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La Generalitat autoriza la caza y muerte de más de 10.000 zorros al año en la Comunitat Valenciana

9 Julio 2026 at 16:30

El GER-EA exige a la Generalitat Valenciana una moratoria de la caza del zorro en zonas con sobreabundancia de conejos y la eliminación de la figura de “control de predadores” bajo criterios rigurosamente científicos.

Un exhaustivo análisis realizado por el grupo naturalista GER-EA sobre los datos de mortalidad del zorro (Vulpes vulpes) en la Comunidad Valenciana durante las últimas dos décadas (2003-2023) desvela una presión extractiva insostenible y carente de base científica. Según el informe se estima que cada año se matan una media de 10.000 zorros en la región de forma injustificada.

Esta persecución sistemática no solo compromete la dinámica poblacional del mayor depredador generalista de la Comunitat, sino que neutraliza su papel ecológico fundamental como regulador natural de los ecosistemas, especialmente sobre las poblaciones de conejos de monte en áreas declaradas de sobreabundancia de estos lagomorfos.

A la luz de estas evidencias estadísticas, el Grup d’Estudi i Protecció dels Rapinyaires – Ecologistes en Acció (GER-EA) ha formalizado una petición dirigida a la Conselleria competente de la Generalitat Valenciana para que se declare una moratoria inmediata de la caza del zorro en todos los términos municipales que actualmente cuentan con la declaración oficial de sobreabundancia de conejo (Resolución de 3 de mayo de 2024, de la Dirección General de Medio Natural y Animal).

Desde una perspectiva puramente bioecológica, resulta contradictorio e ineficaz destinar cuantiosos recursos públicos y esfuerzos agrarios a combatir las plagas de lagomorfos mientras, de manera simultánea, se diezma masivamente a su principal predador natural.

La investigación detalla que cuando la densidad de conejos es baja, el zorro diversifica su dieta consumiendo microrroedores, frutos, insectos o carroña, permitiendo que la población cinegética se recupere. Sin embargo, solo cuando el conejo alcanza un umbral de abundancia medio-alto, el zorro especializa su captura en ellos, los más debilitados, actuando como un “amortiguador” o freno biológico natural de la curva de crecimiento de la plaga.

Fracaso histórico de la persecución y el epígrafe de “protección”

El zorro ha sido perseguido y muerto desde hace siglos bajo una serie de argumentos tradicionales y sesgos culturales que apenas han variado con el paso del tiempo. Sin embargo, el análisis histórico y los censos poblacionales demuestran que el resultado de esta persecución continuada mediante caza o trampas ha sido un total fracaso si lo que se pretendía era de verdad estabilizar el equilibrio del medio natural o proteger los intereses agropecuarios a largo plazo. Las dinámicas de predador-presa responden a equilibrios complejos que no pueden gobernarse mediante la eliminación lineal de eslabones clave (como la caza).

Por este motivo, el GER-EA considera imprescindible que la administración autonómica elimine de manera definitiva la práctica sistemática de muerte de zorros, hoy denominada legalmente «control de predadores». Asimismo, insta a que la evaluación de los Planes Técnicos de Ordenación Cinegética (PTOC) de los cotos de caza se realice mediante un análisis riguroso y exhaustivo, evitando que se convierta en un mero trámite burocrático, como en estos momentos. En la actualidad, dicha justificación administrativa carece de respaldo empírico y opera de forma opaca frente a los criterios modernos de conservación.

La fauna silvestre depredadora no puede seguir gestionándose bajo la percepción subjetiva de sectores de la caza, la agricultura o la ganadería, cuyos intereses a menudo chocan con la sostenibilidad biológica global. Todas las alternativas y decisiones futuras deben tomarse bajo el prisma estricto de la evidencia científica, la realidad actual y el análisis estadístico riguroso, abandonando por completo los criterios no contrastados.

Propuestas de ordenación basadas en la densidad poblacional

Además de la moratoria en los municipios afectados por la sobreabundancia de lagomorfos, el informe establece límites demográficos cuantitativos claros. El GER-EA exige establecer como “Zona de Reserva y Exclusión de Caza del Zorro” cualquier comarca o término municipal donde los censos oficiales (realizados mediante IKAs de rastros, el modelo REM (Random Encounter Model) con trampeo fotográfico o itinerarios de focos nocturnos) arrojen densidades iguales o inferiores a  1 zorro por cada 100 hectáreas, equivalente a 1 indv/km2.

