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El asesinato de Saif al-Islam y la unidad prohibida de Libia

11 Febrero 2026 at 00:01
Por: (tortuga)

Beto Cremonte
Fuentes: PIA GLOBAL

“Los hombres podrán partir, pero Libia permanece”. Con esas palabras, el equipo político del Saif al-Islam Gaddafi anunció su asesinato en su residencia de Zintan.

El comunicado no habló de una muerte cualquiera: habló de martirio, de traición y de un crimen contra la patria. Este comunicado emitido a horas del asesinato no se trató solo de un réquiem, fue una acusación política, un posicionamiento ejemplar aún en la despedida de su líder. La emboscada artera con la que produjo el asesinato de Saif al-Islam acabó con un proyecto cercano de la unidad de Libia no como evocación del pasado, sino como reconstrucción a futuro.

La escena resuena con fuerza en la memoria libia. Hace quince años, su padre, Muammar Gadafi, era capturado y ejecutado tras la intervención militar de la OTAN, UE y Estados Unidos que destruyó el Estado libio bajo el pretexto de la “protección de civiles” y el derrocamiento de la supuesta tiranía que representaba Gadafi. Desde entonces, Libia no logró recomponerse como nación: quedó partida entre gobiernos rivales, milicias armadas, tribus enfrentadas y potencias extranjeras que negocian su futuro desde fuera. Los procesos de reconfiguración del Estado libio y la tan esperada y prometida reconstrucción nunca llego, de hecho se profundizaron las divisiones incluso desde los diferentes apoyos externos que recibían y reciben cada una de las facciones que ya no pugnan por ver quién se queda con lo que quede de Libia, sino que lo hacen en pos de mantener ordenado el desorden que produce la partición del país.

Quizás como un preludio de lo que vendría más tarde o como una demostración de la inteligencia y ubicación política Saif al Islam Gadafi ya veía en ese trágico 2011 libio el futuro de su país, “Toda Libia será destruida. Necesitaremos 40 años para llegar a un acuerdo sobre cómo dirigir el país, porque hoy todos querrán ser presidente o emir, y todos querrán gobernar el país.” (Saif al Islam Gadafi, 2011)

En este contexto de división y guerra interna Saif al-Islam había reaparecido como una figura incómoda. ÉL no comandaba ejércitos ni prometía victoria militar, pero sí hablaba de reconciliación, de soberanía y de una Libia unificada. Lo que muchos leían en su discurso como una herencia del pasado; para otros era la posibilidad concreta de cerrar la guerra. Su asesinato no elimina solo a un hombre, elimina un proyecto que no encajaba en el sistema de fragmentación que gobierna o mejor dicho desgobierna al país desde 2011.

Saif al-Islam: biografía política de una Libia imposible

Hablar y detenerse a pensar en Saif al-Islam Gadafi es hablar de una Libia que intentó reformarse sin destruirse y de otra que fue destruida sin poder reconstruirse, la paradoja que sin dudas tiene autores intelectuales y materiales, ya hemos mencionado a la OTAN, UE y EE.UU detrás de la destrucción de Libia a partir de 2011. Y es en ese contexto y previamente a este año que la influencia y trayectoria de Saif cobra relevancia dentro y fuera del país ya que sin ser un jefe militar o un caudillo tribal armado, sino un actor político que emergió en el tramo final del Estado libio como rostro de una transición interna posible en la cual se destacaba la modernización institucional, la lucha contra la corrupción y la reconciliación entre tribus y regiones desplazadas del centro del poder. Claramente una figura que incomodaba a los sectores que justamente buscan todo lo contrario para Libia.

Formado en derecho y ciencias políticas, ocupó un lugar singular en el último período del gobierno de su padre. Mientras el gobierno era leído desde fuera como monolítico, hacia dentro se abría una tensión entre continuidad y reforma. Saif representaba esa grieta interna, hablaba de Constitución, de Estado moderno y de reinserción internacional sin renunciar a la soberanía y al panafricanismo por el que su padre aun luchaba. Como hemos mencionado no era un militar ni un burócrata clásico; era, en términos libios, un político dentro de un sistema construido sobre liderazgos revolucionarios.

En este sentido también podemos mencionar que el joven Saif al-Islam fue crítico del proceso libio, su formación liberal de la escuela económica de Londres lo llevó incluso a criticar al sistema libio de democracia directa y a pesar de ello también pudo ser autocritico con su propio pensamiento ya que a medida que se fue involucrando en el gobierno de su padre se convirtió en un ferviente defensor de la Jamahariya (término acuñado que se traduce aproximadamente como “Estado de las masas” o “República de las multitudes”, derivado de jamahir (masas) en lugar de jumhur) en el 2011 anunciando y entendiendo que era el único sistema posible en Libia, “Advierto que sin la Jamahiriya, Libia caerá en caos, la Jamahiriya es la única barrera contra el caos destacando que la Jamahiriya era un logro histórico que debe evolucionar, no destruirse”. La Gran Jamahiriya Árabe Libia Popular y Socialista fue el nombre oficial de Libia entre 1977 y 2011, bajo el gobierno de Muamar Gaddafi, basado en la “Teoría de la Tercera Internacional” y el Libro Verde, el estado se autodenominaba una democracia directa de masas o “Estado de las masas”.

Esa posición lo volvió incómodo para todos, incluso para los sectores más duros del viejo poder, porque implicaba cambios, implicaba salir de los viejos cánones de la política libia. Para los actores externos que veían a Libia como un Estado a desmontar y no a reformar, porque ofrecía una alternativa al colapso. Cuando en 2011 la intervención de la OTAN y Estados Unidos destruyó la arquitectura estatal bajo el discurso humanitario, Saif pasó de heredero reformista a botín de guerra. Fue capturado por una milicia de Zintan y encerrado durante años en un limbo jurídico, una prisión política en un país sin Estado.

Ese cautiverio transformó su figura. Dejó de ser simplemente “el hijo de Gadafi” para convertirse en símbolo de una Libia humillada y fragmentada. Mientras el país se dividía entre gobiernos rivales, milicias armadas y tutelas extranjeras, Saif quedaba suspendido como testimonio vivo de la ruptura histórica de 2011. Para muchos libios, su prisión fue la prueba de que la promesa de democracia había llegado en forma de desorden, venganza y desintegración.

Cuando volvió a aparecer públicamente, su discurso ya no fue el de la reforma del viejo sistema, sino el de la reconciliación nacional. No habló de restauración ni de revancha, sino de unidad, soberanía y reconstrucción del Estado. En una Libia saturada de líderes armados, su propuesta era política, elecciones, pacto entre tribus y fin de la lógica de la milicia como árbitro supremo.

Para amplios sectores del centro y sur del país, Saif comenzó a representar tres memorias superpuestas, la Libia soberana anterior a la guerra, la Libia destruida por la intervención extranjera y la Libia que todavía podía volver a ser nación. Su capital político no provenía solo de la nostalgia, sino de una legitimidad construida en la derrota y en la prisión, algo que en la cultura política libia pesa tanto como la victoria militar.

El comunicado de su equipo político tras el asesinato cristaliza esa construcción simbólica. No habla solo de una muerte, sino de un martirio. Lo presenta como “el verdadero proyecto de reforma nacional” y como un hombre que “nunca vendió la soberanía de su país”. Ese lenguaje traslada la política al terreno moral y convierte su figura en patrimonio colectivo. La sangre deja de ser solo tragedia y pasa a ser bandera. La bandera de unidad Libia. A diferencia de su padre, no aparece como jefe revolucionario sino como candidato de la reconciliación. Ya no es el líder del Estado bombardeado, sino el político que intenta reconstruirlo desde sus ruinas.

Su horizonte era también panafricano, al ser heredero del proyecto africano de Muammar Gadafi, Saif tradujo esa visión en un lenguaje menos épico y más institucional: una Libia africana, no subordinada al Mediterráneo europeo ni a agendas externas.

Por eso su figura desbordaba lo interno, hacia una Libia unificada volvía a ser actor africano. Una Libia fragmentada seguía siendo tablero de otros. En ese cruce, reunía tres condiciones raras en la Libia posterior a 2011: legitimidad histórica, legitimidad moral y proyecto político de soberanía y reconciliación.

Su asesinato no elimina solo a un individuo sino que elimina una trayectoria que comenzaba a articular pasado, presente y futuro en una misma figura. Y devuelve una pregunta que atraviesa toda la tragedia libia, si cada intento de unidad termina silenciado, ¿qué espacio queda para que la política vuelva a reemplazar a las armas?

