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Análisis de la revolución kurda en Siria y la crisis actual

27 Enero 2026 at 00:01
Por: (tortuga)

Traemos un artículo acerca de la realidad actual del proyecto confederal en el este y norte de Siria. Y lo hacemos en momentos en que el Estado Sirio, de manos de su presidente ex-yihadista hoy convertido en aliado de EEUU y por supuesto del Estado turco, lo está atacando brutalmente. Hoy los proyectos autonomistas, tanto los mexicanos -como el zapatismo bajo asedio de una guerra de baja intensidad del Estado mexicano-, como el del confederalismo democrático en Siria son atacados como si la consigna fuera que desapareciera cualquier ejemplo de autoorganizacióon diferente del imaginario colectivo...

Aquellas milicias que en su momento eran tomadas como héroes contra el llamado Estado islámico y sus fascistas religiosos hoy han sido abandonadas y buscan elimiarse los territorios que practican la autoorganización.

Red-acción del periódico Anarquía

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La revolución confederal en Siria vive un momento decisivo

El 18 de enero el gobierno sirio lanzó una gran ofensiva contra la Administración Democrática del Noreste (ADN), apoyada por una intensa propaganda progubernamental de canales cercanos a Turquía y Catar, como Al-Jazeera y Middle East Eye, y por la censura mediática en los países de la OTAN. La resistencia de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) se vio fragmentada debido a una serie de defecciones en las gobernaciones de Raqqa y Deir ez-Zor, que afectaron tanto a estructuras tribales (‘ashira) como a partidos políticos hasta entonces vinculados al proyecto confederal, como la sección del Partido para el Futuro de Siria en Raqqa. Ambas zonas quedaron casi por completo bajo control gubernamental, a pesar de algunas emboscadas contra el ejército.

Aunque el gobierno difundió un documento presentado como un acuerdo de alto el fuego —que en los hechos preveía la rendición de las Fuerzas Democráticas Sirias—, Mazlum Abdi, comandante de las FDS, rechazó el acuerdo. Durante una reunión celebrada el 19 de enero, Abdi dejó claro que no aceptaría ningún pacto que implicara la capitulación política y militar de la administración autónoma: «Viviremos con dignidad o moriremos con honor», declaró al finalizar el encuentro.

En las horas previas se habían producido combates violentos en Tishrin, a lo largo del Éufrates en dirección a Raqqa; en la autopista M4, a cuyos márgenes se encuentra estacionado el ejército turco, que realizó varios bombardeos; y en Shaddadi y Raqqa, donde combatientes de las FDS se atrincheraron para proteger las prisiones en las que se encuentran recluidas personas detenidas de Daesh en estos años. El campo de detención de Al-Hol, donde unas 30.000 mujeres y menores sospechados de pertenecer a familias que apoyaron a Daesh han estado recluidos durante años, fue abandonado por las FDS, que denuncian “la indiferencia del mundo”. Diversos videos muestran a facciones del gobierno liberando prisioneros que la ADN afirma que están afiliados al Estado Islámico. Las zonas que aún permanecen bajo control de las fuerzas confederales parecen ser la gobernación de Hasakah, donde se encuentra la gran ciudad de Qamishlo, y Kobane junto con sus áreas rurales circundantes.

Todas las comunas populares están distribuyendo armas y organizando la resistencia en los barrios de la ciudad que aún permanecen libres del ejército estatal. En el plano político, la Administración atraviesa una fase difícil. Circulan en X y Telegram videos de prisioneros linchados o ejecutados sumariamente, así como de mujeres de las YPJ en manos de hombres del gobierno. Conviene recordar que se trata de los mismos hombres que mutilaron en video el cuerpo de la combatiente Barin Kobane en Afrin o que brutalizaron y asesinaron a Hevrin Khalaf durante la invasión turca de Serekaniye. No es casual que muchos llamamientos a la resistencia provengan precisamente de las YPJ, además de las Fuerzas de Protección Esencial (HPC), que dependen de los comités de autodefensa de cada comuna. Desde el inicio de las negociaciones con el gobierno el pasado marzo, el movimiento de mujeres había dejado claro que no se aceptaría ningún acuerdo que no contara con su aprobación y que las YPJ preferirían el martirio antes que disolverse. Por su parte, Al-Shaara y sus hombres han afirmado que no consideran concebible la presencia femenina en las fuerzas armadas sirias ni en otros ámbitos de la vida pública.

Las estructuras tribales y la revolución

Gran parte del éxito del avance gubernamental se debe a la protesta contra la ADN impulsada por diversas estructuras y facciones tribales, no solo en Raqqa y Deir ez-Zor, sino también en Hasakah. Lejos de ser fenómenos reducibles a una simple división entre árabes y kurdas —que, tras décadas de discriminación hacia estas últimas, sigue existiendo—, este repentino cambio de bando constituye una maniobra política lúcida y organizada desde hace tiempo.

Hace pocas semanas tuve la oportunidad de entrevistar a las jefaturas de algunas de las estructuras tribales más influyentes de Raqqa y Hasakah, como los Afadil, los Al-Sahkana y los Shammar (estos últimos una qabila o confederación tribal). Organizaciones sociales extremadamente poderosas, que en ocasiones agrupan a millones de personas en distintos países (Jordania, Irak, Arabia Saudita), estas estructuras son también el envoltorio concreto a través del cual se expresa la organización jerárquica de la economía local. La jefatura —aunque sería más correcto decir el rey— de los Shammar, Maana Al-Hamidi Al-Jarba, contribuyó en 2014 a la alianza estratégica con las YPG para combatir a Daesh y el 18 de enero protagonizó una espectacular traición con un giro abrupto. Las otras dos tribus, en Raqqa, mantuvieron relaciones de coexistencia con el Baaz, luego con Daesh y posteriormente con la ADN, para aceptar ahora un nuevo cambio de régimen en áreas que el Estado sirio siempre ha considerado reservas de trigo, algodón y energía fósil, dentro de una lógica de colonialismo interno.

