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AnteayerNoticias

Concierto de Vitamina Pop en Higueruela

24 Julio 2026 at 08:10

 

Vitamina Pop

Viernes 24 de julio, 23:30 h

La Placeta de las Cuestas, Higueruela

 

 

Concierto en los rincones de Higueruela. Vitamina Pop.

 

Concierto de Claramente

23 Julio 2026 at 08:22

 

Claramente

Jueves 23 de julio, 21:30 h

Plaza Periodista Antonio Andújar, Albacete

 


La Plaza Periodista Antonio Andújar recibirá a la cantautora albaceteña Claramente con una propuesta de indie, pop y folk alternativo.

 

Concierto de la Banda Sinfónica Municipal de Albacete: "Mitos del Cine y Leyendas del Pop"

16 Julio 2026 at 08:45

 

Banda Sinfónica Municipal de Albacete

Jueves 16 de julio, 22:00 h

Explanada del C.P. San Fernando, Parque Abelardo Sánchez

Entrada: libre

  


Este jueves el Parque Abelardo Sánchez acogerá el concierto visual Mitos del cine y leyendas del pop, una propuesta conjunta de la Banda Sinfónica Municipal y la Filmoteca Municipal que unirá música y cine en un gran espectáculo audiovisual.

"Mitos del Cine y Leyendas del Pop" pondrá el broche a la temporada de conciertos de verano, en colaboración con la Filmoteca Municipal de Albacete.

La Banda Sinfónica Municipal de Albacete ofrecerá un concierto muy especial. El público podrá disfrutar de un recorrido musical por algunas de las bandas sonoras más emblemáticas de la historia del cine y por los grandes himnos del pop que han trascendido generaciones.

El programa reunirá un repertorio lleno de emoción y espectacularidad:

𝗟𝗼𝘀 𝘀𝗶𝗲𝘁𝗲 𝗺𝗮𝗴𝗻𝗶́𝗳𝗶𝗰𝗼𝘀 (𝗘𝗹𝗺𝗲𝗿 𝗕𝗲𝗿𝗻𝘀𝘁𝗲𝗶𝗻). 

𝗘𝗹 𝗽𝗮𝗱𝗿𝗶𝗻𝗼 (𝗧𝗵𝗲 𝗚𝗼𝗱𝗳𝗮𝘁𝗵𝗲𝗿 𝗦𝗮𝗴𝗮) (𝗡𝗶𝗻𝗼 𝗥𝗼𝘁𝗮). 

𝗕𝗿𝗮𝘃𝗲𝗵𝗲𝗮𝗿𝘁 (𝗝𝗮𝗺𝗲𝘀 𝗛𝗼𝗿𝗻𝗲𝗿). 

𝗛𝗲𝗿𝗼𝗲𝘀 𝗼𝗳 𝘁𝗵𝗲 𝗠𝗮𝗿𝘃𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗲 (𝗔𝗿𝗿. 𝗠𝗶𝗰𝗵𝗮𝗲𝗹 𝗕𝗿𝗼𝘄𝗻). 

𝗥𝗼𝗰𝗸𝘆 𝗜𝗜𝗜 – 𝗘𝘆𝗲 𝗼𝗳 𝘁𝗵𝗲 𝗧𝗶𝗴𝗲𝗿 (𝗦𝘂𝗹𝗹𝗶𝘃𝗮𝗻 & 𝗣𝗲𝘁𝗲𝗿𝗶𝗸). 

𝗤𝘂𝗲𝗲𝗻 𝗶𝗻 𝗖𝗼𝗻𝗰𝗲𝗿𝘁 (𝗔𝗿𝗿. 𝗝𝗮𝘆 𝗕𝗼𝗰𝗼𝗼𝗸).

𝗧𝗿𝗶𝗯𝘂𝘁𝗲 𝘁𝗼 𝗠𝗶𝗰𝗵𝗮𝗲𝗹 𝗝𝗮𝗰𝗸𝘀𝗼𝗻 (𝗔𝗿𝗿. 𝗝𝗼𝘀𝗲𝗳 𝗛𝗮𝘀𝘁𝗿𝗲𝗶𝘁𝗲𝗿). 