El tablero externo y la economía política de la fragmentación

La muerte de Saif al-Islam ocurre en un momento de reactivación diplomática internacional que revela al menos una verdad incómoda, Libia ya no es tratada como una nación a reconstruir, sino como un territorio dividido que puede administrarse por partes y que además esa partición es favorable para que los actores externos mantengan en línea cualquier intento de cambiar ese statu quo.

La gira del enviado estadounidense Massad Boulos por Trípoli y Bengasi, reuniéndose tanto con Abdelhamid Dbeibah como con sectores vinculados a Khalifa Haftar, no fue un gesto protocolar. Fue una intervención directa en el corazón de la fragmentación libia. No llegó con un proyecto de reconstrucción estatal profunda, sino con una agenda de estabilidad, desbloqueo de fondos y acuerdos económicos. En una Libia sin soberanía plena, esos temas no son técnicos: son políticos. Es en este sentido que los recuerdo vuelan hacia aquel 2011 y podemos quizás establecer cierto grado de paralelismo con la otrora visita de Hillary Clinton, en octubre cuando mataron, a Gadafi y dijo “Veni, vidi, vici” burlándose de la muerte de Muamar Gadafi, y justamente ahora llega Boulos y matan a Saif. Claramente podemos ver similitudes en ambos casos o (los menos distraídos) podemos observar los hilos de quienes potencialmente manejan las marionetas libias.

Al dialogar con ambos polos del poder, Washington no se sitúa por encima del conflicto, sino dentro de él. No conversa con un Estado unificado, sino con sus fragmentos. Y al hacerlo consolida una lógica instalada desde 2011 en la que la política libia se decide a través de actores armados y padrinazgos externos.

Lo mismo ocurre con Europa, donde París vuelve a funcionar como escenario de negociación entre élites libias ya que hace muy poquitos días se reanudaron los contactos políticos entre los dos principales polos de poder libios, con una reunión informal en la capital francesa entre Sadam Haftar, Comandante adjunto del Ejército Nacional Libio e hijo del mariscal Khalifa Haftar, e Ibrahim Dabaiba, Asesor de Seguridad Nacional del Primer Ministro del Gobierno de Unidad Nacional, Abdulhamid Dabaiba. Esta reunión y la gira de Boulos son, al menos, llamativas si vemos como corolario el asesinato de Saif a los pocos días de celebrarse ambos movimientos.

Que el futuro del país se discuta fuera de su territorio es una imagen precisa de soberanía desplazada. Francia, Italia o Alemania median, pero al mismo tiempo confirman que Libia sigue siendo tratada como expediente internacional antes que como nación capaz de decidir por sí misma. Ese mecanismo no es nuevo. Cuando la diplomacia internacional se activa sobre un país fragmentado, lo hace aceptando la fragmentación como punto de partida. Y al hacerlo neutraliza cualquier proyecto que aspire a recomponer un centro político soberano.

Cada potencia se conecta con un nodo interno, Haftar como interfaz militar del este, Dbeibah como interfaz administrativa del oeste, las milicias como intermediarias económicas y las tribus como base social capturada por pactos armados. La fragmentación se vuelve rentable ya que permite contratos múltiples, zonas de influencia y ausencia de un poder central que imponga reglas comunes.

En ese sistema, la unidad no es una aspiración abstracta sino es una amenaza concreta. Un liderazgo capaz de reunir tribus, regiones y legitimidad electoral implicaría renegociar todos esos vínculos. Pasar de un país administrado por nodos a un Estado con centro.

En este contexto de actualidad y fragmentación libia, la eliminación de Saif, abre la puerta a una expansión de la Hermandad Musulmana con apoyo de EAU, una mayor fragmentación social y lo que seguro será la celebración de elecciones presidenciales aprovechando que el factor popular y tribal se ha quedado sin su principal y única voz sabiendo, la de Saif quien entendemos era un serio candidato a ganar esas elecciones que finalmente nunca sucedieron.

La unidad como crimen político

El asesinato de Saif al-Islam no puede entenderse como un ajuste de cuentas, funciona como un veto político preventivo contra una posibilidad histórica de reconstruir un centro político soberano en un país organizado desde hace más de una década sobre la fragmentación y destrucción total del Estado.

Para Haftar, la unidad socavaba su legitimidad militar, mientras que para el poder de Trípoli, ponía fin a la transición interminable. Para las milicias, significaba desarme y pérdida de poder económico. Para las potencias externas, implicaba renegociar acuerdos estratégicos. Para todos, Saif era un factor disruptivo.

La violencia deja así de ser caos y se vuelve método siendo un mensaje claro ante todo intento de reconstruir soberanía en donde será castigado. En la Libia posterior a 2011, la unidad se transformó en delito implícito, no por ley, sino por estructura. Quien propone una sola bandera cuestiona al mismo tiempo a los liderazgos armados, a las economías de guerra, a las tutelas extranjeras y a la transición eterna.

Entonces el asesinato de Saif no elimina un pasado, ni siquiera elimina el posible legado del apellido, elimina un futuro potencial. No beneficia a un solo actor, sino a todos los que necesitan que Libia siga siendo un país dividido.

Quince años después de las bombas que destruyeron el Estado libio, la violencia ya no necesita aviones ni resoluciones internacionales. Alcanza con apagar unas cámaras y eliminar a quien se atreva a hablar de unidad. En Libia, hoy, la reconciliación sigue siendo peligrosa. Y la soberanía, un crimen sin perdón.


Beto Cremonte, Docente, profesor de Comunicación social y periodismo, egresado de la UNLP, Licenciado en Comunicación Social, UNLP, estudiante avanzado en la Tecnicatura superior universitaria de Comunicación pública y política. FPyCS UNLP.

Fuente: https://noticiaspia.com/el-asesinat...

Tomado de: https://rebelion.org/el-asesinato-d...

Venezuela y la crisis del modelo imperial estadounidense

10 Enero 2026 at 00:01
Por: (tortuga)

Queridos lectores:

Con el sorpresivo secuestro de Nicolás Maduro en la madrugada del 2 al 3 de enero de 2026, Donald Trump ha inaugurado una nueva etapa del declive energético en el que llevamos ya dos décadas inmersos, desde que en 2005 la producción de petróleo crudo convencional llegara a su máximo histórico y comenzara un proceso de lento declive. Una etapa que promete ser bastante turbulenta, porque las urgencias de la escasez energética hacen que caigan las caretas y que los países muestren su verdadera cara, lo que están dispuestos a hacer con tal de preservar su situación de dominio económico.

Durante las últimas semanas, la administración Trump ha alimentado el discurso de que Venezuela es una gran plataforma del narcotráfico hacia los EE.UU., responsabilizando personalmente al presidente de Venezuela de este tráfico de cocaína. Las acciones de los EE.UU. han sido progresivamente más agresivas con Venezuela: primero, la destrucción de algunas embarcaciones de narcotraficantes; luego, el cierre del espacio aéreo venezolano; más tarde, el apresamiento de varios petroleros; y ahora el secuestro en su palacio presidencial en Caracas de Nicolás Maduro y su mujer por medio de un grupo especial de ejército americano. Lo cierto es que no se entiende este nivel de agresividad y urgencia con un problema que obviamente hace décadas que dura, y además del cual Venezuela solo es una ruta, mientras que el origen de la cocaína está obviamente en Colombia y Bolivia. Ítem más, se hace extraño que personalice el problema en el presidente del país, que probablemente tenga poca o nula relación con todo esto, pero que en todo caso no se ha aportado ningún elemento de prueba que demuestre que efectivamente está implicado. E incluso si lo estuviera, las relaciones entre los países no se pueden gestionar ni se gestionan de manera expeditiva cargando contra sus representantes, por múltiples motivos pero, entre otros, porque tal manera de hacer difícilmente puede despertar las simpatías de la población. La acción de los EE.UU. ha sido una clara violación del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, y algo absolutamente extemporáneo e injustificable.

