El presidente tunecino, Kais Saied, ha concedido un indulto al excandidato presidencial Ayachi Zammel y al expresidente de la Federación Tunecina de Fútbol, Wadie Jary, en el marco de la festividad de la República celebrada el 24 de julio. Sin embargo, el líder del partido islamista Ennahdha, Rached Ghannouchi, permanece encarcelado en un estado de salud que su defensa califica de «crítico».
Según ha denunciado el equipo legal de Ghannouchi, las autoridades no han reaccionado ante la grave deterioración de su estado de salud, lo que ha generado críticas sobre la selectividad de la medida de gracia presidencial. Mientras Zammel y Jary han sido excarcelados, Ghannouchi continúa recluido en prisión, lo que evidencia, a juicio de sus representantes, un trato diferenciado por razones políticas.
La decisión de Saied se produce en un contexto de creciente tensión política en el país magrebí, donde el presidente ha concentrado poder desde su autogolpe de 2021. El indulto a figuras menores contrasta con la persistente persecución a la oposición islamista, cuyo histórico líder lleva meses detenido en medio de un proceso judicial que la comunidad internacional ha señalado como carente de garantías.
La noticia, difundida este jueves 24 de julio de 2026, sitúa nuevamente a Túnez en el foco de las organizaciones de derechos humanos, que denuncian un retroceso democrático. La suerte de Ghannouchi, en particular, se ha convertido en un símbolo de la represión gubernamental contra el islamismo político en el norte de África.

