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El cine como herramienta antifascista: el poder de la imagen contra los discursos totalitarios

Por: Guillermo Martínez

La política está en la mirada, en la construcción de la secuencia, la inclusión de una música, en la decisión de qué se queda fuera de la cinta. Lo saben bien todos aquellos cineastas que se decantan por relatar una memoria antifascista, conscientes de que los numerosos obstáculos que encontrarán intentarán cercenar el pensamiento crítico que sus trabajos provocan en el público. En tiempos en los que el autoritarismo arrastra adeptos en todas las capas sociales y la imagen se convierte en vehículo principal a nivel comunicativo, la cultura comprometida con la justicia social y la memoria democrática se yerguen como un faro que ilumina el camino. 

En momentos en los que se impone la violencia, la represión, el genocidio, lo primero que destrozan es la cultura”, adelanta Eva Aladro Vico, catedrática de Teoría de la Información en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Esta especialista en comunicación, discurso mediático y estructuras de poder en los sistemas informativos fue una de las participantes de Cultura contra la barbarie: el cine como instrumento de resistencia antifascista

La mesa, celebrada en el Teatro del Barrio este 24 de marzo, día en que se conmemoraron los 50 años del golpe de Estado en Argentina, e impulsada por el colectivo Atado y Bien Atado, estuvo presentada por la periodista y politóloga Irene Zugasti, quien planteó debates sobre la batalla cultural, el momento político actual y el cine social.

Del entretenimiento político a la cultura-anestesia

Amparo Climent, artista multidisciplinar y autora del documental Dolores Ibárruri. Pasionaria, galardonado con la Biznaga de Plata en Málaga en 2026, defiende que, para el fascismo, “la cultura es un elemento considerado subversivo al plantear una mirada completamente diferente”. La puntualización que realiza Vicent Monsonís, productor, guionista y director cinematográfico que acaba de estrenar la película de ficción La invasión de los bárbaros, marca el devenir de la mesa: “Yo no soy tan idealista. Hablamos de la cultura como término genérico, pero los fascistas también hacen cultura”.

Sustenta su afirmación en la experiencia propia. “Yo vengo de un territorio periférico como València, con gobiernos ultraconservadores durante décadas, y hacer cultura no era imposible. Era imposible para gente como nosotros, con cierto criterio, que defendíamos algunas posiciones y nos ubicábamos contra el poder”, dice el cineasta.

Monsonís opina que la idea tan arraigada de que el cine es únicamente entretenimiento procede de Estados Unidos. Lo plantea como si esta cultura-anestesia escondiera tras de sí otros objetivos también políticos. “Nos vendieron una industria en la que cuanto más entretenida parece una película, menos comprometida es. Pero no es así. Su carga ideológica es muy superior que aquellas que te apelan de forma directa y de una manera ideológica”, sostiene.

Por su parte, Climent, quien preside la Asociación Cultural Arte y Memoria, acepta que no tiene muy claro cómo diferenciar arte de entretenimiento. “Todo lo que se hace, absolutamente todo, tiene un objetivo político. No es solo la mirada que ponemos al escribir un guion. Hay muchas cuestiones que realmente están inclinando esa mirada hacia distintos lugares”, añade.

Del cine social al cine socializante

Ante la mirada impertérrita de las casi 20 fotografías de Olmo Calvo que forman la exposición Artículo 47 y que abordan la lucha por la vivienda digna en el Teatro del Barrio, las participantes también charlaron sobre el cine social, con nombres como Ken Loach y Passolini como referencias. “Nosotras hacemos cine y que cada uno lo catalogue como considere. Yo soy militante de la memoria democrática de las mujeres, que está absolutamente olvidada y perdida”, sostiene Climent al respecto.

Sin embargo, existen productos culturales que abandonan la neutralidad para hacer del espectador una persona más ignorante, sobre todo si no abordan un tema vinculado directamente a lo ideológico. Así lo explica Aladro, quien se decanta por arrebatar el título de “cultura” a ese tipo de artefactos. Por otro lado, define como “fundamental y crucial” el cine social: “Te vincula con cosas que desconocías y que puedes llegar a sentir para entender las injusticias”. No hace falta irse a títulos grandilocuentes fuera de las fronteras españolas. Ahí queda la película de Los santos inocentes, que siempre nos enseñará quiénes son y qué hacen los señoritos.

Monsonís intenta profundizar en la cuestión con sus palabras. Además de pretender hacer cine social, como ocurre con La invasión de los bárbaros, también persigue realizar un cine socializante. Más allá de aquellos trabajos cinematográficos etiquetados como memorialistas pero centrados en biografías concretas, el cineasta valenciano asegura que prefiere dejar algo más de lado los personajes y centrarse en la sociedad. “Así toda la gente se siente interpelada y no piensan que han visto una historia ajena, sino que le hemos contado su propia historia”, señala antes de recalcar que echa de menos más películas que ayuden a crear vínculos y construir sociedad.

