🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
✇lamarea.com

La pederastia, la visita del Papa y el especial de ‘La Marea’, en ‘Carne Cruda’

Por: La Marea

¿Cómo se cuenta lo incontable? Así ha titulado Carne Cruda su programa de este jueves, dedicado a la pederastia en la Iglesia en la jornada previa a la visita del Papa a España. Además, ha abordado la violencia sexual contra la infancia y la adolescencia en el ámbito familiar y conocido de la mano de la presidenta de la Fundación Vicki Bernadet y la periodista Olivia Carballar, coordinadora del dossier especial de La Marea 111.

El programa ha incidido en la responsabilidad de la sociedad y ha puesto el foco en el encubrimiento de estos casos por parte de la jerarquía católica a través de la película La luz, que se estrena este viernes en los cines. En la mesa han intervenido su director, Fernando Franco, el actor Alberto San Juan, su productora, Merry Colomer, y el periodista de El País Julio Núñez, cuyo periódico comenzó en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española.

«Si tú Julio y tu compañero os sentíais solos como testigos de este horror, imagínate cómo se sentirán las víctimas ante la visita del Papa, que están pidiendo que las escuche y que no se las escuche», reflexionó el actor Alberto San Juan.

Puedes escuchar el programa completo aquí o verlo aquí.

La entrada La pederastia, la visita del Papa y el especial de ‘La Marea’, en ‘Carne Cruda’ se publicó primero en lamarea.com.

✇lamarea.com

Yo no le espero, Sr. Prevost

Por: Arantxa Tirado

El próximo 9 de junio, el ciudadano Robert Francis Prevost, más conocido como papa León XIV, llegará a Barcelona en el marco de un viaje oficial, que discurrirá entre el 6 y el 12 de junio, y que lo llevará también a Madrid, Gran Canaria y Tenerife. En una nota de prensa, la Conferencia Episcopal Española señala que el Papa recorrerá 2.500 kilómetros en seis días, realizando 17 discursos y homilías, así como 21 actos, para “poder encontrarse con todos, escuchar a todos y hablar a todos y con todos”. 

Sin embargo, no todos quieren poder encontrarse con el representante de la principal teocracia del mundo, el Vaticano. En Barcelona, la Fundación Ferrer i Guàrdia, Europa laica y la asociación Ateus de Catalunya, han impulsado la campaña Jo no t’espero, a la que se han sumado ya decenas de colectivos y ciudadanos particulares. Bajo el lema “su viaje, tus impuestos”, denuncian el dispendio que supondrá para las arcas públicas la visita papal. Un viaje que, además de los operativos de seguridad, acondicionamiento público y el largo etcétera derivado de este tipo de visitas protocolares, ha generado un gasto adicional en la campaña publicitaria realizada por la Generalitat de Catalunya para dar la bienvenida a Prevost, Hola món, hola Papa

Sorprende este despliegue publicitario institucional, que se concreta también en publicidad pagada en la prensa, y que es atípico ante lo que las autoridades presentan como una visita de Estado. De hecho, las asociaciones impulsoras del manifiesto apuntan a que tratar como visita de Estado lo que es una visita de carácter religioso genera una “confusión” que “debilita la neutralidad institucional y perpetúa un trato privilegiado que contradice el principio de aconfesionalidad reconocido constitucionalmente”.

España es un particular Estado aconfesional, que sigue manteniendo un Concordato con la Iglesia católica, heredero de los pactos del postfranquismo con la institución que fue legitimadora esencial de la dictadura. Una institución religiosa a la que se beneficia con exenciones fiscales y a la que ha permitido el robo de patrimonio y bienes inmobiliarios a través de las inmatriculaciones, como es el caso notorio de la mezquita de Córdoba. Una institución que, como indica el manifiesto, nunca ha pedido perdón oficial ni por su instigación y colaboración en la Cruzada del franquismo ni por su activa participación en el robo de bebés, calculado en más de 300.000 por algunas asociaciones. Una institución opaca, que ha amparado abusos sexuales, que se opone a los derechos reproductivos de las mujeres y el derecho a una muerte digna.

La visita del Papa la vamos a acabar pagando todas las contribuyentes, aunque no marquemos la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta. Conviene recordar este hecho en un país donde la derecha pone el grito en el cielo cada vez que alguna expresión religiosa, especialmente si proviene de la comunidad musulmana, aparece en el debate público. La separación de la esfera privada y pública que la derecha y la ultraderecha defienden cuando se trata de otras creencias, a las que perciben como “ajenas” a la idiosincrasia española, no aplica cuando se trata de la religión que se considera base de la identidad española y elemento indisociable de la construcción de su nación. Una construcción interesada que, por supuesto, obvia la diversidad cultural y religiosa existente durante siglos en la península ibérica antes de la “Reconquista” católica. 

La laicidad social avanza, a pesar de todo

Sin embargo, este intento de presentar a España como baluarte del catolicismo es un imaginario cada vez más difícil de defender. En la sociedad española la secularidad está extendida, a pesar de que las expresiones culturales se confundan con las religiosas en Semana Santa o Navidades, fiestas que, a su vez, tienen un origen pagano vinculado con los ciclos de la naturaleza pero que se resignificaron al ser apropiadas por el catolicismo. 

En los últimos tiempos, estamos presenciando, además, una campaña emprendida por algunos sectores religiosos para convencernos de un aumento de la religiosidad entre los jóvenes. Una tendencia a la que se han sumado, oportunistamente, diversas artistas que se han subido al carro de la espiritualidad (algo distinto a la religiosidad, por otra parte). Sin duda, los tiempos, por momentos apocalípticos, que nos está tocando vivir, pueden llevar a mucha gente a buscar respuestas más allá de lo racional y a refugiarse en un sentido trascendente vinculado a creencias religiosas. Pero los datos, más bien, hablan de un fenómeno de descenso paulatino de la creencia católica en España

Las encuestas del CIS mostraban, para abril de 2026, que más del 39% de la sociedad española se considera agnóstica, indiferente o atea, frente a un 35,9% de católicos no practicantes. Cuando se trata de jóvenes, las cifras de no creyentes, agnósticos y ateos superan el 50%, porcentaje muy superior a la media global. Por otra parte, los católicos practicantes son el 17,1% frente al 16,7% de las personas ateas, pero la serie de datos desde 2021 permite observar un descenso leve y zigzagueante de los primeros, y un ascenso, también zigzagueante pero más acusado, de las últimas. El 6% de los encuestados se declara creyente de otra religión.  

La laicidad avanza, aunque sea de manera desigual y combinada. La fe también parece ir por barrios. Estos días, es mucho más probable encontrarse banderas vaticanas para dar la bienvenida al Papa en las ventanas y balcones de las zonas más acomodadas de Barcelona que en los barrios populares. Un dato que no sorprende pero que recuerda que en este Estado hubo una tradición popular claramente anticlerical.

Una visita en clave política… y geopolítica

Con el auge de la ultraderecha a escala mundial, y su relación con diversas iglesias evangélicas que crecen en influencia, también en España, el catolicismo español no quiere perder su tradicional monopolio religioso. La visita papel le sirve para mostrar músculo. También León XIV se está perfilando, igual que el papa Francisco, como una figura progresista, antagónica hasta cierto punto a dichas fuerzas. Un liderazgo religioso, a la par que político, que puede ser leído en clave geopolítica, sin duda.

Pero, con todo el respeto para el Sr. Prevost y su posición humanista frente a la barbarie representada por Donald Trump y sus aliados, desde el reconocimiento de su defensa de los migrantes y los marginados –defensa que también hacen muchos otros representantes o partidarios de su iglesia desde las bases cristianas más apegadas al mensaje original de Cristo, muchos de ellos militantes, a su vez, de organizaciones socialistas y/o comunistas–, no por ello hay que olvidar la institución nefasta a la que este Papa, como todos los papas anteriores, representa. 

Tampoco el entusiasmo colectivo que inducen estos mega eventos debiera anestesiar un sentido crítico necesario frente al marasmo. Las simpatías que puedan albergar algunos hacia el Sr. Prevost, o su predecesor, no pueden llevar a la izquierda a olvidar las coordenadas sobre las que debiera girar el debate acerca del papel de la religión en la esfera pública. La visita del Papa debería servir, más bien, para reivindicar la memoria histórica y la reparación, como recuerda la campaña Jo no t’espero. También para recordar que la religión, cualquiera que sea, debería circunscribirse al ámbito privado, evitando cualquier interferencia con las instituciones públicas. España tiene un largo trecho por recorrer en este sentido. Por una separación efectiva de la religión y el Estado, yo no le espero, Sr. Prevost.  

La entrada Yo no le espero, Sr. Prevost se publicó primero en lamarea.com.

✇Portal Libertario OACA

El cine bajo la revolución anarquista: Cine libertario

Por: Kiko Pavonic

Ser Histórico recupera el estudio sobre el cine anarquista

El conocido portal de historia y literatura Ser Histórico ha publicado el popular artículo del profesor Emeterio Diaz, «El cine bajo la revolución anarquista: el cine libertario» , originalmente publicado en la extinta revista Historia 16, en el año 2003.

Con esta publicación se facilita a todos los interesados un artículo indispensable:

EL CINE BAJO LA REVOLUCIÓN ANARQUISTA: CINE LIBERTARIO[1]

Emeterio Diez Puertas

Universidad Camilo José Cela

Durante los años treinta, y gracias al régimen de libertades que trae la Segunda República, se observa en España un interés creciente y una intervención cada vez mayor del sistema político en asuntos relacionados con el cine. Desde luego, esta conducta sigue sin tener parangón con la que practican desde mucho tiempo antes otros países de su entorno, como Italia, Alemania o Francia, pero, como digo, dicho interés se acrecienta y se manifiesta en aquel momento de múltiples formas. El gobierno, por ejemplo, estudia una política de fomento de la producción cinematográfica, rebaja ciertos impuestos, aprueba un nuevo Reglamento de Policía de Espectáculos, legisla las bases de trabajo de la exhibición y la distribución, crea los jurados mixtos de espectáculos, alienta el rodaje y la proyección de filmes relacionados con su política educativa, agrícola o turística y sigue utilizando las embajadas para perseguir las películas extranjeras antiespañolas. Por su parte, partidos, sindicatos y demás asociaciones emprenden la producción de películas militantes. Basta recordar Euzkadi (1933), vinculada al Partido Nacionalista Vasco; Primero de mayo en Madrid (¿?), del Partido Comunista; o La obra revolucionaria de las hordas rojas de octubre del 34 (1936), producida por la derecha para la última campaña electoral.[2] Asimismo, partidos y grupos de presión consiguen crear su propia red de salas de cine para exhibir la producción acorde con su ideología. Los católicos cuentan con más de ochenta locales confesionales y las izquierdas poseen un número similar de proyectores instalados en ateneos obreros, casas del pueblo y centros sociales, sobre todo, en Asturias y Cataluña.

Naturalmente, un movimiento político tan importante como el anarquismo (la CNT cuenta con 800.000 afiliados en 1934) participa de este interés creciente por el cine, en especial, durante la Guerra Civil, cuando este medio de comunicación y entretenimiento desempeña un papel aún más influyente. Entonces la política cinematográfica confederal se impone en muchas zonas del país sobre la propugnada por los partidos del Frente Popular y hasta por el propio Estado republicano, gracias a que su sindicato cuenta con un gran número de afiliados dentro de las empresas dedicadas a la producción, distribución y exhibición de películas. Esta hegemonía, plasmada en el rodaje de más de cien películas anarquistas, da lugar a uno de los momentos más singulares en la historia del cine en España, pues el movimiento libertario introduce, con lo que ellos llaman socialización del cine, una nueva forma de producir, usar y pensar las películas. Asimismo, la confederación trata de contrarrestar la férula de las empresas extranjeras (léase norteamericanas), pero esta vez sin atreverse a incautarlas por miedo a perder unas importaciones que son indispensables para el sostén del propio sistema socializado, lo cual demuestra que ni bajo la revolución ácrata se libra España de la dependencia de Hollywood.

Revolución de revoluciones

Como es bien sabido, el Alzamiento del 18 de julio destruye el sistema de producción capitalista por el que se había regido hasta ese momento la industria del cine. Ahora bien, el fin de la economía de mercado se produce en medio de un caos de propuestas revolucionarias. Cada bando, cada partido, cada facción, cada región y hasta cada ciudad adopta una solución distinta. Por otra parte, mientras en Barcelona y Madrid esta transformación revolucionaria afecta a los estudios de rodaje y doblaje, a los laboratorios, a las salas de cine u otro tipo de empresas cinematográficas, en el resto de las poblaciones la revolución sólo actúa sobre los locales de proyección, pues este negocio es el que se halla presente en todo el territorio nacional.

En concreto, el cambio revolucionario consiste en unos casos en que los sindicatos del espectáculo (o si éstos no existen, los trabajadores) asuman la propiedad de los bienes de producción y la dirección de las empresas de cine, imponiéndose, por lo tanto, el sistema conocido como socialización (control del sindicato) o colectivización (control de los trabajadores). Es la política que adoptan los anarquistas en la mayor parte de las poblaciones de Cataluña, Aragón y Levante.

En otros casos, quien asume la propiedad de los bienes de producción y la dirección de la industria es un organismo del Estado: un ayuntamiento, una junta, un gobierno autónomo, un ministerio, etc. Este sistema recibe el nombre de nacionalización y, en ciertas circunstancias, admite la propiedad privada de pequeñas y medianas empresas (siempre supervisadas por un comité obrero de control), aproximándose entonces a un modelo socialista de política dirigida. Es la opción que los socialistas y los nacionalistas vascos adoptan para Vizcaya y que los comunistas y socialistas imponen en Asturias y, desde 1937, en Madrid.

En el caso de que cada empresa quede bajo el poder de sus obreros, agrupados en un régimen de cooperativa, hablamos de sistema cooperativista. Dicha actitud es más bien minoritaria, por más que la UGT la defienda en todos sus congresos. Por otra parte, aunque al final de la guerra los anarquistas también aceptan el cooperativismo, no siempre está claro si lo entienden como los socialistas o, más bien, se refieren al  cooperativismo sindical o gremial, el cual es un paso más en la socialización, en el sentido de que el poder del Estado se reduce a su mínima expresión.

Finalmente, si la propiedad privada de los medios de producción se mantiene, pero subordinando el mercado al interés superior del Estado, hablamos de un sistema de producción fascista. El bando nacional es quien escoge esta opción, calificada por sus enemigos como contrarrevolucionaria.

Claro que entre estos cuatro sistemas, y sobre todo entre las propuestas obreras, caben otras muchas situaciones intermedias, a menudo incoherentes con el ideario de quien las adopta. Por ejemplo, doce de los cines de Lérida son incautados por la CNT, mientras otros dieciocho pasan a la UGT, gestionando cada organización sus propios locales. En la ciudad de Valencia, los dirigentes de la CNT, ¡y también los de la UGT!, deciden en agosto de 1936 la incautación y la socialización de los espectáculos, para lo cual crean un Comité Ejecutivo de Espectáculos Públicos CNT-UGT, organismo en el que, sin embargo, ambas organizaciones se enfrentan continuamente. Igualmente en Jaén quien decide la socialización de los cines Iris-Park y Teatro Cervantes son los trabajadores del espectáculo de la UGT. Mientras tanto, en Canella, en Olot y en otras poblaciones con presencia amplia o mayoritaria de la CNT, los espectáculos son nacionalizados, esto es, gestionados por el ayuntamiento. Asimismo, hay empresas incautadas por partidos y asociaciones y hasta se tolera la producción de ciertas películas por empresas privadas o burguesas, mientras prácticamente no se toca el régimen de propiedad de la rama de la distribución, ya que su capital suele ser extranjero.

Esta presencia de sistemas económicos distintos explica que el cine español producido durante la Guerra Civil deba clasificarse de la siguiente forma: 1) un cine privado, que es herencia del periodo anterior y que supone las últimas manifestaciones del sistema de producción capitalista; 2) un cine gubernamental o financiado por el Estado republicano, el cual continúa la idea de poner el cine al servicio de la acción del gobierno, sólo que ahora las películas turísticas o agrícolas son sustituidas por películas de guerra y propaganda; 3) un cine nacionalista, que es una segunda forma de cine oficial al estar sostenido por los gobiernos autónomos catalán y vasco; 4) un cine de partido (de partido marxista), que también existía antes del conflicto, pero que ahora logra unos índices de producción desconocidos dada la ayuda soviética y, sobre todo, el creciente peso del PCE en la España Republicana, al punto de que parte del cine gubernamental u oficial también es un cine marxista; 5) un cine libertario o socializado, que representa una absoluta ruptura con el sistema de producción precedente; y 6) un cine fascista, que también es una total novedad, pues toda la industria termina poniéndose al servicio del Estado, el cual unas veces produce directamente y otras se sirve de empresas privadas, ya que éstas reciben promesas de futuros privilegios comerciales (incluida la financiación pública) a cambio de seguir las consignas oficiales, acatar una fuerte censura y aceptar la represión de los profesionales disidentes.

La socialización de la industria del cine

Dentro del bando republicano, donde unos 45.000 trabajadores viven de la Industria de Espectáculos Públicos, la socialización y la colectivización son las alternativas que los anarquistas aplican en las zonas geográficas bajo su control. La socialización, en concreto, se impone en las grandes poblaciones urbanas, pues en ellas están radicadas empresas cinematográficas abundantes y de todo tipo y, en consecuencia, existe una organización sindical cenetista del espectáculo. Las colectivizaciones, en cambio, se practican en las localidades donde la industria del espectáculo se limita a una o a unas pocas salas de cine y, por lo tanto, el número de trabajadores es tan escaso que deben militar en el Sindicato de Oficios Varios. También hay una tercera fórmula. Se aplica en ciertos pueblos de Aragón. Allí lo que se colectiviza es toda la economía de un municipio, de modo que el cine o los cines pasan a ser un servicio más de la comunidad y en algunos casos es gratuito.[3]

Entre las muchas poblaciones que viven alguno de estos cambios revolucionarios hay que mencionar a Gerona,[4] Hospitalet, Badalona,[5] Gava,[6] Manresa, Valencia, Alcoy,[7] Alcorisa, Binéfar, Torredelcampo o Málaga.[8] Ahora bien, por razones de extensión, en este artículo únicamente nos ocuparemos de la socialización y, más exactamente, de la socialización en los dos núcleos urbanos donde más y mejor se desarrolla este sistema: Barcelona y Madrid. En Barcelona, la propuesta anarquista está plenamente vigente entre el 9 de agosto de 1936 y el 1 de mayo de 1938. Después de esta última fecha, la gestión anarquista es intervenida por la Generalitat. En Madrid, la socialización es mucho más breve y también de menor envergadura industrial.

Como hemos dicho, la socialización consiste en que los trabajadores dedicados a una actividad industrial, en este caso la producción de entretenimiento, asuman a través de su sindicato local la propiedad de todos los bienes de producción que dicha industria posee en su territorio. Esto incluye la incautación de estudios, laboratorios, salas de cine, tecnología, materias primas y, sólo a veces, el capital financiero. En Barcelona, por ejemplo, se deja prácticamente intacto el dinero depositado en los bancos por los exhibidores, ya que, no asumiendo el activo, el sindicato puede justificar que tampoco asuma las deudas que aquellos tienen con los distribuidores o los bancos. Asimismo, los trabajadores toman la dirección de la industria, pues uno o varios comités obreros diseñan la política sobre salarios, acceso a la profesión, programación, precios de taquilla, producción de películas, etc.

Los empleados justifican la incautación de las empresas con el argumento de que, ante el abandono o huida de los empresarios, son ellos mismos los más interesados en mantener el funcionamiento de la industria del cine, tanto para evitar la pérdida de sus puestos de trabajo como para impedir que otras fuerzas republicanas ajenas a esta actividad se les adelanten, dejándoles sin medios de vida con su mala gestión. Porque, se preguntan, ¿alguien piensa que los empresarios van a volver y van a poner su dinero para rodar una película, para mejorar un estudio o para abrir una sala de cine cuando saben que por culpa del Alzamiento se ha derrumbado su sistema económico? La patronal, en efecto, entiende que para mantener activa la industria del cine no importa tanto que ésta sea de su propiedad como que el resto de las actividades económicas ajenas al cine, el sistema financiero o las leyes de la oferta y la demanda se mantengan al margen de la convulsión revolucionaria, lo que, desde luego, no está sucediendo. Por otra parte, los anarquistas se preguntan cómo se va a rodar un cine nuevo si el capital (el consejo de administración) se mantiene al frente de la industria. Cuando un empresario invierte dinero en una película, argumentan, espera a cambio obtener más dinero. Para ello escoge un guión sin importarle las repercusiones éticas que tendrá sobre el público. En segundo lugar, contrata un equipo de profesionales dejando claro que el éxito comercial está por encima de su expresión como artistas. El capital, concluyen, fomenta en el espectador los deseos de lujo, el hedonismo, el vicio, la violencia y el gusto por la pornografía, al tiempo que convierte a las actrices en mercancías sexuales y a los directores en traductores de modas obsoletas o extranjeras: la zarzuela, lo taurino, los curas, los gitanos, los bandidos, las copias hollywoodienses, etc. En definitiva, el capital es nocivo, salvo que, naturalmente, proceda del gobierno o, mejor aún, de una organización obrera.

Por supuesto, hay quien ve en la socialización un simple acto de pillaje. Incluso así piensan algunos políticos republicanos. Manuel Azaña, Presidente de la República, escribe en su obra La velada de Benicarló: “Las patrullas que abren un piso y se llevan los muebles no son de distinta calaña que los secuestradores de empresas o incautadores de teatros y cines o usurpadores de funciones del Estado”.[9] Opinión similar mantiene el ministro comunista de Instrucción Pública, Jesús Hernández, enemigo político tanto del presidente como de los anarquistas. En su descargo contra el movimiento libertario, Negro y rojo: los anarquistas en la revolución española, escribe lo siguiente:

Barcelona fue víctima de una incautación sindicalista casi total. La CNT-FAI se apoderó del transporte, del comercio, de los teatros, de los cines, de la industria, de los hoteles, del puerto y de la frontera. El Gobierno de la Generalidad era un fantasma que, cuando pedía ayuda al Gobierno central, encontraba la desolación del señor Giral o la soberbia de Largo Caballero. La FAI exige, con sus pistolas, en los despachos oficiales. Eso era realmente Barcelona en el verano de 1936: la víctima de un atraco inmenso, inaudito, a cargo de un ejército de pistoleros y de aventureros dispuestos a despojarla del último botón.[10]

La Generalitat, en efecto, termina reconociendo las incautaciones mediante un decreto de 28 de octubre de 1936, un decreto en el que, en realidad, son los anarquistas quienes explican por qué consideran lícita su revolución. Dice uno de sus párrafos: “La acumulación de riqueza en manos de un grupo de personas cada vez menor iba seguida de la acumulación de la miseria en la clase trabajadora y por el hecho de que aquel grupo por salvar sus privilegios no dudara en provocar una guerra cruenta, la victoria del pueblo ha de equivaler a la muerte del capitalismo.” Ángel Álvarez, uno de los dirigentes anarquistas del espectáculo en Madrid, también rechaza la visión de Azaña y de Hernández. En un artículo publicado el 23 de septiembre de 1936 en el diario CNT, sostiene lo siguiente:

No vea nadie en tal acontecimiento [la incautación de la industria del cine]… saña, rencor o ambición de despojo. Aunque el proletariado recibió motivos de sobra para tales actitudes, tiene, sobre estas miserias, una conciencia plena de su papel en este momento histórico y un deseo de que por nada ni por nadie se derrumbe tontamente una industria de la que tantos trabajadores viven.

[…]

...que [los trabajadores] recojan “del suelo”, como vulgarmente se dice, una industria que bajo el signo del capitalismo ya no puede vivir. En ello, no hay despojo, ni abuso, como creerán todavía algunos cretinos, sino un perfecto derecho a vivir cada uno de su trabajo (interés individual) y un elevado fin patriótico […] de engrandecer y propulsar una industria, que, por ser española, debe ser de todos y para todos (interés colectivo).

Claro que sobre estas consideraciones expuestas hay una razón fundamental para proceder a la incautación de la industria productora, sin que por ello nos asalten escrúpulos ñoños y pueriles. La revolución actual que el proletariado español está modelando a fuerza de su sangre generosa y pródiga […] concede un derecho sublime a los trabajadores para desarticular hasta el más perfecto grado de nulidad todo el tinglado económico del fenecido capitalismo y extraer de sus escombros la novedad de un sistema de colectivización, cuyos perfeccionamientos redundarán en beneficio de la elevación del tipo de vida de todos los trabajadores.

Por otra parte, es sabido que, al terminar la guerra, el franquismo niega que anteriormente hubiese existido en España una industria del cine y hasta un cine español. Ambas conquistas serían obra suya. La verdad es que industria y cine español existen antes de 1939. Lo que los nacionales aportan es un nuevo sistema de producción y, con él, un cine español distinto, en el sentido de películas atentas a los valores del régimen. Pues bien, también los anarquistas hablan de que antes de la revolución del 19 de julio la cinematografía en España era inexistente o se caracterizaba por el fracaso industrial, el paro, la ausencia de un cine propio y el control y especulación de las compañías norteamericanas. Son ellos quienes con el sistema de socialización ponen las bases para el nacimiento de una verdadera cinematografía nacional. Así, el crítico anarquista Carrasco de la Rubia, tras muchas  matizaciones, porque en 1937 es muy difícil negar lo evidente, dice: “Al producirse en nuestro país la sedición militar que trajo como consecuencia la guerra, y precipitó la revolución que se preparaba para fecha posterior, no existía lo que propiamente se llama industria cinematográfica.”[11] Naturalmente, borrando o menospreciando toda la historia del cine anterior y, muy en especial, el brillante desarrollo industrial del cine desde 1934, anarquistas y fascistas justifican su política revolucionaria o contrarrevolucionaria, cuando, en realidad, el sistema socializado y, después, el sistema de producción fascista se montan sobre una infraestructura industrial que antes del Alzamiento había hecho de España el séptimo mercado mundial por número de salas y uno de los doce primeros países por producción de películas.

La socialización del cine en Barcelona

La entidad que en España inicia el cambio revolucionario hacia un sistema de producción socializado es el Sindicato Único de la Industria de Espectáculos Públicos de Barcelona (SUIEP), también llamado Sindicato Único de Espectáculos Públicos (SUEP). Se trata de una sección más del sindicato anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT). El SUIEP surge en 1930 para, como bien indica su nombre, “Sindicato Único”, unir a todos los trabajadores del espectáculo (teatro, variedades, música, cine, etc.), ya que en aquellos momentos la reconversión al cine sonoro provoca graves enfrentamientos entre los propios trabajadores. La tecnología sonora, por ejemplo, obliga a un reciclaje de los operadores de cabina, deja sin trabajo a los músicos que amenizaban las películas mudas y amenaza el nivel de vida de los artistas y técnicos de teatro, pues tienen que trabajar con unos precios muy ponderados para competir con las películas habladas. Asimismo, como consecuencia del congreso de Zaragoza de 1936, se crea en Barcelona un Comité de Relaciones para unir o, al menos, coordinar la acción de los distintos sindicatos y secciones de espectáculos que la CNT posee en el país. De todos ellos, el SUIEP es el sindicato más importante. Reúne a principios de 1936 a no menos de 1.500 afiliados, de los cuales 400 pertenecen a la sección Sindicato de la Industria Cinematográfica, creada en febrero de ese año para agrupar a los trabajadores de la producción.

Los principales dirigentes del SUIEP son su presidente, Miguel Espinar Martínez, anterior acomodador y taquillero del cine Ramblas, y su secretario general, Marcos Alcón. En realidad, Marcos Alcón procede del sindicato del vidrio. Si entra en espectáculos, es para ponerse a resguardo de los empresarios de su sector de origen, pues su combatividad le ha llevado varias veces a la cárcel, una de ellas acusado de asesinar a un cómplice de los pistoleros de la patronal. Además de este cargo, Marcos Alcón participa del Consejo Nacional de la CNT entre 1931 y 1933; y en 1937 es designado Secretario General de todos los sindicatos anarquistas de espectáculos de España.

Esta gran fuerza del SUIEP en la capital de Cataluña explica que, en contestación al alzamiento militar, el mundo del espectáculo se convierta en uno de los primeros ámbitos donde la CNT lleva a cabo su ansiada revolución social. En un primer momento, el estallido revolucionario ocasiona el cierre y paralización de toda la industria del entretenimiento, ya que, siguiendo la consigna del Comité de Milicias Antifascitas, se declara la huelga general revolucionaria. Quien trabaja en estos primeros días es un grupo de cineastas anarquistas, los cuales ruedan la resistencia de los obreros barceloneses al golpe militar durante los días 19 a 22 de julio. Me refiero al filme Reportaje del movimiento revolucionario en Barcelona (1936). Su director es Mateo Santos, escritor, periodista, crítico cinematográfico y luego delegado del Gabinete de Cine del Consejo de Aragón. Como empresa editora, figura la Sección de Cine de la Oficina de Información y Propaganda de la CNT, organización con la que muy pronto se coordina el SUIEP para producir nuevos títulos.[12]

En los días siguientes, los obreros anarquistas más concienciados o radicales deciden pasar de la huelga a la incautación de los cines y salas de teatro donde trabajan. En ellos celebran distintas asambleas para decidir sobre su futuro. Al mismo tiempo, docenas de trabajadores y hasta organizaciones enteras, como la de los actores o la de los profesores de orquesta, ingresan en el SUIEP.

El 26 de julio la Generalitat dicta un decreto por el que crea la Comisaría de Espectáculos de Cataluña. Quiere que esta institución normalice y controle las empresas de espectáculos, anulando el movimiento revolucionario. Ese mismo día, se designa como comisario a Josep Carner Ribalta y, poco después, el Comité de Cinema de la Generalitat, que él también dirige, se integra en dicha Comisaría.

El Comité Económico de Cines

Sin embargo, las disposiciones legales de la Generalitat se ven superadas por la acción obrera. También el día 26, los trabajadores anarquistas designan un Comisión Técnica para preparar un proyecto de gestión de las empresas de espectáculos que han incautado, que son prácticamente todos los locales de la ciudad dada su hegemonía en el sector. El presidente del SUEP, Miguel Espinar, es quien encabeza este cambio radical, si bien es cierto que las líneas maestras del proyecto revolucionario son trazadas por el líder anarquista Juan García Oliver. Carner Ribalta, por su parte, tendrá que exiliarse en París para huir de los pistoleros amigos del SUEP, los cuales no admiten su oposición al movimiento revolucionario.

En concreto, el 6 de agosto de 1936 los trabajadores, reunidos en asamblea, deciden que la propiedad y gestión de todas las salas de cine de la ciudad pasen a depender de ellos mismos a través de un Comité Económico de Cines inscrito en el SUEP. Esta decisión socializadora se pone en práctica el domingo 9 de agosto y es ratificada por la Generalitat de Cataluña el día 12 (Diario Oficial del 18). A continuación, les siguen los trabajadores del teatro, que el día 14 socializan su actividad. Poco después se crea un Comité Central de Espectáculos Públicos dividido en tres comités económicos: Cine, Teatro, y Variedades y Circo. En otras palabras, quedan bajo poder obrero 112 cines (luego se abren otros más), 12 salas de teatro y entre 6 y 10 salas de variedades, depende del momento. Cada uno de estos locales es gestionado, a su vez, por un Comité Obrero, formado por representantes de cada sección u oficio, y por un Delegado Sindical, el cual actúa como máximo responsable del funcionamiento de la sala, además de vigilar el comportamiento de los trabajadores.

Ahora bien, a diferencia de Madrid, donde todas las empresas de espectáculos bajo control anarquista pasan a ser controladas  y gestionadas por el sindicato bajo una caja única, en Barcelona la presencia de estos tres comités, de estas tres cajas (luego aparecerán otras para frontones, canódromos, etc.), revela que la socialización se realiza sólo por actividades. Esto explica que los trabajadores de las salas de cine vayan a lo suyo, ayudando sí al Comité de Producción Cinematográfica y pidiendo también una Agrupación Industrial Colectivizada de la Industria del Espectáculo Cinematográfico de Barcelona y su radio, pero ignorando a menudo la suerte y las necesidades del teatro o de las variedades, salvo imposición u orden de los altos dirigentes. En otras palabras, no se aplica una política de espectáculos. Existe una incapacidad para superar la división heredada del sistema económico anterior, una división que es la que, precisamente, se había pretendido superar creando en 1930 el sindicato de industria o SUIEP. Este dato es muy importante para comprender acontecimientos posteriores, en especial, la intervención de la Generalitat.

Como digo, el Comité Económico de Cines transforma la propiedad privada de las salas de cine en propiedad de los empleados y de la sección del sindicato al que pertenecen. Para la gestión de estas salas, el Comité se organiza en cuatro secciones: Suministros, Programación, Taquillaje y Propaganda. La Sección de Taquillaje, por ejemplo, deposita los ingresos de todos los locales en una caja común y los beneficios resultantes se distribuyen entre los trabajadores, además de invertir en la producción de películas de partido. De este modo, el capital que facilita la estructura de salas y las propias salas contribuyen a la existencia y difusión de un cine español anarcosindicalista, en este momento bajo la marca CNT-FAI y la realización del SUEP. Me refiero a los reportajes sobre las columnas anarquistas en Aragón rodados durante el verano de 1936 con las cámaras de Adrián Porchet y Pablo Wescheuk: Aguiluchos de la FAI por tierras de Aragón (reportajes nº1 y nº2), La toma de Sietamo y La batalla de Farlete. El comentario de la mayor parte de estos filmes es del escritor y periodista Jacinto Toryho, uno de los directores del periódico anarquista Solidaridad Obrera, autor de la letra del himno confederal A las barricadas, y responsable de la Oficina de Prensa y Propaganda de la CNT-FAI. Asimismo, el SUEP rueda para otra institución anarquista, el Comité Central de Abastos, la película Barcelona trabaja para el frente (1936), con dirección de Mateo Santos.

Para evaluar la gestión del Comité Económico de Cines, disponemos de su Memoria, un documento que los decretos de la Generalitat sobre empresas colectivizadas obligan a editar y  hacer público. Sin embargo, la Memoria presentada por Miguel Espinar en noviembre de 1937 debe tomarse con mucha precaución. Sus páginas olvidan datos imprescindibles para, de verdad, evaluar cómo se administran los cines de la ciudad. Por ejemplo, cuánto dinero ingresan los cines por la venta de entradas. La insatisfacción que provoca esta memoria y los rumores de gestión deficiente o fraudulenta (reales o promovidos por los comunistas para hacerse ellos con el control de las salas de espectáculo) explican que entre diciembre de 1937 y enero de 1938, bajo la amenaza de la Generalitat de intervenir los espectáculos, el Comité dé a conocer en Mi Revista unas cifras más precisas (incluidos los ingresos: Tabla 1), pero también contradictorias con la Memoria, además de incluir varios errores.

Tabla 1: Ingresos del Comité Económico de Cines (9-VIII-1936 a 31-XII-1937)

PartidaPesetas
Recaudación de taquilla29.673.636,4
Arriendo de bares, kioscos y dependencias147.612
Arriendo de publicidad (vitrinas y pantallas)32.900,3
Básculas automáticas2.773,25
Películas-reportajes (alquiler y venta)21.030,6
Película virgen (importe de la vendida)2.625
Administración de recaudación social5.709,75
Depósitos de garantía3.750
Otros conceptos15.702,1
Total29.905.739,4

Fuente: “Labor del Comité Económico de Cines”,  Mi Revista nº33, 30-I-1938.

Para que el lector se percate de lo que significa el cambio revolucionario, en la Tabla 2 comparamos distintos datos facilitados por el Comité Económico de Cines con la contaduría de esos mismos locales antes del 18 de julio, es decir, bajo el sistema capitalista. Como puede observarse, las diferencias fundamentales entre uno y otro sistema económico son las siguientes. En primer lugar, la socialización incrementa de forma espectacular el gasto en personal, tanto por el aumento de los sueldos como por la ampliación de la plantilla. Así, el sueldo medio pasa de 50 pesetas semanales a 125 pesetas (una subida del 150%), mientras la plantilla incorpora más de 1.500 parados, de modo que el Comité Económico de Cines cuenta con 3.000 trabajadores en octubre de 1937. Esto explica que el personal suponga un gasto del 62%, cuando bajo el sistema capitalista era del 14%.

En segundo lugar, la socialización significa una menor contribución al sostenimiento del Estado. La partida de impuestos pasa de un 11% de los gastos bajo el capitalismo a un porcentaje menor del 9 %. En concreto, según los conciertos con el Estado, la Generalitat y el Ayuntamiento, el Comité debería haber pagado unos 4 millones de pesetas al año, cuando en 17 meses entrega unas setecientas mil pesetas. Parece ser que el Ayuntamiento pide 289.000 pesetas al mes, pero el Comité únicamente entrega 130.000 más otras 120.000 por impuestos del Estado. Y esto lo ingresa desde enero de 1937, de ahí que el dato de la columna 3 sea de un 2%.

En tercer lugar, la socialización obliga al sector inmobiliario a rebajar sus tarifas a la mitad, cuando antes de la guerra el alquiler y sostenimiento del local suponían la segunda gran partida de gastos de una sala de cine. Este ahorro, más otras aportaciones, se invierte en la mejora de los locales, en la reparación de los desperfectos de los bombardeos y también en la construcción de dos nuevos cinematógrafos: Durruti y Ascaso.

Tabla 2: Contaduría y  Gastos de los cines de Barcelona. (1935 y 1936-1937)

Partida de gastos(1) Gastos Capitalismo 1935(2) Gastos Socialización al mes(3) Gastos Socialización 9-VIII-1936 a 31-XII-1937
Nomina personal salas 1.257.52417.018.552
Otros sueldos fijos  164.576  
Nomina Orquestas 99.616 
Maestros Directores-Concertadores 6.116 
Nomina artistas varietés 34.944 
Nómina Empresarios 43.620549.582
Personal del Comité 4.392 
Subsidios enfermedad, vejez e invalidez 20.000120.000
Subtotal Nóminas14%1.466.212 (61%)17.856.558 (62%)
Alquiler de Películas50%400.000 (18%)6.029.805 (21%)
Alquiler de locales 8100081.000
Reparaciones de locales 60000618.230
Conservación Cabina 50000403.711
Obras en nuevos locales 20000252.128
Gastos menores locales  42.645
Pagos a Western Electric por equipos  20.000
Subtotal Locales19%211.000 (8%)1.417.714 (5%)
Impuestos al Estado 88.000 
Impuestos a la Generalitat 80.000 
Arbitrios Municipales 45.000 
Subtotal Impuestos14%213.000 (9%)683.397 (2%)
Autores  180.503 (1%)
Prensa y Publicidad 16.000 (1%)819.533 (3%)
Teléfono 3.30056.031
Agua 6.50050.977
Electricidad 70.0001.002.160
Gastos de oficina  61.718
Seguros  4.024
Sanciones gubernativas  2.300
Gastos generales organización  341.061
Acreedores antiguas empresas  52.524
Otros gastos  91.618
Subtotal Gastos Generales3%79.800 (3%)1.662.413 (6%) 
Total Gastos32.000.0002.386.01228.649.961
Gastos películas locales y del frente  5.474
Anticipo Comité de Producción Cine  1.004.796
Anticipo para el Comité Económico de Music-halls  11.965
Anticipo para Estudios Cinematográficos Socializados  109.793
Saldo en caja  123.750
Subtotal Activo  1.255.778
Ingresos40.000.000 29.905.739

Fuentes: para (1), balance anual efectuado por Modesto Castañé, Archivo General de la Administración Sección Cultura, Caja 268, 26-VII-1938; para (2), Miguel Espinar, Socialización del Espectáculo. Memoria del Comité Económico de Cines, noviembre de 1937, pp. 10 y 11; para (3), “Labor del Comité Económico de Cines”, Mi Revista nº33, 30-I-1938. Por su parte, el artículo “Los Espectáculos Públicos en Cataluña bajo la nueva legalidad republicana” (Mi Revista, nº54, 1-XII-1938) nos revela un dato que a todas luces parecía erróneo. Me refiero a que en el número 33 de Mi Revista se dice que en el alquiler de películas el Comité solo se gasta 164.576 pesetas, mientras que el número 54 Miguel Espinar da la cifra de 6.029.805 pesetas. Es decir, al transcribir las cifras bailan unas partidas con otras. Cabe pensar que las 164.576 pesetas se refieren a “Sueldos fijos” y las 6.029.805 pesetas a “Películas”. Asimismo, en “Labor constructiva de la CNT”, (Mi Revista, nº25, 15-X-1937) Miguel Espinar da un gasto hasta julio de 1937 de 3.710.748 pesetas, lo que supone 300.000 pesetas al mes y una cifra cercana al 20% de los gastos. Igualmente, tampoco cuadra que los alquileres de locales cuesten 81.000 pesetas al mes y en el balance de 1936-1937 se contabilice asimismo un gasto de 81.000 pesetas.

Finalmente, la socialización intenta contrarresta el tradicional dominio de la industria del cine por parte de las distribuidoras extranjeras. Hay que recordar que el SUIEP nunca se atreve a socializar la rama de la distribución, aunque sí limita las competencias de su patronal y su margen de beneficios a través de comités obreros de control, los cuales se ocupan de fiscalizar la actuación de cada una de las empresas en cuanto a operaciones comerciales, contratación de personal, etc. Bien es cierto que los trabajadores de la distribución son menos radicales que sus compañeros de la exhibición. Saben que poseen los mejores sueldos de la industria del cine gracias a los excelentes dividendos que proporciona la importación de películas y saben que esos emolumentos dependen de que sus empresas centrales en Hollywood, Gran Bretaña o Francia mantengan dicho comercio con España. Esto explica que la plantilla se mantenga fiel a los empresarios y que, en muchos casos, los comités de control sean ficticios o estén confabulados con el patrón para mantener a salvo la compañía.

