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Petro acusa a Trump de aliarse con narcos para derrotarlo en las urnas

Por: D. Cañellas

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, acusó este jueves 4 de junio a Estados Unidos de aliarse con narcotraficantes en el país sudamericano, después de que el expresidente estadounidense Donald Trump expresara su respaldo al candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella para la segunda vuelta electoral, prevista para el 23 de junio.

“Estados Unidos se está aliando con narcotraficantes en Colombia para derrotarme”, declaró Petro durante un acto de campaña, según recogen medios locales. La acusación, que carece de pruebas públicas, supone un nuevo frente de tensión diplomática entre Bogotá y Washington, históricamente aliados en la lucha antidroga.

De la Espriella, un político conservador que ha prometido endurecer las políticas de seguridad, se perfila como el principal rival de Petro en unos comicios que polarizan al país. Trump, que aspira a la reelección en Estados Unidos, publicó un mensaje en su red social apoyando al candidato colombiano, sin mencionar a Petro.

Relación bilateral bajo presión

La Casa Blanca no ha ofrecido hasta ahora una respuesta oficial a las acusaciones. La relación entre ambos países ha atravesado altibajos desde la llegada de Petro al poder en 2022, debido al giro del mandatario hacia políticas de paz y reducción de la violencia, frente al enfoque tradicional de represión del narcotráfico.

Colombia es el principal productor de cocaína del mundo y socio clave de Estados Unidos en la región. La acusación de Petro se enmarca en un contexto de creciente polarización electoral que podría afectar la cooperación bilateral.

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Petro se vuelca en la campaña de Cepeda, pero su respaldo amenaza con ahuyentar al centro

Por: D. Cañellas

El presidente colombiano, Gustavo Petro, se ha volcado de lleno en la campaña del candidato oficialista Iván Cepeda de cara a la segunda vuelta presidencial del 21 de junio. Tras unos resultados en la primera vuelta que dejaron al progresismo por debajo de las expectativas, Cepeda necesita movilizar más de dos millones de votos para imponerse al ultraderechista Abelardo de la Espriella.

En un contexto de creciente polarización, analistas consultados por medios colombianos coinciden en que el respaldo explícito de Petro puede ser un arma de doble filo. Por un lado, la popularidad del mandatario entre las bases izquierdistas garantiza la movilización de un núcleo duro de electores. Sin embargo, su elevado rechazo en el centro y la derecha podría activar un voto de castigo.

Un balotaje ajustado

La primera vuelta reveló que el oficialismo no logró capitalizar plenamente la maquinaria estatal ni el arrastre del presidente. Según el analista Christian Fajardo Carrillo, profesor de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Javeriana, «la estrategia de Petro debe equilibrar el apoyo militante con un perfil moderado que no espante a los votantes indecisos». El académico considera clave que Cepeda se distancie de los aspectos más controvertidos del Gobierno de Petro, como la política de seguridad o las turbulencias económicas.

La campaña de De la Espriella ha centrado su discurso en denunciar un supuesto «continuismo autoritario» si Cepeda llega al poder. El candidato ultraderechista obtuvo en la primera vuelta una ventaja de algo más de un punto porcentual sobre Cepeda, lo que obliga al oficialismo a movilizar a los votantes de fuerzas menores que no superaron el umbral.

La incógnita es si el respaldo de Petro se traducirá en votos o en rechazo. Las encuestas previas al balotaje pronostican un resultado muy reñido, con ambos candidatos prácticamente empatados en intención de voto. La decisión final dependerá de la capacidad de Cepeda para seducir al electorado moderado sin perder el apoyo de las bases petristas.

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Colombia envía 56 misioneros a la Amazonía más aislada: solo se llega por aire o río

Por: P. Aguirre Larrañaga

La Diócesis de Sonsón-Rionegro, en el departamento colombiano de Antioquia, ha anunciado el envío de 56 misioneros al Vicariato Apostólico de Mitú, en el Vaupés, en el marco de un hermanamiento eclesial. La iniciativa busca fortalecer la presencia de la Iglesia en una de las regiones más remotas y desafiantes de la Amazonía colombiana, donde las distancias y las condiciones geográficas dificultan la labor pastoral.

El proyecto, según informaron fuentes diocesanas, arrancará con una ceremonia de envío que tendrá lugar en las próximas semanas. Los misioneros, en su mayoría laicos y religiosos, trabajarán en comunidades indígenas y rurales del vicariato, una jurisdicción eclesiástica que abarca casi 54.000 kilómetros cuadrados de selva y que cuenta con una de las tasas más bajas de sacerdotes por habitante del país.

El hermanamiento entre ambas diócesis se gestó durante el último año, impulsado por el obispo de Sonsón-Rionegro, monseñor Fidel León Cadavid, y el vicario apostólico de Mitú, monseñor Medardo de Jesús Henao. La iniciativa pretende no solo cubrir necesidades pastorales urgentes, sino también crear lazos de intercambio espiritual y cultural entre dos realidades muy distintas de la Iglesia colombiana.

La experiencia se enmarca en los esfuerzos de la Conferencia Episcopal de Colombia por reforzar la misión en la cuenca amazónica, una prioridad señalada por el Papa Francisco en su exhortación Querida Amazonía. Mitú, capital del departamento de Vaupés, es una de las ciudades más aisladas del país: solo se puede llegar por vía aérea o fluvial, y carece de carretera que la conecte con el resto de Colombia.

Los misioneros recibirán formación previa sobre las lenguas y costumbres de los pueblos indígenas de la región, como los cubeo, tucano y guanano, entre otros. La diócesis de Sonsón-Rionegro, por su parte, espera que esta experiencia enriquezca también la vida de las parroquias de origen, al fomentar una mayor conciencia misionera entre los fieles.

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Colombia se suma a la ola antisistema: un abogado sin experiencia arrasa en primera vuelta

Por: C. Vasallo

El abogado Abelardo de la Espriella, sin experiencia política previa, ha ganado sorpresivamente la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, celebrada el 31 de mayo de 2026. Este resultado confirma el auge de los candidatos outsiders en América Latina, impulsado por un profundo descontento ciudadano y la búsqueda de alternativas al establishment.

