SIDENOR: acero para el genocidio. La guerra empieza aquí, parémosla aquí.
BlogSOStenible cumple DIECISEIS AÑOS
No celebramos los cumpleaños con velas: no son ecológicas y tampoco son necesarias. Tampoco queremos globos de plástico; y menos con helio. ¿Sabes de donde viene el helio?
Lo celebramos con silencio y con dos nuevas páginas: En defensa de la laguna de Soliva y la de Entrevistas y reseñas. Queremos resumir nuestras aportaciones de este año y publicar, como cada año, una poesía conmemorativa.
Cosas que tú puedes hacer fácilmente:
- Monetizar.
- Cómo y por qué hacer lentejas germinadas.
- ¿Cada cuánto tiempo hay que lavar la ropa?
- Que la publicidad nos sirva para pensar.
- ¿Tú también eres drogadicto?
- ¿Por qué me asocié a Open Arms?
- ¿Cuánto cuesta tener principios?
- La estupidez de usar globos de helio o papel de aluminio.
Cosas que deberían leer los que mandan (porque se las vamos a exigir):
- La unión de la gente sensata: esto es lo que deberíamos pedir a cualquier partido político digno.
- Resumen de las propuestas del documental HOPE! de Javier Peña.
- La IA al desnudo: cinco motivos para subir sus impuestos.
- Explotar animales en tiempos de panzootia por gripe aviar.
- Por una ley para los grandes simios: justicia para nuestros hermanos evolutivos.
- Los incendios forestales se apagan en las aulas y en los parlamentos.
- Intereses destructivos y bulos: siete bulos que se repiten mil veces.
- Personas o cosas: unas preguntas de Kapuściński que nos quitan el sueño.
A propósito de unas noticias:
- El fin de la violencia ⇒ Reconozcamos que algunos de los pilares de nuestra sociedad están construidos sobre la violencia.
- El final del camino (ese final que depende del camino escogido).
- Cómo ser negacionista sin que se note demasiado: sobre el ecocidio y el genocidio de Israel.
- El egoísmo de Suiza y su castigo.
Sobre contaminación, colapso y decrecimiento:
Cuatro nuevas obras analizadas que pasan a nuestra lista de libros subversivos:
- La recivilización de Fernando Valladares.
- El mundo no se acaba de Hannah Ritchie.
- El puente donde habitan las mariposas de Nazareth Castellanos.
- Mentalidad emprendedora de Carlos Martínez: resumen y críticas.
Reflexiones sobre sostenibilidad:
Agradecemos las colaboraciones que hemos recibido este año y nos ponemos a disposición de quien quiera colaborar con alguna publicación.
- Una imagen de naturaleza vale más que mil palabras, por Pedro J. Carrillo.
- No quiero proteger al medio ambiente: quiero un mundo en el que no tenga que ser protegido, por David Næs.
- Progreso tecnológico y felicidad, por David Næs.
- La anomalía humana y el mito del derecho a dominar, por David Næs.
- Repensar nuestra relación con la naturaleza, por David Næs.
- Sabiduría del agua: lo que las primeras civilizaciones sabían (y nosotros hemos olvidado), por Margarita Arnal.
- Buenas noticias ambientales y animalistas en 2025: semestre 1 y semestre 2.
Datos sobre BlogSOStenible en este cumpleaños
- Total de visitas (a cualquier parte de BlogSOStenible): más de 3.66 millones de visitas totales (más de 22.200 en lo que llevamos de 2026).
- Artículos: 870 artículos (incluyendo este; 35 en los últimos doce meses).
- Nuestras redes: Comenzamos con nuestra red del fediverso, sin publicidad ni algoritmos manipuladores, Mastodon (766); y seguimos con X (20.199), Facebook, (4.381), suscriptores al blog (673), Instagram (5.624), canal de Telegram (845), y el canal de YouTube (416), que hacen un total de 32.904 seguidores, lo cual nos hace subir aunque sea lentamente.
- En nuestro canal de YouTube estamos publicando vídeos sobre el impacto ambiental de ciertas actividades industriales.
- El blog hermano Historias Incontables alcanza 282 entradas, 170 seguidores y casi 164.000 vistas. Y hoy, precisamente, hemos publicado un relato con tintes verdes llamado Valentina, el cual tiene dos partes escritas por autores diferentes. ¡Búscalas por la red!
- Entradas más visitadas de estos últimos 12 meses:
- La Lista de empresas que deben ser multadas y boicoteadas recibe 2386 visitas.
- Buenas noticias ambientales y animalistas en 2021 (semestre 2). Más de 1383 visitas para este artículo. Sorprende las lecturas de este artículo más que otras buenas noticias más recientes.
- Libro «Patas Arriba. La Escuela del Mundo al Revés» de Eduardo Galeano, con más de 1361 visitas este año (es el artículo más visitado en global, con 136.811 visitas, pues ha adelantado al artículo de los tapones).
- Resumen de las propuestas del documental HOPE! de Javier Peña, con 1319 visitas.
- Las «21 lecciones para el siglo XXI» de Y.N. Harari, con casi 938 visitas en estos meses (116.901 en total y sigue como cuarto post más visitado en global, justo detrás del videoartículo sobre vegetarianismo/veganismo). Sigue habiendo solo seis entradas con más de 100.000 visitas (además de las indicadas, está el del jabón casero).
- La «Ética Práctica» de Peter Singer.
- Fuegos artificiales, petardos… son placer para unos pocos y dolor para todos los demás.
- Libro «Ciencias Ambientales: Ecología y Desarrollo Sostenible» por Nebel/Wrigth (resumen).
- Resúmenes de algunos libros de Paulo Coelho.
- Otros datos: El mes con más visitas fue de nuevo octubre (5.867) y el mes con menos fue diciembre (3.329). En estos 12 meses recibimos desde España casi la mitad de las visitas, seguido por estos países, en este orden: Estados Unidos, México, Perú, Colombia, Argentina, Chile, RAE de Hong Kong, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Singapur, Países Bajos, Irlanda, Bélgica, Alemania, Guatemala, Uruguay, Francia… Esto da una idea del carácter internacional de Blogsostenible que va más allá de la esfera hispanoparlante.
Reflexión sobre la IA: Las búsquedas de información son, cada vez más, a través de la IA. Esto consume multitud más de recursos y nos impide encontrar cosas valiosas que no buscábamos (la serendipia). Esta es la razón por la que en Internet ha cambiado la forma de leer y buscar información. Ahora, todas las páginas se leen menos (no solo los blogs de ecología). Todo recibe menos visitas, porque la gente lee menos; y solo los resúmenes hechos por una IA que sabemos que no es del todo fiable, ni ética y que no paga los impuestos que debería.
Poesía: Perdón por cansarme (2026)
Pido perdón por cansarme,
por no ver mucho sentido a estar vivo,
por no ser como antes tan activo,
por las noticias desesperarme.
Pido perdón por si le importa a uno,
porque esto va a más, lo intuyo.
Aunque sé que de tan insignificante,
no tengo ni un enemigo picante.
Pido perdón por todos mis desatinos,
por mis ansias por convencer,
por mis conclusiones apresuradas,
por sentir que es imposible vencer.
Si nos sigues somos más fuertes:
Telegram —> Solo recibirás un mensaje al día (o menos).
Mastodon —> Red del fediverso, libre de publicidad y de manipulación.
X-Twitter —> Red manipulada de la que no nos vamos por fastidiar a quienes quieren que nos vayamos.
Facebook —> Lo mismo que X.
Instagram —> Lo mismo que X.
YouTube —> Cada vez más publicidad, pero ¿merece la pena cambiar?- Lee nuestras poesías y opina sobre nuestras soluciones a las crisis.
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BlogSOStenible cumple DIECISEIS AÑOS
No celebramos los cumpleaños con velas: no son ecológicas y tampoco son necesarias. Tampoco queremos globos de plástico; y menos con helio. ¿Sabes de donde viene el helio?
Lo celebramos con silencio y con dos nuevas páginas: En defensa de la laguna de Soliva y la de Entrevistas y reseñas. Queremos resumir nuestras aportaciones de este año y publicar, como cada año, una poesía conmemorativa.
Cosas que tú puedes hacer fácilmente:
- Monetizar.
- Cómo y por qué hacer lentejas germinadas.
- ¿Cada cuánto tiempo hay que lavar la ropa?
- Que la publicidad nos sirva para pensar.
- ¿Tú también eres drogadicto?
- ¿Por qué me asocié a Open Arms?
- ¿Cuánto cuesta tener principios?
- La estupidez de usar globos de helio o papel de aluminio.
Cosas que deberían leer los que mandan (porque se las vamos a exigir):
- La unión de la gente sensata: esto es lo que deberíamos pedir a cualquier partido político digno.
- Resumen de las propuestas del documental HOPE! de Javier Peña.
- La IA al desnudo: cinco motivos para subir sus impuestos.
- Explotar animales en tiempos de panzootia por gripe aviar.
- Por una ley para los grandes simios: justicia para nuestros hermanos evolutivos.
- Los incendios forestales se apagan en las aulas y en los parlamentos.
- Intereses destructivos y bulos: siete bulos que se repiten mil veces.
- Personas o cosas: unas preguntas de Kapuściński que nos quitan el sueño.
A propósito de unas noticias:
- El fin de la violencia ⇒ Reconozcamos que algunos de los pilares de nuestra sociedad están construidos sobre la violencia.
- El final del camino (ese final que depende del camino escogido).
- Cómo ser negacionista sin que se note demasiado: sobre el ecocidio y el genocidio de Israel.
- El egoísmo de Suiza y su castigo.
Sobre contaminación, colapso y decrecimiento:
Cuatro nuevas obras analizadas que pasan a nuestra lista de libros subversivos:
- La recivilización de Fernando Valladares.
- El mundo no se acaba de Hannah Ritchie.
- El puente donde habitan las mariposas de Nazareth Castellanos.
- Mentalidad emprendedora de Carlos Martínez: resumen y críticas.
Reflexiones sobre sostenibilidad:
Agradecemos las colaboraciones que hemos recibido este año y nos ponemos a disposición de quien quiera colaborar con alguna publicación.
- Una imagen de naturaleza vale más que mil palabras, por Pedro J. Carrillo.
- No quiero proteger al medio ambiente: quiero un mundo en el que no tenga que ser protegido, por David Næs.
- Progreso tecnológico y felicidad, por David Næs.
- La anomalía humana y el mito del derecho a dominar, por David Næs.
- Repensar nuestra relación con la naturaleza, por David Næs.
- Sabiduría del agua: lo que las primeras civilizaciones sabían (y nosotros hemos olvidado), por Margarita Arnal.
- Buenas noticias ambientales y animalistas en 2025: semestre 1 y semestre 2.
Datos sobre BlogSOStenible en este cumpleaños
- Total de visitas (a cualquier parte de BlogSOStenible): más de 3.66 millones de visitas totales (más de 22.200 en lo que llevamos de 2026).
- Artículos: 870 artículos (incluyendo este; 35 en los últimos doce meses).
- Nuestras redes: Comenzamos con nuestra red del fediverso, sin publicidad ni algoritmos manipuladores, Mastodon (766); y seguimos con X (20.199), Facebook, (4.381), suscriptores al blog (673), Instagram (5.624), canal de Telegram (845), y el canal de YouTube (416), que hacen un total de 32.904 seguidores, lo cual nos hace subir aunque sea lentamente.
- En nuestro canal de YouTube estamos publicando vídeos sobre el impacto ambiental de ciertas actividades industriales.
- El blog hermano Historias Incontables alcanza 282 entradas, 170 seguidores y casi 164.000 vistas. Y hoy, precisamente, hemos publicado un relato con tintes verdes llamado Valentina, el cual tiene dos partes escritas por autores diferentes. ¡Búscalas por la red!
- Entradas más visitadas de estos últimos 12 meses:
- La Lista de empresas que deben ser multadas y boicoteadas recibe 2386 visitas.
- Buenas noticias ambientales y animalistas en 2021 (semestre 2). Más de 1383 visitas para este artículo. Sorprende las lecturas de este artículo más que otras buenas noticias más recientes.
- Libro «Patas Arriba. La Escuela del Mundo al Revés» de Eduardo Galeano, con más de 1361 visitas este año (es el artículo más visitado en global, con 136.811 visitas, pues ha adelantado al artículo de los tapones).
- Resumen de las propuestas del documental HOPE! de Javier Peña, con 1319 visitas.
- Las «21 lecciones para el siglo XXI» de Y.N. Harari, con casi 938 visitas en estos meses (116.901 en total y sigue como cuarto post más visitado en global, justo detrás del videoartículo sobre vegetarianismo/veganismo). Sigue habiendo solo seis entradas con más de 100.000 visitas (además de las indicadas, está el del jabón casero).
- La «Ética Práctica» de Peter Singer.
- Fuegos artificiales, petardos… son placer para unos pocos y dolor para todos los demás.
- Libro «Ciencias Ambientales: Ecología y Desarrollo Sostenible» por Nebel/Wrigth (resumen).
- Resúmenes de algunos libros de Paulo Coelho.
- Otros datos: El mes con más visitas fue de nuevo octubre (5.867) y el mes con menos fue diciembre (3.329). En estos 12 meses recibimos desde España casi la mitad de las visitas, seguido por estos países, en este orden: Estados Unidos, México, Perú, Colombia, Argentina, Chile, RAE de Hong Kong, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Singapur, Países Bajos, Irlanda, Bélgica, Alemania, Guatemala, Uruguay, Francia… Esto da una idea del carácter internacional de Blogsostenible que va más allá de la esfera hispanoparlante.
