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Apple elimina la app rusa Max de su tienda en plena guerra tecnológica contra Moscú

Por: I. Lasagabaster

Apple ha retirado de su tienda oficial de aplicaciones la plataforma de mensajería Max, promovida por el gobierno ruso como alternativa doméstica a servicios extranjeros como Telegram o WhatsApp. La eliminación, que afecta a usuarios de iPhone a nivel global, se produjo el 5 de junio de 2026 en el marco de las crecientes tensiones geopolíticas tecnológicas entre Rusia y Occidente.

La aplicación Max, respaldada por el Estado ruso, había sido impulsada por las autoridades como una herramienta segura y soberana frente a plataformas controladas por empresas estadounidenses. Sin embargo, su retirada responde, según fuentes cercanas a la compañía, a presiones regulatorias y de seguridad, posiblemente relacionadas con sanciones internacionales o el control de datos de los usuarios.

La decisión de Apple se produce en un contexto de escalada de la guerra digital entre Moscú y Washington, donde las plataformas de mensajería se han convertido en un campo de batalla por la privacidad y la censura. Rusia ha intentado en los últimos años reducir su dependencia de servicios extranjeros, promoviendo alternativas locales como Max, pero las grandes tecnológicas han cerrado el acceso a sus ecosistemas.

Apple no ha emitido un comunicado oficial explicando los motivos concretos de la eliminación, aunque fuentes internas de la compañía señalan que la medida responde a evaluaciones de cumplimiento normativo. Por su parte, el gobierno ruso ha calificado la acción como un acto de censura y ha anunciado que estudiará posibles represalias contra la empresa estadounidense.

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Vox arranca la vicepresidencia de Castilla y León en el tercer pacto PP-Vox del año

Por: N. Esteller

El Partido Popular y Vox han firmado este miércoles 3 de junio un acuerdo de coalición para gobernar en Castilla y León, la región más extensa de España, que supone el tercer pacto de este tipo entre ambas fuerzas en los últimos meses. Tras semanas de negociaciones fallidas, el acuerdo otorga a Vox la vicepresidencia primera y la gestión de tres áreas de gobierno, según ha informado el partido ultraconservador en un comunicado.

Castilla y León, que alberga aproximadamente el 5% de la población española, se convierte así en la tercera comunidad autónoma donde PP y Vox comparten ejecutivo, después de los pactos alcanzados previamente en otras regiones. La firma del acuerdo se produce en un contexto de fragmentación política creciente, con un ciclo electoral que ha obligado a los partidos a explorar alianzas para garantizar la gobernabilidad.

La negociación, que se prolongó durante más de un mes, se ha centrado en las competencias en materia de política educativa, sanitaria y de desarrollo rural, áreas que ahora gestionará Vox desde la vicepresidencia. El presidente del PP en la comunidad, Alfonso Fernández Mañueco, será el encargado de encabezar el nuevo gobierno, mientras que el líder regional de Vox, Juan García-Gallardo, ocupará la vicepresidencia primera.

La formación ultraderechista celebró el acuerdo en un acto público en Valladolid, donde sus dirigentes destacaron que el pacto garantiza la aplicación de sus políticas en materia de libertad educativa, defensa del mundo rural y lucha contra la despoblación. Por su parte, fuentes del PP han señalado que el acuerdo busca la estabilidad de la comunidad, y han recordado que el partido gobierna en solitario en otras regiones con apoyos puntuales.

Este pacto autonómico se produce en un momento de tensión en la política nacional, donde el Gobierno de coalición de izquierdas afronta su tercera legislatura con una mayoría ajustada. Para el PP, la alianza con Vox en las autonomías ha sido criticada por sectores moderados del partido, mientras que Vox refuerza su presencia institucional con la tercera comunidad bajo su influencia directa.

El acuerdo no ha especificado el número concreto de consejerías que gestionará Vox, aunque sí precisa que la vicepresidencia controlará las competencias en agricultura, educación y familia. Ambos partidos han evitado referirse a la política exterior en el texto del acuerdo, aunque la presencia de Vox en el ejecutivo autonómico podría tener implicaciones en la posición de Castilla y León en foros de cooperación territorial y en la recepción de fondos europeos, según analistas consultados.

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Apple se prepara para revolucionar el mercado de las gafas inteligentes como hizo con los relojes

Por: R. Tordesillas

Apple se prepara para dar un nuevo golpe de efecto en el mercado de la tecnología portátil. Según ha adelantado el periodista Mark Gurman, la compañía estadounidense planea lanzar sus propias gafas inteligentes siguiendo la misma estrategia que empleó con el Apple Watch: no solo competir con los rivales tecnológicos, sino revolucionar la industria de la óptica en su conjunto.

Cuando el Apple Watch debutó en 2015, sus rivales no eran solo Pebble o Motorola, sino también gigantes tradicionales como Swatch, Fossil y Seiko. Apple logró redefinir el segmento de los relojes inteligentes hasta convertirlo en un producto de masas. Ahora, la compañía de Cupertino quiere repetir la jugada en el mercado de las gafas, un sector que mueve miles de millones de euros y que hasta ahora ha estado dominado por marcas clásicas como Ray-Ban, Oakley o Persol.

Apple no solo quiere competir con Meta en el mercado de las gafas inteligentes; quiere revolucionar la industria de la óptica en su conjunto, según Gurman.

El principal competidor de Apple en este terreno es Meta, que ya comercializa las Ray-Ban Stories, un modelo de gafas inteligentes desarrollado en colaboración con EssilorLuxottica. Según datos del sector, estas gafas vendieron más de 300.000 unidades en su primer año, una cifra modesta pero que demuestra que existe demanda.

Un nuevo campo de batalla tecnológico

Apple lleva años trabajando en tecnologías de realidad aumentada y virtual. Su dispositivo Vision Pro, lanzado en 2024, supuso un primer paso, pero su elevado precio ha limitado su adopción masiva. Las gafas inteligentes, más ligeras y con un precio potencialmente inferior, podrían convertirse en el nuevo iPhone de la compañía: un dispositivo que encaje de forma natural en la vida cotidiana de los usuarios y que refuerce el ecosistema de la marca.