Un fenómeno regional con raíces globales

El triunfo de De la Espriella, un desconocido para el gran público hasta hace unos meses, refleja una tendencia que trasciende fronteras. Según un experto consultado, los votantes buscan en las figuras outsider una fuerza que prometa patear el tablero, una demanda que ha emergido con fuerza en países como Argentina, Perú o Chile. Colombia, tradicionalmente apegada a figuras de los partidos Liberal y Conservador, se suma ahora a este ciclo antipolítico.

La moderación no funciona y los votantes favorecen a quienes buscan soluciones arriesgadas, aunque no tengan experiencia de gobierno.

De la Espriella, de 54 años, ha basado su campaña en un discurso antisistema, prometiendo combatir la corrupción y reducir el tamaño del Estado. Sin el respaldo de ninguna maquinaria partidista, logró movilizar a un electorado joven y urbano, cansado de la clase política tradicional.

Implicaciones geopolíticas

El resultado colombiano tiene importantes implicaciones para la región. Colombia, aliado clave de Estados Unidos en Sudamérica y vecino de Venezuela, podría virar su política exterior si De la Espriella confirma su victoria en la segunda vuelta. El candidato ha sugerido revisar los acuerdos comerciales y replantear la lucha contra el narcotráfico, aunque sin concretar posiciones.

La segunda vuelta está prevista para el 28 de junio de 2026. De la Espriella se enfrentará al candidato del oficialismo, cuya identidad aún no se ha confirmado oficialmente. Los analistas señalan que el margen de voto indeciso es amplio, pero la tendencia outsider podría consolidarse.

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Polarización en Colombia: la camiseta de la selección se convierte en arma electoral a dos días de las presidenciales

Por: S. Bárcena

El candidato oficialista a la Presidencia de Colombia, Iván Cepeda, ha criticado duramente a su rival de extrema derecha, Abelardo de la Espriella, por utilizar la camiseta de la selección colombiana de fútbol como parte de su campaña electoral. Según Cepeda, se trata de un «oportunismo político» que desvirtúa un símbolo nacional.

La polémica surgió cuando De la Espriella apareció en actos de campaña luciendo una camiseta de la selección con una variación: un tigre estampado, animal que emplea como emblema personal. Para Cepeda, esta acción «convierte la camiseta de todos los colombianos en un símbolo político de una sola campaña».

Los seguidores de De la Espriella rechazaron las acusaciones y defendieron que la prenda representa el orgullo patrio y no pertenece a ninguna fuerza política. La consultora en comunicación política Alicia Peñaranda explicó en France 24 que el uso de símbolos nacionalistas por parte de candidatos de derecha es una estrategia recurrente para apelar al sentimiento patriótico del electorado.

Polarización creciente

Este episodio se enmarca en una campaña electoral marcada por la polarización. Cepeda, que encabeza la coalición oficialista, ha denunciado en varias ocasiones el «giro autoritario» de su adversario, mientras que De la Espriella acusa al oficialismo de querer «silenciar el patriotismo».

Analistas señalan que la disputa refleja un fenómeno extendido en América Latina: la instrumentalización de símbolos patrios con fines electorales. «La camiseta de la selección es un ícono de unidad, pero en campaña se convierte en arma política», afirmó Peñaranda.

Las elecciones presidenciales colombianas se celebrarán en la primera vuelta del próximo domingo, con Cepeda y De la Espriella como principales favoritos según los sondeos.

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La Iglesia colombiana pone un alto al fuego verbal entre Cepeda y De la Espriella

Por: P. Aguirre Larrañaga

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) ha emitido un comunicado este 3 de junio de 2026 en el que insta a los candidatos presidenciales Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella a detener la violencia verbal que ha marcado la campaña electoral. Los obispos expresaron su preocupación por el tono agresivo de los debates y pidieron a los aspirantes que centren sus intervenciones en propuestas y eviten las descalificaciones mutuas.

El texto de la CEC señala que la ciudadanía espera de los candidatos un debate de altura que aborde los problemas del país, como la seguridad, la economía o la salud, en lugar de ataques personales que deterioran la convivencia. La Iglesia colombiana actúa como mediadora en un proceso electoral que, según fuentes eclesiásticas, ha generado una creciente polarización en el electorado.

La CEC no respalda a ningún candidato en particular, pero subraya que la confrontación verbal constante dificulta el diálogo democrático y puede exacerbar las divisiones sociales. Colombia se enfrenta a una contienda electoral reñida, y la intervención de la Iglesia busca promover un clima de respeto que permita a los ciudadanos votar con información y sin presiones.

Los candidatos aún no han respondido públicamente al comunicado, aunque fuentes de ambos equipos de campaña han indicado a medios locales que valoran la preocupación de los obispos y se comprometen a moderar el tono en los próximos días. La CEC, en su rol de mediadora, ha reiterado su disposición a facilitar encuentros entre los aspirantes para fomentar un diálogo constructivo.

La campaña electoral colombiana ha estado marcada por fuertes críticas entre los dos principales candidatos, lo que ha generado alarma en diversos sectores de la sociedad. La Iglesia, con su influencia moral, busca contener la escalada verbal y recordar a los políticos la importancia de la unidad nacional.

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Entre la ‘petrofobia’ y el fascismo, Colombia (y el miedo) decidirán en segunda vuelta

Por: Marina Sardiña

La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia reveló un país dividido –una vez más– entre el centro y las periferias, un mapa bicolor similar al de hace diez años, cuando los colombianos y colombianas votaron en el plebiscito por la paz. Entonces ganó el “No”, y los ecos de la guerra continúan resonando en muchos territorios. El domingo 31 de mayo, el candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella, de 47 años, se alzó con la victoria en esta primera ronda. Un hombre abiertamente homófobo, misógino, que habla de “destripar” a la izquierda, de construir mega cárceles, de reducir el Estado, de explotar el territorio y sus recursos, y del tamaño de su pene como impulsor del electorado femenino. 

