba divisiones internas sobre la política de seguridad. El incidente podría acelerar el desgaste del ejecutivo y aislar aún más a Israel en el tablero geopolítico, especialmente en Naciones Unidas, donde se prepara una resolución de condena.

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Bolivia al borde del colapso: más de 60 bloqueos cortan el combustible y causan pérdidas de 50 millones diarios

Por: N. Esteller

Bolivia amanece este sábado con calles desiertas y comercios cerrados en varias regiones del país, en el tercer día de bloqueos y manifestaciones contra el Gobierno de Rodrigo Paz. La crisis política ha provocado largas filas de vehículos ante las gasolineras ante la escasez de combustible, según informaron medios locales, y numerosos establecimientos han suspendido sus actividades ante la incertidumbre.

Las movilizaciones, que comenzaron el jueves, acumulan más de 60 bloqueos en carreteras nacionales, según datos de la Defensoría del Pueblo. Los cortes afectan principalmente las rutas que conectan La Paz con Cochabamba y Santa Cruz, las principales vías de abastecimiento del país.

El pulso entre el Gobierno y la oposición

Mientras el Gobierno de Paz denuncia una alteración del orden público y ha anunciado que no negociará bajo presión, el expresidente Evo Morales y varias organizaciones campesinas han defendido las protestas como una respuesta legítima a la política económica del Ejecutivo. Morales, en un mensaje difundido en redes sociales, calificó las movilizaciones de «resistencia pacífica contra un gobierno que ha traicionado al pueblo».

La Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) y la Federación de Juntas Vecinales de El Alto han anunciado que mantendrán los bloqueos de forma indefinida hasta que el Gobierno atienda sus demandas de revisión de los precios de los combustibles y la suspensión de la reforma del sistema de pensiones.

Impacto en la economía y la población

La escasez de combustible ha sido el síntoma más visible de la crisis. Según reportes de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), los bloqueos han impedido el paso de cisternas de gasolina y diésel hacia los principales centros urbanos, lo que ha generado colas de hasta cuatro horas en las gasolineras de La Paz y El Alto. La Cámara de Industria y Comercio de Bolivia ha estimado que las pérdidas económicas superan ya los 50 millones de dólares (unos 46 millones de euros) por días de paro.

La comunidad internacional sigue con atención la evolución de los acontecimientos. La Organización de Estados Americanos (OEA) ha instado al diálogo entre las partes, mientras que el Ministerio de Exteriores español recomendaba este viernes a los ciudadanos españoles en Bolivia extremar las precauciones y evitar desplazamientos por carretera. La crisis boliviana añade un foco de inestabilidad a la región andina, que España sigue con especial atención por sus vínculos históricos y económicos con el país.

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Evo Morales ordena cercar cuartel en Bolivia tras apagón que denuncia como amenaza de detención

Por: D. Cañellas

Los seguidores del expresidente boliviano Evo Morales reforzaron este jueves 28 de mayo los bloqueos en la región del Trópico de Cochabamba, después de que un corte de luz de dos horas generara alarma sobre una posible detención del líder cocalero. Los campesinos, que ya mantenían protestas para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz, cercaron un cuartel policial y cerraron varias rutas de la zona.

El corte de suministro eléctrico se produjo en la noche del jueves y fue interpretado por los manifestantes como una señal de que las fuerzas de seguridad se preparaban para detener a Morales, quien enfrenta varios procesos judiciales. La situación provocó una movilización inmediata de los sindicatos agrarios, que reforzaron los puestos de control en las carreteras.

Bolivia atraviesa una crisis política desde que el partido de Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS), se dividió entre los leales al exmandatario y los partidarios del actual presidente Paz. Las protestas se han intensificado en las últimas semanas, con bloqueos que afectan el abastecimiento de combustible y alimentos en varias regiones. Los sindicatos agrarios, que lideran la movilización, mantienen cortes intermitentes en la carretera que conecta Cochabamba con el resto del país, lo que ha generado desabastecimiento y un aumento de los precios. La tensión continúa mientras el Gobierno de Paz no ha emitido una declaración oficial sobre el apagón.

La crisis en Bolivia se agrava por la fractura del partido oficialista y las denuncias de persecución política contra Morales. La comunidad internacional observa con preocupación el deterioro de la estabilidad en el país andino, recordado por la crisis de 2019 que forzó la salida del propio Morales. El caso ha reavivado el debate sobre la independencia judicial y el respeto a los procesos democráticos en la región.

