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William I. Robinson: “La guerra contra los migrantes es un ataque contra toda la clase obrera”

17 Abril 2026 at 08:00
Por: Arturo

William I. Robinson, durante el Foro Binacional de Educacion Política y Sindical en el Centro Laboral de UCLA, Los Angeles, en 2017.William I. Robinson, durante el Foro Binacional de Educacion Política y Sindical en el Centro Laboral de UCLA, Los Angeles, en 2017.

Fotografía: William I. Robinson, durante el Foro Binacional de Educación Política y Sindical en el Centro Laboral de UCLA, Los Ángeles, en 2017.

El sociólogo de la Universidad de California William I. Robinson combina una labor militante volcada estas semanas en las protestas contra la fuerza militar de fronteras estadounidense con un análisis de fino pincel sobre el colapso del capitalismo.


Pablo Elorduy
TG: @p_elorduy Publicado originalmente en el Diario El Salto

A lo largo de la conversación, William I. Robinson (Nueva York, 1959) deja varias frases que no solo son un buen titular para la entrevista, sino un presagio funesto para los próximos años. Lo compensa con una confianza total en las masas y su capacidad para mover la historia. Como dice en su último libro publicado en España, ¿Puede perdurar el capitalismo global? (Traficantes de Sueños, 2025) para que la humanidad sobreviva no hay más alternativa que derrocar el capitalismo global, “es decir, sustituir el imperativo de la acumulación a toda costa por un sistema basado en la necesidad social y en la armonía con el resto de la naturaleza”. 

La entrevista tiene lugar por videoconferencia. Robinson está en California, uno de los focos de la oposición en las calles al proyecto de Donald Trump, que este sociólogo no duda en calificar como fascista. La publicación de ¿Puede perdurar el capitalismo global? sucede a su anterior ensayo en español, Mano dura (Errata Naturae, 2023) en el que explicaba la convergencia económica e ideológica que ha dado lugar al giro autoritario de los Estados en todo el mundo. Parte de esa mano dura es la que ha visto crecer y multiplicarse al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), auténtico terror de las comunidades de personas migrantes y guardia pretoriana de Trump.

¿Cómo están siendo las protestas contra el ICE en Estados Unidos?
Yo estoy en Los Ángeles. Esta fue la primera ciudad que fue invadida por la fuerza de ICE y también por la Guardia Nacional. Eso fue en junio del año pasado. Desde entonces han ido ciudad por ciudad a declarar esta guerra. Ha habido protestas en todas partes, todas las comunidades se están organizando. Aquí y en las otras ciudades hemos organizado las patrullas comunitarias, que involucran ya a miles y miles de personas. Y lo más interesante es que no son solo los activistas tradicionales, que siempre han estado involucrados en las luchas sociales, en la actividad política, sino que hay un despertar de muchas capas de la población que antes no participaban en la política para nada.

¿Cómo se desarrolla en el contexto político de EEUU?
Hay unas divisiones muy agudas dentro de las clases dominantes y sus organizaciones políticas, incluyendo a los dos partidos principales, republicanos y demócratas. Al mismo tiempo, en Los Ángeles, en Chicago, en Minnesota, en Nueva York, en Seattle, en Portland, en San Francisco, hay una cierta alianza, no organizada pero espontánea, entre las bases de todos los movimientos sociales. No solo se trata de los movimientos de defensa de los derechos de los inmigrantes, sino de movimientos populares de la izquierda junto con los gobiernos demócratas en estas ciudades. Sin declararlo así, es un término que hago mío y que se está usando espontáneamente, está surgiendo una coalición antifascista. Ya todos usamos la palabra fascista, pero espontáneamente han surgido esas alianzas que van más allá de las alianzas tradicionales anti-Trump, que son antifascistas.

¿Qué significa el ICE para el poder de Trump?
Es muy claro que ICE son las nuevas camisas pardas. Es una organización paramilitar, de tipo fascista. Y lo importante de ICE es que responde directamente a la Casa Blanca y a este gobierno, al que voy a llamar régimen porque ahora hay un progresivo colapso del Estado de Derecho en Estados Unidos. No hablemos del derecho internacional. Trump dijo que no reconocía el derecho internacional sobre su propia moralidad. Pero bueno, aquí, en el interior de Estados Unidos, hay órdenes emitidas por los Tribunales, y simplemente ICE y este régimen hacen caso omiso, tanto de esas órdenes judiciales como de la Constitución. Es muy claro que el ataque o la guerra contra los inmigrantes va más allá de la cuestión migrante: es un ataque contra toda la clase obrera. 

¿A quién responde ICE?
Es muy evidente que esta fuerza paramilitar, que va creciendo a pasos agigantados, se ha convertido ya en un ejército privado de este régimen. Responde al Department of Homeland Security (Departamento de Seguridad Nacional). Sabemos que, dentro de cualquier Estado y en el proceso de toma de ese Estado por parte de un proyecto fascista, hay disputas entre diferentes departamentos y divisiones y ministerios. En este momento vemos claramente que el Departamento de Seguridad Nacional es el núcleo de la formación dentro del Estado de este proyecto fascista. Este ejército fascista va a servir para combatir cualquier disidencia, no solo con respecto a la cuestión migratoria. El primer paso es la guerra contra los migrantes. 

La pregunta sobresaliente es si nosotros podemos superar el capitalismo global antes de que arrastre a toda la Humanidad consigo

¿Cómo se lleva a cabo?
Hay una explosión de gasto estatal en esta guerra. Para ello están tomando fondos de la Marina norteamericana, es decir, de un presupuesto aprobado por el Congreso que el Pentágono destina a acciones fuera de Estados Unidos. Recientemente han trasladado a ICE otros 40.000 millones de dólares de la Marina, sin autorización, para la construcción de decenas o centenares —ni sabemos cuántos— de campos de concentración en todo el país. Esta masiva construcción de campos de concentración está planificada como una infraestructura permanente, que no tiene que ver simplemente con el alojamiento de inmigrantes antes de su deportación. Están sentando las bases para una infraestructura a largo plazo para detenciones masivas. Yo, de momento, puedo hablar de estas cosas con mis estudiantes. Por el momento, por nuestra resistencia, estamos frenando un poco la marcha del proyecto fascista, pero estamos en gran peligro aquí en Estados Unidos. Todo esto que estoy hablando es un reflejo de una cuestión mucho mayor que es la crisis de época de capitalismo global y sus dimensiones políticas aquí en Estados Unidos.

Examinemos esa crisis del capitalismo global de la que trata el libro. ¿Por qué se está produciendo?
Hay varias dimensiones determinantes, no es solo una. La dimensión económica estructural de la crisis de época es la primera que voy a nombrar. El capitalismo global comienza a enfrentar la imposibilidad de seguir reproduciéndose. Es una crisis de época que puede durar años y décadas, pero en realidad estamos entrando en el ocaso del capitalismo global. La pregunta sobresaliente es si nosotros podemos superar el capitalismo global antes de que arrastre a toda la Humanidad consigo. Primero hay que entender que la dimensión estructural de la crisis es la sobreacumulación. Es el estancamiento crónico, es la acumulación de enormes cantidades, trillones de dólares infrautilizados, que no tienen salida; la clase capitalista transnacional no tiene lugar ni posibilidades de descargar toda esa masa de capital sobreacumulado. 

Entre este momento y 2050 vamos a llegar a un momento en el que el capital ya no va a poder seguir acumulando en determinadas zonas como consecuencia del calentamiento global

¿Cómo se han resuelto estos problemas en el pasado?
Hasta la fecha, la clase capitalista transnacional (CCT) ha tenido tres mecanismos para seguir descargando ese capital sobreacumulado y seguir empujando hacia adelante la economía global. Uno, ya sabemos, es la especulación financiera, que ya alcanza y la cifra es correcta, trillones de dólares. Se trata de capital ficticio. Segundo, es la deuda global. Esa deuda de consumidores y de Estados ya suma 325 billones de dólares. De tal manera, el crecimiento impulsado por el endeudamiento no puede seguir. La tercera dimensión es lo que califico como la acumulación militarizada y la acumulación por represión. Esta guerra contra las personas migrantes en Estados Unidos tiene sus fines políticos, como hemos estado hablando, pero también tiene un fin económico que es proporcionar una salida para el capital sobreacumulado. La guerra contra migrantes es muy rentable al igual que es enormemente rentable el genocidio en Gaza; como también lo son los conflictos armados y sistemas de represión transnacional alrededor del mundo en momentos de estancamiento crónico.

Esto ocurre en un contexto marcado por la crisis climática y ambiental. ¿Cuál es la dimensión ecológica de la crisis?
Para llegar al meollo de la cuestión ecológica, ahora el sistema se encuentra en una nueva ronda depredadora y muy violenta de expansión para salir del estancamiento. La concentración de esta nueva ola expansiva y agresiva del capitalismo global tiene tres objetivos: uno, las tierras. Es decir, acaparar tierras. Segundo, energía. Energía por varias razones, pero sobre todo porque toda esta expansión depredadora está impulsada por la digitalización, que es central en el asunto del medioambiente. Necesitan construir miles y miles de centros de datos que consumen enormes cantidades de energía. Esto tiene que ver con Groenlandia, por favor, pregúntame más adelante por Groenlandia. Y lo tercero son los minerales que necesitan las nuevas tecnologías digitales y sobre todo, la inteligencia artificial. Estas tres dimensiones representan una intensificación de la apropiación de la naturaleza extrahumana y tiene unos efectos catastróficos sobre el medioambiente. Pero quiero ir más allá: hay una acumulación de destrucción y de desgaste del medio ambiente, sobre lo que es la naturaleza humana y extrahumana, que es al mismo tiempo una crisis de la reproducción social y de la reproducción de la naturaleza. Esta nueva oleada expansiva está intensificando los efectos catastróficos sobre el medio ambiente. Pero la destrucción del medio ambiente está llegando a tal punto que llega a impedir la acumulación de capital. 

¿Cómo?
El pronóstico es que, entre 2030 y 2050, un tercio del planeta estará tan caliente que los seres humanos no van a poder vivir en zonas como en el norte de África, Oriente Medio, etcétera. En este momento, el capital está acumulando en esas zonas, pero no va a poder seguir haciéndolo en un futuro próximo. Otra dimensión es la de los territorios de producción agropecuaria, por ejemplo aquí en California, donde hay zonas de agricultura intensiva destinada a mercado global. Se va a producir un colapso de la agricultura por el cambio climático. Puedo seguir poniendo ejemplos, pero el punto es que hasta el momento el capital transnacional ha podido seguir acumulando alrededor del planeta sin atender a los efectos devastadores en el medio ambiente, pero eso está cambiando muy rápidamente. Entre este momento y 2050 vamos a llegar a un momento en el que el capital ya no va a poder seguir acumulando en determinadas zonas.

Más impactos.
En 2025, una de las compañías de seguros más grande del planeta, y hay que tener en cuenta que las compañías de seguros también son parte del capital financiero transnacional, advirtió de que pronto no va a poder funcionar la industria global de seguros. Porque es demasiado costoso asegurar, por ejemplo, viviendas, inversiones, etc. a causa de los impactos y los riesgos ambientales. Si se produce una tormenta de dimensiones no vistas hasta ahora en Florida, algo que puede suceder, los daños pueden alcanzar billones de dólares. Las compañías de seguros ya no pueden asegurar a las compañías manufactureras, de logística, etcétera. Desde ese punto de vista, la crisis ambiental representa no solo una crisis de amenaza de extinción a los seres humanos, sino que también socava la posibilidad del capitalismo global de seguir acumulando.

Está el factor de las migraciones como causa del calentamiento global.
Los informes que tenemos sobre refugiados climáticos y refugiados por despojo, por la devastación ecológica, dicen que alcanzan ya 200 o 300 millones de personas. Según los pronósticos de las Naciones Unidas, va a rebasar las mil millones de personas desplazadas por el cambio climático. Eso abre la cuestión de cómo va a poder el capitalismo global, y quienes controlan este sistema, manejar esa cantidad de refugiados. Eso da una idea de las dimensiones ambientales de la crisis.

Los sectores militar-represivo, el big tech y las finanzas se están fusionando y conformando un nuevo bloque hegemónico de capital transnacional a escala global

Igual que el Amazonas, Groenlandia es una zona crítica para el resto del planeta. ¿Hasta qué punto es una muestra del cortoplacismo de Trump esa apuesta por explotar los recursos naturales de esa isla?
Has usado la palabra cortoplacismo para referirte a Trump, pero esto no define solo a Trump, define a todo el sistema capitalista. Es necesario recordarlo: el capital tiene un solo objetivo, la acumulación de capital sin fin. Cualquier otro objetivo es secundario y no tiene importancia frente a la permanente acumulación de capital. Entonces, todo el sistema capitalista tiene una visión cortoplacista e inmediata. Han existido constreñimientos, ciertas medidas para suavizar un poco ese impulso hacia la acumulación, pero eso ha venido de Estados y de movimientos de masas, no del capital. Toda esta amenaza contra Groenlandia es parte de la misma ronda expansiva que estamos experimentando ahora. Realmente, el argumento de que se trata de seguridad frente a China y a Rusia es una cortina de humo, en realidad tiene que ver con los recursos minerales, con los recursos petroleros y de gas, pero también tiene mucho que ver con la energía geotérmica, porque Groenlandia tiene increíbles posibilidades de generación de energía geotérmica. Esto requiere un paréntesis analítico. 

Adelante.
Está surgiendo dentro de Estados Unidos, pero también a nivel global, un nuevo bloque hegemónico dentro del capital transnacional que reúne a tres sectores de capital que se están fusionando. Y esos tres sectores son: las grandes compañías de la tecnología, vamos a llamarlo big tech, segundo, el complejo militar industrial, que no solo es militar sino que incluye todo el andamiaje de represión, por ejemplo ICE. Y tercero, el capital financiero transnacional. Esos sectores: militar-represivo, big tech y finanzas, se están fusionando y conformando un nuevo bloque hegemónico de capital transnacional a escala global. Trump no representa los intereses de ese bloque, sino que es al revés: ese bloque tiene al trumpismo como el instrumento de expansión de sus intereses. 

Volvemos a Groenlandia.
Groenlandia tiene la energía, las tierras y los minerales, incluidas las tierras raras, que necesita ese bloque mientras se van derritiendo los glaciares. Hay un cuarto elemento que explica por qué quieren esa tierra. Porque quieren establecer estas empresas de extracción de energía, etcétera, con una nueva modalidad de gobernanza, una gobernanza directa por parte del capital transnacional. Los lectores se acordarán de los experimentos en ciudades empresariales en Honduras, por ejemplo. El gobierno golpista de Honduras, que ya está en el poder otra vez, entregó a un grupo de empresarios de las finanzas y la tecnología —incluyendo a Peter Thiel, de Palantir— Roatán, una isla en el Golfo de México, en la costa Atlántica de Honduras. Se les permitió controlar toda la isla con sus propias reglas, sus propios impuestos y su gobierno. Es el mismo modelo que ya tenemos en Texas: una pequeña ciudad manejada por Musk, donde el gobierno, el Estado, no entra. Quieren eso también en Groenlandia. Ese bloque hegemónico y sobre todo el grupo de las big tech vinculado con Palantir ya han hecho inversiones iniciales y han hecho estudios iniciales de cómo hacer esas ciudades en Groenlandia. La emergencia climática es mala para la humanidad, para el planeta, pero es muy buena en determinados aspectos para el capital, porque hace accesible zonas que no eran accesibles anteriormente. De alguna manera, Groenlandia se convierte en microcosmos de todo lo que está pasando a nivel global.

¿El proyecto de “Nueva Gaza” que se presentó en la Junta de la Paz en Davos forma parte de esa proyección de nuevas ciudades empresariales?
En primera instancia, no usemos ese término fascista, porque no es una Junta de Paz, es Junta de genocidio, es Junta de capital transnacional, es una invasión y una apropiación total de Gaza. Pero efectivamente, lo que quieren hacer en Groenlandia ya lo están haciendo en la Franja de Gaza. Esto muestra el proceso genocida del capitalismo global en esta fase: necesitan eliminar poblaciones sobrantes —lo que llamo la humanidad excedente— para tener acceso a recursos y convertir a esos territorios en zonas de acumulación intensiva para el capital transnacional. Sabíamos que Gaza tiene gas y tiene petróleo, tiene zonas frente al mar Mediterráneo muy valiosas para la especulación inmobiliaria. Pero no es solo eso, el proyecto es convertir a Gaza en un hub de lo que los grupos dominantes ahora llaman pax silica. Es decir, en un nodo regional para la alta tecnología y los centros de datos. Kushner, el yerno de Trump, lo dijo claramente en su discurso en Davos: Gaza es un caso de prueba. Si este modelo es exitoso ya se puede aplicar a otras zonas. Quieren convertir a todo Gaza en una franja empresarial. Todo está vinculado con los demás hechos que están pasando en Oriente Próximo.


¿En qué sentido?
La transformación radical de toda la geopolítica de Oriente Medio a partir del genocidio de los palestinos, y ahora de la destrucción de Rojava por parte del nuevo gobierno sirio, todo va dirigido a conformar un nuevo bloque geopolítico que una a los Estados del Golfo con Israel, con capital transnacional. Específicamente, es un plan del bloque hegemónico que mencioné. Ese es el nuevo rostro geopolítico que deja sentadas las bases necesarias para una mayor expansión del capital transnacional en Oriente Medio, a través de Gaza, encabezado por la alta tecnología y por la criptomoneda. Recordemos que la criptomoneda es la perfecta fusión de la alta tecnología con las finanzas. Gaza es símbolo, es modelo, es advertencia de lo que nos espera al planeta entero.

La fusión del gran capital con el Estado es parte de la definición clásica del fascismo y es lo que vemos en Estados Unidos ahorita mismo

¿Hasta qué punto es relevante el ropaje teórico del trumpismo que representan figuras como Peter Thiel o Curtis Yarvin o solo se trata de un envoltorio para el impulso depredador del capital?
Tiene peso, pero lo que pasa es que la correlación de fuerzas todavía no es tan favorable para consolidar el proyecto fascista, porque aún hay muchas resistencias, muchas contradicciones. Pero la respuesta es que este es un proyecto fascista en el sentido sociológico. Estudiando la historia y el concepto sociológico, analítico y teórico del fascismo, es un proyecto fascista que se está incubando con Yarvin, con Thiel, con el trumpismo. Pero antes quiero detenerme en un punto. 

Adelante.
Hoy vemos a Trump en la pantalla a diario, y vemos a los representantes políticos, los ideólogos y los estrategas del proyecto fascista en las pantallas, en los medios sociales, etcétera, pero no vemos lo que está detrás. El mes pasado, The New Yorker ha publicado que Trump ha acumulado cuatro mil millones de dólares utilizando la presidencia como un cajero automático para su propia familia. Trump puede robar y ser corrupto. Mientras se le cepille, como se dice popularmente, su narcisismo, seguirá siendo un títere, el instrumento de este bloque de poder. En el primer mandato de Trump, la clase capitalista transnacional fue muy recelosa a la hora de sumarse a un proyecto fascista. Trump es fascista y racista desde hace mucho tiempo, pero el capital transnacional inicialmente no quería sumarse a un proyecto de este tipo: ahora sí. 

¿Por qué?
Por el poder de este nuevo bloque hegemónico. Ese bloque depende cada vez más de contratos del Estado. Palantir, por ejemplo, ha unificado los bancos de datos de decenas y decenas de diferentes agencias del Estado en un solo banco de datos. Eso es muy importante, porque en la guerra contra los migrantes están usando un solo fichero. La capacidad represiva del Estado se aumenta decenas o centenares de veces a través de ese sistema centralizado controlado por Palantir. Por un lado, el bloque hegemónico depende cada vez más de los contratos de Estado. Segundo, depende cada vez más de los subsidios del Estado. Tomemos el ejemplo del petróleo. Trump ha prometido miles de millones de dólares a los productores para que vayan a Venezuela. Eso es lo que está pasando con el bloque hegemónico: contratos, subsidios y, en tercer lugar, crear las condiciones, las políticas, necesarias para la acumulación de este bloque, desregulando la inteligencia artificial, desregulando todos los reglamentos para estas nuevas tecnologías digitales.

Esto desemboca en la asimilación por parte del capital del programa fascista.
Hay una fusión del Estado con el capital alrededor de un proyecto fascista. La fusión del gran capital con el Estado es parte de la definición clásica del fascismo, y es lo que vemos en Estados Unidos ahorita mismo. El tercer ingrediente para el fascismo, y ahí entra la cuestión ideológica a la que has hecho referencia —lo que distingue al fascismo de una simple dictadura— es la movilización fascista en la sociedad civil. Y es lo que estamos viendo en Estados Unidos. Hay una movilización fascista de una parte de la población, no solo los Proud Boys, sino también del ala derechista del partido Republicano que ha movilizado a una base fascista. Esa base ha ido disminuyendo, puede ser hoy de un 20 % o 25 % de la población, pero hay una movilización abierta de esa base también a través de cristianismo nacionalista de ultraderecha. Todo eso es la movilización fascista. Esto está claro con ICE, que es el núcleo coercitivo militarizado del proyecto fascista. Otra pregunta es cuál es la ideología de ese proyecto. Y ahí entra Yarvin. Es una ideología mística, es una ideología de ultra nacionalismo xenofóbico. Cualquier proyecto fascista necesita racismo, pero también milenarismo. De ahí surge Make America great again, esa promesa de restaurar la grandeza de Estados Unidos.


Ese ultranacionalismo no es exclusivo de EEUU.
También lo tenemos en Rusia. Rusia no es fascista, es otra cosa, pero Putin también se basa en esa idea de recuperar la gran Rusia. También en China —no estoy diciendo tampoco que China sea fascista— todo gira en torno al ultranacionalismo. Alrededor del mundo hay un ultranacionalismo que es la respuesta autoritaria a la crisis. Yarvin habla de un rey, de un sistema monárquico, pero Thiel también habla de un Estado manejado, dirigido, controlado por tecnobillonarios, no por elecciones democráticas. Es confuso porque es una mezcla de todo un poco, pero sí estamos viendo surgir de una ideología fascista con sus diferentes dimensiones. Todo esto es un proyecto que se va consolidando de manera espantosa, pero también la resistencia inesperadamente va en un repunte y eso es lo que da esperanza.

Quizá la pregunta es demasiado simple, pero ¿cómo se explica para alguien que no que no sabe de economía que los milmillonarios sean cada vez más ricos y que a la vez podamos estar hablando de una crisis final para el capitalismo?
No es una pregunta sencilla. Es una pregunta de suma importancia. Comencemos primero con la naturaleza del capitalismo, que no es evidente. La naturaleza del capitalismo, cuando funciona sin contratendencias, es producir riqueza y polarizar esa riqueza. Es decir, una capa cada vez menor de capitalistas acumulan todo el dinero mientras las masas se empobrecen. Es la tendencia natural del capitalismo. La única forma de que el capital produzca ganancias es que la clase trabajadora, o sea, las personas que trabajan para el capital, produzcan valor y que la parte máxima que se puede extraer de ese valor vaya al capital y la parte mínima, al trabajador. Eso se sabe. Eso no es nuevo. Lo importante aquí es que históricamente eso es una contradicción interna del capitalismo y siempre ha conducido a crisis. 

Quizá venga el próximo año, quizá en 2031, pero viene un colapso financiero cataclísmico

¿Qué tipo de crisis?
Las crisis cíclicas son recesiones cada diez años más o menos, pero las crisis estructurales se dan cada 40, 50 años, y esas son grandes crisis de sobreacumulación. Se dan cuando el capital ya ha acumulado tanto que no tiene dónde invertir y comienza un estancamiento mucho más profundo. Ahora estamos en una crisis estructural. La última crisis estructural fue en los años 70 del siglo XX, volveré sobre ella. Recordemos la otra gran crisis estructural, que fue la Gran Depresión de los años 30. Antes de eso tuvo lugar una crisis estructural enorme en los 1880. Anterior a eso, en 1830. Entonces, cada vez que hay una crisis no cíclica, no recesionaria, sino estructural, hay grandes trastornos, hay guerras internacionales y hasta mundiales, hay grandes reorganizaciones en el campo del capitalismo, hay lucha de clases, luchas sociales,… todo cambia. Estamos en uno de esos momentos de crisis estructural, que se convierte en crisis sistémica. Pero antes de abordar eso, lo que has llamado crisis final, déjame recuperar qué pasa a partir de la gran crisis estructural de los años 70. 

Ok.
En esa crisis estructural bajaba la tasa de ganancia e iba en aumento el poder y la capacidad de resistencia de las clases populares alrededor del mundo, no solo en Estados Unidos. Es la época de las luchas de liberación nacional y decolonial en el Tercer Mundo, solo pensemos en el auge revolucionario de 1968. Entonces, a nivel global, el emergente capital transnacional que surge en los años 70 y en adelante enfrenta una crisis de la hegemonía capitalista. Tiene que reconquistar la legitimidad, tiene que reconquistar la rentabilidad, subir la tasa de ganancia y para ello lanza la globalización. Esto es de suma importancia. Porque lo que pasó desde la Segunda Guerra Mundial hasta los años 70 y 80, es que las luchas de masas obligaron a muchos Estados a hacer dos cosas: número uno, regular el mercado, intervenir en la economía para regular el mercado, y dos, intervenir en la economía para redistribuir la riqueza desde arriba hacia abajo. Esas dos cosas, esas intervenciones del Estado, iban en dirección contraria a la tendencia a la polarización de la riqueza, es decir, la lucha de masas obligó a los Estados a tomar medidas que salvaron al capitalismo de su propia crisis, irónicamente. 

Eso se rompe en los años 70.
Cuando el capital lanza la globalización, a finales del siglo XX, el Estado deja de poder intervenir para regular el mercado a nivel de Estado-nación, ya no puede intervenir a redistribuir la riqueza hacia abajo. Entonces se retoma el proceso de la polarización de tal manera que, como sabéis muy bien, hoy en día un 1% de la humanidad controla más de la mitad de riqueza del planeta; el 20% (y cada vez menos del 20%) controla el 95%. El 85% de la población mundial ya ni siquiera puede consumir. Ahí está la población excedente. Son quienes no conforman un mercado para el capital transnacional: no producen plusvalor. Contra esa población excedente llevan a cabo el genocidio.

Esta es una crisis provocada por el capital que amenaza al capital.
Tenemos esta increíble polarización que representa una crisis para el sistema. Cuando vemos en los titulares que Musk va a ser el primer billonario hay que darse cuenta de que esa masa de capital es ficticia. Básicamente, la economía global obtuvo en 2025 un valor de entre 105 y 110 billones de dólares. Eso en la producción de bienes y servicios, de las cosas que necesitamos, desde el ordenador con el que estoy hablando contigo hasta la comida que vamos a comer hoy. Mientras, el sistema financiero respaldado en bienes, en activos, está en torno a 150 billones de dólares. Pero el sistema financiero no respaldado por activos asciende a 1,7 trillones de dólares. Eso quiere decir que una masa de capital ficticia no se corresponde con la realidad. Eso hace que el sistema no solo sea insostenible, sino que esto permite pronosticar una crisis catastrófica y una desvalorización masiva descomunal.