En cualquier caso, el monopolio que el Comité Económico de Cines instaura en la ciudad de Barcelona cambia por completo las relaciones contractuales entre la exhibición y la distribución. En efecto, el 11 de agosto de 1936, dos días después de socializar las salas, Miguel Espinar se reúne con varios miembros de la Cámara Española de Cinematografía, organización patronal que representa a los distribuidores. Los anarquistas tienen bajo su dominio las salas de cine, pero la Cámara tiene algo más importante: las películas que en ellas se proyectan. Desde luego, el SUIEP podría socializar la distribución, pero, como digo, esto supondría que las empresas extranjeras dejasen de enviar sus películas. Es más, Espinar sabe bien que todo el sistema de socialización depende de la compra de películas en el extranjero, fundamentalmente la producción de Hollywood. Este cine es el que el Comité programará con más frecuencia, ya que, si bien es despreciable en cuanto obedece a un sistema de producción capitalista, los gestores comprueban que es el que mejor acogida tiene entre el público y, por lo tanto, el que garantiza un buen nivel de vida para los trabajadores que integran el Comité Económico de Cines. Esta contradicción explica que no exista una ruptura radical entre la programación anterior y posterior al 19 de julio. En concreto, las dos demandas principales que Miguel Espinar plantea a los distribuidores y que éstos deben aceptar son: 1) renuncia al dinero que les corresponde de la recaudación del domingo 9 de agosto, que pasa al Comité; y 2) rebaja en un 30% del importe de los alquileres de las películas en cartel y de los nuevos títulos que se contraten mientras se mantenga la anormal situación política en España. De este modo, la inversión en esta partida desciende de manera sustancial: entre el 18 y el 21% de los gastos según la Tabla 2.

Días después de esta entrevista, representantes del Comité y de la Cámara viajan a París para negociar con los responsables en Europa de las grandes compañías extranjeras. Se trata de tranquilizarlas en cuanto al futuro de sus negocios en España y así mantener el comercio exterior, no tanto en esa temporada, pues las películas ya se han importado, como en un futuro. Pero el hecho de que varios empresarios aprovechen el viaje a París para quedarse en el extranjero, y luego pasar a zona nacional, evidencia que la colaboración de los distribuidores va a ser casi siempre fingida, es decir, para salvar sus bienes o sus vidas.

Lo cierto es que, en los meses siguientes, la presión a la baja de los alquileres (y la falta de divisas) empeora la calidad de los programas, pues, a partir de la temporada 1937-1938, las distribuidoras extranjeras se resisten a proporcionar nuevas películas. Como veremos, la proyección de títulos viejos o de segunda categoría, junto con los efectos de la guerra (bombardeos, apagones, carestía de la vida, etc.), ocasionará un descenso cada vez mayor de la asistencia del público y una quiebra de hecho del sistema socializado.

El Comité de Producción Cinematográfica

Por lo que se refiere a la rama de producción de películas, en un primer momento esta actividad conserva sus propiedades. Únicamente los comités obreros privan a los empresarios de algunas de sus funciones. Por ejemplo, el productor sólo puede elegir al director, al operador, a los ayudantes de ambos y a la pareja protagonista en las películas que vaya a rodar. El resto del personal técnico y artístico es designado por el comité, por supuesto, dando prioridad a los afiliados anarquistas, con el fin de que los inscritos en otra organización y los no afiliados se vean obligados a entrar en el sindicato confederal.

Ahora bien, como los productores no van más allá de terminar los rodajes que estaban en marcha antes del 18 de julio, pronto se produce un descenso de actividad y el consiguiente aumento del paro. Esta situación provoca que el 15 de octubre de 1936 el Sindicato de la Industria Cinematográfica, una sección del SUEP, decida en asamblea la socialización de los estudios y laboratorios de Barcelona. De este modo, los trabajadores de la producción asumen la dirección de su industria a través de un nuevo organismo obrero: el Comité de Producción Cinematográfica. Sus dirigentes son: jefe de compras y distribución, Juan Bernet, antiguo empleado de la distribuidora Warner Bros; encargado de los estudios, Anselmo Sastre, electricista de los estudios Orphea; responsable del personal técnico y artístico, Francisco Alemany; y encargados de los reportajes, Manuel Sauto y Arturo Montes.

El Comité de Producción Cinematográfica se sostiene, en parte, con el dinero que proporciona la red de salas del Comité Económico de Cines: 1.114.589 pesetas hasta diciembre de 1937. Según Miguel Espinar, dicha cantidad se entrega sin ánimo de recuperarla, pues ellos no son un banco, sino que se tarta de “impulsar, modelar… casi crear, la verdadera Producción Cinematográfica, netamente española”.[13]  A esta financiación hay que añadir la propia y la que se obtiene a través de otras organizaciones cenetistas, de modo que el Comité de Producción mueve más de tres millones de pesetas hasta junio de 1937.

Por otra parte, para estar presentes en las tres ramas de la industria, la confederación decide también crear una distribuidora que dé a la producción anarquista una marca de cine propia. Esa marca será SIE Films. Las siglas SIE corresponden a un cambio organizativo dentro del SUEP, cambio que implica la creación de más comités económicos y un nuevo nombre: Sindicato de la Industria del Espectáculo. La cabecera que abre las películas SIE Films presenta a tres trabajadores moldeando el metal en un yunque, al tiempo que tres cámaras ruedan la escena. Esta imagen, que recuerda el cuadro de Velázquez La fragua de Vulcano (1630), es una exaltación del trabajo manual, del cine como moldeador de conciencias, y un homenaje a Buenaventura Durruti, que fue herrero y obrero metalúrgico.

El Comité de Producción Cinematográfica funciona de la siguiente manera. Una Oficina Literaria escribe los guiones de los documentales, reportajes de guerra y películas de propaganda. Al mismo tiempo, lee los argumentos que llegan a la organización como propuestas para los largometrajes comerciales o películas de base. De estos últimos, realiza una selección con el fin de que el Comité de Producción decida cuáles se ruedan, elaborando a continuación el guión literario y técnico de los argumentos aprobados. En la siguiente fase, el Comité de Producción elige la parte más cualificada del equipo de rodaje: el director y su primer ayudante, el operador y el segundo operador, los intérpretes y el responsable de la banda sonora. El director artístico sale de un concurso consistente en presentar un boceto de la escenografía. El resto del personal es propuesto por la sección sindical correspondiente. Posteriormente, se prepara el plan de trabajo en el estudio que se designe: Orphea, llamado Estudio nº1, con 100 obreros en dos turnos; y Trilla-La Riva, llamado Estudio nº2, con 50 obreros. La película se rueda a razón de siete horas de trabajo diarias. En los locales del Comité de Producción se montan las tomas y se sigue día a día la marcha del rodaje. Finalmente, terminado el montaje y procesada la película en los laboratorios, SIE Films se ocupa de la distribución. Con este método, se pretende crear una dinámica de trabajo equiparable por su técnica y organización al sistema de estudios norteamericano y, al mismo tiempo, superior al sistema soviético por el contenido revolucionario de los filmes.

En concreto, los anarquistas barceloneses acometen entre julio de 1936 y julio de 1937 una producción de 46 películas: 26 documentales, 3 películas de base, 12 películas de propaganda y complemento y 5 títulos más que quedarán en fase de preparación.[14] Desde luego, entre esos títulos se encuentran los reportajes de guerra, que ahora se centran en los frentes de Aragón, la defensa de Madrid y los bombardeos en retaguardia. Por ejemplo, la serie de cinco reportajes Madrid, tumba del fascio (1936-1937) recoge la acción de los anarquistas en la defensa de la capital. A los combates en Aragón pertenecen: Bajo el signo libertario (1936), La Conquista de Carrascal de Chimillas (1936), Siétamo (1936), El bombardeo de Apies (1936), Aragón trabaja y lucha (1936), La columna de hierro (hacia Teruel) (1937), El cerco de Huesca (1937), División heroica (En el frente de Huesca) (1937) y La silla vacía (1937). Por su parte, el filme El entierro de Durruti (1936) es un homenaje al líder anarquista; Solidaridad del pueblo con las víctimas del fascismo (1936) recoge una gran manifestación en Valencia; ¡Ayuda a Madríd! (1936) muestra el aprovisionamiento de víveres de la capital; ¡Criminales! (Bombardeo de Barcelona) (1937) trata del bombardeo naval sufrido por la capital catalana el 19 de febrero; El acero libertario (1937) filma la fabricación de armas por la CNT; y, por último, Manifestación magna pro-Ejército Popular (1937) recoge un acto celebrado en Barcelona a favor de la nueva estructuración del ejército. Todos estos reportajes son fotografiados por, entre otros, Ángel García Verchés, Miguel Mutiño, Adrien Porchet, Pablo Wescheuk, José Gaspar, Sebastián Perera, Juan Pallejá, Pablo Ripoll, Ramón de Baños y, destacando por su prolífica actividad, Félix Marquet. En la escritura de los comentarios, hay que recordar al periodista y dibujante Ángel Lescarbourua (Les), a Ramón Oliveras y al actor y director de teatro Carlos Martínez Baena.

Ahora bien, la gran novedad es que, a esta línea editorial de reportajes, anterior al propio Comité de Producción, se añaden otras líneas editoriales nuevas, con el fin de incrementar el esfuerzo proselitista y, al mismo tiempo, consolidar el empleo, entretener al público y, en definitiva, crear industria. En primer lugar, SIE Films inicia la producción de películas de propaganda. Así llama a una serie de cortometrajes destinados a remover la conciencia del público respecto a determinados temas políticos y sociales. A diferencia de los reportajes, aquí existe un guión previo, una ficcionalización de la acción, una planificación de cámara, intervienen actores, se rueda en estudio y el montaje es más elaborado, de ahí que la responsabilidad del filme se encomiende a un director. En realidad, películas de este tipo ya se habían rodado bajo la marca SUEP-CNT. Me refiero a la película escrita y dirigida por el técnico de sonido Bosch Ferrán, El último minuto (1936). Este filme es un llamamiento a la población para luchar en el frente y en la retaguardia, impidiendo la vuelta a la situación anterior al 19 de julio, descrita como de paro, miseria y explotación. Asimismo algunos de los filmes que los anarquistas llaman reportajes están a medio camino del documental de propaganda, ya sea  por su estilización o por sus escenas reconstruidas. Por ejemplo, Bajo el signo libertario (1936), con una propuesta de cine dentro del cine, o bien La silla vacía (1937). En concreto, los títulos que SIE Films considera como documentales de propaganda son: Prostitución (1936), una diatriba contra la trata de blancas; El Frente y la Retaguardia (1937), sobre la doble lucha (militar y revolucionaria) que mantienen los anarquistas; En la brecha (1937), un día en la vida de un pequeño dirigente sindical; Remenber (1937), apología de la vida obrera desde la Semana Trágica hasta el 19 de julio; ¿Y tú qué haces? (1937), denuncia de los jóvenes que no se incorporan al frente; y 1936 (1937), producción desaparecida de la que ignoramos su contenido.

En segundo lugar, SIE Films procura mantener activa las instalaciones cinematográficas  mediante una serie de filmes, digamos, de tipo industrial. Por un lado, son películas de complemento o mediometrajes de ficción que acompañan al largometraje comercial: La última (1937), un sainete contra el alcoholismo; ¡Nosotros somos así! (1937), un musical en el que un grupo de niños consigue que se perdone la vida al padre de uno de ellos, acusado de espía nacionalista; Paquete. El fotógrafo público nº1 (1937), una de las primeras películas cómicas de Paco Martínez Soria; y Como fieras (1937), otra denuncia del alcoholismo.

Por otro lado, SIE produce películas de base o largometrajes de ficción que suponen una verdadera alternativa de entretenimiento frente al cine burgués. Me refiero a las películas: Aurora de esperanza (1937), sobre la toma de conciencia de un obrero y su participación en el movimiento revolucionario; Barrios Bajos (1937), denuncia del lumpenproletariado de Barcelona; y Liberación (1937), una historia de amor entre un ciego rebelde y una prostituta. El director de esta última, Amichatis (Josep Amich y Bert), dice del nuevo sistema de producción: “El cinema español bajo el SIE ya no es el trabuco que recogía tipismos absurdos. El cinema se ha liberado ya de las indulgencias episcopales. El cinema, arte popular, ha pasado a manos del pueblo.”[15]

Naturalmente, SIE continúa rodando por encargo de otros sindicatos cenetistas, tal y como ya había hecho el SUEP con Barcelona trabaja para el frente. No obstante, los pedidos son pocos, ya que el resto de los sindicatos y organizaciones de la CNT piensan que el SIE es quien debe financiar y rodar sus películas, en lugar de contribuir ellos con su dinero a una mayor producción, sobre todo, tratándose de películas de propaganda, que difícilmente pueden recuperar su dinero en taquilla. Esta falta de implicación del resto del movimiento libertario en la producción de cine será otra de las causas del posterior descalabro de la cinematográfica anarquista.

En concreto, entre los títulos que en estos momentos se ruedan para otras organizaciones cenetistas, podemos citar el cortometraje Madera (1937), financiado por la Comisión de Propaganda del Sindicato de Edificación, Madera y Decoración. Se trata de un documental que muestra las operaciones que recibe la madera desde la corta en el bosque a su transformación en mueble, objeto artístico u otras aplicaciones industriales. También en esta línea entra otro proyecto singular: ¡Venciste Monatkof! (1937). No se trata de una película sino de una obra de teatro que incluye distintas secuencias de cine rodadas por el SIE. Esta obra de contenido anticomunista es elegida por la dirección de la CNT para celebrar el 19 de julio el primer aniversario de la revolución anarquista. Su director, el alemán Guillermo Busquets (“Bosquet”) pretende emular con estas imágenes y con los movimientos de masas las puestas en escena de Piscator. En concreto, se combina imágenes y representación en tres momentos: al final del prólogo (un montaje rápido de imágenes de la revolución rusa); en el cuadro primero del primer acto (combinación de consignas de la revolución rusa con una cola de gente ante una panadería); y en el cuadro cuarto del acto segundo (sueño de Monatkof en el que aparece en El Diablo).[16]

La ofensiva comunista

Evidentemente, el proceso de socialización de la exhibición y de la producción cinematográfica conduce a que el número de militantes del SIE crezca de forma espectacular. Artistas, técnicos u obreros barceloneses saben que la militancia en la CNT es necesaria para encontrar un trabajo. En agosto de 1937, por ejemplo, la organización del espectáculo en Cataluña cuenta con más de 23 sindicatos locales, 26 secciones y 13.360 militantes, de los cuales unos 11.000 son del SIE de Barcelona. Esto significa que los sindicatos del espectáculo confederales controlan el 75% de las poblaciones de Cataluña y el 80-85% de los trabajadores. Es más, los militantes que ingresan después del 19 de Julio son tantos que surgen numerosos problemas por su escasa formación y su insuficiente concienciación ideológica, sobre todo, con aquellos que son catapultados a puestos dirigentes.

Precisamente, los enemigos de la socialización de la industria (el PSUC, la UGT, la Generalitat y el gobierno central) se sirven de la deficiente gestión de los anarquistas, de su cantonalismo, de sus dirigentes “necios o desorientados” y de sus enfrentamientos internos para cuestionar su sistema de producción. Desde luego, esta actitud no es ajena a los sucesos de mayo de 1937, cuando la CNT-FAI y el POUM se enfrentan a tiros con el PSUC y la UGT en las calles de Barcelona. Incluso llevan sus divergencias a salas de cine, pues este clima de discordia se plasma en una serie de películas anarquistas contra ciertos partidos y organizaciones del Frente Popular. Son: Manifiesto de la CNT-FAI y Juventudes Libertarias (1937), Congreso de activistas internacionales (1937) y Nuestro vértice (1397).[17]

En concreto, los comunistas preparan una maniobra para arrebatar a la CNT su poder sobre los espectáculos, tal y como ya han hecho en Madrid. Su estrategia consiste en demandar que todas las empresas sean municipalizadas, es decir, que pasen a depender de los ayuntamientos, ya que esta institución está en sus manos o cuanto menos en ellos tienen alguna representación. Por otra parte, dicen que el SIE está incumpliendo la legislación sobre colectivizaciones dictada por la Generalitat entre octubre y noviembre de 1936. Esta legislación exige agrupar en un único organismo cada rama de la industria, de modo que hay quien interpreta esto como una necesaria desaparición de los diferentes comités económicos y consejos obreros sobre cine o bien como una agrupación de las empresas de idéntica actividad, independientemente del sindicato que las controle. Lo cierto es que el Comité Económico de Cines rechaza la municipalización e ignora o demora todo lo que puede el cumplimiento de la legislación sobre colectivizaciones. En su opinión, la municipalización que demanda el PSUC equivaldría a dejar los espectáculos en manos de los políticos, un grupo social para ellos tan insoportable y tan peligroso como el burgués, el cura o el militar. Precisamente, SIE se pronuncia contra esta posibilidad en el primer número de su revista Espectáculo:

Para nadie es un secreto que los eternos chupócteros de la Política, aprovechándose de la nobleza y lealtad de los hombres de la Confederación, pretenden arrebatarnos todo cuanto conseguimos en la lucha contra el fascismo, encarnado en la prepotencia del Capitalismo y el Estado.

Para lograr lo que dejamos realizado, pretenden municipalizar los Espectáculos. Contra esta pretensión infame, que significaría la miseria del 60 por 100 de los obreros de nuestra profesión, nos hemos de enfrentar y hemos de salir victoriosos.[18]

Hacia una federación de los trabajadores del espectáculo

Esta ofensiva de los comunistas y del Estado republicano coincide con fuertes presiones del Comité Nacional de la CNT para que los trabajadores del espectáculo sigan las directrices del Congreso Extraordinario de marzo de 1937, sobre estructuración federal del sindicato, así como las consignas del Pleno Nacional de 1 junio. Esto es, los máximos dirigentes anarquistas exigen un agrupamiento a escala nacional de los distintos sindicatos locales del espectáculo, idea que, como ya mencionamos, se apuntó en el congreso de Zaragoza, pero que fue interrumpida por la guerra. En estos momentos, la constitución de una federación busca mejorar el funcionamiento del sindicato, dándole “un ritmo de conjunto y un sentido armónico y unilateral que hasta ahora no tenía”,[19] además de aprovechar la sinergia de una organización a mayor escala.

En efecto, el 9 de julio de 1937, en Valencia, los sindicatos y secciones de espectáculos anarquistas se agrupan en una Federación Nacional de la Industria de Espectáculos Públicos de España (FNIEPE), dirigida por Marcos Alcón (secretario nacional), Manuel Lara (secretario del exterior), Jesús Varona (contador y secretario de actas), Evaristo Rodríguez (tesorero), Liberto Callejas (delegado de propaganda) y Manuel Rivas y Evaristo Navarro (vocales). A escala organizativa, la FNIEPE se divide en seis comités: Cines, Teatros, Variedades y Circo, Parques y Atracciones, Frontones y Canódromos. A escala geográfica, se estructura en sindicatos regionales, provinciales y locales. Los más importantes son la Federación Regional de la Industria de Espectáculos Públicos de Cataluña, la Federación Regional de la Industria de Espectáculos Públicos del Centro y la Federación Regional de la Industria de Espectáculos Públicos de Levante. Asimismo, se decide que el poder en cada sindicato pase a una Junta Administrativa, la cual controla todas las funciones y todos los comités, ya sean de sección, económicos o de sala. De esta forma, se consigue una mayor unidad de acción, o lo que es lo mismo, se contienen los egoísmos particulares y las diferencias que surgen entre distintos oficios, entre distintas formas de espectáculo y entre diferentes categorías de locales.

En lo que respecta a la estrategia a seguir, la FNIEPE inicia los pasos para coordinar toda la industria cinematográfica a través de una Productora Nacional, una Distribuidora Nacional y un Comité Nacional de Suministros. Dice la revista Espectáculo en su número de 15 de agosto:

Así, nuestra obligación en la retaguardia no debe ser otra que proporcionar el bienestar de cuantos luchan en los frentes, para el día en que vuelvan. Nadie ignora que el Cine y el Teatro juegan en esto uno de los papeles más importantes, capacitando a las multitudes con ideales generosos, por medio de su expresión de literatura escenificada. Hasta la fecha, fue instrumento que manejó a su antojo la clase capitalista, para castrar los sentimientos y anhelos de superación de la clase trabajadora, pero esto también caerá en el panteón del Olvido, como todo cuanto obstaculice nuestra marcha ascendente a un mañana mejor. La Federación Nacional de la Industria del Espectáculo tiene el deber de cumplir con ese grandioso cometido, recogiendo las iniciativas de los Sindicatos, armonizarlas y hacerlas extensivas, plasmándolas en realidades, a toda la Industria, no quedando relegadas a sus actividades a ser el órgano de relación…, sino que creará, por mandato de los Sindicatos mismos, una Productora y una Distribuidora […]. Con ello, evitaremos que, a partir de este momento, se siga jugando al cine por los intrusos y chantajistas que toman esto por instrumento de sport, o para fines inconfesables. Somos enemigos de las centralizaciones, cuando éstas matan las iniciativas individuales, pero las aceptamos cuando son la fiel expresión del individuo y la colectividad.

En efecto, en su convocatoria para un Pleno Nacional de Sindicatos de Espectáculos Públicos, la FNIEPE dedica los puntos 8, 9 y 10 a discutir, respectivamente, la creación de un Comité Nacional de Suministros, una Distribuidora Nacional y una Productora Nacional. El primer organismo se ocuparía de conseguir piezas y recambios para los equipos de proyección, muchos en mal estado y de difícil reparación por ser en bastantes casos de procedencia extranjera. Además, los sindicatos en poblaciones medianas o pequeñas tienen dificultades para conseguir divisas y los repuestos saldrían más baratos si se comprasen en gran cantidad.

La Distribuidora Nacional, por su parte, constaría de una oficina central y de sucursales en las regiones. Gracias a ella, se solucionaría la escasez de películas (sobre todo, de películas ideológicamente afines), pues recogería en dichas sedes todas las copias que en ese momento se hallen dispersas en distintas secciones del sindicato o en las distintas productoras del sindicato.

En cuanto a la Productora Nacional, su objeto no es acabar con los rodajes que acometen los sindicatos locales de Barcelona y Madrid, sino que se busca incrementar la producción anarquista con una productora más, una entidad sostenida, fundamentalmente, por el conjunto de los afilados al espectáculo. El nombre de marca de esta productora sería decido por los propios trabajadores de la Federación de Espectáculos. Lo importante es su línea editorial, encauzada al rodaje de tres tipos de filmes: 1) películas instructivas que a) desarrollen los programas escolares (formación) y b) adoctrinen al público sobre los principios anarquistas (propaganda); 2) películas de entretenimiento, ya sean cómicas o dramáticas, “con lo cual buscaremos no crear problemas ni preocupaciones de conciencia al que sólo tenga deseo de pasar un rato”; y 3) películas mixtas, a la vez instructivas y recreativas, “para que el público, al recogerlas, le conmuevan y creen problemas de superación al individuo sin que se dé la menor cuenta de ello, siendo esta clase de producciones la que más importancia debe tener para nosotros”.[20] Finalmente, el Pleno Nacional de la FNIEPE se celebra en diciembre de 1937, pero las tres empresas apenas salen adelante, tanto por discrepancias internas como por la creciente pérdida de poder del anarquismo frente a las instituciones del Estado republicano.

El Consejo Superior Técnico de Cinematografía

El congreso de Valencia, en cambio, sí que tiene repercusiones en la marcha de SIE Films y, como veremos en otro lugar, en la política editorial del centro de producción de Madrid. Me refiero a que, a finales del mes de julio, el presidente del SIE destituye a todos los dirigentes del Comité de Producción Cinematográfica, acusados de improvisación, desorganización, falta de espíritu cinematográfico, pésima administración y, en algunos casos, enriquecimiento personal. El 2 de agosto de 1937 se nombra un segundo comité o Consejo Superior Técnico de Cinematografía, también llamado Comité Nacional de Producción, como si Barcelona asumiese la iniciativa de la FNIEPE de crear una Productora Nacional. Entre los nuevos dirigentes se encuentran: Alberto Núñez, presidente; Juan Saña, secretario; Antonio Cuadrado, tesorero; Adolfo de la Riva, director técnico; Francisco Elías, director artístico; y Dotras Vila, director musical. 

Destaca entre todos ellos, Juan Saña, otro veterano luchador anarquista. Saña ha pasado por las cárceles de la Dictadura y el exilio y ha ocupado altos cargos en la CNT (fue miembro de su Consejo Nacional). Asimismo, como en otros casos, procede de una profesión distinta (mecánico ajustador) y de un sindicato distinto (el del metal).

La primera decisión de este nuevo equipo es suspender el estreno de algunas películas ya terminadas o a punto de terminarse, ya que estiman que su realización es pésima o su oportunidad ideológica discutible. Así parece que ocurre con La última, Como fieras, Liberación y con el mediometraje musical basado en la obra de Isaac Albéniz, Cataluña (1937). También se anulan varias películas en proyecto, entre ellas el mediometraje Beethoven y los largometrajes de ficción Chindasvinto, rey de UraliaNaturaleza y Resurgimiento.[21]

A continuación, se suspenden las llamadas películas de propaganda, por ser demasiado partidistas, mientras los reportajes de guerra y retaguardia adquieren un tono menos triunfalista y más acorde con los postulados oficiales. Así, El General Pozas visita el frente de Aragón (1937) y El ejército de la victoria (1937) exaltan una institución, el Ejército Regular, que puso fin a las milicias anarquistas; 20 de noviembre (1937), recuerda la muerte de Durruti; Forjando la victoria (1937), Motores de aviación (1937) y Así nació una industria (1938), versan sobre la importancia de la industria de guerra; Frente de Teruel (1937), Teruel ha caído (1937) o 1937: Tres fechas gloriosas (1938) se dedican a los duros combates sobre Teruel; y Bajo las bombas fascistas (1938) y Bombas sobre el Ebro (1938), tratan de los ataques de la aviación nacional. Asimismo, se continúa rodando películas para otras organizaciones. En este momento, Alas negras (1937), auspiciada por el Comisariado de Guerra de la 28 División; y Las doce palabras de la victoria/Homenaje a Pestaña (1937), para el Partido Sindicalista.

Finalmente, el Consejo Superior Técnico de Cinematografía opera un cambio en la línea editorial de los largometrajes tendente a lograr un mayor éxito de público y, por lo tanto, una mayor recaudación. En su opinión, las películas de base del Primer Comité de Producción no han conseguido este objetivo por cuatro razones. En primer lugar, han faltado profesionales capaces, en especial, realizadores. En segundo lugar, el teatro ha pesado demasiado, ya fuese por la forma de rodar o porque de él se han tomado los argumentos. En tercer lugar, este argumento era propio de folletines del siglo pasado, de modo que se cambió la «españolada” por la “socializada”, entendiendo por tal películas de emoción fácil y falsa (el parado, el huérfano, el mendigo, la mujer explotada,…), las cuales también embrutecen al público, ya que dan una imagen poco dinámica del proletariado y, además, son veneno para la taquilla. Este problema con los argumentos es ratificado por la propia Oficina Literaria del primer Comité de Producción. Según uno de sus miembros, la oficina recibe de 160 a 170 argumentos, pero la inmensa mayoría no tienen ningún interés, son incompatibles con el momento revolucionario que vive el país o bien están escritos por principiantes. Finalmente, se critica la carga partidista y dogmática de la producción anterior. Dice Miguel Espinar: “El cinema no puede estar al servicio de ningún partido. Su misión es mucho más alta. Ha de ser didáctico. Exponer hechos, sí, pero nunca partidismos… Sólo las dictaduras pueden someter el arte al servicio del dogma.”[22] En otras palabras, mientras el primer Comité de Producción Cinematográfica había dado prioridad a la producción de películas de partido a cargo de militantes no siempre experimentados, el Comité Económico de Cines, que paga y proyecta esa producción, se muestra decepcionado porque la marca SIE Films ni llena los cines ni da beneficios. Impone, por lo tanto, un segundo comité de producción y exige un cambio de política, incluido el rodaje, como señala la FNIEPE, de películas de puro entretenimiento.

En efecto, el Consejo Superior Técnico de Cinematografía emprende el rodaje de películas que agraden y entretengan a todos los espectadores sin distinción de ideologías y hasta den lugar a productos exportables. De este modo, el éxito de público asegura el nivel de vida y el empleo de los trabajadores anarquistas del espectáculo. La revista Espectáculo, órgano de expresión del SIE, dice a este respecto: “Hagamos películas en sentido comercial con vistas afuera. Y afuera, sólo tendrá aceptación, por el momento, aquello que no nos pueden ni imitar siquiera: el ambiente, el costumbrismo, lo típico o clásico, junto al paisaje y, si se quiere, la historia.”[23]

Para iniciar este cambio editorial se emprende el rodaje de ¡No quiero… No quiero! (1937-1940). Ahora bien, resulta que la película también está basada en otra obra de teatro, esta vez de Jacinto Benavente, y, aunque plantea una crítica del sistema educativo burgués, se rueda en el más puro estilo burgués, es decir, a la manera de Hollywood y con un presupuesto tan elevado que muy pronto es conocida como “la película del millón”. En definitiva, las contradicciones y el giro editorial tan conservador –pero a la vez que tan coincidente con lo que ya sucede en la programación de las salas, donde se exhiben numerosas películas “burguesas”–ocasiona que la productora SIE Films vuelva a fracasar y pase de ser acusada de partidista a ser acusada de contrarrevolucionaria.

Es más, bajo el mandato de este nuevo equipo directivo el número de películas decrece continuamente, ya sea por carencia de financiación, encarecimiento de las materias primas o falta de electricidad. Por ejemplo, el metro de negativo pasa de 1,10 pesetas a 9 pesetas y la película para impresión de sonido de 0,40 a 3 pesetas. Si a esto añadimos las subidas en las demás partidas, y en especial en los sueldos, hay quien calcula un incremento en los costes de producción de un 500%.

Tampoco ayuda el obstruccionismo de los trabajadores “facciosos” o la incompetencia de los nuevos dirigentes, acusados ahora de incapaces y de derrochadores por algunos de los miembros del primer comité de producción, lo que evidencia graves divisiones y duros enfrentamientos internos. En concreto, el movimiento anarquistas se divide en al menos dos tendencias. La primera, llamada profesional o societaria, prima los logros sociales, es decir, la taquilla y lo que ésta significa para los trabajadores: salarios suficientes, erradicación del paro, pensiones, seguros de enfermedad, etc. Esta línea está representada por el Comité Económico de Cines y por el SIE, es decir, por aquellos que controlan los medios de producción. La segunda corriente, llamada política o proselitista, desea una renovación total y pronta del cine en su forma y contenido. Está representada por las Secciones de Prensa y Propaganda confederales y por los miembros más radicales del Comité Nacional de la CNT. Su poder es puramente teórico, entendiendo esta palabra en un doble sentido: un poder doctrinal y un poder aparente.

La intervención de los espectáculos

Esta división interna es aprovechada de nuevo por la Generalitat, el PSUC, la UGT y el gobierno central. La estrategia esta vez no es la municipalización de la Industria del Espectáculo sino su intervención, otra fórmula que igualmente pretende acabar con el proyecto revolucionario anarcosindicalista. En efecto, el 19 de enero de 1938 Joan Comorera, Consejero de Economía de la Generalitat, militante del PSUC y enemigo declarado de los anarquistas, decide que la Industria de Espectáculos Públicos de Cataluña pase a regirse por el decreto de 20 de noviembre de 1937, según el cual el gobierno autonómico puede controlar cualquier empresa si es necesario para la buena marcha del país. Justifica su decisión en la necesidad de acabar con una gestión de los espectáculos torpe, individualista, partidista y contrarrevolucionaria.

La respuesta de SIE es una huelga general que el 22 de enero cierra todos los locales de espectáculos de la ciudad. Sólo cuando Comorera reconoce el poder de la CNT, los dirigentes anarquistas aceptan la intervención de la industria. Y lo hacen porque así lo aconseja Juan García Oliver y, sobre todo, porque obtienen el control de la Comisión Interventora de Espectáculos Públicos, organismo de la Generalitat que desde ese momento dirige todas las empresas de espectáculos en Cataluña, agrupadas en nueve veguerías o distritos. En concreto, los dirigentes de esta institución son: Miguel Espinar, Rosalio Alcón y, por la UGT, Carlos Viaña. Pere Oliva Puig actúa de interventor delegado del Departamento de Financias. Asimismo, se crea una Ponencia Asesora Obrera, integrada por tres representantes de la CNT y tres de la UGT. Esta Ponencia viene a ser un comité obrero de control que asesora a la Comisión Interventora, fusionándose con ella en un Consejo Directivo. En caso de discrepancias entre la Comisión y la Ponencia, resuelve el Consejero de Economía.

La Comisión Interventora se impone cinco tareas principales: 1) legalizar de una vez por todas la incautación de la industria del espectáculo; 2) gestionar de forma unificada las distintas formas de espectáculo, de modo que aquellos que están en crisis, como el teatro, sean ayudados por aquellos mejor dotados, como el cine; 3) mejorar la producción de películas y la programación de las salas, logrando un mayor equilibrio entre el cine español y el cine extranjero y garantizando la proyección de las películas oficiales de propaganda, con el fin incrementar el espíritu de resistencia y combate ante la próxima ofensiva de los nacionales; 4) reanudar el comercio internacional de películas; y 5) garantizar las conquistas sociales alcanzadas.

Aunque todos estos objetivos son perfectamente asumibles, el miedo a perder el control de las empresas hace que la renuncia a la socialización por parte de las bases anarquistas sólo tenga lugar el 21 de abril de 1938, cuando los militantes votan integrarse en dicha Comisión Interventora de Espectáculos Públicos, lo que se produce con fecha del 1 de mayo. Hay que entender que en ese momento la situación del sindicato es tan grave que los dirigentes de SIE Films deben pedir un préstamo de 60.000 pesetas al Comité Nacional de la CNT, con la promesa de que, gracias a la intervención de la industria cinematográfica, pronto recibirán dinero público con el que devolverles dicho préstamo. Dice el presidente de SIE Films, Alberto Nuñez:

Por efectos de bombardeos e irregularidades en el suministro de fluido eléctrico, nuestra economía industrial ha sido enormemente perjudicada por cuyo motivo la Sección de Producción Cinematográfica, que de por sí no tiene vida propia, hace bastantes semanas viene cobrando las nóminas con marcado retraso, perjuicio que afecta a un crecido número de obreros cuya restringida economía se convierte en factor desmoralizante en momentos que no pueden recurrir a créditos de ninguna clase.[24]

Podemos decir que esta carta marca el comienzo del fin del sistema de producción de películas montado por SIE. Desde luego, otras instituciones anarquistas intentan animar nuevos rodajes, pero con pobres resultados. Es lo que sucede con la Oficina de Propaganda de la CNT-FAI. En 1938 pone en marcha una Sección de Cine con un equipo de rodaje y proyección en 16 mm, pero, por problemas de material y falta de instalaciones, sólo puede terminar una primera película, la cual tenía por tema el primer aniversario de la muerte de Durruti y el entierro del astrónomo Comás Sola.[25]

A este colapso de la producción le sigue el de la distribución. Como hemos señalado, la cartelera de Barcelona en estos años se confecciona con películas extranjeras, fundamentalmente norteamericanas, que son las preferidas tanto del público como de ese medio conformador del gusto de público que es la prensa, incluida parte de la prensa anarquista. En este sentido, hay que señalar que, por más que leamos en UmbralMi Revista o Solidaridad Obrera artículos especializados de Carrasco de la Rubia, Les, Somacarrera, Silvia Mistral o Pepe García, lo que predomina en la página de cine es Hollywood (sus chismes y su álbum fotográfico) o bien una copia de sus fórmulas publicitarias aplicadas al estrellato hispano. Éste es otro gran fracaso del cambio revolucionario, denunciado ya en aquel momento por quienes pedían sustituir la publicidad encubierta por una crítica verdadera y por artículos que estudiasen estilos, temas, técnica interpretativa, organización industrial, vínculos con la política o bien la obra de aquellos cineastas de mayor valía por sus asuntos sociales y su calidad artística.

Volviendo a la distribución, el único cambio destacable es la presencia de películas soviéticas, pues antes de la Comisión Interventora de Espectáculos solían ser marginadas e incluso vetadas. El comercio cinematográfico con la URSS, en efecto, es la gran novedad de los años de la guerra. Además, este comercio se hace más evidente a medida que la falta de divisas y el incumplimiento de pagos merman las importaciones de los países que tradicionalmente vendían películas a España, si bien es cierto que la presencia del cine soviético es más simbólica que cuantitativa, quizás porque hasta Film Popular, la empresa que comercializa el cine ruso, se queja de lo bajo que están los alquileres de las películas.

La situación de desabastecimiento llega a ser tan grave que en septiembre de 1938 la Comisión Interventora de Espectáculos intenta negociar con la Cámara Española de Cinematografía. Sin embargo, los distribuidores se niegan a traer su producción para la temporada 1938-1939 mientras tengan que vérselas con monopolios locales de exhibición y, además, sea imposible sacar de España parte de sus beneficios. En realidad, desde enero de 1938 la CEC está intervenida, tal y como sucede con el resto de la industria del espectáculo, sólo que se la deja actuar con la mínima injerencia. Sin embargo, llega un momento en que la CEC deja de proporcionar películas a los locales que les adeudan alquileres anteriores al 19 de julio, boicot que lleva a una fiscalización más directa de la sociedad desde noviembre de 1938. Pero la decisión de la Comisión Interventora de Espectáculos Públicos de controlar la Cámara Española de Cinematografía tampoco resuelve el problema. El capital extranjero, definitivamente, ha dejado de apoyar a la República. Ahora Hollywood sólo espera que las represalias de los franquistas por comerciar con “el enemigo” no se cumplan o sean leves.

Esta situación de colapso de la producción y de la distribución provoca, a su vez, el hundimiento paulatino de la exhibición en toda Cataluña. Las salas repiten una y otra vez los títulos de las temporadas anteriores, además de sufrir los bombardeos, los cortes de fluido eléctrico y el retraimiento del público por la carestía de la vida. La falta de energía eléctrica, por ejemplo, cambia los horarios de las proyecciones, suspende una o varias sesiones, sustituye las funciones de cine por funciones de teatro con luz natural, cierra algunos locales o bien los cines de una misma localidad establecen un turno. En los bombardeos de Barcelona, sufren daños 13 cines y 3 teatros, quedando muy deteriorados o inservibles 3 de los cines y 2 de los teatros. Asimismo, la llegada de refugiados y su instalación en los cines y teatros provoca la suspensión de los espectáculos en algunas localidades de Cataluña.

En esta coyuntura cada vez más difícil, no es de extrañar que los cenetistas acepten entrar en negociaciones con la UGT para buscar una unidad de acción o agrupar toda la industria en un único sindicato de espectáculos, tanto en Cataluña como en el resto del territorio republicano. Ahora bien, la agrupación entre CNT y UGT nunca llega a ser una verdadera realidad, por más que el desfavorable desarrollo de la guerra aconsejase la unidad de acción.

Precisamente, son las organizaciones denominadas Industria de Espectáculos Públi­cos de Cataluña CNT-UGT y la Comisión Interven­tora de Espectácu­los Públicos quienes deciden el 23 de enero de 1939 el cierre de todos los cines, estudios y demás centros de trabajo de la industria del espectácu­lo en Barcelona para que los trabajadores acudan a la defensa de su ciudad. Pero después de meses de hambre, bombar­deos y enfrentamientos internos, la gente del cine, como el resto de los ciudadanos, carece de espíritu de combate, de modo que el 26 de enero la ciudad es ocupada por las tropas franquistas sin encontrar resistencia.

La socialización del cine en Madrid

En la capital de España, la revolución también se produce a los pocos días del Alzamiento y consiste, asimismo, en la incautación o control obrero de las empresas de cine. Dicha incautación se justifica por la suspensión de su actividad productiva o por las trabas que los empresarios ponen para un normal funcionamiento de los espectáculos. Ambas circunstancias originan un paro del 70%, lo que se interpreta como un deseo de sabotear el orden republicano. Es más, el propio gobierno dicta el 2 de agosto un decreto aprobando estas acciones.

En esta primera etapa, cada una las empresas cinematográficas incautadas funciona por libre bajo la dirección de un comité obrero, el cual puede pertenecer a múltiples entidades políticas, pues, al contrario de lo que sucede en Barcelona, en la capital de España no existe una fuerza obrera hegemónica. Así encontramos cines controlados por las Juventudes Socialistas Unificadas, por el Partido Comunista de España,  por la UGT, por el Socorro Rojo Internacional y hasta por Brigadas Militares.

En cuanto a los trabajadores de la CNT, la organización se incauta de aquellas empresas cinematográficas donde sus militantes son mayoría, esto es, los Estudios Ballesteros, la empresa de doblaje Fono España, y 16 locales de espectáculos (Madrid tiene 62-64 locales). Ahora bien, este complejo empresarial en manos de los anarquistas no se socializa, sino que cada empresa actúa independientemente, controlada por sus empleados en régimen de colectivización.

Paralelamente a estos sucesos, el número de trabajadores madrileños del espectáculo afiliados a la CNT, hasta ese momento poco relevante, crece sin cesar, ya sea porque el carnet actúa de salvoconducto o porque, en su afán por hacerse con un gran número de militantes y así competir con la UGT, la organización es muy poco exigente a la hora de repartir credenciales. Lo cierto es que este crecimiento da lugar a la fundación de un Sindicato Único de la Industria Cinematográfica y Espectáculos Públicos (SUICEP). Entre sus dirigentes figuran Manuel Lara, luego delegado de la Comisión Nacional de la CNT para el sector del espectáculo, y José Iglesias.

Asimismo, el Comité Nacional y la Federación Regional de Centro aceptan la sugerencia del director Armand Guerra, militante anarquista, para filmar el movimiento revolucionario, empleando para ello parte del equipo humano y técnico de su último filme, Carne de fieras (1936). Surgen así los primeros documentales bélicos bajo la marca SUICEP. Me refiero a la serie Estampas de guerra (1936).