Reflexión sobre la IA: Las búsquedas de información son, cada vez más, a través de la IA. Esto consume multitud más de recursos y nos impide encontrar cosas valiosas que no buscábamos (la serendipia). Esta es la razón por la que en Internet ha cambiado la forma de leer y buscar información. Ahora, todas las páginas se leen menos (no solo los blogs de ecología). Todo recibe menos visitas, porque la gente lee menos; y solo los resúmenes hechos por una IA que sabemos que no es del todo fiable, ni ética y que no paga los impuestos que debería.
Poesía: Perdón por cansarme (2026)
Pido perdón por cansarme,
por no ver mucho sentido a estar vivo,
por no ser como antes tan activo,
por las noticias desesperarme.
Pido perdón por si le importa a uno,
porque esto va a más, lo intuyo.
Aunque sé que de tan insignificante,
no tengo ni un enemigo picante.
Pido perdón por todos mis desatinos,
por mis ansias por convencer,
por mis conclusiones apresuradas,
por sentir que es imposible vencer.
Si nos sigues somos más fuertes:
Telegram —> Solo recibirás un mensaje al día (o menos).
Mastodon —> Red del fediverso, libre de publicidad y de manipulación.
X-Twitter —> Red manipulada de la que no nos vamos por fastidiar a quienes quieren que nos vayamos.
Facebook —> Lo mismo que X.
Instagram —> Lo mismo que X.
YouTube —> Cada vez más publicidad, pero ¿merece la pena cambiar?- Lee nuestras poesías y opina sobre nuestras soluciones a las crisis.
Lonja Comercio Justo 2026
La Federación Aragonesa de Solidaridad (FAS) celebra los 40 años del Comercio Justo en España con una edición muy especial de la Lonja del Comercio Justo, que tendrá lugar el 24 de mayo en Zaragoza y estará especialmente dedicada a la juventud zaragozana. El Mercado Social de Aragón estará presente con un stand propio y otro de Aropa2.
Bajo el lema “Justo para las personas. Justo para el planeta. Justo para ti”, este aniversario nos invita a recordar la importancia de seguir construyendo un mundo más justo, en el que los derechos de las personas y el cuidado del planeta estén en el centro. Con esta Lonja queremos celebrar cuatro décadas de compromiso colectivo y acercar a la ciudadanía, especialmente a las personas jóvenes, una forma de consumir que demuestra que otro comercio es posible.
Desde la apertura de la primera tienda especializada en Comercio Justo en España, en 1986, este movimiento ha crecido hasta convertirse en una alternativa real de consumo responsable. Además, la nueva Ley Integral de Economía Social reconoce el Comercio Justo como un modelo innovador y una palanca de cambio hacia sistemas de producción y comercialización más responsables, sostenibles y justos.
El Comercio Justo es una forma de producir, consumir y relacionarnos que sitúa en el centro los derechos de las personas y el cuidado del planeta. Sus criterios promueven condiciones laborales dignas, igualdad de género, ausencia de explotación infantil, respeto al medio ambiente, transparencia, relaciones comerciales estables y un precio justo para quienes producen.
Además, desde la FAS queremos seguir impulsando la economía social y solidaria en Aragón, visibilizando iniciativas que trabajan por un modelo de consumo más responsable, sostenible y cercano. Por eso, en esta edición participan también propuestas que comparten el compromiso con una economía al servicio de las personas y del territorio.
LONJA DEL COMERCIO JUSTO – AGENDA DOMINGO 24 DE MAYO DE 2026 –
10:00 horas – Apertura de la Lonja y comienzo de la actividad en los puestos.
11:00 a 11:50 horas – Gincana UNO de Comercio Justo, sin inscripción previa (a cargo del Colegio La Salle Montemolín).
12:00 a 12:30 horas – Actuación de la batucada de la Asociación Utrillo.
12:30 a 13:30 horas – Gincana DOS de Comercio Justo, sin inscripción previa (a cargo del Colegio La Salle Montemolín).
18:00 a 20:00 horas – Talleres Sin inscripción previa:
| Taller de chapas por el Comercio Justo | Medicusmundi | Mesa 1 talleres | 18 a 20 horas |
| #Retos de Desarrollo Sostenible, para jóvenes de 14 a 30 años. | Medicusmundi | Mesa 1 talleres | 18 a 20 horas |
| Taller Piedras Decoradas | Vicente Ferrer | Mesa 2 talleres | 18 a 19 horas |
| Taller Marionetas a partir de materiales reciclados | Vicente Ferrer | Mesa 2 talleres | 19 a 20 horas |
| Taller de personalización de bolsas | Isabel Martín | Mesa 3 talleres | 18 a 19 horas |
| Taller Estampación con LEGO | Vicente Ferrer | Mesa 3 talleres | 19 a 20 horas |
20:30 – Cierre de la Lonja.
A LO LARGO DE TODO EL DÍA Podrás visitar los puestos de:
- Fundación Vicente Ferrer
- PROYDE
- Fundación Isabel Martín
- Oxfam Intermón
- Cáritas
- Aropa2
- Dacapo
- Artesanos de Comercio Justo de Belén (Palestina)
- A Vecinal
- Gardeniers
- Mercado Social de Aragón
- Federación Aragonesa de Solidaridad
La entrada Lonja Comercio Justo 2026 se publicó primero en Mercado Social de Aragón.
Algunos logros del movimiento ecologista
Las ONG, en mayor o menor medida, hacen bien su papel de conciencia de nuestra sociedad. Ser socio no es solo aportar dinero, sino que implica que te llega información que no suele aparecer en los medios de comunicación. Por supuesto, también tendrán sus fallos… pero gracias a ellos se consiguen algunas cosas muy importantes como puedes ver en nuestra lista completa de buenas noticias.
En un rápido y no exhaustivo balance de éxitos recientes del mundillo ecologista, podemos encontrar por ejemplo los siguientes logros (aquí tienes listas más actualizadas):
- El certificado MSC de pesca sostenible crece (aunque no es un certificado muy fiable). También es buena noticia que el consumo de pesca insostenible decrece, gracias a la presión de diversos grupos ecologistas.
- Se ha conseguido parar la ampliación del puerto de Tarifa. Esto está a sólo 20 metros del Parque Natural del Estrecho y afectaría a una de las zonas más importantes del mundo para los cetáceos y donde habitan más de 2000 especies de animales y plantas.
- Los países de la CBD (Convención de Diversidad Biológica) acordaron en la cumbre de Nagoya 2010 poner fin a la sobrepesca y proteger el 10% de todos los océanos y zonas costeras del mundo.
- Gracias a WWF, en la cumbre mundial por el Tigre, todos los países participantes acordaron la meta de duplicar la población para el año 2022.
- Se suspende la pesca de la anguila en Andalucía por 10 años, especie en la lista roja de la UICN porque queda un 2% de su población histórica.
- También gracias a WWF se ha conseguido una condena ejemplar por un delito ambiental en Doñana, donde unos cuantos individuos cambiaron el uso de suelo forestal a regadío, por la cara.
- Miles de árboles se plantan cada año en nuestros montes gracias a la organización y trabajo desinteresado de muchas organizaciones ecologistas locales. En Málaga tenemos las reforestaciones de Ecologistas en Acción y de Aulaga, por ejemplo.
- El sello FSC para madera y papel de origen sostenible también está extendiéndose gracias a diversas organizaciones ecologistas.
- GreenPeace consigue el cese de los vertidos contaminantes de la empresa Fertiberia a las marismas del Tinto en Huelva, tras más de 40 años.
- El 1 de agosto de 2010 entró en vigor el Tratado contra las Bombas de Racimo, una de las noticias que salvará más vidas humanas.
- Baleares apoya a la creación de un Santuario para el atún rojo, especie próxima al colapso debido a la sobrepesca… y en esto influyen las protestas de los de GreenPeace.
- Gracias a SEO y otras organizaciones, varias autopistas no se van a hacer por sus nefastas consecuencias para la biodiversidad. Esta misma ONG ha destacado también otros logros importantes para la biodiversidad, como la prohibición en 2010 de capturas en Cataluña de fringílidos (jilgueros y otros pajarillos), y la tramitación para conseguirlo en toda España.

Pero hay muchas más buenas noticias de Greenpeace, y de otras ONGs, aunque no todas son buenas noticias… pero podemos hacer algo por ampliar la lista de buenas noticias… ¿o no? ¡Podemos colaborar siendo socios… y también voluntarios! Y por favor, añadid como comentarios otros éxitos que conozcáis… Gracias.
Te gustará también:
- Nuestras listas de buenas noticias ecológicas (por años).
- Leonardo Dicaprio, ¿héroe o cobarde? ¿Ecologista o hipócrita? ¿Hace mucho o hace poco por el medio ambiente?
- Cinco cosas muy sencillas que están mejorando mucho el mundo: ¿Te unes?
- Relatos Incontables: un blog de historias cortas que hacen amar más el medioambiente y los animales. Lee un relato al azar y es posible que te quedes enganchado y reflexivo.
¡Nos vemos en la Feria del Mercado Social en la Universidadl!
El viernes 10 de abril estaremos en la Universidad de Zaragoza, dentro del Mercado Agroecológico Unizar, con un puesto informativo y de venta conjunta de MESCoop.
Además, podrás encontrar puestos con:
👕 Ropa de Simbiosis, Aropa2 e Ironic
🏺 Artesanía de Yacarandar y Cerámicas El Cierzo
📚 Libros, monederos, neceseres y tazas de Montechochori
🍹Refrescos de Frixen
🍫 Productos de Comercio Justo de Oxfam Intermón
Productos de Regaliz de palo natural de Eco-Radiz (Tararaina)
🤝 Información de entidades juveniles como REDES para Transformación Social y SERPAS
🗓 Viernes 10 de abril
📍 Campus San Francisco (entorno del estanque)
⏰ De 10:00 a 14:00h.
🎶 Feria amenizada con DJ Lady Theremin
📲 Ven a descubrir la App del mercado social y todas las ventajas de formar parte de la red
🌐Piensa, elige, transforma. Tu consumo tiene poder 🌐
La entrada ¡Nos vemos en la Feria del Mercado Social en la Universidadl! se publicó primero en Mercado Social de Aragón.
IRONIC SE SUMA AL MERCADO SOCIAL DE ARAGÓN
Ironic urbanwear es una marca de ropa urbana alternativa, incorfomista y donde todes tenemos espacio. Una mirada a través de la slow fashion, el veganismo, los feminismos y el apoyo al pequeño comercio.
📍Visita su tienda en C/ San Vicente de Paúl, 34, local izq.
https://ironicurbanwear.com/
Instagram: @ironic_urbanwear
La entrada IRONIC SE SUMA AL MERCADO SOCIAL DE ARAGÓN se publicó primero en Mercado Social de Aragón.
La estupidez de usar globos de helio o papel de aluminio
El helio (He) es un gas noble que prácticamente no reacciona con otras sustancias (es inerte). Es casi siete veces más ligero que el aire y el segundo elemento más ligero del universo, solo por detrás del hidrógeno. Además, no es inflamable y tiene su punto de ebullición extremadamente bajo. Estas propiedades hacen que el helio se use en multitud de aplicaciones, entre ellas:
- Inflado de globos y dirigibles. Aunque el hidrógeno es aún más ligero que el helio, es peligroso porque es inflamable.
- Medicina. El helio se utiliza en máquinas de resonancia magnética (RM) y en tratamientos para problemas respiratorios.
- En la industria tiene aplicaciones muy diversas como para evitar reacciones químicas con el aire, proteger materiales sensibles como el aluminio o el titanio, detectar fugas, fabricar chips y fibras ópticas, así como en la industria aeroespacial o para enfriamiento extremo (criogenia, gas fundamental en equipos que requieren temperaturas cercanas al cero absoluto).
El helio no se fabrica: se extrae de minas
Es un recurso no renovable a escala humana. Es decir, no se puede fabricar fácilmente, sino que se obtiene de yacimientos naturales, sobre todo asociados al metano (gas natural), donde se encuentra mezclado en pequeñas cantidades (a veces menores al 1 %). Para extraerlo de forma industrial se usa un proceso llamado destilación criogénica, en el que la mezcla de gases se enfría a temperaturas muy bajas. Para separar el helio se usa la propiedad de que cada gas se licua a distinta temperatura. Este proceso es muy costoso energéticamente (cada kilo de helio requiere entre 50 y 150 kWh de energía), pero es el único método viable a gran escala.
El helio es un recurso limitado y es fácil que se escape de los yacimientos, ascienda por la atmósfera y se pierda en el espacio. Una vez liberado, no existe tecnología para recuperar el helio disperso en el aire.
Es un recurso tan sensible desde el punto de vista energético y geopolítico que algunos países tienen reservas estratégicas de helio. La más importante es la Reserva Nacional de Helio en Estados Unidos, ubicada en Texas. También destacan Qatar, uno de los principales productores actuales, así como Rusia y Argelia, entre otros.
Un costoso recurso usado en fiestas para niños
Producir helio para un solo globo de fiesta requiere entre 0,12 y 0,36 kWh, energía suficiente para mantener una bombilla LED encendida hasta 30 horas o cargar un móvil hasta 20 veces. A esto deben añadirse otros aspectos como el gasto de transporte o la fabricación de las botellas metálicas de almacenamiento.
Por si el asunto energético no te conmueve, gritemos que el helio de los globitos de tu fiesta no puede recuperarse para ser usado de nuevo. Además, la escasez de helio puede provocar, por ejemplo, retrasos en las resonancias magnéticas y el encarecimiento de procesos médicos, científicos e industriales, donde su uso es insustituible en muchos casos.