Pero toda la cuestión del narcotráfico pasó rápidamente a segundo plano cuando Donald Trump compareció delante de los medios el día 3 para explicar la operación. Sin solución de continuidad, Donald Trump explicó que las empresas petroleras de EE.UU. van a invertir miles de millones de dólares en el sector petrolífero de Venezuela, de manera que en pocos años puedan garantizar que la producción de petróleo venezolano suba desde los lánguidos 900.000 barriles diarios de hoy en día hasta los 4 ó 5 millones de barriles por día (Mb/d). En su alocución, el presidente Trump mencionó la palabra "petróleo" un total de 29 veces, más del doble de las que mencionó "narcotráfico", dejando meridianamente claro de qué iba todo esto.

La clave de todo está, por supuesto, en la Faja del Orinoco, una zona en la que se supone que hay unas reservas que se publicitan como de hasta 300.000 millones de barriles de petróleo (aunque el geólogo Art Berman siempre insiste que la mayoría de éstas son las famosas "reservas de papel", de la época en la que la OPEP infló sus números, y que en realidad hay más bien unos 100.000 millones de barriles - igualmente, una cantidad nada desdeñable).

La Faja del Orinoco es una región dentro de la cuenca hidrográfica del río Orinoco, situada a una distancia de entre 150 y 300 kilómetros de la costa, en plena selva y en territorio con una pendiente importante. La Faja del Orinoco limita al sur con el Arco Minero, donde hay importantes depósitos de diamantes, níquel y torio y muchos otros minerales estratégicos como el oro.

En la Faja del Orinoco hay petróleo extrapesado, bitumen de características similares al que se explota en Canadá. Venezuela tiene otros yacimientos con petróleo de mejores características, más convencional, sobre todo en la Bahía de Maracaibo, pero esos yacimientos han pasado ya hace mucho tiempo su máximo de extracción. La razón principal por la que la producción petrolífera de Venezuela ha bajado de los 3,5 Mb/d de finales del siglo pasado a menos de 1 Mb/d actualmente es precisamente el agotamiento de sus pozos de aguas poco profundas - y es que Venezuela, efectivamente, hace tiempo que pasó su peak oil. Es cierto que las continuas sanciones y el deterioro económico han perjudicado a la industria local y que posiblemente podría producir más de lo que produce ahora mismo, pero también es cierto que la única manera de aumentar de manera creíble la producción venezolana es mediante el petróleo extrapesado. De hecho, desde hace ya muchos años la producción de petróleo extrapesado representa aproximadamente dos tercios de todo el petróleo extraído en Venezuela.

Al igual de lo que pasa con el bitumen canadiense, el petróleo extrapesado de la Faja del Orinoco es una sustancia muy viscosa y para nada fluida, semejante al alquitrán. Su extracción es muy compleja y costosa, más que en Canadá porque mientras que en el país del arce las arenas bituminosas están en la superficie, en la Faja del Orinoco están enterradas a centenares de metros. Así pues, su extracción y procesado directo tal y como se hace en Canadá (que es más una operación de minería) es inviable en Venezuela, y la única solución es abrir un pozo que inyecte ingentes cantidades de vapor de agua para fluidificar un poco los lodos bituminosos, y al tiempo, desde otros pozos auxiliares, inyectar gases para incrementar la presión y obligar a los lodos a subir a la superficie. Una vez en superficie, se debe de lavar el bitumen para separarlo de la arena. Pero, de nuevo, estamos hablando de algo parecido al alquitrán, que no fluye, así que generalmente lo que se ha hecho es mezclarlo con petróleos ligeros o bien con agua con surfactantes (la famosa Orimulsión) para poder introducirlo en los oleoductos y llevarlo a las refinerías de la costa o bien para ser quemado en centrales térmicas. Venezuela importó durante muchos años petróleo ligero de Argelia para mezclarlo con su bitumen porque con el petróleo que extraían en Maracaibo no tenían suficiente para mover todo el bitumen que producían en la Faja.

Y de ese modo se empieza a entender el interés de los EE.UU. por el petróleo venezolano. Porque, a priori, Venezuela no debería ser el objetivo principal de los norteamericanos, dada la mala calidad (y bajísima TRE) de la mayoría de la producción petrolífera venezolana. Además, EE.UU. es ahora el principal productor de petróleo del mundo, con 13 Mb/d, así que, ¿por qué perder el tiempo con el petróleo de baja calidad de un país cuya producción es cada vez más marginal?

La clave es que, aunque EE.UU. haya conseguido gracias al fracking aumentar de manera espectacular su producción en los últimos años, el tipo de petróleo que está produciendo no es tampoco de buena calidad. De los 13 Mb/d que produce los EE.UU., algo más de 4 Mb/d provienen de pozos tradicionales que producen petróleo de buena calidad, en tanto que más de 9 Mb/d son de petróleo ligero de roca compacta extraído con el fracking. Ese petróleo está formado por hidrocarburos de cadena corta y tiene un menor rendimiento a la hora de producir diésel... justo en el momento en que empezamos a tener problemas con la producción mundial de diésel.

Rendimiento óptimo comparativo de diversos tipos de petróleo, en producción de nafta (gasolinas), destilados medios (gasoil, diésel, keroseno) y residuales. Datos de API. Gráfico generado con Copilot.

En general, el petróleo ligero de roca compacta proporciona alrededor de la mitad de diésel que el petróleo convencional, lo que lleva a una sobreproducción de gasolina y un defecto de producción de diésel, comprometiendo la viabilidad económica de las refinerías y creando un problema logístico muy grande. A este problema los EE.UU. le dieron una solución sencilla hace años: importar petróleo extrapesado de las arenas bituminosas de Canadá, que se puede hacer circular por los oleoductos tras mezclarlo con la fracción más ligera de su petróleo extraligero de fracking (en una proporción de 2 a 1, el doble de petróleo extrapesado que de condensado ligero). De hecho, EE.UU. ha adaptado muchas de sus refinerías para trabajar con esa mezcla, con buenos resultados. Pero Canadá hace tiempo que tocó techo con su producción de petróleo extrapesado, con una producción de algo más de 4 Mb/d, y eso se queda lejos de las necesidades de EE.UU. para producir diésel y para aprovechar su petróleo ligero de baja calidad. Recordemos, además, que en EE.UU. se consumen 21 Mb/d, es decir, quen aún tiene que importar de manera neta 8 Mb/d o el 40% de su consumo.

Por eso mismo, el petróleo extrapesado de Venezuela les resulta interesante: porque les permitiría rentabilizar su petróleo de fracking y resolver el acceso al diésel. Y esto también explica la urgencia de los EE.UU: la producción mundial de diésel hace tiempo se está moviendo entre un 10 y un 15% menos que el máximo de producción que se consiguió entre 2015 y 2017. Falta diésel en muchos países (miren los problemas en Bolivia, Nigeria o incluso en Irán), y dentro de poco comenzará a faltar también en los países occidentales.

Hay un bonus para los EE.UU. de su intervención en Venezuela, y es intentar barrer a China fuera de lo que consideran su hemisferio, el hemisferio occidental, en una reedición de la doctrina Monroe. Probablemente no por casualidad, el día antes de que Maduro fuera apresado, éste recibió en Caracas al enviado especial de China.

Pero en realidad toda la maniobra de EE.UU. lo que revela con más claridad es la debilidad de su sistema imperial. Una acción tan precipitada, con una violación tan descarada de la legalidad internacional, no es propia de un país que controla el relato de "garante de la paz" y "faro de la democracia universal". La manera tan grosera con la que directamente Trump relacionó la acción con el petróleo venezolano, sin intentar disimular un poco, dejó claro que ahora lo que mandan son las prisas y no hay tiempo para guardar las formas. Pero es que además es dudoso que el plan les salga bien. De entrada, tienen que conseguir que Venezuela se someta a sus dictados, cosa que no está tan clara que puedan conseguir. Pero incluso si Venezuela abre la mano y permite a las empresas estadounidenses campar a sus anchas en la Faja del Orinoco, la complejidad de la operación en esa zona, con los lodos bituminosos enterrados a centenares de metros, en medio de la selva, en lugares escarpados, hacen que los costes sean astronómicos. Encima, tendrían que transportar el petróleo de fracking en grandes cantidades desde los EE.UU. para disolver el bitumen y poder moverlo hacia la costa. Es dudoso que las empresas petroleras hagan esto si no reciben copiosas subvenciones del estado, y eso obligará a los EE.UU. a implementar nuevas formas recaudatorias, seguramente a imponer al resto del mundo, para poder financiar toda la operación. Hay demasiadas cosas que pueden salir mal, y encima, como dice Art Berman, se necesitaría al menos una década para desarrollar toda la infraestructura necesaria. Y una década parece demasiado en la situación actual. En la práctica, lo mejor que podría hacer los EE.UU. es mejorar la extracción en los yacimientos de Maracaibo y resto de yacimientos convencionales, y poco más.

