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✇Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía

Llamamiento conjunto de objetores de conciencia y resistentes al servicio militar obligatorio de Turquía, Chipre, Grecia e Israel. No a la guerra en Irán.

Por: Ecologistas en Acción Sevilla



https://mambru.info/llamamiento-conjunto-de-objetores-y…/

Chipre, Iniciativa para la Objeción de Conciencia en Chipre
Grecia, Asociación de Objetores de Conciencia Griegos
Turquía, Observatorio de la Objeción de Conciencia Objection
Israel, New Profile, Mesarvot

Fuente: https://vicdaniret.org/joint-call-from-conscientious…/

09.03.2026

Nosotros y nosotras, voces contra la guerra de Turquía, Chipre, Grecia e Israel, alzamos una voz común contra los ataques en curso en Irán y la expansión del conflicto. Esta voz clama no es por el poder de los Estados y los ejércitos, sino por la libertad de los propios pueblos.

Cada nuevo ataque, cada nuevo frente, supone un mayor peligro para la población civil de toda la región. Bajo los bombardeos, las sirenas y las evacuaciones forzadas, la gente lucha simplemente por sobrevivir. A medida que se expande la geografía de la guerra, se reduce el espacio para la paz, la libertad de expresión y la democracia.

La guerra se impone no solo en los campos de batalla, sino en todos los aspectos de la vida cotidiana. El colapso económico, la división social, la contaminación acelerada y un clima permanente de miedo son las cadenas invisibles que el militarismo impone a las sociedades. Rechazamos estas cadenas.

Los ataques contra Irán corren el riesgo de encender un fuego que envuelva a todo Oriente Medio. Desde el Líbano hasta Chipre, desde el Golfo hasta Turquía, esta guerra amenaza el futuro común de todos los pueblos. La paz no es solo una exigencia para Irán, es una exigencia para toda la región.

Esta solidaridad es un llamamiento a la paz que traspasa fronteras. La seguridad de los pueblos no es resultado de las políticas bélicas de los gobiernos, sino de su propia organización, debate y apoyo mutuo. Los Estados fabrican la guerra; los pueblos defienden la vida.

Rechazamos la reproducción de la violencia y nos esforzamos por fortalecer la seguridad y la estabilidad sociales.

Las políticas bélicas debilitan las condiciones de vida de las sociedades, mientras que las soluciones orientadas a la paz amplían la libertad, sostienen la vida y profundizan la solidaridad. La ocupación y la agresión solo pueden
generar nuevas crisis; la paz asegura el futuro común de los pueblos.

Hoy, la voz que alzamos es un llamamiento a proteger el futuro. Ampliemos las geografías de
la paz, no de la guerra. El futuro compartido de los pueblos debe construirse no bajo la sombra de
las armas, sino a través de la libre voluntad de las propias comunidades.

¡Objeción de conciencia y resistencia al servicio militar, por la paz!

redantimilitarista

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Llamamiento conjunto de objetores de conciencia y resistentes al servicio militar obligatorio de Turquía, Chipre, Grecia e Israel. No a la guerra en Irán.

Por: Ecologistas en Acción Sevilla



https://mambru.info/llamamiento-conjunto-de-objetores-y…/

Chipre, Iniciativa para la Objeción de Conciencia en Chipre
Grecia, Asociación de Objetores de Conciencia Griegos
Turquía, Observatorio de la Objeción de Conciencia Objection
Israel, New Profile, Mesarvot

Fuente: https://vicdaniret.org/joint-call-from-conscientious…/

09.03.2026

Nosotros y nosotras, voces contra la guerra de Turquía, Chipre, Grecia e Israel, alzamos una voz común contra los ataques en curso en Irán y la expansión del conflicto. Esta voz clama no es por el poder de los Estados y los ejércitos, sino por la libertad de los propios pueblos.

Cada nuevo ataque, cada nuevo frente, supone un mayor peligro para la población civil de toda la región. Bajo los bombardeos, las sirenas y las evacuaciones forzadas, la gente lucha simplemente por sobrevivir. A medida que se expande la geografía de la guerra, se reduce el espacio para la paz, la libertad de expresión y la democracia.

La guerra se impone no solo en los campos de batalla, sino en todos los aspectos de la vida cotidiana. El colapso económico, la división social, la contaminación acelerada y un clima permanente de miedo son las cadenas invisibles que el militarismo impone a las sociedades. Rechazamos estas cadenas.

Los ataques contra Irán corren el riesgo de encender un fuego que envuelva a todo Oriente Medio. Desde el Líbano hasta Chipre, desde el Golfo hasta Turquía, esta guerra amenaza el futuro común de todos los pueblos. La paz no es solo una exigencia para Irán, es una exigencia para toda la región.

Esta solidaridad es un llamamiento a la paz que traspasa fronteras. La seguridad de los pueblos no es resultado de las políticas bélicas de los gobiernos, sino de su propia organización, debate y apoyo mutuo. Los Estados fabrican la guerra; los pueblos defienden la vida.

Rechazamos la reproducción de la violencia y nos esforzamos por fortalecer la seguridad y la estabilidad sociales.

Las políticas bélicas debilitan las condiciones de vida de las sociedades, mientras que las soluciones orientadas a la paz amplían la libertad, sostienen la vida y profundizan la solidaridad. La ocupación y la agresión solo pueden
generar nuevas crisis; la paz asegura el futuro común de los pueblos.

Hoy, la voz que alzamos es un llamamiento a proteger el futuro. Ampliemos las geografías de
la paz, no de la guerra. El futuro compartido de los pueblos debe construirse no bajo la sombra de
las armas, sino a través de la libre voluntad de las propias comunidades.

¡Objeción de conciencia y resistencia al servicio militar, por la paz!

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A los 40 años del referéndum OTAN: Repensar la movilización pacifista (parte I)

Por: (tortuga)

El 12 de marzo se cumplirán 40 años desde que se celebró el referéndum promovido por Felipe González sobre la permanencia de España en la OTAN. Era una época doblemente grave en lo que hace a la paz y la guerra, tanto por el contexto internacional de inseguridad global y paz fría como por el contexto interno de militarismo y pretorianismo del ejército español.

Paradójicamente, si reconstruimos aquel panorama con datos de SIPRI u otros informes de la época, el mundo actual luce más sombrío, desafiando nuestra intuición nostálgica de que el mundo de los 80 del siglo XX era peor que el de los años 20 del siglo XXI y confirmando la sospecha de una pétrea continuidad que responde a un mismo paradigma de fondo y a una remilitarización planificada, con raíces en las políticas neocoloniales y ultraliberales Reagan-Thatcher y acelerada por multipolaridad caótica y la ansiedad por el dominio estratégico ante la aceleración de los signos de agotamiento del sistema capitalista y del desbordamiento de múltiples crisis globales.

