La organización, alertada por la situación que desde hace más de año y medio vienen sufriendo y denunciando los vecinos de esta zona de Toledo, ha remitido las correspondientes denuncias a la Consejería de Desarrollo Sostenible y al Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil de Toledo.
Tras haber recibido información a través de diversas comunicaciones de diversos vecinos afectados en las localidades toledanas de Cobeja, Pantoja y Alameda de la Sagra, Ecologistas en Acción Toledo tuvo conocimiento de la situación de exposición de la población de estos municipios a elevados niveles de contaminación atmosférica que estarían poniendo en riesgo la salud pública y una significativa reducción de su calidad de vida.
Los episodios detectados de contaminación atmosférica, que se vienen produciendo de forma recurrente aunque con picos concentrados en determinados momentos desde hace al menos un año y medio, son percibidos por parte de la población residente en estas localidades a consecuencia del empeoramiento de la calidad del aire, manifestada por la presencia de malos olores (a humo procedente de combustiones incontroladas, a disolventes, etc.) y por polución atmosférica visible; hasta el punto de producir severas molestias en momentos concretos del día y la noche, llevándoles a la necesidad de quedar muchos de ellos voluntariamente confinados en sus domicilios sin la posibilidad de realizar actividades normales al aire libre. Estos episodios de máxima incidencia son especialmente notables de forma diaria e incluso durante los fines de semana y en la mayoría de las ocasiones en horario nocturno, entre las diez de la noche y las nueve de la mañana.
Más allá de las molestias respiratorias asociadas a los malos olores y la deficiente calidad del aire por presencia de humos (a menudo de forma simultánea y combinada), hay vecinos y especialmente los integrados en el sector de la población más sensible (niños y personas mayores) que manifiestan padecer diversas sintomatologías propias de estos casos, tales como cefaleas, afecciones cutáneas (pruritos, picores y otras afecciones de la piel y los ojos) y otras indirectas relacionadas con la salud mental y derivadas de la imposibilidad de desarrollar un modo de vida normal, pues sus actividades cotidianas (práctica deportiva, disfrute de actividades al aire libre, juegos en los parques locales, el estudio o el trabajo en un ambiente saludable, la propia conciliación del sueño y el derecho al descanso más elemental) se están viendo severamente condicionadas por estas incidencias que provocan a la postre cansancio generalizado, malestar emocional e irritabilidad.
A estas circunstancias cabe añadir la precaria situación generalizada durante el período estival que toda esta comarca sufre, también de forma recurrente, a consecuencia de otros episodios de contaminación atmosférica, ya cronificados, y que tienen que ver con la superación de los niveles de alerta a la población de diferentes contaminantes como el ozono troposférico (por la proximidad del entorno al área metropolitana de Madrid y la CM42, donde se concentran habitualmente los precursores de este contaminante) o más recientemente las partículas PM2,5 y PM10 a consecuencia de las emisiones de humos y cenizas asociadas a los incendios que durante los últimos días asolaron el noroeste de la provincia de Toledo (Almorox), la provincia de Ávila (incendio de Burgohondo) y la sierra suroeste de Madrid.
De las indagaciones de los propios vecinos en los momentos en los que en las diferentes localidades se hacen más patentes este tipo de incidencias, todo parece indicar que los focos de emisión en este entorno se pudieran asociar (presuntamente) a malas prácticas en relación con el funcionamiento de una o varias industrias de la zona. Desconocemos si estas instalaciones están cumpliendo en la actualidad los condicionados ambientales que debieran disponer en sus respectivas autorizaciones ambientales integradas o declaraciones de impacto ambiental.
Desde el momento en el que se detectaron las incidencias, una parte importante de las manifestaciones públicas y de las respuestas de las administraciones locales han señalado como posible origen de las emisiones al centro de reciclaje de Cobeja (CTI) situado en la zona objeto de investigación. No obstante, los vecinos han manifestado que según la empresa responsable del CTI su actividad se limita al tratamiento y trituración de escombros, los cuales se realizan en horario diurno.
En cualquier caso se quiere dejar constancia de que no pretendemos ni descartar ni afirmar la responsabilidad por parte de esta empresa, ya que esta organización carece de los medios técnicos y las competencias de inspección para determinar el origen fidedigno de las emisiones. Sin embargo, tras un año y medio de episodios prácticamente diarios, incluidos fines de semana, y existiendo numerosas quejas vecinales, publicaciones en redes sociales, noticias en prensa y comunicaciones a las administraciones competentes, consideramos imprescindible esclarecer de forma objetiva si dicho CTI constituye realmente el origen de las emisiones o si, por el contrario, debe descartarse esa hipótesis.
Por otra parte, tal y como se refleja en el plano de la imagen, los vecinos que han realizado sus propias inspecciones observan que, durante los episodios denunciados, el olor se percibe en ese entorno (elipse semitransparente) con una intensidad especialmente elevada, sensiblemente superior a la de otras zonas, por lo que no se descarta que en este ámbito territorial concreto puedan encontrarse el principal foco o focos de emisión. Además, en el plano se señalan dos puntos (rojo y azul) en los que los vecinos destacan una mayor potencia de los olores, por lo que se considera que éstos son especialmente relevantes de cara a la toma de muestras y la práctica de mediciones a fin de identificar los compuestos y/o partículas presentes y contribuir a la determinación del origen de las emisiones.
Los vecinos han comprobado que, cuando se producen estos episodios, en el punto azul también se percibe con especial intensidad el olor descrito, caracterizado como una mezcla de residuos orgánicos (basuras) y amoniaco. La intensidad del olor en dicha ubicación es significativamente superior a la apreciada en otras zonas. Según manifiestan los vecinos afectados, desde hace aproximadamente un mes, la situación ha empeorado o se ha hecho más perceptible. Estos episodios, en esta última ubicación, comienzan especialmente los fines de semana con un olor potente similar al de los excrementos, materia fecal o materia orgánica en descomposición.
Y todo esto lo referimos sin pasar por alto los impactos ambientales que para la biodiversidad y los ecosistemas pudieran estar suponiendo las emisiones contaminantes descritas más arriba.
Por todo lo anterior, Ecologistas en Acción Toledo ha solicitado a las autoridades competentes que se dispongan todos los mecanismos y protocolos de inspección que fueren necesarios en el entorno descrito para llegar a:
- Dilucidar la naturaleza de los elementos contaminantes de la atmósfera en estos municipios, su origen, así como la identificación y sanción de los responsables de los hechos descritos y denunciados.
- Comprobar el cumplimiento de los condicionados que al respecto de la protección de la atmósfera estipulen las correspondientes declaraciones de impacto ambiental o autorizaciones ambientales integradas de las industrias que operen en la zona.
Por último también se ha solicitado que se tenga a Ecologistas en Acción por personada en los posibles expedientes sancionadores que pudieran incoarse y se la considere interesada en recibir, por parte de la autoridad competente, cuanta información pudiera dilucidarse al respecto y a raíz de la denuncia presentada.
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