Cuando un globo se escapa, asciende a las nubes liberando el helio lentamente. Al final, el globo cae para seguir provocando daños como la contaminación de suelos y mares (con látex, plásticos, pinturas…) o el atragantamiento de especies que los confunden con comida.
El colmo de la estupidez es cuando se inflan multitud de globos con helio y se liberan voluntariamente. El efecto puede ser bonito, pero refleja una inconsciencia descomunal.
Más productos de alto impacto que tiramos sin conciencia
Ese despilfarro inconsciente no ocurre solo con el helio. Mirad:
- El papel de aluminio es otro clamoroso caso de producto con alto impacto ambiental, que además contamina los alimentos, afectando a nuestra salud y, encima, se fabrica para ser usado una sola vez.
- Baterías de litio que se usan para productos tan efímeros y enfermizos como los vapeadores.
- Microplásticos que se usan en cosméticos (barras de labios, cremas, exfoliantes…) y limpiadores.
- Envases complejos como el tetra-brick de usar y tirar.
- Poliestireno expandido (EPS, corcho blanco o poliespán) para envases baratos de comida.
Es la misma inconsciencia de la que se hace alarde cuando producimos carne industrialmente o cuando volamos en avión de vacaciones. Nuestros herederos no entenderán por qué hicimos tan mal las cosas.
Te gustará también:
- Nuestra atmósfera: capas, gases, contaminantes y consecuencias.
- ¿Cuántos tipos de contaminación puedes citar? Algunos son muy desconocidos.
- Libro El mundo no se acaba, de Hannah Ritchie (resumen).
- Libro «En la espiral de la energía» de R. Fernández y L. González (resumen).
- Efectos disruptivos por nuevas entidades: No conocemos ni los riesgos.
Repita conmigo: "No soltaré globos de helio por ningún motivo"
– Síguenos tb en Instagram: https://t.co/2ACl6fbWHr pic.twitter.com/p8K9SlmA9G
— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) November 2, 2016
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La estupidez de usar globos de helio o papel de aluminio
El helio (He) es un gas noble que prácticamente no reacciona con otras sustancias (es inerte). Es casi siete veces más ligero que el aire y el segundo elemento más ligero del universo, solo por detrás del hidrógeno. Además, no es inflamable y tiene su punto de ebullición extremadamente bajo. Estas propiedades hacen que el helio se use en multitud de aplicaciones, entre ellas:
- Inflado de globos y dirigibles. Aunque el hidrógeno es aún más ligero que el helio, es peligroso porque es inflamable.
- Medicina. El helio se utiliza en máquinas de resonancia magnética (RM) y en tratamientos para problemas respiratorios.
- En la industria tiene aplicaciones muy diversas como para evitar reacciones químicas con el aire, proteger materiales sensibles como el aluminio o el titanio, detectar fugas, fabricar chips y fibras ópticas, así como en la industria aeroespacial o para enfriamiento extremo (criogenia, gas fundamental en equipos que requieren temperaturas cercanas al cero absoluto).
El helio no se fabrica: se extrae de minas
Es un recurso no renovable a escala humana. Es decir, no se puede fabricar fácilmente, sino que se obtiene de yacimientos naturales, sobre todo asociados al metano (gas natural), donde se encuentra mezclado en pequeñas cantidades (a veces menores al 1 %). Para extraerlo de forma industrial se usa un proceso llamado destilación criogénica, en el que la mezcla de gases se enfría a temperaturas muy bajas. Para separar el helio se usa la propiedad de que cada gas se licua a distinta temperatura. Este proceso es muy costoso energéticamente (cada kilo de helio requiere entre 50 y 150 kWh de energía), pero es el único método viable a gran escala.
El helio es un recurso limitado y es fácil que se escape de los yacimientos, ascienda por la atmósfera y se pierda en el espacio. Una vez liberado, no existe tecnología para recuperar el helio disperso en el aire.
Es un recurso tan sensible desde el punto de vista energético y geopolítico que algunos países tienen reservas estratégicas de helio. La más importante es la Reserva Nacional de Helio en Estados Unidos, ubicada en Texas. También destacan Qatar, uno de los principales productores actuales, así como Rusia y Argelia, entre otros.
Un costoso recurso usado en fiestas para niños
Producir helio para un solo globo de fiesta requiere entre 0,12 y 0,36 kWh, energía suficiente para mantener una bombilla LED encendida hasta 30 horas o cargar un móvil hasta 20 veces. A esto deben añadirse otros aspectos como el gasto de transporte o la fabricación de las botellas metálicas de almacenamiento.
Por si el asunto energético no te conmueve, gritemos que el helio de los globitos de tu fiesta no puede recuperarse para ser usado de nuevo. Además, la escasez de helio puede provocar, por ejemplo, retrasos en las resonancias magnéticas y el encarecimiento de procesos médicos, científicos e industriales, donde su uso es insustituible en muchos casos.
Cuando un globo se escapa, asciende a las nubes liberando el helio lentamente. Al final, el globo cae para seguir provocando daños como la contaminación de suelos y mares (con látex, plásticos, pinturas…) o el atragantamiento de especies que los confunden con comida.
El colmo de la estupidez es cuando se inflan multitud de globos con helio y se liberan voluntariamente. El efecto puede ser bonito, pero refleja una inconsciencia descomunal.
Más productos de alto impacto que tiramos sin conciencia
Ese despilfarro inconsciente no ocurre solo con el helio. Mirad:
- El papel de aluminio es otro clamoroso caso de producto con alto impacto ambiental, que además contamina los alimentos, afectando a nuestra salud y, encima, se fabrica para ser usado una sola vez.
- Baterías de litio que se usan para productos tan efímeros y enfermizos como los vapeadores.
- Microplásticos que se usan en cosméticos (barras de labios, cremas, exfoliantes…) y limpiadores.
- Envases complejos como el tetra-brick de usar y tirar.
- Poliestireno expandido (EPS, corcho blanco o poliespán) para envases baratos de comida.
Es la misma inconsciencia de la que se hace alarde cuando producimos carne industrialmente o cuando volamos en avión de vacaciones. Nuestros herederos no entenderán por qué hicimos tan mal las cosas.
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Libro El mundo no se acaba, de Hannah Ritchie (resumen)
Un libro escrito por una científica y divulgadora de la Universidad de Oxford que tiene por bandera el optimismo y los datos (Anagrama, 2025). Se aleja del catastrofismo ecologista casi tanto como del negacionismo climático; y afirma que «aceptar la derrota ante el cambio climático es una postura indefendiblemente egoísta».
Hannah Ritchie aclara que su optimismo es «condicional» (i.e., condicionado a actuar adecuadamente); que es diferente a un «optimismo ciego» que confía sin promover la acción organizada. Su objetivo es conseguir que seamos la primera generación que logre alcanzar la sostenibilidad completa en los dos sentidos que recoge la definición de la ONU: satisfacer las necesidades de las generaciones actuales; y hacerlo sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. Con respecto al primer aspecto, Ritchie opina que falta mucho por hacer aunque, al menos, se ha avanzado una barbaridad en aspectos tales como: la mortalidad infantil y materna, la esperanza de vida, el hambre y la malnutrición, el acceso a recursos básicos (agua, energía…), la educación y la pobreza extrema.
Por supuesto, estos avances en la calidad de vida global también «han tenido un enorme coste medioambiental», lo cual ha empeorado de forma colosal el segundo requisito de la sostenibilidad. Para equilibrar la situación, el libro examina en detalle siete problemas medioambientales y sus interconexiones entre sí.
Antes de examinar esos siete problemas, Ritchie se distancia de dos soluciones típicas del ecologismo: despoblación y decrecimiento. La primera consiste en reducir el tamaño de la población y Ritchie afirma que realmente esa no es una alternativa, primero porque la población ya se está frenando a nivel mundial y, segundo, porque es muy complicado hacerlo de forma ética. Apunta a que más impacto que la superpoblación lo generan los estilos de vida (especialmente de los millonarios), lo cual podría estar afectado por la segunda solución que Ritchie rechaza, el decrecimiento, entendido como un retroceso o empobrecimiento. Para ella, la pobreza no implica mayor sostenibilidad, por supuesto, si consideramos los dos pilares de la sostenibilidad anteriormente indicados. En el libro, ella matiza que es cuestionable el crecimiento en los países ricos, pero que para acabar con la pobreza se necesita un crecimiento económico global. Para ella, no vale cualquier crecimiento y afirma —igual que cualquier decrecentista— que sería necesario crecer en algunos sectores y tecnologías y decrecer en otras. Tal vez, la promesa más impactante del libro es que dice demostrar que podemos reducir el impacto ambiental y, a la vez, mejorar la situación económica.
1. Contaminación atmosférica
Aunque no se suela decir, la contaminación atmosférica es «una de las principales causas de mortalidad en el mundo». Las cifras de fallecidos por esta causa son similares a las muertes por tabaquismo; seis o siete veces mayores que los muertos en accidentes de tráfico; y superan en cientos de veces la cifra de vidas perdidas por terrorismo o por guerras. Cada año, la mala calidad del aire suele ser quinientas veces más mortífera que todas las catástrofes «naturales» juntas.
La buena noticia es que se está reduciendo este tipo de contaminación, especialmente en las ciudades, lo cual baja las tasas de mortalidad. Es preciso tomar medidas locales y globales. Usemos como inspiración el Protocolo de Montreal para eliminar las sustancias químicas que degradaban la capa de ozono, un problema de cuya gravedad advirtió incluso Carl Sagan. En 1987 fue firmado por 43 países; y en 2009 se convirtió en el primer convenio internacional que logró la ratificación universal de todos los países del mundo. Un ejemplo que demuestra que hacer caso a la ciencia tiene resultados positivos.
A escala global, la mayor fuente de contaminación es quemar madera o carbón, incluyendo aquí las quemas agrícolas. Luego está la polución por actividades agropecuarias, principalmente por culpa de la ganadería y por los fertilizantes. Después viene la quema de combustibles fósiles para producir electricidad. Luego, diversas industrias (textiles, químicas, metalúrgicas…), seguidas del transporte de personas y mercancías.

Las soluciones propuestas pueden parecer caras, pero son muy baratas si las comparamos con los cientos de millones en gastos por no solucionar el problema:
- Lo más urgente es «dejar de quemar cosas» y, cuando no sea posible, capturar las partículas de la combustión.
- Detener las quemas agrícolas por ser una inmensa fuente de contaminación estacional fácil de evitar haciendo compost, triturando, etc.
- Conseguir combustibles limpios para cocinar y calentarse. La leña puede ser muy natural, pero es la forma más contaminante de conseguir calor. Provoca múltiples enfermedades por respirar el humo.
- Eliminar el azufre de los combustibles fósiles. Es tan simple como poner filtros en las chimeneas.
- Transporte más limpio. Los vehículos eléctricos contaminan menos, pero no son parte de la solución porque siguen siendo origen de multitud de emisiones. Por supuesto, la aviación es muchísimo peor.
- Transporte sostenible: caminar, ir en bicicleta o en transporte público.
- Abandonar combustibles fósiles, en favor de las renovables y de la energía nuclear. Ritchie es contraria a debatir entre renovables y nuclear porque, para ella, lo importante es que son energías con bajas emisiones de CO2. No tiene en cuenta el problema de los residuos radiactivos, ni el riesgo de atentados terroristas, ni el hecho de que las nucleares no sean rentables sin subvenciones de dinero público.
2. Cambio Climático
«Un mundo 6 ºC más caliente que el actual sería devastador», nos advierte la autora. Tras comentar algunas de las consecuencias del calentamiento global, afirma que «si cada país cumpliera realmente sus compromisos climáticos, llegaríamos a los 2,1 ºC en 2100», lo cual sería una gran noticia, aunque podría ser mejor.
Hannah Ritchie asegura que «las tecnologías bajas en carbono resultan cada vez más competitivas» y «los líderes mundiales se han vuelto más optimistas». Ahora tenemos infraestructuras mejor preparadas, podemos predecir eventos climáticos extremos, organizar evacuaciones, existen redes internacionales de apoyo, etc. En definitiva, estamos mejor preparados que en el pasado y sabemos cómo reducir las emisiones de dióxido de carbono, porque hay solo dos fuentes principales: «la quema de combustibles fósiles y el cambio en el uso de la tierra» (deforestación).
La situación actual es que «las emisiones totales siguen aumentando, pero las emisiones per cápita han tocado techo». Ese dato es utilizado por la autora para ser optimista y esperar a que la contaminación empiece a declinar, al menos en los países ricos, porque dice que está demostrado que «los avances tecnológicos hacen que hoy consumamos mucha menos energía que en el pasado». Como ejemplo, afirma que en Suecia se vive con igual nivel que en Estados Unidos y, sin embargo, se emite solo una cuarta parte. Según sus datos, el crecimiento económico y la reducción de emisiones son compatibles. El problema es que mira datos de países ricos que ya son exageradamente insostenibles. En tales casos, ¿es correcto celebrar una pequeña reducción en su contaminación?
En su análisis, asegura que «las soluciones que pasan por reducir el consumo de energía a niveles muy bajos no son buenas», porque la energía es fundamental para mantener o aumentar la calidad de vida. Tampoco ve adecuado que se avergüencen los que viajan en avión, porque para ella volar es un gran invento y las ventajas son suficientes para olvidar sus serios inconvenientes. ¿Será una excusa para justificar su gusto por volar?
