El director de la Oficina Central de Investigaciones Judiciales (BCIJ) de Marruecos, Cherkaoui Habboub, ha revelado que 130 ciudadanos marroquíes combaten actualmente en organizaciones terroristas en África, principalmente en el Sahel y África Occidental. La declaración, realizada el 1 de junio de 2026 en una entrevista al diario Al Ahdath Al Maghribiya, expone las fragilidades internas del reino alauí en su lucha antiterrorista y el riesgo de desbordamiento hacia el norte de África y España.
Habboub advirtió de que la amenaza no se limita a los combatientes desplazados, sino que se extiende a la radicalización exprés de menores dentro de Marruecos, un fenómeno que calificó de “nuevo desafío” para los servicios de seguridad. La cifra de 130 combatientes, aunque modesta en términos absolutos, refleja la persistencia de redes de reclutamiento y la permeabilidad de las fronteras en una región donde la inestabilidad es creciente.
Expertos en seguridad consultados señalan que la presencia de marroquíes en grupos como el Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS) o JNIM (vinculado a Al Qaeda) convierte al Sahel en un vivero de combatientes experimentados que podrían regresar a Marruecos o infiltrarse en el sur de Europa. España, por su proximidad geográfica y la intensa cooperación antiterrorista con Marruecos, sigue siendo un objetivo potencial si la presión migratoria y yihadista se intensifica.
El director del BCIJ insistió en que Marruecos actúa como “baluarte regional” contra el terrorismo, pero la propia dimensión de la diáspora combatiente revela grietas en el control interno. “Luchamos contra el terrorismo en el extranjero para proteger nuestras propias ciudades”, ha declarado Habboub, sin precisar si los combatientes marroquíes han sido identificados en operaciones concretas o si existe un plan de repatriación.
La noticia llega en un contexto de competencia diplomática entre Marruecos y España por la influencia en el Sahel, donde ambos países despliegan estrategias de cooperación militar y desarrollo. Mientras Rabat ofrece sus servicios de inteligencia a los países vecinos, Madrid teme que una desestabilización del norte de África pueda generar flujos migratorios descontrolados y células dormidas en suelo español. El Ministerio del Interior español sigue con atención el fenómeno, según fuentes del departamento.
Por ahora, la cifra de 130 combatientes marroquíes es la primera estimación oficial de Rabat en años, y supone un reconocimiento implícito de que la amenaza yihadista no solo viene de fuera, sino que también se nutre de estructuras internas.