Un asesinato que no deja sangre

Aladro procede de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM, donde Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid y líder de un Gobierno con políticas que empobrecen la universidad pública, fue nombrada Alumna Ilustra en enero de 2023. El claustro no fue lo suficientemente fuerte como para forzar que no se produjera el nombramiento. “Hay interés en hundir a la universidad pública a través de informaciones periodísticas que publican medios con intereses en la educación privada”, asegura la docente. Y exclama: “Vivimos en un mundo de ilusiones de espectros que controlan absolutamente el sistema”.

En torno a la cuestión puramente cultural y memorialista, la catedrática señala: “La memoria es lo que nos mantiene vinculados con el pasado y nos proyecta al futuro. La cultura, cuando te la cargas, no deja huellas, es un asesinato que no deja sangre”. Asiente Monsonís con la cabeza, pero también con las palabras. Tal y como finaliza: “El cine es la herramienta más potente que tiene la cultura para expresarse, y eso es algo que los Estados Unidos saben bien, por eso llevan 100 años colonizándonos con su cine”.

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Qué nos dice la muerte de un militante de extrema derecha en Francia a manos del antifascismo

Por: Arsenio Cuenca

De todas las paradojas y sincretismos ideológicos que conforman el pensamiento fascista, la relación entre futurismo y presentismo analizada por el historiador François Hartog es sin duda una de las más interesantes. Su estudio detallado del Manifesto futurista (1909) de Filippo Marinetti descubre, precisamente, el peso del presentismo en el propio futurismo. Citando el texto del vanguardista italiano que reza “el Tiempo y el Espacio murieron ayer. Vivimos ya en lo absoluto porque ya hemos creado la eterna velocidad omnipresente”, Hartog concluye que el presente se ha “futurizado”, que “por la velocidad, el presente se transforma en eternidad”. La prisa, la velocidad y el ahora absoluto: este es el tiempo por el que abogaba Marinetti para el orden fascista que estaba por venir y que, para algunos, resuena con la temporalidad del momento histórico que vivimos.

El pasado sábado 14 de febrero, el militante de extrema derecha francés Quentin Deranque falleció tras pasar dos noches hospitalizado en estado crítico. En principio –la investigación judicial todavía tiene que determinarlo–, su muerte se produjo tras una reyerta en la ciudad de Lyon con antiguos militantes del colectivo antifascista de la Jeune Garde (‘Joven Guardia’); el enfrentamiento terminó en una paliza con consecuencias mortales. Deranque formaba parte de la escolta del colectivo femonacionalista Némesis, un grupúsculo identitario compuesto mayoritariamente por mujeres que tenía como objetivo boicotear una conferencia de la eurodiputada de La Francia Insumisa (LFI) Rima Hassan en el Instituto de Estudios Políticos (Sciences Po Lyon). Los alborotadores acudieron allí armados con gas pimienta y tubos metálicos. Si la muerte de Deranque ha tomado proporciones mediáticas de primer orden es fundamentalmente por la vinculación que, desde gran parte de la esfera política y mediática, se está haciendo entre la Jeune Garde y LFI. Aparte de la presencia de Hassan, su fundador y portavoz, Raphaël Arnault, que cesó su cargo en este colectivo en 2022, es actualmente diputado insumiso en la Asamblea Nacional francesa.

Presentados los hechos, en vez de entrar en la vorágine presentista que induce a enjuiciarlos de forma supuestamente objetiva (es decir, sin matices ni contexto y condenándolos de entrada), la situación exige un momento de reflexión sobre las etapas que han llevado a este trágico suceso.

A día de hoy, hablar de Lyon es hablar de la ciudad francesa con mayor implantación de la extrema derecha grupuscular en Francia. Históricamente, fue en la metrópoli lionesa donde se fundó en 1968 el conocido Grupo de Investigación y Estudios para la civilización europea (GRECE), el principal órgano de difusión del mayor intento de renovación del pensamiento de extrema derecha europeo tras la derrota del fascismo: la Nueva Derecha francesa. Sociológicamente, en esta ciudad, la derecha está influenciada por un catolicismo tradicionalista que la lleva a posiciones más reaccionarias que la derecha conservadora clásica, ampliando la capilaridad de la ideología de extrema derecha. No es casualidad que allá por 2018, el ISSEP de Marion Maréchal abriera sus puertas aquí.