Soluciones que propone:
- Transición hacia la energía renovable por todas sus ventajas. El inconveniente del espacio que requieren se resuelve buscando lugares adecuados: tejados, agrovoltaica, etc.
- Electrificar la demanda de energía donde sea posible y aumentar el almacenamiento (baterías…). Ritchie está convencida de que esta transición requerirá menos actividad minera que con combustibles fósiles.
- Replantear el transporte a larga distancia.
- Alimentación. Aunque sostiene que no es preciso ser veganos, deja claro que cualquier cambio a dietas más vegetales tiene una enorme influencia en el clima, como por ejemplo elegir hamburguesas de pollo en lugar de ternera (que es la carne con más huella de carbono). Con datos muy fiables confirma que «la carne con emisiones de carbono más bajas supera las de la proteína vegetal con emisiones más altas». Y no importa demasiado si son alimentos ecológicos, de proximidad o en extensivo. La autora afirma que adoptando las siguientes medidas se liberaría suficiente tierra como para compensar las emisiones del sistema alimentario resultante:
- Comer menos carne.
- Adoptar las mejores prácticas agrarias.
- Reducir el consumo excesivo y el desperdicio alimentario.
- Reducir las emisiones por la construcción, básicamente eliminando el cemento, un material muy contaminante en su fabricación. Propone usar otros materiales y, aunque no lo cita, una opción es el cemento Sublime.
- Poner precio al carbono para que los productos de altas emisiones sean más caros y menos accesibles. Como todos sabemos, los precios no reflejan los costos de los productos, y mucho menos los costos ambientales. El peligro de esta medida —y Ritchie lo subraya— es que haga que las familias pobres sean aún más pobres. Para evitarlo se deben incluir ayudas y conseguir que sean los ricos los que más paguen, porque son, de hecho, los que más carbono emiten.
- Sacar a la población de la pobreza es otra medida para adaptarnos al cambio climático, porque son los pobres los más vulnerables.
- Mejorar la resiliencia de los cultivos ante los efectos del cambio climático.
- Adaptarnos ante el aumento de temperaturas.
- No caer en la trampa psicológica de la «autoconcesión moral». Esto ocurre cuando nos permitimos algo negativo porque creemos que lo compensamos con un sacrificio en otro aspecto. Por ejemplo, comernos un filete porque reciclamos el envoltorio de plástico; o caer en las trampas del greenwashing. Para ello, es importante tener muy presente qué cosas a nivel individual tienen más y menos impacto.
Un problema de la forma de comunicar de Ritchie es que quita importancia a aspectos que, aunque no sean principales, tienen suficiente peso como para no ser despreciados. Es como si olvidara el efecto sinérgico de juntar varias fuerzas. Sumar muchos pocos hace un mucho. A veces, este tipo de contradicción se hace patente en una misma explicación. Por ejemplo, cuando literalmente escribe: «Cambiar nuestra alimentación no va a resolver el cambio climático: para ello tenemos que dejar de quemar combustibles fósiles. Pero arreglar únicamente nuestros sistemas energéticos, ignorando la alimentación, tampoco nos llevará a esa meta».
3. Deforestación
La tierra ha perdido un tercio de todos sus bosques desde el final de la última glaciación. En el último siglo, también se ha perdido mucha superficie forestal, casi toda debida a la expansión de la agricultura. Las zonas incendiadas se regeneran si se las deja. Al perder bosques se emite carbono, pero Ritchie considera que eso es secundario en comparación con la pérdida de biodiversidad.
También resalta cómo la pérdida de hábitats se puede frenar con medidas políticas. Por ejemplo, «Brasil logró reducir la deforestación en un 80 % en solo siete años bajo la presidencia de Lula da Silva».
Con respecto al aceite de palma, no considera que su consumo sea preocupante, porque no se sabe con certeza la deforestación que causa de forma directa. Opina que no sería justo culpar a ciertos campos de palmeras de la deforestación de esas áreas si los bosques fueron talados con anterioridad. Es decir, no tiene en cuenta que esas zonas podrían volver a ser bosques. Además, sostiene que usar otros tipos de aceites podría ser incluso peor. Sin embargo, hay que tener en cuenta que evitar el aceite de palma no obliga a optar por otro aceite, sino que se puede optar por no consumir productos con aceite de palma (bollería, alimentos ultraprocesados, etc.) sin sustituirlos por nada con otros aceites. En cualquier caso, apoya el uso de aceite de palma certificado como sostenible (RSPO) y deja claro que «el biodiésel de aceite de palma produce más emisiones de carbono que la gasolina o el gasóleo».
«La tala de bosques para dejar espacio al ganado bovino es responsable de más del 40 % de la deforestación mundial». El siguiente factor de pérdida de bosques es la palma y la soja y, en tercer lugar, la silvicultura (papel/celulosa). Así, pues, la mejor forma de frenar la deforestación es reducir el consumo de carne de cordero y de vacuno. En tercer lugar, se situaría el queso y los lácteos de vaca. Ritchie apoya esta opción, incluso aunque sean productos de ganadería extensiva en tierras no aptas para la agricultura, porque en estos casos considera que la mejor opción sería dejar que esas tierras se conviertan en bosques u otros espacios naturales.
Otras opciones que propone son: que los países ricos paguen a los más pobres por conservar sus bosques; y que se compensen las emisiones mediante reforestaciones (aunque esto tiene un peligro muy evidente).
Para acabar este apartado, Ritchie sostiene que no es buena idea volver de la ciudad a zonas rurales (revitalizar pueblos), ya que la principal causa de deforestación es cómo producimos nuestros alimentos y no dónde vivimos. Y también alerta de los que piensan que la alimentación vegana contribuye a la deforestación por los cultivos de soja. Los datos son muy evidentes: el 76 % de la soja se utiliza para alimentar animales y «solo el 7 % se destina a los productos veganos» (tofu, tempeh y leche vegetal).
4. Alimentación para no comerse el planeta
«La demanda humana de alimentos representa la mayor amenaza para los animales del globo». Así de contundente se manifiesta Hannah Ritchie. Afortunadamente, no es cierto que haya una fecha límite en los suelos agrícolas del mundo. Unos se están degradando y otros están mejorando, aunque en general, el suelo agrícola está siendo maltratado (y no solo por la erosión).
Una persona necesita entre 2.000 y 2.500 calorías diarias. Si dividimos la producción mundial de alimentos a partes iguales entre todos, cada uno de nosotros podría consumir unas 5.000 calorías diarias (más del doble de lo necesario). El hambre en el mundo no es un problema de falta de alimentos, sino de mala distribución (también lo apuntaron Nebel y Wrigth). Este dato sirve a Ritchie para confirmar que, en realidad, no somos demasiados humanos. El problema es que los millones que habitamos el planeta Tierra no nos contentamos solo con comer, sino que aspiramos a un consumo cada vez mayor (casas, teléfonos, aviones, IA…).
La superproducción agraria se debe principalmente a dos inventos: el de Fritz Haber y Carl Bosch (para convertir el nitrógeno del aire en amoníaco, fertilizante); y el de Norman Borlaug (para mejorar el cultivo de trigo en México). Estos logros para aumentar la producción han evitado muchas muertes, pero también han hecho que no podamos volver atrás. Es decir, «el planeta no puede limitarse a consumir solo alimentos ecológicos» (porque hay demasiadas personas a las que alimentar). Por tanto, a nivel colectivo dependemos de los fertilizantes para sobrevivir, y fabricarlos requiere grandes cantidades de energía, lo cual explica por qué los países pobres los usan poco, aunque tengan que utilizar mayor superficie agraria.
Vivimos en un mundo con grandes desigualdades, en el que algunos sufren de obesidad y otros de desnutrición; el alimento que podría saciar el hambre de millones de personas se dedica a alimentar ganado o a producir agrocombustibles para nuestros coches. Menos de la mitad de los cereales que se producen se dedican a la alimentación humana directa. Todo un 41 % se lo come el ganado, lo cual nos hace ver que comer animales es una forma muy ineficiente de conseguir proteínas. «Los animales más pequeños son más eficientes en términos calóricos», aunque surge el «dilema moral» de que hay que matar una mayor cantidad de animales pequeños para conseguir la misma cantidad de carne.
Ritchie pone un ejemplo que sirve para visualizar bien lo que implica comer animales muertos: «¿Se imagina que comprara una barra de pan, cortara una rebanada y tirara el resto —más del 90 %— a la basura? Pues bien: en términos de calorías, eso es más o menos lo que hacemos con la carne». El ganado también es ineficiente convirtiendo proteínas. Lo bueno es que son proteínas «completas» (incorporan aminoácidos importantes), lo cual se puede conseguir con dietas vegetales comiendo legumbres y cereales. La carne también tiene otros nutrientes importantes, pero el único que no existe en los vegetales es la vitamina B12 (asunto que ya se zanjó aquí).
Para entender la magnitud del problema, afirma que tres cuartas partes de la superficie agraria tienen como fin último criar ganado, y todo eso solo sirve para producir el 18 % de las calorías y el 37 % de las proteínas que consumimos. Debemos «reducir al máximo la cantidad de tierra que destinamos a la actividad agraria», lo cual mejoraría también otros problemas: deforestación, contaminación atmosférica, de aguas, de tierras, maltrato animal, etc.
Soluciones que propone:
- Mejorar los rendimientos agrícolas en todo el mundo, especialmente en África.
- Comer menos carne, sobre todo de vacuno y cordero, las carnes con mayor impacto (en emisiones, consumo y contaminación de agua, eutroficación, uso de tierra, etc.). Ritchie expone que no funciona instar a la ciudadanía a convertirse al veganismo, sino que es mejor invitar a hacer cambios paulatinos: poner un día a la semana sin carne, reducir las dosis, aumentar el consumo de legumbres, etc. Solo eliminando la carne de ternera y la de cordero se reduciría a la mitad nuestra necesidad de tierras de cultivo en todo el globo. Debemos entender que la dieta vegana es la más ecológica, pero no es necesario ser veganos estrictos: «El ahorro en comparación con una dieta con algo de pollo, o algo de pescado y huevos, no es tan significativo», aclara la autora del libro. Ella quiere derribar el mito de que si fuésemos veganos no habría tierra para cultivar porque, como ya se ha indicado, lo que ocurriría sería todo lo contrario: una dieta vegana requiere menos tierra de cultivo.
- Invertir en sustitutos de la carne. Para Ritchie, es importante que las carnes vegetales cumplan cuatro requisitos: ser sabrosas, baratas, fáciles de encontrar y fáciles de incorporar a las dietas habituales. Ella afirma que ha probado multitud de productos vegetales y que hay algunos realmente asombrosos que, incluso, pueden llegar a gustar tanto o más que los productos cárnicos que imitan. Optar por estos productos no solo reduce la huella de carbono, sino que contribuye a bajar el precio para el resto de la humanidad.
- Las hamburguesas híbridas también reducen la huella ecológica (usar carne de pollo total o parcialmente, introducir legumbres…).
- Sustituir los productos lácteos por alternativas vegetales. En la UE, los productos lácteos son la causa de un mínimo de una cuarta parte de la huella de carbono. Cualquier bebida vegetal tiene una huella ecológica menor que la leche animal. Ritchie recuerda aquí también la importancia de seguir una dieta variada, para evitar carencias nutricionales.
- Desperdiciar menos comida. Por ejemplo, resalta la importancia de cambiar los sacos de recogida de productos agrarios por cajas rígidas que protejan de golpes. También es importante saber que si un producto supera su fecha de «consumo preferente», no indica que no se pueda consumir.
- No depender de la agricultura de interior. Aunque minimiza el espacio ocupado (agricultura en vertical), sus necesidades energéticas son tan inmensas que no compensan las ventajas, ni empleando solo energía renovable.
- No centrarse en los alimentos de proximidad. Aunque el transporte es importante, supone solo el 5 % de las emisiones de GEI de la comida. El resto se debe a los procesos de producción, empaquetado y conservación. Lo más contaminante es el transporte aéreo (50 veces más que por barco), pero apenas se usa porque es caro. Por su parte, el transporte marítimo es barato, por lo que casi toda la contaminación del transporte de alimentos se produce en la carretera. En definitiva, Ritchie quiere dejar claro que está bien comer alimentos de proximidad, pero que las frutas y verduras producidas muy lejos tienen menos huella ecológica que la carne producida muy cerca.
- Los alimentos ecológicos tienen menos pesticidas, pero requieren más extensión. Abonar con estiércol también puede contaminar acuíferos. Respecto al clima, no hay consenso si es mejor o peor porque depende de múltiples factores. Ritchie dice que se fija más en el contenido de los envases que en las certificaciones ecológicas.
- Eliminar el plástico aumentaría el desperdicio alimentario. En la huella ecológica de los alimentos solo el 4 % de las emisiones procede de los envases. Nos advierte de que en ciertos alimentos es fácil de eliminar, pero en otros no. En todo caso, aquellos alimentos en los que el plástico es importante tal vez no sean esenciales en nuestra dieta y podemos prescindir totalmente del plástico y del alimento.
5. Pérdida de biodiversidad. Proteger la vida silvestre
«No cabe duda de que muchos animales están experimentando un preocupante y acelerado declive. Pero, si profundizamos un poco más, descubrimos que también hay algunos a los que les va bien». Lo que no debemos olvidar es que nuestra vida depende de la biodiversidad, aunque «no esté claro qué especies necesitemos y cuáles no». Recomendamos aquí leer el relato de La vida del doctor Biología. Lo cierto es que a veces prestamos más atención a ciertas especies, bonitas o más visibles, y olvidamos a las realmente importantes, como los gusanos y las bacterias.
