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‘Omaha’, la vida sin red

16 Julio 2026 at 08:24

La gran recesión de 2008 abrió una herida que no se ha cerrado. Luego vinieron otras catástrofes, pero la certeza de que algo se rompió entonces y para siempre aún perdura. Cole Webley sitúa el marco temporal de su primer largometraje, Omaha, precisamente en aquel año infausto. Narra la historia de un padre (interpretado por John Magaro) que arrastra a sus dos hijos (Holly Belle Wright y Wyatt Solis) a un viaje a través del Medio Oeste de Estados Unidos justo después de haber sido de­sahuciado de su casa. La road movie se convierte, de este modo, en un estudio sobre el dolor, el amor y la vulnerabilidad.

Los progenitores cargan sobre sus espaldas con el peso de ser los proveedores de la familia. «¿Si fallas como proveedor, fallas como padre?», se pregunta el director, señalando el núcleo dramático de su película.

Hay algo en la tristeza que impregna Omaha que resulta muy característico de nuestro tiempo. Devastados por la crueldad del capitalismo contemporáneo, muchos seres humanos sobreviven a duras penas, aplastados por la impotencia y la depresión. Desde el punto de vista artístico, quienes han optado, como Webley, por interpretar una suerte de nuevo neorrealismo presentan a unos protagonistas tan aturdidos por el golpe que ni siquiera tienen la energía, el remango de salir a la calle a pelear. Es una desesperación paralizante, muy diferente de la de aquel otro padre que, por alimentar a su hijo, es capaz de lo que sea. Hasta de robar una bicicleta. Ustedes ya entienden.

Ese es el gran triunfo del neoliberalismo, el haber logrado que los fracasos de su modelo económico y político hayan sido asumidos como derrotas individuales por parte de sus víctimas. Y en esa tesitura no hay familia, ni amistades, ni vecinos, ni partido, ni sindicato capaz de amortiguar la caída. Es la vida sin red. Gracias, Ronald. Gracias, Maggie. Nos habéis jodido pero bien.

Saber contar todo esto a través de la mirada inocente de la infancia es el gran acierto de Omaha. Webley coloca la cámara a la altura de esos críos risueños y bulliciosos, sí, pero no completamente ajenos a la nube negra que se cierne sobre su padre. Desde ahí, despliega un muestrario de silencios, miradas y matices emocionalmente abrumador.

Para hacer, en sus propias palabras, «el retrato de la humanidad de un padre en el peor de sus momentos» necesitaba a un actor extraordinario, y lo encuentra en John Magaro, convertido de un tiempo a esta parte en el príncipe del cine independiente americano. Apenas habla, su personaje navega entre la melancolía y la irritación. Hace cosas absolutamente horribles que sus hijos no pueden entender, pero, de alguna manera, el público es capaz no sólo de no odiarlo, sino de comprenderlo y hasta de abrazarlo. ¿Cómo de bueno hay que ser para conseguir eso?  

Omaha’ se estrena en los cines el 17 de julio.

La entrada ‘Omaha’, la vida sin red se publicó primero en lamarea.com.

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