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AnteayerKolectivas

Cátedras universitarias vendidas a sucios intereses empresariales: otra forma de greenwashing

La palabra cátedra deriva del latín y nombra el asiento en que se sienta el obispo, o alguien ilustre para divulgar su supuesta sabiduría. Algunas cátedras son tan inútiles como algunas sillas.Tras desvelar las vergüenzas de algunos museos, ahora toca visibilizar escándalos en algunas universidades y sus cátedras de “investigación” (entre comillas).

¿Debemos fiarnos siempre de la ciencia? Por desgracia, hay muchos casos en los que se llama ciencia a algo vendido a intereses particulares. Un caso muy conocido lo vemos en el sector farmacéutico. Por encima de los nombres de los autores de cada estudio científico debería ponerse, en letra grande, quién lo ha pagado. Investigar esas relaciones de intereses meramente económicos es, en general, complicado. Sin embargo, hay evidencias imposibles de negar: las cátedras universitarias pagadas por empresas privadas, no para investigar, sino para hacer estudios a medida de sus intereses. A veces es tan descarado que sorprende que empresas y universidades estrechen lazos tan ruines, solo por dinero, aparcando el interés científico sincero y el servicio a la sociedad.

Por supuesto que no estamos diciendo que las empresas no deben apoyar la investigación. De hecho, lo ideal es que lo hagan. Lo que no es admisible es que los resultados de esa investigación estén condicionados por quien los paga, incluso aunque solo haya una duda razonable. Por dejarlo claro: que no vengan los terroristas a hablarnos de amor fraternal, aunque sea con su mejor intención. La universidad no solo debe ser objetiva en sus estudios, sino también parecerlo.

Universidades sin vergüenza

Desgraciadamente, no nos podemos fiar de un estudio por el mero hecho de llevar el logotipo de cierta universidad. Eso queda demostrado con esta sucinta selección de universidades sospechosamente vendidas a intereses privados:

  • Universidad de Castilla-La Mancha: Sin pudor ninguno, una empresa cárnica paga la Cátedra Incarlopsa para que se ensalcen las “propiedades nutritivas y saludables” de la carne. Los resultados están fijados antes de investigar. La objetividad científica queda masacrada y ninguneada. La misma universidad tiene también la Cátedra de Responsabilidad Social Corporativa pagada por el Banco Santander, un banco muy criticado entre otras cosas por financiar la industria armamentística y todo tipo de empresas altamente contaminantes. ¿Qué tipo de responsabilidad es la que investigan? Señora Botín, aplique la RSC a su banco antes de intentar dar lecciones.
  • Universidad Politécnica de Madrid: Una empresa que gestiona los residuos de forma escandalosa paga la Cátedra Ecoembes que siempre concluye que el trabajo de Ecoembes es impecable. Ecoembes también paga, sin rubor, a periódicos y periodistas para que la prensa no sea ingrata con los mayores contaminadores del plástico. Desde esa cátedra se beca a profesionales especializados en preservar el modelo de usar y tirar y, para el mismo objetivo, se involucran a investigadores en otras universidades (Universidad de Alicante, Universidad de las Palmas de Gran Canaria y Universidad de Alcalá), como denuncian Alberto Vizcaíno y Liliane Spendeler. Atentos también porque en el mismo domicilio de la Cátedra Ecoembes está Ecotextil, que pretende hacer con la ropa lo mismo que con los envases: promover el modelo de usar y tirar. Lo raro es que Inditex no participe en ello (que sepamos). Y en la misma UPM encontramos también la Cátedra Iberdrola para los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la que, suponemos que se investiga cómo incumplir tales objetivos sin que se note demasiado.
  • Universidad Pompeu Fabra: Mantiene la Cátedra Mercadona de “Economía Circular”. Las empresas que más plástico de usar y tirar venden son los supermercados y uno de los de más éxito pretende dar lecciones de Economía Circular. Serían más coherentes si la cátedra Mercadona fuera de “Economía hacia el Colapso”. En esta misma universidad, otra cátedra distinta sigue la estela de la UPM para generar titulares a la medida de las empresas que se lucran con los envases de usar y tirar. El problema es que esta cátedra no está financiada directamente por una empresa, sino por la ONU. Es la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático que, curiosamente tiene programas financiados por Ecoembes, Ecovidrio y Tetra-Pak, que son los grandes magnates en España de los envases de usar y tirar de plástico, vidrio y tetrabrik, respectivamente.
  • Universidad de Sevilla: Una empresa de productos químicos financia una cátedra sobre sostenibilidad, olvidando el detalle de que sus productos químicos son la principal causa de insostenibilidad y de pérdida de biodiversidad por la agricultura. La misma universidad tiene otra cátedra sobre “Comunicación y Tauromaquia”, que obviamente desprestigia a esta universidad sin necesidad de dar grandes argumentos.
  • Universidad de La Coruña: Acoge la Cátedra Inditex de Sostenibilidad, sin tener en cuenta que la industria textil low cost se lucra gracias a reducir costes y producir un alto impacto social y ambiental. Inditex está entre las empresas del sector de mayor impacto ambiental y social (malos salarios, abuso de trabajadoras, esclavitud infantil, artimañas financieras en paraísos fiscales…).
  • Universidad de Vigo: Acepta cobijar la Cátedra Naturgy de Energía y Desarrollo Sostenible. Una empresa de combustibles fósiles no es un buen interlocutor para hablar de nada que tenga que ver con sostenibilidad, pero el caso de Naturgy es más grave pues es una empresa sin escrúpulos hacia la naturaleza. También encontramos la Cátedra ENCE, una empresa altamente contaminante del mar y culpable de la desaparición de los bosques gallegos, investiga la gestión forestal.
  • Universidad Politécnica de Cartagena: FECOAM, federación agraria y ganadera, financia una cátedra para la Agricultura Sostenible en el Campo de Cartagena. Durante años hemos visto que la agricultura sostenible no es el objetivo principal de los agricultores y ganaderos de Murcia y por si hay dudas, mirad el caso del mar Menor un desastre ambiental a la altura del Prestige o de Aznalcóllar. La empresa ya citada ICL financia también en esta universidad otra cátedra sobre sostenibilidad en la agricultura. Otra cátedra se encarga de estudiar la “sostenibilidad de los regadíos”, financiada por los regantes del trasvase Tajo-Segura (SCRATS) un trasvase claramente insostenible.
  • Universidad Politécnica de Valencia: Tiene la Cátedra Bayer en la que presumen de investigar en agricultura sostenible, pero la empresa Bayer es una de las empresas que más trabaja por la agricultura industrial, insostenible.

