🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
✇LibreRed

El Papa León XIV se moja en el vuelo a Madrid: su respuesta sobre el Madrid y el Barça se vuelve viral

Por: P. Aguirre Larrañaga

El Papa León XIV sorprendió a los periodistas durante el vuelo papal rumbo a Madrid el pasado 6 de junio con una respuesta directa a la pregunta de si es del Real Madrid o del Fútbol Club Barcelona. La anécdota, que ya circula ampliamente en redes sociales, refleja el estilo cercano y desenfadado del pontífice en sus primeros meses de pontificado.

Según fuentes presentes en el avión, la pregunta fue lanzada por uno de los reporteros que viajaban en el vuelo, en un ambiente distendido antes del aterrizaje en la capital española. León XIV, sin dudarlo, respondió con una frase que sorprendió a los presentes y que ha generado todo tipo de reacciones en las plataformas digitales. Aunque no se ha filtrado la respuesta textual completa, varias personas que viajaban en el vuelo la han calificado de “sincera y sin ambages”.

La escena ha sido comparada con otras anécdotas similares protagonizadas por papas anteriores, como Juan Pablo II o Francisco, pero la diferencia radica en la inmediatez viral del siglo XXI. En cuestión de horas, la respuesta se ha convertido en tendencia en X (antes Twitter) y ha sido compartida en miles de grupos de WhatsApp.

El viaje a Madrid era la primera visita oficial de León XIV a España desde su elección, y estaba previsto que se reuniera con autoridades civiles y eclesiásticas. La anécdota futbolística ha acaparado, sin embargo, buena parte de la atención mediática, eclipsando momentáneamente la agenda oficial. El pontífice, conocido por su carácter llano, no rehúye este tipo de preguntas, según fuentes próximas al Vaticano.

La respuesta del Papa, aunque aparentemente intrascendente, ha servido para humanizar aún más su figura ante una opinión pública que sigue con interés los primeros pasos de su pontificado. El debate entre el Madrid y el Barça, dos de los clubes más importantes del mundo, ha trascendido así el ámbito deportivo para convertirse en un gesto de complicidad con los fieles y ciudadanos españoles.

✇LibreRed

León XIV a Barcelona: la desesperada ofensiva papal contra la secularización que devora a España

Por: P. Aguirre Larrañaga

El Papa León XIV visitará Barcelona en los próximos meses, en un viaje que el obispo de Sant Feliu de Llobregat, Mons. Xabier Gómez, ha calificado de «histórico». El pontífice, que estará acompañado por el prelado catalán, buscará impulsar la conversión misionera en una España profundamente transformada desde la última visita papal, en 2011.

Será una visita histórica, ha declarado Gómez, quien subrayó que el Papa no moviliza solo creyentes, sino que moviliza preguntas, en una época anestesiada por el ruido.

Una sociedad distinta a la de 2011

Desde la última visita de un pontífice a España, el país ha experimentado cambios sociológicos de calado. Según datos recopilados por medios eclesiásticos, la población ha envejecido, el número de defunciones supera al de nacimientos, el consumo de información se ha desplazado a las redes sociales y el número de clérigos ha descendido. Estas transformaciones sitúan a la Iglesia ante el desafío de conectar con una sociedad secularizada que, sin embargo, mantiene una «sed espiritual» latente.

Revitalizar la fe en un contexto adverso

La visita de León XIV se enmarca en una estrategia vaticana por revitalizar la fe católica en países europeos donde el cristianismo pierde peso. El propio obispo Gómez ha señalado que la presencia del Papa servirá para impulsar una conversión misionera, es decir, para que los católicos españoles asuman un papel activo en la transmisión de la fe. El viaje, cuyas fechas concretas no han sido anunciadas, se perfila como una de las citas religiosas más relevantes del año en España.

✇lamarea.com

Sant Jordi, ¿morir de éxito o de capitalismo?

Por: Arantxa Tirado

Este 23 de abril se celebra, un año más, el día de Sant Jordi en Catalunya y el día del libro en el resto del mundo. Se trata de una festividad que tiene una connotación especial en territorio catalán pues se vincula a una leyenda de origen medieval según la cual Sant Jordi mató al dragón para salvar a una princesa –cuyo nombre desconocemos– y de la herida de este ser mitológico brotó la sangre que tomó forma de rosa que el gentilhombre regaló a la dama, como no podía ser menos para los usos de la época.

Para rememorar la hazaña, el 23 de abril se regalan rosas y libros en un día que, para los amantes de las efemérides es, en esencia, el día de los enamorados en Catalunya. La tradición no escrita establecía que las rosas fueran para ellas y los libros, principalmente, para ellos. O así lo aprendimos las niñas que nos criamos en las décadas de los ochenta y noventa del siglo pasado. Por suerte, los roles han sido superados y, en la actualidad, poco queda de aquel anacronismo.

La tradición de Sant Jordi se ha modernizado y, desde hace ya unos cuantos lustros, la celebración del 23 de abril en Barcelona se ha vuelto además una referencia global a la que acuden los sempiternos turistas que visitan la ciudad los 365 días del año, junto con una pléyade de personajes de todo tipo. Así, escritores de libros se mezclan con famosos que también escriben libros y, en los últimos tiempos, una nueva categoría de influencers que han incursionado en la escritura y ahora también forman parte importante de un sector que mueve más de 4.000 millones de euros al año.

De hecho, youtubers e influencers son piezas codiciadas en este mercado en el que un determinado perfil de seguidores, sobre todo jóvenes, consumen todo lo que sugiera el ídolo de turno. Consumo son ventas y ventas es, en el caso de las empresas o cooperativas pequeñas, supervivencia necesaria. Pero, en el caso de las grandes editoriales que concentran el mercado, ventas exponenciales se convierten en más influencia, eliminación de la competencia y posición de dominio.

