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AnteayerSalida Principal

Adiós a la cooperación espacial Europa-China: la misión SMILE, de 300 millones de euros, será la última

3 Junio 2026 at 20:53

La Agencia Espacial Europea (ESA) y la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA) han puesto en órbita la misión conjunta SMILE (Solar wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer), diseñada para estudiar la interacción entre el viento solar y la magnetosfera terrestre. Sin embargo, el lanzamiento, ocurrido en 2025 a bordo de un cohete chino, marca el final de una década de cooperación estratégica y, según fuentes de la ESA, ambas agencias tomarán caminos separados en el futuro inmediato.

La misión, de clase media con un presupuesto cercano a los 300 millones de euros, integra instrumentos científicos europeos con una plataforma satelital china. Aunque las operaciones científicas se mantendrán conjuntas durante la fase de explotación de datos, no existen nuevos proyectos bilaterales en el horizonte, según explicaron portavoces de la ESA el 3 de junio de 2026.

Presiones geopolíticas y apuesta por la autosuficiencia

El distanciamiento responde a dos factores clave. Por un lado, las restricciones del reglamento ITAR estadounidense dificultan la transferencia de tecnología sensible entre socios occidentales y China. Por otro, Pekín ha priorizado su autonomía espacial con programas como las misiones lunares Chang’e y la estación orbital Tiangong, reduciendo su dependencia de colaboraciones externas.

La cooperación con China fue productiva, pero las prioridades estratégicas de ESA y CNSA ahora divergen, señalaron fuentes de la agencia europea.

El caso de SMILE ilustra cómo la geopolítica espacial está redefiniendo alianzas. Mientras la ESA refuerza sus vínculos con la NASA y apuesta por misiones como Copernicus o Galileo, China consolida su propio ecosistema espacial, con hitos como la recogida de muestras lunares o la ampliación de su estación orbital. El final de la cooperación con SMILE no implica una ruptura abrupta, pero sí el inicio de una etapa en la que europeos y chinos trazan trayectorias paralelas pero separadas.

Exdirectivo de la NASA alerta: el fin de la ISS podría dejar años sin humanos en el espacio si la industria no acelera

2 Junio 2026 at 11:24

El 41.º Space Symposium, celebrado en Colorado Springs, ha sido el escenario de una de las entrevistas más reveladoras sobre el futuro de la exploración espacial. Marshall Smith, exdirectivo de la NASA y actual consejero delegado de Starlab Space, conversó con Torsten Kriening sobre el momento crítico que atraviesa la transición de la gestión pública a la privada de las estaciones orbitales.

El relevo comercial de la Estación Espacial Internacional

Smith advirtió del riesgo real de un vacío operativo en la órbita baja terrestre cuando la Estación Espacial Internacional (ISS) llegue al final de su vida útil, previsto para finales de esta década. «Si no aceleramos el ritmo, corremos el peligro de que no haya plataforma habitada durante varios años», declaró el directivo.

El reto no es solo técnico, sino de calendario. Dejar un hueco en la presencia humana en el espacio supondría un retroceso para la investigación y la cooperación internacional.

Starlab Space, un consorcio liderado por Voyager Space y Airbus, desarrolla una estación espacial comercial destinada a suceder a la ISS. Según explicó Smith, la compañía prevé tener su módulo principal operativo a mediados de la próxima década, aunque el margen es estrecho.

De la NASA al sector privado

Smith, que durante su etapa en la agencia espacial estadounidense supervisó programas clave de exploración, defendió que el modelo comercial es la única vía viable para mantener una presencia continua en el espacio. «La NASA nos ha pasado el testigo, pero necesitamos que el sector privado reciba el apoyo regulatorio y de financiación adecuado», afirmó durante la entrevista, recogida por fuentes del certamen.

El directivo subrayó que la colaboración público-privada es esencial, pero advirtió de que los plazos de la NASA y los de la industria no siempre están alineados. La agencia ha impulsado el programa Commercial LEO Destinations (CLD) para fomentar estaciones privadas, pero los críticos señalan que los contratos son insuficientes para cubrir los costes de desarrollo.