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Bolivia colapsa: más de 50 bloqueos por la escasez de combustible hunden al Gobierno de Arce

Por: D. Cañellas

La escasez de combustibles ha desatado una oleada de protestas masivas en Bolivia, con más de 50 bloqueos activos en distintos puntos del país. La crisis social, política y económica no encuentra hasta el momento un cauce para resolver las demandas de las poblaciones que mantienen las movilizaciones, según informó desde La Paz el enviado especial de France 24, Héctor Estepa.

La crisis se agravó durante el mes de mayo, cuando la falta de diésel y gasolina paralizó sectores clave como el transporte y la agricultura. Las protestas, que comenzaron como reclamos puntuales, se han extendido a nivel nacional y han derivado en enfrentamientos esporádicos con las fuerzas de seguridad.

Una crisis de fondo

La crisis de combustibles es solo la punta del iceberg de una situación económica y política que arrastra Bolivia desde hace meses. La inflación, la devaluación del boliviano y la caída de las reservas de divisas han limitado la capacidad del Gobierno para importar combustibles subsidiados, lo que generó desabastecimiento.

El Ejecutivo de Luis Arce ha tratado de calmar las protestas con medidas como la liberación de divisas para importadores y la promesa de garantizar el suministro, pero las movilizaciones continúan. Organizaciones sociales, transportistas y gremios exigen soluciones estructurales y denuncian falta de voluntad política.

La inestabilidad en Bolivia tiene implicaciones regionales. El país andino es un productor de gas natural, pero su capacidad de refino es limitada, lo que lo obliga a importar carburantes. La crisis actual recuerda a episodios similares de 2019, cuando las protestas por la subida de combustibles contribuyeron a la caída del entonces presidente Evo Morales.

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Aleida Guevara: “La ética revolucionaria del Che todavía no la ha alcanzado mucha gente en este país”

Por: Patricia Simón

“Esta es la última casa en la que vivimos con mi papá. Y ya después, construimos eso al frente. El centro de Fidel es toda una casa completa como museo. Está muy bien hecho. Pero este es un centro de estudios del archivo del Che, no es para turistas. Vienen investigadores de todo el mundo y se coordinan con la investigadora principal, que tiene más de 70 años. Ahora, con la falta de gasolina, no puede venir, trabaja desde casa”, explica Aleida Guevara, hija del Che Guevara, en medio de la peor crisis que atraviesa Cuba desde el triunfo de la Revolución en 1959.

Aleida Guevara (La Habana, 1960) vio a su padre por última vez cuando tenía tres años. Pero se ha pasado el resto de su vida encontrándose con su rostro en camisetas, pósters, graffitis, esculturas, tatuajes y tazas en buena parte de los lugares que ha visitado para hablar sobre Cuba. El Che Guevara sigue siendo el revolucionario por antonomasia que inspira a millones de personas con su épica entrega a la construcción de un mundo más justo.

Un mito reconocible con la reproducción de apenas un par de trazos –la boina y la mirada al horizonte– gracias a fotografías icónicas como la de Korda. Un referente de las izquierdas de todo el mundo que murió cuando intentaba replicar la revolución cubana en Bolivia. Fue capturado en 1967 durante un combate con el Ejército boliviano, que contaba entonces con apoyo de la CIA. Un día después fue ejecutado por un sargento cumpliendo órdenes de la Presidencia boliviana.

Ahora, tras una vida ejerciendo como médica pediatra, Aleida Guevara es la albacea del pensamiento guevariano. Pasados los sesenta años, su madre, Aleida March, le pidió que la sucediera en la dirección del Centro de Estudios Che Guevara. No le pudo decir que no. Ella y sus hermanos llaman «sargento de caballería» a quien trabajó en la clandestinidad como miliciana del Movimiento 26 de Julio para acabar con la dictadura de Fulgencio Batista. “Fue lo peor que pude haber hecho porque yo me retiré pero mi mamá no se retiró nunca”, dice entre risas su hija.

Antes de comenzar la entrevista, Aleida graba un sentido mensaje de solidaridad para la cadena de televisión libanesa Al Mayadeen, en la que realiza un programa semanal en español. Israel acaba de recrudecer la guerra contra Líbano y de comenzar otra contra Irán de la mano de Estados Unidos, mientras continúa el genocidio de la Franja de Gaza.

¿Cómo definiría la situación en Cuba?

Es uno de los momentos más difíciles desde la Revolución. Desde el punto de vista económico, pero tambien por la presión ideológica que se está ejerciendo sobre nosotros. El gobierno de Estados Unidos está intentando por todos los medios desaparecer la Revolución cubana.

