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Una condena europea a España revela la manipulación sistemática por parte de la policía de las pruebas de dos violaciones en Pamplona

13 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Braulio García Jaén

Cuando Marina L. despertó aquel mediodía de diciembre de 2016, estaba desnuda en una habitación a oscuras. Consiguió abrir la puerta a tientas y llegar a un salón en el que se encontró con su amiga. “Estaba en el sofá, con dos chicos, parecía medio ida”, recuerda. Ella no los conocía y le llamó la atención la “ausencia de efectos personales” del piso. Preguntó de quién era la casa. Su amiga tampoco lo sabía. Se vistieron y apenas hablaron con ellos. Uno de ellos llamó a un taxi y ellas bajaron a la calle a esperarlo. “Nos sentamos en una acera y fue cuando [ella] me dijo: tienes el cuello marcado”, recuerda Marina L. Dos semanas después, en una comisaría de Pamplona, su amiga declaró que de ...

aquella madrugada solo recordaba los gritos de Marina y que ella misma tenía “flashes” en los que se veía manteniendo relaciones sexuales, sin saber por qué.

A falta de recuerdos, con el paso de los días afloraron otras huellas: dolores vaginales en el caso de su amiga; en el de Marina, dolor en la mandíbula y moratones en un costado y en el cuello. “Yo me puse un pañuelo para que mi marido no me viera las marcas”, recuerda. Marina y su amiga habían conocido a los dos jóvenes del piso, David y Raúl, en un bar del Casco Viejo de la capital navarra sobre las dos de la mañana, según se supo más tarde con las imágenes de las cámaras del local donde habían estado aquella noche. Era jueves, 7 de diciembre de 2016. Ninguna recordaba nada más allá de eso.

Nacidos en Pamplona, David tenía 29 años, Raúl, 31. Comentando sus rutinas de entrenamiento, David le envió días después de los hechos un audio a Raúl, alias Rulo, hablando de una de las chicas, según un informe policial. “Ah, Rulo, que... Te quieres poner en forma para pegarle a la tía esa si vuelves a verla, no... La última vez te quedaste con las ganas [...] y ahora lo que quieres es reventarla a puñetazos, no”. Raúl respondió al minuto. “Si te sirve, hoy he hecho tríceps y bíceps, así que a puñetazos”. Raúl, según la versión que ellos mismos dieron ante el juez de guardia, fue quien estuvo con Marina. La jueza de instrucción sostuvo para descartar el procesamiento, sin llamar a declarar a los detenidos y sin citar en su auto la respuesta de Raúl, que no había “ningún indicio” que apuntara a su responsabilidad.

Nueve años después, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado a España por no investigar realmente aquellas dos denuncias por violación mediante sumisión química —Marina tenía 30 años; su amiga, 19— y por una sucesión de graves irregularidades cometidas en ese procedimiento: “La pérdida y manipulación sistemáticas de pruebas potencialmente cruciales mientras se encontraban bajo custodia policial, las insuficientes garantías de independencia de la investigación y la respuesta manifiestamente inadecuada a estas deficiencias”. Uno de los acusados era cuñado de uno de los policías encargados de la investigación.

No se investigó lo necesario, no se custodiaron las pruebas y esa “estrecha relación familiar” del policía y uno de los acusados violó “el estándar de independencia mínima exigida” por el Convenio Europeo de Derechos Humanos. La corte de Estrasburgo dictaminó por unanimidad que las autoridades policiales y judiciales españolas violaron el derecho de Marina y su amiga a no sufrir un trato degradante y a que se respetara su vida privada (artículos 3 y 8 del Convenio).

Más allá del marco legal e institucional español, que el tribunal consideró “en principio” adecuado para abordar denuncias como las de Marina y su amiga, ni la policía —más allá de la inspectora jefa, María Mallén, y parte de su equipo al inicio del caso—, ni la fiscalía, ni la justicia actuaron para corroborarlas. El Estado debe indemnizar con 20.000 euros a cada una, y 5.000 por los gastos conjuntos del proceso.

Las violaciones de La Manada en un portal de la capital navarra habían ocurrido solo cinco meses antes, en los sanfermines de 2016. “Está claro que nuestro caso quedó a la sombra de La Manada”, lamenta Marina en el despacho de su abogado, José Luis Beaumont, en Pamplona. En su procedimiento, la jueza ni siquiera citó a declarar a los encausados y la fiscal no acudió a la declaración de las víctimas. Durante nueve años, denuncia el abogado Beaumont, “nadie del Gobierno regional ni del ayuntamiento” los apoyó en nada.