Más recientemente, en un informe de 2019 del Servicio central de inteligencia francés (SCRT), Lyon es identificada como la “cuna”de la extrema derecha gala, punto de convergencia del activismo identitario, neofascista y neonazi en Francia. Según el programa “Violences et Radicalités Militantes”, las agresiones cometidas entre 1986 y 2017 por grupos neofascistas, skinheads neonazis e identitarios asciende a 82, una cifra muy por encima de la media en comparación con el resto del territorio francés. Como se puede apreciar en el monográfico de Alain Chevarin Lyon et ses extrêmes droites (La Lanterne, 2021), el perfil de las agresiones es variado. Durante un tiempo implantados en torno a locales que hacen las veces de bar, sala de conferencias y club de boxeo, militantes de Generación Identitaria o de otros grupúsculos similares se dedicaron durante la década de 2010 a salir de caza armados por el centro de Lyon. Las principales agresiones se registran contra militantes anarquistas, personas asociadas a la izquierda volviendo de manifestaciones, magrebíes, así como contra locales de sindicatos, librerías o restaurantes de comida oriental.

Es en este contexto que nace la Jeune Garde lionesa en 2018, básicamente, como otro grupo de autodefensa antifascista. Así nos lo explicaba Raphaël Arnault en una entrevista en profundidad. La percepción de la amenaza estaba lejos de ser constatada exclusivamente por sus miembros, siendo fácil encontrar años antes titulares, incluso en medios de derechas, del estilo “Lyon, ¿nueva capital de la ultraderecha?” o “Lyon, ¿capital de la extrema derecha francesa?”. Además, el objetivo de la formación fundada por Arnault consistía en ampliar el espacio de lucha contra esta amenaza, antagonizando no solo con el militantismo grupuscular, sino también contra la extrema derecha institucional y mediática, tejiendo alianzas con otros partidos y sindicatos. La confrontación directa a pie de calle no era la prioridad del colectivo.

La condena sin análisis ni contexto

La violencia se debe lamentar. Pero el simple ejercicio que “condena la violencia” es fútil si no viene acompañado de un análisis mínimo que permita entender las causas que han llevado a esta. ¿O hay que condenar la violencia de los afroamericanos que se armaron para intentar prevenir la masacre racista de Tulsa de 1921? ¿O la de los obreros italianos organizados contra los camisas negras de Mussolini en la misma época? No obstante, este tipo de condena vacía de fondo fue la empleada por la propia Francia Insumisa en un primer momento, acorralada en medio de una estrategia de demonización. El líder de los insumisos, Jean-Luc Mélenchon, publicaba en primera instancia en su cuenta de X que “la violencia obstaculiza nuestros movimientos y genera un miedo contagioso”. Incluso Arnault manifestó de inmediato su “horror y rechazo” por la muerte de Deranque. No sería hasta días después que LFI adoptaría un argumentario menos defensivo, como las declaraciones del secretario de la organización Manuel Bompard, situando lo acontecido en un contexto de autodefensa popular.

Mientras tanto, la actuación del resto de la clase política francesa ha sido la habitual en estos casos. Desde varios sectores del centro-izquierda, no se ha perdido la oportunidad de volver atacar a LFI, al tiempo que se condenaba lo sucedido de forma ciegamente presentista. Destacan las declaraciones del antiguo presidente de la República y actual diputado del Partido Socialista, François Hollande, tratando a la Jeune Garde de grupo “que hace del combate físico su propósito y su método” y que “esto era generalmente lo que existía a en los partidos extremistas”. Una vez más igualando el antifascismo al fascismo y desdibujando por completo la línea política de la Jeune Garde.

Por su parte, el gobierno de Emmanuel Macron ya anunció que se cancelará todo acto en la enseñanza universitaria asociado a posibles alteraciones del orden público. La universidad, lugar privilegiado para el debate de ideas, en el centro de la crítica del macronismo desde hace años, es otra de las víctimas de estos tristes acontecimientos.

Al mismo tiempo, desde la presidencia de la Asamblea Nacional, igualmente controlada por el gobierno de Macron, se pidió un minuto de silencio por la muerte de Quentin Deranque. El mismo que no se pidió por la muerte del jugador de rugby argentino Federico Martín Aramburú, asesinado en marzo de 2022 en París a manos de un militante neofascista, al que le reprendió por estar profiriendo insultos racistas en un bar. O, de paso, por todas las víctimas de los mismos grupúsculos violentos con los que presumiblemente simpatizaba Deranque.

Desde los grandes grupos de comunicación se ha mandado también un mensaje tremendamente problemático. Tras la manifestación del 21 de febrero en Lyon, convocada por el neofascismo grupuscular para honrar la muerte de Deranque, a pesar de los eslóganes racistas y LGTBI-fóbicos que se lanzaron; a pesar incluso de algunos saludos nazis, varios grandes medios afirmaron que “la marcha se desarrolló en calma”, que “fue bien”. El mensaje está claro. Aquí está el verdadero rostro de la corrección política.

