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Historia de la filosofía anárquica: El Sócrates anarquista

4 Junio 2026 at 19:15
Por: pegasus

La controvertida figura de Sócrates ha estado sujeta a una variedad de interpretaciones, alineándolo, cada cual, a su ideología y pensamiento.

Aprovechando la lectura maestra de Agustín García Calvo, que, frente a otras, se precia de considerar a Sócrates como anárquico, bien se puede dar comienzo a una hasta ahora ausente: Historia de la Filosofía Anárquica.

La figura anárquica de Sócrates

A comienzo de los años 1920 Eugène Dupréel2 sostuvo la tesis de la inexistencia histórica de Sócrates. Unos veinticinco años después Olof Gigon3, en un trabajo que cambiaría el rumbo de los estudios socráticos, afirmó que Sócrates vivió realmente en Atenas donde fue condenado a muerte pero que, aparte de esto y con excepción de ciertos detalles biográficos sin importancia, era imposible saber más acerca de él.

Para Agustín García Calvo, sin embargo, sería Sócrates un protoanarquista, para Fernando Savater una especie de reaccionario conservador, siguiendo a Isidor F. Stone4 o a Karl Popper5, un reaccionario como Platón, según dos posturas diametralmente opuestas, las cuales, generaron un intenso debate en la prensa española durante el año 1989.6

Muchos estudiosos religiosos, como Luis Noussan-Lettry7, se han inspirado en Platón y han interpretado la figura de Sócrates como una especie de profeta, como un ser profundamente religioso, siguiendo una misión divina propuesta por el oráculo de Delfos y ayudado de un daimon o genio interior, para lo cual, han de ocultar los pasajes cuando manifiesta claramente su ateísmo.

Se ha escrito mucho sobre Sócrates a lo largo de la historia, pero aquí de lo que se trata es de no hablar tanto de la Historia como de dejar oír la voz de «el hombre condenado a muerte por el Jurado de los atenienses en 399 a. C. a los 70 años de edad, acusado de corromper a los jóvenes y de introducir otros dioses que los del Estado».8

Los otros dioses distintos a los impuestos por el Estado bien pudieran no ser otros que la excelencia, la verdad, la libertad y la justicia, que criticarían incluso a una democracia directa por no ser suficiente-mente universal y radical.

Lo cierto es que Sócrates es, y será siempre, lo que las fuentes ofrecen y el conjunto de interpretaciones que la tradición exegética ha realizado sobre ellas dice, a lo largo de los siglos.

Pero Sócrates no escribió nada, todo su pensamiento fue oral y se conoce principalmente por las narraciones cercanas a su vida de Platón, Jenofonte y Aristófanes. El primero, exceptuando los bien llamados diálogos socráticos, siguió empleándolo como personaje luego, en su obra subsiguiente, menos en la última, pero ya para expresar sus propias ideas, lo que siempre ha inducido a la confusión entre ambos. Y los otros dos, un cómico conservador que lo ridiculizaba y un historiador y militar también conservador que lo transformaba, desvirtuaron ya en vida de éste, mayormente aún que su discípulo, el legado de sus acciones y enseñanzas.

La vida y enseñanzas de Sócrates quedan bastante opacas a la indagación, de modo que cada cual ha ido sacando su Sócrates histórico, lo que, sin embargo, no ha podido acallar la voz de Sócrates, esa voz que resuena en los diálogos socráticos, cuando el joven Platón expuso las ideas de su maestro pues no tenía aún ideas propias.

Escuchada su voz por los jóvenes, aquellos que se encuentran ante el acontecimiento anárquico biológico del anhelo de libertad adolescente, Sócrates encuentra oídos aptos, una escucha del Sócrates anarquista que algunos siguen escuchando pese al encubrimiento histórico y la sordera de la madurez.

Por eso aquí nos interesa el Sócrates anarquista, opción interpretativa que las ideologías académicas han soslayado en beneficio de sus más sesgados puntos de vista, orientados según quien ostentase el poder en cada época. El Sócrates ingobernable que atrae a jóvenes y a anarquistas.

«¿De dónde vienen entonces esas historias sobre las ideas políticas de Sócrates y sus simpatías por el régimen espartano? Ahí debe de estar lo más zafio del guisado: de los casi solos testimonios socráticos que nos quedan, los escritos de Platón y de Jenofonte, apenas sí con mil miramientos y discusión de contradicciones, han podido los filólogos ir sacando algún hilo para discernir lo que en ellos podía haber de socrático, separándolo de lo que los autores fueron atribuyéndole de sus propias ideas y sus gustos a su respectivo personaje Sócrates. Pero, en cambio, de Platón y de Jenofonte estamos bien informados: Jenofonte, bastante limitado de entendederas y facultad dialéctica (tanto más admirable que el recuerdo de las charlas socráticas oídas en su juventud le hiciera escribir en defensa de su memoria), era un señor con ideales de derechas y declaradamente filo-espartano; Platón, maravilla de lucidez y gracia en la escritura, a quien debemos por sus diálogos de juventud la mayor parte de lo que pueda habernos llegado a la voz de Sócrates, sabemos que con la edad fue desarrollando ideales políticos y colaborando incluso con dictadores en ensayos para realizarlos»9.

Todos los diálogos socráticos de Platón son aporéticos, es decir, no llegan a ninguna conclusión. Sócrates desmonta los dogmas y creencias de aquellos con los que discute, demostrando que sus principios están equivocados o son confusos. Su proceder es notablemente anárquico (an-arché) pues no acepta que exista ningún arché (fundamento, principio, causa) que legitime lo que le dicen, destruyendo los argumentos de quienes creen que lo poseen. A los que se creen sabios y por ello con el derecho a gobernar les demuestra que en realidad son ignorantes y basan sus dogmas en prejuicios y posiciones arbitrarias con las que pretenden legitimarse.

Famosa pintura de Jacques-Louis David pintado en 1787: La Mort de Socrate.

En el proceso de Sócrates se juzgó y condenó a muerte, por impiedad (asebeia) y por corromper a los jóvenes, a un hombre concreto. Pero se le condenó porque se creyó ver en él, equivocadamente, una figura representativa de la sofística. Se juzgó y condenó en su persona a aquellos personajes que ponían en duda la existencia de los dioses, cuestionaban la autoridad de los padres y relativizaban los más firmes principios sobre los que se asentaba la sociedad. En su defensa, el Sócrates platónico comenzará rechazando las acusaciones que le hace, no ya el tribunal, sino la sociedad ateniense, considerándola una falsa opinión de la gente de Atenas reflejada por boca del comediógrafo Aristófanes en su obra Las Nubes. Estas acusaciones de la sociedad son las que se le harían a un sofista, la de hacer más fuerte el argumento más débil y la de enseñar esto a los jóvenes (Apol.17a-20a).

El mismo Protágoras tuvo que sufrir también un proceso por impiedad, al igual que, dos generaciones más adelante, el propio Aristóteles, quien huyó de Atenas “para no dar a los atenienses ocasión de atentar por segunda vez contra la filosofía”. Pese a que la crítica de la tradición estaba bastante aceptada socialmente, en contadas ocasiones, la osadía de los pensadores rebasaría los límites de lo permisible y provocaría una reacción que, generalmente, exceptuando el caso de Sócrates, se saldaría con la huida del encausado hacia otros territorios, hasta que la irritación suscitada contra él se fuese apagando y pudiera volver. Las contadas acusaciones de impiedad escondían, en realidad, recelos políticos, como las acusaciones a Anaxágoras y Aspasia, al amigo y a la compañera de Pericles, respectivamente.

Ante la muerte se mostrará Sócrates imperturbable a través de un razonamiento que hará célebre Epicuro y su escuela hedonista y que se convertirá en baluarte de todo el agnosticismo occidental: “Temer a la muerte no es otra cosa que creer ser sabio sin serlo, pues es creer que uno sabe lo que no sabe” (Apología 29a).

El rechazo de la opinión general, de la doxa (opinión), por persuasiva que pudiera ser, como criterio de referencia valorativa, hace que Sócrates se sitúe como un individuo marginal, en buena parte antisocial; un tipo a menudo paradójico respecto a sus conciudadanos, incomprensible dentro o fuera de la ciudad. Pero un individuo que no renunciaba a desempeñar su papel de guía de la comunidad hacia el objetivo general: una existencia justa y feliz. Sócrates no se dedica a enseñar, sino a dialogar, porque reconoce a todo el mundo que él lo único que sabe es que no sabe nada. Su método de enseñanza es procurar y ayudar al discípulo a que desarrolle sus propias ideas, en lugar de, como los sofistas, inculcar una serie de doctrinas establecidas para que se elija la más conveniente o la más ajustada a las necesidades de cada cual. Instaba a todos a decir la verdad y lo que realmente se pensaba sin importar las consecuencias:

«En fin, el colmo de la cosa debe de ser cuando, como muestra del desprecio de Sócrates por la Democracia, se le reprocha no haber en su defensa apelado al principio de la libertad de expresión, genial invento que si Sócrates hubiese usado le habría disculpado de corromper jóvenes y de meter dioses nuevos. Como si Sócrates no hubiera hecho al Principio Democrático de la Libertad de Expresión el más directo y fino homenaje que se puede, a saber, el de usarla, soltando el día del juicio, igual que cualquiera de los de su vida, lo que le salía por esa boca, sin cuidarse mucho de sus consecuencias».10

Sócrates usó la ironía y la dialéctica como método para desmontar los argumentos dominadores y triturarlos con sarcasmo, de ahí que el cínico Antístenes fuese uno de los principales socráticos.

El diálogo socrático al igual que el platónico discurre a través del preguntar. Sócrates asedia a sus interlocutores a preguntas, de ahí que se ganase el mote o sobrenombre de el tábano; en lugar de dar certeras respuestas, invita a sus codialogantes a pensar con él. Cuando con Sócrates se reúnen las gentes a dialogar no hay maestro y alumnos, sino que todos se sirven de los demás e intentan alumbrar la verdad o, al menos, avanzar en su dirección. El hombre más sabio de Grecia dice no saber y con ello afirma que el reconocimiento de la ignorancia es el primer paso que debe dar el amante del saber. Precisamente por eso, es el hombre más sabio y al mismo tiempo, puede decir que no sabe nada.

Para encontrar la verdad, que anida dentro de todo hombre, hay que ayudar, no enseñar. Ayudar mediante la dialéctica, o el método de las preguntas y respuestas, por medio de las que el hombre que no sabe «da a luz» (mayéutica) la verdad. Por eso dirá Sócrates en el Teeteto (149a) que su labor es la de una partera del conocimiento: «¿No sabéis que mi oficio es ser comadrón (mayeutikós), como el de mi madre?». Pero Sócrates no sólo indica no saber nada, sino que además señala en el diálogo antedicho que, al igual que las comadronas es estéril y sólo capaz de hacer que otros alumbren, pero no de dar a luz ninguna idea por sí mismo. Por eso demostrará en el Menón de Platón que incluso un esclavo sabe geometría. El esclavo no se habría dado cuenta hasta su encuentro con Sócrates de la posesión de este saber.

Aunque Sócrates dialogaba con todo el mundo, desde nobles a esclavos, desde artesanos a gobernantes, sus interlocutores y discípulos eran mayoritariamente los jóvenes, todavía no maleados por la sociedad y el gobierno de turno, como señala Agustín García Calvo:

«Porque es que, en el trance en que el mundo los tiene de aceptar el principio de realidad, de someterse por su propio bien futuro a las ideas que los mayores les inculcan, suena una voz que a cada una de esas ideas dominadoras pregunta ¿Qué es? y descubre razonando amablemente las contradicciones y mentira de que están formadas, y eso es como un aliento de liberación en que aletean, aunque sea un breve rato, sus corazones. (…). Sólo que no suelen los hombres confesarse tan claro esa necesaria huida y sordera a Sócrates a que su estado adulto les obliga; lo corriente es que apaguen pronto sus contradicciones, crean firmemente en algunos ideales o principios (en caso de que el recuerdo de Sócrates siga aguijando mucho, pueden, como Platón y Jenofonte, atribuirle a Sócrates las ideas en que ellos van con la vejez creyendo), o más bien no vuelvan siquiera a acordarse de a qué sonaba Sócrates, al menos hasta que alguno de los niños o niñas que hayan criado para el cielo venga por ventura a oírlo y se lo recuerde amargamente».11

Sócrates era ciudadano de Atenas, pero no participaba en política, considerando que la política estaba corrupta y que acarreaba la corrupción de quien la ejercitaba o la muerte de quien pretendiese intervenir en ella sin dejarse corromper. Estaba por tanto contra todo gobierno. Finalmente fue el gobierno democrático de su época el que le condenó a muerte, pero bien pudiera haber sido el oligárquico. Como en la actualidad ocurre con los anarquistas, Sócrates era mucho más demócrata que los que se denominaban demócratas, llegando a ser considerado, por ello, como un antisocial.

El partidario del Sócrates reaccionario y conservador Isidor F. Stone: «se desentiende de que habiéndole dejado a Sócrates vivir 70 años, había pasado por regímenes de diversos colores en Atenas, entre ellos, algunos netamente oligárquicos, como el de los treinta tiranos, durante el cual a Sócrates, como en tales regímenes se suele, sabemos que los Treinta quisieron implicarlo con ellos, encargándole una gestión policíaca para atrapar a uno de la lista negra, a lo cual él respondió no dándose por enterado del encargo, así que en un tris debió de estar que en consecuencia se lo hubieran cargado a él, adelantándose así las cosas algunos años y haciéndole para la historia perecer bajo una oligarquía, en vez de bajo una Restauración de la Democracia. ¿Cómo desconocer la evidente indiferencia de Sócrates por los cambios de régimen y las actualidades políticas de Atenas?: él se dedicaba a preguntar, entre otras cosas, qué es eso de gobernar un Estado, y esa es una pregunta que a ningún tipo de Gobierno le sienta bien; sólo que a Sócrates la mayor parte de su vida le tocó hacerla bajo una Democracia».12

Contra todo gobierno, contra todos los dogmas y todas las opiniones aceptadas por la sociedad sin ser examinadas, acusado de corromper a la juventud e inventarse falsos dioses, ateo, díscolo, ser ingobernable, Sócrates ha sido tergiversado y reinterpretado omitiendo y silenciando su vertiente anárquica. Esos silenciamientos y omisiones son un proceder muy generalizado a lo largo de la Historia de la Filosofía, que ha querido siempre enmarcar a los pensadores más libres y menos encuadrables dentro de las coordenadas de cada gobernanza y dominación: «fuera de la Historia, por así decir, es Sócrates una voz perpetuamente discordante en el seno de la Sociedad (…). Los objetos de ataque: Política, Moral, Ciencias, Poesía, Religión, Pedagogía».13

Como bien expuso Agustín García Calvo no es de extrañar que quienes generación tras generación sean los jóvenes los más capaces de escuchar la voz anárquica de Sócrates en lugar de quedarse en las variadas interpretaciones históricas del personaje, ya domesticado:

«Es una pena que los oyentes de Sócrates tengan en su mayoría que ser siempre tan inexpertos y jovenzuelos y, desde luego, esto de la sucesión de generaciones y que, aunque la voz siga sonando siempre, esos jovenzuelos tengan que ser a cada paso otros y otros, no es un procedimiento nada satisfactorio ni para quedarse tan conformes, pero el tinglado así lo condiciona; y en tanto y no que pasa algo para desbaratarlo y acabar con esas condiciones, lo que sí conviene que notemos es que el truco principal para anular o ensordecer las razones es el de confundir la voz de Sócrates con la figura histórica de Sócrates».14

El tinglado que condiciona la recepción académica de Sócrates es el gobierno de cada color, en cada época, con sus respectivas academias, de modo que para desbaratarlo hay que deconstruir la Historia de la Filosofía tal y como se ha realizado hasta ahora y construir una Historia de la Filosofía Anárquica que, sin duda, tendrá a Sócrates como uno de sus primeros filósofos.

«La Pedagogía (y en especial la Enseñanza Superior) la ha desarrollado el mundo justamente como defensa ante el posible peligro de la examinación socrática para el Orden».15

Según Robin Waterfield, los conservadores, oligarcas y tiranos del siglo V a.C. pensaban, con razón, algo que a ellos les parecía muy mal pero que a nosotros nos parece muy bien: «La democracia legislaba en interés propio (pero hasta sus críticos reconocían, irónicamente, que todos los sistemas políticos son interesados) y embaucaba a los crédulos llamándolo justicia. La democracia tendía a confundir libertad con desenfreno, desorden y anarquía, o, al menos, fomentaba la soberanía del pueblo más que la de la ley, con los peligros que eso conlleva».16

Sócrates nunca olvidó ambas partes de la cita antedicha. Primero: que la mismísima democracia, régimen al que pudiera sentirse más próximo, era un sistema de gobierno interesado; segundo: que la verdadera democracia era anarquía pues fomentaba la soberanía del pueblo antes que la de la ley, que bajo cualquier gobierno se convertía en la ley de los más fuertes.

Simón Royo Hernández1

Fuente: https://redeslibertarias.com/2026/05/28/historia-de-la-filosofia-anarquica-el-socrates-anarquista/


  1. Véase el artículo anterior inaugural de la serie en: https://redeslibertarias.com/2025/09/19/historia-de-la-filosofia-anarquica-1-la-anarquia-en-el-nacimiento-de-la-filosofia/ 
  2. Eugène Dupréel La Legende Socratique Et Les Sources Du Platon. Bruxelles. Les Edition Robert Sand, 1932. 
  3. Olof Gigon Sokrates, Sein Bild in Dichtung und Geschichte, Berna, A. Francke, 1947. 
  4. I. F. Stone The trial of Socrates. Little Brown and Company, London 1988. 
  5. Karl Popper The Open Society and Its Enemies. Volme I. The Spell of Plato. Routledge, 2003. 
  6. Agustín García Calvo, “¡Viva Sócrates!” Diario El País 10 – 04 – 1989. Fernando Savater. “¿Sócrates o Don Cicuta?”. Diario El País 25 – 04 – 1989. 
  7. Platón Apología. Traducción y Comentario de L.Noussan-Lettry. Editorial Astrea, 3ª Ed. Buenos Aires 1973. “La primera cuestión que debemos formularnos a propósito de la Apología es en qué medida podemos considerarla como un documento histórico” (John Burnet Plato´s Euthyphro, Apology of Socrates and Crito. Edited with notes. Oxford, at Clarendon Press, 1961, p.63). 
  8. Agustín García Calvo Sócrates. Enciclopedia Salvat 4 de mayo de 1972. 
  9. Agustín García Calvo “¡Viva Sócrates!”, Diario El País 10 – 04 – 1989. 
  10. Agustín García Calvo “¡Viva Sócrates!”, Diario El País 10 – 04 – 1989. 
  11. Agustín García Calvo “¡Viva Sócrates!”, Diario El País 10 – 04 – 1989. 
  12. Agustín García Calvo “¡Viva Sócrates!”, Diario El País 10 – 04 – 1989. 
  13. Agustín García Calvo Sócrates. Enciclopedia Salvat 4 de mayo de 1972. 
  14. Agustín García Calvo “¡Viva Sócrates!”, Diario El País 10 – 04 – 1989. 
  15. Agustín García Calvo Sócrates. Enciclopedia Salvat 4 de mayo de 1972. 
  16. Robin Waterfield La muerte de Sócrates. Crisis y conflicto. 
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[Vídeo] Presentación de «Ocho días de julio» en el Ateneu Llibertari de Gràcia

1 Junio 2026 at 18:23
Por: pegasus

La presentació del llibre: “Ocho días de julio” tindrà lloc el proper divendres 22 de maig a l’Ateneu Llibertari de Gràcia, a càrrec del seu autor, Agustín Guillamón i Xavi Bou.

Este libro ofrece una reconstrucción vibrante y rigurosa de la batalla de Barcelona del 19 y 20 de julio de 1936, subrayando el papel decisivo de los comités de defensa de la CNT y de los sindicatos en la derrota del golpe militar. A partir del relato de los hechos, el análisis se centra en la cuestión fundamental de la revolución: el poder. Se examinan las respuestas de los comités cenetistas, los comités de barrio y las organizaciones antifascistas, así como las oportunidades perdidas que facilitaron el avance de la contrarrevolución.