EL PAÍS reconstruye la historia desde el inicio, desde aquel mediodía en el que las dos mujeres se despertaron en un piso desconocido sin saber qué había pasado, a través de entrevistas con sus protagonistas y la documentación judicial y policial del caso. A través de una portavoz, la Policía Nacional ha rechazado responder preguntas.

El 8 de diciembre de 2016 era viernes. Tras despertar sin entender nada en el piso de David, Marina y su amiga se fueron a casa. El sábado por la noche, volvieron a salir juntas. Quedaron a la misma hora, fueron a los tres mismos bares, tomaron las mismas dos copas de vino y repitieron los dos chupitos que habían tomado la noche del jueves, para ver si el alcohol explicaba por sí solo el socavón en la memoria de ambas. Pero no lo hizo. “Nos dieron las cinco de la mañana hablando”, recuerda Marina L.

El lunes, Marina volvió al trabajo y su amiga, a los estudios, que cursaba en otra comunidad autónoma. Tras varios días con dolores, la amiga acudió a urgencias y la médica que la atendió hizo un parte por “sospechas de agresión sexual” que remitió a la policía en esa otra comunidad autónoma. El 19 de diciembre, el parte llegó a la Unidad de Familia y Mujer de la Policía Nacional de Pamplona, cuya inspectora jefa se hizo cargo del caso. María Mallén habló con las víctimas y agentes a su cargo recuperaron las imágenes del último bar en el que habían estado las chicas y el móvil desde el que se llamó al taxi.

De lo ocurrido en ese bar, el Otano, lo poco que se sabe es gracias a una diligencia de visionado —un resumen de secuencias— de las imágenes de sus cámaras, que un policía hizo sobre la marcha los primeros días de la investigación. En el fotograma 16 “se ve cómo el individuo de barba [un amigo de los encausados] saca algo de su bolsillo y se lo da a David, no llegando a poder apreciar [...] lo que le entrega”, según la diligencia. El amigo de barba es un policía foral.

Eran las 2.16 de la madrugada. Las dos mujeres no recordaban “nada a partir de aproximadamente esa hora”, según el atestado de la policía. Tras hablar con un abogado amigo del padre de una de ellas y con la inspectora Mallén, Marina y su amiga decidieron denunciar y declararon en comisaría el día de Nochebuena de 2016. Tres días después, la policía detuvo a Raúl y a David, cada uno en su casa. A los agentes les pareció que los “estaban esperando”, según el atestado.

Pasado el mediodía, David abrió la puerta en pijama y bostezando, sin saber que desde un coche de vigilancia discreta de la policía lo habían visto llegar a su domicilio 15 minutos antes. Animó a los agentes que lo conducían a que fueran revisándole el móvil si querían, cosa que hizo la inspectora Mallén. Ella encontró una foto de la hija de un agente de su mismo grupo de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM). “Es mi sobrina”, aclaró David. “Asombrado de que [la inspectora] conozca a la niña, el detenido reconoce ser cuñado de este policía”, recoge el atestado. El policía era Borja Vázquez Fernández y había ocultado su relación con el investigado desde hacía días a pesar de que había estado trabajando.

Las fechas son clave. La amiga de Marina había acudido al hospital el 11 de diciembre, pero en otra comunidad autónoma, donde por entonces estudiaba. Hasta el día 19, ocho días después, no se recibió el parte médico en la comisaría de Pamplona. Sin embargo, el 13 de diciembre, el agente Borja Vázquez ya había buscado en la base de datos si había alguna denuncia contra su cuñado, según el registro de sus rastreos. ¿Por qué sospechaba el policía que su cuñado podía estar denunciado, cuando ni siquiera las víctimas habían pensado aún en denunciar? La jueza no llamó a declarar a ninguno de los detenidos, así que no consta ninguna explicación de David. El policía y David han declinado responder a este diario.

Lejos de abstenerse por la relación familiar, el agente había estado trabajando varios días a ambos lados de la calle: por un lado, conociendo la información que su jefa y compañeros iban compartiendo sobre su cuñado y por el otro, rastreando posibles denuncias contra su cuñado en la base de datos. A partir de ahí y a lo largo de dos años, las principales pruebas reunidas por Mallén —las imágenes del bar, un informe forense sobre “lo borrado y lo no borrado” del móvil del cuñado del policía y los archivos del disco duro de la Policía Judicial— fueron desapareciendo una a una.