A diferencia de las zonas del Rojava de mayoría kurda (una pequeña parte de la ADN, que era mayoritariamente árabe), en estos territorios la ideología confederalista tuvo una penetración limitada y muy reciente. Asociaciones estudiantiles, juveniles y de mujeres la promovieron en los centros urbanos, pero la gobernanza del territorio se estructuró precisamente sobre el frágil pacto de coexistencia entre el partido revolucionario y las tribus. Estas apreciaron la liberación del régimen y de Daesh, pero no las tácticas de la aviación estadounidense de apoyo a las FDS en 2017, que destruyeron gran parte de la ciudad por orden de Donald Trump. Nunca compartieron, además, la idea de transformación antipatriarcal y comunalista promovida por el PYD. Las jefaturas de estas estructuras conforman la gran burguesía agraria y comercial, que maneja patrimonios de muchos millones de dólares. Las iniciativas económicas comunalistas impulsadas por el movimiento en tierras estatales siempre fueron vistas con desprecio, al igual que las organizaciones autónomas de mujeres, las reformas del derecho de familia para fortalecer la capacidad de negociación femenina o las instituciones judiciales de mujeres, como la Casa de las Mujeres. Cuando en 2022 la “ciencia de las mujeres”, o Jineolojî, se convirtió en materia escolar, en Deir ez-Zor varias jefaturas tribales incitaron a la revuelta.

La ADN nunca fue un territorio pacificado ni exento de conflictos, como no lo es ningún territorio revolucionario. El enfoque del movimiento confederal siempre fue el del cambio gradual, el diálogo y el pragmatismo, pero se mantuvo firme en sus ideas, ampliando transformaciones socioeconómicas y de género que no podían contar con el apoyo de las cúpulas de estas estructuras. No porque fueran “árabes”, sino porque se trata de realidades construidas en torno al privilegio, también entre las kurdas. Nunca faltaron tribus y facciones políticas kurdas, dentro de la ADN, hostiles al movimiento confederal. Lamentablemente, todo esto casi nunca fue contado, ya sea por el desinterés del mundo de la prensa —árabe u occidental— o por la superficialidad del activismo político, que prefirió desde el inicio reducir la revolución a un mito o insistir absurdamente en una narrativa etnicizante del conflicto (“las kurdas” como pueblo bueno y noble). Las miles de comunas y las centenas de cooperativas construidas en esos territorios siempre fueron valoradas por una parte de la sociedad siria, pero no por otra; y esas partes atraviesan comunidades lingüísticas y religiosas, pues no existe lengua ni fe que determine mecánicamente la adhesión a una perspectiva política.

“Las kurdas” y “Occidente”

Tampoco tiene sentido sorprenderse de que “Occidente” haya “abandonado” a las “kurdas”, sus supuestas “aliadas”. El asombro de muchas ante el apoyo estadounidense a los islamistas resulta desconcertante: el islamismo fue respaldado durante décadas por los gobiernos de Estados Unidos en la región con una función antisocialista. Solo la caída de la URSS permitió una política más oscilante y la realización de operaciones militares, invasiones y masacres que generaron miles de millones de dólares para la maquinaria militar estadounidense, explotando la volatilidad y la inconsistencia ideológica de estas fuerzas. Lo verdaderamente paradójico es que durante una década un movimiento socialista y democrático haya sido apoyado —aunque solo militarmente—, porque frente a un enemigo como Daesh los islamistas hostiles a Assad no tenían ni tienen capacidad ni voluntad de combatir.

El movimiento confederal no tuvo otra opción, como toda revolución que se desarrolla en el mundo real (y como todas las demás facciones sirias y regionales), que buscar alianzas dentro y fuera de Siria. Ambas superpotencias implicadas en la guerra, Estados Unidos y Rusia, apoyaron de manera ambigua e interesada a las fuerzas armadas confederales (desde hace tiempo mayoritariamente árabes, especialmente durante la ofensiva sobre Raqqa en 2017) en distintos momentos y contextos, sin reconocer ni legitimar jamás las instituciones civiles de la ADN, y mucho menos sus proyectos sociales. Tampoco se ve por qué deberían haberlo hecho. Como aclaró mi amiga Bager, caída mártir en Manbij en 2016, estas alianzas siempre fueron tácticas para las FDS y nunca existió “confianza” ni “ilusión” respecto de los gobiernos de estos u otros países con los que se establecieron relaciones por necesidad. El movimiento aprovechó el apoyo militar allí donde fue posible, pero las relaciones internacionales pronto se alinearon contra sus intereses y su propia existencia.

Con el paso de los años fueron fuertes las dudas de algunas debido a su colaboración con Estados Unidos. Parte de estas críticas provino de ambientes alternativos occidentales, demasiado desconectados de la política y de la experiencia revolucionaria para comprender la necesidad —por amarga que fuera— de estas dinámicas. Otra parte llegó del mundo político y mediático árabe, aunque la coalición liderada por Estados Unidos que reprimió a Daesh incluye a casi todos los países árabes, que rara vez comprometieron tropas. Otras críticas proceden de quienes simpatizan con los movimientos salafistas y, generalmente sin haber vivido nunca sus agresiones o bajo su control, sostienen que el envoltorio reaccionario contendría un improbable núcleo revolucionario, denunciando desde hace años la “injusticia” de la prisión impuesta a los milicianos de Daesh. Cuán legitimados están el mundo institucional árabe o el islamismo suní para criticar a las FDS lo demuestra la férrea alianza construida con la CIA por el “islam político” regional para sostener la componente supremacista suní de la oposición a Assad frente a la democrática o libertaria. Estas componentes de la oposición, hoy en el gobierno, fueron legitimadas oficialmente desde 2012 mediante una política a la que, tras Turquía y Catar, se sumó toda la Liga Árabe.