Según los estudios consultados, continuar con la caza o el trampeo en áreas con densidades inferiores a este umbral crítico pone en grave riesgo la viabilidad biológica local del ecosistema, propiciando desequilibrios en cadena que terminan por agravar los problemas de plagas y la degradación del suelo. Por el contrario, permitir que la población alcance o supere de forma natural un umbral de 1,5 a 2 indv/km2 en los puntos negros de sobreabundancia de conejo se presenta como una alternativa científica y técnicamente viable para sustituir los fallidos e interminables descastes artificiales por una regulación ecológica real.

El GER-EA considera que la Generalitat Valenciana se encuentra ante la oportunidad de actualizar su política de gestión cinegética y adaptarla a las directrices europeas del siglo XXI, donde la gestión de la biodiversidad descansa sobre datos contrastados, censos fiables y el reconocimiento explícito del valor de los procesos ecológicos autorregulados.

 

Informe sobre la mortalidad del zorro (Vulpes vulpes) en la Comunidad Valenciana

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Las aves que anidan en nuestras playas afrontan una situación crítica en Castellón

23 Junio 2026 at 16:00

El aumento de la presión humana durante la época de reproducción pone en riesgo la supervivencia de especies protegidas como el chorlitejo patinegro y el charrancito común.

Las playas y zonas litorales de la provincia de Castellón albergan cada primavera algunas de las aves más amenazadas y vulnerables de nuestro patrimonio natural. Especies migrantes desde el sur del continente europeo y africano donde invernan como el chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), el charrancito común (Sternula albifrons), la canastera común (Glareola pratincola) o el chorlitejo chico (Charadrius dubius) dependen de las playas, cordones de grava y áreas arenosas del litoral para reproducirse con éxito.

Charrancito común en el Millars, 29/05/2026

Sin embargo, la situación que atraviesan estas aves es cada vez más preocupante. La elevada presencia humana en las zonas de nidificación, especialmente durante los meses de abril a agosto, está provocando un importante descenso del éxito reproductor de estas especies, algunas de ellas catalogadas con figuras legales de protección tan relevantes como “En Peligro de Extinción“, en el caso del chorlitejo patinegro en la Comunidad Valenciana, o “Vulnerable“, en el caso del charrancito común.

Nidos invisibles en la arena

A diferencia de otras aves que construyen nidos en árboles o acantilados, estas especies depositan sus huevos directamente sobre la arena o la grava, aprovechando pequeñas depresiones del terreno. Esta estrategia, eficaz durante miles de años frente a los depredadores naturales, se convierte hoy en una grave desventaja ante la creciente presencia humana.

Los huevos presentan una coloración críptica que los hace prácticamente indistinguibles del entorno. Como consecuencia, muchas puestas son destruidas accidentalmente por personas que pasean fuera de los caminos señalizados, pescadores que se instalan cerca de las colonias o bañistas que acceden a zonas sensibles.

Chorlitejo patinegro junto a correlimos tridactilo en playa Castellón 23/03/2026

 

Perros sueltos en la playa del Serradal de Castellón, zona de cría chorlitejo patinegro.

A ello se suma la presencia de perros sueltos, una de las amenazas más importantes para estas aves. Los perros pueden localizar fácilmente los nidos, destruir los huevos o morder a los pollos, que durante sus primeros días de vida permanecen ocultos entre la vegetación y la grava costera.

El paso o la simple presencia de personas y perros cerca de los nidos ahuyenta a las aves que están incubando; si estas molestias son repetidas, los nidos acaban siendo abandonados y las puestas se pierden.

Un declive alarmante en la desembocadura del Millars

La situación observada este año en la desembocadura del río Millars constituye un ejemplo especialmente preocupante.

En coordinación con el Consorcio del Paisaje Protegido de la desembocadura del Mijares, durante la temporada reproductora de 2025 se registraron entre 15 y 18 parejas de charrancito común, logrando sacar adelante aproximadamente 36 pollos volados, una cifra que reflejaba la importancia de este enclave para la conservación de la especie en Castellón.

