La inseguridad se ha convertido en el tema central del balotaje presidencial peruano, que enfrentará el próximo domingo a la derechista Keiko Fujimori y al izquierdista Roberto Sánchez. Con más de 2.000 homicidios registrados en 2025 y un aumento del 30% en las extorsiones, la criminalidad domina la agenda de ambos candidatos, según informes de la prensa internacional.
Perú arrastra desde 2019 un incremento sostenido de robos, extorsiones y homicidios, alimentado por la inestabilidad política que ha dejado un vacío ocupado por el crimen organizado. El Congreso peruano ha aprobado leyes que, según ciudadanos y analistas, favorecen a las bandas criminales.
Un país en vilo ante la violencia
La tasa de homicidios supera ya los 2.000 casos anuales, una cifra que sitúa a Perú entre los países más violentos de la región. Las extorsiones, especialmente dirigidas a pequeños comerciantes y transportistas, han crecido un 30% en el último año, según datos oficiales. La Policía Nacional del Perú ha reconocido que la capacidad de respuesta es insuficiente.
La inseguridad es la preocupación principal de los peruanos de cara al balotaje.
Fujimori propone mano dura, con aumento de penas y despliegue militar en las calles. Sánchez apuesta por una reforma integral de la policía y programas sociales para atacar las raíces del delito. Ambos coinciden en que la lucha contra el crimen organizado será prioritaria.
El próximo presidente recibirá un país con una crisis de seguridad sin precedentes, agravada por la fragmentación política y la desconfianza ciudadana hacia las instituciones. La comunidad internacional, incluyendo España, sigue de cerca el proceso: en Perú residen más de 100.000 españoles y empresas como Telefónica, Repsol o BBVA tienen importantes inversiones.