A continuación, los anarquistas entran en contacto con la UGT, sindicato mayoritario en Madrid, para proceder a una incautación total de la industria cinematográfica, en especial, de los estudios cinematográficos. Éstos permanecen bajo control de sus trabajadores organizados en consejos obreros, pero, una vez más, en algún caso se trata de un consejo obrero ficticio, en el sentido de que pretende mantener a salvo las propiedades del empresario. Asimismo, la situación de las salas de espectáculo, funcionando por libre o al servicio de intereses políticos y económicos particulares, es denunciada por las organizaciones obreras, pues se dan casos de gestiones tan insolventes o fraudulentas que dejan sin sueldo a los trabajadores, haciendo bueno al antiguo patrón. Con el fin de resolver estos problemas, en octubre de 1936 el SUICEP redacta unas bases para crear un Comité Mixto de Incautaciones y regular la transición hacia un sistema económico socializado. Sin embargo, la ejecutiva central de la UGT desaprueba esta socialización y desautoriza a su sección de espectáculos, que sí había aprobado las bases.

Días después, el cerco de la capital por parte de las tropas nacionales obliga a movilizar a todos los trabajadores, de modo que los espectáculos quedan interrumpidos entre el 8 y el 17 de noviembre. Después de esta fecha, comienza una segunda etapa en la gestión anarquista. El SUICEP pone fin a las colectivizaciones y socializa todas las propiedades que están bajo el control de sus afiliados. Esto es, el 18 de noviembre las empresas de espectáculos anarquistas abren funcionando bajo una caja única de gastos e ingresos. Esta contaduría común permite que se sigan dando sesiones de teatro, pues sus ingresos deficitarios se compensan con las altas recaudaciones del cine. Asimismo, parte del dinero obtenido en las salas se destina a abrir tres estudios: Ballesteros, Fono España y CEA, este último alquilado. De esta forma, el SUICEP da trabajo a sus afiliados, suple la falta de colaboración de las distribuidoras extranjeras y, sobre todo, se dota de una infraestructura industrial que le permite una producción propia. Se trata de películas de base como ¡Caín! y de reportajes de guerra y retaguardia como Intelectuales (1936), Castilla libertaria (1936), Frente Libertario (1937), Solidaridad valenciana (1937), Valencia y sus naranjos (1937), Hijos del pueblo (1937) o Hechos (1937). En concreto, hasta finales de 1937, pone en marcha 20 películas documentales antifascistas, 2 skechs y dos películas de largometraje, con una inversión de 2 millones de pesetas, más 150.000 pesetas en mantenimiento, reparación y conservación de sus estudios.[26]

Pero la decisión de los anarquistas de avanzar en el proceso revolucionario pronto se ve saboteada por la Junta de Defensa y los comunistas. En enero de 1937, se crea una Junta de Espectáculos Públicos para gestionar todas las salas de cine y espectáculos de Madrid. Se quiere poner fin a la explotación sectaria que efectúan los partidos y organismos públicos. Esto equivale a la nacionalización de la industria, algo tan inadmisible para el SUICEP como el sistema capitalista. Al menos así lo manifiesta el Pleno Local de Sindicatos Únicos de Madrid, celebrado en esas fechas.

Para mantener su sistema económico, la CNT decide aunar fuerzas con la UGT mediante un comité de enlace que dirige el actor anarquista José Alted. A continuación, ambas centrales visitan al general Miaja y, después, a José Carreño España, director de la Junta de Espectáculos. Los sindicatos presentan un proyecto de gestión según el cual acatan las órdenes de la Junta en lo que se refiere a los aspectos políticos, morales, de orden público y de seguridad del espectáculo. Ahora bien, los aspectos económicos y de socialización deben quedar en manos de ambas centrales sindicales, representada cada una de ellas en Junta por tres miembros. Sin embargo, una vez más, los trabajadores del espectáculo de la UGT dan marcha atrás y de colaboradores pasan a rivales. Parece ser que hay quien les convence de que puede repetirse lo que sucede en Barcelona, donde los militantes de la UGT están marginados. José Alted responde en el periódico Castilla Libre que el propósito del SUICEP es socializar “para todos y llevarlo todo a cabo de acuerdo vosotros y nosotros”.[27]

Lo cierto es que a partir del 16 de marzo los espectáculos en Madrid pasan a estar dirigidos por José Carreño en todos sus aspectos. Desde luego, el SUICEP tiene una representación proporcional en la Junta, pero se encuentra en minoría, ya que los representantes de la UGT y de la Junta de Defensa son contrarios a las tesis anarquistas. “Enemigos de promover conflictos en circunstancias que exigen auténtica y sólida unidad entre los trabajadores”, el SUICEP acepta la situación.[28]

Esta Junta de Espectáculos se organiza de la siguiente manera: una Delegación Teatral (complementada por un Comité de Lectura para decidir el repertorio), una Delegación de Cines, una Delegación de Espectáculos Varios (Variedades), una Delegación de Propaganda y Publicidad y una Delegación de Intervención y Suministros, que se ocupa de la administración y de proporcionar todo lo necesario para la explotación y mantenimiento de los locales. La actividad generada por estas delegaciones permite sostener a diez mil familias de forma directa o indirecta.

Para un balance de la gestión de la Junta de Espectáculos, debemos recurrir de nuevo a su Memoria. Según ésta, entre el 16 de marzo y el 31 de octubre de 1937, los 62 locales que dependen de la Junta ingresan 21.344.593 pesetas. Un 55% de esos ingresos se va en salarios (personal de las salas, compañías y artistas); un 21% se destina a la compra de películas; un 6%, en imprenta y publicidad; un 5% se entrega a los autores; un 2% se gasta en electricidad; y un 1%, en la amortización y sostenimiento de los equipos sonoros, entre otras partidas. La mayor parte de esos 21 millones provienen del cine, mientras los teatros arrastran un déficit de más de un millón de pesetas. Por estas cifras, observamos que la Junta de Espectáculos sigue en gran parte la línea marcada por la socialización anarquista. Por ejemplo, sube de forma espectacular la partida de salarios y desciende a la mitad los gastos en compra de películas. Lo extraño, por no decir otra cosa, es que la Junta de Espectáculos recaude en 7 meses y en 64 locales 21 millones de pesetas, mientras el Comité Económico de Cines de Barcelona ingresa en 17 meses y en 112 locales 30 millones, siendo además Madrid una ciudad en primera línea de fuego.

 También como en Barcelona, esta tercera etapa está marcada por las decisiones que la Federación Nacional de la Industria de Espectáculos Públicos de España adopta en Valencia. Las críticas que esta Federación hace de “los intrusos y chantajistas” dentro de los comités de producción motivan que Manuel Lara encomiende a A. Polo una reforma total.[29] Hasta ese momento, Polo había estado adscrito al Comité de Defensa y ni era miembro del sindicato del espectáculo ni tenía experiencia en el cine. Manuel Lara lo nombra porque busca un delegado político enérgico y de confianza que ponga orden en la producción y acabe con el despilfarro de material y recursos, asesorándose en las personas que él mismo designe, en este caso, Enrique Fernández Sagaseta, ayudante de dirección, Fernando Mignoni, decorador y director, Alberto Arroyo, operador, o Perrote, Jefe de los Laboratorios Madrid Films.

Polo comienza su gestión tomando una serie de medidas sobre la producción ya en marcha. En primer lugar, acorta el largometraje de Fernando Roldán ¡Así venceremos! (1937), una denuncia de la quinta columna, hasta convertirlo en una película de complemento. A continuación, suspende Castilla se liberta, sobre la revolución campesina en la región del centro, porque la organización que la financia, la Federación de Campesinos, no entrega más dinero. Finalmente, deja sin terminar varios proyectos del equipo anterior, ya que se ruedan sin guión o sin un plan de trabajo. Me refiero a los documentales Hambrientos del mundo y Tierra Jarama, al filme de Enrique Paso, Pan,y al largometraje de ficción ¡Caín!, cuyo guión, de tono anticlerical, había sido premiado por el Ministerio de Instrucción Pública.

En segundo lugar, en la edición de películas (ahora bajo la marca Spartacus Films, FRIEPC o Centro Films FRIEPC), Polo toma las siguientes decisiones. Pone en marcha el noticiario Momentos de España (1937-1938) para competir con el noticiario comunista España al día, editándose con mucha dificultad siete números. Mantiene la producción de documentales, pero un tono menos extremista y más gubernamental, aunque, en realidad, esta consigna no siempre podemos comprobarla porque son muchos los títulos hoy perdidos: Madrid sufrido y heroico (1937), Hechos (1937), Teruel por la República (1937) o Aquellas milicias (1938). Asimismo, con el material de Castilla se liberta monta tres títulos: Olivos y aceite (1937), Evacuación (1937) y Ganadería (1937). Por último, para dar trabajo a los estudios y entretener a un público saturado de una propaganda que inmediatamente es desmentida en los frentes, sigue la línea de ¡No quiero… No quiero! y aprueba el rodaje de un filme de puro entretenimiento (burgués, según otros): Nuestro culpable (1938). Fernando Mignoni se encarga del guión y de la dirección y se contrata a los mejores artistas y técnicos estuviesen o no afiliados a la CNT. Pero los problemas en el rodaje y las diferencias con los sectores más radicales de la confederación son tantas que Polo pierde su puesto antes del estreno de este filme.

En realidad, en ese momento la producción anarquista en Madrid se encuentra en tan graves dificultades que está al borde del colapso. Hay que recordar que durante 1938 el movimiento libertario en su conjunto sólo produce 17 títulos, cuando habían sido 60 en 1937 y unos 28 en los cinco meses de gestión de 1936, esto es, se rueda menos de la mitad de títulos que en años anteriores. En el caso del FRIEPC, este organismo debería haber recibido un 12,5% de los beneficios líquidos que la Junta de Espectáculos obtuviese por la gestión de las salas de la ciudad. Pero, tal y como intuían los anarquistas, la Junta de Espectáculos no sólo pone fin a la socialización de los cines, sino que les niega el dinero necesario para producir sus películas. Esto les lleva a rechazar, en un primer momento, su participación en la nueva Junta de Espectáculos, reorganizada tras un decreto del gobierno del mes de octubre, Asimismo, acusan a los gestores de gastos superfluos y de una política arbitraria en nombramientos, contratación y despido de personal. El 14 de diciembre de 1937, el diario CNT publica la siguiente denuncia:

Mientras nuestro Sindicato dedica todo su esfuerzo, entusiasmo y economía a una producción de películas societarias y antifascistas; mientras que nuestro Sindicato costea con grandes desembolsos las plantillas íntegras de un laboratorio y dos estudios cinematográficos […], nuestro sindicato (igual que el de la UGT) solamente ha conseguido de la Junta de Espectáculos de Madrid, en sus ocho meses de funcionamiento, la cantidad de ¡ciento cincuenta y cinco mil pesetas!, cantidad bien exigua si la comparamos a los TRES MILLONES de pesetas que hoy tiene en su haber aquella Junta.

Solidaridad Internacional Antifascista     

            Para seguir rodando películas, los anarquistas de Madrid, y también los de Barcelona, tienen que recurrir a la ayuda financiera de otras organizaciones del sindicato o de instituciones simpatizantes. En este sentido, merece destacarse la actividad de Solidaridad Internacional Antifascista (SIA). El movimiento libertario crea esta organización en julio de 1937 porque sus dirigentes piensan que el Socorro Rojo Internacional está sirviendo para financiar secretamente al PCE. Es decir, la CNT crea un organismo para competir con los comunistas en la recaudación de fondos destinados, en teoría, a actividades de asistencia médica y social, tales como ayuda a los refugiados, albergues, guarderías, reparto de víveres, campañas de invierno, construcción de refugios y fortificaciones, etc. La organización se financia con las aportaciones de sus 150.000 afiliados (otras fuentes hablan de 200.000). Estos militantes están repartidos en 400 agrupaciones locales. Además existe una presencia destacada en otros países, sobre todo, en Francia y Estados Unidos, pues se tiene el convencimiento de que la ayuda más positiva puede venir del exterior, de ahí el nombre de Internacional. Por su parte, el calificativo de Antifascista pretende evitar que una identificación de la organización con el anarquismo reste donaciones de aquellas personas que, siendo de izquierda o progresistas, vean con recelo el movimiento libertario.

Otra importante fuente de financiación del SIA son las cuestaciones y los festivales benéficos. Estos últimos suelen consistir en actuaciones artísticas en directo y/o en proyecciones de películas. Uno de sus programas proyecta los siguientes títulos: reportaje de guerra, Aquellas Milicias (1938); noticiario, Amparados; documental, Hijos del pueblo (1937); comedia musical, ¡Centinela alerta! (1936), del cantaor Angelillo. Fracasa un proyecto para recaudar en los teatros y cines de toda la España republicana unos 6 millones de pesetas destinados a indemnizar y reconstruir las casas de las víctimas de los bombardeos en Madrid.

Es más, SIA posee su propia compañía teatral y rueda sus propias películas. Son filmes de contenido político, pues el dirigente de SIA, M. Barruta Vila, no quiere que se confunda su actividad benéfica con la que tradicionalmente desarrollaba su gran enemiga, la Iglesia. En concreto, SIA financia cuatro películas: Homenaje a los fortificadores de Madrid (1937),[30] dedicada por la agrupación local de Madrid al Ejército del Centro; Amanecer sobre España (1938), película de montaje bajo los auspicios de la CNT; 19 de Julio o SIA en el 19 de Julio (1938)[31] y Misión de SIA, esta última posiblemente sin terminar.[32] También aparece SIA en los números 4 y 6 del noticiario anarquista Momentos de España, con noticias referidas, respectivamente, a “El día de Madrid” y “La semana del niño”. Asimismo, una de sus agrupaciones en Estados Unidos rueda Picnic del SIA (1938), una película de aficionados muda y en 16 mm que recoge la reunión campestre que el 28 de agosto de 1938 organizan una serie de simpatizantes anarquistas.

El Ministerio de Instrucción Pública y Sanidad

También hay que citar la producción cinematográfica acometida por los anarquistas desde los ministerios que controlan, títulos que igualmente se podrían incluir en esa producción que en otro lugar definíamos como destinada a ayudar al gabinete de ministros en su acción de gobierno, aunque, en estos momentos, por estar formado dicho gabinete por fuerzas distintas, las películas terminan teniendo una orientación partidista. Me refiero, en concreto, a los títulos producidos por el Ministerio de Instrucción Pública y Sanidad, ocupado desde el 6 de abril de 1938 por el militante de la CNT Segundo Blanco González. Estos títulos se ruedan a través de dos organismos.

El primero, las Milicias de la Cultura, es un cuerpo técnico de profesores dentro del ejército creado en febrero de 1937 por los comunistas para formar y alfabetizar a los soldados. Con su llega al ministerio, los anarquistas sitúan al frente de este organismo a sus propios intelectuales, como es el caso de Les. Quizás a este momento corresponda un proyecto que Les describe así: “Yo propuse a SIE Films una serie periódica bajo el común denominador de “Reportaje” e inicié, junto con L. Wensell, el primer Reportaje Relámpago de Milicias de la Cultura, el cual se vio interrumpido por causas ajenas a nosotros.” [33] Lo cierto es que esta organización rueda o termina de rodar la película España vieja (1938), que insiste en el mismo discurso de las producciones SIE y, en concreto, de Aurora de Esperanza, de la que reproduce varias imágenes.

El segundo organismo ministerial es el Departamento de Auxiliares Mecánicos de la Enseñanza, un cuerpo dedicado a archivar, producir y exhibir películas culturales y educativas, entre ellas las que utilizaban las Misiones Pedagógicas.[34] Esta cinemateca en 16 mm también está al servicio de las Milicias de la Cultura. En concreto, entre febrero de 1937 y mayo de 1938, las milicias dan 538 sesiones de cine en los frentes. Para dirigir a los auxiliares mecánicos, el movimiento libertario escoge a Antonio Graciani, nombrado Jefe de Propaganda Gráfica de la Oficina de Prensa y Propaganda del ministerio. Graciani dispone de un presupuesto de 750.000 pesetas, el cual, en un principio, estaba destinado a producir y adquirir las películas educativas y culturales. Con estos fondos, rueda una película sobre una expedición infantil a las Colonias de Sitges titulada La República protege a sus niños (1938) y otra más sobre la Feria del Libro 1938 (Barcelona) (1938). Graciani prepara, asimismo, los guiones para diez documentales de apoyo a los profesores de enseñanza primaria.

La derrota y el exilio

Volviendo a la actividad de los anarquistas en Madrid, la falta de financiación y de materias primas, unido a los intentos de unidad de acción entre la CNT y la UGT a lo largo de 1938, dan lugar a la constitución de otro organismo sin apenas actividad real: la Cooperativa Regional de Profesionales de la Industria de Espectáculos Públicos del Centro UGT-CNT. Según sus estatutos, la cooperativa pretende elevar el nivel económico, moral, cultural y profesional de los trabajadores del cine y “sustituir el lucro en las relaciones sociales por la prestación de servicios.” Según A. Polo, lo que secretamente pretende José Iglesias, secretario general del FRIEPC hasta noviembre de 1938, es crear una organización capaz de subsistir al final de la guerra, para lo cual la cooperativa se rodea de personas con gran predicamento e influencia en el bando franquista. Lo cierto es que los anarquistas madrileños suspenden su producción para encauzar a través de este nuevo proyecto todas sus iniciativas cinematográficas, pero sin que ninguna de ellas se haga realidad.

En fin, el enfrentamiento entre comunistas y casadistas en vísperas de la caída de Madrid provoca el cierre de las salas de espectácu­lo entre los días 7 y 14 de marzo. Después de esta fecha, los cines ya no cierran ni durante la ocupa­ción, pues tras la derrota de los comunistas desaparecen las películas de propaganda soviética y los cines, los estudios y demás instalaciones cinematográficas son tomados por la quinta colum­na y la falange clandestina. Uno de sus miembros, Felipe Lluch, escribe lo siguiente:

El Secretario del Sindicato de la Industria Cinematográfica y Espectáculos Públicos de la FET de las JONS, camarada Carlos Fernández Cuenca, comisionó al que suscribe para la incautación de la Junta de Espectáculos de Madrid, a fin de asegurar la continuidad de la vida ciudadana y de hacer, en su día, entrega al Estado Nacional Sindicalista de la industria del espectáculo intervenida por el llamado Gobierno de la República.

En virtud de este mandamiento, el día 28 de marzo me posesioné de la Junta de Espectáculos como delegado general de FET y en colaboración de los compañeros que habían sido designados previamente puestos a mis órdenes, logramos mantener abiertos los espectáculos hasta su reversión al Estado. Sólo se suspendieron aquellos en que se representaban obras estrenadas con posterioridad al 18 de julio y las que por su falta de decoro eran incompatibles con el espíritu del movimiento.

En la mañana del 1 de abril, se entregaron al Departamento Nacional de Cinematografía todos los locales de cine, y por la tarde se hacía otro tanto con los teatros al Departamento Nacional correspondiente, quedando los que habían formado con el que suscribe la comisión de incautación de la Junta, como asesores o colaboradores de dichos departamentos en orden a la total liquidación de las obligaciones de la extinguida Junta de Espectáculos.[35]

En definitiva, durante la Guerra Civil el anarquismo español pone en marcha un sistema de producción de películas, la socialización, que proporciona un cine nuevo y alternativo en tal volumen que parece capaz de sustituir a la producción surgida bajo el sistema de libre mercado. Dicha producción (más de cien títulos) se divide en tres periodos y líneas editoriales: 1) los reportajes de guerra netamente militantes producidos en Barcelona por la CNT-FAI y el SUEP y por el SUICEP en Madrid (hasta octubre-noviembre de 1936); 2) el proyecto socio-industrial anarquista de SIE Films en Barcelona y de los anarquistas madrileños (hasta el Congreso de Valencia de julio de 1937); y 3) la producción del Segundo Comité de Producción de SIE Films y del FRIEPC, caracterizada por una línea cada vez más gubernamental en los documentales y más comercial en la ficción.

En cuanto a las causas que conducen al fracaso de la socialización, éstas se encuentran en cuatro grandes contradicciones. En primer lugar, la socialización se sustenta en el poder del sindicato, pero éste crea varios comités económicos que introducen división e insolidaridad entre los propios militantes anarquistas. En segundo lugar, la socialización se sustenta en el poder obrero, pero se margina a los trabajadores que no tienen carnet de la CNT, los cuales reaccionan declarándose sus enemigos. En tercer lugar, la socialización se sustenta en el dominio de las salas, pero éstas programan un cine, el norteamericano, que es la máxima expresión del sistema de producción capitalista y, por lo tanto, la socialización no sólo aborta la razón última de su cambio revolucionario, sino que, anteponiendo la cuestión social (sueldos y prestaciones sostenidos por la taquilla) a la cuestión política (ideas y formas difundidas en las películas), dedica poco dinero, pocos medios y poca tenacidad en la compra o producción de un cine más próximo a sus ideales. En fin, la socialización es un estímulo para combatir contra el bando nacional, pero también los comités se resisten a sostener con impuestos y ayudas los medios necesarios para crear un ejército y un aparato de propaganda fuerte. Todo ello hace que el Estado republicano se declare enemigo de la socialización y proceda a la intervención de los espectáculos, de modo que el sistema económico anarquista puede darse por liquidado antes del fin de la guerra.

Ahora bien, con la derrota no desaparece la actividad cinematográfica del movimiento libertario. Gracias a que se ponen a salvo algunos títulos o que éstos se encuentran en distribución por el extranjero, la organización en el exilio sigue promoviendo actividades de propaganda con películas, en especial después de 1945, con el fin de alentar una intervención militar en España. El 6 de enero de 1947, por ejemplo, SIA organiza un festival cinematográfico a beneficio del maquis español en la sala Imperial de la ciudad francesa de Villeurbunne. Se proyectan las películas Barrios BajosAmanecer sobre España y Entierro de Durruti. La hoja que convoca al acto dice:

Españoles, acudid en masa a ese festival. Vuestra asistencia será como una demostración de la voluntad de vencer. Vuestro gesto solidario precipitará la caída de Franco.[36]

Reportaje del movimiento revolucionario en Barcelona (1936)

Una de las características más singulares del cine de la Guerra Civil estriba en que, por primera vez en España, las películas de pequeño formato y, relacionado con ello, el género documental y periodístico se convierten en el cine por antonomasia, en la razón de ser del cine español, algo que, por entonces, sólo había asumido y practicado la URSS. Es más, la abundancia, la calidad y el momento histórico al que pertenece este cine explican que, mientras el cortometraje en general ha sido el gran olvidado de los historiadores y de los conservadores, la producción de la guerra es hoy bien conocida, se equipara al documentalismo británico, norteamericano o alemán y, además, está en relativo buen estado, por más que se haya  perdido un 50% de lo rodado.

Entre esta clase de producción, destaca muy especialmente Reportaje del movimiento revolucionario en Barcelona (1936), dirigida por Mateo Santos. La película recoge en menos de 15 minutos la situación de Barcelona entre los días 19 y 22 de julio, convirtiéndose en el testimonio cinematográfico de cómo los anarquistas explican su conquista del poder.

En este sentido, el filme se estructura en cinco partes: la traición de los militares, el pueblo en armas, la complicidad de la Iglesia, el desfile de los milicianos hacia Zaragoza y el control obrero de la ciudad. Los incitadores del golpe de estado (el militar, el sacerdote, el capitalista, el magistrado) nunca aparecen personificados en la película. La revolución se muestra como la ocupación por los milicianos del espacio representativo de aquellos: cuarteles, Capitanía General, Hotel Colón, iglesias, cárcel, edificios de oficinas,… Incluso, algunos de estos lugares son presa o han sido presa de las llamas, pues no hay que olvidar que para los anarquistas el fuego es purificador. A él deben arrojarse los títulos de propiedad, el registro civil, las actas notariales, los pagarés, los expedientes administrativos, los libros de reclutamiento o las contribuciones directas e indirectas. El tono fuertemente anticlerical del comentario incluye burdas mentiras, como que el saqueo de las tumbas del Convento de las Salesas ha permitido demostrar que hubo frailes y monjas martirizados por los mismos religiosos.
La toma de Siétamo (1936)

Todos los estudiosos coinciden en que durante la Guerra Civil la prensa cinematográfica en España vive una edad de oro. No obstante, muchas de las imágenes rodadas por los reporteros españoles nos resultan hoy, cuando hemos contemplado los rodajes de la Segunda Guerra Mundial o de Vietnam, un tanto estáticas y tediosas. Recogen demasiadas idas y venidas de personalidades y muestran muy poco los combates en los frentes y el dramatismo de la población refugiada y hambrienta. También se abusa de la imagen de los niños, de los desfiles, del culto a los líderes, de la exaltación de las masas o del patriotismo.

Una excepción es la película anarquista La toma de Siétamo (1936), filmada por el operador de origen suizo Adrián Porchet. Se trata de un reportaje de unos 25 minutos sobre la ocupación por la Columna Durruti de un pequeño pueblo aragonés, hecho que tuvo lugar en octubre de 1936. Porchet filma la entrada de los milicianos en Siétamo y los combates que se entablan en su interior. Vemos cómo los anarquistas levantan barricadas y perforan las paredes para pasar de una casa a otra, ya que la calle es barrida por el fuego enemigo. Aparecen muertos, heridos y también “fascistas”, si bien son cuatro soldados que se han pasado de bando.

A este realismo y dramatismo de las imágenes se le une un particular uso de la banda sonora (hay que recodar que la mayoría de los rodajes eran mudos). En primer lugar, se elimina prácticamente la música. En los reportajes anteriores, se habían utilizado himnos anarquistas, lo que daba a las imágenes un tono heroico y triunfal a menudo falso o pretencioso. Aquí la música se sustituye por una reconstrucción de diálogos, ruidos de combate e, incluso, chistes de los milicianos, lo cual, lejos de restar veracidad al suceso, lo hace más sugestivo y, sobre todo, más humano.
En la brecha (1937)

Dentro de las películas de propaganda anarquista, uno de los títulos más representativos es En la brecha, dirigida por Ramón Quadreny sobre un guión de Ramón Oliveras y Carlos Martínez Baena. Esta vez se trata de mostrar el día a día de un pequeño dirigente sindical que con su trabajo contribuye a que la ciudad de Barcelona siga funcionado bajo el orden revolucionario. En concreto, se reconstruye la actividad diaria de Luis, un obrero textil que interpreta el actor Joaquín Pujol. A primera hora de la mañana, Luis acude a su sindicato con el fin de solicitar atención sanitaria para un compañero, ya que es miembro del comité de control de su empresa. A las 9 entra a trabajar y, después de comer, dedica parte de su tiempo libre a practicar ejercicios de instrucción militar. Tras finalizar la jornada de la tarde, Luis continúa en la fábrica, pues debe participar en el comité que va a discutir los próximos planes de producción. A las nueve y media de la noche, regresa a casa, pero el día no ha terminado. Debe seguir en la brecha. Después de cenar, se dirige al sindicato. Esa noche tiene guardia. Hasta el amanecer, permanece reunido con varios compañeros planificando futuros proyectos revolucionarios.

El cine comercial anarquista

El anarquismo es el único partido de izquierdas que durante la Guerra Civil financia cortometrajes y largometrajes de ficción, a veces de puro entretenimiento, con el fin de conseguir una producción industrial capaz de abastecer sus salas y de competir con el cine comercial de otros países. Además, es un cine insólito en la historia del cine español por cómo está pensado. Su apuesta por el realismo permite que aparezcan con gran protagonismo temas como el paro, las desigualdades de clase, la explotación social, el alcoholismo, el tráfico de blancas y, en general, cuanto rodea al mundo obrero. Ahora bien, por falta de voluntad o de formación política de los responsables del cine, estas películas no siempre agradan a los dirigentes cenetistas y hasta se consideran contraproducentes. Igualmente, por falta de medios o de formación cinematográfica (la mayor parte de los directores son noveles), a menudo se cae en el melodrama (que hace irreal su realismo) o en errores técnicos de bulto. En realidad, las deficiencias formales y el amateurismo es algo que se repite en toda la producción artística y literaria anarquista y, por otra parte, tampoco el cine que les precede es sobresaliente, más allá de un reducido número de filmes.

De esta producción narrativa de base, hoy se conservan tres títulos. El primero de ellos, Aurora de Esperanza (1937), es el más cercano al ideario anarquista. Cuenta la historia de un obrero, Juan, que a la vuelta de vacaciones se encuentra con que su fábrica ha cerrado. Como no encuentra otro trabajo, la familia va empeñándolo todo para comer. La situación es tan dramática que su esposa, Marta, acepta a escondidas un empleo que consiste en exhibirse en un escaparte en ropa interior. Finalmente, Juan envía a su familia al campo, mientras él se queda en la ciudad luchando con otros obreros a los que organiza en una Marcha del Hambre. Ésta coincide con la revolución del 19 de julio y justifica su estallido. Es el principio, la aurora (expresión reiterada en la literatura social) de un nuevo tiempo.

El segundo título, Barrios bajos (1937), está basado en una obra teatral de Luis Elías. Comienza con el señorito Ricardo matando a su mejor amigo por traicionarlo con su mujer. Para huir de la policía, busca refugio en los barrios bajos de Barcelona, donde vive El Valencia, un estibador bruto, pero noble, que demostrará ser el verdadero amigo de Ricardo. Al mismo tiempo, El Valencia salva del tráfico de blancas a Rosa, una joven sirvienta de la que se enamora. Esta acción le granjea la enemistad de Floreal y su banda de hampones, que en represalia intentan entregar a Ricardo a la policía. Finalmente, El Valencia sacrifica su vida para que Rosa y Ricardo, que se han enamorado, puedan huir de la ciudad e iniciar una vida mejor.

La película, inspirada en el cine poético francés, es una exaltación del “ingenuo salvaje”, del hombre bueno en estado de naturaleza. La sociedad capitalista, en cambio, destruye la nobleza humana, fomentando la traición y, sobre todo, la explotación del hombre por el hombre, como es la explotación sexual de la mujer, producto de una alianza entre la burguesía y el lumpen. No obstante, para ciertos dirigentes esta película es poco afortunada, ya que transcurre en un lugar tan denostado por el anarquismo como los bajos fondos y sus tabernas.

En cuanto a Nuestro Culpable (1938), rodada en Madrid, se presenta como una comedia musical contraria al orden social y al convencionalismo burgués en la línea de ciertas películas de René Clair. El argumento cuenta cómo un ladrón de poca monta, El Randa, es acusado de robar dos millones de dólares al banquero Urquina. En realidad, el robo lo ha cometido Greta, la amante del banquero. Como éste no desea que se sepa su relación extramatrimonial, procura que El Randa lleve una vida de lujo en la cárcel. Finalmente, aunque la amante regresa con el dinero, se insiste en incriminar a El Randa. Pero esta vez, el pequeño caco roba los millones de verdad y se escapa con Greta.

Una vez más, hemos visto que fuerzas opresoras, como la policía, la judicatura, la banca o el lumpen, se alían para castigar al desheredado (El Randa) y explotar sexualmente a la mujer (Greta). Sin embargo, aunque los protagonistas salen victoriosos, el mensaje es que el orden burgués sólo puede burlarse con la picaresca o con un golpe de suerte, de ahí la importancia que se da a una herradura. Con este “objeto mágico”, el filme defiende algo tan poco revolucionario como que la felicidad depende del azar y no de la acción del hombre. Igualmente, el fetichismo por el dólar y el lujo resultan poco ortodoxos. En definitiva, como ciertos afiliados sin formación o poco convencidos, la película confunde la anarquía con el anarquismo, la destrucción del orden y el orden libertario.

La censura anarquista

Con el fin de adecuar la programación de los cines al ideario libertario o, cuanto menos, impedir la proyección de películas peligrosas para la situación de guerra, los anarquistas establecen desde los primeros días de la revolución distintos controles. La Sección de Programación del Comité Económico de Cines, por ejemplo, impide que se proyecten en Barcelona las películas que tengan “un marcado sabor reaccionario o una tendencia a desacreditar los postulados de libertad y humanidad que informan la Confederación Nacional del Trabajo.” Desaparecen de esta forma, las películas clericales y buena parte de la producción alemana e italiana. En cambio, se proyectan películas norteamericanas, ideológicamente dudosas, porque dan buenos rendimientos de taquilla.

También ejerce labores de censura la Sección de Cine de la Oficina de Información y Propaganda de la CNT. Esta sección publica el 5 de agosto de 1936 una nota en Solidaridad Obrera donde se instaura la censura de rodaje, luego también ejercida por el SUEP. El propósito de esta censura es impedir que se filmen sucesos contrarios al  movimiento revolucionario, además de lograr un monopolio de la CNT en las filmaciones de noticias. Dice la nota:

Por diferentes conductos fidedignos, llegan noticias a la Oficina de Información y Propaganda (Sección Cinema), de que Empresas Particulares están rodando en nuestra ciudad varios aspectos del movimiento revolucionario.

Como no es lógico ni lícito que Empresas cinematográficas burguesas busquen un lucro sin haber arriesgado nada en la lucha contra el fascismo que se viene desarrollando en todo el territorio español, advertimos a todos los compañeros que forman parte de las milicias antifascistas que no deben permitir que nadie, sin control del Comité Regional de la CNT y de la FAI tome vistas cinematográficas de barricadas, edificios públicos y religiosos, ni en general de ningún aspecto del movimiento revolucionario.

Estos documentos, en poder de las empresas burguesas o de simples particulares, pueden ser esgrimidos en contra de todas las organizaciones obreras responsables.

Precisamente esto último es lo que les sucede a ellos con Reportaje del movimiento revolucionario en Barcelona. La CNT había entregado esta película a José Arquer, importador de filmes, para que la estrenase en Francia y contribuyese a su difusión internacional. Pero, en realidad, Arquer se traslada a Berlín y entrega la película a los nazis. Poco después, el noticiario UFA difunde por Europa parte de las imágenes, evidentemente con un montaje y un comentario contrapropagandístico. Asimismo, las imágenes de incendios de iglesias y de saqueos de tumbas se utilizan en varias películas del bando nacional o a favor de los nacionales, como España heroica (1938), para ilustrar la persecución religiosa.

Este suceso obliga a la CNT a poner más cuidado, dándose numerosos casos de censura anarquista sobre la propia producción anarquista. Por ejemplo, según Fernández Cuenca (p. 740), en Aguiluchos de la FAI por tierras de Aragón (nº1), la Columna Durriti, tras tomar Gelsa, pretende quemar en una pira los objetos religiosos de su iglesia, aunque luego desiste para evitar llamar la atención del enemigo. Estas imágenes, en cambio, no constan en la versión que hoy conserva Filmoteca Española, sino que existen otras referidas a la colaboración de los milicianos en la recogida de la cosecha, lo que hace pensar que el primer montaje fue censurado.

Otro caso es Barcelona trabaja para el frente (1936). Esta película describe el perfecto funcionamiento que en materia de reparto de comestibles logra el Comité Central de Abastos de la CNT gracias a la socialización de la industria alimentaria. Sin embargo, la película es prohibida por miedo a que estallen motines en las salas, ya que dicho comité desaparece por varias denuncias sobre situaciones abusivas en el reparto de provisiones, todo los cual desmiente el comentario y las imágenes del filme.

Igualmente, la Oficina de Propaganda de la CNT-FAI critica Amanecer en España por ser más antifascista que anarquista y, sobre todo, por incluir imágenes de un espectáculo tan denostado por ellos como es el de los toros. Se pide que se suprima la lidia, lo que se verifica en las versiones para el extranjero.

Esta censura, digamos interna, se repite bajo una fórmula que en el sistema capitalista se llama censura económica. Es decir, la prohibición por parte de los propios productores, en este caso SIE Films, de determinados proyectos, o bien la supresión de escenas, planos y diálogos o bien el retraso y suspensión de un estreno. Aurora de Esperanza, por ejemplo, tuvo varias reelaboraciones. Y el Segundo Comité impide la presentación de La última, Como fieras, Liberación Cataluñay anula varias películas en proyecto, como Chindasvinto, rey de Uralia.

En tercer lugar, la censura anarquista se dirige contra películas producidas bajo la órbita comunista. Durante meses, el SUEP impide la exhibición en Barcelona del noticiario del PCE y la Generalitat España al día y no siempre acepta las películas soviéticas. El periódico Frente Libertario, por ejemplo, en su edición del 20 de octubre de 1936 ataca la película Los marinos  de Cronstadt porque, aunque es magnífica en sus aspectos artísticos, su contenido es falso, pues ignora el papel que los anarquistas desempeñaron en la revolución rusa. Incluso el diario culpa al ministro comunista de Instrucción Pública, Jesús Hernández, de “dedicar dinero y la influencia oficial a propagar las excelencias de su partido.”

La represión anarquista y sobre los anarquistas

La violencia obrera que provoca el alzamiento militar se extiende también a los empresarios de cine y a los trabajadores del espectáculo conceptuados como facciosos. En el bando republicano, por ejemplo, se producen fusilamientos de dramaturgos y guionistas (Pedro Muñoz Seca), de actores (Tina de Jarque, Fernando Díaz de Mendoza) y de empresarios de cine (Tomás de Zubiría). Otros, como el italiano Hugo Donarelli, cuya empresa, Fono-España, sería incautada por los anarquistas madrileños, escapa a la muerte gracias a una rápida intervención de su embajada.

Asimismo, con el fin de provocar el rechazo del público, la prensa anarquista denuncia e insulta a los profesionales que se han pasado al bando nacional para trabajar en su cine o bien para combatir con su ejército. Entre los directores, por ejemplo, se ataca a Fernando Delgado (“gordo y falangista”), a Benito Perojo (“sólo interesado en amontonar dinero”) y también a Florián Rey (“un desagradecido que debe todo lo que es a la España popular que ahora combate”). Entre las actrices, se critica a Imperio Argentina (“una ambiciosa llena de vanidad”), a Carmen Díaz (“actriz otoñal llena de voluptuosidades derechistas”), a Lola Membrives (“la del alma de serpiente”), a Raquel Meyer (“que se cree de la aristocracia de los Montijo”) o bien a Concha Catalá, María Bassó, López Heredia, Eugenia Zuffoli, Conchita Piquer, Estrellita Castro y Antoñita Colomé. En fin, se arremete contra actores como Juan Landa (“un mal vasco y un perfecto fanfarrón”), Fernando Fernández de Córdoba (“el más fascista de todos los artistas fascistoides”) y también Valeriano León, Miguel Ligero, Ramón Sentmenat, Rafael Rivelles o Fleta. Incluso en Madrid se prohibe la película Morena Clara (1936) porque en ella trabajan Imperio Argentina y Florián Rey, los cuales se encuentran en Berlín trabajando al servicio de los nacionales y de los nazis.

Para que el lector constate el ambiente de violencia que genera la revolución, sobre todo en sus primeros días, podemos tomar como ejemplo la situación de los ejecutivos de la Paramount. El 26 de agosto de 1936, el Director General en Europa de esta empresa ordena a M. J. Messeri, su Gerente en Barcelona, que se ocupe de averiguar la situación en que han quedado la compañía y sus empleados. Messeri, que había huido a Francia el 27 de julio, regresa a Barcelona y escribe un largo informe. Primero, describe el estado de miedo en que viven los empleados y la falta de ley y de autoridad en la ciudad (saqueos, banda armadas, controles de milicianos, asesinatos). Después, señala la suerte de los directivos (unos ya en el extranjero, otros escondidos) y dice:

Los anarquistas van a destruir todo y matar gente hasta saciarse. Irún es una muestra de lo que podría suceder en Barcelona. ¿Es que nos vamos a sentar a contemplar con pasividad la tragedia que se aproxima? ¿Es que todos esos chicos y chicas no nos han dado lo mejor de sí durante todos estos años de éxitos de la Paramount en aquel país? […] Debemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para salvar a alguno de ellos, los que estén más expuestos a ser asesinados vilmente sin que hayan cometido algún crimen, a no ser su perseverancia en el trabajo y haber llegado a ocupar algún puesto consonante con sus esfuerzos y sus ambiciones modestas.[37]

Ahora bien, al contrario de lo que sucede en el bando nacional, y por más que desde la prensa se denuncie con nombres y apellidos a las “figuras al servicio de Franco”, las fuerzas de izquierda no organizan una sistemática persecución de los trabajadores del espectáculo, ni esa persecución se extiende siempre al comportamiento mantenido antes del 18 de julio. Una prueba de su actitud menos violenta y sectaria es la generosidad con que se expiden pasaportes para que artistas como Benito Perojo, Miguel Ligero, Estrellita Casto y otros muchos salgan de la España leal para cumplir con unos contratos de trabajo que pronto se revelan como una excusa para incorporarse al bando nacional. También son numerosos los casos en los que los trabajadores y las organizaciones del espectáculo brindan protección a los “compañeros facciosos”. Así, la Junta de Espectáculos se distinguió por “la facilidad con que casi todos sus componentes acogían a los perseguidos y a los que acababan de salir de alguna cárcel, facilitándoles por lo menos sólidos certificados de trabajo que les permitían circular sin temor a constantes y amenazadoras peticiones de documentación acreditativa de servir a la causa.”[38] Y el actor Julio Peña dice sobre la película Las cinco advertencias de Satanás (1937), rodada en Barcelona: “Allí fuimos a parar todos los que buscábamos un refugio que nos permitiera seguir viviendo fuera de las garras del SIM [Servicio de Inteligencia Militar]. Esto nos proporcionó algún dinero, pero sobre todo documentación para poder transitar y la posible tranquilidad en consecuencia.”[39]

Es más, la protección se ofrece a sabiendas de que, en muchos casos, los protegidos desempeñan actividades contrarrevolucionarias. Fernando Méndez-Leite, por ejemplo, recuerda que numerosos profesionales “se infiltraron en los sindicatos rojos para cubrirse con un carnet, primero, y para sabotear después, material o moralmente, con actividades secretas o con negligencia entorpecedora los propósitos de los no desafectos.” Así Nuestro culpable (1938) sirvió “para que muchos actores perseguidos pudieran obtener carnet sindical como arma defensiva.”[40] Francisco Elías, por su parte, acepta el puesto de director artístico del 2º Comité de Producción de SIE Films a la vez que ingresa en un grupo clandestino de Falange formado por gentes del teatro y del cine. Uno de sus miembros, el actor Pedro Larrañaga, sería detenido por esta actividad.

