La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha actualizado este miércoles el balance de la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), confirmando 344 casos en el país africano. El brote, que continúa activo, ha causado al menos 60 fallecimientos, según el nuevo recuento difundido por el organismo internacional.
Las autoridades sanitarias congoleñas, con el apoyo de la OMS, trabajan para contener la propagación del virus, pero se enfrentan a importantes obstáculos logísticos. Entre los principales desafíos señalados por la OMS figuran la inseguridad en varias regiones y las dificultades para acceder a los territorios afectados, lo que complica la realización y confirmación de pruebas diagnósticas.
La RDC ha sufrido múltiples brotes de ébola desde que la enfermedad fue identificada por primera vez en 1976. El actual, declarado en las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur, ha puesto a prueba la capacidad de respuesta del sistema sanitario local, que ya está bajo presión por otras enfermedades endémicas como la malaria y el cólera.
La OMS ha instado a la comunidad internacional a mantener el apoyo financiero y logístico para evitar que la epidemia se extienda a países vecinos. La agencia de la ONU recuerda que la vacunación selectiva sigue siendo una herramienta clave para frenar la transmisión, aunque la cobertura aún es insuficiente en las zonas más remotas.
El brote actual, que comenzó en las provincias orientales de Kivu Norte y Kivu Sur, se ha visto agravado por la actividad de grupos armados que limitan el acceso de los equipos sanitarios. La OMS ha desplegado más de 200 trabajadores sanitarios sobre el terreno, pero la vacunación, que ha alcanzado a unas 50.000 personas, sigue siendo insuficiente en las áreas más aisladas. La agencia estima que se necesitan al menos 10 millones de dólares adicionales para contener el brote en los próximos seis meses.