Humanidad como especie multiplanetaria

La entrevista también exploró la visión a largo plazo de Smith: «El objetivo último es convertirnos en una especie multiplanetaria«, declaró. Starlab Space no solo aspira a sustituir a la ISS, sino a servir como plataforma para la fabricación en microgravedad y la investigación avanzada que prepare el camino hacia la Luna y Marte.

El Space Symposium ha sido testigo de múltiples acuerdos y presentaciones, pero la entrevista con Smith ha sido destacada por los asistentes como una de las que mejor refleja el momento de transición que vive la industria: el paso de la era gubernamental a la comercial, con todos sus riesgos y oportunidades.

Argelia registra cuatro terremotos en tres días cerca de infraestructuras clave para España

30 Mayo 2026 at 22:29

Argelia ha registrado cuatro terremotos en tres días entre el 28 y el 30 de mayo de 2026, según informó el Centro de Investigación en Astronomía, Astrofísica y Geofísica (CRAAG) del país. Los movimientos telúricos, de magnitudes moderadas, han afectado a varias regiones y han generado inquietud entre la población, especialmente por su concentración en un breve lapso de tiempo.

El primer seísmo, de magnitud 3,0 grados, se produjo el miércoles 27 de mayo en la localidad de Mihoub, en la wilaya de Médéa, coincidiendo con el primer día del Aid el-Adha. Los tres restantes se han sucedido en los dos días siguientes, sin que se hayan reportado víctimas ni daños materiales graves, según las primeras evaluaciones del CRAAG.

Un país en zona sísmica activa

Argelia se encuentra en el borde de la placa tectónica africana, lo que la convierte en una región de actividad sísmica frecuente. El terremoto más devastador en su historia reciente fue el de mayo de 2003 en Boumerdès, de magnitud 6,8, que causó más de 2.200 muertos. Los expertos argelinos consultados señalan que los movimientos actuales no superan los umbrales de alarma y se consideran dentro de la actividad geológica normal.

El CRAAG ha registrado los eventos y mantiene la vigilancia. La población ha expresado su preocupación en redes sociales ante la posibilidad de que la actividad sísmica pudiera intensificarse.

Posibles implicaciones para España

La vecindad geográfica de Argelia con España, a menos de 200 kilómetros en el mar de Alborán, hace que cualquier actividad sísmica relevante en el Magreb sea seguida con atención por las autoridades españolas. Infraestructuras críticas como los gasoductos que conectan Argelia con la península ibérica —el Medgaz, que une Beni Saf (Argelia) con Almería— son sensibles a movimientos tectónicos. En 2021, un terremoto de magnitud 4,9 en la costa argelina provocó cortes en el suministro eléctrico en varias localidades.

Hasta el momento, no se ha informado de daños en las instalaciones energéticas y el tránsito de gas hacia Europa continúa con normalidad, según fuentes del operador del gasoducto. El Gobierno español mantiene contacto con las autoridades argelinas a través de los canales diplomáticos para evaluar cualquier posible evolución.

Los sismólogos argelinos consideran que la serie actual no presenta patrones que anticipen un seísmo mayor, aunque recomiendan mantener los protocolos de prevención y concienciación ciudadana. La Agencia Española de Protección Civil ha recordado que España dispone de sistemas de alerta sísmica y planes de emergencia coordinados con el país vecino.

Tierra De Barrenaus 6×22 Aragones medieval y Ninogara

29 Julio 2020 at 07:59

Lo naiximiento de l’aragonés, la suya evolución como luenga d’o reino y una d’as d’a Corona d’Aragón, y l’empecipie d’a suya decadencia y sustitución por lo castellano centran la entrevista d’a primer parte d’o programa. Guillermo Tomás Faci nos presienta lo suyo libro «El aragonés medieval. Lengua y estado en el reino de Aragón», publicau […]

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HIJOS DEL AGOBIO: «bESSIE SMITH, LA EMPERATRIZ DEL BLUES» (01/02/2019)

9 Febrero 2019 at 08:28

El programa de hoy lo dedicamos a Bessie Smith, la cantante más importan del Blues clásico de los años 20. Repasaremos su azarosa vida pero intentando explicar la importancia que tuvieron ella y otras tantas damas del blues como referentes de empoderamiento para la comunidad negra y en especial para la mujer negra. La comunidad […]

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Situación laboral de aquí en adelante, y Canarias, más allá de los volcanes.