En todo caso, mientras no haya una verdadera revolución o guerra en Venezuela, no parece que vaya a haber ninguna influencia en el precio del petróleo. La cuestión es demasiado local, y Venezuela hoy en día no es un actor tan importante a escala global. En realidad, los mayores riesgos para el mercado global de petróleo, y en particular para España, están en otros lugares: en la inestabilidad de Nigeria, en las incipientes revueltas en Irán y en las refinerías rusas bombardeadas por drones ucranianos.

Para concluir mi análisis, no puedo dejar de mencionar que he visto con cierta sorpresa como algunos de los más significados industrialistas o griniudileros patrios (todos ellos ácidos y desabridos detractores de mi persona) han creído oportuno gritar a pleno pulmón que el petróleo tiene poco o nada que ver con lo que ha pasado en Venezuela (para su desgracia, ay, pocas horas antes de que la rueda de prensa de Trump dejara claro que obviamente, sí, tiene todo que ver con el petróleo). En su batiburrilo de argumentos mal hilados y peor pensados insisten en que el triunfo del modelo de Renovable Eléctrica Industrial (REI) hace que el petróleo sea cada vez más irrelevante. Por desgracia para ellos, las muchas contradicciones internas del REI están haciendo que el sector se esté hundiendo, por más que ellos neciamente insistan en lo contrario. Durante 2026, veremos quebrar a muchos promotores de proyectos solares y fotovoltaicos, y muchos proyectos ser abandonados, y poco a poco será cada vez más claro que el REI ha fracasado, que el REI está muerto. Pero ellos necesitan seguir gritando con porfía, incluso cuando la realidad nos demuestra que, por desgracia, el petróleo sigue moviendo el mundo y que la preocupación ambiental ocupa un lugar cada vez más relegado en la agenda de los gobiernos. Aunque es normal que griten. Les va literalmente su sueldo en ello. Sinceramente, me parecen dignos de lástima. Ojalá en algún momento reconozcan su error, y pidan perdón por el daño enorme que han causado.

Salu2.

Fuente: https://crashoil.blogspot.com/2026/...

No es solo el petróleo: La desdolarización y China, tras el golpe de estado de Trump en Venezuela

8 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Yago Álvarez Barba

Petróleo, petróleo, petróleo... Hasta 26 veces mencionó el oro negro Donald Trump en la rueda de prensa posterior a la intervención en Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro. La Casa Blanca no se ha andado con muchos rodeos, excusas y eufemismos a la hora de reconocer que la violación del Derecho Internacional que ha cometido con el golpe de Estado en Caracas ha sido para que las grandes empresas energéticas estadounidenses se hagan con el petróleo venezolano.

Pero observar tan sólo las reservas de petróleo puede dejar el análisis en lo superficial, ya que ese mismo crudo mantiene algo más que las cuentas de resultados de las petroleras o de los países productores, también es un pilar necesario para una de las principales y más poderosas armas de la hegemonía mundial de Estados Unidos: la dolarización de la economía global y, más concreto, la del comercio de crudo. Son muchos los analistas que señalan que el petróleo es lo que se ve, pero que Trump ha dado este golpe en la mesa para evitar que las exportaciones de barriles venezolanos acaben comerciándose en otras monedas.

El sistema de comercio mundial de petróleo fue la herencia del acuerdo firmado entre Estados Unidos, con Henry Kissinger a la cabeza, y Arabia Saudí, país líder de la OPEP, en 1974. La gran potencia norteamericana garantizó protección militar y la venta de armas al régimen saudí a cambio de que vendiera su petróleo exclusivamente en dólares e invirtiera los excedentes de esa producción en bonos del Tesoro de Estados Unidos. Más tarde, el resto de países de la OPEP siguieron a Arabia Saudí y nació el sistema global dominante del petrodólar. Desde ese momento el mercado de compra y venta de crudo pasó a negociarse en dólares, generando una demanda constante de la divisa. Esa necesidad de obtener dólares a todo aquel que necesite importar petróleo mantiene la demanda de la moneda alta de forma artificial, lo que permite que Estados Unidos se pueda financiar más barato (reduce los tipos de interés) y le permite tener déficits fiscales y comerciales sin que afecte a su economía, como sí le ocurre a cualquier otro Estado. De esta forma, la economía estadounidense puede seguir gastando, aumentando su déficit (mayor del 6% del PIB) y su ratio de deuda respecto al PIB (supera el 122%) sin temor a que su moneda pierda valor y sin que los mercados encarezcan mucho lo que paga por su financiarse.

Aunque lo cierto es que existen motivos más allá de las ratios económicos: el dominio del dólar como moneda global da a Estados Unidos un enorme poder geopolítico y la capacidad de sancionar a aquellos países que la Casa Blanca ponga en su mira. Trump puede congelar activos en dólares a Estados o puede excluirlos del sistema de pagos internacional, lo que puede congelar el comercio de dicho país o imposibilitar sus importaciones de materias primas referenciadas al dólar como el caso del crudo. Esa es una de las bases del poder hegemónico de Estados Unidos. Si el petróleo se empieza a comerciar en otra moneda, el país norteamericano puede perder esa hegemonía. Ahí es donde entra Venezuela y el competidor por dicha hegemonía mundial estadounidense, la China de Xi Jinping.

“El golpe de Estado estadounidense en Venezuela también tiene como objetivo ayudar al sistema del petrodólar”, afirma en redes sociales el alemán Richard Wegner, doctor en Economía por la Universidad de Oxford. “Venezuela, con las mayores reservas de petróleo del mundo, desafió al dólar vendiendo petróleo en yuanes, euros y rublos, eludiendo el dólar y creando canales de pago alternativos con China”, señala el economista como principal motivo para que Caracas haya desatado las iras de Washington.

No sería la primera vez que ocurre. Wegner señala dos precedentes históricos: el derrocamiento de Sadam Husein en Irak por pretender cambiar dicho comercio al euro o el del líder libio Muamar el Gadafi, que pasó de ser considerado un aliado de Occidente (no olvidemos que Alberto Ruíz-Gallardón le concedió las llaves de oro de Madrid en 2007) a convertirse en el enemigo número uno “por proponer un dinar respaldado en oro” con el que comerciar su petróleo. Cada vez que esa hegemonía del petrodólar se encuentra en peligro, Estados Unidos utiliza toda su fuerza militar para mantener las cosas en su sitio.

Si un país como Venezuela, sujeto a innumerables sanciones económicas, no puede utilizar el dólar, debe encontrar formas y aliados a los que vender su enorme producción petrolera. Ahí es donde ha entrado China. Ante las sanciones, el Gobierno de Maduro lleva un año vendiendo el 80% de la producción de crudo al gigante asiático utilizando el renminbi (yuan), la moneda china. ¿Es ese canal de comercio suficiente para poner en jaque el dominio global del dólar? No, pero ofrece una imagen que la Casa Blanca no quiere permitir: se puede comerciar y subsistir fuera del dólar, lejos del poder estadounidense, comerciando con aquellos países cansados del imperialismo financiero y militar promovido por las distintas administraciones que han pasado por Washington desde hace ya más de 50 años. “La invasión contrarresta la acelerada desdolarización mundial liderada por Rusia, China, Irán y los BRICS, a medida que las naciones pasan a utilizar medios de pago distintos del dólar y alternativas al SWIFT”, apunta Wegner sobre esta nueva deriva multipolar hacia la que avanza el planeta.

En una línea muy similar a la de Wegner se encuentran los argumentos Aníbal Garzón, sociólogo especializado en Estudios Internacionales y autor del libro BRICS: La transición hacia un Orden Mundial Alternativo (Akal, 2024). “Pese a que Venezuela no pertenece a los BRICS, por el veto que puso Brasil en uno de las últimas reuniones, a Rusia y a China siempre le ha interesado que entre”, dice el analista que señala que si bien Rusia puede ser una cuestión más política, las intenciones de China van más enfocadas al tema del petróleo. “China ha hecho inversiones en esta industria en Venezuela y ha aumentado las importaciones desde el país, lo que ha hecho que Venezuela pueda esquivar las sanciones y ha estrechado las relaciones entre los dos países”, explica Garzón.

