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Argelia, Nigeria y Níger inician el gasoducto transahariano que amenaza la dependencia energética de España vía Marruecos

4 Junio 2026 at 15:29

Los gobiernos de Argelia, Nigeria y Níger han dado el pistoletazo de salida a las obras del gasoducto transahariano (TSGP), un proyecto de unos 4.000 kilómetros que pretende canalizar gas nigeriano hacia Europa a través del Sáhara. El acto oficial, celebrado este jueves 4 de junio en la localidad argelina de Adrar, ha contado con la presencia de los ministros de Hidrocarburos de los tres países implicados, según fuentes oficiales argelinas.

El TSGP, concebido para competir directamente con el gasoducto Nigeria-Marruecos, abre una nueva vía de suministro energético hacia el continente europeo que refuerza el papel de Argelia como hub gasístico en el Mediterráneo. Para España, que ha apostado históricamente por la ruta marroquí a través del Gasoducto Magreb-Europa (GME), el avance del proyecto transahariano introduce un elemento de incertidumbre estratégica, al incrementar la dependencia energética de la vecina Argelia en detrimento de Marruecos.

Un corredor de 4.000 kilómetros

El gasoducto transahariano unirá los yacimientos de Nigeria con las infraestructuras de exportación argelinas, atravesando el territorio de Níger. Aunque todavía no se han hecho públicos los detalles de capacidad ni el cronograma exacto, el proyecto figura entre las prioridades energéticas de la Unión Africana y ha recibido el respaldo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Según fuentes del Ministerio de Energía argelino, el tramo inicial en suelo argelino comenzará con la construcción de una estación de compresión en Adrar, clave para impulsar el gas a lo largo del desierto.

Nigeria, primer productor de gas de África, busca diversificar sus rutas de exportación más allá del gas natural licuado (GNL) y de los gasoductos hacia Ghana y Benín. Argelia, por su parte, refuerza su posición como puerta de entrada del gas africano a Europa, en un momento en que el continente busca alternativas al gas ruso tras la guerra de Ucrania.

Implicaciones para España

La elección de la ruta argelina frente a la marroquí no es indiferente para los intereses españoles. Madrid ha mantenido durante décadas una estrecha relación energética con Argelia —principal suministrador de gas a España—, pero la apuesta simultánea por Marruecos como socio en el GME ha generado tensiones en el pasado. El avance del TSGP podría inclinar la balanza hacia Argelia, reforzando su capacidad de presión comercial y diplomática. Empresas energéticas españolas como Naturgy o Repsol observan el proyecto con interés, aunque sin compromisos públicos hasta ahora.

El gasoducto transahariano es un proyecto largamente aplazado que ahora parece tomar forma. Su competencia directa con la ruta marroquí obliga a España a reevaluar su estrategia gasística en el Magreb, en un contexto de transición energética y de búsqueda de seguridad de suministro.

Los tres gobiernos han asegurado que el proyecto garantizará el suministro energético para el desarrollo del Sahel y que se ejecutará con estándares ambientales y sociales acordes a la normativa internacional, aunque organizaciones ecologistas han mostrado su preocupación por el impacto en los ecosistemas desérticos. El coste total de la infraestructura no ha sido revelado, pero estimaciones previas de la OPEP lo sitúan en el entorno de los 13.000 millones de dólares.

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