La primera alarma saltó “a finales de febrero o principios del mes de marzo de 2018”, cuando la inspectora Mallén avisó al juzgado de que el informe forense sobre el móvil del cuñado del policía, analizado en Madrid y remitido a Pamplona, había desaparecido del sistema informático de la comisaría. “La carpeta vacía se correspondía con la del teléfono de David”, informó la propia Mallén tiempo después. La Policía Nacional no ha autorizado a Mallén a atender a este diario.

Mallén informó primero a su entonces jefa, la comisaria Nuria Mazo, y acto seguido a la jueza de instrucción. Advertida de la desaparición de una prueba esencial, la jueza Inés Hualde lo ocultó a las partes del proceso durante meses, algo que Estrasburgo condena expresamente: “La desaparición del material fue revelada tardíamente y las demandantes recibieron explicaciones inveraces durante varios meses”. Contactada por este diario, la jueza no ha querido responder a “ninguna pregunta”.

Mallén dejó poco después la UFAM, en mayo de 2018, y pidió otro destino profesional en Pamplona. Ya sin ella al frente, la policía entregó un informe presuntamente detallado sobre las grabaciones del bar y el abogado de las mujeres advirtió que en el informe faltaba el fragmento clave, las secuencias de las 2.16 de la madrugada que él ya había visto en el atestado inicial. Después de advertirlo en un escrito, desparecieron el resto de las grabaciones.

La desaparición de las pruebas no se limitó a la “pérdida” de las grabaciones del bar y el borrado del informe sobre el móvil de su cuñado David. El disco duro de la Brigada de Policía Judicial donde se había volcado y copiado lo más relevante de la investigación fue borrado también más tarde.

Según una nota interna de la propia policía, el borrado del disco duro lo supervisó la comisaria y actual jefa de la policía judicial de Pamplona, Nuria Mazo, quien, a través de la jefa de prensa de la Policía Nacional de Pamplona ha declinado atender a este diario. Según dicha nota, el 6 de febrero de 2019 se cortaron “los archivos que en él se encontraban a fin de dejarlo vacío”.

Mazo, ya como jefa de la policía judicial, firmó la nota interna del borrado del disco duro en febrero de 2019. Estrasburgo considera especialmente grave este borrado porque existía un requerimiento judicial para que se certificara su “contenido” y su “invariabilidad” desde enero. La jueza se reunió con Mazo un día antes del borrado y archivó la pieza en la que debía investigarse sin llamarla a declarar.

A lo largo de estos nueve años, el abogado de las dos mujeres ha remado “contra viento y marea”, desde el juzgado de guardia de Pamplona hasta el Tribunal Constitucional, que no admitió su recurso de amparo, para mantener a flote los derechos de las denunciantes, según destaca por teléfono el padre de la amiga de Marina. Estrasburgo reconoce que fueron las denunciantes y su abogado quienes lucharon para impulsar una investigación que se iba cayendo a pedazos y que dejó impune, sin procesamiento alguno, tanto las presuntas agresiones como las manipulaciones de las pruebas.

La jueza Inés Hualde no llamó a declarar a los acusados, quienes únicamente declararon ante el juez de guardia: dos declaraciones calcadas de un párrafo sin presencia de la Fiscalía en las que alegaron que las relaciones habían sido consentidas. La fiscal del caso, Pilar Larráyoz, respondiendo por escrito a este diario, dice que “no es infrecuente” que la Fiscalía falte a ese tipo de diligencias por problemas de agenda. ¿Quién, entonces, solicita medidas de prisión o fianza en casos graves como éste? A lo largo de seis años, la fiscal jamás pidió ninguna diligencia y se opuso a la inmensa mayoría de las que solicitaron las denunciantes en los dos procedimientos.

Solo el presunto chivatazo del cuñado policía de uno de los acusados llegó a juicio. Absuelto en primera y segunda instancia el agente Vázquez, que dijo que en realidad estaba indagando sobre otra cuñada (algo que ni el juez que lo absolvió consideró creíble), el Supremo admitió que esa consulta previa era un indicio muy significativo, pero insuficiente para condenarlo por el presunto chivatazo a su cuñado. La sentencia de instancia no había analizado ningún otro indicio —el abogado alegó más de una decena en el juicio— y el Supremo no pudo entrar a valorarlos. “El agente debería haberse abstenido él mismo en lugar de esperar a que una compañera expusiera su relación de parentesco con el sospechoso”, afirma la sentencia de Estrasburgo.