¿Para cuándo?
Quizá venga el próximo año, quizá en 2031, pero viene un colapso financiero cataclísmico. Pero ojo, esa no es la crisis final. Esa es la dimensión estructural. La crisis final viene de que hay que combinar la dimensión estructural con la dimensión social del colapso de una buena parte de la humanidad y la imposibilidad de reproducción social con el colapso de la biosfera. Todo se conjuga y el resultado final es que el capital ya enfrenta la imposibilidad de seguir reproduciéndose, llega a los límites de la capacidad de reproducción.

El genocidio es rentable, es rentable la guerra contra las drogas (que no tiene que ver con la droga) en América Latina y la guerra contra migrantes es rentable

¿No va a haber crecimiento económico?
Mi pronóstico es que, si evitamos una tercera Guerra Mundial, va a haber una nueva época de prosperidad. Dependiendo de cómo se desenvuelvan los acontecimientos en los próximos años es posible que las tecnologías digitales aumenten la productividad tanto que se vuelva a imponer por un tiempo la producción real sobre la especulación financiera. Entonces podemos tener un periodo de prosperidad como tuvimos después de la Segunda Guerra Mundial, pero no para la masa de la humanidad, no para 4.000 o 5.000 millones de personas. Desde la lógica del sistema, se trataría de un periodo de estabilización con un Estado policial global en los años 30, los años 40 de este siglo. Para mí, la crisis final del capitalismo global, repito, si evitamos la Tercera Guerra Mundial, se va a desenvolver y a finalizar en la segunda mitad del siglo XXI. Soy consciente de que esto es especulativo. Analítico, pero especulativo.

Has mencionado el Estado policial global, la mano dura como negocio y práctica de disciplinamiento de las sociedades del que hablaste en tu anterior libro. Desde entonces se han producido hechos como la invasión rusa de Ucrania y el genocidio de Gaza que corroboran la hipótesis de que el capital está virando hacia la vía de las armas en su huida hacia adelante. ¿Crees que la acumulación militarizada es suficiente para que se dé el ciclo de valorización que el capital necesita en este momento?
La acumulación militarizada y acumulación por represión —son muy parecidos estos conceptos, pero no idénticos— tienen tres funciones. Uno, que es muy rentable en sí, como hemos hablado antes. Trump ya propuso para el año 2027 un presupuesto de 1,5 billones de dólares en el gasto militar estatal. Ese es prácticamente el 2% de toda la economía global solo para la acumulación de capital militarizado. Es enormemente rentable. El genocidio es rentable, es rentable la guerra contra las drogas —que no tiene que ver con la droga— en América Latina, la guerra contra migrantes es rentable. El segundo aspecto que hay que resaltar de la acumulación militarizada es que la represión militar es como un martillo que abre violentamente espacios para la acumulación. Por ejemplo, la acumulación militarizada del Congo en Ruanda hace a algunos ricos en el Congo, pero sobre todo está abriendo espacio para el pillaje de los minerales. Entonces, la segunda dimensión de Estado policíaco global es que abre espacio para el capital a través de la violencia. Y por último, toda esta crisis genera enormes resistencias. Entonces, la tercera función del estado policíaco global es reprimir y controlar las resistencias. La pregunta que hacías es si la acumulación militarizada y por represión puede sostener la economía global frente al estancamiento y crisis. Y la respuesta es un rotundo no, para nada. 

¿Por qué?
Tiene contradicciones internas, no genera nuevo valor, o es escaso. Me explico: genera nuevo valor en el sentido de que trabajadores producen un misil o un tanque o un avión de guerra, pero esas armas no tienen un mercado masivo, solo tiene un mercado con Estados y grupos paramilitares y armados y policiales, y solo se siguen produciendo si se utilizan en guerras, en destrucción. Eso es lo que [Joseph] Schumpeter llamaba la destrucción creativa. Es tan contradictorio, que simplemente es una medida corto y medianoplacista para seguir dando oxígeno a la economía global. No es una solución.

Has hablado de la posible III Guerra Mundial. ¿Estamos ante un escenario de lo que se ha llamado “guerra civil global” o un conflicto como las grandes guerras del siglo XX?
Una guerra mundial, por un lado, sí, podría ser una acumulación de guerras civiles y guerras regionales, y en ese sentido vamos muy rápidamente hacia esa III Guerra Mundial. Lo que lo hace tan peligroso es el poder destructivo. No me refiero solo a las armas nucleares, sino a armas subnucleares que tienen tremendo poder destructivo, especialmente para el medio ambiente, ya que deja vastas zonas sin ninguna capacidad de agricultura, por tanto, de existencia. Pero si una tercera Guerra Mundial involucra o pone en conflicto directo a Estados Unidos y Rusia o Estados Unidos y China, ya estamos hablando de otro nivel. Y en ese nivel veo muy, muy difícil que sobrevivamos. A menos que sea muy limitada y que su fin esté negociado desde el comienzo.

China, por ser capitalista, por tener sobrecapacidad, tiene que expandirse en el mundo, igual que Estados Unidos. Eso significa que es un proyecto cargado de conflictos y de un futuro muy gris

Se habla mucho del imperio emergente contra EEUU, el imperio en declive, pero ¿qué papel juega en este momento China?
No estoy en contra de asumir la idea de un imperio en declive y otro imperio que está surgiendo, pero prefiero tener otro marco analítico. El capital chino es capital transnacional y se fusiona con el capital de todos los demás países del Oriente y se fusiona en una mezcla inseparable con el capital transnacional. Pero los Estados funcionan en otro nivel. Cada Estado tiene su propio proyecto basado en mantener su propio territorio, atraer al capital transnacional y tratar de convencer a ese capital transnacional de defender sus intereses estatales y políticos. En el caso concreto de China, hablamos de otro modelo de capitalismo. El Estado chino juega un papel central en la economía china en el sentido de que controla el sistema financiero, hay bancos privados, hay capital financiero privado. La mayoría del capital financiero es privado, de hecho, pero China controla el sistema financiero a lo interno, a diferencia de Estados Unidos y de la mayor parte de los países del mundo. Segundo, China puede dirigir las inversiones por medio sus políticas estatales. En Estados Unidos, el modelo puro neoliberal del Occidente lo impide. Y tercero, China tiene y puede movilizar recursos, por ejemplo, para la infraestructura, tiene infraestructura del siglo XXI, mientras Occidente y sobre todo Estados Unidos tienen infraestructura del siglo XX, incluso del siglo XIX, infraestructura que se está cayendo. Es otro modelo del capitalismo que da cierta vida a un capitalismo del siglo XXI con menor intensidad de crisis por un lado. 

¿Por qué?
Hay un sector del capital, el del trumpismo global, que representa a una parte de la elite, que tiene que ver con Israel, con Daniel Noboa, Nayib Bukele y Javier Milei en América Latina, con algunos de los movimientos ultranacionalistas en Europa. El Foro Económico Mundial representa otro sector, un sector reformista, un sector que ha elogiado al capitalismo chino y ha dicho que el capitalismo chino es el capitalismo que necesitamos para el mundo en el siglo XXI. Eso nos dice mucho de la estrategia de los intelectuales orgánicos de esa élite ilustrada y de cómo ven a China. Pero aquí entran las contradicciones del modelo de China. La primera es que el capitalismo se rige por la ley de valor, se rige por la rentabilidad y la urgencia de la rentabilidad. Se rige por una contradicción, aunque sea mediatizada por el Estado, entre capital y trabajo. Démonos cuenta de que China acaba de anunciar para 2025 un déficit comercial con el mundo de 1,2 billones de dólares. Eso no tiene precedentes y es un reflejo de la tremenda sobrecapacidad de la economía mundial. Esa sobrecapacidad es indicio de que la acumulación del desarrollo capitalista en China depende cada vez más de abrir mercados y apropiarse de recursos, expandirse alrededor del mundo. Y eso genera tensiones comerciales y políticas y geopolíticas en todo el mundo. 

Es parte del mismo sistema en crisis.
China, por ser capitalista, por tener sobrecapacidad, tiene que expandirse en el mundo, igual que Estados Unidos. Eso significa que es un proyecto cargado de conflictos y de un futuro muy gris. La izquierda internacional, o sectores de la izquierda internacional, insisten en que China es el futuro para la humanidad, algunos dicen que es socialista, pero es ridículo. Hablando como sociólogo, ni siquiera como izquierdista, es capitalismo, es claramente capitalismo. Dicen que no hay problema y que beneficia al Sur Global, pero cuando estudiamos cada caso donde aterrizan las compañías publico-privadas chinas hay destrucción de medio ambiente, hay despojo, hay conflictos con las comunidades. Hay una apropiación rapaz de los recursos. El 90% del cobalto del Congo es extraído por las compañías chinas con un saqueo increíble. En América Latina es equiparable a lo que hace Estados Unidos: extrae minerales, despoja a la población local, indígena y campesina y abren minas. Y cuentan para ello con los ejércitos y las policías latinoamericanas para reprimir la resistencia. China es el socio comercial de Israel. Ha proporcionado tecnologías de reconocimiento facial y drones a Israel. No está participando directamente en el genocidio, pero está haciendo posible el genocidio. La idea de que China es el futuro de un capitalismo humanizado es ridícula; decir que es el socialismo del futuro es ridículo; decir que China es el gran amigo de las masas empobrecidas del sur global contradice la realidad empírica.


Hace tres años decías que el proyecto izquierdista transnacional era una necesidad ¿Ves avances? ¿Hasta qué punto debemos pasar a hablar de un proyecto antifascista transnacional para afrontar esta policrisis?
Sí, necesitamos un frente unido antifascista que tiene que ser transnacional. Los detalles de a quién incluye ese frente unido antifascista, cómo se formaría, si hay que entrar en alianzas con la élite, entre comillas, ilustrada de Davos, o si no, porque son realmente hoy capitalistas salvajes también, son interrogantes que no puedo contestar. Pero sí creo que es urgente ese frente unido antifascista. Pero siempre he dicho, y creo que lo hablamos un poco en la última entrevista, que hay un tremendo desfase a nivel global entre las sublevaciones y levantamientos populares alrededor del mundo, sobre todo la Generación Z. Las masas están listas para levantarse y a desafiar este sistema.

¿En qué te basas?
El capitalismo global sufre una crisis de legitimidad política entre las masas. El Instituto Cato, que es conservador, hizo una encuesta en 2025 a los jóvenes entre 18 y 29 años de edad en Estados Unidos. Constaba de dos preguntas: “¿A usted le gustaría tener socialismo?” El 62% dijo que sí. La segunda pregunta era “¿tiene usted una opinión favorable o desfavorable sobre el comunismo?” No socialismo, comunismo. El 34% dijo que era favorable. Y eso pasa alrededor del mundo en mayor y menor grado, país a país, especialmente en la generación Z. La masa de la humanidad, miles de millones de nosotros y nosotras, no podemos vivir en este sistema, no lo consideramos legítimo, estamos en levantamientos. Mientras la izquierda organizada e institucional sigue en una crisis. No ha sabido renovarse para el siglo XXI, no ha sabido dar un liderazgo o una visión mayor a esas masas que quieren desafiar al sistema. Ese desfase sigue ahí y es más urgente que nunca acabar con él. Lo que estamos viendo aquí en Estados Unidos es que la gente ya está en pleno levantamiento y están formando coaliciones. Pero no hay izquierda. El Partido Demócrata es un partido en bancarrota que no ofrece nada. Algunos elementos sí, como Zohran Mamdani, pero el partido en sí no ofrece nada. Entonces tenemos este enorme desafío de cómo dar alguna coherencia a toda esta resistencia. Yo no tengo la respuesta, no tengo la solución. Solo tengo este diagnóstico sobre el problema.

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A los 40 años del referéndum OTAN: Repensar la movilización pacifista (parte I)

16 Febrero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

El 12 de marzo se cumplirán 40 años desde que se celebró el referéndum promovido por Felipe González sobre la permanencia de España en la OTAN. Era una época doblemente grave en lo que hace a la paz y la guerra, tanto por el contexto internacional de inseguridad global y paz fría como por el contexto interno de militarismo y pretorianismo del ejército español.

Paradójicamente, si reconstruimos aquel panorama con datos de SIPRI u otros informes de la época, el mundo actual luce más sombrío, desafiando nuestra intuición nostálgica de que el mundo de los 80 del siglo XX era peor que el de los años 20 del siglo XXI y confirmando la sospecha de una pétrea continuidad que responde a un mismo paradigma de fondo y a una remilitarización planificada, con raíces en las políticas neocoloniales y ultraliberales Reagan-Thatcher y acelerada por multipolaridad caótica y la ansiedad por el dominio estratégico ante la aceleración de los signos de agotamiento del sistema capitalista y del desbordamiento de múltiples crisis globales.

El contexto de paz fría de 1986

Aunque sea una simplificación muy esquemática, creo que las principales características de los años 80 y del propio año 1986 en lo que se refiere al tema de la paz eran las siguientes:

  • Había un contexto de confrontación global (es decir, por medios militares y no militares) conocido como «guerra fría»; con dos bloques militares enfrentados y altamente armados, empeñados en una carrera militar tecnologizada (misiles intercontinentales y escalada nuclear, submarinos nucleares, guerra de las galaxias, etc. que perseguían una doctrina suicida de disuasión basada en la capacidad de destrucción mutua asegurada; y con un enorme incremento del gasto militar que detraía recursos para consolidar el poder militar de cada bloque (condicionando y lastrando el resto de políticas públicas, sobre todo las que tenían que ver con la verdadera seguridad humana).
  • A ello se sumaba el despliegue de misiles nucleares y de un contingente militar espectacular a ambos lados del llamado t«elón de acero», así como una percepción colectiva de inseguridad militar global, dos elementos que alimentaban (y eran usado como justificación) el militarismo y el clima de crisis permanente y daba espectaculares oportunidades para el desarrollo de complejos militares más interesados en promover sus cuentas de resultados que en el diálogo o la paz entre los pueblos.
  • Además, las grandes potencias evitaban la confrontación directa, pero alimentaban los conflictos militares y guerras «indirectas» en países terceros y de mayor o menor intensidad.
  • Vivíamos en pleno apogeo los efectos de las políticas ultraliberales del ciclón Reegan y de la no menos ultra Tatcher, profundizadas y empeoradas a partir de entonces hasta la fecha.
  • Existía un tercer bloque de países que querían salir de las redes perversas de estas lógicas y promover políticas no alineadas y de avance en otro tipo de paz menos militarizada.

En lo que se refiere a España, jugaba de facto un papel integrado en el entramado occidental: a los acuerdos del franquismo para la cesión de bases a EEUU (Rota, Morón, Torrejón de Ardoz, Zaragoza y Bardenas Reales) se sumaba el papel «alineado» de la política militar española con la del bloque occidental, la consideración del pacto de Varsovia y de su país promotor como enemigos innegociables y la subordinación del armamento, logística y doctrina militar, etcétera a las tecnologías, licencia y directrices principalmente de EEUU (también de Francia, Alemania e Italia en cuanto a determinados armamentos).

Soportábamos una presencia muy descarada del ejército en la vida pública, marcada por amenazas constantes e intentos de alzamiento militar (y no sólo la irrupción del teniente coronel Tejero en el Congreso de los Diputados en febrero de 1981), una extrema derecha activa en la violencia callejera y que generaba ruido reclamando la intervención militar para« salvar a España».

Además, desde octubre de 1981 España formaba parte de la OTAN, completando así el alineamiento a las políticas militares de EE. UU.

Por entonces no existía un «índice global de paz» como existe ahora. Tal índice sólo existe desde 2007. Pero sí circulaba infinidad de informes y datos que nos permiten hacer una comparación muy aproximada ente lo consignado entonces y lo que reflejan los actuales índices globales de paz.

Una comparación

Respecto de los principales parámetros mundiales de confrontación militar, el año 1986 registraba según el SIPRI entre 35 y 40 conflictos armados de diversa intensidad (Afganistán, Congo y Nepal, Sierra Leona, Chechenia, Burundi, entre los principales), el gasto militar mundial (en dólares constantes) estaba situado en 1,19 billones y en cuanto a la seguridad y percepción de paz, analizados los 13 parámetros que contempla el índice global de paz, era sencillamente malo, con altos índices de criminalidad (que luego descendieron) en américa latina, EE.UU y Europa, etc. y crecientes desatenciones a necesidades básicas de toda índole.

La situación era terrible y las poblaciones de Europa, a uno y otro lado del río Rin, de verdadero cautiverio, rehenes de la lógica de guerra, del militarismo de la época y de la construcción cultural del clima de guerra por todos los medios (y no solo el militar).
En 2026 los conflictos armados y guerras en el mundo se cifran entre 59 y 61, con más de 86 países involucrados en ellos, el gasto militar mundial (igualmente en dólares constantes) es de 2,72 billones de dólares (un 126% más que entonces) y 181 países han aumentado su gasto militar y su militarismo en 2025, aumento que sigue una línea ascendente desde hace más de 10 años (es decir, que ni es de ahora, ni únicamente atribuible a que Trump esté loco, sino fruto de un planificado proceso con muchos más colaboradores y ramificaciones). Y por si faltara algún ingrediente, los últimos tratados de control de armamento nuclear han vencido por completo y no parece probable que se reinicie una nueva ronda de renegociación. Podemos ver esta situación en el cuadro siguiente:

Por lo que respecta a España nos hemos situado en los puestos principales de los ránquines mundiales de obscena promoción gubernamental de la guerra, aunque el PSOE de Felipe González y Solana ya apuntaba maneras en 1986, como, muestro en la siguiente tabla:

Podríamos introducir otros parámetros más que demuestran que estamos peor, más endeudados, que soportamos más contaminación por la actividad militar, y que el riesgo de vernos involucrados en una confrontación violenta no querida por nadie son mayores.

Tendencia suicida y despertar de la conciencia

De los datos expuestos se desprenden múltiples lecturas, pero tres resaltan con crudeza desde una mirada crítica: primero, la preparación de la guerra y la "paz fría" se han afianzado como eje rector de la política global, eclipsando cualquier alternativa; segundo, la violencia -ya sea directa, cultural o estructural- se ha erigido en la lógica última de un mundo construido con irresponsable ceguera; y tercero, la seguridad humana y ecológica ha retrocedido de forma alarmante, con amenazas de hace 40 años que no solo persisten, sino que se han multiplicado exponencialmente.

La guerra, en su dimensión estrictamente militar o en sus formas proxy e híbridas, actúa como el reverso inseparable del capitalismo: una cara bifronte que se desdobla en capas de dominación -desde la violencia abierta hasta la simbólica- y que hoy se ha sistematizado en una maquinaria compleja donde el militarismo dicta los ritmos, modela los valores y organiza las acciones y los propios deseos.

De este modo el militarismo va más allá del desborde del Ejército en la vida civil; es la propia lógica amigo/enemigo que organiza recursos, imaginarios y prácticas cotidianas y que atraviesa los Estados en su propia médula, sean estos «de derechas» o de «izquierdas». Y esto no obedece a un pirómano solitario al mando de la manguera, sino a un vasto entramado de complicidades silenciosas, torpezas deliberadas, renuncias calculadas y omisiones que han cocinado el clima bélico actual.

Un complejo que hemos naturalizado prestándole nuestro propio consentimiento.
Edmund Burke lo intuyó en el siglo XVIII, mucho antes de Hitler, Franco o los Trumps y Putin de turno: "Lo único necesario para que el mal triunfe es que los buenos no hagan nada".

La experiencia de las luchas noviolentas -desobediencia civil, insumisión, boicots, objeción fiscal o científica, y toda la caja de herramientas desplegada por esta- lo corrobora con creces. Como sentenció un referente de estas resistencias: «lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena». Ahí radica lo más luminoso y esperanzador que aún nos queda: la operatividad de la negativa en conciencia a colaborar con este estado de cosas y la resistencia firme frente a todo ello que sigue eligiendo tanta gente dispuesta a poner en la balanza otras razones distintas al puro cálculo sumiso.

Despertar la conciencia de la gente buena para que no guarde silencio y pase de la pasividad a la acción resulta, como siempre ha ocurrido desde que el mundo es mundo, nuestro principal instrumento de cambio y nuestro reto más acuciante.

Dos diferencias

Pero ¿Cuáles son las principales diferencias del momento que vivimos respecto del que movilizó la energía por la paz de los años 80 del siglo XX?, ¿cuál es la fractura principal ante esta deriva suicida?

Dos, a mi juicio. Primero, la autosuficiencia con que las mayorías devoran los relatos del poder: una normalización progresiva de valores militaristas, del miedo como pegamento identitario y de la promesa capitalista de una "patada adelante" que nunca llega. Segundo, la tibieza de las plataformas teóricamente transformadoras: menos movilización capilar, menor penetración en una sociedad cada vez más delegativa y pasiva.

Frente a un panorama infinitamente más grave -que debería encender indignaciones masivas-, la gran diferencia con 1986 radica en el desconcierto y el sopor actuales: menor movilización social, un horizonte de sentido más desconcertado y una energía política más fatigada que los que caracterizaron aquellos tiempos.

Durante los años 80 y de la mano de un «movimiento por la paz» difuso y plural a escala mundial (y también entre nosotros) el dibujo de la paz a la que se aspiraba y que movilizaba amplias corrientes sociales pasaba por la reversión de las políticas de enfrentamiento y de guerra fría, por la desobediencia al militarismo y la movilización de un ciclo de lucha social inédito y por el dibujo de una idea de paz estructural y cultural que imponía nuevos modelos de defensa y aspiraciones de desarrollo y seguridad verde, feminista, antimilitarista, anticolonial, ...

En este pequeño apéndice-retaguardia del bloque occidental, y entre nosotros, ese pacifismo social, movilizado por las articulaciones más alternativistas y por los múltiples enfoques «rojos», sindicalismos de clase, movimientos religiosos, culturales, barriales, etc. fue capaz de protagonizar algunos de los ciclos de lucha social por la paz más potentes y ( como se pide ahora por las nuevas teorías y jergas laclaunianas que por entonces ni siquiera leíamos) interseccional, transversal, capilar y capaz de afectar a la propia metodología de acción política, a la cultura popular y de dinamizar el empuje de la sociedad en aspiraciones de paz inéditas y alejadas del militarismo.

No evoco nostalgia por "tiempos mejores", ni idealizo aquellos ciclos que también contaron con sus fracturas, dogmatismos y celadas internas. Pero sí afirmo que su elasticidad creativa, su capacidad para apelar a la conciencia colectiva y galvanizar energías transformadoras era cualitativamente distinta a la actual.

Y hoy, ese pábilo titila con fragilidad; urge avivarlo con la misma audacia que entonces, antes de que el silencio nos condene del todo a la resignación o al cinismo y veamos como de vez en cuando nos dan un caramelo (como fue el del supuesto embargo de armas a Israel) para que algunos partidos instrumentalicen la lucha por la paz para reivindicar su esencial papel negociador con el voraz poder militarista, dando con una mano lo que con la otra nos quitan.

«¿Por qué nadie habla de desarmar a Israel, que tiene armas nucleares?»

10 Febrero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Maher Amer es director del Departamento contra el Apartheid de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y George Rashmawi, coordinador de la Iniciativa Europeo-Palestina contra el Apartheid y el Colonialismo de Asentamiento (EPIAAS). La entrevista se realizó en Iruñea de forma conjunta.


Vivir la destrucción de Gaza desde la distancia es, para Amer y Rashmawi, una experiencia especialmente dura. Ambos insisten en dejarlo claro desde el inicio de esta entrevista, realizada en Iruñea: «El genocidio no ha terminado». Desde Ramallah y Hamburgo, respectivamente, cuestionan el relato del alto el fuego y recuerdan que, tras más de cien días de una «tregua» al menos 451 palestinos han muerto. Una cuarta parte de la población ha resultado herida o muerta desde el 7-O, insisten. El 92% de las viviendas están destruidas, no quedan hospitales, escuelas ni universidades, y Gaza sigue sin acceso regular a comida, agua, atención médica o electricidad. Para ambos, el mayor desafío es romper la ilusión de normalidad y «hacer entender al mundo» que la devastación continúa y que la movilización sigue siendo «imprescindible» pese a la puesta en marcha de la controvertida Junta de Paz de Donald Trump.

¿Han logrado Israel y EEUU sacar a Gaza del foco de atención internacional?

¿Por qué en los medios de comunicación internacionales ya no hay imágenes ni reportajes sobre la situación? Trump, con su plan de 20 puntos, ha conseguido que la gente piense que ahora hay un alto el fuego. Que no hay nada más que hacer en Gaza. Netanyahu, mientras, ha logrado tres objetivos: liberar a los rehenes israelíes, destruir la resistencia palestina y evacuar a la población de Gaza. Ahora el mundo mira fuera de Gaza. Por ejemplo, a Venezuela.

Trump ha anunciado la creación de la Junta de Paz con líderes de todo el mundo, incluido Israel. ¿Cómo evalúa esta iniciativa?

Tras dos años de genocidio, la población está cansada y vive en una situación de incomprensión. Esto debía terminar. Por eso, los grupos de resistencia palestinos aceptaron el alto el fuego, pensando que necesitaban una pausa. Podemos cambiar la situación más adelante. Así, la primera etapa ha terminado y ahora entramos en la segunda. En ese contexto, Trump intenta crear una Junta de Paz que, por los estados que lo integran, parece un consejo opuesto a la ONU. Se presenta como un hombre de paz, pero ha visto lo que Israel ha hecho y lo ha apoyado continuamente. Por eso no creo que este consejo ayude más allá de mantener el alto el fuego. Creo que está montando un espectáculo y quiere declararse el emperador de este consejo.

¿Qué estrategia defiende la OLP?

La OLP no es una estructura homogénea. Está formada por muchas organizaciones palestinas, de derecha e izquierda, y según la cuestión política, a veces estamos a favor y otras en contra. Los dirigentes de la OLP, parte del comité ejecutivo, enviaron una carta a Trump para agradecerle el consejo de paz. Otros no lo hicimos, porque sabemos lo que significa, creemos que no traerá ningún beneficio.

La división entre facciones sigue abierta, entonces.

Sí, hay una división. Diría que hay tres cuestiones clave sobre este consejo: quién lo compone, qué trabajo hará, es decir, si servirá al pueblo palestino o a Israel y a su intención de evacuar Gaza, y si intentará que los palestinos entreguen las armas. Si se escucha a Trump, dice que no habrá armas en Gaza. Pero los grupos de resistencia palestinos nunca entregarán las armas.

Por tanto, ¿es realista plantear un desarme completo de Hamas y de otras milicias?

Intentaré responder de otra manera. La historia de la revolución palestina nos dice que nunca hay que entregar las armas. Me refiero al año 1982 en Beirut. Yasser Arafat, en ese momento, entregó las armas al Ejército libanés. Al día siguiente, el 17 de septiembre de 1982, la Falange Libanesa se reunió con soldados israelíes. Al frente estaba el ministro de Defensa israelí, Ariel Sharon. Atacaron dos campos de refugiados en el Líbano y mataron a miles de palestinos [masacre de Sabra y Chatila]. Por eso decimos que daremos nuestra alma, pero nunca nuestras armas. Ese es nuestro lema. Ahora bien, podemos encontrar formas de reducir las armas, pero nunca encontraremos una forma de renunciar totalmente a ellas.

Con esas premisas, ¿podría darse un desarme parcial?

Sí, tal vez. Pero no entiendo por qué el mundo y los países y medios occidentales siempre hablan de desarmar a la resistencia palestina.

Pregunto sobre las exigencias de Trump. Por aclarar cuáles pueden ser los escenarios futuros.