El contexto de paz fría de 1986

Aunque sea una simplificación muy esquemática, creo que las principales características de los años 80 y del propio año 1986 en lo que se refiere al tema de la paz eran las siguientes:

  • Había un contexto de confrontación global (es decir, por medios militares y no militares) conocido como «guerra fría»; con dos bloques militares enfrentados y altamente armados, empeñados en una carrera militar tecnologizada (misiles intercontinentales y escalada nuclear, submarinos nucleares, guerra de las galaxias, etc. que perseguían una doctrina suicida de disuasión basada en la capacidad de destrucción mutua asegurada; y con un enorme incremento del gasto militar que detraía recursos para consolidar el poder militar de cada bloque (condicionando y lastrando el resto de políticas públicas, sobre todo las que tenían que ver con la verdadera seguridad humana).
  • A ello se sumaba el despliegue de misiles nucleares y de un contingente militar espectacular a ambos lados del llamado t«elón de acero», así como una percepción colectiva de inseguridad militar global, dos elementos que alimentaban (y eran usado como justificación) el militarismo y el clima de crisis permanente y daba espectaculares oportunidades para el desarrollo de complejos militares más interesados en promover sus cuentas de resultados que en el diálogo o la paz entre los pueblos.
  • Además, las grandes potencias evitaban la confrontación directa, pero alimentaban los conflictos militares y guerras «indirectas» en países terceros y de mayor o menor intensidad.
  • Vivíamos en pleno apogeo los efectos de las políticas ultraliberales del ciclón Reegan y de la no menos ultra Tatcher, profundizadas y empeoradas a partir de entonces hasta la fecha.
  • Existía un tercer bloque de países que querían salir de las redes perversas de estas lógicas y promover políticas no alineadas y de avance en otro tipo de paz menos militarizada.

En lo que se refiere a España, jugaba de facto un papel integrado en el entramado occidental: a los acuerdos del franquismo para la cesión de bases a EEUU (Rota, Morón, Torrejón de Ardoz, Zaragoza y Bardenas Reales) se sumaba el papel «alineado» de la política militar española con la del bloque occidental, la consideración del pacto de Varsovia y de su país promotor como enemigos innegociables y la subordinación del armamento, logística y doctrina militar, etcétera a las tecnologías, licencia y directrices principalmente de EEUU (también de Francia, Alemania e Italia en cuanto a determinados armamentos).

Soportábamos una presencia muy descarada del ejército en la vida pública, marcada por amenazas constantes e intentos de alzamiento militar (y no sólo la irrupción del teniente coronel Tejero en el Congreso de los Diputados en febrero de 1981), una extrema derecha activa en la violencia callejera y que generaba ruido reclamando la intervención militar para« salvar a España».

Además, desde octubre de 1981 España formaba parte de la OTAN, completando así el alineamiento a las políticas militares de EE. UU.

Por entonces no existía un «índice global de paz» como existe ahora. Tal índice sólo existe desde 2007. Pero sí circulaba infinidad de informes y datos que nos permiten hacer una comparación muy aproximada ente lo consignado entonces y lo que reflejan los actuales índices globales de paz.

Una comparación

Respecto de los principales parámetros mundiales de confrontación militar, el año 1986 registraba según el SIPRI entre 35 y 40 conflictos armados de diversa intensidad (Afganistán, Congo y Nepal, Sierra Leona, Chechenia, Burundi, entre los principales), el gasto militar mundial (en dólares constantes) estaba situado en 1,19 billones y en cuanto a la seguridad y percepción de paz, analizados los 13 parámetros que contempla el índice global de paz, era sencillamente malo, con altos índices de criminalidad (que luego descendieron) en américa latina, EE.UU y Europa, etc. y crecientes desatenciones a necesidades básicas de toda índole.

La situación era terrible y las poblaciones de Europa, a uno y otro lado del río Rin, de verdadero cautiverio, rehenes de la lógica de guerra, del militarismo de la época y de la construcción cultural del clima de guerra por todos los medios (y no solo el militar).
En 2026 los conflictos armados y guerras en el mundo se cifran entre 59 y 61, con más de 86 países involucrados en ellos, el gasto militar mundial (igualmente en dólares constantes) es de 2,72 billones de dólares (un 126% más que entonces) y 181 países han aumentado su gasto militar y su militarismo en 2025, aumento que sigue una línea ascendente desde hace más de 10 años (es decir, que ni es de ahora, ni únicamente atribuible a que Trump esté loco, sino fruto de un planificado proceso con muchos más colaboradores y ramificaciones). Y por si faltara algún ingrediente, los últimos tratados de control de armamento nuclear han vencido por completo y no parece probable que se reinicie una nueva ronda de renegociación. Podemos ver esta situación en el cuadro siguiente:

Por lo que respecta a España nos hemos situado en los puestos principales de los ránquines mundiales de obscena promoción gubernamental de la guerra, aunque el PSOE de Felipe González y Solana ya apuntaba maneras en 1986, como, muestro en la siguiente tabla:

Podríamos introducir otros parámetros más que demuestran que estamos peor, más endeudados, que soportamos más contaminación por la actividad militar, y que el riesgo de vernos involucrados en una confrontación violenta no querida por nadie son mayores.

Tendencia suicida y despertar de la conciencia

De los datos expuestos se desprenden múltiples lecturas, pero tres resaltan con crudeza desde una mirada crítica: primero, la preparación de la guerra y la "paz fría" se han afianzado como eje rector de la política global, eclipsando cualquier alternativa; segundo, la violencia -ya sea directa, cultural o estructural- se ha erigido en la lógica última de un mundo construido con irresponsable ceguera; y tercero, la seguridad humana y ecológica ha retrocedido de forma alarmante, con amenazas de hace 40 años que no solo persisten, sino que se han multiplicado exponencialmente.

La guerra, en su dimensión estrictamente militar o en sus formas proxy e híbridas, actúa como el reverso inseparable del capitalismo: una cara bifronte que se desdobla en capas de dominación -desde la violencia abierta hasta la simbólica- y que hoy se ha sistematizado en una maquinaria compleja donde el militarismo dicta los ritmos, modela los valores y organiza las acciones y los propios deseos.

De este modo el militarismo va más allá del desborde del Ejército en la vida civil; es la propia lógica amigo/enemigo que organiza recursos, imaginarios y prácticas cotidianas y que atraviesa los Estados en su propia médula, sean estos «de derechas» o de «izquierdas». Y esto no obedece a un pirómano solitario al mando de la manguera, sino a un vasto entramado de complicidades silenciosas, torpezas deliberadas, renuncias calculadas y omisiones que han cocinado el clima bélico actual.

Un complejo que hemos naturalizado prestándole nuestro propio consentimiento.
Edmund Burke lo intuyó en el siglo XVIII, mucho antes de Hitler, Franco o los Trumps y Putin de turno: "Lo único necesario para que el mal triunfe es que los buenos no hagan nada".

La experiencia de las luchas noviolentas -desobediencia civil, insumisión, boicots, objeción fiscal o científica, y toda la caja de herramientas desplegada por esta- lo corrobora con creces. Como sentenció un referente de estas resistencias: «lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena». Ahí radica lo más luminoso y esperanzador que aún nos queda: la operatividad de la negativa en conciencia a colaborar con este estado de cosas y la resistencia firme frente a todo ello que sigue eligiendo tanta gente dispuesta a poner en la balanza otras razones distintas al puro cálculo sumiso.