Ocho días de julio define con claridad la diferencia entre situación revolucionaria y revolución proletaria, y expone once tesis clasistas que sintetizan una teoría ácrata de la revolución. Textos inéditos de Juan García Oliver refuerzan una conclusión rotunda, en la línea de Los Amigos de Durruti: sin destruir el Estado y sin poder obrero organizado, la revolución fracasa.

Agustín Guillamón

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[Libro] Anarquismos a contratiempo – Tomás Ibáñez

28 Mayo 2026 at 19:21
Por: pegasus

Libro de 2017 que recopila diversos artículos de Tomás Ibáñez.

Ya era conocida la pasión de Tomás por sorprender, en el buen sentido de esta palabra, y por provocar, en el sentido de incitar a la reflexión para no quedarnos en las puras convicciones. En su nuevo libro, publicado por VIRUS, vuelve a sorprendernos con el provocador título de Anarquismos a contratiempo. Un título que presupone la existencia de anarquismos a “tiempo”, como el provocador título de Anarquismo es movimiento, su libro anterior, presuponía la existencia de anarquismos estancados, inmóviles, anquilosados. Esos anarquismos en los que las ideas han sido transformadas en dogmas y el ideal en doctrina.

A estas alturas de su obra, Tomás no cesa de mostrarnos su talento para convertir la irreverencia y la provocación en un método que le permite proclamar y afirmar a la vez su heterodoxia e incitarnos a la audacia de serlo para mantener el pensamiento anarquista “ampliamente abierto a los cuatro vientos”. No solo porque tal es la condición del ser anarquista sino también porque “la gran vitalidad del anarquismo nos autoriza tal audacia”, como concluye atinadamente la nota que los editores (Rue des Cascades) del libro en francés han puesto en la contraportada.

Dicho con las propias palabras del autor de Anarquismos a contratiempo: para incitarnos a “pensar y actuar a contratiempo, pero sin dejar por ello de pertenecer a nuestro tiempo”. Más concretamente: para “asumir la incómoda tensión generada por la doble exigencia de sintonizar plenamente con el presente y de contradecirlo de manera radical”.

Octavio Alberola

Fuente: http://www.solidaridadobrera.org/ateneo_nacho/biblioteca.html

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Tiempos aciagos

25 Mayo 2026 at 18:36
Por: pegasus

«Hemos preparado una civilización global en la que los elementos más cruciales —el transporte, las comunicaciones y todas las demás industrias; la agricultura, la medicina, la educación, el ocio, la protección del medio ambiente, e incluso la institución democrática— dependen profundamente de la ciencia y la tecnología. También hemos dispuesto las cosas de modo que nadie entienda la ciencia y la tecnología. Eso es una garantía de desastre. Podríamos seguir así una temporada pero, antes o después, esta mezcla combustible de ignorancia y poder nos explotará en la cara».


Carl Sagan (1995), El mundo y sus demonios.

Todo antagonismo, toda resistencia, toda crítica, todo disenso y todo intento sedicioso, hoy puede ser pronosticado en base a la detección automática de patrones de datos. De ahí que la dominación algorítmica pueda anticipar la próxima jugada y «poner el parche antes de que salga el grano». Sin embargo, continuamos esperando la llegada de un futuro distópico sin percatarnos que el procesamiento masivo de datos con fines de control social, de la mano de la revolución acelerada de la técnica, ha consolido esa distopía aquí y ahora. Mientras muchos compañeros continúan perdidos, enfrascados en la lucha inútil contra caducos molinos de viento, el control social absoluto se ha establecido con ayuda de las nuevas tecnologías. Se trata de máquinas de predicción, «cuyo objetivo —según Pariser— es crear y perfeccionar constantemente una teoría acerca de quién eres, lo que harás y lo que desearás a continuación».[1]

Mediante este proceso maquinal, el poder ha invadido los rincones más íntimos de la existencia, incluido el horizonte de lo imaginable. La dominación, a través de las tecnologías de la información y la comunicación, ha penetrado de manera eficaz cada poro del inconsciente colectivo. Así se expande y fortalece, segundo a segundo, cuantificando «likes», «búsquedas», «visitas» y «contenidos». De esta forma extrae una cantidad ingente de información que le permite conocer no solo nuestros gustos y deseos sino el menor malestar en cientos de millones de interconexiones, optimizando la toma de decisiones frente al mínimo descontento sin necesidad de recurrir a una acción enérgica en sentido enfático. Dicho de otro modo, sin alterar la percepción de «libertad» y «autonomía» de la servidumbre digital. Lo que encierra una ironía manifiesta: al no materializarse el poder en su modalidad tradicional, libertad y poder terminan siendo sinónimos. Así, los conceptos de opresión, explotación y alienación se esfuman. Justo cuando más explotación, más alienación y mayor opresión se avecinan.

En la prisión sin muros del poder algorítmico todos se auto-oprimen y se auto-explotan hasta el burnout. Pero nadie, excepto los victimistas, se admite a sí mismo explotado u oprimido. Y, por regla general, quienes militan en esa tendencia siempre han estado más preocupados por el like —enfatizando su papel de mártires a la espera del mesías populista— que en desatar la insurrección. El like, como afirma Byung-Chul Han,[2] «excluye toda revolución».[3] No obstante, vale recalcar que la revolución antiautoritaria ya era cadáver mucho antes de que el like le diera el tiro de gracia.

Desde 1875 Mijaíl Bakunin percibió la fibrilación ventricular de la revolución antiautoritaria. En una carta dirigida a su compañero de lucha Elisée Reclus, el incasable insurrecto dejaba registro de su diagnóstico: «la revolución se ha metido, de momento, en cama, volvemos a caer en el período de las evoluciones, es decir, en el de las revoluciones subterráneas, invisibles e incluso a menudo insensibles. La evolución que se está produciendo hoy día es muy peligrosa, si no para la humanidad entera, sí al menos para algunas naciones […] la hora de la revolución ha pasado, no a causa de los espantosos desastres de los que hemos sido testigos y de las terribles derrotas de las que hemos sido víctimas más o menos culpables, sino porque, para mi gran desesperación, he constatado y constato cada día otra vez, que el pensamiento, la esperanza y la pasión revolucionarios no se encuentran en las masas, y cuando esto ocurre, por mucho que se combata por los flancos, no se hará nada de nada».[4]

Ciento cincuenta años después, el análisis bakuniniano no deja de inquietar a incondicionales y detractores. Lamentablemente, Bakunin falleció «demasiado decepcionado desde muchos puntos de vista»[5] sin poder darle una formulación teórica más acabada a su diagnosis. Empero, los acontecimientos le dieron la razón: la revolución antiautoritaria no solo se metió en cama, sino que falleció de muerte súbita. La Comuna de París sería el último intento de revolución antiautoritaria. Desde entonces a la fecha, todas las revoluciones serían conducidas por la técnica con su consabido desenlace autoritario.[6]

En la década de 1970, Günter Anders afirmó con absoluta convicción que «la única revolución auténtica y global que ha tenido lugar en nuestra época y que, a diferencia de otra, sigue teniendo lugar en realidad como revolución permanente, es la de la técnica, que permanece neutral respecto al sistema, es decir, ha implantado su dictadura por igual aquí y allá, y se mantiene constante incluso tras cambios políticos repentinos, como si nada hubiera ocurrido, o sea, sigue desarrollándose de manera frenética. […] Tal vez las revoluciones conocidas de nuestra época, que en cuanto políticas se presentaron incluso como acciones salvadoras, sólo se hayan travestido y, en el mejor de los casos, sólo se hayan malinterpretado como tales. En realidad, los cambios obedecían a exigencias técnicas».[7]

La evolución («muy peligrosa») que vislumbraba Bakunin en el ocaso decimonónico no fue otra cosa que la incubación del ideal nacionalpopulista que eclosionó en las primeras décadas del siglo XX, dando vida a las revoluciones fascistas (roja, negra y parda).[8] Fue entonces, en el contexto de las tensiones entre socialismo y barbarie, que el «pensamiento, la esperanza y la pasión revolucionarios» volvieron a poseer a las multitudes de miserables, resentidos e indignados que se sumaron eufóricos a la pandemia de socialismos cuartelarios. En medio de esa trama, el culto al futuro y la modernidad tecnológica dieron cuerpo al socialismo bárbaro de los regímenes de dominación total, progenitores de Auschwitz y el archipiélago Gulag.  

De momento, en la tercera década del siglo XXI, con 99% de las personas que residen en occidente dependiendo de que Google Maps o Waze les trace la ruta para escapar del tráfico de las mega urbes o que Spotify les «regale» algo que escuchar para sobrevivir la inercia cotidiana, nos queda claro que cualquier intento por resucitar la revolución antiautoritaria requerirá de los gadgets tecnológicos que sean necesarios para «habitar» dos realidades: la concreta y la digital. Así las cosas, en este escenario de ciencia-ficción, el nuevo «sujeto revolucionario» será la «encarnación» de Gaige, la joven iconoclasta de Borderlands equipada con «Anarquía» y demás «habilidades» de «Caos Ordenado».[9] Una fantasía digna de los juegos en Xbox. En cambio, en la realidad tangible, el «pensamiento, la esperanza y la pasión revolucionarios» se han remasterizado: la revolución fascista ya está en marcha de la mano de la «revolución permanente» de la técnica.

Esto ya ocurrió en las primeras dos décadas del siglo pasado y nada garantiza que no pueda repetirse en versión recargada. Ahora que vuelven a converger el culto al futuro, el fetichismo nacionalista, la idolatría al líder, la fascistización de las multitudes resentidas y el aceleracionismo tecnológico, todo indica que la única revolución posible es la tecnofascista y que su potencial resultante será la recreación del régimen de terror.

Anders vislumbró este escenario. Por eso sugería la identificación de «aquellas raíces que no han muerto tras el derrumbe del sistema del terror de Hitler […] raíces que, siendo más profundas que cualquier otra raíz histórica específica, podrían no haber desaparecido con tal derrumbe. En otras palabras: hay que escrutar aquellas raíces cuya existencia y persistencia hacen posible, e incluso probable, la repetición de lo monstruoso».[10]

Adorno también previno la repetición de lo monstruoso. En una conferencia impartida en 1967, este otro marxiano integrante de la Escuela de Frankfurt, reflexionó sobre la naturaleza del nacionalsocialismo con la mirada puesta en el futuro: «las condiciones que determinan los movimientos fascistas, a pesar del fracaso de estos, siguen vivas en todo momento en la sociedad […] el espectro del desempleo tecnológico anda suelto por el mundo en tal medida que, en la era de la automatización […] las personas que participan en el proceso de producción se sienten ya potencialmente de más […] se sienten ya en realidad potencialmente desempleados».[11]

Medio siglo después, esta percepción se vio reforzada por el tufo totalitario que inundó el ambiente durante la pandemia de SARS-CoV-2. Con la imposición de la «nueva normalidad» se concretaba de manera categórica la última Revolución tecnológica —sin duda, la más acelerada de la historia de las revoluciones— y con ella, cobraba fuerza «el espectro del desempleo tecnológico». En el proceso, en busca de «optimización» y «eficacia», se multiplicaron los artefactos de vigilancia algorítmica, controlando nuestros movimientos con la justificación de «prevenir contagios». Por si fuera poco, los dataístas lograron divorciar al placer del deseo. Todo quedaba sometido al tecnofascismo en curso.

Así lo advertimos a comienzos del 2020. En un texto, escrito a propósito de la pandemia, señalé que la globalización de la enfermedad estaba siendo perversamente utilizada para cambiar las reglas del juego. El «realismo capitalista» —posindustrial y posmoderno— enfrentaba una fase acelerada de mutación tecnológica, consolidando una nueva dominación hiperdigital cuyo principal fundamento eran las Smart cities y los sistemas de Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) e Internet Industrial de las Cosas (IIoT). Ya para entonces atisbamos el afianzamiento «del ciberleviatán con una multitud de súbditos mucho más sumisos que los Minions».[12]

En el mismo tenor, observamos la inminente desaparición del mundo tal como lo conocíamos. La rápida propagación geográfica del famoso virus estaba «instigando una crisis multifactorial de proporciones aterradoras, originada por la abrupta alteración en la continuidad del flujo de mercancías –incluso de insumos y materias primas– y, la consecuente parálisis de los “momentos” –Marx dixit– de la producción».[13] Del mismo modo, adelantamos la llegada de una «tormenta perfecta en el seno de la economía global con efectos inmediatos en la dinámica de expansión y acumulación de capital».[14]

Habíamos detectado una mutación en nuestras vidas de la mano del trabajo a distancia, la enseñanza fuera del acotamiento espaciotemporal de la institución educativa, la imposición del comercio digital, la proliferación de plataformas de servicios y la acumulación de grandes cantidades de datos. No era que fuéramos videntes: estábamos viendo lo evidente. Muchas personas, desde diferentes capillas y múltiples ópticas ideológicas, percibieron el giro y alertaron el avance desproporcionado del poder a través del control algorítmico. No se trataba de la acostumbrada «vuelta de tuerca» del capitalismo tradicional. Tampoco nos hallábamos frente a otro proceso de reconversión programada para brincar la crisis y continuar expandiéndose. ¡No! Estábamos frente a lo impensado. Ante «algo» que interrumpía el curso regular de las cosas. Asistíamos al colapso del «capitalismo realmente existente». La añeja profecía marxiana se materializaba: el capitalismo se autodestruía. Solo que no se hizo pública su defunción.

Bifo —uno de los gurús más enaltecidos de la secta autonomista, devenido en protopopulista de «izquierda»— también oteó el «colapso catastrófico del capitalismo» en plena crisis sanitaria, anticipando «un horizonte de caos, agotamiento y tendencia a la extinción».[15]  En efecto, la pandemia desencadenó una mutación cismática que indujo la debacle del sistema capitalista. Pero, no fue la revolución que Marx y las fuerzas revolucionarias decimonónicas pretendían. El desarrollo orgánico intrínseco de la historia, profetizado por marxianos, anarco-comunistas y anarcosindicalistas, nunca se materializó. Tampoco se constituyó en sujeto revolucionario el «proletariado». Ni vio la luz la anhelada sociedad comunista fruto del conflicto entre las relaciones capitalistas de producción y las fuerzas productivas. En su lugar cobraba vida una revolución sin sujeto que instauró, sin previo aviso, algo diferente. Algo no revelado que remitió al basurero de la historia a «la cosa sin nombre» (Deleuze y Guattari dixit).

Ciertamente, aún no sabemos de qué va este advenimiento. No obstante, percibimos la presencia de un ente incognoscible. Una terrorífica creatura informe —a la manera lovecraftiana— aún en fase embrionaria, que ha sustituido de forma irreversible al «realismo capitalista». Una mutación de la forma de propiedad que, como señala Peter Frase, «cataliza la transformación de la sociedad en algo que no es reconocible como capitalismo, pero que, sin embargo, es tan desigual como este». De acuerdo con las elucubraciones de este leninista posmoderno, editor de Jacobin, lo que se viene consolidando en total anonimato, como una amenaza inminente, «es una sociedad más rentista que capitalista».[16]

Gustavo Rodríguez.

Planeta Tierra, a 15 de mayo 2026.


[1] Vid., Pariser, Eli. (2017) El filtro burbuja. Cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos. Madrid: Taurus, trad: Mercedes Vaquero. Versión digital disponible en: https://archive.org/details/el-filtro-burbuja-eli-pariser-1/page/n9/mode/2up  (Consultado 11/5/2026).

[2] Por supuesto, en este punto y ante mi recurrencia, no faltará quien abandone la lectura o levante la ceja y nos invite a evitar la identificación con los postulados de este teórico, particularmente, después de haber sido galardonado con el premio Princesa de Asturias. Habría que recordar aquí que, desde la primera vez que lo citamos —hace más de una década—, acusamos que se había incorporado al «nutrido elenco de estrellitas de la filosofía pop de la modernidad tardía (junto a Agamben, Espósito, Hardt, Negri, Rifkin, Dloterdik y Zizek, entre otros críticos light del capitalismo postmoderno)». En la misma nota, afirmé que era «un excelente diagnosta de la sociedad contemporánea [que] se niega a echar mano del bisturí e intervenir». Hoy lo reitero. Desde siempre identificamos sus debilidades y carencias, así como su exacerbada religiosidad (que oscila entre el catolicismo confeso y el budismo, pasando por los diversos Taos), sin embargo, esto no me impide recomendar de nueva cuenta su lectura en clave anárquica. Cfr. Rodríguez, Gustavo (2013), La explosión de la rabia: nueva sedición anárquica en el siglo XXI. Santiago de Chile: Internacional Negra ediciones, Nota 5, p.p. 5-6.

[3] Han, Byung-Chul. (2022) Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia. Buenos Aires: Taurus, trad. Joaquín Chamorro Mielke, p. 17.

[4] Lehning, Arthur. (1999). Conversaciones con Bakunin. Barcelona: Editorial Anagrama, trad.del francés: Enrique Hegewiez, p.p. 332-334.

[5] Ibíd.

[6] En este punto, habrá quienes pretendan presentar dos excepciones: la gesta revolucionaria española de 1936-1939 y la revolución cultural de 1968 que inauguró el mayo francés. Sin embargo, en ambos casos la conducción de la técnica es evidente, al igual que su desenlace autoritario.

[7] Anders, Günther. (2011). La obsolescencia del hombre. Sobre la destrucción de la vida en la época de la tercera revolución industrial (Volumen II). Valencia: Pre-Textos, trad. Josep Monter Pérez. p. 112.

[8] Las tres grandes oleadas de nacionalismo revolucionario se registraron a lo largo y ancho de Europa en 1820, 1830 y 1848, dando lugar a nuevos Estados nación. Es de destacar el surgimiento de Italia y Alemania como Estados-nación y el papel preponderante de estos Estados en el posterior desarrollo de nuevos regímenes de dominación total, como el nacional-populismo (fascismo) en Italia y el nacional-socialismo (nazismo) en Alemania.

[9] Para más información puede consultar la enciclopedia de Borderlands en Wiki. Disponible en: https://borderlands.fandom.com/es/wiki/Gaige

[10] Anders, Günther (2010). Nosotros, los hijos de Eichmann. Carta abierta a Klaus Eichmann. Barcelona-B.B.A.A.-México: Paidós, trad: Vicente Gómez Ibáñez. Disponible en línea en: https://archive.org/stream/pdfy-UXc8fDcEzlVVYCa-/7264144-AndersGunther-Nosostros-Los-Hijos-de-Eichmann_djvu.txt (Consultado 13/5/2026).

[11] Adorno, Theodor W. (2020) Rasgos del nuevo radicalismo de derecha. Una conferencia. Madrid: Taurus, pp. 10-12.

[12] Cfr. Rodríguez, Gustavo. (2020) COVID-19. La anarquía en tiempos de pandemia. México: Conspiración Internacional Anarquista, p.p. 3-4.

[13] Ibíd.

[14] Id.

[15]  Berardi, Franco. (2022) El tercer inconsciente: la psícoesfera en la época viral. Buenos Aires: Caja Negra, trad: Tadeo Lima, P.11

[16] Vid., Frase, Peter. (2020) Cuatro futuros. Ecología, robótica, trabajo y lucha de clases para después del capitalismo. Barcelona: Blackie Books.

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Inicio de la acampada/ayuno contra la desatención sanitaria en las cárceles del estado español. Madrid. 20-30 de mayo

21 Mayo 2026 at 19:44
Por: pegasus

Alrededor de las 11 de la mañana de hoy algo más de una docena de personas, entre ellxs lxs dos que van a realizar un ayuno los próximos diez días Pope y Ana, se han asentado en la plaza frente al Congreso de los Diputados de Madrid, con pancartas, sacos y sillas para dar inicio a la acampada que va a constituir el punto central de la movilización colectiva contra la desatención sanitaria den las prisiones del estado español entre los días 20 y 30 de mayo.

Inmediatamente han hecho acto de presencia una docena de agentes de la Policía Nacional, que tras revisar la documentación de lxs presentes les han comunicado que no está permitida la concentración de más de 20 personas y han avisado a la policía municipal que es la competente en el control de los espacios públicos.