Aunque el autor del libro sobre los BRICS también señala a otro club de países, el de los productores de crudo, la OPEP: “Este movimiento también lo está haciendo Arabia Saudí, que aunque ha sido siempre socio de Estados Unidos ahora también negocia parte de su petróleo en yuanes con China, y también lo está haciendo Irán”. En esos procesos de desdolarización es el lugar donde se encuentran el club de los BRICS y el de la OPEP, “por eso Venezuela, sin ser de los BRICS, es un socio fundamental tanto para Rusia como para China”, dice Garzón.

Un puzzle mucho más grande

Todavía se puede ampliar mucho más el foco en el análisis, subir una capa más en esa enrevesada guerra hegemónica. “Claro que importan las reservas de petróleo de Venezuela y que las exploten las empresas estadounidenses y claro que importa la desdolarización, pero todo son piezas de un puzzle mucho más grande”, explica a El Salto Juan Vázquez Rojo, doctor en Economía, profesor e investigador en la Universidad Camilo José Cela y experto en la hegemonía del dólar y la internacionalización del yuan o el modelo económico chino. El economista señala a la nueva estrategia de la Casa Blanca para mantener ese poder hegemónico y que quedó plasmado sin eufemismos en el documento de seguridad nacional publicado en noviembre: “Básicamente dice que tienen mantener su influencia sobre lo que ellos consideran su región, el continente americano, y tener el monopolio de poder. Algo que deciden porque otras potencias han ganado terreno en la región, sobre todo China”, señala el economista en referencia a las inversiones en infraestructuras que está haciendo el gigante asiático por toda latinoamérica o los lazos comerciales exportando manufacturas e importando, sobre todo, materias primas, además de deslocalizar producción a esos países para que las empresas chinas puedan exportar a países de esa región, incluido los Estados Unidos.

Aún así, Vázquez Rojo señala que el poder y la influencia de Estados Unidos sigue siendo muy superior si miramos las cifras de inversión, tecnología y poder de sus empresas en los países latinoamericanos, “pero Trump tiene la sensación de que está perdiendo ese peso y China se ha colado en la región”. La estrategia, según su análisis, es clara: “Intentar reforzar los gobiernos con los que me llevo bien, como hemos visto con el swap de divisas con el que prácticamente ha rescatado al Gobierno de Milei y del que no sabemos qué ha pedido Trump a cambio, y en el caso de gobiernos no afines como el de Venezuela, el documento de seguridad nacional habla claro y dice que ‘si hace falta, utilizaremos todos los medios para volver a controlar la región'. Y eso pasa, lógicamente, por el hecho de que si hay que cargarse a un gobierno pues se lo cargarán… y eso es lo que ha hecho en Venezuela”, apunta el economista.

En las próximas semanas, si nadie le para los píes a Trump, se deberá ver qué condiciones se impone al Gobierno venezolano, pero Vázquez Rojo vuelve remitirse a la estrategia de seguridad nacional de la Casa Blanca: “Se va a presentar como una estrategia de win-win, de inversiones de empresas estadounidenses y transferencias tecnológicas que beneficien a Venezuela pero, como dice el documento, esos países tendrán que renunciar a acuerdos con otras potencias”. En resumen, “Estados Unidos querrá limpiar la influencia de China en Venezuela”.

Todavía falta por ver si China y Rusia tomarán algún tipo de medida específica para contestar a esta violación del Derecho Internacional con el golpe de Estado en Venezuela y el secuestro de Maduro, pero no parece que este acto vaya a contrarrestar una corriente que cada vez se extiende con más fuerza: la de los países que están hartos del matonismo económico y bélico de los Estados Unidos. De hecho, el golpe en Venezuela puede que provoque el efecto contrario: “Es una señal de desesperación, que podría acelerar el declive del petrodólar, ya que el Sur Global está resentido por la dependencia de Estados Unidos y su uso de la fuerza militar para mantener el dominio de su moneda”, apunta Richard Werner.

Prueba de ello es que los BRICS tienen una lista de espera de Estados que se quieren adherir a este club que no deja de alargarse, los productores de petróleo miran cada vez más hacia China en sus exportaciones, los gobiernos no alineados con la Casa Blanca han encontrado en este mundo alternativo una forma de evitar las sanciones y el dólar, aunque sigue dominando sin duda, va perdiendo poco a poco posiciones ante la divisa china. Habrá que ver qué ocurre en los próximos días y semanas pero lo que queda claro es que, tal y como resumen Aníbal Garzón, lo ocurrido este pasado fin de semana “no ha sido sólo un golpe contra Venezuela y contra Nicolas Maduro, sino que ha sido un golpe contra el mundo bipolar, contra los BRICS, contra China, contra Rusia y contra la desdolarización”.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/venez...

‘Mars attacks!'

6 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Más allá de lo imaginable: todos esperaban una invasión o una campaña larga contra el gobierno bolivariano de Venezuela, pero dar un golpe de Estado exprés con más de 150 aviones militares secuestrando al presidente de un país soberano inaugura una nueva era de la doctrina Monroe. Estados Unidos, una vez más, ha actuado sin tapujos contra el derecho internacional y la Carta de la ONU. Desde luego, no es la primera vez. La diferencia es que antes lo hacía en nombre de la democracia y la libertad, y ahora esas palabras han desaparecido del vocabulario de sus líderes.

La democracia fue la coartada para invadir Afganistán en 2001, Irak en 2003, Libia en 2011. La excusa para robar las riquezas de esos países es que había que acabar con el terrorismo islamista mediante la instauración de regímenes democráticos en Oriente Medio. Una vez que la democracia enraizara, los regímenes autoritarios irían cayendo como las piezas de un dominó, florecerían las libertades y se acabaría el terrorismo. Hoy podemos calibrar las consecuencias de la “guerra contra el terrorismo” puesta en práctica por Estados Unidos tras los atentados del 11-S: más de 400.000 personas asesinadas a manos del ejército norteamericano; más de cuatro millones de muertes en la zona como resultado de las guerras civiles que devoraron los países intervenidos; y de la democracia en Irak, Afganistán, Libia o Siria, mejor olvidarse. Un desastre sin paliativos.

Con su ataque a Venezuela y la “extracción” de su presidente, Nicolás Maduro, y de su familia en su residencia de Caracas, Donald Trump ha dado un paso adicional. Una de las pocas cosas buenas de Trump es su franqueza. En su comparecencia ante la prensa, una de las más erráticas y delirantes que se recuerdan, ha reconocido abiertamente que ha atacado la soberanía de otro Estado, que piensa gobernar el proceso de cambio de régimen en Venezuela y que las compañías petrolíferas norteamericanas se encargarán de reflotar la industria de extracción del crudo en el país con las mayores reservas del mundo.

La trágica escena superaba en comicidad a la película Mars attack: rodeado por el jefe de Estado Mayor y los secretarios de Guerra y Exteriores, el líder del imperio occidental prometía desde su mansión de Florida dar caza “a los malos” allá donde estén hasta que todos sus vecinos sean “buenos”, es decir sumisos a sus intereses y sus políticas. La doctrina que considera a América Latina el patio trasero de EEUU, puesta al día por el millonario narcisista desde el salón de su casa. Ahora la justificación para cambiar gobiernos en el continente es el “narcoterrorismo”, y el propósito “llevar riqueza, paz y justicia a los países donde gobierna la mala gente” y al propio Estados Unidos.

La intervención militar culmina semanas de intimidación en las que el ejército estadounidense mató a más de 100 personas disparando contra supuestas “narcolanchas” venezolanas, tras un despliegue sin precedentes en el Caribe. Ahora sabemos que, al igual que la movilización del ejército ruso en el invierno de 2022, no se trataba de meras maniobras de intimidación. Putin invadió Ucrania, rompiendo la legalidad internacional, y en esta ocasión lo ha hecho Trump con igual o mayor desfachatez y con mucho más descaro. Es muy probable que esta guerra acabe tan mal como las anteriores.

Entramos en una nueva era, donde se premian las afrentas al derecho internacional y se fomenta la erosión de la autoridad de Naciones Unidas. Después de que EEUU haya apoyado y financiado el genocido de Israel en Gaza, se diría que todo está permitido. La violación de la soberanía venezolana se justifica sin medias tintas; se trata de recuperar el petróleo “robado a Estados Unidos por Venezuela”.