Lo sé, pero ¿por qué no hablan de desarmar a Israel, que tiene armas nucleares? No quieren ninguna resistencia en la región: ni en Líbano, ni en el sur de Siria, ni en Irak, ni en Irán. Para controlarla, deben destruir toda resistencia contraria al colonialismo y al imperialismo, esa es la política de Trump y Netanyahu. Creo que el Estado que destruyó Gaza debe reconstruirla y rendir cuentas por este genocidio. ¿Cómo puede Israel hacer todo esto sin ser castigado? Eso no es normal.

La Administración Trump está tratando la reconstrucción de Gaza como un negocio. ¿Es esta una nueva forma de control económico?

Por supuesto. Israel es el brazo del imperialismo estadounidense. Lo que hace en la región va más allá del control de la población y de la resistencia: controla el gas y el petróleo de toda la zona, desde Arabia Saudí hasta Qatar, Emiratos Árabes, Bahréin y Kuwait. Trump lo justifica en nombre de la «seguridad nacional», el mismo argumento que utiliza cuando habla de Groenlandia. Ese pensamiento se basa en la doctrina Monroe de 1823, que definía qué partes del continente americano debían ser controladas por EEUU. Por eso habla de comprar Groenlandia, aunque su población lo rechace, igual que nosotros decimos que Palestina no está en venta. Es la misma política.

Si finalmente Gaza es gobernada por un comité de tecnócratas palestinos, ¿podría allanar el camino para el regreso de la Autoridad Nacional Palestina (ANP)?

Debe existir una conexión entre Cisjordania y Gaza. Nuestra visión es tener un Estado en Cisjordania y la Franja de Gaza, con Jerusalén como capital y grantizando derecho de retorno de los refugiados. Este comité tecnócrata está formado por palestinos, aunque Trump lo haya modificado a su antojo, y su cometido es ayudar a la población y reconstruir Gaza. Ahora bien, no se puede reconstruir Gaza separándola de la geografía del Estado palestino.

Por eso, para nosotros debe haber una conexión con la Autoridad Palestina, aunque nos opongamos a ella. Esa conexión geográfica debe mantenerse, porque si Gaza se separa de Cisjordania, nuestro proyecto político desaparece. Apoyamos el comité para garantizar la ayuda y la vida en Gaza, pero rechazamos cualquier tutela impuesta por la llamada Junta de Paz de Trump y Netanyahu, cuyo lugar legítimo está en la Corte Penal Internacional.

Sin embargo, ¿por qué la Autoridad Nacional Palestina quedó al margen de esta negociación?

Porque Trump e Israel no lo quieren. Y voy a intentar explicarlo con otra frase. Si eres débil, todo el mundo te traicionará. Pero si te mantienes firme y dices «no, no acepto estas cosas», intentarán buscar otra vía. Sin embargo, la Autoridad Palestina siempre dice que sí. Piensan que más adelante tendrán quizá un lugar en el tren de las negociones. Pero Israel y Trump no piensan así, buscan aislarla cada vez más y cortar la esperanza del pueblo palestino de construir un Estado. La Knesset ha votado contra la creación de un Estado en Cisjordania y Gaza, lo que demuestra que hoy no hay posibilidad de construir un Estado. Aun así, creemos que mantener la conexión es importante.

¿Cuál es la opinión de los gazatíes respecto a la Autoridad Palestina?

Los palestinos que viven en Gaza no tienen nada. No hace falta que lo repita. Para ellos, si el diablo llegara allí y les ayudara, lo aceptarían. Quizás ahora se entienda mejor.

Hay muchas preguntas sobre la fuerza internacional que se va a implantar en Gaza. ¿Sería una fuerza para mantener la paz o una fuerza destinada a enfrentarse a Hamas?

Esta es la pregunta principal y más importante. Si se leen los 20 puntos del acuerdo, no hay ninguno que indique que esta fuerza tenga como objetivo desarmar a los grupos de resistencia palestinos. Hay una frase que habla de sacar las armas. Ahora se dice que Hamas y otros grupos quedarían libres si entregan sus armas, pero para el pueblo palestino eso significaría quedar fuera de juego.

Muchos países debaten el envío de soldados a Gaza.

Será una fuerza de mandato. Por un lado, se busca controlar Gaza y, por otro, desarmar a los grupos de resistencia. Pero esa fuerza no podría hacerlo: estaría integrada también por soldados árabes, no solo europeos, y estos no aceptarían llevar a cabo acciones contra los palestinos, como atacar a los grupos de resistencia.

¿Cuál será el futuro papel de Hamas y los diferentes grupos de resistencia?

Hamas tendrá un lugar en Gaza. No es solo un grupo de resistencia, gobierna y cuenta con el apoyo de una parte de la sociedad palestina. Hamas seguirá ahí, quizá como partido político y quizá con otro nombre. No lo sé. El objetivo principal de la resistencia es permitir que la población permanezca en su tierra, en Gaza y en Cisjordania, ayudar a la UNRWA en los campos de refugiados y evitar la demolición de casas en Jerusalén. El otro programa, el programa sionista de Netanyahu, Ben Gvir y Smotrich, es una Palestina sin palestinos.

Varios gobiernos occidentales y árabes hablan de la solución de los dos estados. ¿Cómo lo ven ustedes?

El equilibrio de poder es el nombre en clave de la solución política. Ahora, el equilibrio de poder no está del lado del pueblo palestino; estamos a la defensiva, no en acción. Falla la unidad entre las facciones palestinas, aunque existe un programa político que se trabajó en Pekín en julio de 2024. En estas condiciones no podemos hablar de construir un Estado. ¿Con quién? ¿Con Netanyahu? No hay hoy ningún movimiento democrático en Israel que permita tender puentes con el pueblo palestino. Desde una lógica de política real, nuestro objetivo es establecer un Estado en el 22 % de la Palestina histórica. No estamos en contra de un Estado democrático compartido, pero no podemos vivir bajo el colonialismo ni el apartheid. Las reglas del orden mundial están cambiando y debemos ser realistas y desarrollar un programa político contra ese proyecto colonial.

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/notici...

El combustible de uso común para el ejército español contamina lo mismo que una ciudad como València o Sevilla

8 Febrero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

La Junta de Contratación del Ministerio de Defensa ha publicado la licitación para un contrato de suministro de combustible líquido para el ejército con plazo de duración de 36 meses y presupuesto de 1.476,15 millones de euros.

¿Cuántos litros y cuántas emisiones son 1.476 millones de euros de combustible?

Pues lo cierto es que no lo conocemos, porque en la actual publicación de la licitación no aparecen los pliegos de condiciones de los que podríamos sacar algunas conclusiones.

De nuevo nos toca hacer estimaciones.

¿Cuántos litros puede abarcar este contrato?

Pues ello depende del precio por litro. Como se trata de un contrato con once lotes con distintas categorías de combustible, las cosas se complican a falta de información, pero sí podemos hacer una doble comparación: una, con los contratos que para años previos licitó Defensa en función del Convenio marco firmado para suministro. Y dos, con los contratos de suministro de combustible fósil de AENA.

Así las cosas, en 2022, el más reciente en el que contamos con un contrato de suministro para Defensa, el ministerio estimó un consumo de 206 millones de litros anuales para un suministro mucho menor que el actual, con un importe litro de aproximadamente 0´60 euros.

Digamos de paso, para aclarar un precio tan lejano del común de los mortales, que conforme a la ley 38/1992 de 28 de diciembre. El combustible para uso militar (de aquí o de la OTAN) no paga impuestos. Creo que no es la primera vez que indico que Defensa no paga impuestos y, por tanto, sus retornos son bastante pobres y dañinos para la sociedad (en este caso nos retorna contaminación y emisiones, pero no contribuye a sostener las necesidades sociales, sino que nos endosa el coste de su actividad sin preguntarnos por nuestras opciones o preferencias).

Por otra parte, los precios actuales de queroseno (Jet A-1) para los grandes aeropuertos españoles está rondando los 0,58-0,69 euros/litros descontados impuestos.

Vamos a ser generosos en nuestras estimaciones y a suponer que defensa, por su cara bonita, pagará el litro a 0´70 euros en el actual contrato.

La operación para saber cuántos litros de combustible puede importar esa millonada de contrato se nos ha simplificado. Estimemos que al precio de 0´7 vayan a quemarse al menos 2.108´6 millones de litros de combustible. Una verdadera burrada.
Bien, nos vamos acercando al objetivo.

¿Y cuantas emisiones provocan 2.108,6 millones de litros de combustible?

Pues usando otra nueva comparación de nuevo (daos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica) cada litro de gasolina de la que usan los coches emite 2,6kg de CO2, lo que nos arroja que la emisión será de aproximadamente 6´8 millones de toneladas de CO2 para el contrato que nos traemos entre manos.

Horror. Menuda huella ecológica.

De nuevo acudimos a otra estimación. La del consumo de los coches.

Si tomamos cono referencia el consumo de un coche medio en España (12.500 km/año y 6´5 litros a los cien kilómetros, podemos estar ante un consumo equivalente a más de 2.700.000 vehículos durante un año, o de la emisión media e CO2 que provocan más de 4.000.000 d vehículos.

Claro, que hay otra manera de verlo y, por comparación, estimar que equivale al consumo del 35% del combustible e Madrid al año (según el inventario de contaminantes a la atmósfera del propio ayuntamiento), de un poco más de lo que emite al año Sevilla o Valencia (según informes de sostenibilidad de ambas ciudades) o el de casi 4 veces al año el de una ciudad media como Valladolid.

Las emisiones de combustible fósil, con todo, ni son las únicas ni las más graves de la nociva actividad del ministerio. Al parecer la preocupación del mismo es alta y han anunciado que realizan estudios rigurosos sobre su propia huella ecológica, si bien, hasta donde se sabe, estos deben ser alto secreto de estado y el común de los mortales no tenemos acceso al desaguisado.

De modo que razón de más para pedir luz y taquígrafos porque resulta paradójico ese modo de proporcionarnos seguridad que tiene el tinglado de la defensa, consistente en provocarnos una inseguridad global evidente y, para colmo, contaminarnos con la nocividad y peligrosidad de su acción.

¡Pues ya lo tenemos!

Defensa no sólo no nos defiende de nada, sino que, frente a la ilusoria prédica de la ministra del ramo de que nos aporta ingentes retornos sociales, se confirma que en realidad si, pero de efectos negativos: ni aporta para sostener las necesidades sociales (dado que está exenta en sus compras y actividades del pago de impuestos, ni ayuda a la mejora del medio ambiente, sino que empeora las cosas con emisiones venenosas que nos perjudican muy gravemente.

XIII Jornades de Cultura Popular El Sarangollo: 11 i 22 de febrer i 4 de març

7 Febrero 2026 at 08:56
Por: (tortuga)

(Más abajo, en castellano)


Un any més arriben les Jornades de Cultura Popular El Sarangollo, organitzades pel Grup Antimilitarista Tortuga amb la col·laboració del Casal Jaume I d'Elx, el restaurant Cantó i el Club Il·licità de Sarangollo (CISAC).

Enguany es compondran de tres activitats que ens ajudaran a comprendre i sentir amb major fondària la relació íntima entre el poble i la vida.

El dimecres 11 de febrer tindrà lloc en el Casal Jaume I d'Elx (c/ Sant Jordi, 2) a les 19 h la xarrada Escodrinyant un misteri , a càrrec de Pascual Pastor, músic i activista. En ella ens endinsarem en el més profund del Misteri incidint, sobretot, en el seu caràcter popular.

Onze dies més tard, el diumenge 22, se celebrarà a les 16 h en el restaurant Cantó (c/Eduardo Ferrández García, 47-49) el XII Campionat Tortuga de Sarangollo. La participació (no necessita inscripció) és gratuïta i hi haurà un espai reservat per a l'aprenentatge d'aquest bell joc de cartes.

A més, prèviament, a les 14 h ens ajuntarem en el mateix restaurant a compartir una riquíssima costra. Podeu reservar telefonant al 601 17 14 11.

Finalment, el 4 de març a les 19 h tindrà lloc de nou en el Casal Jaume I d'Elx una xarrada a càrrec de Pascual Pastor: Un poble viu canta . La seua comesa serà analitzar com la música popular ha reforçat la vitalitat i el sentit de comunitat del nostre poble.

Us animem a vindre!

Un año más llegan las Jornadas de Cultura Popular El Sarangollo, organizadas por el Grup Antimilitarista Tortuga con la colaboración del Casal Jaume I d'Elx y el restaurante cantó.

Este año se compondrán de tres actividades que nos ayudarán a comprender y sentir con mayor hondura la relación íntima entre el pueblo y la vida.

El miércoles 11 de febrero tendrá lugar en el Casal Jaume I d' Elx (c/ Sant Jordi, 2) a las 19 h la charla Escodrinyant un misteri , a cargo de Pascual Pastor, músico y activista. En ella nos adentraremos en lo más profundo del Misteri incidiendo, sobre todo, en su carácter popular.

Once días más tarde, el domingo 22, se celebrará a las 16 h en el restaurante Cantó (c/Eduardo Ferrández García, 47-49) el XII Campeonato Tortuga Sarangollo. La participación (no necesita inscripción) es gratuita y habrá un espacio reservado para el aprendizaje de este bello juego de cartas.

Además, previamente, a las 14 h nos juntaremos en el mismo restaurante a compartir una riquísima costra. Podéis reservar llamando al 601 17 14 11.

Por último, el 4 de marzo a las 19 h tendrá lugar de nuevo en el Casal Jaume I una charla a cargo de Pascual Pastor: Un poble viu canta . Su cometido será analizar cómo la música popular ha reforzado la vitalidad y el sentido de comunidad de nuestro pueblo.

¡Os animamos a venir!

La banalidad del mal o cómo la gente normal construye el horror sin despeinarse

6 Febrero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Si te dijera que el mayor peligro para la humanidad no son los psicópatas sedientos de sangre, sino los burócratas competentes, probablemente pensarías que me estoy poniendo dramático. Que esto es clickbait intelectual. Que los verdaderos monstruos son Hitler, Stalin, Pol Pot… ya sabes, gente con bigote raro, discursos histéricos y biografías chungas.

Y no, te equivocarías.

Porque los Hitler del mundo no pueden hacer nada solos. Necesitan millones de personas normales (administrativos, ingenieras, médicos, profesores, policías, funcionarias) que simplemente hagan su trabajo. Que firmen los papeles correctos. Que hagan que los trenes lleguen a tiempo. Que optimicen los procesos. Que no hagan demasiadas preguntas.

El Holocausto no fue el resultado del trabajo de un grupo de sádicos nazis con poder. Fue construido por una burocracia eficiente llena de gente que llegaba puntual al curro, que organizaba bien el papeleo, y que volvía a casa a cenar con su familia como si hubieran pasado otro día normal en el trabajo.

Tú podrías ser uno de esos. De hecho, estadísticamente, es más probable que acabes siendo el currante eficiente que el Hitler gritando en los mítines. Porque ser Hitler requiere carisma, convicción fanática, y cierta grandiosidad, no como el de Vox. Pero ser el engranaje que hace funcionar la máquina solo requiere hacer tu trabajo y no pensar demasiado en las consecuencias.

Bienvenido a la banalidad del mal. Es aburrida, es ordinaria, y es exactamente cómo se construyen las atrocidades.

Hannah Arendt y el tipo más decepcionante del mundo

En 1961, Hannah Arendt cubrió el juicio de Adolf Eichmann en Jerusalén para la revista The New Yorker. Eichmann era uno de los principales arquitectos logísticos del Holocausto, responsable de organizar el transporte de millones de judíos a los campos de exterminio. Si alguien merecía el título de “monstruo”, era él. Eichmann era el Excel del Holocausto.

Arendt esperaba encontrarse con el Diablo, con un psicópata de ojos enloquecidos, babeando odio antisemita por cada poro, orgulloso de sus crímenes. Pero lo que encontró fue un coñazo de tío.

Eichmann era un burócrata mediocre, obsesionado con seguir las reglas y ascender en su carrera. Hablaba usando clichés y jerga administrativa. Se quejaba de que sus superiores no reconocían suficientemente su eficiencia organizativa. Citaba a Kant mal y se consideraba a sí mismo un hombre de principios porque “siempre cumplía las órdenes”. Probablemente era un poco corto. Era el sueño húmedo de cualquier departamento de recursos humanos.

No odiaba a los judíos de forma visceral. De hecho, había tenido amigos judíos antes de la guerra. Porque, claro, siempre hay un “tengo un amigo que…”, incluso en los genocidios. Simplemente tenía un trabajo que hacer: organizar horarios de trenes, optimizar rutas, gestionar recursos, solucionar problemas logísticos. Que esos trenes llevaran gente a su muerte era, para él, un detalle técnico. No una cuestión moral.

Cuando le preguntaron si sentía culpa, Eichmann respondió que no, porque él solo había cumplido órdenes. Nunca mató a nadie personalmente. Solo hacía papeleo. ¿Cómo podría ser responsable de lo que otros hacían con la información que él procesaba tan eficientemente?

Arendt acuñó el término “banalidad del mal” para describir este proceso. No escribió que Eichmann fuera banal en el sentido de “poco importante”. Escribió que el mal que cometió era banal, ordinario, burocrático, desprovisto de la grandiosidad demoníaca que esperamos de los monstruos. Una maldad sin aspavientos, vamos.

El mal más efectivo no necesita fanáticos que hablen como ladra un rottweiler. Necesita gente normal haciendo su trabajo y que no cuestione demasiado las tareas que le encargan. Gente que separe el “problema técnico que estoy resolviendo” del “resultado moral de mi trabajo”. Gente que diluya su responsabilidad personal en la estructura organizativa: “Yo solo firmo papeles. Yo solo conduzco trenes. Yo solo sigo órdenes. No soy responsable de lo que pasa después.”

El experimento mental: tu línea roja personal

Vamos a hacer un ejercicio. Voy a describir una serie de situaciones en escalada. Para cada una, pregúntate honestamente: ¿lo haría? No respondas rápido con un “por supuesto que no”. Piénsalo de verdad. Ponte en el contexto. Imagina las presiones reales a las que estarías sometido.

Situación 1: El trabajo normal

Trabajas en el departamento de inmigración del gobierno. Tu trabajo consiste en procesar solicitudes de asilo. Se aprueba una nueva ley que endurece los requisitos. A ti personalmente te parece injusta (crees que es demasiado estricta, que dejará fuera a gente que necesita protección) pero es la ley.

Tu jefe te dice: “Sé que no te gusta, pero es tu trabajo.”

¿Aplicas la ley aunque te parezca mal? ¿O renuncias a tu trabajo? Tienes una hipoteca. Dos hijos en el colegio. Una suscripción a Netflix que no se paga sola. Tu pareja depende de tu sueldo. El mercado laboral está difícil. Encontrar otro trabajo con tu sueldo actual no será fácil.

La mayoría de la gente aplicaría la ley. Racionalizarían: “Si no lo hago yo, lo hará otro. Al menos yo puedo ser compasivo dentro de los límites de la ley. Si renuncio, no cambio nada, solo me jodo yo.”

Situación 2: La escalada gradual

Seis meses después, la ley se endurece más. Ahora incluye deportaciones de familias enteras, incluidos niños nacidos en España. Has visto casos donde claramente están enviando gente de vuelta a situaciones peligrosas.

Procesas un caso: una familia con tres niños, dos de ellos nacidos aquí. Sabes que si los deportas, los niños crecerán en un país en guerra que no conocen, separados de todo lo que han conocido como hogar.

Pero los papeles están en orden. Técnicamente cumplen los criterios para deportación. Tu trabajo es procesar el caso, no juzgar la política.

¿Lo procesas? ¿O te niegas y arriesgas tu empleo?

La mayoría procesaría el caso. Con dolor, tal vez. Con dudas. Pero lo haría. Porque “solo estoy haciendo mi trabajo” es una narrativa muy poderosa. Porque la responsabilidad está diluida: tú no decidiste la ley, solo la aplicas. Tú no deportas físicamente a nadie, solo firmas papeles.

Situación 3: Cosas que prefieres no ver

Un año después. Las deportaciones se han intensificado. Se están volviendo violentas. Has visto (o has oído de colegas que han visto) a policías golpeando a gente que se resiste. Niños llorando. Familias separadas físicamente, a la fuerza. No es tu departamento directamente. Tú solo procesas la documentación. Pero trabajas en el mismo edificio. Pasas por los pasillos donde pasa esto. Lo sabes.

¿Denuncias? ¿Renuncias? ¿O sigues con tu trabajo diciéndote “yo solo proceso papeles, lo que haga la policía no es mi responsabilidad”?

La mayoría seguiría. Porque para entonces ya has normalizado cada nivel anterior. Ya has racionalizado tu participación. Ya has invertido dos años de complicidad. Retractarte ahora sería admitir que llevas dos años siendo parte del problema. Y tu cerebro prefiere cualquier cosa antes que admitir que estás cooperando y que eres parte necesaria.

Situación 4: Los campos

Pasan dieciocho meses. Ahora hay campos de internamiento. Oficialmente son “centros de procesamiento temporal” donde la gente espera mientras se tramita su deportación. Extraoficialmente, todo el mundo sabe que las condiciones son inhumanas. Hacinamiento. Falta de atención médica. Higiene precaria. Tu trabajo ahora incluye firmar órdenes de traslado a estos centros. Sabes adónde van. Sabes cómo están esos lugares y lo que pasa allí.

Pero técnicamente tu trabajo es solo verificar que la documentación esté en orden y firmar. Lo que pase en los centros no es tu responsabilidad. Otros departamentos gestionan eso. Ya se te está haciendo bola todo esto.

¿Sigues firmando?

La mayoría seguiría firmando. Porque cada paso hasta aquí ha sido normalizado. Porque renunciar ahora, después de años de complicidad, parece inútil. Porque “si no lo hago yo, otro lo hará, y al menos yo verifico que los papeles estén bien hechos.”

Situación 5: Rumores que prefieres ignorar

Tres años desde que empezó. Empiezan a circular rumores de que hay gente que la está palmando. Desnutrición. Falta de atención médica. Algunos hablan de cosas peores, pero son solo rumores, ¿verdad? No hay confirmación oficial. Y tú solo firmas papeles. No eres responsable de lo que pasa después de que la gente sale de tu oficina.

¿Investigas? ¿Exiges transparencia? ¿O te dices a ti mismo que si fuera tan grave, alguien más importante habría hecho algo?

La mayoría no investigaría. Porque para entonces ya han construido una muralla cognitiva entre “mi trabajo” y “las consecuencias de mi trabajo”. Porque investigar significaría confirmar algo que preferirías no saber. Porque si lo sabes con certeza, entonces tienes que actuar, y actuar significa perder todo lo que has construido en estos años.

¿En qué punto dijiste que no?

Sé honesto. ¿En cuál de estos escalones realmente habrías plantado cara? ¿O fuiste deslizándote peldaño a peldaño, cada uno justificable por sí mismo, hasta llegar a un lugar que al principio te hubiera horrorizado?

Esto no es ciencia ficción. Es exactamente el proceso por el cual funcionarios alemanes normales acabaron siendo engranajes del Holocausto. Hay funcionarios estadounidenses que han participado en la separación de familias migrantes. No dando saltos gigantes de “persona decente” a “cómplice de atrocidades”. Sino dando pequeños pasos, cada uno con su propia justificación, hasta que un día te miras al espejo y ya no reconoces quién eres.

O peor: te reconoces perfectamente, pero has normalizado tanto cada paso que ya no te parece problemático.

Los científicos que construyeron el fin del mundo

Hablemos de gente brillante haciendo cosas horribles con las mejores intenciones. Como tú cuando sales a tomarte una copa y te despiertas con alguien que no conoces a tu lado, como en las películas.

Fuera de coñas, el Proyecto Manhattan reunió a cerebros brillantes: Robert Oppenheimer, Enrico Fermi, Richard Feynman, Niels Bohr. Físicos de primer nivel, muchos de ellos refugiados del fascismo europeo, comprometidos con derrotar a Hitler. Teóricamente, antinazis.

Construyeron la bomba atómica sabiendo perfectamente que sería usada para vaporizar ciudades enteras. Ciudades llenas de civiles. Niños. Ancianos. Igual no sabían los detalles del cómo, el cuándo o el porqué, pero tú no construyes un arma de destrucción masiva sin saber que eso se va a usar en algún momento. Y oye, era gente que no tenía nada que ver con las decisiones militares de su gobierno.

Y lo hicieron. ¿Por qué? No porque fueran monstruos. Porque estaban demasiado fascinados por el problema técnico para detenerse a pensar en las implicaciones morales.

El desafío intelectual (¿podemos dividir el átomo? ¿Podemos crear una reacción en cadena? ¿Podemos calcular el yield exacto?) eclipsó completamente la pregunta verdaderamente: ¿amiga, deberíamos hacer esto?

A veces pienso que es de ser muy idiota pensar que no lo sabían. O sea, amiga, estás diseñando una bomba atómica, que va a liarla pardísima y tú tan pichi. ¿De verdad?

Feynman, en sus memorias, escribió cómo él y sus colegas celebraban cada avance técnico. Resolvían ecuaciones complejas, diseñaban mecanismos ingeniosos, superaban obstáculos que parecían imposibles. Era emocionante. Era el desafío intelectual de sus vidas.

Y cuando la bomba se lanzó sobre Hiroshima, matando a 70.000 personas instantáneamente (vaporizando algunas, dejando solo sus sombras grabadas en las paredes; quemando a otras hasta que la piel se les caía a tiras; condenando a miles más a muertes lentas y agonizantes por radiación) muchos de esos científicos lo celebraron como una victoria de la física. Habían resuelto el problema. El proyecto había sido un éxito técnico. Tres días después, Nagasaki. Otras 40.000 personas muertas instantáneamente.

Algunos, como Oppenheimer, tuvieron después crisis de conciencia. “Ahora me he convertido en la Muerte, el destructor de mundos.” Pero de esto no fue consciente mientras estaban creando la bomba, según se dice. Durante el proceso, estaban demasiado metidos en cómo resolver el puzzle para pensar en que las piezas eran vidas humanas. Estás creando un arma de destrucción masiva, pero tú lo que quieres es que te salga bien, porque eres un intelectual y tú de política no entiendes.

Y por eso, ser apolítico es una forma muy cómoda de ser soberanamente imbécil.

La lección de todo esto es que ser inteligente, educado, moralmente consciente, ser refugiado del fascismo o entender visceralmente el horror de la violencia política no es garantía de que no vayas a ser cómplice. Nada de eso te protege de ser un monstruo. Pequeñito, pero un monstruo.

De hecho, la inteligencia puede ser una herramienta para racionalizar lo irracional. Para encontrar justificaciones sofisticadas para lo injustificable. Para separar “el problema técnico fascinante que estoy resolviendo” de “las consecuencias morales de mi trabajo”.

Los nazis que diseñaron los campos de exterminio eran unos ingenieros de la hostia. Optimizaron el asesinato en masa con eficiencia industrial alemana, como, ejem, Volkswagen. Calcularon cuántas personas cabían en cada cámara de gas. Cuánto Zyklon B se necesitaba. Cómo disponer de los cuerpos más rápidamente. Cómo extraer el oro de los dientes de la forma más rápida. Minería oral en tiempos de guerra.

Y estaban orgullosos de su trabajo técnico. Escribían informes detallados sobre cómo habían mejorado los procesos, reducido costes, incrementado la “producción”. No porque fueran sádicos (aunque algunos lo fueran). Sino porque habían convertido el genocidio en un problema de ingeniería. Y los ingenieros resuelven problemas. Es lo que hacen. Es lo que se les da bien. La optimización logística del exterminio.