Naturalmente, los anarquistas son conscientes de todo esto. Dice el periódico CNT refiriéndose a ciertos profesionales: “Andan agazapados, metidos en sus madrigueras: unos, en el extranjero, otros, esperando acontecimientos a ver de qué lado se inclina la balanza, para alzar el brazo o ceñir el puño”.[41] Asimismo la Sección Político Social de la CNT detecta, sobre todo al final de la guerra, que la quinta columna de Madrid cuenta con numerosos cómicos y “damiselas” de los espectáculos públicos, los cuales confraternizan con oficiales del ejército para sacarles información o distraerles de sus misiones en el frente. Entre los intérpretes acusados en algún momento de actuar de espías hay que citar a Enrique del Campo, Fernanda Ladrón de Guevara, Victoria del Mar, Tina de Jarque, que sería fusilada por esta actividad, y Celia Gámez, que huye antes de ser detenida.

Los anarquistas toleran este estado de cosas no sólo por una actitud más humana, o porque esperasen un trato similar en caso perder la guerra, sino, sobre todo, porque necesitan a estas personas para mantener la actividad económica La revolución ha sido fácil a la hora de dominar el capital físico y financiero, pero resulta mucho más complicado hacerse con el capital humano. De una parte, la falta de oficio de los militantes anarquistas provoca que se rueden películas improyectables. De otra parte, los profesionales de izquierda no siempre están disponibles, pues prefieren otras organizaciones o bien escogen destinos más cómodos fuera de España. Incluso hay quien sugiere cubrir la carencia de profesionales contratando a directores extranjeros de probada filmografía social, como Pasbt, Jaques Feyder, René Clair o King Vidor. En otras palabras, los anarquistas deben recurrir a técnicos y artistas poco o nada libertarios, los cuales, obviamente, terminan deformando su cine con propuestas burguesas o bien hacen que trabajan cuando, en realidad, están boicoteando la producción.

Un caso muy distinto es el de Armand Guerra, del que ya hemos hablado. Después de rodar algunas películas, Armand es destinado a los servicios de propaganda e inteligencia de la CNT. Esta actividad le granjea la enemistad de los comunistas, siendo detenido por el Servicio de Investigación Militar. En una checa de Valencia, donde pasa 124 días, es interrogado y torturado. No sabemos cómo, pero logra escapar y llega a Francia. Poco después, el 10 marzo de 1939, muere en París de una crisis cerebral relacionada de alguna manera con su paso por la checa.[42]

Finalmente, terminada la guerra, son los trabajadores anarquistas del espectáculo o quienes colaboraron con ellos los que sufren la represión franquista. Unos caen bajo el pelotón de fusilamiento, como el periodista y realizador, Carrasco de la Rubia; otros pasan años en la cárcel, como Juan Saña; hay quien es degradado en la profesión o debe trabajar sin firmar, como el director Antonio Sau; y la mayoría debe escoger el camino del exilio: Marcos Alcón, Miguel Espinar, Les, Mateo Santos, Jacinto Toryho, Silvia Mistral, Manuel P. de Somacerrera, etc.


El poder de Hollywood y el canon fílmico anarquista

Antes de la guerra, el líder anarquista José Peirats escribe un folleto titulado Para una concepción del arte: lo que podría ser un cinema social (Barcelona, La Revista Blanca, ¿1935?). En sus páginas, Peirats arremete contra el cine burgués o hollywoodiense por su carácter frívolo y pervertidor, además de surgir de una industria que favorece la explotación del hombre por el hombre. Asimismo, ataca el cine nazi y el cine fascista por servirse del Estado para convertir las películas en un arma contra la paz, la cultura y la libertad de los pueblos. Tampoco se salva de su crítica el cine soviético. Pese a su indudable calidad artística, está lleno de demagogia, mitifica las masas como el cine de Hollywood mitifica a las estrellas y sufre una censura propia de los estados fascistas. Por el contrario, enuncia una serie de películas que, sin ser películas del partido anarquista, reflejan el modelo de vida que propugna el anarquismo: el canto a la independencia personal de Viva la libertad (A nous la liberté, 1931), el pacifismo de Carbón (Kamaradschaft, 1931) y Sin novedad en el frente (All quiet on the western front, 1930), el naturismo de Eskimo (Eskimo, 1933) o la libertad sexual de Éxtasis (Ekstase/Eum spieva, 1932).
Durante la Guerra Civil, cabía esperar de la socialización del cine un cambio de la programación en el sentido apuntado por Peirats. Pero esto no es así. De una parte, la producción cinematográfica de SIE y del conjunto del movimiento libertario sólo puede cubrir una mínima cantidad de las películas que necesitan los cines españoles. De otra parte, los gestores de las salas, como el Comité Económico de Cines, entienden que para sostener la socialización no se puede programar contra el público. Esto es, la mayoría de los espectadores esperan del cine un mundo de ensueño y evasión, ya sea por la belleza y sex-appeal de sus actores, por sus decorados de lujo, sus tramas fantásticas, sus pasiones novelescas, sus finales felices, su música de fondo, su capacidad para recrear la Historia o bien su retrato de los países y paisajes más remotos. En otras palabras, el cine de Hollywood sigue siendo el que se programa y el que triunfa bajo la revolución. Es más, el dinero que este cine da en taquilla es el que sostiene el sistema de socialización ideado por los anarquistas.
Esto explica que, de las 69 películas estrenadas en Barcelona durante la temporada 1936-1937, un 80% sean producciones de compañías norteamericanas como Warner, MGM, Columbia, Paramount, Universal, Fox, United Artist y Radio Films. La producción española apenas representa el 7%, entre ellas: El amor gitano (1936), un film folklórico de Alfonso Benavides; la película de Armando Vidal, Los héroes del barrio (1936), una historia de golfillos callejeros; y dos películas dirigidas por Salvador Alberich para el productor y exdiputado Daniel Mangrané: Nuevos ideales (1936), un insólito filme sobre la lucha de clases en España, y El deber (1936). Ahora bien, si los títulos españoles son pocos, alcanzan un éxito importante. El deber está dos semanas en cartel y Los héroes del barrio, que habitualmente se da por estrenada después de la guerra, resulta que es una de las películas de más éxito de la temporada, ya que es el único título que permanece en cartel tres semanas. El resto de las producciones con mayor aceptación son, como digo, títulos norteamericanos de pura evasión: la película de aventuras, El capitán Blood (Capitan Blood, 1936), los melodramas, El ángel de las tinieblas (The Dark Angel, 1935) y Entre esposa y secretaria (Wife us Secretary, 1936), o las comedias, ¿Hombre o ratón? (Strike me Pink, 1935), con Eddi Cantor, y Un par de gitanos (The Bohemian Girl, 1936), con El Gordo y El Flaco.
Frente a este panorama de las salas comerciales barcelonesas (muy criticado por el resto de las fuerzas del Frente Popular y por algunos espectadores, que protestan de viva voz en los cines), existen otros programadores anarquistas más cuidadosos, por más que, como Peirats, deban buscar los títulos que respondan a sus ideales ácratas entre la producción comercial existente en España. Estos programadores establecen una lista de títulos más o menos perfectos, dado su contenido y su forma, esto es, confeccionan un catálogo de películas recomendadas: un canon anarquista, un modelo para su propio cine.
Me refiero, por ejemplo, a la lista elaborada por Solidaridad Internacional Antifascista para que la organización y sus agrupaciones locales puedan proyectar títulos apropiados en los actos benéficos y políticos que organizan para recaudar fondos. En realidad, dado que el SIA desea evitar un partidismo excesivo por ser nocivo para su actividad recaudadora, la lista incluye más títulos antifascistas, incluso soviéticos, que anarquistas. Y, como decía antes, la mayoría proceden de la producción comercial disponible, lo que significa que, esta vez, el 60% de los títulos seleccionados proceden de Hollywood. Ahora bien, la elección del cine USA no sólo obedece a razones de control del mercado, sino que en aquel momento Hollywood también representa un cine progresista y social muy del gusto de la izquierda europea. Es más, cuando Miguel Espinar menciona el tipo de películas que le gustaría que SIE Films produjese cita títulos norteamericanos como Soy un fugitivo (I am a Fugitive from a Khain Gang, 1932), Semilla (Seed, 1932) o El secreto de vivir (Mr. Deeds Goes to Town, 1936).
En cuanto al contenido, el mayor número de filmes escogidos por SIA tiene por tema movimientos o situaciones revolucionarias: Rebelión abordo (Mutiny on the Bounty, 1935), La Marsellesa (La Marsellaise, 1937), Los Miserables (Les Miserables, 1935), El acorazado Potemkim (Bronenosez Potemkin, 1925), El camino de la vida (Putevka V Gizn, 1931), Los marinos de Cronstad (My iz kronchtadta, 1936), Pancho Villa (Viva Villa, 1934), Metrópolis (Metropolis, 1926) o El pan nuestro de cada día (Our Daily Bread, 1934). Un segundo grupo de películas denuncia regímenes o situaciones de explotación, como Rasputín y la zarina (Rasputin and the Empress, 1932), Vivamos de nuevo (Live Again, 1934), la citada Carbón y Así es la vida (So ist das Leben, 1929). Abundan también los títulos sobre el papel de la mujer y la familia, como Honrarás a tu padre y madre (Sweepings, 1933), Ana Karenina (Anna Karenina, 1935), la citada ÉxtasisGran Hotel (Grand Hotel, 1932) y Corazones rotos (Break of Hearts, 1935). Hay reinterpretaciones de las escrituras, como El Cristo Moderno (¿?); exaltaciones del naturismo y la naturaleza, como Eskimo y La llamada de la selva (Call of the Wild, 1935); y, finalmente, películas sobre aspectos científicos o pseudocientíficos, como El hombre que volvió por su cabeza (The Man Who Changed His Mind, 1936) o La tragedia de Louis Pasteur (The Story of Louis Pasteur, 1936).[43]

[1] Este texto fue publicado en Historia 16 en el número 322 de febrero de 2003. Una versión ampliada de esta investigación dio lugar, años después, al libro: Arte, espectáculos y propaganda bajo el signo libertario. España, 1936-1939. Barcelona: Laertes, 2020.

[2] Román Gubern, El cine sonoro en la II república (1929-1936), Barcelona, Lumen, 1977, 184 y ss.

[3] Véase, José María Claver Esteban, El cine en Aragón durante la guerra civil, Zaragoza, Ayuntamiento, 1997.

[4] En esta ciudad la socialización se produce el 24 de agosto de 1936 y afecta a los siguientes locales: Teatro Municipal, Cine-Teatro Albéniz, Salón Gran Vía (que pasa a llamarse Salón Durruti) y Sala Coliseo Imperial (llamada Sala Bakunin). El primero da representaciones teatrales y los demás cine. Estas salas proporcionan trabajo para sesenta familias, cuando antes de la guerra la mayoría tenía su trabajo en los espectáculos como una segunda actividad.

[5] Los anarquistas se incautan de 8 locales. Comienzan trabajando 35 profesionales y luego dan  empleo a otros 45 más.

[6] La incautación afecta a 3 locales y trabajan 22 profesionales.

[7] Aquí la socialización afecta a tres locales: el Teatro Principal, el Teatro Calderón y el Teatro Circo. Estos dos últimos pertenecían a sociedades de socorros, las cuales los arrendaban a particulares para sostener con el alquiler las necesidades de los ancianos e inválidos. Los anarquistas expulsan a los empresarios alquiladores, pero incrementa el pago a las sociedades de socorro en un 100%, a la vez que elevan los sueldos de los 57 trabajadores que en la localidad viven del espectáculo, los cuales pasan de 2,25 pesetas diarias a un jornal mínimo de 8,60 pesetas. Y todo ello lo hacen rebajando el precio de la entrada: el cine desciende de 1,25 pesetas a 0,75; y el teatro, de 5 pesetas a 2,50-3 pesetas por butaca. Los gestores de este cambio revolucionario son: Jaime Giner (presidente del Consejo de Administrativo), Francisco Pi (secretario técnico), Adolfo Espí (tesorero), y Pascual Ortega y Rafael Martí (vocales).

[8] En Málaga la socialización se produce en noviembre de 1936,  afecta a 11 locales y se realiza con la participación de la Sociedad de Dependientes de Espectáculos Públicos de la UGT. José María Claver Esteban, El cine en Andalucía durante la Guerra Civil, Sevilla, Fundación  Blas Infante, 2000, Tomo II, pp. 125 y ss.

[9] Recogido por Carlos Fernández Cuenca, La guerra de España en la pantalla, Madrid, Editora Nacional, 1972,  p. 81.

[10] Jesús Hernández, Negro y rojo: los anarquistas en la revolución española, México, La España Contemporánea, 1946, pp. 186-187.

[11] Carrasco de la Rubia, “Nuevos rumbos del cinema español”, Umbral, nº6, 14-VII-1937, p. 13.

[12] Según Fernández Cuenca (op. cit., p. 823), los servicios cinematográficos de la CNT también editaron desde octubre de 1936 y durante dos años un noticiario anarquista denominado España Gráfica (1936-1938).

[13] “La labor del Comité Económico de Cines”, Mi revista, nº31, 10-I-1938.

[14] Archivo Histórico Nacional de Salamanca, PS Barcelona, 1085, 4-VII-1937. Otro documento en esta misma caja (fechado en junio de 1938) habla de 44 producciones. Y el número 1 de la revista Espectáculo de 10-VII-1937 da 43 producciones.

[15] Enrique Gómez, “Los que hacen cinema”, Umbral, 28-VIII-1937, p. 8.

[16] Mateo Santos, Un ensayo de teatro experimental, Caspe, Ediciones de la Consejería de Información y Propaganda de Aragón, 1937, pp. 40 y 41. Posiblemente estas imágenes estén relacionadas con las película del mismo título que Juan Mariné fecha en 1936 y que aparece con el número 852 en Alfonso del Amo (ed.), Catálogo General del Cine de la Guerra Civil, Madrid, Cátedra/Filmoteca Española, 1996.

[17] Carlos Fernández Cuenca, op. cit., p. 129;  Ramón Sala, El cine en la España republicana durante la Guerra Civil, Bilbao, Mensajero, 1993, p.  83.

[18] Espectáculo, nº1, 10-VII-1937, p. 1.

[19] “Nuestro movimiento confederal”, Espectáculo, nº5, 15-IX-1937.

[20] Fundación Anselmo Lorenzo, Carta circular nº2 de la FNIEPE, Archivo de Comité Nacional de la CN 40A.11, 7-IX-1937, p. 4.

[21] Ramón Sala, op. cit., p. 95.

[22] Carrasco de la Rubia, “Nuevos rumbos del cinema español”, Umbral, nº6, 14-VII-1937, p. 13.

[23] Gil Bel, “Responsabilidades de una industria”, Espectáculo, nº2, 30-VIII-1937.

[24] Archivo Histórico Nacional en Salamanca,  PS Barcelona, 1421, 23-IV-1938.

[25] Fundación Anselmo Lorenzo, Archivo del Comité Nacional de la CNT, 38C, 7-XII-1938.

[26] José Iglesias, Informe-Memoria de la Industria del Espectáculos Públicos de Madrid, Madrid, CNT, diciembre de 1937, p. 21.

[27] José Alted, “A la Federación Local de la Industria de Espectáculos Públicos (UGT)”, Castilla Libre, 10-II-1937, p. 2.

[28] Lázaro Díaz, “Actividades cinematográficas del Sindicato Unico de Espectáculos del Centro”, Blanco y Negro, noviembre de 1938, p. 19.

[29] Seguimos aquí el testimonio dejado por A. Polo en 10 páginas manuscritas, las cuales nos han sido cedidas por Julio Pérez  Perucha.

[30] También llamada Fortificadores de Madrid Batallón de fortificadores.

[31] Posiblemente se trate de la película reseñada como A los dos años en Alfonso del Amo (ed.), op. cit., 1996.

[32] De las cuatro películas la más importante es Amanecer sobre España. Se trata de un filme de montaje especialmente pensado para las campañas de SIA en el exterior, de ahí que se hagan copias en francés e inglés. Por ejemplo, Amanecer sobre España, acompañada de Aurora de Esperanza y de conferencias de dirigentes anarquistas, se proyecta en una gira del SIA por Francia. El director y guionista de esta película es Louis Frank, simpatizante norteamericano que ya en 1937 habría rodado Fury over Spain (1937), otro filme destinado a la propaganda en el extranjero y que en Londres se exhibe con la ayuda de la líder anarquista Emma Goldman. Asimismo, dentro de esta línea, también hay que citar A call to arms (1937) y Crime against Madrid (1937), en parte un remontaje de la anterior, que circularon por Gran Bretaña. Ver: Alfonso del Amo (ed.), op. cit., 1996, p. 260. Este Catálogo (pp. 149 y 552) también atribuye a SIA las películas Ayuda a Madrid. Homenaje a Durruti (1937) y Hoy hace un año (1937). SIA, en cambio, sólo reconoce como propias las cuatro películas citadas. Posiblemente, las otras dos se utilizaron en actos organizados por el SIA, pero sin estar financiadas por él, sino por el SUEP de Valencia, donde trabaja un tiempo Manuel Ordóñez de Barraicua, quien dirige para los anarquistas ambos títulos y también Tres puntos de lucha (1937).

[33] Les, “hora del Cinema. El celuloide espera”, Umbral, 26-XI-1938.

[34] En concreto, la cinemateca consta de 60 títulos clasificados en 8 series: dibujos animados, como Bufones antiguos y Exposición canina; películas cómicas, como Un día en la Tierra; películas de cultura general, como Ruta de Don Quijote o Sinfonía del agua; reportajes, como Sed Bienvenidos. Niños españoles a URRS (Dobró pozhálovath, 1937) y Nuevos amigos. Niños españoles en la URSS (Nóvie Tovàrischi, 1937); aviación y deportes, como Arte del vuelo sin motor; ciudades monumentos y paisajes, como Salamanca o En el país de los bretones; historia natural, como Plantas carnívoras; y ciencias, ingeniería e industria, como Motor de explosión de 4 tiempos.

[35] Archivo Familiar de F. Lluch. Citado por Juan Aguilera Sastre, “Felipe Lluch, artífice e iniciador del Teatro Nacional” en AAVV, Historia de los Teatros Nacionales (1939-1962), Madrid, CDT, 1993, pp. 51 y 52.

[36] Archivo General de la Administración, Sección de  Exteriores, “Ofensiva Régimen Español (1946-1952)”, Caja 3.318, 1947.

[37] Archivo General de la Administración, Sección Cultura, Caja 1, 14-IX-1936.

[38] Carlos Fernández Cuenca, op. cit, p. 85.

[39] Julio Peña, Mi vida, Madrid, Astros, 1942, pp. 23 y 24.

[40] Fernando Méndez-Leite, Historia del cine español, Madrid, Rialp, 1965, pp. 382 y 384.

[41] José García, “Cinematografía y Mangancia”, CNT, 4-II-1937, p. 2.

[42] Francisco Agramunt, “Armand Guerra. Agente Secreto”, En domingo, 30-XII-2001, p. 7.

[43] Fundación Anselmo Lorenzo, Archivo del Comité Nacional de la CNT. Signatura 110F. La lista también incluye algunos títulos anticanon, en el sentido de que se proyectan para denunciar su contenido. Así, las películas El Agente Británico (The British Agent, 1934) y Tres lanceros bengalíes (Lives of a Bengai Lancer, 1935) sirven para criticar el imperialismo, mientras el film nazi El despertar de una nación (SA Mann Brand, 1933) muestra desde dentro el peligro del totalitarismo.

Desde Ser Histórico agradecemos a su autor, el profesor Emeterio Diez, que nos haya autorizado para publicar este interesantísimo artículo.

Fuente: https://serhistorico.net/2026/05/20/el-cine-bajo-la-revolucion-anarquista-articulo-de-emeterio-diez/

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 2 Promedio: 5)
✇Portal Libertario OACA

Paseo Okupación: PLaza Xosé Tarrío

Por: Kiko Pavonic

En el año 2009, un grupo de personas inauguró la plaza de Xosé Tarrío, una okupación simbólica de un espacio público, la plaza de Ministriles, para mantener viva la memoria de Xosé, su historia y su lucha. Fue un gesto hacia quienes viven encerrados, un espacio para cuestionar la autoridad y el encierro en todas sus formas. Proyecciones, charlas y debates se han desarrollado en esta plaza a lo largo de estos años, permitiendo el encuentro y el debate de ideas poco rentables para el Poder.

Local Anarquista Magdalena
https://localanarquistamagdalena.org/

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)
✇LibreRed

Decenas de miles de personas toman Madrid en la mayor marcha provida en años para frenar la deriva del aborto en España

Por: P. Aguirre Larrañaga

Miles de personas se manifestaron el pasado 31 de mayo en Madrid convocadas por la plataforma ‘Sí a la Vida’, en una de las mayores concentraciones del movimiento provida en España durante los últimos años. La marcha recorrió el centro de la capital y concluyó en el Paseo de la Castellana, donde los asistentes, de todas las edades y con presencia de numerosas familias, corearon consignas como «Sí a la Vida, no al aborto».

Movilización en un contexto de debate legislativo

La convocatoria, organizada por un conjunto de asociaciones provida, se produce en un momento de intenso debate social y político en España sobre la legislación del aborto. Los organizadores reivindicaron la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural y denunciaron lo que consideran una deriva hacia la banalización del aborto.

Defender la vida no es de derechas ni de izquierdas, es de seres humanos. Hoy Madrid ha dicho alto y claro que la vida es el primer derecho y que no estamos dispuestos a que se silencie nuestra voz,

señaló uno de los portavoces de la plataforma durante el acto central.

La marcha estuvo amenizada con música en directo y globos blancos y azules, colores que identifican al movimiento. Los asistentes portaban pancartas con lemas como «Salvad a los niños no nacidos» y «Mujer, tú eres vida, no muerte». La concentración discurrió sin incidentes y contó con un amplio dispositivo de seguridad.

Una cita anual que marca el calendario provida

La manifestación del ‘Sí a la Vida’ se ha consolidado en los últimos años como la cita anual de referencia para el movimiento provida en España. La edición de este año ha destacado por la alta participación de jóvenes y familias, lo que, según los organizadores, demuestra que la defensa de la vida es una causa que trasciende generaciones.

Los convocantes no han facilitado una cifra oficial de asistentes, aunque fuentes de la organización cifraron la participación en decenas de miles de personas. La marcha contó con el respaldo de varias personalidades políticas y religiosas, y fue difundida a través de las redes sociales con el hashtag #SíALaVida2026.

✇Edición General - El Salto

#LaFarmaVecinal, una iniciativa para “imaginar la ciudad participativa que queremos”

Por: Jose A. Cano
Los colectivos del antiguo Espacio Vecinal de Arganzuela (EVA), sin sede física desde que el Ayuntamiento no renovase la cesión del Mercado de Legazpi, negocian con Cultura la cesión de la antigua Farmacia Militar de Embajadores, una reivindicación que denuncia la falta de espacios vecinales en Madrid

Temas principal: Madrid

Leer artículo completo
✇Portal Libertario OACA

Tiempos aciagos

Por: pegasus

«Hemos preparado una civilización global en la que los elementos más cruciales —el transporte, las comunicaciones y todas las demás industrias; la agricultura, la medicina, la educación, el ocio, la protección del medio ambiente, e incluso la institución democrática— dependen profundamente de la ciencia y la tecnología. También hemos dispuesto las cosas de modo que nadie entienda la ciencia y la tecnología. Eso es una garantía de desastre. Podríamos seguir así una temporada pero, antes o después, esta mezcla combustible de ignorancia y poder nos explotará en la cara».


Carl Sagan (1995), El mundo y sus demonios.

Todo antagonismo, toda resistencia, toda crítica, todo disenso y todo intento sedicioso, hoy puede ser pronosticado en base a la detección automática de patrones de datos. De ahí que la dominación algorítmica pueda anticipar la próxima jugada y «poner el parche antes de que salga el grano». Sin embargo, continuamos esperando la llegada de un futuro distópico sin percatarnos que el procesamiento masivo de datos con fines de control social, de la mano de la revolución acelerada de la técnica, ha consolido esa distopía aquí y ahora. Mientras muchos compañeros continúan perdidos, enfrascados en la lucha inútil contra caducos molinos de viento, el control social absoluto se ha establecido con ayuda de las nuevas tecnologías. Se trata de máquinas de predicción, «cuyo objetivo —según Pariser— es crear y perfeccionar constantemente una teoría acerca de quién eres, lo que harás y lo que desearás a continuación».[1]

Mediante este proceso maquinal, el poder ha invadido los rincones más íntimos de la existencia, incluido el horizonte de lo imaginable. La dominación, a través de las tecnologías de la información y la comunicación, ha penetrado de manera eficaz cada poro del inconsciente colectivo. Así se expande y fortalece, segundo a segundo, cuantificando «likes», «búsquedas», «visitas» y «contenidos». De esta forma extrae una cantidad ingente de información que le permite conocer no solo nuestros gustos y deseos sino el menor malestar en cientos de millones de interconexiones, optimizando la toma de decisiones frente al mínimo descontento sin necesidad de recurrir a una acción enérgica en sentido enfático. Dicho de otro modo, sin alterar la percepción de «libertad» y «autonomía» de la servidumbre digital. Lo que encierra una ironía manifiesta: al no materializarse el poder en su modalidad tradicional, libertad y poder terminan siendo sinónimos. Así, los conceptos de opresión, explotación y alienación se esfuman. Justo cuando más explotación, más alienación y mayor opresión se avecinan.

En la prisión sin muros del poder algorítmico todos se auto-oprimen y se auto-explotan hasta el burnout. Pero nadie, excepto los victimistas, se admite a sí mismo explotado u oprimido. Y, por regla general, quienes militan en esa tendencia siempre han estado más preocupados por el like —enfatizando su papel de mártires a la espera del mesías populista— que en desatar la insurrección. El like, como afirma Byung-Chul Han,[2] «excluye toda revolución».[3] No obstante, vale recalcar que la revolución antiautoritaria ya era cadáver mucho antes de que el like le diera el tiro de gracia.

Desde 1875 Mijaíl Bakunin percibió la fibrilación ventricular de la revolución antiautoritaria. En una carta dirigida a su compañero de lucha Elisée Reclus, el incasable insurrecto dejaba registro de su diagnóstico: «la revolución se ha metido, de momento, en cama, volvemos a caer en el período de las evoluciones, es decir, en el de las revoluciones subterráneas, invisibles e incluso a menudo insensibles. La evolución que se está produciendo hoy día es muy peligrosa, si no para la humanidad entera, sí al menos para algunas naciones […] la hora de la revolución ha pasado, no a causa de los espantosos desastres de los que hemos sido testigos y de las terribles derrotas de las que hemos sido víctimas más o menos culpables, sino porque, para mi gran desesperación, he constatado y constato cada día otra vez, que el pensamiento, la esperanza y la pasión revolucionarios no se encuentran en las masas, y cuando esto ocurre, por mucho que se combata por los flancos, no se hará nada de nada».[4]

Ciento cincuenta años después, el análisis bakuniniano no deja de inquietar a incondicionales y detractores. Lamentablemente, Bakunin falleció «demasiado decepcionado desde muchos puntos de vista»[5] sin poder darle una formulación teórica más acabada a su diagnosis. Empero, los acontecimientos le dieron la razón: la revolución antiautoritaria no solo se metió en cama, sino que falleció de muerte súbita. La Comuna de París sería el último intento de revolución antiautoritaria. Desde entonces a la fecha, todas las revoluciones serían conducidas por la técnica con su consabido desenlace autoritario.[6]

En la década de 1970, Günter Anders afirmó con absoluta convicción que «la única revolución auténtica y global que ha tenido lugar en nuestra época y que, a diferencia de otra, sigue teniendo lugar en realidad como revolución permanente, es la de la técnica, que permanece neutral respecto al sistema, es decir, ha implantado su dictadura por igual aquí y allá, y se mantiene constante incluso tras cambios políticos repentinos, como si nada hubiera ocurrido, o sea, sigue desarrollándose de manera frenética. […] Tal vez las revoluciones conocidas de nuestra época, que en cuanto políticas se presentaron incluso como acciones salvadoras, sólo se hayan travestido y, en el mejor de los casos, sólo se hayan malinterpretado como tales. En realidad, los cambios obedecían a exigencias técnicas».[7]

La evolución («muy peligrosa») que vislumbraba Bakunin en el ocaso decimonónico no fue otra cosa que la incubación del ideal nacionalpopulista que eclosionó en las primeras décadas del siglo XX, dando vida a las revoluciones fascistas (roja, negra y parda).[8] Fue entonces, en el contexto de las tensiones entre socialismo y barbarie, que el «pensamiento, la esperanza y la pasión revolucionarios» volvieron a poseer a las multitudes de miserables, resentidos e indignados que se sumaron eufóricos a la pandemia de socialismos cuartelarios. En medio de esa trama, el culto al futuro y la modernidad tecnológica dieron cuerpo al socialismo bárbaro de los regímenes de dominación total, progenitores de Auschwitz y el archipiélago Gulag.  

De momento, en la tercera década del siglo XXI, con 99% de las personas que residen en occidente dependiendo de que Google Maps o Waze les trace la ruta para escapar del tráfico de las mega urbes o que Spotify les «regale» algo que escuchar para sobrevivir la inercia cotidiana, nos queda claro que cualquier intento por resucitar la revolución antiautoritaria requerirá de los gadgets tecnológicos que sean necesarios para «habitar» dos realidades: la concreta y la digital. Así las cosas, en este escenario de ciencia-ficción, el nuevo «sujeto revolucionario» será la «encarnación» de Gaige, la joven iconoclasta de Borderlands equipada con «Anarquía» y demás «habilidades» de «Caos Ordenado».[9] Una fantasía digna de los juegos en Xbox. En cambio, en la realidad tangible, el «pensamiento, la esperanza y la pasión revolucionarios» se han remasterizado: la revolución fascista ya está en marcha de la mano de la «revolución permanente» de la técnica.

Esto ya ocurrió en las primeras dos décadas del siglo pasado y nada garantiza que no pueda repetirse en versión recargada. Ahora que vuelven a converger el culto al futuro, el fetichismo nacionalista, la idolatría al líder, la fascistización de las multitudes resentidas y el aceleracionismo tecnológico, todo indica que la única revolución posible es la tecnofascista y que su potencial resultante será la recreación del régimen de terror.

Anders vislumbró este escenario. Por eso sugería la identificación de «aquellas raíces que no han muerto tras el derrumbe del sistema del terror de Hitler […] raíces que, siendo más profundas que cualquier otra raíz histórica específica, podrían no haber desaparecido con tal derrumbe. En otras palabras: hay que escrutar aquellas raíces cuya existencia y persistencia hacen posible, e incluso probable, la repetición de lo monstruoso».[10]

Adorno también previno la repetición de lo monstruoso. En una conferencia impartida en 1967, este otro marxiano integrante de la Escuela de Frankfurt, reflexionó sobre la naturaleza del nacionalsocialismo con la mirada puesta en el futuro: «las condiciones que determinan los movimientos fascistas, a pesar del fracaso de estos, siguen vivas en todo momento en la sociedad […] el espectro del desempleo tecnológico anda suelto por el mundo en tal medida que, en la era de la automatización […] las personas que participan en el proceso de producción se sienten ya potencialmente de más […] se sienten ya en realidad potencialmente desempleados».[11]

Medio siglo después, esta percepción se vio reforzada por el tufo totalitario que inundó el ambiente durante la pandemia de SARS-CoV-2. Con la imposición de la «nueva normalidad» se concretaba de manera categórica la última Revolución tecnológica —sin duda, la más acelerada de la historia de las revoluciones— y con ella, cobraba fuerza «el espectro del desempleo tecnológico». En el proceso, en busca de «optimización» y «eficacia», se multiplicaron los artefactos de vigilancia algorítmica, controlando nuestros movimientos con la justificación de «prevenir contagios». Por si fuera poco, los dataístas lograron divorciar al placer del deseo. Todo quedaba sometido al tecnofascismo en curso.

Así lo advertimos a comienzos del 2020. En un texto, escrito a propósito de la pandemia, señalé que la globalización de la enfermedad estaba siendo perversamente utilizada para cambiar las reglas del juego. El «realismo capitalista» —posindustrial y posmoderno— enfrentaba una fase acelerada de mutación tecnológica, consolidando una nueva dominación hiperdigital cuyo principal fundamento eran las Smart cities y los sistemas de Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) e Internet Industrial de las Cosas (IIoT). Ya para entonces atisbamos el afianzamiento «del ciberleviatán con una multitud de súbditos mucho más sumisos que los Minions».[12]

En el mismo tenor, observamos la inminente desaparición del mundo tal como lo conocíamos. La rápida propagación geográfica del famoso virus estaba «instigando una crisis multifactorial de proporciones aterradoras, originada por la abrupta alteración en la continuidad del flujo de mercancías –incluso de insumos y materias primas– y, la consecuente parálisis de los “momentos” –Marx dixit– de la producción».[13] Del mismo modo, adelantamos la llegada de una «tormenta perfecta en el seno de la economía global con efectos inmediatos en la dinámica de expansión y acumulación de capital».[14]

Habíamos detectado una mutación en nuestras vidas de la mano del trabajo a distancia, la enseñanza fuera del acotamiento espaciotemporal de la institución educativa, la imposición del comercio digital, la proliferación de plataformas de servicios y la acumulación de grandes cantidades de datos. No era que fuéramos videntes: estábamos viendo lo evidente. Muchas personas, desde diferentes capillas y múltiples ópticas ideológicas, percibieron el giro y alertaron el avance desproporcionado del poder a través del control algorítmico. No se trataba de la acostumbrada «vuelta de tuerca» del capitalismo tradicional. Tampoco nos hallábamos frente a otro proceso de reconversión programada para brincar la crisis y continuar expandiéndose. ¡No! Estábamos frente a lo impensado. Ante «algo» que interrumpía el curso regular de las cosas. Asistíamos al colapso del «capitalismo realmente existente». La añeja profecía marxiana se materializaba: el capitalismo se autodestruía. Solo que no se hizo pública su defunción.

Bifo —uno de los gurús más enaltecidos de la secta autonomista, devenido en protopopulista de «izquierda»— también oteó el «colapso catastrófico del capitalismo» en plena crisis sanitaria, anticipando «un horizonte de caos, agotamiento y tendencia a la extinción».[15]  En efecto, la pandemia desencadenó una mutación cismática que indujo la debacle del sistema capitalista. Pero, no fue la revolución que Marx y las fuerzas revolucionarias decimonónicas pretendían. El desarrollo orgánico intrínseco de la historia, profetizado por marxianos, anarco-comunistas y anarcosindicalistas, nunca se materializó. Tampoco se constituyó en sujeto revolucionario el «proletariado». Ni vio la luz la anhelada sociedad comunista fruto del conflicto entre las relaciones capitalistas de producción y las fuerzas productivas. En su lugar cobraba vida una revolución sin sujeto que instauró, sin previo aviso, algo diferente. Algo no revelado que remitió al basurero de la historia a «la cosa sin nombre» (Deleuze y Guattari dixit).

Ciertamente, aún no sabemos de qué va este advenimiento. No obstante, percibimos la presencia de un ente incognoscible. Una terrorífica creatura informe —a la manera lovecraftiana— aún en fase embrionaria, que ha sustituido de forma irreversible al «realismo capitalista». Una mutación de la forma de propiedad que, como señala Peter Frase, «cataliza la transformación de la sociedad en algo que no es reconocible como capitalismo, pero que, sin embargo, es tan desigual como este». De acuerdo con las elucubraciones de este leninista posmoderno, editor de Jacobin, lo que se viene consolidando en total anonimato, como una amenaza inminente, «es una sociedad más rentista que capitalista».[16]

Gustavo Rodríguez.

Planeta Tierra, a 15 de mayo 2026.


[1] Vid., Pariser, Eli. (2017) El filtro burbuja. Cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos. Madrid: Taurus, trad: Mercedes Vaquero. Versión digital disponible en: https://archive.org/details/el-filtro-burbuja-eli-pariser-1/page/n9/mode/2up  (Consultado 11/5/2026).

[2] Por supuesto, en este punto y ante mi recurrencia, no faltará quien abandone la lectura o levante la ceja y nos invite a evitar la identificación con los postulados de este teórico, particularmente, después de haber sido galardonado con el premio Princesa de Asturias. Habría que recordar aquí que, desde la primera vez que lo citamos —hace más de una década—, acusamos que se había incorporado al «nutrido elenco de estrellitas de la filosofía pop de la modernidad tardía (junto a Agamben, Espósito, Hardt, Negri, Rifkin, Dloterdik y Zizek, entre otros críticos light del capitalismo postmoderno)». En la misma nota, afirmé que era «un excelente diagnosta de la sociedad contemporánea [que] se niega a echar mano del bisturí e intervenir». Hoy lo reitero. Desde siempre identificamos sus debilidades y carencias, así como su exacerbada religiosidad (que oscila entre el catolicismo confeso y el budismo, pasando por los diversos Taos), sin embargo, esto no me impide recomendar de nueva cuenta su lectura en clave anárquica. Cfr. Rodríguez, Gustavo (2013), La explosión de la rabia: nueva sedición anárquica en el siglo XXI. Santiago de Chile: Internacional Negra ediciones, Nota 5, p.p. 5-6.

[3] Han, Byung-Chul. (2022) Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia. Buenos Aires: Taurus, trad. Joaquín Chamorro Mielke, p. 17.

[4] Lehning, Arthur. (1999). Conversaciones con Bakunin. Barcelona: Editorial Anagrama, trad.del francés: Enrique Hegewiez, p.p. 332-334.

[5] Ibíd.

[6] En este punto, habrá quienes pretendan presentar dos excepciones: la gesta revolucionaria española de 1936-1939 y la revolución cultural de 1968 que inauguró el mayo francés. Sin embargo, en ambos casos la conducción de la técnica es evidente, al igual que su desenlace autoritario.

[7] Anders, Günther. (2011). La obsolescencia del hombre. Sobre la destrucción de la vida en la época de la tercera revolución industrial (Volumen II). Valencia: Pre-Textos, trad. Josep Monter Pérez. p. 112.

[8] Las tres grandes oleadas de nacionalismo revolucionario se registraron a lo largo y ancho de Europa en 1820, 1830 y 1848, dando lugar a nuevos Estados nación. Es de destacar el surgimiento de Italia y Alemania como Estados-nación y el papel preponderante de estos Estados en el posterior desarrollo de nuevos regímenes de dominación total, como el nacional-populismo (fascismo) en Italia y el nacional-socialismo (nazismo) en Alemania.

[9] Para más información puede consultar la enciclopedia de Borderlands en Wiki. Disponible en: https://borderlands.fandom.com/es/wiki/Gaige

[10] Anders, Günther (2010). Nosotros, los hijos de Eichmann. Carta abierta a Klaus Eichmann. Barcelona-B.B.A.A.-México: Paidós, trad: Vicente Gómez Ibáñez. Disponible en línea en: https://archive.org/stream/pdfy-UXc8fDcEzlVVYCa-/7264144-AndersGunther-Nosostros-Los-Hijos-de-Eichmann_djvu.txt (Consultado 13/5/2026).

[11] Adorno, Theodor W. (2020) Rasgos del nuevo radicalismo de derecha. Una conferencia. Madrid: Taurus, pp. 10-12.

[12] Cfr. Rodríguez, Gustavo. (2020) COVID-19. La anarquía en tiempos de pandemia. México: Conspiración Internacional Anarquista, p.p. 3-4.

[13] Ibíd.

[14] Id.

[15]  Berardi, Franco. (2022) El tercer inconsciente: la psícoesfera en la época viral. Buenos Aires: Caja Negra, trad: Tadeo Lima, P.11

[16] Vid., Frase, Peter. (2020) Cuatro futuros. Ecología, robótica, trabajo y lucha de clases para después del capitalismo. Barcelona: Blackie Books.

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 4 Promedio: 5)
✇Portal Libertario OACA

No podrán desalojar nuestras ideas. Un paseo histórico de la okupación en Lavapiés 2006-2023

Por: Kiko Pavonic

*Paseo por la historia de los CSOA en Lavapies (2006-2023)* 

 *Sábado 6 de junio*

 *Salida* Plaza Xose Tarrio

 *Hora* 11:00

«Hemos dejado de ser simples espectadores de nuestras vidas, para empezar a coger el timón y elegir el mundo que queremos…». (Comunicado okupación del CSOA La Eskoba).

En septiembre de 2006 se okupa en Lavapiés La Eskoba. Su asamblea estaba formada por estudiantes en lucha contra Bolonia y personas pertenecientes a otros colectivos que deseaban construir otro mundo en un territorio compartido con proyectos de larga trayectoria como el Laboratorio en el exilio (que mantenía la okupación del Solar de Olivar) y la Eskalera Karakola (que llevaba un año realojada en los locales de la calle Embajadores 52). En junio de ese mismo año, en el marco de la Semana de Lucha Social, Rompamos el Silencio abrió las rejas del histórico edificio de los cines Bogart para denunciar, entre otras cosas, la especulación inmobiliaria y el incremento del precio de la vivienda. El conflicto por el territorio ya no se limitaba a las dificultades para acceder a una casa. Se disputaban dos modelos de ciudad: uno orientado a la rentabilidad urbana, y otro basado en la permanencia comunitaria.

La corrupción urbanística empezó a ocupar el centro del debate público en España, siendo el caso Malaya uno de los más representativos. La ciudad se gestionaba sin tapujos como un negocio, convirtiendo el urbanismo en una herramienta de control social y de revalorización económica. Asambleas y movimientos en torno a una vivienda digna circulaban con rapidez poniendo sobre la mesa la centralidad de la burbuja inmobiliaria con hackeos, acciones y lemas como “No vas a tener casa en la puta vida”.

