🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
✇LibreRed

Rusia procesa a una decena de cómicos por bromear sobre el ejército y la Iglesia

Por: P. Aguirre Larrañaga

El régimen ruso ha intensificado la persecución contra los humoristas que hacen bromas sobre las operaciones militares en Ucrania, la movilización, la Iglesia ortodoxa rusa y el presidente Vladímir Putin, según denuncian fuentes de la sociedad civil. La represión del humor crítico, que históricamente fue un recurso de resistencia durante la era soviética, se ha endurecido en los últimos años con leyes que castigan el descrédito de las fuerzas armadas y la difusión de información falsa.

El humor como blanco del Estado

La ortodoxia rusa ha sido instrumentalizada por el Kremlin como símbolo de identidad nacional y herramienta de legitimación, por lo que las críticas a la Iglesia o al líder del país son equiparadas a ataques contra el Estado. Varios comediantes han sido procesados en los últimos meses por chistes considerados ofensivos hacia las instituciones eclesiásticas o la gestión de la guerra.

La ley rusa de fake news sobre el ejército, aprobada en marzo de 2022, permite penas de prisión de hasta 15 años para quienes difundan información considerada falsa sobre las fuerzas armadas. Bajo este paraguas legal, las autoridades han incluido el humor que ironiza sobre la movilización de reservistas o los reveses militares en el frente ucraniano.

El sarcasmo y la ironía eran las únicas armas para resistir la opresión del totalitarismo soviético; hoy también están prohibidas, según denuncian activistas de derechos humanos.

Un control creciente sobre la disidencia

La persecución no se limita a los grandes nombres de la comedia: también afecta a humoristas locales, guionistas de televisión e incluso usuarios de redes sociales que comparten memes satíricos. Los cargos varían desde «extremismo» hasta «ultraje a los sentimientos religiosos», un delito que castiga la ofensa a la Iglesia ortodoxa con penas de hasta tres años de cárcel.

Según fuentes de la oposición rusa, el endurecimiento del control sobre el humor forma parte de una estrategia más amplia del Kremlin para eliminar cualquier espacio de crítica pública, en un contexto de creciente descontento social por la guerra y el deterioro económico. La Iglesia ortodoxa, por su parte, ha respaldado abiertamente las restricciones, al considerar que el humor irreverente atenta contra los valores tradicionales del país.

La comunidad internacional ha condenado en varias ocasiones estas prácticas, aunque sin lograr frenar la deriva autoritaria del régimen de Putin. El uso de la fe como escudo frente a la disidencia recuerda, según algunos analistas, a los mecanismos de control ideológico de la época soviética, pero con herramientas legales y tecnológicas del siglo XXI.

  • No hay más artículos
❌