Tú, con toda tu educación y tus valores progresistas y tu conciencia social, podrías acabar siendo igual, aunque te creas un ser de luz. Porque el cerebro humano es extraordinariamente bueno separando el trabajo del resultado. “Yo solo hago mi parte. Yo no controlo para qué se usa. Yo solo optimizo el proceso que me han asignado.” Y esa separación mental es exactamente cómo la gente normal construye sistemas de horror sin sentir que están haciendo nada malo.

Las pequeñas colaboraciones que construyen genocidios

Aquí está la verdad más jodida de todas: no hace falta que participes activamente en atrocidades para ser responsable de ellas. Basta con que hagas tu trabajo. Basta con que no te resistas. Basta con que mires hacia otro lado.

En la Alemania nazi, la mayoría de los alemanes nunca mataron a nadie. La mayoría nunca trabajaron en campos de concentración. La mayoría nunca fueron miembros activos del partido nazi. Simplemente:

Los ferroviarios se dedicaban a llevar los trenes puntualmente. “Solo transporto pasajeros, no pregunto quiénes son ni a dónde van.”

Los administrativos gestionaban las finanzas y comprobaban que la documentación estaba en regla. “Solo proceso papeles, no es mi trabajo cuestionar para qué son.”

Los médicos certificaban que la gente era “apta para el transporte”. “Solo hago exámenes médicos, no decido qué pasa después.”

La gente compraba en tiendas “arias”. “Es más conveniente, están más cerca.”

Los profesores enseñaban el currículo nazi. “Si no lo hago, me despiden y otro lo hará.”

Los policías arrestaban a quien se les decían. “Solo cumplo órdenes, yo no hago las leyes.”

Pequeñas colaboraciones aquí y allá. Cada una de ellas era comprensible. Cada una, con su propia justificación. Ninguna, por sí sola, suficientemente horrible como para arriesgarlo todo resistiéndose. Pero colectivamente, esos millones de pequeñas colaboraciones de personas normales hicieron posible el Holocausto.

Los nazis necesitaban que la población general no se resistiera. No hacía falta que todos fueran nazis fanáticos. Solo hacía falta que siguieran haciendo sus trabajos. Que mantuvieran la economía funcionando. Que procesaran la burocracia necesaria. Que no hicieran demasiadas preguntas. Que no escondieran a los perseguidos.

Los hombres grises

Christopher Browning, en su libro Aquellos hombres grises (1992), documentó el caso del Batallón de Policía de Reserva 101. Eran hombres mayores, padres de familia, demasiado viejos para el frente. No eran SS ideológicos. No tenían entrenamiento especial en sadismo. Y acabaron ejecutando a tiros a miles de judíos en Polonia. Directamente. Cara a cara. Incluyendo niños.

¿Cómo? El primer día, el comandante les dio la opción de no participar si les resultaba demasiado difícil. Solo un 10-20% se negó. El resto participó. No porque fueran nazis convencidos, sino porque no querían parecer cobardes frente a sus camaradas o porque era más fácil obedecer que resistir. O se emborrachaban antes y después para lidiar con ello. O deshumanizaban a las víctimas porque “no son realmente personas como nosotros, son diferentes.”

Y con el tiempo, se acostumbraron. Lo que al principio les horrorizaba se volvió rutina. Algunos incluso desarrollaron eficiencia profesional, orgullosos de hacer bien su “trabajo”.

Tú también lo harías. Yo, también. No en el primer día, tal vez. Pero después de semanas, meses, años de normalización gradual, de presión de grupo, de racionalización, de pequeños pasos donde cada uno parece justificable.

Cuando todos a tu alrededor actúan como si algo terrible fuera normal, tu cerebro se adapta y lo normaliza también. Cuando resistirse significa perder tu trabajo, poner en peligro a tu familia, o convertirte en paria social, la mayoría de la gente elige la autopreservación.

Y hay razones perfectamente comprensibles para hacerlo. No se trata de ser un un cobarde. Es suficiente con ser humano, tener una familia que mantener y estar acojonado por las posibles consecuencias.

Es fácil juzgarlos desde fuera, desde la comodidad de tu sofá, leyendo esto. Es infinitamente más difícil estar en su posición y elegir la resistencia cuando cuesta todo.
La pregunta que no quieres responder

Entonces, aquí está la pregunta que llevamos evitando desde que empezaste a leer esto:

Si mañana tu país empieza a deslizarse hacia el autoritarismo, hacia la persecución de minorías, hacia políticas que sabes que están mal… ¿qué harás?

No me digas que resistirás heroicamente. Todo el mundo dice eso. Es fácil decirlo en abstracto, sentado cómodamente, leyendo un artículo sobre gente muerta hace décadas.

¿Qué estarías dispuesto a perder, en concreto?

¿Tu trabajo? Tu empresa implementa una política que discrimina a ciertos grupos. ¿Renuncias o te quedas diciendo “necesito el sueldo, yo solo trabajo aquí”?

¿Tu vivienda? Protestar te puede costar tu empleo, y sin empleo pierdes tu casa. ¿Lo arriesgas o te callas?

¿Las relaciones con tu familia? Resistir públicamente significa que tu familia también será señalada. ¿Los pones en peligro por tus principios?

¿Tu libertad? Desobedecer puede significar cárcel. ¿Vas a prisión por resistir o cumples las órdenes que sabes que están mal?

¿Tu vida? En situaciones extremas, resistir significa riesgo de muerte. ¿Mueres por tus principios o sobrevives comprometiéndolos?

Lo que cuesta de verdad es ser honesto. Cualquiera puede escribir palabras bonitas en redes sociales. La indignación performativa que no te cuesta nada. Resistir de verdad cuesta todo.

Los alemanes que escondieron judíos sabían que, si los descubrían, morirían. Ellos y sus familias. Toda la familia, ejecutada. Y aun así lo hicieron. Esa es la resistencia real. Los que marcharon en Selma con Martin Luther King Jr. sabían que serían golpeados por la policía. Con porras. Con mangueras de agua a alta presión. Con perros. Lo sabían. Y marcharon de todas formas.

Muchos acabaron en el hospital. Algunos murieron. Los estudiantes que se enfrentaron a los tanques en la Plaza de Tiananmen sabían que podían ser aplastados. Literalmente. Uno se quedó ahí de pie frente a los tanques de todas formas. No sabemos qué le pasó después, pero imagino que nada bueno.

¿Te resistirías como un héroe o te dirías a ti mismo las mismas cosas que se dijeron millones de personas antes que tú?

“Tengo que pensar en mi familia.”
“No puedo cambiar nada yo solo.”
“Si no lo hago yo, lo hará otro.”
“No es tan malo todavía.”
“Solo estoy haciendo mi trabajo.”
“Yo no hice las reglas, solo las sigo.”
“Tengo que sobrevivir, no puedo ser un mártir.”

Todas esas frases son racionales. Todas son comprensibles. Todas son las frases exactas que usó la gente que acabó siendo cómplice de atrocidades.

Para mí, la de “todavía no es tan malo” es la más peligrosa de todas. Porque nunca es “tan malo” hasta que de repente lo es, y para entonces ya es demasiado tarde. Ya has normalizado cada paso anterior. Ya tienes años de complicidad que racionalizar. Ya estás demasiado dentro para retractarte sin admitir que llevas años siendo parte del problema.

¿Y ahora qué?

Ni hay una respuesta fácil ni una solución reconfortante. No se puede escribir una lista con cinco pasos simples para asegurarte de que nunca serás el burócrata que procesa papeles para un genocidio.

La pregunta que sí podemos contestar es: “¿Qué estoy haciendo HOY para asegurarme de que no seré esa persona?”

¿Estás practicando decir “no” en situaciones de bajo riesgo? ¿O siempre cedes para evitar conflicto?

¿Estás cuestionando órdenes injustas ahora que las consecuencias son mínimas? ¿O esperas mágicamente tener coraje cuando las apuestas sean tu vida?

¿Estás estableciendo tus líneas rojas? ¿O dejarás que las circunstancias decidan por ti cuándo es “demasiado”?

Porque si tu respuesta es “nada en particular”, si simplemente confías en que cuando llegue el momento tendrás el coraje que ahora no practicas, entonces ya estás más cerca del burócrata de lo que te gustaría admitir.

Recuerda: la banalidad del mal no necesita monstruos. Solo necesita gente normal haciendo su trabajo, sin hacer demasiadas preguntas, normalizando lo inaceptable un peldaño a la vez.

Y esa gente normal eres tú. Si no haces nada para evitarlo.

En la tercera y última parte de esta serie, exploraremos qué puedes hacer concretamente (herramientas prácticas, no buenos deseos) para resistir tu propia normalización de lo inaceptable. Porque reconocer tu vulnerabilidad es el primer paso. Pero sin acción, es solo conocimiento inútil que te hace sentir superior mientras sigues siendo igual de vulnerable.

Referencias:

Arendt, H. (1963). Eichmann in Jerusalem: A Report on the Banality of Evil. Viking Press.

Browning, C. R. (1992). Ordinary Men: Reserve Police Battalion 101 and the Final Solution in Poland. HarperCollins.

Feynman, R. P. (1985). Surely You're Joking, Mr. Feynman! W.W. Norton & Company.

Rhodes, R. (1986). The Making of the Atomic Bomb. Simon & Schuster.

Fuente: https://www.lafrikitiva.com/la-bana...

Yuval Noah Harari: 'En el siglo XXI las élites perderán sus incentivos para invertir en la salud, la educación y el bienestar de la mayoría. La mayoría de la gente será innecesaria'

2 Febrero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Tenemos que ser muy realistas: durante la mayor parte de la historia, la mayor parte de la gente ha sido insignificante para las élites y los centros de poder. Hemos vivido en una sociedad muy especial, en la que solo durante los siglos XIX y XX las masas han sido vitales para la economía y por lo tanto han tenido derechos. Que ya no sean necesarias por razones económicas o militares tendrá consecuencias desastrosas sobre las personas.


Yuval Noah Harari: "La mayoría de la gente será innecesaria en el siglo XXI"

Ernest Alós

Con libros como ‘Sapiens. Breve historia de la humanidad', el joven historiador israelí Yuval Noah Harari (1976) ha sido leído y recomendado por lectores como Barack Obama o Mark Zuckerberg. La élite de la élite que puede hacer realidad, o no, los negros presagios sobre el futuro de nuestro género que plantea en ‘Homo Deus. Una breve historia del mañana' (Debate / Edicions 62), el libro sobre el que este martes debatirá con Jorge Wagensberg en el ciclo Converses a la Pedrera (19 horas, entradas agotadas). En él expone que en el último siglo la humanidad ha reducido drásticamente el hambre, ha retrasado la muerte y acotado las guerras. Ese proceso puede seguir progresando para conseguir más felicidad (pero gracias a la bioquímica) y más longevidad (para unos pocos) hasta llegar a crear una nueva figura, el ‘Homo deus', con capacidades que nuestros ancestros reservaban a los seres divinos. Pero ese planteamiento aparentemente optimista es un ‘macguffin', y la historia puede ir por otros derroteros, mucho más funestos. Y es que uno de los méritos de Harari es su habilidad para utilizar recursos narrativos…

Así que de optimismo nada, ¿no?

El primer capítulo del libro es una historia simple, la que nos suelen explicar científicos y futurólogos sobre lo que sucederá en los próximos 100 años. Una simple proyección del presente sin grandes cambios. En el pasado conseguimos superar el cólera, el tifus y la tuberculosis y ahora venceremos el cáncer y el alzhéimer y encontraremos la manera de rejuvenecer el cuerpo. Pero en la mayor parte del libro lo que hago en realidad es complicar la historia. No solo porque vaya a haber imprevistos sino porque los ideales fundamentales que nos impulsaron en esta dirección están en peligro, pueden colapsar. En el próximo siglo encararemos no solo cambios tecnológicos sino también ideológicos. Y la idea de que podemos mantener los valores humanísticos que han sido predominantes durante el siglo XX, solo que con una mejor tecnología para hacer realidad estos ideales, es muy naïf.

¿Así, la libertad, la democracia, los derechos humanos, cree que son valores que corren peligro?

Sí, por supuesto. Las ideas fundamentales de las democracias liberales con las que estamos familiarizados, como ‘un hombre un voto', en un mundo con castas biológicas, ciborgs e inteligencia artificial pueden quedar completamente obsoletas. Los superricos podrán conseguir para sí mismos o para sus hijos capacidades que les harán superiores a la población media, que no podrá competir, y la brecha se hará cada vez mayor. Hoy no, y por eso el hijo de un pobre aún tiene alguna oportunidad. Cuando haya estas diferencias biológicas no tendrá ninguna.

Quedémonos de momento dentro de esta narración que dice que viviremos más y nuestra especie mejorará. Toda la humanidad no se convertirá en ‘homo deus'. Solo unos pocos. ¿Y los demás?

Durante el siglo XX la igualdad fue quizás el valor más importante de la humanidad. En gran parte, la historia del siglo XX es una historia de victorias, incompletas por supuesto, sobre la desigualdad. El mundo es ahora mucho más igualitario entre razas, entre clases, entre géneros, incluso entre padres e hijos. Esto ahora quizá va a invertirse. Veremos mayores desigualdades que en cualquier otro momento de la historia. Podremos ver a una pequeñísima minoría de personas que monopolice el poder económico y político, los algoritmos y la tecnología, y utilice este enorme poder para empezar a mejorar biológicamente y crear clases biológicas. Esto es abstracto, así que podemos poner un ejemplo: pensemos por ejemplo en los coches con pilotaje autónomo. Serán casi inevitables en los próximos 10 o 20 años. Hoy, millones de personas comparten las decisiones sobre la movilidad. Taxistas, conductores, profesores de autoescuelas, guardias de tráfico… Dentro de 20 años todos los vehículos estarán conectados a una única red que estará controlada por un único algoritmo. ¿Y quién será el propietario? Quizá una corporación como Google controlará toda la red de transporte de Barcelona. Ese es el tipo de monopolización del poder que puede venir.

Usted dice que en esa sociedad la clase mayoritaria pasaría a ser la de los innecesarios. El momento más inquietante del libro es cuando usted plantea que ya hay un modelo de cómo sería esa relación entre superhombres y homo sapiens: la forma como hoy nosotros tratamos a los animales.

Bueno, me parece que no se los comerán, no creo que lleguemos a eso. No creo que la gente vaya a ser criada en granjas como en ‘Matrix', eso no es realista… las máquinas no necesitan comer personas. Lo que quiero dar a entender es que en el siglo XX las mejoras en la vida del humano medio se produjeron sobre todo debido a que los gobiernos, en todo el mundo, establecieron sistemas masivos de educación, salud y del estado del bienestar. Hasta Hitler necesitaba que millones de alemanes estuvieran en condiciones de servir en la Wehrmacht y trabajar en las fábricas. Tenía sentido invertir en su bienestar. En el siglo XXI las élites perderán sus incentivos para invertir en la salud, la educación y el bienestar de la mayoría porque la mayor parte de la gente será innecesaria. Esto no significa que los vayan a exterminar de forma activa, solo que los gobiernos invertirán cada vez menos en ellos. Y esto ya está sucediendo ahora en el todo el mundo.

¿El futuro se parecerá a esas sociedades del pasado en que el 20% de la población podía morir de hambre sin que se inmutaran en el palacio real?

Podría ser algo así. Tenemos que ser muy realistas: durante la mayor parte de la historia, la mayor parte de la gente ha sido insignificante para las élites y los centros de poder. Hemos vivido en una sociedad muy especial, en la que solo durante los siglos XIX y XX las masas han sido vitales para la economía y por lo tanto han tenido derechos. Que ya no sean necesarias por razones económicas o militares tendrá consecuencias desastrosas sobre las personas.

Hubo otra razón: leyeron a Marx, creyeron en la amenaza de una clase obrera organizada y reaccionaron preventivamente. Tienes el argumento ético, que debería ser suficiente, pero me temo que no lo es. Marx escribía en el siglo XIX bajo la idea de que el proletariado era el elemento imprescindible para la economía. Y que la huelga general era su arma irresistible. Pero ahora es irrelevante. La mayoría de las personas serán económicamente innecesarias. ¿A quién le importa que hagan huelga los mendigos? ¡Los algoritmos no van a la huelga!

¿Hay hoy alguna amenaza que disuada al poder de dejar a la mayoría de población a la intemperie?

No lo sabemos. Cuanto más globalizada y automatizada es la economía, menor es el poder de la clase obrera. Creo que esta es una de las razones por las que la gente vota a Donald Trump en EEUU, por el Brexit en el Reino Unido o por los nuevos partidos en España, Grecia e Italia. La gente se da cuenta de que está perdiendo su poder e intenta desesperadamente demostrar al sistema que aún lo tiene votando todo tipo de políticas antiestablishment. Pero temo que es un gesto. No consigo adivinar cuál puede ser la amenaza que pueda invertir esa concentración de recursos que hace que las 60 personas más poderosas tengan más riqueza que el 50% de la población mundial, 3.500 millones de personas.

Le pone nombre a ese futuro amenazante. Dataísmo. ¿Cómo lo define?

Para dar una definición breve: dataísmo es la situación en la que, con suficientes datos biométricos sobre mí y suficiente poder computacional, un algoritmo externo puede entenderme mejor de lo que yo me entiendo a mí mismo. Y una vez existe este algoritmo, el poder pasa de mí, como individuo, a ese algoritmo, que puede tomar mejores decisiones que yo. Esto empieza con cosas simples, como el algoritmo de Amazon que te propone libros, o los sistemas de navegación que nos dicen qué camino tomar. Eran decisiones que tomábamos basándonos en nuestros instintos y conocimientos. Ahora la gente cada vez confía más en aplicaciones y sigue instrucciones del teléfono móvil. Y esto irá pasando también en decisiones más importantes, cómo en qué universidad estudiar, a quién votar… Iremos cediendo poder de decisión, y no porque lo decida un poder dictatorial, sino que seremos nosotros quienes querremos hacerlo. Hay departamentos de policía de EEUU en los que es un algoritmo el que decide dónde se debe desplegar a los patrulleros en función de los patrones de delincuencia, no un sargento veterano como antes. Tengo un amigo en Israel que está investigando en una inteligencia artificial que actúe como tutor de los niños las 24 horas del día y les enseñe todo. Por supuesto los algoritmos no acertarán en el 100% de las ocasiones… pero no lo necesitan, solo necesitan ser mejores que un humano medio, y eso no es tan difícil.

Dice usted que este es solo un futuro posible. ¿Qué posibilidades tenemos de hacer que no sea así? ¿Hacer nuestros datos tan opacos como sea posible? ¿Confiar en nuestras propias habilidades?

Aún tenemos mucho margen para elegir cuánta autoridad ceder a nuestro móvil. Pero hay un campo en el que será muy difícil resistir a esta evolución, el de la medicina. En 20 o 30 años, el tipo de cuidados médicos que podrás recibir si renuncias a tu intimidad será tan, tan superior al que tenemos ahora que muy poca gente elegirá preservar su privacidad. Si un Googledoctor puede monitorizarte 24 horas al día, todo lo que sucede en tu cuerpo, y puede reconocer el inicio de una gripe, de un cáncer o un alzhéimer cuando sea tratable, y has de elegir entre intimidad y salud, el 99% de la gente elegirá salud y le dará permiso al Googledoctor. Tomemos otro ejemplo: la gente dice que el futuro de la moneda es bitcoin, que eso será irresistible. Pero una economía basada en el bitcoin hará perder a los gobiernos cualquier capacidad de política monetaria y de garantizar el pago de los impuestos. No creo que sea inevitable. Aún tenemos la posibilidad de tomar otras decisiones políticas: por ejemplo desarrollar una divisa electrónica controlada por los gobiernos, con sus ventajas pero sin anonimato. Aquí podemos elegir entre dos futuros muy distintos.

Usted dice que en su libro expone una “predicción histórica”. Parece una contradicción entre términos. Y muchos historiadores no estarán de acuerdo con usted en que su trabajo sea el de especular con escenarios alternativos, ni en el pasado ni mucho menos en el futuro. ¿Cómo entiende usted la labor del historiador?

Creo que el papel del historiador es el de plantear diferentes posibilidades. La mayoría de la gente, cuando observa el mundo, cree que lo que ve es natural, inevitable. Los historiadores somos importantes porque reconstruimos el proceso por el cual el mundo ha llegado a ser como es, cómo el capitalismo y el Estado Nación son las formas de organización dominantes hoy, y entendemos las fuerzas que nos han llevado hasta aquí y también los accidentes que han ocurrido durante este proceso y las alternativas que podrían haberse hecho realidad. Porque los historiadores no ven el presente como algo natural y eterno. Debemos utilizar este conocimiento para mirar hacia el futuro con una perspectiva más abierta, para darnos cuenta de que hay alternativas a los sistemas políticos, económicos y sociales que dominan el mundo hoy. Y esto es lo que intento hacer. No predecir el futuro, algo que es imposible, sino abrir mentes y pensar de una forma más creativa sobre el futuro.

Habla de las guerras y el hambre en África como problemas a corto plazo, y del cambio climático como una preocupación a medio plazo, pero parece que le da menos importancia que a las amenazas a largo plazo de esa sociedad de la inteligencia artificial. ¿Pero llegará, si finalmente el agua nos llega literalmente al cuello?

Mi temor es que el cambio climático puede destruir la mayoría de sistemas ecológicos, la mayoría de los animales y plantas, la mayoría de la gente, pero que la ciencia y la tecnología serán capaces de salvar a las élites. Así que el el calentamiento global puede acelerar ese proceso del que estábamos hablando. El peligro es que la élite política y económica, ni que sea de forma inconsciente, siente que podrá escapar de ese desastre ecológico.

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/ocio...

Teatro Antimilitarista: (12) La clase de Historia

1 Febrero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Maxi de Diego: Teatro antimilitarista (contra las guerras y sus secuaces)
Selección de poemas y pequeñas obras teatrales de temática antimilitarista.


Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.

Miguel Hernández


La clase de Historia

Al finalizar la clase, en el aula.

ALUMNA: ¿Puedo hablar con usted?
PROFESORA: Por favor, llámame de tú.
ALUMNA: No sé si voy a poder.
PROFESORA: Inténtalo.
ALUMNA: Necesito preguntarle algo, pero me da corte.
PROFESORA: Adelante. Me gustan las preguntas.
ALUMNA: Bueno... ¿Se va a pasar todo el curso hablándonos de guerras?
PROFESORA: Claro, es la Historia. Además, están en el currículo.
ALUMNA: Pues vaya mierda. (Pausa. Se miran.) Disculpe, no me gusta hablar así a los profesores.
PROFESORA: No te preocupes. A mí también se me escapa a veces. Aunque haces bien en cuidar tu lenguaje. Los jóvenes últimamente estáis muy descuidados en eso.
ALUMNA: ¿Y usted cómo lo sabe? ¿Qué sabe usted de los jóvenes?
PROFESORA: Bueno, trabajo con vosotros.
ALUMNA: Pero eso no es suficiente para conocernos.
PROFESORA: Sí, claro, tienes parte de razón. (Pausa.) Pero en lo de las guerras... Creo que te queda mucho curso para oír hablar de ellas. Acabamos de empezar. ¿Tienes algún motivo especial para tu protesta?
ALUMNA: Soy antimilitarista.
PROFESORA: (Sorprendida.) ¿Tú? ¿Antimilitarista? ¿A tu edad? Me dejas de piedra. Vaya, antimilitarista, nada más y nada menos. Son palabras mayores.
ALUMNA: ¿Se está burlando de mí?
PROFESORA: No, disculpa. Nada más lejos de mi intención. Pero llevo veinte años dando clase y nunca ningún alumno se había dirigido a mí presentándose así.
ALUMNA: A lo mejor usted no facilitaba que alguien se lo dijera.
PROFESORA: Es posible. (Pausa.) ¿Has pensado que alguien antimilitarista debe conocer el militarismo y sus guerras para criticarlas mejor?
ALUMNA: Sí, claro. Pero usted, como todos los profes de Historia, no nos habla desde esa perspectiva. Se limita a enumerar enfrentamientos bélicos para que nos los aprendamos de memoria para los exámenes.
PROFESORA: Vaya, también cuestionas los métodos educativos.
ALUMNA: (Se ríe.) Métodos educativos..., métodos represivos.
PROFESORA: ¿Cómo?
ALUMNA: Ese es otro tema. Y se acaba el recreo. He venido a pedirle que si habla de las guerras lo haga con una perspectiva antimilitarista. Háblenos de los intereses que las provocaron y de sus consecuencias. De los sufrimientos que causaron. Del papel que desempeñaron los ejércitos y cómo estaban formados. De sus roles como atacantes destructores o de defensores fracasados. De la influencia en la sociedad de los gastos militares.
PROFESORA: No se puede decir que no has reflexionado, a pesar de tu edad.
ALUMNA: Deje de hablar de mi edad. Tengo la edad suficiente para saber distinguir lo que es propaganda militarista.
PROFESORA: Tampoco era esa mi intención. Pero te aseguro que voy a tener en cuenta lo que me dices. No te lo vas a creer, pero alguna vez había pensado en darle otro enfoque a mis clases. Esta conversación tal vez sirva para animarme a darles una vuelta. Te lo agradezco. (Pausa. Se miran.) ¿Puedo preguntarte algo? ALUMNA: Sí, claro.
PROFESORA: ¿Esta es una reflexión individual o formas parte de algún grupo?
ALUMNA: Formo parte de un colectivo de estudio de la noviolencia como alternativa al militarismo.
PROFESORA: Me admira que a tu edad... Disculpa. Me admira tu interés. No sabía que mis alumnos tuvieran esas inquietudes.
ALUMNA: A veces tenemos que actuar en la clandestinidad.
PROFESORA: ¿Por?
ALUMNA: Otro día hablamos, se acaba el recreo.
PROFESORA: Vale, cuando quieras.
ALUMNA: O cuando quieras... tú.
PROFESORA: Sí, claro.
ALUMNA: Hasta mañana.
PROFESORA: Hasta mañana.

(Sale la ALUMNA. La PROFESORA, pensativa, la mira salir. OSCURO rápido sobre el sonido del timbre.)

Canciones para no obedecer

29 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Sebastián Narváez Núñez
Bogotá

Ante la constante tensión que se vive en Latinoamérica, marcada por la operación contra un ilegítimo Nicolás Maduro en el poder [Esta web no no se pronuncia sobre la legitimidad del presidente Nicolás Maduro, nota de Tortuga], el bombardeo de Caracas y la amenaza de asumir el control con un segundo ataque si no se siguen sus pretensiones, así como por la utilización de este escenario como advertencia para otros países que Donald Trump considera enemigos políticos -como México, Cuba, Groenlandia y Colombia-, decidimos aferrarnos a algunos momentos en los que la música latina ha alzado la voz contra el intervencionismo, el imperialismo y una agresiva política exterior que borra todo a su paso. Un recorrido que muestra cómo el arte ha sido un vehículo de denuncia social masiva y una forma de dignificar la soberanía de los pueblos latinoamericanos.