El ser humano ha atacado a las demás especies desde sus orígenes, como bien explica Yuval N. Harari en su magnífico Sapiens. Ritchie declara que «antes de la aparición de la agricultura, hace unos diez mil años, la mayor amenaza para los animales era nuestra caza directa: una vez iniciada la actividad agraria, pasó a ser la destrucción de sus hábitats» y «en la última centuria, el ritmo de disminución ha sido aún más rápido». Un dato más: «Los vertebrados se han extinguido entre cien y mil veces más rápido de lo que cabría esperar».
Actualmente, los humanos y nuestro ganado constituimos la inmensa mayoría de los mamíferos del planeta. Estos son los datos del porcentaje de la biomasa actual y en 1900:
- Mamíferos salvajes: 2 % (17 % en 1900).
- Humanos: 35 % (23 %).
- Ganado: 63 % (60 %).
Esta desproporción también ocurre en las aves: «la biomasa de nuestros pollos duplica la de las aves silvestres». Hay multitud de datos que llevan a poder proclamar que «nos dirigimos hacia una sexta extinción masiva». La buena noticia es que podemos frenarla.
Soluciones que propone:
- Reducir al mínimo la superficie cultivada.
- Utilizar fertilizantes y pesticidas de forma más prudente y eficaz.
- Emplear los métodos de la UE con los que ha conseguido frenar el declive de multitud de especies: reducir el uso de tierras agrícolas, recuperar hábitats naturales, prohibición total de la caza, implementación de cuotas cinegéticas, mecanismos para detener a los cazadores furtivos, proteger zonas por ley (incluyendo también el rewilding), sistemas de compensación para reproducir determinadas especies y programas de cría y reintroducción.
- Comer menos carne, porque esto reduciría la cantidad de tierra destinada a la agricultura, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la deforestación.
- Detener la deforestación, lo cual implicaría reducir la pérdida de hábitats y las emisiones de GEI.
- Proteger los parajes con mayor biodiversidad. El objetivo de la ONU de proteger para 2030 el 30 % de la superficie terrestre es poco ambicioso; y no son pocas las voces que piden proteger al menos el 50 % para 2050.
- Frenar el cambio climático.
- Detener los vertidos de plásticos en el mar.
6. Plásticos marinos
«El 44 % de todo el plástico del planeta se emplea en la fabricación de envases». Es ahí donde está el núcleo del problema de los plásticos. La autora critica el documental Seaspiracy por algunos de sus datos, pero está conforme con que el 80 % del plástico de las islas oceánicas procede de la industria pesquera. Solo el 20 % restante tiene su origen en tierra. Sin embargo, si miramos el plástico en zonas costeras, los datos podrían indicar justo lo contrario.
Ritchie dice que no hay aún evidencias de los auténticos peligros de los plásticos en el cuerpo humano, y que le parece más preocupante el daño que se causa a la fauna marina (enredos, atragantamientos…).
Soluciones:
- Dejar de utilizar envases de plástico de un solo uso.
- Invertir más en gestión de residuos: sistemas de recogida, centros de reciclaje, vertederos adecuados (que capturen el metano de la materia orgánica), etc. Es importante reciclar todo lo que se pueda. El problema es que no siempre se puede. El reciclado mecánico permite que los plásticos se reciclen una o dos veces. El reciclado químico es mejor, pero es «tremendamente costoso» y no compensa hacerlo en ningún caso. Tal vez sería útil un SDDR para vidrio reutilizable y, en paralelo, imponer impuestos crecientes al plástico de un solo uso.
- Obligar a las industrias a un diseño más inteligente, que utilice solo plásticos reciclables y permita separarlos de forma cómoda.
- Prohibir el comercio de plástico usado para que los países ricos no usen a otros como sus vertederos. La proporción de plástico que circula por esta vía no es elevada, pero muchas veces acaba en el mar. Hablamos de 1,6 millones de toneladas en 2020.
- Trabajar con la industria pesquera para que no abandone su basura en el mar (redes, anzuelos, etc.). Podría castigarse a los barcos que no traigan de vuelta los aparejos con los que salieron y/o premiarse a quienes traigan basura encontrada en el mar.
- Poner interceptores en los ríos. Son aparatos o líneas de burbujas que sirven para capturar los plásticos evitando que lleguen al mar. Otra solución que no contempla es poner grandes bolsas de red a la salida de los desagües pluviales o residuales de las ciudades. Dado que esas aguas arrastran multitud de basura, esas redes la capturarían.
- Limpiar las playas es una forma mucho más barata de reducir el plástico en los océanos que recogerlo mar adentro.
7. Sobrepesca. Poner fin al expolio de los océanos
Esto está muy relacionado con la pérdida de biodiversidad. Según Ritchie, los animales marinos son discriminados con respecto a los terrestres. De alguna forma, su sufrimiento parece importar menos a los humanos, a pesar de las evidencias que existen de que los peces son capaces de sentir sufrimiento.
El incremento en potencia y tecnología aplicada al sector pesquero ha hecho que muchas pesquerías hayan entrado en declive o en grave colapso. Ante esto, hay dos formas de actuar. La primera es proponer «capturar muy pocos peces, por no decir ninguno». La segunda es «capturar tantos peces como sea posible, año tras año, pero sin mermar más sus poblaciones». Normalmente, se opta por la segunda opción, aunque sabemos que en demasiadas ocasiones no se cumple.
Una tercera vía (con un enorme crecimiento) ha sido la cría de pescados y mariscos: acuicultura o piscicultura. Actualmente, se crían más peces y mariscos de los que se pescan en estado salvaje. Para Ritchie es una buena noticia porque, según ella, esto reduce presión sobre los peces salvajes. No obstante, reconoce que parte de la comida de los peces de piscifactoría es, precisamente, peces salvajes, pero que, para algunas especies, se ha logrado una proporción de 0,3 (es decir, que hacen falta 0,3 peces salvajes para criar uno de forma artificial). El resto de comida lo forman, por ejemplo, piensos vegetales. La autora deja claro que «las normas de bienestar animal que rigen en las piscifactorías suelen ser bastante deficientes» (léase esto para más datos). Ella no habla de otros problemas presentes en las piscifactorías, como la contaminación que producen.
Con respecto a los atúnidos, Ritchie dice que su situación es mala, aunque algunas especies están mejorando sus poblaciones. Particularmente, alerta de la situación de los atunes en el océano Índico, donde se está sobrepescando sin control (España con la famosa operación Atalanta). El libro no habla de la amenaza del mercurio en los atúnidos.
Otro problema es la muerte generalizada de los corales. La autora demuestra ser una apasionada de estos animales y no le faltan motivos. La solución urgente a este problema es frenar el calentamiento global, evitando quemar combustibles fósiles. Si quieres enamorarte de los corales, te animamos a leer el relato de Lord Howe.
Soluciones:
- Comer menos pescado, siempre que sea posible. Tal vez unos quieran no comer nada de pescado (lo cual evita el dilema del sufrimiento animal), mientras que otros opten por reducir este tipo de alimento.
- Elegir bien la especie a consumir. El problema de esta opción es que requiere el esfuerzo de investigar y puede variar en el tiempo y dependiendo de la región. Escogiendo bien, podemos comer pescado con poca huella de carbono (casi todos ellos son mejores que el pollo). Ella recomienda evitar los lenguados y mariscos caros, y optar por pescados pequeños y salvajes, como arenques o sardinas.
- Acabar con la sobrepesca aplicando cuotas de pesca estrictas. En la UE han mejorado algunas poblaciones de peces, pero otras siguen estando mal. En general, es preferible ser estrictos y que haya pesca suficiente, que ser demasiado permisivos y provocar la crisis de todo un sector.
- Reglamentos estrictos para capturas incidentales y descartes. El objetivo es reducir el número de peces que se pescan sin querer y que se tiran al mar (descartes), donde siempre mueren (si no lo están ya). Algunos países han prohibido los descartes y obligan a sus barcos de pesca a desembarcar todo lo que capturen, sea comercial o no.
- Prohibir la pesca de arrastre. Es el arte más perjudicial: normalmente se descarta entre el 30 y el 50 % de todo lo capturado (a veces es el 10 %), a lo que hay que sumar el destrozo del fondo marino que ocasionan, entre otros inconvenientes.
- Las áreas marinas protegidas evitan ciertas actuaciones humanas dentro de ellas. Son una buena solución, aunque a veces lo que provocan es que el impacto se traslade a otro lugar.
Propuestas finales de Hannah Ritchie
El libro de Ritchie es un canto de optimismo lleno de datos realistas. Algunas de sus opiniones pueden ser controvertidas, pero la mayoría están basadas en evidencias. Es cierto que estamos avanzando en muchos aspectos, aunque no sea tan rápido como nos gustaría. También es cierto que las opciones sostenibles se están volviendo más baratas. Y, en muchos casos, el pueblo está despertando.
Hannah se siente una traidora cuando no usa las opciones más ecológicas, aunque sí sean las opciones con menor huella de carbono, como usar el microondas o consumir alimentos que no sean de proximidad. Pero alerta que, aunque los cambios individuales sean importantes, es necesario un «cambio sistémico», es decir, una acción política que lleve a aprobar leyes que nos hagan avanzar en todas las soluciones que se han propuesto más arriba. Para ello, es necesario «votar a líderes que favorezcan medidas sostenibles» (partidos verdes y ecofeministas) y también sugiere importantes aportaciones individuales como estas:
- «Votar con la cartera», que quiere decir que cuando compramos estamos enviando una señal clara de nuestros intereses al mercado (a las empresas).
- Donar dinero a causas ecohumanistas (proyectos, organizaciones, etc.). Ritchie —conforme con lo que propuso Peter Singer— dice que dona al menos el 10 % de sus ingresos.
- Dedicar más tiempo a las cosas importantes (colaborar con ONG, por ejemplo) y menos a discusiones secundarias. Es decir, aunemos esfuerzos en la dirección correcta, aunque no opinemos todos exactamente lo mismo.
- También es muy importante elegir una trayectoria profesional que nos llene y en la que podamos empujar en la dirección que deseemos.
Información relacionada:
- Otros libros resumidos para captar su esencia en poco tiempo:
- Libros sobre Ecología / Sostenibilidad.
- Libros sobre Globalización / Consumo (alimentación).
- Libros sobre Economía sensata / Política / Paz.
- Libros sobre Psicología / Pedagogía / Arte.
- Libros sobre Filosofía / Religión.
- Libros para reflexionar.
- Quemar rastrojos o leña es tóxico para la salud, además de muy contaminante.
- La mejor solución a los incendios forestales: educar sí; quemar biomasa no.
- La agricultura de hoy debería ser como la de mañana.
- Los científicos vuelven a avisar del colapso que vendrá si seguimos sin reaccionar.
- Sin comer por el clima, las macrogranjas, los combustibles fósiles…
- Algunos libros del editor de Blogsostenible y de Historias Incontables.
- Una imagen del libro de Hannah Ritchie:
Mercado Social estrena imagen: nueva cara para el circuito económico de la ESS
Un logotipo que habla de circularidad y conexión
El nuevo logotipo de Mercado Social comparte tipografía con REAS y estrena un isotipo rediseñado.
¿Qué representa? El circuito económico solidario: ese flujo continuo donde la producción, la distribución, el consumo y la financiación se conectan en un ciclo que no tiene principio ni fin, que no extrae sino que regenera. El isotipo refuerza esta idea de cooperación y relaciones entre entidades y personas, alineada con nuestro enfoque de Economía Social y Solidaria.
Es un movimiento circular, como el propio Mercado Social: un circuito donde todas las partes importan por igual.
Una imagen que conecta con la familia REAS
Esta renovación no es casual ni aislada. Se enmarca en el proceso de actualización de la identidad visual de REAS Red de Redes, con motivo de su 30 aniversario, en el que se ha rediseñado toda la imagen de la red. Mercado Social, como herramienta central de la estrategia de REAS, necesitaba una imagen a la altura: coherente con la nueva identidad de la red, pero con personalidad propia.
¿Qué es Mercado Social?
Para quienes aún no nos conocen: Mercado Social es una red para la producción, distribución y consumo de bienes y servicios basada en principios éticos, democráticos, feministas, ecológicos y solidarios.
En Mercado Social, trabajamos para construir una economía solidaria, ética y sostenible, donde personas, comunidades y empresas se conectan y colaboran para generar bienestar común.
En mercado socail Aragón ofrecemos:
- Un catálogo común de productos y servicios: desde energía renovable y finanzas éticas hasta alimentación agroecológica, servicios culturales, textil… y mucho más.
- El Balance Social: una herramienta de transparencia donde las entidades rinden cuentas sobre cómo aplican los principios de la ESS en su actividad cotidiana.
- App Mercado Social: para buscar entidades, recibir ofertas y acceder a la tarjeta digital de consumidora del circuito.
Nuestro objetivo es situar el bienestar colectivo por encima del beneficio individual: relaciones de confianza, producción responsable y consumo consciente dentro de un circuito que aspira a cubrir cada vez más necesidades desde la economía solidaria.
Unimos consumidoras y productoras en un mercado con valores
Esta frase lo dice todo. No hablamos de compradores y vendedores. Hablamos de consumidoras y productoras, porque en el Mercado Social las relaciones no son transacciones anónimas: son vínculos conscientes entre personas y organizaciones que comparten una visión de la economía.
Un mercado con valores significa que cada intercambio está atravesado por principios: justicia social, sostenibilidad ambiental, equidad de género, democracia interna, cooperación. No son palabras bonitas en una web: son criterios que se miden, se auditan y se viven.