De momento no ha habido más problemas y la acampada prosigue con normalidad bajo una continua vigilancia policial.

Seguiremos informando: desatencionenprision.noblogs.org


Espainiar estatuko espetxeetako osasun artaketa ezaren aurkako kanpaldiaren/baraualdiaren hasiera, Madril. Maiatzaren 20-30.

Goizeko 11ak aldera dozena bat lagun inguru, tartean baraualdia burutuko duten bi lagunak (Pope eta Ana), Diputatuen Kongresuaren aurrean dagoen enparantzan kokatu dira espainiar estatuko espetxeetan presoek jasaten duten artaketa salatzeko maiatzaren 20 eta 30 bitartean burutuko den mobilizazioaren erdigunea izango den kanpaldiari hasiera emateko. 

Gutxira Polizia Nazionalaren dozena bat agente agertu dira eta agiriak eskatu ostean 20 lagunetik gora biltzea debekatuta dagoela jakinarazi ostean espazio publikoen kontrolaren eskumena duen udaltzaingoari abisua eman diote. Ordutik kanpaldia aurrera doa poliziaren zaintza zorrotzpean.

Informazioa eguneratzen jarraituko dugu: desatencionenprision.noblogs.org

Campaña contra la desatención sanitaria en las prisiones
Fuente: http://desatencionenprision.noblogs.org

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[Libro] La Idea Mutua: Guía historiográfica del anarquismo

18 Mayo 2026 at 17:56

Esta Guía Historiográfica del Anarquismo, para ver o descargar libremente, está realizada con la voluntad de dar a conocer y facilitar el acceso a la bibliografía que sobre su actividad y pensamiento se ha publicado por el mundo.

Un catálogo de autores y títulos, con un breve resumen del contenido de las obras, clasificado en áreas temáticas como FILOSOFÍA, ECOLOGÍA, FEMINISMO, PACIFISMO, BIOGRAFÍAS…, que consta de 5 tomos, con más de 5000 títulos, donde se muestra lo que se ha escrito desde la antigüedad hasta 2025, buscando presentar en igualdad los escritos, sin favorecer a ninguna de las muchas corrientes que ha desarrollado el entorno libertario a lo largo del tiempo.

En la agrupación de las obras se ha tenido en cuenta la TEMÁTICA, el PERIODO temporal en que se desarrolla el contenido, la ZONA GEOGRÁFICA de los acontecimientos, y una breve biografía de AUTORÆS y FIGURAS ANARQUISTAS de las que se habla, de forma que en conjunto resalten las conexiones y la variedad de matices en su exploración, transformando lo que sería una simple enumeración de títulos en una amplia HISTORIA DEL ANARQUISMO contada por la propia bibliografía de quienes sobre él han escrito, con sus relaciones entre localizaciones, sucesos, personajes, autoræs, periodos, temas, evoluciones…

Espero que os guste y sea de utilidad en la búsqueda de lectura e investigación.

TOMO I – FILOSOFÍA E HISTORIA

https://drive.google.com/file/d/13aZsGv-bpjllDaLmHSrogc7SfVmHS8pX/view?usp=drive_link

TOMO II – ÁREAS TEMÁTICAS

https://drive.google.com/file/d/1XgNj2BSrBc98d_WHnShqej4Xcgu8tEIi/view?usp=drive_link

TOMO III – ARTE Y CULTURA

https://drive.google.com/file/d/1LDuY4eg5QyVVbEJYP9gtKo4YFoHvgC_P/view?usp=drive_link

TOMO IV – BIOGRAFÍAS Y RECOPILACIONES

https://drive.google.com/file/d/14_J2LoUugbkdVwy3NQTvyctfq3myjVCD/view?usp=drive_link

TOMO V – ÍNDICE DE ANARQUISTAS, AUTORÆS Y TÍTULOS

https://drive.google.com/file/d/14bsMDx17pOTORukgkj6idvfgm7UTKCZo/view?usp=drive_link

Jabi A

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No a la extradición de Gabriel Pombo Da Silva

18 Mayo 2026 at 14:35

¡COMUNICADO URGENTE! ¡NO A LA EXTRADICIÓN A ITALIA DEL COMPAÑERO ANARQUISTA GABRIEL POMBO!

Gabriel Pombo da Silva fue condenado en Italia, en un juicio en el que no estuvo presente, a dos años de prisión por ¨apología del terrorismo¨.

En este delirante procedimiento judicial el estado italiano le acusa y condena por unos actos ( escribir y/o debatir y/o divulgar) cometidos desde el interior de su celda en una cárcel de alta seguridad en Alemania donde cumplía condena (en Alemania opinar no es delito).

Los textos fueron difundidos en tres blogs desde 2009 a 2012.

Italia ha cursado una OEDE (Orden Europea de Detención y Entrega) contra Gabriel, por lo que fué detenido en Vigo el 7/12/2025 y puesto a disposición de la Sección de Instrucción del Tribunal Central de Instancia, a cargo del juez Santiago J. Pedraz Gómez, ese mismo día quedó en libertad provisional.

Este juez ha accedido a la detención y entrega de Gabriel a los italianos, si bien condiciona esta última a que allí garanticen su derecho a un nuevo juicio o a interponer un recurso, lo que allí es simplemente imposible.

Italia es un estado obsesionado con liquidar a las revolucionarias anarquistas, a quienes persigue recalcitrantemente, con quienes se ensaña y a quienes encarcela a discreción.

Arrojar a un anarquista cómo Gabriel , a quien la prensa mercenaria italiana por encargo de la policía ha bautizado cómo “el rey de los anarquistas” a las fauces de la inquisición antianarquista italica, es lo mismo que entregar a un militante palestino a Israel, o a un activista homosexual a Arabia Saudí, nadie duda del exquisito trato que recibirán.

Ejemplo, a Alfredo Cospito, anarquista preso en Italia desde 2012 y que lleva en aislamiento extremo (art. 41 bis) desde mayo de 2022, defendiéndose con duras huelgas de hambre, le han prorrogado esta infame medida este pasado treinta de abril durante otros cuatro interminables años.

El aislamiento extremo es tortura extrema.

Si a Gabriel se le lanza a las garras del sistema judicial italiano, nadie puede garantizar que regrese, ni en qué condiciones lo haga.

Nuestro compañero ha pagado con más de treinta años de cárcel su entrega desinteresada, su compromiso con la lucha por la justicia, la equidad y la libertad integrales, y ahora le quieren arrancar de entre los suyos, su compañera, su hija, para entregarle maniatado al sádico y anarcófobo estado italiano.

No lo podemos permitir!

No lo vamos a permitir!

PEDIMOS la máxima difusión de este comunicado y de toda nueva información sobre este grave asunto.

OS PEDIMOS SOLIDARIDAD.

LA CONTRATERTULIA (programa de radio anarquista al que pertenece Gabriel)

 La Contratertulia podcast libertario
Fuente: https://www.agorasolradio.org/podcast/la-contratertulia/no-clxx-solidaridad-gabriel-pombo-da-silva-no-a-la-extradicion/

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[Vídeo] Presentación del libro «Rumbo a Zaragoza. Crónica de la Columna Durruti», con Roberto Martínez

14 Mayo 2026 at 20:07
Por: pegasus

El historiador Roberto Martínez estuvo presentando, en la sede de nuestra Fundación en Madrid, el libro Rumbo a Zaragoza. Crónica de la Columna Durruti. El acto sirvió de antesala al noventa aniversario de la revolución social española, fecha que conmemoraremos con actividades previstas a lo largo de todo el curso.

Tomando como punto de partida el libro de Roberto Martínez, nos centraremos en el origen y desarrollo de esta columna, formada en Barcelona, entre el entusiasmo y la puesta en marcha de fuertes procesos revolucionarios, tras frenar a los golpistas.

Fuente: https://fal.cnt.es/

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El camino se hace al andar: sobre el redescubrimiento de la anarquía en el anarquismo

7 Mayo 2026 at 17:40
Por: pegasus

Siempre que el nuevo tipo de totalitarismo que se está instalando a marchas forzadas en todo el mundo no lo impida, es muy posible, diría incluso que muy probable, que en un futuro no muy lejano se cree una herramienta que sea verdaderamente y por completo indominante.

Pero ya no será anarquismo, será otra cosa. Otra cosa que, al igual que el anarquismo, se opondrá a todas las formas de dominación y creará espacios y relaciones libres de dominación …

Tomás Ibáñez (2025)1

Menuda afirmación la que hace Tomás Ibáñez en su último artículo, con el que se inaugura este número de espero. ¿Acaso el anarquismo ha fracasado histórica e ideológicamente y ha acabado finalmente en el «montón de basura de la historia»2 , al que sus críticos marxistas querían desterrarlo?

El psicólogo social, filósofo y activista libertario español Tomás Ibáñez no solo se ha hecho un nombre como inventor del icónico símbolo de la A dentro de un círculo3, sino que también es conocido por ser el creador de nuevas definiciones del anarquismo4. Su última creación conceptual es el anarquismo no fundacional5, bajo el cual entiende un anarquismo que se distancia radicalmente de los dogmas clásicos y las certezas metafísicas. Ibáñez rompe con la idea de que la liberación de la humanidad del dominio y la explotación deba basarse en principios inmutables o en una «naturaleza humana» fija. En su lugar, destaca la primacía de la práctica, en la que la teoría y la ética se desarrollan orgánicamente a partir de la resistencia concreta en el aquí y ahora.

Del dogma al movimiento: el anarquismo no fundacional

El anarquismo no fundacional, tal y como lo define Ibáñez, es, por tanto, un anarquismo sin un fundamento ideológico fijo, sin verdades últimas y sin objetivos preestablecidos. Con ello, Ibáñez se desmarca de un modelo que ha sustentado durante mucho tiempo al anarquismo tradicional, a saber, la idea de que existe una especie de plano prefabricado: un orden natural, una sociedad racional o un objetivo histórico final hacia el que se dirige la historia del desarrollo de la humanidad. En Ibáñez, el anarquismo no aparece como una construcción ya terminada que solo queda por realizar, sino como algo que surge en la acción, en la práctica anarquista. Los principios que guían el proceso de desarrollo del anarquismo no-fundacional no están fijados desde el principio, sino que se van configurando en el propio proceso, en las confrontaciones concretas, en la vida cotidiana, en las decisiones espontáneas de los y las actoras.

De este modo, Ibáñez pretende evitar que un movimiento que tiene como objetivo la liberación caiga él mismo en la trampa de la dominación al imponer sus ideas a los demás – por ejemplo, al esbozar una imagen de una sociedad ideal que debe ser vinculante para todos. Es precisamente en este punto donde surgen esos «efectos de dominación» que el anarquismo pretende, en realidad, superar. Su alternativa es un anarquismo conscientemente minimalista, que renuncia a las grandes utopías, a las identidades fijas y a los objetivos finales a largo plazo. Se enfrenta con una desconfianza de principio a las grandes estructuras y a los sistemas doctrinales cerrados en sí mismos. Lo que queda es una práctica flexible de resistencia libertaria que no se orienta hacia horizontes lejanos, sino que apunta a socavar y hacer retroceder las relaciones de poder concretas en el aquí y ahora.

Ibáñez entiende el anarquismo reducido a su núcleo anárquico –tal y como lo define como anarquismo no fundacional– como un estado de tensión permanente: por un lado, el impulso incondicional de destrozar cualquier forma de dominio; por otro, la necesidad de orientación, de ideas compartidas, de un «sueño anarquista» común. Estos dos polos nunca se unen para formar un todo libre de contradicciones. El anarquismo no fundacional no pretende disolver la tensión resultante, sino que intenta mantenerla y soportarla conscientemente.

El nuevo pensamiento anarquista se manifiesta de forma especialmente concisa en su visión del presente. Hoy en día, el poder a menudo ya no se presenta como un dominio visible desde arriba, sino que actúa a través de mecanismos técnicos y sociales invisibles, por ejemplo, en forma de control digital o mediante el control algorítmico de los procesos de formación de la opinión. Precisamente porque el poder se ha vuelto tan difícil de alcanzar, Ibáñez no apuesta por la gran revolución, sino por una multitud de pequeñas intervenciones: acciones cotidianas y prácticas concretas que perturban las estructuras de poder y dominio, las eluden o las suspenden temporalmente.

El anarquismo se convierte así en una actitud de vigilancia y movimiento constantes. Se asemeja más a un proceso continuo que a un estado cerrado: algo frágil que cambia constantemente y que precisamente de esta movilidad obtiene su fuerza.

Entendido así, el anarquismo no-fundacional debe concebirse menos como una nueva teoría del anarquismo y más como una profunda reorientación del propio anarquismo: alejándose de las teorías anarquistas fijas, hacia una práctica abierta, móvil y conscientemente inconclusa de una anarquía vivida en la vida cotidiana.

Si el anarquismo no fundacional libera al anarquismo de sus últimos vestigios metafísicos y lo redefine como un movimiento abierto que surge de la práctica, entonces se desplaza al mismo tiempo el lugar en el que la anarquía se hace visible. Mientras que el anarquismo clásico entendía la anarquía principalmente como un objetivo político o como un estado social (a saber, la ausencia de dominio), el anarquismo no fundacional la sitúa en el «arte de no ser gobernado» y en la práctica de la resistencia permanente contra el dominio en el aquí y ahora.

La teoría se encuentra con la vida cotidiana: la síntesis entre apertura y pragmatismo

La anarquía ya no se presenta principalmente como un proyecto formulado programáticamente, sino como una práctica vivida que a menudo tiene lugar más allá de las autodefiniciones explícitamente anarquistas en la vida cotidiana de las personas. Ibáñez ha denominado a esta práctica anarquista que se desarrolla al margen del anarquismo tradicional «anarquismo extramuros»6, con lo que pretende describir aquellos momentos anárquicos que surgen fuera de los círculos organizados y sin etiqueta ideológica, en luchas concretas, cooperaciones espontáneas y experimentos colectivos de autoorganización social.

Aquí se produce un cambio decisivo: el anarquismo ya no se encuentra únicamente allí donde se declara expresamente como tal, sino también allí donde las personas practican de hecho relaciones libres de dominación. Esta perspectiva une el enfoque no fundacional con una larga tradición que destaca la primacía de la práctica, la política prefigurativa y el rechazo a las pretensiones de liderazgo vanguardistas. Al mismo tiempo, marca la transición hacia una concepción del anarquismo menos interesada en la radicalidad teórica que en la eficacia social.

En este punto, la concepción del anarquismo basada en argumentos filosóficos de Ibáñez se encuentra con el concepto sobrio del anarquismo pragmático, tal y como lo ha desarrollado el anarquista, arquitecto y publicista inglés Colin Ward desde la década de 19607. Bajo este concepto, Ward –que se remite aquí a Gustav Landauer (1870-1919) y Paul Goodman (1911-1972)– entiende sobre todo las manifestaciones ya existentes de una anarquía arraigada y vivida en la vida cotidiana, que define de la siguiente manera:

«De las muchas interpretaciones posibles del anarquismo, la que aquí se presenta sugiere que no se trata en absoluto de una visión especulativa de una sociedad futura, sino de la descripción de una forma de organización humana arraigada en las experiencias de la vida cotidiana y que funciona junto a las tendencias autoritarias predominantes de nuestra sociedad y a pesar de ellas. No se trata de una nueva versión del anarquismo. Gustav Landauer no veía en ello la fundación de algo nuevo, «sino la realización y la reconstrucción de algo que siempre ha existido, que coexiste con el Estado, aunque enterrado y devastado». Y un anarquista moderno, Paul Goodman, declaró: «Una sociedad libre no puede consistir en la sustitución del antiguo orden por un “nuevo orden”; es la ampliación de los ámbitos de libre acción hasta que estos constituyan la mayor parte de la vida social».8

Mientras Ibáñez deconstruye los fundamentos ideológicos de los sistemas de dominio existentes, Ward dirige su mirada hacia lo que lleva tiempo funcionando sin grandes teorías: las cooperativas, las redes vecinales y las estructuras autoorganizadas que surgen y prosperan a la sombra del orden existente. El anarquismo no se entiende aquí principalmente como una crítica, sino como una práctica constructiva que reconoce, fortalece y amplía los espacios de libertad existentes.

Ambos enfoques comparten el enfoque en el presente y en la práctica vivida más allá de las grandes utopías, pero difieren en su dirección: aquí la revuelta contra lo existente, allí la construcción de lo posible. Precisamente en esta tensión, su relación no resulta ser una contradicción, sino una dinámica complementaria de una nueva práctica anarquista arraigada en la vida cotidiana, que a la vez socava y crea.

Sin embargo, la viabilidad de este nuevo anarquismo solo se pone de manifiesto cuando abandona el ámbito de la reflexión abstracta y pasa a la práctica social concreta. Porque la verdadera prueba de fuego de un anarquismo así no reside en su rigor teórico, sino en su capacidad para demostrar su valía en las condiciones reales de la vida cotidiana –en situaciones en las que el poder no solo debe analizarse, sino que debe socavarse de hecho, y en las que las alternativas no solo deben pensarse, sino practicarse– . En esos momentos, la tensión entre crítica y construcción descrita anteriormente se condensa en una unidad práctica.

El ejemplo de Minneapolis: donde la ayuda vecinal radical despoja de poder al Leviatán

Un ejemplo casi ideal del nuevo anarquismo extramural de nuestros días es el movimiento de resistencia vecinal contra el fascismo de Trump surgido en 2025 en EEUU, tal y como se manifestó de forma más impresionante en las ciudades gemelas de Minneapolis y St. Paul en la primavera de 2026.9

Para comprender lo que ocurrió allí, hay que conocer el contexto en el que se gestó la resistencia de la sociedad civil contra el terror estatal.

El 20 de enero de 2025, inmediatamente después de su toma de posesión, el Gobierno de Trump ordenó la supresión de las denominadas «zonas protegidas», es decir, aquellas zonas de protección para migrantes en las que hasta entonces las autoridades de inmigración no podían actuar: iglesias, escuelas, hospitales, centros sociales. De este modo, todo el área urbana de Minneapolis y St. Paul se convirtió en zona de operaciones para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y las unidades de la Patrulla Fronteriza y del Departamento de Seguridad Nacional que le están adscritas. Las redadas llevadas a cabo por las fuerzas de intervención del régimen de Trump bajo el nombre de «Operación Metro Surge» (Operación Ofensiva Metro) convirtieron los barrios residenciales afectados de las Ciudades Gemelas en zonas de ocupación similares a un campo de batalla.

El 7 de enero de 2026, Renée Nicole Good, madre de tres hijos, escritora y miembro de la Red de Respuesta Rápida10 en Minneapolis, fue asesinada a tiros en su coche por un agente de la Oficina de Inmigración y Aduanas de EEUU (ICE). Su asesino había estado persiguiendo a «inmigrantes ilegales» en su barrio junto con otros agentes federales, y Good se interpuso en su camino con su coche. Dos semanas después, el 24 de enero, Alex Pretti, enfermero de cuidados intensivos y también miembro de la Red de Respuesta Rápida, fue asesinado a quemarropa por agentes del ICE cuando intentaba acudir en ayuda de una mujer que yacía en el suelo.

El asesinato de estas dos activistas marcó el dramático punto álgido de una escalada estatal y, al mismo tiempo, fue el momento en el que la resistencia vecinal se manifestó con mayor claridad. Porque lo que se formó en Minneapolis no fue una protesta política clásica. Así, el movimiento de resistencia vecinal estuvo formado por los actores más es, como grupos religiosos, demócratas liberales, sindicatos, comunidades migrantes y diversos activistas de izquierda y radicales, que actuaron conjuntamente sin considerarse a sí mismos «anarquistas». Aquí, en la resistencia de la sociedad civil de los barrios amenazados por el terror de las redadas del ICE, se hizo visible lo que Ibáñez describe como «anarquismo extramural», es decir, una forma de anarquismo que se manifiesta fuera de los límites institucionales e ideológicos del anarquismo tradicional, especialmente en el uso cotidiano de principios y métodos anarquistas en contextos de la sociedad civil.