Este clima impregna las okupaciones en Lavapiés. Pero también se empieza a vivir un recrudecimiento de la represión al movimiento autónomo, una menor tolerancia institucional a la okupación, su criminalización mediática y un incremento de la persecución policial hacia los movimientos sociales. La Eskoba (calle Mesón de Paredes, 15) fue desalojada en 7 meses, La Alarma (calle Sebastián Herrera) permaneció de octubre de 2006 a julio de 2007, el PSOA Malaya (calle Atocha, 49) de  marzo a noviembre de 2008, la Mácula (calle Sebastián Elcano, 14) de diciembre 2009 a marzo 2010. 

«Cinco okupaciones han servido para mucho, pero sobre todo, para hacernos ver las cosas cada vez más claras…no vamos a permitir que sigan invisibilizando el conflicto”. (Comunicado por la okupación de Casablanca).

En abril de 2010 se okupa en la calle Santa Isabel, 21-23 el CSOA Casablanca, un proyecto cuya asamblea quiere abrirse al barrio, rompiendo etiquetas y extendiéndose a los conflictos del territorio en el que se inserta. Recupera la Universidad Popular, aloja colectivos autónomos como Radio ELA y ofrece espacios de apoyo y de asesoramiento como la Oficina de Okupación. Jugó un importante papel, en alianza con la asamblea de barrio del 15M, en la defensa del territorio: (proyectos de okupación para vivienda, paralización de desahucios, lucha de los sinpapeles…) 

En 2012 se desaloja Casablanca. Un mes después se vuelve a entrar en el mismo edificio, rebautizado como CSOA Magerit, pero se permaneció unas pocas horas. A modo de rápida respuesta, en noviembre se recupera el edificio de Mesón de Paredes para alojar el CSOA Raíces, pero las UIP ejecutaron el desalojo cinco meses después.

“solo los peces muertos siguen la corriente del río. No podrán desalojar nuestras ideas”. (Comunicado okupación del CSOA La Eskoba).

La práctica de la desobediencia civil se construye a base de grandes empresas y pequeñas luchas. Así, en mayo de 2013 se abre un nuevo edificio al barrio, el CS(r)OA La Quimera. Se trata de un espacio (Re)Okupado porque el inmueble en el que se ubica albergó en su momento al CSO El Laboratorio 2. La Quimera venía “(…) a continuar la ya intensa trayectoria de okupación en el barrio de Lavapiés, un área del centro de Madrid en pleno proceso de gentrificación (…) que responde a un perfil muy concreto, que en este caso se corresponde con el turismo, los nuevos ricos, y los modernos artistillas y culturetas (…)”. Su ubicación, la plaza de Cabestreros (actual plaza de Nelson Mandela), permitió que este CS(r)OA funcionara como un importante espacio de apoyo solidario a los movimientos sociales de Madrid y a las redes comunitarias del barrio.

Pero no lo hizo solo. Junto a los numerosos colectivos autogestionados que bullían por sus calles, otros proyectos de okupación hacían de Lavapiés un trinchera para la resistencia.

En el año 2009, un grupo de personas inauguró la plaza de Xosé Tarrío, una okupación simbólica de un espacio público, la plaza de Ministriles, para mantener viva la memoria de Xosé, su historia y su lucha. Fue un gesto hacia quienes viven encerrados, un espacio para cuestionar la autoridad y el encierro en todas sus formas. Proyecciones, charlas y debates se han desarrollado en esta plaza a lo largo de estos años, permitiendo el encuentro y el debate de ideas poco rentables para el Poder.

En 2012 la asamblea popular de barrio del 15M okupó un solar en la calle Valencia, 6 frente a la plaza de Lavapiés. Solarpiés nace en pleno corazón de la bestia, para albergar las fiestas autogestionadas del barrio pero va más allá y acaba convirtiéndose en un espacio recuperado para el barrio. Un huerto, varias ferias de libros, asambleas, proyecciones de la Muestra de Cine de Lavapiés y de otros colectivos, jornadas del grupo surrealista de Madrid, son solo algunas de las muchas actividades que se realizaban en esta parcela expropiada por el IVIMA, dos veces okupada por la misma asamblea y finalmente arrebatada por un promotor inmobiliario que inicia el proceso de construcción de un hotel en 2015.

«A los bancos no hay que desearles mal, hay que hacérselo». (Los cuadernos de La Canica. #1 “Expropiaciones”).

Emulando la iniciativa del Banc Expropiat de Gràcia, en Barcelona, en 2016 se okupa el Banco Expropiado La Canica, (calle Huerta del Bayo, 2) situado en una antigua sucursal de Bankia donde la asamblea del barrio negociaba una gran cantidad de desahucios por estafas hipotecarias y otras prácticas bancarias abusivas. Nace para alojar la red de intercambio La Canica y acaba convirtiéndose en un lugar clave para el desarrollo de proyectos como la Red de Economía Solidaria de Barrio (RSEB) o grupos de apoyo mutuo como la PAH y el Sindicato de Inquilinas. Su desalojo, en 2023, supuso el cierre del último CSOA del barrio tras el tras la expulsión, en octubre de 2016 de la Casa Roja en la calle Encomienda 16.

En la actualidad, muchos de estos CSOA han quedado enterrados bajo hoteles, promociones inmobiliarias y procesos de turistificación. Otros permanecen únicamente en la memoria colectiva de quienes participaron en ellos y del vecindario. Pero su huella continúa presente para aquellas que creemos que la ciudad puede ser algo más que un espacio de consumo.

…Conspirar es respirar en colectivo, y no tenemos intención de dejar de respirar… (comunicado de la Asamblea del CSOA La Alarma).

Por ese motivo, os invitamos a asistir a un nuevo paseo por la historia de la okupación en Lavapiés que desde el Local Anarquista Magdalena hemos programado para el próximo sábado 6 de junio. Nuestro objetivo es recordar procesos de luchas pasados y potenciar los presentes, escuchando a algunos de sus protagonistas y aprendiendo de los aciertos y errores.

Local Anarquista Magdalena
https://localanarquistamagdalena.org/

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)
✇lamarea.com

Hablemos de Florentino: el palco del Bernabéu como lugar de discurso oculto

Por: Jose Mansilla

Asistimos, hace unos días, a un espectáculo único y, casi me atrevería a decir, irrepetible: una conferencia de prensa del presidente del Real Madrid Club de Fútbol y del Grupo ACS, Florentino Pérez. Su singularidad estaría basada no solo en el hecho de que hiciera más de 11 años que el empresario madrileño no comandaba un acto de tales características sino, más bien, por algunas de las perlas que dejó escapar durante los aproximadamente 65 minutos que llegó a alcanzar. Críticas a periodistas presentes, amenazas con bajas de suscripciones a medios de comunicación, comentarios machistas, un aire de condescendencia y superioridad sostenido o una casi insoportable sensación de impunidad ante cualquier expresión pasada, presente o futura, poblaron su exótica comparecencia ante los medios de comunicación.

La actitud general, tanto de los periodistas como de la opinión pública ante la situación pasaba, por momentos, casi por segundos, de la sorpresa absoluta a la confirmación de una marcada personalidad que era descrita por algunos como autosuficiente, altanera y desdeñosa ante la oposición y la crítica.

Para algunos, los prejuicios hacia un tipo de figura que representa el éxito en lo simbólico, lo social y lo económico, se veían confirmados –los ricos, ya se sabe, son personas altivas que se rodean siempre solo de pelotas y conseguidores–, mientras que, para otros, entre los que me incluyo, nos encontraríamos, de nuevo, ante la necesidad de plantear un estudio sistemático y científico sobre el grupo social al que Florentino Pérez representa: las élites.

Con señaladas excepciones, la antropología y la sociología españolas han dedicado poco tiempo y espacio al estudio de este singular colectivo. La aparición de algunas publicaciones recientes, como la del sociólogo Andrés Villena Las élites que dominan España (Libros del KO, 2026) o El Estado pesebre. Una historia de las élites españolas (Ediciones Paseo, 2025), del historiador Carlos Arenas Posadas, serían algunos de estos escasos ejemplos.

También cabría destacar, aunque desde una perspectiva más periodística o ensayística, las obras del reportero de El País Cristian Segura, Gente de Orden. La derrota de una élite (Galaxia Gutenberg, 2021), o Quiero y no puedo. Una historia de los pijos de España (Blackie Books, 2024), de la periodista Raquel Peláez. Pero poco más, excepto alguna obra que se ha quedado antigua y algunos artículos académicos publicados aquí y allá.

La dedicación al estudio de las élites es mucho mayor, quizás debido a las enormes desigualdades estructurales que presentan sus sociedades, en América Latina, donde principalmente la sociología lleva décadas poniendo el foco en los comportamientos, tipología de relaciones, espacios propios y sistemas de prestigio de las élites regionales. En Europa, cabría destacar el papel del sociólogo Pierre Bourdieu, que en su obra La distinción. Criterios y bases sociales del gusto (publicada en castellano por Taurus en 1998) creó un marco teórico específico que ha permitido el estudio de las relaciones y el campo de acción de las élites francesas y globales.

La antropología tiene, en este ámbito, una asignatura pendiente. Esto podría deberse a varios factores, entre los que podríamos citar su vinculación inicial con las sociedades denominadas primitivas. También entran en juego la etnografía como metodología específica de la disciplina, mucho más proclive a aplicarse a marcos abiertos que a cerrados, como los de las élites; el propio carácter elitista de los primeros investigadores, así como el acompañamiento colonial que tuvo, desde sus inicios, la antropología como ciencia.

Podría deberse, por añadidura, a su especialización en grupos minoritarios, subordinados, sobre los cuales se ejercía el poder, y no sobre aquellos que lo ejercían; al cierto carácter estanco y a la especialización de las ciencias sociales, donde la antropología pareció dejar en manos de la sociología el estudio de las estructuras sociales, el sistema de clases o las relaciones entre grupos, etc. Sin embargo, más que una falla, este conjunto de razones podría tomarse, más bien, como un aliciente para entrar en el campo inexplorado del estudio de las élites, tanto más cuanto las sociedades actuales parecen deslizarse sobre una pendiente marcada por el incremento de la desigualdad y de un ejercicio de poder tecnocrático y tecnopolítico.

La antropología, en este caso, no parte de cero. Si bien es cierto que su objeto de estudio principal no ha sido, de forma destacada, este grupo social, las mismas herramientas –la etnografía– como sus marcos teóricos referenciales, bien afinados, podrían ser de perfecta utilidad ante una aproximación y análisis de las élites, y el caso de la rueda de prensa de Florentino Pérez nos recuerda, y nos sirve de ejemplo, precisamente de esta posibilidad.

Han sido numerosas las voces que, tanto desde la política, como desde el periodismo –caso destacable el de Fonsi Loaiza en su conocida obra Florentino Pérez, el poder del palco (Akal, 2022)– han destacado el papel que determinados espacios juegan en los entramados del poder. En este caso, el del palco del Real Madrid CF, un lugar de acceso altamente restringido donde se hacen y deshacen propuestas políticas, iniciativas empresariales, relaciones y negocios, se pactan acuerdos y desmontan conflictos, entre las principales élites sociales, políticas y económicas del país, aunque con una presencia destacada de las ubicadas en la capital del Reino, Madrid. Pues bien, la antropología ha destacado la importancia de este tipo de sitios reconociéndolos como lugares de discurso oculto.



Para el político y antropólogo James C. Scott, estos espacios serían «aquellos lugares donde ya no es necesario callarse las réplicas, reprimir la cólera, morderse la lengua y donde, fuera de las relaciones de dominación, se puede hablar con vehemencia, con todas las palabras». Esta acepción de lugar de discurso oculto estaría, como puede observarse, vinculada a grupos y colectivos dominados, no a los dominadores, si bien bastaría con darle la vuelta y pensar en ellas precisamente como aquellos espacios donde los que no se muerden la lengua son las élites para que fuera útil a nuestros objetivos. Esto nos permitiría entrar al análisis y estudio de este tipo de emplazamiento como lugares apartados, sin vigilancia o control, no ajenos tanto a la represión de los dominadores sino, más bien, a la observación y examen de los dominados.

Son, bajo esta consideración, espacios profundamente antidemocráticos donde se llevan a cabo acciones y se toman decisiones que, posteriormente, tienen repercusiones en una sociedad teóricamente moderna y democrática. Pero, además, este tipo de lugares atrae y contiene personas que comparten experiencias similares en el ejercicio de la dominación, esto es, son espacios homogéneos, guetos de clase, capital social y simbólico similares, que articulan, reproducen y distribuyen el poder. Son, por tanto, espacios que generan culturas propias que han escapado y escapan al control de los dominados. Al contrario que los tradicionales lugares de discurso oculto –bares, tabernas, iglesias, bibliotecas, fábricas, etc.– que habrían sido objeto de examen e inspección por parte de las élites, estos han escapado a cualquier tipo de transparencia y control.

Un acercamiento etnográfico, por tanto, no solo se aparece como necesario, sino también como pertinente al contar con unos marcos analíticos iniciales que permitirían entender el qué, cómo, para qué y por qué de estos lugares. Caso más complicado es el acceso directo, ya que las élites siempre han sido celosas de sus secretos, pero que sea complicado no significa que sea imposible. O que deba hacerse de forma directa e in situ, como el caso de la reciente presentación en público de Florentino Pérez dejó en evidencia. Pensar en estos lugares –el palco– como lugares de discurso oculto permitiría entender que la personalidad de la figura del presidente del Real Madrid no es exótica, singular o excéntrica, sino que simplemente no está estudiada, por cuanto no están estudiados los espacios en los que se mueve el grupo social al que el también presidente de ACS representa. Examinando el palco del Bernabéu, por tanto, podremos seguir hablando de Florentino y de las élites.


Jose Mansilla es antropólogo urbano y profesor en la Universitat Autònoma de Barcelona.

La entrada Hablemos de Florentino: el palco del Bernabéu como lugar de discurso oculto se publicó primero en lamarea.com.

✇lamarea.com

Creer a las víctimas de pederastia: “Cuando lo conté, a los 11 años, me echaron una reprimenda tremenda; me dijeron que era una invención”

Por: Olivia Carballar


Puedes leer el dossier completo sobre la violencia sexual en la infancia y adolescencia adquiriendo aquí tu ejemplar de La Marea.
 También puedes suscribirte para recibir nuestras revistas en tu buzón.

Hace apenas un par de años, Robert Thacker, autor de la biografía de la Nobel de Literatura Alice Munro, se vio obligado a explicar por qué no había incluido en ese libro, publicado en 2011, un episodio muy importante en la vida de la canadiense. El episodio en cuestión lo hizo público en un periódico una hija de Munro, Andrea Robin Skinner, dos meses después de la muerte de la escritora: «A la sombra de mi madre, un icono literario, mi familia y yo hemos ocultado un secreto durante décadas. Ha llegado el momento de contar mi historia». En realidad, Andrea ya la había contado hacía años a su familia, quien tenía que haberla protegido y no lo hizo. «Mi padrastro abusó de mí. Mi madre se quedó a su lado», tituló aquel artículo en Toronto Star en 2024. Ni siquiera una condena al agresor, según explicó Andrea, logró romper el silencio al que su familia la había sometido durante décadas. 

La historia de Andrea Robin Skinner es la historia de tantos niños y niñas que se siguen contando y no se creen hoy en todo el mundo, en España, en tu barrio, en tu propia casa; que se cuentan y no pasa nada. O que incluso continúan sin contarse. Es la historia de tantos y tantos agresores bien reputados, bien vistos, que dicen, en los pocos casos en los que son juzgados, que no es verdad o que fue la niña o el niño quien los sedujo; agresores que entran en el cuarto de su hijo por la noche y le ponen el mejor de los desayunos por la mañana, que siguen delinquiendo amparados por la impunidad, por el mirar para otro lado. Es la misma historia de tantas y tantas familias que se rompen por un delito que continúa siendo un tabú, algo muy fuerte, tan asqueroso, tan perverso, que no entra en cabeza humana. Pero que existe, que lo cometen hombres, familiares y conocidos en su mayoría. No son monstruos, ni psicópatas, no tienen diagnosticada enfermedad alguna. 

 «Eso es, es eso. Nunca es tarde para hablar de ello. No es Epstein, son las casas, es lo que está pasando hoy en las casas», dice hoy desde Sevilla María, una niña ya adulta como Andrea Robin Skinner. María usa este nombre porque no quiere revelar su nombre real, y asegura que su familia está rota porque contó que un familiar cercano la había estado agrediendo sexualmente cuando era una niña. Esta sentencia de 2023, que condena al tío de una pequeña como María, confirma que no estamos ante casos aislados: «La menor explicó que no lo hizo antes –contar que su tío la agredía– porque tenía miedo a que no la creyeran, y porque pensaba que al revelarlo la familia se iba a romper, como ocurrió cuando se supo. Es algo repetitivo en estos casos».

María afirma que en su grupo de terapia, en el 90% de los casos no tuvieron apoyo familiar: «La respuesta sobre cómo respondían las madres era muy similar, hemos sido repudiadas, no hemos tenido apoyo real y práctico», dice en un pasaje que recuerda, a su vez, a la interpretación de Belén Rueda en No tengas miedo, una película dirigida por Montxo Armendáriz en 2011. La niña –Michelle Jenner– se lo cuenta una y otra vez a su madre, pero la madre, que puede representar también a la sociedad, no quiere creerla, no quiere asumir que eso que está narrando su hija se está produciendo, que sea el padre el que lo está cometiendo, o quizá no puede asumir el error de no haberla protegido. 

Esa es otra cuestión que se repite, el perfil (o no perfil) del agresor, porque cualquiera puede serlo. Todas las encuestas realizadas hasta el momento, todos los colectivos que trabajan en este asunto, lo confirman: en torno al 80% de este tipo de violencia se da dentro de la familia o entornos muy conocidos.

«Serán imaginaciones tuyas», concluye la madre sobre lo que le cuenta su hija en la película de Armendáriz, como suele pensar la sociedad ante los casos reales. «Cuando yo lo conté, dos años después, cuando tenía 11 años, me llevé una reprimenda tremenda, me dijeron que aquello era una invención», dice Francisco, hoy con 43 años. Cuenta que en su caso fue un vecino. «No se quiere ver porque faltan herramientas y se tiene miedo al conflicto. Y en nuestra sociedad los abusos sexuales a menores es algo que tenemos bastante asimilado, sabemos que pasa, pero cuando pasa y lo tenemos delante de nuestras narices nos resulta tan espantoso que preferimos mirar para otro lado antes que abordarlo y denunciarlo», prosigue. 

Desde la Fundación ANAR parten de una máxima: «Siempre tenemos que creer a los niños, niñas y adolescentes, hay que darles un espacio, decirles que no les vamos a juzgar, que la culpa la tiene el agresor, y tener oídos para esos niños», explica Shauri Molina. En el 9,4% de los casos atendidos, tuvo que intervenir el departamento jurídico; y en el 9,3%, hubo una coordinación con entidades externas para proteger a esos niños.  

Porque otra supuesta explicación que se esgrime para no mirar es culpar a la víctima: «Serás una puta», le dijo una madre a su hija con 12 años cuando le contó lo que le hacía su padre: «¡Pregúntaselo a tu marido, papá me está tocando y va a mi cuarto todas las noches por mí!». «Imagínate qué ganas tienes tú de hablar de esto», explica la terapeuta Eva Medina ante este caso que trató. El problema, como analiza, es que un niño no imagina lo que no ve, no fantasea con lo que no conoce. «O lo ha visto o se lo han hecho, y en ambos casos es delito», dice. Y se llama pederastia –continúa– por muy dura que suene la palabra: «Es fuerte, pero es la realidad. Una persona que abusa de un menor es un pederasta, sea el padre, el hermano, el tío, la madre o Perico el de los palotes». 

El segundo marido de Alice Munro agredió sexualmente a Andrea cuando ella tenía nueve años. La niña hizo llegar el caso a su padre, que se quedó de brazos cruzados: «La incapacidad de mi padre para tomar una decisión que me protegiera me hizo sentir que yo no formaba parte de ninguna de las dos familias. Estaba sola». La violencia continuó hasta que llegó a la pubertad. Años después, con veintitantos, se lo contó a su madre, aprovechando que había escrito uno de sus cuentos de premio sobre una niña que se suicidó tras ser agredida por su padre. Fuera de la literatura, en la vida real, ante el caso de su hija, Alice Munro también se cruzó de brazos: «Reaccionó exactamente como me temía que haría, como si se hubiese enterado de una infidelidad». 

A lo máximo que llegó, según narra Skinner, fue a hablarle sobre otros niños con los que este hombre mantenía «amistades», como si la traicionada hubiera sido ella, la esposa. «¿Se dio cuenta de que estaba hablando a una víctima y que yo era su hija? Si lo hizo, yo no lo sentí. Cuando intenté decirle cómo el abuso de su esposo me había causado daño, se mostró incrédula». Andrea, que ahora ayuda a personas que han pasado por su misma situación, rompió la relación con su madre cuando nacieron sus hijas. Ella sí tuvo claro que nunca iría con ellas allí donde el agresor estuviera.

Gerald Fremlin, el segundo marido de Munro, el padrastro de Andrea, el agresor, fue condenado en 2005 después de que Andrea, la hija de Alice Munro, la hijastra, la víctima lo denunciara ya mayor: dos años de prisión provisional y una orden de alejamiento de menores de 14 años. Fremlin era ya octogenario. Murió en 2013 y, hasta ese momento, Munro, la madre de la víctima, permaneció al lado del agresor. ¿Por qué no incluyó este episodio, aun conociéndolo, aun con sentencia condenatoria, el biógrafo de la premio nobel? ¿Qué motivo expuso para no hacer nuevamente nada, para cruzarse de brazos ante esta historia? «Yo lo veía como un asunto familiar privado», justificó.

Detrás de ese argumento se ha escondido históricamente uno de los principales problemas a la hora de afrontar –y prevenir– la violencia sexual contra los niños, niñas y adolescentes: lo que le hizo el padrastro a la hija de Alice Munro no es un caso aislado, como tampoco lo es lo que le hicieron los curas pederastas a sus víctimas, ni lo que un tío, un primo, un padre o un abuelo siguen haciéndole a muchos niños y niñas hoy en sus casas, igual de pederastas que estos curas; o lo que los actualizados agresores sexuales continúan haciendo a estas personas vulnerables a través de las pantallas. Lo que les ha pasado históricamente a los niños y niñas, como María o Francisco, y sigue ocurriendo hoy, lo que hacen los agresores sexuales con estos niños y niñas, es un delito público derivado de un problema social estructural, de salud pública, como indican los especialistas consultados.

La entrada Creer a las víctimas de pederastia: “Cuando lo conté, a los 11 años, me echaron una reprimenda tremenda; me dijeron que era una invención” se publicó primero en lamarea.com.

✇Portal Libertario OACA

«Recuperar la dignidad» o lo que esconde el conflicto del sindicato médico

Por: pegasus

Tras varios meses de convocatorias semanales de huelga por parte del sindicato CESM y otros colectivos médicos, en la que se mezclan una serie de reivindicaciones muy difusas (“recuperar la dignidad profesional”); con otras más concretas: estatuto propio al margen del resto de categorías; acabar con las guardias de 24 horas; mayor remuneración de las horas de guardia; es indispensable realizar una serie de puntualizaciones:

-El sindicato CESM es un sindicato corporativo, que participa en los procesos de elecciones sindicales, y aunque pretende representar a todo el sector médico del SNS (unos 180.000 facultativos), parte de ellos están organizados en sindicatos no corporativos, o en ninguno.  

-El Estatuto Marco (E.M.) es el instrumento reglamentario por el que el Estado establece las relaciones laborales de los más de 770.000 trabajadores de diversas categorías profesionales, de los diferentes servicios autonómicos de salud. Dicho E.M. ha sido negociado con los sindicatos “más representativos”[1] que forman la “Mesa del ámbito estatal de sanidad”, de la que no forma parte la CESM al no haber alcanzado los votos necesarios, a pesar de que el personal médico supone casi el 24 % de la plantilla total. A pesar de ello, la CESM exige una mesa de negociación específica y al margen del resto de los trabajadores del SNS.

– Es cierto que las modificaciones del E.M. aprobadas por estos sindicatos con el Gobierno central no abordan ninguno de los problemas reales del sistema sanitario, ni a nivel de plantillas, ni de atención sanitaria. Como novedades, solo establece la prohibición de que cargos intermedios y personal directivo (jefes de servicio), no puedan trabajar en la privada y que las jornadas de trabajo diarias no sean de más de 17 horas en total, sumando jornada ordinaria y continuada.

Desde CAS creemos que en estos meses no se han abordado los problemas que llevan décadas lastrando el funcionamiento del SNS, y que tendrían en gran parte solución partiendo de solo dos medidas que históricamente han venido siendo evitadas, tanto por los sindicatos médicos, como por el Ministerio de Sanidad:

1) Supresión del actual sistema de guardias e instauración de turnos para el personal médico de hospitales. Las guardias de 24 o 17 horas son un riesgo para la salud de los pacientes y la de los propios profesionales, por tanto, se deberían de suprimir[2]. Como es necesario mantener la atención las 24 horas del día, no es posible aceptar que las guardias se puedan hacer de “forma voluntaria” como pretende la CESM, ya que podrían quedar sin cubrir y por tanto los pacientes quedar sin atención.
Proponemos que se instaure un turno de tarde para el personal médico de hospitales (como tienen actualmente el resto de profesionales del SNS, y los propios médicos de atención primaria), lo que acabaría con la penosidad de ese modelo, ya que solo sería necesario cubrir como guardias las 10 horas entre las 22 y las 8 horas, lo que permitiría:

– Acabar con la penosidad de ese sistema estableciendo además el mismo modelo de jornada para todos los profesionales del SNS.

-Ampliar las plantillas médicas en los hospitales, en aquellas especialidades que sea necesario, para cubrir ese nuevo turno, evitando la emigración de profesionales médicos cuando acaban la formación, fuera del país o al sector privado. Este hecho es importante ya que la mayoría de los médicos se forman durante 10-11 años en el sector público, lo que nos cuesta unos 300.000-350.000 euros por cada médico. No tiene sentido realizar ese gasto público y que se pierdan esos recursos.

– Mantener la actividad ordinaria de los hospitales en horario de tarde, utilizando todos los quirófanos, consultas y recursos tecnológicos al 100 por 100, lo que permitiría reducir las listas de espera y haría innecesarios los actuales conciertos privados[3], auténtico cáncer del sistema.

– Eliminar las “peonadas/autoconcertación” médicas (entre 390-550 brutos por cada tarde, unas 4-5 horas), dado que esa actividad la harían los nuevos médicos del turno de tarde en jornada ordinaria, y no se pagaría como actividad extraordinaria, como ocurre actualmente.

– La supresión de las guardias de 24 y 17 horas, permitirá que muchos médicos que ahora mismo están haciendo seis o más guardias al mes, puedan completar su jornada ordinaria anual actual[4], que en algunos casos no están cumpliendo.

– Otra de las quejas es que las horas de guardia no cotizan para jubilación, pero es exactamente igual que el resto de jornadas no ordinarias que realizan el resto de trabajadores.

2) Prohibición de actividad en la privada. Algo absolutamente básico. ¿En qué empresa un ingeniero puede trabajar por la tarde en la competencia?Tras cuarenta años de Ley General de Sanidad, es indiscutible que tanto los conciertos (artículo 90 de la LGS, que permite la derivación de actividad pública “rentable” a los centros privados), como los convenios singulares (artículo 67 de la LGS que permite que millones de personas sean atendidas por centros privados, en lugar de construir los centros públicos necesarios), solo han servido para trasvasar dinero público a los centros privados a la par que para debilitar al SNS. Convenios y conciertos se deberían de reducir drásticamente con tendencia a desaparecer. La optimización de los recursos propios del SNS haría imposible esta hemorragia y supondría un ahorro económico importante para las arcas públicas, así como la supresión de los conflictos de interés.

Frenando la derivación a la privada de las actividades “rentables” y cubriendo a toda la población desde centros estatales, aparte de aplicando un sistema de exclusividad para que los médicos del sector público no trabajen en la privada, muy pocos centros privados podrían sobrevivir.

Algunas puntualizaciones que el sindicato médico debería de contestar.

– El sindicato médico está contra las guardias de 24 horas. Ya que es necesario mantener la atención las 24 h/365 días del año, ¿cuál es su propuesta? Más allá de propuestas imposibles (“voluntariedad de las guardias”), e incrementar el precio de la hora de guardia (muy variable entre comunidades autónomas[5]), el sindicato médico no propone nada más.  ¿El problema es entonces el dinero? ¿Si se sube el precio de la hora de guardia, desaparece el problema? En base a lo ocurrido en otros conflictos históricos, que han desaparecido al poner la Administración dinero encima de la mesa, ese parece ser el problema, algo difícil de defender públicamente por la CESM en un contexto de crisis como el actual, que muy posiblemente empeore debido al conflicto por los recursos energéticos al que estamos asistiendo, y los anuncios de Alemania para recortar el gasto sanitario público y reducir las pensiones.   

– Si se suprimen las guardias de 17 o 24 horas podrían reducirse los salarios. Las guardias actuales (3-5 guardias al mes) pueden suponer entre el 30-50% del sueldo mensual de un médico (sobre 3.000 euros al mes en nivel 2), que sube hasta 4.500 euros con ese número de guardias.  A partir de 5 guardias al mes los salarios pasan a ser de unos 5.500 euros al mes o más. Como contrapartida la desaparición de las guardias de festivos de 24 horas, implicará la necesidad de trabajar dos fines de semana en vez de uno al mes. ¿estaría de acuerdo con esto el sindicato médico?

Si se crea un segundo turno de tarde para el personal médico de hospitales desaparecen las peonadas o autoconcertación. La existencia de un turno de tarde haría innecesarias las peonadas/autoconcertación, que como hemos explicado supone unos ingresos muy importantes para parte del personal médico de hospitales. ¿estaría de acuerdo con esto el sindicato médico?

– ¿Es penoso encadenar jornada ordinaria con peonadas o con trabajo en la privada? Es sumamente curioso que los sindicatos médicos no hablen de la penosidad que supone encadenar, tras una jornada ordinaria de 7 horas, jornadas de 4-5 horas para hacer peonadas o incluso, encadenar actividad en centros privados, incluso tras salir de guardia en el sector público. Lo más consecuente es que, por la dignidad de la profesión médica, reivindicaran la prohibición absoluta de encadenar este tipo de actividad.

– ¿Es digno para la profesión médica colaborar con el proceso de privatización de la sanidad?

Los sindicatos médicos llevan guardando silencio durante las casi cuatro décadas que lleva en marcha el proceso de privatización. Nunca se han posicionado en contra. Y esto lo deben de conocer los médicos jóvenes que están apoyando el conflicto. Tampoco han denunciado los “incentivos perversos” que se llevan aplicando en los hospitales privatizados de modelo concesión y que ellos conocen perfectamente al tener en ellos representantes sindicales, desde Alcira ya en 1999, hasta Torrejón recientemente, pasando por experimentos privatizadores como los centros de atención primaria de Cataluña (EBAS). Es más, ahora amenazan con poner en marcha una iniciativa legislativa popular para lograr un estatuto propio, pero boicotearon la ILP para la Recuperación del Sistema Nacional de Salud que se lanzó en 2.021.  ¿Dónde queda la dignidad de la profesión?

¿Realmente necesitamos formar más médicos o necesitamos mejorar las condiciones laborales en el SNS?

Estamos formando más médicos que nunca, sin embargo, parte se marchan a la privada porque se les retribuye mejor y se les permite, en muchos casos, cotizar como autónomos (jornada de 8 horas 500 euros, 1.500 día). Pero en la privada no se trabaja mejor que en la pública, el ritmo es frenético y es conocido que se incumplen estándares básicos de seguridad en aras de incrementar los beneficios de la empresa y los propios, lo que al parecer no parece molestar al sindicato médico. Lo sensato sería mejorar las condiciones laborales del sector estatal (y sobre todo las de los MIR), el que mejor resultados de salud consigue.

– ¿Se está manteniendo el conflicto de forma artificial? La reciente dimisión de la presidenta del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina, y su denuncia de que en privado el sindicato médico admite que las reivindicaciones son imposibles, que el acuerdo les gusta, pero no saben cómo venderlo, llegando a afirmar que “Me avergüenza ver cómo sí se han alcanzado acuerdos que eran positivos para los médicos, pero por los sindicatos querer ser los protagonistas, no se han llevado a cabo. Me avergüenza ver a residentes sacrificar una semana de sueldo por una lucha y que los que tienen que llevar a cabo esa lucha no lo hagan mirando por esos profesionales, sino por sí mismos. Y me avergüenza seguir alimentando esta patraña[6], supone un golpe a la línea de flotación de la estrategia del sindicato médico, cuya respuesta ha sido la descalificación de dicha persona.

Para finalizar, tenemos que reconocer que sí hay un punto de encuentro entre la ministra de Sanidad y el sindicato médico: su interés en mantener la privatización del SNS y su deterioro. La primera porque plantear la derogación de las leyes que permiten la privatización, como defendía tímidamente cuando estaba en la oposición, supondría su cese inmediato ya que es una línea roja que el PSOE ha impuesto a los diferentes gobiernos “progresistas”, por lo que la ministra podría verse obligada a solicitar de nuevo el bono social térmico[7]. Los segundos porque forma parte del espíritu del sector más rancio de la profesión médica su apoyo histórico al sector privado y su silencio de décadas ante la destrucción del SNS.

https://www.casestatal.org


[1] CSIF, FSES, CC. OO., UGT y CIG.

[2] De cualquier forma, es muy diferente la penosidad de las guardias. No es lo mismo una guardia de puerta de urgencias, o de un anestesista, a la de otras especialidades, que suelen ser más tranquilas (oftalmología, urología, neurocirugía…)

[3] En 2023 el gasto en remuneración de personal en el SNS era de 42.930 millones de €, mientras que el gasto en conciertos privados ya suponía 9.800 millones de €. Dedicar esos casi 10.000 millones de € a contratación de personal médico en lugar de traspasar ese dinero a empresas privadas, supondría por ejemplo crear 60.000 plazas de medicina, 60.000 de enfermería, 30.000 de TCAE y 30.000 de celador. 

https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/docs/EGSP2008/egspPrincipalesResultados.pdf

[4] Cuantas más guardias se hacen, menos jornada ordinaria puedes realizar. Cuando realizas una guardia de 17 horas (unidas a tu jornada ordinaria, son 24hs), no puedes realizar tu jornada ordinaria del día siguiente, por lo que cuantas más guardias realices (por necesidades del servicio o por voluntariedad), menos jornadas ordinarias puedes realizar. Al no tener jornadas ordinarias en fin de semana (los médicos libran sí o sí los sábados y domingos que no trabajan), se puede llegar a dar el caso de no cumplir las horas establecidas anuales.

[5] Precios hora de guardia. En Madrid 21 euros hora entre semana y 24 euros hora festivos. Las guardias de 24,25, 31 diciembre, 1 y 6 de enero se pagan al doble, lo que en una guardia de 24 horas pueden ser 1.000 euros. En País Vasco serían unos 32 euros /hora entre semana.

[6] https://archive.ph/I4WKN#selection-481.0-481.408

[7] https://www.eldiario.es/madrid/familia-monica-garcia-cobra-bono-social-vicepresidente-ayuso_1_10036145.html

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 1 Promedio: 5)
✇lamarea.com

Cuando no hay emergencias para las emergencias: “Se han apagado los ordenadores. Desalojad el pasaje”

Por: Fermín Grodira

“Tenemos que desalojar las salas. Donde os quedéis, ahí os habéis quedado. No podemos hacer nada. Se han apagado los ordenadores y desalojad el pasaje. Gracias”. Esta es la llamada de emergencia del puesto de mando en València Sud –a la que ha accedido La Marea– que recibieron todos los maquinistas de todas las líneas ante la inundación que sufrieron sus instalaciones a las 19:45 horas del 29 de octubre de 2024, el peor día de la dana.

El Control de Tráfico Centralizado (CTC) está al sur del nuevo cauce del río Turia y a unos 1.200 metros al norte del barranco del Poyo, que al desbordarse inutilizó las instalaciones. Además, este puesto de mando no estaba duplicado en València, lo que permitiría una actuación en caso de una emergencia como la que estaba ocurriendo aquel día.

Ese 29 de octubre de 2024, en el puesto de mando estaba el secretario autonómico de Infraestructuras, Javier Sendra, quien a las 19:34 llamó a Carlos Mazón, el entonces presidente de la Generalitat, para avisarle de que estaba siendo inundado por el desborde del barranco del Poyo. Esta llamada llevó a Mazón al Centro de Coordinación Operativo Integrado (Cecopi) la tarde de la dana tras su larga sobremesa en el restaurante El Ventorro, según publicó elDiario.es.

Desde Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) han confirmado a La Marea que entre las 19:00 y las 19:30 les llegaron avisos de inundación en Paiporta, Picanya y Torrent y se dio la orden de parar los trenes que circulaban por esa zona, pero se mantuvo la circulación en València ciudad. Eso cambió al inundarse el centro de mando, desde donde se dio la orden de parar al no funcionar los ordenadores, como recoge el audio.

Para las 20.21, el puesto de mando de FGV quedó totalmente anegado. Los trabajadores tuvieron que salir de la sala y subieron a las plantas superiores para evitar morir ahogados, indican desde FGV. Todo el personal que se encontraba en las instalaciones, además de pasajeros, pasó toda la noche en la primera planta, incluido Javier Sendra.

La falta de un sistema de control supone que los trenes circulan sin semáforos, a ciegas, pudiendo provocar colisiones y accidentes. Y, en efecto, no había un sistema duplicado en València, pero tampoco, por ejemplo, en el Metro de Bilbao hasta 2025, cuando se inauguró el puesto redundante que permite mantener el servicio activo, “en las mismas condiciones, en el caso de que el Puesto de Mando Centralizado (PMC) actual quede inoperativo”.

Aunque son casos muy diferentes, el accidente de Adamuz también ha puesto en evidencia la falta de mantenimiento de las infraestructuras: según ha determinado el último informe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) el descarrilamiento pudo deberse a la rotura de un carril.

Reconstrucción del puesto de mando

La llamada en València ordenó la detención de 68 trenes y tranvías, contactados mediante el dispositivo tren-tierra y telefónicamente, “en una estación que reuniera las debidas condiciones de seguridad”. Se realizó desde la planta baja que ocupaba el puesto de mando en la sede central de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) y que acogía, además del puesto de mando de todo Metrovalencia, talleres, varios edificios de mantenimiento, oficinas y la estación València Sud de las líneas 1, 2 y 7. 

El destrozo del puesto de mando de la red de Metrovalencia llevó a su instalación provisional en talleres Machado, al norte de la ciudad, frente al Estadi Ciutat de València del Levante Unión Deportiva. La Generalitat ha destinado más de 23 millones de euros a la reconstrucción de la sede central de FGV afectada por la dana. Más de tres millones de euros se han destinado a instalar el nuevo puesto de mando en talleres Machado y restaurar el CTC en València Sud.

El nuevo puesto de mando principal se ubica ahora en la primera planta y las oficinas en la planta baja. No se recuperó el servicio de trenes en València Sud hasta el 27 de junio de 2025, indican desde FGV. Hasta este mismo mes de abril no se ha dado por finalizado el proceso de reconstrucción, con la reincorporación completa del personal de oficina.

La entrada Cuando no hay emergencias para las emergencias: “Se han apagado los ordenadores. Desalojad el pasaje” se publicó primero en lamarea.com.

✇lamarea.com

Las reivindicaciones del Primero de Mayo: más salarios, más vivienda y más paz

Por: La Marea

Salarios, vivienda y paz. Son las tres palabras clave en este Primero de Mayo, marcado por la inestabilidad mundial. «En un contexto global de guerra y deshumanización, que camina de la mano del crecimiento del fascismo de la extrema derecha internacional, vemos cómo la apropiación por la fuerza de los recursos y territorios ajenos nos retrotraen a las políticas belicistas de principios del siglo XX», denuncia CGT en un comunicado.

“Es el momento de profundizar en la protección de la capacidad adquisitiva de los hogares en nuestro país”, dijo esta semana el secretario general de CC. OO., Unai Sordo, que recordó la propuesta de subida salarial de entre el 4% y el 7% para los próximos años. “No puede haber 10 u 11 millones de personas en nuestro país, cuyos salarios están estancados”, aseveró en la rueda de prensa celebrada junto al secretario general de UGT, Pepe Álvarez. Este año, estos sindicatos han trasladado la manifestación central a Málaga, uno de los ejemplos más paradigmáticos de la crisis habitacional.

Las movilizaciones exigirán que se traslade la situación de la macroeconomía española –en un momento de crecimiento– a los bolsillos de las familias españolas, a través de una subida generalizada de salarios y también de una fiscalidad justa que garantice los servicios públicos del país. Sordo explicó que no se descarta, incluso, la posibilidad de una subida adicional del Salario Mínimo Interprofesional si la inflación se sigue profundizando este año.

El país está creciendo, las empresas están ganando dinero a espuertas. Los incrementos de los beneficios empresariales han sido altísimos. Por eso necesitamos que se reparta a través de la negociación colectiva, que se reparta a través de la reducción del tiempo de trabajo», explicó Álvarez. «Tenemos que ir a la jornada de 37 horas y media en ese camino hacia las 35. Tenemos que ir a crear empleo de calidad. Ese es y forma parte de los lemas de este Primero de Mayo”, añadió el secretario general de UGT.

Sordo también hizo un llamamiento para que las movilizaciones sirvan, además, para impulsar y defender la autonomía estratégica de España y Europa contra la administración Trump. “Lo que hay detrás de la guerra en Irán, del bloqueo de Ormuz, del intento de estrangular la economía china, que tiene ahora mismo la administración Trump, no se queda en China, es fragmentar Europa, es incrementar nuestra dependencia respecto a las materias fósiles y a los productos norteamericanos para arruinar nuestro continente”, concluyó Sordo.

