🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
AnteayerEl Libertario: Anarquismo y movimientos sociales autónomos

Venezuela: Ha fallecido el compañero Nelson Mendez por Covid-19




En la madrugada de este lluvioso 5 de mayo de 2021 en Caracas, ha fallecido a sus 68 años Nelson Mendez. Incansable propagandista ácrata, editor de las publicaciones Correo (A) y El Libertario, autor de varios libros y decenas de artículos de opinión e investigación. Nelson murió como consecuencia de complicaciones asociadas al Covid-19.


Nelson Méndez: (Caracas, 1952) era licenciado en Sociología y profesor titular de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Vinculado desde la juventud al activismo social y al anarquismo a partir de 1980, desde finales de los años 90 fue parte del equipo de redacción del periódico El Libertario. También fue uno de los animadores del Centro de Estudios Sociales Libertarios (CESL), que funcionó en Sarría durante varios años. Su más reciente libro es “Gastronomía y anarquismo. La utopía intensa de unir fogones, barricadas, placer y libertad” (2021). Anteriormente publicó “Un país en su artificio. Itinerario histórico de la ingeniería y la tecnología en Venezuela” (2011); y en coautoría con Alfredo Vallota: “Bitácora de la utopía. Anarquismo para el siglo XXI”. 


Nelson fue una referencia para varias generaciones de activistas anarquistas venezolanos. Su cubículo en la Escuela de Ingeniería de la UCV era un epicentro de publicaciones libertarias que llegaban de varias partes del mundo y reuniones de planificación de actividades de organización y propaganda. Fue un antiautoritario coherente, rechazando las inequidades de los gobiernos venezolanos previos y posteriores a 1998, así como los golpes de Estado de diferente signo ideológico ocurridos en los años 1992 y 2002. 


Sus compañeros y compañeras de El Libertario queremos, con estas líneas, rendirle un sentido homenaje. Su ejemplo sigue siendo una inspiración para nosotros y siempre llevaremos su alegría y bondad en nuestros corazones. Nuestras sentidas palabras de cariño y consuelo para su compañera Mina y su hijo Salvador.  


La farsa judicial de la dictadura contra Rodney Álvarez ya no puede ser más grotesca

José Rivas (Correo del Caroní)
 
El abogado defensor del ferrominero Rodney Álvarez, Luis Aguilera, no pudo entrar a la audiencia de juicio de este martes 13 de marzo, luego que le impidieran el acceso al Palacio de Justicia por órdenes del presidente del Circuito Judicial Penal del área metropolitana de Caracas.

Armando Guerra, uno de los activistas que ha denunciado el caso de Álvarez, denuncia que la medida busca que el ferrominero acepte un defensor público que lo inste a admitir los delitos por los que se le acusa.

El ferrominero Rodney Álvarez está preso desde hace casi 10 años, luego de ser acusado de asesinar con arma de fuego al obrero Renny Rojas, en el momento que trabajadores realizaban una asamblea en los portones de Ferrominera Orinoco.

Desde el incidente, trabajadores presentes ese día han señalado a Héctor Maicán, representante de la Federación Bolivariana de Trabajadores (FBT) y cercano, para aquél entonces, al exgobernador de Bolívar, Francisco Rangel Gómez, como el autor de los disparos. Sin embargo y aunque durante los más de 9 años de juicio no han podido comprobar la culpabilidad de Álvarez, el afectado sigue preso.

En este tiempo Álvarez ha sufrido retardos procesales, cambios de jueces en etapas finales de juicios y nulas garantías de un proceso verdaderamente justo. “Vemos reiterada la conducta del sistema de injusticia de maltratar a Rodney”, recriminó Guerra.

En noviembre de 2020 el juicio fue detenido luego de que cambiaran la jueza cuando estaban cercanos de declarar la decisión del caso y se reinició el 4 de febrero de 2021, desde cero y por novena vez el juicio.

Señaló que esta medida solo busca desgastar física y anímicamente al trabajador y es una forma de retaliación ante las denuncias planteadas sobre el caso del ferrominero en instancias internacionales.
Siguen desconociendo a la OIT

En 2019, la Comisión de Encuestas, el órgano de investigación más importante, de la Organización Internacional del Trabajo recomendó que el ferrominero fuera liberado, acción que todavía no ha sido cumplida por el gobierno.

Rubén González, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Ferrominera Orinoco y uno de los primeros trabajadores que culpó a Maicán por el asesinato, señaló que el régimen no quiere cumplir las recomendaciones de la OIT, donde se pide la liberación de Álvarez.

Asimismo insistió que el gobierno ha intervenido en cualquier decisión que pudiese tomar algún juez para la liberación de Álvarez y con esta medida “lo que quieren es poner un defensor público para que se culpe”.

En un audio difundido por redes sociales, el abogado Luis Aguilera señaló que, al no poder ingresar al Palacio de Justicia, desconocía si se había hecho la audiencia y para cuándo quedaría pautada la otra sesión. Resaltó que se busca coaccionar a Álvarez para que acepte una defensa pública y los cargos.

“Quiero denunciar que esta es una nueva táctica dilatoria del Gobierno nacional para continuar retardando el proceso judicial (…) pero también es un acto de retaliación contra mi persona por cuanto he venido denunciando sistemáticamente la violación de derechos humanos de Rodney ante la Comisión Interamericana”, sostuvo Aguilera.

En dicho audio insistió que continuará asistiendo al Palacio de Justicia, pidiendo que se le deje entrar al tribunal y que escribirá una carta para entregarla en la OIT.

[Tomado de https://www.correodelcaroni.com/laboral-economia/nuevas-trabas-judiciales-vulneran-derecho-a-la-defensa-del-ferrominero-rodney-alvarez/.]

 

 

¿El anarquismo entra en conflicto con la "Naturaleza Humana"?

Nathan Goodman
 
“Sé lo suficiente sobre la naturaleza humana para saber que él [anarquismo] es un concepto ingenuamente defectuoso.”

“La anarquía es una hermosa idea, pero entra en conflicto con la naturaleza humana”.

Los anarquistas estámos acostumbrados a escuchar objeciones como estas sin cesar. Parece que mucha gente está segura de que la sociedad sin Estado construida en torno a principios libertarios de izquierda es incompatible con la naturaleza humana. ¿Pero es esto cierto?

Me parece que si la naturaleza humana existe, la discerniríamos a través de la investigación en psicología, antropología, historia y economía. Entonces, ¿qué nos dice la investigación en esos campos sobre los Estados y las sociedades sin Estado?

Las investigaciones en antropología e historia confirman la existencia de sociedades estables sin nada que podamos llamar “Estados”. James C. Scott documenta algunos de estos en el sudeste asiático en su libro _El Arte de no ser Gobernado_. También hay evidencia de una sociedad efectivamente apátrida que ha existido con una ley policéntrica funcional durante un período prolongado en Islandia.

¿Qué tal la investigación desde la psicología? Bueno, experimentos en psicología social como los de Milgram y Zimbardo muestran que la jerarquía y la autoridad (que son esencialmente intrínsecas a los estados) crean fuertes incentivos para el abuso. El psicólogo Sharon Presley, resume algunas de las investigaciones sobre la obediencia y la autoridad en https://web.archive.org/web/20161106120508/http:/www.rit.org/authority/futureobedience.php.

¿Qué pasa con la investigación en economía? Bueno, Elinor Ostrom utilizó modelos de teoría de juegos y una extensa investigación empírica para demostrar que las instituciones sociales participativas de base y descentralizadas pueden administrar y gobernar de manera efectiva los recursos de uso común sin regulación estatal. Si bien la propia Ostrom no era anarquista, su investigación demuestra las vibrantes posibilidades del autogobierno e ilumina cómo la organización descentralizada y voluntaria puede construir una acción colectiva sin los problemas de información que afectan a los Estados. La investigación económica que refuerza el caso del anarquismo no se limita al trabajo de Ostrom. Por ejemplo, en el asunto de los Estados, la teoría de la elección pública parte de premisas bastante razonables sobre la naturaleza humana utilizadas por la economía dominante y muestra que los Estados a menudo vienen con incentivos innatamente perversos que los llevarán a comportarse de manera destructiva e irresponsable.

Entonces si miramos la “naturaleza humana” a través de la lente de las ciencias sociales, no es nada obvio a partir de la evidencia que la “naturaleza humana” sea un punto fuerte contra el anarquismo. De hecho, puede proporcionar un argumento sólido a su favor.

[Tomado de https://c4ss.org/content/53979.]


En Venezuela profesores universitarios pasan hambre (y no son los únicos)

Efecto Cocuyo
 
Dedicaron su vida a la docencia y la investigación, a la producción de conocimiento, pero hoy cientos de profesores universitarios en Venezuela enfrentan dificultades para satisfacer sus necesidades básicas, incluyendo la alimentación.

“Me llegan tres casos de profesores que están pidiendo apoyo para comprar comida. Uno, jubilado ‘vive’ de su salario, la otra toda la familia cayó con COVID-19 y su esposo está hospitalizado, la tercera jubilada que medio la ayuda una ahijada. Si alguno puede colaborar, escríbame”, compartió en Twitter el 14 de abril la licenciada Nashla Báez.

Historias similares se conocen cada vez con más frecuencia en el gremio, aseguró el gerente de Protección Social del Instituto de Previsión del Profesor de la Universidad Central de Venezuela (IPP-UCV), Manuel García. “Es sumamente doloroso y cruel”, dijo a Efecto Cocuyo sobre las condiciones en las que viven muchos docentes universitarios. Estimó que, de unos 6.900 profesores de la UCV, “el 10 % se encuentra en una situación precaria” y añadió: “nos estamos encontrando casos de profesores con desnutrición severa”.

Refirió que, durante los años 60, 70, 80 y 90, no era común que los profesores tuviesen otra fuente de ingreso fuera de la academia, porque podían tener calidad de vida con sus salarios. Principalmente enfocaban su tiempo en cumplir con los requisitos necesarios para escalar dentro de la academia, incluyendo la realización de múltiples investigaciones en sus campos y los estudios de maestrías y doctorados. Las jubilaciones, por aquella época, también permitían tener una vejez digna.

En la actualidad, el salario mensual de un profesor titular a dedicación exclusiva en la administración pública (el máximo escalafón) es de unos 5 dólares, monto equivalente al costo de un kilo de carne en Caracas.

Dificultad de nuevo empleo

García explicó que, alrededor del 55 % de los docentes universitarios de la UCV tienen entre 65 y 90 años de edad; es decir, son personas de la tercera edad a las que se les dificulta más conseguir otro empleo para subsistir.

Durante la pandemia del COVID-19, dijo el gerente, ha sido más complejo hacer seguimiento a las dificultades que enfrentan en el gremio, “tenemos muchísimo tiempo que no vemos a los compañeros, aun así, te vas enterando…un profesor cuenta que conoce a otro que tiene más de dos días sin comer… que no tiene para comprar sus medicamentos, que no tiene para pagar un pasaje”.

A muchos, aun cuando pasan necesidad, les cuesta pedir ayuda. “Cuando llegaron a tener un nivel socioeconómico alto, a muchos les cuesta trabajo reconocer que se han empobrecido”, agregó García. Muchos han quedado solos en el país producto del fenómeno migratorio, pero no todos reciben remesas. Aun así, señaló, el gremio se ha fortalecido y se han creado redes de ayudas.

El gerente de Protección Social del IPP-UCV está convencido de que la precarización de los salarios de los docentes es parte de un plan orquestado por la administración de Nicolás Maduro para acabar con la academia: “le llamamos el holocausto universitario… porque tú sabes que con un salario de 5 dólares no sobrevive ningún venezolano”.

Sin seguridad social

El profesor Samuel Pérez, integrante de la junta directiva de la Asociación de Profesores de la UCV (Apucv), coincidió en señalar que el gremio se encuentra desasistido: “ve golpeados sus ingresos salariales y desaparecida su seguridad social y no tiene alternativa en el sistema de salud público”. Calculó que hay día en los que pueden recibir unas 20 llamadas diarias de colegas que piden apoyo, incluyendo aquellos a los que no los aceptaron en servicios de salud porque la cobertura del seguro médico no es suficiente. La póliza actual es de unos 350 dólares, según indicó el IPP. Pérez recordó que, además, este viernes 16 de abril se cumplen tres quincenas desde que el Ejecutivo nacional decidió ejecutar el pago de los trabajadores universitarios del país a través del sistema patria, lo que se traduce en que “la universidad perdió la gobernabilidad en la gestión de sus recursos”.

El seguimiento que ha realizado la Apucv del proceso reveló que se han presentado varias irregularidades en cuanto a los pagos, “estamos documentando muchos casos de gente que no está recibiendo lo que deberían recibir, primas que no se están pagando, se están violando las actas convenio”. Por otro lado, el profesor señaló que se cumple un año desde que las autoridades universitarias de la UCV han dejado de enviar al IPP los recursos que les corresponden como contribución el patrono al sistema de seguridad social de los trabajadores.

Proyecto piloto

Ante estas carencias, desde el IPP-UCV y junto a un grupo de profesores, ha surgido la idea de replicar algunos elementos de las iniciativas conocidas como “bancos de alimentos”, para que la institución pueda triangular ayudas a los agremiados que más la necesiten. Para ello, explicaron García y Pérez, se prevé que en las próximas semanas el Instituto realice una encuesta en línea que permita caracterizar y mapear las condiciones en las que se encuentran los docentes universitarios de la UCV. En paralelo han comenzado gestiones con algunas empresas privadas que se mostraron dispuestas a colaborar con la iniciativa de crear y sostener una red de distribución de ayuda solidaria.

[Tomado de https://efectococuyo.com/la-humanidad/es-doloroso-y-cruel-profesores-universitarios-piden-apoyo-para-alimentarse/.]


