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La estupidez de usar globos de helio o papel de aluminio

Por: Pepe Galindo

El helio (He) es un gas noble que prácticamente no reacciona con otras sustancias (es inerte). Es casi siete veces más ligero que el aire y el segundo elemento más ligero del universo, solo por detrás del hidrógeno. Además, no es inflamable y tiene su punto de ebullición extremadamente bajo. Estas propiedades hacen que el helio se use en multitud de aplicaciones, entre ellas:

  1. Inflado de globos y dirigibles. Aunque el hidrógeno es aún más ligero que el helio, es peligroso porque es inflamable.
  2. Medicina. El helio se utiliza en máquinas de resonancia magnética (RM) y en tratamientos para problemas respiratorios.
  3. En la industria tiene aplicaciones muy diversas como para evitar reacciones químicas con el aire, proteger materiales sensibles como el aluminio o el titanio, detectar fugas, fabricar chips y fibras ópticas, así como en la industria aeroespacial o para enfriamiento extremo (criogenia, gas fundamental en equipos que requieren temperaturas cercanas al cero absoluto).

El helio no se fabrica: se extrae de minas

Es un recurso no renovable a escala humana. Es decir, no se puede fabricar fácilmente, sino que se obtiene de yacimientos naturales, sobre todo asociados al metano (gas natural), donde se encuentra mezclado en pequeñas cantidades (a veces menores al 1 %). Para extraerlo de forma industrial se usa un proceso llamado destilación criogénica, en el que la mezcla de gases se enfría a temperaturas muy bajas. Para separar el helio se usa la propiedad de que cada gas se licua a distinta temperatura. Este proceso es muy costoso energéticamente (cada kilo de helio requiere entre 50 y 150 kWh de energía), pero es el único método viable a gran escala.

El helio es un recurso limitado y es fácil que se escape de los yacimientos, ascienda por la atmósfera y se pierda en el espacio. Una vez liberado, no existe tecnología para recuperar el helio disperso en el aire.

Es un recurso tan sensible desde el punto de vista energético y geopolítico que algunos países tienen reservas estratégicas de helio. La más importante es la Reserva Nacional de Helio en Estados Unidos, ubicada en Texas. También destacan Qatar, uno de los principales productores actuales, así como Rusia y Argelia, entre otros.

Un costoso recurso usado en fiestas para niños🎈

Producir helio para un solo globo de fiesta requiere entre 0,12 y 0,36 kWh, energía suficiente para mantener una bombilla LED encendida hasta 30 horas o cargar un móvil hasta 20 veces. A esto deben añadirse otros aspectos como el gasto de transporte o la fabricación de las botellas metálicas de almacenamiento.

Por si el asunto energético no te conmueve, gritemos que el helio de los globitos de tu fiesta no puede recuperarse para ser usado de nuevo. Además, la escasez de helio puede provocar, por ejemplo, retrasos en las resonancias magnéticas y el encarecimiento de procesos médicos, científicos e industriales, donde su uso es insustituible en muchos casos.

Cuando un globo se escapa, asciende a las nubes liberando el helio lentamente. Al final, el globo cae para seguir provocando daños como la contaminación de suelos y mares (con látex, plásticos, pinturas…) o el atragantamiento de especies que los confunden con comida.

El colmo de la estupidez es cuando se inflan multitud de globos con helio y se liberan voluntariamente. El efecto puede ser bonito, pero refleja una inconsciencia descomunal.

Más productos de alto impacto que tiramos sin conciencia

Ese despilfarro inconsciente no ocurre solo con el helio. Mirad:

  1. El papel de aluminio es otro clamoroso caso de producto con alto impacto ambiental, que además contamina los alimentos, afectando a nuestra salud y, encima, se fabrica para ser usado una sola vez.
  2. Baterías de litio que se usan para productos tan efímeros y enfermizos como los vapeadores.
  3. Microplásticos que se usan en cosméticos (barras de labios, cremas, exfoliantes…) y limpiadores.
  4. Envases complejos como el tetra-brick de usar y tirar.
  5. Poliestireno expandido (EPS, corcho blanco o poliespán) para envases baratos de comida.

Es la misma inconsciencia de la que se hace alarde cuando producimos carne industrialmente o cuando volamos en avión de vacaciones. Nuestros herederos no entenderán por qué hicimos tan mal las cosas.

♥ Te gustará también:

Repita conmigo: "No soltaré globos de helio por ningún motivo"

– Síguenos tb en Instagram: https://t.co/2ACl6fbWHr pic.twitter.com/p8K9SlmA9G

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) November 2, 2016

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La estupidez de usar globos de helio o papel de aluminio

Por: Pepe Galindo

El helio (He) es un gas noble que prácticamente no reacciona con otras sustancias (es inerte). Es casi siete veces más ligero que el aire y el segundo elemento más ligero del universo, solo por detrás del hidrógeno. Además, no es inflamable y tiene su punto de ebullición extremadamente bajo. Estas propiedades hacen que el helio se use en multitud de aplicaciones, entre ellas:

  1. Inflado de globos y dirigibles. Aunque el hidrógeno es aún más ligero que el helio, es peligroso porque es inflamable.
  2. Medicina. El helio se utiliza en máquinas de resonancia magnética (RM) y en tratamientos para problemas respiratorios.
  3. En la industria tiene aplicaciones muy diversas como para evitar reacciones químicas con el aire, proteger materiales sensibles como el aluminio o el titanio, detectar fugas, fabricar chips y fibras ópticas, así como en la industria aeroespacial o para enfriamiento extremo (criogenia, gas fundamental en equipos que requieren temperaturas cercanas al cero absoluto).

El helio no se fabrica: se extrae de minas

Es un recurso no renovable a escala humana. Es decir, no se puede fabricar fácilmente, sino que se obtiene de yacimientos naturales, sobre todo asociados al metano (gas natural), donde se encuentra mezclado en pequeñas cantidades (a veces menores al 1 %). Para extraerlo de forma industrial se usa un proceso llamado destilación criogénica, en el que la mezcla de gases se enfría a temperaturas muy bajas. Para separar el helio se usa la propiedad de que cada gas se licua a distinta temperatura. Este proceso es muy costoso energéticamente (cada kilo de helio requiere entre 50 y 150 kWh de energía), pero es el único método viable a gran escala.

El helio es un recurso limitado y es fácil que se escape de los yacimientos, ascienda por la atmósfera y se pierda en el espacio. Una vez liberado, no existe tecnología para recuperar el helio disperso en el aire.

Es un recurso tan sensible desde el punto de vista energético y geopolítico que algunos países tienen reservas estratégicas de helio. La más importante es la Reserva Nacional de Helio en Estados Unidos, ubicada en Texas. También destacan Qatar, uno de los principales productores actuales, así como Rusia y Argelia, entre otros.

Un costoso recurso usado en fiestas para niños🎈

Producir helio para un solo globo de fiesta requiere entre 0,12 y 0,36 kWh, energía suficiente para mantener una bombilla LED encendida hasta 30 horas o cargar un móvil hasta 20 veces. A esto deben añadirse otros aspectos como el gasto de transporte o la fabricación de las botellas metálicas de almacenamiento.

Por si el asunto energético no te conmueve, gritemos que el helio de los globitos de tu fiesta no puede recuperarse para ser usado de nuevo. Además, la escasez de helio puede provocar, por ejemplo, retrasos en las resonancias magnéticas y el encarecimiento de procesos médicos, científicos e industriales, donde su uso es insustituible en muchos casos.

Cuando un globo se escapa, asciende a las nubes liberando el helio lentamente. Al final, el globo cae para seguir provocando daños como la contaminación de suelos y mares (con látex, plásticos, pinturas…) o el atragantamiento de especies que los confunden con comida.

El colmo de la estupidez es cuando se inflan multitud de globos con helio y se liberan voluntariamente. El efecto puede ser bonito, pero refleja una inconsciencia descomunal.

Más productos de alto impacto que tiramos sin conciencia

Ese despilfarro inconsciente no ocurre solo con el helio. Mirad:

  1. El papel de aluminio es otro clamoroso caso de producto con alto impacto ambiental, que además contamina los alimentos, afectando a nuestra salud y, encima, se fabrica para ser usado una sola vez.
  2. Baterías de litio que se usan para productos tan efímeros y enfermizos como los vapeadores.
  3. Microplásticos que se usan en cosméticos (barras de labios, cremas, exfoliantes…) y limpiadores.
  4. Envases complejos como el tetra-brick de usar y tirar.
  5. Poliestireno expandido (EPS, corcho blanco o poliespán) para envases baratos de comida.

Es la misma inconsciencia de la que se hace alarde cuando producimos carne industrialmente o cuando volamos en avión de vacaciones. Nuestros herederos no entenderán por qué hicimos tan mal las cosas.

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Libro El mundo no se acaba, de Hannah Ritchie (resumen)

Por: Pepe Galindo

Un libro escrito por una científica y divulgadora de la Universidad de Oxford que tiene por bandera el optimismo y los datos (Anagrama, 2025). Se aleja del catastrofismo ecologista casi tanto como del negacionismo climático; y afirma que «aceptar la derrota ante el cambio climático es una postura indefendiblemente egoísta».

Hannah Ritchie aclara que su optimismo es «condicional» (i.e., condicionado a actuar adecuadamente); que es diferente a un «optimismo ciego» que confía sin promover la acción organizada. Su objetivo es conseguir que seamos la primera generación que logre alcanzar la sostenibilidad completa en los dos sentidos que recoge la definición de la ONU: satisfacer las necesidades de las generaciones actuales; y hacerlo sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. Con respecto al primer aspecto, Ritchie opina que falta mucho por hacer aunque, al menos, se ha avanzado una barbaridad en aspectos tales como: la mortalidad infantil y materna, la esperanza de vida, el hambre y la malnutrición, el acceso a recursos básicos (agua, energía…), la educación y la pobreza extrema.

Por supuesto, estos avances en la calidad de vida global también «han tenido un enorme coste medioambiental», lo cual ha empeorado de forma colosal el segundo requisito de la sostenibilidad. Para equilibrar la situación, el libro examina en detalle siete problemas medioambientales y sus interconexiones entre sí.

Antes de examinar esos siete problemas, Ritchie se distancia de dos soluciones típicas del ecologismo: despoblación y decrecimiento. La primera consiste en reducir el tamaño de la población y Ritchie afirma que realmente esa no es una alternativa, primero porque la población ya se está frenando a nivel mundial y, segundo, porque es muy complicado hacerlo de forma ética. Apunta a que más impacto que la superpoblación lo generan los estilos de vida (especialmente de los millonarios), lo cual podría estar afectado por la segunda solución que Ritchie rechaza, el decrecimiento, entendido como un retroceso o empobrecimiento. Para ella, la pobreza no implica mayor sostenibilidad, por supuesto, si consideramos los dos pilares de la sostenibilidad anteriormente indicados. En el libro, ella matiza que es cuestionable el crecimiento en los países ricos, pero que para acabar con la pobreza se necesita un crecimiento económico global. Para ella, no vale cualquier crecimiento y afirma —igual que cualquier decrecentista— que sería necesario crecer en algunos sectores y tecnologías y decrecer en otras. Tal vez, la promesa más impactante del libro es que dice demostrar que podemos reducir el impacto ambiental y, a la vez, mejorar la situación económica.

1. Contaminación atmosférica

Aunque no se suela decir, la contaminación atmosférica es «una de las principales causas de mortalidad en el mundo». Las cifras de fallecidos por esta causa son similares a las muertes por tabaquismo; seis o siete veces mayores que los muertos en accidentes de tráfico; y superan en cientos de veces la cifra de vidas perdidas por terrorismo o por guerras. Cada año, la mala calidad del aire suele ser quinientas veces más mortífera que todas las catástrofes «naturales» juntas.

La buena noticia es que se está reduciendo este tipo de contaminación, especialmente en las ciudades, lo cual baja las tasas de mortalidad. Es preciso tomar medidas locales y globales. Usemos como inspiración el Protocolo de Montreal para eliminar las sustancias químicas que degradaban la capa de ozono, un problema de cuya gravedad advirtió incluso Carl Sagan. En 1987 fue firmado por 43 países; y en 2009 se convirtió en el primer convenio internacional que logró la ratificación universal de todos los países del mundo. Un ejemplo que demuestra que hacer caso a la ciencia tiene resultados positivos.

A escala global, la mayor fuente de contaminación es quemar madera o carbón, incluyendo aquí las quemas agrícolas. Luego está la polución por actividades agropecuarias, principalmente por culpa de la ganadería y por los fertilizantes. Después viene la quema de combustibles fósiles para producir electricidad. Luego, diversas industrias (textiles, químicas, metalúrgicas…), seguidas del transporte de personas y mercancías.

Resumen del libro "21 lecciones para el siglo XXI" de Harari. En nuestro blog también encontrarás el resumen de su libro "Sapiens"
Lee también un resumen de este libro de Yuval N. Harari.

♦ Las soluciones propuestas pueden parecer caras, pero son muy baratas si las comparamos con los cientos de millones en gastos por no solucionar el problema:

  1. Lo más urgente es «dejar de quemar cosas» y, cuando no sea posible, capturar las partículas de la combustión.
  2. Detener las quemas agrícolas por ser una inmensa fuente de contaminación estacional fácil de evitar haciendo compost, triturando, etc.
  3. Conseguir combustibles limpios para cocinar y calentarse. La leña puede ser muy natural, pero es la forma más contaminante de conseguir calor. Provoca múltiples enfermedades por respirar el humo.
  4. Eliminar el azufre de los combustibles fósiles. Es tan simple como poner filtros en las chimeneas.
  5. Transporte más limpio. Los vehículos eléctricos contaminan menos, pero no son parte de la solución porque siguen siendo origen de multitud de emisiones. Por supuesto, la aviación es muchísimo peor.
  6. Transporte sostenible: caminar, ir en bicicleta o en transporte público.
  7. Abandonar combustibles fósiles, en favor de las renovables y de la energía nuclear. Ritchie es contraria a debatir entre renovables y nuclear porque, para ella, lo importante es que son energías con bajas emisiones de CO2. No tiene en cuenta el problema de los residuos radiactivos, ni el riesgo de atentados terroristas, ni el hecho de que las nucleares no sean rentables sin subvenciones de dinero público.

2. Cambio Climático

«Un mundo 6 ºC más caliente que el actual sería devastador», nos advierte la autora. Tras comentar algunas de las consecuencias del calentamiento global, afirma que «si cada país cumpliera realmente sus compromisos climáticos, llegaríamos a los 2,1 ºC en 2100», lo cual sería una gran noticia, aunque podría ser mejor.

Hannah Ritchie asegura que «las tecnologías bajas en carbono resultan cada vez más competitivas» y «los líderes mundiales se han vuelto más optimistas». Ahora tenemos infraestructuras mejor preparadas, podemos predecir eventos climáticos extremos, organizar evacuaciones, existen redes internacionales de apoyo, etc. En definitiva, estamos mejor preparados que en el pasado y sabemos cómo reducir las emisiones de dióxido de carbono, porque hay solo dos fuentes principales: «la quema de combustibles fósiles y el cambio en el uso de la tierra» (deforestación).

La situación actual es que «las emisiones totales siguen aumentando, pero las emisiones per cápita han tocado techo». Ese dato es utilizado por la autora para ser optimista y esperar a que la contaminación empiece a declinar, al menos en los países ricos, porque dice que está demostrado que «los avances tecnológicos hacen que hoy consumamos mucha menos energía que en el pasado». Como ejemplo, afirma que en Suecia se vive con igual nivel que en Estados Unidos y, sin embargo, se emite solo una cuarta parte. Según sus datos, el crecimiento económico y la reducción de emisiones son compatibles. El problema es que mira datos de países ricos que ya son exageradamente insostenibles. En tales casos, ¿es correcto celebrar una pequeña reducción en su contaminación?

En su análisis, asegura que «las soluciones que pasan por reducir el consumo de energía a niveles muy bajos no son buenas», porque la energía es fundamental para mantener o aumentar la calidad de vida. Tampoco ve adecuado que se avergüencen los que viajan en avión, porque para ella volar es un gran invento y las ventajas son suficientes para olvidar sus serios inconvenientes. ¿Será una excusa para justificar su gusto por volar?

♦ Soluciones que propone:

  1. Transición hacia la energía renovable por todas sus ventajas. El inconveniente del espacio que requieren se resuelve buscando lugares adecuados: tejados, agrovoltaica, etc.
  2. Electrificar la demanda de energía donde sea posible y aumentar el almacenamiento (baterías…). Ritchie está convencida de que esta transición requerirá menos actividad minera que con combustibles fósiles.
  3. Replantear el transporte a larga distancia.
  4. Alimentación. Aunque sostiene que no es preciso ser veganos, deja claro que cualquier cambio a dietas más vegetales tiene una enorme influencia en el clima, como por ejemplo elegir hamburguesas de pollo en lugar de ternera (que es la carne con más huella de carbono). Con datos muy fiables confirma que «la carne con emisiones de carbono más bajas supera las de la proteína vegetal con emisiones más altas». Y no importa demasiado si son alimentos ecológicos, de proximidad o en extensivo. La autora afirma que adoptando las siguientes medidas se liberaría suficiente tierra como para compensar las emisiones del sistema alimentario resultante:
    • Comer menos carne.
    • Adoptar las mejores prácticas agrarias.
    • Reducir el consumo excesivo y el desperdicio alimentario.
  5. Reducir las emisiones por la construcción, básicamente eliminando el cemento, un material muy contaminante en su fabricación. Propone usar otros materiales y, aunque no lo cita, una opción es el cemento Sublime.
  6. Poner precio al carbono para que los productos de altas emisiones sean más caros y menos accesibles. Como todos sabemos, los precios no reflejan los costos de los productos, y mucho menos los costos ambientales. El peligro de esta medida —y Ritchie lo subraya— es que haga que las familias pobres sean aún más pobres. Para evitarlo se deben incluir ayudas y conseguir que sean los ricos los que más paguen, porque son, de hecho, los que más carbono emiten.
  7. Sacar a la población de la pobreza es otra medida para adaptarnos al cambio climático, porque son los pobres los más vulnerables.
  8. Mejorar la resiliencia de los cultivos ante los efectos del cambio climático.
  9. Adaptarnos ante el aumento de temperaturas.
  10. No caer en la trampa psicológica de la «autoconcesión moral». Esto ocurre cuando nos permitimos algo negativo porque creemos que lo compensamos con un sacrificio en otro aspecto. Por ejemplo, comernos un filete porque reciclamos el envoltorio de plástico; o caer en las trampas del greenwashing. Para ello, es importante tener muy presente qué cosas a nivel individual tienen más y menos impacto.

Un problema de la forma de comunicar de Ritchie es que quita importancia a aspectos que, aunque no sean principales, tienen suficiente peso como para no ser despreciados. Es como si olvidara el efecto sinérgico de juntar varias fuerzas. Sumar muchos pocos hace un mucho. A veces, este tipo de contradicción se hace patente en una misma explicación. Por ejemplo, cuando literalmente escribe: «Cambiar nuestra alimentación no va a resolver el cambio climático: para ello tenemos que dejar de quemar combustibles fósiles. Pero arreglar únicamente nuestros sistemas energéticos, ignorando la alimentación, tampoco nos llevará a esa meta».

3. Deforestación

La tierra ha perdido un tercio de todos sus bosques desde el final de la última glaciación. En el último siglo, también se ha perdido mucha superficie forestal, casi toda debida a la expansión de la agricultura. Las zonas incendiadas se regeneran si se las deja. Al perder bosques se emite carbono, pero Ritchie considera que eso es secundario en comparación con la pérdida de biodiversidad.

También resalta cómo la pérdida de hábitats se puede frenar con medidas políticas. Por ejemplo, «Brasil logró reducir la deforestación en un 80 % en solo siete años bajo la presidencia de Lula da Silva».

Con respecto al aceite de palma, no considera que su consumo sea preocupante, porque no se sabe con certeza la deforestación que causa de forma directa. Opina que no sería justo culpar a ciertos campos de palmeras de la deforestación de esas áreas si los bosques fueron talados con anterioridad. Es decir, no tiene en cuenta que esas zonas podrían volver a ser bosques. Además, sostiene que usar otros tipos de aceites podría ser incluso peor. Sin embargo, hay que tener en cuenta que evitar el aceite de palma no obliga a optar por otro aceite, sino que se puede optar por no consumir productos con aceite de palma (bollería, alimentos ultraprocesados, etc.) sin sustituirlos por nada con otros aceites. En cualquier caso, apoya el uso de aceite de palma certificado como sostenible (RSPO) y deja claro que «el biodiésel de aceite de palma produce más emisiones de carbono que la gasolina o el gasóleo».

«La tala de bosques para dejar espacio al ganado bovino es responsable de más del 40 % de la deforestación mundial». El siguiente factor de pérdida de bosques es la palma y la soja y, en tercer lugar, la silvicultura (papel/celulosa). Así, pues, la mejor forma de frenar la deforestación es reducir el consumo de carne de cordero y de vacuno. En tercer lugar, se situaría el queso y los lácteos de vaca. Ritchie apoya esta opción, incluso aunque sean productos de ganadería extensiva en tierras no aptas para la agricultura, porque en estos casos considera que la mejor opción sería dejar que esas tierras se conviertan en bosques u otros espacios naturales.

Otras opciones que propone son: que los países ricos paguen a los más pobres por conservar sus bosques; y que se compensen las emisiones mediante reforestaciones (aunque esto tiene un peligro muy evidente).

Para acabar este apartado, Ritchie sostiene que no es buena idea volver de la ciudad a zonas rurales (revitalizar pueblos), ya que la principal causa de deforestación es cómo producimos nuestros alimentos y no dónde vivimos. Y también alerta de los que piensan que la alimentación vegana contribuye a la deforestación por los cultivos de soja. Los datos son muy evidentes: el 76 % de la soja se utiliza para alimentar animales y «solo el 7 % se destina a los productos veganos» (tofu, tempeh y leche vegetal).

4. Alimentación para no comerse el planeta

«La demanda humana de alimentos representa la mayor amenaza para los animales del globo». Así de contundente se manifiesta Hannah Ritchie. Afortunadamente, no es cierto que haya una fecha límite en los suelos agrícolas del mundo. Unos se están degradando y otros están mejorando, aunque en general, el suelo agrícola está siendo maltratado (y no solo por la erosión).

Una persona necesita entre 2.000 y 2.500 calorías diarias. Si dividimos la producción mundial de alimentos a partes iguales entre todos, cada uno de nosotros podría consumir unas 5.000 calorías diarias (más del doble de lo necesario). El hambre en el mundo no es un problema de falta de alimentos, sino de mala distribución (también lo apuntaron Nebel y Wrigth). Este dato sirve a Ritchie para confirmar que, en realidad, no somos demasiados humanos. El problema es que los millones que habitamos el planeta Tierra no nos contentamos solo con comer, sino que aspiramos a un consumo cada vez mayor (casas, teléfonos, aviones, IA…).

La superproducción agraria se debe principalmente a dos inventos: el de Fritz Haber y Carl Bosch (para convertir el nitrógeno del aire en amoníaco, fertilizante); y el de Norman Borlaug (para mejorar el cultivo de trigo en México). Estos logros para aumentar la producción han evitado muchas muertes, pero también han hecho que no podamos volver atrás. Es decir, «el planeta no puede limitarse a consumir solo alimentos ecológicos» (porque hay demasiadas personas a las que alimentar). Por tanto, a nivel colectivo dependemos de los fertilizantes para sobrevivir, y fabricarlos requiere grandes cantidades de energía, lo cual explica por qué los países pobres los usan poco, aunque tengan que utilizar mayor superficie agraria.

Vivimos en un mundo con grandes desigualdades, en el que algunos sufren de obesidad y otros de desnutrición; el alimento que podría saciar el hambre de millones de personas se dedica a alimentar ganado o a producir agrocombustibles para nuestros coches. Menos de la mitad de los cereales que se producen se dedican a la alimentación humana directa. Todo un 41 % se lo come el ganado, lo cual nos hace ver que comer animales es una forma muy ineficiente de conseguir proteínas. «Los animales más pequeños son más eficientes en términos calóricos», aunque surge el «dilema moral» de que hay que matar una mayor cantidad de animales pequeños para conseguir la misma cantidad de carne.

Ritchie pone un ejemplo que sirve para visualizar bien lo que implica comer animales muertos: «¿Se imagina que comprara una barra de pan, cortara una rebanada y tirara el resto —más del 90 %— a la basura? Pues bien: en términos de calorías, eso es más o menos lo que hacemos con la carne». El ganado también es ineficiente convirtiendo proteínas. Lo bueno es que son proteínas «completas» (incorporan aminoácidos importantes), lo cual se puede conseguir con dietas vegetales comiendo legumbres y cereales. La carne también tiene otros nutrientes importantes, pero el único que no existe en los vegetales es la vitamina B12 (asunto que ya se zanjó aquí).

Para entender la magnitud del problema, afirma que tres cuartas partes de la superficie agraria tienen como fin último criar ganado, y todo eso solo sirve para producir el 18 % de las calorías y el 37 % de las proteínas que consumimos. Debemos «reducir al máximo la cantidad de tierra que destinamos a la actividad agraria», lo cual mejoraría también otros problemas: deforestación, contaminación atmosférica, de aguas, de tierras, maltrato animal, etc.

♦ Soluciones que propone:

  1. Mejorar los rendimientos agrícolas en todo el mundo, especialmente en África.
  2. Comer menos carne, sobre todo de vacuno y cordero, las carnes con mayor impacto (en emisiones, consumo y contaminación de agua, eutroficación, uso de tierra, etc.). Ritchie expone que no funciona instar a la ciudadanía a convertirse al veganismo, sino que es mejor invitar a hacer cambios paulatinos: poner un día a la semana sin carne, reducir las dosis, aumentar el consumo de legumbres, etc. Solo eliminando la carne de ternera y la de cordero se reduciría a la mitad nuestra necesidad de tierras de cultivo en todo el globo. Debemos entender que la dieta vegana es la más ecológica, pero no es necesario ser veganos estrictos: «El ahorro en comparación con una dieta con algo de pollo, o algo de pescado y huevos, no es tan significativo», aclara la autora del libro. Ella quiere derribar el mito de que si fuésemos veganos no habría tierra para cultivar porque, como ya se ha indicado, lo que ocurriría sería todo lo contrario: una dieta vegana requiere menos tierra de cultivo.
  3. Invertir en sustitutos de la carne. Para Ritchie, es importante que las carnes vegetales cumplan cuatro requisitos: ser sabrosas, baratas, fáciles de encontrar y fáciles de incorporar a las dietas habituales. Ella afirma que ha probado multitud de productos vegetales y que hay algunos realmente asombrosos que, incluso, pueden llegar a gustar tanto o más que los productos cárnicos que imitan. Optar por estos productos no solo reduce la huella de carbono, sino que contribuye a bajar el precio para el resto de la humanidad.
  4. Las hamburguesas híbridas también reducen la huella ecológica (usar carne de pollo total o parcialmente, introducir legumbres…).
  5. Sustituir los productos lácteos por alternativas vegetales. En la UE, los productos lácteos son la causa de un mínimo de una cuarta parte de la huella de carbono. Cualquier bebida vegetal tiene una huella ecológica menor que la leche animal. Ritchie recuerda aquí también la importancia de seguir una dieta variada, para evitar carencias nutricionales.
  6. Desperdiciar menos comida. Por ejemplo, resalta la importancia de cambiar los sacos de recogida de productos agrarios por cajas rígidas que protejan de golpes. También es importante saber que si un producto supera su fecha de «consumo preferente», no indica que no se pueda consumir.
  7. No depender de la agricultura de interior. Aunque minimiza el espacio ocupado (agricultura en vertical), sus necesidades energéticas son tan inmensas que no compensan las ventajas, ni empleando solo energía renovable.
  8. No centrarse en los alimentos de proximidad. Aunque el transporte es importante, supone solo el 5 % de las emisiones de GEI de la comida. El resto se debe a los procesos de producción, empaquetado y conservación. Lo más contaminante es el transporte aéreo (50 veces más que por barco), pero apenas se usa porque es caro. Por su parte, el transporte marítimo es barato, por lo que casi toda la contaminación del transporte de alimentos se produce en la carretera. En definitiva, Ritchie quiere dejar claro que está bien comer alimentos de proximidad, pero que las frutas y verduras producidas muy lejos tienen menos huella ecológica que la carne producida muy cerca.
  9. Los alimentos ecológicos tienen menos pesticidas, pero requieren más extensión. Abonar con estiércol también puede contaminar acuíferos. Respecto al clima, no hay consenso si es mejor o peor porque depende de múltiples factores. Ritchie dice que se fija más en el contenido de los envases que en las certificaciones ecológicas.
  10. Eliminar el plástico aumentaría el desperdicio alimentario. En la huella ecológica de los alimentos solo el 4 % de las emisiones procede de los envases. Nos advierte de que en ciertos alimentos es fácil de eliminar, pero en otros no. En todo caso, aquellos alimentos en los que el plástico es importante tal vez no sean esenciales en nuestra dieta y podemos prescindir totalmente del plástico y del alimento.

5. Pérdida de biodiversidad. Proteger la vida silvestre

«No cabe duda de que muchos animales están experimentando un preocupante y acelerado declive. Pero, si profundizamos un poco más, descubrimos que también hay algunos a los que les va bien». Lo que no debemos olvidar es que nuestra vida depende de la biodiversidad, aunque «no esté claro qué especies necesitemos y cuáles no». Recomendamos aquí leer el relato de La vida del doctor Biología. Lo cierto es que a veces prestamos más atención a ciertas especies, bonitas o más visibles, y olvidamos a las realmente importantes, como los gusanos y las bacterias.

El ser humano ha atacado a las demás especies desde sus orígenes, como bien explica Yuval N. Harari en su magnífico Sapiens. Ritchie declara que «antes de la aparición de la agricultura, hace unos diez mil años, la mayor amenaza para los animales era nuestra caza directa: una vez iniciada la actividad agraria, pasó a ser la destrucción de sus hábitats» y «en la última centuria, el ritmo de disminución ha sido aún más rápido». Un dato más: «Los vertebrados se han extinguido entre cien y mil veces más rápido de lo que cabría esperar».

Actualmente, los humanos y nuestro ganado constituimos la inmensa mayoría de los mamíferos del planeta. Estos son los datos del porcentaje de la biomasa actual y en 1900:

  1. Mamíferos salvajes: 2 % (17 % en 1900).
  2. Humanos: 35 % (23 %).
  3. Ganado: 63 % (60 %).

Esta desproporción también ocurre en las aves: «la biomasa de nuestros pollos duplica la de las aves silvestres». Hay multitud de datos que llevan a poder proclamar que «nos dirigimos hacia una sexta extinción masiva». La buena noticia es que podemos frenarla.

♦ Soluciones que propone:

  1. Reducir al mínimo la superficie cultivada.
  2. Utilizar fertilizantes y pesticidas de forma más prudente y eficaz.
  3. Emplear los métodos de la UE con los que ha conseguido frenar el declive de multitud de especies: reducir el uso de tierras agrícolas, recuperar hábitats naturales, prohibición total de la caza, implementación de cuotas cinegéticas, mecanismos para detener a los cazadores furtivos, proteger zonas por ley (incluyendo también el rewilding), sistemas de compensación para reproducir determinadas especies y programas de cría y reintroducción.
  4. Comer menos carne, porque esto reduciría la cantidad de tierra destinada a la agricultura, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la deforestación.
  5. Detener la deforestación, lo cual implicaría reducir la pérdida de hábitats y las emisiones de GEI.
  6. Proteger los parajes con mayor biodiversidad. El objetivo de la ONU de proteger para 2030 el 30 % de la superficie terrestre es poco ambicioso; y no son pocas las voces que piden proteger al menos el 50 % para 2050.
  7. Frenar el cambio climático.
  8. Detener los vertidos de plásticos en el mar.