Hay bastantes más cátedras financiadas por empresas poco éticas, tales como Endesa, Iberdrola o Cepsa, pero al menos no dicen claramente que su objetivo sea la sostenibilidad, por lo que nos ahorramos la crítica, por el momento. No es ético que los terroristas investiguen en explosivos, pero al menos es coherente.

Fíate de la ciencia, pero no de toda la ciencia

La ciencia lleva años diciendo cosas muy desagradables sobre nuestro insostenible modo de vida y sobre cómo mejorar. En teoría, esto se acepta con desgana, pero en la práctica se rechaza con nuestros actos cotidianos. Nuestra sociedad confía en la ciencia, salvo que diga lo que no queremos oír. Tal vez por eso no genera el escándalo que debería que las universidades se plieguen a intereses particulares. Permitir que nos engañen con lo que otros quieren que oigamos siempre debería abrasarnos la piel.

Harari advirtió que la investigación está condicionada por el dinero y se debe a intereses políticos, económicos o religiosos, pero casos tan exagerados como los expuestos deberían ruborizarnos a todos. No solo se influye sobre las prioridades de investigación, sino que con dudosos estudios científicos se manipula a la sociedad para que el dinero fluya hacia los que pagan esas cátedras. Escandaloso.

♦ Notas:

♦ Más temas interesantes:

🙆🏻La Universidad de Málaga vende su prestigio para lavar la imagen de una de las industrias más contaminantes de España
🙆🏻Crean una Cátedra sobre Cambio Climático
🙆🏻¿Lo siguiente será una Cátedra sobre salud patrocinada por Coca-cola?https://t.co/snJrzwAnTK via @_ElObservador_

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) November 6, 2020

Científicos cuestionan el dogma del capitalismo: es posible «un alto grado de bienestar» sin crecimiento económico

21 Abril 2026 at 08:00
Por: Arturo

Reproducción de grafitii de Banksy. Estamos todos en el mismo boteReproducción de grafitii de Banksy. Estamos todos en el mismo bote

Fotografía: Reproducción de grafiti de Banksy. Estamos todos en el mismo bote.