Apuntes sobre la historia del concepto de autonomía en el siglo XX

Claudio Albertani
 
A principios del siglo XX, el movimiento anarcosindicalista enriqueció el principio de autonomía inventando la noción de acción directa para subrayar el derecho de los sindicatos revolucionarios a la inde-endencia contra toda injerencia externa. Según uno de sus principales teóricos, Pierre Besnard, la acción directa indica “la acción individual o colectiva ejercida contra el adversario social por los individuos, los grupos, las sociedades” (Enciclopedia Anarquista, tomo I: 30). Besnard precisa que la acción directa se opone a la insurrección armada de los partidos políticos en la medida en que éstos, sin excepción, buscan tomar el poder político y conservarlo, lo cual converge con algunos de los planteamientos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y, más recientemente, de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). La acción directa puede ser legal o ilegal, defensiva, preventiva u ofensiva; no excluye el uso de la violencia, pero no necesariamente es violenta. Incluye el boicot, el sabotaje, la desobediencia civil, la resistencia pasiva y activa. A lo largo del siglo XX ha sido la bandera de los principales movimientos revolucionarios: los Consejos de obreros  y campesinos en Rusia (1905 y 1917-21), la Comuna de Morelos (1911-15), la revolución alemana (1918-19), el movimiento de ocupación de las fábricas en Italia (1920), las colectividades de Cataluña y Aragón (1936-37), la revuelta de Budapest (1956), la rebelión mundial de 1968 y los movimientos insurreccionales en algunos países asiáticos (Katsiaficas, 2009).

Hoy, la acción directa sigue siendo el recurso que tienen los individuos y las comunidades de actuar sin mediaciones ni representaciones.  Aun cuando es, en primer lugar, la manera de oponer la fuerza colectiva a la fuerza del poder, se despliega también en el terreno individual. Consiste en la lucha constante que todos libramos por lograr una vida activa, contra toda sumisión y servidumbre voluntaria. Se desenvuelve en los terrenos más variados: el amor, la poesía, la comunicación, el arte, la meditación…

En ocasiones, desemboca en explosiones sociales y movimientos democratizadores. La sublevación de Gwangju, Corea del sur (1980) –primer anuncio de un amplio movimiento social que acabaría con la dictadura militar en ese país– trazó los lineamientos de una autonomía colectiva que volvieron a aparecer en Oaxaca (Albertani, 2009a: 63-8;  Albertani, 2010). En ambos casos, a la violencia gubernamental, el pueblo contestó con la dignidad, la solidaridad y la fiesta. En el camino, suspendió los poderes del Estado y reinventó la democracia directa descubriendo lo que el sociólogo coreano Choi Jungwoon llama comunidad absoluta y George Katsiaficas, efecto eros, es decir una suerte de experiencia mística de comunión total que la colectividad descubre al tomar el camino de la rebelión. En la comunidad absoluta, el yo individual se funde con el yo colectivo, la separación entre “tu” y “yo” se anula, el amor fluye, el sentido de propiedad desaparece (Jungwoon, 1999: 81-93; Katsiaficas, 1989).

Las corrientes anti-partido del marxismo, es decir los llamados “consejistas” –Anton Pannekoek, Hermann Goerter, Otto Rühle, Karl Korsch, Paul Mattick y Maximillen Rubel, entre otros– elaboraron una reflexión sobre la autonomía que converge con el anarquismo.

Consejo obrero –nos dice Pannekoek- no significa una forma determinada de organización cuidadosamente pre-trazada, que habría que describir con absoluto detalle; significa, por el contrario, un principio: el principio del poder de los trabajadores para disponer ellos mismos de las industrias  y de la producción. Su efectivación no es un asunto de discusión teórica  acerca de la mejor realización práctica, sino que es el asunto de la lucha práctica contra el aparato de poder del capitalismo (Pannekoek, 1952).

En los años cincuenta y hasta bien entrados los setenta, cuando gran parte de la izquierda oficial todavía se encontraba dominada por el comunismo soviético, en Europa y en Estados Unidos, una nueva generación de marxistas disidentes empezó una reflexión que se revelaría fecunda. Cornelius Castoriadis y sus camaradas del grupo Socialismo o Barbarie rompieron con las diferentes ortodoxias bolcheviques y se solidarizaron con las revueltas de los trabajadores en los países llamados comunistas (Castoriadis, 1953-54). Al mismo tiempo, llegaron a la conclusión de que la lucha del viejo movimiento obrero contra el capital se había agotado y que nadie podría revivirla. No se trataba únicamente de la bancarrota de la izquierda histórica, sino de un cambio de época. El proceso de valorización tendía ahora a rebasar la esfera de la producción material y el comando capitalista sobre el trabajo se extendía a la totalidad de las relaciones sociales. Despojada de toda autenticidad, la  vida se transformaba en representación o, mejor dicho, en una inmensa acumulación de espectáculos. El antagonismo obreros-capital descrito magistralmente por Marx en su crítica de la economía política no había desaparecido, sino que se había salido de las fábricas hallándose en todas partes, aunque de manera mistificada. Si el capital se había adueñado –o tendía a adueñarse– del ciclo de la vida, se necesitaba un nuevo comienzo; avanzar hacia la emancipación humana implicaba ahora el rechazo al trabajo y la lucha por la independencia del tiempo social frente a la temporalidad del capitalismo. La descolonización de la vida cotidiana asumía un papel estratégico y también la lucha de las mujeres, de los negros, de los marginales, de los indígenas, de los ecologistas…

Es para pensar estos conflictos que Castoriadis y sus compañeros volvieron a descubrir el principio de autonomía como medio de la acción histórica del proletariado y contenido concreto del socialismo. Con diferentes matices, reflexiones así se encuentran en la obra de Guy Debord y Raoul Vaneigem en Francia, es decir la Internacional Situacionista; Danilo Montaldi, Romano Alquati y Raniero Panzieri en Italia, o sea los Quaderni Rossi  y el obrerismo de los orígenes; Raya Dunayevskaya y C. R. L. James en Estados Unidos, es decir la tendencia Forrest-Johnson de la IV Internacional. No tenemos aquí la oportunidad de acercarnos a las distintas facetas de sus obras. Baste señalar que se gestó en el umbral de un periodo extraordinario de luchas sociales –esa asombrosa ola expansiva que culminó en el prodigioso año de 1968– de la cual todos ellos fueron profetas y también activistas.

A finales de los años setenta, después de un corto periodo de autonomía social en el que la solidaridad prevaleció sobre la competición  y la calidad de la vida sobre el poder del dinero, hubo un repliegue de los movimientos sociales a nivel mundial. La autonomía de la sociedad respecto al Estado se trocó en libertad de la empresa frente a las regulaciones estatales; las luchas de los trabajadores contra la explotación en el desempleo y el rechazo al trabajo en la marginalización de los trabajadores mismos por parte del capital.

Era un nuevo cambio de época. La informatización, la flexibilización, la deslocalización y el desempleo acabaron con 150 años de conquistas sociales bajo el membrete del “neoliberalismo”, una ideología que no era nueva ni mucho menos liberal. Formas productivas inéditas se difundieron primero en la microelectrónica y sucesivamente en la producción material fragmentando la fuerza de trabajo, misma que ahora se encontraba aparentemente “autónoma”, pero realmente subsumida en el capital (Berardi, 2003: 73). A diferencia de los trabajadores asaariados clásicos, a quienes el Estado-providencia garantizaba cierta cobertura asistencial, pensión y vacaciones pagadas, esos trabajadores “autónomos” debían ahora hacerse cargo de sí mismos, interiorizar los valores capitalistas y pregonarlos como propios.

La simultánea deslocalización de la producción industrial hacia los países periféricos produjo enormes ganancias por un lado y un terrible empobrecimiento por el otro. Se buscó “homogenizar” a pueblos enteros que hasta entonces se habían mantenido relativamente al margen de los flujos económicos. La esclavitud reapareció como modo esencial de extracción de plusvalía, junto al narcotráfico y a múltiples formas de economía criminal no solamente en el “tercer mundo”, sino en el corazón mismo de los países metropolitanos. Ciudades como Nápoles en Italia o Ciudad Juárez en México, en donde reina el crimen organizado, lejos de ser arcaísmos irracionales apuntan a formas “avanzadas” de dominación capitalista: la compenetración entre Estado, iniciativa privada y economía mafiosa. En ambos casos, pandillas organizadas e incrustadas en las estructuras de poder dictan quién ocupa un cargo y quién no.

Aún así, el principio de autonomía quedó como referente para los sectores inconformes del proletariado juvenil europeo, los pueblos indígenas de América Latina y franjas de trabajadores insumisos. En Italia, los llamados “centros sociales” promovieron nuevas formas de agregación y prácticas de contracultura. Significativamente, sus corrientes radicales se llamaban a sí mismas “indios metropolitanos”. En las principales ciudades del mundo, barrios completos fueron ocupados por jóvenes sin vivienda que crearon espacios de autonomía social.

Vino la caída del llamado socialismo real y contrario a lo que esperaban los poderosos, la insubordinación de las clases peligrosas no terminó. Y es que, mientras producía miseria, destrucción y guerra en cantidad excepcional, la globalización creaba también una nueva contemporaneidad, así como desconocidas posibilidades de comunicación e interacción.

En 1992, las contra-celebraciones del Quinto Centenario de la conquista de América abrieron paso a una nueva estación de resistencia indígena que empezó a entenderse de manera inédita tanto en Europa como Estados Unidos. Con la revuelta zapatista de 1994, arrancó un nuevo ciclo internacional de rebeldía que buscó incorporar la enorme sabiduría de las poblaciones indígenas a las demandas de los movimientos sociales urbanos. Ya no se trataba de solidarizarse con los “pobres”, sino de buscar convergencias, anidades y complicidades. Por su parte, los insurrectos de Chiapas recogían la añeja reivindicación indígena de autonomía insertándola en nuevo discurso que presentaba ciertas analogías con las experiencias maduradas en Europa y en Estados Unidos (por ejemplo, la necesidad de refundar la política). Sus puntos medulares se centraban en la crítica al poder y a los partidos políticos, en el abandono de la idea vanguardia, en la apasionada reivindicación de los  vínculos comunitarios y en la necesidad de establecer una nueva relación con la naturaleza.

Esa, que Pablo González Casanova llamó “teoría de la selva”, encontró oídos atentos en los movimientos sociales europeos. ¿Por qué? Porque la demanda de autonomía de los pueblos indios se enlazaba con la idea de democracia radical y autogestiva que soñaban los “indios metropolitanos” del mundo entero. Suponía como en la tradición anarquista una federación de poderes locales y un sistema de delegados revocables que interactúan de abajo hacia arriba.
 
Según Benjamín Maldonado,
[…] hoy la lucha india en México es por autonomía y la autonomía no puede ser entendida sin autogestión, por lo que el anarquismo –en tanto corriente de pensamiento y como experiencias históricas– tiene mucho que aportar en el alumbramiento de la nueva sociedad mexicana; la más consistente corriente anarquista en México, el magonismo, puede ser una forma de identidad capaz de recoger experiencias en función de nuevos planes. La definición magonista de anarquía como “orden basado
en el apoyo mutuo” sintetiza el aporte de Kropotkin con la característica histórica de organización de los pueblos indios y abre una perspectiva de discusión sobre estas sociedades, que no son un paraíso, pero se han esforzado y organizado para tratar de serlo (Maldonado, 2007).

A cien años de la revolución mexicana, cuando se agotan el triunfalismo capitalista y el auge neoliberal, podemos retomar el viejo sueño magonista de conjugar la resistencia de los pueblos indígenas con las luchas de los trabajadores urbanos y ambas al movimiento obrero norteamericano. Sólo que ahora la apuesta involucra a la humanidad entera.

[Párrafos finales del ensayo "“Flores Salvajes”. Reflexiones sobre el principio de autonomía" incluido en el volumen colectivo Pensar las Autonomías,2011, que en versión completa es accesible en https://www.academia.edu/36923319/Pensar_las_autonom%C3%ADas?email_work_card=view-paper.]

 

 

U$A: ¿Por qué para el gobierno de Biden son igual de terroristas las milicias de derecha y l@s anarquistas

Kristian Williams

Inmediatamente después de asumir el cargo, el presidente Biden “encargó al director de inteligencia nacional, en coordinación con el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional, que compilara una evaluación integral de amenazas sobre el extremismo doméstico violento”, según The Washington Post. Esta solicitud fue motivada por el ataque de la derecha al Capitolio el 6 de enero.

El informe resultante, “El extremismo violento en el país" plantea una mayor amenaza en 2021, se presentó el 1 de marzo y su resumen ejecutivo se hizo público unos días después. Si bien su lista de hallazgos incluye algunas observaciones obvias, por ejemplo, que los extremistas están "motivados por una variedad de ideologías" y usan Internet "para reclutar, planificar y obtener apoyo para acciones en persona", la página final del resumen ejecutivo , que enumera las “Categorías de extremistas violentos en el país”, revela una tipología preocupante. Identifica cinco clasificaciones: "Extremistas violentos por motivos raciales o étnicos", "Extremistas violentos por los derechos de los animales / medio ambiente", "Extremistas violentos relacionados con el aborto", "Extremistas violentos antigubernamentales / antiautoritarios" y "Todas las demás amenazas de terrorismo doméstico" (“Incluyendo una combinación de quejas y creencias personales con posibles prejuicios relacionados con la religión, el género o la orientación sexual”).

Lo más sorprendente de este sistema de clasificación, que parece haber sido desarrollado por el FBI durante los años de Trump, es su negativa perversa a dividir entre izquierda y derecha, en lugar de agrupar a los lados opuestos en otras categorías. Las milicias de derecha, los ciudadanos soberanos y los anarquistas, por ejemplo, están incluidos en la lista de "Extremistas violentos antigubernamentales / antiautoritarios". La violencia racista y antirracista se comprime en "extremistas violentos por motivos raciales o étnicos".