6. Plásticos marinos

«El 44 % de todo el plástico del planeta se emplea en la fabricación de envases». Es ahí donde está el núcleo del problema de los plásticos. La autora critica el documental Seaspiracy por algunos de sus datos, pero está conforme con que el 80 % del plástico de las islas oceánicas procede de la industria pesquera. Solo el 20 % restante tiene su origen en tierra. Sin embargo, si miramos el plástico en zonas costeras, los datos podrían indicar justo lo contrario.

Ritchie dice que no hay aún evidencias de los auténticos peligros de los plásticos en el cuerpo humano, y que le parece más preocupante el daño que se causa a la fauna marina (enredos, atragantamientos…).

♦ Soluciones:

  1. Dejar de utilizar envases de plástico de un solo uso.
  2. Invertir más en gestión de residuos: sistemas de recogida, centros de reciclaje, vertederos adecuados (que capturen el metano de la materia orgánica), etc. Es importante reciclar todo lo que se pueda. El problema es que no siempre se puede. El reciclado mecánico permite que los plásticos se reciclen una o dos veces. El reciclado químico es mejor, pero es «tremendamente costoso» y no compensa hacerlo en ningún caso. Tal vez sería útil un SDDR para vidrio reutilizable y, en paralelo, imponer impuestos crecientes al plástico de un solo uso.
  3. Obligar a las industrias a un diseño más inteligente, que utilice solo plásticos reciclables y permita separarlos de forma cómoda.
  4. Prohibir el comercio de plástico usado para que los países ricos no usen a otros como sus vertederos. La proporción de plástico que circula por esta vía no es elevada, pero muchas veces acaba en el mar. Hablamos de 1,6 millones de toneladas en 2020.
  5. Trabajar con la industria pesquera para que no abandone su basura en el mar (redes, anzuelos, etc.). Podría castigarse a los barcos que no traigan de vuelta los aparejos con los que salieron y/o premiarse a quienes traigan basura encontrada en el mar.
  6. Poner interceptores en los ríos. Son aparatos o líneas de burbujas que sirven para capturar los plásticos evitando que lleguen al mar. Otra solución que no contempla es poner grandes bolsas de red a la salida de los desagües pluviales o residuales de las ciudades. Dado que esas aguas arrastran multitud de basura, esas redes la capturarían.
  7. Limpiar las playas es una forma mucho más barata de reducir el plástico en los océanos que recogerlo mar adentro.

7. Sobrepesca. Poner fin al expolio de los océanos

Esto está muy relacionado con la pérdida de biodiversidad. Según Ritchie, los animales marinos son discriminados con respecto a los terrestres. De alguna forma, su sufrimiento parece importar menos a los humanos, a pesar de las evidencias que existen de que los peces son capaces de sentir sufrimiento.

El incremento en potencia y tecnología aplicada al sector pesquero ha hecho que muchas pesquerías hayan entrado en declive o en grave colapso. Ante esto, hay dos formas de actuar. La primera es proponer «capturar muy pocos peces, por no decir ninguno». La segunda es «capturar tantos peces como sea posible, año tras año, pero sin mermar más sus poblaciones». Normalmente, se opta por la segunda opción, aunque sabemos que en demasiadas ocasiones no se cumple.

Una tercera vía (con un enorme crecimiento) ha sido la cría de pescados y mariscos: acuicultura o piscicultura. Actualmente, se crían más peces y mariscos de los que se pescan en estado salvaje. Para Ritchie es una buena noticia porque, según ella, esto reduce presión sobre los peces salvajes. No obstante, reconoce que parte de la comida de los peces de piscifactoría es, precisamente, peces salvajes, pero que, para algunas especies, se ha logrado una proporción de 0,3 (es decir, que hacen falta 0,3 peces salvajes para criar uno de forma artificial). El resto de comida lo forman, por ejemplo, piensos vegetales. La autora deja claro que «las normas de bienestar animal que rigen en las piscifactorías suelen ser bastante deficientes» (léase esto para más datos). Ella no habla de otros problemas presentes en las piscifactorías, como la contaminación que producen.

Con respecto a los atúnidos, Ritchie dice que su situación es mala, aunque algunas especies están mejorando sus poblaciones. Particularmente, alerta de la situación de los atunes en el océano Índico, donde se está sobrepescando sin control (España con la famosa operación Atalanta). El libro no habla de la amenaza del mercurio en los atúnidos.

Otro problema es la muerte generalizada de los corales. La autora demuestra ser una apasionada de estos animales y no le faltan motivos. La solución urgente a este problema es frenar el calentamiento global, evitando quemar combustibles fósiles. Si quieres enamorarte de los corales, te animamos a leer el relato de Lord Howe.

♦ Soluciones:

  1. Comer menos pescado, siempre que sea posible. Tal vez unos quieran no comer nada de pescado (lo cual evita el dilema del sufrimiento animal), mientras que otros opten por reducir este tipo de alimento.
  2. Elegir bien la especie a consumir. El problema de esta opción es que requiere el esfuerzo de investigar y puede variar en el tiempo y dependiendo de la región. Escogiendo bien, podemos comer pescado con poca huella de carbono (casi todos ellos son mejores que el pollo). Ella recomienda evitar los lenguados y mariscos caros, y optar por pescados pequeños y salvajes, como arenques o sardinas.
  3. Acabar con la sobrepesca aplicando cuotas de pesca estrictas. En la UE han mejorado algunas poblaciones de peces, pero otras siguen estando mal. En general, es preferible ser estrictos y que haya pesca suficiente, que ser demasiado permisivos y provocar la crisis de todo un sector.
  4. Reglamentos estrictos para capturas incidentales y descartes. El objetivo es reducir el número de peces que se pescan sin querer y que se tiran al mar (descartes), donde siempre mueren (si no lo están ya). Algunos países han prohibido los descartes y obligan a sus barcos de pesca a desembarcar todo lo que capturen, sea comercial o no.
  5. Prohibir la pesca de arrastre. Es el arte más perjudicial: normalmente se descarta entre el 30 y el 50 % de todo lo capturado (a veces es el 10 %), a lo que hay que sumar el destrozo del fondo marino que ocasionan, entre otros inconvenientes.
  6. Las áreas marinas protegidas evitan ciertas actuaciones humanas dentro de ellas. Son una buena solución, aunque a veces lo que provocan es que el impacto se traslade a otro lugar.

Propuestas finales de Hannah Ritchie

El libro de Ritchie es un canto de optimismo lleno de datos realistas. Algunas de sus opiniones pueden ser controvertidas, pero la mayoría están basadas en evidencias. Es cierto que estamos avanzando en muchos aspectos, aunque no sea tan rápido como nos gustaría. También es cierto que las opciones sostenibles se están volviendo más baratas. Y, en muchos casos, el pueblo está despertando.

Hannah se siente una traidora cuando no usa las opciones más ecológicas, aunque sí sean las opciones con menor huella de carbono, como usar el microondas o consumir alimentos que no sean de proximidad. Pero alerta que, aunque los cambios individuales sean importantes, es necesario un «cambio sistémico», es decir, una acción política que lleve a aprobar leyes que nos hagan avanzar en todas las soluciones que se han propuesto más arriba. Para ello, es necesario «votar a líderes que favorezcan medidas sostenibles» (partidos verdes y ecofeministas) y también sugiere importantes aportaciones individuales como estas:

  1. «Votar con la cartera», que quiere decir que cuando compramos estamos enviando una señal clara de nuestros intereses al mercado (a las empresas).
  2. Donar dinero a causas ecohumanistas (proyectos, organizaciones, etc.). Ritchie —conforme con lo que propuso Peter Singer— dice que dona al menos el 10 % de sus ingresos.
  3. Dedicar más tiempo a las cosas importantes (colaborar con ONG, por ejemplo) y menos a discusiones secundarias. Es decir, aunemos esfuerzos en la dirección correcta, aunque no opinemos todos exactamente lo mismo.
  4. También es muy importante elegir una trayectoria profesional que nos llene y en la que podamos empujar en la dirección que deseemos.

♦ Información relacionada:

  1. Otros libros resumidos para captar su esencia en poco tiempo:
  2. Quemar rastrojos o leña es tóxico para la salud, además de muy contaminante.
  3. La mejor solución a los incendios forestales: educar sí; quemar biomasa no.
  4. La agricultura de hoy debería ser como la de mañana.
  5. Los científicos vuelven a avisar del colapso que vendrá si seguimos sin reaccionar.
  6. Sin comer por el clima, las macrogranjas, los combustibles fósiles…
  7. Algunos libros del editor de Blogsostenible y de Historias Incontables.
  8. Una imagen del libro de Hannah Ritchie:
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Lo negarán hasta cuando lo vean

Por: Pepe Galindo
Muchas obras humanas y sociedades enteras han colapsado. El drama es que nos pase a nosotros que nos creemos tan inteligentes.

Muchas obras humanas y sociedades enteras han colapsado. El drama es que nos pase a nosotros que nos creemos tan inteligentes.

El informe Los límites del crecimiento (1972) advirtió que, si continuaban las tendencias de aumento exponencial de industrialización, contaminación, población y consumo de recursos, la humanidad se enfrentaría a un colapso económico y ambiental durante el siglo XXI.

Con los datos del tiempo transcurrido desde entonces, estudios más recientes sostienen que las proyecciones de aquel informe eran bastante acertadas. O sea, que vamos mal.

Algunos niegan que estemos ante un colapso y proponen seguir creciendo como si los recursos planetarios fueran infinitos, como si los costes ambientales no pasaran facturas. La hecatombe no se presentará de un día para otro y no dirá: «Ya he llegado». El colapso surgirá poco a poco: cosas que antes funcionaban dejarán de hacerlo; fenómenos extremos que antes eran excepcionales se volverán habituales. Y buscaremos culpables solo en las distancias cortas, limitando la responsabilidad a lo inmediato y a lo que nos afecta personalmente. Nadie sufrirá todos los efectos, tales como, por ejemplo, estos:

  • En unas ciudades no habrá recursos básicos o subirán de precio (véase hoy el agua en Teherán, Ciudad de México, Delhi, Ciudad del Cabo, etc.).
  • Surgirán problemas sociales que algunos no relacionarán con la escasez: protestas de agricultores, de la clase trabajadora, de fascistas, de pescadores
  • La violencia que quisimos desaprender vendrá con más fuerza.
  • Los estados serán más débiles y unos se comerán a otros.
  • Los dictadores encontrarán ocasiones para imponer su ideología y deshacerse del discrepante.
  • Sufriremos apagones de diversa índole: energéticos, informativos…
  • También aumentarán las migraciones sin que algunos se pregunten por qué.
  • Habrá más desnutrición, más enfermedades y se colapsarán más aún los hospitales (en especial si no fortalecemos bien la sanidad pública).
  • Veremos más y mayores incendios e inundaciones.
  • Acuíferos contaminados por demasiados motivos: cenizas, macrogranjas, salinización, eutrofización…
  • Retrasos para cualquier cuestión. Todo será más lento y con más averías: Internet, trámites, transportes, avances científicos… También será más difícil sacar dinero de un paraíso fiscal, si es que pudiste meterlo.
  • Océanos más embravecidos. Veremos casas devoradas por el mar.
  • Subida de precios, particularmente de ciertos bienes: la vivienda, el suelo, los seguros o el aceite, por ejemplo.
  • La tecnología más moderna será solo para las élites.
  • Inestabilidad política y guerras por recursos (como en Ucrania o los deseos de Trump por Groenlandia).
  • Aumento del paro, de la desigualdad, de la pobreza y, por tanto, también de la delincuencia y de la violencia (también por el calor).

Todo esto, ¿no parece estar más cerca de lo que nos gustaría? No mires solo la opulencia de productos en tu supermercado, gran parte de ellos pura basura. Miremos con profundidad. No permitamos que se busquen más cabezas de turco que métodos justos de redistribución.

Algunos recordarán otras grandes civilizaciones que —a menor escala— también colapsaron. Y cuando estemos en el meollo del colapso, intentando sobrevivir, los ricos se encerrarán con sus guardaespaldas en sus mansiones para morir, no de hambre, sino de aburrimiento. Entonces, tampoco podremos decir: «Ya os lo dije» (como nos explicó Javier Pérez). Los que negaron que lo estábamos haciendo mal, seguirán negando la evidencia y culparán al Putin o al Trump de turno. Y sí, ellos también fueron, son y serán culpables, pero los demás les dejamos hacer y no quisimos unirnos para frenarlos. Tampoco frenamos a esas empresas que nos están amargando el clima, algunas de las cuales presumen de cotizar en el IBEX-35. Y nuestras soluciones quedarán escritas en los pocos libros que logren sobrevivir. Y nos preguntaremos por qué dejamos pasar la ocasión de unirnos.

No quiero acabar en plan pesimista. El futuro nadie lo conoce, porque lo estamos construyendo hoy. El famoso informe de 1972 que referenciábamos al principio también sostuvo que es posible evitar el desastre si se camina hacia el escenario llamado Mundo Estabilizado en el que, si la humanidad cambia sus valores, prioriza la calidad sobre la cantidad, adopta tecnologías apropiadas y redistribuye la riqueza, será posible fijar la población y el bienestar dentro de los límites planetarios. Los cuatro puntos son importantes.

No preguntaré si queréis ir, sino si nos ponemos a caminar hoy. ¿O preferimos, una vez más, aplazarlo para mañana?

♦ Más sobre (de)crecimiento:

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Muchas obras humanas y sociedades enteras han colapsado. El drama es que nos pase a nosotros que nos creemos tan inteligentes.

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Lo negarán hasta cuando lo vean

Por: Pepe Galindo
Muchas obras humanas y sociedades enteras han colapsado. El drama es que nos pase a nosotros que nos creemos tan inteligentes.
Muchas obras humanas y sociedades enteras han colapsado. El drama es que nos pase a nosotros que nos creemos tan inteligentes.

El informe Los límites del crecimiento (1972) advirtió que, si continuaban las tendencias de aumento exponencial de industrialización, contaminación, población y consumo de recursos, la humanidad se enfrentaría a un colapso económico y ambiental durante el siglo XXI.

Con los datos del tiempo transcurrido desde entonces, estudios más recientes sostienen que las proyecciones de aquel informe eran bastante acertadas. O sea, que vamos mal.

Algunos niegan que estemos ante un colapso y proponen seguir creciendo como si los recursos planetarios fueran infinitos, como si los costes ambientales no pasaran facturas. La hecatombe no se presentará de un día para otro y no dirá: «Ya he llegado». El colapso surgirá poco a poco: cosas que antes funcionaban dejarán de hacerlo; fenómenos extremos que antes eran excepcionales se volverán habituales. Y buscaremos culpables solo en las distancias cortas, limitando la responsabilidad a lo inmediato y a lo que nos afecta personalmente. Nadie sufrirá todos los efectos, tales como, por ejemplo, estos:

  • En unas ciudades no habrá recursos básicos o subirán de precio (véase hoy el agua en Teherán, Ciudad de México, Delhi, Ciudad del Cabo, etc.).
  • Surgirán problemas sociales que algunos no relacionarán con la escasez: protestas de agricultores, de la clase trabajadora, de fascistas, de pescadores
  • La violencia que quisimos desaprender vendrá con más fuerza.
  • Los estados serán más débiles y unos se comerán a otros.
  • Los dictadores encontrarán ocasiones para imponer su ideología y deshacerse del discrepante.
  • Sufriremos apagones de diversa índole: energéticos, informativos…
  • También aumentarán las migraciones sin que algunos se pregunten por qué.
  • Habrá más desnutrición, más enfermedades y se colapsarán más aún los hospitales (en especial si no fortalecemos bien la sanidad pública).
  • Veremos más y mayores incendios e inundaciones.
  • Acuíferos contaminados por demasiados motivos: cenizas, macrogranjas, salinización, eutrofización…
  • Retrasos para cualquier cuestión. Todo será más lento y con más averías: Internet, trámites, transportes, avances científicos… También será más difícil sacar dinero de un paraíso fiscal, si es que pudiste meterlo.
  • Océanos más embravecidos. Veremos casas devoradas por el mar.
  • Subida de precios, particularmente de ciertos bienes: la vivienda, el suelo, los seguros o el aceite, por ejemplo.
  • La tecnología más moderna será solo para las élites.
  • Inestabilidad política y guerras por recursos (como en Ucrania o los deseos de Trump por Groenlandia).
  • Aumento del paro, de la desigualdad, de la pobreza y, por tanto, también de la delincuencia y de la violencia (también por el calor).

Todo esto, ¿no parece estar más cerca de lo que nos gustaría? No mires solo la opulencia de productos en tu supermercado, gran parte de ellos pura basura. Miremos con profundidad. No permitamos que se busquen más cabezas de turco que métodos justos de redistribución.

Algunos recordarán otras grandes civilizaciones que —a menor escala— también colapsaron. Y cuando estemos en el meollo del colapso, intentando sobrevivir, los ricos se encerrarán con sus guardaespaldas en sus mansiones para morir, no de hambre, sino de aburrimiento. Entonces, tampoco podremos decir: «Ya os lo dije» (como nos explicó Javier Pérez). Los que negaron que lo estábamos haciendo mal, seguirán negando la evidencia y culparán al Putin o al Trump de turno. Y sí, ellos también fueron, son y serán culpables, pero los demás les dejamos hacer y no quisimos unirnos para frenarlos. Tampoco frenamos a esas empresas que nos están amargando el clima, algunas de las cuales presumen de cotizar en el IBEX-35. Y nuestras soluciones quedarán escritas en los pocos libros que logren sobrevivir. Y nos preguntaremos por qué dejamos pasar la ocasión de unirnos.

No quiero acabar en plan pesimista. El futuro nadie lo conoce, porque lo estamos construyendo hoy. El famoso informe de 1972 que referenciábamos al principio también sostuvo que es posible evitar el desastre si se camina hacia el escenario llamado Mundo Estabilizado en el que, si la humanidad cambia sus valores, prioriza la calidad sobre la cantidad, adopta tecnologías apropiadas y redistribuye la riqueza, será posible fijar la población y el bienestar dentro de los límites planetarios. Los cuatro puntos son importantes.

No preguntaré si queréis ir, sino si nos ponemos a caminar hoy. ¿O preferimos, una vez más, aplazarlo para mañana?

♦ Más sobre (de)crecimiento:

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Proyecto AVIN: conservar nuestras golondrinas, aviones y vencejos (aves insectívoras)

Por: invitadoespecial

Aitor Mora Solano, @proyectoavin

Golondrina en vueloEl Proyecto de Conservación AVIN busca la protección de las especies de golondrinas, aviones y vencejos de manera local, en nuestros pueblos. Nació como una pequeña idea de activismo ante una situación que empieza a ser común en las aves ligadas a medios agrícolas y urbanos: un descenso acusado en sus poblaciones. Por ejemplo, la golondrina común ha sufrido un declive del 30% en la última década.

En 2014 se declaró a esa especie Ave del Año por la organización SEO/Birdlife, y fue entonces cuando surgió el proyecto. Gracias a la difusión que le dio Nicolás López, responsable de la conservación de especies amenazadas en la ONG, llegó a otros lugares de España. Tras casi dos años después de su publicación, hemos llegado a 9 provincias: Huesca, Zaragoza, Segovia, Ávila, Ceuta, Sevilla, Cáceres, Madrid y Castellón. Y somos 13 personas las que luchamos por la conservación de estas aves en el proyecto.

Durante el primer año nos centramos en desarrollar los aspectos más importantes del proyecto, que se resume en cuatro líneas de actuación:

  1. Evitar la destrucción de sus nidos. La difusión y concienciación son los aspectos más importantes que se pueden realizar para proteger estas aves, porque existe una gran indiferencia generalizada sobre las leyes que protegen estas aves y la importantísima labor insecticida que realizan.Cajas nido para golondrinas, vencejos o aviones comunes.
  2. Proporcionar lugares adecuados para anidar. Se incluye cualquier actuación con el fin de facilitar la reproducción de estas aves, como por ejemplo colocar nuevos nidos.
  3. Seguimiento de poblaciones. Para conservar cualquier especie es necesario saber su tamaño poblacional y la tendencia de esta a lo largo del tiempo. También es importante recopilar información sobre su fenología (relación con el clima), que posteriormente se manda a SEO.
  4. Recuperar y liberar pollos caídos. Los pollos que nos encontramos son recuperados hasta que finalmente se pueden liberar. No somos ningún centro de recuperación, por lo que este trabajo es exclusivo de cada persona.

Con el poco tiempo que llevamos con el proyecto hemos conseguido muchas cosas, como por ejemplo:

  • Estamos realizando un importante trabajo de difusión en ciudades como Zaragoza donde en prácticamente todos los edificios con nidos se ha dejado una carta informando de su estatus legal.
  • El ayuntamiento de Binéfar (Huesca) ha aceptado el proyecto editando mil folletos repartidos en el pueblo, y dando la oportunidad de dar charlas en la “Semana de la Sostenibilidad”.
  • También se han impartido varias charlas en colegios de educación primaria y se está colaborando con el instituto IES Sierra de San Quílez (Binéfar) elaborando un proyecto de fabricación de cajas nido para vencejos.
  • Se consiguió que una empresa instalara cuatro nidos de avión común tras su derribo en unas obras de rehabilitación.
  • También hemos terminado los primeros censos de avión en la comarca oscense de La Litera (2.966 parejas en 2016) y en la ciudad autonómica de Ceuta (unas 50 parejas).

En resumen, es muy fácil movilizarse y hacer algo por ayudarlas. Creemos que gente con ganas de hacer cosas, pueden hacerlas. Y todo el que se quiera unir con nosotros será bien recibido.

Escribidnos a:   proyectoconservacionavin@gmail.com

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Obsolescencia Programada: Consumir, desechar y destruir

Por: invitadoespecial

Rafael Toro Ruiz (@RToruiz), estudiante de periodismo

La generación de residuos tecnológicos destruye ecosistemas y recursos naturales.

Consumismo y obsolescencia programada: Dos términos que van de la mano. Dos tendencias perjudiciales para los ecosistemas mundiales. La sociedad se está convirtiendo en cómplice de un sistema engañoso que incita al consumo severo de todo tipo de productos, con la intención de ver aumentados los beneficios económicos de las grandes empresas multinacionales, empresas que, de la mano de la globalización, son hoy las encargadas de dictar las reglas del juego.

Un chaval que decide cambiar habitualmente su teléfono móvil, una empresa que decide renovar los ordenadores de sus oficinas, un instituto que decide adquirir nuevas impresoras de mayor calidad o una familia que decide comprar electrodomésticos nuevos para su hogar. Estas situaciones son ejemplos de cómo se producen cada año millones de toneladas de residuos tecnológicos y basura peligrosa. Y nuestro sistema es cómplice de ello.

La “obsolescencia programada” se refiere a adelantar por parte de las empresas el fin de la vida útil de un producto para que el consumidor se vea obligado a comprar otro. La sociedad aún no es plenamente consciente de que el consumismo de tecnología, unido al acortamiento de la vida útil de los productos, conducen a una contaminación cada vez mayor del medio ambiente, incluyendo la destrucción de ecosistemas en los países del tercer mundo, tanto por la extracción masiva de los diferentes recursos naturales necesarios para la fabricación, como por su desecho final.

Nuestro sistema actual, con las grandes empresas y los medios de comunicación como actores destacados, pretende hacer pagar al consumidor muchas veces en su vida por un mismo producto con modificaciones ínfimas o innecesarias. Pero, realmente, ¿este hecho es nuevo? Rotundamente no. Antecedentes de todo tipo explican el nacimiento y la consolidación de esta tendencia tan perjudicial. La obsolescencia programada es fruto de la revolución comercial, la acumulación del capital y los avances tecnológicos, así como, de la aparición del capitalismo financiero y del liberalismo económico. El “American way of life” nacido en EE.UU., poco a poco, se adentró en la sociedad. La felicidad y el bienestar basado en el consumismo eran ya reglas básicas en los años 60.

No te pierdas este breve documental animado sobre la obsolescencia programada y percibidaLa obsolescencia programada es una práctica demasiado habitual en la industria actual y sabemos que las autoridades la toleran: “Son los consumidores los que deberían exigir que se pongan multas a las empresas para evitar esta forma de fabricar productos”, expresa con preocupación el colectivo malagueño Aulaga. Todo esto conlleva un beneficio económico para la industria, aunque tiene un impacto muy negativo sobre los recursos disponibles y los ecosistemas mundiales. “Esto no tiene en cuenta la realidad de nuestro planeta finito en el que ni los recursos ni la energía son infinitos”, afirma Fran Pérez, de Ecologistas en Acción. La obsolescencia programada bebe hoy del sistema capitalista, que usa como pozo sin fondo los recursos de los países empobrecidos. Una vez que el primer mundo disfruta de dichos recursos, estos vuelven al tercer mundo en forma de basura contaminante: “Esto perpetua una gran rueda de miseria, problemas de salud, económicos y ambientales”, expresa Fran Pérez.

Según la ONU, generamos unos 50 millones de toneladas de residuos electrónicos al año, la mayor parte de ellos producidos en Occidente, que van a parar a países en vías de desarrollo, donde se apilan sin control. Esta basura electrónica se reparte entre dos grandes vertederos: Ghana (África) y Guiyu (China). La primera y más impactante consecuencia de esto es la destrucción de los ecosistemas. La basura sustituye a la fauna y a la vegetación. La riqueza ambiental se ve sumergida en millones de residuos apilados sin control, provocando desde la contaminación de aguas subterráneas con metales pesados y otros tóxicos, hasta la contaminación del aire en caso de que estos residuos se quemen, pasando por la extracción severa de recursos y la destrucción de ecosistemas.

Es necesario sumar a lo anterior la generación de residuos no biodegradables. Si bien, muchos de los componentes que se usan para fabricar los diferentes productos electrónicos no son tóxicos cuando el aparato es útil, esto cambia radicalmente cuando el aparato se desecha. Esto pasa principalmente con plásticos, vidrios, baterías o pantallas LCD, elementos perjudiciales tanto para la salud como para el medio ambiente, por contener productos químicos tóxicos cuando se liberan al medio.

Pero, sin duda, la consecuencia número uno de la obsolescencia es el abuso extremo de los recursos naturales. Teniendo en cuenta la baja tasa de reciclado, el sistema de producción se convierte en una “extracción continua y desenfrenada”, definido así por Fran Pérez. La mayoría de productos tecnológicos necesitan para su fabricación la extracción de metales y minerales como cadmio, cromo, mercurio o coltán, entre otros, recursos considerados no renovables.

Cuando se habla de obsolescencia programada, lo que más chirría en la actualidad es la dudosa voluntad de la UE para solventar el problema, así como el desconocimiento generalizado de la sociedad, que toma en muy pocas ocasiones la iniciativa para exigir a sus dirigentes cambios a este respecto. El caldo de cultivo de todo esto es que los gobiernos occidentales, más allá de tomar medidas o no para parar la obsolescencia programada y de velar por el interés general de la ciudadanía, en demasiadas ocasiones “se decantan más por favorecer los intereses de las empresas multinacionales”, afirma Aulaga.

En octubre de 2014 un país europeo mostró sus primeros deseos de luchar contra este fenómeno. El parlamento francés aprobó, dentro de la Ley de Transición Energética, multas de hasta 300.000 euros y penas de cárcel de hasta dos años para todos aquellos fabricantes que programaran de manera consciente el fin de la vida útil de sus productos. Esta normativa se convertiría en la primera legislación europea que reconocería, de manera abierta y sin tapujos, la existencia de la obsolescencia programada. Pero el intento fue en vano. Las medidas asomaron pero, rápidamente, volvieron a esconderse y nadie ha sido condenado aún. Dos años después de la aprobación de esta medida francesa, el resto del continente sigue prácticamente igual, España incluida.

Como afirman diferentes asociaciones ecologistas, en nuestro país hubo un momento en el que la sociedad parecía ser consciente del problema. Todos querían imitar la nueva normativa surgida en Francia pero, pese a que todo indicaba que España sería otro de los países en controlar de manera férrea a las empresas “tramposas”, llegamos a 2016 sin una normativa en este sentido. Hay voces, pequeños colectivos que lo intentan, aunque una vez más queda en evidencia la falta de firmeza de nuestro gobierno en este aspecto. “Para parar la destrucción de ecosistemas debemos comenzar deteniendo la rueda consumista de la obsolescencia programada. «El mejor residuo es el que no se genera» debería ser el eslogan de una humanidad coherente con sus actos y empática con el medio que la rodea”, afirma Fran Pérez.

Teniendo en cuenta el plan llevado a cabo por Francia, en los últimos meses se ha dejado ver alguna intención para fomentar la lucha contra la obsolescencia programada. Recortes Cero–Los Verdes fue una de las pocas candidaturas ecologistas que se presentó a las elecciones generales en España en 2016. En su programa reservó un espacio donde aboga por conseguir una “España ecológica y socialmente justa”. Esta candidatura incorpora la propuesta de legislar para “prohibir por ley la obsolescencia programada”. Pretenden así poner en marcha un nuevo modelo de mercado centrado en la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente.

Todavía son pasos insuficientes y voces demasiado débiles. La obsolescencia programada genera innecesariamente cientos de miles de residuos que podrían evitarse. España es uno de los países con mayor protagonismo, pues sus 800.000 toneladas anuales de residuos electrónicos no pasan desapercibidas. Las soluciones no llegan y el reloj corre en contra de la sociedad y del medio ambiente.

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El descubrimiento de Chaplin en Bali

Por: Pepe Galindo

En 1932, Charlie Chaplin quería alejarse de la civilización. Su hermano Sydney le sugirió ir a Bali, porque aún no había sido «contaminada por la sociedad occidental», y ambos se embarcaron hacia esta isla, actualmente perteneciente a Indonesia. Allí quedó fascinado por sus gentes y sus tradiciones; y rodó con su cámara a los balineses en sus actividades cotidianas, danzas y ceremonias. De sus bailes, también sacó inspiración para su mímica universal.

Pero lo más importante fue que Bali le dio otra visión de la vida, y contribuyó a posicionarse aún más fervientemente contra el capitalismo y contra el colonialismo. El estilo de vida balinés —respetuoso con la naturaleza— le llamó la atención y exclamó: «¡Qué fácil es para el hombre volver a su estado natural!».

Chaplin constató que allí no había gente triste y concluiría: «no son nada codiciosos (…) por eso son felices. (…) En nuestras grandes ciudades tan solo verás almas hostigadas, derrotadas. En la mayoría se percibe agotamiento y desesperación. En cambio, los ojos de los balineses solo transmiten tranquilidad. Sus valores son diferentes a todo lo que yo haya visto. Creo que me podría quedar aquí para siempre. ¡Qué lejos me siento ahora del resto del mundo!».

También es consciente de que los balineses trabajan duro cuando hay que hacerlo y de que algunos viven en la pobreza, en gran medida por la administración colonial holandesa que controlaba la isla desde 1908 y que contaminó el paraíso con la occidentalización. Según Chaplin, en Bali sabían el auténtico sentido de la vida: trabajar y jugar.

Chaplin en Bali, con los aborígenas y un amigoChaplin fue consciente de que el contacto con los occidentales estaba cambiando a los balineses: se cubrían más sus cuerpos y muchos incluso invirtieron los ahorros de su vida en comprarse automóviles, para darse cuenta después del alto precio de la gasolina. Arruinados, dejaron los coches aparcados en los patios traseros, convertidos en gallineros. Tal vez ese sea el futuro de gran parte de los coches que se venden hoy para uso privado, pues no es sostenible (ni siquiera los eléctricos; y todo lo que no es sostenible, es insostenible).

Como tantos otros, Chaplin no solo constató que se puede ser feliz con poco, sino que es más fácil ser feliz con poco. En las sociedades modernas queremos, en masa, tener muchas cosas, muchas comodidades, y eso tiene un coste que se desglosa en distintos epígrafes: coste en felicidad, coste económico, coste ambiental, etc.

A su regreso del viaje, Chaplin planificó una película, su primera hablada, en la que pretendía dar voz a los balineses y satirizar a las potencias coloniales. En ella, los balineses se quejarían de los impuestos que les exigían los holandeses a cambio de carreteras que no necesitaban, y se mofarían de la ambición por el oro de los occidentales. En cierta forma, esto recuerda los discursos sobre los blancos en el considerado como primer documento antiglobalización, Los Papalagi (lectura recomendada). Es posible que Chaplin no llegara a conocer esos discursos en los que un jefe samoano se dirige a su tribu tras viajar por Europa y ver las miserias de la vida en las ciudades.