El movimiento no siguió ningún programa uniforme, ninguna teoría vinculante ni ningún objetivo final predeterminado. Más bien surgió de manera situacional a partir de la necesidad inmediata de reaccionar ante la violencia estatal. Sus principios se forjaron en las propias acciones de resistencia: en el bloqueo espontáneo de vehículos del ICE, en la organización de cadenas de alarma o en la defensa colectiva de los vecinos y vecinas. Al mismo tiempo, en el movimiento se puso de manifiesto una marcada tendencia pragmática, tal y como la describió Colin Ward. Y es que la resistencia de las comunidades afectadas por las redadas del ICE no se limitó a interrumpir la violencia estatal, sino que creó al mismo tiempo alternativas funcionales en la vida cotidiana: patrullas vecinales, redes de abastecimiento, estructuras de comunicación descentralizadas y una contraeconomía improvisada.

Aquí, la anarquía no solo se hizo visible como negación del dominio, sino como una práctica social concreta que garantizaba el abastecimiento, la seguridad y la coordinación más allá de las instituciones estatales. El uso de la comunicación cifrada, la organización de repartos de alimentos o la creación de redes autónomas de abastecimiento son ejemplos de precisamente esa anarquía vivida en la vida cotidiana a la que Ward dirige la mirada en su concepto de anarquismo pragmático.

El núcleo organizativo de la resistencia en Minneapolis y St. Paul es la Rapid Response Network. No es una asociación, ni un partido, ni una organización con estatutos y junta directiva. Es una red, horizontal, descentralizada, sin liderazgo central, un denso entramado de barrios, iniciativas y personas. Las decisiones surgen de forma situacional, allí donde se necesitan. La estructura horizontal del movimiento impide que el poder se consolide y, al mismo tiempo, hace que la red sea extraordinariamente ágil. Así surge una «imprevisibilidad organizada», en la que muchas personas actúan de forma autónoma, sin depender de las órdenes de una dirección central. Esto hace que la red de resistencia vecinal sea difícil de identificar y vigilar para la ICE, lo que la convierte en prácticamente indestructible. La autora anarquista Margaret Killjoy describe los principios libertarios y democráticos de esta resistencia vecinal de la siguiente manera:

«Este movimiento no carece de liderazgo, sino que cuenta con muchos líderes. No basta con detener a unas pocas personas concretas para detenerlo. Dado que está formado por tantas redes interconectadas, no serviría de nada que un actor malintencionado lograra perturbar una sola parte de la red […]. Dado que la red es democrática –aunque no en el sentido de las votaciones, sino en el sentido de que la dirigen las personas que forman parte de ella y no una vanguardia de líderes– , las ideas solo se llevan a cabo cuando cuentan con el apoyo general».11

La «imprevisibilidad organizada» de la resistencia vecinal de Minneapolis no es un concepto abstracto, sino que caracteriza la vida cotidiana de la resistencia vecinal. El poder estatal no solo es desafiado, sino que se hace visible y se somete a control social. Al mismo tiempo, esta práctica va más allá de la resistencia inmediata, ya que, paralelamente a las intervenciones contra la represión estatal , se formó en el movimiento una infraestructura socioeconómica descentralizada de abastecimiento. Los restaurantes se convierten en cocinas para la alimentación comunitaria, los espacios privados en talleres, los garajes en lugares de reparación. Los docentes organizan almacenes de alimentos, los voluntarios se encargan de los servicios de transporte, la atención médica y el cuidado. En Minneapolis y St. Paul no se trata de gestos políticos simbólicos, sino de la construcción de alternativas sociales que funcionan: se asumen tareas sociales sin esperar a las instituciones estatales.

Precisamente ahí radica la conexión con un nuevo anarquismo que no apuesta por la gran ruptura, sino que parte de lo existente y se concreta en el aquí y ahora. Los recursos no se crean de nuevo, sino que se reutilizan. Las capacidades, los espacios y las relaciones que ya existen se organizan de otra manera. La práctica misma genera la estructura, y no al revés.

Llama la atención también la amplitud de la participación. La unidad no surge de un programa común, sino de la acción conjunta. La práctica se convierte así en el elemento aglutinador. De este modo se crea un movimiento doble: por un lado, se perturba concretamente el poder estatal –mediante bloqueos, presencia pública, presión económica– ; por otro lado, se construyen estructuras paralelas que hacen que este poder resulte en parte superfluo. La resistencia y la construcción coinciden.

Quizás sea precisamente ahí donde resida la verdadera fuerza de este nuevo anarquismo extramural, tal y como se manifiesta en el movimiento de resistencia vecinal de Minnesota y St. Paul, y en muchas otras ciudades de EEUU. El movimiento se mantiene abierto, lo que le permite una gran capacidad de adaptación y, al mismo tiempo, evita endurecimientos ideológicos. No es ni puramente defensivo ni utópicamente alejado de la realidad. En cambio, muestra cómo los principios libertarios cobran eficacia cuando se traducen en una práctica vecinal concreta: de forma silenciosa, sin espectacularidad y de manera sostenible. Desestabiliza el poder estatal mediante la perturbación, la visibilización y la presencia colectiva, al tiempo que desarrolla, en paralelo, estructuras autónomas de autoorganización.

Del anarquismo teorizado a la anarquía vivida

Si, pues, la sociedad se encamina hacia la anarquía gracias al anarquismo extramural –y, por tanto, prácticamente en piloto automático social–, ¿para qué se necesitan entonces los anarquistas? No es una pregunta injustificada si se observa el estado de los movimientos libertarios contemporáneos.12 Porque, de hecho, el anarquismo contemporáneo se ha desconectado en gran medida de la vida real de sus conciudadanos no anarquistas. En concreto, el anarquismo organizado de la vieja escuela, arraigado en las tradiciones socialrevolucionarias del movimiento obrero y orientado a la lucha de clases, con sus raíces en las teorías y conceptos del anarquismo comunista, es un movimiento que parece haber quedado fuera de su tiempo. Con lo cual no se quiere decir nada en contra de las tradiciones y el cultivo de las mismas. A la gente le encantan sus tradiciones, y esto también se aplica a los anarquistas, porque les dan seguridad y confianza en el futuro. Las asociaciones folclóricas, la moda tradicional y las representaciones históricas demuestran el gran valor que tiene la tradición para las personas. Pero un anarquismo que pretenda realmente cambiar algo en la sociedad hoy en día debe seguir caminos distintos a los tradicionales.

Aunque desde el punto de vista político haya que considerar el anarquismo tradicional como un movimiento que ha fracasado históricamente, su influencia cultural e ideológica ha tenido un éxito sorprendente. Y es que son los principios tradicionalmente anarquistas, como la horizontalidad y la descentralización (antijerarquía), la ayuda mutua, la acción directa, la autogestión y la contraeconomía, los que se manifestaron en la resistencia vecinal de Minneapolis y St. Paul y los que finalmente ayudaron al movimiento a alcanzar el éxito, al obligar al régimen de Trump, el 12 de de febrero de 2026 a declarar oficialmente el fin de la «Operación Metro Surge» y a ordenar la retirada de las fuerzas federales de las Ciudades Gemelas.

El distanciamiento filosófico que Tomás Ibáñez establece, con su concepto de anarquismo no fundacional, respecto a los dogmas clásicos y las certezas metafísicas del anarquismo tradicional, combinado con el anarquismo pragmático defendido por Colin Ward, vuelve a situar la anarquía como perspectiva del anarquismo en primer plano – como una convivencia solidaria y libre de dominación, realizada en el aquí y ahora de la vida cotidiana, tal y como se puso de manifiesto de manera ejemplar en el movimiento de resistencia vecinal de Minneapolis y St. Paul. Su verdadera fuerza reside en la conexión de estos dos momentos. La apertura no fundacional permite una gran capacidad de adaptación y evita el endurecimiento ideológico, mientras que la orientación pragmática genera capacidad de acción concreta y estabilidad social.

Por último, pero no por ello menos importante, la síntesis de los conceptos anarquistas de Tomás Ibáñez y Colin Ward se manifiesta también en la forma en que el movimiento de resistencia vecinal se enfrentó a la violencia estatal. En lugar de apostar por una escalada de la confrontación, utilizó la presencia colectiva, la deslegitimación social y la presión económica para hacer que las operaciones estatales quedaran en nada. Esta estrategia combinaba el socavamiento crítico del poder con la construcción de un contrapoder social, una interacción que no era ni es puramente destructiva ni puramente constructiva, sino ambas cosas a la vez.

En conjunto, el movimiento de resistencia vecinal, tal y como pudimos presenciarlo en la primavera de 2026 en Minneapolis y St. Paul, resulta ser un ejemplo vivo de una práctica anarquista que prescinde de la autoafirmación ideológica y que precisamente en ello despliega su fuerza. Demuestra que la anarquía, en el sentido de Ibáñez, surge allí donde las personas se sustraen al dominio, y se hace efectiva, en el sentido de Ward, allí donde genera formas viables de convivencia. En su forma concreta, demostró que la síntesis de ambos enfoques no tiene por qué quedarse en una construcción teórica, sino que puede materializarse en el día a día de las luchas sociales.

Jochen Schmück

Jochen Schmück: «Der Weg entsteht beim Gehen: Von der Wiederentdeckung der Anarchie im Anarchismus»“», en: espero (nueva serie), n.º 13, julio de 2026, pp. 173-185 (en línea).

Fuente: https://redeslibertarias.com/2026/05/07/el-camino-se-hace-al-andar-sobre-el-redescubrimiento-de-la-anarquia-en-el-anarquismo/

Bibliografía
• Gordon, Kelly y Ellen Finn: «Nearly 30,000 Minnesotans trained as constitutional observers», en: MPRnews: Stay Curious. Stay Connected, 2 de febrero de 2026 (en línea).
• Ibáñez, Tomás: «El anarquismo justo antes, durante, y después de Venecia ‘84: un breve repaso», en: Redes Libertarias, publicado el 23 de octubre de 2024 (en línea).
• Ibáñez, Tomás: Anarquismo no fundacional. Afrontando la dominación en el siglo XX, Barcelona: Editorial Gedisa, 2024.
• Ibáñez, Tomás: «La irreductible, y sin embargo fecunda, contradicción anarquista», en Redes Libertarias, publicado 10 de septiembre de 2025 (en línea).
• Ibáñez, Tomás, Amedeo Bertolo y Marianne Enckell: «Los sesenta años de la A en un círculo)», en: espero (N.F.), publicado el 9 de abril de 2024 (en línea).
• Killjoy, Margaret: «Our Neighbors in Minneapolis or: What I Saw While I Was There», en: Birds Before the Storm, 26 de enero de 2026 (en línea).
• Malabou, Catherine: «Künstlicher Anarchismus: Eine Antwort auf die künstliche Intelligenz» utiliza para ello el concepto de anarquismo de facto», véase espero (Potsdam), n.º 11 (julio de 2025), pp. 89-103 (en línea | PDF).
• Schmück, Jochen: «Minneapolis – Wo radikale Nachbarschaftshilfe den Leviathan entmachtet», en: graswurzelrevolution, n.º 507 (marzo de 2026), pp. 4-5 (en línea).
• Scott-Brown, Sophie: «Inventing Ordinary Anarchy in Cold War Britain», in: Modern Intellectual History, vol. 20 (2023), no. 4 (December), pp. 1251-1272. DOI: 10.1017/S1479244323000057 (en línea | PDF).
• Ward, Colin: Anarchy in Action, Londres: Freedom Press, 1996.
• Wolf, Siegbert: «Der Traum ist aus!? Dennoch alles tun, damit er Wirklichkeit wird – Ein Weckruf», en: espero (Potsdam), n.º 12 (enero de 2026), pp. 11-51 (en línea | PDF) .


  1. Tomás Ibáñez: «La irreductible, y sin embargo fecunda, contradicción anarquista», en Redes Libertarias, publicado 10 de septiembre de 2025 (en línea). 
  2. La expresión «el montón de estiércol de la historia» fue acuñada originalmente por Lev Trotski (1879-1940), quien la dirigió en 1917, en el II Congreso Panruso de Soviets, contra los mencheviques, los marxistas moderados. Más tarde, esta retórica se extendió en la Unión Soviética a todos los opositores políticos, en particular a los anarquistas (como los seguidores de Néstor Majnó en Ucrania o los insurgentes de Kronstadt), que finalmente fueron liquidados política y físicamente por los bolcheviques. 
  3. Véase Tomás Ibáñez, Amedeo Bertolo y Marianne Enckell: «Los sesenta años de la A en un círculo)», en: espero (N.F.), publicado el 9 de abril de 2024 (en línea). 
  4. Entre ellos se encuentran –por citar solo algunos de los términos acuñados por Ibáñez y utilizados en sus obras para designar diferentes manifestaciones del anarquismo más reciente– el anarquismo sin dogmas, el anarquismo extramuros, el anarquismo constructivo, el anarquismo existencial, el anarquismo indominante y el anarquismo minimalista
  5. Véase Tomás Ibáñez: Anarquismo no fundacional. Afrontando la dominación en el siglo XX, Barcelona: Editorial Gedisa, 2024. 
  6. Para la definición del término «anarquismo extramuros», véase Tomás Ibáñez: «El anarquismo justo antes, durante, y después de Venecia ‘84: un breve repaso», en: Redes Libertarias, publicado el 23 de octubre de 2024 (en línea). Se encuentra una concepción similar en Catherine Malabou, quien en su artículo «Künstlicher Anarchismus: Eine Antwort auf die künstliche Intelligenz» utiliza para ello el concepto de anarquismo de facto, véase espero, Potsdam, n.º 11 (julio de 2025), op. cit., p. 92. Ambos conceptos pretenden abarcar nuevas formas de actuación anarquista que se manifiestan en la acción social más allá de los movimientos anarquistas establecidos. Sin embargo, mientras que el anarquismo extramural según Ibáñez sigue comprometido, también en su orientación social, con los ideales del anarquismo clásico, el anarquismo de facto –al menos en los ejemplos citados por Malabou– tiende hacia un pensamiento libertario que muestra una clara proximidad al espectro de ideas anarcocapitalistas. Independientemente de la perspectiva desde la que se contemple este fenómeno, queda claro que la idea de la anarquía vivida ha llegado a la vida cotidiana de las personas. 
    Para más información sobre Colin Ward y su concepto de «anarquismo pragmático», véase Sophie Scott-Brown: «Inventing Ordinary Anarchy in Cold War Britain», in: Modern Intellectual History, vol. 20 (2023), no. 4 (December), pp. 1251-1272. DOI: 10.1017/S1479244323000057 (en línea | PDF). 
  7. Para más información sobre Colin Ward y su concepto de «anarquismo pragmático», véase Sophie Scott-Brown: «Inventing Ordinary Anarchy in Cold War Britain», in: Modern Intellectual History, vol. 20 (2023), no. 4 (December), pp. 1251-1272. DOI: 10.1017/S1479244323000057 (en línea | PDF). 
  8. Colin Ward: Anarchy in Action, Londres: Freedom Press, 1996, p. 18 (trad. del inglés por el autor). 
  9. Véase también la descripción más detallada de los acontecimientos en mi ensayo «Minneapolis – Wo radikale Nachbarschaftshilfe den Leviathan entmachtet», en: graswurzelrevolution, n.º 507 (marzo de 2026), pp. 4-5 (en línea). 
  10. La Rapid Response Network se fundó en mayo de 2008 en San Francisco, California, como una iniciativa de la sociedad civil para la protección de los inmigrantes frente a las redadas del ICE. Surgió como reacción directa a las redadas en el restaurante El Balazo, en las que fueron detenidos 63 inmigrantes. Especialmente tras la elección de Donald Trump en 2016, la red se extendió a otras grandes ciudades de EE. UU. para proteger a los inmigrantes de la deportación por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). En Minnesota, especialmente en las ciudades gemelas de Minneapolis/St. Paul, grupos como Defend 612 e ICE Watch coordinan esta labor, centrándose en patrullas vecinales y vigilancia escolar. Según la Red de Defensa de los Inmigrantes, en 77 de los 87 condados de Minnesota se ha formado formalmente a casi 30 000 personas como observadores constitucionales. Estos observan y documentan las actividades de organismos como el ICE, prestando atención a posibles violaciones de los derechos. Otros 6.000 voluntarios registrados prestan apoyo, por ejemplo, con el transporte de alimentos, el servicio de transporte o los servicios de traducción. Además, más de un centenar de organizaciones sin ánimo de lucro y sindicatos forman parte de la red. Véase Kelly Gordon y Ellen Finn: «Nearly 30,000 Minnesotans trained as constitutional observers», en: MPRnews: Stay Curious. Stay Connected, 2 de febrero de 2026 (en línea). 
  11. Margaret Killjoy: «Our Neighbors in Minneapolis or: What I Saw While I Was There», en: Birds Before the Storm, 26 de enero de 2026 (en línea), (trad. del inglés por el autor). 
  12. Véase al respecto Siegbert Wolf: « Der Traum ist aus!? Dennoch alles tun, damit er Wirklichkeit wird – Ein Weckruf », en: espero (N. F.), n.º 12 (enero de 2026), pp. 11-51 (en línea | PDF). 
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Hacia una economía global de guerra

6 Mayo 2026 at 14:06
Por: pegasus

El crecimiento sostenido del gasto militar global, la concentración del mismo en un puñado de potencias, la expansión récord de la industria armamentística y la integración creciente entre economía civil y militar muestran que el capitalismo contemporáneo avanza hacia una forma de economía de guerra permanente, donde la destrucción y su metódica preparación se convierten en mecanismos de reproducción del sistema.

Guerra

La guerra, el fascismo y la lucha de clases

La guerra y el fascismo no son un accidente provocado por líderes enloquecidos e ideologías insolidarias y crueles, sino el producto inevitable del curso histórico del capitalismo. La guerra es la expresión más auténtica de la naturaleza obsoleta, irracional y criminal del capitalismo actual.

El poder político no es de individuos como Donald Trump, Vladimir Putin, Xi Jinping, sino de las gigantescas concentraciones industriales y financieras del capital, que dirigen, controlan y manipulan los distintos aparatos estatales.

La Segunda Guerra Mundial no se produjo porque Hitler estuviera loco, sino porque el nazismo y el fascismo, pero también las democracias y la Unión Soviética, intentaron solucionar el paro masivo y la depresión económica mediante inversiones públicas y en industria bélica. Quien estaba enloquecido era el sistema capitalista, sumido en los años treinta en una fortísima depresión, sin más salida que una economía de guerra global: como hoy.

Hoy, esta dinámica se expresa en una tendencia cada vez más clara hacia una economía de guerra global. El gasto militar mundial ha alcanzado aproximadamente 2,8 billones de dólares anuales, el nivel más alto jamás registrado, tras más de una década de crecimiento continuo. Este gasto representa ya en torno al 2,5 % del PIB mundial, con más de la mitad concentrada en unas pocas potencias.

Los principales presupuestos militares ilustran esta concentración del capital armado: Estados Unidos supera los 900.000 millones de dólares anuales, China los 330.000 millones, Rusia ronda los 190.000 millones, mientras potencias como Alemania e India superan ampliamente los 90.000–100.000 millones. No se trata de cifras aisladas, sino de la expresión de una reorganización estructural de la economía mundial en torno a la guerra.

El aumento de los precios del petróleo dentro de ciertos límites beneficia a las distintas burguesías nacionales: a la estadounidense, convertida en uno de los principales productores y exportadores mundiales; a la rusa; y también a la iraní, que continúa colocando su crudo en el mercado mundial incluso en condiciones de conflicto.

El aumento de la inflación, ligado al encarecimiento energético, no daña esencialmente a las grandes empresas, que trasladan los costes a los precios. Golpea, en cambio, a los proletarios, cuyos salarios reales se reducen. De este modo, la inflación se convierte en un mecanismo indirecto de redistribución favorable al capital.

La guerra no solo responde a intereses geopolíticos, sino que alimenta directamente al aparato industrial y tecnológico. Las 100 mayores empresas armamentísticas del mundo generan ya cerca de 700.000 millones de dólares en ventas anuales, en crecimiento constante. La destrucción y la producción de medios de destrucción se convierten así en un sector clave para la acumulación. Y abre perspectivas para futuros planes de reconstrucción de lo destruido.