Según Gurman, Apple planea integrar en sus gafas funcionalidades como notificaciones, navegación paso a paso, llamadas manos libres y, por supuesto, la posibilidad de capturar fotos y vídeos. Todo ello, presumiblemente, conectado de forma fluida con el iPhone y el resto de dispositivos de la compañía.

El mercado global de gafas inteligentes podría alcanzar un valor de varios miles de millones de dólares en 2030, según estimaciones de consultoras especializadas. Apple, con su capacidad para integrar hardware, software y servicios, parte con ventaja para dominar este segmento, aunque el camino no estará exento de desafíos: la aceptación estética, la duración de la batería y la privacidad de los datos serán factores clave.

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EE.UU. busca romper su dependencia de Chile y Perú con una megamina de cobre en Arizona

Por: I. Caudet

La mina Resolution Copper, ubicada en Arizona y participada por las mineras Rio Tinto y BHP, se presenta como un proyecto clave para garantizar el suministro nacional de cobre en Estados Unidos. Con la rápida expansión de la inteligencia artificial y la electrificación de la economía, el yacimiento aspira a reducir la dependencia exterior de un mineral crítico para la infraestructura eléctrica y tecnológica, según ha informado la empresa responsable del proyecto.

El cobre, considerado un mineral crítico para la transición energética y la digitalización, es indispensable en la fabricación de cables, baterías, centros de datos y equipos electrónicos. La creciente demanda impulsada por la inteligencia artificial y la electrificación del transporte y la industria ha elevado la presión sobre las cadenas de suministro globales, lo que otorga a los proyectos nacionales como Resolution Copper un valor estratégico añadido.

El proyecto, que lleva años en fase de tramitación, promete generar empleo e inversión en Arizona, además de contribuir a la soberanía industrial estadounidense. Según la empresa, la mina podría producir hasta el 25% del cobre que consume Estados Unidos anualmente, un volumen que aliviaría la dependencia de importaciones, especialmente de Chile y Perú, los principales proveedores extranjeros.

Sin embargo, el proyecto no está exento de controversia. Resolution Copper ha sido objeto de oposición por parte de comunidades indígenas y grupos ecologistas, que alertan del impacto sobre el agua subterránea y el entorno natural en la zona de Oak Flat, considerada sagrada por la tribu apache de San Carlos. La empresa asegura que aplicará las mejores prácticas ambientales y que el proyecto cuenta con los permisos necesarios en tramitación.

La apuesta por la minería doméstica de cobre se enmarca en la estrategia de la administración estadounidense para asegurar las cadenas de suministro de minerales críticos, en línea con la Ley de Reducción de la Inflación y otras iniciativas de impulso a la fabricación local. La Casa Blanca ha señalado en reiteradas ocasiones la necesidad de reducir la dependencia de China en el procesamiento de tierras raras y otros materiales estratégicos.

Según la empresa, el inicio de la producción está previsto para finales de esta década, sujeto a la obtención de las autorizaciones finales. El proyecto Resolution Copper representa, en opinión de sus responsables, un paso firme hacia la autosuficiencia energética y tecnológica de Estados Unidos.

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Elecciones en Andalucía: el PP pierde la mayoría absoluta, el PSOE se desploma y Adelante pega un subidón

Por: La Marea

La duda durante la pasada noche electoral fue la misma que sobrevoló durante toda la campaña: no era saber quién ganaría las elecciones andaluzas, sino cómo ganaría el PP, con mayoría absoluta o sin ella. Es decir, con holgura para gobernar o teniendo que negociar con Vox. Nada ha podido hasta el momento con el partido liderado por Juanma Moreno, que ha vuelto a ganar las elecciones en Andalucía pero, esta vez, con la duda ya disipada, sin mayoría absoluta, lo que lo obligará a sentarse con Vox.

El Partido Popular ha obtenido 53 escaños, a dos de la mayoría absoluta y cinco menos que en las pasadas autonómicas. En segundo lugar, el PSOE, liderado por la exministra de Hacienda María Jesús Montero, se ha quedado en 28 escaños, uno menos que en 2022, lo que supone, además, el peor resultado de la historia de un partido que, durante casi 40 años, fue hegemónico en Andalucía. Y, en tercer lugar, la ultraderecha de Vox ha ganado un diputado más que en 2022 y logra, así, 15 escaños. “Vamos a defender cada uno de esos votos”, ha dicho, al grito de “prioridad nacional”, el candidato de la ultraderecha, Manuel Gavira.

Hasta aquí, poca sorpresa en una noche electoral que ha dejado mensajes para todos los partidos, incluido el PP ganador –que pierde de este modo su comodidad a la hora de gobernar y se mete en «el lío» que pretendía evitar–, pero muy especialmente para la izquierda que gobierna en España: desde los desastrosos resultados del PSOE, y lo que ello supone para Pedro Sánchez, –“No son unos buenos resultados. Tomamos nota», ha dicho Montero– al sorpasso de Adelante Andalucía a la coalición de Izquierda Unida, Sumar y Podemos.

Liderada por Antonio Maíllo, Por Andalucía –integrada por Izquierda Unida, Podemos, Sumar, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Verdes Equo, Alternativa Republicana y Alianza Verde–, se ha quedado con el mismo resultado que en 2022: cinco. Pero no fue una noche fácil: hubo un momento en que el recuento los dejó sin grupo parlamentario propio. “Se ha acabado el tiempo en que la izquierda transformadora retrocedía, independientemente de quién haya conseguido capitalizar eso”, ha afirmado Maíllo.