Chaplin ve el colonialismo como una extensión del capitalismo y lo desprecia descaradamente. La película Flor de Bali no se llegará a terminar, a pesar de tener gran parte del guion preparado. Chaplin se centraría en otros proyectos, como escribir su autobiografía y rodar la película Tiempos modernos, en la que ridiculiza la mecanización y los lujos de la vida “moderna”, seguramente inspirado por su experiencia en Bali.

A los 4 años volverá a Bali y se decepcionará al ver más bicicletas y más coches. «Todo es más comercial» —dejará escrito—. «Navego en un mar de contradicciones. Y no tengo una filosofía de vida a la que aferrarme. Podemos ser sabios o insensatos, pero todos nos las vemos y deseamos para salir adelante en la vida. Solo sé que en este perverso mundo no hay nada permanente. Ni siquiera nuestros pesares».

♦ En la misma línea:

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La anomalía humana y el mito del derecho a dominar

Por: invitadoespecial

El mayor error no ha sido industrial.
No ha sido tecnológico.
No ha sido económico.
Ha sido ontológico.

Hemos asumido que tenemos derecho a existir por encima del resto.

No simplemente a existir —que es algo que compartimos con cualquier cosa— sino a hacerlo con prioridad, con privilegio, con supremacía moral. Hemos convertido nuestra presencia en argumento suficiente. Nuestra inteligencia en justificación. Nuestra capacidad técnica en permiso.

Y desde ahí todo se vuelve posible. Se destruye un bosque porque “hace falta”. Se seca un río porque “es necesario”. Se desplaza una especie porque “no queda alternativa”.

La palabra cambia. El fondo no.

Lo que subyace siempre es la misma convicción silenciosa: que nuestra continuidad vale más.

El espejismo del desarrollo sostenible

Se habla de desarrollo sostenible como si fuera una fórmula neutral, casi matemática. Como si bastara con ajustar variables: menos emisiones, más eficiencia, mejores tecnologías… Pero hay una pregunta que rara vez se formula: ¿Puede ser sostenible una especie que se ha declarado superior?

El problema no es la técnica. Es la jerarquía. Mientras el ser humano se sitúe fuera del sistema vivo y se otorgue el papel de gestor, árbitro o salvador, cualquier modelo seguirá siendo extractivo, aunque lo pintemos de verde (greenwashing). Cambiar combustibles no cambia la lógica. Cambiar etiquetas no cambia la estructura mental.

Si el objetivo sigue siendo mantener el mismo volumen de expansión, el mismo nivel de intervención y la misma escala de control, no hay transformación real. Solo optimización del impacto. Y optimizar el daño no es lo mismo que dejar de causarlo.

La idea del derecho

Hablamos constantemente de derechos humanos, pero casi nunca hablamos del derecho del bosque a seguir siendo bosque; del derecho del río a fluir sin canalización; del derecho del territorio a no ser fragmentado. ¿Por qué?

Porque en el fondo seguimos creyendo que los demás existen en función de nosotros. Que su valor es condicional. Que su continuidad depende de nuestra evaluación.

Eso no es convivencia. Es administración. Y la administración siempre implica poder.

La anomalía

Durante millones de años, la vida en la Tierra se organizó sin jerarquías morales entre especies. Depredación, cooperación, equilibrio, colapso y regeneración formaban parte de un mismo tejido dinámico. Ninguna especie necesitó declararse superior para sobrevivir.

Solo una ha construido un sistema entero basado en esa idea. Eso nos convierte en una anomalía. No por existir, sino por haber roto la proporcionalidad.

La naturaleza no funciona bajo el principio de supremacía. Funciona bajo el principio de equilibrio dinámico. Cuando una población crece por encima de la capacidad del entorno, el sistema corrige. No por castigo, no por moralidad, sino por ajuste.

Siempre ha sido así. Pensar que estamos fuera de esa ley es una ilusión reciente. Y peligrosa.

Corrección

La Tierra no necesita que la salvemos. No necesita nuestra compasión ni nuestra gestión. Los sistemas vivos tienden a reorganizarse. A veces con nosotros. A veces sin nosotros.

El equilibrio no es una promesa amable. Es una consecuencia.

Si una especie altera demasiado el conjunto, el conjunto responde. No desde la venganza, sino desde la física básica de la vida. Negar esto no nos protege.

Aceptar que no tenemos derecho a existir por encima del resto no es autoflagelación ni misantropía. Es recuperar la proporción. Es entender que formar parte no significa dominar.

La verdadera ruptura no fue la industrialización. Fue el momento en el que decidimos que nuestra continuidad justificaba cualquier coste externo. Ahí empezó la desconexión.

Y mientras sigamos llamando progreso a la expansión ilimitada de una sola especie, el conflicto no será técnico. Será estructural. No se trata de odiar lo humano. Se trata de abandonar la idea de excepción.

No somos propietarios del planeta. No somos su finalidad. No somos su razón de ser. Somos una parte. Y cualquier parte que olvida eso termina siendo corregida. No por ideología. Por equilibrio.

David Orgaz Barreno
Bloguero en Voces de la tierra sagrada

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La anomalía humana y el mito del derecho a dominar

Por: invitadoespecial

El mayor error no ha sido industrial.
No ha sido tecnológico.
No ha sido económico.
Ha sido ontológico.

Hemos asumido que tenemos derecho a existir por encima del resto.

No simplemente a existir —que es algo que compartimos con cualquier cosa— sino a hacerlo con prioridad, con privilegio, con supremacía moral. Hemos convertido nuestra presencia en argumento suficiente. Nuestra inteligencia en justificación. Nuestra capacidad técnica en permiso.

Y desde ahí todo se vuelve posible. Se destruye un bosque porque “hace falta”. Se seca un río porque “es necesario”. Se desplaza una especie porque “no queda alternativa”.

La palabra cambia. El fondo no.

Lo que subyace siempre es la misma convicción silenciosa: que nuestra continuidad vale más.

El espejismo del desarrollo sostenible

Se habla de desarrollo sostenible como si fuera una fórmula neutral, casi matemática. Como si bastara con ajustar variables: menos emisiones, más eficiencia, mejores tecnologías… Pero hay una pregunta que rara vez se formula: ¿Puede ser sostenible una especie que se ha declarado superior?

El problema no es la técnica. Es la jerarquía. Mientras el ser humano se sitúe fuera del sistema vivo y se otorgue el papel de gestor, árbitro o salvador, cualquier modelo seguirá siendo extractivo, aunque lo pintemos de verde (greenwashing). Cambiar combustibles no cambia la lógica. Cambiar etiquetas no cambia la estructura mental.

Si el objetivo sigue siendo mantener el mismo volumen de expansión, el mismo nivel de intervención y la misma escala de control, no hay transformación real. Solo optimización del impacto. Y optimizar el daño no es lo mismo que dejar de causarlo.

La idea del derecho

Hablamos constantemente de derechos humanos, pero casi nunca hablamos del derecho del bosque a seguir siendo bosque; del derecho del río a fluir sin canalización; del derecho del territorio a no ser fragmentado. ¿Por qué?

Porque en el fondo seguimos creyendo que los demás existen en función de nosotros. Que su valor es condicional. Que su continuidad depende de nuestra evaluación.

Eso no es convivencia. Es administración. Y la administración siempre implica poder.

La anomalía

Durante millones de años, la vida en la Tierra se organizó sin jerarquías morales entre especies. Depredación, cooperación, equilibrio, colapso y regeneración formaban parte de un mismo tejido dinámico. Ninguna especie necesitó declararse superior para sobrevivir.

Solo una ha construido un sistema entero basado en esa idea. Eso nos convierte en una anomalía. No por existir, sino por haber roto la proporcionalidad.

La naturaleza no funciona bajo el principio de supremacía. Funciona bajo el principio de equilibrio dinámico. Cuando una población crece por encima de la capacidad del entorno, el sistema corrige. No por castigo, no por moralidad, sino por ajuste.

Siempre ha sido así. Pensar que estamos fuera de esa ley es una ilusión reciente. Y peligrosa.

Corrección

La Tierra no necesita que la salvemos. No necesita nuestra compasión ni nuestra gestión. Los sistemas vivos tienden a reorganizarse. A veces con nosotros. A veces sin nosotros.

El equilibrio no es una promesa amable. Es una consecuencia.

Si una especie altera demasiado el conjunto, el conjunto responde. No desde la venganza, sino desde la física básica de la vida. Negar esto no nos protege.

Aceptar que no tenemos derecho a existir por encima del resto no es autoflagelación ni misantropía. Es recuperar la proporción. Es entender que formar parte no significa dominar.

La verdadera ruptura no fue la industrialización. Fue el momento en el que decidimos que nuestra continuidad justificaba cualquier coste externo. Ahí empezó la desconexión.

Y mientras sigamos llamando progreso a la expansión ilimitada de una sola especie, el conflicto no será técnico. Será estructural. No se trata de odiar lo humano. Se trata de abandonar la idea de excepción.

No somos propietarios del planeta. No somos su finalidad. No somos su razón de ser. Somos una parte. Y cualquier parte que olvida eso termina siendo corregida. No por ideología. Por equilibrio.

David Orgaz Barreno
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El fin de la violencia

Por: Pepe Galindo

Una noticia reciente: El Gobierno lleva a la Fiscalía los discursos de odio contra meteorólogos y divulgadores climáticos. Una vez más, vemos que la polarización y el negacionismo trabajan para ciertos intereses (destructivos).

Para corregir un error, lo primero es admitirlo. Reconozcamos que algunos de los pilares de nuestra sociedad están construidos sobre la violencia.

  • El patriarcado se reconoce cuando vemos la agresividad contra las mujeres y los niños.
  • El antropocentrismo —decía Marta Tafalla— nos ha llevado a que se pierdan especies a un ritmo insólito.
  • El ecocidio es una forma de brutalidad contra toda la biosfera, humanos incluidos (especialmente mujeres, niños y personas pobres).
  • El racismo —disfraz común de la aporofobia— necesita violencia sobre la que articularse.
  • Los paraísos fiscales, el turismo depredador o los impuestos regresivos (el IVA, por ejemplo) son una forma legal de promover una desigualdad que salpica violencia contra los más pobres, a los que expulsa fuera de los márgenes para luego culparlos por buscarse la vida donde a las élites no les interesa.

Afirmar que la violencia es intrínseca al ser humano es negarse a comprender que detrás de cada misil, de cada bala y de cada puñetazo hay una mano gobernada por una mente humana. La violencia —como la paz— se puede enseñar, se puede aprender y también se puede desaprender.

La paz como camino

El camino de la no violencia (ahimsa) no es el de la resignación ni el de la indiferencia. Implicarse en la paz exige coherencia en los gestos cotidianos: en lo que consumimos, en lo que toleramos y en lo que legitimamos. Nuestro voto democrático y nuestras exigencias políticas influyen e importan, incluso aunque nuestra opción no consiga ni un escaño. Cada día es un reto para educar (y educarnos) en pacifismo, feminismo, ecoanimalismo, etc.

En este sentido, deberíamos rechazar productos o eventos que apoyen actos de violencia. Por ejemplo, productos procedentes de países que ejercen violencia desmedida (Israel, Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudí, Marruecos…), pero también películas, publicidad o videojuegos, contenidos que normalizan la violencia. Por supuesto, la gran mayoría de adolescentes sabe distinguir entre disparar en un videojuego y disparar en la vida real, pero acostumbrarse a hacerlo —de jóvenes— en el mundo virtual, facilita dar el salto a hacerlo en el mundo real.

Lo saben bien los cazadores y los taurinos. Si no enseñas a los niños este tipo de agresividad, será más difícil que de mayores quieran disparar a un ciervo o disfrutar del sufrimiento de un toro sangrando. Una mente educada en la paz jamás disfrutará de la violencia. Lo que deja de parecernos aceptable termina dejando de practicarse.

Tiempos turbios como el petróleo

Corren tiempos extraños en los que un presidente de Estados Unidos insulta, promueve la rebelión, ataca, bombardea, justifica un genocidio, exige un aumento del gasto militar…, y acto seguido pide para sí mismo el Premio Nobel de la Paz. La contradicción ya no escandaliza: se ha normalizado. Resulta igualmente revelador que la ganadora del premio en 2025 —la venezolana María Corina Machado— quisiera compartirlo con Donald Trump por el mérito de haber secuestrado —mediante bombas y crueldad— al presidente de Venezuela. Por muy indigno presidente que fuera Nicolás Maduro, usar la violencia contra él jamás debería ser el argumento para merecer un premio pacifista.

Ante el petróleo robado, han surgido empresas-vampiro como Repsol, que se han arrodillado ante Trump para conseguir un trozo de la sangre venezolana. Repsol se hundiría en ventas y en bolsa, si la España de hoy fuera la misma que la España del «No a la guerra» contra Aznar (2003) o la España del 15-M (2011). ¿Quién quiere repostar en una empresa que roba a un país hermano?

España estalló contra la guerra de Irak en la que nos metió el presidente Aznar. ¿Qué protestas hay en Estados Unidos contra el robo de petróleo a otros países? ¿Qué protestas hay en Israel contra el genocidio de sus vecinos palestinos? Apenas las hay; en parte porque ha existido una educación comprensiva o que justifica cierta violencia.

Sumar gestos para la paz

No hace falta gritar en las calles. Basta con boicotear todo lo que provenga de empresas o países violentos o que se aprovechen de la violencia de otros. Cada gesto —también en redes sociales— suma o resta. No es lo mismo presumir de unos pendientes de oro que posar con una kufiya palestina. Consumir es más poderoso que votar.

La no violencia —especialmente hacia los animales— es un arma muy poderosa que, además, se contagia por vía oral. Hay mil ejemplos, desde Gandhi hasta casos más recientes, que muestran que la resistencia no violenta puede erosionar sistemas aparentemente inamovibles. La fuerza de la no violencia no reside en la pasividad, sino en su capacidad de deslegitimar la violencia sin reproducirla. Palestina ha encontrado más éxito y más apoyo internacional ejerciendo la no violencia que con atentados terroristas. La Flotilla de la Libertad es solo un ejemplo vivo que nace para frenar a una potencia violenta, para desacreditarla y para complicarle la existencia sin derramar nada de sangre.

Un buen punto para comenzar a construir una sociedad pacífica sería acercarnos al veganismo. Si conseguimos una sociedad sensible al sufrimiento de un pez o de una gamba, habremos caminado en paz más de la mitad del camino.

♦ Sobre pacifismo:

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Sabiduría del agua: lo que las primeras civilizaciones sabían (y nosotros hemos olvidado)

Por: invitadoespecial

Cuando hablamos de civilización y tecnología, solemos pensar en el presente: satélites, inteligencia artificial, rascacielos de cristal, embalses colosales… y sin embargo, cada vez que excavamos el pasado, algo nos hace detenernos.

Una y otra vez, las primeras civilizaciones de la humanidad nos dan una lección de sabiduría que resulta más moderna y más urgente que muchos avances de hoy. Especialmente en algo esencial y sagrado: el agua.

¿Quiénes son los verdaderamente avanzados?

Panorámica de las ruinas de Mesa Verde, en el parque nacional del mismo nombre, Colorado, EEUU.Observamos las antiguas civilizaciones de Caral, Sumeria, Egipto, Harappa, los Olmecas, los Anasazi, los Celtas o los Minoicos y nos enfrentamos a un espejo incómodo pero revelador: fueron pueblos que vivieron en profunda armonía con la naturaleza, frente a una civilización moderna que ha hecho del desequilibrio su norma.

Estas culturas, a pesar de haber surgido en entornos climáticos difíciles (desiertos, selvas, montañas, islas volcánicas…), no impusieron su voluntad sobre la Tierra, sino que aprendieron a escucharla, leerla y fluir con ella.

  • Su gestión del agua no era extractiva, sino ritual y cooperativa: desde los canales sagrados de Caral hasta las cisternas de Dholavira o los pozos urbanos de Harappa, el agua era vista como fuente de vida y equilibrio, no como recurso ilimitado para explotar.
  • Su agricultura era regenerativa, local y sabia: sin monocultivos, sin pesticidas, sin devastación masiva del suelo. Cultivaban con la luna, rotaban los cultivos, respetaban el descanso de la tierra. La productividad no se medía en toneladas, sino en sostenibilidad multigeneracional.
  • Sus construcciones estaban integradas en el paisaje: ciudades de adobe que respiraban con el clima, terrazas que evitaban la erosión, palacios con ventilación natural, drenajes que imitaban el curso del agua. La arquitectura no se alzaba contra la naturaleza, sino que se tejía con ella.

En cambio, la civilización actual es tecnológicamente brillante pero espiritualmente desarraigada; ha olvidado esa danza antigua con el entorno. Nuestra relación con la naturaleza se ha vuelto instrumental, industrial y destructiva:

  • Construimos megaciudades que devoran suelo fértil.
  • Contaminamos ríos y construimos represas sin alma.
  • Industrializamos la agricultura hasta el punto de envenenar la tierra que nos da de comer.
  • Hemos sustituido el calendario solar por el de las bolsas de valores.

¿A qué precio? Todo esto se paga con crisis hídrica, colapso de suelos, pérdida de biodiversidad, enfermedades crónicas, ansiedad colectiva, cambio climático, etc.

Y, sin embargo, esas culturas del pasado —que llamamos «primitivas»— nos dejaron un mapa diferente. Un mapa basado en el equilibrio, la observación, la reverencia y la reciprocidad.

Ellos no hablaron de «desarrollo sostenible». Vivieron sosteniblemente. No necesitaban salvar el planeta, porque nunca lo pusieron en peligro.

El agua: de diosa a mercancía

Para las culturas ancestrales, el agua no era simplemente un recurso. Era vida, madre, deidad, ritmo del mundo.

Desde el Nilo en Egipto hasta los canales de la civilización Caral en Perú, pasando por los pozos de Harappa y los acueductos subterráneos de los Nazca, el agua se entendía como algo que se respeta, se honra y se distribuye con sabiduría.

En cambio, el mundo moderno ha convertido el agua en una mercancía: se compra, se desperdicia, se contamina y se sobreexplota. Hoy, el agua fluye al ritmo del dinero, no del ciclo natural.

¿Más antiguos o más avanzados?

Las culturas de la antigüedad desarrollaron sistemas hidráulicos tan ingeniosos y sostenibles que, muchas veces, superan en eficiencia ecológica a los de nuestra era.
A continuación, veamos algunos de los logros hidráulicos más sorprendentes de la historia antigua.

Egipcios (Egipto, ~3000 a.C.)

  • No represaban el Nilo. Lo seguían, lo escuchaban.
  • Usaban nilómetros para medir las crecidas y planificar cosechas.
  • Sus canales de irrigación respetaban el cauce natural del río.

La ingeniería iba de la mano del cosmos, no en contra de él.

Harappa y Dholavira (India, ~2600 a.C.)

  • Diseñaron ciudades enteras con sistemas de drenaje pluvial subterráneos.
  • Cada casa tenía su propio pozo de agua limpia.
  • Construyeron depósitos escalonados para recolectar agua de lluvia.

¿Moderno? Sí. ¿Contaminante? No. Más de 4000 años antes que los sistemas urbanos actuales.

Minoicos (Creta, ~2000 a.C.)

  • Tenían tuberías presurizadas de cerámica, baños con desagüe y agua corriente.
  • Colectaban agua de lluvia desde los techos hacia cisternas internas.

Su sistema de plomería era más higiénico y ecológico que el de muchas ciudades del siglo XXI.

Nazca (Perú, ~500 d.C.)

  • Crearon los puquios, acueductos en espiral que traían agua subterránea del desierto.
  • No necesitaban bombas ni motores. Solo gravedad, piedra, aire y precisión.

A día de hoy, varios puquios siguen funcionando. ¿Cuánto duran nuestras infraestructuras modernas sin mantenimiento?

Anasazi (EE.UU., ~1000 d.C.)

  • Vivían en el desierto y captaban agua de lluvia en cisternas.
  • Usaban diques de piedra y zanjas para evitar la erosión.
  • Practicaban agricultura de secano sin agotar el suelo.

Con técnicas que hoy llamamos «resiliencia hídrica», vivieron siglos sin colapsar su ecosistema.

¿Qué hacemos hoy? Comparemos

♦ Civilizaciones antiguas:

  • Uso del agua: moderado y cíclico.
  • Infraestructura: adaptada al entorno.
  • Contaminación: casi inexistente.
  • Relación con el agua: sagrada/espiritual.
  • Durabilidad de sistemas: algunos siguen funcionando hoy.
  • Agricultura: rotación, policultivo, respeto a la tierra y su biodiversidad.

♦ Civilización actual:

  • Uso del agua: excesivo y lineal.
  • Infraestructura: invasiva, cara y contaminante.
  • Contaminación: masiva, industrial y continua.
  • Relación con el agua: técnica y comercial.
  • Durabilidad de sistemas: requieren mantenimiento constante.
  • Agricultura: monocultivos con agroquímicos y sobreexplotación de recursos.

La ecología como legado, no como moda

Como decíamos, estas culturas no hablaban de «sostenibilidad». La vivían. No necesitaban tratados climáticos ni cumbres de emergencia, porque sabían —de forma orgánica y colectiva— que si destruyes la fuente, no hay futuro que salvar.

Hoy, a pesar de nuestra tecnología, inteligencia artificial y satélites, hemos olvidado lo más básico:

El agua no se domina, se comprende.
La tierra no se explota, se honra.
El entorno no es recurso, es hogar.

Las civilizaciones antiguas, lejos de ser primitivas, fueron profundamente sofisticadas en su relación con el planeta. Y en ese espejo, vemos más que el pasado: vemos una guía hacia el futuro.

¿Y si el verdadero avance… es volver a recordar?

Quizás no necesitamos inventar tanto como creemos. Tal vez solo debamos escuchar lo que ya sabían los sabios del agua: que el conocimiento verdadero no destruye. Cultiva. Conecta. Cuida.

Margarita Arnal Moscardó
Escritora y novelista espiritual

♦ Relacionado:

invitadoespecial

Panorámica de las ruinas de Mesa Verde, en el parque nacional del mismo nombre, Colorado, EEUU.

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Repensar nuestra relación con la naturaleza

Por: invitadoespecial

El modelo actual de “sostenibilidad” es insuficiente. Durante las últimas décadas se ha producido un avance indudable en la conciencia ambiental. Hoy hablamos de biodiversidad, de cambio climático, de límites planetarios, de huella ecológica y de economía circular con una naturalidad impensable hace cincuenta años. Este esfuerzo colectivo ha tenido un mérito enorme: ha conseguido que la destrucción del planeta deje de ser invisible.

Sin embargo, ese mismo éxito ha traído consigo una paradoja inquietante: cuanto más hablamos de sostenibilidad, más se intensifica la degradación de la Tierra. La crisis ecológica no se ha frenado. La pérdida de especies continúa. Los ecosistemas siguen fragmentándose. Y el consumo global no deja de crecer.

Esto obliga a plantear una pregunta incómoda: ¿Estamos cambiando de verdad o solo estamos maquillando el mismo modelo?

El problema no es solo técnico; es cultural y ético

La mayor parte de los discursos ambientales actuales se centran en cómo producir mejor: energías renovables, eficiencia, reutilización, reciclaje, productos “eco”, neutralidad de carbono, compensaciones, certificaciones verdes… Todo esto es necesario, pero no suficiente, porque el núcleo del problema no está solo en la tecnología, sino en la mirada con la que entendemos el mundo natural.

Seguimos viendo a la Tierra como un conjunto de recursos que deben gestionarse bien para que el sistema continúe funcionando. Seguimos preguntándonos cómo crecer sin destruir demasiado. Seguimos colocando al ser humano en el centro (antropocentrismo) y al resto de la vida como soporte de ese centro (especismo). Este enfoque, por muy verde que se pinte, mantiene intacta la lógica que nos ha traído hasta aquí.

La naturaleza no es un “servicio”, es una comunidad viva

Cuando decimos que los bosques “producen oxígeno”, que los ríos “prestan servicios ecosistémicos” o que los animales “tienen valor ambiental”, en realidad estamos traduciendo la vida a un lenguaje económico. Lo  hacemos, por ejemplo, con el lobo. Esto es útil para convencer, pero peligroso como visión de fondo. Porque así la naturaleza solo merece protección cuando es rentable, provechosa o funcional para nosotros. Y todo lo que no encaja en esa utilidad queda en riesgo.

Un humedal no es valioso porque filtre agua. Un lobo no es importante porque regule poblaciones. Un ave no merece vivir porque polinice. Son valiosos por sí mismos, porque forman parte de una comunidad viva de la que dependemos y a la que pertenecemos. Cuando olvidamos esto, la sostenibilidad se convierte en una herramienta para optimizar la explotación, no para transformar nuestra relación con la Tierra.

Crecimiento “sostenible”: una contradicción incómoda

En un planeta finito, el crecimiento infinito es imposible. No es una opinión ideológica, es una realidad física. Sin embargo, seguimos hablando de “crecimiento verde” como si bastara con cambiar la fuente de energía para que todo pueda seguir aumentando sin consecuencias.

Más producción implica más materiales. Más infraestructuras implican más suelo ocupado. Más consumo implica más extracción, más residuos y más presión sobre los ecosistemas. Podemos hacer ese crecimiento menos destructivo, pero no inocuo.

Aceptar los límites no es pesimismo, es madurez ecológica. Significa reconocer que el bienestar humano depende de respetar los ritmos y la integridad de la biosfera, no de forzarla indefinidamente.

La verdadera transición es un cambio de lugar, no solo de tecnología

La transición ecológica no consiste solo en sustituir combustibles fósiles por renovables. Consiste en recolocarnos dentro del sistema vivo del que formamos parte. Esto implica, por ejemplo:

  • Reducir de verdad el consumo material, no solo hacerlo “más eficiente”.
  • Priorizar economías locales y circulares (sin greenwashing) frente a cadenas globales hipertensivas (o multinacionales de alto riesgo).
  • Reparar, reutilizar y alargar la vida de los objetos en lugar de reemplazarlos constantemente por otros nuevos.
  • Defender la biodiversidad; no como un lujo, sino como la base de toda estabilidad futura.
  • Potenciar una educación ambiental completa y continuada.
  • Y, sobre todo, aceptar que no todo lo que es técnicamente posible es ecológicamente deseable.

Conclusión: Proteger la Tierra es cambiar nuestra forma de estar en ella

No basta con hacer sostenible el modelo actual. Hay que transformarlo desde la raíz. Esto no significa renunciar al bienestar humano, sino entender que nuestro bienestar depende de la salud del conjunto del planeta.

La Tierra no es una fábrica que debamos optimizar; es una comunidad viva de la que somos una pequeña parte. Cuando comprendamos esto de verdad, la sostenibilidad dejará de ser un eslogan y empezará a ser una forma honesta de habitar el mundo.

David Orgaz Barreno
Bloguero en El rincón ecocéntrico

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Repensar nuestra relación con la naturaleza

Por: invitadoespecial

El modelo actual de “sostenibilidad” es insuficiente. Durante las últimas décadas se ha producido un avance indudable en la conciencia ambiental. Hoy hablamos de biodiversidad, de cambio climático, de límites planetarios, de huella ecológica y de economía circular con una naturalidad impensable hace cincuenta años. Este esfuerzo colectivo ha tenido un mérito enorme: ha conseguido que la destrucción del planeta deje de ser invisible.

Sin embargo, ese mismo éxito ha traído consigo una paradoja inquietante: cuanto más hablamos de sostenibilidad, más se intensifica la degradación de la Tierra. La crisis ecológica no se ha frenado. La pérdida de especies continúa. Los ecosistemas siguen fragmentándose. Y el consumo global no deja de crecer.

Esto obliga a plantear una pregunta incómoda: ¿Estamos cambiando de verdad o solo estamos maquillando el mismo modelo?

El problema no es solo técnico; es cultural y ético

La mayor parte de los discursos ambientales actuales se centran en cómo producir mejor: energías renovables, eficiencia, reutilización, reciclaje, productos “eco”, neutralidad de carbono, compensaciones, certificaciones verdes… Todo esto es necesario, pero no suficiente, porque el núcleo del problema no está solo en la tecnología, sino en la mirada con la que entendemos el mundo natural.

Seguimos viendo a la Tierra como un conjunto de recursos que deben gestionarse bien para que el sistema continúe funcionando. Seguimos preguntándonos cómo crecer sin destruir demasiado. Seguimos colocando al ser humano en el centro (antropocentrismo) y al resto de la vida como soporte de ese centro (especismo). Este enfoque, por muy verde que se pinte, mantiene intacta la lógica que nos ha traído hasta aquí.

La naturaleza no es un “servicio”, es una comunidad viva

Cuando decimos que los bosques “producen oxígeno”, que los ríos “prestan servicios ecosistémicos” o que los animales “tienen valor ambiental”, en realidad estamos traduciendo la vida a un lenguaje económico. Lo  hacemos, por ejemplo, con el lobo. Esto es útil para convencer, pero peligroso como visión de fondo. Porque así la naturaleza solo merece protección cuando es rentable, provechosa o funcional para nosotros. Y todo lo que no encaja en esa utilidad queda en riesgo.

Un humedal no es valioso porque filtre agua. Un lobo no es importante porque regule poblaciones. Un ave no merece vivir porque polinice. Son valiosos por sí mismos, porque forman parte de una comunidad viva de la que dependemos y a la que pertenecemos. Cuando olvidamos esto, la sostenibilidad se convierte en una herramienta para optimizar la explotación, no para transformar nuestra relación con la Tierra.

Crecimiento “sostenible”: una contradicción incómoda

En un planeta finito, el crecimiento infinito es imposible. No es una opinión ideológica, es una realidad física. Sin embargo, seguimos hablando de “crecimiento verde” como si bastara con cambiar la fuente de energía para que todo pueda seguir aumentando sin consecuencias.

Más producción implica más materiales. Más infraestructuras implican más suelo ocupado. Más consumo implica más extracción, más residuos y más presión sobre los ecosistemas. Podemos hacer ese crecimiento menos destructivo, pero no inocuo.

Aceptar los límites no es pesimismo, es madurez ecológica. Significa reconocer que el bienestar humano depende de respetar los ritmos y la integridad de la biosfera, no de forzarla indefinidamente.

La verdadera transición es un cambio de lugar, no solo de tecnología

La transición ecológica no consiste solo en sustituir combustibles fósiles por renovables. Consiste en recolocarnos dentro del sistema vivo del que formamos parte. Esto implica, por ejemplo:

  • Reducir de verdad el consumo material, no solo hacerlo “más eficiente”.
  • Priorizar economías locales y circulares (sin greenwashing) frente a cadenas globales hipertensivas (o multinacionales de alto riesgo).
  • Reparar, reutilizar y alargar la vida de los objetos en lugar de reemplazarlos constantemente por otros nuevos.
  • Defender la biodiversidad; no como un lujo, sino como la base de toda estabilidad futura.
  • Potenciar una educación ambiental completa y continuada.
  • Y, sobre todo, aceptar que no todo lo que es técnicamente posible es ecológicamente deseable.

Conclusión: Proteger la Tierra es cambiar nuestra forma de estar en ella

No basta con hacer sostenible el modelo actual. Hay que transformarlo desde la raíz. Esto no significa renunciar al bienestar humano, sino entender que nuestro bienestar depende de la salud del conjunto del planeta.

La Tierra no es una fábrica que debamos optimizar; es una comunidad viva de la que somos una pequeña parte. Cuando comprendamos esto de verdad, la sostenibilidad dejará de ser un eslogan y empezará a ser una forma honesta de habitar el mundo.

David Orgaz Barreno
Bloguero en El rincón ecocéntrico

♦ También te gustará:

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Intereses destructivos y bulos

Por: Pepe Galindo

Las empresas gigantes tienen más poder, más intereses —también destructivos— y, sin duda, tienen más fácil difundir bulos, pagar medios e invadir nuestro espacio con su manipuladora publicidad.