Adhik Arrilucea. Publicado originalmente en Público

Un estudio liderado por la Universitat Autònoma de Barcelona muestra que el desarrollo perpetuo no es necesario si se prioriza la redistribución de la riqueza y la producción de los recursos esenciales.

El crecimiento económico y el desarrollo sostenible son el compás de las sociedades occidentales que buscan mantener sus tendencias al alza de acumulación de recursos y riqueza. Pero este no es el único paradigma que existe. De un tiempo a esta parte, se han popularizado nuevas formas de imaginar otros mundos posibles. Así, los movimientos sociales, la ciencia y la filosofía han desplegado la investigación sobre el decrecimiento. Al contrario de las políticas actuales, este enfoque atiende a los límites del planeta y defiende que, mediante una redistribución justa, es posible vivir de manera digna y con todas nuestras necesidades cubiertas sin incrementar la producción.

Estas teorías y enfoques no son nuevas. En noviembre de 2023, la propia Letizia Ortiz llegó a citar a ecólogos como el científico del CSIC Antonio Turiel. Así, reconoció el desarrollo de ideas, según las cuales «desarrollo y sostenible ya no pueden ser algo [que vayan juntos]». Lo hizo durante el XVI Seminario Internacional de Lengua y Periodismo, al que le acompañaba, entre otras figuras, el entonces ministro para la Transformación DigitalJosé Luis Escrivá. Este replicó, no obstante, que los postulados decrecentistas «parecen de una debilidad de fundamentos extrema». No obstante, los expertos han continuado el desarrollo de un andamiaje teórico en esta línea capaz de analizar la realidad de la crisis climática en todas sus vertientes.

Un nuevo estudio liderado por científicos del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) plantea cómo alcanzar «un alto bienestar» y un clima seguro sin crecimiento económico. El trabajo, publicado en Nature Climate Change, es una perspectiva. Es decir, no se trata de un caso de estudio al uso, donde se investiga una cuestión específica –a la que se aplica una metodología para obtener unos resultados de los que extraen unas conclusiones–. No obstante, pasa por el mismo mecanismo de revisión que los artículos habituales.

¿Qué es el decrecimiento?

Esta perspectiva establece los principios para modelizar escenarios de poscrecimiento. «El poscrecimiento es un término paraguas que engloba un conjunto de enfoques que priorizan la sostenibilidad ambiental, la equidad social y el bienestar humano por encima de la búsqueda perpetua del crecimiento económico», define en declaraciones a Público Aljoša Slameršak, autor principal del estudio e investigador del ICTA-UAB. Dentro de dicho paraguas, incluye el concepto del decrecimiento. Este «se refiere a la reducción planificada y equitativa de aquellas actividades económicas que son ecológicamente destructivas o que no contribuyen al bienestar humano».

La investigación argumenta que «el crecimiento incrementa la demanda de energía, tierra y uso de materiales. Esto resulta particularmente problemático en el caso de las economías de altos ingresos y las personas adineradas, que ya tienen niveles de uso de energía y materiales muy superiores a los necesarios para el bienestar«. Por el contrario, Slameršak apunta que el decrecimiento busca «disminuir la presión ecológica y liberar recursos actualmente destinados para el consumo excesivo, para garantizar condiciones de vida dignas para todos«.

La investigación identifica cinco principios fundamentales del poscrecimiento: bienestar, suficiencia, reducción de las desigualdades, reorientación de la economía y convergencia norte-sur. Según el autor principal, todos estos criterios vertebradores son indisociables entre ellos. «No se puede, por ejemplo, tener una economía que proporcione altos niveles de bienestar mientras se mantienen la sobreproducción y el despilfarro entre los ricos, ya que esto inevitablemente llevará a superar los límites planetarios». En la misma línea, sospecha de las «perspectivas de una vida buena para la mayoría mientras persistan las enormes desigualdades dentro de las sociedades y las relaciones económicas imperiales entre los países del norte y el sur global».

El artículo identifica varios mecanismos clave de la transición al poscrecimiento. «El poscrecimiento implica redistribuir y reestructurar la economía para proporcionar lo esencial, que garantice un nivel de vida digno para todas las personas, manteniendo el consumo adicional no esencial dentro de niveles compatibles con los límites planetarios. Esto exige reducir sustancialmente las desigualdades actuales», comenta en un comunicado el coautor Joel Millward-Hopkins, de la Universidad de Lausana.

