El Gobierno chino expresó este martes su deseo de fortalecer los intercambios y la cooperación con Panamá en diversos ámbitos, en un movimiento que refuerza su presencia en América Latina y compite directamente con la influencia estadounidense en la región.
«Fortalecer los intercambios y la cooperación entre China y Panamá en diversos campos sirve a los intereses de ambos países», declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, en una rueda de prensa en Pekín. La declaración se produce en un contexto de creciente rivalidad geopolítica por el control de rutas comerciales y activos estratégicos en el hemisferio occidental.
El Canal de Panamá como eje estratégico
Panamá, país sede del canal interoceánico que conecta los océanos Atlántico y Pacífico, representa un nodo logístico de primer orden para el comercio global. China, como segunda economía del mundo y principal socio comercial de numerosos países latinoamericanos, ha incrementado en los últimos años su inversión en infraestructuras portuarias y acuerdos bilaterales en la región, incluyendo la ampliación de puertos y la construcción de viviendas.
La iniciativa se enmarca en la estrategia de Pekín de consolidar alianzas en América Latina, donde Estados Unidos ha sido tradicionalmente el actor dominante. El Gobierno chino no precisó los sectores concretos de cooperación ni el alcance de los acuerdos, pero la declaración oficial sugiere una voluntad de profundizar vínculos económicos y diplomáticos.
Fortalecer los intercambios y la cooperación entre China y Panamá en diversos campos sirve a los intereses de ambos países.
La relación bilateral entre Pekín y Ciudad de Panamá ha experimentado un notable acercamiento desde 2017, cuando Panamá rompió relaciones diplomáticas con Taiwán para reconocer a la República Popular China. Desde entonces, China ha financiado proyectos de infraestructura en el país centroamericano, lo que ha contribuido a afianzar su presencia en la región.
El gesto de Pekín llega en un momento de tensión diplomática entre Washington y Pekín por el control de rutas marítimas y la influencia en la región. Panamá, por su parte, mantiene una política de equilibrio entre ambas potencias, buscando maximizar los beneficios de la cooperación internacional sin alinearse explícitamente con ningún bloque.