Aunque los hitos desde el arte abundan y seguramente muchos habrán quedado por fuera de esta lista caprichosa, como todas, el enfoque está puesto en artistas latinoamericanos y en cómo, desde miradas particulares, documentaron los embates de las guerras proxy de su tiempo. Sin desconocer, al mismo tiempo, que la canción de autor anglosajona ha funcionado como un espejo incómodo desde el interior, con figuras como Bob Dylan y canciones como Masters of War, una denuncia directa a los fabricantes de armas, Blowin' in the Wind, himno pacifista contra la guerra, o A Hard Rain's a-Gonna Fall y Talkin' World War III Blues, atravesadas por la ansiedad de la Guerra Fría y la amenaza nuclear, cuestionando la moralidad y las consecuencias de los conflictos.

También Joan Baez, con su disco Where Are You Now, My Son?, grabado durante un bombardeo estadounidense en Hanoi en las navidades de 1972; así como temas de Rage Against the Machine como People of the Sun, Bulls on Parade, Vietnow o Know Your Enemy, la obra sobresaturada e hiperconsciente de Massive Attack, el folk militante de Billy Bragg o el histórico activismo antiimperialista de Roger Waters, son ejemplos todos de la mirada del norte global sobre sus propios comportamientos colonialistas.

Estas son algunas de las canciones que ha dejado la música latina y en las que se expresa una postura crítica frente al imperialismo ejercido por Estados Unidos y su afán por acumular poder y soberanía a cualquier costo.

1960–1980 | Guerra Fría y canción de resistencia

Con la Guerra Fría en su punto más álgido, Estados Unidos aplicó la llamada Doctrina de Seguridad Nacional para frenar el avance del comunismo en su llamado “patio trasero”. Bajo la presidencia de Nixon se produjo la escalada militar en Vietnam, mientras en América Latina crecían los movimientos de izquierda y se sucedían los golpes de Estado, como el de Chile en 1973, que provocó la muerte de Salvador Allende, y el de Argentina en 1976. A comienzos de esa misma década también tuvo lugar la fallida invasión de Bahía de Cochinos, en 1961.

Silvio Rodríguez – Playa Girón (1969).

Nacida en 1969 mientras trabajaba en un barco pesquero llamado Playa Girón, conmemora la derrota de la invasión de Bahía de Cochinos (1961) por tropas cubanas apoyadas por EE. UU., sirviendo como homenaje a los pescadores y a la resistencia cubana, y reflexiona sobre el rol del artista al representar la historia de forma honesta, con un doble sentido entre la vida en el mar y la lucha ideológica, destacando la complejidad de contar la verdad sin panfletismo.

Víctor Jara – El derecho de vivir en paz (1971).

Escrita en 1969, El derecho de vivir en paz es una canción de protesta contra la sangrienta intervención estadounidense en la guerra de Vietnam. La canción ha trascendido décadas hasta convertirse en un himno latinoamericano replicado durante generaciones, reivindicado incluso durante el Estallido Social de 2019.

León Gieco – Hombres de Hierro (1973).

Producida por Gustavo Santaolalla, en un contexto de agitación social tras el regreso del peronismo y la escalada de la violencia política, la canción forma parte de su primer disco, León Gieco, y bebe directamente de la influencia musical de Bob Dylan. Aborda temáticas sociales que, aunque surgidas del hecho histórico conocido como el Mendozazo, se convirtieron en un himno contra la opresión de cualquier tipo, antimilitarista y frontal en tiempos de dictadura.

Mercedes Sosa y León Gieco – Solo le pido a Dios (1978).

Originalmente escrita por León Gieco en 1978 y resignificada e inmortalizada como himno en 1982 por Mercedes Sosa, Solo le pido a Dios es producto del clima de opresión de una dictadura financiada por Estados Unidos. Un clamor contra la indiferencia, el dolor y la injusticia: un canto visceral de resistencia y un abrazo colectivo que implora por la paz mundial. Aunque sea quizá su tema más referenciado, a lo largo de su trayectoria y de su lucha Mercedes Sosa también nutrió el cancionero de dignidad latinoamericano con canciones como Los Pueblos Americanos, Canción con todos y Canción para mi América.

1980–1990 | Canciones bajo dictaduras

Aunque los primeros gobiernos impuestos en la región se consolidaron durante la década de los setenta, en los años ochenta y noventa la situación no mejoró. Estados Unidos continuó ampliando su influencia sobre América Latina, desde el apoyo a los Contras en Nicaragua a partir de 1979, pasando por la guerra civil de El Salvador, hasta la invasión a Granada en 1983 y la Operación Causa Justa en Panamá en 1989.

Serú Girán – Canción de Alicia en el país (1980).

La canción se popularizó con Serú Girán, pero fue escrita originalmente por Charly García en 1980 para una adaptación teatral de Alicia en el país de las maravillas. Más tarde, la letra fue modificada para convertirse en una alegoría contra la última dictadura militar, usando metáforas del universo de Lewis Carroll para reflejar la realidad sociopolítica del país. Su estructura de rock progresivo y su mensaje críptico permitieron que se convirtiera en una de las canciones más emblemáticas para expresar lo que ocurría en Argentina sin ser inmediatamente prohibida por la censura de la dictadura.

Rubén Blades – Tiburón (1981).

Aunque fue lanzada antes de la invasión estadounidense a Panamá en 1989, la canción anticipa y advierte la escalada imperialista sobre la región, al tiempo que hace un llamado a la resistencia frente a ese depredador que quiere acabar con todo a su paso. Además de generar amenazas de vida contra su autor y acusaciones de ser una canción comunista, Tiburón fue vetada durante quince años. El propio Rubén Blades ha explicado que el tema es un reclamo y una denuncia contra el intervencionismo, en una época en la que la persecución a todo lo considerado sospechoso se encontraba recrudecida en gran parte de la región.

Los Prisioneros – Latinoamérica es un pueblo al sur de EEUU (1987).

En tiempos de dictadura y con Pinochet al mando, Los Prisioneros también nutrieron el cancionero latinoamericano antiimperialista con canciones que, aunque hoy se bailen en pogos de hora loca y remates de fiesta de millennials nostálgicos, en su momento representaron una voz identitaria. Temas que cuestionaban el sentido de pertenencia latinoamericano y señalaban cómo, tras las intervenciones militares, la concentración de poder y el colonialismo estadounidense , con sus cruzadas por frenar el comunismo en la región, la actitud de la superpotencia fue someter a lo que considera su "patio trasero".

"Las potencias son los protectores que prueban sus armas en nuestras guerrillas.
Ya sean rojos o rayados a la hora del final no hay diferencia.
Invitan a nuestros líderes a vender su alma al diablo verde.
Inventan bonitas siglas para que se sientan un poco más importantes”.

1990–actualidad | Fronteras, exilio y nuevas violencias

Durante la transición de las dictaduras militares a regímenes democráticos en varios países de América Latina, se produjeron migraciones masivas y el exilio de miles de familias que buscaron oportunidades fuera de sus países, lejos de la hostilidad y la violencia. En esos años, las canciones de protesta comenzaron a dirigir su mirada hacia los gobiernos locales y, especialmente durante la década de los noventa, surgieron temas como Clandestino, de Manu Chao, que aborda el fenómeno migratorio; Sr. Matanza, de Mano Negra, una denuncia de la política corrupta y asesina; Señor Cobranza, una crítica directa a la década de gobierno de Carlos Menem; o Políticos paralíticos, de Desorden Social, que desde Venezuela alude a la corrupción estatal que marcó el final de la década.

Estados Unidos decidió un cambio en su enfoque intervencionista e instauró la promoción de las democracias en la región, apoyando su agenda de lucha contra las drogas y convirtiendo al narcotráfico en su prioridad para seguir justificando, desde otro lugar, su ejercicio de mano dura e injerencia.

Los Tigres del Norte - Somos Más Americanos (2001).

Muchos de nosotros quizás hayamos llegado a esta canción por la mítica versión junto a Zack de la Rocha en el MTV Unplugged de los Tigres del Norte del 2011. Diez años antes, en el 2001, publicaron la primera versión de este tema incluido en su disco Uniendo Fronteras, que alcanzó el #1 en los charts de discos latinos y específicamente en la categoría de Regional Mexicano de Billboard. Allí critican la expansión de los colonizadores estadounidenses tras apoderarse de California, Arizona, Nevada, Utah y Texas, territorios que pertenecieron a México hasta 1848.

“​​América nació libre; el hombre la dividió.
Ellos pintaron la raya, para que yo la brincara.
Y me llaman invasor.
Es un error bien marcado.
Nos quitaron ocho estados
¿Quién es aquí el invasor?"

Cultura Profética - Bieké (2002).

Si bien Puerto Rico ha tenido una larga historia de subordinación y lucha por su soberanía, al ser considerado un país libre asociado a Estados Unidos, su tradición musical ha alzado desde siempre las banderas de la libertad desde lo más visceral. En 2002, como parte de su álbum Diario, la banda liderada por Willy Rodríguez publicó Bieké, nombre original con el que los indios taínos se referían a la isla de Vieques, un municipio situado al este de Puerto Rico y cuyo significado es “tierra pequeña”. Al usar el nombre ancestral, la banda reivindica la identidad indígena y la soberanía del territorio frente a la ocupación extranjera. Durante décadas, la Marina de los Estados Unidos utilizó gran parte de Vieques como campo de tiro y entrenamiento para bombardeos, hasta que la presión social y los movimientos juveniles lograron el abandono de la ocupación militar y, finalmente, la liberación de la isla en 2003.

Calle 13 - Latinoamérica (2011).

Si en la década de los noventa la música latina se encontraba en una búsqueda de identidad, narrando cambios sociales y una reconexión con sus raíces, en el nuevo milenio esa búsqueda se consolidó en una identidad más sólida, consciente de sí misma como potencia cultural. Con esta canción, Calle 13 se anotó un himno latino moderno junto a Totó la Momposina, de Colombia; Susana Bacca, de Perú; y Maria Rita, de Brasil, para recorrer la historia de resistencia de todo un continente. Un recorrido que incluye referencias a la Operación Cóndor y activa una memoria del pasado represivo de estas tierras durante las dictaduras respaldadas por Estados Unidos.

La Santa Cecilia - ICE- El Hielo (2013).

En 2014, cuando La Santa Cecilia ganó el Grammy a Mejor Álbum de Rock, Urbano o Alternativo Latino por Treinta Días, disco que incluye ICE – El Hielo, la vocalista de la banda, La Marisoul, dedicó el premio a los más de once millones de personas indocumentadas obligadas a abandonar sus tierras y migrar en busca de nuevas oportunidades de vida. Ahora más que nunca, en medio de las redadas, las persecuciones y las deportaciones impulsadas por el Gobierno de Trump, la canción vuelve a cobrar relevancia al retratar el miedo, la desesperanza y la vida cotidiana de familias rotas por las políticas migratorias.

Bad Bunny - El Apagón y el documental Aquí vive gente (2022).

El mayor exponente del reggaetón en la actualidad y el artista más escuchados a nivel mundial en los últimos años, según Spotify, también ha sido una de las figuras más activas políticamente en relación con los asuntos que afectan a Puerto Rico. En 2019, ante el caso del gobernador Roselló, respondió llamando a manifestaciones en las calles y participando en la canción Afilando cuchillos, junto a Residente e iLe. Más adelante, en 2022, a raíz de la crisis energética y de la creciente ola de gentrificación en la isla y en otros territorios de Latinoamérica, Benito convirtió el video oficial de El Apagón en un minidocumental junto a la periodista Bianca Graulau, en el que denunció la situación de la isla y una ley que incentiva a ciudadanos estadounidenses a mudarse a Puerto Rico para no pagar impuestos, desplazando a la población local y privatizando las playas. Esta preocupación por la identidad y el futuro de la isla se ha mantenido en su obra reciente, especialmente en su disco DeBí TiRAR MáS FOToS, con canciones como Turista, Lo que le pasó a Hawaii o La Mudanza.

Bonus: J Balvin + Camila Cabello + Ricky Martin | Premios Grammy (2019).

Aun cuando la música comercial y masiva suele quedar al margen de las conversaciones confrontativas y políticas, y aunque muchas de sus figuras se consideren apolíticas, como ocurrió con J Balvin durante el estallido social colombiano de 2019–2020, en ocasiones se producen actos simbólicos que abren debates sobre la situación de la población latina y la injusta persecución y xenofobia que enfrenta en territorio estadounidense. En 2019, durante su presentación en los Premios Grammy, Camila Cabello, interpretando Havana, junto a Ricky Martin y J Balvin, protagonizó un gesto de confrontación frente a las políticas migratorias de Estados Unidos, en un contexto marcado por el primer mandato de Donald Trump y su propuesta de construir un muro en la frontera con México. En esa misma presentación, sin necesidad de muchas palabras, Balvin apareció sentado en una banca sosteniendo un periódico con el mensaje “Construye puentes, no muros”, en una clara afrenta al gobierno de turno.

Fuente: https://www.coolt.com/artes/cancion...

Por la Paz, contra la indiferencia

26 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Grup Antimilitarista Tortuga.

A pesar de la fría y desapacible tarde invernal un grupo de personas, un mes más, como cada día 24, nos dimos cita en la plaça i Baix de Elx para expresar nuestro rechazo a todas las guerras, incluso a aquellas que no salen en la televición, al creciente belicismo y militarismo de nuestra sociedad y a alzar nuestra voz en defensa de la Paz.

Se leyeron manifiestos contra la guerra de Ucrania, contra el genocidio de Palestina y un manifiesto, de carácter general, titulado "Que la guerra no nos sea indiferente", con el que queremos expresar nuestro rechazo a toda realidad de injusticia y guerra al tiempo que reafirmamos nuestro compromiso con la paz.

Algunas personas compartieron textos, pensamientos y reflexiones, y también hubo un pequeño espacio para la música en directo: "...alerta el peligro; debemos unirnos para defender la Paz."

Lo que no sale en televisión es lo importante

23 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Cuando yo vivía en el popular barrio de Vallecas, en Madrid (ahora vivo en una localidad que no llega a los 50.000 habitantes) alguien hizo una pintada sublime: "La televisión miente". Al día siguiente de que apareciese, otra mano, con otra letra, añadió la palabra definitiva: "bastante". A esta segunda mano no le había parecido suficiente la primera pintada, o le había parecido que era poco clarificadora, por lo que se dio a la labor de añadir la otra. Nada de sutilezas ni de grandes ensayos. Directa al grano. Esa pintada, "La televisión miente bastante", estuvo en una pared cerca de un año.

Eso era mucho antes de Trump, casi en el paleolítico. Porque toda la política de Trump se reduce a la televisión: secuestrar a Maduro, decir esto y lo otro. Y el estercolero mediático esperando cualquier excremento de Trump para lanzarlo a un mundo aborregado. Si no es Venezuela es Irán, y si no cualquier otro. La cuestión es tener entretenida a la plebe.

Sin embargo, lo importante no es lo que sale en la televisión. Ahora tenemos centenares, miles de analistas hablando de Venezuela, de Irán y de todo lo que nos muestran porque Occidente, EEUU en concreto, necesita desesperadamente alguna victoria que mostrar al populacho. Nada de explicar lo que hay detrás, por supuesto. Nada de analizar el por qué del mantenimiento y escalada de las agresiones de Occidente al resto del mundo. Nada de decir que los conflictos en curso se deben, en gran parte, a que los dueños del dinero están haciendo todo lo posible para evitar el declive del dólar apelando a la fuerza militar.

Y, a pesar de ello, el fin del patrón del dólar es inevitable. El oro está resurgiendo. Su precio sube y sube sin parar hasta el punto de convertirse en el segundo activo de reserva del mundo, después del dólar. Se dice que en estos momentos el dólar representa el 46% de todas las reservas monetarias del mundo. Si eso es cierto, y hay que esperar a los datos oficiales, aún no disponibles, es la primera vez en medio siglo que el dólar baja del 50%. Por el contrario, el oro se sitúa en las cotas más altas en medio siglo con el 24% del valor del mercado, según acaba de reconocer el Banco Central Europeo. El euro, que sigue de capa caída, apenas alcanza el 15% y el resto, otro 15% aproximadamente, se lo reparten otras monedas como el yuan chino, el yen japonés o la libra esterlina británica, por ejemplo.

Pero esto, siendo cierto, es poco real porque China ha hecho en poco tiempo dos movimientos tectónicos: aumentar significativamente sus reservas de oro, siendo muy posible que superen ya las de EEUU (aunque son datos que China mantiene en secreto) con la finalidad de vincular el yuan al oro, y poner en marcha el yuan digital a nivel internacional.

El Banco Central de China ha lanzado oficialmente el Renminbi Digital este 1 de enero. Renminbi, popularmente conocido como yuan, significa "moneda del pueblo". El RD se utiliza en el comercio internacional y la logística para pagar bienes, servicios, fletes y aranceles. Prácticamente al minuto de estar operativo el RD un total de 19 países y dos entidades autónomas de China se han sumado al mismo (Rusia, Kazajistán, Bielorrusia, Turquía, Hungría, Arabia Saudita, Tailandia, Emiratos Árabes Unidos, Brunéi, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia, Timor Oriental, Vietnam, más Hong Kong y Macao). Estos países ya suponen el 33% del comercio mundial y el Banco Central de China considera que este primer trimestre del año se llegue a la cifra de 30 países que se incorporen a esta estructura claramente competidora del SWIFT occidental. Las miradas de China están, como es lógico, en los países BRICS y en los que componen la Nueva Ruta de la Seda. Si se llega a esta cifra de países que se suman al RD eso va a suponer el 40% del comercio mundial. Y esto está empezando.

Tomad nota de este dato para que entendáis mejor las protestas en Irán (28 de diciembre) y el secuestro de Maduro (3 de enero), dos países muy activos en la desdolarización.

El RD no nace en el vacío. Ya hace dos años que el yuan supera al dólar en el comercio chino transfronterizo (53% en yuanes y 47% en dólares en 2024, aún no hay datos del año pasado pero todo el mundo da por hecho que la proporción del uso del yuan en este comercio estará cercano al 60%). Es la forma más palmaria que tiene China de demostrar al mundo cómo se reducen los riesgos de usar el SWIFT occidental. Así China demuestra cómo se protege un país de las agresiones, llamadas sanciones, de EEUU y del resto de países occidentales.

Porque China no es un país cualquiera. Es, desde hace 10 años, la mayor economía del mundo si medimos los datos económicos como los hay que medir, utilizando el Producto Interior Bruto basándose en la paridad del poder adquisitivo de la moneda nacional con el dólar estadounidense. Los occidentales se refugian en el PIB clásico para decir que esto no es así, que EEUU sigue dominando con mucho. Pero entonces no se entiende cómo el Fondo Monetario Internacional tiene que admitir que la participación de China en el PIB mundial es del 19'31% (datos de 2024) y la de EEUU es del 14'80%. Las estimaciones del FMI para el año que acaba de pasar, el 2025, son que la ventaja de China aún será mayor: 19'63% de China frente al 14'65% de EEUU.

Os recuerdo cómo estaban las cosas en noviembre, teniendo en cuenta que China ya comercia con 28 países en sus propias monedas y que ese comercio no pasa por el sistema SWIFT occidental.
Estos datos se explican por lo comentado anteriormente y que se refuerza en el hecho de que cada vez más países fuera del mundo occidental han comenzado a realizar sus transacciones de pago eludiendo el sistema occidental. Y esto es así desde 2022 cuando se robaron los fondos rusos y se prohibió a los bancos de este país cualquier tipo de transacción por este sistema. Cada vez más países se han vuelto cautelosos, por ser suave en el calificativo, con Occidente tanto por las agresiones directas como las indirectas (por ejemplo, las que se imponen a las empresas de terceros países que no cumplen con las prohibiciones occidentales).

Por esta razón, cada vez hay más países con sus propios sistemas de pago: el Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros ruso, el Sistema para Mensajes Financieros Seguros Estandarizados indio, el Sistema de Mensajería Financiera iraní o el Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos chino (CIPS). Este año el CIPS chino comienza con 1.200 instituciones financieras de 103 países, con lo que los datos del SWIFT con los que juega Occidente para embrutecer a sus gentes no son reales.

Junto a ello, China participa en el Proyecto MBridge con otros países (Arabia Saudita, Tailandia, Emiratos Árabes Unidos) en el que los bancos centrales de estos países realizan transacciones financieras en monedas digitales respaldadas por sus bancos centrales y reduciendo significativamente tanto el tiempo como las comisiones, con lo que se producen dos cosas: se eliminan los riesgos y se incentiva la desdolarización. El 95% de todos los flujos monetarios que se mueven en el Proyecto MBridge son en yuanes. Rusia y Brasil han mostrado su interés en participar en esta plataforma y la están utilizando de forma limitada.

El RD pone de relieve que los mecanismos tradicionales controlados por Occidente para las transacciones comerciales internacionales son cosa del pasado. El RD es ya el futuro porque la velocidad de las transacciones es de 7 segundos, mientras que en el caso del SWIFT tarda 5 días, y las comisiones se han reducido en un 98%. Estamos ante una revolución silenciosa de una envergadura mucho mayor que las agresiones mediáticas a Venezuela o Irán. Pero esto no lo veréis en la televisión.

El Lince

Fuente: https://elterritoriodellince.blogsp...

Que la guerra No nos sea indiferente

24 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Decimos No a la guerra, a cada guerra, a todas las guerras; también a aquellas de las que los medios no nos dan cuenta. Palestina, Líbano, Siria, Ucrania, Sudán, Venezuela, Yemen, Groenlandia quizá.

Decimos No a la destrucción del derecho entre países; al imperialismo, a los genocidios, a los bloques, a la lluvia de misiles; a la nueva carrera armamentística, al belicismo, al riesgo de una guerra nuclear.

Decimos No a la industria bélica, a su codicia e inmoralidad que, con la ayuda de quienes gobiernan, pretende desnudar los servicios básicos de nuestra sociedad; decimos No al gasto militar.

Decimos No a la falta de cuidado hacia el medio ambiente de nuestro planeta. Decimos No a las cuentas de beneficios de las grandes empresas, que están por delante del derecho de nuestros hijos e hijas a heredar un mundo en el que vivir valga la pena. Decimos No al consumismo. Decimos No al loco extractivismo (de materias primas), a la depredación de la vida en la tierra y en el mar, y a la destrucción de la diversidad.

Decimos No al fascismo, a la intolerancia, a la falta de respeto y empatía, al egoísmo. A la desconsideración de seres humanos por razones de raza, género o escasa economía. Decimos No a los políticos y comunicadores que animan a las cacerías y, para ello, engendran leyes y policías. Decimos No a la homofobia, al racismo, a la aporofobia, a la crueldad.

Decimos No a la destrucción de la convivencia renunciando a la Verdad. Decimos No a los falsos estados de opinión nacidos de bulos, falta de honestidad y manipulación. Decimos No a la intoxicación, la mentira, la desinformación, la falsedad. Decimos No, también, al dogmatismo y la rigidez mental.

Decimos Sí al respeto entre seres humanos, étnias, pueblos, culturas, religiones, formas de pensar... Decimos Sí al diálogo, a la resolución pacífica de los conflictos, a la buena vecindad. Decimos Sí a la cooperación internacional.

Decimos Sí a los derechos humanos, a la justicia económica verdadera. Decimos Sí a la distribución justa de la riqueza, a que nadie pase penurias y escasez mientras otros viven en la opulencia. Decimos Sí a que todas las personas, sin excepciones, vivienda digna y buena atención sanitaria puedan disfrutar.

Decimos Sí a la justicia; a que ningún ser humano ni país oprima a otro ni le robe sus recursos, a unas relaciones basadas en la consideración mutua y no en el abuso; en el libre tránsito de personas, en la solidaridad mundial.

Decimos Sí a la defensa y cuidado del medio ambiente, de toda la vida que contiene. Decimos Sí al futuro de la Tierra, a la sostenibilidad ambiental.

Decimos Sí a las libertades, la democracia real, la convivencia. Decimos Sí a la ayuda a las personas que precisan asistencia, a la acogida de quienes vienen a nosotras huyendo de la guerra y la pobreza. Decimos Sí a la vida digna y sencilla, a la Comunidad. Decimos Sí al Amor, a la Amistad. Decimos Sí a la Verdad.

Y, por todo ello, con todas nuestras fuerzas, decimos Sí a la Paz.

Los 79 programas de armas aprobados por el gobierno hasta 2035 suponen 94.000 millones de euros, el 6% del PIB español

18 Enero 2026 at 00:01
Por: (tortuga)

Aunque para la mayoría de los comentaristas oficiales el tema del rearme y de la propagación de la guerra a la escala en que lo hace actualmente parece que no va con nosotros y que es cosa del malismo americano o, a lo sumo, del choque entre americanos y sus enemigos, lo cierto es que nuestro papel guerrerista es enorme y al mismo no es ajeno ni nuestro enorme gasto militar, ni el rearme emprendido en España (fundamentalmente para armamento destinado a provocar la guerra de la mano de nuestros socios de la OTAN y bajo los dominios de EEUU como cabeza de león), ni la topología de armamento que el gobierno promilitar y atlantista de PSOE-SUMAR han protagonizado en los años anteriores, ni el despliegue de los 19 lugares donde España tiene tropas haciendo injerencia militar, ni tampoco los múltiples lugares a los que estamos enviando armas como octava potencia mundial en el comercio de las mismas.
Por activa y por pasiva España promueve la guerra y participa de la consolidación del dominio imperial de EEUU, a cuyos intereses, mal disimuladamente, se pliegan nuestros serviles políticos de todo signo.

Hoy nos centraremos en los programas de armas y su papel en el militarismo y la expansión de la guerra.

Los programas de armas en ejecución.

El gobierno ha publicado recientemente un listado de los principales programas de armas actualmente en ejecución, nada menos que 79 programas de armas por un importe total de más de 94.000 millones de euros (94.157,27 millones de euros), un 6.3 del PIB español.

Debo advertir que el cuadro, el más actualizado de carácter oficial del que disponemos, no refleja, no obstante, la totalidad de los programas de inversión en armas, aunque sí la mayoría.

¿Qué no refleja?

  • - No refleja (de hecho creo que no existe o si existe no es público) el inventario histórico de armamento ya totalmente pagado (una millonada que nos permitiría ver con mayor precisión la brutalidad del gasto en armas que no necesitamos y en desarrollar las políticas de sumisión a la OTAN desde los tiempos de Felipe González a la fecha).
  • - Tampoco el gasto de mantenimiento y reparaciones de este armamento ni los programas que aunque están previstos (por ejemplo en el Plan Industrial y Tecnológico de Seguridad y defensa), no tienen expediente específico. Un ejemplo de gasto no contemplado es el nuevo satélite espía que costará al menos 1.000 millones y que sustituirá al que han mandado hace días al espacio y se ha escacharrado en la operación de ponerlo en órbita (la chapuza es un clásico de nuestra industria militar, dicho sea de paso).

Se trata de programas a pagar en diferido, no en este año, pero se trata de una abultada deuda militar que España asume y cuyo pago «aplazado» supondrá además pago de intereses y otros costes.

Pero vayamos por partes.

Tres tipologías de contratos y un sobrecoste aplastante.