Su coalición ha quedado por detrás de Adelante Andalucía, liderado por José Ignacio García –anteriormente por Teresa Rodríguez–, que ha pegado un subidón y asciende a la cuarta posición: de los dos escaños de 2022, ha pasado a ocho. Es el único partido que ha crecido en escaños, junto a Vox. «Adelante Andalucía le ha quitado la mayoría absoluta al PP», ha celebrado García. «De momento no los hemos echado, pero Adelante ha llegado para quedarse y somos la principal fuerza de la izquierda en Andalucía», ha concluido.

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De la talidomida al hantavirus

Por: José Ovejero

12 de mayo

Fabian es una de las películas más tristes que he visto. Está basada en una novela de Erich Kästner, autor creo poco conocido en España. En el ámbito germanoparlante casi todo el mundo lo conoce por sus novelas infantiles y juveniles. Que alguien capaz de escribir novelas ingeniosas, ligeras, divertidas, pueda ser autor de una novela tan terrible dice mucho de la complejidad del ser humano. También alternaba poemas satíricos con otros extremadamente tristes en los que se reflejaba una soledad profunda.

Traumatizado por su participación –obligatoria– en la Primera Guerra Mundial, Kástner era pacifista, opositor al nazismo, y escribía para niños porque le parecía que hacerlo era una contribución importante a la sociedad. Los nazis quemaron sus libros y le prohibieron escribir, pero él decidió no marcharse de Alemania. Sorprenden muchas cosas en este autor; su muerte debida al alcoholismo no es una de ellas.


La semana pasada cumplía años Luigi Mangione, famoso por haber matado a tiros al CEO de una gran compañía de seguros estadounidense. La que viene, un juez decidirá si admite en el juicio las pruebas presentadas por la policía, obtenidas sin mandato judicial: una pistola y un cuaderno. Lo más llamativo del caso es la simpatía que despierta el (presunto) asesino en una parte muy amplia de la población. No es que de pronto los estadounidenses, por muy amantes de las armas que sean, estén a favor del asesinato ni de los actos revolucionarios; seguro que muchos de ellos dicen eso de «no estoy a favor de la violencia, pero…». El rencor hacia las compañías de seguros, que condenan a muerte a muchos asegurados negándoles prestaciones imprescindibles parece más que justificado.

Es verdad que las compañías de seguros, y las farmacéuticas, no actúan de forma menos ética que otras empresas, pero las consecuencias de su deshonestidad son más letales –si exceptuamos a las industrias tabaqueras y del alcohol–. Justo ayer hablaba con un amigo del escándalo de la talidomida, el medicamento que causó miles de malformaciones y abortos a finales de los cincuenta y principios de los sesenta. La empresa que producía el medicamento negó los hechos y amenazó con pedir indemnizaciones a quienes difamasen su producto, aunque ya disponían de suficientes datos como para tener casi seguridad de sus efectos secundarios.

Lo que no sabía es que se tardó más de lo necesario en detectar su efecto en recién nacidos porque en Alemania no había una ley que obligase a notificar malformaciones en ellos. Después de la caída del nazismo, la población no confiaba en que las nuevas administraciones se alejaran de la política eugenésica del pasado reciente, sobre todo porque se mantuvo vigente buena parte de la «Ley para la prevención de la descendencia de personas con enfermedades hereditarias», que implicaba la esterilización forzosa de padres que sufriesen dichas enfermedades.

Tenían razón al desconfiar del uso que se pudiera hacer de tales leyes en la Alemania supuestamente democrática de posguerra. Antiguos nazis se habían reintegrado en la judicatura y también en la industria farmacéutica. En el desarrollo del Contergan –como se llamaba el medicamento que contenía la talidomida– participó al menos un nazi responsable de experimentos con seres humanos en los campos de exterminio, y varios más trabajaban en aquellas fechas en la empresa farmacéutica que lo desarrolló.


Tirando más del hilo –es decir, surfeando de una página a otra de Wikipedia–, descubro que fue una mujer, Frances Oldham Keisy, empleada de la Food and Drugs Administration, quien, a pesar de las fuertes presiones de la industria y de algunos políticos, denegó seis veces la solicitud de que se admitiese la venta del medicamento en Estados Unidos, justificando su rechazo en que la empresa que lo producía no le entregaba los resultados de sus pruebas.


14 de mayo

Hablando de salud y falta de escrúpulos, qué triste espectáculo el de esa derecha que se agarra a cualquier cosa con tal de debilitar al Gobierno. Y qué poco les importan las consecuencias que puedan tener sus palabras y sus maniobras en las personas enfermas. Resulta repulsivo el circo que han montado alrededor del desembarco de los pasajeros expuestos al hantavirus. ¿Los habrían dejado morir en el barco, convertido en un nuevo Holandés Errante? No les he leído ni un argumento científico o técnico. Solo ruido y furia. Y cálculo electoral.

Hoy he cerrado mi cuenta de Instagram. Hace tiempo que tenía intención de cortar también esa red social, pero no podía –o creía no poder–, porque la necesitaba para buscar y contactar con ilustradoras para las cubiertas de El Periscopio. Como dejaré ese trabajo y la coordinación de la sección después del próximo número, ya no necesito depender de Meta. Estuve en Facebook y cerré mi cuenta. Hice lo mismo con Twitter. Y ahora le ha tocado el turno a Instagram. Me alivia contribuir cada vez menos a ese auténtico Eje del Mal que han erigido los tecnoligarcas.

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Dos gobiernos de coalición fallidos reconducen Castilla y León al bipartidismo 2.0

Por: Cristina García Casado

De una tierra conservadora y en detalle desconocida como Castilla y León lo que no se espera nunca es la sorpresa. Pero este es un tiempo de cambios y las elecciones autonómicas de 2026 han sido, sobre todo, lo que nadie esperaba. El PP estaba preocupado por la movilización de sus votantes, en los segundos comicios a Cortes despegados de los municipales, y Vox prometía seguir en la ola superando el umbral del 20% por primera vez en una autonomía. Al PSOE nadie le auguraba una noche tan buena y su aspiración de, al menos, poder decir que ganaba las elecciones (se quedó a casi 60.000 votos y 3 escaños) se fiaba a la penetración de los de Santiago Abascal en territorio popular. La Unión del Pueblo Leonés (UPL) quería rubricar un triunfo histórico con grupo propio y sorpasso al PSOE, y quedó encallada. Los localismos de Soria ¡Ya! y Por Ávila perdieron fuelle. Y desaparecen del hemiciclo IU-Sumar, Podemos y Ciudadanos.