22 Septiembre 2021 at 18:41

Hoy, en la primera parte del programa, hablamos con el compañero Hector Martinez, abogado laboralista, sobre el SMI, los ERTE, la reforma laboral… ¿Hacia dónde vamos en cuestiones laborales?Después hablamos con Ruymán Rodriguez, de la FAGC, sobre el contexto socioeconómico en Canarias y, si, también sobre el volcán.

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Black Power, México 68

26 Octubre 2020 at 16:50

En el programa de este domingo volvemos al deporte. Bueno, realmente no, pero viajamos a los Juegos Olímpicos de 1968 para convertirnos en el tercer hombre de un podio que dejo una de las imágenes más icónicas del atletismo. Un podio en el que dos hombres negros levantaban un puño enguantado en negro. En silencio, […]

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El decrecimiento económico no promete, propone

11 Marzo 2026 at 07:00
Por: Nuria

El capitalismo actual necesita de la escasez, haciendo de ella algo intrínsecoEl capitalismo actual necesita de la escasez, haciendo de ella algo intrínseco

Artículo original publicado en ethic.es por Fernando Valladares

«El decrecimiento económico es una oportunidad única y brillante no solo para evitar los escenarios más distópicos en lo social, en lo ambiental y en lo económico, sino para poner la vida en el centro de las decisiones urgentes que debemos ir tomando», afirma Fernando Valladares, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

A una sociedad habituada a considerar el crecimiento en todos los ámbitos y especialmente en el económico como una señal de éxito, se le puede atragantar una apremiante pieza de actualidad: en un planeta finito en el que la humanidad ha rebasado 7 de los 9 límites físicos para su propia seguridad, el decrecimiento en la producción y el consumo es de las pocas cosas de las que podemos estar seguros que van a ocurrir. Nos guste o no, tengamos las opiniones e informaciones que tengamos, el decrecimiento, especialmente en el Norte Global, es solo cuestión de tiempo. Nuestra inteligencia ahora se puede poner al servicio de mantener la ilusión del crecimiento perpetuo o bien al servicio de garantizar el bienestar humano en convivencia con otros seres vivos y en armonía con las leyes de la física y de la química.

En el artículo «La falsa promesa del decrecimiento», Manuel Alejandro Hidalgo defiende que el crecimiento económico es la herramienta más eficaz para el progreso humano, citando la manida reducción de la pobreza extrema del 35% al 8,5% en las últimas décadas. Sin embargo, su propuesta colisiona, ni más ni menos, con los límites planetarios, es decir, con las condiciones físicas, químicas y biológicas para que el ser humano tenga cabida en el planeta. Tanto Hidalgo como un gran número de economistas convencionales afirman que la solución al dilema del crecimiento perpetuo es el «desacoplamiento absoluto», donde la economía crece mientras el consumo de recursos, la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero disminuyen.

Aunque varios países desarrollados han logrado reducir un poco sus emisiones de CO2 mientras sus economías crecen, no lo hacen al ritmo suficiente para mantenerse dentro de los márgenes de seguridad climática. En la mayoría de países y regiones, y durante amplios periodos de tiempo, los crecimientos económicos se acompañan indefectiblemente de un incremento en impactos y emisiones. Algo que la eficiencia y la tecnología, que el crecimiento verde y la circularización de la economía (recordemos que la economía circular no existe) solo logran amortiguar en parte. De hecho, cada vez más científicos de ámbitos tan dispares como la física, las matemáticas, las ingenierías, la filosofía, la antropología, la economía y la sociología cuestionan la posibilidad real de desacoplar del crecimiento económico no solo las emisiones, sino también el uso de materiales, biomasa y agua, al ritmo necesario para no seguir adentrándonos en zona insegura habiendo rebasado ya la mayoría de los límites planetarios.