Una economía que ya existe
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Argumentos aplastantes CONTRA las centrales nucleares (pase lo que pase en Japón tras Fukushima)
Los partidarios del “pensamiento positivo y de la ley de la atracción” opinan que es mejor estar “a favor” de algo, que estar en contra de su opuesto, aunque no hay fundamento científico real al respecto. Según eso, es preferible estar “a favor” de las energías renovables, que “en contra” de las energías sucias. Pero ante el tema de la energía nuclear hay que situarse, aunque ya está casi todo dicho.
La energía nuclear es “razonablemente segura”. Eso está demostrado con los “pocos” accidentes que ha habido en la historia. En ese argumento no miramos la opinión de los que murieron, o tienen cáncer, o deformaciones de nacimiento… La cuestión es que muchos pensamos que las centrales nucleares son un RIESGO innecesario. Aunque la central de Fukushima (Japón) hubiera resistido… ¿Quien nos asegura que no vendrá un terremoto más grande en un periodo de miles de años?
Recordemos que los residuos nucleares y las centrales nucleares (aunque se cierren) son contaminantes durante miles de años (el Plutonio-239 tiene 24000 años de vida media). Lo cual nos lleva a lo CARÍSIMO que es “guardar” residuos nucleares durante miles de años: ESTAMOS USANDO ENERGÍA HOY, Y HASTA NUESTROS TATARANIETOS… TENDRÁN QUE PAGAR LA FACTURA… Estaremos pagando mucho más tiempo que la vida de una central nuclear que debería tener una vida máxima de apenas unos 50 años, siempre si se mantiene bien y se parchean los desperfectos… No quiero que mis descendientes paguen por la electricidad que usamos AHORA. Y eso, sin contar el altísimo riesgo de guerras, atentados terroristas o desastres naturales durante esos miles de años.
Si alguien tiene la indecencia de afirmar que la energía nuclear no es cara, que ponga precio a lo que están pasando la multitud de japoneses desplazados de sus casas, enfermedades… Nadie va a pagar por eso. No hay seguro que lo cubra.
La energía nuclear es MUY CARA, INJUSTA y PELIGROSA. No necesitamos accidentes para asegurar que es peligrosa: los riesgos son evidentes y duraderos. Unos científicos estadounidenses hicieron un estudio sobre la energía nuclear en este estupendo libro: Ciencias Ambientales. Si es tan cara… ¿por qué se usa esta energía? Muy fácil: Porque está subvencionada por los gobiernos y porque gran parte de los costos no los pagamos ahora, sino que los pagarán otros en el futuro.
La industria nuclear y los que ganan dinero con esto suponen que las medidas de seguridad son suficientes, pero la vida demuestra que nos equivocamos (y más si se ahorran gastos en seguridad y no siguen las recomendaciones de los expertos, como la del sismólogo japonés Ishibashi Katsuhiko, quien avisó de los riesgos…). Chernóbyl existió, pero si no hubiera habido Chernóbyl, los que estamos en contra, seguiríamos en contra de esta energía porque los dos únicos argumentos a favor de la energía nuclear son muy pobres y egoístas.
El lobby nuclear argumenta siempre diciendo que los accidentes son escasos, sin importarles cuán graves puedan ser. Nos da igual que los accidentes sean escasos, porque la basura nuclear no desaparece y los accidentes y desastres naturales ocurren. En cientos de años… volverá a pasar, tarde o temprano. Dicen que el lobby nuclear paga a gente para que opine a favor de esta energía en los foros sociales y blogs de internet.
Creo que la política energética en España y en el mundo se puede hacer muchísimo mejor. En Chernóbyl nos engañaron, igual que en Three Mile Island y ahora ya están Fukushima y otras centrales japonesas en la lista negra (y también mienten)… Como no queremos que España figure en esa lista, muchos ciudadanos piden al presidente de España que cumpla su compromiso electoral y elabore un plan de cierre de las nucleares españolas, y ya ha firmado esto mucha gente. En vez de eso, el gobierno electo terminó 2011 regalando a la industria nuclear un cementerio nuclear (ATC) a pesar de tener tantos problemas como para no llegar nunca a terminarse. Para que nadie tenga dudas de que esta peligrosa fuente de energía está subvencionada.
NOTA: La segunda parte de este artículo se titula
“¿Son Defendibles las Centrales Nucleares?” (la lotería nuclear)
(Hay argumentos a favor de las centrales nucleares,
y en los comentarios pondremos noticias interesantes).
- Nota: En un comentario más abajo se han puesto datos nuevos tras 15 años del atentado. Son aterradores y se incluye el artículo completo de donde salen esos datos.
También recomendamos sobre la energía:
- 7 puntos para cerrar las nucleares españolas en 2024.
- Las nucleares obligan a parar nuestros Aerogeneradores.
- Ventajas e inconvenientes de las energías sostenibles: renovables y ecológicas.
- El sistema eléctrico de España en diez vídeos muy didácticos.
- Menos energía para todos: ¿decrecimiento programado o colapso dramático?
Lo negarán hasta cuando lo vean

Muchas obras humanas y sociedades enteras han colapsado. El drama es que nos pase a nosotros que nos creemos tan inteligentes.
El informe Los límites del crecimiento (1972) advirtió que, si continuaban las tendencias de aumento exponencial de industrialización, contaminación, población y consumo de recursos, la humanidad se enfrentaría a un colapso económico y ambiental durante el siglo XXI.
Con los datos del tiempo transcurrido desde entonces, estudios más recientes sostienen que las proyecciones de aquel informe eran bastante acertadas. O sea, que vamos mal.
Algunos niegan que estemos ante un colapso y proponen seguir creciendo como si los recursos planetarios fueran infinitos, como si los costes ambientales no pasaran facturas. La hecatombe no se presentará de un día para otro y no dirá: «Ya he llegado». El colapso surgirá poco a poco: cosas que antes funcionaban dejarán de hacerlo; fenómenos extremos que antes eran excepcionales se volverán habituales. Y buscaremos culpables solo en las distancias cortas, limitando la responsabilidad a lo inmediato y a lo que nos afecta personalmente. Nadie sufrirá todos los efectos, tales como, por ejemplo, estos:
- En unas ciudades no habrá recursos básicos o subirán de precio (véase hoy el agua en Teherán, Ciudad de México, Delhi, Ciudad del Cabo, etc.).
- Surgirán problemas sociales que algunos no relacionarán con la escasez: protestas de agricultores, de la clase trabajadora, de fascistas, de pescadores…
- La violencia que quisimos desaprender vendrá con más fuerza.
- Los estados serán más débiles y unos se comerán a otros.
- Los dictadores encontrarán ocasiones para imponer su ideología y deshacerse del discrepante.
- Sufriremos apagones de diversa índole: energéticos, informativos…
- También aumentarán las migraciones sin que algunos se pregunten por qué.
- Habrá más desnutrición, más enfermedades y se colapsarán más aún los hospitales (en especial si no fortalecemos bien la sanidad pública).
- Veremos más y mayores incendios e inundaciones.
- Acuíferos contaminados por demasiados motivos: cenizas, macrogranjas, salinización, eutrofización…
- Retrasos para cualquier cuestión. Todo será más lento y con más averías: Internet, trámites, transportes, avances científicos… También será más difícil sacar dinero de un paraíso fiscal, si es que pudiste meterlo.
- Océanos más embravecidos. Veremos casas devoradas por el mar.
- Subida de precios, particularmente de ciertos bienes: la vivienda, el suelo, los seguros o el aceite, por ejemplo.
- La tecnología más moderna será solo para las élites.
- Inestabilidad política y guerras por recursos (como en Ucrania o los deseos de Trump por Groenlandia).
- Aumento del paro, de la desigualdad, de la pobreza y, por tanto, también de la delincuencia y de la violencia (también por el calor).
Todo esto, ¿no parece estar más cerca de lo que nos gustaría? No mires solo la opulencia de productos en tu supermercado, gran parte de ellos pura basura. Miremos con profundidad. No permitamos que se busquen más cabezas de turco que métodos justos de redistribución.
Algunos recordarán otras grandes civilizaciones que —a menor escala— también colapsaron. Y cuando estemos en el meollo del colapso, intentando sobrevivir, los ricos se encerrarán con sus guardaespaldas en sus mansiones para morir, no de hambre, sino de aburrimiento. Entonces, tampoco podremos decir: «Ya os lo dije» (como nos explicó Javier Pérez). Los que negaron que lo estábamos haciendo mal, seguirán negando la evidencia y culparán al Putin o al Trump de turno. Y sí, ellos también fueron, son y serán culpables, pero los demás les dejamos hacer y no quisimos unirnos para frenarlos. Tampoco frenamos a esas empresas que nos están amargando el clima, algunas de las cuales presumen de cotizar en el IBEX-35. Y nuestras soluciones quedarán escritas en los pocos libros que logren sobrevivir. Y nos preguntaremos por qué dejamos pasar la ocasión de unirnos.
No quiero acabar en plan pesimista. El futuro nadie lo conoce, porque lo estamos construyendo hoy. El famoso informe de 1972 que referenciábamos al principio también sostuvo que es posible evitar el desastre si se camina hacia el escenario llamado Mundo Estabilizado en el que, si la humanidad cambia sus valores, prioriza la calidad sobre la cantidad, adopta tecnologías apropiadas y redistribuye la riqueza, será posible fijar la población y el bienestar dentro de los límites planetarios. Los cuatro puntos son importantes.
No preguntaré si queréis ir, sino si nos ponemos a caminar hoy. ¿O preferimos, una vez más, aplazarlo para mañana?
Más sobre (de)crecimiento:
- La historia de la sirena manca que no podía parar de llorar.
- Dos futuros posibles tras una pandemia.
- El fin de la violencia.
- Menos energía para todos: ¿decrecimiento programado o colapso dramático?
- Decrecimiento sí, pero… ¿de qué? Decrecer en unos sectores implica crecer en otros.
- Medidas alternativas al PIB: el crecimiento económico no implica crecer en bienestar.
- Repensar nuestra relación con la naturaleza.
- Enumeremos las consecuencias de la crisis climática (que es una crisis ambiental) y algunas soluciones.
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Muchas obras humanas y sociedades enteras han colapsado. El drama es que nos pase a nosotros que nos creemos tan inteligentes.

Lo negarán hasta cuando lo vean

El informe Los límites del crecimiento (1972) advirtió que, si continuaban las tendencias de aumento exponencial de industrialización, contaminación, población y consumo de recursos, la humanidad se enfrentaría a un colapso económico y ambiental durante el siglo XXI.
Con los datos del tiempo transcurrido desde entonces, estudios más recientes sostienen que las proyecciones de aquel informe eran bastante acertadas. O sea, que vamos mal.
Algunos niegan que estemos ante un colapso y proponen seguir creciendo como si los recursos planetarios fueran infinitos, como si los costes ambientales no pasaran facturas. La hecatombe no se presentará de un día para otro y no dirá: «Ya he llegado». El colapso surgirá poco a poco: cosas que antes funcionaban dejarán de hacerlo; fenómenos extremos que antes eran excepcionales se volverán habituales. Y buscaremos culpables solo en las distancias cortas, limitando la responsabilidad a lo inmediato y a lo que nos afecta personalmente. Nadie sufrirá todos los efectos, tales como, por ejemplo, estos:
- En unas ciudades no habrá recursos básicos o subirán de precio (véase hoy el agua en Teherán, Ciudad de México, Delhi, Ciudad del Cabo, etc.).
- Surgirán problemas sociales que algunos no relacionarán con la escasez: protestas de agricultores, de la clase trabajadora, de fascistas, de pescadores…
- La violencia que quisimos desaprender vendrá con más fuerza.
- Los estados serán más débiles y unos se comerán a otros.
- Los dictadores encontrarán ocasiones para imponer su ideología y deshacerse del discrepante.
- Sufriremos apagones de diversa índole: energéticos, informativos…
- También aumentarán las migraciones sin que algunos se pregunten por qué.
- Habrá más desnutrición, más enfermedades y se colapsarán más aún los hospitales (en especial si no fortalecemos bien la sanidad pública).
- Veremos más y mayores incendios e inundaciones.
- Acuíferos contaminados por demasiados motivos: cenizas, macrogranjas, salinización, eutrofización…
- Retrasos para cualquier cuestión. Todo será más lento y con más averías: Internet, trámites, transportes, avances científicos… También será más difícil sacar dinero de un paraíso fiscal, si es que pudiste meterlo.
- Océanos más embravecidos. Veremos casas devoradas por el mar.
- Subida de precios, particularmente de ciertos bienes: la vivienda, el suelo, los seguros o el aceite, por ejemplo.
- La tecnología más moderna será solo para las élites.
- Inestabilidad política y guerras por recursos (como en Ucrania o los deseos de Trump por Groenlandia).
- Aumento del paro, de la desigualdad, de la pobreza y, por tanto, también de la delincuencia y de la violencia (también por el calor).
Todo esto, ¿no parece estar más cerca de lo que nos gustaría? No mires solo la opulencia de productos en tu supermercado, gran parte de ellos pura basura. Miremos con profundidad. No permitamos que se busquen más cabezas de turco que métodos justos de redistribución.