«Las élites económicas y el gobierno de EE. UU. regresan a los tiempos de la doctrina Monroe, amenazando a todo el continente americano. Y, junto con el Estado sionista de Israel, rompen las escasas normas del Derecho internacional, provocan desplazamiento de millones de personas, destruyen infraestructuras de todo tipo, masacran poblaciones indefensas, bombardean escuelas, hospitales… Provocando un genocidio en Palestina y extendiendo la muerte y la destrucción en el Líbano, Irán y todo Oriente Medio», reflexiona CGT.

Desde el Sindicato de Inquilinas también llaman a la movilización: «El mismo fondo buitre que nos echa de nuestras casas y barrios, financia las guerras del capital. El imperialismo y el rentismo nos quieren solas y enfrentadas, pero estamos juntas y somos imparables». El día 24 de mayo, el colectivo ha convocado una manifestación específica: «Hemos visto cómo el alquiler ha subido en Madrid más de un 50% en los últimos cinco años, con un coste medio de más de 1.500 euros al mes. En nuestro caso –y en el de tantas–, más del 70% del salario se va en pagar el alquiler: trabajamos la mayoría de los días para el casero. Mientras tanto, las administraciones públicas siguen sin responder con firmeza, llegando tarde y mal cuando llegan», denuncian en un comunicado.

Esta misma semana, el Congreso rechazó el decreto ley de prórroga de los contratos de alquiler, con los votos decisivos de Junts. «También vemos cómo la derecha y la ultraderecha intentan desviar el problema, señalando a la población migrante, a la ocupación o a las pensionistas como culpables, buscando enfrentarnos entre quienes estamos en situaciones similares. Intentan incluso enfrentarnos a inquilinos y propietarios, cuando sabemos que muchos pequeños propietarios también están cansados de este modelo que transforma barrios en parques turísticos y hace imposible que sus familiares, vecinas y amigos puedan vivir dignamente», prosigue el Sindicato de Inquilinas.

Salvemos lo público

Este Primero de Mayo coincide, además, con el arranque de la campaña electoral andaluza, en la que de nuevo quedará evaluada la fuerza de la ultraderecha y se pondrá a prueba la mayoría absoluta del actual presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla (PP). En el centro de sus críticas está el desmantelamiento de la sanidad pública.

En mitad de la campaña, de hecho, la Plataforma Salvemos lo público ha convocado una manifestación el próximo 9 de mayo en las ocho provincias andaluzas ante lo que consideran el deterioro y la privatización de servicios. Entre los colectivos convocantes está USTEA, CC. OO., Marea Verde, Marea Blanca, Izquierda Unida y la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía.

La entrada Las reivindicaciones del Primero de Mayo: más salarios, más vivienda y más paz se publicó primero en lamarea.com.

✇Portal Libertario OACA

El anarcocomunismo alemán desde la década de 1890 hasta la de 1930: la AFD y la FKAD

Por: pegasus

Los anarquistas comunistas alemanes influenciados por las ideas de Johann Most o por el Grupo de la Autonomía de Peukert se sintieron atraídos inicialmente por Der Sozialist, periódico fundado por Gustav Landauer en 1891. Sin embargo, pronto consideraron que el enfoque de Landauer era demasiado intelectual y su papel en el periódico demasiado dominante. Criticaban su actitud hacia las cooperativas, a las que consideraban reformistas, y opinaban que, si bien Landauer había roto con la socialdemocracia, no había roto lo suficiente con el marxismo. Estos arbeiteranarchisten (anarquistas obreros), como se les llamaba, se separaron de Landauer en 1897. Como resultado, abandonaron el periódico y se reagruparon en torno a Neues Leben (Nueva Vida). Neues Leben fue editado por el metalúrgico Paul Pawlowitsch (nacido en 1864 en Berlín). Rudolf Rocker describió a Pawlowitsch como «en el mejor de los casos, un propagandista aceptable» y «sin escrúpulos y autoritario».

Los esfuerzos pioneros para crear una nueva organización fueron iniciados por Wilhelm Hugo Klink,1 un fabricante de cepillos que vivía en Bietigheim, a 10 km de Ludwigsburg. En 1899, impulsó la idea de organizar y coordinar a los anarquistas en toda Alemania junto con otros partidos y sindicatos. Un año después, se dio cuenta de que debía centrarse exclusivamente en la creación de una organización anarquista específica. Escribió: «¡A la acción! ¡Allá afuera, en contacto con el público y tan involucrados que nos acerquemos a nuestro ideal! En primer lugar, hay que abandonar el individualismo mal entendido y los camaradas deben organizarse y dar forma a la organización para que no sea contraria a nuestras ideas. La tarea de esta asociación libre debe ser proporcionar agitación, educación y formación entre los camaradas y elevarlos a una cultura espiritual superior. Deben crearse y organizarse localmente organizaciones de lucha económica; con ello, hay que romper con el rígido centralismo sindical, que frena el movimiento».

Wilhelm Klink propuso la creación de cuatro federaciones que abarcaran todo el Imperio Alemán: el sur de Alemania, Renania-Westfalia, Silesia y el norte (incluido Berlín). Sin embargo, los anarquistas de Berlín rechazaron la necesidad de organización, por lo que Klink se dedicó a fundar una federación en el sur de Alemania. En una reunión anarquista celebrada en Württemberg en el verano de 1900, a la que asistieron diez anarquistas de cuatro ciudades, se fundó la Süddeutsche Föderation (Federación del Sur de Alemania). Además, se creó un comité de agitación en Bietigheim para impulsar el desarrollo de un movimiento de sindicatos y cooperativas libres. A finales de 1900, grupos de diez ciudades se habían unido a la Süddeutsche Föderation. Asimismo, se creó una asociación sindical libre, de la que Klink fue presidente durante un tiempo.

La Federación mantuvo sus vínculos con los anarquistas de Berlín y Silesia. Formalizó un proceso para la creación de grupos locales y su conexión, a través de personas de contacto, con la Federación y las estructuras suprarregionales. Este crecimiento culminó con la primera conferencia de la Federación Alemana de Trabajadores Revolucionarios (Deutschen Föderation Revolutionärer Arbeiter – DFRA) los días 7 y 8 de abril de 1901 en Bietigheim y Gablenberg. Asistieron 21 delegados de Bietigheim, Stuttgart, Heilbronn, Maguncia, Wiesbaden, Colonia, Múnich, Görlitz, Rixdorf, Berlín, Leipzig, Halle e Hirschberg (Silesia). Se recibieron comunicaciones de simpatía de Mannheim, Düsseldorf, Solingen, Reutlingen, Graz y Basilea. Se debatió acaloradamente sobre la ubicación de la sede de la DFRA: Bietigheim o Berlín. Pawlowitsch era experto en crear enemigos, y la DFRA se dividió en dos federaciones al año siguiente. Existía una rivalidad sobre cuál debía ser el órgano de la DFRA: Neues Leben Freiheit (editado inicialmente en Bietigheim por Klink, luego por él en Stuttgart y posteriormente en Ámsterdam). Pawlowitsch continuó criticando a Freiheit, afirmando: «Freiheit, como órgano de la Federación, no ha cumplido con su cometido. En lugar de explicar sistemáticamente las ideas básicas del federalismo y la forma de organización federalista desde una perspectiva histórica y teórica, publican artículos bastante polémicos en sus columnas, a menudo con un lenguaje sumamente desagradable».

Paralelamente al desarrollo de organizaciones anarquistas específicas, se fundó, en una conferencia en Halle en mayo de 1897, una organización paraguas de sindicatos «localistas» opuestos a los sindicatos cada vez más centralizados, que en 1901 adoptó el nombre de Freie Vereinigung deutscher Gewerkschaften (Asociación Libre de Sindicatos Alemanes – FVdG). Inicialmente, esta agrupación se consideraba a la izquierda de la socialdemocracia, pero rápidamente viró hacia el sindicalismo revolucionario. Así, se debatió en los círculos anarquistas si debían trabajar dentro de sindicatos anarquistas o sindicalistas, como por ejemplo en una reunión en Ludwigsburg en 1909, que produjo una declaración que señalaba que «el sindicalismo no debe debilitar el anarquismo, como lamentablemente se observa en algunas ciudades».

En marzo de 1901, Pawlowitsch fundó la Verein Freiheitlicher Sozialisten Berlins und Umgegend (Asociación de Socialistas Libertarios de Berlín y alrededores – VFSB) junto con Rudolf Lange2 y Albert Dräger, un mecánico y metalúrgico nacido en 1868. Lange, quien ocasionalmente había editado Neues Leben, fundó entonces Der Anarchist. Lange había estado inicialmente bajo la influencia de Landauer, pero no compartía su orientación, aunque seguía reconociendo sus cualidades como ser humano y como pensador. Lange comenzó a buscar la creación de un movimiento orientado a la clase trabajadora. Estaba descontento con la posibilidad de que Neues Leben pudiera lograr esta tarea. Rocker escribió que poner ese periódico en manos de Pawlowitsch fue un «error colosal» y que «muchos camaradas en Alemania lo entendieron de inmediato» e intentaron, tras el regreso de Lange del extranjero, confiarle su dirección. Pawlowitsch se resistió y él y sus partidarios intentaron expulsar a Lange del movimiento, utilizando «los medios más deshonestos y viles» (Rocker). Lange fue denunciado en las páginas de Neues Leben como una persona perjudicial para el movimiento y, posteriormente, acusado de irregularidades financieras durante sus giras de agitación por Alemania. Otro colaborador de Neues Leben, Richard Klose, también fue incluido en estas acusaciones. Lange y Klose respondieron a estas acusaciones con una circular impresa que fue reproducida en las páginas de Freiheit, el periódico de Klink.

Lange tenía cierta influencia en la federación anarquista de Elberfeld, y uno de sus principales militantes, Ernst Schwab, le sugirió que editara un nuevo periódico para reemplazar a Freiheit después de que Klink fuera acusado de delitos contra la moral, el abuso sexual de una niña de doce años y su posterior huida a Ámsterdam. Inicialmente, según una circular publicada a mediados de febrero de 1903, el periódico iba a imprimirse en Düsseldorf, pero surgieron dificultades para conseguir una imprenta y finalmente, en marzo de 1903, apareció Der Anarchist, editado inicialmente por Richard Klose. Rocker lo describió como «sin duda uno de los mejores periódicos alemanes». Su subtítulo decía: «La anarquía es orden, libertad y prosperidad para todos». Tras una redada, Klose se marchó al extranjero en julio de 1903 y Lange editó el periódico, que se publicó hasta 1907. Mientras tanto, Klink había emitido una declaración afirmando que la policía le había tendido una trampa y que, en realidad, estaba siendo procesado por lesa majestad. Los editores de Neues Leben se desvincularon de Klink y sus partidarios.

Mientras tanto, Klink fue entregado a la policía alemana por las autoridades holandesas en 1903, justo después de publicar el último ejemplar de Freiheit, el 1 de mayo de ese mismo año. Paralelamente, Pawlowitsch obtuvo un puesto asalariado en la bolsa de trabajo del sindicato metalúrgico en 1902 y poco después abandonó la redacción de Neues Leben, distanciándose gradualmente del movimiento anarquista y uniéndose al SPD en 1907. «Pero la desafortunada controversia generada en el nuevo movimiento por esos hechos odiosos siguió teniendo consecuencias durante mucho tiempo e impidió cualquier actividad fructífera» (Rocker).

En 1903, Paul Frauböse (nacido en 1869-?) y Lange impulsaron la fundación de la organización Anarchistische Föderation Deutschlands (Federación Anarquista de Alemania, AFD). Intentaron contrarrestar el carácter sectario del movimiento y promover la agitación de masas y la movilización para la Huelga General Social. El primer número de Der Freie Arbeiter, sucesor de Neues Leben, defendía la postura de la AFD y se editaba en Berlín, publicándose por primera vez en enero de 1904. Cuarenta grupos formaban parte de la Federación, con un total de entre 400 y 500 miembros. En enero de 1904, comenzó a publicarse en Berlín Der Freie Arbeiter (El Trabajador Libre). Sus editores se posicionaron plenamente en el ámbito del movimiento revolucionario de masas y defendieron la acción directa y la huelga general. Rudolf Lange y otros compañeros ya habían defendido con firmeza estas tácticas, razón por la cual publicaron Der Anarchist. Sin embargo, al momento de integrarse al movimiento revolucionario de masas, surgió nuevamente el tema de la organización. De hecho, Lange fue uno de los más fervientes defensores de la organización anarquista a gran escala, y su firme defensa de esta postura a menudo suscitó oposición entre sus compañeros alemanes. Cuando la Conferencia de Mannheim (1907) de la Federación Anarquista Alemana estableció las directrices al respecto, como era de esperar, provocó numerosas protestas, en las que la autonomía absoluta y autocrática del individuo desempeñó un papel fundamental (Rocker).

Sin embargo, Frauböse comenzó a criticar a Der Freie Arbeiter y en 1905 fundó Der Revolutionär (El Revolucionario), que también defendía a la Federación y tenía una tirada de 2.000 ejemplares. Fue un fracaso y Frauböse se marchó para unirse a la Sozialistische Bund de Landauer en 1908. De este modo, Der Freie Arbeiter ganó la batalla, alcanzando una tirada de unos 5.000 ejemplares en su apogeo en 1910.

Lange continuó impulsando una mayor organización dentro de la AFD. Preparó una nueva constitución, que abordaba un estatuto de membresía, la autonomía de los grupos y una comisión de gestión, en el VI Congreso de la AFD celebrado en Leipzig en 1909, la cual fue aprobada en 1910. Lange afirmó que el movimiento anarquista «debía desprenderse de su carácter sectario» y transformarse en una «asociación libremente elegida pero firmemente vinculante que no se oponga a los principios anarquistas… Somos parte del movimiento proletario y debemos asumir las consecuencias organizativas». Esto se retomó en el IX Congreso en 1912. Landauer, quien había fundado la Liga Socialista por esas mismas fechas y esperaba, sin éxito, atraer a la mayoría de los anarquistas a su agrupación, criticó duramente esta iniciativa. Argumentó en contra de las posturas de clase de la AFD, contraponiendo la idea de «comunidad» a la de clase.

Paul Schreyer, activista de la AFD en Hamburgo, fue sumamente activo y comenzó a generar una influencia anarquista entre los estibadores de la zona.

Pero la Primera Guerra Mundial causó estragos en todos los grupos anarquistas y socialistas de Alemania. Al estallar la guerra, Lange se suicidó desesperado. Su muerte dejó un vacío difícil de llenar (Rocker), mientras que Schreyer falleció tras una dura condena de prisión en 1918. La AFD y el Freie Arbeiter fueron prohibidos por el Estado alemán. Los activistas de la AFD quedaron desorientados por la guerra. No fue hasta abril de 1919 cuando un antiguo miembro de la AFD, Rudolf Oestreich3, comenzó a reactivar la organización anarcocomunista, fundando la Föderation Kommunistischer Anarchisten Deutschlands (Federación de Anarquistas Comunistas de Alemania – FKAD) como sucesora de la AFD. El Freie Arbeiter revivió como órgano de la FKAD hasta que fue cerrado por los nazis en 1933. Alcanzó una tirada máxima de 7.200 ejemplares en 1923. Sin embargo, después de la guerra, muchos antiguos activistas de la AFD decidieron unirse a la FAUD (Freie Arbeiter Union Deutschlands), sucesora de la FVdG. Entre ellos se encontraban Oskar Kohl en Dresde, Arthur Holke en Leipzig, Richard Klose en Magdeburgo, Heinrich Drowes en Elberfeld, Georg Hepp en Frankfurt, Frank Künstler en Stuttgart, August Kettenbach en Wiesbaden, Fritz Oerter en Fürth, Emil Scheurer en Heilbronn, Wilhelm Wehner en Schweinfurt, Max Metzner en Halle.

Además, Oestreich era una persona sumamente sectaria y conflictiva. En 1928, demandó a Rudolf Rocker y Helmut Rüdiger ante los tribunales burgueses por la propiedad del contenido de la biblioteca anarquista alemana de Londres, lo que resultó en multas de 100 marcos para cada uno y por poco se libraron de una pena de cárcel. Oestreich también difundió mentiras sobre Erich Mühsam, afirmando que había apoyado la Primera Guerra Mundial, cuando en realidad era todo lo contrario.

Como resultado, la FKAD, en su apogeo, no tuvo más de 700 miembros y 35 grupos, mientras que la FAUD, en su momento de mayor actividad, llegó a tener 150.000 miembros. Otros miembros activos de la FKAD fueron el anarquista judío Berthold Cahn, que pereció en los campos de concentración, y Clara Ellrich-Siemß (1869-1946), que había pasado por la USPD y la KPD antes de unirse a la FKAD en 1921. Erich Mühsam también había sido miembro inicialmente.

La FKAD afirmaba tener «tareas más importantes» que la mera lucha económica, por lo que existía una relación tensa entre la FAUD y la FKAD (aunque hubo casos de afiliación conjunta). La principal actividad de la FKAD era la producción y distribución de propaganda, incluyendo folletos y carteles, así como la distribución de Freie Arbeiter. La tirada media de Freie Arbeiter era de 4600 ejemplares, una cifra muy inferior a la tirada tres veces mayor que antes de la guerra.

En Berlín, el grupo Neukölln abandonó la FKAD y fundó la Asociación Anarquista de Neukölln. Sin embargo, esta solo contaba con 36 miembros, a los que se unió Mühsam tras cumplir una condena de prisión en 1924. Hasta entonces, había colaborado estrechamente con Oestreich y la FKAD, pero su trabajo con la organización de apoyo a los presos Rote Hilfe (Ayuda Roja), controlada por el KPD, finalizó con su expulsión de la FKAD el 15 de octubre de 1925.

El ambiente tóxico generado por el juicio de Rocker y Rüdiger empeoró cuando Oestreich arremetió contra la FAUD en la conferencia de la FKAD en 1928. Allí, abogó por la participación activa en todas las organizaciones económicas, en lugar de limitarse a las organizaciones sindicalistas específicas. En la siguiente conferencia de la FKAD, Cahn lo contradijo, abogando por la cooperación entre la FAUD y la FKAD. Oestreich se opuso con vehemencia a esta propuesta.

Cuando en 1926 apareció la Plataforma Organizativa de los Comunistas Libertarios, escrita por Archinov, Makhno, Mett y otros, Oestreich coincidió con ellos en que el movimiento anarquista internacional se encontraba en una situación precaria. Sin embargo, discrepó de la necesidad de unidad táctica y teórica, así como de la necesidad de un programa.

Finalmente, en la conferencia de 1931 de la FKAD, se decidió cambiar su nombre a Federación Anarquista, en contra de los argumentos de Oestreich. El ascenso de los nazis al poder en 1933 puso fin a cualquier desarrollo posterior.

En esta a menudo lamentable historia de disputas y escisiones encarnizadas, valdría la pena recordar las palabras de Rudolf Rocker al reflexionar sobre esta situación: «La gran mayoría de los antiguos camaradas habían pasado por la etapa socialdemócrata y habían asimilado una herencia difícil de erradicar. La pretensión de infalibilidad y una disciplina estricta, que no permitían el nacimiento del libre pensamiento, constituyen una mala escuela para el desarrollo de la tolerancia y la comprensión mutuas… A esto se suma otra circunstancia: el movimiento era, lamentablemente, tan débil que cualquier divergencia de opinión inevitablemente desembocaba en graves conflictos internos. En un amplio campo de acción, cada uno encuentra al final un lugar para su actividad. Pero en un movimiento limitado, donde los hombres se ven obligados a reunirse en círculos muy reducidos, existe una posibilidad mucho mayor de enfrentamientos y conflictos internos».

Nota: La imagen principal muestra el congreso de fundación de la FAUD (Freie Arbeiter-Union Deutschlands), el Sindicato Libre de Trabajadores de Alemania, celebrado en Berlín en diciembre de 1922. 

Nick Heath – Kate Sharpley Library

Fuente: https://redeslibertarias.com/2026/04/22/el-anarcocomunismo-aleman-desde-la-decada-de-1890-hasta-la-de-1930-la-afd-y-la-fkad/

Fuentes:
Mendes-Flohr, P., Mali, A.(eds) Gustav Landauer: Anarchist and Jew (2014).

https://es.scribd.com/document/507951768/GABRIEL-Elun-Anarchism-s-Appeal-to-German-Workers-1878-1914

https://centrostudilibertari.it/sites/default/files/materiali/rocker_2_nella-tormenta.pdf
https://centrostudilibertari.it/sites/default/files/materiali/rocker_3_rivoluzione-involuzione.pdf
https://fda-ifa.org/ausstellungstext-geschichte-des-anarchismus-in-ludwigsburg-und-umgebung/

https://de.scribd.com/document/621450770/Anarchistische-Frauenbewegung-Vor-33-m-Oulios

https://anarchistischebibliothek.org/library/ulrich-linse-die-transformation-der-gesellschaft-durch-die-anarchistische-weltanschauung.html
https://de.wikipedia.org/wiki/Paul_Pawlowitsch

  1. Nació en Affaltrach en 1875. Miembro de la oposición Jungen dentro del Partido Socialdemócrata. Se pasó a una posición anarquista comunista en 1896 como muchos miembros de Jungen. Publicó 6 números de Freiheit desde 1896. Más tarde, vivió en Böckingen y fundó allí en 1911 la “Asociación para el bienestar social Heilbronn”, núcleo de la actual asociación de vivienda GEWO. Escribió en mayo de 1912 una obra de teatro en 4 actos sobre Margarete Renner, la revolucionaria de las Guerras Campesinas. 
  2. Nombre completo Karl Rudolf Heinrich Lange, nacido el 18 de marzo de 1873 en Lübeck. Dependiente de tienda. Hablaba con fluidez sueco, danés, inglés, francés, español e italiano. Hijo de un molinero, Rocker lo describió como muy alto y fuerte, elogiándolo también como el «cerebro más notable» del movimiento anarquista alemán, un buen escritor y un «orador capaz y eficaz, difícil de dominar por un oponente». Miembro de los socialdemócratas, se unió a los Jungen y luego, bajo la influencia de Landauer, adoptó una postura anarquista. Poseía un profundo conocimiento de la literatura marxista. Orientado a la agitación dentro de la clase trabajadora. Huyó a Londres en 1896 para evitar una condena de prisión. A menudo acompañaba a Rocker en sus visitas al East End de Londres. Algunos anarquistas judíos le enseñaron a fabricar zapatos y persistió en este trabajo durante 5 o 6 semanas, pero no era bueno en ello. Incapaz de encontrar empleo en otro lugar, regresó a Alemania para cumplir su condena. Tras esto, se estableció en Berlín, donde permaneció hasta su muerte. Posteriormente visitó Leeds, donde conoció a Rocker, Billy MacQueen y Toni Petersen, antiguo editor del periódico anarquista Proletaren de Copenhague, quienes habían creado un sistema para introducir de contrabando en Alemania literatura anarquista en alemán, impresa por Petersen en Leeds. Asistió al Congreso Internacional Anarquista de Ámsterdam en 1907. 
  3. Oestreich nació en 1873. Era metalúrgico. Cumplió 4 años de prisión por actividades antimilitaristas antes de la Primera Guerra Mundial. Después de la Segunda Guerra Mundial, coeditó una reedición de Freie Arbeiter con Willi Huppertz. Falleció en 1963. 
¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 1 Promedio: 5)
✇lamarea.com

“Qué tema más feo”: la mayoría de los pederastas son familiares o conocidos

Por: Olivia Carballar

«Qué tema más feo«. Ha sido una de las reacciones más repetidas cuando, en conversaciones aleatorias, adelantábamos de qué iba a ir el siguiente número de La Marea. Es, a la vez, un buen resumen de lo que supone abordarlo en la sociedad: no queremos verlo, no queremos oírlo, preferimos pensar que ese «tema feo» pasa en otros lugares, en otras casas. Nunca en las nuestras, nunca a nuestros hijos, a nuestras hijas. Siempre serán otros padres, otros familiares o amigos cercanos quienes cometan un delito que no cabe en cabeza humana. Ese «tema feo» es la violencia sexual en la infancia y la adolescencia.

«Ni es algo puntual ni es tampoco el caso Epstein», analiza la doctora en Psicología y catedrática en Victimología Noemí Pereda. «Porque ahora estamos con esto como si esto fuera la realidad. No, la realidad de la violencia sexual contra la infancia y la adolescencia es intrafamiliar, es continua, es silenciada, nadie lo descubre. No son estas historias mediáticas. Es que estoy preocupada con el caso Epstein porque veo que últimamente se está desviando todo hacia ahí», explica Pereda. Al frente del Grupo de Investigación en Victimización Infantil y Adolescente (GReVIA) de la Universidad de Barcelona, dirigió el primer estudio estatal con una muestra representativa tan amplia –más de 4.000 adolescentes y jóvenes de 14 a 17 años– y, además, con información proveniente de los propios niños, niñas y adolescentes de ahora, no de adultos que lo sufrieron en el pasado. 

Las cifras son escandalosas: el 20% de la población lo sufre antes de cumplir los 18 años. Es decir, uno de cada cinco personas menores de edad. Estamos, por tanto, ante un delito público derivado de un problema social estructural, de salud pública. Y solo abordándolo desde este prisma –y no como casos aislados, espectaculares o de puertas para adentro– se podrán adoptar medidas que pongan el foco en el delito y en los delincuentes, que protejan a las posibles víctimas y que ayuden a las que, por desgracia, ya lo son.

Así lo indican desde todos los sectores consultados para la elaboración de este dossier: desde el ámbito judicial al policial, desde el ámbito educativo al psicológico, desde las organizaciones en defensa de la infancia hasta las propias víctimas –o supervivientes, como muchas prefieren denominarse– y familias afectadas. Es necesario dar un salto cualitativo en el abordaje de la violencia sexual contra la infancia y la adolescencia ya, cuanto antes, como ocurrió también con la violencia de género en su día.

En todo el mundo, según Unicef, más de 370 millones de niñas y mujeres vivas en la actualidad y entre 240 y 310 millones de niños y hombres han sufrido violaciones o abusos sexuales antes de los 18 años. Pero es que además, como afirman desde Save the Children, persiste el desafío de conocer la dimensión real: «Sabemos que las cifras oficiales reflejan solo la punta del iceberg, que muchos casos no se detectan y no se denuncian, en parte por las dinámicas propias del abuso, que suele producirse en entornos de confianza y en contextos de secretismo que dificultan la revelación por parte del niño o niña y de otros familiares», sostiene Clara Burriel, especialista en violencia en la citada organización. Y ese es uno de los principales problemas: a pesar de su gravedad, todavía se trata de una realidad muy invisibilizada, rodeada de tabúes, falsos mitos sobre su frecuencia, las víctimas o los contextos.

Puedes leer el dossier completo adquiriendo aquí tu ejemplar de La Marea. También puedes suscribirte para recibir nuestras revistas en tu buzón.

La entrada “Qué tema más feo”: la mayoría de los pederastas son familiares o conocidos se publicó primero en lamarea.com.

✇Portal Libertario OACA

De Caracas a Teherán con escala técnica en La Habana. —Aproximaciones a la guerra en curso desde la perspectiva ácrata

Por: pegasus

«Sabemos bien que hay valores que nacen viejos y que, desde su nacimiento, dan testimonio de su conformidad, de su conformismo, de su ineptitud para alterar cualquier orden establecido.»

Gilles Deleuze, Nietzsche.[1]

Hace 36 años escribí un texto condenando la invasión estadounidense a Panamá. Las «razones» del ataque —cínicamente bautizado como «Operación Causa Justa»— se «fundamentaban» en base a tres ejes: 1.) la «guerra contra las drogas», 2.) la «restitución de la democracia»; y 3.) la «salvaguarda de los estadounidenses residentes» en ese país centroamericano. El 3 de enero de 1990, once días después de la incursión de 13 mil marines,[2] fue hecho prisionero el general Manuel Antonio Noriega[3]. Al día siguiente sería trasladado por órdenes de George H. W. Bush a la Ciudad de Miami para ser juzgado por cargos de «narcotráfico». En su lugar, implantarían a punta de bayoneta al gobierno títere de Guillermo Endara, quien a escasas horas de iniciada la agresión tomó juramento como presidente constitucional en una base norteamericana.

En mi artículo, pese a la sobreabundancia de verborrea soberanista propia de la contaminación de izquierda —en boga en el «anarquismo revolucionario»—no dejé de llamar las cosas por su nombre. Lo intitulé «Rival Drug Gangs Clash in Panamá» (Narcopandillas rivales chocan en Panamá).[4] En verdad los hechos reclamaban el título. Las reflexiones de Tilly, en torno a la analogía entre la guerra y la construcción del Estado y el crimen organizado,[5] no dejaban lugar a duda. Se trataba de una disputa entre pandillas por el control de «la plaza». Como siempre pasa en esas trifulcas, el gánster más fuerte y mejor armado terminó imponiendo su dominio.

Por aquellos días era un secreto a voces que el depuesto dictador, en efecto, era un vulgar narcotraficante que había amasado una cuantiosa fortuna de la mano del tráfico de drogas, el contrabando de armas y el lavado de dinero. Además, se tenía constancia del carácter represivo de su régimen, manifiesto en la encarcelación de opositores y el asesinato de activistas sociales y guerrilleros. También era vox populi su injerencia en el fraude electoral que le dio el triunfo a Carlos Duque —candidato del regimen militar— de la Coalición de Liberación Nacional (COLINA), desconociendo los resultados obtenidos por la oposición conservadora encabezada por Endara.

Sin embargo, las huestes de la izquierda y extrema izquierda del poder y los paladines del nacionalismo revolucionario, se rajaban las vestiduras sin sonrojo denunciando el «secuestro» del narcogeneral y «la violación flagrante de la soberanía nacional y la autodeterminación de los pueblos».

En esas fechas la Anarquía despertaba desfachatada y sediciosa tras un largo invierno, impuesto a sangre y fuego por el «socialismo realmente existente» y la patología etnonacionalista que la subyugó durante el siglo XX. Afortunadamente, y pese a nefastos sedimentos liberales y «anarcobolcheviques», un anarquismo «vocacionalmente impertinente e incorregiblemente burlón [volvía] a sorprender, una y otra vez, al heterogéneo, desafinado y reaccionario coro de sus sepultureros con los intermitentes arrebatos que [lo colocaban] en la agenda de las posibilidades rebeldes».[6]

Quizá por eso —o como consecuencia del desgaste y desprestigio de las experiencias del «socialismo real», la crisis teórico-política del marxismo occidental, el descrédito de los gobiernos socialdemócratas y la decadencia de las ideologías obreristas—, ese anarquismo despabilado se mantuvo ajeno a los alaridos «anti-imperialistas» del nacionalpopulismo y los pataleos del libertarismo chomskiano y demás especímenes de la izquierda del poder. En contraste, reafirmaba sobre la marcha su vocación antisoberanista. Ergo: apátrida e insumisa. De tal suerte, cobraba vida la praxis consecuentemente ácrata que reconoce la «liberación total» como nuestra única bandera e impulsa a confrontar al poder en todas sus presentaciones. Por consiguiente, no hacía distingo entre uno u otro gánster. Se tenía consciencia de que no había cabida en ninguno de los «bandos». Ni en la trinchera del capitalismo nacionalista de la oligarquía panameña, ni en la del capitalismo imperialista.

Con el pretexto de la «guerra contra las drogas» y la «restitución de la democracia» el gobierno de Washington ratificaba su hegemonía político-económica en el hemisferio. Con ese zarpazo la Casa Blanca pretendía recuperar el control del canal de Panamá y afirmar su dominio continental. Todo con el único afán de asegurarse un gigantesco patio trasero. Jamás hubo interés en erradicar el lucrativo tráfico de narcóticos. Mucho menos en «restituir la democracia». La permanencia en el poder, después de la «depuración» post invasión, de militares corruptos y connotados narcotraficantes fue la prueba fehaciente.[7] De 1069 oficiales leales a Noriega, 980 se mantuvieron con mandos en la institución castrense.

En realidad, la intrusión militar se inscribía en los estertores de la llamada «guerra fría», marcando una transición significativa de la «lucha contra el comunismo» a la participación militar activa en la interdicción de narcóticos. La «guerra contra las drogas», iniciada en 1971 por el presidente Richard Nixon tras declarar a los estupefacientes «enemigo público número uno», se materializaba allende las fronteras extendiendo la guerra urbi et orbi. Aquella estrategia enfocada en la criminalización nunca fue una campaña de salud pública como el gobierno norteamericano y los medios de comunicación intentaron presentar.[8] Sin embargo, continuó con ese enfoque en las administraciones posteriores hasta convertirse en una eficaz herramienta de control social en lo domestico —con especial saña durante los periodos presidenciales de Ronald Reagan— y en un poderoso recurso intervencionista en el plano internacional, del que dispuso George H. W. Bush aquel 3 de enero de 1989.

El argumento de la «guerra contra las drogas» también fue el pretexto por esos meses de 1989 para instalar una base militar norteamericana en Perú en el marco de la «Iniciativa Andina».[9] En la misma tesitura, Washington amenazó con enviar al portaviones J.F. Kennedy frente a las costas de Colombia. Para noviembre de ese año, Bush ordenó la creación de la Fuerza de Tarea Conjunta-Seis (JTF-6, por sus siglas en inglés). Este comando de operaciones con base en Fort Bliss, Texas, tendría el objetivo de «coordinar el apoyo militar con las agencias federales, estatales y locales» a lo largo de la frontera con México y la misión de «combatir el narcotráfico y las amenazas transnacionales a la seguridad nacional en la frontera sur». El castrismo no quedaría fuera del colimador del Pentágono y se vería obligado a improvisar medidas draconianas en la Isla con tal de asegurar la supervivencia del régimen.[10] A través de las innovaciones tecnológicas en el campo militar, el gobierno norteamericano interceptó mensajes cifrados y obtuvo evidencia satelital que implicaba al régimen de La Habana en el tráfico de drogas y el contrabando de armas.

Las perturbaciones provocadas por la revolución tecnológica de fin de siglo (XX) pusieron fecha de caducidad a 45 años de división bipolar del mundo. De este modo, concluía una era de tensión geopolítica, económica, cultural y tecnológica entre los bloques imperialistas (EE. UU-URSS). Asimismo, cesaba la lucha ideológica entre el «capitalismo realmente existente» y el «socialismo realmente existente» (capitalismo de Estado, para decirlo con mayor claridad). De paso, se legitimaba el predominio de un solo modelo capitalista.

Con el auge de las transformaciones tecnológicas, tras la implosión de la URSS, daba comienzo la «era globalizadora». Lo que Félix Guattari denominó capitalismo mundial integrado (CMI), puntualizando que dicha mundialización, lejos de constituir un factor de crecimiento, correspondía de hecho «a una reformulación radical de sus bases anteriores, que [podría] desembocar, tanto en una involución completa del sistema, como en un cambio de registro […] volviendo a transformar las relaciones sociales y desarrollando mercados cada vez más artificiales».[11]

Efectivamente, estábamos frente a un sistema de dominación inédito. Para entenderlo y confrontarlo se requería un nuevo paradigma emancipatorio a la altura de las circunstancias. Empero, la vocación impertinente del sedicioso despertar de la Anarquía —decididamente posizquierda— y su intención de reinstalarse en un tiempo básicamente nuevo, tuvo una vida fugaz. Su efímera potencia le impidió incorporar toda aquella metamorfosis conceptual al andamiaje teórico-práctico del anarquismo contemporáneo y transformarse en la praxis prevalente.

Para entonces, perdía aliento la primera ola de informalismo insurreccional (protagonista del «verano caliente» de 1977). En tal sentido, se interrumpía el proceso de despliegue y apogeo de un nuevo paradigma sedicioso. El vacío se llenó rápidamente con la hegemonía ideológica y las prácticas centralistas de la organización plataformista y el revival del «anarcopopulismo». Empezaban a enquistarse en nuestras tiendas las bufonadas de Noam Chomsky y James Petras y, lo más trágico, se asumían como «directrices». Aspecto que, a la postre, sería decisivo en la reducción del anarquismo a la construcción ideológica más conveniente.

En paralelo, durante este período de retroceso de las luchas, cobraba presencia en las universidades una casta académica que cimentaba la «cátedra de anarquismo». Esta intelectualidad divina embonó con los despojos del anarquismo folk —heredero de la Era de Acuario y la primavera sesentayochera— e introdujo una peculiar interpretación cultural del anarquismo que muy pronto comenzaría a hacer mella. Para colmo de males, la lectura mal digerida de las tesis insurreccionalistas, con marcado hincapié en la «unidad de las luchas», identificaba «condiciones objetivas» en los llamados movimientos sociales, dando paso a una fase de gran plasticidad, repulsivamente edulcorada, que impulsó la retórica instituyente que hoy padecemos.

Vale destacar que mientras se inoculaba en nuestros círculos la «a» minúscula, de la mano de la antropología libertaria, hubo un segundo momento del informalismo ácrata —posterior al declive del turismo altermundista, la debacle del neozapatismo intergaláctico y la transformación de los movimientos sociales en coaliciones electoreras— que intentó articular durante las dos primeras décadas del siglo XXI la excedencia negativa de las constantes manifestaciones de nihilismo con los esfuerzos de recomposición  de la insurrección permanente (de claro signo ácrata), pero para entonces la represión y el «fuego amigo» habían culminado el despojo de la Anarquía.

Déjà vécu: entre fobias y filias

Otro 3 de enero, pero de 2026 —con el cansino pretexto de la «guerra contra las drogas» y la «restitución de la democracia»—, el gobierno de Estados Unidos realiza en Venezuela una incursión militar denominada «Operación Resolución Absoluta» y ordena la captura de Nicolás Maduro. Una vez hecho prisionero fue trasladado a la Ciudad de Nueva York junto a su esposa («la primera combatiente») para ser juzgados por cargos de «narcotráfico» y «narcoterrorismo». En su lugar, implantarían al gobierno títere de Delcy Rodríguez, otrora vicepresidenta «bolivariana», quien a escasas horas de la agresión abría las puertas de Miraflores a altos funcionarios de la administración Trump, incluido el director de la CIA.[12]

Otra vez, era un secreto a voces que el depuesto dictador, en efecto, era un vulgar narcotraficante que había amasado una cuantiosa fortuna de la mano de la corrupción, el tráfico de drogas y el lavado de dinero. Además, se tenía constancia del carácter represivo de su régimen, manifiesto en la encarcelación y asesinato de estudiantes contestatarios y activistas sociales. También era vox populi su injerencia en el fraude electoral que le aseguró la reelección, desconociendo los resultados obtenidos por la oposición conservadora encabezada por Edmundo González.

De nueva cuenta, Charles Tilly no deja lugar a duda. Se trata de otra disputa entre pandillas por el control de «la plaza». Y, como siempre, el gánster más fuerte y mejor armado ha impuesto su dominio. Sin embargo, las huestes de la izquierda y extrema izquierda del poder y los paladines del nacionalismo revolucionario, otra vez se rajan las vestiduras sin sonrojo denunciando el secuestro del dictador y «la violación flagrante de la soberanía nacional y la autodeterminación de los pueblos».

Por si fuera poco, la nueva guerra del Golfo Pérsico —que vuelve a ocupar las pantallas televisivas— parece la repetición de «la guerra eterna» de Bush contra el terrorismo iniciada en Irak en 2003 pero remasterizada y potenciada al máximo 23 años después, ahora contra Irán. Resulta increíble verificar en los hechos la fidelidad con que se apegan al manual de estrategias bélicas de la administración Bush, incluidos los pretextos que se utilizaron entonces para «justificar» la guerra. Se repite también la selección del enemigo, escogiendo a otro tirano impresentable como el ayatolá Alí Jamenei. Aquí también tenemos constancia —gracias a las continuas críticas de compañeros anarquistas iraníes— de la corrupción y el carácter represivo del régimen islámico, manifiesto en la encarcelación masiva de opositores, el asesinato de más de 20 mil manifestantes y la ejecución de activistas sociales.

Otra vez se repiten las amenazas contra Colombia, México y Cuba. Se reedita la «Iniciativa Andina» (ahora «Escudo de las Américas») con base de «operaciones» en Ecuador y la misión de erradicar las narcoguerrillas que operan en la zona fronteriza con Colombia. De igual forma, se renueva la «Fuerza de Tarea Conjunta-Seis» en la frontera con México (ahora «Programa de Cooperación de Seguridad Fronteriza») e implementan en territorio mexicano cuatro «operaciones» («Albatros», «Barracuda», «Neptuno» y la «Iniciativa de Seguridad Marítima para América del Norte»). El castrismo se ve nuevamente obligado a improvisar medidas en la Isla con tal de asegurar sus privilegios y acepta la inversión privada de los «gusanos», transformados en mariposas, mientras se decide quién será la Delcy Rodríguez cubana. Otra vez se repiten las fobias y filias en torno a los involucrados en los conflictos y se invita a escoger entre el capitalismo nacionalista de las oligarquías criollas y el capitalismo imperialista.

Para quienes aventajamos con creces este nuevo siglo parece que vivimos un déjà vécu. Es decir, la intensa y persistente sensación de haber enfrentado la misma experiencia en el pasado, de volver a transitar en tiempo real algo «ya vivido». Por supuesto, este fenómeno neuro-psicológico a menudo nos obliga a pensar que la historia se repite. Pero la historia nunca se repite. Los eventos históricos jamás acontecen exactamente igual, aunque los patrones, las estructuras de poder e incluso las conductas humanas suelen reciclarse o presentar notables similitudes. El contexto siempre cambia pese a que las dinámicas subyacentes constantemente persisten. Esto a menudo indica ciertas «continuidades» —pese a evidentes diferencias en tiempo, lugar y actores— en la forma cómo se desenvuelven los conflictos bélicos, las crisis económicas o las metamorfosis políticas. Las circunstancias y los personajes cambian, la esencia de los acontecimientos se recicla. De tal suerte, en pleno siglo XXI, asistimos a la remasterización de los conflictos bélicos, las crisis económicas y las metamorfosis políticas que hicieron historia en el pasado siglo. Sin embargo, en la actualidad el contexto es aterradoramente otro gracias a «la revolución permanente de la técnica» (Günter Anders dixit).[13] Las «nuevas tecnologías» no sólo sacuden los mercados, sino también el tablero geopolítico. La guerra, una vez más, demuestra la dependencia mutua entre la innovación tecnológica y la maquinaria bélica.