"Extremistas violentos relacionados con el aborto" incluye tanto a aquellos que "apoyan las creencias pro-vida y pro-elección", a pesar del hecho de que el FBI no puede señalar ninguna violencia pro-aborto que haya escalado por encima del nivel de amenazas en línea, mientras que Los fanáticos anti aborto han asesinado a 11 personas y han intentado matar a 26 más desde 1993.

El sistema de clasificación oculta una profunda asimetría en la distribución de la violencia tal como se emplea en todo el espectro político, lo que implica una equivalencia entre izquierda y derecha. Esa presunción se contradice con la evidencia.

Los de la derecha recurren a la violencia con mucha más frecuencia y con efectos más mortíferos. Según un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, “Entre 1994 y 2020, hubo 893 atentados y complots terroristas en Estados Unidos. En general, los terroristas de derecha perpetraron la mayoría (57 por ciento) de todos los ataques y complots durante este período, en comparación con el 25 por ciento cometidos por terroristas de izquierda, el 15 por ciento por terroristas religiosos, el 3 por ciento por etnonacionalistas y el 0,7 por ciento por terroristas. con otros motivos". Cabe señalar que incluso esta evaluación sobrestima la participación de la izquierda en la violencia terrorista, ya que incluye la destrucción de bienes intencionalmente no dañina del Frente de Liberación de la Tierra; y subestima la violencia de la derecha, ya que separa a los "extremistas con otras motivaciones (como los partidarios del movimiento Boogaloo) y los salafistas yihadistas", que cada uno cometió un 7 por ciento.

En un informe separado, el CSIS calcula que "los supremacistas blancos y otros extremistas afines llevaron a cabo el 67 por ciento de las conspiraciones y ataques terroristas en los Estados Unidos en 2020", en comparación con "el 20 por ciento de los incidentes terroristas" que involucran a "anarquistas, antifascistas , y otros grupos izquierdistas de ideas afines.

La combinación de antagonistas no solo sugiere erróneamente niveles comparables de violencia, sino que implica una culpabilidad compartida, desplazando la responsabilidad de la violencia de derecha hacia la izquierda. También refuerza los prejuicios policiales existentes, legitimando así la actitud hasta ahora laxa de la policía sobre la violencia racista y su hipervigilancia con respecto a toda variedad de activismo de izquierda. Desafortunadamente, este sesgo no desaparece cuando la policía comienza a tomar medidas enérgicas contra los militantes de derecha.

eTnemos que esperar que las autoridades aprovechen la oportunidad actual para intensificar su ataque tanto en la izquierda como en la derecha. La historia ha demostrado que cuando la represión se intensifica, incluso cuando es precipitada por un ataque de la derecha, tiende a caer desproporcionadamente sobre la izquierda y sobre las personas de color independientemente de su política. Lo más obvio es que el gobierno de los Estados Unidos respondió al ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, otro caso de violencia de derecha, aunque se originó en el extranjero, no solo con una serie de guerras interminables, sino también con una ofensiva contra la inmigración y una campaña racista contra los musulmanes. Estados Unidos también utilizó el 11 de septiembre para justificar la expansión de las Fuerzas de Tarea Conjuntas contra el Terrorismo del FBI, construyendo así la infraestructura para la represión de varios años contra los activistas ambientales y la creación del Departamento de Seguridad Nacional, que casi dos décadas después sería movilizados para atacar brutalmente a manifestantes por la justicia racial. Asimismo, la principal respuesta legislativa al atentado con bomba de la ciudad de Oklahoma en 1994, cuando los supremacistas blancos mataron a 168 personas, fue la Ley contra el terrorismo y la pena de muerte efectiva. Esa ley amplió la pena capital, limitó las apelaciones, redujo el acceso de los presos a los tribunales y sentó las bases para socavar el habeas corpus, todas medidas que dañaron desproporcionadamente a las personas de color.

Este es un patrón de larga data: pocos meses después de su aprobación, la Ley de Derechos Civiles de 1968 se utilizó para enjuiciar a los organizadores pacifistas, incluidos Tom Hayden, Abbie Hoffman, el pacifista Dave Dellinger y el presidente del Partido Pantera Negra, Bobby Seale. Incluso las leyes contra los linchamientos, promulgadas después de décadas de agitación por parte de la comunidad negra, ahora se utilizan a veces para enjuiciar a las personas atrapadas tratando de ayudar a otros a escapar de la custodia policial.

Este doble efecto tiene mucho sentido, dada la tendencia liberal a enmarcar la violencia de derecha como un problema con el "extremismo". Implícito en un enfoque anti-extremista está la identificación de los extremos: la militancia de la izquierda y la de la derecha no solo se tratan como equivalentes, sino esencialmente como lo mismo. Hemos visto que eso está mal empíricamente, pero también moralmente: porque la evaluación de la violencia no puede separarse de la intención detrás de ella. (Incluso la ley lo reconoce, con importantes excepciones a la prohibición general de la violencia, por razones de necesidad y legítima defensa). El proyecto de izquierda, en principio, es la búsqueda de la igualdad humana; el proyecto de la derecha es la defensa de la desigualdad. Eso no significa que la violencia de izquierda siempre sea tácticamente sólida, estratégicamente sabia o moralmente justificada, pero sí significa que incluso en el peor de los casos debe ser juzgada de manera diferente a la violencia de derecha. No puede haber equivalencia entre la violencia de una revuelta de esclavos y la violencia de un amo de esclavos, entre la violencia de los antifascistas y la de la División Atomwaffen. Incluso si aceptamos la línea pacifista de que la violencia siempre representa un mal medio, en el caso de la violencia de derecha, además persigue malos fines. Al oscurecer las diferencias en la escala y el propósito de la violencia, la retórica anti-extremista utiliza la violencia de la derecha para justificar la represión contra la izquierda.

Eso no es un accidente; es inherente al marco de “lucha contra el extremismo”. Como dijo Jane Kinninmont, "los estados suelen definir el extremismo en relación con su propio sistema político existente". En las democracias liberales, "el extremismo se define de hecho como una ideología opuesta a los valores democráticos liberales". más simplemente: "Los extremistas son personas que no agradan a la gente del centro". El anti-extremismo es simplemente centrismo en traje de batalla.

Durante el último medio siglo, el liberalismo, políticamente, si no siempre filosóficamente, ha demostrado un sesgo hacia el centrismo; El centrismo, a su vez, desarrolla sus propios prejuicios antiliberales, recurriendo a medidas autoritarias y buscando sofocar la disidencia. El objetivo del anti-extremismo es reducir el alcance del discurso político, excluir las ideas radicales antes de su consideración.

La lección para la izquierda, y el desafío, es que no podemos confiar en que el Estado neutralice a la derecha y que debemos resistir la expansión del aparato represivo del Estado, incluso en los momentos en que está apuntando a nuestros enemigos. Al mismo tiempo, no debemos aliarnos con la derecha insurgente, aunque en ocasiones nos encontremos enfrentando ataques similares a manos de los mismos agentes del gobierno. No se trata de elegir males menores o equilibrar necesidades en competencia. En cambio, debemos reconocer que estamos librando una guerra en dos frentes.

[Post publicado originalment en inglés en https://anarchistnews.org/content/intelligence-report-%E2%80%9Cextremism%E2%80%9D-equates-anarchists-right-wing-militias. Traducido por la Redacción de El Libertario.]


Cuba: la economía cambia, el Estado autoritario sigue...

Octavio Alberola
 
Aunque la historia oficial fija el inicio de la Revolución Cubana con la entrada triunfal de los Barbudos en La Habana el 1 de enero de 1959, no es hasta el 16 de abril de 1961 que Fidel Castro declara el carácter socialista de esa Revolución. Pero la realidad de la vida cotidiana de los trabajadores cubanos ha desmentido desde entonces el pretendido objetivo emancipador de esa revolución. No solo por ser el socialismo castrista una simple expresión caribeña del socialismo soviético -en realidad capitalismo de Estado- sino también por ser una excusa dialéctica de Fidel Castro y la burocracia castrista para apoderarse y mantenerse en el Poder.

Más allá de los discursos y proclamas, la realidad es que esa Revolución no ha intentado cumplir en ningún momento la promesa de erradicar la explotación capitalista ni suprimir las diferencias de clase. Por eso en Cuba los turistas y los cubanos con dólares han podido disfrutar de todo, mientras la mayoría ha vivido en la escasez y algunos hasta en la miseria desde los primeros tiempos de la Revolución hasta ahora, como lo han podido comprobar todos los que han viajado a Cuba (1) a lo largo de estos 62 años de Revolución.

Una realidad agravada durante el "Periodo Especial" -provocado por el derrumbe de la Unión Soviética- en el que los cubanos no podían entrar, y aún menos comprar, en las Diplotiendas. Esa práctica de apartheid, que llegó a abarcar mercados, hoteles, hospitales y centros de recreación, además del apartheid político. Una práctica autoritaria constante de la Revolución que ha impedido todos los cambios propiciados -desde el interior como del exterior de ella- para democratizarla y hacer posible un socialismo verdaderamente emancipador. De ahí que los únicos cambios producidos hayan sido solo los necesarios para que todo siga siendo lo mismo y sin alterar la tradicional relación entre la élite y la sociedad.

Límites y dirección de los cambios

No es pues de sorprender que los cambios -que comienzan a producirse en la década de los noventa por la caída del campo socialista y más desde que Fidel deja en 2006 la dirección del Estado a su hermano Raúl- se hayan concentrado en la esfera económica para abrir mayores espacios al mercado en la asignación de recursos. Pero solo para eliminar las excesivas prohibiciones que saturan la vida cotidiana y la administración en la Cuba "socialista", obligando a la mayor parte de la población a refugiarse en un sinnúmero de practicas sociales de supervivencia y simulación. Sobre todo durante los años del Periodo Especial; aunque el triunfo de Chávez en Venezuela incita a las autoridades cubanas a volver a privilegiar el modelo centralizado y estatizado.

Una vuelta al centralismo y a la letanía del socialismo estatista que entra de nuevo en crisis en julio de 2006 con la virtual desaparición de escena de Fidel -por graves problemas de salud- y su reemplazo provisional por su hermano Raúl, consciente de la critica situación económica y de apatía social reinantes en Cuba pese a los alegres subsidios venezolanos. Una situación, difícil de mantener, que le obliga a apelar al cambio y convocar en 2007 un "debate popular" de para fijar los Lineamientos de la Política Económica y Social de Cuba. Un debate intrascendente, pero necesario, para justificar el alcance y ritmo de los nuevos cambios que Raúl anuncia en su discurso de investidura: "En diciembre hablé del exceso de prohibiciones y regulaciones, y en las próximas semanas comenzaremos a eliminar las más sencillas".

Efectivamente, en marzo se eliminan las prohibiciones más "sencillas" y absurdas para que los cubanos puedan alojarse en cualquier hotel de su país, alquilar un vehículo o una moto de turismo y pasar sus vacaciones en un establecimiento turístico de la isla, incluido Varadero (en función de sus recursos), así como vender una propiedad sin autorización previa. Pero no es hasta 2011 que las autoridades deciden dar un nuevo impulso a la actividad por cuenta propia aprobando 181 actividades, y dos años después 201 oficios más, además de autorizar a los cubanos a salir legalmente del país por dos años sin perder el derecho de residencia. Un reformismo gradual que alcanza un nuevo hito con las nuevas medidas migratorias, de 2016 y 2018, facilitando las visitas temporales de los cubanos que salieron ilegalmente del país antes de 2013.

Hitos reformistas y aperturistas a los que hay que agregar el nuevo plan de medidas económicas anunciado por el actual Presidente de la República, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, avalado por Raúl en tanto que presidente del PCC desde que le cedió la Presidencia del Estado el 10 de octubre de 2019.

Un Plan que, además de la "unificación monetaria y cambiaria", y de eliminar la lista de actividades permitidas en el sector privado, dejándolas vedadas a solo 124 ocupaciones, se aplicará "sobre la base de garantizar a todos los cubanos mayor igualdad de oportunidades, derechos y justicia social, la cual no será posible mediante el igualitarismo, sino promoviendo el interés y la motivación por el trabajo".

La deriva de la Revolución hacia el capitalismo privado

Ante un tal balance, de los límites y la dirección en que han ido los cambios en Cuba, ¿cómo no concluir que la Revolución socialista cubana es cada vez menos socialista (capitalismo de Estado) y de más en más capitalismo privado?

Una deriva decidida por esa dirigencia frente a las propuestas y tentativas -del interior como del exterior del movimiento revolucionario- para democratizar y orientar el proclamado socialismo de esa Revolución hacia objetivos realmente emancipadores. Propuestas y tentativas rechazadas y reprimidas con igual o mayor celo que el puesto en rechazar y reprimir las de la derecha exiliada en Miami para volver a instalar en Cuba la democracia burguesa.

Una deriva que el nuevo Plan de Diaz-Canel pretende justificar con la invocación de la "eficiencia económica" y la "eliminación de subsidios excesivos y gratuidades indebidas" para poder justificar cínicamente la "transformación de los ingresos" y celebrar en "familia" el nuevo año y el 62 aniversario de la Revolución en función de las potencialidades de cada bolsillo: unos en palacetes y otros en chozas, como en cualquier país capitalista.

Las perspectivas

A pesar de los frecuentes retrocesos en la historia y de que nada permite asegurar si ella tiene un sentido, el devenir de ella parece ir hacia horizontes cada vez más democráticos y emancipadores; pero, en Cuba, nada indica que las perspectivas inmediatas sean ésas.