Como nos enseñó Jacinto Benavente (Nobel de Literatura 1922), los intereses económicos y personales a menudo prevalecen sobre la ética. Con estos cimientos, «destruir» será aceptable para conseguir los objetivos marcados.

Las grandes empresas suelen tener un departamento de sostenibilidad en el que se estudia cómo ocultar la destrucción (léase contaminación, sufrimiento animal, machismo, maltrato laboral, etc.). También se encargan de hacer una comunicación eficaz para que parezca que todo es pura bondad, además de beneficioso y rentable. Por muy bonitos que sean sus anuncios, es muy complicado que una empresa grande sea sostenible, menos aún si cotiza en bolsa. Las PYME lo tienen más fácil.

Seguro que conoces a personas y organismos que trabajan por un mundo mejor, con mensajes positivos e interesantes consejos: desde la ONU (con sus defectos) hasta ONG, asociaciones o blogs como Blogsostenible. Todo este esfuerzo queda emborronado con una simple campaña de publicidad masiva. En un día, se arruina el trabajo paciente de miles de personas.

La mala educación de la desinformación

Hay mentiras que basta con repetirse para que parezcan verdad. Otras, en cambio, no hay ni que repetirlas: usan una frase simplona que engancha al público receptor con alguna trampa para que piense que ya no es necesario profundizar más. Veamos algunos ejemplos:

  1. «El agua de los ríos se tira al mar», dicen algunos como si los ríos no fueran ecosistemas valiosos o el mar no necesitara lo que todo río le regala. Detrás de este bulo suele haber más ignorancia que mala fe. También puede haber intereses en construir presas (aunque luego no sirvan de nada) o en pretender aumentar el regadío (a pesar de los riesgos que nos amenazan). En ocasiones, el objetivo es simplemente aparentar que se defienden los intereses de los agricultores, como si fueran muy diferentes de los intereses ecologistas.
  2. «Los montes hay que limpiarlos», sostienen como si la hojarasca no fuera esencial para la biodiversidad mundial (sí, esencial). Detrás de este bulo suele haber ganaderos que quieren poner en valor su tarea, como si no hubiera habido bosques antes de que llegaran los primeros ganaderos. Se atreven a decir que «la ganadería extensiva es necesaria», cuando son los ganaderos quienes necesitan a los bosques y no a la inversa.
  3. «Los ríos hay que limpiarlos», afirman como si la suciedad de un río fuera su vegetación y no los plásticos o toallitas que producen esas empresas que luego te invitan a que los pongas en el contenedor adecuado. Un río con vegetación no solo es más bello, sino que también es más útil, más resiliente y menos peligroso ante riadas. Hay que darle al río —o al barranco— lo que le pertenece por derecho natural. Construir cerca puede ser rentable para unos y una sentencia de muerte para otros (véase el caso de la dana valenciana).
  4. «La caza controla las superpoblaciones», afirman los cazadores ocultando que la caza deportiva es el mayor elemento que desequilibra las poblaciones en toda la cadena trófica: tanto en presas como en predadores. Y así ha sido desde que el humano empezó a cazar. Una actividad tan terrible para todos debe ser prohibida, en todos los territorios y para todas las especies. Cazar por placer y con armas de fuego es, sin duda, un deporte de ignorantes o de cobardes.
  5. «España debe aumentar la natalidad», como si los científicos no hubieran avisado de que no solo no es necesario, sino ni tan siquiera conveniente que aumente la población mundial. Los partidarios de fomentar la natalidad suelen esconder demagogia o xenofobia (intuyo que a veces son ambas y sin ellos ser conscientes). En este asunto, es preciso indicar —cuantas veces surja— que, si bien el aumento de la población es un riesgo que nos acerca al colapso, mucho más peligroso —sin comparación— es el aumento de los ricos y su consumo desmedido. Son los millonarios los que provocan los mayores desastres ambientales, aunque consuman comida ecológica y viajen en aviones pintados de verde.
  6. «Las vacas dan leche y carne». La realidad es que ellas no dan nada, sino que se les roba todo. Y cuando no producen el mínimo de leche exigido, se transportan al matadero para que sus cuerpos sigan produciendo dinero, que es lo realmente importante.
  7. «El toro no sufre; y  las gallinas y los peces, menos». Es como si nosotros pudiésemos decidir quién sufre, en qué medida sufre y en qué momento lo hace.

Conclusión: Dejemos de repetir frases hechas sin pensar, bulos prefabricados de papel charol, porque beneficiamos a corporaciones que aprovechan nuestra ignorancia para asfixiarnos un poco más.

♦ Sobre manipulación…

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✇BlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…

Libro El mundo no se acaba, de Hannah Ritchie (resumen)

Por: Pepe Galindo

Un libro escrito por una científica y divulgadora de la Universidad de Oxford que tiene por bandera el optimismo y los datos (Anagrama, 2025). Se aleja del catastrofismo ecologista casi tanto como del negacionismo climático; y afirma que «aceptar la derrota ante el cambio climático es una postura indefendiblemente egoísta».

Hannah Ritchie aclara que su optimismo es «condicional» (i.e., condicionado a actuar adecuadamente); que es diferente a un «optimismo ciego» que confía sin promover la acción organizada. Su objetivo es conseguir que seamos la primera generación que logre alcanzar la sostenibilidad completa en los dos sentidos que recoge la definición de la ONU: satisfacer las necesidades de las generaciones actuales; y hacerlo sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. Con respecto al primer aspecto, Ritchie opina que falta mucho por hacer aunque, al menos, se ha avanzado una barbaridad en aspectos tales como: la mortalidad infantil y materna, la esperanza de vida, el hambre y la malnutrición, el acceso a recursos básicos (agua, energía…), la educación y la pobreza extrema.

Por supuesto, estos avances en la calidad de vida global también «han tenido un enorme coste medioambiental», lo cual ha empeorado de forma colosal el segundo requisito de la sostenibilidad. Para equilibrar la situación, el libro examina en detalle siete problemas medioambientales y sus interconexiones entre sí.

Antes de examinar esos siete problemas, Ritchie se distancia de dos soluciones típicas del ecologismo: despoblación y decrecimiento. La primera consiste en reducir el tamaño de la población y Ritchie afirma que realmente esa no es una alternativa, primero porque la población ya se está frenando a nivel mundial y, segundo, porque es muy complicado hacerlo de forma ética. Apunta a que más impacto que la superpoblación lo generan los estilos de vida (especialmente de los millonarios), lo cual podría estar afectado por la segunda solución que Ritchie rechaza, el decrecimiento, entendido como un retroceso o empobrecimiento. Para ella, la pobreza no implica mayor sostenibilidad, por supuesto, si consideramos los dos pilares de la sostenibilidad anteriormente indicados. En el libro, ella matiza que es cuestionable el crecimiento en los países ricos, pero que para acabar con la pobreza se necesita un crecimiento económico global. Para ella, no vale cualquier crecimiento y afirma —igual que cualquier decrecentista— que sería necesario crecer en algunos sectores y tecnologías y decrecer en otras. Tal vez, la promesa más impactante del libro es que dice demostrar que podemos reducir el impacto ambiental y, a la vez, mejorar la situación económica.

1. Contaminación atmosférica

Aunque no se suela decir, la contaminación atmosférica es «una de las principales causas de mortalidad en el mundo». Las cifras de fallecidos por esta causa son similares a las muertes por tabaquismo; seis o siete veces mayores que los muertos en accidentes de tráfico; y superan en cientos de veces la cifra de vidas perdidas por terrorismo o por guerras. Cada año, la mala calidad del aire suele ser quinientas veces más mortífera que todas las catástrofes «naturales» juntas.

La buena noticia es que se está reduciendo este tipo de contaminación, especialmente en las ciudades, lo cual baja las tasas de mortalidad. Es preciso tomar medidas locales y globales. Usemos como inspiración el Protocolo de Montreal para eliminar las sustancias químicas que degradaban la capa de ozono, un problema de cuya gravedad advirtió incluso Carl Sagan. En 1987 fue firmado por 43 países; y en 2009 se convirtió en el primer convenio internacional que logró la ratificación universal de todos los países del mundo. Un ejemplo que demuestra que hacer caso a la ciencia tiene resultados positivos.

A escala global, la mayor fuente de contaminación es quemar madera o carbón, incluyendo aquí las quemas agrícolas. Luego está la polución por actividades agropecuarias, principalmente por culpa de la ganadería y por los fertilizantes. Después viene la quema de combustibles fósiles para producir electricidad. Luego, diversas industrias (textiles, químicas, metalúrgicas…), seguidas del transporte de personas y mercancías.

Resumen del libro "21 lecciones para el siglo XXI" de Harari. En nuestro blog también encontrarás el resumen de su libro "Sapiens"

Lee también un resumen de este libro de Yuval N. Harari.

♦ Las soluciones propuestas pueden parecer caras, pero son muy baratas si las comparamos con los cientos de millones en gastos por no solucionar el problema:

  1. Lo más urgente es «dejar de quemar cosas» y, cuando no sea posible, capturar las partículas de la combustión.
  2. Detener las quemas agrícolas por ser una inmensa fuente de contaminación estacional fácil de evitar haciendo compost, triturando, etc.
  3. Conseguir combustibles limpios para cocinar y calentarse. La leña puede ser muy natural, pero es la forma más contaminante de conseguir calor. Provoca múltiples enfermedades por respirar el humo.
  4. Eliminar el azufre de los combustibles fósiles. Es tan simple como poner filtros en las chimeneas.
  5. Transporte más limpio. Los vehículos eléctricos contaminan menos, pero no son parte de la solución porque siguen siendo origen de multitud de emisiones. Por supuesto, la aviación es muchísimo peor.
  6. Transporte sostenible: caminar, ir en bicicleta o en transporte público.
  7. Abandonar combustibles fósiles, en favor de las renovables y de la energía nuclear. Ritchie es contraria a debatir entre renovables y nuclear porque, para ella, lo importante es que son energías con bajas emisiones de CO2. No tiene en cuenta el problema de los residuos radiactivos, ni el riesgo de atentados terroristas, ni el hecho de que las nucleares no sean rentables sin subvenciones de dinero público.

2. Cambio Climático

«Un mundo 6 ºC más caliente que el actual sería devastador», nos advierte la autora. Tras comentar algunas de las consecuencias del calentamiento global, afirma que «si cada país cumpliera realmente sus compromisos climáticos, llegaríamos a los 2,1 ºC en 2100», lo cual sería una gran noticia, aunque podría ser mejor.

Hannah Ritchie asegura que «las tecnologías bajas en carbono resultan cada vez más competitivas» y «los líderes mundiales se han vuelto más optimistas». Ahora tenemos infraestructuras mejor preparadas, podemos predecir eventos climáticos extremos, organizar evacuaciones, existen redes internacionales de apoyo, etc. En definitiva, estamos mejor preparados que en el pasado y sabemos cómo reducir las emisiones de dióxido de carbono, porque hay solo dos fuentes principales: «la quema de combustibles fósiles y el cambio en el uso de la tierra» (deforestación).

La situación actual es que «las emisiones totales siguen aumentando, pero las emisiones per cápita han tocado techo». Ese dato es utilizado por la autora para ser optimista y esperar a que la contaminación empiece a declinar, al menos en los países ricos, porque dice que está demostrado que «los avances tecnológicos hacen que hoy consumamos mucha menos energía que en el pasado». Como ejemplo, afirma que en Suecia se vive con igual nivel que en Estados Unidos y, sin embargo, se emite solo una cuarta parte. Según sus datos, el crecimiento económico y la reducción de emisiones son compatibles. El problema es que mira datos de países ricos que ya son exageradamente insostenibles. En tales casos, ¿es correcto celebrar una pequeña reducción en su contaminación?

En su análisis, asegura que «las soluciones que pasan por reducir el consumo de energía a niveles muy bajos no son buenas», porque la energía es fundamental para mantener o aumentar la calidad de vida. Tampoco ve adecuado que se avergüencen los que viajan en avión, porque para ella volar es un gran invento y las ventajas son suficientes para olvidar sus serios inconvenientes. ¿Será una excusa para justificar su gusto por volar?

♦ Soluciones que propone:

  1. Transición hacia la energía renovable por todas sus ventajas. El inconveniente del espacio que requieren se resuelve buscando lugares adecuados: tejados, agrovoltaica, etc.
  2. Electrificar la demanda de energía donde sea posible y aumentar el almacenamiento (baterías…). Ritchie está convencida de que esta transición requerirá menos actividad minera que con combustibles fósiles.
  3. Replantear el transporte a larga distancia.
  4. Alimentación. Aunque sostiene que no es preciso ser veganos, deja claro que cualquier cambio a dietas más vegetales tiene una enorme influencia en el clima, como por ejemplo elegir hamburguesas de pollo en lugar de ternera (que es la carne con más huella de carbono). Con datos muy fiables confirma que «la carne con emisiones de carbono más bajas supera las de la proteína vegetal con emisiones más altas». Y no importa demasiado si son alimentos ecológicos, de proximidad o en extensivo. La autora afirma que adoptando las siguientes medidas se liberaría suficiente tierra como para compensar las emisiones del sistema alimentario resultante:
    • Comer menos carne.
    • Adoptar las mejores prácticas agrarias.
    • Reducir el consumo excesivo y el desperdicio alimentario.
  5. Reducir las emisiones por la construcción, básicamente eliminando el cemento, un material muy contaminante en su fabricación. Propone usar otros materiales y, aunque no lo cita, una opción es el cemento Sublime.
  6. Poner precio al carbono para que los productos de altas emisiones sean más caros y menos accesibles. Como todos sabemos, los precios no reflejan los costos de los productos, y mucho menos los costos ambientales. El peligro de esta medida —y Ritchie lo subraya— es que haga que las familias pobres sean aún más pobres. Para evitarlo se deben incluir ayudas y conseguir que sean los ricos los que más paguen, porque son, de hecho, los que más carbono emiten.
  7. Sacar a la población de la pobreza es otra medida para adaptarnos al cambio climático, porque son los pobres los más vulnerables.
  8. Mejorar la resiliencia de los cultivos ante los efectos del cambio climático.
  9. Adaptarnos ante el aumento de temperaturas.
  10. No caer en la trampa psicológica de la «autoconcesión moral». Esto ocurre cuando nos permitimos algo negativo porque creemos que lo compensamos con un sacrificio en otro aspecto. Por ejemplo, comernos un filete porque reciclamos el envoltorio de plástico; o caer en las trampas del greenwashing. Para ello, es importante tener muy presente qué cosas a nivel individual tienen más y menos impacto.

Un problema de la forma de comunicar de Ritchie es que quita importancia a aspectos que, aunque no sean principales, tienen suficiente peso como para no ser despreciados. Es como si olvidara el efecto sinérgico de juntar varias fuerzas. Sumar muchos pocos hace un mucho. A veces, este tipo de contradicción se hace patente en una misma explicación. Por ejemplo, cuando literalmente escribe: «Cambiar nuestra alimentación no va a resolver el cambio climático: para ello tenemos que dejar de quemar combustibles fósiles. Pero arreglar únicamente nuestros sistemas energéticos, ignorando la alimentación, tampoco nos llevará a esa meta».

3. Deforestación

La tierra ha perdido un tercio de todos sus bosques desde el final de la última glaciación. En el último siglo, también se ha perdido mucha superficie forestal, casi toda debida a la expansión de la agricultura. Las zonas incendiadas se regeneran si se las deja. Al perder bosques se emite carbono, pero Ritchie considera que eso es secundario en comparación con la pérdida de biodiversidad.

También resalta cómo la pérdida de hábitats se puede frenar con medidas políticas. Por ejemplo, «Brasil logró reducir la deforestación en un 80 % en solo siete años bajo la presidencia de Lula da Silva».

Con respecto al aceite de palma, no considera que su consumo sea preocupante, porque no se sabe con certeza la deforestación que causa de forma directa. Opina que no sería justo culpar a ciertos campos de palmeras de la deforestación de esas áreas si los bosques fueron talados con anterioridad. Es decir, no tiene en cuenta que esas zonas podrían volver a ser bosques. Además, sostiene que usar otros tipos de aceites podría ser incluso peor. Sin embargo, hay que tener en cuenta que evitar el aceite de palma no obliga a optar por otro aceite, sino que se puede optar por no consumir productos con aceite de palma (bollería, alimentos ultraprocesados, etc.) sin sustituirlos por nada con otros aceites. En cualquier caso, apoya el uso de aceite de palma certificado como sostenible (RSPO) y deja claro que «el biodiésel de aceite de palma produce más emisiones de carbono que la gasolina o el gasóleo».

«La tala de bosques para dejar espacio al ganado bovino es responsable de más del 40 % de la deforestación mundial». El siguiente factor de pérdida de bosques es la palma y la soja y, en tercer lugar, la silvicultura (papel/celulosa). Así, pues, la mejor forma de frenar la deforestación es reducir el consumo de carne de cordero y de vacuno. En tercer lugar, se situaría el queso y los lácteos de vaca. Ritchie apoya esta opción, incluso aunque sean productos de ganadería extensiva en tierras no aptas para la agricultura, porque en estos casos considera que la mejor opción sería dejar que esas tierras se conviertan en bosques u otros espacios naturales.

Otras opciones que propone son: que los países ricos paguen a los más pobres por conservar sus bosques; y que se compensen las emisiones mediante reforestaciones (aunque esto tiene un peligro muy evidente).

Para acabar este apartado, Ritchie sostiene que no es buena idea volver de la ciudad a zonas rurales (revitalizar pueblos), ya que la principal causa de deforestación es cómo producimos nuestros alimentos y no dónde vivimos. Y también alerta de los que piensan que la alimentación vegana contribuye a la deforestación por los cultivos de soja. Los datos son muy evidentes: el 76 % de la soja se utiliza para alimentar animales y «solo el 7 % se destina a los productos veganos» (tofu, tempeh y leche vegetal).

4. Alimentación para no comerse el planeta

«La demanda humana de alimentos representa la mayor amenaza para los animales del globo». Así de contundente se manifiesta Hannah Ritchie. Afortunadamente, no es cierto que haya una fecha límite en los suelos agrícolas del mundo. Unos se están degradando y otros están mejorando, aunque en general, el suelo agrícola está siendo maltratado (y no solo por la erosión).

Una persona necesita entre 2.000 y 2.500 calorías diarias. Si dividimos la producción mundial de alimentos a partes iguales entre todos, cada uno de nosotros podría consumir unas 5.000 calorías diarias (más del doble de lo necesario). El hambre en el mundo no es un problema de falta de alimentos, sino de mala distribución (también lo apuntaron Nebel y Wrigth). Este dato sirve a Ritchie para confirmar que, en realidad, no somos demasiados humanos. El problema es que los millones que habitamos el planeta Tierra no nos contentamos solo con comer, sino que aspiramos a un consumo cada vez mayor (casas, teléfonos, aviones, IA…).

La superproducción agraria se debe principalmente a dos inventos: el de Fritz Haber y Carl Bosch (para convertir el nitrógeno del aire en amoníaco, fertilizante); y el de Norman Borlaug (para mejorar el cultivo de trigo en México). Estos logros para aumentar la producción han evitado muchas muertes, pero también han hecho que no podamos volver atrás. Es decir, «el planeta no puede limitarse a consumir solo alimentos ecológicos» (porque hay demasiadas personas a las que alimentar). Por tanto, a nivel colectivo dependemos de los fertilizantes para sobrevivir, y fabricarlos requiere grandes cantidades de energía, lo cual explica por qué los países pobres los usan poco, aunque tengan que utilizar mayor superficie agraria.

Vivimos en un mundo con grandes desigualdades, en el que algunos sufren de obesidad y otros de desnutrición; el alimento que podría saciar el hambre de millones de personas se dedica a alimentar ganado o a producir agrocombustibles para nuestros coches. Menos de la mitad de los cereales que se producen se dedican a la alimentación humana directa. Todo un 41 % se lo come el ganado, lo cual nos hace ver que comer animales es una forma muy ineficiente de conseguir proteínas. «Los animales más pequeños son más eficientes en términos calóricos», aunque surge el «dilema moral» de que hay que matar una mayor cantidad de animales pequeños para conseguir la misma cantidad de carne.

Ritchie pone un ejemplo que sirve para visualizar bien lo que implica comer animales muertos: «¿Se imagina que comprara una barra de pan, cortara una rebanada y tirara el resto —más del 90 %— a la basura? Pues bien: en términos de calorías, eso es más o menos lo que hacemos con la carne». El ganado también es ineficiente convirtiendo proteínas. Lo bueno es que son proteínas «completas» (incorporan aminoácidos importantes), lo cual se puede conseguir con dietas vegetales comiendo legumbres y cereales. La carne también tiene otros nutrientes importantes, pero el único que no existe en los vegetales es la vitamina B12 (asunto que ya se zanjó aquí).

Para entender la magnitud del problema, afirma que tres cuartas partes de la superficie agraria tienen como fin último criar ganado, y todo eso solo sirve para producir el 18 % de las calorías y el 37 % de las proteínas que consumimos. Debemos «reducir al máximo la cantidad de tierra que destinamos a la actividad agraria», lo cual mejoraría también otros problemas: deforestación, contaminación atmosférica, de aguas, de tierras, maltrato animal, etc.

♦ Soluciones que propone:

  1. Mejorar los rendimientos agrícolas en todo el mundo, especialmente en África.
  2. Comer menos carne, sobre todo de vacuno y cordero, las carnes con mayor impacto (en emisiones, consumo y contaminación de agua, eutroficación, uso de tierra, etc.). Ritchie expone que no funciona instar a la ciudadanía a convertirse al veganismo, sino que es mejor invitar a hacer cambios paulatinos: poner un día a la semana sin carne, reducir las dosis, aumentar el consumo de legumbres, etc. Solo eliminando la carne de ternera y la de cordero se reduciría a la mitad nuestra necesidad de tierras de cultivo en todo el globo. Debemos entender que la dieta vegana es la más ecológica, pero no es necesario ser veganos estrictos: «El ahorro en comparación con una dieta con algo de pollo, o algo de pescado y huevos, no es tan significativo», aclara la autora del libro. Ella quiere derribar el mito de que si fuésemos veganos no habría tierra para cultivar porque, como ya se ha indicado, lo que ocurriría sería todo lo contrario: una dieta vegana requiere menos tierra de cultivo.
  3. Invertir en sustitutos de la carne. Para Ritchie, es importante que las carnes vegetales cumplan cuatro requisitos: ser sabrosas, baratas, fáciles de encontrar y fáciles de incorporar a las dietas habituales. Ella afirma que ha probado multitud de productos vegetales y que hay algunos realmente asombrosos que, incluso, pueden llegar a gustar tanto o más que los productos cárnicos que imitan. Optar por estos productos no solo reduce la huella de carbono, sino que contribuye a bajar el precio para el resto de la humanidad.
  4. Las hamburguesas híbridas también reducen la huella ecológica (usar carne de pollo total o parcialmente, introducir legumbres…).
  5. Sustituir los productos lácteos por alternativas vegetales. En la UE, los productos lácteos son la causa de un mínimo de una cuarta parte de la huella de carbono. Cualquier bebida vegetal tiene una huella ecológica menor que la leche animal. Ritchie recuerda aquí también la importancia de seguir una dieta variada, para evitar carencias nutricionales.
  6. Desperdiciar menos comida. Por ejemplo, resalta la importancia de cambiar los sacos de recogida de productos agrarios por cajas rígidas que protejan de golpes. También es importante saber que si un producto supera su fecha de «consumo preferente», no indica que no se pueda consumir.
  7. No depender de la agricultura de interior. Aunque minimiza el espacio ocupado (agricultura en vertical), sus necesidades energéticas son tan inmensas que no compensan las ventajas, ni empleando solo energía renovable.
  8. No centrarse en los alimentos de proximidad. Aunque el transporte es importante, supone solo el 5 % de las emisiones de GEI de la comida. El resto se debe a los procesos de producción, empaquetado y conservación. Lo más contaminante es el transporte aéreo (50 veces más que por barco), pero apenas se usa porque es caro. Por su parte, el transporte marítimo es barato, por lo que casi toda la contaminación del transporte de alimentos se produce en la carretera. En definitiva, Ritchie quiere dejar claro que está bien comer alimentos de proximidad, pero que las frutas y verduras producidas muy lejos tienen menos huella ecológica que la carne producida muy cerca.
  9. Los alimentos ecológicos tienen menos pesticidas, pero requieren más extensión. Abonar con estiércol también puede contaminar acuíferos. Respecto al clima, no hay consenso si es mejor o peor porque depende de múltiples factores. Ritchie dice que se fija más en el contenido de los envases que en las certificaciones ecológicas.
  10. Eliminar el plástico aumentaría el desperdicio alimentario. En la huella ecológica de los alimentos solo el 4 % de las emisiones procede de los envases. Nos advierte de que en ciertos alimentos es fácil de eliminar, pero en otros no. En todo caso, aquellos alimentos en los que el plástico es importante tal vez no sean esenciales en nuestra dieta y podemos prescindir totalmente del plástico y del alimento.

5. Pérdida de biodiversidad. Proteger la vida silvestre

«No cabe duda de que muchos animales están experimentando un preocupante y acelerado declive. Pero, si profundizamos un poco más, descubrimos que también hay algunos a los que les va bien». Lo que no debemos olvidar es que nuestra vida depende de la biodiversidad, aunque «no esté claro qué especies necesitemos y cuáles no». Recomendamos aquí leer el relato de La vida del doctor Biología. Lo cierto es que a veces prestamos más atención a ciertas especies, bonitas o más visibles, y olvidamos a las realmente importantes, como los gusanos y las bacterias.

El ser humano ha atacado a las demás especies desde sus orígenes, como bien explica Yuval N. Harari en su magnífico Sapiens. Ritchie declara que «antes de la aparición de la agricultura, hace unos diez mil años, la mayor amenaza para los animales era nuestra caza directa: una vez iniciada la actividad agraria, pasó a ser la destrucción de sus hábitats» y «en la última centuria, el ritmo de disminución ha sido aún más rápido». Un dato más: «Los vertebrados se han extinguido entre cien y mil veces más rápido de lo que cabría esperar».

Actualmente, los humanos y nuestro ganado constituimos la inmensa mayoría de los mamíferos del planeta. Estos son los datos del porcentaje de la biomasa actual y en 1900:

  1. Mamíferos salvajes: 2 % (17 % en 1900).
  2. Humanos: 35 % (23 %).
  3. Ganado: 63 % (60 %).

Esta desproporción también ocurre en las aves: «la biomasa de nuestros pollos duplica la de las aves silvestres». Hay multitud de datos que llevan a poder proclamar que «nos dirigimos hacia una sexta extinción masiva». La buena noticia es que podemos frenarla.

♦ Soluciones que propone:

  1. Reducir al mínimo la superficie cultivada.
  2. Utilizar fertilizantes y pesticidas de forma más prudente y eficaz.
  3. Emplear los métodos de la UE con los que ha conseguido frenar el declive de multitud de especies: reducir el uso de tierras agrícolas, recuperar hábitats naturales, prohibición total de la caza, implementación de cuotas cinegéticas, mecanismos para detener a los cazadores furtivos, proteger zonas por ley (incluyendo también el rewilding), sistemas de compensación para reproducir determinadas especies y programas de cría y reintroducción.
  4. Comer menos carne, porque esto reduciría la cantidad de tierra destinada a la agricultura, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la deforestación.
  5. Detener la deforestación, lo cual implicaría reducir la pérdida de hábitats y las emisiones de GEI.
  6. Proteger los parajes con mayor biodiversidad. El objetivo de la ONU de proteger para 2030 el 30 % de la superficie terrestre es poco ambicioso; y no son pocas las voces que piden proteger al menos el 50 % para 2050.
  7. Frenar el cambio climático.
  8. Detener los vertidos de plásticos en el mar.

6. Plásticos marinos

«El 44 % de todo el plástico del planeta se emplea en la fabricación de envases». Es ahí donde está el núcleo del problema de los plásticos. La autora critica el documental Seaspiracy por algunos de sus datos, pero está conforme con que el 80 % del plástico de las islas oceánicas procede de la industria pesquera. Solo el 20 % restante tiene su origen en tierra. Sin embargo, si miramos el plástico en zonas costeras, los datos podrían indicar justo lo contrario.

Ritchie dice que no hay aún evidencias de los auténticos peligros de los plásticos en el cuerpo humano, y que le parece más preocupante el daño que se causa a la fauna marina (enredos, atragantamientos…).

♦ Soluciones:

  1. Dejar de utilizar envases de plástico de un solo uso.
  2. Invertir más en gestión de residuos: sistemas de recogida, centros de reciclaje, vertederos adecuados (que capturen el metano de la materia orgánica), etc. Es importante reciclar todo lo que se pueda. El problema es que no siempre se puede. El reciclado mecánico permite que los plásticos se reciclen una o dos veces. El reciclado químico es mejor, pero es «tremendamente costoso» y no compensa hacerlo en ningún caso. Tal vez sería útil un SDDR para vidrio reutilizable y, en paralelo, imponer impuestos crecientes al plástico de un solo uso.
  3. Obligar a las industrias a un diseño más inteligente, que utilice solo plásticos reciclables y permita separarlos de forma cómoda.
  4. Prohibir el comercio de plástico usado para que los países ricos no usen a otros como sus vertederos. La proporción de plástico que circula por esta vía no es elevada, pero muchas veces acaba en el mar. Hablamos de 1,6 millones de toneladas en 2020.
  5. Trabajar con la industria pesquera para que no abandone su basura en el mar (redes, anzuelos, etc.). Podría castigarse a los barcos que no traigan de vuelta los aparejos con los que salieron y/o premiarse a quienes traigan basura encontrada en el mar.
  6. Poner interceptores en los ríos. Son aparatos o líneas de burbujas que sirven para capturar los plásticos evitando que lleguen al mar. Otra solución que no contempla es poner grandes bolsas de red a la salida de los desagües pluviales o residuales de las ciudades. Dado que esas aguas arrastran multitud de basura, esas redes la capturarían.
  7. Limpiar las playas es una forma mucho más barata de reducir el plástico en los océanos que recogerlo mar adentro.

7. Sobrepesca. Poner fin al expolio de los océanos

Esto está muy relacionado con la pérdida de biodiversidad. Según Ritchie, los animales marinos son discriminados con respecto a los terrestres. De alguna forma, su sufrimiento parece importar menos a los humanos, a pesar de las evidencias que existen de que los peces son capaces de sentir sufrimiento.

El incremento en potencia y tecnología aplicada al sector pesquero ha hecho que muchas pesquerías hayan entrado en declive o en grave colapso. Ante esto, hay dos formas de actuar. La primera es proponer «capturar muy pocos peces, por no decir ninguno». La segunda es «capturar tantos peces como sea posible, año tras año, pero sin mermar más sus poblaciones». Normalmente, se opta por la segunda opción, aunque sabemos que en demasiadas ocasiones no se cumple.

Una tercera vía (con un enorme crecimiento) ha sido la cría de pescados y mariscos: acuicultura o piscicultura. Actualmente, se crían más peces y mariscos de los que se pescan en estado salvaje. Para Ritchie es una buena noticia porque, según ella, esto reduce presión sobre los peces salvajes. No obstante, reconoce que parte de la comida de los peces de piscifactoría es, precisamente, peces salvajes, pero que, para algunas especies, se ha logrado una proporción de 0,3 (es decir, que hacen falta 0,3 peces salvajes para criar uno de forma artificial). El resto de comida lo forman, por ejemplo, piensos vegetales. La autora deja claro que «las normas de bienestar animal que rigen en las piscifactorías suelen ser bastante deficientes» (léase esto para más datos). Ella no habla de otros problemas presentes en las piscifactorías, como la contaminación que producen.

Con respecto a los atúnidos, Ritchie dice que su situación es mala, aunque algunas especies están mejorando sus poblaciones. Particularmente, alerta de la situación de los atunes en el océano Índico, donde se está sobrepescando sin control (España con la famosa operación Atalanta). El libro no habla de la amenaza del mercurio en los atúnidos.