Algunos recordarán otras grandes civilizaciones que —a menor escala— también colapsaron. Y cuando estemos en el meollo del colapso, intentando sobrevivir, los ricos se encerrarán con sus guardaespaldas en sus mansiones para morir, no de hambre, sino de aburrimiento. Entonces, tampoco podremos decir: «Ya os lo dije» (como nos explicó Javier Pérez). Los que negaron que lo estábamos haciendo mal, seguirán negando la evidencia y culparán al Putin o al Trump de turno. Y sí, ellos también fueron, son y serán culpables, pero los demás les dejamos hacer y no quisimos unirnos para frenarlos. Tampoco frenamos a esas empresas que nos están amargando el clima, algunas de las cuales presumen de cotizar en el IBEX-35. Y nuestras soluciones quedarán escritas en los pocos libros que logren sobrevivir. Y nos preguntaremos por qué dejamos pasar la ocasión de unirnos.
No quiero acabar en plan pesimista. El futuro nadie lo conoce, porque lo estamos construyendo hoy. El famoso informe de 1972 que referenciábamos al principio también sostuvo que es posible evitar el desastre si se camina hacia el escenario llamado Mundo Estabilizado en el que, si la humanidad cambia sus valores, prioriza la calidad sobre la cantidad, adopta tecnologías apropiadas y redistribuye la riqueza, será posible fijar la población y el bienestar dentro de los límites planetarios. Los cuatro puntos son importantes.
No preguntaré si queréis ir, sino si nos ponemos a caminar hoy. ¿O preferimos, una vez más, aplazarlo para mañana?
Más sobre (de)crecimiento:
- La historia de la sirena manca que no podía parar de llorar.
- Dos futuros posibles tras una pandemia.
- El fin de la violencia.
- Menos energía para todos: ¿decrecimiento programado o colapso dramático?
- Decrecimiento sí, pero… ¿de qué? Decrecer en unos sectores implica crecer en otros.
- Medidas alternativas al PIB: el crecimiento económico no implica crecer en bienestar.
- Repensar nuestra relación con la naturaleza.
- Enumeremos las consecuencias de la crisis climática (que es una crisis ambiental) y algunas soluciones.
Proyecto AVIN: conservar nuestras golondrinas, aviones y vencejos (aves insectívoras)
Aitor Mora Solano, @proyectoavin
El Proyecto de Conservación AVIN busca la protección de las especies de golondrinas, aviones y vencejos de manera local, en nuestros pueblos. Nació como una pequeña idea de activismo ante una situación que empieza a ser común en las aves ligadas a medios agrícolas y urbanos: un descenso acusado en sus poblaciones. Por ejemplo, la golondrina común ha sufrido un declive del 30% en la última década.
En 2014 se declaró a esa especie Ave del Año por la organización SEO/Birdlife, y fue entonces cuando surgió el proyecto. Gracias a la difusión que le dio Nicolás López, responsable de la conservación de especies amenazadas en la ONG, llegó a otros lugares de España. Tras casi dos años después de su publicación, hemos llegado a 9 provincias: Huesca, Zaragoza, Segovia, Ávila, Ceuta, Sevilla, Cáceres, Madrid y Castellón. Y somos 13 personas las que luchamos por la conservación de estas aves en el proyecto.
Durante el primer año nos centramos en desarrollar los aspectos más importantes del proyecto, que se resume en cuatro líneas de actuación:
- Evitar la destrucción de sus nidos. La difusión y concienciación son los aspectos más importantes que se pueden realizar para proteger estas aves, porque existe una gran indiferencia generalizada sobre las leyes que protegen estas aves y la importantísima labor insecticida que realizan.

- Proporcionar lugares adecuados para anidar. Se incluye cualquier actuación con el fin de facilitar la reproducción de estas aves, como por ejemplo colocar nuevos nidos.
- Seguimiento de poblaciones. Para conservar cualquier especie es necesario saber su tamaño poblacional y la tendencia de esta a lo largo del tiempo. También es importante recopilar información sobre su fenología (relación con el clima), que posteriormente se manda a SEO.
- Recuperar y liberar pollos caídos. Los pollos que nos encontramos son recuperados hasta que finalmente se pueden liberar. No somos ningún centro de recuperación, por lo que este trabajo es exclusivo de cada persona.
Con el poco tiempo que llevamos con el proyecto hemos conseguido muchas cosas, como por ejemplo:
- Estamos realizando un importante trabajo de difusión en ciudades como Zaragoza donde en prácticamente todos los edificios con nidos se ha dejado una carta informando de su estatus legal.
- El ayuntamiento de Binéfar (Huesca) ha aceptado el proyecto editando mil folletos repartidos en el pueblo, y dando la oportunidad de dar charlas en la “Semana de la Sostenibilidad”.
- También se han impartido varias charlas en colegios de educación primaria y se está colaborando con el instituto IES Sierra de San Quílez (Binéfar) elaborando un proyecto de fabricación de cajas nido para vencejos.
- Se consiguió que una empresa instalara cuatro nidos de avión común tras su derribo en unas obras de rehabilitación.
- También hemos terminado los primeros censos de avión en la comarca oscense de La Litera (2.966 parejas en 2016) y en la ciudad autonómica de Ceuta (unas 50 parejas).
En resumen, es muy fácil movilizarse y hacer algo por ayudarlas. Creemos que gente con ganas de hacer cosas, pueden hacerlas. Y todo el que se quiera unir con nosotros será bien recibido.
Escribidnos a: proyectoconservacionavin@gmail.com
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Dos platos vegetarianos de una vez: crema y sopa de verduras, con ingredientes locales y ecológicos

Que la dieta influye tanto en la salud de las personas como en la del planeta, no es nada nuevo. Para una buena salud es aconsejable comer muchas frutas y verduras, y para no dañar mucho el medioambiente es recomendable no comer mucha carne, consumir productos de agricultura ecológica, y cercanos a donde vives (no es fácil saber qué es más importante). El transporte es uno de los sectores más contaminantes, y aún estamos lejos de tener una etiqueta kilométrica o carbométrica, que nos permita saber los kilómetros que ha recorrido cada cosa que compramos, o lo que ha contaminado por el camino.
Conscientes de la dificultad de descubrir el origen de lo que comemos, y a su vez, de su importancia, Hermeneus puso en marcha el concurso Reto Origen, para estimular una comida responsable, a través de recetas reales con ingredientes lo más locales posibles.
Para nosotros el reto fue grande, porque queríamos una receta fácil, con productos cercanos, ecológicos, fáciles de conseguir en muchas regiones, y con ingredientes vegetarianos, por las enormes implicaciones que tiene el consumo de carne en el planeta. Además, conseguimos hacer dos platos en uno, o sea, dos platos en la misma receta, para dos días distintos, en un tiempo record. Primero exponemos la receta, y al final comentamos algo de la trazabilidad de sus ingredientes:
◊ Ingredientes (5-6 personas aprox., para cada uno de los dos platos):
- 1 trozo de calabaza (al gusto).
- 2 cebollas normales.
- 3 calabacines.
- 4 patatas.
- 5 zanahorias.
- 3-5 dientes de ajo.
- 1 chorrito de aceite de oliva.
- Opcional: Sal, especias (orégano, cúrcuma, pimienta blanca o negra, pimentón, levadura de cerveza…), frutos secos molidos (pipas de calabaza o de girasol, almendras molidas, nueces…), y para la sopa: pasta corta (fideos, macarrones…).
◊ Preparación:
- Se ponen todas las hortalizas en trozos grandes, preferentemente en una olla a presión (olla express). El calabacín no es preciso pelarlo (basta con lavarlo y quitarle los extremos).
- Cubrir todo de agua hasta unos 2 dedos por encima (máximo 2/3 de la capacidad de la olla.
- Cerrar la olla y calentar al máximo, hasta que el indicador de presión aparece, y por la válvula se escapa un flujo de vapor continuo. Entonces, reducir el foco de calor al mínimo, pero aumentando si decae la presión. Mantener la presión 5 minutos, y apagar el calor.
- Baje la presión de la olla, sin prisas, hasta que pueda abrirse (cambiar la válvula a la posición de descompresión según las instrucciones de la olla).
- Sin olla a presión, basta con hervir los ingredientes en una olla tapada, sin demasiado calor, hasta que estén blandas las patatas (que pueden cortarse más para que tarde menos), pero recuerde que la olla a presión ahorra tiempo, dinero, energía, contaminación…
- Vierta casi todo el líquido en una cacerola, que será la base de nuestra sopa.
- Para la crema de verduras (plato 1): Con una batidora, triturar las verduras que quedaron en la olla, añadiendo sal, el aceite, y especias al gusto. Si está muy espeso, añadir un poco del caldo que retiramos antes. Para espesar, añadir levadura de cerveza, que le da un sabor tan interesante como sus propiedades (tiene proteínas, minerales, sin grasas, y vitaminas del grupo B… todo muy recomendable para todos, especialmente para los vegetarianos). Probar y rectificar de especias y sal.
- Opcional: Servir la crema con frutos secos molidos por encima.

- Opcional: Servir la crema con frutos secos molidos por encima.
- Para la sopa de verduras (plato 2): Calentar el caldo obtenido cuando vaya a consumirse, y añadir sal y especias al gusto (distintas a las anteriores si queremos cambiar su sabor). Sugerimos pimentón, cúrcuma, y comino. Probar y rectificar de especias y sal.
- Opcional: Puede mezclarse el caldo con dos o tres cucharones de la crema del plato anterior, para darle más espesor y sabor. Si no tienes pudor en usar huevo a pesar de sus terribles consecuencias, puedes batir un par de huevos hasta que cuajen o echar trocitos de huevo duro.
◊ Trazabilidad de los ingredientes: Ante la dificultad que supone averiguar la procedencia de cada ingrediente, acudimos a una cooperativa de agricultores locales (Málaga, España, en nuestro caso): Guadalhorce Ecológico S.C.A., de Alhaurín el Grande (Málaga). Ellos reparten a domicilio sus alimentos ecológicos certificados de primera calidad, procedentes de producción ecológica basada en el uso racional de los recursos naturales sin emplear productos químicos ni organismos genéticamente modificados (OMG o transgénicos), conservando la fertilidad de la tierra y respetando el medio ambiente. Ellos afirman que intentan producir alimentos de kilometro cero, es decir, alimentos producidos en nuestra tierra, ofreciendo frescura y un precio justo para el agricultor y para el consumidor. Evitando envoltorios, intermediarios, y largas distancias, reducimos gastos y contaminación. La siguiente información nos la ha facilitado esta cooperativa y nos han mostrado los certificados pertinentes, que obran en su poder:
- Calabaza: Procede de uno de los cooperativistas, de Málaga.
- Ajos: Son de Repla, empresa sevillana de producción ecológica.
- Calabacines: Empresa Bio Algarrobo de productos ecológicos de Algarrobo (Málaga).
- Patatas: En esta ocasión el productor fue M. del Pilar Arranz, de Segovia, bastante lejos, pero la cooperativa nos aclara que intentan “que la procedencia de los productos sea lo más cercana posible, pero en este caso no habrá podido ser así”.
- Cebollas, y zanahorias: Suelen proceder de cooperativistas de la región, pero si no hay, proceden de la empresa Repla.
Ingredientes que no proceden de dicha cooperativa:
- Aceite de oliva: Es virgen extra procedente de la cooperativa Los Llanos, de olivos de la variedad principalmente “hojiblanca” de la zona de Cuevas del Becerro (Málaga), y obtenido sólo por procedimientos mecánicos. Un aceite turbio, de sabor intenso, ideal para saborear en crudo. La cooperativa lo distribuye a domicilio por Málaga (Guillermo con su bicicleta: 679 265 771).
- Pasta: Procedente del Valle del Ebro, de la empresa Riet Vell, fundada por la ONG SEO/BirdLife, para promover la agricultura ecológica y respetuosa con las aves.

- Nueces malagueñas, pecanas, o pacanas: Son curiosas nueces fáciles de encontrar en los mercados de Málaga, pues en las sierras de Málaga hay bastantes nogales de esta especie (Carya illinoinensis), oriunda de México.
- Otros ingredientes opcionales: Mirando las etiquetas, a veces podemos elegir los ingredientes más cercanos, pero también podemos elegir cómo influye lo que comemos en nuestro entorno. Por ejemplo, los huevos deben tener un código impreso en su cáscara, y el primer dígito indica cómo se ha criado la gallina: 0 para gallinas criadas y alimentadas ecológicamente, 1 para gallinas camperas (criadas con suficiente espacio, pero no ecológicas), 2 para gallinas hacinadas en naves industriales, y 3 para gallinas encerradas en jaulas sin apenas espacio. Los códigos 2 y 3 indican que la gallina ha sufrido durante su vida. Respecto a la sal, hay quien sostiene que la sal sin refinar es más sana, por sus minerales y oligoelementos, pero lo mejor es no abusar de la sal.
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Nota de actualización: Nuestra receta no ganó el concurso indicado pero los organizadores quisieron reconocer nuestra buena propuesta, regalándonos un conjunto de productos de algas de la empresa gaditana Suralgae (sal de algas, lechuga de mar…).
HERMENEUS: Un proyecto de consumo responsable
Actualmente, el gran volumen de intermediación que existe en el sector de la alimentación hace que los pequeños productores independientes se encuentren en una posición de debilidad. Estos productores ven cómo se agranda cada vez más la brecha entre el precio que ellos cobran por los productos y su precio final en los comercios (aplicando márgenes por encima de un 1000% a alimentos cotidianos). Además, una incorrecta gestión de la logística y el transporte, conlleva un daño medioambiental mayor del que podemos imaginar.
El Consumo Responsable es una forma de consumir pensando en lo que ese consumo conlleva, tanto para la naturaleza como para la humanidad.