¿Y cuál es la salida?

Lo primero, resistir. Porque si no, desaparecemos de la faz de la tierra. Y si queremos seguir viviendo como pueblo, como nación, tenemos que resistir. Después, hay que buscar alternativas. Por ejemplo, estamos buscando la electricidad en la energía alternativa. El sol no lo pueden bloquear, ni el viento. También tenemos algunos ríos caudalosos que podemos aprovechar. Tenemos muy poca producción de petróleo, que además tiene mucho azufre y rompe las máquinas. El mayor bolsón está en el mar y es muy difícil explotarlo sin dañar la naturaleza, que hay que cuidar siempre. Además, una de las cosas más lindas de Cuba son las playas, no podemos perderlas.

Mi papá fue a Japón en 1959. Después de cada viaje escribía un informe que se publicaba en la revista Verde Olivo o lo contaba en una conferencia en la televisión para explicar lo que había hecho. En esa ocasion, dijo que Japón tenía un tercio de la tierra fértil en Cuba y que producía sesenta veces más que nosotros, por lo que teníamos que aprender a cultivarla mejor. Aún no lo hemos logrado.

También habria que controlar los precios. Estados Unidos ha querido cerrar totalmente el mercado, pero ha dejado una puerta a las empresas privadas. Ellos compran sus productos en Estados Unidos y los ponen aquí a precios muy altos, especialmente para quienes tenemos salarios estatales. Entonces, el Estado tiene que controlar esos precios. O también puede ser que algunas de estas empresas tengan que abaratarlos para poder vender su mercancía.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha repetido en varias ocasiones que tras Irán caerá Cuba. ¿Con quién cuenta el Estado cubano para que eso no ocurra?

Primero, con nuestro pueblo. Trump, como la mayoría de los estadounidenses, no tienen idea de quiénes somos. Para ellos, América Latina siempre ha sido su patrio trasero y han hecho lo que han querido. Cuando triunfó la Revolución cubana, por primera vez, se frenó eso. Desde entonces, han tratado de asfixiarla con el bloqueo económico. Así que esto viene caminando desde hace años y el pueblo ha aprendido a resistir y a buscar alternativas, que para mí es lo más importante.

Cuba ha sembrado solidaridad durante todos los años de Revolución. En 1963 teníamos muy pocos médicos porque la mayoría había migrado a Estados Unidos y a pesar de eso, enviamos una brigada médica para Argel porque los necesitaban. Es decir, lo poco que hemos tenido lo hemos compartido, y eso ha sembrado un sentido solidario de devolver algo de lo recibido.

Desde luego, nunca nos ha faltado la solidaridad de México con Cuba. Cuando toda la América Latina nos botó de la OEA, el único país que mantuvo relaciones con Cuba, a pesar de los gringos, a pesar de todo, fue México. Ahora también tenemos al pueblo venezolano. Hemos crecido juntos en los últimos años y tenemos un gran lazo de amistad, sobre todo cuando hablamos de Chávez y Fidel. China siempre ha estado muy cerca, Vietnam, Corea del Norte –con más dificultades por la lejanía–, Rusia y Bielorrusia también se ha portado bastante bien. Aunque ideológicamente no somos iguales, son gobiernos que han mantenido los lazos de solidaridad por el amor que emana entre sus pueblos.

Por su parte, Estados Unidos no conoce la historia de nuestro pueblo, piensan que somos indios con taparrabos y negritos con levitas, como decían ellos. Es increíble como la mente de esta gente no evoluciona. Yo terminé de formarme trabajando en Nicaragua porque se habían quedado sin médicos durante la revolución sandinista. Pues estando en la Universidad Centroamericana vino un grupo de médicos estadounidenses a dar una conferencia a sus colegas nicas. Los únicos que nos quedamos hasta el final fuimos los estudiantes cubanos por pena y por educación. Los nicas se fueron indignados porque aunque venían con la mejor intención, no tenían ni idea de a quiénes estaban hablando. El mejor profesor de Medicina que tuve en mi vida fue el nicaragüense Norman Jirón, un genio, y fueron a darle una clase como si fuese un niño. Los estadounidenses no tienen idea de quiénes somos el pueblo lationoamericano y, mucho menos, el cubano, que tenemos en un nivel cultural mucho mayor. La Revolución nos ha hecho un pueblo culto con un gran deseo de vivir con dignidad. Y eso no nos lo quita nadie.

