🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
Anteayerlamarea.com

El Papa no tiene razón: la pederastia no es una plaga

8 Junio 2026 at 15:00
Por: El Apunte

Varias asociaciones de víctimas de la pederastia en la Iglesia han protestado este lunes a las puertas de la sede de la nunciatura apostólica al no ser convocadas a un acto oficial con el Papa en su visita a España. En un comunicado, han pedido un «compromiso decidido» y que la Iglesia escuche también a quienes «durante años han asumido el coste personal y social de denunciar y de trabajar por cambios reales». Entre los firmantes están la Asociación Nacional Infancia Robada, ANIR Canarias, Lulacris, Colectivo El Vedat, Colectivo La Alborada y Plataforma de Víctimas de la Salle.

En un discurso en la Conferencia Episcopal Española, León XIV no ha mencionado la palabra pederastia pero sí ha lanzado un mensaje a los obispos: «Como veis, nuestro viaje está hecho de encuentros. En ellos no faltarán los que viven momentos de oscuridad y nos reclaman que nos hagamos para ellos samaritanos. Uno de los más dolorosos es con aquellos que han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incuso por miembros del clero».

La frase condensa una de los principales problemas a la hora de abordar la violencia sexual en la infancia y la adolescencia, dentro y fuera de la Iglesia: que estos delitos se cometen, en su mayoría, en los entornos que deberían proteger a los niños y a las niñas, como en sus propias casas. Según las estadísticas, una de cada cinco personas menores de edad es agredida sexualmente.

«Ante esta plaga, la comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y en la cultura del cuidado. Cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación», continuó el pontífice, que acierta en algunas cosas pero se equivoca en el fondo del asunto.

Según especialistas y víctimas, es fundamental escuchar a las víctimas, creerlas, para poder hacer justicia real y ofrecerles una reparación. Tiene también razón el Papa en poner el foco en la prevención y la cultura del cuidado. Porque, en España, la formación sigue siendo una asignatura pendiente en todos los ámbitos: desde la justicia a los colegios, desde las propias familias a los propios niños y niñas. En todo ello tiene razón León XIV, pero falla en la clave: la pederastia, en la Iglesia y fuera de ella, no es una plaga, no es un pecado, no es una lacra. No estamos ante pasajes bíblicos. La pederastia es un delito derivado de un problema sistémico, social, estructural, como lo es la violencia machista.

Lo saben bien y lo repiten las víctimas de la Iglesia a las que, como han denunciado ellas mismas, no escuchará el Papa en este «viaje hecho de encuentros». Entender el fondo es el primer paso para acabar con ello.

La entrada El Papa no tiene razón: la pederastia no es una plaga se publicó primero en lamarea.com.

15-M: Que reste-t-il de nos amours ?

15 Mayo 2026 at 07:00
Por: El Apunte

«Que reste-t-il de nos amours ?», cantaba Charles Trenet. «¿Qué queda de nuestros amores? ¿Qué queda de aquellos bellos días? Una foto, una vieja foto de mi juventud».

¿Qué queda de aquel 15-M que nació con vocación de cambiar España y, por contagio, el mundo? ¿Qué queda de Nuit debout? ¿Qué queda de Occupy Wall Street? Es inevitable caer preso de la tristeza cuando nos paramos a pensar lo que pudo haber sido y no fue. En el caso particular de España, el 15-M conectó, por última vez (de momento), al pueblo con la Historia. Eso ocurre pocas veces y, a la larga, casi siempre con resultados insatisfactorios para los rebeldes.

Lo que empezó como una sentada marginal de jóvenes críticos con la Ley Sinde (ideada para atajar la piratería en Internet) acabó evolucionando a impugnación total de un sistema al que, ¡ups!, se le vio el cartón con la crisis de 2008. «No es una crisis, es una estafa», rezaban las pancartas. «No nos representan», decían otras. El truco de las élites quedó al descubierto: lo que pomposamente llamaban «democracia liberal» era en realidad, simple y llanamente, un «sistema parlamentario burgués», una asamblea de mercaderes. Siempre lo fue, en realidad. Y no dejó de serlo por mucha indignación que generara. La crisis la íbamos a pagar nosotras. Nuestros impuestos servirían para tapar los agujeros de los bancos en su noche loca en el casino de las subprimes. Y llegaron las colas del paro. Y llegaron las colas del hambre. Y mucha gente saltó por el balcón antes de que la echaran de su casa. Así ocurrió porque así lo quiso el pueblo español en las urnas. Y en esas mismas estamos, 15 años después.