𝗙𝗹𝗮𝘀𝗵𝗱𝗮𝗻𝗰𝗲 – 𝗪𝗵𝗮𝘁 𝗮 𝗙𝗲𝗲𝗹𝗶𝗻𝗴 (𝗚𝗶𝗼𝗿𝗴𝗶𝗼 𝗠𝗼𝗿𝗼𝗱𝗲𝗿). 



El saqueo de los símbolos: de la invención de la tradición al populismo reaccionario

28 Junio 2026 at 07:00

Este artículo se publicó originalmente en Catalunya Plural. Puedes leerlo en catalán aquí.


Hay una historia que se repite y es la historia de la expropiación de las clases populares, a nivel material y simbólico. Así, aquello que nace desde y por ellas, que surge de sus formas de vida, de sus celebraciones, de sus conflictos y de sus luchas, raramente permanece bajo su control. Una y otra vez, a lo largo de la historia contemporánea, los sectores subalternos no solo han trabajado la tierra y las fábricas o han servido a las clases altas, sino que además han producido imaginarios, tradiciones y repertorios culturales que posteriormente han sido apropiados por otros actores con mayor capacidad para definir su significado. Primero fueron las burguesías nacionales del siglo XIX. Hoy son las nuevas extremas derechas. Los símbolos cambian de dueño; las clases populares siguen perdiendo.

El historiador Eric Hobsbawm explicó magistralmente este proceso en Nación y nacionalismos desde 1780. Frente a la idea romántica de que las naciones existen desde tiempos inmemoriales, Hobsbawm mostró cómo estas son construcciones históricas relativamente recientes, vinculadas al desarrollo del capitalismo industrial, la expansión de los Estados modernos y la necesidad de generar lealtades colectivas entre poblaciones cada vez más amplias. Para construir una nación no bastaban fronteras, instituciones o ejércitos. Hacían falta emociones. Hacían falta relatos. Hacían falta símbolos capaces de producir un sentimiento de pertenencia. Y esos símbolos, en gran medida, se extrajeron de las culturas populares. Las canciones campesinas, las fiestas locales, los bailes regionales, los trajes tradicionales o las lenguas vernáculas fueron recopilados por intelectuales, folkloristas y funcionarios estatales que los transformaron en expresiones de una supuesta esencia nacional. Lo que antes pertenecía a comunidades concretas pasó a representar a millones de personas que jamás habían compartido experiencias vitales comunes.

La invención de la tradición

Es aquí donde aparece otro de los conceptos fundamentales asociados a Hobsbawm: la invención de la tradición. Muchas de las prácticas que hoy consideramos ancestrales son, en realidad, construcciones modernas. No porque fueran completamente falsas, sino porque fueron seleccionadas, reinterpretadas y reorganizadas para responder a necesidades políticas contemporáneas. La tradición, lejos de ser una herencia inmutable, es muchas veces una tecnología de poder. Las burguesías nacionales del siglo XIX comprendieron perfectamente esta lógica. Necesitaban cohesionar sociedades profundamente desiguales y encontraron en la identidad nacional una herramienta extraordinariamente eficaz. Las culturas populares se convirtieron en materia prima para fabricar sentimientos nacionales. Sin embargo, mientras las élites convertían las costumbres populares en patrimonio de la nación, las clases trabajadoras seguían viviendo en condiciones de explotación, pobreza y exclusión política. La apropiación simbólica servía para integrar culturalmente aquello que continuaba subordinado materialmente. Lo interesante es que este proceso no ha desaparecido. Simplemente ha cambiado de protagonistas.

Las nuevas extremas derechas han demostrado una enorme habilidad para ocupar espacios simbólicos que durante décadas parecían pertenecer a otros. Por supuesto, han continuado apropiándose de tradiciones nacionales, fiestas populares o imaginarios patrióticos. Pero también han comenzado a disputar símbolos históricamente vinculados a la izquierda. Quizá uno de los fenómenos más llamativos de los últimos años sea precisamente como determinados movimientos reaccionarios han dejado de presentarse exclusivamente como defensores del orden establecido para adoptar estéticas, lenguajes y gestualidades procedentes de culturas políticas antagonistas. El puño levantado, durante décadas asociado al movimiento obrero, al antifascismo o a las luchas por los derechos civiles, aparece hoy en manifestaciones y campañas de sectores ultranacionalistas. Solo hay que ver a Trump. Lo mismo ocurre con ciertos discursos sobre la defensa del pueblo frente a las élites, la crítica a las oligarquías globales o incluso la reivindicación de formas de solidaridad comunitaria. Naturalmente, no se trata de una continuidad ideológica. Es una operación de resignificación. Los símbolos permanecen; su contenido político cambia.