¿Qué nos dice pues la muerte de Quentin Deranque? Desgraciadamente, nada bueno. Nos revela la voluntad de buena parte del arco político francés de, en el mejor de los casos, abandonar al antifascismo a su suerte; y en el peor, de criminalizarlo. Igualmente, nos dice que la sociedad francesa se está acostumbrando de forma cada vez más tácita a la violencia de la extrema derecha. Y, sobre todo, que hemos entrado en una temporalidad presentista, de tintes profundamente reaccionarios, que nos incita a darle la espalda a la historia, para vivir ciegos en un día a día abocado al desastre. Frente a esta triple amenaza, y ante los ecos del futurismo de Marinetti, hoy más que nunca, siamo tutti antifascisti.

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✇Diario De Vurgos (Burgos)

¿Quién ampara al entramado neonazi en Burgos?

Por: diario

Datos contrastados evidencian que empresas vinculadas con la familia Mutilba estarían ofreciendo cobertura logística a la organización neonazi que el pasado sábado 28 de febrero inauguró una delegación en Burgos.

Artículo reescrito con información actualizada

Era la una tarde de septiembre de 2025, un grupo de neonazis bajaba la Avenida del Cid. Se les había visto por la mañana en otras partes de Burgos con camisetas de Núcleo Nacional. Núcleo Nacional es una organización neonazi, pero no es como las anteriores. Se han organizado entorno a un frente común, en sus filas podemos ver toda clase de ignominias de la derecha: nazis, falangistas, fascistas, nacionalcatólicos, franquistas … Aquel grupo de neonazis que bajaba por la Avenida del Cid aquel 7 de septiembre bien podían componerlo diez nazis, siete falangistas, algún perturbado nacionalcatólico y un rusófilo amante de Putin mal informado. El grupo atravesó el centro de la ciudad y en el paseo del Espolón cometieron una agresión. La prensa y la Brigada de Información de la Policía Nacional blanquearon el suceso tratándolo de pelea callejera ocultando la agresión de una cacería nazi.

Los neonazis que bajaban la Avenida del Cid, no eran todos de Burgos, muchos de ellos venían de fuera y habían salido de un local situado en la Avenida del Cid Campeador, 93 bajo. Aquel 7 de septiembre comenzaba a fraguarse un grupo de Núcleo Nacional en Burgos. El local lleva meses albergando a todo tipo de ultraderecha y siendo el lugar donde se hace proselitismo fascista, se hacen quedadas de, fiestas RAC… Además, se sabe que desde este local salen de madrugada estos neonazis para hacer pintadas o pegar pegatinas con lemas falangistas, nazis, xenófobos, homófobos… La policía lo sabe, como también lo saben los vecinos, de hecho se han visto patrullas registrando a nazis que salían o entraban del local.

Lo más intrigante de ese local es responder a la pregunta de a quién pertenece o quién ampara este tipo de ideologías en sus instalaciones. No está claro si el local pertenece a la empresa “Mutobre SL”, a “Diverty Party SL” o a Juan José Mutilba Obregón ni tampoco quién tiene el usufructo del local. Fuentes consultadas entre el vecindario aseguran que es la familia quien lo gestiona. Tanto la empresa “Mutobre SL” como “Diverty Party SL” han tenido o tienen en su información pública la misma dirección que este grupo de neonazis. Sergio Mutilba, el dueño de “Diverty Party SL”, la ha tenido desde 2023 en su página web pese a reconocer no pagar el local desde entonces y “Mutobre SL” aún la tiene en una de ellas.

Captura de la web también visible en archive.org y para la web de mutobre.

Pese a que Sergio Mutilba ha negado cualquier relación con este grupo político es evidente que ha tenido varias. Compartir la dirección de su empresa bien podría ser una de ellas, pero otra es tener parentesco directo con alguien que alquila el local a gente con estas peligrosas ideologías. En el ocultismo con la gestión del local el grupo político podría estar colaborando. El 28 de Febrero, día en el que Núcleo Nacional formalizaba su presentación en la ciudad anunciaron la dirección en Avenida del Cid Campeador, 95 que diversos medios de comunicación publicaron pero parece un error deliberado ya que esa dirección pertenece al Bar Calixto donde parece que no se realizó acto alguno.

Sea quién sea el que alquila el local, lo sabe. Sabe la ideología de los inquilinos dado que muchas personas han llamado en innumerables ocasiones a estas empresas avisando del tipo de gente y las actividades que se realizan. Pero se ha reaccionado bloqueando las llamadas, ignorándolas o amenazando con demandas frente a los avisos. Además al menos el propio Sergio Mutilba tiene una trayectoria política afín a la extrema derecha.