La resolución del Tribunal Europeo de Derechos Humanos constata la manipulación de pruebas y las irregularidades, incluido el trabajo en la sombra del policía cuñado de uno de los acusados, pero la realidad deja poco margen para reabrir el caso. “Destruyeron todas las evidencias”, dice el abogado Beaumont. “Nos han dado la razón, pero a qué”, se pregunta ahora Marina en el despacho de su abogado. La duda señala una particularidad que la sentencia también destaca: tratándose de un caso de sumisión química, subraya el tribunal, las imágenes del bar y los mensajes de los acusados eran clave.

Marina L. prefiere que no salgan sus apellidos ni su cara, pero no por vergüenza, sino por seguridad. “Ellos tienen un punto violento que no sé dónde podría llevarlos”, contaba ella en Pamplona. Al principio, le costó decidirse a denunciar y si no hubiera sido por la inspectora Mallén, por el tacto con el que se acercó a ella, y por el abogado Beaumont, que tanto a ella como a su amiga les pidió que pensaran en las mujeres que podían sufrir lo mismo, Marina no habría denunciado.

“Para mí no es un tema tabú”, dice nueve años después. El pañuelo en el cuello se lo puso porque pensó que su marido no iba a creerla. Luego, para protegerlo, porque pensó que tampoco iban a creerlo a él. A pesar del dolor y los moratones, decidió no acudir a ningún ambulatorio ni hospital, sino que consultó con una amiga médico para que nada saliera a la luz. Temía que si iba a la comisaría o al hospital enseñando los moratones, pero diciendo que no recordaba los golpes, pensaran que hubiera sido su marido.

Su amiga tampoco quiso denunciar al inicio, y tardó días en contárselo a su familia. “Llegaron las navidades, estábamos comiendo con los abuelos en casa y en un momento determinado, se emocionó y me fui a su cuarto con ella”, recuerda su padre, Francisco. “Me contó que creía que había sufrido una agresión sexual”, cuenta. Ella, que se fue de Pamplona hace años, ha preferido no participar en este reportaje.

Fuente: https://elpais.com/espana/2026-01-1...

Empresas y lobbies de defensa de España suman 50 fichajes de militares y ex altos cargos desde la invasión de Ucrania

17 Diciembre 2025 at 00:00
Por: (tortuga)

El trasvase alcanza las 70 personas desde la pandemia; Indra, Escribano, Airbus y Oesía, entre las empresas que más personas han reclutado procedentes del Ejército, la política y la Administración.

Antonio M. Vélez

Empresas y lobbies relacionados con el sector de la defensa en España han fichado ya a unos 50 militares, políticos y ex altos cargos como consejeros, asesores o directivos desde la invasión de Ucrania en febrero de 2022.

El sector está de moda y es un hervidero de fichajes, contratos y anuncios en los últimos meses, en un contexto de elevada incertidumbre geopolítica y gasto público multimillonario para cumplir las exigencias de la OTAN.

El trasvase desde lo público, habitual desde hace décadas, se ha acelerado en los tres últimos años. El cómputo alcanza las 70 personas desde que en marzo de 2020 el Covid puso el mundo patas arriba y puso en primer plano la autonomía estratégica.

El último nombramiento que acaba de recoger el Portal de Transparencia es el de José Antonio Bayón. Exdirector de la Escuela de Organización Industrial (EOI) y ex consejero delegado de la Empresa Nacional de Innovación (Enisa), adscritas al Ministerio de Industria, el ex secretario general del PSOE en Segovia recibió en agosto permiso de la Oficina de Conflictos de Interés para incorporarse a Santa Bárbara Sistemas, de la estadounidense General Dynamics, donde es director de Relaciones Institucionales.

El gigante Airbus incorporó en abril el general Francisco Javier Fernández, representante militar ante el Comité Militar de la OTAN y de la UE en Bruselas. En enero, al diplomático y ex embajador Juan Sell, entre otros cargos director de gabinete de Trinidad Jiménez en Exteriores. En febrero de 2024 la Oficina de Conflictos dio permiso para asesorar al consorcio aeronáutico europeo al segundo jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio (JEMA) hasta noviembre de 2023, Fernando de la Cruz.

