El Papa León XIV sorprendió a los periodistas durante el vuelo papal rumbo a Madrid el pasado 6 de junio con una respuesta directa a la pregunta de si es del Real Madrid o del Fútbol Club Barcelona. La anécdota, que ya circula ampliamente en redes sociales, refleja el estilo cercano y desenfadado del pontífice en sus primeros meses de pontificado.
Según fuentes presentes en el avión, la pregunta fue lanzada por uno de los reporteros que viajaban en el vuelo, en un ambiente distendido antes del aterrizaje en la capital española. León XIV, sin dudarlo, respondió con una frase que sorprendió a los presentes y que ha generado todo tipo de reacciones en las plataformas digitales. Aunque no se ha filtrado la respuesta textual completa, varias personas que viajaban en el vuelo la han calificado de “sincera y sin ambages”.
La escena ha sido comparada con otras anécdotas similares protagonizadas por papas anteriores, como Juan Pablo II o Francisco, pero la diferencia radica en la inmediatez viral del siglo XXI. En cuestión de horas, la respuesta se ha convertido en tendencia en X (antes Twitter) y ha sido compartida en miles de grupos de WhatsApp.
El viaje a Madrid era la primera visita oficial de León XIV a España desde su elección, y estaba previsto que se reuniera con autoridades civiles y eclesiásticas. La anécdota futbolística ha acaparado, sin embargo, buena parte de la atención mediática, eclipsando momentáneamente la agenda oficial. El pontífice, conocido por su carácter llano, no rehúye este tipo de preguntas, según fuentes próximas al Vaticano.
La respuesta del Papa, aunque aparentemente intrascendente, ha servido para humanizar aún más su figura ante una opinión pública que sigue con interés los primeros pasos de su pontificado. El debate entre el Madrid y el Barça, dos de los clubes más importantes del mundo, ha trascendido así el ámbito deportivo para convertirse en un gesto de complicidad con los fieles y ciudadanos españoles.
La alta incidencia de lesiones de ligamento cruzado en jugadores del Real Madrid ha puesto en el punto de mira el nuevo césped retráctil del estadio Santiago Bernabéu. Desde su instalación, cinco futbolistas del club han sufrido roturas del ligamento cruzado, una cifra inusualmente elevada que ha despertado las alarmas en el comité organizador del Mundial 2030, que España comparte con Marruecos y Portugal.
Un requisito técnico cuestionado
La FIFA aún no ha decidido la sede de la final del torneo, para la que el Bernabéu es uno de los candidatos. Sin embargo, la idoneidad del terreno de juego es un requisito técnico indispensable para albergar partidos de alto nivel. Las recurrentes lesiones podrían inclinar la balanza en contra de la candidatura española, según fuentes próximas al organismo internacional.
El césped retráctil, diseñado para permitir la celebración de conciertos y otros eventos en el estadio, ha sido objeto de críticas por parte de los servicios médicos del club, que apuntan a una posible relación entre el sistema de anclaje y la estabilidad de la superficie. El Real Madrid no ha hecho comentarios oficiales al respecto, pero el goteo de lesiones ha generado un clima de preocupación en el vestuario.
Implicaciones diplomáticas y deportivas
La elección de la sede de la final del Mundial 2030 tiene una dimensión geopolítica. Marruecos, socio en la candidatura tripartita, presiona para que la final se dispute en su territorio, mientras que España defiende el Bernabéu como escenario emblemático. Si el problema del césped persiste, la FIFA podría optar por el estadio marroquí, un escenario que dañaría el prestigio deportivo español y generaría tensiones diplomáticas entre los socios organizadores.
El informe técnico de la FIFA, que evaluará todos los estadios candidatos, se espera para finales de 2026. Mientras tanto, el Real Madrid estudia modificaciones en el sistema de césped, aunque fuentes del club admiten que una solución definitiva podría requerir meses de pruebas. La cuenta atrás para la decisión final ha comenzado.
