El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves 5 de junio una inversión de 700 millones de dólares para reactivar plantas de carbón y construir una terminal de exportación en California. El anuncio, realizado desde la Oficina Oval, forma parte de la agenda de soberanía energética que impulsa el mandatario republicano, centrada en el fomento de los combustibles fósiles domésticos.
Según fuentes de la Casa Blanca citadas por la prensa estadounidense, los fondos se destinarán a modernizar instalaciones carboníferas en varios estados y a desarrollar una nueva terminal portuaria en la costa californiana, con el objetivo de facilitar la exportación de carbón a mercados asiáticos. La medida supone un giro radical respecto a las políticas de la administración Biden, que apostaba por la transición energética y la reducción de emisiones.
California, gobernada por el Partido Demócrata y tradicionalmente contraria a la expansión de combustibles fósiles, podría oponerse al proyecto. Sin embargo, la competencia del Gobierno federal en materia de comercio internacional y puertos deja un estrecho margen de maniobra al Estado. La inversión supera los 700 millones de dólares, una cifra que, según analistas, refleja la apuesta de Trump por recuperar la relevancia del carbón en el mix energético estadounidense.
El anuncio se produce en un contexto de tensiones geopolíticas por la energía: mientras la Unión Europea acelera sus compromisos climáticos, Estados Unidos refuerza su papel como exportador de combustibles fósiles. La nueva terminal californiana competiría directamente con las rutas de exportación de carbón de Australia e Indonesia, principales proveedores del mercado asiático.