En octubre Telespazio Ibérica, joint venture de la italiana Leonardo y la francesa Thales en el negocio de geoinformación y navegación por satélite que aspira a facturar un 80% más en dos años, anunció el fichaje del general de división del Ejército del Aire y del Espacio retirado José María Juanas como consejero estratégico.

Otra empresa de capital francés, Europavia, especializada en logística y mantenimiento aeronáutico (su dueña es la francesa Adit, cuyo vicepresidente es Bruno Delaye, ex embajador de Francia en España), nombró este año responsable de Desarrollo de Negocio en Oriente Medio a Ángel Gómez, Jefe de Cooperación del Mando Conjunto de Ciberdefensa hasta 2016 y agregado en el Ministerio de Defensa en Corea del Sur hasta julio de 2024.

En Telespazio obtuvo permiso para ejercer como asesor hace un año Francisco González-Espresati, que tras cesar como jefe del Mando Aéreo de Combate en septiembre de 2024 también recibió autorización para asesorar a la madrileña ITE y a Indra.

La cotizada, convertida en punta de lanza de este sector, y con la que el Gobierno intenta forjar un gran operador nacional, concentra cerca de una decena de fichajes desde febrero de 2022.

Indra, gran beneficiaria de los 14.223 millones en préstamos al 0% que el Ejecutivo ha concedido a dedo al sector para los programas especiales de armamento adjudicados por Defensa a través de Industria, fichó en abril a Carmen Pérez, directora del Departamento de Información Internacional en Moncloa. En febrero logró permiso para asesorar a Indra Fernando García, jefe del Mando de Apoyo Logístico del Ejército de Tierra hasta diciembre de 2024.

En julio de 2023 Indra nombró vicesecretario de su consejo al abogado del Estado David Santos, secretario general Técnico en Defensa con María Dolores de Cospedal, y designó director de Estrategia al inspector de Hacienda en excedencia Pedro Fuster, con 16 años de experiencia como asesor y subdirector de Gestión de Programas en Defensa. Ese mes Indra también contrató como asesor al capitán Juan Carlos Sánchez-Garrido, hasta entonces jefe de la Oficina de Programas del ministerio en San Roque (Cádiz).

Indra ultima la compra de Hispasat, en la que es consejero desde julio David Cierco, ex director de Red.es y responsable de la oficina en Madrid de Acento, la consultora del exministro socialista José Blanco y el popular Alfonso Alonso. Desde diciembre de 2023 el presidente de Hispasat es Pedro Duque. El exministro de Ciencia y exastronauta, que antes de su etapa en política fue directivo de Deimos Space y trabajó para GMV, también es consejero desde 2022 de la suiza Destinus, que acaba de completar con éxito un sistema antidrón para el Ejército de Tierra y fabrica el misil Ruta, con tecnología española y que ya se utiliza en combate en Ucrania.

Inteligencia competitiva

En febrero, Indra nombró director de Inteligencia Competitiva al general de División Francisco Rosaleny, director del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas hasta septiembre de 2019. Procedía del primer accionista privado de Indra, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), cuyo copropietario, Ángel Escribano, presidente ejecutivo de Indra desde enero, plantea una polémica fusión con la cotizada para la que se baraja una valoración de 2.000 millones, pese a que EM&E factura menos de 400 millones y en 2019 no ingresaba ni 50 millones.

EM&E, que ha multiplicado su negocio tras recibir numerosas adjudicaciones sin competencia de Defensa, contrató hace un año como asesor a Fernando García González-Valerio, jefe del Estado Mayor Conjunto de la Defensa hasta julio de 2024. Su director de Seguridad Corporativa desde mayo de 2022 es el coronel Ángel Francisco Moreno, jefe de Coordinación en una Subdirección del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas hasta diciembre de 2021.

El consorcio Sistemas de Misiles de España (SMS), de EM&E, GMV, Instalaza y Sener, acaba de dar poderes ejecutivos al teniente general Ignacio Bengoechea. A finales de 2023 fichó como responsable de Seguridad al coronel Álvaro Barón, jefe de Infraestructuras y Mantenimiento del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) hasta marzo de 2022.