Despertar la conciencia de la gente buena para que no guarde silencio y pase de la pasividad a la acción resulta, como siempre ha ocurrido desde que el mundo es mundo, nuestro principal instrumento de cambio y nuestro reto más acuciante.

Dos diferencias

Pero ¿Cuáles son las principales diferencias del momento que vivimos respecto del que movilizó la energía por la paz de los años 80 del siglo XX?, ¿cuál es la fractura principal ante esta deriva suicida?

Dos, a mi juicio. Primero, la autosuficiencia con que las mayorías devoran los relatos del poder: una normalización progresiva de valores militaristas, del miedo como pegamento identitario y de la promesa capitalista de una "patada adelante" que nunca llega. Segundo, la tibieza de las plataformas teóricamente transformadoras: menos movilización capilar, menor penetración en una sociedad cada vez más delegativa y pasiva.

Frente a un panorama infinitamente más grave -que debería encender indignaciones masivas-, la gran diferencia con 1986 radica en el desconcierto y el sopor actuales: menor movilización social, un horizonte de sentido más desconcertado y una energía política más fatigada que los que caracterizaron aquellos tiempos.

Durante los años 80 y de la mano de un «movimiento por la paz» difuso y plural a escala mundial (y también entre nosotros) el dibujo de la paz a la que se aspiraba y que movilizaba amplias corrientes sociales pasaba por la reversión de las políticas de enfrentamiento y de guerra fría, por la desobediencia al militarismo y la movilización de un ciclo de lucha social inédito y por el dibujo de una idea de paz estructural y cultural que imponía nuevos modelos de defensa y aspiraciones de desarrollo y seguridad verde, feminista, antimilitarista, anticolonial, ...

En este pequeño apéndice-retaguardia del bloque occidental, y entre nosotros, ese pacifismo social, movilizado por las articulaciones más alternativistas y por los múltiples enfoques «rojos», sindicalismos de clase, movimientos religiosos, culturales, barriales, etc. fue capaz de protagonizar algunos de los ciclos de lucha social por la paz más potentes y ( como se pide ahora por las nuevas teorías y jergas laclaunianas que por entonces ni siquiera leíamos) interseccional, transversal, capilar y capaz de afectar a la propia metodología de acción política, a la cultura popular y de dinamizar el empuje de la sociedad en aspiraciones de paz inéditas y alejadas del militarismo.

No evoco nostalgia por "tiempos mejores", ni idealizo aquellos ciclos que también contaron con sus fracturas, dogmatismos y celadas internas. Pero sí afirmo que su elasticidad creativa, su capacidad para apelar a la conciencia colectiva y galvanizar energías transformadoras era cualitativamente distinta a la actual.

Y hoy, ese pábilo titila con fragilidad; urge avivarlo con la misma audacia que entonces, antes de que el silencio nos condene del todo a la resignación o al cinismo y veamos como de vez en cuando nos dan un caramelo (como fue el del supuesto embargo de armas a Israel) para que algunos partidos instrumentalicen la lucha por la paz para reivindicar su esencial papel negociador con el voraz poder militarista, dando con una mano lo que con la otra nos quitan.

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La resistencia civil noviolenta ucraniana ante la guerra: (Febrero-junio 2022) (I)

Por: (tortuga)

Salam aleikum.

Hoy empezamos la divulgación del documento de Felip Daza Sierra titulado La resistencia civil noviolenta ucraniana ante la guerra. Análisis de las tendencias, impactos y desafíos de la acción noviolenta en Ucrania (febrero-junio 2022).

Autor: Felip Daza Sierra. Licenciado en Ciencias Políticas por la Pompeu Fabra, Máster en Relaciones Internacionales por la Fundación CIDOB y diploma de postgrado en Prevención de conflictos, gestión de crisis y rehabilitación post-conflicto por la Universidad Complutense de Madrid.

Profesor de transformación social, incidencia política y derechos humanos en Sciences Po Paris University y en la Universitat Oberta de Catalunya, y ha trabajado durante más de 15 años en el ámbito de la construcción de paz y acción noviolenta en el Sur y Este de Europa, Cáucaso del Sur, Norte de África y Oriente Próximo.

En 88 páginas, Felip Daza hace un trabajo encomiable:

Primero nos informa, de manera general en 5 páginas, con un resumen ejecutivo.
A continuación, en la segunda sección del documento, nos hace una introducción al documento,
En la tercera sección nos presenta el marco conceptual: objetivos, mecanismos de cambio y métodos de la resistencia civil noviolenta.
En la cuarta sección nos presenta un resumen de 100 años de resistencia civil en Ucrania.
En la quinta sección hace un análisis de la acción noviolenta en Ucrania.
En la sexta sección nos habla de los impactos y desafíos de la resistencia civil noviolenta, de manera a la vez resumida y detallada (por la presencia de un anexo con tablas muy detalladas y precisas con diversas fuentes gráficas, vídeos, noticias, etc. que apoyan y sustentan sus afirmaciones).
En la séptima sección encontramos un decálogo de recomendaciones para apoyar la resistencia civil noviolenta.
Por si todo esto fuera poco complementa el documento con una sección de bibliografía y otra de Anexo.

Ucrania es un país con más de 100 años de experiencia en acción noviolenta. Esas sólidas capacidades, combinadas con las redes informales de poder a nivel local y el vibrante tejido asociativo del país formado por comunidades auto organizadas y organizaciones de defensa de derechos humanos, mediación y diálogo para la transformación de conflictos, explicaría, en parte, la ‘espontanea' y generalizada resistencia civil noviolenta en las primeras etapas de la invasión rusa, entre febrero y junio de 2022, período de estudio de esta investigación.

Los resultados y conclusiones de este informe se basan en el análisis de 235 acciones noviolentas por todo el país y una investigación de campo con más de 55 entrevistas a líderes políticos y sociales, académicos y activistas ucranianos. La amplia movilización y organización comunitaria se ha cristalizado en centenares de acciones noviolentas de protesta (148), no-cooperación (51) e intervención noviolenta (36). Geográficamente, la mayoría de acciones se ha localizado en los oblasts del sur (Kherson y Zaporizhia) lo que demuestra la persistencia de la resistencia noviolenta en las zonas bajo ocupación. Temporalmente, en febrero y marzo predominan acciones de protesta pública pero que se reducen drásticamente a finales de marzo debido al aumento de la represión y secuestro de activistas en los territorios ocupados. A partir de abril, la resistencia noviolenta se transforma en acciones comunicativas ‘invisibles', no-cooperación e intervención noviolenta creando estructuras de auto-gobierno paralelo. La resistencia civil noviolenta se ha articulado en 7 ámbitos de actuación con impactos y desafíos específicos:

Obstrucciones en los objetivos militares rusos
Socavamiento de los pilares del poder del Kremlin
Protección de civiles
Resiliencia comunitaria
Refuerzo de la gobernanza local
Cohesión nacional social y regional
Rendición de cuentas

Todos ellos los trataremos con más detalle en próximas entradas. Hoy nos limitados a dar cuenta de:

Decálogo de recomendaciones para apoyar la resistencia civil noviolenta

Recomendaciones para organismos, gobiernos y actores de la sociedad civil ucraniana e internacional:

1. Reforzar la resistencia civil noviolenta en las zonas bajo ocupación: a través de recursos materiales y financieros, creación de espacios de coordinación e intercambio de información, y desarrollo de acciones de incidencia político-social para visibilizar y apoyar el trabajo de los activistas que resisten a la ocupación militar y a la institucionalización de la represión en esos territorios.