Alfonso Fernández Mañueco, el hombre que con 60 años lo ha sido todo en 31 de los 38 que su partido ha gobernado en Castilla y León, es el único con posibilidad de presidir la Junta de nuevo, pero tendrá que volver a hacerlo con un Vox que ya salió de espantada por mandato nacional a mitad de legislatura y que lo llama “canalla” y de quien él ha dicho que es un partido que quiere “tirar gente [migrantes] al mar”. El domingo por la noche, en el cuartel electoral del PP en su Salamanca natal, estaba contento y aliviado: cree que con el pinchazo de Vox (al que casi duplica en votos) sobre las expectativas, ahora a los de Abascal se les bajarán los humos y se sentarán a negociar en base al programa del PP, sin apretar.

El nuevo líder de la oposición, el socialista Carlos Martínez, confía en que la negociación de tantos gobiernos autonómicos resulte en una ruptura en la derecha que lleve a una repetición electoral. Sabe que la campaña se le ha quedado corta y él no está acostumbrado a perder: ha sido cinco veces alcalde de Soria y tiene la única mayoría absoluta del PSOE en una capital de provincias. Siguiéndolo en campaña (rápido, porque llegó a visitar cinco provincias en día y medio), muchos intuyeron lo que acabó confirmándose la noche del domingo: que era un buen candidato socialista para Castilla y León. Un hombre común, desenfadado, que hace “pincho-mítines” con un botellín en la mano; al que no han enseñado todavía a hablar como un político moderno, que dice cosas inusuales y no rehúye preguntas, con un discurso muy aterrizado en los servicios públicos y la igualdad, cercano, un alcalde con peña al que mantean en fiestas.

La etapa Mañueco en Castilla y León ha estado marcada por la ola del gran cambio político contemporáneo en España. En 2015 –las últimas elecciones de su predecesor Juan Vicente Herrera–, la tercera fuerza en Cortes era Podemos con 10 escaños. Ahora no llega a los 10.000 votos, casi la mitad que el partido de Alvise y apenas el doble que el PACMA. La coalición IU-Sumar triplica los apoyos de Podemos, pero ni siquiera yendo juntos a estos comicios habrían mantenido el escaño en la única provincia donde tenían posibilidades: Valladolid. No es la única explicación, pero sí les ha hecho daño el voto estratégico: las circunscripciones provinciales, sobre todo las más pequeñas, han sido históricamente un lugar en el que la izquierda alternativa (antes IU en solitario) veía cómo se le perdían votos sin representación. En estas elecciones los votantes han querido asegurarse de que su voto vaya a un saco seguro: los de derechas al PP, el statu quo, y los progresistas o centristas (a los que les espanta la ultraderecha) al PSOE. El voto a los dos grandes partidos es muy leal en Castilla y León, y tienen algo que a Vox (y a Podemos y a Sumar) se le ha dado especialmente mal: cuadros de partido y despliegue territorial. IU sí resiste, a su escala, en ese aspecto.

En 2019, cuando el PSOE de Luis Tudanca ganó las primeras elecciones de un Mañueco que se estrenó con el peor resultado de su partido en su gran bastión, Ciudadanos (tercera fuerza con 12) tuvo en su mano ofrecer a los castellano y leoneses la posibilidad de conocer un gobierno que no fuera del PP e hizo lo contrario. Esa apuesta acabó con adelanto electoral. Ahora se ha quedado por debajo de los 5.000 votos y fuera de las Cortes. El que fuera vicepresidente de ese Gobierno, Francisco Igea, pidió el voto en estas elecciones para IU-Sumar en Valladolid. Cosas veredes. En 2022, una campaña en Castilla y León con gran seguimiento nacional a diferencia de esta, Vox llegó a su primer gobierno autonómico con 13 procuradores. Juan García-Gallardo, ese joven político estridente del “latido fetal” de quien Abascal dijo aquello de que se le estaba poniendo cara de vicepresidente, tuiteó el domingo, desde la ruptura hostil con el líder, un acertado análisis de la noche: Es el bipartidismo y no Vox el que hoy está de fiesta.

Castilla y León es una comunidad enorme y compleja. Nacida de la unión de una región histórica (León) y otra desmembrada (Castilla) como contrapeso español a los nacionalismos periféricos, alberga realidades diversas: voto urbano más progresista que el rural, que decrece; León –y ahora Soria con su alcalde– como diques socialistas en un mar azul de interior. Pero tiene un elemento definitorio: su votante medio supera los 50 años. Este grupo demográfico lo domina todo –incluso cómo se hacen las cosas: “así, como se han hecho siempre”– y está harto de los sobresaltos de los dos últimos gobiernos de coalición fallidos.

Vox no acertó a la hora de ponerse el listón en el 20% de los votos: ni el campo de Castilla y León –amarrado por alcaldes del PP desde hace casi 40 años y sin grandes empresas como las que tiene, por ejemplo, Murcia– ni su demografía favorecen su crecimiento. Su ascenso se sustenta en el nuevo votante, jóvenes de entre 18 y 25 años, la parte inicial del éxodo continuo que condena a esta comunidad: más de 1 millón de sus nacidos viven fuera de ella. Dentro apenas 2,4 millones y cada vez más envejecidos.

En estas elecciones se han equivocado la mayoría de las encuestas (el CIS no tuvo mala puntería, aunque con horquillas amplias), los análisis, los partidos, todos, en definitiva, al no concebir que las urnas tienen vida propia y que este es un tiempo de cambios, aunque el cambio en esta tierra conservadora sea una vuelta (parcial) al bipartidismo. Una vuelta a casa, a lo (malo o bueno) conocido, después de un par de aventuras que no salieron bien.