A vueltas con la tentación izquierdista

Durante poco más de un siglo,  la socialdemocracia y la ultraizquierda del poder se han dedicado a colonizar las luchas antiautoritarias y la insurrección anárquica. La resultante ha sido la imposición de una conceptualización ajena que, con el paso del tiempo, ha consolidado en nuestras tiendas la hegemonía político-cultural de estas tendencias auxiliares de la dominación. En los primeros años del siglo XX, en particular en el contexto de la Primera Guerra Mundial e inmediatamente después en el marco del golpe de Estado bolchevique de 1917, se manifestaron con claridad los efectos de esta colonización ideológica. [14] Las desvirtuaciones de Kropotkin (su apoyo a la Triple Entente)[15] y la idolatría de los anarco-bolcheviques del Río de la Plata por Lenin,[16] resumen de manera fehaciente las consecuencias de esta penetración.

Que se tenga predilección por los Estados «antiimperialistas y populares» en las huestes de la socialdemocracia, la extrema izquierda del poder y el nacionalismo revolucionario se entiende. De igual forma es comprensible que se esgrima la «soberanía de las naciones» y el «derecho internacional» o que se manifieste preocupación por el trágico desenlace de los tiranos, se invite a tomar partido por dictaduras y oligarquías nacionales o a conformar nuevos Estados (Palestina y Kurdistán).[17] Todo corresponde a la perfección con la naturaleza contrainsurgente y la vocación oportunista de esas tendencias políticas. Pero, lo que resulta imposible de entender es que se reproduzcan los mismos discursos en tiendas ácratas. Mucho menos que, en nombre de la «unidad de la lucha antiimperialista», se convoque a remasterizar el «Frente Popular Antifascista» o se invite a votar por el Partido Demócrata (en EE.UU), por SUMAR (en el Estado español) o por MORENA (en México) para «frenar el avance del fascismo». Esta desconexión con la praxis sólo demuestra, en los hechos, el flagrante deterioro del significado —y significante— de la Acracia.

Es hora de que nos percatemos de la urgencia de apuntalar nuestro sustrato común. Ese ejercicio de reafirmación intransigente es cada día más necesario frente a la tentación izquierdista que vuelve a zarandear nuestras tiendas. El anarquismo, particularmente en los círculos del llamado «anarquismo organizado», está colonizado por la socialdemocracia y la ultraizquierda del poder. No hay un solo comunicado o una iniciativa en torno a la guerra en curso que no corrobore con creces lo antes dicho.[18] Incluso, el antijudaísmo de izquierda ha penetrado profundo en esos ambientes.[19]

Mientras la tentación persiste y la penetración prospera, el antifascismo vuelve a ser la estrategia de reclutamiento para la guerra. Lo que explica la participación de «soldados anarquistas» en diferentes conflictos bélicos y el posicionamiento de ciertos libertarios de izquierda ante la «intervención extranjera» a favor del despotismo interno en Venezuela, Irán o Cuba, optando por el faute de mieux [mal menor] par excellence y la ilusoria distinción entre «agresor-agredido». O, en su defecto, los libertarios liberales alineándose con la oposición conservadora y la socialdemocracia para confrontar al «fascismo castro-chavista». De tal modo, ambos impulsan sin miramientos el falso antagonismo reformista («populismo Vs. pluralismo liberal» o «socialismo Vs. capitalismo»). Estos kropotkinianos posmodernos que enarbolan —junto a otros «anos»— la «inclusión antiautoritaria» y la «diversidad revolucionaria», han repetido la bochornosa alineación (y alienación) de su padre putativo.

El «pluralismo antiautoritario» —gestor indiscutible del anarquismo con «a» minúscula— es un fétido vertedero de contrainsurgentes reciclados. Ahí encontramos a los protagonistas del «nuevo» antifascismo: exbolcheviques desempleados, marxistas culturales, pacifistas cómplices, liberales con esteroides, anarcopopulistas de temporada, valedores de los «derechos humanos», neozapatistas intergalácticos, hooligans del St. Pauli (o del América), nacionalistas revolucionarios, decolonialistas militantes, neohippies compulsivos, autónomos septuagenarios, gestores contraculturales, decrecentistas coercitivos, neoplataformistas trasnochados y punks achacosos y chimuelos, entre otros defensores de los «ejércitos anarquistas», el helado caliente y el onanismo autogestivo.  

Siempre nos hemos opuesto a la guerra. No desde el pacifismo cómplice ni la no-violencia tóxica, sino desde el antibelicismo ácrata, conscientes que los ejércitos son un instrumento opresor del Estado —de TODOS los Estados— y que la guerra ha de transformarse necesariamente en insurrección permanente en cualquier confín del planeta. Los Estados —TODOS— son intrínsecamente imperialistas, sin importar su capacidad armamentística ni su desarrollo tecnológico o su bonanza económica. Por eso no se requiere de una «intervención extranjera» para salir a combatir. El enemigo siempre ha estado en casa. Llámese socialista o capitalista, democrático o fascista, populista o libertario, secular o islamista, imperialista o anti-imperialista, conservador o liberal: quien detenta el poder es nuestro enemigo. La dominación no cambia su naturaleza ni su vocación opresora o su esencia de muerte en función de la ideología. Tampoco cambia tras haber «sufrido una agresión imperialista». El poder continúa siendo el enemigo sea cual sea el color que lo arrope o su condición de agresor o agredido.

Esta añeja reflexión es la centralidad descentrada de la Anarquía, el anti-principio del principio an-árquico, el presente preñado de la Acracia. La especificidad teórico-práctica de la potencia destituyente que instigó las experiencias subversivas de los siglos XIX y XX y continúa incitando la sedición anárquica en pleno siglo XXI. Prueba de ello es el constante accionar sedicioso en diversas geografías y la solidaridad en los hechos con nuestros afines secuestrados en las mazmorras de la dominación. No obstante —y muy a pesar nuestro—, aún se cuentan por docenas los autodenominados «anarquistas» que, tratando de encajar en un árbol genealógico ajeno, pregonan la «solidaridad crítica» con regímenes dictatoriales e invitan a la defensa de los Estados nacionales en nombre del anti-imperialismo, el antifascismo o la liberación nacional. Estos posicionamientos cómplices de la dominación cuentan con vieja data en nuestras tiendas. Su labor histórica ha sido confundir.  De ahí sus propuestas de «poder popular», «poder paralelo», «contrapoder», «autogobierno», «auto-institución» y el oxímoron «anarquismo instituyente».

Una muestra de la penetración del anti-imperialismo, el antifascismo y de la doctrina de liberación nacional en nuestras tiendas es la aceptación a pies juntillas del «confederalismo democrático»[20].  El pelotón Tekoşîna Anarşîst (Lucha Anarquista) es un ejemplo fehaciente de su huella desgarradora. Constituido en 2017 en el contexto de los días críticos de la guerra contra «el fascismo islámico», esta «unidad militar auxiliar» se conformó con el propósito de «apoyar y defender la revolución nacionalista en Rojava» amenazada por el totalitarismo teocrático del Estado Islámico (ISIS) y las pretensiones imperialistas de Irán y Turquía. En esa tesitura, e inspirados en la falacia del «pueblo en armas» y la leyenda infectiva de la Komintern en torno a las brigadas de «voluntarios antifascistas» en la España de 1936, decenas de jóvenes anarquistas alrededor del mundo se unirían a la Brigada Internacional de Liberación (IFB, por sus siglas en inglés) con el objetivo de combatir al lado de las milicias populares (YPJ/YPG).[21] Queremos suponer que por dificultades idiomáticas nunca han reparado en la procedencia de las armas que empuñan o que, presos del pragmatismo revolucionario, han hecho caso omiso adhiriendo la vieja máxima de «el enemigo de mi enemigo es mi amigo». Lo cierto es que su «practicidad» no es un hecho aislado.

El mismo patrón se repite a más de 2 mil kilómetros de distancia. En la primera línea del frente ucraniano también encontramos «soldados anarquistas».[22] El caso más emblemático es el del Колективи Солідарності (Colectivo Solidaridad). Constituido en 2022 tras la «invasión imperialista rusa», este colectivo preconiza el «pluralismo antiautoritario». Según relata Kseniia —una de las militantes de esta agrupación residente en la ciudad de Kiev—: «Algunos somos anarquistas, hay militantes feministas, progresistas, ecologistas, personas de izquierdas. Algunas no se identifican políticamente, pero comparten las ideas progresistas en general (derechos LGBTQ+, de las mujeres, medioambientales…)».[23] Vale destacar que una parte de sus afiliados «decidió alistarse» en el ejército ucraniano y otro grupo «se está formando para fabricar y programar drones y entregárselos a soldados antiautoritarios o de izquierdas».[24]  

Kseniia (derecha) con dos soldados anarquistas de una unidad de reconocimiento aéreo. _ Foto- ©Solidarity Collectives

No deja de ser alucinante —por decir lo menos— que estos «soldados anarquistas», en el mismo tenor que sus homólogos de Rojava, abracen la máxima maquiavélica y no reparen en la procedencia de sus armas ni les quite el sueño su encuadre táctico al servicio de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). Aún resulta más aberrante que forjen relaciones y colaboren con otros movimientos como las Fuerzas Democráticas Sirias «donde también luchan algunos internacionalistas» (como Tekoşîna Anarşîst) y no tomen en cuenta que uno de los Estados que hostiga militarmente a las fuerzas kurdas (Turquía), forma parte de la OTAN. Pero, ya vimos que esas nimiedades no son condicionante. Los «soldados anarquistas» que luchan junto a las Fuerzas Democráticas tampoco se afligen porque Israel y Estados Unidos sean sus aliados tácticos en la lucha por la liberación del Kurdistán iraní.

Todas estas desvirtuaciones muestran la ausencia de disposición anárquica. Es decir, la falta de esa fuerza gravitacional que provoca la interacción atractiva entre práctica y teoría. Sin esa fuerza no hay Anarquía. Todo se reduce a un estrépito forzado de conceptualizaciones ajenas y palabras huecas.

La lucha ácrata no puede encasillarse a la izquierda del poder. Esto no sólo equivale a tomar partido en un simulacro, implica, también, aceptar el falso antagonismo «socialismo o barbarie», olvidando que leninismo y nazismo fueron expresiones irrefutables de un socialismo bárbaro. La Anarquía no es de izquierda y, evidentemente, tampoco de derecha. Ambas posiciones se sitúan a uno u otro lado del poder e impulsan procesos constituyentes. La Anarquía, en cambio, es una potencia intrínsecamente destituyente que busca la destrucción definitiva de todo arché (orden, poder, jerarquía o principio), incluido cualquier proyecto que pretenda ocupar el lugar del poder destituido.

Gustavo Rodríguez,

Planeta Tierra, a 29 de marzo de 2026.

Posdata 1 (aclaración oportuna): No soy utópico, estoy consciente de la imposibilidad de destrucción de todo arché, pero vivo convencido de la potencia an-árquica de la insurrección permanente y su imprevisible subversión del orden.

Posdata 2 (segunda aclaración oportuna): La malinterpretación de este texto podría dar por sentado que adhiero la táctica putschista del «derrotismo revolucionario» que promueve la contrainsurgencia leninista (estalinistas y trotskos). Nada más alejado de la intención de estas palabras. Mi crítica al chovinismo de Kropotkin o al «defensismo revolucionario» del anarquismo ministerial en la República española, corresponde al anhelo an-árquico de liberación total y no al beneplácito de las tesis bolcheviques.

Posdata 3 (de vocación pitonisa): En el pasado reciente vimos con vergüenza ajena como la Federación de la Cruz Negra Anarquista (ABCF, por sus siglas en inglés) incluyó en las relatorías de presos ácratas y sociales a los cinco espías de la dictadura cubana encarcelados en Estados Unidos. Hoy no debe sorprendernos si agrega a su lista al dictador Maduro (y su consorte) y emprenden una campaña de cartas —o una cadena de oraciones— por su inmediata liberación.


[1] Deleuze, Gilles (2019). Nietzsche. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Cactus. Trad. Pablo Ires. p. 30.

[2] Existen discrepancias con la cifra. Algunas fuentes aseguran que en la invasión participaron más de 20 mil marines.

[3] Se encontraba refugiado en la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede Vaticana.

[4] Rodríguez, Gustavo (1990). Rival Drug Gangs Clash in Panama. New York: Love & Rage/ Amor y Rabia. Vol. 1, No. 1. p.p. 6 y 13. Versión en castellano en la misma publicación. p.p. 2 y 6.

[5] Tilly, Charles (1985) «War Making and State Making as Organizad Crime». En Bringing the State Back. Evans, P., Rueschemeyer, D. y Skocpol, T. (eds.). Cambridge: Cambridge University Press.

[6] Barret, Daniel (2011). Los sediciosos despertares de la Anarquía. Buenos Aires: Libros de Anarres. p. 21. Versión digitalizada disponible en línea en: https://www.acuedi.org/ddata/F8359.pdf (Consultado 23/3/2026).

[7] El mejor ejemplo de la continuidad de la corrupción militar fue el nombramiento del coronel Eduardo Herrera Hassán como comandante en jefe de las «nuevas» Fuerzas Públicas de Panamá (con el 90% de los elementos de las antiguas Fuerzas de Defensa), por órdenes del presidente Endara. Herrera Hassán, en el momento de la invasión norteamericana se encontraba exilado en Miami por desavenencias con el general Manuel Antonio Noriega pero tenía un amplio historial de complicidad con el régimen militar desde el año 1968 en que participó en el golpe de Estado que derrocó al gobierno de Arnulfo Arias siendo jefe de escolta del general Omar Torrijos Herrera (el «máximo líder de la Revolución Panameña»). Una vez en el poder, Torrijos lo puso al frente de la compañía Urracá y le encargó combatir a las guerrillas, encarcelar a todos los partidarios del gobierno depuesto y «apaciguar» a los militares rebeldes. Tras la «muerte accidental» de Torrijos, se convirtió en el hombre de confianza del general Noriega. Éste lo nombraría embajador de Panamá en Israel, desde donde organizaría el tráfico de armas para Centro y Sudamérica.  Once meses después de la invasión y de su nombramiento al frente de las Fuerzas Públicas intentó fallidamente darle un golpe de Estado al presidente Endara, lo que le costaría el fin de su carrera.

[8] La estrategia, de claro matiz político, había sido diseñada con un profundo trasfondo racista con la intención de reprimir a las comunidades afroamericanas y, paralelamente, criminalizar a los movimientos contraculturales que se oponían a la guerra en Indochina. Vale destacar que, pese a que las tasas de consumo de narcóticos son similares entre blancos y afrodescendientes, de la «guerra contra las drogas» resultó el encarcelamiento desproporcionado de minorías (afrodescendientes, latinoamericanos y nativos americanos), sentando las bases de la actual sobrepoblación penitenciaria.

[9] Bush destinó 2200 millones de dólares a esta iniciativa con el objetivo de combatir el tráfico y producción de cocaína en sus lugares de origen. En este contexto, el Pentágono proporcionó equipo militar, tecnología de inteligencia y entrenamiento a las fuerzas armadas de Perú, Bolivia y Colombia. Parte del presupuesto de la «Andean Initiative» se utilizaría «discrecionalmente» para apoyar la expansión de las autodefensas en Colombia. Estas estructuras paramilitares, que en la década del 90 evolucionarían hacia las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), serían armadas y entrenadas  con la finalidad de combatir a las narcoguerrillas (FARC, ELN), consolidando así  un proyecto contrainsurgente que marcó el inicio de una época de alta violencia y crímenes atroces contra la población civil que supuestamente servía de base de apoyo a las guerrillas.

[10] Catorce oficiales de alto rango de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) serían acusados y sentenciados por tráfico de drogas y corrupción. Siete fueron condenados a muerte —incluido el general de división Arnaldo Ochoa Sánchez («Héroe Nacional de Cuba»)—, los siete restantes recibieron penas de prisión entre 15 y 30 años.

[11] Guattari, Félix. (2004) Plan sobre el planeta. Capitalismo mundial integrado y revoluciones moleculares. Madrid: Traficantes de sueños. Edición y notas Raúl Sánchez Cedillo, trad. Marisa Pérez Colina, Raúl Sánchez, Josep Sarret, Miguel Denis Norambuena y Lluís Mara Todó.   P.61. Énfasis mío. Disponible en:

 https://traficantes.net/sites/default/files/pdfs/Plan%20sobre%20el%20planeta-TdS.pdf (Consultado 23/3/2026).

[12] El jueves 15 de enero de 2026, Delcy Rodríguez se reunió en el palacio de Miraflores con el director de la CIA, John Ratcliffe y establecieron un plan en «materia de inteligencia y estabilidad económica». El día 2 de febrero, recibió en la casa de gobierno a la Encargada de Negocios estadounidense de la Unidad de Asuntos para Venezuela, Laura Dogu, con quien firmó acuerdos en «materia de energía, política, economía y comercio». El 11 de febrero tendría un encuentro con el secretario de Energía, Christopher Wright, acordando «el establecimiento de una asociación productiva a largo tiempo, que permita una agenda energética que se convierta en motor de la relación bilateral y que esa agenda sea efectiva, productiva y beneficiosa para ambos países». El 18 de febrero ambos gobiernos «acordaron trabajar en el diseño de una agenda de cooperación bilateral para la lucha contra el tráfico de sustancias ilícitas en la región, migración y otros temas». El día 26 de febrero, a menos de un mes de la incursión militar norteamericana, la nueva «presidenta encargada» declaró a Trump «amigo y socio» de Venezuela durante un discurso pronunciado a los jóvenes de Caracas, en la Sala Ríos Reina del Teatro Teresa Carreño. Información extraída de fuentes oficiales del gobierno «encargado» de Venezuela. Cfr. Yuleidys Hernández Toledo (26/02/2026). «¡Delcy Rodríguez resuelta! Pidió fin a Trump del bloqueo y de las sanciones». Diario VEA. Disponible en: https://diariovea.com.ve/delcy-rodriguez-a-trump-como-amigo-y-socios-de-eeuu-que-somos-cese-el-bloqueo-y-las-sanciones/ (Consultado 23/3/2026).

[13] Anders, Günther. (2011). La obsolescencia del hombre. Sobre la destrucción de la vida en la época de la tercera revolución industrial (Volumen II). Valencia: Pre-Textos, trad. Josep Monter Pérez. p. 112.

[14] Como nos recuerda Volin, los bolcheviques emplearon «consignas que, hasta entonces, eran propias del anarquismo» cambiando completamente su significado. Vid: Vsévolod Mijáilovich Eichenbaum [1947). La révolution inconnue, Russie 1917-1921 (Paris) p.p. 185- 186. Trad. La revolución desconocida, disponible en: https://theanarchistlibrary-org.translate.goog/library/voline-the-unknown-revolution-1917-1921-book-one-birth-growth-and-triumph-of-the-revolution?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc (Consultado 23/3/2026).

[15] La deplorable invitación del príncipe​ Piotr Alekséyevich Kropotkin llamando a participar activamente en el bando de la Unión Sagrada —es decir, al lado del ejército francés, británico y ruso (posteriormente, norteamericano)—, quedó vergonzosamente asentada en su carta del 2 de febrero de 1914 tildando de «cobardes» a los anarquistas que consecuentemente se oponían a participar en la contienda bélica. Ratificaría con creces este llamamiento contrainsurgente y patriotero tras dos años de carnicería en el frente, dejando constancia de ello en el desafortunado «manifiesto de los 15» (28 de febrero de 1916), donde, en sintonía con los sindicalistas revolucionarios y los socialistas, convocaban a la guerra ante la «amenaza (alemana) no sólo contra nuestras esperanzas de emancipación, sino contra toda la evolución de la humanidad». Nuestra Emma Goldman tendría un posicionamiento crítico implacable frente al chauvinismo confeso de Kropotkin y sus secuaces; sin embargo, las tendencias izquierdistas al interior de nuestras tiendas lo han mantenido en el altar de los próceres y continúan reeditando sus libros en el siglo XXI. Para más información sobre la carta de los 15, Vid. Bonanno Alfredo M. (2012), El manifiesto de los dieciséis. En: https://libertamen.wordpress.com/2022/04/20/el-manifiesto-de-los-dieciseis-2012-alfredo-m-bonanno/(Consultado 24/3/2026).

[16] Si bien este fenómeno no fue exclusivo de la región austral, ya que el movimiento anarquista en pleno adhirió a la causa de la «revolución comprobada» y el «movimiento maximalista», tras el impacto de la Revolución de Octubre, en el Río de la Plata el desarrollo del anarco-bolchevismo dejó amplia constancia de su existencia en el diario Bandera Roja (1919), La Rebelión (1924-25) y El Comunista (1920-21), ambos de Rosario, El Libertario (1923-30) de Buenos Aires y La Batalla (1919-1924) de Montevideo. Vale destacar que este intento de fusión anarco-bolchevique no sobrevivió al golpe militar de 1930. Algunos de los animadores de esta alianza contradictoria terminarían afiliados al Partido Comunista, como fue el caso de Elías Castelnuovo y Marcos Kaner. Toda la documentación al respecto se encuentra disponible en el Archivo Max Nettlau en el Instituto de Historia Social de Ámsterdam.

[17] En torno a nuestra consecuente oposición a la formación de nuevos Estados-nación, es pertinente la lectura de las valoraciones sobre la lucha en Palestina del compañero Alfredo Bonnano. Cfr: No allo Stato Palestinese (No al Estado palestino), publicado en ProvocAzione n . 18, diciembre 1988. p.p. 1-2 .

[18] Los artículos y comunicados del portal Abolitionmedia dan buena cuenta de ello. Cfr: https://abolitionmedia.noblogs.org/ (Consultado 25/3/2026).

[19] Para corroborar estas aberraciones es oportuno consultar el artículo del compañero Ron Tabor. Cfr: https://utopiantendency.org/2024/08/02/ron-tabor-on-left-wing-anti-semitism/ (Consultado 25/3/2026).

[20] El «confederalismo democrático» es la propuesta de «autogobierno» del otrora Partido de los Trabajadores del Kurdistán (Partiya Karkerên Kurdistan, en kurmanji). Esta institución político-militar de orientación marxista-leninista-maoísta, fundada en Turquía por Abdullah Öcalan en noviembre de 1978, impulsó «la guerra popular prolongada» como método de lucha para la reunificación del pueblo Kurdo y el establecimiento de un Estado independiente y soberano. En 2005, tras 30 años de lucha, en el contexto de la Guerra del Golfo y la invasión norteamericana a Irak, su máximo líder (Öcalan) inspirado en el ecomunicipalismo trotskista de Murray Bookchin, llamaría desde la cárcel a abandonar la línea maoísta y abrazar el «confederalismo democrático». Para más información Cfr: Declaración del confederalismo democrático en el Kurdistán, disponible en: http://www.freemedialibrary.com/index.php/Declaration_of_Democratic_Confederalism_in_Kurdistan (Consultado 26/3/2026).

[21] Unidades de Protección del Pueblo (Yekîneyên Parastina Gel, en kurmanji) y Unidades Femeninas de Protección (Yekîneyên Parastina Jin, en kurmanji). Ambas unidades son el principal componente de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y operan como fuerzas armadas de la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria.

[22] Para verificar estas desvirtuaciones es oportuno visitar el portal: https://www.solidaritycollectives.org/en/about-us/ (Consultado 26/3/2026).

[23]  Cfr: Ser anárquicos y estar en guerra: La experiencia de Solidarity Collectives en Ucrania. Reportaje de Francesca Barca. Trd: Rafael Aparicio Martín. https://voxeurop.eu/es/anarquista-guerra-ucrania-solidarity-collective/# (Consultado 26/3/2026).

[24] Id.

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 3 Promedio: 5)
✇lamarea.com

[VIDEO ] Redes vacías, con César Rendueles

Por: Hello Compost!

Aprovechando la reciente aparición de su último libro Redes vacías. Tecnología catastrófica y el fin de la democracia (Anagrama, 2026), desde el colectivo Hello Compost! conversamos con el sociólogo César Rendueles para indagar sobre aquellos aspectos clave para construir una relación duradera y emancipadora entre política social y redes tecnológicas.

Desde que escribió Sociofobia, Rendueles ha destacado por una crítica quirúrgica a los discursos tecno-optimistas que ven en la tecnología digital el vector de cualquier revolución contemporánea posible. Sin caer tampoco en el tecno-catastrofismo, necesitamos sentarnos a pensar juntas qué derivas pueden llevarnos a una comprensión situada y contextual de la tecnología si lo que queremos es un cambio social donde el 99% tenga posibilidades de mejorar su existencia.

El texto de César recoge muchas cuestiones de gran interés para Hello Compost! en lo que respecta a nuestro objetivo de desplegar jardines digitales que contribuyan a convertir Internet en un lugar más habitable y democrático. Desde su crítica al ciberfetichismo -la creencia de que las tecnologías digitales son capaces de solventar problemáticas que, en el fondo, son de carácter social, cultural y político-, hace un repaso al recorrido de la tecnopolítica en las últimas décadas.

Esta perspectiva histórica es, a nuestro modo de ver, fundamental para desentrañar tanto las limitaciones como las potencialidades de lo digital en cuanto a su contribución al cambio social. El paso de un tecno-utopismo en las décadas de los ‘90 y los ‘00 hasta el catastrofismo que se ha ido instalando en la última década -prácticamente, sin solución de continuidad- demuestra las carencias que siempre ha acarreado la hipótesis tecnopolítica. La apertura, horizontalidad y descentralización que parecían plantear un nuevo paradigma emancipador no han sido capaces de paliar las derrotas que ha inflingido el neoliberalismo a los pilares tradicionales del anticapitalismo como el movimiento sindical o la solidaridad internacionalista.

Sin embargo, esto no supone una renuncia a aquellos movimientos y estrategias que surgieron de la tecnopolítica como la cultura y el software libre, el mediactivismo, la guerrilla de comunicación, la piratería o los hacklabs. La cuestión está en qué podemos recuperar en las condiciones del presente o, más bien, en cómo podemos actualizar la potencia de sus prácticas. Del mismo modo que es necesario reivindicar el valor de estos movimientos, también es justo señalar los fracasos de las corporaciones tecnológicas para no hacerle el juego al triunfalismo de Silicon Valley y los tecno-oligarcas.

Esto es especialmente importante en estos momentos, en los que el ecosistema digital es cada vez más funcional a los intereses de los movimientos políticos iliberales y de extrema derecha, para lo que X, anteriormente conocido como Twitter, es un ejemplo paradigmático. Durante la época del 15M, esta plataforma parecía la panacea de la esfera pública digital y tenía una orientación marcadamente progresista, mientras que, desde la compra de Elon Musk, ha virado hacia un estercolero filofascista. Aquí es importante considerar que no debemos caer en el espejismo de que es una representación fiel de la opinión pública. Ni lo era cuando parecía contribuir al progresismo, ni lo es ahora que va a favor de Trump y sus acólitos de todo el planeta. Situar y evaluar en su justa medida la influencia de lo digital más allá de las pantallas es una labor fundamental para dejar atrás el ciberfetichismo.

Dicho esto, ni el texto de César ni la conversación que tuvimos con él se detienen en el análisis crítico de la situación. La clave radica en avanzar en cómo pensamos y hacemos el ecosistema digital que queremos. En este sentido, es preciso poner el foco en la institucionalidad, especialmente en lo que se refiere a su capacidad de mediación pública. Porque precisamente la privatización del ciberespacio y su fomento de la inmediatez y la aceleración es lo que ha posibilitado que movimientos autoritarios emerjan y medren en este entorno.

Necesitamos instituciones digitales que generen espacios para que surjan preguntas y más preguntas, no tanto soluciones, y que estas vengan de procesos de reflexión individual y deliberación colectiva. Y cuando hablamos de lo público también es preciso puntualizar que público no es equivalente a estatal -es decir, manejado por el Estado-. No tendría sentido pasar de un centralismo corporativo a un centralismo estatal. Un ecosistema digital público sería aquel capaz de amparar tanto iniciativas estatales como privadas como comunitarias. Esto requiere de audacia política y realismo tecnológico. También perseverancia en los movimientos tecnopolíticos emancipadores. No cejar en el empeño de generar un deseo de cambio para que tengamos una vida menos cuantificada y más bella.

La entrada [VIDEO ] Redes vacías, con César Rendueles se publicó primero en lamarea.com.

✇lamarea.com

EE. UU. ya ha perdido la guerra en Irán

Por: Arantxa Tirado

La última amenaza de Donald Trump a Irán el martes 7 de abril afirmando que “toda una civilización morirá esta noche” si las autoridades de la República Islámica no hacían caso a su ultimátum de rendición insinuaba, claramente, que EE. UU. e Israel podían hacer uso de armamento nuclear para poner fin a una guerra en la que EE. UU. está actuando de manera errática, sin una clara estrategia de salida. 

Esta posibilidad, no obstante, ha estado presente desde que los ataques del 28 de febrero pasado de Israel y EE. UU. contra Irán se han convertido en una prolongada guerra asimétrica que ha provocado un escenario donde la alternativa a una retirada humillante sería la escalada en forma de envío de tropas sobre el terreno, con el consiguiente riesgo de empantanamiento y el resurgimiento de traumas como el síndrome de Vietnam.

Los cálculos estadounidenses parecen no haber contemplado que Irán iba a desplegar su potente arsenal de misiles balísticos causando bajas considerables a sus atacantes y a la infraestructura de sus bases de apoyo en los Estados del Golfo aliados. Pero, más importante aún, la respuesta de Irán ha logrado poner en jaque la economía mundial controlando el paso por el Estrecho de Ormuz, lugar por el que circula más del 20% del petróleo y el gas licuado que se consume globalmente, y buena parte de los fertilizantes imprescindibles para las cosechas de EE. UU. o de Europa, es decir, para la soberanía alimentaria.  

A pesar del asesinato del líder supremo, Alí Jamenei; del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Lajrani; y de tantos otros altos mandos militares y civiles, el régimen iraní, y su defensa militar, siguen en pie. Irán ha demostrado que su sistema político se basa en instituciones que van más allá de los liderazgos personales, además de dejar claro, con su adaptación táctica, que estaba preparado para esta guerra. Los estrategas estadounidenses que decidieron armar a los kurdos, y a otros sectores de la población iraní para provocar ese alzamiento contra la teocracia que pedía Trump los primeros días de los ataques, tampoco previeron que la mayoría de los iraníes iban a cerrar filas con sus dirigentes o a utilizar las armas para disparar a los helicópteros estadounidenses que sobrevolaran el país para rescatar a sus pilotos caídos en combate. 

Conforme avanza la imposibilidad de EE. UU. e Israel de frenar la respuesta iraní, y se frustran sus planes para el cambio de régimen, la derrota de facto de EE. UU. y, en menor medida, de Israel, pues este país sí está llevando a cabo su agenda expansionista con ataques e incursiones en el Líbano, se hace evidente. De ahí la necesidad de EE. UU. de aumentar la presión amenazando con la destrucción de toda la infraestructura energética y la civilización iraní misma.

La guerra está debilitando internamente a Trump

La guerra contra Irán ha desatado una desestabilización regional de alcance económico y geopolítico global. Pero también está generando un creciente cuestionamiento dentro de EE. UU., con un sector de los congresistas demócratas pidiendo que se aplique la sección 4 de la 25ª enmienda al presidente Trump, por estar incapacitado para ejercer las facultades y deberes de su cargo, al iniciar una guerra sin la autorización del Congreso y amenazar abiertamente con cometer más crímenes de guerra y genocidio contra Irán. Tampoco se descarta que Trump acabe padeciendo un tercer impeachment en este segundo mandato, superando el récord que ya tenía de ser el único presidente estadounidense en haber sido sometido dos veces al juicio político del Congreso en su primera presidencia.

También se está planteando un impeachment para Pete Hegseth, actual secretario de Defensa. En este contexto, doce altos mandos militares, algunos pertenecientes al Estado Mayor de Defensa, han sido cesados. Los cambios en el Pentágono no son menores y se vienen produciendo desde la llegada de Hegseth, con el despido masivo de abogados del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, así como la sustitución de otros funcionarios. Además, Hegseth se está deshaciendo de los asesores jurídicos militares encargados de establecer la legalidad de las operaciones y seleccionar objetivos militares para evitar crímenes de guerra contra civiles.

Por su parte, la población estadounidense desaprueba en un 60% una guerra cuyos beneficios para la seguridad de EE. UU. o del mundo no se perciben. Se trata de una guerra que aparece como parte de los intereses de Israel más que de los estadounidenses, que además está generando un gasto diario de mil millones de dólares a los contribuyentes, y cuyo impacto económico se puede sentir directamente en los bolsillos de los ciudadanos que han de llenar su tanque pagando mucho más cara la gasolina en un país donde tener un coche es prácticamente imprescindible para la supervivencia.  

EE.UU. cuando negociar puede no acabar la guerra  

A pesar de las numerosas –y contradictorias- declaraciones de Donald Trump y su secretario de Defensa sobre la victoria en la guerra, lo cierto es que tener que recular después de haber amenazado a Irán prácticamente con el exterminio nuclear, aceptando el alto al fuego de dos semanas propuesto por el presidente paquistaní, e iniciar negociaciones basadas en los diez puntos del plan de acuerdo de Irán, se puede considerar asimismo una victoria para el país asiático. Todavía más porque el acuerdo supone que se abra el Estrecho de Ormuz bajo control exclusivo de Irán, que podrá cobrar peaje por ello, algo que no sucedía antes de la guerra.

Esta respuesta de EE. UU., aceptando negociar tras haber amenazado de manera drástica a Irán, se ha definido con el acrónimo TACO (“Trump Always Chickens Out”, Trump siempre se acobarda). Más que acobardarse, Trump lleva tiempo usando las amenazas y el chantaje como arma de extorsión política previa a la negociación, sea de aranceles, de un acuerdo de paz en Ucrania o para evitar una invasión a Groenlandia. Pero esta estrategia de negociación no ha sido incompatible con acciones claramente ofensivas que demuestran el poderío estadounidense, como la Operación Lanza del Sur en el Caribe y el Pacífico, que acabó con el secuestro del presidente Maduro y Cilia Flores, iniciando un nuevo momento en las relaciones entre EE. UU. y Venezuela, con EE. UU. controlando de facto el negocio petrolero venezolano.

La política exterior de EE. UU. puede parecer impredecible en una administración Trump que ha demostrado no tener principios ni palabra. Que EE. UU. se siente a negociar en Islamabad con Irán sobre el levantamiento de sanciones, el control iraní sobre el Estrecho de Ormuz o el programa de enriquecimiento nuclear no garantiza que se vaya a producir un alto el fuego permanente, ni tampoco que la posibilidad de una agresión nuclear futura de EE. UU. o Israel salga de la ecuación. Conviene recordar que EE. UU. decidió, junto con Israel, bombardear a Irán en el marco de un proceso de negociaciones que daban a EE. UU. incluso más garantías de las que había logrado con el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA por sus siglas en inglés) de 2015. Un acuerdo nuclear que, por cierto, el Gobierno Trump abandonó unilateralmente en 2018.

Las declaraciones cada vez más enajenadas de Trump deben tomarse como las amenazas que son mientras que su aceptación de un alto el fuego temporal probablemente no acabe siendo la última palabra. Después de un momento de repliegue táctico, puede venir una ofensiva mayor si no se llega a un acuerdo, sobre todo ante la constatación de que no pueden doblegar a Irán a pesar de la asimetría de fuerzas. Como se ha demostrado en Venezuela, esta administración sigue operando con una combinación de fuerza bruta y lógica empresarial pragmática, y no se va a conformar con un mal negocio para sus intereses geoestratégicos y geopolíticos, que pasan por el control de hidrocarburos, minerales críticos y mercados frente a sus competidores. De hecho, Trump lanzaba hace días la idea de que fuera EE. UU. quien cobrara los peajes en el Estrecho de Ormuz. 

El escenario es incierto, pero se puede afirmar que EE. UU. ya ha perdido esta guerra aunque afirme lo contrario. Pase lo que pase, la guerra contra Irán ha puesto a EE. UU. frente al abismo de una crisis energética similar a la de 1973, a su pérdida de control económico si el dólar deja de ser la moneda de intercambio petrolero, a su debilidad frente a las fluctuaciones de los mercados y a unas alianzas geopolíticas que se fracturan porque EE. UU. carece, cada día más, de algo fundamental para mantener la hegemonía en el sistema internacional: el temor de los adversarios y el respeto de los aliados. 

Hoy es Irán quien está ganando esa guerra simbólica por el liderazgo moral del Sur Global, aglutinando simpatías de los pueblos del mundo y el respeto de quienes en los centros de poder se dan cuenta de que los equilibrios geopolíticos preexistentes ya no sirven y deben ser cambiados. El fracaso de EE. UU. en Irán promete ser el inicio de un nuevo reparto de poder global que tendrá profundas consecuencias económicas y geopolíticas.

La entrada EE. UU. ya ha perdido la guerra en Irán se publicó primero en lamarea.com.

✇Portal Libertario OACA

Apuntes sobre la mundialización de la guerra y las resistencias de los pueblos

Por: Kiko Pavonic

 Introducción: Mirar hacia el abismo, reconocer la vida.

Comprender el presente se hace cada vez más difícil, la teoría está siempre por detrás de la coyuntura. Pero esa separación se hace gigantesca en la medida en que el caos informativo generado por las redes sociales y los medios tradicionales nublan nuestra mente y normalizan la violencia. Cómo dice Roberto Bolaño: “la rutina matiza todo horror”[1].

Así, los acontecimientos que han marcado este inicio de año no sólo revelan cuán catastrófico es el presente que nos toca vivir, sino también dan cuenta de la incapacidad generalizada por comprender la catástrofe como algo más que sólo un ruido de fondo que no llega del todo a interrumpir el común curso de nuestras vidas. Cómo suele decirse: “mañana igual tendremos que levantarnos a trabajar”.

Mientras que el imperialismo estadounidense muestra su versión más desatada en Venezuela, Groenlandia y ahora recientemente Cuba e Irán; a nivel nacional la ultraderecha electa, se preparó con bombo y platillo para asumir el poder, con un gabinete conformado entre “exorcistas”, estafadores y dos ex-concertación, estos fenómenos, en su acepción denostativa ilustran crudamente un proceso global del cual Chile se termina de poner al día: el avance del neoconservadurismo y el triunfo de la sinrazón. Al mismo tiempo que la derecha chilena vive su mejor momento en décadas, el progresismo experimenta su derrumbe ideológico y la deslegitimación de su proyecto político. La absolución de Claudio Crespo gracias a la Ley Naín-Retamal, se suma al sucidio de David Gómez Valenzuela y de Jorge Salvo, como constataciones del rol del gobierno de Gabriel Boric en consolidar la política de la impunidad, que no sólo protege a quiénes cegaron y mutilaron a compañerxs durante el 2019 y 2020, sino que será aplicada en contra de todos los futuros intentos de levantarse contra el próximo gobierno. Los nuevos administradores del modelo celebraron por lo alto, mientras que el sur de Chile se volvió a incendiar bajo crecientes sospechas de intervención y del beneficio de proyectos mineros.

Nuestras intenciones con este texto se pueden resumir en intentar encontrar sentido en medio de todo este caos disociativo de la realidad, pensar el periodo actual como parte de un proceso global. Un esfuerzo por revelar los engranajes y piezas que se esconden detrás del humo y de la ceniza. “El abismo se ha abierto, y no servirá de nada intentar ignorarlo. Hay que mirar al abismo, medir su extensión y profundidad. Hay que cartografiarlo, mientras caemos en él de manera inexorable[2]. Y en ese ejercicio, reconocer la vida; mirar esos otros engranajes que entre las cenizas se levantan, resisten, crean otras, nuevas y viejas formas de luchas para habitar la tierra. Resistencias que se enfrentan a este sistema de muerte y levantan alternativas como luciérnagas que iluminan entre tanta oscuridad.

1. Chile: Guerra por la vía “democrática”.

La guerra es una de las características definitorias de nuestra época, desde distintos sectores y análisis de los fenómenos bélicos que nos atraviesan, se sostiene que estamos en la tercera guerra mundial. La intensificación de este proceso global en el territorio chileno se puede ubicar en antagonismo a la revuelta popular de octubre de 2019. La estrategia del poder en ese entonces, bajo el gobierno de Sebastián Piñera, se ejecutó el 15 de noviembre del 2019, con el Pacto por la Paz, que agrupó a gran parte del Partido del Orden, desde la derecha hasta el progresismo. Un gran acto de unidad del poder, inaugurando un proceso de contrainsurgencia que abrió camino para el escenario actual, bajo dos cursos de acción complementarios, por un lado la conducción de la revuelta hacia los márgenes institucionales; y la consolidación del estado policial, brindando todas las herramientas necesarias a las fuerzas represivas para mantener el orden y proteger la propiedad privada.

Estas modalidades, no se limitaron a ser aplicadas durante los momentos de mayor radicalidad de la revuelta social, sino que se instalaron permanentemente dentro de las políticas de gestión gubernamental, mientras que el gobierno progresista que le siguió no hizo más que profundizarlas. No por nada, el gobierno de Gabriel Boric fue el que más leyes represivas generó durante su mandato, entregándole en bandeja al nuevo gobierno de Kast, las herramientas jurídicas para la gestión y represión de la población, reafirmando en todo momento su compromiso con la misión contrainsurgente. Ley Anti tomas (21.633), nueva Ley Antiterrorista (21.732), Ley Naín-Retamal (21.560), esta última, teniendo un papel fundamental en institucionalizar la impunidad para los efectivos policiales que se encarguen de acabar con aquellos que representen una amenaza para el orden.

Un gobierno progresista como el del Frente Amplio y el Partido Comunista, fue la condición necesaria para poder terminar de consolidar un Estado Policial sin resistencia en las calles, para que luego fuera la derecha quien continúe esa misión. Así como en 1990, Pinochet le entregaba la banda presidencial a Aylwin, institucionalizando así la dictadura para los siguientes años; este 11 de marzo de 2026, el progresismo le entregó la banda presidencial a los herederos de Pinochet, continuando así, la guerra por la vía democrática. En algunos lugares atacan con drones y misiles, en otros con intervenciones y secuestros, en Chile atacan con incendios forestales, devastación ambiental, infiltración en manifestaciones y organizaciones, prisión política, desapariciones forzadas, o lo que sea necesario con tal de asegurar la reproducción del capital y la acumulación de poder.