El mediático abogado outsider, defensor de narcotraficantes, paramilitares y bandidos, defensor de Alex Saab, supuesto testaferro de Nicolás Maduro; un showman autodenominado como ‘el Tigre’ que evoca a figuras de la ultraderecha regional como el presidente argentino, Javier Milei, y busca ser el gemelo costeño con aires italianos del mandatario salvadoreño, Nayib Bukele, obtuvo el 43,74% del total. Superó los pronósticos de las encuestas, le arrebató los votos al conservadurismo tradicional, la candidata del uribismo, Paloma Valencia, del Centro Democrático, quien apenas logró 1,64 millones de votos. El espectáculo, desde el interior de una pecera blindada, con luces amarillas y tigres diseñados con Inteligencia Artificial (IA), rugió más agresivo que nunca: “Defenderemos la democracia por la razón o por la fuerza”, dijo desde el malecón de Barranquilla, en la costa caribe. Un oxímoron disfrazado con la camiseta de la selección colombiana. 

Para el director de Ciencia Política y Estudios Globales de la Universidad de los Andes, Felipe Botero Jaramillo, las encuestas no lograron captar el voto de la antipolítica y el malestar con el establecimiento, canalizado por el ultraderechista, que “construyó una candidatura por fuera de los partidos, apoyado en las redes sociales y en un mensaje de ruptura”. El politólogo apunta al contundente rechazo a un nuevo mandato de izquierda en primera vuelta como una de las causas por las que un personaje sin experiencia en política pública lograra captar los votos del electorado uribista y la derecha tradicional. El expresidente Álvaro Uribe Vélez no tardó en salir a dar su apoyo al que, para algunos, era su segundo candidato presidencial: “El viejo caudillo de la derecha está respaldando al recién llegado que lo desplazó”, dice Botero. 

La izquierda gana votos, pero no logra la movilización masiva 

A apenas 670.000 sufragios de distancia, el candidato de la izquierda oficialista, el senador Iván Cepeda, de 63 años, reunió el 40,9% de los votos. Cepeda contaba con entrar a la segunda vuelta del balotaje –pese a que su campaña intentó convencer a sus seguidores de una victoria en primera–, pero nadie, ni las encuestas, pronosticaban que iba a llegar por debajo del ultra. Los rostros en el Hotel Tequendama de Bogotá, donde la campaña del Pacto Histórico se congregó para recibir los resultados, mostraron nerviosismo a medida que avanzaba el preconteo y las arengas sonaban más como un pitido silente que como un cántico de victoria. 

“Muchas de las organizaciones a las que pertenecemos las han intentado diezmar y reducirlas al silencio o a la muerte (…) la lucha continúa y vamos a seguir”, reiteró el filósofo y defensor de derechos humanos desde la tarima, apelando a las organizaciones y movimientos sociales que le han dado la mano durante toda su vida política. Cepeda habló con la misma templanza doliente con la que pidió justicia en 1994, minutos después de que su padre Manuel Cepeda Vargas, senador del partido Unión Patriótica, fuera asesinado en plena carretera por paramilitares en colusión con agentes del Estado. Un hecho que marcó su vida, pero sobre todo su carrera política desde la trinchera de por la defensa de las víctimas de violencia estatal, de aquellos que habitan los márgenes, las mismas que le dieron el empujón para que lanzara su candidatura –MAFAPO, las madres de los falsos positivos–, aquellas que votaron por él enarbolando la bandera blanca de la paz. 

Si bien, la primera reacción fue emular al presidente Gustavo Petro, quien no reconoció en un inicio los resultados del preconteo, el lunes, Cepeda se desmarcó del mandatario ante la prensa: “No hemos encontrado irregularidades de dimensiones suficientes para hablar de fraude”. La confianza por el sistema electoral –bajo la lupa– retornó a unos comicios históricos en su participación, que rozó el 57% del censo electoral. Según Sandra Borda, analista y politóloga de la Universidad de los Andes, sembrar dudas sobre los resultados alejaría al candidato de los votos que canalizó el centro, necesarios para una victoria en segunda vuelta: “Para el centro, la institucionalidad electoral es una institucionalidad sólida, robusta y que hay que respetar”. 

El miedo, un movimiento sin bandera 

En Colombia hay un sentimiento que moviliza desde hace décadas a la población, ya sea para esconderse o para dejarse ver en masa: el miedo. La campaña ante la segunda ronda, que se celebrará el 21 de junio, se debate entre la petro-fobia y el temor al fascismo belicista. Los “nadie” del progresismo frente a los “nunca” del ultraderechista. Dos discursos radicalmente opuestos que movilizan desde las entrañas de un país con profundas desigualdades, donde la violencia nunca dejó de ser paisaje. “Las propuestas liberales, moderadas, institucionalistas, perdieron definitivamente piso y los electores están dejándose seducir única y exclusivamente por propuestas cada vez más ligadas a los extremos”, apunta Borda. Con ella coincide Botero: “Es muy probable que el miedo vuelva a estructurar el voto en la segunda vuelta”. 

Esa misma emoción hizo que, apenas 24 horas después de los comicios, cientos de jóvenes se movilizaran improvisadamente en Bogotá en apoyo a Iván Cepeda, con arengas en contra del fascismo y su máximo representante. “Queremos una Colombia unida, una Colombia en paz. No queremos más guerras, más fusiles, más balas. Los pobres primero, por el bien de todos”, repetía el eslogan del izquierdista Juan, estudiante de 22 años. 

Isabel sostiene el pañuelo verde y rojo representativo de la comunidad indígena nasa, a la que pertenece la fórmula presidencial de Cepeda, la lideresa Aida Quilcué: “Es el momento donde más fuerza tenemos que tener, más juntos tenemos que estar y demostrar que las propuestas que tiene este candidato representan la vida, representan la paz”. Son miles los que se ven directamente amenazados por el proyecto político de Defensores por la Patria, que, según la activista y artista afrocolombiana Mily Pardo, representa la profundización de las desigualdades: “Tengo miedo porque en nuestros territorios esto se paga con sangre, con vida”. 