Otro problema es la muerte generalizada de los corales. La autora demuestra ser una apasionada de estos animales y no le faltan motivos. La solución urgente a este problema es frenar el calentamiento global, evitando quemar combustibles fósiles. Si quieres enamorarte de los corales, te animamos a leer el relato de Lord Howe.

♦ Soluciones:

  1. Comer menos pescado, siempre que sea posible. Tal vez unos quieran no comer nada de pescado (lo cual evita el dilema del sufrimiento animal), mientras que otros opten por reducir este tipo de alimento.
  2. Elegir bien la especie a consumir. El problema de esta opción es que requiere el esfuerzo de investigar y puede variar en el tiempo y dependiendo de la región. Escogiendo bien, podemos comer pescado con poca huella de carbono (casi todos ellos son mejores que el pollo). Ella recomienda evitar los lenguados y mariscos caros, y optar por pescados pequeños y salvajes, como arenques o sardinas.
  3. Acabar con la sobrepesca aplicando cuotas de pesca estrictas. En la UE han mejorado algunas poblaciones de peces, pero otras siguen estando mal. En general, es preferible ser estrictos y que haya pesca suficiente, que ser demasiado permisivos y provocar la crisis de todo un sector.
  4. Reglamentos estrictos para capturas incidentales y descartes. El objetivo es reducir el número de peces que se pescan sin querer y que se tiran al mar (descartes), donde siempre mueren (si no lo están ya). Algunos países han prohibido los descartes y obligan a sus barcos de pesca a desembarcar todo lo que capturen, sea comercial o no.
  5. Prohibir la pesca de arrastre. Es el arte más perjudicial: normalmente se descarta entre el 30 y el 50 % de todo lo capturado (a veces es el 10 %), a lo que hay que sumar el destrozo del fondo marino que ocasionan, entre otros inconvenientes.
  6. Las áreas marinas protegidas evitan ciertas actuaciones humanas dentro de ellas. Son una buena solución, aunque a veces lo que provocan es que el impacto se traslade a otro lugar.

Propuestas finales de Hannah Ritchie

El libro de Ritchie es un canto de optimismo lleno de datos realistas. Algunas de sus opiniones pueden ser controvertidas, pero la mayoría están basadas en evidencias. Es cierto que estamos avanzando en muchos aspectos, aunque no sea tan rápido como nos gustaría. También es cierto que las opciones sostenibles se están volviendo más baratas. Y, en muchos casos, el pueblo está despertando.

Hannah se siente una traidora cuando no usa las opciones más ecológicas, aunque sí sean las opciones con menor huella de carbono, como usar el microondas o consumir alimentos que no sean de proximidad. Pero alerta que, aunque los cambios individuales sean importantes, es necesario un «cambio sistémico», es decir, una acción política que lleve a aprobar leyes que nos hagan avanzar en todas las soluciones que se han propuesto más arriba. Para ello, es necesario «votar a líderes que favorezcan medidas sostenibles» (partidos verdes y ecofeministas) y también sugiere importantes aportaciones individuales como estas:

  1. «Votar con la cartera», que quiere decir que cuando compramos estamos enviando una señal clara de nuestros intereses al mercado (a las empresas).
  2. Donar dinero a causas ecohumanistas (proyectos, organizaciones, etc.). Ritchie —conforme con lo que propuso Peter Singer— dice que dona al menos el 10 % de sus ingresos.
  3. Dedicar más tiempo a las cosas importantes (colaborar con ONG, por ejemplo) y menos a discusiones secundarias. Es decir, aunemos esfuerzos en la dirección correcta, aunque no opinemos todos exactamente lo mismo.
  4. También es muy importante elegir una trayectoria profesional que nos llene y en la que podamos empujar en la dirección que deseemos.

♦ Información relacionada:

  1. Otros libros resumidos para captar su esencia en poco tiempo:
  2. Quemar rastrojos o leña es tóxico para la salud, además de muy contaminante.
  3. La mejor solución a los incendios forestales: educar sí; quemar biomasa no.
  4. La agricultura de hoy debería ser como la de mañana.
  5. Los científicos vuelven a avisar del colapso que vendrá si seguimos sin reaccionar.
  6. Sin comer por el clima, las macrogranjas, los combustibles fósiles…
  7. Algunos libros del editor de Blogsostenible y de Historias Incontables.
  8. Una imagen del libro de Hannah Ritchie:

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Resumen del libro "21 lecciones para el siglo XXI" de Harari. En nuestro blog también encontrarás el resumen de su libro "Sapiens"

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La Policía Local interviene con la tómbola de la Feria de Albacete que usaba animales tras la denuncia de la Fundación Alma Animal

Por: Fundación Alma Animal

La Policía Local interviene con la tómbola de la Feria de Albacete que usaba animales tras la denuncia de la Fundación Alma Animal Albacete, 15 de septiembre de 2023 Tras las denuncias que desde la Fundación Alma Animal realizamos el pasado 12 de septiembre, la Policía Local tomó medidas y se retiraron

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El Ayuntamiento de Albacete vuelve a incumplir varias leyes en la feria con el uso ilegal de animales en una tómbola

Por: Fundación Alma Animal

El Ayuntamiento de Albacete vuelve a incumplir varias leyes en la feria con el uso ilegal de animales en una tómbola Albacete, 12 de septiembre de 2023 Como cada año, a pesar de las denuncias y avisos que en reiteradas ocasiones hemos hecho desde la Fundación Alma Animal, el Ayuntamiento de Albacete

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✇BlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…

Tropecientos hechos para mostrar que el Partido Popular es un peligro para el medioambiente (incluso tras Rajoy)

Por: Pepe Galindo

Campaña de Greenpeace para exigir respeto ambiental a M. RajoyEs de sobra conocido que el Partido Popular (PP) es un partido sin el más mínimo respeto por lo ambiental. Las noticias sobre esto son tan numerosas que cuesta hacer una selección de algunas de las más relevantes. Nosotros lo hemos intentado con el objetivo de hacerles ver sus errores, en dos periodos históricos:

  1. Presidencia de M. Rajoy (2011-2018). Hechos de la política a nivel nacional.
  2. Época tras M. Rajoy (2018-). En este punto incluimos ejemplos a todos los niveles políticos: europeo, nacional, autonómico y local.

La crisis del PP es debida principalmente a su escandalosa corrupción, pero también se debe a que cada vez hay más gente que exige un respeto ambiental que no encuentra en este partido. Si el PP no mejora, desaparecerá, porque a mucha gente nos interesa lo ambiental: ser ecologista no es algo opcional, si queremos un planeta justo y habitable para todos.

Seguiremos añadiendo noticias, pero no todas las posibles…

1. Política nacional bajo la presidencia de M. Rajoy (2011-2018) – Datos recientes más abajo

  1. Desde 2011 a 2015 el PP contaba con una mayoría absoluta en ambas cámaras legislativas. Según Ecologistas en Acción, aprovecharon para desmantelar “buena parte de la legislación ambiental existente”. De esta negra etapa destacamos:
    • La reforma de la Ley de Costas, que fue muy contestada pues supuso la desprotección y privatización de una buena parte del litoral.
    • En energía, el ministro Soria protagonizó numerosos escándalos, entre los que destacan su famoso impuesto al sol, el parón de las renovables, la realización de prospecciones petrolíferas y su apoyo al fracking.
    • En el fraude de los coches diésel Volkswagen y otras marcas, España fue el único país que no emprendió ninguna acción legal contra los fabricantes y el PP defendió en Europa las posiciones más tolerantes con los culpables.
  1. Energía y cambio climático:
    • El PP no fue capaz de elaborar ni un borrador de la Ley de Transición Energética y Cambio Climático a pesar de las múltiples promesas de hacerlo. Si algo dejó claro este partido es que apuesta por seguir quemando carbón y por alargar la vida de las centrales nucleares, es decir, la energía menos responsable.
    • El presupuesto en materia de “prevención del Cambio Climático” se recortó un 20% en los últimos presupuestos aprobados por el PP (mayo de 2018) a pesar de que las emisiones aumentaron en España un 7,4%.
    • El autoconsumo solar sigue bloqueado por una burocracia excesiva e innecesaria y por un impuesto al sol por el que el PP hizo el ridículo en Europa, quedándose solo en el Parlamento Europeo. Aunque no se está aplicando, este impuesto desanima a los que más CO2 podrían evitar. Recordemos que las pequeñas instalaciones domésticas son rentables y no tienen impuesto al sol (cuando se apruebe el balance neto serán aún más rentables).
    • Los dos ministros de Energía nombrados por Rajoy demostraron no merecer la confianza de España. Por una parte, el ex ministro José Manuel Soria cuyo currículum está lleno de escándalos de todo tipo, pero que finalmente tuvo que dimitir por los “papeles de Panamá”, es decir, por evadir dinero usando paraísos fiscales. Por otra parte, Álvaro Nadal con una lista de desvaríos aún más larga, resaltando su obsesión por más carbón y nuclear, justo lo contrario de lo que dicta el interés económico (y por supuesto el ecológico).La corrupción por puertas giratorias en el PP es escandalosa.
    • Puertas giratorias: El ataque del PP a las renovables se entiende mejor teniendo en cuenta que muchos de sus políticos han acabado trabajando para compañías energéticas sucias. Estos casos son escandalosos en España y salpican a otros partidos (PSOE, PNV…) y también se dan en Europa: al menos 88 políticos han sido fichados por las compañías eléctricas y petroleras. Las energías renovables tienen muchas ventajas, pero tal vez la independencia energética es lo que más molesta a los que se lucran contaminando el planeta.
    • El gobierno del PP esquivó la nacionalización de las hidroeléctricas tras la caducidad de muchas de las concesiones  (véase la foto con los datos de las 6 centrales que caducaron en 2017). Esta nacionalización traería consigo bajadas de precios y frenar la especulación usando un recurso público valioso, como es el agua. Téngase en cuenta que las hidroeléctricas cobran hasta un 600% más que sus costes usando nuestros ríos. El PP no supo aprovechar la oportunidad de contar con la caducidad de tantas hidroeléctricas y se opuso a las comunidades autónomas y a los demás partidos, que tienen otros planes.
    • Rajoy concedió 1.300 millones de euros a la empresa del almacén de gas Castor (mayoritariamente ACS) por un desastroso proyecto que aún están pagando principalmente los que tengan gas contratado. Si tienes gas, tal vez quieras dejar de tenerlo por la campaña #ApagaGasNatural.La ex ministra Tejerina haciendo el ridículo con sus promesas pobres estando en un cargo tan importante.
  1. Isabel García Tejerina, modelo de inoperancia como ministra de medioambiente:
    • Según Greenpeace, fue “un ejemplo de libro de la extendida política de puertas giratorias que permiten entrar y salir de los ministerios a las grandes multinacionales y viceversa“. Ella procede de la empresa Fertiberia, “el mayor productor nacional de fertilizantes y responsable de uno de los mayores atentados ambientales de nuestro país, las cancerígenas balsas de fosfoyesos que asfixian la ciudad de Huelva“.
    • Ella fue la que autorizó la extracción de coral rojo en las Costa Brava a pesar de oponerse setenta organizaciones ambientales, científicas, deportivas y universitarias.
    • Los recursos pesqueros están en un estado preocupante, pero lejos de efectuar un control eficiente, este gobierno siguió financiando la operación Atalanta para que los barcos españoles puedan ir a pescar lejos, tras esquilmar los caladeros españoles.
    • La política de envases y reciclaje en España es pésima y ni siquiera hay planes de cambiarla, a pesar de los inmensos problemas que genera el plástico. Aunque se aprobó una ley contra las bolsas de plástico, se trata de una ley absurda e inútil que no pretende eliminar objetos de un solo uso, sino sustituirlos por materiales teóricamente “biodegradables“, cuando ni siquiera la propia ministra sabía bien el significado de ese término. La solución pasa por: a) SDDR para envases retornables; b) aprobar impuestos crecientes a los envases de un solo uso; y c) la prohibición total de ciertos productos (toallitas húmedas, bastoncillos de los oídos, pajitas de plástico…).
  1. Fauna:
    • El gobierno del PP fomentó la caza de lobos, a pesar de que un informe constata que la política de matar lobos para proteger rebaños no sirve para nada.
    • Más aún, el PP fue el único partido que no votó a favor de hacer un paso de fauna en la A-1, en Somosierra (Madrid), para evitar atropellos de lobos y de otros animales. No es solo cuestión de proteger la fauna, sino también de evitar accidentes de tráfico.
    • Para el PP, los intereses lúdicos o económicos que generan las especies exóticas invasoras están por encima de los ambientales y, por eso, no tuvo en cuenta los daños a la biodiversidad, ni las posibles sanciones de tribunales europeos, ignorando sistemáticamente a las ONG ambientales. Así, el PP aprobó una Ley de Biodiversidad que permite hacer negocio con las especies invasoras, lo cual (evidentemente) las fomenta. El PSOE reconoció que el PP “no es de fiar en el cuidado del medio ambiente“, pero votó a favor (igual que el PNV y Foro Asturias, típicos socios del PP). Por su parte, científicos, ONG y partidos ecologistas se situaron en contra. El PP fue acusado de defender solo los intereses de cazadores y pescadores deportivos, igual que cuando defendió cortar la cola a los perros.
  1. Agua: Hay que gestionar mejor su demanda y no aumentar la explotación de acuíferos a costa de la naturaleza.
    • La pésima gestión del agua lleva a permitir durante años más de un millón de pozos ilegales (según Greenpeace). Estos pozos roban agua de acuíferos públicos a todos los españoles para aumentar los beneficios de intereses privados. Las peores consecuencias se las llevan espacios naturales tan emblemáticos como Doñana en Huelva o el mar Menor en Murcia. En esto, parece que el PSOE andaluz tampoco quiere poner orden.
    • Doñana y Tablas de Daimiel son, según la Convención Ramsar, humedales de importancia internacional. Según SEO/BirdLife están en peligro y son “un claro ejemplo de la pasividad del gobierno” del PP (cfr. revista Aves y Naturaleza 26, 2018).
    • El PP favoreció el crecimiento irresponsable de regadíos a pesar de que el caudal decrece por el cambio climático. La situación en Murcia ha sido denunciada por WWF y ANSE.
    • También autorizó trasvases desde el río Tajo al Segura a pesar de la oposición de los ecologistas y de las malas condiciones hídricas y ambientales del Tajo. Respecto a los ríos, tenemos que decir como acción positiva la creación de un importante número de reservas naturales fluviales.
    • El congreso votó una PNL para mejorar la gestión de los sedimentos en la cuenca del Ebro, a petición de más de 30 entidades entre las que estaba SEO/BirdLife. Todos los grupos estuvieron a favor, salvo el PP que votó en contra.
  1. La venta de armas españolas a Arabia fue muy criticada por la violación de los derechos humanos en ese país y en la guerra que mantiene contra Yemen.La fauna ibérica muere por la mala gestión de las infraestructuras.
  1. La apuesta por un Tren de Alta Velocidad (AVE) sería una gran noticia si no tuviera gravísimos problemas ambientales (fractura de ecosistemas, atropellos de fauna, pérdida de acuíferos…) a un costo económico realmente exorbitado.
  1. El PP (no España) ve bien seguir destruyendo la selva para producir aceite de palma. Cada vez más, los ciudadanos somos conscientes de los problemas de consumir aceite de palma, pero sin un gobierno que defienda los intereses colectivos, no avanzamos.
  1. El desastre de la minería: La minería en España es un desastre generalizado. Sorprende que la ley de Minas en España data de 1973 (época franquista) y ni PP ni PSOE han visto razonable actualizarla, a pesar de que multitud de colectivos lo han pedido. La anticuada ley no protege adecuadamente los intereses de la mayoría y permite proyectos mineros en espacios protegidos. Las empresas lo saben y se aprovechan de ello. Citemos unos pocos casos con graves consecuencias ambientales:
  1. El presidente M. Rajoy prolongó 60 años la concesión a la papelera ENCE para seguir contaminando en Pontevedra. Además de la contaminación que produce también ha sido relacionada con incendios forestales y acusada de tener en su plantilla a gente del PP. La papelera contamina la ría y destruye uno de los lugares de pesca y marisqueo que podrían ser de los mejores de Galicia. Esta decisión hizo que Rajoy fuera nombrado persona non grata por su ciudad natal, hecho que disgustó al ex presidente.
  1. Infracciones ambientales: La UE abrió a España en 2017 treinta procedimientos por infracción medioambiental, cuatro más que en 2016, lo que hace de España el país más sancionado por temas ambientales.
  1. Otros temas, no menos importantes, para los que este partido se equivocó:
    • No mostró interés por fomentar una agricultura y ganadería más sostenible, sino más bien, por fomentar las macrogranjas, que son muy contaminantes.
    • El gobierno del PP se negó a hacer una reforma del mercado eléctrico (o una auditoría), con lo cual los precios de la electricidad siguen elevados a pesar de que las tecnologías renovables podrían bajarlos considerablemente.
    • Tampoco hubo interés por aprobar una fiscalidad ambiental que permitiera impulsar el cambio de modelo de desarrollo.
    • La economía circular no fue objeto de debate en este partido. Las tasas de reciclaje, o la contaminación por plásticos, no interesaron de forma sustancial.
    • Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030 son temas sin interés para el PP.
    • En España se permite la caza de aves salvajes (silvestrismo) a pesar de la prohibición europea: La directiva 2009/147/CE prohíbe “matar o capturar de forma intencionada, sea cual fuera el método empleado, todas las especies de aves que viven normalmente en estado salvaje”. Pero España, en cambio, celebra campeonatos de silvestrismo.
    • Rajoy frenó dos años la construcción de fragatas para adaptarlas a los misiles de la empresa de Morenés, amigo de Rajoy. No les importa España ni los españoles… solo ganar dinero.

Paco Segura de Ecologistas en Acción puntuapplizó: “A todo esto hay que sumar la clamorosa ausencia de una auténtica fiscalidad ambiental, las trabas para el acceso a la justicia (tasas) y las medidas aprobadas para limitar o evitar la movilización ciudadana (leyes mordaza), que se han utilizado profusamente para reprimir protestas ecologistas y de todo tipo de movimientos sociales”.

Respecto a temas tan humanos como el problema de los refugiados, ya hablamos en Blogsostenible de la nefasta política de Rajoy. En una entrevista en la Cadena COPE a principios de 2017, Rajoy dejó claro su concepto de solidaridad diciendo:una cosa es ser solidario, y otra cosa es ser solidario a cambio de nada.

Hablando de Rajoy no podemos evitar la risa recordando sus numerosos lapsus mentales y meteduras de pata, entre los que están los “hilitos con aspecto de plastilina” intentado minimizar el vertido del Prestige o su menosprecio a la igualdad salarial de las mujeres.

Ataque ambiental también en la política local y autonómica

Unos cuantos datos como ejemplo de lo que está pasando por toda la geografía donde gobierna este partido:

  1. PP y Cs se niegan a prohibir el tiro pichón en Madrid (2016).
  2. Construir en las zonas ecológicamente valiosas, como es el caso de Arraijanal, en Málaga, a pesar de estar en contra todas las principales ONG ambientales.
  3. La situación del mar Menor (Murcia) es crítica, y el gobierno autonómico del PP ha sido acusado de solo hacer propaganda, en vez de tomarse las cosas en serio. Aquí tienes un resumen de los problemas del mar Menor y de la demagogia subyacente.
  4. La Junta de Galicia, gobernada por el PP, tiene problemas serios de respeto ambiental:
  5. El alcalde de Salamanca construyó un aparcamiento talando cientos de chopos (usó la misma excusa que el alcalde de Málaga: decir que todos los árboles estaban enfermos).
  6. El PP de Madrid quiere eliminar las políticas anticontaminación llamadas Madrid Central que aprobó la alcaldesa Carmena. La UE podría multar a España, mientras la salud de la población parece no importar mucho a algunos.