Contamos con tres grandes bloques de programas contemplados en el listado proporcionado por el gobierno:

  1. Programas contemplados en el Plan estratégico Industrial Tecnológico de Seguridad y defensa, en total 35 programas con un coste final de 33.936 millones de euros en cifras redondas (y un 161.38 % de sobrecostes desde sus teóricos costes iniciales hasta las ampliaciones que se han acordado por el consejo de ministros en sus diversos acuerdos de «sumaysigue militar»).
  2. Programas Especiales de Modernización, en total 21 programas más, con un coste final de 55.192 millones de euros (y su respectivo sobrecoste del 356,04%).
  3. Programas de Obtención de capacidades, con 22 programas más y otros 5.029,6 millones de euros de coste (aquí el sobrecoste es menor solo del 14,11% con la salvedad de que hay uno, cofinanciado con Francia, el SEOT NG SEOT VIS e IR que vale para observación desde el espacio, del que de momento no se tienen cuentas pero que no creemos que cueste menos de 66 millones de euros antes de que les de por autorizar sobrecostes).

Aportamos un cuadro elaborado por mi a partir de los datos proporcionados por Defensa para mayor claridad:

Para mayor claridad, acompaño una representación de estos datos mediante un cuadro de barras:

Llama la atención, en primer lugar, el desmesurado sobrecoste de estos programas del 267,5% en total.

O una de dos: los que calculan el gasto son unos mantas o Defensa, como nos tiene acostumbrados en otras de sus actuaciones económicas, hace una ración de cuentos y otra de cuentas ocultando el gasto final para que parezca más pasable a los ojos de la concurrencia.

También llama la atención un segundo detallito sin importancia: 25.086 millones de euros del total de estos programas están «prefinanciados» a interés cero por el Ministerio de Industria, con lo que no aparecen en las cuentas oficiales como gasto militar, sino como gasto de industria, el viejo truco del abejaruco al que Defensa nos tiene acostumbrados en sus manejos de maquillaje del gasto militar.

Programas conforme al Plan Industrial tecnológico de Seguridad y defensa.

El listado de estos programas incluye 34 programas, que se han acordado por medio de diversos Reales Decretos durante 2025, aunque algunos proceden de acuerdos del Consejo de ministros de 2023.

La suma de los importes iniciales de estos acuerdos era de 12.983,2 millones de euros en números redondos, pero, ¡oh alegría! ya suponen un gasto de 33.936 millones de euros, nada menos que 20.952,8 millones de euros «de más» que ha aumentado el bobalicón consejo de ministros como quien no quiere la cosa, con un sobregasto del 161% sobre el precio inicialmente previsto.

¿Se os queda, como a mi, cara de tontos? Pues todavía hay más.

Aquí ofrezco un cuadro de estos a programas para regocijo del personal:

La revisión de estos programas de armas nos puede permitir sacar varias conclusiones:

  • 1) Una primera, referida a la alta militancia militarista del gobierno PSOESUMAR que en este año se ha acabado de atizar más menos que casi 34000 millones de euros de programas de armas sofisticadas, lo que equivale a más del 2% del PIB
  • 2) Dos, que además esto supone una hipoteca para las generaciones futuras, pues se pagarán en próximas legislaturas y, aún en el hipotético caso de que a este gobierno militarista le suceda otro de menor ardor guerrero, heredará esta enorme hipoteca con el alto coste que implicará denunciar estos contratos.
  • 3) Tres, que (aunque el cuadro no lo recoge) además el gobierno ha autorizado créditos a interés cero que Industria dará a los mercaderes de la muerte por importe de casi 13.000 millones de euros que se disfrazan en el presupuesto de industria para que no computen con claridad como gasto militar.
  • 4) Cuatro, que se trata de armas que no necesitamos para la defensa de nuestra sociedad ni aún en la hipótesis (para la que hay que hacer un verdadero esfuerzo de realismo mágico y mendicidad) de que para ello necesitáramos armamento militar.
  • 5) Cinco, que estas armas son, por el contrario, exigencias de capacidades de la OTAN y para la política de donación violencia colonial e imperialista en la que actúa como brazo militar subordinado de EE.UU.
  • 6) Seis, que consolidan una apuesta de nuestra élite insolidaria por una política de injerencia militar que no ha sido objeto de debate social y que no ha sido consultada (ni es querida por ella) con la sociedad.
  • 7) Y siete, que además, alguien está haciendo el caldo gordo con los sobrecostes multimillonarios, de un 161% de estos programas.

Programas especiales de modernización

El segundo gran capítulo de programas innecesarios se compone por los 21 programas especiales de modernización en vigor.

De nuevo aporto el cuadro de los mismos

¿Qué nos dicen estos programas?

Como vemos, suponen de nuevo armamento de invasión, pensado para proyectar poder militar en el exterior y para las políticas de injerencia militar que España actualmente realiza con 19 operaciones militares en activo y cerca de 25.000 millones de euros gastados hasta la fecha en ellas (se prevé que en 2026 gaste no menos de 1800 millones de euros en operaciones militares sin contar con la más que previsible intervención en Groenlandia y la promesa de otros 1.000 millones de euros en compra de armas para Ucrania.

De nuevo estamos ante un sobregasto sobre lo presupuestado de más de 31.000 millones de euros y un porcentaje del PIB de más del 3.45%.

Recordemos que, en este caso, industria, como en el anterior, ha dado a la industria militar créditos a interés cero (es decir, cuyo coste final del dinero va a cargo de los presupuestos) de otros 12.102 millones de euros.

Otra actuación de Defensa en favor del militarismo y que repercute negativamente en las clases más populares, como hemos demostrado en anteriores entradas de este blog, sin incrementar (al contrario, perjudicando) la seguridad humana y ecológica tanto en España como en el resto del globo.

Programas de obtención de capacidades

El tercer capítulo armamentista se compone por los llamados programas de obtención de capacidades.

Se trata de los restantes 22 programas de adquisición de armamento inmoral con las que el militarismo patrio, de la mano del gobierno servil que tan bien representa sus intereses, completan el saqueo a las cuentas públicas en beneficio de los señores de la muerte y los halcones de occidente.

De nuevo aportamos el cuadro de los mismos.

Una somera mirada sobre estas capacidades militares nos da una idea del tipo de ejército que quieren configurar: Estas capacidades configuran unas fuerzas armadas altamente tecnificadas, muy integradas en OTAN, con fuerte énfasis en mando control, defensa aérea, proyección expedicionaria y vigilancia espacial y de información, que no necesitan muchos soldados, pero sí una alta sofisticación y un empleo de tecnologías de guerra exterior brutales.

¿Han preguntado a alguien si queremos tener este tipo de presencia en el mundo? ¿si la mejor bandera, junto a estrellas de la catadura de Julioiglesias, Placidodomingo, Juancarlosdebobon, Isabelayuso, Arturoperezreverte,Rafanadal, Carlitosalcaraz, el dúo González-Aznar o Deguindos, por ejemplo, con que presentarnos al mundo debe ser un ejército agresor e intervencionista?

Programas por aprobar

Como he dicho más arriba, España tiene en la recámara otros programas de armas aún no aprobados pero que forman parte de las aspiraciones militares y del Plan Estratégico Industrial de la Seguridad y Defensa:

- Nuevos vehículos ATP de cadenas y de ruedas, VACIM, VAC, VERT,
- Sistemas C‑UAS,
- Comunicaciones tácticas, mando y control para el ejército de tierra.
- Nuevas fases del programa del ejército del aire FCAS/NGWS (demostradores, drones acompañantes, sensores avanzados).
- Sustitución y ampliación de flotas de entrenamiento y transporte táctico (nuevos entrenadores, reemplazo de C‑212, helicópteros multipropósito adicionales).
- El futuro avión de combate europeo o el que lo sustituya si el proyecto no fragua.
- Más submarinos S-81-Plus.
- EL satélite espía que han mandado al espacio y se ha roto en su lanzamiento.
- Los famosos aviones F 35 que niegan que quieren pero con la boca pequeña.
- Barcos F-110
- Componente anfibia del carro de combate europeo
- Las ampliaciones de SPAINSAT NG,
- Satélite PAZ‑2
- Programas de vigilancia espacial (CCSE, SECOMSAT)
- Refuerzo de capacidades ciberdefensa / SCOMCE / CYBER‑RANGE, donde ya existe financiación pero quedan fases de desarrollo por contratar

Lo que nos cuesta hacer la guerra

Armarnos para hacer la guerra nos costará unos 94.157 millones de euros, si no más, conforme a las tablas que el gobierno ha ofrecido.

Si sumamos las estimaciones (ciertamente fragmentadas y opacas) de lo que nos han costado los sucesivos programas de armas que desde Felipe González en adelante se han comprometido y la se han cancelado, debemos sumar a estas cifras entre 60.000 y 67.000 millones de euros más que España se ha gastado en adquirir las capacidades militares con las que ha participado en más de 120 conflictos internacionales (19 en la actualidad).

Los aproximadamente 2.000 millones gastados para la ayuda militar a cronificar la guerra en Ucrania deben computarse en la cuenta de exportación de la guerra Made in Spain.

Tampoco son moco de pavo los más de 23.469 millones de euros que España lleva gastados en operaciones en el exterior hasta la fecha, a los que habrá que sumar al menos los 2.000 millones que se prevén de gasto para 2026.

¡Qué horror! La suma de todos estos números es apabullante, cercana a los 180.000 millones de euros invertidos en aportar nuestro granito de arena a la construcción de la paz armada, casi el 12 de nuestro PIB o el 91% del techo de gasto planteado en 2025 para el gasto público estatal de todo un año.

¿Nos podemos permitir destinar el gasto público estatal de uno de cada 36 años a fomentar la guerra en el exterior?

Ciudades, ruralidad y tecnología (II): El modelo de persona en la actual ciudad de Occidente

18 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Texto del libro de Pablo San José "El Ladrillo de Cristal. Estudio crítico de la sociedad occidental y de los esfuerzos para transformarla", de Editorial Revolussia.

Índice y ficha del libro

Ver también:

Ciudades, ruralidad y tecnología (I): El triunfo del modelo urbano


Puede decirse que hay un modelo de persona que corresponde a la actual ciudad de Occidente. Destaco algunos rasgos:

La artificialidad. Que viene a ser lo mismo que la ausencia de naturaleza directa que trataba de describir en las líneas precedentes. Casi cualquier función corporal, incluida la alimentación, se atiende con el concurso de máquinas y de productos obtenidos industrialmente. Sea para desplazarse, sea para lavar la ropa, la vajilla o el cuerpo, sea para obtener determinadas condiciones climáticas y «de confort» en la vivienda. Cada vez más, también, para comunicarse y realizar intercambios. Incluso para divertirse. Todo ello en un marco de mercado: es decir, el individuo que consume tales cosas no las produce él mismo, sino que las adquiere a cambio de dinero. Esto es, carece de soberanía —la capacidad de satisfacer de forma directa sus necesidades básicas— alimentaria, habitacional etc. De libertad real por tanto, ya que depende de terceros —que, además, le son ajenos— para obtener tales cosas. Es dependiente del dinero que ha de conseguir de algún modo en cantidad suficiente.

La vida artificiosa, lo decíamos a colación de la metáfora del país de los pozos, profundiza la personalidad materialista. La vida y las relaciones humanas se reifican (se cosifican), la dimensión ético-moral se difumina; las personas viven más pendientes del «tener» que del «ser», llenas de proyectos de consumo, presas de un deseo que nunca se sacia, del miedo a perder su capacidad adquisitiva y al consiguiente fracaso social. Quizá por algún tipo de pensamiento inconsciente que les recuerda la vulnerabilidad que acarrea la citada falta de autonomía. Este mecanismo, por cierto, pudo observarse de forma muy clara en la primera generación del «éxodo rural», la cual tuvo en el concepto «ahorro» y en generar propiedad de bienes raíces una importante razón de ser. De ahí la búsqueda incesante de ventajas económicas dentro del mercado asalariado (y el éxito de las loterías y empresas de apuestas). Aunque sea a costa de sacrificar el propio tiempo al trabajo.

Vivir vidas materialistas, tan dependientes de objetos artificiales (un gran apagón en una ciudad, por ejemplo, provoca el pánico) y hacerlo en sociedad, por mecanismos de retroalimentación, alienta la dinámica del consumismo: el impulso, a menudo compulsivo, de adquirir y consumir más y más objetos materiales y servicios con independencia de su grado de necesidad. Hacer de lo material un fundamento de tal entidad de la vida, opino, tiene no poco que ver con el predominio de la actitud individualista (5) —el hombre hecho a sí mismo, el sálvese quien pueda— y la asunción de la ideología del progreso en todas sus facetas: la vida como carrera, o escalera, hacia el triunfo personal (que es, obviamente, de carácter material e individual), y la necesidad y deseo de evolución social, también en lo material: más urbanizaciones, más autovías, más trenes de alta velocidad, más puestos de trabajo, mayores redes wifi, más subvenciones del estado... Como puede advertirse, este tipo de identidad, o de personalidad, que es inherente a la moderna vida urbana, adopta un carácter de cerrado círculo vicioso del que resulta poco menos que imposible escapar.

La masificación. El humano es un animal social que siempre tendió a vivir agrupado. La manada, el clan, la familia. Y su actualización histórica: el pueblo (en todos sus sentidos). A partir de ahí, cuando nos referimos a concreciones posteriores de la sociabilidad —la ciudad, la cristiandad, la nación, el mundo civilizado...— estamos hablando de constructos políticamente identitarios que tienen su razón de ser en la dinámica concentración-expansión de la que hemos venido hablando en capítulos anteriores. Una vez rotos los lazos que relacionaban la demografía a una economía directamente vinculada al medio, el sistema puede expandirse poblacionalmente, prácticamente sin limitación alguna. La ciudad, como hemos dicho, es su paradigma en esta cuestión. Lugar donde concentrar la población en expansión. Esta dinámica, en los lugares de Occidente en que avanza a mayor ritmo, ha terminado por generar, por primera vez en la historia, una sociedad fundamentalmente urbana.

Mantener la población concentrada en torno al poder facilita la dominación, optimiza su ejercicio. Ahorra sistemas de control social e incluso servicios. Aunque podría pensarse lo contrario, cuanto más apretada vive la gente, menos lazos desarrolla entre sí; en dicho contexto vaciado de recursos para la autonomía, todos dependen del poder político-económico, del dinero y el acceso a servicios que dicho poder les proporciona, para sobrevivir. Así, en lugar de cooperantes, se convierten en competidores por las mejores oportunidades. La sociedad se desvertebra, el apoyo mutuo se vuelve imposible y lo comunitario es sustituido por la dependencia hacia el estado y el empleador.

Por ello, los habitantes del territorio, por efecto centrípeto, son arrastrados hacia los polos habitacionales que son las ciudades. Tal realidad da lugar a espacios de convivencia de gran densidad y, así, la ciudad ha de crecer en altura, llenando su espacio tridimensional de grandes bloques de nichos residenciales que llamamos edificios de viviendas. Éstas, perfecto ejemplo de la artificialización de la vida (véase el proceso de «domotización» y robotización) estarán lo más aisladas que sea factible —según economías— del espacio exterior (aislamientos, muros, cancelas, puertas blindadas...).

La amplia concentración de gente residiendo en la urbe ensancha ampliamente también sus dimensiones horizontales, haciendo del desplazamiento maquinizado una necesidad. Pocos tienen su centro de trabajo, los puntos donde se abastecen de alimento y servicios, la residencia de sus familiares y amigos o sus lugares de ocio dentro de un círculo que —en caso de desearlo— puedan recorrer cotidianamente a pie. Ello sin nombrar las necesidades, generadas por la mentalidad consumista, cuando no por la pura saturación, de viajar o de «salir» los fines de semana. Por tal causa, el coche y resto de transportes maquinizados constituyen un elemento definitorio de la actual ciudad, la cual se configurará en torno a su centralidad: calles, semáforos, rotondas, autovías, circunvalaciones, redes de tranvía o metro, aparcamientos —creciendo así también tridimensionalmente hacia el subsuelo—.

Esta forma ampliamente predominante de desplazarse, y el hecho de su inexorabilidad dentro del tipo de vida urbana, aporta a ésta ciertas características: la polución, de gases ambientales pero sobre todo en forma de ruido, acabará por constituir un elemento plenamente normalizado. Existen estudios contrastados y reconocidos que relacionan las emisiones de los hidrocarburos consumidos por los motores con el cáncer y otras enfermedades. También los hay que hablan de la contaminación acústica como agente de trastornos diversos. Nada de esto parece importar demasiado, o al menos lo suficiente, a quienes han —hemos— nacido en este contexto y lo tenemos perfectamente asumido.

Otra de las consecuencias, tanto de vivir en espacios comprimidos, rodeados de bullicio y de personas extrañas en su mayoría, como de la necesidad permanente de desplazamiento óptimo, es la velocidad; el ritmo, la prisa. En su punto álgido, aunque para nada infrecuente, se denomina estrés. Causa también de enfermedades y disfunciones. El estrés, moderno y universal trastorno, propio de la vida en la ciudad, terminará por afectar toda faceta vital de sus moradores. Éstos, cuya personalidad está en gran parte determinada y modelada por el frenesí que es inherente a toda ciudad, sumando la permanente exigencia de cumplimiento rentable en el trabajo asalariado —bien atinó en esto Byung Chul Han—, necesitan estar haciendo cosas de forma permanente. No soportan ni la pausa ni el silencio. Pendientes de sus comunicaciones virtuales, en cualquier entorno (incluso si hacen una escapada a la naturaleza) siempre tendrán algún aparato multimedia (televisión, radio, música, apps...) conectado. El momento festivo, hay un consenso en ello, exige un volumen musical por encima de toda lógica de disfrute. Todo el que se pueda según los recursos disponibles y la legalidad. Los periodos en que no son prisioneros del trabajo —casi siempre indeseado— los pasarán haciendo una cosa tras otra: compromisos sociales, cumpleaños, locales de ocio, viajes, visitas a espectáculos, compras... Desbordantes de «positividad», se reincorporarán al ciclo laboral más cansados de lo que lo dejaron. Los tiempos muertos entre actividad y actividad que transcurren en casa los pasarán, invariablemente, delante de alguna pantalla.

No me dedico a ningún tipo de estudio clínico, pero no dejo de leer artículos que hablan de problemáticas derivadas de todo esto: depresiones, trastornos alimenticios, neurosis, adicciones, tasas de suicidio, gente a la que se le va la pinza e incurre en crímenes carentes de toda lógica (6)... Es obvio que no todo habitante de una ciudad es así. De hecho, abundan quienes parecen estar perfectamente integrados en su seno y expresan satisfacción y, acaso, felicidad. Tampoco es idéntica la forma de habitar una ciudad pequeña a la de una gran capital, desde luego. Pero creo que, de las tasas significativamente altas que parecen tener las nocividades expuestas y otras que podríamos añadir, cabe colegir que el tipo de vida urbano, en general, no es especialmente sano o que, al menos, no garantiza el logro de la realización existencial humana en forma comparativamente superior a la de otros modelos.

La heteronomía es el tercer rasgo que quiero nombrar. Es el tipo de identidad ideológica contraria a la autonomía; esto es, generada de forma externa y asumida por el individuo con pocos o ningún filtro crítico. No es algo exclusivo de la ciudad. Las sociedades preurbanas también eran ampliamente heterónomas y sus integrantes solían recibir la mayoría de su pensamiento y comprensión de la realidad de su propia tradición colectiva. La diferencia consiste en que, en el contexto urbano, quien proporcione los datos significativos que componen el imaginario social no será la propia tradición, sino el poder. Y lo hará, cómo no, a su interés. Ya hablamos en el capítulo anterior de los mil y un recursos implementados para ello. Hoy, no hay mejor canal para la circulación de los discursos hegemónicos, el pensamiento único, la violencia simbólica, como se le quiera llamar, que el vivir en la colmena: en la ciudad. Por mero mimetismo de aquello que piensan y hacen quienes conviven alrededor, por temor a ser diferente, por simple necesidad de adaptación a pautas de las que resulta sobremanera difícil disentir, el pensamiento heteronómico, como una máquina de troquelar, produce individuos acríticos, deliberadamente ignorantes del modelo en que viven en cualquiera de sus facetas de importancia.

En las cuestiones accesorias, en cambio, está permitido, y aun se alienta, el disenso y la diferencia. Permisividad que juega un importante papel a la hora de ocultar el andamiaje de la real falta de libertad. En su mayoría, de hecho, las dicotomías (la más evidente es la de derecha/izquierda) tendrán más de falso, de impostado, que de real. Para el caso de la juventud, puede contemplarse en la cuestión de las modas y tribus urbanas. Cómo, por ejemplo, manifiestan comportamientos paralelos, obedecen a las mismas necesidades psicológicas y se expresan de forma parecida, los «alternativos» que, en una feria de arte callejero, recorren el centro de la ciudad, malabaristas al frente, a ritmo de batucadas, que los tradicionalistas que, en distinta fecha, con ocasión de otro evento público, La Legión al frente, desfilan por las mismas calles portando un trono de Semana Santa.

Una magnífica forma de neutralizar pensamientos originales y rebeldías es la de integrar a los individuos en identidades diferenciadas de carácter inocuo para el sistema (por contra, las que le son contrarias se reprimen). El individuo perteneciente a este tipo de colectividades, de forma paradójica, experimenta una sensación de libertad y originalidad a pesar de estar adoptando heterónomamente los valores referenciales del grupo. Éstos, por su falta de crítica real y el desvío de energías vitales hacia lo banal que suponen, en el fondo, vienen a ser, también, los del poder. Finalmente, la ciudad contemporánea occidental se convierte en un colorido mosaico de estéticas y sensibilidades más o menos tolerantes entre sí; mestizaje, multiculturalismo, barrios underground junto a barrios de gitanos o magrebíes. Locales de hostelería y diversión para todas las tendencias. Fútbol. Festejos públicos para toda minoría diferenciada: desde el colectivo gay, al católico, pasando por fiestas regionales de la comunidad local andaluza o aragonesa (extiéndase el ejemplo a cada caso concreto). Viva la fiesta. Qué mejor válvula de escape para la tensión acumulada por la aglomeración y el absurdo del trabajo —y el estudio— sin sentido objetivo. Panem et circenses. Ciudadano, no pienses; diviértete y consume. Disfruta de tu libertad.

Consumir, es decir, adquirir bienes producidos por instancias ajenas a cambio del dinero obtenido mediante el trabajo, el subsidio o la ganancia en un sistema de mercado, por efecto de la heteronomía, se convierte en un patrón fundamental del comportamiento. En su faceta material tanto como en la ideológica. Una estructura estructurante. Llega un momento en el que lo autoproducido —la fiesta de cumpleaños en casa con tarta hecha por la abuela, la limpieza de la vivienda, el estofado de lentejas— se considera socialmente inferior a lo adquirido a cambio de dinero: la misma fiesta en un parque infantil de bolas, la asistenta que viene a limpiar, la comida precocinada. No solo es una cuestión de comodidad: yo cultivo verduras en mi pequeño huerto familiar, que suelo ofrecer a personas de mi entorno. No siempre son apreciadas y aceptadas. Tengo la impresión de que hay a quienes, de alguna manera, les descuadra —o les desmotiva— el hecho de obtener alimentos de forma gratuita, fuera del supermercado o el restaurante.

El hecho de consumir, tal como lo acabamos de definir, viene a ser el punto principal de sujección al sistema. Dado que nadie está en posición de obtener bienes por si mismo (en la ciudad menos que en ningún otro lugar), habrá de recurrir irremediablemente al consumo para satisfacer sus necesidades básicas: alimentación, techo, transporte, acceso a agua, energía, comunicaciones multimedia... Por si esto fuera poco —no en balde uno de los nombres que se le da al actual orden de cosas es «sociedad de consumo»—, el sistema ha logrado que la masa precise consumir, con la misma o mayor compulsividad, una larga lista de bienes que nada tienen que ver con satisfacer necesidades reales, y sí deseos inducidos. La publicidad juega un papel fundamental en ello. La retroalimentación hace el resto (7). Decía Jesús Ibáñez: «Los consumidores son enredados por la publicidad en un laberinto sin salida real pero con salida imaginaria. La topología del capitalismo de producción era el panóptico: una columna central y unas alas radiales, para vigilar a los productores (cárcel, escuela, hospital, factoría). La topología del capitalismo de consumo es el laberinto: microsalida a mano sin macrosalida, para que los consumidores circulen sin salir (centro comercial, autopista, red de urbanizaciones para vacaciones semanales en la montaña o anuales en el mar). El laberinto es un rizoma: los caminos interiores son practicables, pero no hay camino al exterior.» (8).

En opinión de Ibáñez, resumo de una cita más larga, la de consumo, a pesar de la gran cantidad de bienes en circulación, viene a constituir una sociedad de la escasez. Ello se comprende al definir «abundancia» no como un tipo de consumo elevado sino como la plena satisfacción de las necesidades. En sociedades primitivas, afirma Ibáñez apoyándose en el antropólogo Marshall Sahlins, las necesidades eran escasas y se resolvían mediante la cooperación del grupo. Ello daba lugar a jornadas de trabajo descansadas —tres o cuatro horas, según Sahlins— que se desempeñaban en un contexto placentero de juego. Había abundancia en ellas, pues. En la sociedad de consumo, en cambio, la necesidad —gracias a la publicidad— está siempre por delante de los bienes en circulación. El producto estrella en esta sociedad no es el propio bien, sino la necesidad o deseo de él. Por mucha capacidad de consumo que logre cualquiera, siempre tendrá por delante nuevos objetos y servicios que desear. Deseo que obliga a más trabajo para obtener el dinero preciso, y así sucesivamente. «En la sociedad de consumo lo que se produce es consumo: cuantos más regalos hagamos, mejor cumpliremos nuestra obligación; lo importante es comprar, da lo mismo para qué y para quién».


Notas

5- «...Los hombres siempre han vivido en sociedad y han sentido la necesidad de cooperar. El individualismo es comparativamente una creencia reciente, una secuela de una forma determinada de organización social.» George Lichtheim, en el capítulo primero de su obra «Breve Historia del Socialismo».

6- Según apunta Theodore Kaczynski en «La Sociedad Industrial y su Futuro»: «En las sociedades primitivas, vinculadas a la naturaleza, todo evolucionaba despacio, lo cual proporcionaba una estructura estable a sus miembros y, a consecuencia de ello, sensación de seguridad. En el mundo moderno, por el contrario, es la sociedad humana la que domina la naturaleza. La preeminencia tecnológica provoca rápidas y permanentes transformaciones, con lo que no se da una estructura de carácter estable». Podemos comprender esta circunstancia como factor concasual de las patologías descritas.
Aprovecho para añadir que, dadas las numerosas deficiencias que encuentro en la traducción al castellano de la obra de Kaczynski que circula por internet, he procedido a realizar —cada vez que cito un texto de la misma— una re-traducción, intentando darle cohesión gramatical y semántica.

7- Pensemos, por ejemplo, en la Navidad. Acontecimiento social de carácter anual en el que el aprovechamiento comercial devoró hace mucho su origen religioso. El imaginario de la gran mayoría al respecto —inducido por los recursos publicitarios— mezcla la añoranza con la depresión, emociones que favorecen el consumo compulsivo. Navidad es sinónimo de comilonas y regalos. Muchos regalos. De gastar dinero. Si hay niños de por medio, la cosa adopta unos tintes fuera de toda medida. Las viviendas de la ciudad se quedan sin espacio donde guardar las ingentes cantidades de juguetes que reciben los infantes (y con los que apenas juegan). Ni que decir tiene qué tipo de patrón consumista y materialista se les está inoculando sistemáticamente con este hecho. Particularmente vomitivas me resultan las campañas que se hacen en estas fechas para «que ningún niño pobre se quede sin su juguete». Sentimientos de fácil autosatisfacción que hacen olvidar momentáneamente a los donantes la falta de sentido de sus vidas, al tiempo que el sistema se asegura de que ningún nuevo miembro de la sociedad, por muy bajo que sea el poder adquisitivo de su familia, se queda —merced al objeto de plástico que se le da— sin recibir su correspondiente píldora de educación para el consumo. Donde esté una mercancía industrial que se quite la creatividad. Ese es el mensaje. La Navidad, no hay ni que recordarlo, pertenece a las grandes empresas de comercio. Al poder, de hecho, y no al pueblo. En cualquier país, serán El Corte Inglés de turno y los anuncios de la televisión quienes dicten su definición estética y su periodo de duración, cada vez más largo y más anticipado. Véase el «Black Friday», el último engendro consumista importado de los EEUU.