Pero, no nos engañemos. Que presentadores y otros famosos que aparecen en la televisión publiquen libros con las grandes editoriales no se debe a que entre este colectivo abunde el talento literario. Se debe, simple y llanamente, a la lógica del mercado. La misma lógica que lleva a las editoriales a invitar a perfiles conocidos a publicar libros, hacer prólogos o anunciarlos por su número de seguidores en redes sociales, como si la cantidad en algo fuera garantía de un contenido de calidad.

El choque entre el mundo literario tradicional y el emergente, plagado de “autores mediáticos” e influencers de distinto tipo, no es nuevo. Ya en 2004 un grupo de escritores catalanes, liderados por Baltasar Porcel, promovieron el manifiesto “El drac es menja Sant Jordi” (‘El dragón se come a Sant Jordi’) para denunciar cómo la fiesta se había convertido en un espectáculo mediático. La pregunta pertinente sería, ¿qué no es espectáculo en una sociedad en la que se vive en la exposición constante, en medios convencionales o en redes?

Si una influencer tiene la capacidad de establecer un debate público al afirmar que “leer no te hace mejor” (frase que tiene su parte de razón, sin duda, igual que no es lo mismo comer que alimentarse, aunque lo segundo parta de lo primero), quizás no queda más que conformarse con usar a los influencers en sentido contrario, para promover la lectura. Una lectura que, a pesar de todo, goza de buena salud, pues va aumentando la cantidad de lectores en el Estado español, con un 65% de personas que lee como parte de su ocio y un 75,3% de jóvenes, entre los 14 y 24 años, que lee en su tiempo libre. Sin olvidar que los hábitos de lectura también dependen del capital cultural y de las condiciones materiales de vida, así como el tiempo para el ocio, más allá de la reproducción de la vida, que tenga la clase trabajadora.

Luchar por un Sant Jordi popular

A pesar de ser uno de los días más emblemáticos en Catalunya, la fiesta de Sant Jordi se ha acabado convirtiendo, como la ciudad de Barcelona, en un escaparate de los estragos que hace el mercado cuando entra en contacto con cualquier expresión de cultura popular. O, incluso, de las perversiones que se producen cuando lo que mueve la cultura, en general, es la lógica del capital. A modo de ejemplo, el hecho de que todo acabe siendo medido por el número de ventas, en unos ránquines que aparecen el día después y que, aunque sólo representan el 5% de las ventas, se presentan como medida del supuesto éxito literario. En realidad, sirven más bien para recordarnos la distancia que a veces existe entre la literatura y la industria del libro.

Pero las quejas parten también de colectivos sociales, autoras, editores y librerías alternativas, que impulsaron hace unos años la campaña “Per un Sant Jordi popular” para denunciar la privatización del espacio público, que se venía produciendo desde 2022, en una fiesta que se ha convertido en un gran recinto ferial de ventas al aire libre. Los firmantes del manifiesto denunciaban que el Ajuntament de Barcelona y la Cámara del Libro aprovecharon la situación pos-COVID para cerrar un espacio céntrico, la superilla, donde sólo podían exponer los agremiados, dejando al margen a pequeñas editoriales y librerías que no disponían del dinero exigido para poder estar en una calle, de facto, estratificada en función de la capacidad adquisitiva de las editoriales.

Los problemas de Sant Jordi o del mundo editorial, al final, tienen mucho que ver con el sistema económico en que se desenvuelven. Un capitalismo en que el pez grande devora al pequeño, en que las cooperativas que surgen como espacios de cultura en los barrios tienen que cerrar por insostenibilidad económica de su proyecto, en que las librerías no pueden asumir los alquileres en las grandes ciudades, en que el debate se pone en la sostenibilidad de publicar 239 títulos nuevos cada día y no en si existe la suficiente bibliodiversidad para representar a todas las voces que tienen algo que decir aunque no salgan en la televisión, en que las plumas que cuestionan el capitalismo suelen ser arrinconadas en la marginalidad, si es que logran ser publicadas.

Pero, en definitiva, hay que reivindicar siempre la lectura y los libros como parte de un acervo colectivo que nos conecta con nuestra capacidad de transformación. En tiempos en que la inteligencia artificial te ofrece resúmenes sobre cualquier texto a golpe de clic, deteriorando paulatinamente nuestra capacidad cognitiva de enfrentarnos a ideas complejas, reivindicar la lectura pausada, los libros y el hábito de leer se vuelve revolucionario. Si, además, leemos obras que nos hacen pensar el mundo de manera crítica, estamos en un espacio todavía más revolucionario y a contracorriente.

Aunque es algo que nos suena lejano, en EE. UU. ya se está produciendo un movimiento de censura de libros en las bibliotecas públicas por parte de sectores religiosos de ultraderecha. Lejos todavía de ese escenario en el Estado español, el que tenemos es el del rechazo del conocimiento, la búsqueda de la simplificación, la venta de homogeneidad de pensamiento disfrazada de individualidad distintiva, la falta de tiempo, de dinero o de espacio para la cultura alternativa. Como dijo Antoni Guadí, otro símbolo barcelonés pasado por la trituradora del mercado, original es ir al origen. Volvamos a la raíz y volvamos a un Sant Jordi popular.

La entrada Sant Jordi, ¿morir de éxito o de capitalismo? se publicó primero en lamarea.com.

✇La Haine - La Haine

Tú también puedes acabar durmiendo en un aeropuerto

El sistema triunfa haciendo llegar la idea de que estamos más cerca de ser el próximo multimillonario salido de un barrio obrero que el siguiente que dormirá en la calle

---

  • No hay más artículos
❌