Sea por el efecto de los cambios producidos durante los 62 años de la Revolución o por la represión (en algunos casos extrema) de la disidencia y el éxodo masivo provocado por la imperiosa necesidad para la mayor parte del pueblo cubano de buscar cómo sobrevivir en un país en donde todo depende del Estado, en Cuba no se ha podido articular una oposición capaz de ser una alternativa real al régimen. Y aún más en estos momentos con un espectro político tan fragmentado y polarizado.

Por ello, aunque en un tal contexto se produzcan explosiones sociales y haya mucha frustración y descontento, el cada uno a lo suyo impide a las oposiciones que se manifiestan ser perspectivas realmente emancipadoras para la sociedad cubana. Tal es el caso del Movimiento de San Isidro y las movilizaciones para exigir diálogo a las autoridades, como también el de la última protagonizada por 300 cubanos -de diferentes estratos profesionales e ideológicos residentes en Cuba o en el extranjero- enviando una "Carta abierta al Presidente Joseph R. Bilden, Jr." para pedirle poner fin al bloqueo de Cuba. Una Carta, publicada por La Joven Cuba, en la que, a pesar de reconocer que "EE UU no es el único responsable de los problemas que enfrenta el país" y que aún se está lejos de "una Cuba totalmente democrática", no se dice claramente (aunque algunos de los firmantes lo reconozcan en lo privado) que es el bloqueo interno el que impide solucionar esos problemas y conseguir ese objetivo. Además de que ninguna de estas iniciativas cuestiona la deriva del capitalismo de Estado imperante en Cuba hacia el capitalismo privado. Deriva que, además de ser promovida por el sector empresarial de la Revolución, es el principal reclamo de la Oposición derechista de Miami.

De ahí que, por mucho ruido mediático que se haga en torno de tales iniciativas, no sea a partir de ellas que se abrirán perspectivas emancipadoras o siquiera democratizadoras para el pueblo cubano. No solo por no serlo la deriva hacia el capitalismo privado sino también por ser esta deriva compatible con el mantenimiento de la dictadura. Pues, aunque se dice frecuentemente que capitalismo rima con democracia, la verdad es que hay muchos ejemplos de que rima muy bien con dictaduras de todo tipo.

Ante tal evidencia, la única perspectiva es la del statu quo revolucionario autoritario, del gobierno de Partido único, con extensión de la economía empresarial a todos los sectores de la actividad económica (salvo los 124 prohibidos), en un proceso gradual controlado por la élite que no ha cesado de controlar el gobierno y el partido durante los 62 años de la pretendida "Revolución cubana".

Claro que ser consciente de ello no impide seguir deseando una "sociedad donde todos los asuntos públicos sean resueltos mediante la auto-organización de quienes convivimos, trabajamos, creamos y amamos, en Cuba y el planeta", como lo desean los libertarios cubanos (2). Una sociedad "donde no exista el trabajo asalariado, la imposición de la autoridad, el culto de la personalidad, las diversas violencias directas, estructurales ni simbólicas, la hiper-competitividad, el burocratismo, las decisiones en manos de una élite, la concentración de la riqueza y la apropiación desigual del conocimiento", como la que deseamos y por la que luchamos todos los libertarios del planeta. Pues, a pesar de que "el actual deterioro organizativo de la clase trabajadora y los segmentos más precarizados de la sociedad cubana" y del mundo vuelven irrealista un tal deseo en un futuro inmediato, la historia de los pueblos no ha cesado de demostrar que nada está escrito definitivamente para siempre y que, por consiguiente, no es utópico desearlo. Además de ser cada vez más necesario avanzar hacia ella -por razones de justicia social y de supervivencia de la humanidad frente a las actuales amenazas sanitarias y medioambientales- en todos los países del planeta ante el catastrófico fiasco del capitalismo privado y de Estado.

Notas:
 
(1)https://www.fifthestate.org/archive/383-summer-2010/cuba-state-private-capitalism/

(2) https://www.portaloaca.com/opinion/15348-sobre-el-comunicado-del-taller-libertario-alfredo-lopez-de-la-habana.html

[Tomado de http://rojoynegro.info/articulo/ideas/cuba-la-econom%C3%ADa-cambia-el-estado-autoritario-sigue.]


Ya que el trabajo nos roba, ¿por qué no robar algo en el trabajo?

CrimethInc
 
[Nota previa de El Libertario: Conocimos este post y lo estamos divulgando con algo de retraso al 15 de abril, la fecha en que aquí se anima a robar algo en el trabajo. No obstante, como la sugerencia nos sigue pareciendo válida, a quienes por esta vía se enteren de ella les animamos a que efectúan esa acción cualquier día laboral entre el lunes 19 de abril y el viernes 23. Suponemos que eso no molestará a la gente de CrimethInc y ya el año próximo se hará en el día apropiado.]

Cada año, durante más de una década, nos hemos unido a otrxs en todo el mundo para celebrar el 15 de abril como el Día de Robar Algo en el Trabajo, un día para reflexionar sobre las razones por las que lxs trabajadorxs roban en sus lugares de trabajo.


Por supuesto, durante la pandemia de COVID-19, robar en el trabajo se ha vuelto más difícil que nunca. Consideremos lo que esto significa para el futuro de la humanidad.

Lo Que Roba el Trabajo

Desde pequeñxs, se nos dice que el trabajo es lo que ayuda a cubrir nuestras necesidades.
Sin embargo, cualquiera que ha ejercido como empleado—o que ha trabajado por cuenta propia, a merced del mercado— ha tenido una experiencia muy diferente: el trabajo nos roba.

Roba las horas de nuestros días, el tiempo que nos gustaría pasar con nuestra familia, amigxs y amantes, la energía que de otro modo dirigiríamos hacia actividades placenteras, creativas y altruistas. Nos roba la imaginación: incluso lxs empleadxs y empresarixs más innovadores de hoy en día siguen inventando cosas dentro del estrecho marco de lo que puede competir en el mercado, en lugar de, por ejemplo, lo que puede aportar alegría a los seres humanos.


Se cuela en nuestros momentos de ocio, en nuestras relaciones más íntimas: el trabajo de competir por el capital social, de realizar un trabajo emocional no deseado, de responder correos electrónicos y mensajes de texto, de pagar facturas e impuestos y primas de seguros y comprar productos con la esperanza de que nos hagan más aptos para ser contratados (una camisa de ejecutivx, un anillo de luz, un diploma)—y prepararnos, una vez más, para volver al trabajo.


El trabajo—el trabajo total de toda la humanidad desde la Revolución Industrial—ya ha causado un daño permanente a la biosfera de la que todxs dependemos para obtener el aire, el agua y la nutrición que necesitamos para seguir con vida. ¿Qué no nos ha robado el trabajo?

Otro siglo como este—otro siglo de trabajo—y nuestra especie estará acabada, junto con muchas otras. El trabajo—es decir, toda actividad que está determinada por la necesidad de obtener un beneficio para alguien, en lugar de ser elegida por su valor intrínseco—es precisamente lo que nos impide satisfacer nuestras necesidades.


“¿Qué significa en realidad ser útil? La suma de la utilidad de todas las personas de todas las épocas está plenamente contenida en el mundo tal como es hoy. De lo que se deriva: nada es más moral que ser inútil.” -Milan Kundera, La Inmortalidad

Un Mundo Robado por el Trabajo

No hace mucho, el lugar de trabajo era una zona claramente diferenciada en la que lxs capitalistas pagaban a lxs trabajadorxs un salario por gestionar los medios de producción privados. En esas condiciones—que aún prevalecen en muchos lugares, aunque son menos y están mejor vigilados que antes—un/a trabajador/a rebelde podía cazar y recolectar subrepticiamente los recursos que pertenecían al jefe, actuando en un momentáneo estallido de libertad, de la forma en que sus antepasadxs nómadas habrían actuado en todo momento. Robada por trabajadorxs asalariadxs, una tarrina de helado podría volver a entrar en la economía de regalo que sostuvo a nuestra especie durante más de 200.000 años. Lxs trabajadorxs se vieron obligadxs a vender su trabajo por una miseria, pero a veces podían contraatacar de maneras que rechazaban la lógica del mercado.

Pero a medida que las emergencias del capitalismo tardío se vuelven cada vez más graves, incluso esa situación se está erosionando.

“Hoy, en lugar de hablar de la clase trabajadora, podría ser más preciso hablar de la clase en peligro.”

“Todo lo Que Tenemos es a Nosotrxs Mismxs: Un Llamamiento de un repartidor de Manhattan.”

La era COVID-19 ha normalizado las duras relaciones de clase entre lxs vulnerables y lxs protegidxs. La celebración del año pasado del “trabajador esencial” sirvió para enmarcar el trabajo en sí mismo como esencial y tratar a lxs trabajadorxs que lo realizan como prescindibles. En lugar de basar nuestra economía en la premisa de que la sociedad se divide en quienes trabajan y quienes obtienen beneficios, hoy podríamos partir de una distinción diferente, lo que implica una política diferente : hay quienes obtienen beneficios y quienes mueren.

Durante cientos de años, robar en el lugar de trabajo ha ayudado a lxs trabajadorxs a sobrevivir. ¡Piensa cuántas personas más de las clases trabajadoras habrían muerto de desnutrición u otras causas evitables si no se hubieran sostenido con los recursos que pudieron robar además de con sus salarios! Sin embargo, lxs repartidorxs autónomxs y conductorxs de Uber difícilmente puede robar en sus lugares de trabajo. Esto es indicativo de un cambio significativo hacia la precariedad de todxs lxs trabajadorxs; también indica una expansión del área de trabajo, que actualmente es más visible en la forma en que está impactando en la clase media.

Hoy en día, para cientos de millones de trabajadorxs y estudiantes en todo el mundo, el hogar en sí mismo es su lugar de trabajo. Hace un año, al comienzo de la pandemia, consideramos este desarrollo en relación con el aumento de la vigilancia; en el año transcurrido desde entonces, ha quedado claro hasta dónde puede llegar esto. El miedo a la vigilancia presupone una identidad “auténtica” y libre que puede verse atrofiada por un control excesivo; pero reemplazar la oficina por las reuniones de zoom y consagrar la vida social a las redes sociales, hace que sea cada vez más difícil imaginar siquiera esa identidad.

Si alguna vez lxs empleadorxs temieron que lxs empleadxs pasaran de contrabando recursos, del lugar de trabajo a sus hogares, ahora es el trabajo en sí el que se infiltra en nuestros hogares, reduciendo la distancia entre los dos significados de “ocupación”—empleo y anexión— convirtiendo el dormitorio en una fábrica que produce alienación en estado puro, sin apenas un producto físico que lo demuestre.

En estas condiciones, el tiempo es casi lo único que queda por robar. Pero no hablamos de robar ese tiempo para deambular por TikTok o Amazon Prime cuando se supone que debes estar prestando atención en clase o entregando un pedido. Esas actividades aún acumulan beneficios para la clase capitalista mientras nos empobrecen. Para que el robo de tiempo sea robo en el trabajo, tenemos que poder pasar ese tiempo fuera de la lógica del lugar de trabajo y del mundo que se ha remodelado a su imagen y semejanza.

La colonización de nuestros hogares, corazones y fantasías por parte del trabajo, ilustra perfectamente la diferencia entre lo que algunxs Marxistas llaman “subsunción formal” y “subsunción real”, aunque esta diferencia se ha vuelto tan redundante como la palabra “kafkiano”. Cuando todo se ha subsumido en la lógica del capitalismo, la única pregunta que queda es qué podría sacarnos de él. Transponiendo el relato de Hegel sobre el desarrollo de las ideas a una narrativa idealizada de progreso histórico, Marx trató de resolver este problema con un aceleracionismo descarado— cuanto peor están las cosas, más cerca están de cambiar. La idea de que siempre está más oscuro antes del amanecer puede funcionar en buenas canciones punk, pero -como todo el marxismo- es mala ciencia.

La intromisión del trabajo en nuestros hogares no nos acerca a una revolución que desbancará al capitalismo. En todo caso, solo nos acerca a la extinción. Pero al hacer imposibles las viejas formas de rebelión a pequeña escala, nos obliga a poner todo en juego si queremos resistir. Debemos recordar lo hermoso de robar en el lugar de trabajo—honrando el modesto coraje de siglos de pequeñxs ladronxs que robaban a sus empleadorxs cuando podían—reconociendo al mismo tiempo que, como muchos otros elementos del frágil rapport du forcé que existía entre empleadorxs y empleadxs en el siglo XX, es probable que, a partir de ahora, esto no se vuelva más fácil sino más difícil. Si queremos seguir actuando fuera de la lógica del capitalismo, en el siglo XXI la apuesta es doble o nada—Y sin garantías.

Entonces, ¿Qué es lo Mejor Que se Puede Robar en el Trabajo?

 “El saqueo es bueno, pero es solo una pequeña muestra de lo que todxs podemos compartir. Si crees que hacerlo en las tiendas minoristas es bueno, espera hasta que veas los centros de distribución. Demonios, no solo podríamos controlar lo que ya está hecho—podríamos decidir lo que se hace. “
-Participante anónimo en la Rebelión de George Floyd

El saqueo de decenas de negocios en las Ciudades Gemelas en respuesta al asesinato de Daunte Wright a manos de la policía, adquiere una mayor dimensión cuando lo vemos en el contexto de la precariedad y el desempleo y la creciente dificultad de llevar a cabo las antiguas formas de resistencia que sirvieron como válvulas de escape. El conflicto entre quienes obtienen beneficios y quienes mueren—entre lxs asesinxs y lxs excluidxs—no es una lucha de retaguardia, sino una imagen del futuro.