Asistimos, hace unos días, a un espectáculo único y, casi me atrevería a decir, irrepetible: una conferencia de prensa del presidente del Real Madrid Club de Fútbol y del Grupo ACS, Florentino Pérez. Su singularidad estaría basada no solo en el hecho de que hiciera más de 11 años que el empresario madrileño no comandaba un acto de tales características sino, más bien, por algunas de las perlas que dejó escapar durante los aproximadamente 65 minutos que llegó a alcanzar. Críticas a periodistas presentes, amenazas con bajas de suscripciones a medios de comunicación, comentarios machistas, un aire de condescendencia y superioridad sostenido o una casi insoportable sensación de impunidad ante cualquier expresión pasada, presente o futura, poblaron su exótica comparecencia ante los medios de comunicación.
La actitud general, tanto de los periodistas como de la opinión pública ante la situación pasaba, por momentos, casi por segundos, de la sorpresa absoluta a la confirmación de una marcada personalidad que era descrita por algunos como autosuficiente, altanera y desdeñosa ante la oposición y la crítica.
Para algunos, los prejuicios hacia un tipo de figura que representa el éxito en lo simbólico, lo social y lo económico, se veían confirmados –los ricos, ya se sabe, son personas altivas que se rodean siempre solo de pelotas y conseguidores–, mientras que, para otros, entre los que me incluyo, nos encontraríamos, de nuevo, ante la necesidad de plantear un estudio sistemático y científico sobre el grupo social al que Florentino Pérez representa: las élites.
Con señaladas excepciones, la antropología y la sociología españolas han dedicado poco tiempo y espacio al estudio de este singular colectivo. La aparición de algunas publicaciones recientes, como la del sociólogo Andrés VillenaLas élites que dominan España (Libros del KO, 2026) o El Estado pesebre. Una historia de las élites españolas (Ediciones Paseo, 2025), del historiador Carlos Arenas Posadas, serían algunos de estos escasos ejemplos.
También cabría destacar, aunque desde una perspectiva más periodística o ensayística, las obras del reportero de El PaísCristian Segura, Gente de Orden. La derrota de una élite (Galaxia Gutenberg, 2021), o Quiero y no puedo. Una historia de los pijos de España (Blackie Books, 2024), de la periodista Raquel Peláez. Pero poco más, excepto alguna obra que se ha quedado antigua y algunos artículos académicos publicados aquí y allá.
La dedicación al estudio de las élites es mucho mayor, quizás debido a las enormes desigualdades estructurales que presentan sus sociedades, en América Latina, donde principalmente la sociología lleva décadas poniendo el foco en los comportamientos, tipología de relaciones, espacios propios y sistemas de prestigio de las élites regionales. En Europa, cabría destacar el papel del sociólogo Pierre Bourdieu, que en su obra La distinción. Criterios y bases sociales del gusto (publicada en castellano por Taurus en 1998) creó un marco teórico específico que ha permitido el estudio de las relaciones y el campo de acción de las élites francesas y globales.
La antropología tiene, en este ámbito, una asignatura pendiente. Esto podría deberse a varios factores, entre los que podríamos citar su vinculación inicial con las sociedades denominadas primitivas. También entran en juego la etnografía como metodología específica de la disciplina, mucho más proclive a aplicarse a marcos abiertos que a cerrados, como los de las élites; el propio carácter elitista de los primeros investigadores, así como el acompañamiento colonial que tuvo, desde sus inicios, la antropología como ciencia.
Podría deberse, por añadidura, a su especialización en grupos minoritarios, subordinados, sobre los cuales se ejercía el poder, y no sobre aquellos que lo ejercían; al cierto carácter estanco y a la especialización de las ciencias sociales, donde la antropología pareció dejar en manos de la sociología el estudio de las estructuras sociales, el sistema de clases o las relaciones entre grupos, etc. Sin embargo, más que una falla, este conjunto de razones podría tomarse, más bien, como un aliciente para entrar en el campo inexplorado del estudio de las élites, tanto más cuanto las sociedades actuales parecen deslizarse sobre una pendiente marcada por el incremento de la desigualdad y de un ejercicio de poder tecnocrático y tecnopolítico.