Se pueden hacer muchas lecturas del 15-M, pero quizás una de las más significativas sea el decalaje que existe entre la calle y las urnas. Tras la acampada de Sol, Rajoy consiguió la mayoría absoluta. Hoy, semana tras semana, cientos de miles de personas marchan pidiendo vivienda asequible y sanidad pública, pero esas reivindicaciones no quedan reflejadas ni en las políticas gubernamentales ni en ningún proceso electoral. ¿Será que España quiere todo lo contrario? ¿Será que preferimos que se usen nuestros impuestos para devolverle a los ricos el dinero que tributan por sus herencias antes que para obtener una cita con el médico de cabecera? O aún más, ¿un diagnóstico temprano y preciso de nuestro cáncer? Los recientes resultados en Extremadura, Aragón, Castilla y León, y muy probablemente los del próximo domingo en Andalucía, responden por sí solos a estas cuestiones.

El mundo ha cambiado mucho en 15 años. Cambiado en el sentido gatopardiano del término. Quienes eran dueños de nuestras vidas lo siguen siendo, pero además han inoculado en nuestras sociedades una dosis mucho más alta de su ideario. Rezuma incluso en la forma de hablar, lo que demuestra su capacidad de colonizar el pensamiento: «lo que antes estaba guapo ahora renta», apunta certeramente Ignacio Pato en uno de sus libros. Y más allá del lenguaje, han conseguido el que siempre ha sido su objetivo: dividir y desmovilizar a las masas populares. El feminismo, con su feroz fragmentación, es un buen ejemplo de lo primero. Los pobres porcentajes de las fuerzas progresistas en las urnas, de lo segundo. No sólo crece la ultraderecha, con sus recetas económicas disparatadas y su racismo oligofrénico, sino que la izquierda permanece inmóvil, catatónica en su melancolía.

Quienes participaron en aquellas acampadas de 2011 se dieron cuenta muy rápidamente de que todo el sistema estaba amañado. Constataron que cada victoria de la esperanza era un trampantojo. Del «Yes, we can» obamiano no salió en Estados Unidos el cierre de Guantánamo, ni la regulación de las armas de fuego, ni un sistema sanitario mínimamente decente, ni más impuestos para los ultrarricos, ni una política defensora del medioambiente. Del «Sí se puede» español, apenas una manera más humana de hacer política, y poco más. Y quizás sea bastante, dadas las circunstancias.

Podríamos tener la tentación de decir que lo que queda del 15-M es lo mismo que lo que queda de Podemos, es decir, casi nada, pero no sería justo. Aquel espíritu (el del 15-M, no el de Podemos) impregna a cada uno de los activistas que ponen el cuerpo para impedir un desahucio. Anima a cada una de las personas que salen a protestar contra el genocidio de Gaza. Está presente en todo el que, sintiendo rabia ante una injusticia, dirige su reprobación hacia arriba y no, en el colmo de la vileza, hacia un trabajador del campo sin papeles.

Durante la pasada Vuelta a España, mucha gente en muchas ciudades salió espontáneamente a la calle a parar una carrera manchada por la participación de un equipo sionista. Por aquel entonces, Patricia Simón daba en el clavo con su comentario: «Cualquier dirigente, comunicador, deportista o persona de bien debería sentirse profundamente orgulloso de vivir en una sociedad donde miles de personas, en lugar de limitarse a sobrevivir, se esfuerzan por recordarnos cómo ser mejores».

Después de todo, algo queda del 15-M, sí. Queda lo importante.

La entrada 15-M: <em> Que reste-t-il de nos amours ?</em> se publicó primero en lamarea.com.

  • No hay más artículos
❌