Sin embargo, en la primavera de 2026 los censos realizados por el Grup d’Estudi i Protecció dels Rapinyaires – Ecologistes en Acció (GER-EA) detectaron inicialmente la presencia de 28 ejemplares de charrancito común. Al menos nueve parejas comenzaron a establecer territorios reproductores y todo indicaba que la colonia podía experimentar un crecimiento significativo respecto al año anterior.

Plataforma Millars. Charrancito. Paseante cercanos a la plataforma.17/04/2026

No obstante, el continuo tránsito de personas atravesando las zonas balizadas y señalizadas para la protección de la colonia provocó una progresiva desaparición de las parejas reproductoras. Semana tras semana fueron abandonando el área hasta quedar únicamente dos parejas. Actualmente, tan solo una mantiene la reproducción activa.

Tras el éxito reproductor registrado en 2025, la pérdida de prácticamente todas las parejas reproductoras que se habían establecido inicialmente esta temporada en la desembocadura del Millars ha encendido todas las alarmas entre los conservacionistas. Esta situación resulta especialmente preocupante al tratarse de una especie vulnerable cuya supervivencia depende de un número muy limitado de enclaves de cría adecuados.

Medidas innovadoras que aún necesitan apoyo

Ante esta situación, el GER-EA y el Consorci del Millars instalaron durante la presente temporada  (marzo) tres plataformas flotantes diseñadas para simular las condiciones naturales de las playas de grava utilizadas por los charrancitos comunes.

Charrancitos plataforma Millars 16/04/2026

La iniciativa pretendía ofrecer espacios seguros, alejados de las molestias humanas y de algunos depredadores terrestres. Durante varias semanas, los miembros del GER-EA observaron con esperanza cómo algunas parejas utilizaban las plataformas como posadero e incluso iniciaban comportamientos de cortejo y selección del lugar de nidificación. Sin embargo, aquella prometedora situación se truncó pocos días después y, hasta la fecha, ninguna pareja ha llegado a reproducirse sobre estas estructuras.

Los conservacionistas consideran que estas medidas complementarias pueden resultar útiles en el futuro, pero insisten en que la solución principal pasa por garantizar la tranquilidad de las zonas de reproducción naturales.

La protección temporal de las áreas de cría, una medida imprescindible

Los especialistas coinciden en que la medida más eficaz y sencilla consiste en restringir temporalmente el acceso a las áreas de reproducción durante el periodo crítico comprendido entre abril y agosto.

Estas limitaciones no implican el cierre completo de playas o espacios naturales, sino la protección de pequeños sectores donde se concentran los nidos, permitiendo compatibilizar el uso público con la conservación de especies amenazadas.

Instalación de las plataformas en Millars. Miembros del GER-EA , con apoyo del Consorci del Millars 26/03/2026

Asimismo, resulta fundamental que las administraciones competentes refuercen el control de los perros sueltos en las playas y espacios litorales, mejorar la señalización de las zonas sensibles y desarrollar campañas de educación ambiental que ayuden a la ciudadanía a comprender la fragilidad de estas aves.

Una responsabilidad compartida

Las aves limícolas y marinas que nidifican en nuestras costas desempeñan un papel esencial en los ecosistemas litorales y constituyen indicadores de la calidad ambiental de playas, humedales y desembocaduras.

Su desaparición supondría una pérdida irreparable para la biodiversidad valenciana. El chorlitejo patinegro y el charrancito común simbolizan hoy la fragilidad de unos ecosistemas costeros que necesitan protección urgente para garantizar su supervivencia.

Desde el GER-EA recuerdan que la conservación de estas especies depende en gran medida de pequeños gestos cotidianos: respetar la señalización, evitar acceder a zonas balizadas, mantener a los perros atados, observar la fauna a distancia y evitando el acercamiento a las zonas de cría.

La supervivencia del chorlitejo patinegro, del charrancito común y de otras aves costeras amenazadas no depende únicamente de las administraciones o de los grupos conservacionistas. Depende también de la colaboración de toda la sociedad.

Porque proteger estas aves significa conservar uno de los ecosistemas más frágiles y valiosos de nuestro litoral para las generaciones futuras.

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