Pero también es el sentimiento que congrega a los sectores más conservadores que, durante décadas, han tenido el control de las instituciones políticas desde la Casa de Nariño, y que ahora, en su versión más radical, se movilizan bajo el rugido: “Firmes por la patria”. “Nosotros no podemos caer en el comunismo. Ese es el miedo de nosotros, entre comillas, porque no tenemos realmente miedo”, dice Héctor Torres, bajo una gorra con el dibujo de un tigre. 

El miedo dibujando las regiones de un mismo territorio. Volviendo al mapa del plebiscito por la paz de hace diez años, cuando ganó en forma de “no”, después de una campaña marcada por la desinformación. Según Laura Bonilla, subdirectora de la Fundación Paz y Reconciliación, ese rechazo conservador va ligado a las personas que consideran la seguridad –un tema de preocupación social que sin duda marcaron las elecciones– “pero una seguridad muy específica, de mano dura, de suspender derechos y libertades”. Es parte del escudo de Abelardo de la Espriella, “como el mismo espíritu del ‘no’ a la paz”. 

Se eleva el tono y empieza de nuevo la campaña 

El performance del ultra caló fuerte entre un electorado que dejó de lado la vieja figura política, casi sagrada, de Álvaro Uribe para apoyar a una reencarnación de quien dice ser su seguidor, “más uribista que nadie”. Según Sergio Gúzman, director de la consultora Colombia Risk, “Abelardo ha sido un candidato muy disciplinado, consistente, que ha sabido moverse en las emociones, más que todo negativas, de las personas”. Un modelo importado de Argentina, de Ecuador, de El Salvador, de Vox, pero sobre todo, del líder estadounidense, Donald Trump. La manifestación de la política populista que en los últimos años ha ganado fuerza en el continente. “Él dice que no tiene vínculos con la clase política tradicional, aunque claro que sí los tiene. Su campaña es apoyada por clanes políticos tradicionales de la costa atlántica, que él obviamente no sube a la tarima para poder justificar el hecho de que es un antipolítico”, apunta la analista Borda. 

Los ataques frontales entre los discursos de ambos candidatos elevan la contienda a un nuevo terreno. Cepeda dijo que su oponente representaba “el fascismo mafioso”, y en su lado del ring De la Espriella acusó de “bandido golpista” al presidente actual, y de “bandido e impedido” a su rival en la segunda ronda. El pragmatismo queda nublado, pero todavía hay una masa de votantes indecisos y de centro que pueden definir el futuro de la presidencia colombiana. “Los dos bandos están construyendo al otro como una amenaza existencial”, señala el investigador Botero, “el costo es alto porque deteriora la democracia y convierte una elección en una guerra, deja poco espacio para deliberar sobre propuestas”. Para los analistas consultados, la polarización afectiva es uno de los grandes riesgos para las democracias latinoamericanas

Desde la campaña de Cepeda hacen autocrítica, y rebajan el tono: “Todavía hay esperanza, pero también es importante revisar cómo está Colombia en términos del ideario y del imaginario sobre la realidad del país. (…) Hay muchas cosas que tenemos que ajustar en esta etapa, el manejo de la comunicación, tenemos que tener una mayor apertura a ciertos sectores, especialmente un diálogo con otros sectores”, reconoce Andrés Camaño, exministro de Minas y Energía y miembro del Pacto Histórico. 

Si bien Gustavo Petro hizo historia hace cuatro años, convirtiéndose en el primer mandatario de izquierda en llegar al poder en Colombia, su mandato ha estado envuelto en polémicas por sonados casos de corrupción, por la confrontación constante en la plaza pública del dirigente, y por las crisis de salud y seguridad agudizadas en los últimos años. “Deja un balance mixto. Hubo unos avances simbólicos y sociales profundos, pero también hay frustración por reformas trabadas y una percepción de desorden”, resume el analista Felipe Botero. “Personalmente tengo la tesis de que entre más se involucre Petro en la campaña de Iván Cepeda, menos posibilidades va a tener de ganar en segunda vuelta”, coincide Sandra Borda.

En 2022, Gustavo Petro se alzó con una justa victoria, logrando menos de un millón de votos más que su contrincante, el también outsider Rodolfo Hernández. Gran parte de su electorado surgió del estallido social de 2021, de aquellos jóvenes que durante meses tomaron las calles de todo el país y que fueron aniquilados y masacrados por exigir reformas y derechos. Ayer, en varias ciudades, cientos de jóvenes volvieron a marchar, demostrando una fuerza que podría inclinar una balanza ya fuertemente inclinada hacia la derecha más radical. “Es momento de caminar la palabra, de la inclusión y el diálogo nacional”, gritó Aisa Quilcué el domingo. Faltan 19 días para convencer.

La entrada Entre la ‘petrofobia’ y el fascismo, Colombia (y el miedo) decidirán en segunda vuelta se publicó primero en lamarea.com.

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Colombia: De la Espriella vence en primera vuelta mientras Petro no reconoce los resultados y el Registrador defiende la limpieza

Por: S. Bárcena

Colombia celebró el pasado domingo 31 de mayo la primera vuelta de las elecciones presidenciales con una sorpresa: el candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella se impuso en los primeros puestos, superando al izquierdista Iván Cepeda, según los datos del preconteo oficial. El presidente Gustavo Petro declaró la misma noche electoral que no reconocía los resultados provisionales y denunció irregularidades en el proceso.

Ante las dudas planteadas, el Registrador Nacional de Colombia, Hernán Penagos, defendió en una entrevista la transparencia de los comicios. Penagos aseguró que el sistema electoral colombiano cuenta con garantías técnicas y jurídicas para asegurar la fiabilidad del escrutinio, y pidió esperar al conteo definitivo antes de emitir juicios.