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No es el Pelicot catalán, se llama Teófilo Lapeña

El fruto decadente y degradado de una manera de socializar aprendida, que nace en nuestra manera de relacionarnos entre nosotros y con las mujeres

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L’Intifada depuis la France

Por: Anonyme
Le monde occidental reste sidéré face à l’attaque surprise spectaculaire menée contre une superpuissance coloniale, et les colons autant que les spectateur/rice/s occidentaux/les réclament fanatiquement du sang, craignant que sinon iels « seront les prochain/e/s ». Pour venger cette humiliation mondiale, l’État colonial exige des centaines d’yeux pour un œil, des milliers de dents pour une dent et mène une campagne agressive d’extermination de la population palestinienne qu’il retient prisonnière.

Ce génocide se déroule sous nos yeux, tandis que les idéologues du monde colonial s’empressent de nous expliquer que la vie d’un/e Israélien/ne vaut autant que celles de centaines de Palestinien/ne/s, qu’un/e otage israélien/ne équivaut à des milliers de prisonnier/es/s palestinien/ne/s, et que 70 ans de nettoyage ethnique, 16 années de blocus militaire total sur Gaza, et les bombardements et opérations militaires constantes d’une superpuissance nucléaire ne sont rien face à une offensive à coup d’armes légères et de roquettes bricolées.

Certain/e/s anarchistes, encore pétri/e/s de l’humanisme des Lumières, pourraient être tenté/e/s d’hurler qu'on ne devrait pas soutenir cet acte et qu'on devrait condamner le Hamas et les atrocités qu’il commet ! Mais à l’attention de qui formulent-iels cette condamnation ? Les Gazaoui/e/s ne peuvent nous entendre à travers le blocus, assourdi/e/s qu’iels sont par le grondement de leurs estomacs vides, par les frappes aériennes constantes ou par les pleurs des parents sans enfants et des enfants sans parents. Et même s’iels le pouvaient ? Que leur importerait, puisqu'on ne peut leur envoyer ni cargaisons d’armes, ni nourriture, ni eau potable, ni médecins.

C’est vrai : le colonialisme produit des monstres. Cependant, si on veut vraiment condamner les monstres et leurs atrocités, pourquoi ne pas alors commencer par celles du colonisateur, car c’est bien le colonialisme qui engendre ces monstres, et les modèle à son image.

On ne peut pas se contenter de condamner. Quand les bombes pleuvent, les mots ne peuvent rien. On doit penser, on doit agir. C’est par l’action que se forgent de nouveaux liens. C’est par l’action que se concrétise la solidarité. C’est par l’action qu'on peut avoir un impact tangible sur l’occupation et faire advenir un pôle d’opposition anti-autoritaire conséquent.

Je souhaite partager humblement ces quelques mots avec les anarchistes de France, et peut-être d’Europe, pour qu’iels méditent, réfléchissent, critiquent, adaptent et agissent afin d'étendre la lutte pour la libération du peuple palestinien et s’engagent dans une forme de solidarité plus durable, plus concrète et plus menaçante.

Sensibiliser, Agiter, Attaquer – Multiplier les modes d'actions
La guerre n’est pas aussi lointaine qu’il n’y parait. Israël est précurseur dans le développement de techniques de contre-insurrection et de maintien de l’ordre qui s’exportent ensuite dans le reste du monde. Ce qu’Israël fait à la Palestine, notre police et notre gendarmerie nous le fera subir. Mais cet échange n’est pas à sens unique. D’une part, de grands groupes français et européens fournissent l’infrastructure qui contribue à l’apartheid et au génocide tandis que d’une autre, nos impôts financent le terrorisme d’État si directement que ça fait de nous, plus que de simples complices, de véritables coupables.

Si on veut considérer sérieusement la question de la solidarité, on doit abandonner notre attitude de soutien passif et faire nôtre leur lutte en s'y impliquant pleinement, avec tous les risques que ça entraîne. Je souhaiterais proposer un modèle d’analyse et d’action adapté à notre échelle géographique. Tirez de cet outil ce que vous trouvez pertinent et débarassez-vous du reste. La stratégie que je vous soumets repose sur trois piliers : Sensibiliser, Agiter, Attaquer. Ces trois aspects ne doivent pas forcément rester séparés ; la meilleure sensibilisation est parfois l’agitation et l’attaque peut contribuer à l’agitation tout autant qu’à la sensibilisation. Avec un peu de créativité, ces trois aspects peuvent être articulés de nombreuses manières fascinantes.

Il est important de noter que ces trois aspects ne sont pas les étapes distinctes d’une stratégie, mais des outils individuels qui se combinent aisément, ne doivent pas nécessairement être séparés, et gagneraient au contraire à être mobilisés simultanément. N’attendez pas pour passer à l’attaque et ne vous engluez pas dans la sensibilisation en étant persuadé/e/s qu’il faille, pour agir plus efficacement, atteindre un certain degré de quelque conscience abstraite.

Sensibilisation et Contre-Information
Je pense que de nombreux/ses anarchistes prennent pour acquis notre degré d’information sur les actualités mondiales et s’imaginent que tout/e un/e chacun/e est autant informé/e que nous. Non seulement est-ce tout bonnement faux mais ça revient à oublier que la majorité des informations auxquelles la population a accès sont soumises à des intérêts idéologiques privés (rappelons qu’en France, 90 % des médias sont détenus par de grands groupes privés dirigés par exemple par Bolloré, Niel, Lagardère…), des intérêts idéologiques étatiques, ou, plus fréquemment, à un déluge de fausses informations qui inondent les réseaux sociaux. S’il y a bien une chose sur laquelle les anarchistes ont 20 ans de retard, c’est sur la guerre de l’information, devenue pourtant un aspect incontournable de la lutte révolutionnaire.