¿Un escenario realmente posible?

Los científicos señalan que el incremento de la producción y el consumo hace más difícil la mitigación del cambio climático. No obstante, no es este un esquema mental extendido en la población, ni tampoco en el propio Gobierno, que defiende el desarrollo sostenible. Durante la primera sesión del G20 el pasado noviembre, Pedro Sánchez declaró que «el desarrollo inclusivo y sostenible es imposible sin paz«. Unos meses antes, en junio, aseveró en la apertura del Business Forum que «no es posible el desarrollo sostenible sin una participación mucho más decidida de las empresas». No obstante, ¿es posible cambiar las políticas actuales hacia el decrecimiento? ¿De veras se puede vivir bien sin este crecimiento?

Slameršak cuestiona la premisa de este planteamiento. «No creo que todas las clases sociales hayan tenido la misma experiencia de crecimiento económico», valora. Menciona que el profesorado catalán, por ejemplo «ha perdido efectivamente un 25% de su poder adquisitivo en la última década«. Si bien reconoce que ha habido un desarrollo económico desde la crisis financiera de 2008, «este crecimiento no ha seguido el ‘efecto goteo’ hacia todas las clases sociales. De hecho, gran parte del crecimiento que vemos hoy en día se sostiene, podría argumentarse, mediante la presión sobre las clases pobres y medias por parte de las clases rentistas y los ricos», abunda.

El investigador del ICTA-UAB considera «crucial» poner en cuestionamiento «la idea de que la calidad de vida depende del crecimiento». Indica así que esta noción se aleja del «sentido común» de la mayoría de las sociedades a lo largo de la historia, que tenían otros modos de producción y de organizar la vida. «Lo que se necesita para una vida buena, desde el punto de vista económico, es la satisfacción de las necesidades materiales básicas», defiende. «No es necesario ampliar el tamaño del piso sin fin, comer más alimentos o trabajar más horas cada año para ser feliz».

Una redistribución basada en la justicia social

El cuestionamiento al efecto goteo del crecimiento económico no es baladí, ni tampoco solo una opinión. El periodista de Público Jorge Otero recordaba un informe de la ONG Oxfam Intermón publicado en eneroEste denunciaba la «concentración extrema de la riqueza en el mundo». En su informe anual sobre el reparto de la riqueza, la ONG señaló que 2025 fue «un año histórico para el capital». De acuerdo con sus datos, un reducido grupo de 3.000 personas en todo el mundo acapara casi 18,3 billones de euros mientras «la mitad de la población mundial vive en situación de pobreza con menos de 8,3 dólares al día».

El pasado mes de febrero The Wall Streel Journal publicaba un artículo titulado El gran dinero de la economía actual va al capital, no al trabajoLa pieza demuestra que la brecha de la desigualdad entre trabajadores y empresarios se ensancha año tras año. De acuerdo con los datos aportados por el diario económico, los salarios de la clase trabajadora en todo el mundo han pasado de representar el 58% de la riqueza global en 1980 a algo más del 51% ahora. En cambio, las empresas se quedan con una parte cada vez mayor de esa riqueza: ha pasado del 7 al 12%. 

El estudio publicado en Nature Climate Change señala que los escenarios actuales de poscrecimiento y decrecimiento no aplican de manera coherente los principios fundamentales de una transición al poscrecimiento, lo que deja sin explorar buena parte de su potencial. En muchos casos, estos escenarios actuales se limitan a proyectar un estancamiento o una caída del PIB, sin transformar la producción ni la distribución.

¿A qué debemos renunciar?

«Nuestra investigación muestra que la mayoría de los países de altos ingresos, y en este grupo incluyo el estado español, en términos agregados, ya poseen y producen lo suficiente para proporcionar una vida digna a todos sus ciudadanos. El problema es que el acceso a estos recursos está mediado por una propiedad y un poder adquisitivo escandalosamente desiguales«, expresa el científico del ICTA-UAB. ¿Significa eso que no debemos renunciar a nada? Para el autor principal, lo principal de lo que nos debemos deshacer es «la posibilidad de acumulación ilimitada de poder y recursos por parte de una minoría».

