Al menos ocho civiles murieron el pasado 3 de junio en un ataque contra el Aeropuerto Internacional de Kuwait que ha desatado un cruce de acusaciones entre Estados Unidos e Irán. El impacto, que obligó a suspender temporalmente todos los vuelos, se produce tras el refuerzo de la presencia naval estadounidense en el Golfo y el fracaso de las negociaciones nucleares con Teherán.
El ataque y las versiones enfrentadas
Según informaron las autoridades kuwaitíes, los proyectiles alcanzaron la terminal de pasajeros del aeropuerto. El portavoz del Departamento de Estado de EE.UU. condenó el ataque en términos duros y afirmó que fue ejecutado por Irán:
Irán debe rendir cuentas por este ataque flagrante a la soberanía kuwaití.
Sin embargo, Teherán ofreció una versión radicalmente distinta. Según el Gobierno iraní, el responsable no habría sido un misil propio, sino un sistema de defensa antiaérea estadounidense desplegado en Kuwait que, por un error, habría impactado la terminal. La Casa Blanca rechazó de plano esta versión.
Consecuencias diplomáticas e implicaciones regionales
Kuwait ha convocado al embajador iraní para presentar una protesta formal. El suceso constituye un salto cualitativo en la crisis regional, al ser la primera vez en el conflicto que un país del Golfo aliado de Washington sufre un bombardeo directo con víctimas civiles en su territorio. Para España, la escalada en Oriente Medio tiene implicaciones directas por la dependencia energética de la región y la participación en misiones de la OTAN y la UE.