2. Desarrollar un sistema de protección de defensores de derechos humanos de acuerdo a los principios guía de los Defensores de Derechos Humanos de la UE en coordinación con centros de defensa de derechos humanos ucranianos y organizaciones internacionales. Este programa debe prestar especial atención a los impactos psicológicos de la guerra y a la protección de los activistas en zonas bajo ocupación militar temporal rusa.

3. Apoyar los sistemas civiles de monitoreo e investigación de crímenes de guerra como mecanismos para asegurar el acceso a la justicia y el Estado de Derecho a través de las plataformas de protección de derechos humanos creadas e incorporando una perspectiva de justicia transicional que incluya la investigación de todos los crímenes de guerra y las agresiones de actores armados no estatales.

4. Fortalecer la resiliencia comunitaria y la cohesión social a través de las organizaciones e infraestructuras desarrolladas por el movimiento juvenil ucraniano. Concretamente, este apoyo debe comprender un programa nacional de aumento de capacidades en transformación de conflictos, acción noviolenta y resiliencia digital, así como proveer la red de centro de jóvenes ucranianos con las capacidades y recursos para desarrollar contra-narrativas noviolentas en cooperación con medios de comunicación locales y digitales.

5. Prevenir la polarización social a través del apoyo a las intervenciones de la comunidad de mediación y facilitación del diálogo de Ucrania para prevenir los conflictos intra-familiares y comunitarios entre las comunidades de acogida y de desplazados internos provenientes del este del país.

6. Favorecer el desarrollo de iniciativas noviolentas, de diálogo y construcción de paz a nivel regional, a través del apoyo financiero y la creación de espacios de intercambio de información y planificación de acciones con activistas y colectivos comprometidos con la justicia social y los derechos humanos, aprovechando las relaciones, capacidades y experiencias de las organizaciones especializadas en estos ámbito geográficos y temáticos para encontrar objetivos comunes.

7. Incidir en el diseño de nuevas arquitecturas globales y regionales basadas en la seguridad humana que pongan en el centro la protección y las necesidades humanas, impliquen el diseño de estrategias noviolentas para transformar los conflictos y redireccionen recursos destinados a las estructuras e iniciativas militaristas. Este trabajo debe considerar el amplio trabajo desarrollado por Naciones Unidas en materia de seguridad humana.

8. Explorar la posibilidad de desarrollar y regular un sistema civil de defensa noviolenta que se construya a partir de las iniciativas y experiencias vigentes como la Estrategia de Defensa Nacional de Lituania. Este proceso debe incluir un debate público sobre los límites de la noviolencia y la complementariedad con la defensa militar.

9. Proteger y regular la objeción de conciencia como derecho humano de la ciudadanía para contribuir en la defensa de su país sin el uso de las armas. Ello debe incluir la protección de los derechos civiles y políticos de las personas activistas pacifistas y objetores de conciencia y su posible incorporación al sistema civil defensa noviolenta.

10. Asegurar que la reconstrucción social y política se apoye sobre el desarrollo de la gobernanza local y la descentralización política, y garantice la participación efectiva en los procesos de toma de decisión de las organizaciones de mujeres y las activistas que están liderando la resistencia civil noviolenta, la defensa de los derechos humanos y el fomento de la mediación y facilitación de diálogo del país.

Aleikum salam.

Fuente: https://www.politicanoviolenta.org/...

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Por la Paz, contra la indiferencia

Por: (tortuga)

Grup Antimilitarista Tortuga.

A pesar de la fría y desapacible tarde invernal un grupo de personas, un mes más, como cada día 24, nos dimos cita en la plaça i Baix de Elx para expresar nuestro rechazo a todas las guerras, incluso a aquellas que no salen en la televición, al creciente belicismo y militarismo de nuestra sociedad y a alzar nuestra voz en defensa de la Paz.

Se leyeron manifiestos contra la guerra de Ucrania, contra el genocidio de Palestina y un manifiesto, de carácter general, titulado "Que la guerra no nos sea indiferente", con el que queremos expresar nuestro rechazo a toda realidad de injusticia y guerra al tiempo que reafirmamos nuestro compromiso con la paz.

Algunas personas compartieron textos, pensamientos y reflexiones, y también hubo un pequeño espacio para la música en directo: "...alerta el peligro; debemos unirnos para defender la Paz."

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Que la guerra No nos sea indiferente

Por: (tortuga)

Decimos No a la guerra, a cada guerra, a todas las guerras; también a aquellas de las que los medios no nos dan cuenta. Palestina, Líbano, Siria, Ucrania, Sudán, Venezuela, Yemen, Groenlandia quizá.

Decimos No a la destrucción del derecho entre países; al imperialismo, a los genocidios, a los bloques, a la lluvia de misiles; a la nueva carrera armamentística, al belicismo, al riesgo de una guerra nuclear.

Decimos No a la industria bélica, a su codicia e inmoralidad que, con la ayuda de quienes gobiernan, pretende desnudar los servicios básicos de nuestra sociedad; decimos No al gasto militar.

Decimos No a la falta de cuidado hacia el medio ambiente de nuestro planeta. Decimos No a las cuentas de beneficios de las grandes empresas, que están por delante del derecho de nuestros hijos e hijas a heredar un mundo en el que vivir valga la pena. Decimos No al consumismo. Decimos No al loco extractivismo (de materias primas), a la depredación de la vida en la tierra y en el mar, y a la destrucción de la diversidad.

Decimos No al fascismo, a la intolerancia, a la falta de respeto y empatía, al egoísmo. A la desconsideración de seres humanos por razones de raza, género o escasa economía. Decimos No a los políticos y comunicadores que animan a las cacerías y, para ello, engendran leyes y policías. Decimos No a la homofobia, al racismo, a la aporofobia, a la crueldad.

Decimos No a la destrucción de la convivencia renunciando a la Verdad. Decimos No a los falsos estados de opinión nacidos de bulos, falta de honestidad y manipulación. Decimos No a la intoxicación, la mentira, la desinformación, la falsedad. Decimos No, también, al dogmatismo y la rigidez mental.

Decimos Sí al respeto entre seres humanos, étnias, pueblos, culturas, religiones, formas de pensar... Decimos Sí al diálogo, a la resolución pacífica de los conflictos, a la buena vecindad. Decimos Sí a la cooperación internacional.