Las maniobras de Israel

Desde que esta oposición se convirtió en gobierno en 2024, la retórica antikurda adoptó tonos apocalípticos, denunciando como un hecho la supuesta alianza entre la ADN e Israel. Nunca fue probada porque nunca existió, pero confirma una vez más la pobreza y el patetismo del discurso político contemporáneo, en Oriente Medio no menos que en Europa. A pesar del apoyo de algunas organizaciones palestinas a las políticas turcas y cataríes contra las YPG en Siria, el movimiento confederal mantuvo hasta hoy sus raíces internacionalistas. Mártires en Alepo como Ferashin Efrin o Deniz Ciya —la joven cuyo cadáver fue arrojado desde el cuarto piso por un elemento del gobierno— cayeron hace pocos días frente a un ejército que se presentó con decenas de tanques a las puertas de sus barrios, fortalecido por el acuerdo firmado en París con Israel pocas horas antes. La verdad es que las comunas confederales son atacadas por el islamismo a cambio de la venta del Golán, y este hecho no necesita mayores comentarios.

La prensa y el gobierno de Israel hicieron todo lo posible en los últimos meses para obtener una invocación de ayuda por parte de la ADN, construyendo una narrativa muy fuerte en ese sentido, que alcanzó incluso ámbitos científicos y académicos, para afirmar que Israel es el aliado natural de las kurdas y que la ADN podría beneficiarse de ese apoyo. Esta retórica es abrazada —desde siempre— por el sector de la política kurda cercano a las posiciones conservadoras de la familia Barzani en Irak, históricamente adversaria del movimiento confederal y del PKK. Resulta verdaderamente notable que la ADN, pese al cerco diplomático cada vez más asfixiante por parte de Damasco (y de Turquía y Jordania), nunca haya cedido a estas tentaciones, aceptando el aislamiento global antes que traicionar los valores que inspiran a sus vanguardias (las primeras mártires del PKK cayeron junto a las palestinas en Líbano en 1982). Valores expresados siempre con moderación, pero a menudo con mucha más coherencia que los eslóganes lanzados al viento durante los desfiles militares del gobierno.

Errores y coherencia del movimiento confederal

Hoy la ADN paga muchos de sus errores, entre ellos la persistencia de un sentimiento hipernacionalista kurdo en el seno de sus vanguardias, quizá emparentado con el “viejo paradigma”, según la expresión de Öcalan: sentimientos que rozan formas de supremacismo cultural, incluso de revancha, y que siempre conducen al debilitamiento y la fragmentación de la sociedad. Probablemente fueron demasiadas las militantes kurdas (y las activistas no kurdas, incluso en Europa) que concentraron en la última década su atención exclusivamente en el Kurdistán y en la comunidad kurda, volviendo contradictorio un proyecto en el que las comunidades no kurdas sí fueron incluidas, pero demasiado raramente en posiciones de liderazgo real. La propaganda internacional del movimiento insistió además durante demasiado tiempo en la legítima cuestión nacional kurda y explicó menos el corazón del modelo institucional y político como alternativa traducible y adaptable en Siria u otros contextos.

Por otro lado, el movimiento paga su coherencia ideológica y política: en lugar de aceptar una capitulación diplomática tras el cambio de 2024, llegó al enfrentamiento militar para insistir en la necesidad de repensar una nación interseccional y plural frente al Estado-nación clásico de raíz colonial. A diferencia del gobierno, de Estados Unidos y de Turquía, las FDS creyeron en la negociación iniciada en marzo como una opción política real. Propusieron una república sin denominaciones étnicas que pudiera honrar la revolución de 2011, capaz de aceptar que estructuras institucionales locales y democráticas (en el sentido socialista de las comunas) permanecieran libres para reavivar la milenaria cultura de autogobierno comunitario de Mesopotamia (o del Mashreq, o de Oriente Medio, como se prefiera). Siempre creyeron que este nivel de libertad es concebible incluso junto a un Estado que acepte dotarse de una configuración más avanzada y reconocer, contra su tradición más dogmática, a lo otro de sí mismo. Naturalmente, ni los militantes de la vieja Al-Qaeda, ni Turquía, ni Estados Unidos estaban ni están interesados en escuchar estos argumentos.

El futuro de la revolución

Hasta qué punto los supremacistas cristianos, musulmanes y judíos pueden alinearse en torno a cuestiones terrenales lo demostraron recientemente las declaraciones cristalinas de Al-Shaara contra las FDS: las inversiones extranjeras son excepcionales para la nueva Siria, pero las inversoras dudan porque estos “grupos armados” aún controlan las periferias industriales de Alepo, los yacimientos de petróleo y gas del este y los graneros del norte. Es la vieja concepción del noreste (árabe y kurdo) como reserva colonial interna de Siria, espejo de la ecología política que informa la dinámica colonial mundial. Si esto requiere aceptar la ocupación ilegal israelí, así será. No hay tiempo ni espacio para discutir de política, de sociedad o de felicidad, porque los tiempos de la inversión, del capital y de la explotación de las personas y del ambiente no lo permiten. En realidad, es la lógica misma de estas jerarquías la que no tolera ninguna rebelión auténticamente sociopolítica ni ninguna experimentación posible, imponiendo la eterna repetición de lo idéntico bajo nuevas formas, ayer “terroristas” y hoy “legítimas”: pecunia non olet. A pesar de los enormes límites de toda revolución, esta negativa a aceptar las relaciones de fuerza y a afirmar la alternativa es lo más grande que existe incluso en el momento de la represión del movimiento confederal, que logró imponer no solo razonamientos, sino hechos concretos y conquistas sociales y políticas incluso a este siglo reaccionario y oscuro.

