El Gobierno libanés ha acusado a Israel de aplicar una «política de tierra arrasada» en el sur del país, en un momento en que la ofensiva israelí se intensifica a pesar de los contactos diplomáticos en Washington. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, cargó contra el Ejecutivo de Benjamín Netanyahu por continuar la expansión de sus ataques, que calificó de desproporcionados y destructivos, al tiempo que defendió el diálogo como la vía «menos costosa» para Beirut.
Conversaciones en Washington no frenan los ataques
Según fuentes gubernamentales libanesas, los ataques se han recrudecido en los últimos días, afectando a localidades del sur y causando desplazamientos de civiles. La acusación de «tierra arrasada» se produce en paralelo a las reuniones que representantes militares de ambos países mantienen en Washington desde el viernes 29 de mayo, con el objetivo de preparar nuevas negociaciones. Sin embargo, la ofensiva israelí no se ha detenido, lo que ha generado frustración en Beirut.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, acusó al Gobierno israelí de aplicar una «política de tierra arrasada» y defendió que se opte por el diálogo, la vía «menos costosa» para Beirut.
Escalada regional y preocupación internacional
La comunidad internacional ha mostrado preocupación por el aumento de las hostilidades. La escalada en la frontera sur del Líbano eleva la tensión en una región ya frágil, con implicaciones para la seguridad de las misiones de paz de la ONU (FINUL), en las que España participa con efectivos. Aunque el impacto directo sobre la seguridad europea es limitado, la inestabilidad en Oriente Próximo podría afectar a la política exterior de la UE y a los equilibrios geopolíticos en la región.
Por el momento, Israel no ha respondido oficialmente a las acusaciones de Beirut. La ofensiva continúa en el sur del Líbano, mientras los contactos en Washington tratan de avanzar hacia un alto el fuego que, por ahora, parece lejano.