Europa ofrece un ejemplo particularmente claro: el gasto militar ha crecido a ritmos de dos dígitos, superando niveles que no se veían desde la Guerra Fría. Las industrias civiles se reconvierten, los planes de rearme se multiplican y los Estados canalizan recursos públicos hacia el complejo militar-industrial. Alemania resuelve la crisis de producción de su industria automovilística, convirtiéndola en industria bélica.

Esta tendencia confirma que la guerra no es una anomalía, sino un componente estructural del capitalismo en su fase actual. La preparación permanente para la guerra, la militarización de la economía y la integración entre Estado e industria bélica configuran una economía de guerra global, donde la producción y la destrucción forman parte del mismo ciclo de valorización del capital.

El incremento de los presupuestos de defensa implica siempre. y en todas partes,  el recorte de los presupuestos de educación, sanidad, servicios sociales y pensiones. Es el conocido dilema entre mantequilla o cañones.

Y esa economía, enferma y criminal, sólo puede conducir  a la guerra; una guerra considerada como motor y fin en sí misma. Orwell ya lo avanzó en su novela 1984.

El entrelazamiento de intereses entre potencias rivales demuestra que las contradicciones entre Estados no son absolutas. Las burguesías compiten, pero también cooperan, comercian y se benefician mutuamente incluso en contextos de conflicto. La rivalidad fundamental y última es la existente entre los capitalismos de Estado chino y estadounidense.

Lo que cuenta para la burguesía internacional no es tanto quién vence, sino que la guerra exista, que destruya excedentes, reactive la producción y discipline a la clase trabajadora. La guerra imperialista es, en última instancia, una guerra contra el proletariado mundial.

Las declaraciones en defensa de la democracia o del antiimperialismo encubren esta realidad. Bajo la máscara democrática, lo que impera es la dictadura del capital. Las libertades se conceden solo en la medida en que no obstaculizan la acumulación; en tiempos de crisis y guerra, son recortadas hasta la caricatura o eliminadas.

Los partidos de la izquierda liberal, al limitarse a gestionar el capitalismo, desarman políticamente a los trabajadores. Incapaces de ofrecer una alternativa real, dejan el terreno abonado para el avance del fascismo, que canaliza el descontento hacia salidas autoritarias y reaccionarias.

La Segunda Guerra Mundial sumó unos ochenta millones de muertos y desaparecidos. Por primera vez en la historia de la humanidad HOY está en riesgo la continuidad de la especie. La revolución no es una utopía, ni una idea quimérica o imposible: es una necesidad material urgente.

Así, pues, la humanidad se enfrenta a una disyuntiva histórica: no entre democracia y fascismo, sino entre guerra o revolución. La única alternativa real es la existente entre revolución o barbarie. Basta con conectar la tele o la radio para comprender que la barbarie ya está aquí: en Gaza, Cisjordania, Líbano, Irán, Ucrania, Minneapolis…

¡Contra la guerra entre los Estados, mediante la lucha de clases!

¡Guerra a la guerra!

Agustín Guillamón

Barcelona, mayo de 2026

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[Vídeo] Presentación de la segunda edición castellana de «Murray Bookchin, por una ecología social y radical» publicado por Books2bits

30 Abril 2026 at 18:38

La presentación del libro: «Murray Bookchin, por una ecología social y radical» tuvo lugar el martes 21 de abril en el Restaurante Anónimos, con Floreal M. Romero y Alfredo Apilánez.

La crisis actual (económica, ecológica, social, etc.), y las guerras como punto álgido de ésta, ya no es algo puntual, sino estructural, y revela problemas profundos del sistema basado en el crecimiento ilimitado. A partir de las ideas de progreso, ciencia, técnica y desarrollo económico, la modernidad ha generado desigualdad, consumismo y exclusión. Estos son los mitos que sostienen la crisis global actual que está llegando a su paroxismo. El ideograma chino de “crisis” significa tanto «peligro» como «oportunidad». Estamos en el momento clave para agarrarnos a esa oportunidad, pensar y actuar.

Por ello, en esta tercera edición, revisada y aumentada recuperamos y actualizamos el legado de Murray Bookchin, un pensador imprescindible que supo tender puentes entre las mejores tradiciones del movimiento obrero: el análisis crítico del capitalismo propio del marxismo y la vocación autogestionaria y antiestatal del anarquismo. Bookchin propone el comunalismo, una apuesta por reorganizar la vida desde el municipio libre, las asambleas de barrio y una tecnología liberadora puesta al servicio de las necesidades humanas y no del beneficio.

Más información:

https://books2bits.com/ensayos-pensares-pluriversos/b2bromger2025/

https://florealmromero.blogspot.com

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Renuevan el 41 bis a Alfredo Cospito

30 Abril 2026 at 18:25
Por: pegasus

El artículo 41bis es tortura. Su renovación contra Alfredo Cospito es una decisión política punitiva que confirma la prisión como instrumento de aniquilación.

El ministro de Justicia, Carlo Nordio, ha decidido renovar el artículo 41bis para Alfredo Cospito. La medida, prevista para el 4 de mayo, fue notificada al abogado defensor Flavio Rossi Albertini y confirma la línea más dura posible: ni marcha atrás, ni revisión, ni duda. No es un tecnicismo. No es un trámite administrativo. Es una decisión política deliberada que debe llamarse por su nombre: venganza.

El artículo 41 bis no es simplemente una medida restrictiva. Es un aislamiento prolongado, privación de contacto, supresión de la libertad de expresión y la reducción de la vida social hasta el punto de la insoportabilidad. Es un régimen que consume al individuo, reduciendo la existencia a una mera supervivencia controlada. Por esta razón, durante años, juristas, observadores y organizaciones lo han descrito como una forma de tortura. No es una metáfora: es una descripción.

El caso de Alfredo Cospito obligó al país a examinar este sistema desde dentro. Seis meses de huelga de hambre, entre 2022 y 2023, rompieron el silencio. Mostraron lo que significa vivir bajo ese régimen: aislamiento casi total, relaciones reducidas al mínimo, vigilancia constante. Plantearon una pregunta simple y radical: ¿puede un Estado constitucional infligir todo esto? La respuesta de Nordio fue igualmente simple: sí, y una vez más.

Sin embargo, el hecho persiste, arraigado en la realidad. Cospito está sometido al régimen penitenciario de máxima seguridad por un ataque —el de Fossano en 2006— que no causó muertos ni heridos. La desproporción no es un detalle: es la esencia del problema. Porque el artículo 41 bis, en este caso, no sirve para impedir las conexiones operativas, sino para enviar un mensaje. Para demostrar que el Estado no retrocede. Para utilizar el cuerpo de un recluso como plataforma para afirmar su poder.

No es justicia. Es una ejecución punitiva. En el artículo 41 bis, la liberación no es un proceso de reeducación. Es rendición. Es colaboración, disociación, abnegación. Este es el verdadero mecanismo: no corregir, sino doblegar. No reintegrar, sino quebrar.

Y a medida que este régimen se renueva, se suman más privaciones. A Cospito incluso se le niega la posibilidad de leer libremente o escuchar música. Incluso el pensamiento, incluso la imaginación, incluso el espacio interior se convierten en objetos de control. Es la lógica de la aniquilación la que se vuelve total.

Todo esto choca frontalmente con el artículo 27 de la Constitución italiana. No como una fórmula abstracta, sino como un principio concreto: el castigo no puede consistir en un trato contrario a la humanidad y debe tener como objetivo la reeducación. Es difícil argumentar que un régimen basado en el aislamiento prolongado y la supresión sistemática de las relaciones pueda tener una función reeducativa.

Lo cierto es que el caso Cospito se ha convertido en un caso de prueba. Y el gobierno ha tomado partido. Nordio defiende y refuerza el artículo 41 bis. Argumenta que este modelo penitenciario no solo es legítimo, sino necesario. Está ampliando los límites de lo aceptable, normalizando lo que no debería serlo.

El problema ya no se limita al caso Cospito. El problema radica en el Estado que utiliza el castigo para aniquilar, que responde a la disidencia con un aislamiento extremo, que confunde seguridad y venganza, y que ya se está desviando de los límites constitucionales. Y cuando esto sucede, no es el preso quien está siendo juzgado, sino el sistema.

La renovación del artículo 41 bis no resuelve nada. Lo confirma todo. Confirma que los regímenes penitenciarios severos en Italia no son una herramienta excepcional. Se han convertido en un lenguaje político. Un mensaje. Una advertencia. Y esto, en un Estado constitucional, debería ser inaceptable.

https://www.osservatoriorepressione.info/la-vendetta-dello-stato-nordio-rinnova-il-41bis-a-cospito/

https://www.ansa.it/sito/notizie/cronaca/2026/04/30/rinnovato-il-41-bis-per-lanarchico-alfredo-cospito_c80fc2fe-fde9-4eb5-9afa-7c9c4002b77d.html

https://borrokan.noblogs.org

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[Vídeo] Dios y el Estado: El principio de autoridad según Bakunin – Escupamos La Historia

23 Abril 2026 at 18:27
Por: pegasus

“Dios (o más bien la ficción de Dios) es la consagración de todas las autoridades que existen sobre la Tierra, y éstas no serán eliminadas hasta que se haya extinguido la creencia en un amo celeste”

Este video no es para convencerte de creer o no creer en divinidades, la idea es ir más allá: ¿por qué y a quién obedecemos? Mijaíl Bakunin escribió este breve pero incómodo texto llamado “Dios y el Estado” para desentrañar la idea misma de “autoridad” y saber qué entendemos por “Libertad”. Bakunin sostiene que la autoridad divina justifica la autoridad terrenal y ambas se basan en la sumisión, por lo que son enemigas absolutas de la libertad.

Escupamos La Historia

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El anarcocomunismo alemán desde la década de 1890 hasta la de 1930: la AFD y la FKAD

23 Abril 2026 at 18:24
Por: pegasus

Los anarquistas comunistas alemanes influenciados por las ideas de Johann Most o por el Grupo de la Autonomía de Peukert se sintieron atraídos inicialmente por Der Sozialist, periódico fundado por Gustav Landauer en 1891. Sin embargo, pronto consideraron que el enfoque de Landauer era demasiado intelectual y su papel en el periódico demasiado dominante. Criticaban su actitud hacia las cooperativas, a las que consideraban reformistas, y opinaban que, si bien Landauer había roto con la socialdemocracia, no había roto lo suficiente con el marxismo. Estos arbeiteranarchisten (anarquistas obreros), como se les llamaba, se separaron de Landauer en 1897. Como resultado, abandonaron el periódico y se reagruparon en torno a Neues Leben (Nueva Vida). Neues Leben fue editado por el metalúrgico Paul Pawlowitsch (nacido en 1864 en Berlín). Rudolf Rocker describió a Pawlowitsch como «en el mejor de los casos, un propagandista aceptable» y «sin escrúpulos y autoritario».

Los esfuerzos pioneros para crear una nueva organización fueron iniciados por Wilhelm Hugo Klink,1 un fabricante de cepillos que vivía en Bietigheim, a 10 km de Ludwigsburg. En 1899, impulsó la idea de organizar y coordinar a los anarquistas en toda Alemania junto con otros partidos y sindicatos. Un año después, se dio cuenta de que debía centrarse exclusivamente en la creación de una organización anarquista específica. Escribió: «¡A la acción! ¡Allá afuera, en contacto con el público y tan involucrados que nos acerquemos a nuestro ideal! En primer lugar, hay que abandonar el individualismo mal entendido y los camaradas deben organizarse y dar forma a la organización para que no sea contraria a nuestras ideas. La tarea de esta asociación libre debe ser proporcionar agitación, educación y formación entre los camaradas y elevarlos a una cultura espiritual superior. Deben crearse y organizarse localmente organizaciones de lucha económica; con ello, hay que romper con el rígido centralismo sindical, que frena el movimiento».

Wilhelm Klink propuso la creación de cuatro federaciones que abarcaran todo el Imperio Alemán: el sur de Alemania, Renania-Westfalia, Silesia y el norte (incluido Berlín). Sin embargo, los anarquistas de Berlín rechazaron la necesidad de organización, por lo que Klink se dedicó a fundar una federación en el sur de Alemania. En una reunión anarquista celebrada en Württemberg en el verano de 1900, a la que asistieron diez anarquistas de cuatro ciudades, se fundó la Süddeutsche Föderation (Federación del Sur de Alemania). Además, se creó un comité de agitación en Bietigheim para impulsar el desarrollo de un movimiento de sindicatos y cooperativas libres. A finales de 1900, grupos de diez ciudades se habían unido a la Süddeutsche Föderation. Asimismo, se creó una asociación sindical libre, de la que Klink fue presidente durante un tiempo.

La Federación mantuvo sus vínculos con los anarquistas de Berlín y Silesia. Formalizó un proceso para la creación de grupos locales y su conexión, a través de personas de contacto, con la Federación y las estructuras suprarregionales. Este crecimiento culminó con la primera conferencia de la Federación Alemana de Trabajadores Revolucionarios (Deutschen Föderation Revolutionärer Arbeiter – DFRA) los días 7 y 8 de abril de 1901 en Bietigheim y Gablenberg. Asistieron 21 delegados de Bietigheim, Stuttgart, Heilbronn, Maguncia, Wiesbaden, Colonia, Múnich, Görlitz, Rixdorf, Berlín, Leipzig, Halle e Hirschberg (Silesia). Se recibieron comunicaciones de simpatía de Mannheim, Düsseldorf, Solingen, Reutlingen, Graz y Basilea. Se debatió acaloradamente sobre la ubicación de la sede de la DFRA: Bietigheim o Berlín. Pawlowitsch era experto en crear enemigos, y la DFRA se dividió en dos federaciones al año siguiente. Existía una rivalidad sobre cuál debía ser el órgano de la DFRA: Neues Leben Freiheit (editado inicialmente en Bietigheim por Klink, luego por él en Stuttgart y posteriormente en Ámsterdam). Pawlowitsch continuó criticando a Freiheit, afirmando: «Freiheit, como órgano de la Federación, no ha cumplido con su cometido. En lugar de explicar sistemáticamente las ideas básicas del federalismo y la forma de organización federalista desde una perspectiva histórica y teórica, publican artículos bastante polémicos en sus columnas, a menudo con un lenguaje sumamente desagradable».

Paralelamente al desarrollo de organizaciones anarquistas específicas, se fundó, en una conferencia en Halle en mayo de 1897, una organización paraguas de sindicatos «localistas» opuestos a los sindicatos cada vez más centralizados, que en 1901 adoptó el nombre de Freie Vereinigung deutscher Gewerkschaften (Asociación Libre de Sindicatos Alemanes – FVdG). Inicialmente, esta agrupación se consideraba a la izquierda de la socialdemocracia, pero rápidamente viró hacia el sindicalismo revolucionario. Así, se debatió en los círculos anarquistas si debían trabajar dentro de sindicatos anarquistas o sindicalistas, como por ejemplo en una reunión en Ludwigsburg en 1909, que produjo una declaración que señalaba que «el sindicalismo no debe debilitar el anarquismo, como lamentablemente se observa en algunas ciudades».

En marzo de 1901, Pawlowitsch fundó la Verein Freiheitlicher Sozialisten Berlins und Umgegend (Asociación de Socialistas Libertarios de Berlín y alrededores – VFSB) junto con Rudolf Lange2 y Albert Dräger, un mecánico y metalúrgico nacido en 1868. Lange, quien ocasionalmente había editado Neues Leben, fundó entonces Der Anarchist. Lange había estado inicialmente bajo la influencia de Landauer, pero no compartía su orientación, aunque seguía reconociendo sus cualidades como ser humano y como pensador. Lange comenzó a buscar la creación de un movimiento orientado a la clase trabajadora. Estaba descontento con la posibilidad de que Neues Leben pudiera lograr esta tarea. Rocker escribió que poner ese periódico en manos de Pawlowitsch fue un «error colosal» y que «muchos camaradas en Alemania lo entendieron de inmediato» e intentaron, tras el regreso de Lange del extranjero, confiarle su dirección. Pawlowitsch se resistió y él y sus partidarios intentaron expulsar a Lange del movimiento, utilizando «los medios más deshonestos y viles» (Rocker). Lange fue denunciado en las páginas de Neues Leben como una persona perjudicial para el movimiento y, posteriormente, acusado de irregularidades financieras durante sus giras de agitación por Alemania. Otro colaborador de Neues Leben, Richard Klose, también fue incluido en estas acusaciones. Lange y Klose respondieron a estas acusaciones con una circular impresa que fue reproducida en las páginas de Freiheit, el periódico de Klink.

Lange tenía cierta influencia en la federación anarquista de Elberfeld, y uno de sus principales militantes, Ernst Schwab, le sugirió que editara un nuevo periódico para reemplazar a Freiheit después de que Klink fuera acusado de delitos contra la moral, el abuso sexual de una niña de doce años y su posterior huida a Ámsterdam. Inicialmente, según una circular publicada a mediados de febrero de 1903, el periódico iba a imprimirse en Düsseldorf, pero surgieron dificultades para conseguir una imprenta y finalmente, en marzo de 1903, apareció Der Anarchist, editado inicialmente por Richard Klose. Rocker lo describió como «sin duda uno de los mejores periódicos alemanes». Su subtítulo decía: «La anarquía es orden, libertad y prosperidad para todos». Tras una redada, Klose se marchó al extranjero en julio de 1903 y Lange editó el periódico, que se publicó hasta 1907. Mientras tanto, Klink había emitido una declaración afirmando que la policía le había tendido una trampa y que, en realidad, estaba siendo procesado por lesa majestad. Los editores de Neues Leben se desvincularon de Klink y sus partidarios.

Mientras tanto, Klink fue entregado a la policía alemana por las autoridades holandesas en 1903, justo después de publicar el último ejemplar de Freiheit, el 1 de mayo de ese mismo año. Paralelamente, Pawlowitsch obtuvo un puesto asalariado en la bolsa de trabajo del sindicato metalúrgico en 1902 y poco después abandonó la redacción de Neues Leben, distanciándose gradualmente del movimiento anarquista y uniéndose al SPD en 1907. «Pero la desafortunada controversia generada en el nuevo movimiento por esos hechos odiosos siguió teniendo consecuencias durante mucho tiempo e impidió cualquier actividad fructífera» (Rocker).

En 1903, Paul Frauböse (nacido en 1869-?) y Lange impulsaron la fundación de la organización Anarchistische Föderation Deutschlands (Federación Anarquista de Alemania, AFD). Intentaron contrarrestar el carácter sectario del movimiento y promover la agitación de masas y la movilización para la Huelga General Social. El primer número de Der Freie Arbeiter, sucesor de Neues Leben, defendía la postura de la AFD y se editaba en Berlín, publicándose por primera vez en enero de 1904. Cuarenta grupos formaban parte de la Federación, con un total de entre 400 y 500 miembros. En enero de 1904, comenzó a publicarse en Berlín Der Freie Arbeiter (El Trabajador Libre). Sus editores se posicionaron plenamente en el ámbito del movimiento revolucionario de masas y defendieron la acción directa y la huelga general. Rudolf Lange y otros compañeros ya habían defendido con firmeza estas tácticas, razón por la cual publicaron Der Anarchist. Sin embargo, al momento de integrarse al movimiento revolucionario de masas, surgió nuevamente el tema de la organización. De hecho, Lange fue uno de los más fervientes defensores de la organización anarquista a gran escala, y su firme defensa de esta postura a menudo suscitó oposición entre sus compañeros alemanes. Cuando la Conferencia de Mannheim (1907) de la Federación Anarquista Alemana estableció las directrices al respecto, como era de esperar, provocó numerosas protestas, en las que la autonomía absoluta y autocrática del individuo desempeñó un papel fundamental (Rocker).

Sin embargo, Frauböse comenzó a criticar a Der Freie Arbeiter y en 1905 fundó Der Revolutionär (El Revolucionario), que también defendía a la Federación y tenía una tirada de 2.000 ejemplares. Fue un fracaso y Frauböse se marchó para unirse a la Sozialistische Bund de Landauer en 1908. De este modo, Der Freie Arbeiter ganó la batalla, alcanzando una tirada de unos 5.000 ejemplares en su apogeo en 1910.

