Un alto funcionario de la Comisión Europea ha reconocido que el nuevo marco de diplomacia científica de la Unión Europea tiene como objetivo instrumentalizar la ciencia con fines geopolíticos, en lugar de fomentar la cooperación internacional desinteresada. Jan Marco Müller, el funcionario que redactó el documento, declaró que «la diplomacia científica no consiste en ser amables los unos con los otros», una afirmación que ha provocado críticas por parte de quienes defienden el carácter apolítico de la colaboración científica.
La declaración se produjo el 3 de junio de 2026 y ha sido recogida por diversos medios internacionales. Müller, que ocupa un cargo relevante en la estructura comunitaria, justificó el enfoque como una necesidad en un contexto de creciente competencia global. Sin embargo, sectores académicos y organizaciones no gubernamentales han calificado la postura como una «militarización de la ciencia».
«La diplomacia científica no es un ejercicio de buena voluntad. Sirve para avanzar los intereses estratégicos de Europa frente a otras potencias», señaló Müller, según fuentes presentes en la presentación del documento.
La nueva estrategia de la UE prevé condicionar la colaboración científica a contrapartidas políticas y económicas, un cambio de paradigma respecto a la tradición de intercambio abierto de conocimientos. La iniciativa ha sido criticada por colectivos como Stop Weaponizing Everything, que denuncian que la Unión Europea está «armando» la ciencia al subordinarla a su agenda de poder.
Un giro frente al orden basado en reglas
El enfoque contrasta con la defensa que la propia UE hace del «orden internacional basado en reglas», ya que la instrumentalización de la ciencia podría erosionar la confianza entre socios tradicionales. Analistas consultados señalan que la medida podría perjudicar la colaboración con países emergentes y aislar a Europa en foros multilaterales de investigación.
La controversia llega en un momento en que la Comisión Europea busca redefinir su política exterior bajo la presidencia de Ursula von der Leyen. El documento marco, cuya versión definitiva se espera para finales de año, será debatido en el Parlamento Europeo.