La buena cuna de Sergio lo amparó para que estudiase en colegio privado, La Salle. Pero sus buenos contactos no le abandonaron cuando terminó sus estudios. Pese a contar con un modesto título de auxiliar de enfermería, Sergio pudo trabajar en APACE junto a su compañera de partido Ruth Tamara Caballero Larroude . En 2023 Sergio concurría a las elecciones con el partido Vox en el N.º 23 para la alcaldía burgalesa como atestiguan los propios documentos de Vox y el boletín de la provincia de Burgos:

Además en esa lista de Vox figuran otros conocidos neonazis burgaleses como Pablo González Gasca, del que ya hablamos hace unos días, en ella también podemos encontrar a Ruth Tamara Caballero Larroude, presidenta de APACE. ¿Es Sergio otro neonazi en Vox?. Al menos su familia ampara con conocimiento de causa a neonazis en sus instalaciones y el no ha tenido problema en mantener al menos la dirección de su empresa en el mismo local. Quién sabe si incluso se les financia o se les deja en una posición económica ventajosa para que esta organización nazi que pretende asentarse en nuestra ciudad prospere.

Conductas de este tipo se merecen que los burgaleses reaccionemos no sólo pidiendo y participando en el boicot a negocios como “Diverty Party S.L” o “Distribuciones Moreno Mutilba S.L.” o “Mutobre S.L”, si no también a sus entramados empezando por APACE que debería dejar de ser un nido de futuros fascistas. La paradoja de toda esta historia es que algún neonazi por la noche pueda dejar en parálisis cerebral al mismo que atenderá durante el día en APACE mientras el periódico de turno lo blanquea.

¡Fuera fascistas de nuestros barrios!

Fotos de Sergio Mutilba Diez

Todos los datos de este artículo son públicos. Los datos de las empresas están disponibles en Registros Oficiales y Mercantiles, otros datos han sido extraídos de medios de información o los propios protagonistas han colgado en redes sociales o sus páginas de forma pública.

✇Diario De Vurgos (Burgos)

Alerta antifascista en Burgos

Por: editor

Ante la presentación el próximo sábado 28 de febrero de la delegación de un grupo neonazi en Burgos, se hace un llamamiento a la movilización social para articular una respuesta colectiva frente al discurso del odio que se propaga desde la ultraderecha. La iniciativa dará comienzo a partir de las 18:00 horas en la plaza del Cid y busca expresar el rechazo ante la presencia de este grupúsculo neonazi en la ciudad.

✇Todo Por Hacer

El antifascismo en un mundo a la deriva

Por: Todo Por Hacer

Cuando el desencanto es tradición, el entusiasmo es la resistencia” – Biznaga

Cuando empezamos a publicar este periódico en el año 2011, el auge de la extrema derecha no era una de nuestras principales preocupaciones. Éramos conscientes de que el franquismo sociológico seguía permeando las instituciones del Estado (policía, jueces, altos funcionarios, etc), que existían grupos fascistas que atacaban a minorías y que parte de la ultraderecha seguía habitando espacios dentro de los partidos conservadores como el PP, por lo que no sabíamos que no podíamos relajarnos y confiarnos. Sin embargo, gracias al buen trabajo del movimiento antifascista –revitalizado en 2007 tras el asesinato de Carlos Palomino a manos de un militar neonazi–, las ideas de la extrema derecha se habían contenido y, cuando el descontento por las recetas neoliberales del PSOE y PP para salir de la crisis fue en aumento, las propuestas que se pusieron sobre la mesa eran mayoritariamente de izquierdas. Las había más rupturistas y más reformistas que terminarían por mantener el sistema capitalista-democrático-liberal intacto, pero no daba la sensación de que el mundo viraría en poco tiempo hacia el fascismo.

Quince años después el contexto es muy distinto. Los levantamientos que entre 2010 y 2020 pretendieron reestructurar las sociedades –el 15-M en el Estado español, el movimiento occupy en EEUU, la Primavera Árabe, el parque Gezi en Turquía, V de Vinagre en Brasil, las revueltas de Chile, Grecia, Hong Kong, etc– fracasaron y en buena parte del mundo gobiernan hombres autoritarios, que no creen en los derechos humanos ni en las democracias liberales (nosotras tampoco, pero por motivos distintos) y que defienden la ley del más fuerte y los etnoestados.

¿Por qué ha virado el mundo hacia la extrema derecha?

¿Cómo ha podido pasar esto? La respuesta es compleja y multifactorial. Autores como Vincent Bevins han dedicado libros enteros a este fenómeno, por lo que no podemos dar una respuesta fácil en dos páginas, aunque sí podemos intentar dar algunas pinceladas superficiales sobre cómo percibimos que ha ocurrido en nuestro contexto.