Las clases medias y bajas no deberán renunciar «al acceso a bienes y servicios económicos esenciales». «A lo que debemos renunciar colectivamente es a un sistema económico construido sobre la extracción, la desigualdad y el desperdicio«, insiste. De este modo, el autor espera su estudio sirva para crear «imaginarios esperanzadores» en un contexto donde las ideas del crecimiento sostenible están tan arraigadas. «Al desarrollar escenarios rigurosos y demostrar que un futuro con alto bienestar y bajo crecimiento es materialmente posible, podemos ayudar a contrarrestar la narrativa de que «no hay alternativa» al modelo actual».

Adhik Arrilucea

Periodista de ciencia y medio ambiente en ‘Público’. Investigador predoctoral en la UC3M, está especializado en Teoría y Crítica de la Cultura. Con formación en Periodismo, Humanidades y Ciencias Políticas, cuenta con experiencia en comunicación científica en la Agencia SINC e institucional en el Ministerio de Industria. Es autor de una investigación académica sobre la cobertura mediática de los movimientos ecologistas y la crisis climática.

La entrada Científicos cuestionan el dogma del capitalismo: es posible «un alto grado de bienestar» sin crecimiento económico se publicó primero en ATTAC España | Otro mundo es posible.

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Universidades españolas siguen colaborando con entidades vinculadas al estado de Israel y empresas del sector militar israelí

16 Febrero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Laura Gutiérrez
Cadena SER

Universidades públicas y organismos públicos españoles están colaborando con una treintena de entidades israelíes que en muchos casos tienen fuertes vínculos con el Estados de Israel y con el desarrollo militar del país. Según los datos recopilados por la Red Universitaria por Palestina, estas universidades y organismos españoles participan en 38 proyectos vigentes a día de hoy que se iniciaron después del dictamen de la Corte Internacional de Justicia sobre Palestina, en julio de 2024, y de que la CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas) pidiera paralizar este tipo de colaboraciones, hace también dos años.

Es más, desde mayo de 2025 esta Red ha constatado la firma de una docena de nuevos proyectos participados por universidades españolas y entidades israelíes. La Universidad de País Vasco participa en dos proyectos con Technion, que contribuye al desarrollo militar israelí con tecnología utilizada en operaciones militares; la Fundación CIDAUT de la Universidad de Valladolid trabaja con Hydrolite, que es filial de uno de los mayores contratistas militares del estado de Israel; y la universidad de Granada participa junto con Mellanoz Technologies, empresa con vínculos estratégicos dentro del ecosistema tecnológico israelí, en un proyecto para diseñar vehículos no tripulados para misiones de seguridad civil y vigilancia. Fuentes de esta universidad precisan que el consorcio europeo para este proyecto se constituyó varioss días antes de que este centro se planteara el tema de la aprobación de medidas en relación a los convenios suscritos con instituciones israelíes. Explican, además, que la empresa aunque de origen israelí fue adquirida por NVIDIA al 100% en 2020 y no cotiza en la bolsa israelí sino en el NASDAQ.

El análisis realizado por la Red Universitaria por Palestina de la actividad investigadora española con vínculos con entidades israelíes revela que el CISC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) encabeza el volumen de proyectos, acumulando 11 iniciados recientemente y 46 activos, seguido por universidades como la Politécnica de Madrid, con 6 nuevos y 10 en curso, y las universidades de Barcelona, Cataluña y Valencia, todas ellas con entre 4 y 5 proyectos iniciados y hasta 9 activos. En el tramo medio destacan la Universidad de Granada, Sevilla, Valladolid, Vigo y Zaragoza, todas con entre 3 y 4 proyectos recientes.

Consultada por esta emisora, la CRUE, la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, guarda silencio sobre este asunto. "No nos es posible atender la petición", ha sido la explicación que hemos recibido de su responsable de comunicación. Desde la Red Universitaria por Palestina acusan a CRUE de seguir sin actuar. "La Conferencia de Rectores tiene la obligación de acatar el dictamen de la CIJ y lo tiene que hacer con su autonomía soberana porque las instituciones de CRUE están desobedeciendo la ley", afirma Daniel Jiménez, responsable del nodo de esta red en la Universidad de Zaragoza. Para Irina Fernández, portavoz de esta red en la UNED, la investigación de las universidades y organismos españoles en la que hay colaboración con Israel, especialmente en el caso de los proyectos tecnológicos, "va directamente vinculada a esa industria armamentística hiperdesarrollada del estado israelí con la que se cometen las atrocidades que hemos visto".

Fuente: https://cadenaser.com/nacional/2026...

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