¿Y ahora? ¿Qué ocurrirá? No es posible preverlo por completo. Lo cierto es que no se queda una “huérfana” de algo cuando las revoluciones caen. Cada vez se intenta y se prueba, y se seguirá intentando y probando siempre, en el mismo lugar y en otros. La única vía para frenar el horror que se expande por el mundo —esclavitud, feminicidios, racismo, operaciones militares y empresas coloniales— es el pensamiento lúcido y coherente, la organización y el proyecto. El crimen más grande es confundir la queja con la crítica. Es necesario construir una nueva visión del mundo, cambiar de paradigma respecto al capitalismo y a los viejos socialismos, ensayar caminos a partir del hecho de la irrelevancia de los mil grupos diversamente nostálgicos que corren el riesgo de agotar definitivamente el antagonismo árabe y occidental. En los próximos días, las militantes confederales, y en primer lugar las mujeres, podrían resistir o ser perseguidas y masacradas. Lo primero que hicieron las partidarias del gobierno en Tabqa fue derribar la estatua dedicada a una combatiente de las YPJ. El movimiento confederal seguirá existiendo en Siria incluso después de la ocupación estatal de todo el noreste y deberá debatir cómo organizarse. Como en el caso de Palestina, Ucrania, Turquía o Irán, deberíamos mantener o crear contactos y frentes de acción común con quienes quieran oponerse en Kobane y Qamishlo, así como en Estambul o Damasco, construyendo un partido transnacional capaz de conjugar las necesidades y los valores de todas las juventudes y comunidades bajo ataque.

(tomado de Dinamopress, traducido por Periódico Anarquía)

Fuente: https://www.facebook.com/photo/?fbi...

Declaración del Comité Ejecutivo Internacional de los Resistentes de la Guerra: No a la Guerra en Rojava

26 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Las escaladas y los genocidios en todo el mundo continúan cicatrizando a las comunidades y desestabilizando regiones enteras. Las olas de guerra y represión nos recuerdan la urgente necesidad de solidaridad internacional. La Internacional de los Resistentes de Guerra está gravemente preocupada por los acontecimientos en Siria, especialmente por los ataques a los territorios autónomos en el noreste. Los acontecimientos en el noreste de Siria no son simplemente un conflicto regional, sino también una grave crisis humanitaria que concierne a la conciencia colectiva de la humanidad. El pueblo kurdo está siendo sometido a desplazamientos forzados, torturas, ejecuciones y violencia discriminatoria, que están explícitamente prohibidos por el derecho internacional. Exigimos la solidaridad y la acción mundial con respecto a la protección del pueblo kurdo en la región.

Los ataques que tuvieron lugar en Rojava en los últimos días y hoy están poniendo a prueba no solo la lucha de un pueblo por la existencia, sino también el compromiso de la comunidad internacional con la paz y la justicia. Las operaciones llevadas a cabo por el gobierno sirio y sus fuerzas afiliadas violan el principio de proteger a los civiles y constituyen crímenes de guerra como se define en el derecho internacional. Por lo tanto, todos los Estados e instituciones internacionales deben tomar medidas para detener inmediatamente la guerra y participar en esfuerzos diplomáticos urgentes hacia una solución pacífica, en lugar de permanecer en silencio. Hay que garantizar la protección de los civiles y silenciar las armas.

La seguridad del pueblo kurdo y de todas las personas en Siria puede garantizarse a través de la solidaridad internacional, el estado de derecho y una voluntad común contra la guerra. Nuestro llamado es a luchar contra la guerra y luchar juntos por la paz. La solución no está a la sombra de las armas, sino a la construcción de una paz que proteja la dignidad humana.

Lo que hay que hacer hoy no es abrir nuevos frentes, profundizar el conflicto y conducir a nuevas guerras regionales; es para evitar que la guerra se extienda, fortalezca los canales de diálogo y recuerde a todos los Estados de la región que la paz es el único camino a seguir. La comunidad internacional debe aprender de la tragedia que se desarrolló en Kobane en 2014 y no debe permitir que vuelva a ocurrir una catástrofe similar (cuando ISIS sitió la ciudad, capturó cientos de aldeas circundantes y forzó el desplazamiento masivo, con más de la mitad de la ciudad finalmente destruida antes de que las fuerzas kurdas repelieran el asalto).

El establecimiento de la paz es imprescindible no sólo para el pueblo kurdo, sino para todos los pueblos de la región. Nosotros, como Comité Ejecutivo de los Resistentes Internacionales a la Guerra, publicamos esta declaración como un llamado: Todos los ataques en Siria deben cesar inmediatamente, no se debe permitir la continuación de la guerra, se debe garantizar la seguridad de los civiles, se debe defender el derecho internacional y se debe demostrar una voluntad común para una solución pacífica. La solidaridad, la justicia y la paz son hoy más que nunca la responsabilidad compartida de la humanidad.

Fuente: https://wri-irg.org/en/story/2026/w...