Decimos Sí a los derechos humanos, a la justicia económica verdadera. Decimos Sí a la distribución justa de la riqueza, a que nadie pase penurias y escasez mientras otros viven en la opulencia. Decimos Sí a que todas las personas, sin excepciones, vivienda digna y buena atención sanitaria puedan disfrutar.

Decimos Sí a la justicia; a que ningún ser humano ni país oprima a otro ni le robe sus recursos, a unas relaciones basadas en la consideración mutua y no en el abuso; en el libre tránsito de personas, en la solidaridad mundial.

Decimos Sí a la defensa y cuidado del medio ambiente, de toda la vida que contiene. Decimos Sí al futuro de la Tierra, a la sostenibilidad ambiental.

Decimos Sí a las libertades, la democracia real, la convivencia. Decimos Sí a la ayuda a las personas que precisan asistencia, a la acogida de quienes vienen a nosotras huyendo de la guerra y la pobreza. Decimos Sí a la vida digna y sencilla, a la Comunidad. Decimos Sí al Amor, a la Amistad. Decimos Sí a la Verdad.

Y, por todo ello, con todas nuestras fuerzas, decimos Sí a la Paz.

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Teatro Antimilitarista: (11) Mi hermana es soldado

Por: (tortuga)

Maxi de Diego: Teatro antimilitarista (contra las guerras y sus secuaces)
Selección de poemas y pequeñas obras teatrales de temática antimilitarista.


Donde veas

Donde veas
que el látigo o la espada se levantan,
que la prisión redobla sus cerrojos
que los fusiles amenazan muerte,
acércate y, a pecho descubierto,
lanza un tremendo NO que salve al mundo.

Fragmento, Ángela Figuera

Mi hermana es soldado

ADOLESCENTE: ¿Adónde vas?
SOLDADO: Es la primera vez que me lo preguntas.
ADOLESCENTE: Ya sabes que no me gusta lo que haces.
SOLDADO: Ni a mí lo que haces tú, niñata.
ADOLESCENTE: Voy a cumplir dieciséis años.
SOLDADO: No es edad para andar con esa gente. No sé cómo papá y mamá...
ADOLESCENTE: Yo hago mi vida, como tú.
SOLDADO: No, como yo no. Yo defiendo a mi país.
ADOLESCENTE: ¿En Afganistán? ¿Estás segura que no defiendes los intereses de Estados Unidos?
SOLDADO: Te tienen comido el coco esos perroflautas.
ADOLESCENTE: Ya te lo he explicado otras veces, pero veo que te ha comido tanto la cabeza que no retienes. Somos un grupo de acción noviolenta, de análisis y estudio antimilitarista y feminista. En el instituto nos han enseñado lo que dice la UNESCO: “Que, puesto que las
guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”. Te aclaro que esto fue escrito en 1945 y que entonces el lenguaje todavía no había evolucionado, así que cuando hablan de hombre se refieren a los seres humanos, hombres y mujeres.
SOLDADO: Mientras vosotros...
ADOLESCENTE: (Cortándola.) Y vosotras.
SOLDADO: Vale, como quieras. Mientras os dedicáis al estudio, nosotros, sí, nosotros, salvamos la vida de personas.
ADOLESCENTE: Y perpetuáis el negocio de la guerra, de los paradigmas de violencia y dominación. ¿Por qué no una institución de vuestro estado dedicada al estudio de las defensas noviolentas, de las alternativas de desarme y cooperación? ¿Eh? ¿Por qué tanto miedo?
SOLDADO: No te reconozco, eras una niña tan dulce.
ADOLESCENTE: Sigo siendo dulce. ¿Y tú? Eras una hermana mayor cariñosa y protectora. ¿Cuándo se rompió nuestra relación? ¿Tú lo sabes?
SOLDADO: No.
ADOLESCENTE: Yo creo que sí.
SOLDADO: Tú dirás.
ADOLESCENTE: Cuando te hicieron creer que la igualdad era esto.
SOLDADO: ¿Y no lo es?
ADOLESCENTE: No. Porque defendéis los principios del patriarcado. Aunque os dirija una ministra de defensa, ¿sabes quiénes son los propietarios de las fábricas de armas y de los bancos que las financian? ¿Y sus grandes accionistas? (Pausa. Se miran.) Pero no he entrado en la habitación para esto.
SOLDADO: Pues parecía que tenías ganas de soltar el discurso.
ADOLESCENTE: Bueno, en cierto modo sí. Tenía ganas de que habláramos desde nuestra verdad. Pero sobre todo quería proponerte algo.
SOLDADO: Tú dirás.
ADOLESCENTE: Que asistas a una de nuestras asambleas de debate y formación. Y, a cambio, que me dejes participar en una reunión similar en la que se reflexione sobre vuestros métodos.
SOLDADO: Hermanita, sabes que eso no es posible. El ejército no funciona así.
ADOLESCENTE: Es una pena. Creía que era una bonita forma de acercarnos.
SOLDADO: Intento fallido.
ADOLESCENTE: Bueno, pensaré en una alternativa. ¿Puedo pedirte algo?
SOLDADO: Sí, claro.
ADOLESCENTE: Ten cuidado.
SOLDADO: (Sorprendida.) Claro. (Pausa. Se miran.) Sigues teniendo cara de niña. Cuando vuelva tenemos que ir a algún sitio juntas. Como antes.
ADOLESCENTE: Sí, me gustaría mucho.

(Se acercan y se abrazan. El OSCURO se irá haciendo lentamente.)

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La Plataforma por la Paz congrega a unas setenta personas en Villena en protesta por el excesivo gasto militar

Por: (tortuga)

Unas sesenta personas han respondido a la convocatoria que la plataforma Villena por la paz realizaba para este final de año en protesta por las guerras y los gastos militares.

En una mañana soleada, desde las 11:30 personas afines a la plataforma pacifista fueron concentrándose en la avenida de la Constitución desplegando, junto a su habitual pancarta en contra del genocidio en Gaza, carteles alusivos al incremento de los gastos militares y al gran número de guerras vigentes. En ellos se podían ver la distribución geográfica de los conflictos y las equivalencias entre el dinero dedicado a armamento y las posibles inversiones en necesidades sociales.

En una concentración dividida en cuatro momentos, miembros de la Plataforma por la Paz fueron intercalando música reivindicativa con reflexiones sobre los conflictos vigentes, el elevado número de víctimas, los gastos militares y un llamamiento a la esperanza.

Presentaron la dura realidad existente en la que cerca de cincuenta conflictos, a los que nombraron, generaron durante el año 2025 más de 250.000 personas muertas. Criticaron el creciente interés de incrementar los gastos militares para beneficios de las empresas del sector. Compararon las cifras actuales de gasto en las que la Unión Europea supera los 673 mil millones de dólares y España los 33.000 millones dólares. Denunciaron como en caso de llegar al anunciado 5% del PIB esta cifra alcanzará los 82.000 millones. Según la plataforma pacifista esto equivaldría a la construcción de más de 130 hospitales generales. Planteaba por tanto la Plataforma Villena por la paz si no se debería dedicar el dinero a defendernos de aquellas cosas que realmente nos amenazan como es el cambio climático, la falta de vivienda o el retroceso en los servicios de salud.