Algunxs, cuya imaginación todavía está moldeada por el siglo XX, quieren ver a lxs desempleadxs regresar los lugares de producción, para tomar el control y autogestionar las fábricas, con el fin de producir una versión un poco más ética del actual orden global postindustrial. Pero nuestros sueños más salvajes van mucho más allá de la visión del “comunismo de lujo totalmente automatizado”, entendido como el cumplimiento comunista de todos los deseos de consumo producidos por el capitalismo y su forzada escasez artificial. Lo que más deseamos es destruir el orden que produjo esos deseos, no reorganizarlo. Queremos crear condiciones que produzcan deseos diferentes, rescatar al mundo de la lógica del mercado y del trabajo mismo, para crear una sociedad en la que todxs podamos explorar nuestro potencial colectivo en nuestros propios términos.

Básicamente, el robo en el lugar de trabajo no consiste en adquirir objetos. Se trata de establecer una nueva relación con nuestro propio ser. Implica la posibilidad de vivir de una manera diferente.

“La deserción comienza como una huida, pero con la práctica, pasa a ser un rescate”.
 -Bernard Maszalek, presentando “El Derecho a la Pereza” de Paul Lafargue .

[Tomado de https://es.crimethinc.com/2021/04/15/lo-que-el-trabajo-nos-roba-dia-de-robar-algo-en-el-trabajo-2021.]

 

Caracas: Dictadura no cesa sus ataques destructivos contra montaña emblemática de la ciudad

Observatorio de Ecología Política de Venezuela
 
Desde el OEP nos hemos sumado a las denuncias de trabajadores de INPARQUES y activistas ambientales sobre la realización de eventos deportivos y otras actividades que violan la normativa vigente de protección de las áreas del Parque Nacional Wararia Repano, también conocido como El Ávila.

En octubre de 2019 denunciamos la realización de un evento de ciclismo Enduro con autorización de las autoridades de INPARQUES, a pesar de que, desde septiembre ciudadanos, activistas y trabajadores del parque habían advertido a las autoridades que este tipo de actividades violan la normativa del parque y ponen en riesgo no sólo las áreas del mismo sino a sus usuarios. En esa oportunidad se modificaron áreas del parque para realizar esta actividad patrocinada por empresas privadas.

En diciembre de 2020, nuevamente denunciamos la realización de competencias de motocross, que de manera notoria viola lo previsto en la normativa del parque, y además trabajadores de INPARQUES señalaron que ya era de uso regular el sistema teleférico del PN para el traslado de bicicletas que son usadas dentro del mismo, bajo el conocimiento de sus autoridades.

Más recientemente, en marzo del presente año, trabajadores de INPARQUES y activistas alertaron sobre una nueva edición del evento de ciclismo organizado por Enduro Series Venezuela prevista para realizarse en el Parque Nacional Waraira Repano, con conocimiento de las autoridades del mismo y bajo el patrocinio de diversas empresas privadas.

La presión de activistas en redes sociales impidió que la carrera se realizara, sin embargo, las autoridades encontraron en esta una oportunidad para reformar el PORU del parque nacional, y así modificar las normativas que garantizan la protección de las áreas del mismo.

Esta modificación calificada como express y sin consulta abierta del PORU del PN Waraira Repano se enmarca en la denuncia que hemos difundido de manera continua en los últimos meses de privatizaciones de facto de áreas de los parques nacionales en Venezuela, para permitir actividades de explotación de los recursos de dichos parques, bien para fines turísticos, de explotación de madera, minerales, entre otros; así como la legalización de grandes construcción no permisadas, y la zonificación de áreas protegidas para la urbanización de estas.

En el caso específico del Ávila, la remodelación del Hotel Humboldt como espacio para actividades de esparcimiento de lujo VIP como un casino, demuestran la intención declarada por el propio Nicolás Maduro de ofrecer lo que calificó como “áreas vírgenes” de parques nacionales para su explotación por parte de inversionistas extranjeros, en el marco de la llamada Ley Antibloqueo y las Zonas Especiales de Desarrollo en Venezuela.

Así mismo, miembros venezolanos de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas (CMAP) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) realizaron un pronunciamiento público sobre el Uso de Bicicletas de Montaña en el Parque Nacional El Ávila o Waraira Repano, en el cual expresan argumentos técnicos del porqué no deben transitar bicicletas en parques nacionales y específicamente en el Waraira Repano.

También la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales rechazó cualquier cambio de uso del Parque Nacional El Ávila o Waraira Repano y solicitó tanto al Instituto Nacional de Parques como al Ministerio de Ecosocialismo “que se respete y cumpla todo el contenido del PORU vigente”.

Ante la intención abierta de las autoridades de INPARQUES de cambiar el PORU del PN Waraira Repano es importante destacar que esta normativa se ha diseñada para garantizar el resguardo no sólo de las áreas del parque en sí mismo, sino además de los diversos ecosistemas que con él se interrelacionan. De tal manera, cualquier cambio del PORU debe estar avalado por un diagnóstico participativo del parque así como del impacto socioambiental que pudiera tener. Lamentablemente, este no parece ser el espíritu del actual proceso de intento de modificación del PORU del PN Waraira Repano emprendido por las autoridades de INPARQUES para facilitar la realización de actividades de explotación de las áreas de parque por parte de empresas privadas.

Desde el OEP hacemos un llamado a la ciudadanía a estar muy atentos. Si, ante la movilización y la presión ejercida por los grupos, organizaciones, movimientos y personalidades que nos oponemos a la realización de actividades depredadoras en el parque, las autoridades deciden suspender las actividades cuestionadas y concederles el permiso en otros lugares igualmente sensibles, todos debemos activarnos en consecuencia y denunciarlos.

Exigimos que en primer lugar se garantice el cumplimiento de la normativa vigente para el resguardo del PN Waraira Repano y que ha sido sistemáticamente violentada bajo la actitud permisiva de las autoridades de INPARQUES.

También proponemos que cualquier intento de modificación del PORU vigente cumpla con los requisitos de estudios de impacto ambiental por parte de profesionales competentes en la materia, además del proceso de consulta participativa informada a todos los sectores involucrados.

[Tomado de https://www.ecopoliticavenezuela.org/2021/04/14/el-oep-ante-el-intento-de-modificar-el-uso-del-parque-nacional-waraira-repano.]

 

Chile: Convocatoria al Primer Congreso Internacional de Docencias Anarquistas

Colectivo Esporádico de Docentes Disidentes
 
Serán recibidas presentaciones, talleres o propuestas sobre ls seguintes ejes:

 – La práctica docente desde a perspectiva anarquista;

– Teoría y práctica desde los contextos locales;

– Proyectos libertarios actuales y su impacto en la educación;

– Didáctica y lúdica ácrata, dudas, propuestas y experiencias actuales;

– Referentes teórico-prácticos de didáctica pedagógica universal;

– La asamblea como discusión y creación en los diferentes níveles, grupos y edades de aprendizaje;

– Apropriación de los elementos escolares en la escolaridad ácrata;

– Crítica a las estructuras escolares tradicionales;

– Ética libertaria y pedagogía;

– Docencia y pandemia.

Contacto (para más infs): daniibenv@gmail.com

Fecha límite para recibir propuestas: 1º de mayo, 2021

Fecha del Congreso: 14 y 15 de mayo.

 

Opinión: Pueblos indígenas, salvaguarda de bosques y cambio climático


Vladimir Aguilar
 
Las Naciones Unidas ha confirmado lo que desde hace tiempo era una realidad inocultable. Primero, que el cambio climático vendría a constituirse en el desafío más apremiante para la humanidad en los tiempos actuales, y, segundo, que al ser los bosques los principales sumideros de gases que producen el calentamiento global, quienes en ellos habitan juegan un rol fundamental en su salvaguarda.

En el reciente Informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC), Los pueblos indígenas y tribales y la gobernanza de los bosques. Una oportunidad para la acción climática en América Latina y el Caribe (2021), expertos señalan que los derechos colectivos de propiedad o usufructo reconocidos jugarán un rol fundamental en la mitigación del calentamiento global.

Lo anterior viene a reafirmar lo anunciado por Julio Berdegué (2021), Subdirector General y Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, quien reitera que, tanto los derechos territoriales efectivos reconocidos como la gobernanza territorial y los conocimientos tradicionales, son claves para la conservación de la diversidad biológica.  

Los guardianes de los bosques

Los pueblos y comunidades indígenas del mundo en general y de la Amazonía en particular, han tenido un papel protagónico en la defensa de sus territorios ancestrales y tradicionales, siendo los bosques el principal lugar de asiento de sus culturas. En esta tarea han apelado a las más variadas y diversas formas de protección, garantizando la seguridad territorial desde sus usos y costumbres.

Según el Informe de la FAO y la FILAC arriba mencionado, “(…) los pueblos indígenas y tribales, así como los bosques situados en sus territorios ancestrales, juegan un papel vital para la acción climática global y regional y para el combate a la pobreza, hambre y desnutrición en el continente. Sus territorios contienen alrededor de un tercio de todo el carbono almacenado en los bosques de América Latina y el Caribe y el 14% del carbono almacenado en los bosques tropicales a nivel mundial. Históricamente, estos bosques han sufrido mucho menos destrucción que los otros bosques de la región (…)”.

La libre determinación como estrategia de mitigación del cambio climático

La primera de estas estrategias la constituye el impulso de las jurisdicciones especiales indígenas, instancias no solo de administración de justicia sino fundamentalmente de gestión de los territorios. La segunda tiene que ver con la creación de las guardias indígenas, que cumplen la doble función de salvaguarda de los bosques y de los pueblos indígenas. Al respecto, cabe destacar la Sentencia T-030/16 de la Corte Constitucional de Colombia, la cual subraya el rol de las Guardias Indígenas como garantes de los resguardos indígenas y sus territorios. De igual manera, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en reiteradas ocasiones ha destacado el papel de las guardias indígenas en la defensa del derecho al territorio.

Las iniciativas en cuestión se inscriben en el ejercicio del derecho fundamental a la libre determinación. Al ser esta última expresión superior del derecho a la consulta libre, previa, informada y de buena fe y del derecho al consentimiento respectivamente, los pueblos y comunidades indígenas se vienen organizando en función de la protección de las principales fuentes de vida: agua, oxígeno y biodiversidad.

Sin territorios indígenas titulados y sin la demarcación de los hábitats ancestrales y tradicionales no hay perspectiva alguna de contener el cambio climático. La preservación de los bosques pasa por el reconocimiento de los espacios ocupados por los pueblos indígenas. A la par de ello, la protección de los conocimientos tradicionales sobre los ciclos del bosque y de la naturaleza son necesarios para garantizar la continuidad de la vida en el Planeta Tierra.

Hoy en día, el ejercicio del derecho a la libre determinación pasa por la defensa del bosque amazónico junto a la puesta en práctica de las instituciones ancestrales y tradicionales de los pueblos indígenas.

La dimensión ecológica y territorial de los derechos indígenas

La noción del territorio incorpora su gestión colectiva e integral, lo cual comprende la organización social, comunitaria y familiar, así como el conjunto de normas consuetudinarias que determinan las formas de vida en los lugares ocupados de manera ancestral y tradicional por los pueblos indígenas, todo ello expresión de la libre determinación que incluye el autogobierno.

En la medida que se creen las condiciones para que este tipo de formas colectivas de gobernanza del territorio se hagan efectivas, habrá una mayor apuesta en garantizar la seguridad territorial y jurídica de los derechos indígenas, los cuales son en definitiva consustanciales con los derechos del bosque en particular, y de la madre naturaleza en general.

[Tomado de https://www.ecopoliticavenezuela.org/2021/04/08/salvaguarda-de-los-bosques-y-libre-determinacion-estrategias-de-los-pueblos-indigenas-frente-al-cambio-climatico.]


El anarquismo individualista

Émile Armand (1872-1962)
 
* Texto de quien es considerado expositor y difusor clave de esta corriente libertaria.

Hemos visto que el anarquismo es la filosofía del antiautoritarismo. El anarquismo individualista es una concepción práctica de esta filosofía, postulado que apercibe a cada uno de los que la siguen a traducir en su vida diaria y para sí mismo los actos y gestos consiguientes, sin ningún límite al desarrollo personal o al desplazamiento propio sobre el plano social, salvo, naturalmente, el de invadir el terreno donde otro camarada evolucione.

Desde luego que el anarquista individualista es igualmente negador de autoridad y de explotación, bajo sus diferentes y numerosas formas, odiando y despreciando a la vez todo cuanto mantiene el dolor humano y le impide proseguir su mayor liberación sin descanso ni fatiga.

El movimiento anarquista individualista consiste, pues, en una actividad intelectual que se extiende a todos los dominios del saber, tratando de resolver en beneficio del individuo conscientemente ácrata los problemas concretos de las manifestaciones de la vida, creando entre sus adeptos, ya dotados de un temperamento especial, un espíritu de crítica permanente e irreductible en frente de las instituciones que enseñan, mantienen y preconizan la tiranía de unos hombres sobre la resignación de los demás. Y puesto que por los hombres conocemos las instituciones, justo es que midamos a ambos con el mismo rasero.

El pensamiento director estriba, pues, en impulsar a los que han asimilado la idea anarquista a que sientan el deseo imperioso de vivir las fases de su vida diariamente, fuera de toda autoridad exterior y de toda institución impuesta y no ejerciendo influencia coercitiva alguna sobre los demás camaradas que conciben de modo distinto los detalles de su existencia cotidiana. En fin, es hacer de cada anarquista individualista un propagador personal de las ideas esclarecidas, una especie de
antorcha luminosa en las tinieblas de la autoridad, cuya llama y calor son destructivos de toda tendencia dominadora.

En resumen: la tendencia es suscitar en los individuos el mayor conocimiento, en el sentido de experimentar, demostrar y asimilar el antiautoritarismo en las diferentes etapas de la actividad humana: ética, intelectual, social y económicamente. Y en la resolución personal, anarquista, de los problemas que plantean las manifestaciones de la vida en general.