Trump ha roto su compromiso de centrarse en los asuntos nacionales de Estados Unidos (frente al activismo internacional que atribuía a los demócratas). Ha entrado claramente en la conformación de áreas de influencia, siguiendo la estela de Putin y Jinping. Es un retroceso claro para la paz internacional. Y un precedente terrible, que abre las puertas de par en par a una geopolítica salvaje, basada en el poder militar de las potencias hegemónicas.

Venezuela, Ucrania, Taiwán, Palestina, Sudán, Congo: la estabilidad mundial es cada vez más frágil y los riesgos de nuevas guerras aumentan por momentos. La escalada armamentista, los juegos de poder y los líderes mesiánicos pueden hacernos retroceder a los momentos más oscuros de la historia. Europa ya no pinta nada, cohibida por su propia involución reaccionaria en muchos de los Estados miembro. En estos momentos, no se adivinan contrapesos al reparto del mundo por Estados Unidos, China y Rusia. La única esperanza estriba en que las sociedades civiles sean capaces de hacer oír sus voces y de protestar en masa contra esta involución demencial, que nos acerca a escenarios apocalípticos. El mensaje que manda el líder psicópata de occidente lo resumió su ministro de la guerra: “Es la paz a través de la fuerza”. Aunque la jornada no trajo buenas noticias para Corina Machado, la flamante Nobel de la paz y musa de la derecha hispana. “Es una señora muy agradable, pero no tiene el respeto de su pueblo”, dijo Trump.

Fuente: https://www.ctxt.es/es/20260101/Fir...

El gobierno de España y la Unión Europea validan el bombardeo y el golpe de estado en Venezuela

4 Enero 2026 at 00:01
Por: (tortuga)

El ejecutivo español y la diplomacia de la UE se niegan a condenar el secuestro del presidente venezolano y el ataque a la soberanía del país caribeño.

Martín Cúneo

Un llamamiento a la “desescalada” y la “moderación” ha sido la reacción del Ministerio de Exteriores español al operativo de secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el ataque a diferentes objetivos en el país. En un comunicado publicado pocas horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, diera la noticia, el Ministerio de José Manuel Albares se limitaba a decir que “seguían de cerca la situación” y llamaban a “actuar siempre con respeto al Derecho Internacional y a los principios de la Carta de NNUU”.

Unos principios que rigen el mundo desde el final de la II Guerra Mundial y prohíben la violación de la soberanía nacional sin acuerdo previo de las Naciones Unidas. En el texto emitido por exteriores no hay rastro de condena ni acusación directa a EEUU por violar el derecho internacional sino un vago llamamiento general a su cumplimiento. Mucho más concreto es el comunicado de Exteriores cuando recuerda que el Gobierno español “no ha reconocido los resultados de las elecciones del 28 de julio de 2024” y que “ha acogido, y seguirá haciéndolo, a decenas de miles de venezolanos que han tenido que abandonar su país por motivos políticos”.

Una fórmula similar a la utilizada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un mensaje en X/Twitter en el que hace un llamamiento a la “desescalada” y a la “responsabilidad” sin rastro de condena ni rechazo. El mensaje del presidente español contrasta con el texto de apoyo al pueblo ucraniano escrito el 24 de febrero de 2022: “El Gobierno de España condena la agresión de Rusia a Ucrania y se solidariza con el Gobierno y el pueblo ucraniano”. En los mensajes de Pedro Sánchez y de Exteriores por el ataque a Venezuela ni si siquiera se menciona a Estados Unidos.

En la misma línea se expresaba en redes sociales la Alta Responsable de Asuntos Exteriores y vicepresidenta de la Comisión Europea, Kaja Kallas: “La UE ha declarado reiteradamente que el Sr. Maduro carece de legitimidad y ha defendido una transición pacífica. En cualquier circunstancia, deben respetarse los principios del derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Hacemos un llamamiento a la moderación”.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/venez...

Trump dice que EEUU se va a quedar de momento con el control de Venezuela y que las compañías estadounidenses explotarán su petróleo

3 Enero 2026 at 18:21
Por: (tortuga)

Trump anuncia que EEUU va a “tomar el control” de Venezuela hasta “garantizar una transición segura”

Andrés Gil

Controlar Venezuela. “Vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y sensata”, ha dicho Donald Trump tras el bombardeo de Caracas y la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro: “No queremos involucrarnos en que alguien más llegue al poder y nos encontremos en la misma situación en la que hemos estado durante los últimos años. Queremos paz, libertad y justicia para el gran pueblo de Venezuela, y eso incluye a muchos venezolanos que ahora viven en Estados Unidos y quieren volver a su país. Es su patria. No podemos arriesgarnos a que alguien que no tenga en mente el bien del pueblo venezolano se haga con el control de Venezuela durante décadas. No vamos a permitir que eso suceda”.

“Ahora estamos allí”, ha dicho Trump: “Vamos a quedarnos hasta que se produzca la transición adecuada. Como todo el mundo sabe, el negocio del petróleo en Venezuela ha sido un fracaso, un fracaso total, durante mucho tiempo. No estaban bombeando casi nada, en comparación con lo que podrían haber bombeado y lo que podría haber ocurrido”.

Y ha añadido Trump: “Vamos a hacer que nuestras grandes empresas petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura gravemente dañada y empiecen a generar ingresos para el país. Estamos preparados para lanzar un segundo ataque mucho mayor si es necesario, asumimos que sería necesaria una segunda oleada, pero ahora probablemente no sea la primera oleada, si se quiere llamar así, ya que el primer ataque fue tan exitoso que probablemente no tengamos que hacer un segundo, pero estamos preparados para hacer una segunda oleada, una oleada mucho mayor”.

Según Trump, su ataque “hará que el pueblo de Venezuela sea rico, independiente y seguro”: “El dictador ilegítimo Maduro era el cabecilla de una vasta red criminal responsable del tráfico de cantidades colosales de drogas mortales e ilícitas hacia los Estados Unidos, tal y como se alega en la acusación. Él supervisaba personalmente el despiadado cártel conocido como cártel de los soles, que inundó nuestra nación con veneno letal, responsable de la muerte de innumerables estadounidenses”.

El presidente de EEUU, Donald Trump, ha comparecido en su residencia de Mar-a-Lago: “A última hora de la noche de ayer y a primera hora de hoy, siguiendo mis instrucciones, las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos llevaron a cabo una operación militar extraordinaria en la capital de Venezuela, utilizando el poderío militar estadounidense, aéreo, terrestre y marítimo, para lanzar un espectacular asalto. Ha sido un asalto como no se había visto desde la Segunda Guerra Mundial”.

Según Trump, “Maduro y Flores han sido acusados en el Distrito Sur de Nueva York por su campaña narcoterrorista contra Estados Unidos y sus ciudadanos. Quiero dar las gracias a los hombres y mujeres de nuestro ejército que lograron un éxito tan extraordinario de la noche a la mañana con una velocidad, potencia, precisión y competencia impresionantes”.

En efecto, según Trump, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras ser capturados por EEUU durante un ataque militar a Venezuela. El propio Trump ha movido en sus redes sociales una imagen de Maduro esposado: “Nicolás Maduro a bordo del USS Iwo Jima”.

“Bajo el ahora derrocado dictador Maduro”, ha afirmado el presidente de EEUU, “Venezuela acogía cada vez más a adversarios extranjeros en nuestra región y adquiría armas ofensivas amenazantes que podían poner en peligro nuestras vidas. Y anoche utilizaron esas armas, posiblemente en connivencia con los cárteles que operan a lo largo de nuestra frontera. Todas estas acciones constituyeron una grave violación de los principios fundamentales de la política exterior estadounidense, que se remontan a más de dos siglos atrás, desde tiempos inmemoriales, a la doctrina Monroe. Y la doctrina Monroe es muy importante, pero la hemos superado con creces”.

“Era muy importante, pero lo olvidamos”, ha dicho Trump sobre la doctrina Monroe: “Ya no lo olvidamos. Con nuestra nueva estrategia de seguridad nacional, el dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ponerse en duda. No sucederá. Durante décadas, otras administraciones han descuidado o contribuido a estas crecientes amenazas a la seguridad en el hemisferio occidental [el continente americano]. Bajo la Administración Trump, estamos reafirmando el poder estadounidense de una manera muy contundente en nuestra región. Y nuestra región es muy diferente de lo que era hace poco tiempo”.