En primer lugar, (1) hay que señalar las invasiones imperialistas de Afganistán e Irak por parte de EEUU (apoyadas por varias potencias europeas, que mantienen una relación tóxica con su novio yanki), así como sus agresiones sobre Siria y Libia y el continuo expolio occidental de los recursos naturales de África. Estas guerras normalizaron la islamofobia –demonizando a las personas del mundo árabe– y desestabilizaron varios regímenes de Oriente Medio, provocaron millones de muertos y el desplazamiento forzoso de muchos más, dando pie a una gran crisis de refugiados.

Por su parte, (2) la respuesta europea a esta crisis no fue la de reaccionar con empatía y generosidad como se debería haber hecho (máxime teniendo en cuenta que el desastre era nuestro), sino de forma racista y violenta contra las personas de origen extranjero. Los gobiernos conservadores y socialdemócratas profundizaron las dinámicas de explotación, colonialismo e imperialismo, las fronteras se endurecieron –aumentando la mortalidad de quienes intentan penetrar en esta fortaleza que es Europa–, se delegó en terceros países la gestión de la inmigración y los discursos de odio dentro de nuestros países fueron paulatinamente en aumento.

En este contexto, (3) los partidos y organizaciones de la vieja y nueva extrema derecha comenzaron a cobrar fuerza, explotando el miedo (“nos van a quitar el trabajo”, “no cabemos todos”, “no respetan a las mujeres”, “son criminales”) y deshumanizando a “los otros”. Y su odio no solo lo han dirigido hacia migrantes, sino también contra la comunidad trans, las personas LGTBIQ, el feminismo, el ecologismo, etc, conectando así con un movimiento ultraconservador que lleva décadas tratando de revocar los avances sociales que se han ido conquistando a lo largo del tiempo.

(4) El papel de los medios de comunicación ante estos discursos ha sido lamentable, dando altavoz a seres despreciables que vomitan xenofobia, sin confrontarlos, sin exponerlos. Quienes pensaban que los argumentos racistas decaerían por su propio peso, o que había que ignorar a los fascistas porque se morirían solos si no les hacemos casito, resultaron estar equivocadas: sus ideas se encuentran cada vez más normalizadas.

Además de extender discursos discriminadores, (5) la derecha también ha sabido instrumentalizar los bulos para obtener réditos. Cada vez que ocurre un hecho noticiable, las mentiras racistas, homófobas, tránsfobas, o contra personas de izquierdas no tardan en emerger. Así, no solo han conseguido convencer a muchas personas a base de bulos, sino que también han conseguido que nadie sea capaz de discernir la verdad en ese enorme lodazal que componen los medios de comunicación y las redes sociales.

Mención especial merecen (6) las redes sociales, porque los oligarcas tecnológicos de Silicon Valley, muchos de los cuales creen en su superioridad genética (como Elon Musk, Peter Thiel, Mark Zuckerberg, etc) y que el mundo sería mejor si se les permitiera gobernar como emperadores, han manipulado sus algoritmos para amplificar los mensajes de destacados nazis y enterrar los discursos que les plantan cara.

También ha sido grave (7) el papel de los partidos progres en los últimos años a la hora de generar desencanto. La socialdemocracia e, incluso, algunos partidos de izquierdas (como es el caso de BSW en Alemania), temiendo que la derecha fuera a superarles, comenzaron a imitar los discursos antiinmigración de la extrema derecha, creyendo que teniendo una postura un poco más suave y respetuosa les votarían a ellos. Pero se equivocaron; cuando los votantes perciben que una marca imita a otra, prefieren la original.

Además, los partidos de izquierdas lograron desmovilizar a miles de personas que participaban en los movimientos transformadores de los primeros años de la década pasada, prometiendo que “asaltarían los cielos” en su nombre. Sin embargo, cuando formaciones como Podemos o Sumar entraron en los gobiernos, no lograron conquistar nada. Ni derogaron la Ley Mordaza, ni la reforma laboral, ni consiguieron que Interior respondiera por las infiltraciones policiales en movimientos sociales, ni reformaron la policía, ni la Justicia, ni el problema de la vivienda, ni la escalada militar, ni nada. La izquierda institucional se ha mostrado incapaz de solucionar los problemas de la gente y su falta de credibilidad allana el camino a la derecha.

Otra de las causas por las que triunfa la extrema derecha se debe (8) a que llevamos más de dos años asistiendo a un genocidio en tiempo real en Palestina y nadie ha movido un puto dedo por pararlo. Esto ha envalentonado racistas en general e islamófobos en particular, que han comprendido que no pasa nada por atacar violentamente a un pueblo entero, siempre y cuando estés del lado del más fuerte. Por tanto, no extraña que Trump se crea con derecho a secuestrar a Nicolás Maduro, anexionarse Groenlandia o amenazar explícitamente a cualquiera que ose criticarle; es la misma lógica imperialista.