Estados Unidos tiene un mayor potencial militar así que pueden entrar en la isla, pero no te garantizo que puedan. Yo peino canas y tengo las rodillas desbaratadas, pero si entran, que me busquen un asientico con un buen rifle porque todavía tengo buena puntería. A nosotros nos conviene que no se metan, pero si lo hacen, somos un pueblo decidido a luchar hasta las últimas consecuencias.

Aleida Guevara, hija de Ernesto Che Guevara, dirige el centro de estudios sobre su figura. ÁLEX ZAPICO
Aleida Guevara, hija de Ernesto Che Guevara, dirige el centro de estudios sobre su figura. ÁLEX ZAPICO

¿Cree que Trump podría decidir invadir Cuba?

Es imposible predecir lo que puede hacer un enfermo mental. Pero ellos saben lo que es un pueblo decidido a luchar porque tuvieron que retirarse de Vietnam.

¿Qué cree que pensaría su padre sobre lo que está ocurriendo si estuviera vivo?

No puedo poner palabras que no dijo en boca de mi papá. Pero teniendo en cuenta cómo vivió, el Che estaría preparando le resistencia y nosotros con él.

Esta es la ultima casa en la que vivió en su padre.

Sí, yo nací en lo que hoy es Playa, que antes era Miramar. Pero él no quería esa casa porque era inmensa y a mi mamá tampoco le gustaba porque la guarnición, sus compañeros, estaban siempre allí y ella quería privacidad. Entonces, le dieron esta. Cuando la vio, dijo “Nos tenemos que quedar aquí porque si no, nos van a llevar al Palacio de la Revolución”.

¿Cómo describiría a su padre?

Tuve muy poco tiempo con mi papá. Además, era dirigente de un proceso revolucionario incipiente. El hombre no tenía horas de descanso, trabajaba hasta dieciocho horas diarias. A veces, para estar con nosotros nos llevaba a un trabajo voluntario los domingos. Tengo imágenes de mi papá cortando caña y yo sentada detrás de él, comiéndome una mientras le escuchaba. Él tenía que usar el poco tiempo que tenía con nosotros y la mejor educación es el ejemplo. Era un hombre muy cariñoso, nos besaba con mucha fuerza. Yo aprendí a besar así y mi mamá después se quejaba y me decía «¡Estás besando igual que tu papá!». Cuando él llegaba a casa solía ser tarde así que yo aprovechaba para dormir con mi mamá. Él me cargaba para llevarme a mi cama y me daba un beso fuerte que me despertaba un poco. Yo creo que por eso cogí miedo a la oscuridad. Mi madre me consiguió un libro de un león que acompañaba a un niño que tenía miedo. Funcionó para que yo superase el miedo. Así que mi papá me trajo un regalo tras volver de un viaje. Fue la única vez. Era un león de peluche. Todavía lo tengo.

¿Qué otras ideas de las que recogió su padre en sus diarios y conferencias quedan por aplicar?

Muchas. Mi papá era un innovador. Iba un trabajo voluntario a aprender y a tratar de mejorarlo. Un día fue a donde se empalmaban los libros. Miró cómo se hacía y después le dijo al compañero: “Yo creo que si lo hacemos al revés ganaremos tiempo y calidad». Y lo demostró. Era ese tipo de ser humano que no solamente dice una cosa, sino que es capaz de escuchar, aprender, mirar y sacar mejores conclusiones. Así que dejó escrito muchas cosas que aún no hemos logrado poner en práctica. Lo primero es su ejemplo como dirigente. Un día mi papá descubrió que en nuestra casa estábamos consumiendo productos que no entraban por la libreta de racionamiento. Aquello fue bien feo. Él era ministro, pero no quería que hubiera ninguna diferencia con respecto al pueblo. La ética revolucionaria del Che todavía no la ha alcanzado mucha gente en este país. Él nunca le habría dicho a la gente que viviese de una manera mientras él vivía de otra. Eso es un pecado mortal para la revolución. Y hay muchos dirigentes en nuestro país, sobre todo en las capas intermedias, que tendrían que aprender mucho del Che.

¿Y cómo es su madre, Aleida March?

Soy una mujer socialmente útil gracias a que ella me formó. Mi mamá es una mujer de campo, con una educación muy estricta que hizo que le costase abrirse a la vida. Cuando murió mi papá, ella se transformó en un bloque para poder seguir viviendo. Él fue su primer novio, su marido, el padre de sus hijos, su compañero, su maestro, mi papá era todo para ella. Fíjate que ella estaba dispuesta a dejarnos a nosotros para irse con él. Fue mi papá quien le pidió que se quedara con nosotros al menos dos años. Le prometió que si la guerrilla en Bolivia duraba más tiempo, él la mandaría buscar.