Según Trump, “todo el mundo está volviendo” a EEUU: “El futuro estará determinado por la capacidad de proteger el comercio, el territorio y los recursos que son fundamentales para la seguridad nacional, al igual que los aranceles. Protegeremos nuestras fronteras, detendremos a los terroristas, acabaremos con los cárteles y defenderemos a nuestros ciudadanos contra todas las amenazas, tanto extranjeras como nacionales. Esta operación, que ha sido un gran éxito, debería servir de advertencia a cualquiera que amenace la soberanía estadounidense o ponga en peligro la vida de los estadounidenses”.

“Es muy importante señalar que el embargo sobre todo el petróleo venezolano sigue en vigor”, ha dicho Trump: “La Armada estadounidense permanece en posición, y Estados Unidos se reserva todas las opciones militares hasta que se cumplan y satisfagan plenamente las exigencias de Estados Unidos. Todas las figuras políticas y militares de Venezuela deben comprender lo que le ha sucedido a Maduro. Les puede pasar a ellos, y les pasará si no son justos con su pueblo. El dictador y terrorista Maduro por fin ha desaparecido de Venezuela, el pueblo es libre, y Estados Unidos es una nación más segura hoy”.

Maduro y otros dirigentes venezolanos fueron acusados en 2020 por conspiración para cometer “narcoterrorismo”, y el Departamento de Justicia ha publicado este sábado una nueva acusación contra Maduro y su esposa por su presunta participación “en una conspiración para cometer narcoterrorismo”.

La acusación formal acusa a Maduro de liderar “un gobierno corrupto e ilegítimo que, durante décadas, ha aprovechado el poder gubernamental para proteger y promover actividades ilegales, incluido el tráfico de drogas”, y alega que las actividades de tráfico de drogas “enriquecieron y afianzaron a la élite política y militar de Venezuela”.

Las autoridades estadounidenses alegan que Maduro se asoció con “algunos de los narcotraficantes y narcoterroristas más violentos y prolíficos del mundo” para introducir toneladas de cocaína en Estados Unidos, según el escrito.

En este sentido, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, ha afirmado que Maduro y su esposa se enfrentarían a cargos tras la acusación formal en Nueva York. Bondi prometió en una publicación en las redes sociales que la pareja “pronto se enfrentaría al peso de la justicia estadounidense, en suelo estadounidense y en los tribunales estadounidenses”.

Este mismo tribunal estadounidense es el que condenó al ex presidente de Honduras Juan Orlando Hernández por tráfico de drogas, y que recientemente ha sido indultado por Trump con acusaciones de haber sido víctima de un montaje.

“[Los venezolanos] estaban gobernados esencialmente por una dictadura o algo peor”, ha asegurado Trump en Fox.

En efecto, Trump ha sugerido en Fox que su Administración seguiría apuntando a los funcionarios del Gobierno venezolano si se ponen del lado de Maduro o si toman su testigo: “Si siguen siendo leales, el futuro es realmente malo, realmente malo para ellos. Yo diría que la mayoría de ellos se han convertido”.

Durante la entrevista, Trump ha ninguneado las críticas demócratas, que consideran el ataque ilegal, entre otras cosas por no haber solicitado permiso al Congreso antes de declarar una acción de guerra contra Venezuela. Así, el presidente de EEUU ha acusado a los demócratas de “gente débil y estúpida”.

“Lo único que hacen es quejarse”, ha dicho Trump: “Deberían decir: 'Buen trabajo'. No deberían decir: 'Vaya, quizá no sea constitucional'. Ya sabes, lo mismo de siempre que llevamos oyendo durante años y años”.

El presidente de EEUU ha reconocido que un helicóptero ha sido alcanzado durante el ataque, y que algunos soldados estadounidenses han resultado heridos, pero creía que ninguno había muerto: “Un par de chicos fueron alcanzados, pero regresaron y se supone que están en bastante buen estado. Lo recuperamos todo. Uno de ellos sufrió daños importantes, un helicóptero, pero lo recuperamos. Tuvimos que hacerlo porque es una guerra”.

Pero las críticas no han llegado solo de la oposición demócrata en EEUU. Naciones Unidas afirmó que estaba “profundamente alarmada” por los ataques estadounidenses y la supuesta detención del presidente Nicolás Maduro en Venezuela. “Estos acontecimientos constituyen un peligroso precedente”, ha afirmado Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, en un comunicado. Dujarric señaló que la ONU estaba preocupada por las implicaciones para América Latina y el Caribe, y pidió a “todos los actores en Venezuela” que respeten los derechos humanos y el Estado de Derecho.

En declaraciones a Fox News, Trump evitó encumbrar a María Corina Machado, la líder de la oposición venezolana: “Tenemos que analizarlo. Tienen una vicepresidenta. No sé qué tipo de elecciones fueron esas, las elecciones de Maduro fueron una vergüenza”.

Fuente: https://www.eldiario.es/internacion...


La opositora María Corina Machado celebra la intervención militar de EEUU en Venezuela: “Estamos listos para tomar el poder”

Javier Biosca Azcoiti

La líder opositora de Venezuela, María Corina Machado, ha celebrado la intervención militar de EEUU y la captura del presidente Nicolás Maduro. “Estamos preparados para hacer valer nuestro mandato y tomar el poder”, ha afirmado en un comunicado la galardonada con el premio Nobel de la paz. “Permanezcamos vigilantes, activos y organizados hasta que se concrete la transición democrática. A los venezolanos que están dentro de nuestro país, estén listos para poner en marcha lo que muy pronto les vamos a comunicar a través de nuestros canales oficiales”.

“Ante su negativa a aceptar una salida negociada, el Gobierno de EEUU ha cumplido su promesa de hacer valer la ley”, ha afirmado Corina Machado en su comunicado titulado “Llegó la hora de la libertad”. “Vamos a poner orden, liberar a los presos políticos, construir un país excepcional y tener a nuestros hijos de vuelta a casa. Hemos luchado por años, lo hemos entregado todo, y ha valido la pena. Lo que tenía que pasar está pasando”.

Pese a las palabras de Corina Machado, en estos momentos el cambio de régimen no es seguro. En una entrevista con elDiario.es, Michael Paarlberg, exasesor de Bernie Sanders para América Latina y analista de la región, aclara: “No parece haber ningún intento, al menos por ahora, de que Estados Unidos instale a la oposición en lugar del actual gobierno chavista”. “No hay ningún indicio en este momento de que el Ejército haya desertado formalmente en favor de la oposición liderada por Edmundo Rodríguez y María Corina Machado”, añade.

Trump ha sugerido que su Administración seguiría apuntando a los funcionarios del Gobierno venezolano si se ponen del lado de Maduro o si toman su testigo: “Si siguen siendo leales, el futuro es realmente malo, realmente malo para ellos. Yo diría que la mayoría de ellos se han convertido”. Estas declaraciones sugieren que el presidente no dará más pasos hacia el cambio de régimen, tal y como afirma Paarlberg.

En una entrevista con la cadena FoxNews, Trump ha dicho este sábado que tendrá que “analizar” si respalda un futuro gobierno encabezado por Corina Machado. “Bueno, vamos a tener que analizarlo ahora mismo”, ha respondido Trump preguntado por esa posibilidad, insistiendo en que “las elecciones de Maduro fueron una vergüenza”.

La líder opositora ha asegurado en su escrito que: “Esta es la hora de los ciudadanos”. “Los que arriesgamos todo por la democracia el 28 de julio. Los que elegimos a Edmundo González Urrutia como legítimo presidente de Venezuela, quien debe asumir de inmediato su mandato constitucional y ser reconocido como comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional por todos los oficiales y soldados que la integran”, ha agregado en referencia al candidato que se enfrentó a Maduro en las urnas y que la oposición reconoce como el ganador de los comicios presidenciales de 2024.

González se ha hecho eco del comunicado de Corina Machado en la red social X y se ha limitado a comentar: “Venezolanos, son horas decisivas, sepan que estamos listos para la gran operación de la reconstrucción de nuestra nación”.

Fuente: https://www.eldiario.es/internacion...

EEUU bombardea Venezuela para secuestrar a su presidente

3 Enero 2026 at 11:10
Por: (tortuga)

Trump asegura que EEUU ha capturado a Maduro tras bombardear Venezuela

Javier Biosca Azcoiti

Estados Unidos ha bombardeado Venezuela y ha capturado a su presidente, Nicolás Maduro, según ha confirmado Donald Trump. “Estados Unidos de América ha llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, ha sido capturado junto con su esposa y trasladado fuera del país”.