El fascismo ha generado monstruos que vemos a diario en los medios: soldados israelíes que torturan a presos palestinos son aplaudidos y tratados como héroes por sus compatriotas, paramilitares de ICE aterrorizan y disciplinan a personas migrantes en ciudades de EEUU y Nayib Bukele farda de sus centros de encierro en El Salvador, por citar algunos ejemplos.

Mientras, el capitalismo sigue su curso, pues esta nueva era totalitaria no le amenaza, sino que se trata más bien de una vuelta de tuerca. (9) La desafección que ha promovido un sistema basado en la desigualdad ha sido el gran alimento de la extrema derecha. Por eso, recordamos hoy las palabras de Buenaventura Durruti: “Ningún gobierno lucha en contra del fascismo para destruirlo. Cuando la burguesía ve que el poder se les escapa de sus manos, alzan el fascismo para mantener sus privilegios”.

El antifascismo, más necesario que nunca

El historiador Mark Bray define el antifascismo como una ideología que se autodefiende de los movimientos racistas, fascistas y autoritarios y evita que crezcan lo suficiente como para que supongan una amenaza real contra personas oprimidas. En este sentido, “el antifascismo es proactivo, no espera a que el fascismo conquiste el poder para actuar e intenta pararlo de raíz”. Y resalta que el antifascismo además cuestiona las estructuras de poder y dominación que permiten que el fascismo exista, por lo que “el antifascismo no es solo la oposición a los fascistas, sino una lucha por un mundo sin fascismo, sin racismo, sin jerarquías autoritarias”.

Un movimiento antifascista fuerte, amplio y de base es nuestra única esperanza para detener la oleada ultraderechista que pretende arrasarnos. Y eso lo saben los fascistas. Por eso, en los últimos meses Trump ha declarado el movimiento antifascista como “organización terrorista doméstica” en EEUU y ha defendido la brutalidad policial ejercida contra sus opositores –como los agentes de ICE que asesinaron a Renée Nicole Good con tres tiros en la cabeza por protestar contra sus redadas racistas–. Y miedo nos da que le de por designarla como “organización terriorista internacional” y empiece a aprobar sanciones contra quienes le desafíen (como ha hecho en el último año con los jueces del Tribunal Penal Internacional que pidieron la detención de Netanyahu o a la relatora de la ONU para el conflicto palestino, Francesca Albanese, que no puede tener cuentas bancarias a su nombre, volar en algunas aerolíneas o reservar habitaciones de hotel).

La coalición Patriotas por Europa (grupo al que pertenece Vox) solicitó hace unos meses que el Parlamento Europeo otorgase la designación de “organización terrorista” al movimiento antifascista en nuestro continente. Por ahora no ocurrirá, pero tiempo al tiempo. El manual ya lo tienen estudiado: se empieza etiquetando a un movimiento difuso y sin estructura definida como “terrorista” y se le reviste de amenaza existencial; y el día que ocurra algo, ya sea un acto de violencia, unos desórdenes públicos, una manifestación, lo que sea, se abre el aparato de represión estatal y se termina por extender al conjunto de la disidencia (organizaciones antifascistas, colectivos antirracistas, sindicatos, asociaciones de vecinas, colectivos de barrio, etc).

El movimiento anarquista del Estado español conoce muy bien cómo funcionan estos planes de criminalización. Ya lo vivimos hace una década, cuando en 2013 fueron detenidas dos anarquistas, acusadas de plantar una bomba en la Basílica del Pilar de Zaragoza. Tras ello, varios políticos y medios de comunicación comenzaron a informar, de forma constante, que el anarquismo se estaba organizando para planear atentados terroristas y que estaba “imitando a Al-Qaeda”. Un año después, en 2014, tuvo lugar la Operación Pandora, que en 2015 fue seguida por las Operaciones PiñataPandora 2 y Ice, en las que decenas de anarquistas fueron detenidas e imputadas por terrorismo por no se sabe muy bien qué motivos. Por suerte, finalmente todas las causas acabaron archivadas y quedaron en nada, pero la próxima vez el resultado podría ser otro.

Por suerte, hemos sacado aprendizajes de estos golpes y también sabemos cómo debemos actuar: con solidaridad, con determinación, con movilizaciones contra sus discursos criminalizadores y, sobre todo, planteando alternativas a su sistema de dominación, para convertir a los represores en irrelevantes. Es decir, frente a su fascismo, más antifascismo y más militancia en todos los colectivos que buscan erradicar.

