El Gobierno de Pakistán ha denunciado que India está recurriendo a la diplomacia del agua como herramienta de presión geopolítica, según declaraciones realizadas el pasado 4 de junio. La acusación se produce en un contexto de estrés hídrico creciente y se centra en dos proyectos de infraestructura india sobre el río Chenab, un afluente clave del sistema del Indo que cruza la frontera.
Según el Gobierno paquistaní, estas obras —un túnel de desvío por valor de 2.352 millones de rupias (unos 246 millones de dólares) y otra infraestructura de 268 millones de rupias— reducen el caudal de agua que llega a Pakistán. La acusación llega tras más de un año de análisis por parte de expertos regionales, que advierten de un uso creciente de la infraestructura hídrica como instrumento de presión.
India está usando el agua como arma, y la comunidad internacional debe tomar nota de esta escalada que amenaza la estabilidad regional.
El sistema del río Indo es compartido por ambos países desde la firma del Tratado de Aguas del Indo en 1960, mediado por el Banco Mundial. Sin embargo, en los últimos años, la construcción de presas y canales en la India ha generado tensiones recurrentes. El cambio climático agrava la situación al reducir los caudales disponibles, mientras que la demanda agrícola en ambas naciones sigue aumentando.
La denuncia de Pakistán no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un patrón de enfrentamiento que ha escalado desde 2019, con episodios como la derogación del estatus especial de Cachemira por parte de India. Analistas regionales consideran que la diplomacia del agua se ha convertido en una dimensión más de la rivalidad bilateral, que podría llevar a una crisis humanitaria si no se retoma el diálogo.
La India no ha respondido oficialmente a las acusaciones, pero fuentes diplomáticas indias han señalado que los proyectos respetan los términos del tratado vigente. La comunidad internacional, a través de la ONU y el Banco Mundial, ha instado a la moderación y al cumplimiento de los acuerdos existentes.