En un último apartado se planteó una llamada a la reivindicación por construir la paz y a la movilización ciudadana como un gesto de esperanza, entendiendo que mientras los gobernantes ensalzan discursos de enfrentamiento y nada preventivos, la ciudadanía debería hacer valer el encuentro, la necesaria educación para la paz y la búsqueda de soluciones negociadas a los conflictos para que en 2026 quede un atisbo a la esperanza. “Cuando el militarismo y el capitalismo ponen los intereses de las empresas por encima de los derechos de las personas y del medio ambiente, mostrar la discrepancia es una obligación” señala la Plataforma por la Paz.

Con la idea clara de no permanecer indiferentes ante los conflictos y no caer en la insensibilidad ni en la pasividad, la Plataforma Villena por la paz concluía un año cargado de reivindicación y con la clara disposición de trabajar en el 2026 para favorecer la paz.

Plataforma Villena por la Paz

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Más de 800 organizaciones piden a los eurodiputados que destinen a la paz el dinero de la guerra

Por: (tortuga)

CARTA ABIERTA a los eurodiputados, suscrita por Attac.

Estimado miembro del Parlamento Europeo:

La semana que viene se les pedirá que voten sobre una cuestión crucial, el presupuesto para 2026, y se avecinan o ya están en marcha otras votaciones y negociaciones importantes, como el próximo presupuesto a largo plazo de la UE (MFF 2028-2034) y una serie de «paquetes ómnibus», es decir, procesos de desregulación. Todas estas propuestas contienen aumentos masivos del gasto militar y regalos a la industria armamentística. Les pedimos encarecidamente que se opongan a estas peligrosas medidas y que redirijan los recursos hacia políticas de paz auténticas.

Somos Stop ReArm Europe, una coalición de más de 800 organizaciones y movimientos de la sociedad civil de toda Europa, que representamos a una gran variedad de sectores y/o procedencias políticas, y tenemos algo en común:

Queremos una seguridad genuina, es decir, una seguridad centrada en las necesidades humanas, como la seguridad medioambiental y climática, la seguridad alimentaria y económica, la seguridad social y sanitaria, y la seguridad comunitaria y política, tanto para los europeos como para todos los ciudadanos del mundo.

Queremos una paz transformadora y justa que incluya las condiciones necesarias para que las sociedades prosperen, como abordar las causas profundas de los conflictos, la buena gobernanza, la libertad y el fomento del potencial creativo humano.

En resumen, una seguridad común tanto para los Estados como para los pueblos.

Como actores de la sociedad civil, estamos más decididos que nunca a hacer todo lo que esté en nuestra mano para que esto se haga realidad, pero no podemos hacerlo solos.

Necesitamos su ayuda como responsables políticos; necesitamos su ayuda para que los valores universales de los derechos humanos y el Derecho internacional sean los principios rectores de las políticas de la UE, y para poner fin a décadas de prácticas hipócritas que se han vuelto tan evidentes en los últimos años.

La propia historia de la integración europea la hace especialmente vulnerable a la influencia indebida de los intereses empresariales, como demuestran numerosos informes, y las políticas de rearme no son una excepción a esta regla, sino todo lo contrario.

El discreto pero poderoso cabildeo de la industria armamentística desempeñó un papel decisivo en la adopción de las primeras subvenciones de la UE hace diez años, y su influencia en las políticas europeas, tanto militares como civiles, no ha dejado de crecer desde entonces. Los presupuestos destinados al cabildeo de las diez mayores empresas armamentísticas aumentaron un 40 % entre 2022 y 2023. Solo en 2025 (hasta octubre), la Comisión se reunió 89 veces con los grupos de presión del sector armamentístico para debatir sobre el rearme y la geopolítica, y solo 15 veces con sindicatos, ONG o científicos sobre los mismos temas. Por su parte, los eurodiputados se reunieron con el lobby armamentístico 197 veces entre junio de 2024 y junio de 2025, frente a las 78 veces de los cinco años anteriores. Como resultado, el llamado plan de «preparación para la defensa» para la supuesta autonomía europea se reduce en última instancia a subvencionar a las grandes empresas militares, a menudo internacionales, impulsar la producción y aumentar las ventas de armas, incluidas las exportaciones fuera de Europa.

El paquete «defensa ómnibus» sigue la misma lógica, ya que desregula aún más las normas sociales y medioambientales, así como las normas éticas y de exportación de armas, desvía recursos de programas civiles como la política de cohesión y pervierte los principios de la financiación sostenible, todo ello en interés del sector armamentístico. ¿Cuándo será suficiente para la industria armamentística?

Además de endeudar a Europa, y por tanto a sus ciudadanos, en beneficio de la industria armamentística y de un modelo económico extractivo e injusto, los planes de rearme desvían recursos financieros, humanos y políticos de la seguridad humana, así como de la prevención y la resolución pacífica de conflictos y de los grandes retos a los que se enfrenta la humanidad, desde el cambio climático hasta la pérdida de biodiversidad o la crisis sanitaria, por nombrar solo algunos.

Y la propuesta para el próximo marco financiero da un paso más en esa dirección, ya que prevé quintuplicar el presupuesto asignado directamente a las políticas de defensa y espaciales, además de que los programas civiles están en gran medida abiertos a la industria armamentística. Dado que el presupuesto global de la UE se mantiene prácticamente estable, esto supone necesariamente un desvío de los recursos financieros anteriormente asignados a las políticas civiles, aunque la profunda reestructuración del MFP hace muy difícil identificar transferencias específicas.

En general, el plan ReArm Europe de marzo de 2025, junto con todas las políticas anteriores y posteriores relacionadas con él, está condenado al fracaso porque, en esencia, reforzará la inseguridad europea y mundial, alimentará la carrera armamentística mundial —que a su vez alimenta los conflictos armados— y agravará el cambio climático y el daño medioambiental, dada la huella de carbono y medioambiental del ejército.

¿Es este el futuro que ustedes y nosotros queremos para la próxima generación? Nosotros no, y estamos convencidos de que ustedes tampoco.

Por lo tanto, les instamos a que destinen el dinero de la guerra a la paz, con el fin de crear las condiciones ambientales, económicas, sociales, políticas y diplomáticas necesarias para una paz positiva, la seguridad humana y la seguridad común.