La humanidad ha rebasado 7 de los 9 límites físicos para su propia seguridad

Es habitual argumentar, como hace Hidalgo, que imponer el decrecimiento es una forma de imponer «colonialismo» y «austeridad ecológica», algo que negaría a los países en desarrollo el acceso a necesidades básicas como el agua potable, la salud y la educación. El error de este argumento radica en entender el decrecimiento como una propuesta que afectaría por igual a todos, cuando las teorías de decrecimiento proponen una reducción planificada para las economías ricas, de forma que se liberara espacio ecológico para el Sur Global. Plantear una distribución equitativa de los recursos parecería ignorar las dificultades de implementación de algo así, dificultades que chocan con los intereses del sector privado y que derivarían en grandes tensiones sociales. Pero, en realidad, al plantear esta equitatividad se pone en evidencia que la continuación del modelo de crecimiento económico actual en naciones opulentas acelera el agotamiento de recursos de los que dependen tanto los países más vulnerables, con lo que las tensiones irían en aumento, como los más ricos, con lo que se aceleraría el colapso de las actividades económicas más atractivas y rentables y del propio sistema capitalista convencional que las impulsa y de las que depende.

Es interesante constatar que el colapso del capitalismo no es una amenaza futura. Ni una leyenda propia de los antisistema. Es una realidad constatada ya, y con gran preocupación, por las principales entidades aseguradores: ante los impactos del cambio climático, el sistema actual de seguros se hace financieramente inviable. Sin el sector seguros, podemos olvidarnos de préstamos e inversiones, la base de nuestro modelo económico. Esta inviabilidad financiera real y presente ya en el mundo bajo el nuevo clima en el que vivimos, con la fractura fundamental del capitalismo que implica, la confesaron los consejeros delegados (CEO) de las compañías aseguradoras más grandes del mundo en una amplia entrevista del periódico The Guardian, publicada el 3 de abril de 2025. Esta entrevista se publicó tan solo dos meses después del escándalo de la cancelación de 90.000 pólizas de seguros del hogar poco antes de los catastróficos incendios de California en enero de 2025. Una cancelación que dejó sin nada a miles de familias y que planteó la necesidad de un debate nacional e internacional sobre la insolvencia del sistema de seguros ante el nuevo clima.

Mientras que ante la implacable realidad ambiental y geopolítica, el capitalismo avanza en lo que viene a llamarse «necroeconomía» (conjunto de prácticas económicas y políticas que generan rentabilidad a partir del dolor, la desgracia, la injusticia o la muerte, incluyendo la manipulación de datos económicos y la mentira política, y que se apoyan en herramientas como los cat bonds o bonos catástrofe), el decrecimiento plantea una alternativa luminosa, aunque difícil de implementar por las inercias y los conflictos de interés.

El capitalismo actual necesita de la escasez, haciendo de ella algo intrínseco

Inquieta a muchos que hacer hincapié en el decrecimiento institucionalizaría la escasez, alimentando movimientos populistas y regímenes autoritarios. Para la economía convencional, el crecimiento es la única forma de evitar el conflicto social al no tener que repartir la riqueza económica global. En primer lugar, esta riqueza global se apoya en la ficción del dinero como préstamo con interés y no basado en riqueza real. Algo que impulsa la degradación ambiental por sí mismo y que constantemente empuja ciclos de profunda inflación y crisis económica. En segundo lugar, esta riqueza está cada día más amenazada por la sobreexplotación, la contaminación y el cambio climático. Por lo tanto, el conflicto que se busca evitar es inevitable, especialmente a medida que nos acercamos a un colapso de los sistemas naturales. De hecho, el conflicto, bajo el modelo extractivista actual, tiende a crecer y las perspectivas son aciagas. Basta con leer el informe anual del Foro Económico Mundial sobre las amenazas a la economía.

El riesgo en la gestión de la contracción económica ha sido muy estudiado y siempre se han desarrollado soluciones concretas para resolverlo coyuntural y no estructuralmente. Pero además de esta dificultad práctica para resolver esas contracciones «que acontecen», dentro del sistema económico imperante se ignoran o minimizan los riesgos de inestabilidad social y también económica derivados de unas crisis ambientales que son cada vez más extremas. El decrecimiento económico no solo no trae escasez, sino que es un modelo diseñado para reducirla. Por el contrario, el capitalismo actual necesita de la escasez haciendo de ella algo intrínseco. Los 12 millones de personas que mueren de hambre son necesarios para el funcionamiento de un sistema alimentario global basado en este modelo, no son una disfunción del mismo, como nos gustaría (y tranquilizaría) a todos creer. El decrecimiento económico promueve la abundancia radical, ya que abre la oportunidad para que abunden convenios, seguros y garantías que permitan consolidar los derechos humanos en cada vez más regiones del planeta. Mientras el capitalismo requiere de la incertidumbre, la desconfianza, la inseguridad, el individualismo, el unilateralismo, la competencia y el conflicto, el decrecimiento económico propone un marco para reducir todo esto en aras de la solidaridad, la confianza y la colaboración.