Entre los individualistas hay unos partidarios del aislamiento, porque así se creen más fuertes, pues la autoridad –dicen– cuando ataca es más enérgica contra los asociados y más débil cuando se defiende. Además, cuando se obra de concierto, aun involuntariamente puede aparecer la traición. Otros afirman que la asociación permite obtener resultados bastante apreciables con menos esfuerzo y menos tiempo. En realidad estas apreciaciones son cuestión de temperamento, pero cuando los individualistas se asocian por un interés cualquiera, no pierden de vista la salvaguardia de su autonomía, en lo que son y en lo que tienen, pudiendo desde luego libremente también dejar la asociación en el momento que cese la necesidad o el peligro que la haya inspirado.

Contestando algunas objeciones

Soy, por mi característica, incapaz de sentar una premisa sin llegar, a la vez, a las conclusiones a que la experiencia, o mis reflexiones, me lleven. No soy de los que escriben para hacer triunfar sus opiniones, sino para inducir a otro a la reflexión.

Desearía que se comprendiera bien que, hablando de los anarquistas y de las relaciones individuales entre ellos, no haga alusión alguna a los anarquistas tal como ellos podrán ser cuando yo deje de existir. Los anarquistas que me interesan son los que conocemos, los que he conocido y frecuentado, tal como ellos me han parecido. Sólo los anarquistas del presente me preocupan.

Declaro, francamente, que ignoro qué resultados podrá dar la educación distribuida sin discernimiento. No soy profeta, e indudablemente no veré nada de tales resultados. La educación es una experiencia, un ensayo, y cuando la practico no lo hago para ser recompensado, estimado o considerado. Es porque los camaradas encuentran una satisfacción en ello, que me ayudan en mi propaganda anarquista, de libre examen. Es muy cierto también que yo aporto, al trabajo, el máximo de aplicación, de análisis y de razonamiento, pero es igualmente por satisfacción, por egoísmo que lo hago. Si por hallar una satisfacción removiendo las ideas o exponiendo mis opiniones me disminuyera interiormente, desde un punto de vista cualquiera, dejaría inmediatamente de hacerlo.

Se nos dice que el egoísmo o el individualismo anarquistanos conducirá forzosamente a una especie de solidaridad. Nada nos prueba que el “egoísmo bien razonado” no pueda llegar a otra cosa que a la camaradería, tal como yo la concibo. Éste es un azar que no debemos pasar en silencio, si queremos evitar las desilusiones. El egoísmo anarquista me parece que llegará a la formación de una multitud de “asociaciones de egoístas”. Digo “me parece”; no prejuzgo. Corresponderá a las asociaciones de entonces el adoptar tal o cual método de vida –intelectual, moral o económico– que más convenga a sus intereses.Creo también que, tanto menos se hará sentir la obligación del medio, más aumentará el número de los egoístas aislados. En todo caso, a nadie le corresponde dictar, a la asociación o al individuo aislado, el método a emplear para “sentirse vivir”. Es de presumir que los egoístas anarquistas no permitirán, en ningún caso, que nadie atente contra su dignidad individual.

Yo he bosquejado un compromiso entre la idea de asociación, el concepto del trabajo convertido en recreo, y nuestras pasiones individuales, puestas al servicio de la actividad humana y si me he interesado en las “colonias comunistas” ha sido porque creí ver en ellas una protesta enérgica, una revuelta práctica, de individuos seleccionados, contra la obligada frecuentación de la masa repugnante que oscila entre el cretino y el arribista. Debo manifestar, no obstante, que las consideré sólo desde el punto de vista moral.

Nada queda de la famosa “Fraternidad Internacional” de Blaricum, la mejor constituida de todas las tentativas edificadas desde la última década. Las colonias comunistas han dado pésimos resultados, engendrando la suspicacia y la desconfianza. En cambio ha existido, no lejos de Nueva York, una colonia anarquista individualista denominada “Moderar Times” que ha practicado el cambio de los productos y el empleo de los “bonos de cambio”, cuyo término hiere los oídos comunistas. Los que la visitaron quedaron siempre maravillados de la inteligencia reinante entre los “colonos” que la guerra de Secesión dispersó.

En verdad, nunca acepté la fórmula “a cada uno según sus necesidades”, si no era con la restricción de que el esfuerzo realizado por cada uno sirviera de medida a la determinación de sus necesidades.

Cualquiera que sea el grado de conciencia a que llegue un anarquista, nunca conseguirá que nadie atente a su libertad individual, tanto en lo que es, como en lo que tiene. Al que intente oprimirlo le opondrá una resistencia activa, siempre que no fuera tolstoyario, y, entonces, éste sería ya otro punto de vista. Nunca una asociación de egoístas permitirá a nadie que venga a usurpar su bienestar, aunque sea económico. Ella resistirá al agresor. La resistencia a la opresión es el corolario lógico de la libertad del individuo, como de la asociación.

En tiempos futuros como en la actualidad, el método más simple, para eliminar a un individuo de un grupo, del cual sea un factor de desarmonía, y dado que no quiera eliminarse el mismo, será la expulsión. Esto acongoja el alma. Pero se comprende que ello se realizará después de haber agotado todos los medios de persuasión posibles. Creo, no obstante, que en lo sucesivo uno se volverá lo suficientemente consciente para retirarse de un medio cuando vea que está de más en él. Debemos tener presente que esto es sólo una esperanza y que hay que contar con el azar, es decir, con el hecho de que un individuo “quiera” demorarse en un medio, en el cual no se lo quiere, debido a que su interés se lo determine. Todo método de vida práctica que prescinda de este azar es defectuoso.

Desde el punto de vista económico, desde los otros dominios, la dificultad está en encontrar una solución que haga inútiles e imposibles las luchas entre anarquistas. Se aproximaría a ello todo método de vida que no atentara a la dignidad personal, no restringiera el libre ejercicio de la iniciativa individual y en el que la suspicacia y la desconfianza no intervinieran en la determinación de las necesidades de cada uno.

No debemos olvidar que el anarquismo individualista no es para los inaptos del esfuerzo. No se nace anarquista, sino que uno se hace tal por razonamiento, por sentimiento, por observación, por análisis y por sensibilidad. Pero siempre es necesario el esfuerzo. Es presumible que, sin haber llegado a un grado de conciencia muy desarrollada, los débiles de entre nosotros comprenderán, por su interés, que no deben reproducirse. Durante el período de transición encontraremos un interés –para evitar todo factor de desarmonía– en procurar, a aquellos de los nuestros, desheredados por la naturaleza, ocupaciones en relación con su grado de fuerza física. Del mismo modo hallaremos interés –ya que podemos caer enfermos– en cuidar a aquellos de los nuestros atacados de una enfermedad, no obstante las precauciones de higiene que hayan adoptado. Y concluyo.

Compréndese que correrá aún mucha agua por debajo delos puentes antes que se levante la aurora de una sociedad anarquista. ¿Quién sabe si ella llegará a existir? Lo importante es, pues, vivir “su vida” enseguida, “sentirse vivir”.

Creo que con lo dicho basta para responder a los que acusan a los anarquistas individualistas de no tener ningún método de vida, económico, para oponerlo al comunismo. Tan incompleto como sea este estudio, es suficiente para indicar que el anarquismo individualista, que garantiza la dignidad individual desde el punto de vista intelectual y moral, posee bastantes recursos para garantizarla desde el punto de vista económico. Por otro lado estimo que, todo aquel que actualmente cambia un producto con otro, sin preocuparse de la valorización que le atribuya el medio y sin intermediario alguno, realiza, económicamente hablando, un acto materialmente anarquista.

[Párrafos tomados del libro El anarquismo individualista. Lo que es, puede y vale. La Plata, Terramar, 2007. Texto completo accesible en https://www.academia.edu/30115978/EL_ANARQUISMO_INDIVIDUALISTA?email_work_card=view-paper.]

 
 

Península Ibérica: El Lokal de Barcelona ante la pandemia, balance e incitación a la resistencia autónoma

El Lokal
 
Hemos de potenciar redes, colectivos, organizaciones y estructuras capaces de hacer frente a la barbarie del sistema, para defendernos, para el apoyo mutuo, la solidaridad y a su vez, construir experiencias autónomas, que funcionen lo mejor posible, que sean ágiles. Que sean asamblearias, que aguanten y sean capaces de defender su criterio y entender otros. Que a la primera de cambio no se escindan, no se destruyan. Que sean generosas, que cuestionen lo que haya que cuestionar, sobre todo el poder y las estructuras que lo sustentan. Que respeten otras maneras de rebelarse, y apoyen a la gente que lucha y que más sufre en la medida de sus/nuestras posibilidades.

A un año de pandemia, del estado de alarma que empezamos con una asamblea en el Ágora Juan Andrés, de esas que no deberían darse. Dura, con acusaciones graves entre compañerxs. Mostraba un conflicto por resolver que solo hacia que endurecerse. Un año después, realizamos otra asamblea para organizar la campaña de apoyo a lxs presxs del 27F y ocurrió todo lo contrario. Ganas de juntarse y de responder por una causa justa. Sirva como ejemplo y reconocimiento al esfuerzo para que haya ocurrido.

Un año duro, muy duro, del que salimos, en el que seguimos y parece que para largo entre el espectáculo de la política institucional y partidaria, cada vez más decepcionante, más mentiroso y falso. Con promesas que nunca se cumplen salvo para defender los intereses del mercado y del estado. Mediante una represión que se ejerce con más fuerza en la medida en que hay más malestar y más respuesta. Una vida diaria para la mayoría de la gente en la que mantenerse y mantener a los tuyos es cada día más complicado. En la que nos hacen formar parte de la asistencia social, como usuarios incapaces de reaccionar y defendernos y a quien lo hace, le cae todo el peso de la ley.

Hay que aguantar, hay que resistir y luchar desde todos los frentes, en todas las realidades. No será mediante una sola organización, no será mediante una forma de ver el mundo. Las experiencias demuestran que cuando una lucha crece y se hace fuerte, no tarda en entrar en crisis por la suma de nuestros errores más la presión externa o la asimilación desde el poder . Hay que ser capaces de funcionar sin que caigamos en el estrés o la depresión. A buen ritmo, apoyándonos, desde la autonomía y la responsabilidad

Como colectivo, como personas hay que mirarse, pensar que se hace bien y que se hace mal. Nosotros lo hemos hecho más forzados por la realidad que por deseo propio. Nos seguimos sintiendo útiles, más frágiles, más humildes. Intentando hacer lo que podemos y sumarnos a lo que esté a nuestro alcance. Sabiendo que vienen mal dadas y que hay que hacer esfuerzos que nos costarán cada vez más. Solo con el apoyo, el afecto y la fuerza de más gente podremos aguantar y avanzar.

A pesar de todo y de muchos, nos sentimos satisfechos de seguir y reclamarnos de las prácticas anarquistas, libertarias aportando un poquito para mejorar el mundo. Salud y libertad.

[Tomado de https://ellokal.org/hemos-de-potenciar-redes-colectivos-organizaciones-y-estructuras-capaces-de-hacer-frente-a-la-barbarie-del-sistema.]


Lago de Maracaibo muere de contaminación y arrastra a Cabimas a su tumba

Erick Camargo
 
La situación de contaminación del Lago de Maracaibo ha llegado a niveles de alarma entre los pobladores de Cabimas [ciudad de la Costa Oriental del Lago y 2da.urbe en importancia del Edo.Zulia], ambientalistas y expertos. Así lo han expuesto habitantes de Cabimas, quienes denunciaron la exposición constante a restos de petróleo que cubren todas las en las inmediaciones de la ciudad.

En una entrevista periodística, Héctor Vargas indica que los daños en la Costa Oriental son irreversibles, sobre todo entre Cabimas, Lagunillas y Ciudad Ojeda, perjudicando además las actividades económicas de pesca y agricultura en la zona.

Desde el año pasado en las redes sociales se podían observar denuncias sobre los constantes derrames en la Costa Oriental del Lago, derrames que incluso inundaron las calles de barriadas de la ciudad de Cabimas. Los niveles de deterioro ambiental, que ya eran elevados, se han incrementado exuberantemente a raíz de la crisis de la industria.

Pescadores de la zona han denunciado en reiteradas ocasiones el impacto que tienen estos constantes derrames tanto en el ecosistema de la región como en la actividad de pesca que sostiene buena parte del ingreso de las comunidades que habitan la Costa Oriental del Lago.

«Para acá ha venido gente de la petrolera estatal Pdvsa, de la alcaldía y siempre salen con el cuento que van a sanear pero nunca llegan. Las poquitas veces que han venido, a los días ya está full de petróleo (…) Mientras sigan botando eso al lago, nunca parará de acercase a todas las costas«, declaró Ramón López, pescador de Cabimas.

Habitantes de la zona aseguran que esta situación se debe a la falta de mantenimiento a los balancines, lo que representa un gran daño para los manglares y las personas que viven de la pesca. En imágenes publicadas en redes sociales se puede apreciar el impacto de los constantes derrames tanto en las viviendas de la zona como en los manglares en la costa.


 

Lamentablemente la situación no genera un cuestionamiento o un replanteamiento al modelo petrolero de nuestra economía, sino más bien, hace añorar la “edad dorada” del petróleo, sin reflexionar sobre la contaminación progresiva, constante y sistemática que ya se veía en el Lago desde la tercera década del siglo XX. Así lo podemos ver en los comunicados de los principales denunciantes; así el diputado Héctor Vargas declara “Da dolor ver lo que se ha destruido por la inoperancia e irresponsabilidad de la Industria Petrolera, que es indiferente ante las denuncias de toda una población que está seriamente afectada por estos derrames petroleros”; evidenciando para él una relación entre la crisis y la contaminación.