El nuevo gobierno de Siria inicia una fuerte acción militar contra los kurdos de la zona autónoma de Rojava

22 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

En cambio, en la frontera Sur, donde Israel campa a sus anchas y no cesa en sus incursiones armadas y apropiación del territorio, el nuevo gobierno sirio no hace nada. Nota de Tortuga.


REACTIVADA LA GUERRA DEL EJERCITO SIRIO CONTRA EL PUEBLO KURDO DE ROJAVA

Me acaba de llegar este comunicado del Instituto de Ecología Social (Instutute for Social Ecology), sobre el recrudecimiento de los ataques contra la comunidad kurda de Rojava, con el apoyo y beneplácito del "pacifista" Donald Trump, en un momento en que este conflicto histórico parecía eclipsado por las noticias de las "otras guerras" del Oriente Medio:

Amigos y camaradas,

Los peligros actuales a los que se enfrentan las luchas por la libertad se han intensificado de forma inquietante en las últimas 72 horas. El nuevo gobierno sirio lanzó un asalto contrarrevolucionario, aprobado por la administración Trump, contra las Fuerzas Democráticas Sirias y los territorios autónomos democráticos que defiende. Con su apoyo árabe colapsado, las minorías autónomas de Siria ahora están solas y afrontan una lucha por sus vidas.

Por muy graves que parezcan las cosas, la lucha continúa. Por muy dañados que estén, los movimientos se recuperan y reconstruyen. La revolución en Rojava ha demostrado, por su propia existencia viva, que el pueblo reunido puede gobernarse a sí mismo. Ese genio nunca podrá volver a ser encerrado, y alimentará transformaciones sociales para generaciones venideras. Además, la nación kurda nunca ha estado más unida. En este momento, lo que importa por encima de todo es la supervivencia de la gente de la región, soñar y luchar otro día.

A continuación, hemos copiado la declaración conjunta de emergencia de varias organizaciones kurdas estadounidenses, haciendo un llamamiento a la acción para todos nosotros. Llamamientos similares resuenan por toda Europa y otros lugares del mundo. Le debemos al futuro del pueblo kurdo y de toda la humanidad responder.

Podemos sentirnos impotentes en momentos como estos, pero en realidad no lo estamos. Para quienes están en Estados Unidos, por favor, dediquen hoy solo diez minutos a dejar mensajes a su representante en el Congreso y a los presidentes de los comités de asuntos exteriores del Senado y la Cámara. Las señales claras del gobierno estadounidense sobre lo que tolerará de su nuevo aparente socio en Damasco cambiarán por completo el cálculo sobre si simplemente retroceder la autonomía democrática de Rojava hacia la autogestión local, o en su lugar avanzar hacia un genocidio contra los kurdos, yazidíes y otras minorías amenazadas de Siria. Todos los detalles que necesitéis están aquí. Incluso en actos tan pequeños como éste, tu solidaridad es recibida con gratitud.

Mason Herson-Horvath, director de programación ISE

Llamada a los miembros del Congreso de los Estados Unidos a tomar medidas inmediatas para detener la guerra del estado sirio contra los kurdos.

¡Los kurdos sirios están siendo atacados!

DECLARACIÓN CONJUNTA DE EMERGENCIA Y LLAMADO A LA ACCIÓN

El gobierno sirio está librando la guerra contra el pueblo kurdo. En los últimos días, bajo el liderazgo del presidente interino Ahmed al-Sharaa (exlíder de Al Qaeda), las fuerzas estatales sirias han lanzado un asalto sistemático contra todos los territorios de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) lideradas por kurdos. Ahora el ejército sirio y sus milicias yihadistas están abriendo frentes en toda la región noreste conocida como Rojava.

A medida que el ejército sirio avanza, los kurdos y otras minorías culturales se ven obligados a huir de sus hogares, siendo sometidos a humillaciones, torturas, ejecuciones y mutilaciones. Además, las fuerzas estatales sirias han liberado a miles de prisioneros del ISIS que antes estaban custodiados por las SDF. A pesar de los numerosos intentos de los líderes kurdos por alcanzar un acuerdo de alto el fuego, al-Sharaa se ha negado a detener sus ataques, buscando en cambio consolidar su poder por la fuerza. Como resultado, el país se enfrenta ahora a una catástrofe humanitaria y a un posible genocidio.

A pesar de su larga colaboración con las SDF en la lucha contra ISIS, Estados Unidos no ha intervenido ni presionado a Damasco para que detenga sus ataques, abandonando a los kurdos sirios para que se defiendan por sí mismos mientras enfrentan amenazas existenciales. Las apuestas hoy son tan dramáticas como en 2014, cuando los kurdos fueron rodeados y sitiados por ISIS en Kobane, enfrentándose a la elección entre la resistencia o el genocidio.

A los miembros del Congreso de EE.UU.: ¡Les hacemos un llamamiento para que hagáis todo lo posible para condenar públicamente las acciones del gobierno sirio y presionar a la administración Trump para que detenga estos ataques! Además de un posible genocidio, nos enfrentamos a amenazas de seguridad potencialmente catastróficas con la liberación de miles de prisioneros del ISIS.

A los Movimientos Sociales de EE.UU.: Les hacemos un llamamiento para que alcen la voz, muestren su solidaridad con el pueblo de Rojava y presionen al Congreso para que actúe y exijan que EE.UU. actúe de inmediato para detener la masacre del pueblo kurdo.

Comité de Emergencia para Rojava (ECR). Asociación Kurda de Washington (KAWA).Centro Comunitario Kurdo de California (CalKurd).Centro Cultural Kurdo de Illinois (KCCI).Sociedad de Educación Kurda Americana de Los Ángeles.Asociación Kurda de Nueva Inglaterra (NEKA).Comunidad Kurda del Sur de California (KCSC).Asociación Kurda Americana (AKA).Asamblea de Comunidades del Kurdistán.Grupo Kurdo Americano (KAG).JudiKa.Naren Briar, Funcionario electo (Ciudad de Bellevue, WA)

Fuente: https://blognanin.blogspot.com/2026...