Mi mamá nunca permitió que nos dieran ningún trato especial. Nos educó con las mismas carencias que tenía el pueblo y eso se lo agradeceremos siempre. Decimos que es un sargento de caballería, pero gracias a ese sargento hoy somos útiles al pueblo.

¿Qué podrían haber hecho mejor los gobernantes cubanos?

Uy, un montón de cosas. Acuérdate de que las revoluciones son procesos a veces explosivos y están hechos por hombres y por mujeres. Nunca son perfectos, siempre se cometen errores. Lo que defendemos y siempre defenderemos es que los únicos que podemos subsanar esos errores somos nosotros mismos. Nadie más tiene el derecho a hacerlo. Por ejemplo, hay que trabajar el tema de las viviendas de los campesinos. Con el triunfo de la Revolución, hubo un éxodo del 83% de la poblacion rural hacia las ciudades porque los campesinos querían que sus hijos fuesen ingenieros, médicos, maestros. El campo se quedó abandonado, lo que es fatal para la economía del país porque la tierra es la que produce los alimentos que nos permiten sobrevivir. Ahora nos hemos dado cuenta de esa situación y la Revolución está arreglando las viviendas del campesino, haciendo cooperativas, para que la gente viva mejor en el campo. No lo hemos logrado al 100%, pero tenemos muchas cosas que mejorar.

También tenemos el sueño de que los institutos de medicina no estén concentrados en la capital, sino dispersos en las provincias del país, lo que obligaría a muchos de nuestros mejores médicos a vivir allí.

Otro problema es que Cuba se ha convertido en un país muy viejo y hay que reactivar las cuestiones de la juventud. En los últimos años tuvimos una emigración juvenil bastante grande. Hay que trabajar la cuestión ideológica con los jóvenes, incentivarles para que se queden, que tengan más posibilidades de expresar sus sentimientos no solo desde el punto de vista emocional sino también de cuestiones objetivas de la vida práctica.

¿Cuál es su análisis sobre el momento que está viviendo el mundo?

Hay un economista estadounidense, no me preguntes el nombre porque siempre los olvido, que decía que “si la humanidad pierde la ética para vivir, pierde el derecho a existir”. Pues nosotros estamos perdiendo el derecho a existir porque estamos perdiendo la ética. Cuando permites lo que está pasando en Gaza, en Irán, en Líbano, cuando no eres capaz de frenar a tus gobiernos para que rompan relaciones con Israel, para que no vendan armas a su gobierno, desgraciadamente te conviertes en cómplice. Y esa es una de las cosas más duras que nos ha tocado vivir. Esta impotencia tan grande de no poder frenar al enemigo hace que cueste seguir viviendo.

La entrada Aleida Guevara: “La ética revolucionaria del Che todavía no la ha alcanzado mucha gente en este país” se publicó primero en lamarea.com.

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Fabio Fernández Batista: “Hay cubanos que creen que el mejor camino para Cuba pasa por que San Trump nos bombardee”

Por: Patricia Simón


LA HABANA // El profesor de Historia de la Revolución cubana Fabio Fernández Batista se define como reformista del sistema cubano, lamenta que muchos de sus compatriotas crean que “el capitalismo solucionará sus problemas cuando el que le toca a Cuba es el capitalismo subdesarrollado periférico dependiente, como el de República Dominicana, Guatemala u Honduras” y considera que su país sufre una “crisis espiritual que ha provocado que haya cubanos que creen que el mejor camino para Cuba pasa por que San Trump nos bombardee”.

A su llegada a la entrevista, explica la razón de su retraso: se ha encontrado una protesta en la entrada de la Universidad de La Habana cuando ha ido a hacer unas fotocopias. Al día siguiente, la concentración aparecerá en buena parte de la prensa internacional. Una treintena de estudiantes pedían facilidades para poder seguir las clases a distancia después de que el Gobierno cubano dictara el cierre de las aulas por la falta de combustible. Los continuos apagones eléctricos también acarrean caídas de Internet, cuya conexión ya resultaba inasequible para el estudiantado que no recibe apoyo económico de la diáspora. Una manifestación más de la crisis sistémica que sufre el pueblo cubano desde hace décadas, agravada por el cerco energético dictado por la Administración Trump –un castigo colectivo prohibido por el derecho internacional–.