8- En otra parte de «Por una Sociología de la Vida Cotidiana» afirma que «el capitalismo de consumo es un sistema especializado en la producción de mierda pura. (…) Eso pasa con la información. Circula tanta información y está tan adulterada que, o bien no podemos asimilarla, o bien si la asimilamos nos intoxica. Las diferencias que fundaban los valores han sido abolidas: la diferencia entre lo bello y lo feo por la moda, la diferencia entre verdadero y falso por la publicidad, la diferencia entre lo bueno y lo malo por la política. La televisión y las revistas del corazón son el pasto habitual de la mayoría de nuestros conciudadanos.» Cabría añadir a la enumeración las redes sociales de internet, muy adictivas y de las que (casi) nadie escapa. No existían cuando Ibáñez escribió estas líneas, pero, a buen seguro, le hubieran dado mucho de qué hablar.

El gobierno británico suspende el pedido a la armamentística israelí Elbit Systems tras la huelga de hambre de los activistas de Palestine Action

16 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Redacción El Salto

A la espera del juicio y encarcelados preventivamente por delitos relacionados por su participación en las acciones de Palestine Action, tres de los activistas presos han decidido abandonar la huelga de hambre. Una de ellas. Heba Muraisi, de 31 años, llevaba más de 70 días en huelga. Muraisi ha sido trasladada de prisión a una más cercana a su entorno familiar. Esta ha sido la mayor huelga de hambre coordinada desde 1982, cuando los presos republicanos irlandeses se negaron a comer para hacer valer sus reivindicaciones.

Otros de los cuatro activistas que también estaban en huelga de hambre, habían decidido pausar la protesta por motivos de salud. Ahora, no la reanudarán. Desde hace días se temía por la vida de estas personas, que han llevado su reivindicaciones al límite. Algunos de ellos habían tenido que ser hospitalizados por estar en riesgo de muerte. Solo una persona, Umer Khalid, que lleva en huelga un mes, es la única persona que mantiene la protesta. “Solo pudimos hablar pocos minutos cuando entró alguien a sacarle el teléfono. No tenemos contacto desde entonces, no sabemos nada de él”, afirma a El Salto Francesca Nadin, portavoz de Prisioners 4 Palestine, desde Londres.

Desde esta organización aseguran que los y las huelguistas han permanecido firmes en sus demandas y sabían que el sacrificio era muy grande. “Y no lo hicieron preocupadas por su propia salud, todo lo contrario. Estaban muy, muy claras con todo esto, siempre lo decían y lo repitieron hasta el final: que iban a seguir hasta ganar las demandas”, explica Nadin.

“Una victoria rotunda”

El motivo para abandonar la protesta ha sido el paso dado por el gobierno británico, que da respuesta a una de las demandas del grupo: no adjudicar un nuevo contrato —por valor de 2.000 millones de libras— que estaba previsto a Elbit Systems UK, una filial de Elbit Systems, uno de los mayores fabricantes de armas israelíes.

Prisoners 4 Palestine asegura que se trata de “una victoria rotunda para lxs huelguistas de hambre, que resistieron con sus cuerpos, tras los muros y los barrotes de las prisiones, para sacar a la luz el papel de Elbit Systems, el mayor fabricante de armas israelí, en la colonización y ocupación de Palestina”. Puntualizan que la pérdida de este contrato de 2000 millones de libras esterlinas marca “un punto de inflexión significativo” en esta “sórdida alianza estratégica” y auguran que “los días de Elbit en Gran Bretaña están contados”.

En palabras de Francesca Nadin, “Está claro que esta huelga, además de otras campañas, ha aumentado la presión sobre el Gobierno británico con todo lo que está haciendo con respecto a la represión de activistas y lo que éste sigue haciendo en Palestina. Esto se suma al contexto más grande de la huelga, el poner el foco en eso, y tener a toda la gente de este país hablando de lo mismo”.
Vulneración de derechos básicos

Desde que entraron en prisión, los activistas vienen denunciando una serie de vulneraciones básicas. En primer lugar, no hay que olvidar que el sistema de prisión preventiva británico prevé una pena de seis meses, pero si nada cambia, para cuando se lleve a cabo el juicio de estos activistas, estos habrán pasado más de un año en prisión preventiva. En segundo lugar, Palestine Action ha asegurado que hasta ahora, los detenidos han vivido sometidos a restricciones comunicativas y a interferencias por parte de las administraciones penitenciarias.

También esta situación parece que va a empezar a cambiar. Según Prisioners 4 Palestine, “a pesar de la cruel y constante negligencia médica que sufrieron lxs huelguistas de hambre, como la denegación de ambulancias en casos de emergencia vital y los tratos degradantes en el hospital”, los y las responsables de la atención sanitaria en prisiones se habrían reunido con la organización, “a petición del Ministerio de Justicia”, detallan. Los y las activistas presas también han podido empezar a recibir paquetes y correo que antes se les había retenido.

Palestine Action pedía también la documentación que acredite las relaciones entre los funcionarios del Estado británico con Israel —algo que habría podido suceder—, se exige que se publiquen los registros gubernamentales de todas las exportaciones de Elbit Systems UK de los últimos cinco años y que se rescindan todos los contratos pendientes con la filial. Por último, también se pide la retirada de cargos de los activistas presos y que se elimine a Palestine Action de la lista de “organizaciones terroristas”.

Una clasificación “desproporcionada”

Palestine Action es una organización que fue clasificada como “organización terrorista” por el gobierno británico en julio de 2025, después de que varios de sus activistas allanasen una base aérea en Oxfordshire y vandalizasen una fábrica, cerca de Bristol, de Elbit Systems. Esta clasificación ocasionó gran malestar entre las organizaciones internacionales de derechos humanos por considerarla “desproporcionada”. Incluso el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, instó a las autoridades del país a revocar la decisión y consideró que gobierno británico estaba confundiendo “la libertad de expresión con actos de terrorismo”. Türk advirtió que la decisión le parecía “desproporcionada”, “innecesaria” e “inadmisible” y que contravenía “las obligaciones internacionales del Reino Unido en materia de derechos humanos”.

Además de encarcelar a estos activistas de manera preventiva por “daños criminales, robo y disturbios violentos”, el gobierno británico ha arrestado a unas 1.600 personas relacionadas con la organización. El Reino Unido prohibió Palestine Action bajo la Ley de Terrorismo del año 2000. Según esto, ser miembro de la organización o expresar apoyo de manera pública puede ocasionar sanciones penales, incluyendo multas y penas de prisión de hasta 14 años.

A pesar de este panorama, Nadin defiende que la situación de los presos ha animado a la gente en muchos lugares a tomar acciones muy parecidos a las de Palestine Action, y que ha habido decenas durante el tiempo que ha durado la huelga. “Sabemos que han empezado grupos como Palestine Action en cerca de 24 países, porque claro, en otros países no es ilegal”, indica. Admite con orgullo que este miércoles la noticia del fin de la huelga salió en todos los medios masivos de Reino Unido, “de manera que reconocieron esta victoria. Entonces, algo ha cambiado desde el principio al final de esta huelga porque al principio, durante semanas, nos ignoraron por completo”, concluye la activista.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/reino...

Una condena europea a España revela la manipulación sistemática por parte de la policía de las pruebas de dos violaciones en Pamplona

13 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Braulio García Jaén

Cuando Marina L. despertó aquel mediodía de diciembre de 2016, estaba desnuda en una habitación a oscuras. Consiguió abrir la puerta a tientas y llegar a un salón en el que se encontró con su amiga. “Estaba en el sofá, con dos chicos, parecía medio ida”, recuerda. Ella no los conocía y le llamó la atención la “ausencia de efectos personales” del piso. Preguntó de quién era la casa. Su amiga tampoco lo sabía. Se vistieron y apenas hablaron con ellos. Uno de ellos llamó a un taxi y ellas bajaron a la calle a esperarlo. “Nos sentamos en una acera y fue cuando [ella] me dijo: tienes el cuello marcado”, recuerda Marina L. Dos semanas después, en una comisaría de Pamplona, su amiga declaró que de ...

aquella madrugada solo recordaba los gritos de Marina y que ella misma tenía “flashes” en los que se veía manteniendo relaciones sexuales, sin saber por qué.

A falta de recuerdos, con el paso de los días afloraron otras huellas: dolores vaginales en el caso de su amiga; en el de Marina, dolor en la mandíbula y moratones en un costado y en el cuello. “Yo me puse un pañuelo para que mi marido no me viera las marcas”, recuerda. Marina y su amiga habían conocido a los dos jóvenes del piso, David y Raúl, en un bar del Casco Viejo de la capital navarra sobre las dos de la mañana, según se supo más tarde con las imágenes de las cámaras del local donde habían estado aquella noche. Era jueves, 7 de diciembre de 2016. Ninguna recordaba nada más allá de eso.

Nacidos en Pamplona, David tenía 29 años, Raúl, 31. Comentando sus rutinas de entrenamiento, David le envió días después de los hechos un audio a Raúl, alias Rulo, hablando de una de las chicas, según un informe policial. “Ah, Rulo, que... Te quieres poner en forma para pegarle a la tía esa si vuelves a verla, no... La última vez te quedaste con las ganas [...] y ahora lo que quieres es reventarla a puñetazos, no”. Raúl respondió al minuto. “Si te sirve, hoy he hecho tríceps y bíceps, así que a puñetazos”. Raúl, según la versión que ellos mismos dieron ante el juez de guardia, fue quien estuvo con Marina. La jueza de instrucción sostuvo para descartar el procesamiento, sin llamar a declarar a los detenidos y sin citar en su auto la respuesta de Raúl, que no había “ningún indicio” que apuntara a su responsabilidad.

Nueve años después, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado a España por no investigar realmente aquellas dos denuncias por violación mediante sumisión química —Marina tenía 30 años; su amiga, 19— y por una sucesión de graves irregularidades cometidas en ese procedimiento: “La pérdida y manipulación sistemáticas de pruebas potencialmente cruciales mientras se encontraban bajo custodia policial, las insuficientes garantías de independencia de la investigación y la respuesta manifiestamente inadecuada a estas deficiencias”. Uno de los acusados era cuñado de uno de los policías encargados de la investigación.

No se investigó lo necesario, no se custodiaron las pruebas y esa “estrecha relación familiar” del policía y uno de los acusados violó “el estándar de independencia mínima exigida” por el Convenio Europeo de Derechos Humanos. La corte de Estrasburgo dictaminó por unanimidad que las autoridades policiales y judiciales españolas violaron el derecho de Marina y su amiga a no sufrir un trato degradante y a que se respetara su vida privada (artículos 3 y 8 del Convenio).

Más allá del marco legal e institucional español, que el tribunal consideró “en principio” adecuado para abordar denuncias como las de Marina y su amiga, ni la policía —más allá de la inspectora jefa, María Mallén, y parte de su equipo al inicio del caso—, ni la fiscalía, ni la justicia actuaron para corroborarlas. El Estado debe indemnizar con 20.000 euros a cada una, y 5.000 por los gastos conjuntos del proceso.

Las violaciones de La Manada en un portal de la capital navarra habían ocurrido solo cinco meses antes, en los sanfermines de 2016. “Está claro que nuestro caso quedó a la sombra de La Manada”, lamenta Marina en el despacho de su abogado, José Luis Beaumont, en Pamplona. En su procedimiento, la jueza ni siquiera citó a declarar a los encausados y la fiscal no acudió a la declaración de las víctimas. Durante nueve años, denuncia el abogado Beaumont, “nadie del Gobierno regional ni del ayuntamiento” los apoyó en nada.

EL PAÍS reconstruye la historia desde el inicio, desde aquel mediodía en el que las dos mujeres se despertaron en un piso desconocido sin saber qué había pasado, a través de entrevistas con sus protagonistas y la documentación judicial y policial del caso. A través de una portavoz, la Policía Nacional ha rechazado responder preguntas.

El 8 de diciembre de 2016 era viernes. Tras despertar sin entender nada en el piso de David, Marina y su amiga se fueron a casa. El sábado por la noche, volvieron a salir juntas. Quedaron a la misma hora, fueron a los tres mismos bares, tomaron las mismas dos copas de vino y repitieron los dos chupitos que habían tomado la noche del jueves, para ver si el alcohol explicaba por sí solo el socavón en la memoria de ambas. Pero no lo hizo. “Nos dieron las cinco de la mañana hablando”, recuerda Marina L.

El lunes, Marina volvió al trabajo y su amiga, a los estudios, que cursaba en otra comunidad autónoma. Tras varios días con dolores, la amiga acudió a urgencias y la médica que la atendió hizo un parte por “sospechas de agresión sexual” que remitió a la policía en esa otra comunidad autónoma. El 19 de diciembre, el parte llegó a la Unidad de Familia y Mujer de la Policía Nacional de Pamplona, cuya inspectora jefa se hizo cargo del caso. María Mallén habló con las víctimas y agentes a su cargo recuperaron las imágenes del último bar en el que habían estado las chicas y el móvil desde el que se llamó al taxi.

De lo ocurrido en ese bar, el Otano, lo poco que se sabe es gracias a una diligencia de visionado —un resumen de secuencias— de las imágenes de sus cámaras, que un policía hizo sobre la marcha los primeros días de la investigación. En el fotograma 16 “se ve cómo el individuo de barba [un amigo de los encausados] saca algo de su bolsillo y se lo da a David, no llegando a poder apreciar [...] lo que le entrega”, según la diligencia. El amigo de barba es un policía foral.

Eran las 2.16 de la madrugada. Las dos mujeres no recordaban “nada a partir de aproximadamente esa hora”, según el atestado de la policía. Tras hablar con un abogado amigo del padre de una de ellas y con la inspectora Mallén, Marina y su amiga decidieron denunciar y declararon en comisaría el día de Nochebuena de 2016. Tres días después, la policía detuvo a Raúl y a David, cada uno en su casa. A los agentes les pareció que los “estaban esperando”, según el atestado.

Pasado el mediodía, David abrió la puerta en pijama y bostezando, sin saber que desde un coche de vigilancia discreta de la policía lo habían visto llegar a su domicilio 15 minutos antes. Animó a los agentes que lo conducían a que fueran revisándole el móvil si querían, cosa que hizo la inspectora Mallén. Ella encontró una foto de la hija de un agente de su mismo grupo de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM). “Es mi sobrina”, aclaró David. “Asombrado de que [la inspectora] conozca a la niña, el detenido reconoce ser cuñado de este policía”, recoge el atestado. El policía era Borja Vázquez Fernández y había ocultado su relación con el investigado desde hacía días a pesar de que había estado trabajando.

Las fechas son clave. La amiga de Marina había acudido al hospital el 11 de diciembre, pero en otra comunidad autónoma, donde por entonces estudiaba. Hasta el día 19, ocho días después, no se recibió el parte médico en la comisaría de Pamplona. Sin embargo, el 13 de diciembre, el agente Borja Vázquez ya había buscado en la base de datos si había alguna denuncia contra su cuñado, según el registro de sus rastreos. ¿Por qué sospechaba el policía que su cuñado podía estar denunciado, cuando ni siquiera las víctimas habían pensado aún en denunciar? La jueza no llamó a declarar a ninguno de los detenidos, así que no consta ninguna explicación de David. El policía y David han declinado responder a este diario.

Lejos de abstenerse por la relación familiar, el agente había estado trabajando varios días a ambos lados de la calle: por un lado, conociendo la información que su jefa y compañeros iban compartiendo sobre su cuñado y por el otro, rastreando posibles denuncias contra su cuñado en la base de datos. A partir de ahí y a lo largo de dos años, las principales pruebas reunidas por Mallén —las imágenes del bar, un informe forense sobre “lo borrado y lo no borrado” del móvil del cuñado del policía y los archivos del disco duro de la Policía Judicial— fueron desapareciendo una a una.

La primera alarma saltó “a finales de febrero o principios del mes de marzo de 2018”, cuando la inspectora Mallén avisó al juzgado de que el informe forense sobre el móvil del cuñado del policía, analizado en Madrid y remitido a Pamplona, había desaparecido del sistema informático de la comisaría. “La carpeta vacía se correspondía con la del teléfono de David”, informó la propia Mallén tiempo después. La Policía Nacional no ha autorizado a Mallén a atender a este diario.

Mallén informó primero a su entonces jefa, la comisaria Nuria Mazo, y acto seguido a la jueza de instrucción. Advertida de la desaparición de una prueba esencial, la jueza Inés Hualde lo ocultó a las partes del proceso durante meses, algo que Estrasburgo condena expresamente: “La desaparición del material fue revelada tardíamente y las demandantes recibieron explicaciones inveraces durante varios meses”. Contactada por este diario, la jueza no ha querido responder a “ninguna pregunta”.

Mallén dejó poco después la UFAM, en mayo de 2018, y pidió otro destino profesional en Pamplona. Ya sin ella al frente, la policía entregó un informe presuntamente detallado sobre las grabaciones del bar y el abogado de las mujeres advirtió que en el informe faltaba el fragmento clave, las secuencias de las 2.16 de la madrugada que él ya había visto en el atestado inicial. Después de advertirlo en un escrito, desparecieron el resto de las grabaciones.

La desaparición de las pruebas no se limitó a la “pérdida” de las grabaciones del bar y el borrado del informe sobre el móvil de su cuñado David. El disco duro de la Brigada de Policía Judicial donde se había volcado y copiado lo más relevante de la investigación fue borrado también más tarde.

Según una nota interna de la propia policía, el borrado del disco duro lo supervisó la comisaria y actual jefa de la policía judicial de Pamplona, Nuria Mazo, quien, a través de la jefa de prensa de la Policía Nacional de Pamplona ha declinado atender a este diario. Según dicha nota, el 6 de febrero de 2019 se cortaron “los archivos que en él se encontraban a fin de dejarlo vacío”.

Mazo, ya como jefa de la policía judicial, firmó la nota interna del borrado del disco duro en febrero de 2019. Estrasburgo considera especialmente grave este borrado porque existía un requerimiento judicial para que se certificara su “contenido” y su “invariabilidad” desde enero. La jueza se reunió con Mazo un día antes del borrado y archivó la pieza en la que debía investigarse sin llamarla a declarar.

A lo largo de estos nueve años, el abogado de las dos mujeres ha remado “contra viento y marea”, desde el juzgado de guardia de Pamplona hasta el Tribunal Constitucional, que no admitió su recurso de amparo, para mantener a flote los derechos de las denunciantes, según destaca por teléfono el padre de la amiga de Marina. Estrasburgo reconoce que fueron las denunciantes y su abogado quienes lucharon para impulsar una investigación que se iba cayendo a pedazos y que dejó impune, sin procesamiento alguno, tanto las presuntas agresiones como las manipulaciones de las pruebas.

La jueza Inés Hualde no llamó a declarar a los acusados, quienes únicamente declararon ante el juez de guardia: dos declaraciones calcadas de un párrafo sin presencia de la Fiscalía en las que alegaron que las relaciones habían sido consentidas. La fiscal del caso, Pilar Larráyoz, respondiendo por escrito a este diario, dice que “no es infrecuente” que la Fiscalía falte a ese tipo de diligencias por problemas de agenda. ¿Quién, entonces, solicita medidas de prisión o fianza en casos graves como éste? A lo largo de seis años, la fiscal jamás pidió ninguna diligencia y se opuso a la inmensa mayoría de las que solicitaron las denunciantes en los dos procedimientos.

Solo el presunto chivatazo del cuñado policía de uno de los acusados llegó a juicio. Absuelto en primera y segunda instancia el agente Vázquez, que dijo que en realidad estaba indagando sobre otra cuñada (algo que ni el juez que lo absolvió consideró creíble), el Supremo admitió que esa consulta previa era un indicio muy significativo, pero insuficiente para condenarlo por el presunto chivatazo a su cuñado. La sentencia de instancia no había analizado ningún otro indicio —el abogado alegó más de una decena en el juicio— y el Supremo no pudo entrar a valorarlos. “El agente debería haberse abstenido él mismo en lugar de esperar a que una compañera expusiera su relación de parentesco con el sospechoso”, afirma la sentencia de Estrasburgo.

La resolución del Tribunal Europeo de Derechos Humanos constata la manipulación de pruebas y las irregularidades, incluido el trabajo en la sombra del policía cuñado de uno de los acusados, pero la realidad deja poco margen para reabrir el caso. “Destruyeron todas las evidencias”, dice el abogado Beaumont. “Nos han dado la razón, pero a qué”, se pregunta ahora Marina en el despacho de su abogado. La duda señala una particularidad que la sentencia también destaca: tratándose de un caso de sumisión química, subraya el tribunal, las imágenes del bar y los mensajes de los acusados eran clave.

Marina L. prefiere que no salgan sus apellidos ni su cara, pero no por vergüenza, sino por seguridad. “Ellos tienen un punto violento que no sé dónde podría llevarlos”, contaba ella en Pamplona. Al principio, le costó decidirse a denunciar y si no hubiera sido por la inspectora Mallén, por el tacto con el que se acercó a ella, y por el abogado Beaumont, que tanto a ella como a su amiga les pidió que pensaran en las mujeres que podían sufrir lo mismo, Marina no habría denunciado.

“Para mí no es un tema tabú”, dice nueve años después. El pañuelo en el cuello se lo puso porque pensó que su marido no iba a creerla. Luego, para protegerlo, porque pensó que tampoco iban a creerlo a él. A pesar del dolor y los moratones, decidió no acudir a ningún ambulatorio ni hospital, sino que consultó con una amiga médico para que nada saliera a la luz. Temía que si iba a la comisaría o al hospital enseñando los moratones, pero diciendo que no recordaba los golpes, pensaran que hubiera sido su marido.

Su amiga tampoco quiso denunciar al inicio, y tardó días en contárselo a su familia. “Llegaron las navidades, estábamos comiendo con los abuelos en casa y en un momento determinado, se emocionó y me fui a su cuarto con ella”, recuerda su padre, Francisco. “Me contó que creía que había sufrido una agresión sexual”, cuenta. Ella, que se fue de Pamplona hace años, ha preferido no participar en este reportaje.

Fuente: https://elpais.com/espana/2026-01-1...

La lucha noviolenta en el contexto iraní

12 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Confieso mi desconocimiento de la realidad de la república Islámica de Irán. De ahí la cautela con la que realizo este artículo.

En la actualidad los medios de comunicación narran una situación de protesta social creciente (y creciente represión, documentada tanto por reporteros sin fronteras como Amnistía Internacional y algunos organismos de derechos Humanos que cuentan con un reconocimiento generalizado) que, según la prensa occidental, puede desembocar en un cambio político en Irán que no sabemos si será más o menos favorable a los intereses codiciosos de EE. UU. y de sus voceros y propagandista en nuestra adocenada prensa.

Digo esto porque las noticias que nos llegan desde os medios oficiales necesitan ser filtrados y contrastados todo lo posible para que no nos vendan con el niño el agua sucia de la palangana.

Conocemos los intereses geopolíticos en juego y, en un contexto de creciente confrontación estratégica entre las principales potencias, el apoyo por parte de China Y Rusia al régimen iraní (expresado hace bien poco por los principales dirigentes chinos con claras advertencias a EEUU e Israel y consagrado en una serie de acuerdos de ayuda mutua) y el interés no disimulado de EEUU por desestabilizar a Irán y, si llega el caso, meter la zarpa con algún títere (nos puede valer de ejemplo el del hijo del anterior Sah de Persia o cualquier otro que fabriquen ad hoc).

El régimen acusa a los alborotadores de servir a los intereses extranjeros (un clásico de cualquier régimen cuestionado en su legitimidad. Aquí en la transición las también eran acusadas desde el franquismo oficial todas las protestas de servir a los intereses judeomasónicos) tomando la parte por el todo, porque es evidente que instrumentalizar una protesta (en la medida en que se pueda) por parte de potencias extranjeras contrarias forma parte de su repertorio habitual (no digamos cuando uno de los implicados es EEUU, especialistas en hacer la guerra por otros medios) y es muy probable que tengan tentáculos en Irán de los que intentarán sacar provecho.

Saber hasta qué punto la protesta es singular e independiente de la gente de Irán que se ha hartado del régimen islámico, inducida por un «poder blando» expresado en las apabullantes (y mentirosas) imágenes y retoricas con las que el capitalismo financiero promociona por internet, las redes, la televisión y cuanto medio tiene a su alcance un «paraíso», o fruto de una conjura explícita de EE. UU. y sus agendas de dominación, resulta cuando menos difícil. Y es probable que contemos con ingredientes de todo tipo, como ha pasado en otras protestas a lo largo de la historia, ya sean en el mundo islámico, oriental o en cualquier otro que queramos mirar.

Y entre los intereses en liza una parte, no sabemos en qué proporción, tiene que ver con articulaciones noviolentas que no necesariamente coinciden ni con la visión del mundo occidental y sus reclamos ni con los intereses de EE. UU.

1.-ARTICULACIONES IRANIES QUE HACEN USO DE LA ESTRATEGIA NOVIOLENTA EN LA ACTUALIDAD.

Irán tiene una amplia historia de uso del repertorio noviolento. Puede seguirse en el blog políticanoviolenta.org o en estudios especializados como el de Erica Chenoweth y María Stephan (Why Civil Resistance Works) referidos a la revolución que expulsó de Irán al Sah.

He intentado indagar (advierto que mi principal, aunque no única fuente, es la red y el sesgo de esta lo conocemos todas) qué organizaciones «internas» promueven la noviolencia en la actual protesta de Irán y la sorpresa es que el activismo noviolento no parece para nada ausente del actual ciclo de protesta.

Quiero señalar, no obstante, que algunas de las organizaciones que relato no comparten un planteamiento global de la noviolencia (algunos partidos de inspiración nacionalista kurda o leninista mantienen grupos armados o se plantean luchas combinadas según la oportunidad del escenario o momento), sino que se limitan a promover el actual ciclo de protesta noviolento y su repertorio de acción, probablemente por su eficacia y su capacidad de aglutinar a la sociedad en torno a su ciclo de movilización y una apuesta por superar el estado clerical iraní.

La apuesta por las metodologías noviolentas forma parte principal, al parecer, de la cultura de resistencia de las actuales protestas. Veamos algunas personas y movimientos que las patrocinan y que inspiran la lucha vigente:

MUSAVI

Empezaré por dar un nombre que quizás suene a todas: Mir-Hossein Musavi, ex primer ministro iraní (1981-1989, el período de la guerra Irán/Irak), actualmente confinado en su casa desde 2011 a causa de su protesta por el «amaño» de las elecciones de 2009, donde encabezó una candidatura «reformista» a la presidencia.