Voceros de la comunidad denuncian el abandono de los taladros y maquinaria extractiva de la empresa PDVSA y el impacto que ello ocasiona en la naturaleza. Por parte del gobierno, el panorama es más dramático, pues se hacen de al vista gorda de toda la situación, mientras a todo transe intentan mantener operativas las instalaciones, sin medir las consecuencias ambientales de continuarlas en el estado deplorable en que se encuentran los equipos.

[Versión de nota informativa publicada en https://www.ecopoliticavenezuela.org/2021/04/08/derrames-de-petroleo-afectan-salud-de-habitantes-de-cabimas.]



Principios y modelos económicos del anarquismo

Antonio Yagüe

 

Aunque la propia naturaleza del anarquismo sea anti-dogmatica y su doctrina impulsa la libre experimentación para establecer la forma idónea de las estructuras sociales, para poder instaurar una corriente económica dentro de su cuerpo teórico, ha de cumplir lógicamente con principios básicos que estén en concordancia con sus valores.

De esta forma las teorías económicas anarquistas se oponen directamente a los valores capitalistas de la competitividad y el lucro, como también a la centralización y a la propiedad pública (estatal) gestionada por elites de cualquier tipo y no directamente por las personas usuarias, características propias de las economías de planificación central. De esta manera, tampoco aceptan la subordinación de las relaciones laborales jerárquicas y el trabajo asalariado, rasgos presentes en ambos sistemas.

 

Uno de los principios ineludibles es el rechazo al derecho de propiedad privada de los medios de producción, que sustituida por la posesión o derecho de uso genera automáticamente una redistribución mucho más equitativa de la riqueza. La ausencia de propietarios de tierras, fábricas y maquinarias no da lugar a las relaciones laborales jerárquicas ni al trabajo asalariado, que es siempre explotación. Toda aquella persona que trabaja es convertida automáticamente propietaria del valor que crea, incluso la plusvalía, de la cual en el sistema capitalista se beneficia el patrón.

 

De esto se deriva que “la propiedad es un robo”, y por tanto los medios de producción habrán de socializarse para dar libre acceso a su uso. La posesión colectiva, gestionada cooperativamente en interés de la comunidad, sustituirá a la propiedad privada y su ánimo de lucro. Un segundo elemento obligatorio que haga recoger la escuela económica para formar parte del socialismo libertario es la autogestión, a veces denominado control obrero, en palabras de Proudhon, “democracia industrial”. Este concepto tiene dos implicaciones importantes:

 

1) Por una parte, la autonomía de toda iniciativa económica, que no podrá estar sometida a ningún tipo de autoridad externa: ni económica (por lo que la propiedad privada habría de abolirse) ni política (dado que ya no existiría el Estado)

 

2) Y también su gestión democrática por parte de la totalidad de las personas que la conforman, sin posibilidad de jerarquía, con un reparto igualitario del poder de decisión bajo la fórmula de “una persona, un voto”, y por democracia se entiende la de tipo directa, asamblearia, en la que los cargos son revocables en todo momento y su mandato es imperativo.

 

En tercer y último lugar, las relaciones laborales han de ser equilibradas y por tanto no se acepta el trabajo asalariado, en que la parte desposeída de los medios de producción se encuentra en posición de inferioridad al verse forzada, para subsistir, a vender su fuerza de trabajo a la parte propietaria al precio que dicta el mercado laboral, que roba parte del producto del trabajo de aquella al apropiarse de la plusvalía.

 

Modelos económicos

 

En cuestiones económicas, el pensamiento socialista libertario no ha defendido un único sistema en particular, si no que a lo largo de su historia ha planteado diversos modelos. Pero previamente, algunos de los primeros anarquistas realizaron algunas aportaciones teóricas puntuales y experiencias a escala local, entre las cuales podemos destacar las de Godwin, Stirner y Warren, que configuraran un back ground sobre las cuales se irían desarrollando posteriormente las diferentes escuelas económicas.

 

William Godwin, pensando en una economía basada en la agricultura y la artesanía, va a sugerir que cada productor pusiera a libre disposición de la comunidad su excedente, e igualmente podría consumir del excedente del resto de productores según sus necesidades.

 

Max Stirner, va a denunciar el origen artificial de la propiedad privada, que “existe por la gracia del Derecho. El Derecho es su única garantía, porque poseer un objeto no es ser necesariamente su propietario” (p.256) y por tanto esto sólo es posible gracias a la protección del Estado como una garantía de la ley mediante el monopolio de la violencia.

 

Y Josiah Warren va a idear un sistema de pago mediante un certificado de las horas trabajadas que podían cambiarse en las tiendas de tiempos (time stores) locales para productos que habían costado producirse en tiempos equivalentes, y lo pondrá a prueba creando una de estas tiendas en Cincinnati. El éxito del experimento va a impulsar a Warren a establecer colonias basadas en aquel sistema, como la llamada Modern Times.

 

En este contexto, surgieron tres modelos teóricos clásicos destacables, en realidad nada más que esbozos, que vistos en perspectiva cronológica podríamos considerarlos como un progresivo alejamiento de las concepciones del sistema hegemónico capitalista, con pasos agigantados, más bien saltos en el reto de diseñar una economía alternativa que impidiera “la explotación del hombre por el hombre” y permitiera así su emancipación de los poderes heterónomos:

 

1) en primer lugar encontramos el mutualismo propuesto por Proudhon, negando la propiedad privada de los medios de producción pero aceptando la posesión individual y la libre competencia en el mercado;

 

2) más tarde va a predominar el colectivismo defendido por Bakunin, que además de la propiedad privada reniega también el libre mercado y adopta el lema “de cada cual según su capacidad a cada uno según su esfuerzo”

 

3) y posteriormente será el comunismo libertario o anarco-comunismo, representado por Kropotkin, que supone un paso más allá de la reformulación la segunda parte de la máxima colectivista para otorgar “a cada uno según su necesidad” y aboliendo, por tanto, el salario.

 

Algunos autores añaden como corriente económica al anarcosindicalismo, que además de tener como objetivo la defensa de la clase obrera, los sindicatos anarquistas pretenden jugar un papel central de organización económica de la sociedad. En mi opinión, aquello sería más bien una táctica, dado que sus militantes persiguen en realidad uno de los modelos acabados de presentar, mayoritariamente el comunismo libertario aunque el impulsor inicial del anarco-sindicalismo, el propio Bakunin, fuera partidario del colectivismo.

 

Existen también algunas otras propuestas más actuales en torno al anarquismo, pero su relevancia es bastante limitada en comparación a las clásicas. Entre ellas destaca el Parecon (Participatory Economics o Economía Participativa) de Michael Albert y Robin Hahnel, que se basa en una planificación decidida por procedimientos participativos en los consejos de productores y consumidores en donde los trabajadores cobrarían un salario en función de su esfuerzo y sacrificio.

 

a) Mutualismo

 

Pierre-Joseph Proudhon, considerado uno de los padres del anarquismo, va a ser el primero en dar una propuesta de modelo teórico alternativo a un capitalismo aún en tránsito desde el predominio de la actividad agraria y artesanal hacia el área industrial. Su período de mayor influencia abarcó las décadas centrales del siglo XIX.

 

Sus elementos clave son dos: la competencia de libre mercado y su famosa aseveración de que la propiedad es un robo pese a que esta máxima no se aplicará al producto de propio trabajo, sea en forma monetaria o transformada en bienes de consumo.

 

El mutualismo, por tanto, se opone radicalmente al concepto de propiedad privada de la tierra y de los medios de producción, y sólo reconoce el derecho, colectivo o incluso individual, de su posesión, aunque siempre sujeta a la utilización de los mismos. No reniega, sin embargo, del mercado, donde los productores, sea de forma autónoma o asociados en cooperativas, deberán confrontarse, recibiendo en función de su competitividad.

 

Proudhon entiende que el trabajo es la única fuente de riqueza, por lo cual no considera legítimos otros tipos de rentas. Piensa, por tanto, que todo el mundo tiene derecho a ser remunerado por el producto de su esfuerzo, aplicando la Teoría del Valor-Trabajo, la cual defiende que todo intercambio, ya sea de productos o servicios (y aquí queda incluido el trabajo como la prestación de servicios laborales), debe tener una equivalencia entre los elementos de intercambio en términos de “cantidad de trabajo necesario para producirlos” y por tanto, elimina la posibilidad del lucro.

 

En definitiva, los mutualistas entienden que la igualdad de oportunidades derivadas de la prohibición de la propiedad privada de la tierra y los medios de producción y la ausencia de intervencionismo estatal permitirá la competencia en un mercado libre donde sus intercambios tenderán a ser equitativos.

 

Otros elementos que configuran el modelo mutualista son:

 

- la voluntariedad de participar en él, hecho que por una parte se espera del trabajador, por la ventaja de recibir todo el fruto de su trabajo, y no ser explotado mediante la apropiación capitalista de la plusvalía, y también del consumidor debido a los precios más baratos al no existir el lucro.

 

- la creación del “Banco del Pueblo”, que tendrá como principal objetivo otorgar financiamientos a través de créditos gratuitos, o más exactamente con el interés mínimo para cubrir los gastos de administración.

 

Haciendo una valoración global del modelo, el mutualismo configura una estrategia reformista como sustitución del capitalismo.

 

b) Colectivismo

 

Ya en una fase de un mayor desarrollo industrial va a surgir desde el movimiento socialista libertario un nuevo modelo de la mano de otros de sus autores clásicos, Mijail Bakunin, y en general todo el sector anti-autoritario de la Primera Internacional. Su período de mayor auge va a ser buena parte del último tercio del siglo.

 

El colectivismo abocado también por la abolición del Estado y de la propiedad privada de los medios de producción, los cuales pasarían a ser colectivos, pero a diferencia de lo que proponían los mutualistas, éstos estarían controlados y gestionados por el conjunto de los componentes de la organización productora o de la comunidad, ya no por individuos o grupos de ellos que los poseyesen.

 

Los colectivistas entendían que este cambio de titularidad debía ser por la fuerza, mediante la revuelta de la clase obrera, y una vez conseguida la colectivización los salarios serían determinados democráticamente, normalmente en proporción al esfuerzo y a la calidad de los trabajos aportados por cada uno, impidiendo así el surgimiento de una clase ociosa.

 

De esta manera, aunque con matices, el colectivismo conserva el régimen del salario y su principio básico es: “de cada cual según su capacidad; a cada uno según su esfuerzo”, justificándolo así con el argumento de que el olvido de esta norma no sólo implicaría una injusticia hacia los “mejores trabajadores” sino también una disminución de la producción total. No obstante, muchos de los anarquistas colectivistas pensaban que, pasado un tiempo, cuando la producción hubiera aumentado y el sentido de comunidad se fortaleciera lo suficiente, el dinero desaparecería y la economía evolucionaría hacia el comunismo y, de este modo, no habría necesidad de medir las aportaciones a la producción y el consumo de cada miembro de la comunidad.

 

c) Comunismo libertario

 

En un contexto de imparable expansión del imperialismo y el colonialismo, de internacionalización del capital y del surgimiento de los trusts y monopolios, va a plantearse el anarcocomunismo. Piotr Kropotkin va a ser su principal representante, aunque quienes primeramente formularon la propuesta fueron integrantes de la sección italiana de la Primera Internacional. Este será el sistema económico más influyente del anarquismo a finales del siglo XIX.

 

El comunismo libertario, al igual que el mutualismo y el colectivismo, propugnaba la abolición del estado y de la propiedad privada, y con esto último también el libre mercado, pero va más allá al defender la desaparición del dinero.

 

Su principio básico es: “De cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad”, y consecuentemente sus partidarios quieren eliminar completamente cualquier forma de salario: no sólo la tierra y los medios de producción han de ser comunes, sino también el producto, y el criterio de distribución viene dado por las necesidades de cada miembro de la sociedad y no por su poder adquisitivo.

 

Contradiciendo a los colectivistas, que consideran imprescindible que cada persona reciba una parte, una contraprestación, proporcional a su esfuerzo en la producción, los comunistas libertarios responden que todo producto es fruto de un proceso colectivo, de la cooperación de una pluralidad de agentes sociales presentes y pasados, y como no se puede medir la parte que le corresponde a cada uno de ellos, toda forma de distribución será inexacta y por tanto injusta.

 

Además de la obra de Kropotkin, uno de los libros referentes del anarco-comunismo es el El ABC del comunismo libertario de Alexander Berkman, que utilizaré para exponer la lógica de esta propuesta económica, por su estilo sencillo y didáctico. En forma de conversación con alguna persona desconocedora de la doctrina, Berkman aborda las cuestiones claves de la materia, rechazando en primer lugar la Teoría del Valor-Trabajo:

«Pero por qué no le damos a cada uno según el valor de su trabajo?”, preguntas. Porque no hay modo alguno de medir ese valor. (...) Nadie puede decir de forma real el valor de un objeto. (...) El carpintero y el albañil han de formarse antes de que puedan hacer su respectivo trabajo, pero tú no te fijas en esos años de aprendizaje cuando los contratas para algún trabajo. También hay que tener en cuenta la capacidad y la habilidad personal con la que cada obrero, escritor, artista o médico ejerce su trabajo. Y este es un factor puramente individual, personal. ¿Cómo vas a calcular su valor?

 

Es por esto que el valor no puede determinarse. El mismo objeto puede ser muy valioso para una persona y no valer nada o valer poco para otra. Y puede valer mucho o poco para la misma persona, pero en épocas diferentes (...) por eso, el valor real de una cosa no puede establecerse, es una cantidad desconocida.»