¿Cuál es su análisis de la situación que atraviesa Cuba en la actualidad?

En Cuba hay una crisis estructural provocada por una economía renqueante desde hace mucho, que todavía acusa el golpe que significó el fin del campo socialista y que, al mismo tiempo, está golpeada por una política hostil norteamericana. Tenemos un modelo económico que tiene grandes deudas en materia de eficiencia, eficacia, productividad y todo lo que sigue en esa lista. Todo esto ha provocado una fractura del consenso político en el marco de una sociedad cada vez más plural y no han existido mecanismos para canalizar ese disenso de forma participativa.

También se ha producido un cambio del liderazgo histórico de Fidel y Raúl Castro al de Díaz-Canel, cuyo capital simbólico sería su capacidad para gestionar con eficiencia el país. Y eso no ha ocurrido. Además, tras el impacto económico de la pandemia de COVID-19 se llevó a cabo una reforma que desestructuró aún más la economía del país. Y por último, Trump ha reforzado la hostilidad contra Cuba con el bloqueo petrolero y con la presión que ha puesto en diferentes países para que corten la colaboración con Cuba en materia de exportación de servicios de salud.

Al mismo tiempo, hemos sufrido un éxodo migratorio de más de un millón de personas en un país que ha envejecido a un ritmo que no es funcional para la nación. Y añadiría que tenemos un tejido nacional lesionado, marcado por múltiples carencias y frustraciones por las que tenemos una crisis espiritual que ha provocado que haya cubanos que creen que el mejor camino para Cuba pasa por que San Trump nos bombardee.

¿El Gobierno cubano podría hacer ahora las reformas que no ha hecho las últimas décadas?

El margen de maniobra se ha ido estrechando incluso en el ámbito interno. Se han perdido dos momentos fundamentales para hacerlo. En los años noventa, Fidel Castro tenía suficiente capital político para haber transitado a un modelo como el vietnamita o el chino. En el primer lustro de los 2000, se creó la alianza con la Venezuela boyante de Chávez pensando que podía sustituir a una reforma integral del modelo económico. Después llegó Raúl Castro, que colocó la reforma en el centro de la acción política, planteando que el socialismo debía entenderse desde una conexión más orgánica con las economías de mercado, pero no terminó de llevarla a la práctica por lo que yo llamo el síndrome de la perestroika: había miedo a que, al abrir el juego, se desencadenasen cambios políticos. Y también se aplicaron reformas que beneficiaron sólo a sectores puntuales, como la construcción hotelera, en detrimento de los intereses generales del país.

¿Y ahora?

Ahora se están impulsando transformaciones como las alianzas empresariales público-privadas, pero el margen es estrecho. Reformas que se pudieron haber hecho antes se tienen que hacer ahora en un país semiparalizado porque no hay combustible. Se debería haber aprovechado el proceso de normalización con el gobierno de Obama, pero entonces ganaron los sectores más conservadores.

Tras el estallido social de 2021, ¿qué peso tienen las reclamaciones democráticas entre el alumnado universitario?

Tanto en los estudiantes como en la ciudadanía en general hay un afán por cambiar dinámicas en el sistema político para que haya más participación, más mecanismos de control popular, lo que no quiere decir necesariamente asumir los presupuestos de la democracia liberal. Claro que en Cuba hay gente que quiere lógicas económicas propias de la democracia liberal, pero también hay quienes estarían dispuestos a participar en maneras distintas de entender el funcionamiento democrático del país.

La mayor inconformidad de la gente en Cuba es con su economía diaria. Si el gobierno fuese capaz de resolverlos, habría una reducción importante de los niveles de inconformidad. En las protestas sobre todo hay gente reclamando servicios básicos como la electricidad y el agua, poder llenar la despensa… Pero desde el extranjero se suele subrayar el matiz político de la protesta.

¿Qué cree que va a pasar en las próximas semanas?

Eso nadie lo sabe. Hay una gran incertidumbre en torno a las negociaciones entre el gobierno de Cuba y el de los Estados Unidos. Defiendo que haya puntos de contacto entre ambos, de hecho es una política histórica de los gobiernos nacidos de la revolución cubana, pero no estoy de acuerdo con que impliquen una lesión en la soberanía del país. Por ejemplo, que se hable de que una línea roja es la del presidente de Cuba, es decir, que se decida en Washington quién es nuestro presidente. No me gusta el modelo venezolano en el que el chavismo ha asumido una lógica de supeditación a los mandatos de Trump.