Una ofensiva militar pone en peligro la autonomía kurda en Siria

Desde hace algunos días, el ejército sirio se enfrenta a las SDF lideradas por los kurdos. A pesar del alto el fuego, los combates han continuado.

Ricard González

Después de más de una década de la creación de una amplia zona autónoma en las regiones kurdas del noreste de Siria, conocida como Administración Autónoma Democrática del Noreste de Siria (AANES), una ofensiva militar del Ejército sirio lanzada el pasado fin de semana ha hecho que este se haga con el control de buena parte de la región, bajo la amenaza de poner fin a cualquier tipo de autonomía kurda.

El pasado domingo, 18 de enero, el presidente sirio, Ahmed al Sharaa, y el líder militar kurdo, Mazlum Abdi, sellaron un acuerdo de alto el fuego que incluía la integración de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), la milicia dominada por las facciones kurdas, en el Ejército, así como la integración de las instituciones políticas de la AANES en las estructuras del Gobierno central. Sin embargo, la tregua tan solo duró unas pocas horas y el futuro de la región está ahora en el alero. Los muertos ya se cuentan en decenas.

“El rápido éxito del Ejército sirio se debe a factores militares, sociales e institucionales. Ha mejorado mucho su estrategia, y tuvo el apoyo de algunas tribus sobre el terreno”, sostiene Muhsen Mustafá, experto del think tank sirio Omran Center for Strategic Studies. La absorción de la AANES era una de las grandes prioridades del presidente al Sharaa, determinado a recuperar el control de todo el territorio sirio poco más de un año después de la caída de la dictadura de Bashar al Asad.

Hasta hace una semana, la AANES representaba más de un tercio de toda la superficie siria. Además, Turquía, un aliado fundamental del Gobierno sirio de transición, hace tiempo que presionaba para poner fin al experimento de autonomía kurdo en Siria al considerarlo afín al PKK, la guerrilla que durante más de 40 años luchó por la soberanía kurda.

Otro territorio que escapa al control del Gobierno central es la provincia de Sueida, habitada por otra minoría, la drusa. El pasado verano, Damasco intentó ocupar de forma unilateral la provincia de Sueida, lo que desembocó en unos combates muy violentos que dejaron más de 1.000 muertos, la mayoría civiles. Un balance de víctimas parecido tuvo lugar en abril en otro estallido sectario en las provincias alauíes de Latakia y Tartús, en la costa occidental del país. Y es que encontrar un acomodo a kurdos, cristianos, drusos y alauíes, se ha convertido en el principal reto de la transición en Siria.

El papel de Ankara y Washington

Bajo la presión de Ankara, la cuestión kurda ya fue una de las más apremiantes en las semanas posteriores a la toma de Damasco por parte de las milicias rebeldes liderada por al Sharaa. El pasado 10 de marzo, el presidente sirio y el general Abdi ya firmaron un vago acuerdo que recogía la integración de las FDS en el Ejército sirio. Aunque el plazo de aplicación del pacto era el 31 de diciembre de 2025, las conversaciones entre ambas partes se hallaban encalladas. Entre los principales escollos se encontraba la definición de la futura estructura de seguridad en el noreste del país una vez disueltas las FDS, y la tipología de régimen de autonomía política que tendría la región. Los líderes de las FDS querían que se mantuvieran intactas las estructuras de mando, mientras que Damasco exigía que la integración fuera individual.

A finales de diciembre, estallaron choques violentos en los barrios de Ashrafie y Sheij Maqsud, en la ciudad de Alepo —ambos de mayoría kurda— y que estaban bajo control de las SDF, aunque no formaban parte de la AANES. Después de varios días de enfrentamientos, que dejaron una decena de fallecidos y provocaron el desplazamiento de más de 140.000 personas, las tropas leales a al Sharaa fueron capaces de expulsar a los milicianos kurdos. “Durante las hostilidades nos fuimos del barrio. Pero ya hemos vuelto, y la vida normal ha recuperado su pulso. Tan solo algunos edificios que estaban en la línea del frente quedaron dañados por los combates”, señala Tahar, un comerciante kurdo del barrio de Ashrafie, a través de una conversación telefónica. Aquel episodio, y sobre todo, la victoria relativamente fácil de Damasco, ya se interpretó como una anticipo de una próxima ofensiva en la AANES.

Además de Ankara, un actor que desempeña un papel clave en el noreste sirio es Washington, pues mantiene desplegados a cerca de 1.000 soldados en la región con la misión de evitar el resurgimiento del Estado Islámico —ISIS, por sus siglas en inglés— en Siria. De hecho, el partenariado entre EEUU y las tropas kurdas, los peshmergas, fue clave para desmantelar el autoproclamado “califato” del Estado Islámico en 2019, que había llegado a abarcar varias provincias de Siria e Irak.

Durante meses, Washington había desempeñado un papel de mediador entre Damasco y las FDS, si bien siempre había dejado claro que apoyaba la unidad territorial de Siria. La inacción de las tropas estadounidenses durante la operación militar contra la AANES hace pensar que Washington dio luz verde a la ofensiva de Damasco, a cuyo nuevo Gobierno considera como un aliado más importante que las FDS. La cordial llamada el lunes por la noche entre Donald Trump y Ahmed Sharaa confirmó la tesis del cambio de estrategia y aliado de EEUU.