Lange continuó impulsando una mayor organización dentro de la AFD. Preparó una nueva constitución, que abordaba un estatuto de membresía, la autonomía de los grupos y una comisión de gestión, en el VI Congreso de la AFD celebrado en Leipzig en 1909, la cual fue aprobada en 1910. Lange afirmó que el movimiento anarquista «debía desprenderse de su carácter sectario» y transformarse en una «asociación libremente elegida pero firmemente vinculante que no se oponga a los principios anarquistas… Somos parte del movimiento proletario y debemos asumir las consecuencias organizativas». Esto se retomó en el IX Congreso en 1912. Landauer, quien había fundado la Liga Socialista por esas mismas fechas y esperaba, sin éxito, atraer a la mayoría de los anarquistas a su agrupación, criticó duramente esta iniciativa. Argumentó en contra de las posturas de clase de la AFD, contraponiendo la idea de «comunidad» a la de clase.

Paul Schreyer, activista de la AFD en Hamburgo, fue sumamente activo y comenzó a generar una influencia anarquista entre los estibadores de la zona.

Pero la Primera Guerra Mundial causó estragos en todos los grupos anarquistas y socialistas de Alemania. Al estallar la guerra, Lange se suicidó desesperado. Su muerte dejó un vacío difícil de llenar (Rocker), mientras que Schreyer falleció tras una dura condena de prisión en 1918. La AFD y el Freie Arbeiter fueron prohibidos por el Estado alemán. Los activistas de la AFD quedaron desorientados por la guerra. No fue hasta abril de 1919 cuando un antiguo miembro de la AFD, Rudolf Oestreich3, comenzó a reactivar la organización anarcocomunista, fundando la Föderation Kommunistischer Anarchisten Deutschlands (Federación de Anarquistas Comunistas de Alemania – FKAD) como sucesora de la AFD. El Freie Arbeiter revivió como órgano de la FKAD hasta que fue cerrado por los nazis en 1933. Alcanzó una tirada máxima de 7.200 ejemplares en 1923. Sin embargo, después de la guerra, muchos antiguos activistas de la AFD decidieron unirse a la FAUD (Freie Arbeiter Union Deutschlands), sucesora de la FVdG. Entre ellos se encontraban Oskar Kohl en Dresde, Arthur Holke en Leipzig, Richard Klose en Magdeburgo, Heinrich Drowes en Elberfeld, Georg Hepp en Frankfurt, Frank Künstler en Stuttgart, August Kettenbach en Wiesbaden, Fritz Oerter en Fürth, Emil Scheurer en Heilbronn, Wilhelm Wehner en Schweinfurt, Max Metzner en Halle.

Además, Oestreich era una persona sumamente sectaria y conflictiva. En 1928, demandó a Rudolf Rocker y Helmut Rüdiger ante los tribunales burgueses por la propiedad del contenido de la biblioteca anarquista alemana de Londres, lo que resultó en multas de 100 marcos para cada uno y por poco se libraron de una pena de cárcel. Oestreich también difundió mentiras sobre Erich Mühsam, afirmando que había apoyado la Primera Guerra Mundial, cuando en realidad era todo lo contrario.

Como resultado, la FKAD, en su apogeo, no tuvo más de 700 miembros y 35 grupos, mientras que la FAUD, en su momento de mayor actividad, llegó a tener 150.000 miembros. Otros miembros activos de la FKAD fueron el anarquista judío Berthold Cahn, que pereció en los campos de concentración, y Clara Ellrich-Siemß (1869-1946), que había pasado por la USPD y la KPD antes de unirse a la FKAD en 1921. Erich Mühsam también había sido miembro inicialmente.

La FKAD afirmaba tener «tareas más importantes» que la mera lucha económica, por lo que existía una relación tensa entre la FAUD y la FKAD (aunque hubo casos de afiliación conjunta). La principal actividad de la FKAD era la producción y distribución de propaganda, incluyendo folletos y carteles, así como la distribución de Freie Arbeiter. La tirada media de Freie Arbeiter era de 4600 ejemplares, una cifra muy inferior a la tirada tres veces mayor que antes de la guerra.

En Berlín, el grupo Neukölln abandonó la FKAD y fundó la Asociación Anarquista de Neukölln. Sin embargo, esta solo contaba con 36 miembros, a los que se unió Mühsam tras cumplir una condena de prisión en 1924. Hasta entonces, había colaborado estrechamente con Oestreich y la FKAD, pero su trabajo con la organización de apoyo a los presos Rote Hilfe (Ayuda Roja), controlada por el KPD, finalizó con su expulsión de la FKAD el 15 de octubre de 1925.

El ambiente tóxico generado por el juicio de Rocker y Rüdiger empeoró cuando Oestreich arremetió contra la FAUD en la conferencia de la FKAD en 1928. Allí, abogó por la participación activa en todas las organizaciones económicas, en lugar de limitarse a las organizaciones sindicalistas específicas. En la siguiente conferencia de la FKAD, Cahn lo contradijo, abogando por la cooperación entre la FAUD y la FKAD. Oestreich se opuso con vehemencia a esta propuesta.

Cuando en 1926 apareció la Plataforma Organizativa de los Comunistas Libertarios, escrita por Archinov, Makhno, Mett y otros, Oestreich coincidió con ellos en que el movimiento anarquista internacional se encontraba en una situación precaria. Sin embargo, discrepó de la necesidad de unidad táctica y teórica, así como de la necesidad de un programa.

Finalmente, en la conferencia de 1931 de la FKAD, se decidió cambiar su nombre a Federación Anarquista, en contra de los argumentos de Oestreich. El ascenso de los nazis al poder en 1933 puso fin a cualquier desarrollo posterior.

En esta a menudo lamentable historia de disputas y escisiones encarnizadas, valdría la pena recordar las palabras de Rudolf Rocker al reflexionar sobre esta situación: «La gran mayoría de los antiguos camaradas habían pasado por la etapa socialdemócrata y habían asimilado una herencia difícil de erradicar. La pretensión de infalibilidad y una disciplina estricta, que no permitían el nacimiento del libre pensamiento, constituyen una mala escuela para el desarrollo de la tolerancia y la comprensión mutuas… A esto se suma otra circunstancia: el movimiento era, lamentablemente, tan débil que cualquier divergencia de opinión inevitablemente desembocaba en graves conflictos internos. En un amplio campo de acción, cada uno encuentra al final un lugar para su actividad. Pero en un movimiento limitado, donde los hombres se ven obligados a reunirse en círculos muy reducidos, existe una posibilidad mucho mayor de enfrentamientos y conflictos internos».

Nota: La imagen principal muestra el congreso de fundación de la FAUD (Freie Arbeiter-Union Deutschlands), el Sindicato Libre de Trabajadores de Alemania, celebrado en Berlín en diciembre de 1922. 

Nick Heath – Kate Sharpley Library

Fuente: https://redeslibertarias.com/2026/04/22/el-anarcocomunismo-aleman-desde-la-decada-de-1890-hasta-la-de-1930-la-afd-y-la-fkad/

Fuentes:
Mendes-Flohr, P., Mali, A.(eds) Gustav Landauer: Anarchist and Jew (2014).

https://es.scribd.com/document/507951768/GABRIEL-Elun-Anarchism-s-Appeal-to-German-Workers-1878-1914

https://centrostudilibertari.it/sites/default/files/materiali/rocker_2_nella-tormenta.pdf
https://centrostudilibertari.it/sites/default/files/materiali/rocker_3_rivoluzione-involuzione.pdf
https://fda-ifa.org/ausstellungstext-geschichte-des-anarchismus-in-ludwigsburg-und-umgebung/

https://de.scribd.com/document/621450770/Anarchistische-Frauenbewegung-Vor-33-m-Oulios

https://anarchistischebibliothek.org/library/ulrich-linse-die-transformation-der-gesellschaft-durch-die-anarchistische-weltanschauung.html
https://de.wikipedia.org/wiki/Paul_Pawlowitsch

  1. Nació en Affaltrach en 1875. Miembro de la oposición Jungen dentro del Partido Socialdemócrata. Se pasó a una posición anarquista comunista en 1896 como muchos miembros de Jungen. Publicó 6 números de Freiheit desde 1896. Más tarde, vivió en Böckingen y fundó allí en 1911 la “Asociación para el bienestar social Heilbronn”, núcleo de la actual asociación de vivienda GEWO. Escribió en mayo de 1912 una obra de teatro en 4 actos sobre Margarete Renner, la revolucionaria de las Guerras Campesinas. 
  2. Nombre completo Karl Rudolf Heinrich Lange, nacido el 18 de marzo de 1873 en Lübeck. Dependiente de tienda. Hablaba con fluidez sueco, danés, inglés, francés, español e italiano. Hijo de un molinero, Rocker lo describió como muy alto y fuerte, elogiándolo también como el «cerebro más notable» del movimiento anarquista alemán, un buen escritor y un «orador capaz y eficaz, difícil de dominar por un oponente». Miembro de los socialdemócratas, se unió a los Jungen y luego, bajo la influencia de Landauer, adoptó una postura anarquista. Poseía un profundo conocimiento de la literatura marxista. Orientado a la agitación dentro de la clase trabajadora. Huyó a Londres en 1896 para evitar una condena de prisión. A menudo acompañaba a Rocker en sus visitas al East End de Londres. Algunos anarquistas judíos le enseñaron a fabricar zapatos y persistió en este trabajo durante 5 o 6 semanas, pero no era bueno en ello. Incapaz de encontrar empleo en otro lugar, regresó a Alemania para cumplir su condena. Tras esto, se estableció en Berlín, donde permaneció hasta su muerte. Posteriormente visitó Leeds, donde conoció a Rocker, Billy MacQueen y Toni Petersen, antiguo editor del periódico anarquista Proletaren de Copenhague, quienes habían creado un sistema para introducir de contrabando en Alemania literatura anarquista en alemán, impresa por Petersen en Leeds. Asistió al Congreso Internacional Anarquista de Ámsterdam en 1907. 
  3. Oestreich nació en 1873. Era metalúrgico. Cumplió 4 años de prisión por actividades antimilitaristas antes de la Primera Guerra Mundial. Después de la Segunda Guerra Mundial, coeditó una reedición de Freie Arbeiter con Willi Huppertz. Falleció en 1963. 
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Cartografía anarquista. Un paseo por la historia social de Fraga

20 Abril 2026 at 18:36

Desde el Centro de Estudios Libertarios José Alberola, presentamos esta Ruta a modo de guía cartográfica donde reconocer los lugares en los que se desarrollaron algunos de los acontecimientos más relevantes de la historia del anarquismo en Fraga, desde principios del pasado siglo veinte hasta los años treinta.

Las ideas libertarias y el anarcosindicalismo enraizaron muy pronto en Fraga y las Tierras Bajas del Cinca, siendo parte activa del asociacionismo obrero y social desde entonces. Llegando a alcanzar gran notoriedad en momentos históricos concretos: en los años veinte, en los años treinta, durante la guerra y la revolución de 1936, incluso en los oscuros años de la dictadura franquista, en la clandestinidad y en el posfranquismo.

Agustín Orús libertario desde su adolescencia, nacido en Fraga en 1918, contaba que su abuela le cantaba, siendo niño, el histórico himno anarquista Hijos del Pueblo. Está documentado el conflicto laboral de 1906, como consecuencia de la falta de trabajo por la paralización de las obras del Canal de Aragón y Cataluña (conocido inicialmente como el Canal de Tamarite de Litera). Se convocó una huelga reclamando pan y trabajo. Hubo barricadas cortando el acceso a la ciudad a la altura del puente sobre el Cinca con enfrentamientos con la Guardia Civil, con el trágico resultado de varios muertos, entre los que se encuentran cinco obreros y un guardia civil, y varios detenidos. En esa época se cantaba una copla que decía: El canal de Tamarite, ni lo han hecho ni lo harán porque no quieren los ricos que los pobres coman pan.

De los años veinte y treinta queda el recuerdo de la lucha anarcosindicalista y el activismo cultural y libertario: la huelga de mujeres trabajadoras de la industria manufacturera de higos secos. La intensa actividad desarrollada desde la Sociedad Cultural Aurora -ateneo libertario- con la compra de un solar y la construcción de una casa por la propia militancia, donde se instaló la escuela racionalista con José Alberola como maestro, además del Sindicato, biblioteca, grupo de teatro y de un grupo de Juventudes Libertarias, etcétera.

En la insurrección anarquista de diciembre de 1933, hubo participación activa en varios pueblos de la comarca, sobre todo en Belver de Cinca; no en Fraga, aunque sí padeció la represión, con varias detenciones y clausura del Sindicato por orden gubernativa. Fueron muchas las detenciones de militantes anarquistas, de pueblos de las Tierras Bajas del Cinca, que estuvieron varios días presos en la cárcel de Fraga (sede del partido judicial) hasta su traslado a la prisión de Huesca.

Especial mención merece el proceso revolucionario de julio de 1936: creación del Comité Popular Revolucionario, la colectivización de la tierra y la incipiente industria. El Consejo Municipal, la creación de la primera biblioteca pública, Hospital de Sangre o la sede del primer Consejo de Aragón, etc.

Hemos incluido en la Ruta los domicilios particulares donde vivieron Agustín Orús y Valero Chiné, militantes libertarios de Fraga con una larga trayectoria, además del domicilio donde nació Liberto Sarrau, histórico militante anarquista, miembro del grupo Quijotes del Ideal de las Juventudes Libertarias de Barcelona y muy vinculado a Fraga; también la casa donde vivió José Alberola.

Tampoco queremos dejar de mencionar a la militancia anarquista —con especial relevancia— que residió en Fraga o, por diferentes circunstancias, visitó el pueblo o la comarca. Además de José Alberola y su hijo Octavio, no podemos olvidarnos de Ramón Acín, Felipe Alaiz, Buenaventura Durruti, Ricardo Sanz, Joaquín Ascaso, Francisco Ponzán, Manuel Lozano, Joaquina Dorado, Emma Goldman y tantas y tantos otros.  

La Ruta no sigue ninguna cronología concreta; hemos intentado hacer un recorrido circular para que sea más sencillo el recorrido. La mayor parte de las localizaciones se encuentran en el casco histórico de la ciudad, con la excepción de la última localización (la  número 24), que se encuentra en la margen derecha del río. Es cierto que varios de los lugares mencionados corresponden al periodo de guerra y el proceso revolucionario de 1936-1938.

No es un trabajo definitivo, sino en construcción permanente. Somos conscientes de cuán rica es la historia del anarquismo en Fraga y en las Tierras Bajas del Cinca; eso nos anima a continuar investigando y recopilando datos. En cualquier caso, la guía intenta dar continuidad al trabajo de divulgación histórica que desde el Centro de Estudios Libertarios José Alberola hemos desarrollado durante años, también con los diferentes paseos guiados, organizados junto a la organización anarcosindicalista de Fraga.

Decir que nuestra pretensión no es académica ni científica; en cualquier caso, siempre contrastamos lo que afirmamos. La mayor parte de la información de la que se nutre la Ruta corresponde a las aportaciones personales de compañer@s que fueron testigos o participaron en los acontecimientos históricos que relatamos; esa condición merece todo nuestro respeto y credibilidad.

Animamos a todo el mundo a pasear por las calles de Fraga con otra mirada y el entendimiento abierto. La historia del anarquismo forma parte de todas las personas que anhelamos y trabajamos para alcanzar la justicia social y la libertad plena. 

Si necesitas ampliar información, puedes ponerte en contacto con nostr@s a través del correo electrónico: celalberola@gmail.com

Fraga, primavera de 2026

Centro de Estudios Libertarios José Alberola

Ruta anarquista: 

https://centrodeestudioslibertariosjalberola.blogspot.com/p/un-paseo-por-la-historia-social-de-fraga.html

Centro de Estudios Libertarios José Alberola

Fuente: https://centrodeestudioslibertariosjalberola.blogspot.com/2026/04/cartografia-anarquista-un-paseo-por-la.html

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[Italia] 18 anarquistas condenados por la manifestación en apoyo a Alfredo Cospito

20 Abril 2026 at 18:28
Por: pegasus

Turín: 18 anarquistas condenados en primera instancia por la manifestación en apoyo a Alfredo Cospito del 4/03/2023

En la sesión del pasado jueves 16 de abril los jueces dictaron sentencia contra lxs 18 anarquistas. Los jueces han desestimado  la acusación de «devastación y saqueo», así como el relato policial de una organización planificada de la devastación, recalificando Los hechos como un delito de «daños agravados» y han establecido 18 condenas de entre 5 años y medio y un año y medio de cárcel, así como el pago de altas sumas al Ayuntamiento de Turín (33 mil €) y diversas empresas (cerca de 13 mil €) y las costas legales de la acusación civil (16 mil€) para 16 de lxs acusadxs.

Como han subrayado lxs abogadxs de la defensa la mayoría de lxs acusadxs no han sido condenadxs por acciones o hechos concretos sino por «complicidad moral» o «facilitar la conducta de otros». Tanto la fiscalía como la defensa van a recurrir la sentencia. Como no podría ser menos no se han hecho esperar las criticas  a la sentencia y la peticion de mano dura por parte de representantes del Gobierno neofascista. El ministro de Administraciones Públicas y lider del partido Forza Italia en Piemonte, Paolo Zangrillo ha declarado su pesar en relación a la sentencia:

«Somos y seremos garantistas, pero no podemos serlo con quien ataca al Estado, devasta espacios públicos y pone en peligro a la colectividad» «Quien organiza y participa en manifestaciones que degeneran en agresiones y devastaciones sé coloca fuera del parámetro democrático. No pueden existir ambigüedad y zonas grises: el Estado debe responder con firmeza tutelando a los ciudadanos»

Borrokan

Fuentes: https://ilmanifesto.it/corteo-per-cospito-18-condanne-ma-cade-lipotesi-devastazione https://www.lastampa.it/torino/2026/04/17/news/cospito_condanne_anarchici_danni_corteo-15587885

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[Vídeo] No normal: «Guerras por el petróleo y transiciones fallidas» con Antonio Turiel

16 Abril 2026 at 18:56
Por: pegasus

Acto del 14 de abril, a las 19 horas en teatro Albéitar de León. «Guerras por el petróleo y transiciones fallidas», en el que intervendrá Antonio Turiel, científico del Instituto de Ciencias del Mar-CSIC.

Emisión en línea a través del canal del Espacio Apoyo Mutuo o Colapso:

Organizado por la Coordinadora en Defensa del Territorio y ARBA (Asociación para la recuperación del bosque autóctono), con la colaboración del Área de Actividades Culturales de la Universidad de León (ULE) 

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Campaña de lucha contra la desatención sanitaria en las cárceles

16 Abril 2026 at 18:48
Por: pegasus

Esta iniciativa surgió en los últimos meses del año 2025 de la confluencia entre diversas personas, grupos y asociaciones implicadas en luchas e iniciativas relacionadas con la asistencia sanitaria en las prisiones y la situación de las personas enfermas encarceladas.

Ante una realidad que se puede calificar de auténtica crisis sanitaria y humanitaria (ausencia/ escasez de profesionales cualificadxs, asistencia parcial, deficiente, tardía o inexistente, trabas para la realización de consultas externas, infraestructuras inadecuadas y/o deficientes, altísimos porcentajes de presxs con enfermedades graves y crónicas), la conciencia compartida de la urgencia de una respuesta organizada y continuada a esta situación tomó cuerpo en la huelga de hambre que realizó Honorio Gómez Alfaro “Pope” ante el Congreso de los Diputados de Madrid entre el 20 y 30 de diciembre de 2025.

Posteriormente, se fue articulando una coordinación horizontal en torno a movilizaciones como la huelga de hambre de Toni Chavero en la prisión de Teixeiro entre los días 20 y 30 de enero de 2026, multitud de charlas, la marcha a la cárcel de mujeres de Brieva el 8 de marzo o la movilización por la excarcelación de la presa política M.ª José Baños Andújar entre febrero y marzo de este mismo año.

Con la intención de dar un nuevo impulso que suponga un salto cualitativo en la extensión de la iniciativa/campaña, sumando nuevas adhesiones y fuerzas, se convoca a una nueva movilización colectiva entre los días 20 y 30 de mayo de 2026. Se hace un llamamiento a grupos, asociaciones, sindicatos, colectivos e individualidades a contribuir y participar en la medida de sus posibilidades y de acuerdo a sus principios y criterio particular mediante:

-Huelgas de hambre y ayunos, tanto en la calle como por parte de algunxs presxs.