Me gustaría una negociación en la que podamos llegar a acuerdos desde una defensa de la soberanía. No se puede olvidar que a Estados Unidos no le interesan ni los derechos humanos ni la democracia en Cuba, sino que tiene una proyección imperial, que Cuba se mueva al ritmo que le interesa.

También cabe la posibilidad de que no haya acuerdo y de que haya una profundización en la política hostil de los Estados Unidos hacia Cuba. ¿Hasta dónde puede llegar? ¿Una agresión quirúrgica como la que hicieron en Venezuela? Quirúrgica… pero con un montón de muertos. ¿Quizás un bombardeo como el que están haciendo en Irán o una agresión militar tipo desembarco de Normandía? Cuba está muy cerca de Estados Unidos, por lo que cualquier escenario de desestabilización puede incidir también en su territorio. Por otra parte, hay que tener en cuenta cómo le saldrán las cosas a Trump en Irán. Un empantanamiento puede limitar su capacidad de acción contra Cuba o lo contrario: apostar por hacer algo que pueda vender como un éxito.

¿Y a nivel interno?

Hay que ver en qué medida las carencias múltiples en un país semiparalizado pueden generar una protesta social y que se mezcle la demanda política explícita con la situación económica.

Cuba
Imagen de una calle de La Habana. ALEX ZAPICO

Pero al margen del agravamiento del bloqueo con el sitio energético que ha dictado Trump, los apagones graves llevan afectando de forma regular a la población más de dos años, las desigualdades entre las clases sociales son hoy exacerbadas y muy evidentes, hay una minoría que todo el mundo ve moviéndose en coches de lujo, comiendo en restaurantes caros y comprando lo que necesita en las innumerables tiendas que se han abierto con productos importados y en las que se paga en dólares… Mientras, la mayoría social no se puede permitir siquiera comprar pollo una vez al mes ni jubilarse y dejar de trabajar porque cobra pensiones que no les dan para comer. ¿Sin el factor Trump, el Gobierno cubano habría aplicado alguna reforma?

Si quitamos la agresión más reciente de Trump, el país seguiría estando en una situación muy compleja. Ojo, el bloqueo existe y es estructural. Trump solo ha escalado en grado sumo la política de sanciones de Estados Unidos. Y los problemas de Cuba son un acumulado de cosas que no han hecho bien este gobierno y los anteriores, así como de las políticas hostiles de los Estados Unidos.

Pero al margen de Trump, hay una demanda social clara de que el país lleve a cabo una apertura económica que permita una mejoría general, que no solo beneficie a un segmento. Es decir, abrir la economía pero manteniendo políticas públicas que atiendan a la ciudadanía en su conjunto, especialmente a la más vulnerable. Por ejemplo, se habla de que en abril se modificará la libreta de racionamiento.

Pero si ya apenas entregaban nada por la libreta, hay gente que hace meses que no recibe nada.

Y aun así sigue siendo importante para algunas familias. El Estado no tiene que subvencionar el arroz a un hombre como Silvio Rodríguez, que no lo necesita, pero sí a una viejita pensionada. También tiene que ayudar a que mi amigo tenga un negocio próspero y crear mecanismos fiscales que permitan al Estado redistribuir recursos, a que la educación y la sanidad públicas sean solventes…

¿Y por qué no lo han hecho hasta ahora?

No se ha trabajado con la celeridad necesaria, lo que ha agudizado los problemas. Y hay que garantizar un escenario de bienestar, aunque sea modesto, porque es una de las conquistas más importantes de la revolución.

Cuando los cubanos se quejan de que los sistemas de salud y educación no funcionan los están comparando con los éxitos que la revolución cubana alcanzó. Hay medios que construyen un relato engañoso en el que pareciera que los cubanos añoran un capitalismo maravilloso que Fidel Castro y sus barbudos destruyeron y que nos llevó a la noche más oscura. Eso es una estafa intelectual e histórica. Claro que los cubanos tienen el referente del capitalismo que han visto cuando han viajado o por las series y películas que ven; claro que hay una visión del capitalismo que forma parte de los imaginarios cubanos, pero una parte importante de los reclamos ciudadanos en Cuba conectan con la memoria histórica de un país que, en los marcos del socialismo, funcionaba mejor que el actual. Así pues, el Estado tiene la misión importante de abrir la economía para sostener de mejor manera la educación y la salud públicas.

¿Cómo debería hacerlo?