La extrema derecha contemporánea ha comprendido algo que buena parte de la izquierda parece haber olvidado: las identidades colectivas no se construyen únicamente mediante programas políticos, sino también mediante emociones, símbolos y relatos compartidos. Por eso disputa los códigos culturales de las clases populares. Por eso se presenta como portavoz de los olvidados. Por eso intenta apropiarse incluso de repertorios visuales históricamente asociados a las luchas emancipadoras. No es casualidad que algunos de estos movimientos combinen referencias patrióticas con estéticas obreras, ni que intenten presentarse como representantes de trabajadores golpeados por la precarización económica. Lo que está en juego no es simplemente una batalla electoral, sino una lucha por el significado mismo de lo popular. Y aquí reaparece una vieja intuición de Hobsbawm. Las tradiciones no son realidades naturales; son construcciones históricas sometidas a disputa permanente. Del mismo modo que las élites nacionales del siglo XIX reinventaron elementos culturales populares para construir la nación, las extremas derechas actuales reinterpretan tanto las tradiciones nacionales como ciertos símbolos de la izquierda para construir nuevos proyectos reaccionarios.

El problema es que, en ambos casos, las clases populares terminan funcionando como una reserva simbólica de la que otros extraen recursos políticos. Sus formas de vida son convertidas en identidad nacional. Sus costumbres son elevadas a patrimonio colectivo. Sus símbolos de lucha son reciclados por movimientos que muchas veces defienden políticas contrarias a sus intereses materiales. Y mientras tanto, los problemas que afectan a la mayoría social permanecen prácticamente intactos. La vivienda se vuelve inaccesible. Los salarios pierden poder adquisitivo. Los servicios públicos se deterioran. La precariedad se cronifica. Pero el debate público se desplaza constantemente hacia cuestiones identitarias donde los símbolos ocupan el lugar que antes tenían los conflictos distributivos.

Tal vez esta sea la gran tragedia política de nuestro tiempo. Mientras las clases populares continúan produciendo cultura, sociabilidad y comunidad, otros monopolizan la capacidad de convertir todo ello en capital político. Lo hicieron las burguesías nacionales cuando inventaron las tradiciones que debían unir a la nación. Lo hacen hoy las extremas derechas cuando transforman esas mismas tradiciones —y hasta algunos símbolos históricos de la izquierda— en herramientas de exclusión y reacción. La historia contemporánea puede leerse, en buena medida, como una sucesión de estas expropiaciones simbólicas. Un proceso en el que los de abajo generan los significados y los de arriba administran sus beneficios. Cambian las banderas, cambian los discursos, cambian los propietarios temporales de los símbolos. Lo que rara vez cambia es quién acaba pagando el coste de la operación. Porque cuando la cultura popular se convierte en mercancía política, quienes la produjeron suelen quedarse, una vez más, sin ella.


Jose Mansilla es antropólogo urbano y profesor en la Universitat Autònoma de Barcelona.

La entrada El saqueo de los símbolos: de la invención de la tradición al populismo reaccionario se publicó primero en lamarea.com.

Concierto de Sueños de Saturno

16 Mayo 2026 at 01:00

 

Sueños de Saturno

Sábado 16 de mayo, 18:00 h

Le première

Entradas: 12€ anticipada

 


Concierto de Sueños de Saturno en horario de tardeo.

Sueños de Saturno es una formación albaceteña integrada por músicos de amplia trayectoria, unidos por un propósito claro, rendir tributo a los grandes himnos del indie nacional con un directo potente.

 

II Semana Flamenca de la Universidad Popular

20 Abril 2026 at 17:52

 

II Semana Flamenca 

Del lunes 20 al viernes 24 de abril

Casa de la Cultura José Saramago, Albacete

 


La Casa de la Cultura José Saramago acoge del 20 al 24 de abril la II Semana Flamenca de la Universidad Popular, con una completa programación que incluye exposición, minicursos, conferencias, proyecciones, una masterclass y un concierto con entrada libre hasta completar aforo. 


 

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