Un resultado inesperado

De la Espriella, abogado y político conservador, ha centrado su campaña en promesas de endurecimiento del orden público y reformas económicas de corte liberal. Su avance ha supuesto un terremoto político en un país tradicionalmente marcado por el pulso entre la izquierda de Petro y las fuerzas tradicionales. El balotaje está previsto para dentro de tres semanas, y ambos candidatos buscarán ahora el apoyo de las formaciones que quedaron fuera de la segunda vuelta.

La incertidumbre sobre el reconocimiento de los resultados por parte del actual mandatario añade tensión a un escenario ya de por sí polarizado. El Registrador Nacional insistió en que no se han detectado anomalías que invaliden el proceso, y subrayó que Colombia tiene una tradición electoral sólida con mecanismos de auditoría independientes.

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Petro denuncia compra de votos sin pruebas en plena polarización electoral colombiana

Por: C. Vasallo

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha denunciado este martes a través de su perfil en la red social X que sectores de la oposición recurrieron a la compra de votos durante la primera vuelta de las elecciones presidenciales, celebrada el pasado domingo. El mandatario no presentó pruebas que sustenten sus acusaciones, según informaron fuentes oficiales.

En el mismo mensaje, Petro hizo un llamamiento a conformar una alianza amplia de cara al balotaje, previsto para el 20 de junio, con el objetivo de sumar apoyos en torno al candidato oficialista, Iván Cepeda. El presidente no especificó qué partidos o dirigentes de la oposición estarían implicados en las supuestas prácticas fraudulentas, ni aportó datos concretos sobre el número de votos o las regiones afectadas.

La denuncia, realizada sin evidencias públicas, ha generado controversia en el ámbito político colombiano. Analistas y sectores de la oposición han exigido al Gobierno que presente las pruebas ante las autoridades electorales, mientras que el oficialismo defiende la necesidad de garantizar la limpieza del proceso electoral. La primera vuelta se saldó con una participación cercana al 55% del censo, según datos de la Registraduría Nacional, y con Cepeda y el candidato opositor, Rodrigo Lara, como los dos aspirantes más votados, aunque sin alcanzar la mayoría absoluta.

Un clima de tensión preelectoral

Las acusaciones de Petro se producen en un contexto de alta polarización política en Colombia, donde la campaña para la segunda vuelta ha estado marcada por denuncias cruzadas de irregularidades. Horas antes, la Misión de Observación Electoral (MOE) había informado de posibles anomalías en la financiación de campañas en al menos cuatro departamentos, sin vincularlas directamente a ninguna candidatura. La oposición, por su parte, ha acusado al Gobierno de utilizar los recursos del Estado para favorecer a Cepeda, algo que el Ejecutivo niega.

Llamamos a la ciudadanía y a las instituciones a actuar con transparencia: quien compre votos atenta contra la democracia, y quien denuncie sin pruebas también la debilita, declaró el director de la MOE, Alejandro Díaz, en rueda de prensa.

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Colombia elige en segunda vuelta entre ultraderecha e izquierda tras un empate técnico

Por: S. Bárcena

Colombia se encamina a una segunda vuelta presidencial que enfrentará al ultraderechista Abelardo de la Espriella, del partido Defensores de la Patria, y al izquierdista Iván Cepeda, del Pacto Histórico. Con el 43,74% de los votos, De la Espriella se erigió como la opción más votada en la primera vuelta celebrada el 1 de junio de 2026, seguido de cerca por Cepeda, que obtuvo un 40,90%.

La polarización política que reflejan estos resultados tendrá repercusiones directas en las relaciones con España, principal socio comercial de Colombia en Europa. La inversión española en sectores como infraestructuras, energía y servicios podría verse afectada en función del ganador de la segunda vuelta, programada para una fecha aún no confirmada.

Dos modelos de país en juego

Abelardo de la Espriella, abogado y exsenador, ha centrado su campaña en un discurso de mano dura contra el crimen y la guerrilla, así como en un giro conservador en materia social. Su programa económico propone rebajas fiscales y desregulación, lo que podría atraer inversores extranjeros. En contraste, Iván Cepeda, defensor de derechos humanos y heredero político del expresidente Gustavo Petro, apuesta por profundizar las reformas sociales, la transición energética y un mayor control estatal de la economía, lo que podría generar incertidumbre en inversores tradicionales.

El resultado será clave para la política iberoamericana de España. Mientras un Ejecutivo de derecha en Colombia podría alinearse con los intereses empresariales españoles, la llegada de Cepeda reforzaría el eje progresista en la región, junto con gobiernos como los de Brasil y México.

Una segunda vuelta incierta

Los analistas consultados por la prensa colombiana coinciden en que la segunda vuelta será reñida. El voto de la abstención, que rondó el 45% en la primera ronda, será decisivo. Según el sistema electoral colombiano, se requiere mayoría simple para ganar el balotaje.

El próximo presidente asumirá en un contexto de tensiones sociales, con una inflación que supera el 7% y una violencia que persiste en varias regiones. La comunidad internacional observa con atención, y España, en particular, ajustará su política de cooperación y sus acuerdos de inversión en función del resultado final.

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Colombia se polariza: un outsider de ultraderecha se enfrentará al oficialismo en junio

Por: S. Bárcena

La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, celebrada el 31 de mayo de 2026, ha dejado un escenario de polarización inédito. El candidato Abelardo de la Espriella, un outsider de extrema derecha, se ha consolidado como el más votado y se enfrentará al oficialista de izquierdas Iván Cepeda en la segunda vuelta del próximo 21 de junio. La contienda decidirá el futuro de un país que es socio estratégico de España en Iberoamérica, con estrechos lazos diplomáticos, comerciales y de cooperación.

El ascenso del outsider

De la Espriella, sin trayectoria política previa, ha capitalizado el descontento ciudadano con una plataforma de mano dura contra la inseguridad y una retórica antisistema. Su victoria en primera vuelta ha sorprendido a los analistas, que esperaban un triunfo más ajustado. Su programa propone un giro conservador en materia social y un endurecimiento de la política de seguridad, con posibles implicaciones para la estabilidad regional.