La operación de EEUU se produce tras meses de asedio al presidente Nicolás Maduro, apresando barcos y atacando embarcaciones a las que acusa de narcotráfico. El presidente Trump ya había amenazado con una intervención terrestre.

Múltiples detonaciones y explosiones con sobrevuelo de aviones y helicópteros militares se han escuchado en la madrugada de este sábado en Caracas en varios puntos estratégicos de la capital venezolana. El presidente Trump se encuentra en su mansión de Mar a Lago, Florida, y en las próximas horas dará más detalles.

El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, ha aparecido en un vídeo afirmando que Venezuela resistirá la presencia de tropas extranjeras.

El Gobierno de Venezuela ha denunciado la “gravísima agresión militar perpetrada por el Gobierno actual de EEUU” en localidades civiles y militares de los estados de Miranda, Aragua, La Guaira y la capital del país, Caracas, y ha ordenado “el despligeue del comando para la defensa integral de la nación”. “Tal agresión amenaza la paz y estabilidad internacional, concretamente de América Latina y el Caribe”. Caracas acusa a Washington de querer quedarse con sus recursos y ha instado a sus ciudadanos a levantarse contra la agresión. “El país entero se debe movilizar para derrotar esta agresión imperialista”.

En redes sociales circulan imágenes de explosiones en varios puntos de la capital venezolana, mientras algunos usuarios reportaron detonaciones en el principal fuerte militar del país, Fuerte Tiuna, al oeste de la ciudad y en la base militar de La Carlota. “Fuerte Tiuna está explotando”, se escucha decir a la gente que graba vídeos desde sus ventanas. Varios aviones sobrevuelan la ciudad.

La embajada de Estados Unidos en Bogotá, Colombia, ha emitido una alerta a los estadounidenses en Venezuela indicándoles que se refugiaran en sus hogares citando “informes de explosiones en la ciudad y sus alrededores”. No ha dado más detalles.

Estados Unidos ha emitido un aviso aéreo prohibiendo a las aeronaves civiles operar en el espacio aéreo venezolano citando riesgos a la seguridad “asociados con actividad militar en marcha”. Las explosiones han provocado el caos en la capital con la gente saliendo a las calles y atascos en las carreteras.

El presidente Trump advirtió en noviembre sobre la posibilidad de ataques en territorio venezolano en medio de su campaña contra Venezuela y el Gobierno de Nicolás Maduro, al que acusa de supuestamente liderar una red de narcotráfico.

Según informa la cadena CBS, Trump dio luz verde al Ejército para atacar Venezuela días antes de la operación de este sábado, según han informado a la cadena dos fuentes del Gobierno. Según las mismas fuentes, la misión se iba a realizar en Navidad, pero fueron pospuestos por los ataques contra objetivos de ISIS en Nigeria.

“Bombardear Venezuela, Nigeria e Irán sin base legal, sin una justificación coherente y sin siquiera un debate público. Y parece que Trump solo acaba de empezar”, ha publicado en X Ben Rhodes, exviceconsejero de Seguridad Nacional de EEUU. “Una guerra para cambiar el régimen en Latinoamérica basada en argumentos absurdos sobre el tráfico de drogas, sin explicación de los objetivos y contraria a todo lo que Trump prometió durante la campaña. Y ni siquiera ha pasado un año desde que Trump asumió el cargo”.

“Estamos recabando toda la información. El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha hablado ya con el embajador de España en Venezuela y todo el personal se encuentra a salvo. Solo podemos confirmar que se trata de un ataque aéreo”, han señalado fuentes del gobierno español.

Antes de la confirmación de EEUU, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunciaba: “Están bombardeando Caracas. Alerta al mundo entero, han atacado Venezuela. Están bombardeando con misiles”. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, también había denunciado el ataque: “Cuba demanda urgente reacción de la comunidad internacional contra criminal ataque de Estados Unidos a Venezuela. Nuestra zona de paz está siendo brutalmente asaltada. Terrorismo de Estado contra el bravo pueblo venezolano y contra Nuestra América”.

El pasado viernes, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció un ataque contra una “gran instalación” dentro de su campaña contra una red de narcotráfico liderada, según Washington, por Venezuela, aunque no especificó si el ataque se produjo dentro del territorio venezolano. El lunes, Trump indicó que el ataque fue en un muelle, pero tampoco precisó la zona geográfica del bombardeo.

Según informó el New York Times el lunes, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos llevó a cabo la semana pasada un ataque con drones contra una instalación portuaria en Venezuela.

El jueves, Maduro dijo en una entrevista que el sistema defensivo de su país “ha garantizado y garantizará la integridad territorial” venezolana, al ser consultado sobre este presunto ataque terrestre, que no confirmó ni desmintió.

Fuente: https://www.eldiario.es/internacion...

No a las agresiones militares de Estados Unidos en América Latina

22 Diciembre 2025 at 00:00
Por: (tortuga)

Contemplamos estos días, con gran preocupación, cómo el militarismo salvaje de los Estados Unidos de Norteamérica está construyendo un peligroso escenario bélico frente a las costas de los estados de Venezuela y Colombia.

Con la excusa de una supuesta acción preventiva contra el narcotráfico, el gobierno estadounidense ha movilizado un potente contingente aereonaval en la zona. Arrogándose atribuciones que ninguna ley internacional le adjudica y bajo la amenaza militar, ha dictado una suerte de exclusión del espacio aéreo venezolano, así como la prohibición de comerciar con petróleo de la república bolivariana a cualquier compañía que no sea norteamericana, bajo amenaza del secuestro de los barcos petroleros. Resulta más que evidente que el objetivo de toda la operación poco tiene que ver con el tráfico de drogas y sí con la posibilidad de apoderarse de las importantes reservas de petróleo de Venezuela.

Este cerco aeronaval que se aplica sobre la república venezolana y, en menor medida, sobre la colombiana, está evidenciando cómo Estados Unidos ha decidido pulverizar cualquier resto de legalidad y de derecho internacional marítimo. Operativos estadounidenses atacan sistemáticamente cualquier tipo de embarcación que se adentre en las zonas que controlan, matando deliberadamente a todos sus ocupantes, sin ningún tipo de juicio previo, fuera del marco de cualquier legalidad, sin dejar supervivientes y sin molestarse tan siquiera de presentar pruebas sobre si esas personas asesinadas eran narcotraficantes o simples pescadores, como parece estar resultando en la mayoría de los casos. A pesar de las llamadas de socorro internacional de los gobiernos de Venezuela y Colombia ante estos gravísimos crímenes, tristemente, no hemos oído alzarse voces de condena entre los líderes de los estados de la Unión Europea. Ello es un buen botón de muestra de cómo nuestros países han abandonado la senda del derecho internacional para unirse al matonismo y a la ley del más fuerte, en un camino que, si sigue así, solo puede conducirnos al abismo bélico.

Por si fuera poco, EEUU, en una acción que solo puede calificarse como piratería, ha secuestrado estos días tres petroleros frente a las costas de Venezuela, apropiándose del crudo que transportaban.

Por otra parte, el gobierno de EEUU no deja de realizar amenazantes declaraciones sobre supuestos preparativos de operaciones militares en el territorio de la República de Venezuela.

Es importante que la opinión pública de todo el planeta se una y fuerce a la clase política a tomar decisiones. No se puede seguir permitiendo que el gigante norteamericano destruya la legalidad internacional. No se puede permitir que EEUU, siempre en defensa de sus particulares intereses económicos, organice guerras por doquier, ataque embarcaciones, altere procesos electorales, bombardee países, financie genocidios y, en general, sea un foco permanente de inestabilidad bélica que en cualquier momento podría estallar en una gran conflagración.

Si la humanidad aspira a un futuro de Paz, es preciso dejar atrás la política de bloques y hegemonías. No podemos ser aliados de naciones que hacen de la guerra y el saqueo su bandera. Empecemos hoy por denunciar con firmeza estas acciones criminales de EEUU que están desestabilizando el Caribe y el Pacífico, que están acabando con la vida de seres humanos y que podrían desembocar en una sangrienta masacre en la región.

No a la guerra en América Latina.
No a la presencia militar estadounidense frente a las costas de Colombia y Venezuela.
No al asesinato indiscriminado y la impunidad. No a la amenaza y la extorsión. No a la piratería.
Sí a la Paz.

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