 

Y después expone la argumentación que sostiene todo el modelo en un solo párrafo:

«El intercambio de productos por medio de precios conduce a hacer beneficios, a sacar provecho y a la explotación, en una palabra, a alguna forma de capitalismo. Si acabas con las ganancias no puedes tener un sistema de precios, ni ningún sistema de salarios o de pagos. Eso significa que el intercambio deberá ser acordado según el valor. Pero como el valor es incierto o no asegurable, el intercambio debe ser, en consecuencia, libre, sin valor “igual”, ya que éste no existe. Dicho de otro modo, el trabajo y sus productos deben ser intercambiados sin precio, sin ganancia, libremente, de acuerdo con la necesidad. Esto conduce, lógicamente, a la propiedad común y a la utilización colectiva. Lo cual en un sistema sensato, justo y equitativo, y se conoce bajo el nombre de comunismo.»

 

Consciente de las dudas que este razonamiento suscita en una mentalidad no comunista Berkman las resuelve una por una:

«¿Pero esto supone entonces que todos participaríamos por igual? –Preguntas-. El hombre inteligente y el estúpido, el competente y el incompetente, ¿todos lo mismo? ¿No habrá ninguna distinción, ningún reconocimiento para los más hábiles?’

 

Permíteme que te pregunte yo, amigo mío: ¿condenaremos al hombre cuya naturaleza no ha sido dotada tan generosamente como la de su vecino, más fuerte o más talentoso? ¿Añadiremos tal injusticia a la situación de inferioridad física en que lo ha situado la naturaleza? (...).

 

No hay nada tan peligroso como la discriminación. En el momento en que empiezas a discriminar al menos capaz, estableces condiciones que engendran insatisfacción y resentimiento, incitas a la envidia, a la discordia y al enfrentamiento. Tú consideras brutal privar a los menos capaces del aire y el agua que necesitan. ¿No debería aplicarse el mismo principio a las demás necesidades del hombre? (...).

 

El modo más seguro de que cada uno lo haga lo mejor que pueda no es discriminándolo, sino tratándolo en pie de igualdad con los demás. Ése es el incentivo y el estímulo más eficaz. Es justo y humano.

 

‘¿Pero qué harás con el gandul, con el hombre que no quiere trabajar?’, pregunta tu amigo.

 

(...) No existe eso que llaman holgazanería. Lo que nosotros llamamos vago es generalmente un hombre cuadrado en un agujero redondo. Es decir, el hombre apropiado en el puesto inapropiado (...). Si estás obligado a hacer aquello en lo que eres incompetente por inclinación o temperamento serás ineficiente. Si se te fuerza a hacer un trabajo en el que no estás interesado, serás perezoso.

 

¿Pero no significará la vida bajo la anarquía, con la igualdad económica y social una nivelación general?’, me preguntas.

 

No, amigo mío, es todo lo contrario. Porque igualdad no significa igual cantidad sino igualdad de oportunidades. (...) cada uno tiene para consumir tanto como necesita, tanto como su naturaleza particular le demanda.

 

No cometas el error de identificar la igualdad y la libertad con la igualdad forzada (...). La verdadera igualdad anarquista implica libertad, no cantidad, y no significa que cada uno debe comer, beber o llevar las mismas prendas, hacer el mismo trabajo o vivir de la misma manera. Ni mucho menos. En realidad, es todo lo contrario.

 

Las necesidades personales y los gustos son diferentes, como son distintos los deseos. Es la igualdad de oportunidades para satisfacerlas, lo que constituye la verdadera igualdad.»

 

[Fragmento  del folleto El anarquismo y su economía, que en versión integral es accesible en https://lapeste.org/wp-content/uploads/2021/03/ANARQUISMO-Y-SU-ECONOMI%CC%81A.pdf.]

 

 

Sexualidad y Anarquismo

  

Jacinto Ceacero
 
La sexualidad es un componente  esencial  del  ser  humano que integra tanto los aspectos, características, comportamientos y conductas puramente biológicas/naturales como las culturales, ideológicas, socioeconómicas,  políticas,  sentimentales, emocionales, afectivas y psicológicas (normas sociales, creencias, valores  morales  y  éticos,  roles  de género, identidad y orientación sexual...).

Su desarrollo, maduración y ejercicio precisan de una relación armónica  entre  todos  esos  aspectos diferentes para que la construcción de nuestra identidad, existencia y vida personal y social sea saludable,libre, autónoma y nos conduzca al placer y la felicidad.

La complejidad de la sexualidad humana, de los comportamientos sexuales, trasciende, por tanto, el mero paradigma de respuesta sexual biologicista pasando a ser una respuesta vivida y sentida desde lo cultural y social, una respuesta construida desde la diversidad y la libertad, ajena a estereotipos y dogmas.

Esta armonía entre lo que podríamos  llamar  el  paradigma  biologicista  y  el  sociocultural,  de  cara  a comprender  el  funcionamiento mental humano, extensible a explicar también la construcción de la respuesta sexual, la definía Platón con clarividencia hace miles de años en  la  llamada  Alegoría  del  carro alado utilizada en su diálogo Fedro.

De manera semejante, Sigmund Freud intentaba mostrar que el funcionamiento mental resultaba más equilibrado cuando encontramos la armonía entre el principio del placer(nuestros deseos) y el principio de realidad (los códigos morales y sociales).

Posiblemente, ambas metáforas responden a una lógica dualista, y aafortunadamente superada, en la que cuerpo y  mente representan dos mundos  separados  con  intereses contrapuestos. La realidad es que este tipo de enfoques dualistas conducen y profundizan en la polaridad, en la percepción de la realidad mediante códigos binarios (naturaleza/cultura;   hombre/mujer; sexo/género; dominación/sumisión; sujeto/objeto...) que no explican la enorme diversidad de la realidad a la hora de comprender la construcción  contextual  de  cada  ser  humano como un todo único y, por el contrario, pueden provocar imposiciones, enfrentamientos, violencias, desigualdades, dogmatismos.

Contrastada su enorme importancia en todos y cada uno de los planos de la vida, la sexualidad ha ocupado,históricamente, un lugar destacado en  la  definición  y  concreción  del proyecto ideológico, teórico y práctico del anarquismo que se viene planteando en los últimos siglos; y lo viene haciendo, como no podía ser de otra manera, desde parámetros coherentes con su compromiso de utopía, antiautoritarismo, transgresión,  subversión,  transformación... de los valores éticos, morales, económicos  y  legales  del  poder (esencialmente capitalista y patriarcal).

Para Helena Andrés Granel, en su trabajo  "Anarquismo  y  sexualidad" [http://periodicoellibertario.blogspot.com/2017/02/anarquismo-y-sexualidad.html] publicado en la revista Germinal, la concepción  que  tiene  el  movimiento anarquista del amor y la sexualidad  es  que  se  trata  de  una construcción sociocultural, histórica y política, siendo  el  sistema  sexual parte esencial del sistema social. De esta manera, cualquier proceso de transformación y revolución social precisa, no solo un cambio en las estructuras políticas y socioeconómicas sino, paralelamente, una revolución  personal  que  incluya la liberación sexual, la construcción de relaciones  de  género  igualitarias  y antiautoritarias, la emancipación de las mujeres, una nueva moral sexual que  suplante a la burguesa...  

En este sentido, simplemente a título indicativo, recordar la fructífera  relación  que  históricamente ha mantenido el anarquismo con la sexualidad, con las respuestas sexuales, y por extensión, con el feminismo entendido en toda la amplia y compleja variedad de ámbitos que abarca (sexualidad, amor libre, género, naturismo, derechos, derechos LGTBIQ+, igualdad, control de natalidad, antipatriarcado...).

Así, Dolors Marin en sus dos libros  Anarquismo.  Una  introducciónAnarquistas.  Un  siglo  de movimiento  libertario  en  España, describe parte de la riquísima trayectoria de experiencias y proyectos  provenientes  del  socialismo utópico  (Charles  Fourier,  Robert Owen, Henri de Saint-Simon, Flora Tristán...)  desde  finales el  siglo XVIII, tanto en Europa como América, como los falansterios, comunas, colectivos, grupos de afinidad, naturalistas, ecologistas, feministas...  en  la  que  queda  patente  la concreción de realidades y sociedades basadas en parámetros de igualdad  plena  entre  hombres  y mujeres, nuevas formas de vida en común sin autoridad y control del Estado, crianza y escolarización de hijos e hijas en comunidad  y  de  forma  compartida, distribución  del  trabajo  doméstico, apoyo mutuo, sostenibilidad, respeto  a  la diversidad, libertad, naturalismo,  nudismo,  el  arraigo del  neomaltusianismo,  igualdad hombres  y  mujeres  ligados  a  la igualdad social, sexualidad amorosa y gozosa, sexualidad libre de trabas morales y legales...

En España este acercamiento relacional,  no  fue  unánime  ni  uniforme  como  nos  recuerda  Laura Vicente en el capítulo "El feminismo como  principio  de  justicia  en  Anselmo Lorenzo" del libro En el Alba del anarquismo. Anselmo Lorenzo 1914-2014 o Carlos Taibo en su libro Repensar  la  anarquía. En el anarquismo español del siglo XIX emergen dos líneas de pensamiento a la hora  de  interpretar  las  relaciones hombre/mujer. Por un lado, bajo la influencia de Pierre-Joseph Proudhon, seguido por Ricardo Mella, las mujeres son concebidas esencialmente como meras reproductoras que contribuyen a la sociedad desde el trabajo doméstico en el hogar familiar  o  con  trabajos  secundarios siempre  al  del  hombre.  Por  otra parte, con el auspicio de Mijaíl Bakunin y Anselmo Lorenzo, las mujeres ocupan un mismo plano de igualdad con el hombre, siendo esta la línea de pensamiento mayoritaria adoptada en el anarquismo español. Guillermina  Rojas,  Teresa  Claramunt, Teresa Mañé y tantas otras mujeres representan esta línea del pensamiento feminista anarquista, que  culminará  en  el  movimiento anarquista, siempre poco reconocido, Mujeres Libres y que cuestionó con radicalidad la institución familiar y el matrimonio burgués dando paso al respeto por las relaciones libres entre personas que se aman.  

De la misma manera, resaltar que entre  los  acuerdos  sobre  Comunismo Libertario (ponencia presentada por el médico Isaac Puente) del IV Congreso de la CNT celebrado en Zaragoza del 1 al 10 de mayo de 1936 (posiblemente la organización anarcosindicalista más relevante e influyente  de  la  historia  moderna), encontramos un apartado referido a La familia y las relaciones sexuales en  el  que  puede  leerse:  El  comunismo libertario proclama el amor libre, sin más regulación que la voluntad del hombre y de la mujer...

En esta misma dirección, la primera ministra de la historia de España  y  una  de  las  primeras  en Europa, Federica Montseny (ministra de Sanidad y Asistencia Social desde noviembre de 1936 a mayo de1 937), en el escaso tiempo que duró su mandato se hace eco de las demandas, discriminaciones y sufrimientos de las mujeres, aportandoy promoviendo leyes que garantizaran la libertad de las mujeres a decidir  sobre  su  propio  cuerpo como la ley de Reforma  eugénica del aborto; soluciones como los liberatorios de prostitución; jardines de infancia; mejoras en educación; ayudas  para  bebés;  creación  de parvularios; centros de planificación familiar (actualmente desaparecidos)...

Toda esta rica tradición anarquista y feminista es recuperada a nivel mundial con la revolución de mayo del 68, movimiento hippie, antimilitarista... teniendo claro que el movimiento anarquista y el feminista comparten planteamientos aunque no son idénticos.  

En todo caso, el punto de partida, el eje vertebrador, la línea roja de todo tipo de sexualidad es o feminismos  vinculados  con  el  anarquismo  suponen  el  rechazo a cualquier forma de mercantilización del sexo, abuso de poder y explotación sexual. El ejercicio de esa sexualidad tiene que estar vinculado a la libertad, lejos de la comercialización porque ello conduce a la esclavitud.

La sexualidad para el anarquismo es aliada de nuestra capacidad de imaginación,  fantasía,  flexibilidad infinita, búsqueda, originalidad, creatividad, diversidad, de libertad y aunque hayamos desarrollado una enormidad de tipos, estilos de sexualidad... si se basan en los principios de libertad y no sometimientoa nadie ni a nada que huela a mercado  o  represión...  son  absolutamente legítimas.

Como señala Carlos Taibo en su libro Libertari@s citando a John Zerzan: la historia de la civilización es la historia de la dominación de la naturaleza y de las mujeres...

La civilización nos la han vendido como un éxito frente al salvajismo primitivo pero, sin duda, se trata de un camino de renuncia a vivir en armonía con la naturaleza, a nuestro derecho a una vivencia personal de la sexualidad, a la negación de nuestros deseos, a la renuncia de nuestro cuerpo. El ser humano tiene derecho a dejar fluir sus impulsos, su sexualidad, su espontaneidad a la hora de experimentar el placer... en un contexto  de  libertad,  de  apoyo mutuo, igualdad y respeto a la diversidad.

El amor  libre forma parte de la propuesta tradicional anarquista, es coherente con la expresión de una sociedad antiautoritaria y antirrepresiva y, esencialmente, representa  que  la  relación  amorosa, afectiva, sexual entre personas no debe estar mediatizada ni regulada por las leyes del Estado ni las de la Iglesia sino que es una relación privada y en libertad entre personas que se aman y así lo han decidido. En el amor libre no existe la esclavitud sexual o el sometimiento de la mujer sino el reconocimiento del derecho de las personas a sentir placer y felicidad. El amor libre representa la opción de amar a quien se quiera en condiciones de igualdad, sin imposiciones económicas, patriarcales, legales o morales. El amor libre es la ejemplificación del principio anarquista de que los medios son los fines, de que la libertad sexual como el anarquismo se pueden vivir hoy y ahora.

Generemos relaciones humanas basadas en una sexualidad libre, ajenas a cualquier sistema de explotación y esclavitud.

[Artículo publicado originalmente en el periódico Rojo y Negro # 355. Madrid, abril 2021. Número completo accesible en http://rojoynegro.info/sites/default/files/rojoynegro%20355%20abril.pdf.]

 

  • No hay más artículos
❌