El oficialismo, a la defensiva

Iván Cepeda, heredero del proyecto político del presidente Gustavo Petro, ha quedado en segundo lugar, un resultado que su campaña considera agridulce, ya que aspiraba a ganar en primera vuelta. Desde su sede en Bogotá, Cepeda ha llamado a la movilización de sus bases para frenar el avance de la derecha radical. La segunda vuelta se prevé reñida, con ambos candidatos buscando el voto de los casi 10 millones de colombianos que no participaron en la primera vuelta o que votaron por opciones minoritarias.

La comunidad internacional observa con atención. España mantiene con Colombia vínculos comerciales por valor de más de 2.000 millones de euros anuales y una cooperación activa en materia de desarrollo y paz. Un triunfo de De la Espriella podría reorientar las relaciones bilaterales, mientras que una continuidad con Cepeda reforzaría la alianza progresista en la región.

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Petro rechaza los resultados del preconteo que le sitúan en tercera posición en Colombia

Por: R. Tordesillas

El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha rechazado en la madrugada de este lunes los resultados del preconteo de las elecciones presidenciales celebradas el domingo. «No acepto los resultados del preconteo», declaró el mandatario en un mensaje difundido a través de sus canales oficiales, en una jornada que promete tensión política en el país.

Según los datos preliminares difundidos por la Registraduría Nacional del Estado Civil, el candidato conservador Abelardo de la Espriella se sitúa en primer lugar con un estrecho margen sobre el aspirante del Pacto Histórico, Iván Cepeda, quien ocupa la segunda posición por pocos puntos porcentuales. El propio presidente aparece como candidato en los comicios, aunque los resultados del preconteo no le otorgan la primera posición.

Petro no detalló las razones concretas de su rechazo, pero fuentes cercanas al Ejecutivo apuntan a posibles irregularidades en el proceso de conteo. El mandatario colombiano ha denunciado en el pasado la existencia de «fraudes electorales» y ha pedido en reiteradas ocasiones una revisión exhaustiva de los votos. La jornada electoral transcurrió con normalidad en la mayor parte del país, aunque se registraron incidentes aislados en algunas regiones.

La comunidad internacional sigue con atención el desarrollo de los acontecimientos en Colombia, un socio estratégico en la región. La Organización de Estados Americanos (OEA), que desplegó una misión de observación electoral, aún no se ha pronunciado sobre la validez del proceso. El rechazo de Petro abre un escenario de incertidumbre política que podría prolongarse durante los próximos días, a la espera del escrutinio definitivo.

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Colombia elige entre el heredero de Petro y un ultraderechista: el centro político queda fuera en segunda vuelta

Por: N. Esteller

Colombia se encamina a una segunda vuelta presidencial que enfrenta a dos visiones antagónicas. El izquierdista Iván Cepeda, del oficialista Pacto Histórico, y el ultraderechista Abelardo de la Espriella, un outsider que se ha definido como antisistema, serán los candidatos en el balotaje del 15 de junio de 2026, según anunciaron las autoridades electorales tras el escrutinio de los comicios del 31 de mayo.

La polarización vuelve a ser protagonista en el país andino, donde el centro político ha quedado relegado en favor de opciones extremas. Cepeda, heredero político del presidente saliente Gustavo Petro, promete continuar las reformas sociales y económicas iniciadas por su mentor, aunque con matices propios. De la Espriella, por su parte, propone un giro radical hacia la derecha, con un discurso que cuestiona el establishment y promete mano dura contra la inseguridad y la corrupción.

El peso de Petro sobre Cepeda

El candidato del Pacto Histórico arrastra tanto los apoyos como los rechazos que genera la figura de Petro. Según el politólogo Alejandro Chala, investigador de la Fundación Pares, «Cepeda busca diferenciarse sin romper con el legado petrista, pero el electorado aún debate si es un continuista o un líder con agenda propia». La sombra del presidente saliente será determinante en una campaña que se prevé intensa.

De la Esprilla: «Soy el único que puede enfrentar al establishment y devolverle el poder a la gente»

Por su parte, De la Espriella ha capitalizado el descontento de amplios sectores con la gestión de Petro, especialmente en zonas urbanas y rurales afectadas por la inseguridad y la inflación. Su perfil de outsider, similar al de otros líderes ultraderechistas en la región, le ha permitido conectar con votantes que consideran que las élites tradicionales han fracasado.

Relevancia para España

Colombia es un socio estratégico de España en Iberoamérica, con fuertes lazos comerciales y una comunidad de casi 500.000 colombianos residentes en el país europeo. El resultado del balotaje tendrá implicaciones directas en las relaciones bilaterales y en los acuerdos de cooperación, especialmente en materia de comercio, inversión y lucha contra el narcotráfico.

«España observa con atención la contienda colombiana, ya que un giro radical en Bogotá podría afectar los intereses de empresas españolas presentes en sectores como la energía, las infraestructuras y las telecomunicaciones», señalan fuentes diplomáticas consultadas.

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Colombia se parte en dos: De la Espriella lidera y Cepeda apela al indeciso para salvar el legado de Petro

Por: D. Cañellas

La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, celebrada el 31 de mayo de 2026, ha definido que el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, heredero político de Gustavo Petro, y el opositor Abelardo de la Espriella se enfrentarán en un balotaje el próximo 21 de junio. Según los resultados oficiales, De la Espriella obtuvo la primera mayoría, aunque no suficiente para evitar una segunda vuelta, mientras que Cepeda quedó en segundo lugar y ahora busca captar el voto indeciso para acortar la distancia.

La exministra de Ambiente del Gobierno Petro, Susana Muhamad, declaró a France 24 que le preocupa «el avance del otro sector (derecha) en términos de defensa de la naturaleza y defensa de la vida». En sus palabras: «Aquí nos jugamos, entre la vida y la muerte, lo que pasará en Colombia».

Aquí nos jugamos, entre la vida y la muerte, lo que pasará en Colombia

Por su parte, el exalcalde de Bogotá Enrique Peñalosa celebró el resultado de De la Espriella, pese a la derrota de la candidata del uribismo, Paloma Valencia. «Colombia quiere un cambio frente al desastre que está dejando el petrismo», aseguró Peñalosa, quien calificó la cita electoral como una «cuestión de supervivencia».