Chaque jour, les canaux d’informations de l’ennemi débitent des absurdités, les idéologues en ligne rédigent leurs tweets et leurs petits blogs ridicules, et les officines militaires et autres agences de renseignement déploient leurs armées de bots pour inonder de conneries et polluer l’écosystème informatif. Le faux bon sens nous commanderait alors de faire la même chose, mais en mieux ! Ce serait cependant une impasse pour les anarchistes. On n'est pas là pour produire un flux constant de contenu pour un public passif, et on ne dispose pas non plus des capacités de financement pour entretenir l’infrastructure qu’exigerait un réseau national d’information en continu ou une armée de bots (quoique, pour celleux qui s’y connaissent en informatique, des armées de bots sont peut-être à notre portée, mais c’est une question qui mérite sa propre réflexion). Non, on doit être plus créatif/ve/s et favoriser les interventions visant à sensibiliser dans l’espace physique.

Ça inclut par exemple les traditionnels graffitis et collages (à faire régulièrement, environ tous les deux-trois jours, pour conserver une présence dans l’espace public, pas juste une fois de temps en temps), ou encore installer une table dans un parc, en pleine rue ou dans un autre lieu public et y disposer des zines ainsi que des tracts sur les évènements en cours et à venir pour tenter d’interpeler les passants. Sinon, on peut également passer à des modes d’action plus originaux quoique, c’est vrai, un peu plus embarrassants peut-être. Si vous voulez faire un collage, pourquoi ne pas le faire en pleine journée dans des costumes outranciers ou masqué/e/s et habillé/e/s tout en noir pour attirer ouvertement l’attention ? Pourquoi ne pas aller avec quelques ami/e/s et un mégaphone dans une zone très fréquentée (dans l’idéal en bloquant une route ou en perturbant un lieu, par exemple en tirant des feux d’artifice) pour parler de la situation ? Il peut alors être utile de distribuer des tracts aux gens ou même d'en lancer en l’air par centaines. Et pourquoi pas même du théâtre de rue ? Idéalement en perturbant autant que possible. Ou plus généralement, n’importe quoi qui sorte les gens un instant de leur routine et les interpelle.

Sinon, on peut aussi se lancer dans quelque chose d’un peu plus osé. Peut-être est-il temps que les radios pirates fassent leur grand retour ? Vous pourriez essayer de diffuser des informations sur les évènements actuels et sur où s’informer en piratant les ondes d’autres stations sur les heures de grande écoute. À l’occasion d’une manifestation massive, pourquoi ne pas scinder une partie de la manif vers une station de radio ou de télé et y forcer le passage jusqu’au plateau pour diffuser un message ? Ça peut sembler risqué et invraisemblable, mais merde, un génocide est en cours !

Cependant, la sensibilisation et la contre-information ont leurs limites. Idéalement, on devrait chercher à toucher directement la population, ou bien l’inviter à assister à une rencontre ou une assemblée offrant un point d’accroche concret. Il est essentiel de disposer de tracts avec de plus amples informations et des liens renvoyant à des sites permettant d’en apprendre plus et de se tenir au courant des prochains évènements.

Pour le dire clairement : il faut diffuser l’information et offrir un horizon tangible.

Agitation et perturbation
Mais on ne peut se contenter de sensibiliser. La liberté se conquiert, elle ne s’apprend pas, et on n’arrête pas un génocide seulement en informant de son déroulement. Il est vrai que, la plupart du temps, l’agitation et la perturbation n’y font pas grand-chose non plus mais c’est un début. Par agitation, j’entends mettre les gens en mouvement : motiver les personnes et leur donner une liste concrète de cibles et d’actions potentielles. Par perturbation, j’entends particulièrement la perturbation de la vie économique normale. C’est un élément essentiel, à la fois pour la lutte anarchiste en général, et parce que la France est si banalement et étroitement liée au financement et au soutien logistique du génocide en cours en Palestine.

Quand on se questionne sur la manière de perturber, on doit réfléchir à comment bloquer les échanges commerciaux : empêcher les transactions dans les magasins et les banques, perturber le fonctionnement quotidien des entreprises et des institutions qui soutiennent ou profitent de l’apartheid et du génocide, ou encore bloquer le transport des personnes et le fret. On doit également réfléchir à la manière de briser la routine de la normalité, le sentiment que tout va bien. Penser l’impact économique et psychologique. Toute perturbation est une opportunité de communiquer et de sensibiliser. Des banderoles et des tracts avec des mots d’ordre clairs, des slogans entraînants et de la bonne musique. Un discours peut parfois être utile pour enflammer les foules, mais attention, car il peut également rendre cette même foule passive. Voyez les choses en grand : comment pousser les gens à agir ? La clé est de propager et généraliser le conflit.

Certaines tactiques de perturbation ont fait leurs preuves depuis longtemps. Par exemple, les mobilisations visant à bloquer la circulation et les intersections, ou mieux encore, directement à l’intérieur des entreprises et des institutions pour les forcer à fermer le reste de la journée. Les grèves dans les entreprises et institutions qui soutiennent et s’enrichissent du génocide. Bloquer les autoroutes et les rues les plus empruntées peut se montrer une excellente idée, mais il est peut-être plus efficace encore d’installer une véritable barricade hérissée de drapeaux en ne laissant qu’une seule file ouverte de sorte à ralentir assez la circulation pour pouvoir distribuer des tracts aux conducteur/rice/s. Sinon, mettre en place des déviations, saboter les rails ou bloquer physiquement les trains sont autant de moyens d’entraver les transports ferroviaires afin de perturber efficacement les flux commerciaux.

Il existe encore d’autres moyens percutants, ceux-là exigeant bien plus de coordination et d’efforts, tels que les boycotts ou les blocages. On peut par exemple se rattacher à Boycott Divestment and Sanction (BDS), une campagne de boycott de longue date disposant de nombreuses ressources. Sinon, on peut tout bonnement perturber voire faire fermer continuellement les lieux ciblés par le boycott, voire voler leurs marchandises, idéalement via une action de masse, ou au moins les saboter.