El rápido éxito de la ofensiva del Ejército sirio, que en cuestión de horas se apoderó de buena parte de las provincias de Deir Zor y Raqqa, esta última ciudad, capital oficiosa de la AANES, sorprendió a algunos observadores. No en vano, estructuras con más de una década a sus espaldas se hundieron como un castillo de naipes . En buena parte, la explicación reside en el hecho de que estas zonas son de mayoría árabe, y una parte de la población resentía el dominio kurdo de las estructuras de la AANES, y le retiró su apoyo. “El factor social fue decisivo. Las tribus árabes se movieron para ‘liberarse a sí mismas', y prepararon el terreno para la llegada del Ejército. En las unidades del Ejército desplegadas servían ‘hijos de la zona', lo que aumentó la legitimidad de la ofensiva y la coordinación con la población”, apunta Mustafá.

Por su parte, el pasado 9 de enero, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, visitaron Damasco para abordar la renovación de las relaciones bilaterales con Siria. Se reunieron con el presidente sirio, Ahmed al-Shaara, para abordar este nuevo capítulo en las relaciones bilaterales centrada en tres pilares: una nueva alianza política que contemple la reintegración regional del país, una mayor cooperación comercial y económica y un paquete financiero para la recuperación socioeconómica del país. Para ello, von der Leyen prometió la concesión de un paquete de apoyo financiero de aproximadamente 620 millones de euros para los años 2026 y 2027, algo que ha sido muy criticado dada la situación actual.

¿Una claudicación de las ambiciones kurdas?

Las condiciones del alto el fuego entre al Sharaa y Abdi fueron percibidas como muy favorables para Damasco, prácticamente una claudicación de las aspiraciones kurdas. La integración de las FDS en el Ejército se llevará a cabo a nivel individual, como exigía Damasco, y las instituciones políticas en las provincias de Deir Zor y Raqqa se integrarán completamente en el Gobierno central. En cambio, el redactado del acuerdo es más vago sobre la gobernanza de la tercera provincia incluida en la AANES, la de Hasake, donde los kurdos sí representan el grueso de la población.

Quizás fueron estos flecos, o bien las tensiones sobre el terreno entre los combatientes de ambas partes lo que provocó que horas después de la tregua se renovaran las hostilidades. Entre los puntos de mayor tensión, las cárceles de al Shaddadi i al Aqtan, donde están recluidos prisioneros del ISIS y sus familias. El lunes, tanto el Gobierno central como las FDS se acusaron mutuamente de haber roto el alto el fuego, así como de haber propiciado la liberación o fuga de centenares de prisioneros vinculados al ISIS. Las FDS siempre habían advertido que una confrontación bélica pondría en peligro las prisiones donde aún se alojaban más de 20.000 personas con algún tipo de afiliación con el ISIS. Esta era una de sus cartas en las negociaciones con Damasco del último año, así como su ocupación de los pozos petrolíferos de Deir Zor. Sin ellas, los kurdos se hallan en una posición de debilidad.

Así las cosas, no está nada claro cuál será la posición de la minoría kurda en la nueva Siria. Apenas un par de días antes de la ofensiva contra la AANES, el presidente al Sharaa firmó un decreto que, por primera vez en la historia del país, reconocía sus derechos lingüísticos y culturales. Por ejemplo, el texto abre la puerta a la enseñanza de la lengua kurda en las escuelas tanto públicas como privadas, y establece la inclusión de la celebración del Nouruz, el año nuevo kurdo, en el calendario de fiestas nacionales. No obstante, en los ambientes nacionalistas kurdos existe una profunda desconfianza respecto a al Sharaa y su Gobierno, y se subraya que, sin una Constitución que garantice estos derechos, se pueden convertir en papel mojado.

“Creo que lo más probable es que avancemos hacia un sistema centralizado, en lugar de uno federal o con entes autonómicos. Eso sí, habrá una descentralización administrativa con amplios poderes para los entes municipales o locales. Pero esto será así para todo el país, no para ninguna región específica”, augura Mustafá. De la capacidad de al Sharaa y los líderes kurdos para encontrar una fórmula satisfactoria para todas las partes en esta cuestión dependerá la estabilidad del noreste sirio. Si no, podría nacer una nueva insurgencia kurda, la enésima en la historia de Oriente Medio.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/kurdi...

Palestinos, zaghawa, hutus, rohinyas y uigures: Los pueblos que sufren un genocidio

19 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Emilia G. Morales

Ahmed huyó de El Fasher (Sudán) a finales de octubre de 2025. La metralla de una bomba mató a su mujer, el caos lo separó de sus hijos y una emboscada a la salida de la ciudad acabó con la vida de dos hombres que se le habían unido en la huida. Según explica a Amnistía Internacional, por razones que Ahmed desconoce, las Fuerzas de Apoyo Rápidas (RSF por sus siglas en inglés) solo le dejaron con vida a él y a dos niñas pequeñas. Tuvo que ocurrir una matanza de este calibre en El Fasher para que el Norte Global comenzara a mirar hacia Sudán.

Pese a que este episodio se integra dentro de la guerra civil sudanesa, la violencia de los milicianos arabizados de las RSF contra la población no árabe o africana de El Fasher no es genérica. El ensañamiento de la milicia contra los civiles que se refugiaban en la ciudad encaja con la definición de genocidio. Acuñado por primera vez en 1944 por el judío-polaco Raphael Lemkin como aquellos actos dirigidos a acabar con los fundamentos mismos de la vida de un grupo étnico, nacional o religioso, incluyendo la destrucción de su lengua, el secuestro de mujeres y niños o la apropiación de sus tierras.