Hace más de un año se puso en marcha el proyecto hermeneus.es que fomenta la concienciación hacia la necesidad de cuidar el medioambiente y la economía local, mediante un consumo sostenible. Hermeneus.es, a través de su plataforma web, facilita herramientas de comunicación y comercio electrónico a los profesionales del sector de la alimentación para generar un mercado transparente, en el que productor y consumidor están en contacto directo.
Hermeneus.es pone en contacto a profesionales de la alimentación y consumidores por toda la península. De esta forma el consumidor sabe dónde se han producido los alimentos que consume diariamente, y la trazabilidad de los mismos hasta su origen. Al no haber ningún intermediario ni comisiones por venta en las operaciones, se evita que se incremente el precio final de los productos.
Por otra parte, al incentivar el consumo local, las rutas de los transportistas se acortan, por lo que se reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera.
Hermeneus cuenta con 5 compromisos sociales, que constituyen los pilares sobre los cuales se basa su actividad:
- Apoyar al comercio local.
- Generar información transparente y neutral.
- Minimizar las emisiones de CO2.
- Mejorar hábitos y costumbres alimentarias.
- Favorecer el acceso a nuevas tecnologías y potenciar el desarrollo rural.
El proyecto ha tenido muy buena acogida. Cuenta ya con más de 8.000 usuarios registrados, y más de 130 profesionales de la alimentación, cada uno ofreciendo diferentes productos desde verduras, frutas y hortalizas, hasta queso o jamón, pasando por aceite de oliva, o miel. Esperemos que cada vez más personas sean conscientes de la importancia de practicar un consumo que, además de apoyar a los productores locales, fomente unas prácticas más justas para estos profesionales y más beneficiosas para el medioambiente. Podéis encontrar más información en su web: www.hermeneus.es.
Hermeneus no es una ONG, ni cobra comisiones por las ventas. Los profesionales pagan una cuota fija de 25 euros mensuales, para acceder a todas las herramientas de comunicación, promoción y venta. El beneficio que obtenga cada profesional es íntegramente suyo.
Iria González, hermeneus.es
Convertir tu coche en eléctrico no debería ser caro

Probablemente, si estás leyendo esto, serás un apasionado de los coches o de la movilidad eléctrica. Si además eres, como yo, un “común mortal”, es decir, una persona que se gana la vida trabajando, te parecerá que el precio de los coches eléctricos es sumamente elevado.
Pero ¿por qué son tan caros? La respuesta es evidente: no interesa a los fabricantes convencionales ni a las petroleras, ergo, no hay voluntad de venderlos. Pero aunque se acaba el tiempo de los coches fósiles, debemos también cambiar el enfoque: Siempre partimos de la base de “comprar”, pero ¿y si partimos del reciclaje?
Esto nos lleva al concepto de “conversión” de un coche convencional en uno eléctrico, que además sirve para reciclar y reutilizar, términos de “moda” (aunque realmente lo que deberíamos hacer es decrecer).
¿Y cómo vamos a hacer eso? Pues con “voluntad política” porque ahora mismo en España, esto es casi inviable, porque resulta que una conversión, por ejemplo, de un Citroën Saxo (poniendo tú el coche) sale por unos 12.000€, igual que uno nuevo con motor de explosión. A eso hay que sumar la homologación a la que te obliga la Ley, que puede costar sobre unos 3.000€ y un par de meses. El precio es excesivo, incluso sin homologación, debido a que en España no hay muchos que lo hagan, mientras que en otros países sale por unos 6.000, homologación incluida.
La homologación está pensada en España para el gran fabricante. Por eso es tan cara. Si un fabricante quiere vender un modelo nuevo de coche, debe homologarlo, es decir, homologar un modelo concreto le permitirá vender infinitos coches de ese modelo con una sola homologación. Evidentemente, esto no está pensado para los particulares que se ven abocados a comprar un coche nuevo.
Hablaba de “voluntad política” porque simplemente cambiando la legislación se podría facilitar que los talleres hicieran las conversiones. Se exigiría un “carnet de instalador autorizado” (ahora debe ser un ingeniero industrial colegiado) que obligue a unos mínimos estándares de seguridad y luego todo ello refrendado por una ITV (50€) que certifique que todo está correcto.

Por unos 6.000€ podrías re-estrenar tu coche, en lugar de gastarte 15.000€ en uno nuevo diésel o en uno eléctrico de segunda mano (como el Nissan Leaf). Con la crisis actual, ese precio no estaría nada mal. Incluso serviría para dotar de nueva vida a coches clásicos. Esto se hace así de simple en Alemania o EE.UU., es decir, que no es nada “descabellado” y además ofrece las siguientes ventajas:
- Reducimos la contaminación: el humo del diésel es cancerígeno al mismo nivel que el amianto según la OMS.
- Reutilizamos los recursos al aprovechar un coche ya existente (todo menos el motor).
- Aumentamos la eficiencia: un motor eléctrico es mucho más eficiente, además de recuperar la energía en las frenadas.
- Dinamizamos la economía y creamos empleo con alta cualificación en los talleres ya existentes, animando a más gente a renovar su viejo coche.
- Daría el impulso definitivo a las energías renovables para la creciente demanda de recargar el coche “gratis” (con tus propios paneles solares).
- Reduciríamos drásticamente la contaminación acústica en las ciudades, haciéndolas más habitables y reduciendo enfermedades relacionadas con el estrés.
Por último, también podemos decantarnos por comprar uno eléctrico de segunda mano. En ese caso hay que tener en cuenta que las baterías no son nuevas, mientras que si electrificas tu coche las baterías las eliges tú. En conclusión, actualmente en España no sale rentable convertir vehículos en eléctricos por las trabas burocráticas, cosa que no ocurre en Alemania o EE.UU. Esto debe acabar, ya que todo son ventajas, pero sobretodo, porque es el futuro. Sinceramente, no me veo en casa utilizando una aspiradora con petróleo… 
Jorge García, Twitter: @jorgejabali
Diplomado en Ciencias Empresariales por la Universidad de Valencia
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Obsolescencia Programada: Consumir, desechar y destruir
Rafael Toro Ruiz (@RToruiz), estudiante de periodismo
La generación de residuos tecnológicos destruye ecosistemas y recursos naturales.
Consumismo y obsolescencia programada: Dos términos que van de la mano. Dos tendencias perjudiciales para los ecosistemas mundiales. La sociedad se está convirtiendo en cómplice de un sistema engañoso que incita al consumo severo de todo tipo de productos, con la intención de ver aumentados los beneficios económicos de las grandes empresas multinacionales, empresas que, de la mano de la globalización, son hoy las encargadas de dictar las reglas del juego.
Un chaval que decide cambiar habitualmente su teléfono móvil, una empresa que decide renovar los ordenadores de sus oficinas, un instituto que decide adquirir nuevas impresoras de mayor calidad o una familia que decide comprar electrodomésticos nuevos para su hogar. Estas situaciones son ejemplos de cómo se producen cada año millones de toneladas de residuos tecnológicos y basura peligrosa. Y nuestro sistema es cómplice de ello.
La “obsolescencia programada” se refiere a adelantar por parte de las empresas el fin de la vida útil de un producto para que el consumidor se vea obligado a comprar otro. La sociedad aún no es plenamente consciente de que el consumismo de tecnología, unido al acortamiento de la vida útil de los productos, conducen a una contaminación cada vez mayor del medio ambiente, incluyendo la destrucción de ecosistemas en los países del tercer mundo, tanto por la extracción masiva de los diferentes recursos naturales necesarios para la fabricación, como por su desecho final.
Nuestro sistema actual, con las grandes empresas y los medios de comunicación como actores destacados, pretende hacer pagar al consumidor muchas veces en su vida por un mismo producto con modificaciones ínfimas o innecesarias. Pero, realmente, ¿este hecho es nuevo? Rotundamente no. Antecedentes de todo tipo explican el nacimiento y la consolidación de esta tendencia tan perjudicial. La obsolescencia programada es fruto de la revolución comercial, la acumulación del capital y los avances tecnológicos, así como, de la aparición del capitalismo financiero y del liberalismo económico. El “American way of life” nacido en EE.UU., poco a poco, se adentró en la sociedad. La felicidad y el bienestar basado en el consumismo eran ya reglas básicas en los años 60.
La obsolescencia programada es una práctica demasiado habitual en la industria actual y sabemos que las autoridades la toleran: “Son los consumidores los que deberían exigir que se pongan multas a las empresas para evitar esta forma de fabricar productos”, expresa con preocupación el colectivo malagueño Aulaga. Todo esto conlleva un beneficio económico para la industria, aunque tiene un impacto muy negativo sobre los recursos disponibles y los ecosistemas mundiales. “Esto no tiene en cuenta la realidad de nuestro planeta finito en el que ni los recursos ni la energía son infinitos”, afirma Fran Pérez, de Ecologistas en Acción. La obsolescencia programada bebe hoy del sistema capitalista, que usa como pozo sin fondo los recursos de los países empobrecidos. Una vez que el primer mundo disfruta de dichos recursos, estos vuelven al tercer mundo en forma de basura contaminante: “Esto perpetua una gran rueda de miseria, problemas de salud, económicos y ambientales”, expresa Fran Pérez.
Según la ONU, generamos unos 50 millones de toneladas de residuos electrónicos al año, la mayor parte de ellos producidos en Occidente, que van a parar a países en vías de desarrollo, donde se apilan sin control. Esta basura electrónica se reparte entre dos grandes vertederos: Ghana (África) y Guiyu (China). La primera y más impactante consecuencia de esto es la destrucción de los ecosistemas. La basura sustituye a la fauna y a la vegetación. La riqueza ambiental se ve sumergida en millones de residuos apilados sin control, provocando desde la contaminación de aguas subterráneas con metales pesados y otros tóxicos, hasta la contaminación del aire en caso de que estos residuos se quemen, pasando por la extracción severa de recursos y la destrucción de ecosistemas.
Es necesario sumar a lo anterior la generación de residuos no biodegradables. Si bien, muchos de los componentes que se usan para fabricar los diferentes productos electrónicos no son tóxicos cuando el aparato es útil, esto cambia radicalmente cuando el aparato se desecha. Esto pasa principalmente con plásticos, vidrios, baterías o pantallas LCD, elementos perjudiciales tanto para la salud como para el medio ambiente, por contener productos químicos tóxicos cuando se liberan al medio.
Pero, sin duda, la consecuencia número uno de la obsolescencia es el abuso extremo de los recursos naturales. Teniendo en cuenta la baja tasa de reciclado, el sistema de producción se convierte en una “extracción continua y desenfrenada”, definido así por Fran Pérez. La mayoría de productos tecnológicos necesitan para su fabricación la extracción de metales y minerales como cadmio, cromo, mercurio o coltán, entre otros, recursos considerados no renovables.
Cuando se habla de obsolescencia programada, lo que más chirría en la actualidad es la dudosa voluntad de la UE para solventar el problema, así como el desconocimiento generalizado de la sociedad, que toma en muy pocas ocasiones la iniciativa para exigir a sus dirigentes cambios a este respecto. El caldo de cultivo de todo esto es que los gobiernos occidentales, más allá de tomar medidas o no para parar la obsolescencia programada y de velar por el interés general de la ciudadanía, en demasiadas ocasiones “se decantan más por favorecer los intereses de las empresas multinacionales”, afirma Aulaga.
En octubre de 2014 un país europeo mostró sus primeros deseos de luchar contra este fenómeno. El parlamento francés aprobó, dentro de la Ley de Transición Energética, multas de hasta 300.000 euros y penas de cárcel de hasta dos años para todos aquellos fabricantes que programaran de manera consciente el fin de la vida útil de sus productos. Esta normativa se convertiría en la primera legislación europea que reconocería, de manera abierta y sin tapujos, la existencia de la obsolescencia programada. Pero el intento fue en vano. Las medidas asomaron pero, rápidamente, volvieron a esconderse y nadie ha sido condenado aún. Dos años después de la aprobación de esta medida francesa, el resto del continente sigue prácticamente igual, España incluida.
Como afirman diferentes asociaciones ecologistas, en nuestro país hubo un momento en el que la sociedad parecía ser consciente del problema. Todos querían imitar la nueva normativa surgida en Francia pero, pese a que todo indicaba que España sería otro de los países en controlar de manera férrea a las empresas “tramposas”, llegamos a 2016 sin una normativa en este sentido. Hay voces, pequeños colectivos que lo intentan, aunque una vez más queda en evidencia la falta de firmeza de nuestro gobierno en este aspecto. “Para parar la destrucción de ecosistemas debemos comenzar deteniendo la rueda consumista de la obsolescencia programada. «El mejor residuo es el que no se genera» debería ser el eslogan de una humanidad coherente con sus actos y empática con el medio que la rodea”, afirma Fran Pérez.
Teniendo en cuenta el plan llevado a cabo por Francia, en los últimos meses se ha dejado ver alguna intención para fomentar la lucha contra la obsolescencia programada. Recortes Cero–Los Verdes fue una de las pocas candidaturas ecologistas que se presentó a las elecciones generales en España en 2016. En su programa reservó un espacio donde aboga por conseguir una “España ecológica y socialmente justa”. Esta candidatura incorpora la propuesta de legislar para “prohibir por ley la obsolescencia programada”. Pretenden así poner en marcha un nuevo modelo de mercado centrado en la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente.
Todavía son pasos insuficientes y voces demasiado débiles. La obsolescencia programada genera innecesariamente cientos de miles de residuos que podrían evitarse. España es uno de los países con mayor protagonismo, pues sus 800.000 toneladas anuales de residuos electrónicos no pasan desapercibidas. Las soluciones no llegan y el reloj corre en contra de la sociedad y del medio ambiente.
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