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✇Diario De Vurgos (Burgos)

Pablo González Gasca: un nazi en el fango

Por: diario

Puede que te suene este nombre de verlo en las noticias de estos días o quizás ya sepas algo de este personaje al que conviene seguir la pista, es notable su relevancia desde el neofascismo más reformista a las filas más neonazis.

Pablo González Gasca saludando a Santiago Abascal

Pablo González Gasca no sólo era un alto dirigente de la organización juvenil Revuelta, era también una persona clave en el manejo las redes sociales de VOX, además se le relaciona directamente con la creación de Noviembre Nacional origen de Nucleo Nacional y Movimiento Nacionalista Despierta. Pablo no era un cualquiera en VOX, una de sus primeras apariciones fue en las elecciones municipales burgalesas como número 4 de la lista. Pablo ha sido un personaje clave para desvelar la relación del partido con muchos colectivos. Tenía contactos con Bastión Frontal, Democracia Nacional o la Falange a través de Movimiento Nacionalista Despierta. Se le vincula directamente con muchos de los llamamientos fascistas que se han hecho en el estado, por ejemplo con el polémico “Uvas de Ferraz”, durante la nochevieja de 2023. Además era claro nexo de conexión con la ultraderecha polaca que le catapulto a manejarse con muchos otros países. Pablo no era un don nadie en estos ambientes y lo más importante, parece que ayudaba a aglutinar a diferentes sensibilidades como franquistas, falangistas o neonazis en un mismo frente que conectaba con VOX.

Resumiendo, Pablo iba como un cohete. Tenía pies en todos los lados además de manejar un aparato fundamental en VOX, las redes sociales y el marketing digital. Estaba detrás de numerosas cuentas desde donde esparcía toda su propaganda, oficialmente VOX, Revuelta y su marca personal pero tras ser objetivo de algún “doxeo” se le vinculó a cuentas de otros grupúsculos nazis y propagadores de odio. Respecto a Burgos, publicaba soflamas criticando las subvenciones a Espacio Tangente o incluso amenazaba con cerrar el Centro Social Recuperado de Gamonal por nombrar algunos de los muchos colectivos burgaleses a los que ponía en la diana mientras esperaba, como Aznar, “que cada uno hiciese lo que pudiese” y es que Pablo tenía madera de dirigente.

Tal vez a Pablo le sonreía la suerte o tenía poderosos padrinos. La verdad es que no tengo muy claro cómo se asciende en partidos neofascistas ni organizaciones nazis. Pero hace unos días su carrera se truncó y la suerte o sus padrinos lo abandonaron. Mientras Revuelta recogía dinero para la DANA que arraso Paiporta o Catarroja, Pablo se hacía un viaje a Varsovia para acudir a un llamamiento de “Juventud de toda Polonia” un colectivo de marcada tendencia neonazi. Poco o nada pisó el fango que hoy se le está llevando por delante. La noticia que está en todos los medios, es que Revuelta no gasto el dinero de la DANA y se quedó en sus cuentas para no se sabe bien qué o quién. A principios de esta semana se empezaron a filtrar grabaciones donde se destapaba este hecho. En ese nido de ratas almizcleras se grababan y probablemente se intercambiaban esos audios. Lo curioso es que gran parte de los audios filtrados parecen grabados por el propio Pablo y le han acusado de estar detrás de las filtraciones. En los audios se habla de precariedad y malos sueldos, de malversación, de robar, de pactar compensaciones, despidos… En ellos Pablo llega incluso a llorar en algún momento. Pablo no queda precisamente bien en los audios lo cual hace que todo esto tenga poco sentido, en el partido le hacen responsable de la malversación y se soslaya incluso lucro personal. Esto obviamente salpica a VOX, pero quizás es más grave de lo que parece ya que puede dejar cojo a un partido que tiene uno de sus principales objetivos en los nuevos votantes y la propaganda digital. Pablo está hoy en el fango, ese fango de la DANA que impunemente esquivó. Además es la cabeza visible del desaguisado de Revuelta y personifica la fractura que hoy acontece en el seno del entramado neofascista de VOX y sus células nazis.

Tras esta historia se escoden grandes incógnitas. Es muy extraño que la prensa se haya plegado a destapar este escándalo, incluso los medios conservadores han contribuido activamente a destapar todo esto. Tal vez estos medios han tenido que ceder a un acontecimiento demasiado inmoral como para ser ignorado o tal vez la oligarquía quiere contener el ascenso de determinadas tendencias de ultraderecha. No obstante la misma prensa que hoy les denuncia les ha blanqueado innumerables veces haciendo que nazis como este puedan colocarse en las instituciones con demasiada impunidad.

Pablo Gonzalez Gasca en una manifestación de Hogar Social Madrid con la camiseta de casaPound (2017)
✇Diario De Vurgos (Burgos)

Ruta Burgos Antifascista

Por: diario
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