-Búsqueda de adhesiones a la iniciativa.

-Movilizaciones y acciones para la difusión y visibilización de esta problemática y de la iniciativa: concentraciones, manifestaciones y marchas, pegadas de carteles, colocación de pancartas, organización de charlas y encuentros, artículos en prensa y redes sociales, ruedas de prensa, programas de radio y podcast, difusión en Los medios librea, etc.

-Presentación de quejas individuales y/o colectivas ante los organismos oficiales competentes: SGIP, Departamento de Justicia de la Generalitat catalana y el Gobierno Vasco, Ministerio de Sanidad, Consejerías de Sanidad autonómicas, Defensor del Pueblo, Ararteko, Sindic de Greuges, Colegios oficiales de profesionales sanitarixs (médicxs, enfermerxs, psicológxs) y abogadxs.

-Realización de encuentros con representantes sindicales del área sanitaria y así como de los partidos políticos y sus respectivos grupos parlamentarios para exigirles un posicionamiento claro y público respecto a esta problemática.

Web de la iniciativa: desatencionenprision.noblogs.org

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De Caracas a Teherán con escala técnica en La Habana. —Aproximaciones a la guerra en curso desde la perspectiva ácrata

13 Abril 2026 at 18:48
Por: pegasus

«Sabemos bien que hay valores que nacen viejos y que, desde su nacimiento, dan testimonio de su conformidad, de su conformismo, de su ineptitud para alterar cualquier orden establecido.»

Gilles Deleuze, Nietzsche.[1]

Hace 36 años escribí un texto condenando la invasión estadounidense a Panamá. Las «razones» del ataque —cínicamente bautizado como «Operación Causa Justa»— se «fundamentaban» en base a tres ejes: 1.) la «guerra contra las drogas», 2.) la «restitución de la democracia»; y 3.) la «salvaguarda de los estadounidenses residentes» en ese país centroamericano. El 3 de enero de 1990, once días después de la incursión de 13 mil marines,[2] fue hecho prisionero el general Manuel Antonio Noriega[3]. Al día siguiente sería trasladado por órdenes de George H. W. Bush a la Ciudad de Miami para ser juzgado por cargos de «narcotráfico». En su lugar, implantarían a punta de bayoneta al gobierno títere de Guillermo Endara, quien a escasas horas de iniciada la agresión tomó juramento como presidente constitucional en una base norteamericana.

En mi artículo, pese a la sobreabundancia de verborrea soberanista propia de la contaminación de izquierda —en boga en el «anarquismo revolucionario»—no dejé de llamar las cosas por su nombre. Lo intitulé «Rival Drug Gangs Clash in Panamá» (Narcopandillas rivales chocan en Panamá).[4] En verdad los hechos reclamaban el título. Las reflexiones de Tilly, en torno a la analogía entre la guerra y la construcción del Estado y el crimen organizado,[5] no dejaban lugar a duda. Se trataba de una disputa entre pandillas por el control de «la plaza». Como siempre pasa en esas trifulcas, el gánster más fuerte y mejor armado terminó imponiendo su dominio.

Por aquellos días era un secreto a voces que el depuesto dictador, en efecto, era un vulgar narcotraficante que había amasado una cuantiosa fortuna de la mano del tráfico de drogas, el contrabando de armas y el lavado de dinero. Además, se tenía constancia del carácter represivo de su régimen, manifiesto en la encarcelación de opositores y el asesinato de activistas sociales y guerrilleros. También era vox populi su injerencia en el fraude electoral que le dio el triunfo a Carlos Duque —candidato del regimen militar— de la Coalición de Liberación Nacional (COLINA), desconociendo los resultados obtenidos por la oposición conservadora encabezada por Endara.

Sin embargo, las huestes de la izquierda y extrema izquierda del poder y los paladines del nacionalismo revolucionario, se rajaban las vestiduras sin sonrojo denunciando el «secuestro» del narcogeneral y «la violación flagrante de la soberanía nacional y la autodeterminación de los pueblos».

En esas fechas la Anarquía despertaba desfachatada y sediciosa tras un largo invierno, impuesto a sangre y fuego por el «socialismo realmente existente» y la patología etnonacionalista que la subyugó durante el siglo XX. Afortunadamente, y pese a nefastos sedimentos liberales y «anarcobolcheviques», un anarquismo «vocacionalmente impertinente e incorregiblemente burlón [volvía] a sorprender, una y otra vez, al heterogéneo, desafinado y reaccionario coro de sus sepultureros con los intermitentes arrebatos que [lo colocaban] en la agenda de las posibilidades rebeldes».[6]

Quizá por eso —o como consecuencia del desgaste y desprestigio de las experiencias del «socialismo real», la crisis teórico-política del marxismo occidental, el descrédito de los gobiernos socialdemócratas y la decadencia de las ideologías obreristas—, ese anarquismo despabilado se mantuvo ajeno a los alaridos «anti-imperialistas» del nacionalpopulismo y los pataleos del libertarismo chomskiano y demás especímenes de la izquierda del poder. En contraste, reafirmaba sobre la marcha su vocación antisoberanista. Ergo: apátrida e insumisa. De tal suerte, cobraba vida la praxis consecuentemente ácrata que reconoce la «liberación total» como nuestra única bandera e impulsa a confrontar al poder en todas sus presentaciones. Por consiguiente, no hacía distingo entre uno u otro gánster. Se tenía consciencia de que no había cabida en ninguno de los «bandos». Ni en la trinchera del capitalismo nacionalista de la oligarquía panameña, ni en la del capitalismo imperialista.

Con el pretexto de la «guerra contra las drogas» y la «restitución de la democracia» el gobierno de Washington ratificaba su hegemonía político-económica en el hemisferio. Con ese zarpazo la Casa Blanca pretendía recuperar el control del canal de Panamá y afirmar su dominio continental. Todo con el único afán de asegurarse un gigantesco patio trasero. Jamás hubo interés en erradicar el lucrativo tráfico de narcóticos. Mucho menos en «restituir la democracia». La permanencia en el poder, después de la «depuración» post invasión, de militares corruptos y connotados narcotraficantes fue la prueba fehaciente.[7] De 1069 oficiales leales a Noriega, 980 se mantuvieron con mandos en la institución castrense.

En realidad, la intrusión militar se inscribía en los estertores de la llamada «guerra fría», marcando una transición significativa de la «lucha contra el comunismo» a la participación militar activa en la interdicción de narcóticos. La «guerra contra las drogas», iniciada en 1971 por el presidente Richard Nixon tras declarar a los estupefacientes «enemigo público número uno», se materializaba allende las fronteras extendiendo la guerra urbi et orbi. Aquella estrategia enfocada en la criminalización nunca fue una campaña de salud pública como el gobierno norteamericano y los medios de comunicación intentaron presentar.[8] Sin embargo, continuó con ese enfoque en las administraciones posteriores hasta convertirse en una eficaz herramienta de control social en lo domestico —con especial saña durante los periodos presidenciales de Ronald Reagan— y en un poderoso recurso intervencionista en el plano internacional, del que dispuso George H. W. Bush aquel 3 de enero de 1989.

El argumento de la «guerra contra las drogas» también fue el pretexto por esos meses de 1989 para instalar una base militar norteamericana en Perú en el marco de la «Iniciativa Andina».[9] En la misma tesitura, Washington amenazó con enviar al portaviones J.F. Kennedy frente a las costas de Colombia. Para noviembre de ese año, Bush ordenó la creación de la Fuerza de Tarea Conjunta-Seis (JTF-6, por sus siglas en inglés). Este comando de operaciones con base en Fort Bliss, Texas, tendría el objetivo de «coordinar el apoyo militar con las agencias federales, estatales y locales» a lo largo de la frontera con México y la misión de «combatir el narcotráfico y las amenazas transnacionales a la seguridad nacional en la frontera sur». El castrismo no quedaría fuera del colimador del Pentágono y se vería obligado a improvisar medidas draconianas en la Isla con tal de asegurar la supervivencia del régimen.[10] A través de las innovaciones tecnológicas en el campo militar, el gobierno norteamericano interceptó mensajes cifrados y obtuvo evidencia satelital que implicaba al régimen de La Habana en el tráfico de drogas y el contrabando de armas.

Las perturbaciones provocadas por la revolución tecnológica de fin de siglo (XX) pusieron fecha de caducidad a 45 años de división bipolar del mundo. De este modo, concluía una era de tensión geopolítica, económica, cultural y tecnológica entre los bloques imperialistas (EE. UU-URSS). Asimismo, cesaba la lucha ideológica entre el «capitalismo realmente existente» y el «socialismo realmente existente» (capitalismo de Estado, para decirlo con mayor claridad). De paso, se legitimaba el predominio de un solo modelo capitalista.

Con el auge de las transformaciones tecnológicas, tras la implosión de la URSS, daba comienzo la «era globalizadora». Lo que Félix Guattari denominó capitalismo mundial integrado (CMI), puntualizando que dicha mundialización, lejos de constituir un factor de crecimiento, correspondía de hecho «a una reformulación radical de sus bases anteriores, que [podría] desembocar, tanto en una involución completa del sistema, como en un cambio de registro […] volviendo a transformar las relaciones sociales y desarrollando mercados cada vez más artificiales».[11]

Efectivamente, estábamos frente a un sistema de dominación inédito. Para entenderlo y confrontarlo se requería un nuevo paradigma emancipatorio a la altura de las circunstancias. Empero, la vocación impertinente del sedicioso despertar de la Anarquía —decididamente posizquierda— y su intención de reinstalarse en un tiempo básicamente nuevo, tuvo una vida fugaz. Su efímera potencia le impidió incorporar toda aquella metamorfosis conceptual al andamiaje teórico-práctico del anarquismo contemporáneo y transformarse en la praxis prevalente.

Para entonces, perdía aliento la primera ola de informalismo insurreccional (protagonista del «verano caliente» de 1977). En tal sentido, se interrumpía el proceso de despliegue y apogeo de un nuevo paradigma sedicioso. El vacío se llenó rápidamente con la hegemonía ideológica y las prácticas centralistas de la organización plataformista y el revival del «anarcopopulismo». Empezaban a enquistarse en nuestras tiendas las bufonadas de Noam Chomsky y James Petras y, lo más trágico, se asumían como «directrices». Aspecto que, a la postre, sería decisivo en la reducción del anarquismo a la construcción ideológica más conveniente.

En paralelo, durante este período de retroceso de las luchas, cobraba presencia en las universidades una casta académica que cimentaba la «cátedra de anarquismo». Esta intelectualidad divina embonó con los despojos del anarquismo folk —heredero de la Era de Acuario y la primavera sesentayochera— e introdujo una peculiar interpretación cultural del anarquismo que muy pronto comenzaría a hacer mella. Para colmo de males, la lectura mal digerida de las tesis insurreccionalistas, con marcado hincapié en la «unidad de las luchas», identificaba «condiciones objetivas» en los llamados movimientos sociales, dando paso a una fase de gran plasticidad, repulsivamente edulcorada, que impulsó la retórica instituyente que hoy padecemos.

Vale destacar que mientras se inoculaba en nuestros círculos la «a» minúscula, de la mano de la antropología libertaria, hubo un segundo momento del informalismo ácrata —posterior al declive del turismo altermundista, la debacle del neozapatismo intergaláctico y la transformación de los movimientos sociales en coaliciones electoreras— que intentó articular durante las dos primeras décadas del siglo XXI la excedencia negativa de las constantes manifestaciones de nihilismo con los esfuerzos de recomposición  de la insurrección permanente (de claro signo ácrata), pero para entonces la represión y el «fuego amigo» habían culminado el despojo de la Anarquía.

Déjà vécu: entre fobias y filias

Otro 3 de enero, pero de 2026 —con el cansino pretexto de la «guerra contra las drogas» y la «restitución de la democracia»—, el gobierno de Estados Unidos realiza en Venezuela una incursión militar denominada «Operación Resolución Absoluta» y ordena la captura de Nicolás Maduro. Una vez hecho prisionero fue trasladado a la Ciudad de Nueva York junto a su esposa («la primera combatiente») para ser juzgados por cargos de «narcotráfico» y «narcoterrorismo». En su lugar, implantarían al gobierno títere de Delcy Rodríguez, otrora vicepresidenta «bolivariana», quien a escasas horas de la agresión abría las puertas de Miraflores a altos funcionarios de la administración Trump, incluido el director de la CIA.[12]

Otra vez, era un secreto a voces que el depuesto dictador, en efecto, era un vulgar narcotraficante que había amasado una cuantiosa fortuna de la mano de la corrupción, el tráfico de drogas y el lavado de dinero. Además, se tenía constancia del carácter represivo de su régimen, manifiesto en la encarcelación y asesinato de estudiantes contestatarios y activistas sociales. También era vox populi su injerencia en el fraude electoral que le aseguró la reelección, desconociendo los resultados obtenidos por la oposición conservadora encabezada por Edmundo González.

De nueva cuenta, Charles Tilly no deja lugar a duda. Se trata de otra disputa entre pandillas por el control de «la plaza». Y, como siempre, el gánster más fuerte y mejor armado ha impuesto su dominio. Sin embargo, las huestes de la izquierda y extrema izquierda del poder y los paladines del nacionalismo revolucionario, otra vez se rajan las vestiduras sin sonrojo denunciando el secuestro del dictador y «la violación flagrante de la soberanía nacional y la autodeterminación de los pueblos».

Por si fuera poco, la nueva guerra del Golfo Pérsico —que vuelve a ocupar las pantallas televisivas— parece la repetición de «la guerra eterna» de Bush contra el terrorismo iniciada en Irak en 2003 pero remasterizada y potenciada al máximo 23 años después, ahora contra Irán. Resulta increíble verificar en los hechos la fidelidad con que se apegan al manual de estrategias bélicas de la administración Bush, incluidos los pretextos que se utilizaron entonces para «justificar» la guerra. Se repite también la selección del enemigo, escogiendo a otro tirano impresentable como el ayatolá Alí Jamenei. Aquí también tenemos constancia —gracias a las continuas críticas de compañeros anarquistas iraníes— de la corrupción y el carácter represivo del régimen islámico, manifiesto en la encarcelación masiva de opositores, el asesinato de más de 20 mil manifestantes y la ejecución de activistas sociales.

Otra vez se repiten las amenazas contra Colombia, México y Cuba. Se reedita la «Iniciativa Andina» (ahora «Escudo de las Américas») con base de «operaciones» en Ecuador y la misión de erradicar las narcoguerrillas que operan en la zona fronteriza con Colombia. De igual forma, se renueva la «Fuerza de Tarea Conjunta-Seis» en la frontera con México (ahora «Programa de Cooperación de Seguridad Fronteriza») e implementan en territorio mexicano cuatro «operaciones» («Albatros», «Barracuda», «Neptuno» y la «Iniciativa de Seguridad Marítima para América del Norte»). El castrismo se ve nuevamente obligado a improvisar medidas en la Isla con tal de asegurar sus privilegios y acepta la inversión privada de los «gusanos», transformados en mariposas, mientras se decide quién será la Delcy Rodríguez cubana. Otra vez se repiten las fobias y filias en torno a los involucrados en los conflictos y se invita a escoger entre el capitalismo nacionalista de las oligarquías criollas y el capitalismo imperialista.

Para quienes aventajamos con creces este nuevo siglo parece que vivimos un déjà vécu. Es decir, la intensa y persistente sensación de haber enfrentado la misma experiencia en el pasado, de volver a transitar en tiempo real algo «ya vivido». Por supuesto, este fenómeno neuro-psicológico a menudo nos obliga a pensar que la historia se repite. Pero la historia nunca se repite. Los eventos históricos jamás acontecen exactamente igual, aunque los patrones, las estructuras de poder e incluso las conductas humanas suelen reciclarse o presentar notables similitudes. El contexto siempre cambia pese a que las dinámicas subyacentes constantemente persisten. Esto a menudo indica ciertas «continuidades» —pese a evidentes diferencias en tiempo, lugar y actores— en la forma cómo se desenvuelven los conflictos bélicos, las crisis económicas o las metamorfosis políticas. Las circunstancias y los personajes cambian, la esencia de los acontecimientos se recicla. De tal suerte, en pleno siglo XXI, asistimos a la remasterización de los conflictos bélicos, las crisis económicas y las metamorfosis políticas que hicieron historia en el pasado siglo. Sin embargo, en la actualidad el contexto es aterradoramente otro gracias a «la revolución permanente de la técnica» (Günter Anders dixit).[13] Las «nuevas tecnologías» no sólo sacuden los mercados, sino también el tablero geopolítico. La guerra, una vez más, demuestra la dependencia mutua entre la innovación tecnológica y la maquinaria bélica.

A vueltas con la tentación izquierdista

Durante poco más de un siglo,  la socialdemocracia y la ultraizquierda del poder se han dedicado a colonizar las luchas antiautoritarias y la insurrección anárquica. La resultante ha sido la imposición de una conceptualización ajena que, con el paso del tiempo, ha consolidado en nuestras tiendas la hegemonía político-cultural de estas tendencias auxiliares de la dominación. En los primeros años del siglo XX, en particular en el contexto de la Primera Guerra Mundial e inmediatamente después en el marco del golpe de Estado bolchevique de 1917, se manifestaron con claridad los efectos de esta colonización ideológica. [14] Las desvirtuaciones de Kropotkin (su apoyo a la Triple Entente)[15] y la idolatría de los anarco-bolcheviques del Río de la Plata por Lenin,[16] resumen de manera fehaciente las consecuencias de esta penetración.

Que se tenga predilección por los Estados «antiimperialistas y populares» en las huestes de la socialdemocracia, la extrema izquierda del poder y el nacionalismo revolucionario se entiende. De igual forma es comprensible que se esgrima la «soberanía de las naciones» y el «derecho internacional» o que se manifieste preocupación por el trágico desenlace de los tiranos, se invite a tomar partido por dictaduras y oligarquías nacionales o a conformar nuevos Estados (Palestina y Kurdistán).[17] Todo corresponde a la perfección con la naturaleza contrainsurgente y la vocación oportunista de esas tendencias políticas. Pero, lo que resulta imposible de entender es que se reproduzcan los mismos discursos en tiendas ácratas. Mucho menos que, en nombre de la «unidad de la lucha antiimperialista», se convoque a remasterizar el «Frente Popular Antifascista» o se invite a votar por el Partido Demócrata (en EE.UU), por SUMAR (en el Estado español) o por MORENA (en México) para «frenar el avance del fascismo». Esta desconexión con la praxis sólo demuestra, en los hechos, el flagrante deterioro del significado —y significante— de la Acracia.

Es hora de que nos percatemos de la urgencia de apuntalar nuestro sustrato común. Ese ejercicio de reafirmación intransigente es cada día más necesario frente a la tentación izquierdista que vuelve a zarandear nuestras tiendas. El anarquismo, particularmente en los círculos del llamado «anarquismo organizado», está colonizado por la socialdemocracia y la ultraizquierda del poder. No hay un solo comunicado o una iniciativa en torno a la guerra en curso que no corrobore con creces lo antes dicho.[18] Incluso, el antijudaísmo de izquierda ha penetrado profundo en esos ambientes.[19]

Mientras la tentación persiste y la penetración prospera, el antifascismo vuelve a ser la estrategia de reclutamiento para la guerra. Lo que explica la participación de «soldados anarquistas» en diferentes conflictos bélicos y el posicionamiento de ciertos libertarios de izquierda ante la «intervención extranjera» a favor del despotismo interno en Venezuela, Irán o Cuba, optando por el faute de mieux [mal menor] par excellence y la ilusoria distinción entre «agresor-agredido». O, en su defecto, los libertarios liberales alineándose con la oposición conservadora y la socialdemocracia para confrontar al «fascismo castro-chavista». De tal modo, ambos impulsan sin miramientos el falso antagonismo reformista («populismo Vs. pluralismo liberal» o «socialismo Vs. capitalismo»). Estos kropotkinianos posmodernos que enarbolan —junto a otros «anos»— la «inclusión antiautoritaria» y la «diversidad revolucionaria», han repetido la bochornosa alineación (y alienación) de su padre putativo.

