El Papa León XIV ha presidido este domingo la Misa de Corpus Christi en la Plaza de Cibeles de Madrid, en su segundo día de visita a España. Según las autoridades, más de un millón de personas se congregaron para participar en la celebración, una de las más multitudinarias de los últimos años en la capital.
Durante la homilía, el Pontífice llamó a los católicos a abandonar una fe «cómoda y privada» y a salir «a las calles de la vida» para testimoniar el Evangelio. En un discurso pronunciado en italiano advirtió que «nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar a su hermano», en una clara exhortación a la coherencia entre el culto y la caridad.
La procesión posterior recorrió las calles del centro de Madrid, un gesto que el Papa quiso subrayar como «presencia del Señor Resucitado» y no como mera «supervivencia folclórica» de la tradición. El acto religioso, que coincidió con la solemnidad del Corpus Christi, tuvo un fuerte impacto mediático y congregó a peregrinos llegados de toda España y del extranjero.
En la víspera, el Papa había presidido una vigilia con jóvenes en la misma plaza, durante la que les pidió ser «chispa de una humanidad nueva». La visita papal a España, que se prolonga hasta el martes, incluye encuentros con las autoridades civiles y eclesiásticas, así como visitas a centros de acogida y a la catedral de la Almudena.
La visita del Papa León XIV, la primera a España desde su elección en 2025, refuerza los lazos entre la Santa Sede y el país, donde el catolicismo sigue siendo mayoritario aunque en declive. El Pontífice ha querido enviar un mensaje de renovación eclesial, instando a los fieles a no encerrarse en el templo sino a llevar la fe a la vida pública. Las calles de Madrid, engalanadas para la ocasión, fueron testigo de una jornada que muchos fieles definieron como histórica.