El desafío de Cepeda: conquistar al voto indeciso

Con la delantera en la primera vuelta, Abelardo de la Espriella parte como favorito, pero Iván Cepeda tiene la oportunidad de movilizar a los electores que no votaron o que apoyaron a otras candidaturas. El presidente del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ), Camilo González, analizó los resultados y señaló que la clave estará en la capacidad de Cepeda para sumar apoyos de centro y de la izquierda moderada.

El balotaje del 21 de junio definirá el rumbo político de Colombia, con implicaciones para la estabilidad regional, las relaciones con España y la lucha contra el narcotráfico. La polarización entre el proyecto progresista del Pacto Histórico y la opción de derecha liderada por De la Espriella marcará la campaña de las próximas tres semanas.

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Colombia elige entre un católico conservador y un laicista: la libertad religiosa en juego

Por: P. Aguirre Larrañaga

Colombia celebrará una segunda vuelta electoral entre Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, e Iván Cepeda, del Pacto Histórico, tras los resultados de los comicios del pasado 31 de mayo. El país se enfrenta así a una disyuntiva entre dos modelos políticos opuestos: uno defensor de la tradición católica y otro que ha impulsado reformas seculares desde el Gobierno del presidente Gustavo Petro.

Dos visiones para la presidencia

Abelardo de la Espriella, abogado conservador y católico practicante, ha centrado su campaña en la defensa de los valores religiosos y la familia tradicional. Su partido, Defensores de la Patria, se presenta como un baluarte frente a lo que considera una deriva progresista en el país. Por el contrario, Iván Cepeda, senador de izquierda y cercano colaborador del actual mandatario, ha propuesto continuar y profundizar las reformas seculares, incluyendo la separación efectiva entre la Iglesia y el Estado, lo que le ha granjeado críticas de la jerarquía eclesiástica.

La campaña ha estado marcada por un intenso debate sobre el papel de la religión en la vida pública. Mientras De la Espriella ha prometido defender la libertad religiosa y revertir políticas que considera contrarias a la moral cristiana, Cepeda defiende un Estado laico que garantice los derechos de todas las confesiones. Este choque de visiones ha movilizado tanto a sectores conservadores como a movimientos laicistas, que ven en esta elección un punto de inflexión para el futuro del país.

Un escenario incierto

Los resultados de la primera vuelta dejaron un panorama abierto, con una participación que refleja una sociedad polarizada. Aunque no se han divulgado cifras oficiales definitivas, analistas colombianos coinciden en que la segunda vuelta será ajustada. Ambos candidatos han intensificado sus giras por regiones clave para captar al electorado moderado que no votó en la primera instancia o que apoyó a otras fuerzas políticas.

Es la elección más reñida desde los acuerdos de paz de 2016, con dos modelos de país que no pueden ser más distintos, según expertos consultados por medios locales.

La incertidumbre también se refleja en el ámbito internacional. Países como Estados Unidos y la Unión Europea han mostrado interés en el desenlace, dada la influencia colombiana en la región andina. Mientras tanto, organizaciones católicas han instado a los fieles a votar con conciencia, en lo que interpretan como una defensa de los principios religiosos frente a una potencial ofensiva laicista.

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Colombia en vilo: empate técnico entre oficialismo y oposición deja la presidencia en el aire

Por: F. Olázaran

El preconteo electoral de las elecciones presidenciales en Colombia ha arrojado un empate técnico entre el candidato oficialista Iván Cepeda y el opositor Abelardo de la Espriella, con más del 60% de los votos escrutados. Según los datos difundidos por la autoridad electoral, Cepeda obtiene un 41,01% de los sufragios, mientras que De la Espriella alcanza el 44,21%, una diferencia que se sitúa dentro del margen de error estadístico.

Un escenario de alta incertidumbre

El resultado ajustado refleja la profunda división política que atraviesa el país sudamericano. Cepeda, heredero de la línea política del actual presidente Gustavo Petro, representa la continuidad del proyecto de cambio impulsado desde 2022. De la Espriella, por su parte, encabeza una coalición de centro-derecha que promete un giro en la gestión económica y de seguridad.

Con 62,64% de las urnas contabilizadas (76.439 mesas), la tendencia podría variar a medida que se incorporen los votos de regiones rezagadas y del exterior. La Registraduría Nacional ha señalado que el preconteo continuará durante las próximas horas, aunque el resultado definitivo podría tardar varios días.

Implicaciones regionales

El desenlace de estos comicios tiene implicaciones geopolíticas para toda América Latina. Colombia es un socio estratégico de Estados Unidos y un actor clave en la lucha contra el narcotráfico y la crisis venezolana. Una victoria de Cepeda consolidaría el eje progresista en la región, mientras que un triunfo de De la Espriella supondría un viraje hacia políticas más conservadoras y alineadas con Washington.

Ambos candidatos han hecho un llamamiento a la calma y a esperar los resultados oficiales. La Misión de Observación Electoral de la OEA ha confirmado que hasta el momento el proceso se desarrolla con normalidad.

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Colombia elige presidente: la izquierda de Petro se juega el poder con tres candidatos en liza

Por: N. Esteller

Colombia ha abierto este domingo 31 de mayo las urnas para elegir al sucesor del presidente Gustavo Petro, en una jornada electoral con once candidatos en liza, aunque solo tres de ellos, según los sondeos, tienen opciones reales de llegar a una eventual segunda vuelta. El resultado definirá si el país mantiene el proyecto de izquierda que llegó al poder en 2022 o gira hacia el centroderecha.

Los colegios electorales abrieron a las 8:00 hora local (13:00 GMT) y permanecerán abiertos hasta las 16:00 (21:00 GMT), aunque la hora de cierre se extiende en función de la afluencia. Están llamados a votar casi 39 millones de colombianos, aunque la participación histórica en primera vuelta no suele superar el 60%, según datos de la Registraduría Nacional.