En la democracia chilena, en menos de 2 meses detuvieron a Nicolás Piña, absolvieron a Claudio Crespo, levantaron un montaje para inculpar a la familia de Julia Chuñil por su desaparición, desalojaron la toma de San Antonio; aprobaron en el senado la ley de conmutación de pena para violadores de DD HH, femicidas y abusadores; y no han parado de atacar a las comunidades del Wallmapu. El recrudecimiento del actuar del poder, no es más que la antesala de cómo será el nuevo periodo que enfrentaremos con Kast, quien ya ha sostenido reuniones con sus pares Bukele, Milei y Trump. El ciclo de luchas que se abre en el actual escenario de guerra, no da cabida a nostalgias que intenten repetir Octubre de 2019, sino que nos interpela a sacar las lecciones oportunas, de ese y otros procesos, para enfrentar con mayor organización y estrategia los desafíos que nos atraviesan, los que además se vislumbran más complejos, violentos y globales. Ahí la urgencia de desplegar una lucha internacionalista, con arraigo en los territorios y las experiencias comunitarias de organización de la vida.

2. Sobre la guerra global y sus formas.

La multiplicación de focos de conflicto en el mundo en los últimos años, pueden comprenderse dentro de una tendencia del capitalismo hacia la mundialización de la guerra en sus distintas formas. Sin embargo, esta tendencia es contradictoria. En la historia del capitalismo, la guerra responde a la necesidad de este por asegurar las condiciones mínimas para su reproducción por medio de la destrucción, el disciplinamiento y el exterminio. Permitiéndole al capitalismo superar sus límites inmediatos al provocar la desvalorización de la enorme masa del capital existente y posteriormente su regeneración. Por lo que podemos entender que el desarrollo del capitalismo está unido al perfeccionamiento y expansión de la guerra, pero en la medida que la potencia técnica de la guerra ha alcanzado la escala planetaria (a través de la energía nuclear), una guerra que movilice a las principales potencias del mundo no producirá la regeneración de las condiciones para la reproducción del capital, sino que paradójicamente podría producir la destrucción tanto del capital como de la vida. He ahí la contradicción que se oculta a la vista en el binomio capital-guerra. Cómo acertadamente comprende Robert Kurz, “la guerra simplemente se convierte en un catalizador de la crisis, acelerando la crisis gradual del capital, tanto a nivel regional como global”[3].

Al tratar de esquivar una situación de no retorno, la mundialización de la guerra en un primer momento toma una forma distinta a las de las guerras mundiales del siglo pasado. En tanto, se evita el enfrentamiento directo entre las principales potencias imperialistas, su disputa indirecta es representada a través de la multiplicación de distintos focos de conflictos simultáneos por los que se pone en juego las zonas de control de las respectivas potencias. Al mismo tiempo, que las innovaciones técnicas y estratégicas de las guerras mundiales son aplicadas de manera transversal como parte de las modalidades comunes de gestión, disciplinamiento y exterminio que despliegan los Estados dentro de sus propios territorios, indistintamente de la forma del Estado.

En este sentido podemos referirnos a la globalización de la guerra como una tendencia intrínseca del capitalismo, pero cuya expresión había estado parcialmente constreñida por las circunstancias históricas y la madurez del modo de producción capitalista. Por ello, este fenómeno se experimentó de una manera gradual, mientras se preparaban los prerrequisitos necesarios para que se expresara a gran escala. Nos referimos al proceso de dominación real de la tecnología y la destrucción de la infraestructura social del movimiento obrero, permitiendo la asimilación por este de los valores burgueses y su explotación sin resistencias. Esto no quiere decir la ausencia de la guerra hasta hoy, sino que la guerra se efectuaba de forma dispersa y fuera de foco, hasta el punto de poder ser negada formalmente. Mientras, la ideología liberal-progresista protegió y justificó la guerra, al menos hasta ahora que el capitalismo ya no necesita de ella y la guerra puede expresarse abiertamente por lo que es.

Así, cada acto de barbarie que enmarca el actual momento histórico encuentra su antecedente directo en los campos de exterminio judíos, el apartheid racial, los bombardeos a Hiroshima o las matanzas obreras. Pensar en los nazis al observar los corredores de muerte en Palestina o las detenciones a migrantes en Estados Unidos no es una asociación aleatoria, son los destellos de una conciencia acerca de cómo sobreviven las formas características de la guerra y el exterminio del  pasado en el presente.

2.1. La guerra contra el enemigo interno y la gestión fascista de la población sobrante.

Bajo esta lógica, la caza de migrantes por agentes de ICE (Control de inmigración y aduanas) es un dramático ejemplo sobre cómo la guerra se despliega dentro del propio Estado-nación y es justificada a partir de la producción de un “enemigo interno”[4]. Un agente patógeno que urge ser expulsado del cuerpo social. Este enemigo, ya sea en la forma de lxs migrantes,  “terroristas”, cuerpos disidentes e históricamente lxs judios, es representado como una amenaza omnipresente, siempre inminente, cuya mera existencia contradice la ficción de homogeneidad social y racial sobre la cual se funda el Estado-nación.

“La figura del migrante condensa hoy una tensión central del sistema: es a la vez cuerpo excedente, fuerza de trabajo potencial y sujeto que desborda los dispositivos estatales de contención. Esta figura encarna lo que puede denominarse un régimen de supervivencia sin garantías, donde la vida se sostiene no por el Estado, sino a pesar de él, bajo condiciones impuestas por la desposesión violenta, la movilidad forzada y el control biopolítico”[5].

Si en la actualidad la situación de las personas migrantes racializadas, en su mayoría mujeres, es tan particular, es porque tanto su expulsión del país migrado, como las condiciones que lo forzaron a emigrar a él, son dos respuestas complementarias a un mismo fenómeno: la incapacidad del capitalismo por asegurar la reproducción social. Para hacer frente a los crecientes flujos migratorios, la política antimigratoria y proteccionista adoptada por Estados Unidos se impone como estrategia modelo para la gestión de esta población. Sin embargo, mientras el ecocidio planetario continúa y las guerras se intensifican, aumentan los flujos migratorios desde las zonas periféricas hacia el Norte Global, y entre Sures, en donde los efectos ecológicos y económicos de la crisis todavía no se hayan expresado del todo. Asociado a esto, el Estado propicia la movilización de enormes sectores de la población civil dispuestos a actuar como soldados y colaboradores para la subordinación y exclusión selectiva de migrantes, refugiades y la población “sobrante” local. No es sólo miedo por las consecuencias de no colaborar lo que les mueve, es el anhelo de sentirse parte de aquellos que ejercen la violencia, aún cuando ellos mismos no pertenezcan racial ni socioeconómicamente a ellos.

Con el reciente asesinato a Renee Nicole Good y posteriormente a Alex Pretti (ambos ciudadanxs estadounidenses), la represión se ha extendido hacia cualquiera que se oponga al ICE. Los escuadrones de muerte característicos del fascismo, encuentran su forma en Estados Unidos por medio de los propios aparatos del Estado. Según datos oficiales, para hacer frente al Millón de deportaciones que se tiene como meta ICE contaría con 12.000 nuevos agentes en menos de un año de campaña de reclutamiento. Esta campaña estuvo caracterizada por el uso de canciones y eslóganes supremacistas como la frase “America for Americans” popularizada por el Ku Klux Klan durante el siglo pasado y referencias a literatura neonazi[6]. La campaña parece enfocarse específicamente hacia extremistas de derecha, militantes de MAGA y policías insatisfechos.

En retrospectiva, podemos encontrar una continuidad lógica al interior de la historia de exterminio y esclavitud estadounidense, que une los programas raciales hacia los indígenas americanos y el disciplinamiento de la población esclava con las políticas de deportaciones de migrantes en la actualidad. No es de extrañar que las acciones de ICE no sólo hagan recordar a las prácticas del fascismo histórico, sino que también reactiven la memoria sobre los procesos históricos de desposesión y dominación sobre los que se fundaron las bases de Estados Unidos. Así, el ICE parece una modernización de la máquina de guerra interna estadounidense, que bebe al mismo tiempo de la experiencia de los Slave Patrols, —milicias que durante más de un siglo estuvieron encargadas de retener a los esclavos en las plantaciones, evitar levantamientos y dar caza a los esclavos fugitivos—, como también de los clásicos escuadrones fascistas de Alemania e Italia. Por otro lado, que encuentre en el Estado y sus aparatos su forma de operar, y no en organizaciones extralegales —como las que surgieron durante el primer y segundo mandato de Trump— responde a la asimilación de las innovaciones históricas del nazi-fascismo cómo modalidades comunes o potenciales de todo Estado moderno.  

Por otro lado, no podemos responsabilizar únicamente al Trumpismo de generar una forma singular de conciencia reaccionaria, ni  que se experimente la corrosión de las relaciones comunitarias y la profundización de la enemistad entre ciertos grupos identitarios. La colaboración de civiles con los aparatos represivos, su apoyo público e ingreso masivo a sus filas, no se tratan de  simples fenómenos aislados, por el contrario, se trata de una mutación antropológica, de la que el caso estadounidense es sólo su estado más maduro. Está mutación se comprende como la predisposición de la sociedad hacia la guerra social, la producción de una comunidad nacional, dispuesta a matar y morir por el capital[7]. Invirtiendo la asociación inicial, el movimiento reaccionario global que encabeza Trump, puede existir en este momento a causa de décadas de un proceso de desmantelamiento de las estructuras sociales que permitían la solidaridad y la organización de los pueblos. Es el resultado final de la globalización del capitalismo y consigo, la imposición de la “competencia (es decir, la guerra social) en el principio universal de las relaciones humanas”[8].

2.2. La generalización de la guerra y su necesidad.

La característica más importante de la Guerra en el presente, es probablemente que ya no necesita terminar. La paz pierde su significado mientras que la guerra se expande como una realidad social sobre toda la tierra; la globalización de la guerra como reflejo a la de los mercados. Tanto Netanyahu en Israel como Zelensky en Ucrania necesitan de la movilización permanente de sus aparatos bélicos para ocultar las contradicciones sociales al interior de sus propios países. La existencia de un enemigo es tanto la excusa con la que aseguran más tiempo en el poder, como también la narrativa a través de la cual proyectan una sociedad idílica, racial y socialmente homogénea, unida gracias a este enemigo común. El fin de la guerra no es deseable. Cuando tiene lugar, lo hace sólo formalmente, para luego regresar bajo formas distintas, pero cumpliendo el mismo propósito.

Tanto para el EZLN como para el pueblo Kurdo, el presente es interpretado como el curso de una nueva Guerra Mundial. Para los primeros, estas guerras tienen como una de sus constantes la conquista de territorios y su reorganización geográfica[9]. Aspecto en el cual las guerras contemporáneas no son una excepción. La búsqueda estadounidense de anexionar nuevos territorios por medio de la fuerza y las amenazas es coherente con aquello. Tanto lo sucedido en Venezuela, como la disputa por territorios en África y el medio oriente corresponden a las expresiones más acabadas del actual reordenamiento geopolítico en el mundo. Para el movimiento de liberación en Kurdistán, la tercera guerra mundial en curso se está disputando el poder imperialista, “las potencias hegemónicas se alían o enfrentan según sus intereses, ya no hay un frente de batalla claro, los únicos dos frentes son las fuerzas que luchan por la hegemonía y por el otro lado el pueblo, los movimientos en resistencia[10]”.

En medio oriente somos testigos de cómo los imperios se pelean la hegemonía mundial; las protestas en Irán[11] han cobrado más de dos mil vidas; y los ataques a la Revolución de las Mujeres en Rojava ha desplegado a toda la resistencia Kurda en defensa del proyecto de vida que ha levantado el confederalismo democrático. En África, se crean nuevos Estados títeres como Somalilandia y los gobiernos panafricanistas como el de Burkina Faso resisten a intentos de golpes de Estado e intervención extranjera. En Estados Unidos se realiza una enorme limpieza étnica avalada por el Partido gobernante, junto a un importante sector de la población, a la vez que surgen cuadrillas de autodefensa en las calles, y millones de personas resisten a las bajas temperaturas y la represión fascista de Trump. En el resto del continente, la intervención estadounidense sobre Venezuela a comienzos de año, la posible anexión de Groenlandia y los recientes bombardeos coordinados junto a Israel hacia Irán que cobraron cientos de vidas de civiles constatan la disolución de las viejas concepciones de soberanía y el derecho internacional: la ley pertenece a quienes ostentan el poder.

2.3. Las nuevas tecnologías al servicio de la muerte.

¿Pero qué es lo que diferencia la guerra en el presente con las anteriores guerras mundiales? La respuesta fácil son las nuevas tecnologías (entre las que destaca la inteligencia artificial). Las guerras en este siglo han servido como ensayos para probar la eficacia de estas nuevas tecnologías en futuros conflictos a mayor escala. Hoy estamos en ese punto. La guerra ya no es un tema de seres humanos únicamente, sino de máquinas, algoritmos y redes digitales. Sistemas operativos autónomos identifican a los objetivos, trazan las coordenadas, ordenan el bombardeo y recopilan los datos para optimizar la operación militar. La tecnología está al servicio de la guerra y la humanidad podría perecer  por ella.

La tecnología ha logrado facilitar más que nunca la muerte a gran escala, transformándola en un acto impersonal y automatizado. Con la integración de las máquinas inteligentes se ha emancipado a la guerra de su limitaciones orgánicas y psicológicas, el asesinato se vuelve una tarea que no se ve interrumpida por la sensibilidad humana y el desgaste físico. En cambio, se reduce a una tarea repetitiva, maquínica de manera literal. Una prueba de ello, ocurrió en los días 17 y 18 de septiembre del 2024. La apodada Operación Grim Beeper se trató de la fabricación de miles de beepers y walkie-talkies intervenidos por la agencia de inteligencia israelí (Mossad) para ser detonados a distancia. Luego de que miembros de Hezbolá en el Líbano y Siria comenzarán a hacer uso de estos dispositivos como un intento de evitar la vigilancia de la inteligencia israelí, estos dispositivos se activaron simultáneamente en distintos puntos del Líbano y de Siria, resultando en el asesinato de al menos 40 personas (entre ellas 2 niños) y dejando heridas a cerca de 3000 personas. Esta operación requirió de al menos 5 meses de preparación, y su resultado demostró tanto la absurda superioridad técnica de la máquina de guerra genocida israelí, cómo también la capacidad que entrega la tecnología para ampliar el frente de esta guerra genocida a cualquier otro territorio.

En esta línea, el acuerdo del pasado sábado 28 de febrero entre el Departamento de Guerra de Estados Unidos y OpenAI, —una de las empresas de inteligencia artificial más grandes del mundo—, es un paso más en el proceso de automatización de la guerra a gran escala y la vigilancia masiva por medio de la implementación de modelos de inteligencia artificial. El acuerdo, anteriormente propuesto a Anthropic por quién fue rechazado, permite al gobierno estadounidense el “uso legal total” de la tecnología de OpenAI. Un límite legal que nada significa en un momento donde los Estados aparecen desprovistos de sus velos democráticos, para en cambio, ser afirmados únicamente como un enorme aparato represivo.

Pero la tecnología no se hace sola. El objetivo inmediato de la guerra es la conquista de recursos fósiles y tierras raras, ambas necesarias para que la guerra continúe siendo eterna y cada vez más optimizada. Esta lógica autodestructiva impulsa como una tendencia estructural la degradación ecológica global, el suicidio de la especie como consecuencia final del capital. Si bien, no podemos asegurar que los gobiernos deseen acabar con el mundo con una guerra abierta (aunque los hechos nos puedan llevar a afirmarlo), sí podemos asegurar que la preparación tanto ideológica como tecnológica para la guerra es un terreno cómodo para que distintos sectores empresariales[12] se enriquezcan (desde empresas de ciberseguridad y vigilancia como Palantir, a los dueños de proyectos extractivistas y el conjunto de la enorme industria armamentística).

3. Guerra contra la Tierra, las mujeres y los cuerpos disidentes.

Desde voces feministas, se sostiene que parte del carácter de la guerra en curso, en sintonía con lo que plantean las compañeras Zapatistas y Kurdas, es primero una guerra Colonial, por la ocupación de la tierra y territorios según intereses económicos y políticos. En Abya Yala, se han alzado diversas comunidades y organizaciones a enfrentarse a proyectos mineros, empresas, narcos y gobiernos; son cientos de personas, principalmente mujeres, que defienden los territorios, sus comunidades, sus bosques, sus aguas, sus ciclos. El poder, actuando con máxima crueldad, ha respondido sistemáticamente con asesinatos y desapariciones. Sólo el 2024 se registraron 146 casos. En nuestro territorio cargamos con los casos de Nicolasa Quintremán (2013), Macarena Valdés (2016), Emilia Bau (2021), y la reciente desaparición forzada de Julia Chuñil Catricura (2024), cuya familia hoy sufre un montaje judicial burdo, colonial y racista por parte del estado chileno.

La guerra global tiene un especial foco en la restitución del rol subordinado de  las mujeres, del binarismo y del régimen heteropatriarcal, invirtiendo cuantiosas sumas en estrategias dirigidas a correccionarnos, reeducarnos, e inmovilizarnos. La avanzada de las luchas por la liberación de las mujeres y disidencias —y/o luchas feministas—, ha generado en la última década importantes procesos de movilización que anticiparon revueltas tanto en Abya Yala, como en África y Medio Oriente, liderando proyectos emancipatorios importantes, como la Revolución de las Mujeres en Rojava – Kurdistán[13].

Son las mujeres quienes sostienen las comunidades, quienes reproducen la vida, quienes organizan los pueblos y quienes han ido delineando nuevas formas y paradigmas para librar las luchas del hoy. La opresión de las mujeres es una pieza fundamental del capitalismo, reproducen la mano de obra, cuidan y sostienen a las sociedades, y son la pieza principal del mercado más poderoso del mundo, el mercado sexual. Es por eso, que cualquier proyecto que se plantee la emancipación de las mujeres, se vuelve una amenaza profunda al patriarcado capitalista y colonial, he ahí el esmero, que durante todos estos años han desarrollado para restituir el orden y sus mandatos, teniendo a su haber las armas de manipulación global como las redes sociales y medios de comunicación; religiones y fundamentalismos; esoterismo y filosofías varias, mercado y academia.

Las mujeres y disidencias siempre hemos estado en guerra” es una consigna que se levanta desde las luchas feministas. La violencia sexual como una de sus aristas, es parte del repertorio bélico que las sociedades capitalistas, coloniales y patriarcales ofrecen a sus vidas. No obstante, en el actual período histórico, esta realidad se agudiza, se reinstala la cultura de la violación, y se hacen visibles los estado-nación como perpetradores -aunque siempre lo han sido-. Aún en ausencia de guerras entre países enemistados, la concepción deshumanizante del “enemigo interno” valida las violaciones, los femicidios, y los crímenes de odio contra la comunidad LGTBIQ+ como una práctica necesaria por parte de las fuerzas represivas, pues todo medio es razonable con tal de acabar con el enemigo. En Estados Unidos, son cientos los informes que incluyen relatos de “abortos espontáneos, negligencia infantil y abusos sexuales (hacia la población migrante) en centros de detención del ICE en docenas de estados”[14]. Mientras que en el contexto del genocidio en Gaza, la violencia sexual y reproductiva es aplicada por Israel como una “estrategia de guerra para controlar y destruir al pueblo palestino”[15]. “Las formas específicas de este tipo de violencia, como la desnudez pública forzada, el acoso sexual, incluidas las amenazas de violación, así como la agresión sexual, son «parte de los procedimientos operativos estándar de las fuerzas de seguridad israelíes frente a los palestinos«[16].

Esta revalidación ideológica del patriarcado es mucho más peligrosa que la tendencia al retroceso de algunos derechos civiles conquistados, aunque pareciera ser lo más visible de las acciones de los gobiernos conservadores. Lo que busca es realmente que las mujeres vuelvan al mundo privado por tanto dejen de organizarse, de pensar, de llevar a los pueblos a las condiciones necesarias para luchar. El riesgo de la restitución de las ideas conservadoras del patriarcado respecto a nuestras vidas y cuerpos, es mucho más que el riesgo de perder unos cuantos derechos fijados y controlados por la supremacía masculina. No obstante, es preciso reconocer cómo se comportan los gobiernos de ultraderecha, frente a su fijación en lo que han llamado “ideología de género”. Hasta ahora se ha observado la re-patologización de la transexualidad y de la disidencia sexo-genérica; en el caso peruano con el decreto supremo n.º 009-2024-SA[17] (publicado en 2024); la disolución del Ministerio de la mujer en Argentina (también en 2024); y más recientemente la desfinanciación de programas de salud sexual y reproductiva en todo el mundo como consecuencia de la congelación de fondos estadounidense destinados al desarrollo internacional (USAID), cuyas contribuciones constituían casi el 40% de la totalidad de la ayuda humanitaria mundial. Los cuerpos disidentes y proletarios precarizados quedan abandonados a su suerte, mientras que las organizaciones sociales que pueden prestar ayuda son perseguidas y desarticuladas. Con la reducción de las funciones sociales del Estado, este permanece únicamente como aparato de control y de represión. La austeridad no es mera reducción del gasto: es una arquitectura de violencia selectiva, donde la reproducción de la vida se vuelve objeto de gestión, control y castigo.

En la medida en que la sociedad en su conjunto es determinada por la Guerra, como un hecho global, se da lugar a un saqueo y colapso irracional de la tierra y sus ecosistemas; un re-disciplinamiento a las mujeres -subordinación a la matriz jerárquica de la familia y del patriarcado en su forma capitalista-; y rechazo y persecución a las diversidades sexogenéricas, en tanto su mera existencia supone una incoherencia con el orden cisheteronormativo y sus roles.         

4. Estrategia imperialista: Venezuela e Irán.

El actual escenario evidencia la incapacidad de las potencias por asegurar su control geopolítico por medios económicos no-bélicos. A las bombas de racimo y metrallas se les suman los aranceles y bloqueos como una guerra económica. La política no puede ser entendida si no es por medio de la guerra. Cómo comprenden compañerxs desde México: “pensar la guerra económica como excepción es no entender que ya no hay economía sin guerra[18].

La política exterior adoptada por las principales potencias del mundo, no tiene que ver únicamente con la extravagante personalidad de sus gobernantes, sino de la necesidad histórica por asegurar las condiciones mínimas de existencia del modelo por cualquier medio posible en un momento particular, donde dichas condiciones son cada vez más difíciles de asegurar. Hace más de un siglo atrás Rosa Luxemburgo describió el imperialismo como producto de un determinado grado de madurez del capitalismo global, en donde los Estados por medio de la vía militar conquistaban las condiciones para la acumulación. El imperialismo y sus guerras, según Luxemburgo, destruyen los velos de la sociedad burguesa, sus ilusiones de paz y progreso, para mostrarla tal cual es. Los acontecimientos mundiales que estamos experimentando, dan cuenta no únicamente de que el imperialismo nunca dejó el campo de juego, sino que sobre todo revela los rasgos distintivos del capitalismo en su fase actual frente a su crisis de legitimidad.

Aquello explica el proceso de contra-insurgencia de carácter global que despliega la guerra en sus diversas modalidades. Las acciones de Estados Unidos e Israel en el mundo, funcionan como un perfecto ejemplo de esta lógica imperialista, donde la guerra se vuelve un medio por el que se oculta la fragilidad del capitalismo. La invasión a Venezuela se convierte en un acontecimiento fundamental en el marco descrito, ya que con esto, la olvidada Latinoamérica ingresa abiertamente a la disputa militar interimperialista. Venezuela no sólo fue invadida por un mero interés económico inmediato (el petróleo[19]) o ideológico, sino que, por el valor geopolítico y estratégico que tiene Venezuela en sudamérica. Esto lo demuestra la continuación del régimen chavista, pese a la captura de Nicolás Maduro. Para Estados Unidos es más beneficioso aprovechar la infraestructura burocrática existente, llegando a acuerdos con facciones del régimen que derrocar por completo al chavismo y comenzar una reconstrucción desde 0.

Algo similar ocurre con el bombardeo coordinado entre Estados Unidos e Israel hacia Irán. A ninguna de las dos potencias nombradas les importan las horribles condiciones materiales en las que sobrevive la población iraní bajo el régimen del Ayatolá. Las acciones militares de Occidente sobre los regímenes totalitarios de medio-oriente y sudamérica, no liberarán a sus respectivos pueblos, más bien estos son ocupados como excusa para legitimar estas acciones militares. El asesinato en masa como medio para detener las manifestaciones masivas contra el gobierno durante enero de este año, no es una acción exclusiva del gobierno islamita, sino el modus operandis tipico de cualquier Estado capitalista en crisis. Y de esto son bien conscientes las minorías revolucionarias iraníes.

«Lo que está ocurriendo hoy en Irán es la forma desnuda del dominio capitalista en un momento de peligro. El régimen islámico, como la forma dominante actual del poder capitalista, defiende un orden cuya supervivencia está ligada a la explotación de la fuerza de trabajo y a la represión constante, mediante el corte de comunicaciones, la instauración práctica de la ley marcial y el disparo directo contra el pueblo. Esta violencia no es una excepción ni una desviación; es la lógica natural del capital en crisis”[20].

Las manifestaciones en Irán que han cobrado decenas de miles de muertos hasta la fecha dicen mucho sobre las formas contradictorias por las que la revuelta social surge no a pesar, sino que a partir de la guerra y la crisis. No se puede reconocer las semillas de la revolución donde las haya, sin comprender al proletariado (en su sentido más amplio) como una sujeto imperfecto y en constante cambio, lo que permite que actúe tanto a favor o como en contra de su propia opresión. En la medida en que la negación al capitalismo y sus distintas formas de opresión (patriarcal, militar, etc.) surge de las contradicciones del capital, los portadores de esta negación son así mismo, una contradicción viviente. De la misma forma, las contradicciones internas del Estado iraní (crisis ecológica, deslegitimación del gobierno, disputas internas) que generaron estos levantamientos, también sirvieron como una señal para actuar tanto para los remanentes pro-monárquicos que hasta el momento se habían fortalecido en las sombras del régimen, como para las potencias occidentales que hoy les bombardean.

A partir de esta situación el campismo (es decir, la defensa de uno de los bloques imperialistas en guerra) sólo es capaz de escoger el mal que creen menor, justificándose en la ridícula lógica de que el “enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Así, el campismo disuelve la guerra de clases que sucede en Irán en una defensa del Estado-nación y su derecho de autodeterminación, matizando el autoritarismo del régimen bajo ropajes antiimperialistas[21]. Una primera mirada apuntaría a que los intereses occidentales sobre el territorio tienen que ver en forzar un cambio de régimen a uno que Estados Unidos e Israel puedan controlar (Reza Pahlavi, príncipe exiliado de Irán parece ser el favorito a encabezar la nueva gestión). Cosa que aunque cierta, esconde detrás algo más profundo. Más bien, el actual escenario es la expresión más pura de la lógica del capitalismo en crisis que es perfectamente encarnada por Estados Unidos e Israel: hacer de la guerra su medio de supervivencia. La contradicción del capital convertida en una pulsión de muerte global.

4.1. La carrera por los recursos naturales y la renovación de la Doctrina “Donroe”.

Para que los imperios capitalistas sobrevivan necesitan hacerse con los recursos naturales que serán determinantes para la transición energética y la revolución tecnológico industrial en los siguientes años, sin estos el sistema capitalista alcanzará mucho antes sus límites físicos. El abandono de la diplomacia y el derecho internacional parte de esta necesidad urgente del capitalismo para hacerse de las condiciones mínimas para su reproducción. Por lo mismo, cuando Estados Unidos justifica sus acciones por el bien de la seguridad nacional no miente del todo, su política está fundada en la protección del capitalismo a cualquier costo. O como expresa Marx: Los intereses del capitalismo se presentan “como los fines últimos del Estado”[22]

Esta disputa por los recursos entre los distintos bloques imperialistas, como no podía suceder de otra manera, se lleva a cabo a través del uso de la fuerza, tanto económica, financiera, como militar, arrastrando al resto del mundo en el proceso. Al mismo tiempo que Estados Unidos se hace de recursos naturales, debe bloquear el suministro de estos desde el hemisferio occidental hacia China y Rusia, por medio del control de rutas comerciales, aranceles e intervenciones militares. Para estos fines, aliados estratégicos como Israel o Japón tienen una enorme importancia, al encontrarse en ubicaciones geográficas cercanas a las de sus rivales comerciales. Mientras que la estrategia adoptada por Estados Unidos en su patio trasero puede dividirse en dos cursos de acción posibles:

  • La intervención militar o cuanto menos su amenaza hacia los países que ideológicamente no se alinean a sus intereses, como en los casos de México, Cuba, Colombia y Brasil. La presión económica, bloqueos, desestabilización interna y el apoyo a una facción de la clase burguesa local son algunas de las prácticas a utilizar.
  • Y el apoyo público hacia candidatos que simpaticen con la política estadounidense. Este es el caso de Kast en Chile o de Milei en Argentina. Ambos países pertenecen al denominado “triángulo del Litio”[23], que es completado por Bolivia con quiénes Estados Unidos reanudó relaciones tras la elección de Rodrigo Paz Pereira.

Estos acontecimientos se suman a la serie de acciones militares imperialistas en Ucrania, Nigeria, Kurdistán, Gaza, Irán, Líbano, Taiwán, que también dan cuenta de los intereses de cada potencia y la defensa de sus respectivas zonas de dominio. En la práctica se van estableciendo las líneas rojas de EE.UU conforme a la actualización de su estrategia de seguridad nacional publicada en diciembre de 2025. Su zona de control estratégica es todo el continente americano. Para ello se establecen acciones que neutralizan a competidores “no hemisféricos” (Rusia y sobre todo China) y se reclutan liderazgos serviles a los intereses políticos, económicos e ideológicos yanquis. Esto último se ha evidenciado públicamente con el apoyo político y económico explícito de Trump a Nasry Asfura, presidente electo de Honduras[24], a la elección de Milei o la de Kast.

Podemos aventurarnos a pensar la política exterior de Donald Trump como un intento de forzar un equilibrio momentáneo y un reconocimiento entre las potencias que hoy amenazan su hegemonía, por medio de la confrontación directa y la extorsión, un regreso primitivo pero efectivo a la ley del más fuerte. Estos son los pilares de la denominada por Trump como la “Doctrina Donroe”, —que actualizaría la vieja Doctrina Monroe resumida en la frase: “América para los americanos”—. “En su deseo de rentabilizar directamente la violencia de Estado, esa doctrina es también testimonio de la debilidad definitiva de un imperio hemisférico que no se basa en el desarrollo, la colaboración o la paz —ni siquiera en la explotación en su sentido ordinario—, sino en la extorsión y el saqueo en su expresión más insolente”[25].

5. ¿Volveremos a las calles?

Tanto la nueva ola de gobiernos conservadores en el mundo, alineados con Estados Unidos; como las luchas por la soberanía nacional o autonomía de los pueblos en oriente medio y África, son parte del proceso de disputa de la hegemonía mundial. El neoliberalismo como fórmula de gestión capitalista impulsada por los Chicago Boys en Chile, y posteriormente extendida al resto del mundo, parece estar siendo llevada a su límite. Las características compartidas por las mayores potencias del mundo en la gestión del capital se encapsulan en lo que algunos han denominado como Posneoliberalismo o Fascismo neoliberal[26].

 El capitalismo está revelando su rostro más salvaje: las guerras se expanden, la democracia es deslegitimada y el planeta es quemado a voluntad. No obstante, es en momentos como este en que el orden abre nuevas posibilidades de ruptura. La desesperada defensa de las categorías básicas del sistema, debe comprenderse como la reacción violenta de un animal herido y no como la prueba del carácter imbatible de este. No debemos dejarnos convencer por el ánimo de derrota. La experiencia de los anteriores ciclos de lucha (el más reciente entre 2018 y 2022) no debe de pesar sobre nosotros como una constatación de la inminencia del fracaso.

El recuerdo de la revuelta social del 2019 ha sido falseado, y en su lugar se ha instalado una percepción negativa que se puede resumir en que “no logramos nada”. Pero, esta imagen ideológicamente reaccionaria se puede despedazar en segundos. Basta con volver a experimentar la comunidad espontánea que se genera en las calles y plazas, volviendo a sentir colectivamente la rabia y el rechazo hacia el estado de las cosas. El papel compartido por los gobiernos que le siguieron a las revueltas sociales fue el violento desmantelamiento de esta comunidad, y de cualquier recuerdo de que esta existió. Sin embargo, estos intentos terminan siendo siempre inútiles, la larga lucha de los pueblos se vuelve a reencaminar en la medida en que el mismo sistema genera nuevos focos de lucha. Esa es la contradicción del sistema, es ontológicamente incapaz de eliminar sus amenazas, generando por el contrario la posibilidad para su propia superación.

Las manifestaciones multitudinarias que encendieron las calles de Madagascar, Nepal, Marruecos y Laos durante el 2025, y las recientes protestas en Bolivia que frenaron el decreto que buscaba eliminar los subsidios a los combustibles, son prueba de que aún podemos volver a levantarnos. La desmovilización y el pesimismo es el interludio de una lucha mayor. Que el periodo revolucionario más importante en la historia haya tenido lugar entre crisis estructurales y guerras no es una casualidad[27]. Es a partir de estos períodos en que las convulsiones del capital se intensifican, donde se abre la posibilidad para diversas prácticas de resistencia y de fuga a las relaciones sociales que fundan el capitalismo.

Por lo mismo, las luchas migrantes y activistas contra las deportaciones masivas encabezadas por el ICE, así como los actos de insubordinación y deserción militar de los ejércitos ucranianos, rusos e israelíes, son de crucial interés para nosotrxs. Son la demostración de que la guerra de clases sigue latente aún en el corazón de los imperios. Sin embargo, sería un error esperar que cada protesta actual o futura, genere un desenlace radical que nos acerque a la revolución. Es preciso aprender de los procesos de lucha anteriores, que han demostrado que el asalto del poder político o el cambio de administración de los estado-nación no garantizan las transformaciones radicales que necesitamos los pueblos, sino que por el contrario, se han transformado en agentes que administran el monopolio económico, represivo y cultural del poder. Las luchas se fundan de las contradicciones y antagonismo del sistema, pero al mismo tiempo quiénes llevan a cabo estas son portadores de las mismas contradicciones, he ahí la urgencia en la construcción de fuerzas y autonomías hoy, no pensarlas al día siguiente de la “revolución”, sino que forjarlas en el presente, como ejercicios anticipatorios a nuevas sociedades no capitalistas, no patriarcales y no coloniales.

La historia de la lucha de clases nos enseña otro de los límites en la lucha revolucionaria, que está presente tanto en las oleadas de levantamientos de este siglo, como en las experiencias de autogestión territorial que sobreviven hasta hoy a las amenazas de los Estados, véanse los zapatistas en Chiapas y de lxs Kurdos en Rojava. Nos referimos a los límites del marco nacional y del localismo. Las protestas de este siglo se extinguen rápidamente en la medida en que no son capaces de extenderse hacia otros territorios. Focalizar la lucha en un territorio delimitado geográficamente (aún cuando se hable en términos de continente) obstaculiza la revolución como posibilidad. Pues, del mismo modo que el capitalismo y el patriarcado, como forma social son globales, la revolución debe de serlo también. Ese es el motivo por el que Chile no podía ser la “tumba del neoliberalismo”. Aún cuando lograse sacar a Piñera del poder, el neoliberalismo como fenómeno no sería superado como tal hasta que las condiciones que permiten su existencia sean borradas en todas partes.

La rearticulación del sector revolucionario, así como el intercambio de experiencias y aprendizajes con otros territorios, y la creación de organizaciones internacionalistas, que agrupe sectores de los distintos territorios en lucha, son claves para impulsar la expansión territorial de las revueltas que rechace los discursos nacionalistas y estatistas al interior del movimiento. Lo anterior encaminaría la construcción de “…una red internacional que equipe a los futuros levantamientos de una logística adecuada para hacer frente a situaciones de represión y de exilio, así como de la escalada de las luchas”[28].

La construcción de autonomía, la articulación de la lucha y rearticulación del sector revolucionario son principios estratégicos que permitirán elaborar las herramientas materiales y organizativas necesarias para evitar la muerte prematura de estos focos de lucha en nuestras comunidades y pueblos. El balance de las revueltas de este siglo nos muestra un primer el doble obstáculo a superar: la trampa del reformismo y la represión estatal (sin excluir nunca una de la otra). Basta de seguir oxigenando la democracia electoral, ecocida, femicida y genocida; y seguir pensando la revolución como un hito o jaque mate al poder; la revolución es la reafirmación permanente de la insurrección y de la construcción cotidiana de otros mundos posibles.

  

¡Es hora de acabar con siglos de explotación y dominación,

con todas las fuerzas de la historia, hasta alcanzar la victoria!

 

En memoria de todos los nombres y rostros

que nos acompañan en cada paso.

Centro de Estudios Populares Luz y Vida.

Marzo 2026

Antofagasta, Desierto de Atacama

[1] R. Bolaño, Nocturno de Chile.

[2] F. “Bifo” Berardi, Pensar después de Gaza. Ensayo sobre la ferocidad y la extinción de lo humano, ed. Tinta Limón, 2025. p. 17.

[3] T. Konicz, A guerra como catalisador de crises. Marzo 2026.

[4] La conceptualización de este enemigo, es determinada en términos de raza, género y clase. Mientras que para la alemania nacional-socialista este enemigo se construyó como judio y obrero, en Estados Unidos durante el siglo pasado, lo hizo como afrodescendiente, nativo americano, migrante no blanco, etc. Según M. Lazzarato: “La «raza» no se limita a definir al enemigo, sino que constituye, junto con el patriarcado y la heterosexualidad, el terreno de la subjetivación fascista e identitaria”. E. Alliez y M. Lazzarato, Guerra y Capital, ed.Traficante de sueños, 2021, p. 326.

[5] Editorial Conatus, Informe proletario sobre la periferia incendiada: México en la gestión global del excedente, junio de 2025.

[6] Como el libro Which Way Western Man? de William Gayley Simpson. Léase: J. Montpetit, “ICE nodding to far-right extremists in recruitment posts, experts say”, enero de 2025.

[7] Ten questions on the policies of the Trump government, International Perspective, diciembre 2025.

[8] F. “Bifo” Berardi, Pensar después de Gaza, 2025.

[9] ¿Cuáles son las características fundamentales de la IV Guerra Mundial?, enlacezapatista, 2003.

[10] Sistematización “Reflexiones y aprendizajes de la jornada formativa con el MMK-Abya Yala”.

[11] Al respecto recomendamos leer: Z. Baheer, The Iranian uprising is at a very crucial stage, organize!, enero de 2026.

[12] Cómo por ejemplo, con los pagos multimillonarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas a empresas privadas de vigilancia para la localización y vigilancia de migrantes.

[13] Para el Movimiento de Mujeres del Kurdistán, y para el PKK, la liberación de las mujeres es un pilar central de su proyecto político -el Confederalismo Democrático-, y hoy lo conectan con experiencias de lucha de mujeres de todo el mundo.

[14] D. Cameron, Hay cientos de informes por abuso físico y sexual en los centros de detención de migrantes del ICE, wired, agosto de 2025.

[15] El uso sistemático de la violencia sexual por parte de Israel es “más de lo que el ser humano puede soportar”, Noticias ONU, marzo de 2025.

[16] Ibid.

[17] Al respecto recomendamos leer: B. Pfeil y C. Pfeil, Metamorfoseando el anarquismo: por trans-anarquías monstruosas, Colapso y Desvío, diciembre del 2025.

[18] Informe proletario sobre la periferia incendiada: México en la gestión global del excedente, Editorial Conatus, junio de 2025.

[19] “Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo, superando a países como Arabia Saudita e Irán. Por lo tanto, posee un inmenso potencial para la exploración petrolera, y no es casualidad que este sector represente el mayor porcentaje del PIB venezolano —alrededor del 12,3% del mismo— en comparación con otros sectores individualmente”. H. Alves, A Agressão Contra a Venezuela e a Política Estratégica de Dominação dos EUA, Critica Desapiedada, enero 2025.

[20] Guerra de clases en Irán 2026, Proletarios revolucionarios, enero 2026.

[21] El campismo ignora la relación indisociable entre el Estado y el capitalismo, confundiendo al imperialismo como la conducta específica de sólo algunas potencias y siempre occidentales. Por el contrario: “Todos los Estados sin excepción son fracciones nacionales de la burguesía y el Estado mundiales que, con diferentes jerarquías —desde la cúspide hasta la base de esta pirámide—, compiten entre sí por acumular más capital y más poder que los otros, repartiéndose la plusvalía global, los mercados y los recursos estratégicos del planeta”. Precisiones sobre la guerra de clases y el internacionalismo proletario en el actual contexto de guerra imperialista y revueltas, Proletarios revolucionarios, febrero 2026.

[22] K. Marx, El capital, ed. Akal, 2000, libro III, t.8, p. 227.

[23] Zona geográfica que concentra aproximadamente el 60% reservas del litio a nivel mundial.

[24] Quién ganó las elecciones con una diferencia menor al 1% de los votos. Tras las críticas al conteo de votos, Trump amenazó con duras “consecuencias” si se intentaba revertir las elecciones ganadas por su candidato.

[25] A. Toscano, Imperio de la extorsión, communispress, enero de 2025.

[26] Léase al respecto: M. Lazzarato, El capital odia a todo el mundo, ed. Eterna Cadencia, 2019.

[27] Nos referimos a México: 1910-1917, Rusia: 1917-1921, Alemania 1919, etc.

[28] Nueva Icaria, La revuelta global y sus impasses históricos, Colapso y Desvío, octubre de 2025.

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 1 Promedio: 5)
❌