El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha trasladado al presidente de Líbano, Joseph Aoun, la exigencia de que la milicia chií Hezbolá tome medidas concretas para reducir la tensión en la frontera con Israel. Así consta en un comunicado del Departamento de Estado emitido este 30 de mayo de 2026.
Presión estadounidense sobre Beirut
Durante la conversación telefónica, Rubio dejó claro que Washington espera que Hezbolá actúe para rebajar la escalada militar en la línea de separación entre Líbano e Israel, una zona que ha sido escenario de enfrentamientos esporádicos en los últimos meses. La llamada se enmarca en los esfuerzos diplomáticos de la administración estadounidense por estabilizar la región y debilitar la influencia del grupo proiraní.
Estados Unidos espera que Hezbolá tome acciones de desescalada, según el comunicado oficial del Departamento de Estado.
La presión sobre Beirut es constante desde que estalló la guerra en Gaza en 2023, y Hezbolá —aliado de Irán y considerado una organización terrorista por Washington— ha mantenido una retórica beligerante contra Israel, aunque sin llegar a una confrontación abierta a gran escala. La administración del presidente estadounidense Donald Trump busca ahora que el Gobierno libanés, frágil y lastrado por una crisis económica crónica, ejerza su autoridad sobre la milicia.
Un delicado equilibrio para Líbano
El presidente Aoun, un militar retirado sin afiliación partidista clara, trata de equilibrar las presiones externas con la realidad interna: Hezbolá es una fuerza política y militar dominante en el país, con representación parlamentaria y un arsenal que supera al del propio Ejército libanés. La desescalada exigida por Rubio supone un desafío político mayúsculo para Beirut, que depende de la ayuda internacional para salir de su colapso financiero.
No se han precisado plazos ni condiciones concretas para la desescalada, pero fuentes diplomáticas consultadas apuntan a que Washington podría condicionar la ayuda a Líbano a avances verificables en la reducción de la presencia armada de Hezbolá en el sur del país, donde la resolución 1701 de la ONU prohíbe cualquier fuerza armada no estatal.