Le point commun entre toutes ces initiatives est qu’elles permettent d’amener un conflit qui paraît lointain au contact direct de la population, de sorte qu’il ne soit plus possible de l’ignorer et de faire comme si de rien n’était ou comme si ça ne nous regardait pas. En outre, notre approche doit être mûrement réfléchie afin que nos actions et notre message incitent la population à s’engager par elle-même, sans attendre un jour bien précis de manifestation ou d’en recevoir l’ordre. Il nous faut constamment insister sur l’idée qu'on est toustes les protagonistes de ce conflit, qu'on ne peut pas attendre que les autres agissent à notre place, que de nombreuses cibles sont à notre portée et qu'on dispose d’un large éventail de tactiques pour s'y attaquer.

Passer à l’attaque !
Fondamentalement, être solidaire signifie attaquer ; détruire physiquement l’infrastructure oppressive et génocidaire. C’est ça qui inflige le plus de dégâts et est le plus à même d’entraver le bon fonctionnement de la machine génocidaire, mais c’est également la tactique la plus risquée. Il y a deux manières, complémentaires, d’approcher cette question : d’une part, en petits groupes, et d’autre part, avec la foule. Les actions en petits groupes ne nous sont pas inconnues puisque les anarchistes ont l’habitude de ce genre de pratiques. Du cassage de vitrine aux incendies volontaires, en passant par les effractions dans les laboratoires et les abattoirs pour en libérer les captif/ve/s ; des tactiques du même genre peuvent sans problème être appliquées dans la lutte pour la libération du peuple palestinien.

Cependant, il nous faut mûrement réfléchir à nos objectifs. Certes, un petit nombre d’entre nous pourrait aller mettre le feu à des infrastructures d’Amazon ou de Carrefour, mais le message envoyé ne serait-il pas bien plus impressionnant si on parvenait à entraîner un millier de personnes avec nous pour vandaliser et piller l’endroit ? On peut et devrait, chaque fois que c'est possible, entreprendre des actions en petits groupes, mais si on cherche à élargir le périmètre de lutte, c’est pour permettre à une masse de personnes de s’impliquer dans des actions enflammées et combattives. Or, forger des relations, organiser des actions et une communication audacieuses, et planifier méthodiquement de telles actions, tout ça est long et fastidieux.

Quelquefois, il pourrait s’agir de prévoir un détachement combattif du cortège de la prochaine manifestation, ou bien alors prendre le risque et faire l’effort de lancer nous-mêmes un appel à une action combattive de masse. Que ce soit à travers des petits groupes ou des actions de masse, toute action expose à des risques et exige des efforts immenses ; c’est néanmoins fondamentalement nécessaire pour ouvrir un nouveau front dans la lutte anticoloniale et prendre de court les colonisateurs.

Il est crucial qu'on cesse de croire à l’idée tenace qu'on ne serait pas capables d’être à l’initiative de grands soulèvements et révoltes, que notre unique rôle se cantonnerait au soutien et à l’intervention. Ce qu’il nous est possible de faire est en grande partie déterminé par l’effort et l’assiduité dont on est en mesure de faire preuve pour une cause déterminée sur une longue période. C’est là notre habituel point faible, mais on peut changer ça et, de toute façon, il faudra que ça change si on veut se montrer à la hauteur de l’immense tâche qui nous incombe au sein de la machine impérialiste.

Définir des cibles
Ce qui suit est une courte liste non exhaustive de cibles qui soutiennent, appuient et/ou profitent de l’apartheid et du génocide en cours depuis la France.

Premièrement, chaque ville de France abrite un certain nombre de personnes dans les administrations, les entreprises, les associations, les institutions, et autres, qui soutiennent l’État d’Israël et se font le relai de sa propagande. En cherchant un peu, on peut aisément les identifier et en faire des cibles prioritaires. On devrait faire de nos espaces des lieux, au moins socialement si ce n’est politiquement, hostiles aux sionistes. N’ayez nul doute qu’iels le font déjà envers celleux qui soutiennent la libération du peuple palestinien, en leur faisant par exemple perdre leur travail ou en les excluant de diverses industries et institutions.

Deuxièmement, de nombreuses institutions et entreprises européennes sont directement impliquées dans la colonisation des territoires palestiniens. Une quinzaine de banques européennes financent ainsi à hauteur de dizaines de milliards d’euros des groupes israéliens opérant dans les territoires colonisés illégalement par Israël. Des sociétés d’Europe exploitent les ressources minières de la Palestine et cherchent également à s'approprier ses ressources pétrolières sans que jamais le peuple palestinien n’en tire aucune retombée économique, tandis que d’autres vendent allègrement du matériel de gros travaux à des projets de démolition des maisons palestiniennes et de construction des infrastructures de la colonisation.

Troisièmement, plusieurs institutions financières françaises (donc davantage à notre portée) financent largement la colonisation, dont notamment AXA, BNP Paribas, Crédit Agricole, Société Générale ou encore BPCE. Les institutions françaises sont les troisièmes d’Europe qui coopèrent le plus avec les banques israéliennes, après celles du Royaume-Uni et d'Allemagne ; sachant que l’intégralité des banques israéliennes sont impliquées de près ou de loin dans des financements d’entreprises colonisatrices. Ce n’est cependant pas une fatalité : de nombreuses institutions européennes ont déjà mis sur liste noire les banques israéliennes après des campagnes de boycott.

Quatrièmement, on ne saurait omettre le sujet du tramway de Jérusalem, construit dans le but de relier Jérusalem-Ouest aux quartiers, illégalement contrôlés par Israël, de Jérusalem-Est et aux colonies alentours. En effet, ce projet a été largement financé par AXA - et d’autres institutions françaises et allemandes - et une importante partie des travaux a été effectuée par les entreprises françaises Alstom et Egis Rail. Plus généralement, Alstom est extrêmement impliqué dans le transport et les infrastructures en Israël et dans ses colonies, ayant par exemple construit des centrales devant les alimenter en énergie, un projet estimé à plus de 300 millions d’euros.