Hay una serie de medidas y decisiones concretas que pueden tomar en las próximas semanas y meses para empezar a preparar un futuro mejor. En particular, les instamos a que:

Rechazar el presupuesto para 2026 en la votación plenaria de la próxima semana y solicitar:
Reanudar las negociaciones para reducir las subvenciones a la industria armamentística y aumentar las asignaciones a la diplomacia y a la prevención y resolución pacífica de conflictos con carácter urgente.
El fin de todas las cláusulas de exención que impiden la supervisión parlamentaria normal de todos los programas relacionados con el ámbito militar.
Defender las normas sociales y medioambientales, así como los estándares éticos, oponiéndose a las diferentes propuestas del «paquete global de defensa», en particular:
impedir que el Fondo de Defensa de la UE comience a financiar actividades de ensayo fuera de Europa, ya que esto permitiría utilizar el dinero de los contribuyentes de la UE para probar armas y tecnologías militares en cualquier zona de guerra, como Gaza y Ucrania;
objetar antes del 29 de noviembre la propuesta de limitar la definición de armas controvertidas a las armas prohibidas, mientras la UE financie el desarrollo de armamento disruptivo;
rechazar la flexibilización de las transferencias de armas dentro de la UE, que contradice las obligaciones de los países de la UE en virtud del derecho internacional;
rechazar la ampliación de las exenciones y derogaciones a las normas laborales, químicas, medioambientales y de otro tipo en favor de la industria armamentística;
rechazar la flexibilización de las obligaciones de información sobre la industria armamentística dentro de los marcos existentes de responsabilidad corporativa y sostenibilidad.
Rechazar la propuesta actual del próximo Marco Financiero Plurianual (MFP 2028-2034) en lo que respecta a los siguientes aspectos:
rechazar el Fondo de Competitividad que asigna 130 000 millones de euros a armas y al espacio militarizado
rechazar el desvío de programas civiles, en particular de investigación civil como Horizonte, así como de programas digitales, de movilidad, de cohesión y otros, con fines militares.
Reasignar estos fondos al fortalecimiento de la diplomacia y la ayuda exterior, con un claro enfoque en la lucha contra el cambio climático, la pobreza y la desigualdad, así como en la protección de los derechos humanos y el medio ambiente, y un apoyo decidido y coherente a la resolución pacífica de los conflictos con la participación de las mujeres, los jóvenes y las comunidades marginadas.

Oponerse firmemente a las presiones actuales para limitar significativamente la capacidad y la legitimidad de los actores de la sociedad civil para contrarrestar la influencia de las empresas a nivel de la UE; el equilibrio de poder actual ya está muy sesgado a favor de los intereses empresariales, y marginar aún más las voces de la sociedad civil supone una amenaza directa para el debate democrático en aras del interés público.

Si desea interactuar y debatir con nosotros sobre los temas planteados en esta carta, póngase en contacto con nosotros en contact@stoprearm.org . Estaremos encantados de organizar reuniones en línea en las que pueda intercambiar opiniones con muchos de nosotros sobre su visión, sus esperanzas y sus planes para la paz.

Le agradecemos su atención y esperamos tener noticias suyas.

En nombre de la campaña Stop ReArm Europe El equipo de coordinación de StopReArm Europe

Fuente: https://attac.es/mas-de-800-organiz...

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Elx Per la Pau se concentró por la Paz en el Mundo el día de Nochebuena

Por: (tortuga)

Una Nochebuena más, esta vez por la mañana y en la Plaça Reyes Católicos de Elx, tuvo lugar la convocatoria por contra las guerras y por la Paz que cada día 24 de mes convoca la plataforma Elx per la Pau.

Con una asistencia de gente algo menor, debido a lo señalado de la fecha, la veintena de personas concentradas escucharon música, leyeron poemas y reflexionaron sobre el sentido de la Navidad, teniendo en cuenta, además, a las personas que han sido desalojadas de su precario hogar en Badalona estos días.

Como es habitual, hubo un espacio para recordar a las víctimas de la guerra de Ucrania. También a las del genocidio de Palestina.

En esta ocasión, además, hubo espacio para condenar las acciones bélicas de EEUU frente a Colombia y Venezuela.

Esperamos que 2026 sea un año en el que la humanidad comience a dar decididos pasos hacia la Paz. Entre tanto, podrán seguir contando cada mes con nuestra presencia y nuestra palabra en las calles de Elx.

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La velada hostilidad de la izquierda putinista hacia el pacifismo

Por: (tortuga)

Pedro Oliver Olmo
Historiador

¿Por qué hay que condenar la invasión rusa de Ucrania? Acabáramos. ¿No basta con decir que eso es lo propio de un movimiento pacifista? Sé que no hay un pacifismo único. Sé que hay matices; los he estudiado, los he discutido y los he respetado. Pero también sé que en las izquierdas hay quien entiende el pacifismo de manera disimuladamente hostil, gente contraria a la experiencia pacifista que hemos ido acumulando desde hace más de un siglo, desde los tiempos del “pacifismo histórico” previo a la Gran Guerra, desde las luchas noviolentas en muchas partes del mundo, y, por supuesto, desde la movida ecopacifista de los tiempos de la Guerra Fría. Me pregunto por las razones que desde cierta izquierda se aducen para deslizar que no hay que ser pacifista en esta época de “diplomacias” neoimperialistas basadas en la coacción y la fuerza. Me lo pregunto con malestar porque yo no concibo otra cosa. Para mí la pregunta debería ser: ¿cómo no ser pacifista cuando nos amenaza la guerra y quizás una guerra más devastadora que todas las anteriores?

En este caso, además de tener que hacer frente a la complejidad del conflicto ruso y ucraniano, hay de por medio retóricas belicistas que no podemos dejar de analizar y rechazar de plano. Llegan recurrentemente a nuestros colectivos por la paz y el desarme. Una de ellas proviene de una izquierda que, cargando las tintas en el rechazo de la OTAN y las políticas represoras del gobierno ucraniano, realiza una explicación simplificadora que disculpa o incluso hermosea la agresión rusa de Ucrania y suscribe de manera acrítica su narrativa belicista. Los pacifistas somos otra cosa. No caer en el seguidismo de esas narrativas no es equidistancia, es coherencia, es lo que hay que hacer si de verdad queremos convencer, entre otras cosas, para poder activar la protesta antiguerra en un contexto de rearme y aumento de las políticas antisociales y autoritarias en Europa.

¿Cómo no ser pacifista cuando nos amenaza la guerra y quizás una guerra más devastadora que todas las anteriores?

Esa izquierda no va a mover nada para condenar el ataque ruso contra Ucrania porque realmente no quiere mover nada, porque no quiere una movilización pacifista que ponga en evidencia el militarismo y la crueldad bélica de Rusia. ¿Cómo va a ganar legitimidad para oponerse al rearme? Generará suspicacia y tendrá que escamotear sus argumentos para no parecer parciales. Esa izquierda que acusa al antimilitarismo y el pacifismo de equidistancia por introducir en la ecuación de la guerra a los tres actores principales —la OTAN, el gobierno de Ucrania y el gobierno de Rusia— se ufana de no ser equidistante porque, sencillamente, es una izquierda de parte, una izquierda que pide algo disparatado: quitar a Rusia de la ecuación y la espiral de la guerra y presentar su agresión como un acto de defensa. Si no fuera por lo serio del asunto, nos consolaríamos deduciendo que es una actitud pueril que podemos solventar obviándola.