Bengoechea, nombrado presidente no ejecutivo de SMS en marzo de 2024, fue segundo jefe del Estado mayor del Ejército de Tierra (JEME) hasta febrero de 2023 y asesoró hasta hace unos días de la consultora Acento. También recibió permiso para asesorar a Ela Aviation, Airbus y Brok-Air Aviation Group. En esta última, líder en mantenimiento aeronáutico en la Península Ibérica, participa el fondo Hyperion, especializado en defensa y ciberseguridad y lanzado en enero de 2024 por el anterior líder del PP, Pablo Casado, y Ricardo Gómez-Acebo Botín, sobrino de Ana Botín.

En el consejo asesor de Hyperion figuran Anders Fogh Rasmussen, ex secretario general de la OTAN y ex primer ministro danés; Michèle Alliot-Marie, exministra de Defensa, Interior, Justicia y Asuntos Exteriores de Francia; y Paula Dobriansky, ex subsecretaria de Estado para asuntos globales de EEUU.

El managing partner de Hyperion, Joaquín Ortiz, exasesor en Defensa con Pedro Morenés (ex consejero de Instalaza y presidente de Amper), fue director de Estrategia de Sapa, otro accionista de Indra, y receloso de esa fusión con EM&E.

El grupo de la familia Aperribay fichó en febrero como director de Estrategia a Raül Blanco, ex secretario general de Industria y ex presidente de Renfe. En mayo de 2024 nombró presidente de su filial en EEUU, Sapa Transmission, al general de división retirado Darren Werner, que en 2020 fue nombrado por el Ejército de EEUU Comandante General del Comando de Automoción y Armamento (TACOM), responsable de gestionar la cadena de suministro de equipo terrestre de las fuerzas armadas.

En el fondo de Casado y Botín es socio José Antonio Bartrina, ex secretario general de una de las principales patronales del sector, TEDAE, que preside desde 2020 Ricardo Martí Fluxá (secretario de Estado de Seguridad con José María Aznar) y que forma parte junto a Defensa de la Fundación Feindef, entidad público-privada que organiza la mayor feria del sector en España.

En junio de 2024, Feindef nombró presidente a Ángel Olivares, secretario de Estado de Defensa hasta junio de 2020, en sustitución del exministro Julián García Vargas, muy vinculado al sector hace años.

Otro lobby vinculado a empresas de defensa es la Asociación Atlántica Española. Dedicada a “apoyar los esfuerzos de la Alianza del Atlántico Norte, encaminados al desarrollo de las relaciones pacíficas internacionales y a la defensa de los principios de Libertad, Democracia y Estado de Derecho, así como a configurar, dentro de la Alianza del Atlántico Norte, una Comunidad Europea”, tiene entre sus “miembros institucionales” a Indra, Escribano, Airbus, Hisdesat o Lockheed Martin.

La entidad nombró presidente en febrero de 2022 al abogado del Estado en la Audiencia Nacional Adolfo Menéndez, ex subsecretario de Defensa o Fomento con Aznar y ex consejero de Indra. Su vicepresidenta es la ex secretaria de Estado de Seguridad y ex diputada del PSOE Ana Botella. Como vocales, figuran el diplomático Alejandro Alvargonzález, secretario general de Política de Defensa hasta noviembre de 2016, y dos tenientes generales: el ex JEMA Javier García Arnáiz y Juan Carrasco, ex Jefe del Estado Mayor Conjunto de la Defensa.

Otra patronal del sector es Aesmide (Asociación de Empresas Contratistas Con las Administraciones Públicas de España y Otros Estados). Su director Técnico desde julio de 2024 es el general de brigada Santiago Camarero, ex Teniente Coronel en el Estado Mayor de la Defensa y exsubdirector de Suministros y Servicios del Mando de Apoyo Logístico, entre otros cargos.

Entre los socios de Aesmide está ASCH, que a finales de 2023 nombró consejero asesor a Alejandro Monedero, hasta entonces secretario general del Mando de Apoyo Logístico (MALOG), el órgano del Apoyo a la Fuerza bajo la dependencia directa del JEMA, responsable de la dirección, gestión, administración y control del recurso de material y del apoyo logístico. Otra socia de Aesmide, la empresa de logística BeSS, contratista habitual de la Armada, fichó en octubre de 2023 como asesor al coronel de Intendencia Fernando Izquierdo.