2. Tras Rajoy, el PP sigue su línea antiecologista en todos los niveles de poder

  1. En Septiembre 2018, todo el Congreso, salvo el PP, votó para pedir leyes para reducir los plásticos,  exigir su reciclaje al 100% en 2030, e impulsar la reutilización de envases. El PP dejó claro su malestar ante propuestas ambientales del líder del partido Equo.
  2. En Madrid, el PP se queja de que los viajeros del Metro han aumentado «más de lo normal». En vez de solicitar más trenes, su queja se dirige a intentar facilitar el tráfico a los que van en coche, justo lo contrario que exige el Acuerdo de París.
  3. PP y Cs piden en la Asamblea paralizar Madrid Central: Absurda postura ya que la Asamblea no tiene tales competencias y, además, la propia Unión Europea apoya las medidas anticontaminación que ha aprobado el Ayuntamiento de Madrid, dado que es algo esencial para cumplir con el Acuerdo de París, además de para mejorar la salud de los madrileños.
  4. El PP se queda solo y pierde al votar en contra de evaluar la polución en las rías gallegas: Al PP no le importa saber si España tiene o no contaminación… tal vez porque sabe que hay contaminación y que ellos son los culpables.
  5. El PP desentierra el trasvase del Ebro: El insostenible plan de llevar agua del Ebro a Andalucía no es viable económica ni ecológicamente. Hay que ser muy ignorante para no saber que el agua de los ríos es necesaria para la vida del mar. Más tarde, en 2019 El Supremo anula el Plan Hidrológico del Tajo aprobado por Rajoy y abre la esperanza al fin del trasvase, poniendo en entredicho lo que aprobaron los gobiernos del PP.
  6. PP y Ciudadanos favorecen la destrucción del medio rural por las empresas mineras: Alentar una “burbuja minera” no es nunca algo sostenible para una región, y menos para el planeta.
  7. El Ayuntamiento de Granada tala sus árboles, a pesar de tener muy poco arbolado urbano.
  8. La llegada del PP a la Junta revive la autovía fantasma que destrozaría Doñana para acercar Huelva y Cádiz 15 minutos. Recogida de firmas AQUÍ (2019).
  9. Ávila: Bonilla de la Sierra está amenazado por la minería a cielo abierto con el voto favorable del PP, a pesar de ser uno de los pueblos más bonitos de España.
  10. Málaga:
  11. Elecciones 2019: El PP propone más travases, que vuelvan los toros a TVE, promete no suprimir el diésel y dar ayudas para comprar más coches y contaminar en su fabricación y uso.
  12. Un niño enseña a Pablo Casado que la biodiversidad es más importante que la caza.
  13. Parque eólico Mouriños: Así permite el PP un gran desastre ambiental sin precedentes en la Costa da Morte coruñesa. Responsables: Feijóo y Naturgy. Por eso, en Twitter está perenne el HT #ApagaNaturgy.
  14. El PP llega a acuerdos con Vox, un partido que niega el cambio climático.
  15. Denuncian al PP de Galicia porque el patrimonio natural gallego ha sufrido un deterioro continuado y sistemático: No es un fallo aislado, sino una colección de fallos imperdonables contra la naturaleza (contra las especies amenazadas, contra la Red Natura 2000…).
  16. Andalucía bajo el PP: Estos son los primeros hechos, pero más abajo hay más.
  17. PP y Cs quitan las ayudas de libros a familias desfavorecidas para subvencionar los toros en Villarrobledo (Albacete): 200 familias necesitadas pierden para que unos pocos puedan torturar animales. Hay irregularidades denunciadas por el PSOE.
  18. El PP pide declarar el Parque Nacional Picos de Europa como «zona libre de lobo» (2019): La legislación sobre Parques Nacionales y sobre biodiversidad no le importa a este partido, anclado aún en el cuento de Caperucita Roja.
  19. Aznar el negacionista: “No se puede estar amenazando con el apocalipsis todos los días a cuenta del cambio climático” (2019). La pérdida de cosechas, la subida del nivel del mar o la pérdida de biodiversidad no son graves para Aznar. Que los pobres sufran más riesgos es algo que seguramente lo sabe muy bien…
  20. Castilla y León autoriza la caza de 339 lobos frente a las protestas de los grupos ecologistas: El PP antepone matar lobos al negocio de observar lobos vivos. Hoy, solo se pueden matar lobos al Norte del Duero. La excusa son los conflictos que genera el lobo, pero los datos hablan y cazar lobos NO reduce conflictos.
  21. El PP critica a Greta Thunberg (2019): Lo ha hecho Aznar y Álvarez de Toledo, quien ha dicho que “nadie ha hecho más daño al cambio climático que los padres de Thunberg”. La dirigente del PP, además, vincula el cambio climático con la “superstición”.
  22. Murcia:
    • Tras años de inacción, el mar Menor ha colapsado y han muerto millones de peces, cangrejos y todo tipo de fauna.
    • La quema de rastrojos (y otros residuos) asfixia la ciudad a pesar de ser una actividad prohibida.
  23. Madrid se auto proclama en Green Capital de forma falsa. Ese título lo concede solo la Comisión Europea y en España solo lo tiene la ciudad de Vitoria. Es el colmo del esperpento y del greenwashing protagonizado por el ayuntamiento de Madrid (PP+Cs) días antes de la COP25 y justo cuando nos enteramos que Madrid Central (el sistema para reducir las emisiones del anterior ayuntamiento y contra el que el actual equipo de gobierno luchó con uñas y dientes) es de los más eficientes de Europa. El alcalde que prometió eliminar Madrid Central, reconoció que funcionaba muy bien para no hacer el ridículo en la cumbre climática COP25.
  24. La presidenta de la comunidad de Madrid dice que no hay emergencia climática (2019): Díaz Ayuso (PP) afirma que “algún día conoceremos qué hay detrás de las emergencias climáticas”.
  25. Díaz Ayuso niega que muera gente por la contaminación (2020): Es ese tipo de pensamiento (analfabetismo ambiental) el que hace que muera la gente. El ministro y astronauta Pedro Duque y el CSIC les han corregido. El CSIC ha emitido tuits con datos del enorme daño de la contaminación.
  26. La guardería será gratis a partir del segundo hijo en Galicia: El medioambiente se hunde, pero el PP quiere fomentar la natalidad (el peor problema ambiental).Deberíamos ayudar a los que necesiten ayudas y no a los que tengan muchos hijos.
  27. El vicepresidente de la Comunidad de Madrid no quiere restringir los vuelos porque dice que no contaminan: Ante la propuesta de la alcaldesa de Barcelona de reducir los vuelos Madrid-Barcelona para fomentar más el tren, este señor cree que se trata de una “ocurrencia más” de Colau.
  28. El PP quiere que la Diputación de Málaga vuelva a pagar los costes de la Escuela Taurina: Ya se aprobó que la empresa adjudicataria de la plaza asumiría “el coste íntegro”. Dedicar dinero público para tauromaquia es poco ético y solo contenta a una minoría.
  29. La UE aprueba invertir 29.000 millones a infraestructuras gasistas: Con el voto a favor del PP, se demuestra que la UE no ha entendido lo que implica una crisis climática. Hay que decir que votaron a favor también los socialistas, los liberales (Cs) y los conservadores (Vox).
  30. El Supremo tumba la exención de licencia a las explotaciones ganaderas intensivas en Castilla y León: Cientos de granjas intensivas de bovino, ovino, porcino o aves no podrán ubicarse en los pueblos de Castilla y León sin que sus vecinos lo sepan, que era lo que pretendía la Junta. Este varapalo judicial se une a otros en materias como la participación ambiental, la caza, la conservación del lobo, la quema de rastrojos, la contaminación atmosférica. La justicia, a veces, nos da buenas noticias.
  31. Murcia hace la vista gorda con la ley regional que prohíbe las quemas agrícolas: El gobierno regional permite que la ciudad se llene de humo afectando incluso a colegios. Esto se une al desastre del mar Menor y a la pésima gestión del agua en la comunidad (pozos ilegales, sobreexplotación…).
  32. Andalucía (2020): Todos los ecologistas critican el “retroceso histórico” de la desregulación de la Junta de Andalucía: PP, Cs y Vox se unen para desproteger el medioambiente sin transparencia y aprovechando la conmoción por el coronavirus. Se están cargando años de leyes de protección ambiental.
  33. Andalucía (2020): El ayto. de Nerja (Málaga) quiere destrozar la mejor zona natural de la costa malagueña (campo de golf, viviendas…). Algunos políticos están aprovechando la crisis del coronavirus para aprobar sus sucios proyectos. Ecologistas en Acción está recogiendo firmas para evitarlo.
  34. Madrid (2020): Autorizan cazar en el 60 % de la región, en época de cría y confinamiento rindiéndose el gobierno del PP a los cazadores. Si hay superpoblación de alguna especie es de humanos.
  35. Galicia (2020): Escándalo de puertas giratorias con la empresa Renova Generación (antigua Greenalia).
  36. Murcia (2020): La ex consejera de Medio Ambiente del PP procesada por construir de una tubería en el Mar Menor sin “procedimiento de valoración ambiental”. Resultado: 1,7 millones tirados a la basura. Todo para alimentar regadíos ilegales sin control. El desastre ambiental se aumenta al aprovechar el gobierno autonómico del PP la crisis del coronavirus para rebajar las leyes ambientales.
  37. Murcia (2020): ONG ecologistas denuncian que el Gobierno de la Región de Murcia desprotege el medio ambiente escudado en la COVID-19. Han aprobado dos decretos leyes que permiten aumentar la contaminación/residuos y los crecimientos urbanísticos. El artículo también comenta acciones similares en Madrid, Andalucía, Galicia…
  38. Madrid (2020): Los ecologistas otorgan el premio Atila a Ayuso y a Almeida por la “destrucción” del medioambiente. La presidenta de la comunidad y el alcalde acumulan diversos motivos que los hacen merecedores de tan deshonroso premio (menús escolares basura, intentar quitar Madrid Central, promocionar la burbuja inmobiliaria…). El PP sigue acumulando premios, pero los votantes se van dando cuenta de la importancia que tiene el medioambiente (el COVID-19 lo ha dejado claro).
  39. Murcia (2020): Bruselas admite a trámite una denuncia contra los 4 últimos presidentes de la Región de Murcia por la destrucción del Mar Menor. Todos son del PP y también hay irregularidades en la desaladora de Escombreras. ¿Quién se ha llevado las ayudas para el mar Menor?
  40. El PP de Murcia se opone a dar derechos propios al mar Menor (2020), algo que sería muy efectivo para conservar este ecosistema único.
  41. Puertas giratorias y corruPPción con Iberdrola (2020): Esta empresa incorpora a las exministras del PP Báñez y Tejerina como consejeras de dos filiales. El PP legisló a favor de la empresa y los favores hay que pagarlos.
  42. El líder del PP de Almería alteró un convenio urbanístico en beneficio del promotor (2020).
  43. Madrid aprueba, en plena pandemia, la reforma de la Ley del Suelo para facilitar las  licencias urbanísticas (2020): La consejera de Medio Ambiente dice que el control administrativo será “posterior”, o sea, cuando ya esté el daño hecho. El objetivo es facilitar el trabajo a los que destruyen el medioambiente.
  44. Rincón de la Victoria (Málaga, 2020): Más de 500 personas protestan contra la tala de árboles en La Cala del Moral, pero el ayuntamiento del PP desoyó a sus vecinos.
  45. Madrid: PSOE y PP pactan la celebración de toros embolados y engosados (2020).
  46. Andalucía: Organizaciones sociales, ecologistas y ciudadanas valoran negativamente los premios Andalucía Medio Ambiente 2020. El gobierno del PP premia a empresas como Hidralia o a la Autoridad Portuaria de Sevilla a pesar de años sin respeto ambiental, usando un tribunal muy poco objetivo.
  47. En plena pandemia, la Junta de Andalucía autoriza a los cazadores a moverse libremente. Hay más libertad para MATAR que para disfrutar de la Naturaleza respetándola. Hay que prohibir la caza, como han hecho otros países. Comunidades como Castilla la Mancha también han tomado la misma decisión.
  48. Asturias: El PP quiere evitar que aumente la protección del lobo. El PP sigue sin evolucionar para satisfacer a sus amigos cazadores. La caza se debe prohibir totalmente, como están haciendo cada vez más países. El lobo es necesario en ecosistemas sanos y la caza solo hace retroceder a estas especies tan amenazadas.
  49. El Senado español rechaza una moción del PP para fomentar y reconocer el valor de la tauromaquia (2020): Pretenden que el maltrato animal se valores como cualquier otra expresión artística y eso es inaceptable, excepto para los líderes del PP y de Vox.
  50. Málaga: Luis Medina-Montoya Hellgren recibe el Premio Atila de Ecologistas en Acción (2020). El director general de Medio Ambiente y Sostenibilidad en el Ayuntamiento de Málaga ha propuesto exterminar cotorras a tiros. Lo de las cotorras es un argumento más, pero este individuo trabaja poco y mal por el medioambiente de la ciudad de Málaga, una ciudad insostenible con un plan del clima que no se cumple, arboricidios constantes, carriles bici fracasados, su cementera tóxica, sus farolas vergonzosas, fomentando el transporte insostenible y los semáforos…
  51. Europa confirma la ‘ilegalidad’ de la caza de la tórtola europea: La Comisión Europea deja en evidencia a España y refuerza la denuncia contra 2 consejeros de la Región de Murcia presentada por los grupos ecologistas.
  52. Madrid, ciudad europea con más mortalidad por contaminación de coches (2021): Casi más grave es que el alcalde Almeida se aferra a que no solo los coches contaminan cuando los propios datos del Ayuntamiento constatan que el 77% de los niveles de dióxido de nitrógeno registrados por las estaciones de medición emanan del tráfico rodado. Al PP, la salud le importa menos que el tráfico motorizado.
  53. Málaga: El ayuntamiento no quiere renaturalizar el río como propone Ecologistas en Acción (sistema usado en ríos como el de Madrid, que tan bien ha funcionado). Su propuesta es una obra faraónica, donde clásicamente anida la corrupción. Su idea es dejar espacio a los coches y embovedar el río para que no se vea. Queremos árboles, no cemento. Queremos ver el río, no taparlo.
  54. Galicia: La Xunta autoriza una tala masiva de árboles centenarios próximos a una zona natural protegida.
  55. Málaga quiere dinero de Europa para aumentar sus gastos absurdos: Aunque proponen algunas ideas que pueden ser buenas (si se hacen bien), el grueso del dinero va para obras poco sostenibles: un túnel para incrementar el tráfico, embovedar el río Guadalmedina, mucho cemento, pocos parques, nada del Bosque Urbano, rascacielos,  encauzamiento del río Campanillas (no renaturalización, sino llenarlo de cemento y “limpiar el cauce“)…
  56. El PP presenta una moción para paralizar la protección del lobo en toda España: El senado la ha rechazado, porque ya se va entendiendo en España la importancia de los depredadores como el lobo.
  57. El PP tumba una moción de censura en Murcia metiendo en el Gobierno a tres tránsfugas de Ciudadanos. “La dignidad de algunos vale 76.000 euros al año y un chófer”. El PP incumple su pacto antitránsfugas para perpetuarse en el poder y mantener en Murcia la contaminación en el mar Menor, la agricultura intensiva, el abuso del agua, pozos ilegales, quemas agrícolas ilegales…
  58. El PP apoya a los camelleros: Cualquiera que gane dinero maltratando animales tendrá el apoyo del PP. Usa caballos o camellos para transporte es maltrato animal y tenemos que evolucionar, a pesar de que algunos partidos parecen querer vivir aún en el franquismo.
  59. Galicia: El gobierno del PP pasa por encima de los ayuntamientos gallegos para imponer parques eólicos, sin tener en cuenta en impacto ambiental y paisajístico.
  60. Andalucía (2021): El PP andaluz quiere volver al ‘caduco’ modelo de golf y ladrillo. Quieren que la Ley del Suelo agilice plazos para facilitar la destrucción de la naturaleza, que se haga un uso laxo de suelos rústicos y privatizaciones indirectas del patrimonio público. Si les sale bien lo de Barbate, seguirán destrozando Andalucía y dando dinero a sus amiguetes.
  61. A pesar de la opinión del PP, el Consejo de Seguridad Nuclear veta el proyecto de la mina de uranio de Salamanca: Con este pronunciamiento, el ministerio no puede conceder el permiso, pues la opinión del CSN es vinculante. Lo más destacable es que solo ha votado a favor el miembro que propuso el PP. La mina tenía también el visto bueno del gobierno local (también del PP). Es decir, los datos científicos no importan para el PP cuando hay interés político, a pesar de los claros indicios para sospechar que el interés en la mina es meramente especulativo: el objetivo principal sería estafar a inversores.
  62. En el Mar Menor (Murcia) siguen muriendo peces (2021): Los retiran rápido para que no se huela la muerte, pero no ponen ninguna solución. Haber llevado agua (por el trasvase Tajo-Segura) ha supuesto la conversión a regadío de campos de secano y el vertido de aguas tóxicas al mar. Consentido por el gobierno del PP, despreciando el sector pesquero y el turístico.
  63. El PP no asume su culpa en los altos precios de la electricidad: Aunque el PSOE tampoco parece querer resolver el problema, el PP con las políticas de Aznar-Rajoy está en el núcleo del problema. Es un problema complejo, que tiene varias soluciones simples.
  64. Alianza Verde denuncia los planes del Gobierno de Andalucía (PP) de incluir la caza dentro de la formación reglada de las niñas y niños andaluces: El partido ecologista le acusa de “estar cautivo de la ultraderecha”, mientras se sigue sin querer ver la verdad de la caza.
  65. Murcia: El PP autorizó sin evaluación ambiental un dragado de arena con metales pesados en el Mar Menor. Sabían que había cadmio, plomo y zinc a niveles muy por encima de los aceptables. Al remover la arena los contaminantes se liberan y circulan libremente.
  66. Málaga: La lista de barbaridades ambientales en esta ciudad crece. Esperamos que no siga creciendo, porque 25 barbaridades son muchas.
  67. Congreso nacional del PP de octubre 2021: El gran líder Pablo Casado afirmó que todos los que apoyan que el lobo no sea especie cinegética son comunistas. Demuestra una ignorancia grave, o bien, una influencia del lobby ganadero-cárnico-lácteo. Entre otras lindezas, también arremetió contra los que comen quinoa, porque viene en barco contaminando (suponemos que por criticar el veganismo, una postura ética que no perjudica a nadie). Mucho más ineficiente es traer soja para alimentar ganado, pero eso seguramente no quiere entenderlo (o no puede).
  68. El PP recibe el apoyo de Vargas Llosa en su congreso nacional y al día siguiente sabemos que está implicado en los papeles de Pandora, una trama de fraude en paraísos fiscales.
  69. El congreso aprueba una ley de defensa de los animales, con el voto en contra de PP y Vox (octubre 2021): Si ellos consideran a los animales como objetos, se entiende que no vean el sufrimiento de la tauromaquia o de la caza, por ejemplo.
  70. López Miras (presidente de la Región de Murcia) se atreve a decir: “Nadie nos ha informado de que hay 8.500 hectáreas de regadíos ilegales en el Mar Menor“. Los pozos ilegales han salido en prensa, televisión, documentales e informes, pero él no sabía nada. El gobierno murciano es el encargado de controlar y de dar permisos y no han querido actuar responsablemente. Si toleramos la muerte del mar Menor, una mentira tan despiadada no es para tanto.
  71. El PP quiere seguir cazando lobos en España: Hablan de volver al “consenso”, cuando antes tampoco había consenso. Quieren subvencionar a los ganaderos, cuando habría que multarlos. De las ventajas del lobo no hablan. Todo, al revés.
  72. Murcia: Sancionan a Medio Ambiente por vertidos contaminantes a un cauce natural.
  73. Galicia: El alcalde del PP fomentó la construcción de una guardería y un centro de tercera edad en terrenos contaminados de la mina de Touro.
  74. El PP quiere llevar más agua a Murcia y Almería. Son insaciables y quieren contaminar más aún, pero en esta ocasión el congreso lo ha impedido.
  75. Madrid: Indignación en España por el plan del PP de disparar a las cotorras. El culpable es el humano y no es justo provocar sufrimiento a seres inocentes, cuando hay métodos éticos. La solución más barata y cómoda no es la mejor.
  76. Madrid: El PP se lanza a una batalla para defender unas pistas de esquí sin licencia. Defienden la ocupación de un monte de utilidad pública por parte de la estación de Navacerrada cuya concesión expiró en abril y que Parques Nacionales pretende incorporar al parque de Guadarrama.
  77. Andalucía: Carmen Crespo (consejera del PP) dice: “El 50% menos de flota de arrastre es una ruina“. Pescar menos es una necesidad ecológica y la opción es comer menos pescado (y no comprar a otros países, como ella propone). La pesca de arrastre es tan sumamente destructiva que debería prohibirse totalmente.
  78. Almeida y Ayuso se vuelcan con los toros. Se destinan a actividades taurinas la mayoría de una partida dedicada a becas.
  79. Málaga (2022): El Ayuntamiento quiere construir una planta para quemar 200.000 toneladas de basura cada año. El humo tóxico sería cancerígeno y se evitaría hacer las cosas bien: reducir, compostar y reciclar.
  80. Murcia: El presidente murciano (del PP) lleva años promoviendo la agricultura contaminante y sin poner freno a los pozos ilegales. Pues bien, además, tiene la desfachatez de denunciar a la UE el vertido al Mar Menor de 183 litros por segundo de agua contaminada. Ellos han ocasionado el problema y ahora piden ayuda a la UE y al gobierno central, para que ellos no pierdan los votos inconscientes de un puñado de agricultores insensibles.
  81. La incoherencia del PP: El PP se manifestaba y arremetía contra las macrogranjas hasta que el ministro Garzón también las criticó. Entonces, el PP montó sus bulos, cambió su discurso y llegó a decir una de sus mayores mentiras: que “no existen las macrogranjas”. De vergüenza ajena. Si aún no has vomitado, no leas esto.
  82. Madrid, la región con más ayudas a la tauromaquia: Se gasta un 33% más que Andalucía, por ejemplo, teniendo tres veces menos explotaciones taurinas. Madrid tiene hasta una escuela de tauromaquia financiada con dinero público.
  83. Macrogranjas: El PP quiere defender las macrogranjas, pero no se atreve a ir a sacarse fotos en ellas. Y va a granjas de extensivo para mentir asegurando que las granjas intensivas no contaminan y no maltratan a los animales.
  84. Málaga: PP y Cs impiden que Málaga opte a las ayudas del gobierno para la renaturalización del río Guadalmedina. Su plan es más caro y más cemento. Sus proyectos insostenibles lo pagan los ciudadanos.
  85. Andalucía: Greenpeace el visto bueno del gobierno andaluz (del PP) al polémico hotel de Cabo de Gata: en un Parque Natural. Otro atentado a la naturaleza en Almería, cuando sigue sin resolverse el problema del hotel ilegal de El Algarrobico. Obviamente, la Autorización Ambiental Unificada (AAU) se ha hecho a medida de las empresas interesadas en el proyecto.
  86. Galicia: Feijóo dio su visto bueno a una macroganja que ahora la Justicia frena por ser un peligro para el medio ambiente y la salud. La empresa Coren ya ha tenido otros escándalos anteriores por contaminación. Los jueces afirman que la Xunta vulneró el derecho a la salud y que la ampliación de la explotación “comporta graves riesgos por las emisiones de polvo, partículas, olores y ruidos de la actividad, emisiones de amoniaco y enfermedades zoonóticas transmisibles a los humanos”. Los magistrados advierten de que la Xunta concedió la licencia a pesar de que “la descripción de los aspectos medioambientales que pueden verse afectados por el proyecto y la evaluación de sus efectos carece de rigor, es insuficiente, parcial, incompleta y vaga”.
  87. Málaga construye un puerto para megayates: Los barcos de recreo son muy contaminantes y tienen un alto impacto en los fondos marinos. El destrozo ambiental de los megamillonarios está arrasando nuestro planeta. Para que no se note, al proyecto le han dado un premio pintado de verde.
  88. Andalucía: El PP quiere amnistiar a los agricultores ilegales en el entorno de Doñana y su propuesta tiene el apoyo de Ciudadanos y de Vox. Sorprendentemente, el PSOE se abstuvo, como si le diera igual todo. La reforma provocaría un descrédito brutal ante la comunidad internacional y agrava el riesgo de que España sufra más sanciones internacionales por su desprotección ambiental. Están dispuestos a arriesgar Doñana por un puñado de votos. La sociedad está en contra y los agricultores legales también. La Comisión Europea, la Unesco y el Gobierno de España han pedido que no avance.
  89. Luz verde a seguir destruyendo la costa de Málaga: Marbella y la Junta de Andalucía aceleran los trámites para que no haya tiempo para quejarse. Por supuesto, dicen que todo será muy ecológico. Las dunas de Artola estarán aún más acosadas.
  90. Extremadura: La alcaldesa de El Gordo (del PP) se une al PSOE para criticar la sentencia judicial contra la urbanización ilegal construida en espacios protegidos. La alcaldesa no hay dicho nada de la residencia de ancianos que debería haberse estrenado hace una década.
  91. Málaga proyecta eliminar árboles del monte Gibralfaro para que se vean mejor las murallas del castillo. Proponer algo así demuestra la poca visión de un ayuntamiento sin perspectiva global. Todo para el turismo irreverente, nada para el ciudadano ni para la naturaleza.
  92. Orense: La Diputación en manos del PP tala más de cien árboles solo para llevar turistas a un monasterio. Además, no espera ni tres días para que la justicia aclare si es legal. Ecologistas y expertos en el monumento protestaron sin éxito.
  93. PP y PSOE pactan no prohibir el bisfenol A y los ftalatos en los envases. Son sustancias muy tóxicas (disruptores endocrinos) pero la industria quiere seguir usándolas. Otro punto controvertido de la ley radica en si las empresas deben pagar por los gastos públicos que provocan sus productos.
  94. Andalucía: El gobierno ha anulado la prohibición de futuros proyectos de extracción y almacenamiento de gas en Doñana. Los riesgos son muchos y graves: contaminación, explosiones, incendios, terremotos…
  95. Feijoo acusa al gobierno de forrarse con la subida del precio de la energía. El líder del PP no tiene en cuenta que el dinero de los impuestos va para todos (pensiones, sanidad, educación…) y no dice nada de algunas de las soluciones más importantes.
  96. Murcia: El Gobierno de Murcia pide al Ministerio la retirada de los mapas de zonas inundables. Los tacha de “deficientes” porque han supuesto la paralización de las licencias de obras y actividad. Las inundaciones se pueden prevenir, pero no de esta forma. Cuando vengan las avenidas, ¿asumirá el PP los daños ocasionados por esa enorme irresponsabilidad?
  97. Santander: El “Minizoo” de la ciudad incumple la ley, según informe del propio Ayuntamiento. Los animales están en mal estado: les falta enriquecimiento ambiental y el agua está putrefacta. Los animales se deben llevar a otros lugares. El ayuntamiento lleva años sin resolver el problema.
  98. Murcia: El PP pide declarar persona ‘non grata’ a la alcaldesa de Toledo por pedir el fin del trasvase de agua del Tajo al Segura. Algunos siguen sin entender que el agua no es solo un recurso para repartirse. Los trasvases son atentados ambientales.
  99. El PP insulta con el adjetivo ecofeminista: Es algo sin importancia. Solo demuestra la ignorancia absoluta que tienen del diccionario de la RAE, de feminismo y de ecologismo. Si tuvieran un mínimo de educación ambiental, no dirían tantas sandeces, y se harían ecofeministas (si sus intereses se lo permitieran).
  100. El PP vota en contra de una Proposición no de Ley para la protección de Doñana: Además, propone llevar más agua a los agricultores de Doñana. Apagar el fuego con gasolina. En teoría puede ser buena idea, pero deberíamos empezar por cumplir las leyes, cosa que en el PP no parecen estar acostumbrados.
  101. España aprueba que el ecocidio sea delito internacional a pesar de los votos de PP, Cs y Vox: Cuando se consiga, la Corte Penal Internacional (CPI) podrá juzgar el ecocidio, junto con los delitos actuales. ¿Qué interés tienen esos tres partidos políticos en que el ecocidio no sea juzgado?
  102. El PP fracasa en su intento en el Congreso de recuperar la caza del lobo: Obsesionados con argumentos falsos o acientíficos, su único objetivo es defender el puñado de votos de sus cazadores. Recordemos que tener lobos es muy ventajoso para los ganaderos, incluso aunque ellos no lo acepten.
  103. Eurodiputados españoles se pliegan ante los intereses de la pesca de arrastre: Esta práctica destroza la biodiversidad de nuestros mares. En tierra, no se nos ocurre cuestionar si deforestar o no los parques nacionales. Al PP no le sirve de excusa que casi todos los políticos votaran en contra de defender el fondo del mar, independientemente de su afiliación política e incluso saltándose las recomendaciones de voto de sus grupos en Europa. Esto es una prueba de la influencia de los lobbies de la industria pesquera en España.
  104. Madrid: Ayuso considera que el cambio climático es adoctrinamiento. Lo más grave es que quiere quitar este tema de los libros de educación (al igual que otros asuntos, como la igualdad entre hombres y mujeres).
  105. Andalucía: El PP promete infraestructuras insostenibles. Autopistas entre Marbella y Ronda, entre Málaga y Ronda, entre Ronda y Campillos, entre La Axarquía y el Oeste de la provincia… También prometen la llamada “autovía del agua” desde la Costa del Sol occidental hasta la Axarquía, como si sobrara agua en la Costa del Sol. Y todo para que puedan seguir regando campos de secano (aguacates y mangos). Otros proyectos insostenibles del PP son el trasvase del pantano de Iznájar (para lo mismo), trasvases y presas en los ríos Genal y Guadalhorce, la presa de Gibralmedina en el Campo de Gibraltar para abastecer a la Costa del Sol y, como no, nuevas desaladoras.
  106. Otro del PP que no se entera, en absoluto, de qué va esto de la emergencia climática. El portavoz de Ayuso (Madrid), dijo sobre la intensa ola de calor: “Que en junio haga calor es de lo más natural”. Es como si una mutación cerebral les impidiera a los del PP entender la gravedad del problema que se nos viene encima. Los datos dicen que el incremento de temperaturas en Córdoba y Jaén son muy preocupantes y falta poco para ver refugiados climáticos en esas regiones. En Madrid no falta mucho más.
  107. Rechazada en el Senado una propuesta de Vox para abrir golas del Mar Menor. El PP también votó a favor de hacer lo contrario de lo que dicen los científicos.
  108. PP y Vox también se han quedado solos en el Senado en su propuesta de ampliar el calendario de cierre de las centrales nucleares.
  109. Castilla y León: El PP dijo que mantener el operativo de incendios todo el año era ‘absurdo y un despilfarro‘. En junio de 2022, solo un incendio calcinaba más de 30.000 hectáreas en la Sierra de la Culebra, uno de los bosques más valiosos para especies tan emblemáticas como el lobo. El incendio más grave en España en este siglo. No es un desastre aislado. El año anterior en Ávila se quemaban 22.000 hectáreas.
  110. Murcia: Sigue el despilfarro de agua y el desprecio a las zonas naturales. Se venden cientos de viviendas junto al Mar Menor con una playa artificial en un área suministrada por el Trasvase Tajo-Segura. Es decir, usan el agua del trasvase para lujos absurdos, mientras el río Tajo muere de contaminación y sequía.
  111. Castilla y León: PP y Vox rechazan mejorar el dispositivo contraincendios a pesar de que esa comunidad está teniendo un verano nefasto de incendios forestales.
  112. Ante la ola de calor y los incendios de julio 2022, el consejero de Presidencia de Madrid, Enrique López, criticó al presidente del gobierno: “Decir que el cambio climático mata no es digno de un presidente”. También ha añadido que hay que limpiar los bosques, lo cual viniendo de un militante del PP tal vez signifique construir chalets.
  113. El Consejero de Castilla y León culpa a los ecologistas de los incendios: En una ridícula maniobra para desviar su responsabilidad, aseguró que la falta de mantenimiento de los bosques se debe a los ecologistas, los cuales, no tienen ninguna responsabilidad sobre ello, mientras que el PP lleva gobernando esa comunidad varias décadas.
  114. “El PP rechaza la reclasificación de suelos protegidos, no por su manifiesta ilegalidad, sino por temor a un recurso de los ecologistas”: La Junta desiste en su intención de urbanizar terrenos del PN Sierra de Grazalema en Ubrique. Los espacios incluidos en la Red Natura 2000 deben quedar preservados de su transformación urbanística y deben ser clasificados como Suelo No Urbanizable (SNU) de Especial Protección. Ecologistas en Acción avisan que estarán atentos para recurrirlo ante la Justicia, tal y como hemos hecho exitosamente con planes urbanísticos de otros municipios de la provincia de Cádiz.
  115. El Supremo tumba la demanda de Murcia de más agua del Tajo: El PP no quería las nuevas reglas del trasvase Tajo-Segura recortando el agua que llega a Murcia. Este trasvase ha permitido el abuso de la agricultura y, de ahí, la contaminación del Mar Menor.
  116. Madrid: El PP no frena la crisis climática ni pone remedio a sus problemas. Se niega a crear refugios climáticos para mitigar los efectos de las altas temperaturas. Barcelona está creando estos espacios desde 2019 y otras ciudades también se han sumado a esta medida que salva vidas.
  117. El PP critica (al menos en Madrid) la ley para ahorrar energía y, además, anuncia que la va a incumplir. Obviamente, si entendieran bien el problema criticarían la ley por ser insuficiente (justo lo contrario).
  118. Murcia: El ministerio se queja de que la administración murciana no cumple la Ley para la Recuperación del Mar Menor. El PP no agiliza los trámites y parece no estar interesado en que el Mar Menor sobreviva.
  119. N-ésimo despropósito en el Mar Menor: Polémico macrobotellón de cientos de barcos, contaminando y destrozando el fondo marino, con la participación de miembros del PP. Incluso cuando esos barcos fondean en días distintos, el destrozo del fondo marino es el mismo, por lo que hay que restringir los barcos (además de la agricultura, que es lo más impactante, especialmente la que usa agua del trasvase Tajo-Segura).
  120. Con el voto en contra del PP, Sueca prohíbe la celebración de actos taurinos: El alcalde de la localidad valenciana reivindica que “la sociedad evoluciona”. Este es solo un detalle de las cientos de votaciones en las que el PP se pone en contra del respeto animal.
  121. Playas sucias en Málaga: El agua presenta constantemente natas y espumas, tal vez porque la depuradora no depura adecuadamente. Además, reiteradamente se han cerrado playas por contaminación con aguas fecales (Escherichia coli).
  122. Feijóo ataca a las renovables contradiciendo los datos reales: Dice que hay “cientos de noches” sin producción de “energía renovable”. El PP insiste en su defensa de las centrales nucleares y térmicas, y acusa ahora a las renovables de no funcionar durante todo el día. El líder del PP ignora que hay centrales solares que funcionan de noche porque guardan el calor del sol.
  123. La Junta de Castilla y León va a autorizar una incineradora de residuos tóxicos en la ‘España vaciada’: El PP ha encontrado utilidad a la mal llamada ‘España vaciada’, pero no vale cualquier excusa para hacer negocio. En otros pueblos están poniendo macrogranjas, parques de renovables arrancando olivos y viñas
  124. El PP niega la ciencia ambiental otra vez, y niega que la causa principal de la contaminación del mar Menor sea la agricultura intensiva y de regadío. A pesar de esa estupidez, este partido no ha tenido valor para votar en contra de que el mar Menor sea el primer ecosistema de Europa con derechos propios.
  125. Feijóo se queja de que España no defiende el vino, y un tuitero le contesta que lo que más amenaza al vino es el cambio climático, y que su partido está haciendo y defendiendo todo lo contrario que habría que hacer.
  126. Feijóo contrario a prohibir la pesca de arrastre: Dice que encarecerá la cesta de la compra. Y tiene razón: encarecerá productos que ya son caros (merluza de pincho, rape, gallo, cigalas, gambas blancas…) y, además, no dice que son animales que se encarecerán aún más cuando los problemas de la sobrepesca ya no tengan solución. La pesca de arrastre produce un impacto ambiental brutal.
