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Ayer — 5 Junio 2026LibreRed

Kidal cae en manos de una alianza rebelde-yihadista: el Sahel se desmorona tras la retirada francesa

5 Junio 2026 at 15:15

El 25 de abril, una ofensiva combinada de rebeldes del Frente de Liberación de Azawad (FLA) y yihadistas del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (Jnim) tomó la ciudad de Kidal, en el norte de Mali, expulsando al general El Hadj Ag Gamou, gobernador de la región desde 2023. La noticia, que no trascendió hasta el 5 de junio, supone un giro estratégico en el conflicto del Sahel.

Kidal, capital histórica de la región de Azawad, es un enclave clave para el control del norte de Mali. Su caída evidencia la fragilidad del gobierno de transición maliense tras la retirada de las fuerzas francesas (operación Barkhane) y la progresiva descomposición del acuerdo de paz de 2015.

La pugna entre dos líderes tuareg

Según la revista Jeune Afrique, que anticipó la operación, la toma de Kidal es también el desenlace de una rivalidad entre dos personalidades del mundo tuareg. Por un lado, Gamou, un general que encarna la alianza histórica con Bamako y fue nombrado gobernador en 2023 para mantener el control de la región. Por otro, Alghabass Ag Intalla, líder del FLA, que junto al Jnim busca restaurar la autonomía de Azawad.

La guerra de los tuareg por Kidal es un reflejo de las fracturas internas que la comunidad tuareg arrastra desde la rebelión de 2012 y que la retirada francesa ha reavivado.

La ofensiva combinada rebelde-yihadista aprovechó el vacío de poder dejado por las fuerzas internacionales y la debilidad del ejército maliense, concentrado en otras regiones del país. El Jnim, filial de Al Qaeda en el Sahel, ha demostrado en los últimos meses su capacidad para coordinar acciones con grupos independentistas tuareg, pese a sus diferencias ideológicas.

Implicaciones para el Sahel y España

La caída de Kidal en manos de una alianza rebelde-yihadista amenaza con desestabilizar aún más el Sahel, una región donde España mantiene intereses estratégicos en materia de seguridad y control migratorio. Mali, Níger y Burkina Faso, gobernados por juntas militares, han visto multiplicarse los ataques desde 2023, y el avance del Jnim podría incrementar la presión sobre las fronteras de países vecinos como Costa de Marfil o Senegal.

Francia, que mantiene una reducida presencia militar en la región, no ha confirmado nuevas intervenciones, mientras la Unión Europea sigue financiando programas de estabilización. La comunidad internacional, por el momento, no ha ofrecido una respuesta coordinada ante la toma de la capital regional por parte de insurgentes.

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