Con ese perfil no parece que se trae de un amigo de EE. UU. precisamente ni que sueñe con una restauración del reino persa que postula el hijo del Sah desde EE. UU. donde vivirá como un sátrapa sin satrapía, pero sigamos.

Este señor fundo una organización: «Camino verde de la esperanza» (verde por la bandera islámica, no por ser ecologista, aclaro) para impulsar reformas noviolentas y legales dentro del marco de la constitución del estado y cambiar el régimen islamista por otro pluralista y laico.

En 2023 hizo pública la petición de un referéndum para cambiar el sistema político, inspirando las protestas de finales de 2025 (que siguen en pie ahora).
Este señor pide un cambio interno, rechaza la injerencia exterior y, según Wikipedia, no cuenta con ningún vínculo ni financiación exterior. Es más. Los rechaza para preservar la independencia de la lucha iraní.

Musaví se ha posicionado de forma persistente contra las políticas de presión de EE. UU. como perjudiciales para el cambio interno iraní. Se opone a las medidas de presión, sanciones internacionales, intervenciones, etc. porque perjudican a la causa iraní y rechaza cualquier tipo de financiación por parte de éste u otros países para mantener la legitimidad autóctona y su independencia.

CAMINO VERDE DE LA ESPERANZA.

Es un movimiento que surge como evolución del Movimiento Verde de 2009, coalición de partidos reformistas, ONG y redes sociales que concurrió a las elecciones y promovió a Musavi a la presidencia.

En su ideario promueve métodos pacíficos y legales para reformas que garanticen la democracia y los derechos humanos, y preconiza presiones sociales al poder mediante redes civiles de protesta.

Su repertorio de acción se encuentra la resistencia civil noviolenta, el fortalecimiento de la sociedad civil, el uso de las redes sociales y la propuesta de reformas graduales y de un referéndum constituyente.

Opera actualmente de forma semiclandestina dado el grado de represión interna desatado en Irán.

FRENTE REFORMISTA DE IRÁN.

Liderado por Azar Mansouri, apoya el derecho a protestar, rechaza la represión y condena explícitamente intervenciones extranjeras, afirmando que interfieren en protestas las protestas noviolentas en curso y son perjudiciales.

Propone el uso de la noviolencia para conseguir cambios en el régimen y propone el diálogo con el actual gobierno para solucionar la actual situación de crisis.

REDES DE ESTUDIANTILES

Se sumaron desde el 30 diciembre 2025 diversas articulaciones universitarias en las universidades clave, tales como las de Teherán, Sahrif, Amirkabir (Politécnica), Beheshti, Khajeh Nasir, Ciencia y Cultura, así como en Isfahán, Yazd, Tabriz, Shiraz, Mashhad y Bandar Abbas (45 universidades en total) promoviendo la protesta y la resistencia civil noviolenta.

Entre sus tácticas de desafío Corean consignas unificadoras, quitan carteles pro-régimen y confrontan pacíficamente a Basij (milicias de voluntarios universitarios) y a la guardia revolucionaria IRGC en entradas de campus, y han ido evolucionando desde protestas por temas económicos y carestía de la vida a demandas políticas de cambio de régimen.

Han sufrido redadas en dormitorios, suspensiones de matrícula, cierres de clases, represión con gases lacrimógenos de protestas y concentraciones, detenciones selectivas, apaleamientos, etc.

REDES JUVENILES

Jóvenes urbanos y estudiantes de la generación Z forman el núcleo de la protesta, con manifestaciones diarias, acciones simbólicas, remoción de símbolos del Líder Supremo, acciones de afirmación y desafío (se fotografían mujeres sin velo, fumando, quemando imágenes de los lideres islamistas, creando hilaridad, etc.). Han prestado apoyo a la ola de protesta en 348 sitios de 111 ciudades según sus comunicaciones en redes.

SINDICATOS INDEPENDIENTES.

El gobierno cuenta con un sindicalismo vertical controlado que no apoya la revuelta, pero existen otros sindicatos fuera del verticalismo que sí lo hacen:

  1. El Sindicato de Trabajadores del Petróleo: Ha apostado por promover huelgas en Ahvaz/Abadán desde 30 diciembre 2025, reduciendo producción 50%; exigen fin a corrupción de la guardia revolucionaria, el pago salarios atrasados y apoyan las huelgas contra el régimen.
  2. El Sindicato de Haft Tapeh (azucarera): han realizado manifiestos de apoyo. Algunos líderes, como Mahmoud Salehi (preso) apoyan la actual resistencia civil vía manifiestos.
  3. Consejo Sindical de Trabajadores del Acero (Esfahán): Han promovido paros en fábricas, coreando contra Jamenei.
  4. Sindicato de Choferes de Teherán: Han provocado bJloqueos de taxis y buses en apoyo a protestas urbanas.

KDPI (PARTIDO DEMOCRATICO DEL KURDISTAN IRANi)

Es el partido más antiguo del Kurdistán. Busca la democracia como sistema y la autonomía del Kurdistán iraní y es de inspiración socialdemócrata. Está ilegalizado como «organización terrorista» y tiene parte de su dirigencia en el Kurdistán del norte.
No es una organización expresamente noviolenta y cuenta con un frente armado en la frontera.

Tras la instauración de la república islámica de Irán, lideró la rebelión kurda entre los años 79 a 93, así como nuevos brotes insurgentes entre 1989.1993 y nuevas revueltas entre 2016-2022.

En la actual fase de protesta se ha coordinado con otras organizaciones kurdas (komala, PJAK) apoyando manifestaciones y huelga pacíficas en el kurdistán iraní y controlan pacíficamente ciudades como Abdanan y MalekSahhi, donde las fuerzas iranies han abandonado temporalmente el control permitiendo la autogestión civil sin violencia de las mismas.

KOMALA.

Es un partido marxista leninista también del Kurdistán iraní que igualmente al anterior tiene un brazo militar.

En la actual fase de protesta se ha coaligado con los otros partidos kurdos para apoyar la protesta mediante metodología de resistencia civil y ha promovido huelgas, manifestaciones y acciones pacificas.

PJAK (PARTIDO POR UNA VIDA LIBRE EN KURDISTAN)

Fundado en 2004 y hermano del PKK turco. Persigue una autonomía federal para el Kurdistán iraní (Rojhilat), una democracia confederal, igualdad de género y derechos étnicos.

Su líder actual es Líder Rahman Haji Ahmadi (exiliado Europa) que enfatiza resistencia popular noviolenta, pero sin excluir la autodefensa guerrillera.

Actualmente también apuesta por la protesta y la resistencia civil y se ha integrado en la coalición kurda para impulsas la protesta con el repertorio noviolento: huelgas, protesta social, no cooperación, autogestión civil en Sanandaj/Mahabad.

DISIDENTES: (NARGES MOHAMMADI, JAFAR PANAHI, MOHAMMAD RASOULOF, MOSTAFA TAJZADEH Y RASOUL QADIYANI)

Han realizado una declaración conjunta llamando a una «Nueva ola de resistencia civil» desde la prisión de Evrin, para derrocar al régimen ilegítimo y construir democracia basada en la soberanía popular, la justicia y relaciones normales con el mundo. Piden que se ocupen de forma noviolenta las calles.

No se trata de cualquier disidente:

  • Narger Mohammadi es vicepresidente del Centro de Defensores de Derechos Humanos y premio nobel de la paz 2023, se encuentra confinada.
  • Jafar Panhani es cineasta, ganador de diversos premios internacionales y condenado a 6 años de prisión y actualmente exiliado en Francia.
  • Mohammad Rasoulof también es cineasta y ha ganado varios premios internacionales. Sufre una condena de 8 años de prisión.
  • Mostafa Tajzadeh fue ministro del interior y está encarcelado
  • Rasoul Qadiyani es otro político reformista encarcelado.

2. PERSONAJES O REDES INFLUYENTES FUERA DE IRAN

Además de las articulaciones internas que están apostando por la resistencia civil noviolenta contamos con iraníes en el exterior que también apuestan por la vía noviolenta e influyen en el activismo iraní.

RAMIN JAHANBEGLOO

Es un filósofo afincado en Canadá.

Según Wikipedia es un referente en la promoción de la noviolencia, el diálogo intercultural y la democracia en Irán y ha enseñado en Harvard, Toronto y Delhi (Jindal Global University), donde dirige el Centro Mahatma Gandhi para Estudios de Paz, y ha organizado debates en Irán con intelectuales como Chomsky, Rorty y el Dalai Lama antes de su arresto y exilio. También con otros intelectuales que por estos lares se consideran respetables como Isaias Berlin, Umberto Eco, Jorge Steiner y otros.

Al parecer es influyente en jóvenes universitarios iranies y ha mantenido siempre que los activistas deben actuar sin apoyo financiero extranjero para mantener su credibilidad .

CNRI/MEK (Consejo Nacional de la Resistencia de Irán -liberal- y Muyaidines del Pueblo de Irán -Marxistaleninista) en el exilio en Paris y Albania.

Impulsa la resistencia noviolenta con boicots y manifestaciones en el exterior. Quieren un cambio republicano secular con un plan de 10 puntos que incluye sufragio universal, derechos humanos, igualdad de género, autonomía étnica y disolución de la guardia republicana y de los grupos paramilitares.

REDES CULURALES (artistas, feministas):

Redes como Irán International (Londres) amplifican voces internas lucha noviolenta, principalmente de sesgo feminista.

Irán cuenta con una diáspora de 7 millones de mujeres y con varias organizaciones feministas que, principalmente desde el exilio, han dado apoyo a las revueltas feministas de 2022 y siguen llamando ahora a la resistencia noviolenta en términos feministas. Nombres como el de Mahya Ostovar (exiliada en Irlanda) o el colectivo feminista independiente Roja (París) o Masih Alinejad (en EE. UU.) promueven campañas de desacato del rol de las mujeres en Irán.

UNITED4IRAN.

Se trata de una red en el exterior de exiliados con sede en California que promueve activismo en red contra el régimen iraní, denuncia y documenta torturas y represión, desarrolla aplicaciones para la comunicación en red de activistas dentro de Irán y coordinación de acciones (por ejemplo, una que se llama Garshad que avisa entiempo real de la presencia de policía moral y fuerzas represivas) y promueve y difunte repertorios de acción noviolenta, entre ellos los textos de Sharp.

3.- ¿REDES NOVIOLENTAS?

De lo que he indagado no conocemos redes de inspiración radicalmente noviolenta en Irán ni redes noviolentas que estén luchando desde allí. No quiero decir que no existan, pero por ejemplo no he encontrado que tengan participación en las redes antimilitaristas más relevantes, como la Internacional de Resistentes a la Guerra.

El desconocimiento (o la desconexión) desde aquí con las articulaciones noviolentas de Irán, hasta donde yo sé, es completo. No conocemos bien sus apuestas y no contamos con contactos directos.

Conozco nuestras fortalezas y debilidades y tal vez sea voluntarista pensar en que desde nuestra realidad sea posible conectar con las luchas noviolentas iranies, difundirlas y apoyarlas.

Tampoco se si, dado el recelo que al parecer muestran a las conexiones exteriores (tal vez buscado de propósito para combatir una de las acusaciones que con mas frecuencia y en muchas ocasiones con tremenda ignorancia y mala fe se hacen de las luchas noviolentas) sería posible tal contacto y solidaridad.

No somos el ombligo del mundo, ni tampoco los jueces que desde un elevado atril pueden juzgar lo que vale o no vale de las luchas noviolentas de otros pueblos o para suponer que detrás de cualquier lucha que se produce fuera de nuestros esquemas mentales debe haber por medio algún interés espurio o alguna manipulación por parte del incansable aparato de intoxicación de EE. UU.

Así, por ejemplo, parece que han hecho uso de algún material de Sharp lo que, ya he oído por ahí en conversaciones de bar, descalifica su lucha porque seguramente se trate de unas revueltas promovidas y financiadas por EE. UU y sus líderes unos paniaguados del capitalismo global.

Este mismo rollo ya lo vivimos, ciertamente con muy similares descalificaciones por parte de las izquierdas más veteroleninistas y otras perspectivas igualmente recelosas de la noviolencia y dadas al conspiracionismo sistemático y acrítico, con las articulaciones noviolentas que tuvieron lugar en las primaveras árabes, acusadas en masa de ser esbirros de los intereses y le juego de tronos de los EE. UU. porque usaban el material del Sharp.

También esos recelos lastraron, justo es reconocerlo, a las frágiles articulaciones noviolentas españolas sin que nos destacáramos por el apoyo a organizaciones hermanas.

En el actual clima geopolítico es evidente que cualquier movimiento interno que «debilite» a uno de los bandos en conflicto será aprovechado hasta donde pueda por el otro bando, pero igual que no podemos pensar que una movilización noviolenta contra el militarismo europeo, pongamos por caso, o una movilización noviolenta contra las políticas racistas de Trump en EE.UU, sean promovidas por los intereses chinos o rusos, tampoco tenemos por qué pensar que una revuelta política con uso de la noviolencia en Irán sea producto de la actuación de la CIA o del MOSAD.

De la radicalidad, la persistencia y la eficacia de la lucha noviolencia dependerá, en todo caso, que la revolución derive en un proceso autónomo de liberación, en un desastre final o en la sustitución de un gobierno indeseable por otro igual o peor, o de la reposición de un títere de los intereses de otra superpotencia.

Precisamente eso sugiere que lo propio será, si es que tenemos cómo, apoyar esa revolución noviolenta en lo que de más noviolento y más revolucionario tenga. Sobre todo, en un momento en que hasta los partidos que se denominan comunistas apoyan la estrategia noviolenta y la lucha popular emprendida.

A las articulaciones noviolentas y antimilitaristas españolas creo que nos vendría bien contactar, conocer mejor y apoyar la lucha noviolenta iraní. Y no solo por una cuestión de solidaridad e internacionalismo, sino también porque, con un contexto, con unas ideas sociales y religiosas, con u sustrato cultural y con una población tan alejada a nuestro entorno cultural, quizás podríamos hacer un verdadero y fructífero cruce de saberes y un aprendizaje mutuo del que podríamos aprender.

Y ahora aprender nos resulta, en mi opinión, tan necesario como respirar.

Para un kit de supervivencia frente al militarismo norteamericano (y el nuestro)

8 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

La nueva intervención militar de EE. UU., esta vez en Venezuela (pero hace unos días en Nigeria y antes en Irán y dando cobertura a Israel, y antes en Yemen y Siria lanzando munición guiada y misiles, o los ataques perpetrados en Somalia, por referirnos solo al año 2025, y una larga lista de sobra consabida desde los años 40 del siglo pasado) ha provocado reacciones de protesta airada en esta parte claudicante del imperio.

La carta a su militancia (¿?) utilizada por el presidente Sánchez como medio de protesta oficial por dicha intervención (¡!) es dudoso que llegue a tener eficacia alguna (o incluso a llegar a los oídos de la arrogante diplomacia americana) pero demuestra la habilidad de Sánchez para detectar un tema generador de malestar (y eventual caladero de votos) en el que necesita hacerse presente oportuna y oportunistamente.
La rápida movilización del día después en la embajada americana, en los consulados de muchas ciudades y en múltiples plazas de otras localidades demuestra la sensibilidad del tema y la disposición de una parte de la población a movilizar energías políticas por este asunto.

Por desgracia, los lemas contra el imperialismo yanqui, dicho sea de paso, muy justificados, y las invocaciones al orden internacional no parecen excesivamente operativos para pasar de una protesta airada a una lucha eficaz que necesita, como es obvio, otros complementos que en este momento no parece que estemos capacitados para proponer y movilizar.

Dispositivos, me refiero, de hacer daño de verdad, de cortocircuitar, de señalar, de poner piedras en el camino, palos en las ruedas, verdadera coacción moral y social con capacidad de provocar cambios.

Por de pronto, a mi se me ocurre una especie de kit de emergencia para hacer en mi día a día lo que pueda. Lo lanzo por si entre todos somos capaces de complementarlo con otras ideas.

  • A) La primera de mis ideas; que la aplastante y abrumadora fuerza de la primera potencia se basa en gran parte en una endiablada y compleja cadena de colaboraciones y sumisiones sucesivas que nos hace formar parte de los eslabones con los que nos atan.

Y ello me lleva a pensar en dos colaboracionismos en los que trabajar(me):

  1. El personal, en el que tal vez si que tengo margen de maniobra si no para solucionar la situación, al menos para higienizar mi mente e incordiar en lo posible.
  2. Y el comunitario, en el supuesto de que cuanto menos nos prestemos en colectivo a apoyar a estos cencerros menos resonará su badajo proclamando la ideal libertad americana.

En lo estrictamente personal he comenzado por hacer higiene en mi propia cabeza con la suspicaz sospecha de que estos tipos nos infiltran en vena la aceptación de sus lógicas. A la mierda el consumo de sus películas (que por cierto son performativas del mundo que aspiran a construir para nuestro bien), de sus canciones y espectáculos, de la idiota obsesión por su idioma, de los cachivaches que nos venden, de sus reclamos religiosos y mundanos, del marketing y del sursuncorda. De hecho, esta misma mañana me ha preguntado un tipo con pinta de yanqui despistado por una calle y le he dicho que yo a los americanos, después de lo ocurrido, no les doy ni la hora para que sienta en sus carnes el desprecio visceral que provocan sus políticas agresivas.

Incluso me estoy pensando si proponer a mis amigos establecer una especie de sello de calidad o algo así para espacios «liberados» o «descontaminados» del colaboracionismo americano; sellos que podemos poner en pueblos que se declaren contra el militarismo americano, o contra la ocupación, o en espacios rescatados (y ojalá pueda campear el sello en Rota o en Morón y otros espacios infectados por la contaminación militar americana).

Puede que no solucione mucho esta especie de disposición personal hostil, pero, como dice un dicho leguleyo, «lo que abunda no daña» y al menos me hace estar despierto.
En lo comunitario se me ocurren de momento dos cosas más:

Una, que en la medida en que la actitud de hostilidad (por ponerle un nombre) a la colonización mental, tecnológica y de todo tipo de lo americano se hace colectiva, pudiera ser que esto les haga más daño (y a nuestras colectividades más salud por añadidura). De ahí la llamada a alimentar este nocolaboracionismo entre amistades, conocid@s, vecin@s, colegas, etc.

Que se nos hagan odiosos e indeseables y que dejemos, como papanatas, de consumir su modo de vida guay.

Y la segunda, que un rechazo cuanto más amplio mejor y cuanto más organizado y extenso más eficaz puede además afectar a sus intereses, en definitiva, uno de los motores de sus lógicas coloniales. De modo que, aprendiendo de nuestros amigos palestinos y de sus organizaciones de lucha, promover el boicot, la desinversión, el señalamiento y la problematización de todo lo americano, hacemos más eficaz y plausible el rollete del yanquee go home para que nos e quede en mera palabrería.

  • B) La segunda idea que se me ocurre tiene que ver con las posibilidades de articular una lucha de respuesta política y en este caso, la afinaré diciendo que luchar contra la infiltración de las lógicas militaristas de EE. UU. es luchar también contra nuestro propio militarismo.

No desvelo ningún secreto si afirmo que España está alineada al militarismo global como un alumno aventajado (también practicamos la injerencia militar, somos la octava potencia en venta de armas, mantenemos un gasto militar contrario a la seguridad humana y gigante, un aparato militar desmesurado y un militarismo social preocupante) y sometida a la orientación militarista de la OTAN y de EE. UU.

Romper el peso de esta enorme cadena implica luchar contra nuestro propio militarismo.

Por eso, una apuesta por intentar ser eficaces políticamente en el enfrentamiento contra todo esto pasa por:

  • Luchar contra la presencia militar (y no militar) de EEUU en España: bases militares, instalaciones de alta disponibilidad, de entrenamiento u otras al servicio de la política imperial americana, tratado de amistad y cooperación, uso del espacio aéreo o de tecnologías instaladas en suelo español para operaciones militares americanas, participación en operaciones militares de la OTAN, adquisición de armamento americano, negativa a colaborar con el estiaje de armas o bagajes militares americanos en suelo español y todo atisbo de presencia del militarismo americano entre nosotros.
  • Y adoptar una política propia global de resistencia a la guerra y su preparación, desmilitarización y trans-arme, porque lo que defienden los ejércitos no es lo que queremos defender (al contrario, forma parte de aquello de lo que queremos defendernos) y la paz que queremos construir no es la mera ausencia de guerra ni su preparación.

Esta segunda idea nos pone en la necesidad de rearticular un movimiento de lucha por la paz más antimilitarista y confrontativo que, por ejemplo:

-# -Reivindique la resistencia a la guerra, la no injerencia militar española en el exterior, la salida de las alianzas militares, la devolución a la sociedad de los espacios naturales al servicio del militarismo, la desaparición de los campos de entrenamiento militar y las grandes bases al servicio de la OTAN; contra la ocupación del territorio y la creación de zonas de interés de la defensa, contra e gasto militar y por la reversión del rearme emprendido, el trasvase del gasto militar a necesidades vinculadas con la seguridad humana y ecológica.

  1. -Lance campañas de boicot y desobediencia al militarismo vinculadas con el gasto militar, la investigación y los desarrollos científicos, la penetración del militarismo en escuelas, centros formativos o recreativos, la ocupación del espacio público por militares y exaltaciones militaristas, la producción de armas, la expansión del militarismo a la protección civil en detrimento de política publicas de respuesta civil, etc.
  2. - Promueva la lucha contra las industrias militares, proponga alternativas de conversión militar y ofrezca apoyo a la clase trabajadora para ejercer la objeción laboral como respuesta personal y política al armamentismo.
  3. - Se oponga a las políticas de defensa militaristas y ofrezca alternativas de transarme y defensa alternativa.
  4. Combata el militarismo ideológico, social y sociológico.
  5. - Empodere y movilice a la sociedad en ciclos de movilización que afecten de forma decisiva al militarismo y sus intereses y se coordine con luchas sociales emancipatorias y movimientos sociales de aspiración a un cambio global de rumbo.
  6. Y promueva metodologías de lucha social y de cultura de paz positiva que mejoren la calidad ética y social de nuestra sociedad.
  • C) La tercera idea que se me ha ocurrido, tiene que ver con los aliados.

Me imagino que, al igual que ocurre aquí, las apuestas militaristas del imperialismo americano son compartidas por un parte de su sociedad, pero rechazadas por otra.
E igual ocurre en otras partes del militarizado mundo actual.

Nos interesa trazar alianzas, tejer lazos, cruzar sabidurías para provocar disidencias dentro del propio centro del imperio y no sólo en su periferia.

Una de las enseñanzas analíticas que las investigadoras Erica Chenoweth y María J. Stephan acerca de la eficacia de la desobediencia civil para conseguir transformaciones sociales es que gran parte de sus logros se producen por la construcción de un numero crítico de activistas a su favor y el cambio de alianzas en la fila contraria y que para que esto tenga lugar la principal fortaleza es la persistencia/resiliencia de las luchas emprendidas.

No se me ocurre de qué manera, pero debemos conectar con las propias disidencias internas del propio eje del mal, las de sus periferias vendidas y de todos los lugares como ingrediente de nuestra lucha para hacer que no se nos quede en un calentón o una descarga de adrenalina.

Y, como no, debemos conectar y coordinar esta lucha con las restantes luchas ejercidas por los movimientos transformadores, en definitiva perseguidores de los mismos propósitos, sueños y esperanzas y combatientes de los mismos males, puesto todos ellos tienen vasos comunicantes.

Y lo tenemos que hacer en términos de defensa social alternativa, el nuevo argumentario con el que articular y defender el mundo que queremos colaborar a construir.

Trump ha cambiado las reglas: Vienen tiempos difíciles

5 Enero 2026 at 00:01
Por: (tortuga)

Trump ha cambiado las reglas. Hasta ahora EEUU venía consiguiendo sus objetivos en países no sometidos a sus designios mediante presión, bloqueo económico, revoluciones de colores, promoción de golpes de estado (véase el que le hicieron a Hugo Chávez) o apoyo a grupos opositores (incluido el bélico en caso de que la oposición fuera armada, caso de Libia, Kosovo, Siria...). Habitualmente esgrimiendo supuestos motivos de índole humanitaria; restauración de la democracia, los derechos humanos, etc. Ahora, en cambio, han desempolvado el recurso militar directo, la pura ley del más fuerte, triturando cualquier asomo de sometimiento a legalidad internacional ninguna.

El cambio que está anulando las convenciones que regían desde el final de la Segunda Guerra Mundial, podría decirse, comenzó cuando, tras la llegada de Donald al poder, se intensificó el genocidio en Gaza ante el silencio cómplice de la gran mayoría de los países de lo que llaman "comunidad internacional".

Ahora el mensaje es claro: cualquier país pequeño que no se someta a los dictados imperialistas de la potencia belicista estadounidense corre el peligro de, bajo la más tonta de las excusas, ser atacado militarmente con las devastadoras armas que posee EEUU.

Rusia y China, en principio, parecen estar fuera del alcance de esa amenaza. No así el resto de países con gobiernos no sometidos a Estados Unidos como, por ejemplo, Irán, Brasil, México, Colombia, Cuba... Estos tres últimos ya han sido amenazados por Trump. Hay que recordar también la amenaza del presidente norteamericano de hacerse con el control territorial de Groenlandia y el Canal de Panamá

La disyuntiva de todos estos estados amenazados por la bota militar norteamericana transcurrirá entre presentar algún tipo de resistencia o someterse al poder yanki, caso de los países de América o la Dinamarca (miembro fundador de la OTAN, para más inri) que ejerce la soberanía de Groenlandia, ya que sus recursos bélicos no les alcanzan para poder defenderse del ejército de Donald.

La otra opción es armarse hasta los dientes, si puede ser con armas nucleares, caso de Irán, porque ni Rusia, emboscada en la guerra de Ucrania, parece poder defender militarmente a nadie de las agresiones estadounidenses, ni China tampoco, además de que su agenda hasta ahora ha venido pasando por mantener un perfil bajo en este tipo de conflictos mientras se centra en su expansión económica. De la ONU, maniatada por los poderes cruzados de veto, o los países de la Unión Europea, incapaces, a su vez, y no deseosos de enfrentarse al que hasta ahora venía siendo (veremos qué ocurre a medio plazo) su gran aliado transatlántico, tampoco cabe esperar nada.

Creo que este acto de conquista bélica de un gran país soberano (junto con el genocidio de Gaza) marca un antes y un después. Se nos vienen tiempos muy convulsos y muy bélicos: démonos cuenta de cuánta gente aplaude y defiende en nuestro mundo estas locuras militaristas, y qué poca conciencia tienen esas personas de cuáles son sus riesgos potenciales para todos. Sin olvidar, además, el freno que estas iniciativas belicistas y la apuesta de EEUU por el mercado del petróleo están suponiendo a las políticas que trataban de aminorar el cambio climático inducido por causas humanas.

Como decía un conocido hablando de otro tipo de temas, se nos avecina un descenso a los infiernos. La arquitectura internacional (y las diversas nacionales) construida por los poderes occidentales desde hace décadas se desmorona. El mundo que conocemos y en el que hemos vivido parece que va a experimentar cambios importantes a peor. Veremos qué tipo de infierno es, cuánto dura y si después habrá o no algún tipo de catarsis. En este proceso que ya está aquí, las y los antimilitaristas, y cualquier persona que tenga un mínimo anhelo de Paz, de Justicia y de Dignidad, tenemos mucho que aportar y hay que empezar a hacerlo desde ya.


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