El «pluralismo antiautoritario» —gestor indiscutible del anarquismo con «a» minúscula— es un fétido vertedero de contrainsurgentes reciclados. Ahí encontramos a los protagonistas del «nuevo» antifascismo: exbolcheviques desempleados, marxistas culturales, pacifistas cómplices, liberales con esteroides, anarcopopulistas de temporada, valedores de los «derechos humanos», neozapatistas intergalácticos, hooligans del St. Pauli (o del América), nacionalistas revolucionarios, decolonialistas militantes, neohippies compulsivos, autónomos septuagenarios, gestores contraculturales, decrecentistas coercitivos, neoplataformistas trasnochados y punks achacosos y chimuelos, entre otros defensores de los «ejércitos anarquistas», el helado caliente y el onanismo autogestivo.  

Siempre nos hemos opuesto a la guerra. No desde el pacifismo cómplice ni la no-violencia tóxica, sino desde el antibelicismo ácrata, conscientes que los ejércitos son un instrumento opresor del Estado —de TODOS los Estados— y que la guerra ha de transformarse necesariamente en insurrección permanente en cualquier confín del planeta. Los Estados —TODOS— son intrínsecamente imperialistas, sin importar su capacidad armamentística ni su desarrollo tecnológico o su bonanza económica. Por eso no se requiere de una «intervención extranjera» para salir a combatir. El enemigo siempre ha estado en casa. Llámese socialista o capitalista, democrático o fascista, populista o libertario, secular o islamista, imperialista o anti-imperialista, conservador o liberal: quien detenta el poder es nuestro enemigo. La dominación no cambia su naturaleza ni su vocación opresora o su esencia de muerte en función de la ideología. Tampoco cambia tras haber «sufrido una agresión imperialista». El poder continúa siendo el enemigo sea cual sea el color que lo arrope o su condición de agresor o agredido.

Esta añeja reflexión es la centralidad descentrada de la Anarquía, el anti-principio del principio an-árquico, el presente preñado de la Acracia. La especificidad teórico-práctica de la potencia destituyente que instigó las experiencias subversivas de los siglos XIX y XX y continúa incitando la sedición anárquica en pleno siglo XXI. Prueba de ello es el constante accionar sedicioso en diversas geografías y la solidaridad en los hechos con nuestros afines secuestrados en las mazmorras de la dominación. No obstante —y muy a pesar nuestro—, aún se cuentan por docenas los autodenominados «anarquistas» que, tratando de encajar en un árbol genealógico ajeno, pregonan la «solidaridad crítica» con regímenes dictatoriales e invitan a la defensa de los Estados nacionales en nombre del anti-imperialismo, el antifascismo o la liberación nacional. Estos posicionamientos cómplices de la dominación cuentan con vieja data en nuestras tiendas. Su labor histórica ha sido confundir.  De ahí sus propuestas de «poder popular», «poder paralelo», «contrapoder», «autogobierno», «auto-institución» y el oxímoron «anarquismo instituyente».

Una muestra de la penetración del anti-imperialismo, el antifascismo y de la doctrina de liberación nacional en nuestras tiendas es la aceptación a pies juntillas del «confederalismo democrático»[20].  El pelotón Tekoşîna Anarşîst (Lucha Anarquista) es un ejemplo fehaciente de su huella desgarradora. Constituido en 2017 en el contexto de los días críticos de la guerra contra «el fascismo islámico», esta «unidad militar auxiliar» se conformó con el propósito de «apoyar y defender la revolución nacionalista en Rojava» amenazada por el totalitarismo teocrático del Estado Islámico (ISIS) y las pretensiones imperialistas de Irán y Turquía. En esa tesitura, e inspirados en la falacia del «pueblo en armas» y la leyenda infectiva de la Komintern en torno a las brigadas de «voluntarios antifascistas» en la España de 1936, decenas de jóvenes anarquistas alrededor del mundo se unirían a la Brigada Internacional de Liberación (IFB, por sus siglas en inglés) con el objetivo de combatir al lado de las milicias populares (YPJ/YPG).[21] Queremos suponer que por dificultades idiomáticas nunca han reparado en la procedencia de las armas que empuñan o que, presos del pragmatismo revolucionario, han hecho caso omiso adhiriendo la vieja máxima de «el enemigo de mi enemigo es mi amigo». Lo cierto es que su «practicidad» no es un hecho aislado.

El mismo patrón se repite a más de 2 mil kilómetros de distancia. En la primera línea del frente ucraniano también encontramos «soldados anarquistas».[22] El caso más emblemático es el del Колективи Солідарності (Colectivo Solidaridad). Constituido en 2022 tras la «invasión imperialista rusa», este colectivo preconiza el «pluralismo antiautoritario». Según relata Kseniia —una de las militantes de esta agrupación residente en la ciudad de Kiev—: «Algunos somos anarquistas, hay militantes feministas, progresistas, ecologistas, personas de izquierdas. Algunas no se identifican políticamente, pero comparten las ideas progresistas en general (derechos LGBTQ+, de las mujeres, medioambientales…)».[23] Vale destacar que una parte de sus afiliados «decidió alistarse» en el ejército ucraniano y otro grupo «se está formando para fabricar y programar drones y entregárselos a soldados antiautoritarios o de izquierdas».[24]  

Kseniia (derecha) con dos soldados anarquistas de una unidad de reconocimiento aéreo. _ Foto- ©Solidarity Collectives

No deja de ser alucinante —por decir lo menos— que estos «soldados anarquistas», en el mismo tenor que sus homólogos de Rojava, abracen la máxima maquiavélica y no reparen en la procedencia de sus armas ni les quite el sueño su encuadre táctico al servicio de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). Aún resulta más aberrante que forjen relaciones y colaboren con otros movimientos como las Fuerzas Democráticas Sirias «donde también luchan algunos internacionalistas» (como Tekoşîna Anarşîst) y no tomen en cuenta que uno de los Estados que hostiga militarmente a las fuerzas kurdas (Turquía), forma parte de la OTAN. Pero, ya vimos que esas nimiedades no son condicionante. Los «soldados anarquistas» que luchan junto a las Fuerzas Democráticas tampoco se afligen porque Israel y Estados Unidos sean sus aliados tácticos en la lucha por la liberación del Kurdistán iraní.

Todas estas desvirtuaciones muestran la ausencia de disposición anárquica. Es decir, la falta de esa fuerza gravitacional que provoca la interacción atractiva entre práctica y teoría. Sin esa fuerza no hay Anarquía. Todo se reduce a un estrépito forzado de conceptualizaciones ajenas y palabras huecas.

La lucha ácrata no puede encasillarse a la izquierda del poder. Esto no sólo equivale a tomar partido en un simulacro, implica, también, aceptar el falso antagonismo «socialismo o barbarie», olvidando que leninismo y nazismo fueron expresiones irrefutables de un socialismo bárbaro. La Anarquía no es de izquierda y, evidentemente, tampoco de derecha. Ambas posiciones se sitúan a uno u otro lado del poder e impulsan procesos constituyentes. La Anarquía, en cambio, es una potencia intrínsecamente destituyente que busca la destrucción definitiva de todo arché (orden, poder, jerarquía o principio), incluido cualquier proyecto que pretenda ocupar el lugar del poder destituido.

Gustavo Rodríguez,

Planeta Tierra, a 29 de marzo de 2026.

Posdata 1 (aclaración oportuna): No soy utópico, estoy consciente de la imposibilidad de destrucción de todo arché, pero vivo convencido de la potencia an-árquica de la insurrección permanente y su imprevisible subversión del orden.

Posdata 2 (segunda aclaración oportuna): La malinterpretación de este texto podría dar por sentado que adhiero la táctica putschista del «derrotismo revolucionario» que promueve la contrainsurgencia leninista (estalinistas y trotskos). Nada más alejado de la intención de estas palabras. Mi crítica al chovinismo de Kropotkin o al «defensismo revolucionario» del anarquismo ministerial en la República española, corresponde al anhelo an-árquico de liberación total y no al beneplácito de las tesis bolcheviques.

Posdata 3 (de vocación pitonisa): En el pasado reciente vimos con vergüenza ajena como la Federación de la Cruz Negra Anarquista (ABCF, por sus siglas en inglés) incluyó en las relatorías de presos ácratas y sociales a los cinco espías de la dictadura cubana encarcelados en Estados Unidos. Hoy no debe sorprendernos si agrega a su lista al dictador Maduro (y su consorte) y emprenden una campaña de cartas —o una cadena de oraciones— por su inmediata liberación.


[1] Deleuze, Gilles (2019). Nietzsche. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Cactus. Trad. Pablo Ires. p. 30.

[2] Existen discrepancias con la cifra. Algunas fuentes aseguran que en la invasión participaron más de 20 mil marines.

[3] Se encontraba refugiado en la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede Vaticana.

[4] Rodríguez, Gustavo (1990). Rival Drug Gangs Clash in Panama. New York: Love & Rage/ Amor y Rabia. Vol. 1, No. 1. p.p. 6 y 13. Versión en castellano en la misma publicación. p.p. 2 y 6.

[5] Tilly, Charles (1985) «War Making and State Making as Organizad Crime». En Bringing the State Back. Evans, P., Rueschemeyer, D. y Skocpol, T. (eds.). Cambridge: Cambridge University Press.

[6] Barret, Daniel (2011). Los sediciosos despertares de la Anarquía. Buenos Aires: Libros de Anarres. p. 21. Versión digitalizada disponible en línea en: https://www.acuedi.org/ddata/F8359.pdf (Consultado 23/3/2026).

[7] El mejor ejemplo de la continuidad de la corrupción militar fue el nombramiento del coronel Eduardo Herrera Hassán como comandante en jefe de las «nuevas» Fuerzas Públicas de Panamá (con el 90% de los elementos de las antiguas Fuerzas de Defensa), por órdenes del presidente Endara. Herrera Hassán, en el momento de la invasión norteamericana se encontraba exilado en Miami por desavenencias con el general Manuel Antonio Noriega pero tenía un amplio historial de complicidad con el régimen militar desde el año 1968 en que participó en el golpe de Estado que derrocó al gobierno de Arnulfo Arias siendo jefe de escolta del general Omar Torrijos Herrera (el «máximo líder de la Revolución Panameña»). Una vez en el poder, Torrijos lo puso al frente de la compañía Urracá y le encargó combatir a las guerrillas, encarcelar a todos los partidarios del gobierno depuesto y «apaciguar» a los militares rebeldes. Tras la «muerte accidental» de Torrijos, se convirtió en el hombre de confianza del general Noriega. Éste lo nombraría embajador de Panamá en Israel, desde donde organizaría el tráfico de armas para Centro y Sudamérica.  Once meses después de la invasión y de su nombramiento al frente de las Fuerzas Públicas intentó fallidamente darle un golpe de Estado al presidente Endara, lo que le costaría el fin de su carrera.

[8] La estrategia, de claro matiz político, había sido diseñada con un profundo trasfondo racista con la intención de reprimir a las comunidades afroamericanas y, paralelamente, criminalizar a los movimientos contraculturales que se oponían a la guerra en Indochina. Vale destacar que, pese a que las tasas de consumo de narcóticos son similares entre blancos y afrodescendientes, de la «guerra contra las drogas» resultó el encarcelamiento desproporcionado de minorías (afrodescendientes, latinoamericanos y nativos americanos), sentando las bases de la actual sobrepoblación penitenciaria.

[9] Bush destinó 2200 millones de dólares a esta iniciativa con el objetivo de combatir el tráfico y producción de cocaína en sus lugares de origen. En este contexto, el Pentágono proporcionó equipo militar, tecnología de inteligencia y entrenamiento a las fuerzas armadas de Perú, Bolivia y Colombia. Parte del presupuesto de la «Andean Initiative» se utilizaría «discrecionalmente» para apoyar la expansión de las autodefensas en Colombia. Estas estructuras paramilitares, que en la década del 90 evolucionarían hacia las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), serían armadas y entrenadas  con la finalidad de combatir a las narcoguerrillas (FARC, ELN), consolidando así  un proyecto contrainsurgente que marcó el inicio de una época de alta violencia y crímenes atroces contra la población civil que supuestamente servía de base de apoyo a las guerrillas.

[10] Catorce oficiales de alto rango de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) serían acusados y sentenciados por tráfico de drogas y corrupción. Siete fueron condenados a muerte —incluido el general de división Arnaldo Ochoa Sánchez («Héroe Nacional de Cuba»)—, los siete restantes recibieron penas de prisión entre 15 y 30 años.

[11] Guattari, Félix. (2004) Plan sobre el planeta. Capitalismo mundial integrado y revoluciones moleculares. Madrid: Traficantes de sueños. Edición y notas Raúl Sánchez Cedillo, trad. Marisa Pérez Colina, Raúl Sánchez, Josep Sarret, Miguel Denis Norambuena y Lluís Mara Todó.   P.61. Énfasis mío. Disponible en:

 https://traficantes.net/sites/default/files/pdfs/Plan%20sobre%20el%20planeta-TdS.pdf (Consultado 23/3/2026).

[12] El jueves 15 de enero de 2026, Delcy Rodríguez se reunió en el palacio de Miraflores con el director de la CIA, John Ratcliffe y establecieron un plan en «materia de inteligencia y estabilidad económica». El día 2 de febrero, recibió en la casa de gobierno a la Encargada de Negocios estadounidense de la Unidad de Asuntos para Venezuela, Laura Dogu, con quien firmó acuerdos en «materia de energía, política, economía y comercio». El 11 de febrero tendría un encuentro con el secretario de Energía, Christopher Wright, acordando «el establecimiento de una asociación productiva a largo tiempo, que permita una agenda energética que se convierta en motor de la relación bilateral y que esa agenda sea efectiva, productiva y beneficiosa para ambos países». El 18 de febrero ambos gobiernos «acordaron trabajar en el diseño de una agenda de cooperación bilateral para la lucha contra el tráfico de sustancias ilícitas en la región, migración y otros temas». El día 26 de febrero, a menos de un mes de la incursión militar norteamericana, la nueva «presidenta encargada» declaró a Trump «amigo y socio» de Venezuela durante un discurso pronunciado a los jóvenes de Caracas, en la Sala Ríos Reina del Teatro Teresa Carreño. Información extraída de fuentes oficiales del gobierno «encargado» de Venezuela. Cfr. Yuleidys Hernández Toledo (26/02/2026). «¡Delcy Rodríguez resuelta! Pidió fin a Trump del bloqueo y de las sanciones». Diario VEA. Disponible en: https://diariovea.com.ve/delcy-rodriguez-a-trump-como-amigo-y-socios-de-eeuu-que-somos-cese-el-bloqueo-y-las-sanciones/ (Consultado 23/3/2026).

[13] Anders, Günther. (2011). La obsolescencia del hombre. Sobre la destrucción de la vida en la época de la tercera revolución industrial (Volumen II). Valencia: Pre-Textos, trad. Josep Monter Pérez. p. 112.

[14] Como nos recuerda Volin, los bolcheviques emplearon «consignas que, hasta entonces, eran propias del anarquismo» cambiando completamente su significado. Vid: Vsévolod Mijáilovich Eichenbaum [1947). La révolution inconnue, Russie 1917-1921 (Paris) p.p. 185- 186. Trad. La revolución desconocida, disponible en: https://theanarchistlibrary-org.translate.goog/library/voline-the-unknown-revolution-1917-1921-book-one-birth-growth-and-triumph-of-the-revolution?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc (Consultado 23/3/2026).

[15] La deplorable invitación del príncipe​ Piotr Alekséyevich Kropotkin llamando a participar activamente en el bando de la Unión Sagrada —es decir, al lado del ejército francés, británico y ruso (posteriormente, norteamericano)—, quedó vergonzosamente asentada en su carta del 2 de febrero de 1914 tildando de «cobardes» a los anarquistas que consecuentemente se oponían a participar en la contienda bélica. Ratificaría con creces este llamamiento contrainsurgente y patriotero tras dos años de carnicería en el frente, dejando constancia de ello en el desafortunado «manifiesto de los 15» (28 de febrero de 1916), donde, en sintonía con los sindicalistas revolucionarios y los socialistas, convocaban a la guerra ante la «amenaza (alemana) no sólo contra nuestras esperanzas de emancipación, sino contra toda la evolución de la humanidad». Nuestra Emma Goldman tendría un posicionamiento crítico implacable frente al chauvinismo confeso de Kropotkin y sus secuaces; sin embargo, las tendencias izquierdistas al interior de nuestras tiendas lo han mantenido en el altar de los próceres y continúan reeditando sus libros en el siglo XXI. Para más información sobre la carta de los 15, Vid. Bonanno Alfredo M. (2012), El manifiesto de los dieciséis. En: https://libertamen.wordpress.com/2022/04/20/el-manifiesto-de-los-dieciseis-2012-alfredo-m-bonanno/(Consultado 24/3/2026).

[16] Si bien este fenómeno no fue exclusivo de la región austral, ya que el movimiento anarquista en pleno adhirió a la causa de la «revolución comprobada» y el «movimiento maximalista», tras el impacto de la Revolución de Octubre, en el Río de la Plata el desarrollo del anarco-bolchevismo dejó amplia constancia de su existencia en el diario Bandera Roja (1919), La Rebelión (1924-25) y El Comunista (1920-21), ambos de Rosario, El Libertario (1923-30) de Buenos Aires y La Batalla (1919-1924) de Montevideo. Vale destacar que este intento de fusión anarco-bolchevique no sobrevivió al golpe militar de 1930. Algunos de los animadores de esta alianza contradictoria terminarían afiliados al Partido Comunista, como fue el caso de Elías Castelnuovo y Marcos Kaner. Toda la documentación al respecto se encuentra disponible en el Archivo Max Nettlau en el Instituto de Historia Social de Ámsterdam.

[17] En torno a nuestra consecuente oposición a la formación de nuevos Estados-nación, es pertinente la lectura de las valoraciones sobre la lucha en Palestina del compañero Alfredo Bonnano. Cfr: No allo Stato Palestinese (No al Estado palestino), publicado en ProvocAzione n . 18, diciembre 1988. p.p. 1-2 .

[18] Los artículos y comunicados del portal Abolitionmedia dan buena cuenta de ello. Cfr: https://abolitionmedia.noblogs.org/ (Consultado 25/3/2026).

[19] Para corroborar estas aberraciones es oportuno consultar el artículo del compañero Ron Tabor. Cfr: https://utopiantendency.org/2024/08/02/ron-tabor-on-left-wing-anti-semitism/ (Consultado 25/3/2026).

[20] El «confederalismo democrático» es la propuesta de «autogobierno» del otrora Partido de los Trabajadores del Kurdistán (Partiya Karkerên Kurdistan, en kurmanji). Esta institución político-militar de orientación marxista-leninista-maoísta, fundada en Turquía por Abdullah Öcalan en noviembre de 1978, impulsó «la guerra popular prolongada» como método de lucha para la reunificación del pueblo Kurdo y el establecimiento de un Estado independiente y soberano. En 2005, tras 30 años de lucha, en el contexto de la Guerra del Golfo y la invasión norteamericana a Irak, su máximo líder (Öcalan) inspirado en el ecomunicipalismo trotskista de Murray Bookchin, llamaría desde la cárcel a abandonar la línea maoísta y abrazar el «confederalismo democrático». Para más información Cfr: Declaración del confederalismo democrático en el Kurdistán, disponible en: http://www.freemedialibrary.com/index.php/Declaration_of_Democratic_Confederalism_in_Kurdistan (Consultado 26/3/2026).

[21] Unidades de Protección del Pueblo (Yekîneyên Parastina Gel, en kurmanji) y Unidades Femeninas de Protección (Yekîneyên Parastina Jin, en kurmanji). Ambas unidades son el principal componente de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y operan como fuerzas armadas de la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria.

[22] Para verificar estas desvirtuaciones es oportuno visitar el portal: https://www.solidaritycollectives.org/en/about-us/ (Consultado 26/3/2026).

[23]  Cfr: Ser anárquicos y estar en guerra: La experiencia de Solidarity Collectives en Ucrania. Reportaje de Francesca Barca. Trd: Rafael Aparicio Martín. https://voxeurop.eu/es/anarquista-guerra-ucrania-solidarity-collective/# (Consultado 26/3/2026).

[24] Id.

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