Un dron ruso se estrelló contra el tejado de un edificio de apartamentos en la ciudad rumana de Galati, situada a escasa distancia de la frontera con Ucrania, el pasado 29 de mayo. El impacto causó daños materiales en el inmueble, aunque no se han reportado víctimas. El incidente ha desatado una oleada de críticas por parte de la OTAN y de varios países europeos, que lo consideran una violación de la soberanía rumana.
Incursión aérea y reacción rumana
El Ejército rumano informó de que varios drones rusos ingresaron en su espacio aéreo a lo largo de unos diez kilómetros. Como respuesta, se desplegaron aviones de combate, pero las autoridades decidieron no derribar el dron porque, según explicaron, derribarlo habría supuesto un riesgo mayor para la población civil. El artefacto acabó impactando en un edificio residencial de la ciudad de Galati.
La OTAN ha calificado el suceso de ‘imprudente y peligroso’, y ha reiterado su apoyo a la integridad territorial de Rumanía, país miembro de la Alianza desde 2004.
Rumanía comparte una frontera de más de 600 kilómetros con Ucrania y ha sido escenario de incidentes similares en el pasado. Las autoridades rumanas han elevado el nivel de alerta y han solicitado una reunión urgente del Consejo del Atlántico Norte para abordar la situación. La OTAN ha subrayado que «vigila de cerca la evolución de los acontecimientos» y ha pedido a Rusia que respete el espacio aéreo aliado.
Este nuevo episodio se produce en un contexto de escalada de tensiones entre la OTAN y Rusia debido a la guerra en Ucrania. La alianza militar ha desplegado refuerzos en el flanco oriental, incluidos sistemas de defensa antiaérea, para prevenir incursiones similares. El Ministerio de Defensa rumano no ha emitido por ahora más precisiones sobre la posible procedencia exacta del dron ni sobre las circunstancias de su trayectoria.