Ese mes cesó el anterior director del Departamento de Seguridad Nacional en Presidencia del Gobierno, el general de brigada Miguel Ángel Ballesteros, del que constan permisos para asesorar a Iberdrola, GAM, Oesía (es miembro de su comité de Estrategia), la consultora de Iván Redondo (ex jefe de Gabinete de Pedro Sánchez) o Llorente & Cuenca, que en abril de 2023 creó una nueva oficina de Seguridad a la que incorporó al ex secretario de Estado de Defensa Constantino Méndez (fallecido poco después) y al general de brigada Pedro Méndez de Vigo, ex Subdirector General de Relaciones Internacionales de la Dirección General de Armamento y Material y hermano del exministro popular Íñigo Méndez de Vigo.

Varias a la vez

Varios ex mandos militares asesoran a varias empresas. En ITP es consejero desde junio de 2023 Salvador Álvarez, general de División del Cuerpo de Intendencia del Ejército del Aire. Subdirector General de Gestión de Programas de la Dirección General de Armamento y Material hasta marzo de 2020, desde 2021 es director de Estrategia de Oesía.

En marzo de 2024 recibió permiso para asesorar a esta empresa (aunque no llegó a incorporarse) Francisco de Paula Bisbal-Pons. Teniente general retirado y ex director del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (Ceseden), es consejero de Iberdrola Energía Internacional y asesor de GAM.

Oesía, que ha descartado una fusión con Indra, ha fichado a más de una decena de exmilitares y cargos en la última década. En 2024 contrató como director de Seguridad a José Morales, ex de FCC que entre 1997 y 2013 fue responsable de Dirección y Planificación en el Ministerio de Defensa; y en 2023 incorporó a su Comité de Estrategia al teniente general Miguel Martín Bernardi, Segundo JEMA hasta octubre de 2021.

De ITP (de la que Indra tiene un 9,5%) fue presidente el exministro Josep Piqué, que en enero de 2023, poco antes de fallecer, fue nombrado presidente de la filial española del consorcio de misiles europeo MBDA, formado por Airbus (de la que fue consejero), Bae Systems y Leonardo.

En la filial española de la francesa Inetum es responsable de desarrollo de Negocio desde abril de 2024 Emilio Larriba, hasta entonces jefe del área de Inspecciones Industriales en el Ministerio de Defensa. En Thales España es director general de Defensa desde septiembre de 2024 Guillermo Roselló, ingeniero de la Armada que participó en complejos programas como el submarino S-80 y en 2016 fichó por Indra en México.

También en septiembre de 2024 Alfariver nombró presidenta a Rosa Aza, ex presidenta de Duro Felguera, vinculada al PSOE asturiano y expresidenta de la Autoridad Portuaria de Gijón o la extinta Comisión Nacional del Sector Postal.

En julio de 2024, Sener anunció el nombramiento de Carlos Martínez de Bujo, oficial de carrera del Ejército de Tierra, como director corporativo de Seguridad, en sustitución del coronel José Manuel Prada.

Otro nicho de fichajes son las tecnológicas vinculadas al sector de defensa. En 2024 Miguel Bello, ex Comisionado para el PERTE aeroespacial y exdirector de la Agencia Espacial Española, fue nombrado presidente ejecutivo de la británica Orbex Space, tras recibir permiso para asesorar a Open Cosmos LTD, fabricante de satélites.

En 2024 Juan Ignacio Bidart, ex jefe de gabinete de Reyes Maroto en Industria, recibió el visto bueno para asesorar a Halo Space, dedicada al turismo espacial y en la que participa GMV. Y la multinacional tecnológica Izertis anunció el fichaje del oficial de la Armada Joaquín Castellón, coordinador de los trabajos técnicos de la Ley de Seguridad Nacional de 2015, para liderar su área de Defensa y Ciberseguridad.

En septiembre de 2022, TRC, que suministra el sistema antidrón Cervus para el Ejército de Tierra y tiene una alianza con Escribano e Indra para el desarrollo de la solución C-UAS para contrarrestar drones, contrató como asesor de Seguridad al coronel de Caballería Emilio Rico, destinado hasta junio de 2022 en el Mando Conjunto de Ciberdefensa.

Vinculada al sector tecnológico y el software está una desconocida empresa madrileña, Ainstein SL, con dos consejeros muy vinculados al ejército: Jaime Domínguez, JEME hasta 2017, y Manfredo Monforte, Subdirector General de Sistemas Terrestres del INTA. Sin relación con la empresa americana del mismo nombre que suministra radares a UAV Navigation (filial de Oesía), Ainstein está presidida por Miguel Molina, consejero delegado de la empresa de telemarketing Marktel, que no ha querido atender a elDiario.es.

Fuente: https://www.eldiario.es/economia/em...

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