La antropología, en este caso, no parte de cero. Si bien es cierto que su objeto de estudio principal no ha sido, de forma destacada, este grupo social, las mismas herramientas –la etnografía– como sus marcos teóricos referenciales, bien afinados, podrían ser de perfecta utilidad ante una aproximación y análisis de las élites, y el caso de la rueda de prensa de Florentino Pérez nos recuerda, y nos sirve de ejemplo, precisamente de esta posibilidad.
Han sido numerosas las voces que, tanto desde la política, como desde el periodismo –caso destacable el de Fonsi Loaiza en su conocida obra Florentino Pérez, el poder del palco (Akal, 2022)– han destacado el papel que determinados espacios juegan en los entramados del poder. En este caso, el del palco del Real Madrid CF, un lugar de acceso altamente restringido donde se hacen y deshacen propuestas políticas, iniciativas empresariales, relaciones y negocios, se pactan acuerdos y desmontan conflictos, entre las principales élites sociales, políticas y económicas del país, aunque con una presencia destacada de las ubicadas en la capital del Reino, Madrid. Pues bien, la antropología ha destacado la importancia de este tipo de sitios reconociéndolos como lugares de discurso oculto.
Para el político y antropólogo James C. Scott, estos espacios serían «aquellos lugares donde ya no es necesario callarse las réplicas, reprimir la cólera, morderse la lengua y donde, fuera de las relaciones de dominación, se puede hablar con vehemencia, con todas las palabras». Esta acepción de lugar de discurso oculto estaría, como puede observarse, vinculada a grupos y colectivos dominados, no a los dominadores, si bien bastaría con darle la vuelta y pensar en ellas precisamente como aquellos espacios donde los que no se muerden la lengua son las élites para que fuera útil a nuestros objetivos. Esto nos permitiría entrar al análisis y estudio de este tipo de emplazamiento como lugares apartados, sin vigilancia o control, no ajenos tanto a la represión de los dominadores sino, más bien, a la observación y examen de los dominados.
Son, bajo esta consideración, espacios profundamente antidemocráticos donde se llevan a cabo acciones y se toman decisiones que, posteriormente, tienen repercusiones en una sociedad teóricamente moderna y democrática. Pero, además, este tipo de lugares atrae y contiene personas que comparten experiencias similares en el ejercicio de la dominación, esto es, son espacios homogéneos, guetos de clase, capital social y simbólico similares, que articulan, reproducen y distribuyen el poder. Son, por tanto, espacios que generan culturas propias que han escapado y escapan al control de los dominados. Al contrario que los tradicionales lugares de discurso oculto –bares, tabernas, iglesias, bibliotecas, fábricas, etc.– que habrían sido objeto de examen e inspección por parte de las élites, estos han escapado a cualquier tipo de transparencia y control.
Un acercamiento etnográfico, por tanto, no solo se aparece como necesario, sino también como pertinente al contar con unos marcos analíticos iniciales que permitirían entender el qué, cómo, para qué y por qué de estos lugares. Caso más complicado es el acceso directo, ya que las élites siempre han sido celosas de sus secretos, pero que sea complicado no significa que sea imposible. O que deba hacerse de forma directa e in situ, como el caso de la reciente presentación en público de Florentino Pérez dejó en evidencia. Pensar en estos lugares –el palco– como lugares de discurso oculto permitiría entender que la personalidad de la figura del presidente del Real Madrid no es exótica, singular o excéntrica, sino que simplemente no está estudiada, por cuanto no están estudiados los espacios en los que se mueve el grupo social al que el también presidente de ACS representa. Examinando el palco del Bernabéu, por tanto, podremos seguir hablando de Florentino y de las élites.
Jose Mansilla es antropólogo urbano y profesor en la Universitat Autònoma de Barcelona.