  127. Andalucía: El presidente andaluz pide al Gobierno de España mil millones de euros para, según dice, combatir la sequía. Aquí es preciso hacer dos consideraciones. Uno, si realmente cree que va a combatir la sequía con su plan de aumentar los regadíos legales. Absurdo. Y dos, si necesita dinero, ¿por qué renunciar a 900 millones en impuestos propios? ¿Quiere combatir la sequía o solo beneficiar a sus amigos?
  128. Madrid: La presidenta de la comunidad tiene un lío tremendo con el cambio climático. No se atreve a negarlo, pero hace todo lo posible por ignorarlo y se atreve a decir que en la “Tierra siempre ha habido cambio climático” y lo asocia al comunismo. Es decir, el 100% de los científicos son comunistas, según ella.
  129. Feijóo quiere eliminar los coches de más de diez años: El líder del PP demuestra claramente estar al servicio de la industria automovilística. Y encima pretende venderlo como una medida ecologista. Le ha salido mal, porque ha recibido críticas de todos los sectores, incluyendo sus socios de ultraderecha (por supuesto, la industria automovilística no lo ha criticado). Lo que hay que hacer es dejar de vender coches contaminantes nuevos (incluyendo los eléctricos), pero eso no da apoyos de la industria de coches…
  130. Galicia (enero 2023): Se celebran 7 campeonatos de caza del zorro con la temporada ya terminada. Se han recogido más de 75.000 firmas contra esto, gracias a la Fundación Franz Weber. Nos repugna ver fotos como la tuiteamos.
  131. El PP exige eliminar el impuesto al plástico y ampliar la bonificación del combustible. Sencillamente demencial. Si ya la Ley de Residuos del PSOE se puede calificar de desastrosa, lo que propone el PP es caminar más deprisa en la dirección incorrecta.
  132. Andalucía (febrero 2023): El presidente andaluz cae en el típico mantra fake de decir que el agua de los ríos se tira al mar. Aquí su tuit y nuestra respuesta con una lectura recomendada para él y para todos.
  133. El PP andaluz destaca el compromiso del Gobierno andaluz con la tauromaquia. Subió la partida de los toros un 15% y se la bajó un 44% a la investigación científica y un 15% al apoyo de las familias. También creó una ayuda de cuatro millones de euros para los ganaderos de toro bravo.
  134. Murcia: El presidente de Murcia quiere meter miedo a la población con el tema del agua. Pero no es la guerra del agua, es la guerra del relato. Usaron un lema estúpido, y tuvo éxito: “Agua para todos”. Y ahora quieren relanzar el tema. El PP miente, como con los aeropuertos, que ahora vemos que no tienen todas las ventajas que prometieron. Es posible que quieran resucitar el absurdo trasvase del Ebro, pero será solo para crear división, controversia y confusión.
  135. Madrid: Los vecinos de Madrid ‘apadrinan’ los árboles que Ayuso talará. Acabar con 200 árboles por el Metro es un error garrafal intolerable. Solo van a trasplantar los más pequeños, los que menos aire limpian, los que menos sombra dan, los que menos oxígeno nos regalan.
  136. Galicia: ENCE continuará contaminando la ría de Pontevedra (por culpa de un tal M. Rajoy). El presidente de la Asociación pola Defensa da Ría de Pontevedra, Antón Masa dice que «el Tribunal Supremo ha cedido a las presiones de ENCE» y que es «una puñalada al futuro de la comarca». Varios directivos de ENCE fueron condenados por delito ecológico. ¿Es seguro comer mariscos de la zona?
  137. Según Feijóo, hay que pescar merluzas para que no muerdan a la gente en las playas. Aunque te sorprenda, esa es su opinión y prometió decirlo en Bruselas. El Sr. Feijoo parece querer adelantar a Rajoy en estupideces sin sentido. Tal vez, ya lo ha conseguido.
  138. Andalucía: Tres ex directores de Doñana rechazan la ampliación del cultivo de fresas. Avisan del peligro que supone legalizar pozos y cultivos que ahora son ilegales. Y otro peligro: la reapertura de la mina de Aznalcóllar.
  139. Andalucía: El Gobierno central clausura 220 pozos ilegales en Doñana en esta legislatura, pero muchas fincas se siguen regando abriendo nuevos pozos ilegales debido a que el PP propone reiteradamente legalizar regadíos que son ilegales.
  140. Andalucía: La demarcación del Tinto, Odiel y Piedras es de los pocos puntos de Europa en los que se va a duplicar el regadío sin haber agua. El PP quiere hacer costosos embalses y trasvases en una zona seca y contaminada. Sería invertir en un proyecto imposible que, además, significaría la muerte de Doñana.
  141. Feijóo propone potenciar la construcción para abaratar las viviendas (abril 2023). Esa política ya se llevó a cabo hace años en España y no funciona. Produjo daños sociales y ambientales, en lo que acabó llamándose Españistán con la crisis de la burbuja inmobiliaria.
  142. Ayuso y la candidata del PP a la alcaldía de Rivas prometen cerrar el carril bici de la localidad. Sorprende que les moleste tanto una infraestructura que fomenta el transporte del futuro.
  143. El PP asegura que las fuentes públicas “atraen a indigentes“. Para el neoliberalismo, lo que no es negocio es molesto. No es un lapsus. En el ADN del partido está el facilitar el negocio, sin importar si genera plástico o destruye Doñana o el Mar Menor. Quitar fuentes y bancos de las ciudades, facilita el negocio de bares y supermercados, pero estamos renunciando a que lo más esencial de la vida sea gratis, como debe ser. Ahí no acaba la criminalización de la pobreza que hace el PP: el Ayuntamiento de Zaragoza (entre otros) multará con hasta 1.500 euros a quien rebusque en la basura. Luego, defienden el cristianismo sin tener ni idea de lo que Jesús decía de la pobreza.
  144. El PP no dice la verdad sobre Doñana (abril 2023). Bruselas cree que el plan puede “degradar” el Parque Nacional y dice que las medidas tomadas por la Junta “no son suficientes” y que van “en sentido contrario” a sus directrices”. El PP tiene que mentir, para que su discurso tenga sentido para sus votantes.
  145. Castilla-La Mancha. El líder del PP manchego quiere regularizar los pozos ilegales. Paco Núñez dice que quiere beneficiar a los agricultores. Las Tablas de Daimiel se están secando, como Doñana, por el abuso de los agricultores. De hidrología o ecología no habla, porque no tiene ni idea (analfabetismo ambiental).
  146. Andalucía. Moreno Bonilla se inventa un artículo y un número de folios de la proposición de Ley que pone en riesgo el futuro de Doñana. Un fallo lo tiene cualquiera, pero en el vídeo se ve claramente la prepotencia del presidente de Andalucía, encarándose con una joven periodista, preguntándole por un artículo de la ley que no existe. El dirigente le reprochaba a la periodista no haber leído la ley cuando precisamente es él quién no se la ha leído y actúa como si entendiera de todo. Estamos, muy posiblemente, ante un acto machista, dado que seguramente el Sr. Moreno no hubiera actuado así ante un periodista varón. El vídeo sería “gracioso” si no fuera porque es muy importante el tema.
  147. Manipulación informativa en la TV pública de Andalucía. La Junta Electoral saca los colores a Moreno Bonilla y le apercibe por las mentiras de Canal Sur sobre Doñana. La situación de Doñana y lo que habría hacer con los regadíos ilegales no es solo una cuestión política, sino científica. Los profesionales de Canal Sur han protestado por la manipulación que el gobierno del PP les obliga a hacer.
  148. El PP de Málaga pinta de verde las medianas, de cara a las elecciones. En vez de plantar árboles o dejar plantas ruderales, el alcalde prefiere la pintura. Eso sí, de color verde clorofila, aunque hablar del Bosque Urbano le produzca ardor de estómago.
  149. El PP europeo la rechaza la ley de biodiversidad, mientras todos los ministros de la UE dan su visto bueno (junio 2023).
  150. Elimina las consejerías de Medioambiente y de Igualdad el nuevo gobierno de Baleares (PP y Vox).
  151. El Partido Popular Europeo vota en contra de la Ley de Restauración de la Naturaleza. La ley salió gracias a los votos de otros grupos políticos. Es una ley polémica porque el objetivo es rehabilitar al menos el 20% de los ecosistemas degradados de Europa hasta el año 2030. Para algunos, restaurar ecosistemas es una mala opción, mientras que lo ideal es degradarlos aún más…
  152. El PP quiere que vuelva en Valencia el maltrato animal del “bou embolat”. Afirman explícitamente el “respeto del PP por las tradiciones taurinas”.
  153. Rotundo apoyo del PP al mundo de la caza (sin considerar el terrible daño a la biodiversidad y al medioambiente). El Partido Popular y Vox han firmado el ‘Compromiso Político con la Actividad Cinegética 2023/27‘, propuesto por la Real Federación Española de Caza y apoyado por la Oficina Nacional de la Caza.
  154. Rajoy dice que “la ley de bienestar animal y los transexuales” son “temas que a nadie le importa” (y la crisis climática, tampoco, por supuesto…). Obviamente, la frase es falsa. La duda es si es cierta entre todos los votantes del PP.
  155. PP y Vox avalan crear un ‘observatorio de violencia animalista’ contra cazadores mientras borran la machista de sus pactos. Niegan o minimizan la violencia contra las mujeres y se inventan la “violencia” contra los cazadores, mientras que no se dan cuenta que la caza es un acto inherentemente violento. Y si es por placer, es, además, inherentemente sin ética.
  156. El PP extremeño asume el discurso de Vox y anuncia que la protección del medio ambiente en Extremadura “dejará de ser un lastre”. María Guardiola fue esa mujer que pacto con Vox una semana después de criminalizar rotúndamente a ese partido y afirmar que jamás pactaría con ellos por racistas, xenófobos, machistas y no sé cuantas cosas más.
  157. El PP propone preservar la tauromaquia como una expresión cultural de todos los españoles. Solo buscan excusas para crear chiringuitos taurinos y seguir dedicando dinero público a una actividad que avergüenza a la mayoría de los españoles.
  158. El PP de Extremadura elimina la consejería de Igualdad. Alguna vez nos han espetado con retintín, que hablamos de cosas alejadas del medioambiente, pero no. La economía, el bienestar animal, o la igualdad son temas íntimamente relacionadas con el ecologismo. Se ha acuñado el término ecofeminismo, que proponemos que sustituya tanto al de ecologismo como al de feminismo, porque pensamos que no se puede defender uno y marginar el otro.
  159. PP y Vox intentan revivir a la tauromaquia regándola con dinero público (julio 2023). ¿Cómo se explica que baje el número de espectáculos taurinos y suba el de matadores? A pesar de las argucias legales utilizadas, ya no se celebran toros en Asturias, Catalunya Canarias y Ceuta. La mayor caída ha sido en la provincia de Málaga: en 2011 era la tercera provincia con más corridas de toros (25), pero en 2022 se ha quedado en 8.
  160. Murcia. PP y Vox se alían en Murcia para tumbar la prohibición de construir en el Mar Menor. Su política de “progreso” es más ladrillazo. Es decir, no han aprendido nada de las crisis anteriores y, por supuesto, nada de medioambiente y respeto al ser humano y a las demás especies.
  161. Andalucía. Desastrosa gestión tras un grave incendio forestal. Un año después del incendio de la Sierra de Mijas, se sabe que fue provocado, pero no hay culpables. Las tareas de restauración se centran en sacar dinero, por ejemplo con las 30.000 toneladas de madera por valor de 270.000 euros, cuando todos los expertos aconsejan dejar la madera quemada porque ayuda a abonar la tierra del monte. Además, el PP quiere un plan de caza que aumente las poblaciones de especies cinegéticas. La naturaleza no vale nada para ellos, si no pueden sacar dinero, independientemente de los daños que producen los cazadores.
  162. Castilla-La Mancha. PP y Vox intentan compensar el desinterés de la sociedad por la tauromaquia impulsando la participación de niños y niñas, iniciativas que contradicen las recomendaciones del Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas.
  163. PP en Castellón quiere abrir una escuela de ‘parany’, un método de caza prohibido. Es como proponer una escuela para “robar bancos” con la diferencia de que los bancos hacen más daño que los pajarillos. El PP también plantea crear una “cátedra científica” para fomentar ese método de caza, que es ilegal.
  164. PP y Vox comienzan a desmantelar carriles bici en Elche (Alicante).
  165. Desaparecen carriles bici en Logroño (La Rioja).
  166. Valladolid, Palma y Gijón también sufren recortes en sus carriles bici.
  167. La Guardia Civil denuncia a un edil del PP en un pueblo de A Coruña que regaba su finca de eucaliptos pese a la sequía.
  168. La Rioja pide excluir al lobo del listado de especies protegidas. Otro ataque del PP contra la biodiversidad y también contra la ganadería, pues el PP desconoce todos los efectos positivos de los depredadores como el lobo.
  169. La Unesco exige “cerrar urgentemente” los pozos ilegales en Doñana y critica el plan de legalización. El plan de la Junta de Andalucía (del PP) de legalizar los robos de agua es tan aberrante que asombra a la comunidad internacional. Cuando no haya agua ni para Doñana ni para los agricultores legales, será tarde para lamentos y para cambiar el voto.
  170. Menorca. El PP autorizó un imponente parque acuático en una zona protegida. Se hizo con informes en contra y ahora la Justicia reconoce que no puede ser considerado de interés general, truco que pretenden emplear para que no se devuelva la zona a su estado anterior.
  171. Andalucía. El gobierno autonómico (PP) facilita el embovedado del Guadalmedina a su paso por Málaga, como quiere el alcalde (PP). Embovedar un río, aunque sea parcialmente, es despreciar su potencial. Compara las dos propuestas que hay hechas para este río.
  172. Madrid. Isabel Díaz Ayuso está convencida de que los libros de texto tienen material sectario, saberes ideológicos o ingeniería social. Lo más grave es que lo diga una persona negacionista del cambio climático y también de los efectos negativos de la contaminación atmosférica (cfr. unos puntos más arriba). La sospecha es evidente. ¿Será ella la que realmente quiere meter su material sectario en los libros? Lo tiene complicado, aunque nada es imposible.
  173. Galicia. La Xunta autoriza la caza “sin límite” de jabalís en 248 ayuntamientos de Galicia, durante cinco meses. Hasta el fin de la temporada de caza, no habrá control sobre los cazadores. Se basa en concepciones erróneas y en una falta de sensibilidad hacia el medioambiente y hacia los animales. Por ejemplo, dicen que quieren evitar accidentes, pero los accidentes por animales se dan más en temporada de caza, cuando los animales huyen. Lo más sensato es prohibir la caza en todos los territorios, de todas las especies, dado que la ciencia aporta otros mecanismos para controlar las poblaciones, sin hiciese falta.
  174. Andalucía. Nueva mortandad de peces en el estero Domingo Rubio. Hace menos de un año, perecieron 200 toneladas de peces. Los vertidos llegan desde las fincas que lo rodean y la Junta de Andalucía, responsable del Espacio Natural Protegido, no hace nada.
  175. Extremadura. El gobierno regional autoriza la caza en el Parque Nacional de Monfragüe, algo que va en contra del propio Plan Rector de Uso y Gestión, por ser una actividad incompatible.
  176. Menorca. Cesan a la alto cargo del PP que se saltó la ley para celebrar el cumpleaños de su hija en un recinto protegido.
  177. Alberto Núñez Feijóo llama dictadores a los ecologistas, en su discurso de intento de investidura: «No voy a perder ni un segundo en discutir sobre el cambio climático […] Transición ecológica: sí. Dictadura activista: en ningún caso». Es una forma cutre de decir, que no niega la evidencia científica, pero que va a hacer lo que le dicten las grandes corporaciones energéticas.
  178. Málaga. El Ayuntamiento pide nada menos que un año de moratoria para instalar su zona de bajas emisiones. Si la salud o el medioambiente les importara, la ZBE estaría aprobada hace años.
  179. Badalona se suma a los municipios gobernados por PP (con o sin Vox) que quieren eliminar carriles bici.
  180. Pamplona frena un proyecto de carril bici y pierde 4,7 millones de los fondos europeos.
  181. El Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón (en manos del PP de Madrid) no protege los árboles de Montegancedo. Miles de firmas se van sumando para pedir que se proteja este bosque de las promotoras y de los políticos sin escrúpulos. El proyecto amenaza especies protegidas.
  182. Elche. PP y Vox suspenden las licencias de obra para proyectos fotovoltaicos. No se trata de que quieran hacer nuevas evaluaciones de impacto ambiental o que quieran que las renovables se expandan cumpliendo las condiciones básicas de ética y sostenibilidad, sino que todo apunta a que quieren una nueva ordenación urbanística. Es decir, quieren construir para lucrarse a costa de la destrucción. Esperemos que sea otra cosa…
  183. Murcia: un nuevo embalse sin autorización en el Parque Regional de Carrascoy. Intereses agrícolas y urbanísticos amenazan con degradar un área de gran valor. Esto se suma a la lista de desastres ambientales de la Región de Murcia (aquí un resumen).
  184. El Partido Popular sigue empeñado en desproteger al lobo. Basa su posición en bulos y datos falsos. Uno de los más graves errores es vincular la presencia de lobos con la desaparición de la ganadería. La realidad es que el lobo beneficia a la ganadería y, por otra parte, los ganaderos deben ser responsables con su ganado y no dejarlo desprotegido, lo cual no implica aumentar los costes. Los ataques de lobos al ganado son muy pocos y, menos aún, si se quitan los ataques de perros asilvestrados y los fraudes por parte de algunos ganaderos.
  185. Valladolid quita carriles bus y carriles bici, aprobado por PP y Vox y criticado por toda la oposición y también por todos los informes técnicos.
  186. PP y Vox recortan los presupuestos destinados a Medio Ambiente donde gobiernan. No solo suprimen carriles bici y ZBE. También eliminan consejerías de Medio Ambiente, o reducen sus presupuestos. Colectivos sociales denuncian que se están fomentando intereses privados por encima de lo público, y dedicando dinero de todos para fomentar caza y toros.
  187. El Ayuntamiento de Valdemorillo desafía al Defensor del Pueblo y persiste en no facilitar información ambiental. Diversos colectivos muestran su preocupación por el desprecio a la legalidad de PP y Vox.
  188. Andalucía. Una sociedad de cazadores asume por primera vez la custodia de los montes públicos de un parque natural. El espacio gaditano de La Breña está en manos de personas sin formación y con ganas de matar animales, todo tras un acuerdo con los ayuntamientos de Barbate y Vejer con el impulso del Gobierno andaluz.
  189. Galicia. El PP aprueba nuevas centrales eólicas sin consideraciones humanas ni ambientales.
  190. Madrid. Numerosas organizaciones denuncian los graves retrocesos y la falta de avances en movilidad sostenible en Madrid.
  191. Madrid. Oposición radical de los ciudadanos a las talas de arbolado asociadas a la construcción de la línea 11 de metro (véase punto anterior) y a las irregularidades en el proyecto.
  192. Málaga. Una nueva depuradora destrozará la zona de Vega Mestanza y habrá que talar 20.000 árboles cítricos. Los vecinos piden que se coloque en otro lugar.
  193. El gobierno de La Rioja miente conscientemente sobre la situación del lobo. El PP exagera las poblaciones y los daños para justificar cazar. La caza no será ética independientemente de esos datos que, además, son mentira.
  194. Málaga. El PP insiste un año más en llenar de luces el Jardín Botánico-Histórico de La Concepción.
  195. Málaga. La mayoría del PP impone su criterio contra el medioambiente y el estilo de vida de la ciudad al aprobar el plan del rascacielos del Puerto, un edificio insostenible y en una zona de alto riesgo ante la crisis climática que el PP niega cada día con sus actos.
  196. Aragón. Ángel Samper, consejero de Agricultura del Gobierno de Aragón dice, literalmente, que “allí donde hay un lince, los ganaderos tienen un problema grande“. ¿Ignorancia o mala fe? Está claro.
  197. Madrid. El gobierno regional (PP) ha negociado llevar a Madrid un premio de Fórmula 1. Estos deportes son terriblemente perjudiciales para el 99,99% de la población mundial. Aquí unas cuantas razones para abolir todo tipo de deportes criminales.
  198. Madrid del PP, ciudad arboricida. No lo dicen los ecologistas, sino decenas de profesionales del urbanismo a propósito de una de las talas que más oposición vecinal ha recibido, la de Madrid Río.
  199. Málaga. El ayuntamiento expropia unos terrenos a precio de oro. Pasará de zona verde a centro comercial. Otro ejemplo de cómo se privatiza dinero público, pisoteando el medioambiente en el camino.
  200. Logroño. El alcalde del PP destruye la rotonda holandesa de Murrieta, un nuevo ataque a la movilidad sostenible y a un proyecto NextGen ya finalizado sobre el que hay una cláusula de no reversión de 5 años.
  201. Andalucía. Doñana se ha convertida en la primera reserva natural en ser excluida de la lista verde del mayor organismo ambiental del mundo (la UICN). HA SIDO POR LA MALA GESTIÓN (no por la sequía). La Junta de Andalucía (del PP) dice que no saben nada.
  202. Valencia. La Diputación aumentará un 30% el presupuesto para los toros. Pensemos que estamos en la comunidad española que más dinero PÚBLICO dedica a la tauromaquia y, por otra parte, el despropósito de las diputaciones.
  203. Galicia (2024). La Xunta del PP usa fondos Next Generation (europeos) para financiar un campeonato de caza.
  204. Galicia. La Xunta ocultó la información del vertido de microplásticos durante días a instituciones y al sector pesquero. Se trata de un vertido de extraordinaria gravedad.
  205. Madrid. El ayuntamiento tala 28 árboles de la Plaza de Santa Ana para beneficiar a un parking privatizado del que las arcas públicas no ganarán nada.
  206. Huelva. La Junta propone a autorizar más vertidos contaminantes a la Cuenca del Odiel.
  207. Málaga. El ayuntamiento sigue ampliando carriles para coches cuando ya es sabido que eso no reduce la congestión sino que aumenta los vehículos y todo se vuelve a congestionar. La solución ya se ha probado en multitud de ciudades y es reducir la libertad de los vehículos privados.
  208. Galicia. La Xunta rectifica un mes después del vertido de pellets de plástico y eleva a 2 el nivel de alerta para recibir apoyo del Gobierno central. ¿Por qué le ha costado tanto? ¿Qué ganan en el PP haciendo daño a la naturaleza?
  209. Valencia. La política de movilidad del PP y de Vox en capital verde europea aumenta el tráfico en el centro hasta un 48%.
  210. Extremadura. Luz verde a la caza con perros en Monfragüe, en fincas públicas y posiblemente también privadas. PP y Vox dejan la puerta abierta a que también se permitan monterías con perros sueltos en el Parque Nacional.
  211. Andalucía. La Junta organiza un programa formativo sobre el cultivo de mango y aguacate en plena crisis por la sequía. El PP sigue sin entender que el agua es un bien escaso. Para un kilo de estos productos subtropicales son necesarios alrededor de 2.000 litros de agua mientras que para el tomate basta con 200. En diversas zonas de Andalucía, como en la Axarquía malagueña, se están produciendo cortes de agua por culpa de esos cultivos (legales e ilegales).
  212. Andalucía. El Constitucional tumba la ley andaluza que permite construir casas en suelo rústico, como quería el PP. En otro artículo de la ley, el PP equiparaba la consideración de una mina con la de un cultivo.
  213. Andalucía. Denuncian un “río de sangre” en Benaoján (Málaga), por culpa del matadero. El alcalde del PP, Guillermo Becerra, dice que no contamina. La ignorancia e insensibilidad del PP se supera cada día.
  214. Madrid. El gobierno local estudia construir una nueva carretera que afectaría al Parque Regional del Curso Medio del río Guadarrama y se superpondría a varias vías pecuarias. Cualquier cosa que potencie el vehículo privado, no es una buena medida.
  215. Madrid. El alcalde organiza una mascletá pirotécnica en la zona natural del río, con la oposición de ecologistas, animalistas y el resto de partidos del consistorio. Los problemas de los fuegos artificiales son poco conocidos por el PP.
  216. Andalucía. El pacto de Doñana se tambalea tras ‘colar’ el Gobierno andaluz una reforma de la ley forestal en un macrodecreto.
  217. El PP hace frente común con Vox en favor de la energía nuclear y contra el cierre de las centrales.
  218. Málaga. Las promotoras ponen sus ojos en el único gran proyecto por encima de la ronda este. Política de ladrillazo y pelotazo ocupando más y más territorios naturales.
  219. Extremadura autoriza la caza del meloncillo. Es un animal que ha estado protegido en España desde tiempos franquistas.
  220. Con el voto en contra de PP y Vox, España suprimirá los vuelos con alternativa en tren de dos horas y media sin conexión internacional. Si de verdad queremos mitigar la crisis climática deberíamos quintuplicar los precios de viajar en avión y ampliar esta medida a las 4 horas. Incluir la ruta Madrid-Barcelona (que aún no está claro) será clave para conseguir una reducción significativa de las emisiones derivadas de la aviación.
  221. Madrid. Operación Chamartín, un libro recoge el atropello que supone este plan urbanístico. Otro caso más de usar recursos públicos para intereses privados, sin atender a la ciudadanía ni a la sostenibilidad.
  222. Málaga. Otro caso más, igual que el anterior. Este aún se puede evitar. Los vecinos de Málaga se oponen a la construcción de 285 casas en Pinares de San Antón. Esta “aberración” ya tiene luz verde del Ayuntamiento del PP. Los vecinos quieren zonas verdes y casas para los jóvenes del barrio, no chalets de lujo.
  223. Madrid. El Partido Popular pretende recalificar un espacio natural protegido para seguir ampliando el vertedero de Pinto.
  224. El PP reformula su viejo proyecto de trasvases para hacer frente a la sequía. En el PP siguen sin entender el ciclo del agua y sin querer solucionar el problema de la crisis hídrica a la que se enfrenta España.
  225. Madrid. La ‘ciudad de los ancianos’ reclasificará un paraje protegido para construir un gran geriátrico, una plaza de toros y 220 nuevas viviendas en el municipio de Guadarrama, gobiernado por PP y Vox.
  226. Avanza la propuesta del PP contra el lobo, basada en «bulos y mentiras» (según WWF).
  227. Pozuelo de Alarcón talará parte de un encinar centenario para construir 1.050 pisos de lujo. Lo de Montegancedo es otro atentado ambiental.
  228. Andalucía. La Junta pretende volver a los tiempos de las campañas de extinción de “alimañas”, un atentado histórico contra la biodiversidad. Quiere autorizar la caza y captura de zorros, meloncillos, tejones, ginetas y garduñas.
  229. Madrid. Después de lanzar petardos en el río hace unos meses, el PP propone iluminar el Manzanares, sin tener en cuenta los daños de la contaminación lumínica en fauna y flora.
  230. El PP desafía a Cultura y utilizará el Senado para crear un nuevo premio de tauromaquia.
  231. Murcia. PP y Vox aprueban un pacto de impulso a la caza con extraescolares para los niños.
  232. Baleares. Amnistía urbanística y más ladrillo. Un decreto modifica más de 50 leyes que, según los ecologistas, provocará “consecuencias graves para la protección de los recursos naturales y del suelo”.
  233. La candidata del PP de La Rioja a las europeas metiendo miedo con bulos sobre el lobo: “Hay dos pueblos de Cantabria sitiados por el lobo, los niños no pueden salir a la calle”.
  234. PP y Vox, los partidos peor situados con respecto a su compromiso con los animales. AnimaNaturalis ha hecho una tabla fácil de entender de cara a las elecciones europeas. También están muy mal situados Junts (extrema derecha catalana) y CEUS (coalición del PNV y otros).
  235. Valencia. La ley de ordenación de la costa de PP y Vox condena a muerte el Pativel y merma la protección del territorio valenciano. La nueva norma rebajará de 1.000 metros a 500 la protección del litoral y permitirá la construcción de hoteles a 200 metros de la línea de mar, zona de alto riesgo por la crisis climática.
  236. Mijas (Málaga). El municipio malagueño de Mijas modifica su PGOU para colar otro campo de golf, declarado de interés estratégico por la Junta de Andalucía. También contará con 350 apartamentos turísticos y un hotel de lujo. Andalucía recalifica otras 100 hectáreas de suelo no urbanizable para superar los 60 campos de golf en la Costa del Sol. La crisis hídrica no existe (para el PP).
  237. Andalucía. Ante la ambigüedad de la Junta, más de 80 organizaciones rechazan el vertido tóxico de la minera Los frailes al Guadalquivir. Esta contaminación directa en el río es intolerable.
  238. Canarias. El PP arrincona el plan climático del gobierno anterior. No habrá por ahora renovables para los más vulnerables ni una transición justa.
  239. Málaga. Vecinos de Guadalmar plantean una campaña contra la “tala indiscriminada” de árboles por las obras de la Academia del Málaga. “Nos quedamos sin árboles, ni grandes ni pequeños”, denuncian. Lo expusimos por aquí hace años… El PP en Málaga sigue aumentando sus arboricidios.
  240. Almería. El CSIC denuncia la muerte de gacelas en peligro de extinción por un festival que la alcaldesa del PP no quiso reubicar. Los conciertos se celebraron junto a una reserva pese a que los científicos pidieron su traslado por el estrés que provocan en los animales.
  241. Málaga/Cádiz. El Ayuntamiento de Málaga ignora las recurrentes manifestaciones contra su gestión. Una de las más grandes tuvo lugar el 29 de junio de 2024. El objetivo central fue conseguir una ciudad habitable y poner coto al turismo masivo en general y a los pisos turísticos en particular, así como a todo lo que eleva en exceso el precio de la vivienda. También hubo reivindicaciones para conseguir una ciudad más sostenible, con su bosque urbano y con más respeto a la naturaleza. Aquí puedes ver algunas fotos. El mismo día hubo otra manifestación similar en Cádiz, y ha habido otras en multitud de ciudades.
  242. Comunidad Valenciana. Gandía lucha contra la ley de costas de la Generalitat para preservar l’Auir, el único tramo virgen que tienen y un espacio de alto valor natural. La nueva normativa del PP permitirá desproteger el suelo para urbanizar.
  243. Madrid. El colmo es presumir de apostar por la construcción masiva, sin ver los graves perjuicios que conlleva.
  244. La Comunidad Valenciana reduce de 500 a 100 metros la posibilidad de construir hoteles en primera línea de playa. Esta modificación legal se ha colado en el llamado Plan Simplifica, concebido para reducir burocracia para abrir de empresas.
  245. Sevilla. Ecologistas en Acción denuncia la tala de 600 árboles (sanos, adultos y de buen porte) por las obras de la línea 3 del metro.
  246. Castilla y León. Se abre la puerta al lavado verde de la ganadería industrial usando biogás, la nueva apuesta del capitalismo verde. Ya hay casi 40 proyectos de biogás y biometano, muchas cerca de macrogranjas y con fuerte rechazo social. Convertir los residuos orgánicos en energía puede ser una buena idea (si cumple ciertos requisitos).
  247. Madrid. El alcalde de Arganda del Rey (PP) se niega a cumplir la ley: “No vamos a implantar una zona de bajas emisiones”.
  248. Andalucía. La Junta aprueba la autorización ambiental para la apertura de la mina de Aznalcóllar (Sevilla). Los vertidos contaminarán el río Guadalquivir.
  249. Málaga. El PP de Málaga mantiene las carrozas de caballos, al menos 10 años más. Dicen que quieren acabar con esto, pero no tienen ninguna prisa en hacerlo a pesar de sus sorprendentes declaraciones: «No se pueden imaginar las quejas de turistas que llegan a diario al Ayuntamiento sobre las condiciones de los coches de caballos». Es urgente acabar con el maltrato animal y, en particular, con la hípica.
  250. Madrid. El PP cambia la ley que protege los árboles: podrán ser talados a cambio de dinero y no de replantaciones. Lo hace en mitad del verano, cambiando la Ley de Protección y Fomento del arbolado urbano.
  251. España. PP y PSOE están de acuerdo en fomentar el greenwashing para los viajes en avión. El congreso da luz verde a la promoción de combustibles pseudo-sostenibles para la aviación. Ignoran que es imposible que la aviación sea “sostenible” (hoy por hoy).
  252. Galicia. La empresa Altri, avalada por el PP, se llevará 46 millones de litros diarios de agua y contaminará varios ríos. Dinero para unos pocos, destrucción para decenas de generaciones. No hay tejidos sostenibles si no se produce ecológicamente. Es la sed insaciable de la fast fashion.
  253. Andalucía. La Junta ha autorizado un vertido minero al estuario del Guadalquivir sin garantías de que no va a contaminarlo gravemente. La mina de Aznalcóllar avalada por el PP, ignorando aspectos científicos claves.
  254. Madrid. El PP insiste en destrozar la naturaleza, hasta que un juez lo impide. Un juez suspende por motivos ecológicos las obras de una urbanización de lujo en Pozuelo de Alarcón.
  255. Madrid. Con prisas y en pleno verano, así quiere mutilar la Comunidad de Madrid su ley de protección animal. Incluida en una ‘ley ómnibus’, tramitada por la vía de urgencia y en pleno mes de julio. Algo similar también se hizo en La Rioja. Otra vez, los más perjudicados son los perros de caza, tratados como perros de segunda clase y, por ejemplo, podrán cortarles las orejas y el rabo. Pero la lista de retrocesos es larga, para contentar a los cazadores.
  256. Tomelloso (Ciudad Real). El ayuntamiento patrocina un ‘Burger Fest’ con dinero público. Ecologistas en Acción pide a este consistorio gobernado por el PP que no incentive el consumo de carne. ¿Y si se hace un ‘Vegan Burger Fest’?
  257. Madrid. El PP de Pozuelo de Alarcón multa con solo 263.000 euros a la inmobiliaria que taló 214 árboles, algunos de ellos centenarios. El PP pone de oferta aniquilar la naturaleza y le ofrece a la empresa varios descuentos extra.
  258. Andalucía. La Costa del Golf no tiene límites. Avanzan los trámites para la construcción de nuevos campos en Mijas, Málaga, Nerja, Castellar de la Frontera (Cádiz)… Si llueve este año, retrasamos la crisis un poco.
  259. El tándem PP-Vox aleja a España del modelo de ciudad de los 15 minutos. Consistorios como Logroño, Valladolid o Gijón han desmantelado los carriles bici en tramos clave. Madrid continúan arrasando los árboles de la capital para facilitar pelotazos urbanísticos.
  260. Murcia. La Comunidad da carpetazo a la investigación sobre la fiesta en la isla del Ciervo. Es más cómodo archivar la causa que sancionar a los culpables (que son fáciles de identificar). El medioambiente es el primero en salir perdiendo (pero no el último).
  261. Málaga. Otro árbol que se pierde por la mano del ayuntamiento. Los vecinos de El Palo no tuvieron tiempo de organizarse para salvarlo. Y van muchos árboles perdidos. Los del PP siguen dando pasos en el camino del despropósito. No es solo un ayuntamiento del PP. Son todos, porque su ideología neoliberal solo valora el dinero.
  262. Andalucía. La Junta de Andalucía declara “estratégico” un proyecto de los Franco para construir un complejo de ocio sobre el acuífero de Coín. El PP de la Junta arriesga el agua de Monda y de Coín, así como dos especies protegidas que viven allí. Y quiere acelerar el papeleo para que haya menos protestas.
  263. Madrid. El PP se ha empeñado en llevar la Fórmula 1 a la capital, a pesar de ser uno de los deportes que habría que prohibir por su alto nivel de contaminación. Como ocurrió en Valencia, el PP prometió que no costaría nada de dinero público y ya sabemos que es mentira. La Fórmula 1 causará al menos dos años de pérdidas en Ifema. Ayuntamiento y Comunidad de Madrid buscan fórmulas para incorporar un inversor privado al proyecto después de que el concurso, que mantienen oculto, haya quedado desierto. Otro ridículo del PP que pagamos entre todos.
  264. San Sebastián de los Reyes (Madrid), desvía dinero destinado a educación para financiar la tauromaquia.