Soy reformista, me siento conectado con los valores fundacionales de la revolución cubana, tengo una proyección de vida anticapitalista. No creo que el capitalismo sea un sistema justo. Creo que la revolución cubana avanzó por caminos alternativos frente al reino del capital y que habría que rescatar mucho de ese espíritu primigenio. Fue una revolución que tuvo mucha luz y, también, sombras desde el principio: lógicas demasiado verticalistas, burocráticas, con elementos importantes de autoritarismo… Creo que hay que refundar un proyecto de contenido socialista desde el que repensar la economía, la democracia, nuestro lugar en el escenario geopolítico.

Hay gente que ve con buenos ojos la idea de una Cuba de democracia liberal, que está muy romantizada porque tiene muchos elementos antidemocráticos.Y mucha gente que piensa que el capitalismo cubano sería como el español, el sueco, el suizo, que no son perfectos, pero que tienen colchones de bienestar. Pero el capitalismo que le toca a Cuba es el capitalismo subdesarrollado periférico dependiente, como el de República Dominicana, Guatemala, Honduras…

¿Existe realmente todavía el socialismo en Cuba? Un capitalismo exacerbado domina plenamente las vidas diarias y cotidianas de los cubanos y cubanas…

Esa es una muy buena pregunta. Yo creo que quedan lógicas en las prácticas sociales como en los imaginarios..

Por supuesto que hay una influencia de lo que representaron la revolución y sus logros en la conciencia colectiva, pero los cubanos ya viven sometidos a un capitalismo periférico, con diferencias de clase abismales, pobreza extrema y excluyente…

Hay varios expertos que dicen que Cuba se ha latinoamericanizado, que cada vez nos parecemos más al continente que tenemos al lado y al que pertenecemos. Yo creo que las lógicas del capital no imperan plenamente en Cuba. Quedan bolsas de resistencia: con todos sus defectos, sigue habiendo una apuesta por la salud pública gratuita, una educación gratuita universal, un conjunto de bienes sociales que nos pertenecen a todos…

Pero es cierto que en Cuba hace años que no hay revolución. La revolución arrancó en el 59 y se cerró a mediados de los 70. A partir de entonces, vivimos en una sociedad posrevolucionaria que ha ido evolucionando con los cambios de la vida y con las reformas impulsadas por las estructuras de poder. Y ahora vivimos otra revolución –entendida como cambio estructural de sus dinámicas–: el paso de la apuesta que fue el socialismo a una en la que vuelve el capitalismo.

Quiero pensar que el pueblo cubano encontrará mecanismos que nos lleven a un socialismo remozado más que al capitalismo, pero yo puedo ser la expresión de una minoría. Mucha gente en Cuba ha comprado el sueño de que el capitalismo nos llevará a un lugar mejor. Yo creo que es un sueño equivocado, pero el ideario de izquierda está muy golpeado. En Cuba hay un proceso de articulación progresiva y potente de fuerzas de derechas, algunas vinculadas con el fundamentalismo religioso evangelista. Hay una idea de que el Estado es un obstáculo, de que es ineficiente, de que la propiedad privada y la privatización de los servicios públicos es la respuesta a todo. Hoy, en Cuba, la palabra comunista se puede utilizar como un calificativo despectivo. Eso tiene que ver con una comprensión estrecha de lo que es el comunismo y una identificación de las políticas gubernamentales con el comunismo, cuando en la práctica no hay muchas que puedan considerarse así, sino que es todo lo contrario, hay una apertura al capitalismo.

En España también tenemos una sanidad y una educación públicas en el marco de una democracia liberal. Teniendo en cuenta que las políticas cubanas no son comunistas, ¿que Cuba se convirtiese en un Estado del bienestar socialdemócrata sería el peor o el mejor de los escenarios?

Muchos cubanos tienen una imagen del capitalismo que se mueve en códigos socialdemócratas, pero yo tengo muchas dudas de que el capitalismo cubano del futuro fuese socialdemócrata: más bien sería el latinoamericano neoliberal. Si tú me dices que el capitalismo cubano va a ser el de España o Noruega, casi me atrevo a abjurar de mi vocación marxista y me lanzo a la piscina. Pero Cuba es periferia y no hay demasiados ejemplos en los que el capitalismo socialdemócrata se haya consumado en la periferia.

Además, puede darse el caso de que tenga unos indicadores macroeconómicos extraordinarios, con una vitalidad aparente tremenda, y que debajo de todo eso subyazcan problemas estructurales graves.

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