La empresa india Skyroot Aerospace se convirtió este sábado en la primera compañía privada del país en alcanzar la órbita terrestre, al lanzar con éxito su cohete Vikram-1 desde el puerto espacial de Sriharikota. El hito representa un salto cualitativo para la industria espacial india y abre la puerta a la competencia privada en un mercado dominado por actores estatales y empresas extranjeras.
Un lanzador propio para el mercado orbital
El Vikram-1, un lanzador de combustible sólido diseñado para poner cargas pequeñas en órbita baja terrestre (LEO), despegó a las 09:45 hora local del sábado 20 de julio de 2026. Según confirmó la compañía en un comunicado, la misión alcanzó los parámetros previstos y el vehículo insertó su carga útil en la órbita objetivo. Este éxito convierte a Skyroot en la primera startup india en lograr un lanzamiento orbital, un segmento hasta ahora reservado a la agencia estatal ISRO.
Fundada en 2018 por ingenieros que trabajaron previamente en ISRO, Skyroot ha desarrollado el Vikram-1 como un lanzador ligero capaz de transportar satélites de hasta 500 kilogramos a LEO. La compañía compite en el segmento de microsatélites con empresas como SpaceX y Rocket Lab, pero su ventaja competitiva reside en los costes reducidos de fabricación y lanzamiento desde suelo indio.
El papel de India como polo lanzador alternativo
El lanzamiento consolida a India como un polo de lanzamiento alternativo a los tradicionales centros de Cabo Cañaveral, Baikonur o Kourou. El éxito de Skyroot reduce la dependencia del país de los lanzadores de ISRO y abre oportunidades comerciales para operadores de satélites que buscan opciones más baratas y flexibles. La compañía ya ha firmado contratos con varios clientes internacionales, aunque no se han revelado los detalles del primer vuelo.
El hito llega en un momento en que la industria espacial mundial se orienta hacia la privatización y la reducción de costes. La entrada de una empresa india privada en el mercado orbital podría acelerar la adopción de lanzadores asiáticos por parte de agencias gubernamentales y empresas de telecomunicaciones, incluyendo posibles clientes hispanohablantes.