  265. Andalucía. La Junta de Andalucía autoriza durante un año al Ayuntamiento de Málaga a emplear arqueros contra los jabalíes. Maltrato animal que se sabe que no soluciona el problema, porque matar descontrola las manadas y aumenta su fertilidad. Sería mejor prohibir que se alimenten artificialmente y entender las auténticas causas y las mejores soluciones.
  266. Andalucía. La Junta declara bien de interés etnológico la CAZA de perdices con reclamo. La caza solo provoca daños. El gran Félix Rodríguez de la Fuente se dio cuenta de ello y se mostró partidario de prohibirla totalmente (véase este vídeo). Para saber más sobre lo que hacen estos cazadores lee y mira las fotos de este hilo de X.
  267. Andalucía. La Junta se apunta al exterminio de los depredadores naturales. Pretende aprobar una Orden que dará cobertura legal a la figura el controlador de depredadores.
  268. Málaga. El ayuntamiento quiere construir un centro comercial en una reserva de camaleones (zona El Limonar), por los que cobró 150.000 euros de la FEMP por protegerlos. Esto se une a construcciones ya mencionadas, como la prevista en el monte San Antón, y hace que los montes se van ocupando. Así, luego los vecinos se quejan de que los jabalíes invaden sus calles, cuando la realidad es que es la ciudad la que invade el hogar de la fauna salvaje.
  269. Galicia. As Fragas do Eume, otro bosque autóctono gallego amenazado por la invasión de eucaliptos. Un estudio del CSIC alerta de que la desidia de la Xunta del PP y la presión de la industria papelera están provocando la desaparición de especies nativas.
  270. Valencia. Un diputado del PP agradece a Mazón las quemas masivas de paja de arroz que afectaron a 700 alumnos de El Saler. Ignacio Aleixandre se alegra de unas quemas por las que la Comisión Europea abrió un expediente a la Generalitat Valenciana en 2018. Otro caso más de cómo el PP carece de la más mínima sensibilidad ambiental o humana. Alguien debería explicarles con paciencia el daño que hacen las quemas agrícolas.
  271. Andalucía. La Junta mantiene la bonificación de licencias de caza. Su objetivo es mantener contento al sector, dado que el resto de la sociedad está dormida ante el desastre ecológico que provoca directamente esta actividad. Algunas licencias se han dado gratis.
  272. Andalucía. La Junta de Andalucía del PP concede 2,5 millones a un medio taurino a través de fondos europeos para el desarrollo (FEDER). La cadena es privada y se encuentra a punto de la quiebra. El dinero no servirá para reflotar semejante ruina económica y moral.
  273. Andalucía. Un alto cargo de la Junta de Andalucía autoriza la balsa de residuos tóxicos de la minera en la que trabaja su hermano. Huelva es una zona de sacrificio del desarrollo insostenible.
  274. Valencia. Mazón (PP) y VOX, como buenos negacionistas, recortaron la Unidad Valenciana de Emergencia y mostraron su ignorancia ante el cambio climático. Ambos partidos votaron EN CONTRA de una proposición para atajar y prevenir catástrofes como la DANA que ha provocado la mayor tragedia climática en España. El dinero se lo llevó la tauromaquia. Este es el precio mortal de ignorar la emergencia climática. Además, las rebajas fiscales a las grandes fortunas promovidas por el PP valenciano (que dejan 230 millones de euros menos) agravan la situación económica. No te pierdas este hilo de X-Twitter.
  275. Burgos. PP y Vox regalan 50.000 euros para una novillada y recortan 119.000 a ONG que ayudan a migrantes (salvo a Cáritas que es la ONG de la Iglesia).
  276. Málaga. Privatización de un espacio público para beneficios privados en actividades de alto impacto ambiental. Cierran parte de un parque para un negocio privado de lucecitas navideñas. Esto se une a la terrible estupidez de poner luces en el jardín botánico.
  277. España. El PP pide en el Congreso extender la vida útil de las centrales nucleares y que puedan abrirse nuevas.
  278. Europa. El Parlamento Europeo aprueba retrasar un año y recortar la regulación para proteger los bosques. Es un paso atrás gigante para impedir la destrucción de ecosistemas únicos. El Partido Popular genera inseguridad jurídica a las empresas que invierten para cumplir la ley.
  279. Valencia. Nuria Montes (del PP valenciano) veía el cambio climático como una “oportunidad” para el turismo, ignorando los desastres y las pérdidas en vidas humanas que ocasiona. El PP debería ser consciente de todo lo negativo de la crisis climática, especialmente para los más pobres (les voten a ellos o no).
  280. España. FACUA denuncia la irresponsabilidad de los ayuntamientos de ampliar y adelantar los alumbrados navideños. Se reclama al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que regule el uso de los alumbrados festivos por parte de las administraciones locales. Aunque este error no es solo del PP no es aventurado afirmar que esta formación política nunca ha mostrado sensibilidad al respecto y, en casos extremos como en Málaga, el PP no solo aumenta la iluminación de forma exagerada sino que incluso la planta en el jardín botánico de la ciudad.
  281. Valencia. El PP y Vox mantienen su acuerdo para construir hoteles a 200 metros de la costa a pesar de la tragedia de la DANA. No quieren aprender de sus errores ni evitar males futuros. Luego, cuando ocurra otra desgracia, será el dinero público el que pague parte de las consecuencias…
  282. Alicante. El ayuntamiento del PP aprueba de forma “urgente” un aumento de presupuesto para la Escuela Taurina Municipal. Los 105.754,90€ serían más útiles en la basura.
  283. Valencia. La Diputación se gasta un 1,2 millones para la iluminación de su coso.
  284. Madrid. Ayuso levanta el veto y permitirá que se le corten las orejas y el rabo a los perros de caza.
  285. Castilla y León. El PP quiere que se vuelvan a cazar lobos, aunque los datos desmienten sus argumentos. en 12 años las manadas de lobo de las provincias donde se dejó de cazar sólo crecieron el 3 %.
  286. Castellón. PP y Vox incrementan una burrada las partidas taurinas. En concreto, un 35% más para la Escuela Taurina de la Diputación de Castellón (que hacen un total de 355.701,15 euros), y la organización de los festejos se sube hasta los 178.000 euros.
  287. Madrid. Ayuso recorta la financiación del Museo del Prado, el Thyssen y el Reina Sofía mientras riega con 4,5 millones los toros. Solo la partida para el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid se incrementa un 5,9%. Pensemos que el torero que dirige ese chiringuito, Miguel Abellán, cobra 75.000 euros anuales. Hay que sumar los 1,7 millones de euros para la Fundación Toro de Lidia y el Premio de Tauromaquia que Ayuso anunció tras la decisión del Ministerio de Cultura, liderado por Ernest Urtasun, de eliminar el galardón nacional.
  288. Málaga. El Ayuntamiento pone más luces navideñas que nunca antes. Los precios de la electricidad no importan, porque paga el contribuyente. El despilfarro es inmenso y se pone al servicio del negocio privado.
  289. Baleares. El mandato del PP retrotrae la legislación balear a décadas anteriores en materia medioambiental. También se retrocede en igualdad e identidad de género en la educación. ¿En serio es un error?
  290. Galicia. Incansables y sin miedo al ridículo, los del PP de la Xunta y el Parlamento de Galicia demandan al Gobierno central que rectifique la inclusión del lobo en lista de especies amenazadas. Los pobres del PP no entienden que la ciencia no va a seguir criterios políticos de sus amigos cazadores.
  291. Valencia. PP y Vox pactan que los circos con animales puedan volver a la Comunitat. Esta gente no solo frena el avance, sino que se empeña en retroceder.
  292. Madrid. Madrid eliminará la prohibición expresa del toro embolado pero dice que seguirá sin permitirlo. La Sra. Ayuso quiere ayudar a la tauromafia, pero sin disgustas a sus votantes. Soplar y sorber.
  293. Extremadura. La Junta elimina la prohibición de cazar con perros en Monfragüe.
  294. España. El PP acuerda con Junts suspender el impuesto sobre la producción de energía eléctrica. Estos partidos, junto con Vox y PNV, apoyan a las grandes corporaciones energéticas, por encima del interés general del país.
  295. Málaga. La Diputación intentó contratar visitas al Festival de las Linternas con merienda incluida. Hubiera sido una forma de regalar 14.999 euros a una empresa privada que ya está abusando por usar un parque público para sus negocios privados, con el visto bueno del Ayuntamiento de Málaga. Esto es continuación del punto 276.
  296. Europa. El Comité Permanente del Convenio de Berna ha votado a favor de rebajar el estatus de protección del lobo, una decisión sin base científica criticada por expertos y organizaciones conservacionistas. Esto abre la puerta a la matanza de lobos como sistema de gestión. Este error no afecta a España, donde el lobo seguirá a salvo de la caza. Este tipo de políticos son peligrosos porque ignoran lo que dice la ciencia y no tienen ni idea de las ventajas de tener lobos (aunque en realidad deberíamos proteger a los lobos aunque no nos regalaran nada a cambio).
  297. Madrid. El proyecto del intercambiador implica la tala de más de 120 árboles en Matadero, algunos de ellos árboles singulares.
  298. Europa. El PP europeo presiona para flexibilizar los objetivos de emisiones de coches. Quieren evitar que se dejen de vender automóviles que emitan dióxido de carbono a partir de 2035. No entienden, en toda su magnitud, los graves problemas del transporte por tierra.
  299. Málaga. La Diputación quiere camuflar su apoyo al maltrato animal con el disfraz de la tecnología y presenta su Centro de Experiencias Inmersivas de la Tauromaquia. Para los animalistas es un factor más para normalizar el maltrato animal y captar afición a una tradición cruel que está condenada a desaparecer.
  300. Europa. La propuesta de prohibición total de los PFAS no gusta al Partido Popular europeo. La industria química lleva 70 años de engaños, ocultando que provocan multitud de enfermedades como cáncer, infertilidad, deformaciones, menos efecto de vacunas… En España hay miles de municipios con presencia de PFAS en el agua del grifo. Y por todo el mundo hay casos de contaminación y enfermedades masivas a ganado, personas, cultivos… Además, detectar y eliminar los PFAS en el agua es caro y lo pagaremos los ciudadanos por igual, una injusticia que debe también acabar.
  301. España. PP y Junts tumban el decreto de la subida de las pensiones y las ayudas al transporte (enero 2025). Los precios son importantes para que no se dispare el consumo de combustible.
  302. España. PNV y Junts se unen a PP y Vox para acabar con el impuesto a los beneficios extraordinarios de las energéticas. Queda claro que hay partidos que gobiernan para ciertas empresas a las que deben favores. Los ciudadanos no son importantes.
  303. La Rioja. El PP de La Rioja fomenta el uso de plaguicidas como el glifosato en los parques, juegos infantiles, áreas escolares, etc. Un dato: más de un tercio de los ríos de España se encuentran contaminados por glifosato, un herbicida muy tóxico.
  304. La Rioja. El PP tiene una deriva peligrosa: derogó la ley de protección de los animales, empeora la ley de biodiversidad, miente y oculta datos relativos al lobo ibérico (pretendiendo su exterminio e ignorando las ventajas de tener lobos) y también sabotea las políticas sobre cambio climático.
  305. Región de Murcia. PP y Vox legalizan la práctica del tiro al pichón en la Región de Murcia. Caminar hacia atrás.
  306. Galicia. La pareja del líder del PP, el Sr. Feijóo, ha construido muros en torno a su casa en una zona pública. La Constitución dice que todos podemos acceder a la costa, incluida la de ese chalet.
  307. Málaga. La Diputación en manos del PP destina 769.000 euros para la gestión de la Escuela Taurina Provincial de Málaga, “para la formación de profesionales taurinos y el fomento del conocimiento de la fiesta de los toros”.
  308. Extremadura. La consejera extremeña de Agricultura tendrá que cerrar su pozo ilegal. Se enfrenta a una multa de solo máximo 10.000 euros.
  309. Extremadura. Mercedes Morán, la consereja con un pozo ilegal, no quiere que se cierre la central nuclear de Almaraz. Le da igual el riesgo y el precio.
  310. España. El PP quiere rescatar el negocio nuclear (prueba de su incapacidad para poder competir con las energías renovables). El sector nuclear, caro, rígido y contaminante pudo competir el siglo pasado, pero el futuro sin lugar a dudas es más democrático, descentralizado, flexible, barato y sostenible. La energía nuclear la energía nuclear tiene costes entre 3 y 4 veces superiores a las renovables. “Si las centrales nucleares las pudiéramos apagar y encender fácilmente, a día de hoy estarían permanentemente apagadas”.0
  311. Murcia. La petición de Murcia al Gobierno para “retirar los mapas de zonas inundables” es una solicitud real que se hizo en 2022. Al PP le molesta que sepamos en qué zonas no se debe construir por peligro de inundación.
  312. Galicia. La Xunta aprueba el permiso a la macrocelulosa de Altri y el pueblo se manifiesta en masa otra vez.
  313. Valencia. El líder del PP valenciano, el Sr. Mazón critica el Pacto Verde, a pesar de que el PP europeo lo respaldó. Este personaje es el mismo que ha mentido a la población y que por su terrible gestión en la DANA valenciana se produjeron 215 muertes en su comunidad.
  314. España. Vuelve a ser legal cazar lobos en España por los votos de los partidos de derechas: PP, Vox, Junts y PNV. Retrocedemos cuatro años y los lobos al norte del Duero otra vez sufrirán la ira de los cazadores. No es para defender la ganadería y no se basa en argumentos científicos. La ciencia ha hablado muy claro sobre las ventajas de tener lobos, también para los ganaderos.
  315. Euskadi. PNV, PSE-EE, PP y Vox cambian la ley vasca de caza para permitir que los menores participen en las batidas. Promover la caza entre los niños es lo único que puede mantener la caza en el futuro, porque si uno no se desensibiliza de pequeño, luego es más difícil.
  316. Valencia. Mazón incrementa en un 33% la dotación de la caja del presidente: cuatro millones a repartir a dedo entre asociaciones. El PP quiso eliminar esta partida cuando estaba en la oposición, pero luego no; y regala 300.000 euros a la Fundación Toro de Lidia.
  317. Madrid. Ayuso lleva al límite su predilección por la tauromaquia invirtiendo más de 40 millones en Las Ventas. Los fondos dedicados a los museos del Prado, Thyssen y Reina Sofía van para torturar toros. La sanidad y la educación en Madrid recibe muchas quejas que no son atendidas (pero no será por falta de dinero, sino por falta de buena gestión, lógicamente).
  318. La Rioja. El PP tiene prisa por matar lobos, sin tener en cuenta el periodo de reproducción de la especie (cuya caza está prohibida) ni el censo que se ha contratado con dinero público. El PP ignora que el 90 % de la población en La Rioja es contraria a cazar lobos y quieren que se haga compatible la existencia del lobo con la ganadería extensiva, cosa que es posible y fácil.
  319. Galicia. Luz verde a la construcción de una granja de pulpos en Moaña (Pontevedra). Sufrimiento animal y contaminación del mar.
  320. Por toda España, el Partido Popular recorta Servicios Sociales, Cultura, Emergencia y ONGs, pero aumenta las ayudas a la tauromaquia. No es algo puntual, sino la norma cuando gobierna este partido.
  321. Castilla y León. La Junta impulsa una macroincineradora de basuras más grande que la de Madrid. Capacidad mínima de la incineradora: 350.000 toneladas anuales de residuos domésticos. Quemar basuras es de idiotas.
  322. Madrid. Almeida prepara el terreno para legalizar más de 15.000 pisos turísticos ilegales usando un estudio a medida. El problema de la vivienda es tan grave por políticas como estas, aplicadas durante años. Pero tenemos las soluciones.
  323. Málaga. El PP rechaza proteger la Laguna de Soliva y convertirla en zona verde. Una zona de gran valor biológico y paisajístico debe ser conservado.
  324. Andalucía. La reapertura de la mina de Aznalcóllar tiene riesgos ambientales denunciados por multitud de grupos.
  325. España. El Congreso rechaza la moción del PP para prorrogar la vida útil de las centrales nucleares. El PP pensaba que podría conseguir votos gracias a sus bulos sobre el apagón nacional que hubo en España 28 de abril. El PP no evoluciona ni revisa los datos reales sobre esta fuente energética.
  326. Cantabria ejecuta 9 lobos. PACMA llama a la movilización social ante el Congreso para pedir su protección.
  327. España. La mayoría del Congreso apoya el embargo de armas a Israel pese al ‘no’ de PP y Vox. Todas las barbaridades cometidas por Israel este año (por no mirar más atrás). ¿En serio cuentan con el aplauso del PP?
  328. Extremadura: Nueva maniobra de la Junta de Extremadura (PP) para evitar el derribo de la urbanización ilegal de Marina de Valdecañas (de la que ya hablamos aquí). Quieren modificar los límites de once ZEPA (Zonas de Especial Protección para las Aves).
  329. Andalucía. El Gobierno andaluz sostiene que los niños adquieren en los toros y con la caza “conciencia ecológica y de empatía” con los animales, así como “una actitud totalmente contraria a la violencia y de admiración a los animales”, por lo que no prohibirá la entrada de los menores en las plazas, contraviniendo las directrices de la ONU.
  330. Andalucía. La mina de Aznalcóllar tiene la alfombra puesta por el PP para reabrir. Los vertidos irán al Guadalquivir (no en el Guadiamar), un truco para eludir responsabilidades… Esta mina hubiera sido imposible abrirla poco después del desastre de 1998. ¿Ya se nos ha olvidado?
  331. España. El PP quiere garantizar el funcionamiento nuclear socializando costes, para que los paguemos entre todos, para beneficio de las empresas propietarias. Su propuesta no tiene base científica. Lo dice la Fundación Renovables.
  332. España. El PP culpó a las renovables del apagón energético nacional y lo usó para defender la energía nuclear. Meses después supimos que la culpa del apagón la tuvieron las centrales de gas natural (que funcionan quemando metano). Iberdrola, Naturgy y Endesa son las tres compañías con más megavatios de gas.
  333. Valencia. Mazón (el irresponsable de la DANA) dedica 500.000 euros para “asuntos taurinos” aunque aún falte mucho por reconstruir del desastre que, en parte, provocó su gestión.
  334. Madrid. Almeida gasta 30.000 euros para celebrar el primer Congreso de Tauromaquia de Madrid. Dicen que es por “interés público y social” porque les da vergüenza admitir que disfrutan torturando animales hasta la muerte.
  335. Andalucía. La Junta adoctrina a menores para crear a la siguiente generación de aficionados a la tauromaquia. El PP piensa que ir a los toros es como ir a un museo, palabras del presidente Moreno Bonilla que pasarán a la historia como las del alcalde de Tordesillas (este era del PSOE y siguen dando tanta risa como pena). En 2024, la Junta del PP destinó más de UN MILLÓN de euros a la promoción de la tauromaquia. Se está financiando un negocio en quiebra, mientras la sanidad pública va quebrando.
  336. España. Millones de euros públicos subvencionan la tauromaquia a través de las televisiones autonómicas, cantidad que ha aumentado especialmente en las Comunidades Autónomas gobernadas por PP y Vox. AnimaNaturalis desvela el coste oculto de esta financiación pública de las corridas de toros.
  337. Guadalajara. Los gastos en tauromaquia de esta ciudad son excesivos.
  338. Galicia. Existe y se permite una isla privada ilegal, convertida en una urbanización de lujo que impide el ingreso a los no residentes. Es ilegal, pero se hace. La isla se llama Toralla y está gestionada por Toralla S.A., una empresa que tiene una concesión pública que incumple la Ley de Costas desde que se aprobó. ¿Para quiénes se aprueban las leyes?
  339. Andalucía. El Parlamento Andaluz rechaza mejorar los comedores escolares (julio 2025). Con el voto en contra del PP, no fue aprobada la propuesta que hubiera sido buena para fomentar la economía local o poner cocinas en los propios centros, lo cual facilitaría ofrecer menús ricos, sostenibles y más nutritivos.
  340. Andalucía. Ver agonizar un toro no genera empatía en los menores: expertos tumban la tesis de Moreno Bonilla.
  341. Castilla y León. La gestión de los incendios forestales provoca manifestaciones en contra de la gestión del PP y pidiendo la dimisión de Alfonso Fernández Mañueco (presidente) y de Juan Carlos Suárez-Quiñones (consejero de Medio Ambiente).
  342. Baleares. Las políticas de crecimiento del PP dejarán Ibiza “sin una gota de agua”.
  343. España. Críticas al PP por su gestión forestal y el aumento de superficie quemada en España.
  344. Castilla y León. La Junta mantuvo parados recursos del Gobierno antiincendios mientras Mañueco pedía más medios al presidente de España. Se ha disculpado por inutilizar ayuda estatal.
  345. Galicia. La Xunta ocultó 447 incendios. Se registraron 492 incendios solo en agosto 2025, pero su departamento solo difundió información de 45. Tras la llegada de Feijóo a la Xunta, el Gobierno gallego solo informa de aquellos fuegos que superan las 20 hectáreas o de los que afectan a espacios protegidos o poblados. ¿Esta es su forma de reducir los incendios provocados por los ganaderos en Galicia?
  346. Galicia. La Xunta retira a varios efectivos de bomberos de todo Galicia en plena ola de incendios, pero reclama más medios.
  347. España. El PP desdeña el pacto propuesto por el gobierno ante la crisis climática.
  348. Galicia. La Xunta pide motobombas al Gobierno mientras las suyas pasan turnos enteros aparcadas por falta de personal.
  349. España. Comunidades del PP retiraron medios o los mantienen inoperativos mientras culpan al Gobierno central de no aportar más. Esto, en un contexto de graves incendios en el oeste de España, y entre manifestaciones pidiendo dimisiones.
  350. Castilla y León. El PP da el visto bueno ambiental a extraer 342.000 toneladas de cuarcita en Oencia, territorio incendiado.
  351. Cádiz. Movimientos vecinales protestan por los abusos institucionales: “El ladrillo no es progreso”. Pedanías sin agua corriente, falta de vivienda, talas de árboles indiscriminadas y muchos proyectos urbanísticos pensados para el turismo.
  352. España. Se demuestra que el PP mintió en el caso de la DANA Valenciana.
  353. Málaga. Corrupción sistémica con la EDAR. Ocultaron la existencia de un documento técnico que establecía técnicamente como mejor opción una ubicación diferente a la decidida arbitrariamente por la Junta de Andalucía en Vega de Mestanza.
  354. España. El PP rechaza comisiones de investigación sobre los incendios en todas las comunidades afectadas. Si no se investiga, no habrá responsables ni podremos aprender para prevenirlos…
  355. Extremadura. Mucho dinero para los cotos de caza.
  356. Extremadura. Tercera rebaja “urgente” de impuestos en Extremadura: caza gratis y bonificaciones para los cotos.
  357. Galicia. La primera respuesta de la Xunta tras los incendios: ayudas para los cotos de caza.
  358. Castilla y León. El Gobierno aprueba más compensaciones económicas para cotos de caza afectados por los incendios. La cosa es más dramática si tenemos en cuenta que muchos incendios han sido provocados por intereses de la caza.
  359. Extremadura. Lo mismo que antes: El Gobierno aprueba dinerito para cotos de caza afectados por los incendios, cuando ya está confirmado que los intereses cinegéticos están detrás de algunos de ellos.
  360. Castilla y León. El PP no prohíbe la caza de media veda pese a la alarma extrema de incendios.
  361. Galicia. La conselleira de Medio Ambiente tras los fuegos en Galicia: lo primero es anunciar ayudas a los cazadores.
  362. Galicia. La Xunta prohíbe, tarde y mal, la caza en Orense, porque el desastre es monumental, pero en el resto de Galicia se podrá seguir aniquilando la biosfera.
  363. Extremadura. No hay respuesta oficial a la petición de Ecologistas en Acción para suspender la media veda y medidas excepcionales en las zonas incendiadas.
  364. Andalucía. La perdiz con reclamo, declarada Bien de Interés Cultural de Andalucía. Es el único lugar en hacer algo así de macabro.
  365. Andalucía. La Junta incluye la categoría “Caza Sostenible” dentro de los Premios Andalucía de Medio Ambiente. El PP andaluz reconoce así de forma práctica que la caza normal es insostenible, cosa que se sostiene en argumentos evidentes. Por supuesto, puede existir de forma teórica el concepto de caza sostenible. Lo que no puede la caza deportiva es superar el más mínimo examen ético.
  366. España. Todo el PP, no solo muestra un apoyo obsceno a la política discriminatoria de Israel, sino que niega el genocidio en Gaza y Cisjordania, mientras las imágenes nos horrorizan desde 1948. Hay decenas de noticias sobre esto, pero indicaremos solo dos que causan vergüenza ajena: de la negación de que haya un genocidio del alcalde de Madrid a la tibieza del líder nacional. No alcanzaremos la sostenibilidad en un mundo insolidario. La existencia de genocidio está avalada por la ONU y por la CPI quien ha solicitado que Netanyahu y su gobierno sean juzgados por esos crímenes contra la humanidad. Por supuesto, también condenamos el terrorismo de Hamás, grupo que, por cierto, fue financiado por Israel.
  367. Valencia. Los agentes medioambientales denuncian la retirada de sus competencias de control sobre la caza mayor. Todo indica que lo que se pretende es ocultar el número final de animales abatidos.
  368. Europa. PP y Vox, en el top de los partidos europeos que más han votado contra las políticas verdes de Bruselas.
  369. España. PP y Vox rechazan el Pacto Verde.
  370. La Rioja. Aprobada una Ley de Biodiversidad descafeinada «que solo persigue un fin: Eliminar al lobo del listado del LESPRE».
  371. Valencia. El PP pide la ampliación de los aeropuertos valencianos. ¿Hay mejor forma de negar la crisis climática?
  372. España. El hijo de Aznar se alía con varias fortunas catalanas para crear una socimi de pisos turísticos. Está claro que les interesa el problema de la vivienda, para desahuciar y sacar tajada. Si crees que esto no es un problema ambiental, lee esto. Si crees que esto no es un tema del PP, lee esto.
  373. Andalucía. La Casa de Alba recibe el permiso oficial para regularizar sus nueve pozos ilegales junto a Doñana. Aunque la decisión también depende del Ministerio para la Transición Ecológica, el gobierno andaluz del PP debería haberse opuesto con firmeza, si su prioridad fuera la defensa de Doñana. Esto facilitará que, al final, los ladrones de agua queden impunes en Andalucía.
  374. Castilla y León. El PP promueve una incineradora de residuos municipales que generaría emisiones y cenizas tóxicas; y bloquearía la reducción y el reciclado de los residuos.
  375. Extremadura. La Junta busca legalizar la urbanización ilegal de Valdecañas con cambios en los límites de once zonas de especial protección para las aves (ZEPA). Sobre este tema comentamos algo en Redefender el territorio: defender lo que ya está defendido, porque los enemigos de la Naturaleza son poderosos.
  376. Cantabria. El gobierno de Cantabria —y también el de Asturias, donde gobierna el PSOE— hablan de “extraer” lobos. No usan las expresiones matar o cazar lobos porque les da vergüenza hacerlo en un país en el que el lobo es amado por una inmensa mayoría desde Félix Rodríguez de la Fuente.
  377. Málaga. La Junta y el Ayuntamiento talarán más de 300 árboles para un nuevo hospital. Sin árboles, habrá más enfermedades… “Si realmente hace falta un nuevo hospital, que lo construyan donde no haya que arrancar un pulmón verde”. Málaga sigue siendo una ciudad arboricida.
  378. España. España aprueba, con el voto en contra del PP, su Ley de Movilidad Sostenible. Es un paso insuficiente, pero hacia adelante para mitigar los impactos del sector más contaminante de la economía española. Se pretende alcanzar la neutralidad climática del transporte en 2050, lo cual supone, por primera vez, tener el objetivo de descarbonizar completamente un sector económico. Entre otras cuestiones, también se lucha contra la pobreza de transporte, se revisará el sistema de etiquetado ambiental de la DGT, se eliminan los vuelos domésticos con alternativa ferroviaria de hasta 2,5 horas, se recuperan los trenes nocturnos y se dará un impulso a la bicicleta.
  379. Castilla y León. La macrovaquería de Noviercas recibe el varapalo judicial definitivo. En Soria, no serán esclavizadas 23.500 vacas lecheras. Para Ecologistas en Acción, esto debe avergonzar a los dirigentes provinciales del PSOE y del PP.
  380. Valencia. Los colegios valencianos promocionarán la caza como una extraescolar más.
  381. España. El PSOE se alinea con las derechas y deja sin debate la ILP ‘No Es Mi Cultura’ en su paso por el Congreso. Derogar la Ley 18/2013 —que blinda la tauromaquia como patrimonio— tendrá que esperar, porque fue rechazada con 169 votos en contra, 57 a favor y 118 abstenciones; la abstención socialista resultó decisiva.
  382. Europa. El PP vota en la Eurocámara contra el objetivo de emisiones de 2040. La renuncia al pacto verde es una de las condiciones de Vox para negociar la investidura del nuevo presidente valenciano.
  383. España. El PP fracasa en su intento de suprimir el calendario de cierre de las nucleares por la abstención de Junts.
  384. Aragón. El plan de caza pretende dar prioridad a los cazadores y prohibir el paso a los que quieran pasear.
  385. Europa. Las ONG ecologistas europeas acusan a las derechas de intentar desacreditarlas. En vez de buscar pruebas, el PP europeo hace acusaciones para desacreditar al resto en vez de mirar su corazón.
  386. Valencia. El nuevo presidente de la Generalitat se pliega a todas las exigencias de Vox, en materia ambiental, migratoria, etc.
  387. La Rioja. El Gobierno compra tres coches de alta gama por casi 220.000 euros para sus consejeros. Ni en los detalles cuidan ni del medioambiente ni del dinero público.
  388. Madrid. La justicia anula un convenio de 1,4 millones entre la Comunidad de Madrid y la Fundación Toro de Lidia por considerarlo una subvención a dedo. La Administración pública gestionada por el PP otorgó el dinero sin concurso para organizar festejos taurinos entre 2023 y 2024.
  389. Valencia, Aragón y otras comunidades autónomas. El gobierno dará 40 € por cada jabalí cazado para reducir la población. Ante la peste porcina, en vez de gestionar mejor la cabaña ganadera, se aplica la técnica de masacrar aún más la naturaleza salvaje.
  390. Castilla y León. El «desprecio» a los agentes medioambientales: sin vestuarios, sin cubrir plazas y nóminas atrasadas. El PP desprecia la naturaleza y, por tanto, también desprecia a quienes la cuidan.
  391. Castilla y León. Permitir la caza indiscriminada de cualquier especie es muy parecido a legalizar la caza furtiva.
  392. Valencia. El sustituto de Carlos Mazón al frente de la Generalitat, Pérez Llorca a Sánchez Prórroga, pide prorrogar la nuclear de Cofrentes, devolver menores migrantes y que vuelva el premio de tauromaquia.
  393. Andalucía. La Junta traslada la responsabilidad del control de jabalíes y cerdos asilvestrados a los cazadores. Las explotaciones de ganadería industrial son en realidad las que están detrás de la proliferación de enfermedades animales y zoonosis, debido a las altas densidades de cría y el abuso de medicación, que convierte estos espacios en bombas biológicas.
  394. Andalucía. La nueva disposición viene a legalizar a los alimañeros, personas dedicadas a eliminar a los depredadores de nuestros ecosistemas.
  395. Murcia. Nueva planta de biogás en el Niño de Mula.
  396. Mijas (Málaga). El pueblo de Málaga donde se maltratan burros todos los días del año. Los burritos sufren heridas, dolores y depresión. Viven hacinados, atados, sin ventilación y obligados a trabajar. ¿Quién no entiende que un burro no es un taxi?
  397. Castilla y León (2026). La Junta de Castilla y León da luz verde a la macrogranja porcina de El Burgo Ranero.
  398. Córdoba. La Diputación destina 10.000 euros a la Escuela Taurina de Lucena que tiene solo seis alumnos.
  399. Aragón. Denuncian la pasividad del Gobierno de Aragón en la conservación de los humedales de la región.
  400. Andalucía. El PP permite eliminar los animales que atacan a las presas de los cotos. Se podrán usar trampas y lazos, métodos crueles que no distinguen entre especies. El plan de control ha sido elogiado por los cazadores de Andalucía y rechazado por carecer de base científica y atentar contra la biodiversidad.
  401. Aragón. El PP ha activado un mecanismo para agilizar los trámites administrativos y, más adelante, reducir la carga fiscal para la ejecución de 13 proyectos de centros de datos en Aragón. Cuando no haya agua suficiente, tendrán la desfachatez de culpar a la crisis climática.
  402. Andalucía. La Junta se pliega al sector cinegético ampliando el periodo de caza mayor hasta finales de febrero 2026.
  403. España. El Tribunal Supremo corrige a los partidos de derechas (PP, Vox, PNV y Junts) por aprobar la enmienda que permite la caza del lobo. Dice, literalmente que «carece del mínimo sentido». Además, la ley está pendiente de un recurso ante el Constitucional promovido por el Defensor del Pueblo. La noticia llega cuando ya se han abatido lobos en Asturias, Cantabria y Castilla y León.
  404. Madrid. El alcalde del PP rechaza todas las alegaciones y permitirá construir once edificios sobre unos jardines protegidos que supondrá la tala de cientos de árboles.
  405. España. El PP certifica por escrito su giro negacionista. En un documento rechazan las políticas climáticas que, según ellos, destruyen empleo, encarecen la energía y expulsan a la industria.
  406. Madrid. Ecologistas en Acción quiere llevar a los tribunales la urbanización “Cerro del Baile” de San Sebastián de los Reyes. La organización denuncia el “silencio absoluto” del gobierno municipal ante las alegaciones vecinales y la falta de transparencia en un proyecto urbanístico paralizado durante más de una década. Han activado una campaña de donaciones para salvar una zona natural de extraordinario valor.
  407. Galicia. El Tribunal Superior de Galicia rechaza autorizar a la Xunta a matar lobos. La sala concluye que los argumentos sobre un incremento de ataques de lobos “no están respaldados por pruebas técnicas suficientes”. Es decir, que el PP vuelve a mentir en este tema.
  408. España. La ley de protección de los derechos y el bienestar de los animales incluyó en su primer borrador un artículo que prohibía expresamente las peleas de gallos, pero PP y Vox eliminaron eso durante la tramitación parlamentaria. Ahora son legales en Andalucía y Canarias.
  409. Galicia. Ornitólogos acusan a la Xunta de negligencia: “El catálogo de especies amenazadas es una lista de extinciones anunciadas”.
  410. Galicia. Se presenta ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia una cuestión de inconstitucionalidad contra la ley que desproteje al lobo.
  411. Extremadura. Ecologistas en Acción denuncia la desregulación ambiental y el impulso a modelos energéticos y productivos insostenibles del acuerdo de gobierno entre PP y Vox.
  412. Madrid. La promoción de la Fórmula 1 de Ayuso contrasta con el oscurantismo de los gastos. Millones de dinero público dedicado un deporte que es un crimen ecológico contra la humanidad y la biosfera.
  413. Madrid. Las lagunas de Ambroz, un humedal amenazado en plena ciudad por culpa de empresas mineras y del gobierno autonómico.
  414. Madrid. La Comunidad de Madrid ampara que la caza es fundamental para la gestión de la fauna silvestre. Se trata de una ley redactada por los cazadores.
  415. Aragón. PP y VOX suspenden el programa escolar de consumo de frutas bajo pretextos racistas y desprotegen a la infancia.
  416. Madrid. La Comunidad de Madrid pretende consolidar la caza como herramienta estructural de gestión y ordenación ambiental obviando la ética, la ciencia y la evidencia. El PP se pliega a los intereses de los cazadores que podrán matar como quieran a la fauna salvaje.

Algunos afirman que los votantes que quedan en el PP son aquellos que seguirán votándolos hagan lo que hagan. Otros pensamos que no es así y que aún hay margen para la concienciación ecológica, tanto a los políticos como a los votantes de cualquier partido. ¿Nos ayudas a conseguirlo difundiendo las noticias ambientales?

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