También inquieta mucho que el decrecimiento pueda desincentivar la innovación y la inversión en I+D al contraer los mercados. Esta inquietud se apoya en la idea de que la innovación solo puede prosperar en un entorno de expansión de mercado. Esta inquietud se desvanece cuando la innovación se reorienta y, en lugar de trabajar en la eficiencia para producir más (lo que a menudo lleva al efecto rebote o paradoja de Jevons), se enfoca en la suficiencia y la regeneración. Este enfoque fortalece la creación de empleo y permite crecer en numerosos ejes sociales que no tienen huella ecológica.

La propuesta de un crecimiento inteligente y sostenible suena bien, pero depende enteramente de la fe en la tecnología para resolver la contradicción entre un sistema económico infinito y un planeta con límites físicos finitos. Se trata de una contradicción que nadie termina de resolver sin recurrir a la promesa, aquí si que hablamos de promesa, de un desacoplamiento total. El artículo de Hidalgo se apoya en la visión tradicional de que el crecimiento es la única vía para el progreso, pero la literatura científica actual sugiere justo lo contrario.

El análisis histórico y la simulación matemática de distintos escenarios socioeconómicos revela que el capitalismo perpetúa la desigualdad imperial, juega «sucio» con la ciencia de las emisiones al confiar en tecnologías no probadas y subestima el deseo de la población de transitar hacia un sistema que priorice el bienestar de la sociedad sobre la riqueza de las élites, y la integridad del ecosistema sobre el PIB. Cuando se habla de falta de aceptación del modelo de decrecimiento económico no se tiene en cuenta la realidad que muestran las encuestas: aunque el nombre no despierta apoyo, cuando el decrecimiento se presenta como una propuesta completa (sin ceñirse a la etiqueta), el 72% de la población en países consumistas como Estados Unidos y el 82% en países europeos como el Reino Unido la apoyan. Existe la tendencia a equiparar el decrecimiento con una recesión prolongada o una crisis económica no planificada. Mientras que una recesión en el capitalismo es desastrosa y genera desempleo, el decrecimiento se propone como una transformación democrática y planificada para mejorar el bienestar reduciendo solo la producción no esencial.

El rechazo inicial a la palabra decrecimiento parece basarse en prejuicios y en impresiones superficiales, como la del miedo a perder el empleo o a que disminuyan los ingresos. Una vez que la población comprende los principios de bienestar y servicios públicos universales asociados al decrecimiento, así como la sostenibilidad a largo plazo del modelo frente a la inestabilidad creciente del capitalismo, el apoyo se mantiene alto, lo que sugiere que la propuesta decrecentista tiene potencial para ser adoptada democráticamente.

El decrecimiento económico no promete, propone. El aval histórico del economista y matemático Nicholas Georgescu-Roegen y el filósofo francés Serge Latouche, al que se han ido uniendo otros como los filósofos Kohei Saito y Jorge Riechmann, los economistas Joan Martínez Alier y José Manuel Naredo, el ingeniero Miguel Valencia y numerosos científicos de la talla de Jason Hickel, Giorgos Kallis, Tim Jackson, Peter A. Victor, Kate Raworth, Juliet Schor, Julia K. Steinberger, Diana Ürge-Vorsatz o el mismísimo Johan Rockstrom, principal impulsor del concepto y la cuantificación de los límites planetarios, hace que el decrecimiento económico, llamémoslo como lo llamemos, es una oportunidad única y brillante no solo para evitar los escenarios más distópicos en lo social, en lo ambiental y en lo económico, sino para poner la vida en el centro de las decisiones urgentes que debemos ir tomando.

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