Tres candidatos con opciones reales

Las encuestas previas a la cita electoral sitúan como favoritos a Juan Fernando Quintero, candidato del petrismo y heredero del proyecto de izquierda; Federico Gutiérrez, exalcalde de Medellín y representante de la centroderecha; y Antonio Navarro Wolff, exguerrillero del M-19 y figura del centro político. Si ningún candidato supera el 50% de los votos, los dos más votados se disputarán la presidencia en una segunda vuelta prevista para el 21 de junio.

El actual mandatario, Gustavo Petro, ha hecho un llamamiento a la calma durante la jornada y ha recordado que «la democracia colombiana es fuerte y sabe resolver sus diferencias en las urnas», según declaraciones recogidas por la agencia Efe.

Implicaciones para la cooperación con España

El resultado electoral tiene especial relevancia para la política exterior española. Colombia es un socio prioritario de España en Iberoamérica en materia de seguridad, comercio y lucha contra el narcotráfico. La cooperación bilateral incluye programas de erradicación de cultivos ilícitos, intercambio de inteligencia y acuerdos comerciales en el marco de la Alianza del Pacífico.

Durante el mandato de Petro, las relaciones con España se mantuvieron en un tono cordial, aunque con roces puntuales en materia energética y ambiental. Un eventual triunfo del centroderecha podría alinear a Colombia más estrechamente con las posiciones de la UE y Estados Unidos, mientras que una continuidad del petrismo profundizaría el perfil progresista del país en la región.

Jornada tranquila pese a tensiones previas

Las autoridades electorales han desplegado un dispositivo de seguridad especial en zonas históricamente conflictivas como el Catatumbo, Cauca y el Pacífico nariñense. Hasta el mediodía, la jornada transcurría sin incidentes graves, según informó el Ministerio del Interior colombiano. La Misión de Observación Electoral (MOE) ha reportado algunos retrasos en la apertura de mesas en departamentos apartados, sin que afecten al normal desarrollo del proceso.

La primera vuelta de las elecciones de 2022 registró una participación del 54,9%, la más alta en una primera vuelta desde 1998. Este año se espera una participación similar, aunque el voto en el exterior —que ha crecido un 12% respecto a comicios anteriores— podría incrementar ligeramente la cifra total de sufragios. El escrutinio comenzará una vez cerrados los colegios, y los primeros resultados oficiales se esperan a partir de las 18:00 hora local (23:00 GMT).

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Colombia vota bajo la sombra de la violencia: la fragilidad institucional marca unas elecciones clave para España

Por: S. Bárcena

Colombia celebra este 31 de mayo elecciones presidenciales en un clima de violencia y tensiones políticas que han empañado la campaña electoral. Los ataques y la fragilidad institucional dominan la jornada en un país que decide el sucesor del actual mandatario, que no puede optar a la reelección.

Tres candidatos favoritos compiten por la presidencia en unos comicios que trascienden las fronteras colombianas. La inestabilidad en Colombia, socio estratégico de España en Iberoamérica, tiene repercusiones directas sobre los intereses españoles y europeos en la región.

Amenazas y ataques durante la campaña

El período preelectoral ha estado marcado por episodios violentos que han afectado a candidatos, militantes y comunidades. Según han denunciado observadores internacionales y autoridades locales, los ataques han creado un clima de intimidación que pone en duda la limpieza del proceso.

La fragilidad institucional colombiana se ha visto expuesta por la incapacidad del Estado para garantizar la seguridad en varias regiones del país, tradicionalmente golpeadas por el conflicto armado y la presencia de grupos ilegales.

Las elecciones de este domingo, en las que están llamados a votar más de 38 millones de colombianos, definirán el rumbo del país para los próximos cuatro años. Los resultados preliminares se esperan en las próximas horas, en una jornada que transcurre con incidentes aislados pero sin paralizaciones generalizadas del proceso.

La comunidad internacional, incluida la Unión Europea, sigue de cerca el desarrollo de los comicios. España, a través de su embajada en Bogotá, ha desplegado observadores y ha instado a todas las partes a respetar los resultados y a mantener la calma. La relación bilateral con Colombia es clave para los intereses españoles en la región, especialmente en materia de inversiones y cooperación en seguridad.

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Colombia bate récord histórico de observadores electorales para frenar la polarización

Por: C. Vasallo

Las elecciones presidenciales que se celebran este domingo 31 de mayo de 2026 en Colombia han alcanzado un récord histórico de observadores electorales, según informaron las autoridades electorales del país. La amplia participación de veedores internacionales y locales busca reforzar la transparencia y la confianza en el proceso, en unos comicios que se disputan en un clima de alta polarización.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) colombiano confirmó que nunca antes se había registrado una presencia tan numerosa de observadores en unas votaciones presidenciales. Aunque no se han facilitado cifras concretas, fuentes del organismo señalaron que la afluencia de misiones internacionales y acompañantes nacionales duplica la de anteriores procesos.

La Misión de Observación Electoral (MOE), entidad colombiana independiente, destacó que el récord refleja el interés de la comunidad internacional por el desarrollo de los comicios, así como el compromiso de las autoridades con la transparencia. «Nunca antes habíamos tenido una cobertura tan amplia», señalaron desde la MOE en un comunicado.

Entre los organismos internacionales presentes figuran la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea y la Unión Interamericana de Organismos Electorales (UNIORE), además de numerosas fundaciones y ONG. La mayoría de los observadores se han desplegado en regiones consideradas estratégicas o con antecedentes de violencia política, como el departamento del Cauca y la frontera con Venezuela.

El presidente del CNE, César Augusto Arias, calificó la jornada como «un ejercicio inédito de vigilancia democrática» y aseguró que todos los puestos de votación cuentan con al menos un observador acreditado. «Esto garantiza que cualquier incidencia será registrada y puesta en conocimiento de la autoridad electoral», afirmó.

La jornada transcurre sin incidentes graves hasta el momento, aunque las autoridades han activado protocolos de seguridad reforzados ante posibles intentos de perturbación del orden público. El Ejército y la Policía Nacional mantienen desplegados a más de 200.000 efectivos en todo el territorio.

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