La compañía aragonesa Instalaza, especializada en sistemas lanzacohetes con presencia en numerosos países, ha ampliado su cartera de productos con el desarrollo de cabezas de combate para drones, loiters y UAV. La iniciativa, presentada en la feria DSA & NATSEC, responde a la creciente demanda internacional de sistemas de armas no tripulados con capacidad letal.
La empresa zaragozana, fundada en 1940, es un referente en la producción de lanzacohetes como el ALAC (Alcotán) y el C-90, en servicio en las Fuerzas Armadas españolas y de otros países. Durante los últimos años, Instalaza ha apostado por diversificar su oferta hacia el segmento de los drones, un mercado en expansión dentro de la industria de defensa.
Según fuentes de la compañía consultadas por la prensa especializada, las nuevas cabezas de combate están diseñadas para adaptarse a diferentes tipos de aeronaves no tripuladas, desde pequeños UAV tácticos hasta sistemas de mayor envergadura. El objetivo es dotar a estos aparatos de letalidad suficiente para misiones de ataque de precisión, manteniendo la fiabilidad y el bajo coste que caracterizan a los productos de Instalaza.
La presentación en la feria malasia ha servido como escaparate para mostrar los primeros prototipos, aunque la compañía no ha revelado detalles sobre posibles clientes ni plazos de producción. El desarrollo de estas cabezas de combate se enmarca en la estrategia de Instalaza de aprovechar su conocimiento técnico acumulado durante décadas en el diseño de proyectiles y sistemas de lanzamiento.
La decisión de Instalaza de incursionar en el mercado de armamento para drones coincide con el aumento del gasto en defensa en Europa y la creciente demanda de sistemas no tripulados en conflictos como el de Ucrania. La empresa zaragozana podría convertirse en un proveedor clave para el Ministerio de Defensa español y para aliados internacionales que buscan soluciones de bajo coste frente a sistemas más complejos.