Decenas de aficionados argelinos, entre ellos ciudadanos con doble nacionalidad franco-argelina, fueron detenidos durante la Copa Africana de Naciones (CAN) 2025 celebrada en Marruecos entre diciembre y enero pasados. Según testimonios recogidos por el medio argelino TSA, muchos de ellos pasaron meses en prisión sin pruebas sólidas, en un contexto de máxima tensión diplomática entre Argelia y Rabat.
Uno de los afectados, Lyèce, un franco-argelino que permaneció tres meses encarcelado, ha decidido contar su historia. En su relato asegura que no cometió delito alguno y que fue condenado sin evidencias. «Je dis en Algérie…», comienza su testimonio, en el que describe un proceso judicial marcado por la opacidad y la falta de garantías.
Detenciones durante el torneo
Las detenciones se produjeron durante la celebración de la CAN 2025, que Marruecos organizó por primera vez. Las autoridades marroquíes habrían puesto en marcha un operativo específico contra los seguidores argelinos, a quienes se acusó de altercados o de porte de símbolos nacionales. Sin embargo, los denunciantes niegan cualquier implicación en incidentes violentos.
El caso ha reabierto el debate sobre el uso de la represión como herramienta de presión diplomática entre dos países que mantienen relaciones bilaterales rotas desde 2021 a raíz del conflicto del Sáhara Occidental y el reconocimiento por parte de Estados Unidos de la soberanía marroquí sobre el territorio.
Reacciones y consecuencias
Colectivos de defensa de los derechos humanos han denunciado que las detenciones forman parte de una campaña sistemática contra ciudadanos argelinos en territorio marroquí. La Cancillería argelina no se ha pronunciado oficialmente hasta el momento, pero fuentes diplomáticas consultadas por TSA señalan que el asunto podría elevarse a foros internacionales.
Para España, vecino inmediato de ambos países, la escalada de tensión entre Rabat y Argel tiene implicaciones directas en política migratoria, seguridad y flujos energéticos. Marruecos es un socio prioritario en la lucha contra la inmigración irregular y la cooperación antiterrorista, mientras que Argelia sigue siendo un proveedor clave de gas natural para el mercado español.
La Comunidad Internacional observa con cautela el desarrollo de estos hechos, que podrían agravar aún más la fractura entre dos potencias regionales del Magreb.