Las fuerzas armadas de Bolivia han desmontado el bloqueo en la carretera que conecta La Paz, sede del Ejecutivo, con El Alto, la principal ciudad del país, una vía considerada estratégica para el abastecimiento de alimentos y productos básicos en la capital. La intervención militar, ocurrida el 6 de junio de 2026, pone fin a más de un mes de cortes que agravaron la escasez y tensaron la situación política.
El presidente boliviano, Rodrigo Paz, llamó al diálogo con las federaciones campesinas y otros sectores sociales, incluidos numerosos grupos indígenas, cuyas protestas mantienen paralizadas varias regiones del país. El bloqueo, que se prolongó desde principios de mayo, había generado desabastecimiento de combustible y un incremento de precios en los mercados paceños, según confirmaron fuentes del Gobierno boliviano.
El desbloqueo se realizó sin incidentes graves, aunque la tensión sigue latente en las zonas donde los cortes persisten, como la carretera a Cochabamba y el oriente del país.
Un país fragmentado por las protestas
Bolivia atraviesa su peor crisis social desde la vuelta de Luis Arce al poder, con más de 30 puntos de bloqueo activos en todo el territorio. Los sectores afines al expresidente Evo Morales exigen la liberación de dirigentes detenidos y la renuncia del actual gabinete. La intervención militar en la vía más sensible del altiplano representa un giro respecto a la estrategia previa, basada en la negociación política.
El ministro de Defensa, Edmundo Novillo, declaró a los medios que la operación tenía como objetivo «garantizar el derecho a la libre circulación y el abastecimiento de la población». Por su parte, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia pidió investigar posibles excesos durante el desalojo, aunque el Ejército negó haber empleado fuerza desproporcionada.