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Ayer — 6 Junio 2026Noticias

El yuan duplica su uso mundial en una década y desafía la hegemonía del dólar

6 Junio 2026 at 08:26

El yuan chino ha visto más que duplicado su uso internacional en los últimos diez años, impulsado por el crecimiento de las transacciones globales, nuevas políticas financieras de Pekín y una mayor demanda de liquidaciones en la moneda asiática. Así lo reflejan datos del banco británico Standard Chartered, difundidos por el diario Global Times.

Un salto que desafía la hegemonía del dólar

En la última década, el yuan ha pasado de representar una proporción marginal en el comercio y las finanzas internacionales a ser la cuarta moneda más utilizada en los pagos globales, según la Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales (Swift). El Banco de Pagos Internacionales (BIS) sitúa al yuan como la quinta divisa más negociada en los mercados de divisas, por detrás del dólar, el euro, el yen y la libra esterlina.

El avance se ha visto favorecido por las políticas de China para promover su moneda como alternativa al dólar estadounidense, en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y sanciones financieras. El banco central chino ha firmado más de 40 acuerdos de intercambio de divisas con otros bancos centrales, y ha ampliado los canales de inversión en yuanes a través de iniciativas como el Bond Connect y el Stock Connect.

El papel del comercio y las materias primas

El aumento de las transacciones en yuanes ha sido particularmente acusado en el comercio de materias primas. China, principal importador mundial de petróleo, mineral de hierro y cobre, ha impulsado la liquidación de estos contratos en su moneda. En 2023, el gigante asiático lanzó un contrato de futuros de petróleo denominado en yuanes en la Bolsa de Shanghái, que ya compite con los referentes de Londres y Nueva York.

Asimismo, el uso del yuan en las reservas internacionales de los bancos centrales ha crecido, aunque desde niveles muy bajos. Según el Fondo Monetario Internacional, el yuan representa alrededor del 2,8% de las reservas mundiales, frente a menos del 1% en 2016, cuando fue incluido en la cesta de derechos especiales de giro del organismo.

El proceso de desdolarización, sin embargo, avanza a ritmo desigual. El dólar sigue siendo la moneda dominante en el comercio y las finanzas globales, con una cuota cercana al 60% de las reservas de divisas y más del 80% de las transacciones internacionales. No obstante, el crecimiento del yuan refleja la creciente multipolaridad del sistema financiero mundial y la determinación de China de reducir su dependencia del dólar.

AnteayerNoticias

¿Podría el estrecho de Ormuz acelerar el fin del dólar como moneda hegemónica?

3 Junio 2026 at 08:41

Hace setenta años, en el verano de 1956, Gamal Abdel Nasser anunciaba la nacionalización del Canal de Suez. La decisión desencadenó la invasión de Egipto por una fuerza conjunta de tropas británicas, francesas e israelíes. Aunque la operación militar fue un éxito, resultó un desastre diplomático. Liderada por Estados Unidos, la condena internacional forzó la retirada de los invasores y marcó un punto de inflexión en la hegemonía occidental.

Siete décadas después, analistas geopolíticos se preguntan si el Estrecho de Ormuz podría desempeñar un papel similar como catalizador del declive del dólar estadounidense. El estrecho, por el que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, es un punto estratégico clave en las tensiones entre Irán y Occidente. La pregunta que subyace en el análisis es si un hipotético bloqueo o nacionalización en Ormuz podría replicar el efecto del Canal de Suez: acelerar la transición hacia un orden multipolar y, en particular, hacia una desdolarización del comercio energético.

El paralelismo histórico

La nacionalización de Suez no solo desafió el control colonial, sino que demostró la vulnerabilidad de las rutas energéticas. En la década de 1950, el canal era vital para el suministro de petróleo a Europa. Su cierre, aunque breve, evidenció la dependencia occidental de puntos de estrangulamiento. Hoy, Ormuz es el estrecho más importante del mundo para el transporte de crudo, y Teherán ha amenazado en repetidas ocasiones con cerrarlo en caso de conflicto.

Según fuentes de la industria energética, un cierre de Ormuz dispararía los precios del petróleo y obligaría a los importadores a buscar alternativas, lo que podría acelerar los acuerdos en monedas distintas al dólar. China, por ejemplo, ya ha comenzado a pagar parte de sus importaciones energéticas en yuanes. Si un evento como la nacionalización iraní del estrecho forzara una reconfiguración de los flujos comerciales, el dólar podría perder su papel hegemónico en el mercado petrolero.

El contexto geopolítico actual

El análisis subraya que, aunque las circunstancias son diferentes, la dinámica de poder es similar: un país en desarrollo (Egipto entonces, Irán ahora) desafía el orden establecido utilizando un recurso estratégico. Sin embargo, a diferencia de 1956, el mundo es multipolar, y potencias como China y Rusia ofrecen alternativas diplomáticas y económicas. El estrecho de Ormuz, por tanto, no solo es un punto de estrangulamiento físico, sino también un símbolo de la resistencia contra la hegemonía del dólar.

La cuestión que queda abierta es si Ormuz puede ser el detonante que lleve a una desdolarización acelerada, replicando el impacto que Suez tuvo en el fin del colonialismo.

Por ahora, la comunidad internacional observa las tensiones en el Golfo Pérsico, consciente de que cualquier chispa podría tener consecuencias globales. El estrecho de Ormuz, como Suez en su día, podría ser el escenario de un punto de inflexión geopolítico clave para el siglo XXI.

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