Cinquièmement, le groupe AXA n’est pas en reste puisque l’assureur français commerce régulièrement avec l’entreprise d’armement israélienne Elbit Systems, responsable de la production de drones de combat et de phosphore blanc pour le compte de l’armée israélienne et des colons. Il y a quelques années, AXA a sournoisement feinté de se retirer de cet investissement pour en réalité y réinvestir encore plus d’argent, mais au travers de ses filiales, de sorte que le nom AXA n’y soit plus associé. Elle participe donc toujours activement au meurtre des civil/e/s palestinien/ne/s.

Sixièmement, la campagne NoTechForApartheid explique que les multinationales Google et Amazon ont signé un contrat avec Tsahal d’une valeur de plus d’un milliard d’euros pour fournir à l’armée israélienne la technologie informatique et cloud nécessaires à leurs opérations dans les territoires palestiniens. Autant leurs sièges dans la Silicon Valley nous sont trop lointains, autant leurs sièges et leurs entrepôts en France nous sont plus accessibles.

Septièmement, le géant français Carrefour a fourni bien gratuitement des rations alimentaires aux soldat israéliens qui assaillent actuellement Gaza. Le groupe dispose également de trois magasins dans des colonies illégales en Cisjordanie. C’est à ce titre que la campagne BDS le fait figurer en bonne place dans sa liste d’entreprises à boycotter.

Enfin, le gouvernement français lui-même n’est pas exempt de tout reproche. En effet, la France d’Emmanuel Macron, en s’alignant de plus en plus sur les positions américaines, a rompu ses positions historiques vis-à-vis de la Palestine et en vient à soutenir quasi inconditionnellement l’armée israélienne. En septembre dernier encore, la France organisait un exercice militaire conjoint avec Tsahal et récemment, la France a même dépêché un de ses porte-hélicoptères près des côtes de la région, officiellement pour assister les hôpitaux débordés de Gaza. D’autre part, le ministère de la Défense a signé un contrat de cinq millions d’euros avec Elbit Systems, finançant ainsi la machine de guerre colonisatrice en se servant de matériel testé sur les civils. À travers nos diverses taxes et impôts, chaque fois qu'on achète un produit, qu'on paye notre loyer ou qu'on va au travail, on finance donc la colonisation menée par l’État d’Israël. D'autres pays européens, en particulier l'Allemagne, entretiennent également des liens privilégiés autour du commerce d'armes vers et depuis Israël.

Ces cibles listées ici ne constituent que la partie émergée de l’iceberg. Il nous est nécessaire d’approfondir nos recherches pour obtenir les noms et adresses des individus, entreprises ou autres qui sont également impliqué/e/s.

Être solidaire dans la durée
Ce que j’ai écrit ici s’applique pour le court et moyen-terme, mais la solidarité est un principe qui s’affirme dans la durée et le long-terme et malheureusement, les anarchistes se sont peu illustré/e/s en ce sens. Cela peut et doit changer. On devra continuer de s'impliquer dans le combat quand on n’en entendra plus parler aux informations, et ce jusqu’à la chute d’Israël et la libération du peuple palestinien.

La solidarité entraîne risques et périls, faire nôtre leur combat implique de se mettre soi-même en danger. Nous faut-il alors aller là où pleuvent les bombes pour forger des relations personnelles avec les communautés insurgées ? Les libéraux nous tiennent ici en échec ; il nous suffit de regarder l’exemple de Rachel Corrie qui s’est rendue en territoire occupé et qui a été assassinée par l’armée israélienne quand elle s’est interposée entre un bulldozer et la maison d’une famille palestinienne qui était sur le point d’être démolie. Elle n’aurait pas dû avoir à mourir et la lutte n’a pas besoin de nouveaux/lles martyr/e/s.

Débarquer dans un contexte flou sans avoir aucune connexion nous conduira très certainement à la mort. On doit nouer en amont des relations avec des individu/e/s, des groupes et des organisations qui luttent activement sur place. Le premier pas dans cette direction est d’apprendre leur langue, qui est pour moi l’étape fondamentale à la création d’une solidarité internationale. De là, on peut nouer des liens, parfois favorisés par le biais d’ami/e/s, de réseaux, d’organisations ou d’Internet. Il nous faut ensuite monter des structures, formelles ou informelles, pour faciliter et assumer les coûts de la venue de camarades pour qu'iels puissent nous faire part de leur lutte, et pour nous permettre à nous d’aller sur place pour constater la situation, établir des connexions, nous associer à leur lutte et affronter les mêmes dangers qu’elleux.

À partir de cette base relationnelle et affinitaire, on peut alors se pencher sur des aspects plus complexes de la lutte : Comment falsifier des documents ? Comment faire passer de l’argent, des personnes, du matériel, des informations, de la nourriture et des armes ? Ces propositions peuvent nous sembler lointaines et fantasques mais elles représentaient le b.a.-ba pour nos aînés et sont ce dont a besoin l’internationalisme. Autrefois, les mouvements révolutionnaires et anticoloniaux pouvaient se reposer sur un bloc mené par une superpuissance pour leur fournir l’aide nécessaire, non sans contrepartie cependant. Nous, anarchistes, ne pourrions jamais utiliser un tel ressort, qui de toute façon n’existe même pas. Ce qu'on fait dans notre pays et ce que d’autres font dans le leur (comment on lutte, comment on noue des liens, comment on communique) doit semer les graines d’une Internationale noire, capable d’articuler l’anarchisme comme une force d’opposition mondiale en mesure de fournir une assistance matérielle aux luttes d’émancipation afin que les peuples n’aient pas à choisir entre deux ou trois tyrans différents.

Ça représente un projet à long-terme, comprenez cinq, dix, peut-être vingt ans. Mais c’est ce qu’exigent une véritable solidarité et un internationalisme antinationaliste. La tâche qui nous incombe est immense ; il nous faudra donc être à la hauteur ou sombrer à nouveau dans les bas-fonds de l’Histoire. À nous de choisir.
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