Cabe esperar que algo de lucidez se anteponga en el campo ideológico de la izquierda no socialdemócrata (pues de las fuerzas socialdemócratas es verdad que muy poco se puede esperar, incluyendo el actual gobierno español). Cabe esperar que se siga imponiendo la lucidez, el aliento y las buenas prácticas asamblearias de parte de una izquierda coherente y respetuosa con el movimiento por la paz y el desarme. Varias décadas después de 1986 una gran mayoría de izquierdistas habremos aprendido a ser y sentirnos pacifistas. No somos raros por eso, somos coherentes con el mundo que queremos ser.

La coherencia no es equidistancia, al contrario, exige mucha valentía. El arma de los verdaderamente fuertes es la noviolencia, dijo Gandhi, porque no es fácil echar mano de ella. Requiere temple y preparación. Hemos sido siempre coherentes cuando mirábamos hacia Occidente y su estela de capitalismo y militarismo. Y no podemos dejar de serlo con Rusia. Señalemos y desvelemos su propaganda. ¿Acaso es tan difícil ver que la invasión rusa de Ucrania ha ido acompañada de una serie de narrativas oficiales diseñadas para justificar el uso de la fuerza, movilizar apoyo interno y crear un marco interpretativo que legitime la agresión? Entre los argumentos más reiterados destacan la necesidad de “desnazificar” Ucrania, la persecución de poblaciones rusoparlantes (sin asumir su irresponsable participación en esos ataques), la amenaza existencial representada por la evidente expansión de la OTAN y la apelación a vínculos históricos que cuestionarían la soberanía ucraniana. Estas justificaciones, aunque conlleven algo de verdad como ya se ha hecho constar, favorecen la propaganda de guerra porque buscan articular un discurso de inevitabilidad y defensa preventiva que, sin embargo, no resiste un análisis jurídico ni histórico riguroso (menos todavía si tenemos en cuenta que provienen de una potencia nuclear que ha sembrado de dolor y muerte zonas enteras de Oriente Medio y África, con mercenarios sanguinarios de por medio).

Desde la academia, múltiples especialistas en derecho internacional han señalado que la invasión constituye una violación directa del principio de prohibición del uso de la fuerza establecido por la Carta de las Naciones Unidas. Ninguno de los supuestos alegados por Rusia —ni la autoprotección, ni la intervención humanitaria, ni la protección de minorías— cumple los requisitos establecidos por el marco jurídico internacional. ¿Por qué íbamos a desdeñar estas fuentes? No inciden en la responsabilidad de la OTAN, pero es que una cosa no niega la otra. Del mismo modo, historiadores y expertos en relaciones internacionales han desmontado la idea de que Ucrania carezca de identidad nacional propia o que exista un derecho histórico que legitime la anexión o tutela política por parte de Rusia. Más que imperialismo moderno, esos discursos de Putin y sus mentores suenan a antiguallas, a chatarra ideológica que operan como justificaciones imperialistas ostensiblemente esencialistas, ahistóricas y ultranacionalistas, amén de ultraderechistas.

La comunidad académica también ha prestado especial atención a la dimensión retórica del discurso estatal ruso. El uso de conceptos como “operación militar especial” o “desnazificación” no responde a hechos verificables que sean relevantes, ni siquiera considerando que evidentemente hay nazis en Ucrania y que en el fragor de las dinámicas belicistas también hayan sido reclutados nazis para el frente, porque sería burdo proyectar la imagen de Ucrania como una nación nazi, y porque a todas luces apelar a esas cuestiones lo que intenta es crear marcos simbólicos que buscan justificar la violencia y moldear la percepción pública, tanto dentro como fuera de Rusia. Estos análisis muestran cómo la construcción de amenazas externas funciona como un instrumento político destinado a reforzar el poder interno, cohesionar el apoyo nacionalista y deslegitimar cualquier forma de resistencia ucraniana o crítica internacional. Afrontar eso solamente se puede hacer desde enfoques de cultura de paz, para que dejemos de “ver” supuestos y despreciables nazis donde lo que hay es gente que sufre bombardeos indiscriminados.

Nada justifica la invasión rusa, pero tampoco eso puede cegarnos respecto de la implicación de Occidente en la dinámica belicista, ni acerca de la participación del militarismo ucraniano en la ausencia de perspectivas para la paz mediante el diálogo con Rusia. Mucho más debería tenerse en cuenta para analizar las causas del conflicto. Ninguno de los actores puede salir bien parado de una mirada crítica, aunque los niveles de responsabilidad sean distintos, como suele ocurrir en todos los conflictos bélicos. Pero en los frentes de batalla mueren a diario los soldados y Rusia no cesa de atacar a la población civil de Ucrania. Mientras tanto, Ucrania viola flagrantemente los derechos humanos de los activistas por la paz. Repito: todo conflicto es complejo, pero la condena de la guerra siempre y en todo lugar debe ser simple y limpia: no a la guerra ni a ninguna de sus causas.

¿Qué puede hacer el movimiento pacifista? Le conviene analizar en profundidad, claro que sí, pero su responsabilidad es actuar desde posicionamientos claros. Lo que le conviene es posicionarse con claridad y no quedarse paralizado en análisis que serían lógicamente interminables si lo que tienes enfrente es un interlocutor que no solamente no es pacifista, sino que alberga viejos y rancios prejuicios rojipardos contra el pacifismo y el antimilitarismo, no digamos ya la noviolencia. Una buena fórmula siempre ha sido preguntar a nuestra gente en las zonas de guerra (ojalá no tengamos que hacerlo también próximamente en Venezuela, pero pinta mal). Los pacifistas rusos y ucranianos nos pueden dar referentes discursivos que podrían ayudar a la movilización pacifista en España.

El pacifismo ucraniano, perseguido por Zelensky, y el pacifismo ruso, perseguido por Putin, coinciden con la Internacional de Resistentes a la Guerra (IRG/WRI), fundada por Bertrand Russell, y han ofrecido una lectura radicalmente distinta del conflicto, centrada en los efectos humanos, éticos y sociales de la guerra. Abrazan la declaración fundacional de la IRG: “La guerra es un crimen contra la humanidad”, un principio que implica rechazar toda forma de violencia armada independientemente del actor que la ejerza, lo que, evidentemente y en este caso, no resta ni un ápice de responsabilidad al expansionismo de la OTAN y a la dinámica imperialista desatada desde tiempo atrás.

Ha habido una invasión militar, por lo que es imposible obviar tanto la agresión rusa como sus efectos en el aumento global del militarismo, alertando de que la escalada armada alimenta ciclos de violencia que castigan de manera desproporcionada a la población civil.

Uno de los elementos más relevantes aportados por el pacifismo contemporáneo es la defensa incondicional de la objeción de conciencia. Frente al reclutamiento forzoso, la persecución de objetores y la represión de movimientos antiguerra tanto en Rusia como en Ucrania, la IRG sostiene que la negativa a participar en la violencia constituye una forma legítima de resistencia ética y política. Esta perspectiva introduce dimensiones que los análisis geopolíticos tradicionales no suelen considerar: las trayectorias individuales de quienes rechazan matar, la vulnerabilidad de los movimientos civiles y la importancia de construir alternativas noviolentas de resistencia y mediación.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/plane...

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