Júlia Nueno Guitart, coordinadora del ensayo Genocidios. Una arquitectura forense (Galaxia Gutenberg, 2025) recuerda que, cuando la recién creada ONU estableció su propia definición de genocidio en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948, lo hizo sobre la base de la aniquilación física de millones de judíos europeos durante el Holocausto o Shoah, olvidando la dimensión procesual de este fenómeno.

Antes de que se produzca la aniquilación de un grupo humano, los genocidios suelen pasar por fases anteriores de persecución, humillación y destrucción de sus formas de vida. El observatorio Genocide Watch ha detectado diez etapas del genocidio que, pese a no ser lineales, suelen darse de forma sucesiva. La primera fase es la clasificación de un grupo humano como "lo otro", su simbolización (fase dos), la discriminación de dicho grupo (fase tres) y su deshumanización (fase cuatro).

El quinto estadio supone la organización de el grupo dominante frente al discriminado, la aprobación de normas que contribuyan a la polarización de la sociedad (fase seis). La preparación, la persecución y el exterminio del grupo discriminado corresponden a las fases siete, ocho y nueve. La décima y última fase es la negación de los hechos, así como de cualquiera de las fases anteriores.

Genocide Watch lanza alertas de emergencia cuando un grupo ha llegado a la fase nueve de exterminio. En 2025, lo hicieron en relación a la violencia ejercida contra cinco comunidades diferentes. Entre ellos están los grupos étnicos no arabizados de Sudán, como los zaghawa o los fur. También los hutus en República Democrática del Congo (RDC), los uigur en China, los rojinyas en Myanmar y los palestinos en la Franja de Gaza y Cisjordania.

Sudán: un genocidio dentro de una guerra civil

Cuando los británicos y los egipcios se marcharon de Sudán en 1956, lo hicieron dejando en el país su impronta colonial. Para ganar influencia en la región, los europeos se habían apoyado en los grupos étnicos que consideraban dominantes. En el caso de Sudán, estos eran los grupos arabizados -los baggara, los zaghawa o los danaglas-, mientras que a los no arabizados o africanos -grupos como los fur, los nubios o los masalit- se les presuponía de una clase social inferior. A día de hoy, los grupos árabes suponen, aproximadamente, un 70% de la población sudanesa, mientras que los no arabizados o africanos son el otro 30%. Estos porcentajes varían en función de la región. Así, en el suroeste del país, como en la región de Darfur del Norte, esta proporción se invierte.

La retirada de los europeos no acabó con el predominio de los grupos arabizados frente a los no árabes. Aquella herencia, sumada a las injerencias extranjeras de quienes desean hacerse con los recursos naturales del país -principalmente oro y petróleo-, ha alimentado varias guerras civiles y dos genocidios recientes. Los grupos más oprimidos se han organizado en diferentes momentos de la historia reciente de Sudán reclamando ciertos derechos y un ligar relevante dentro del poder político. Así fue como los grupos africanos de Darfur del Norte crearon el Movimiento de Liberación de Sudán (SLA/SLM), una milicia que atacaba objetivos gubernamentales del gobierno dictatorial de Omar Al Bashir.

En represión por el ataque de las SLA/SLM al aeropuerto de Al Fasher en 2003, los yanyauid, árabes aliados del dictador que controlaban militarmente el sureste de lo que ahora es Sudán, entraron la ciudad y asesinaron a miles de personas de grupos no árbes del pueblo zaghawa y fur, mayoritaria en dicha urbe. Aquella matanza recibió la condena de las Naciones Unidas y fue rápidamente descrita como genocidio contra los no árabes. Sin embargo, sus asesinos nunca fueron procesados. Algunos de ellos ahora forman parte de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR).

En 2019, el ejército sudanés y otras milicias armadas del país, entre las que se encontraban las FAR, se unieron para derrocar al dictador Omar Al-Bashir con el compromiso de llevar al país hacia la democracia. En 2023, la frustrada transición llevó a un nuevo enfrentamiento bélico en el que las FAS y las FAR se enfrentaron por el control del poder en una guerra que dura más de 1.000 días y que ha dejado a 160.000 fallecidos y 13 millones de desplazados. En junio de 2025, las FAR, que controlan Darfur del Norte, lograron entrar en su capital, Al Fasher, tras dos años de asedio.

Tal y como ocurriera en 2003 con los yanyauid, los milicianos de las FAR, pertenecientes a diversos grupos étnicos arabizados, entraron en la ciudad asesinando brutalmente a cientos de sus habitantes, incluidos niños, ancianos y enfermos. Según EFE, el ejército nacional de Sudán estimó que fueron 2.000 las personas asesinadas, si bien la cifra no ha sido contrastada. Además, varios reportes de organizaciones como la Oficina de Derechos Humanos de la ONU dieron cuenta de agresiones sexuales masivas por parte de miembros de las FAR a las mujeres y niñas de Al Fasher.

República Democrática del Congo y la herencia del genocidio ruandés

En 1994 tuvo lugar el genocidio de Ruanda, en el que cientos de miles de tutsis fueron masacrados a manos de sus vecinos hutus. Tras la matanza, el revuelo internacional obligó al Gobierno ruandés -otrora cómplice del genocidio- a investigar los hechos, lo que llevó al derrocamiento y posterior migración de muchos de los hutus que habían participado en la matanza. Algunos de ellos se asentaron en Kivu, una región al este de la República Democrática del Congo (RDC) -que por aquel entonces se llamaba Zaire-, donde también vivían tutsis. En Kivu, los hutus continuaron hostigando a los tutsis congoleños y lanzaron varios ataques contra Ruanda, lo que cronificó el enfrentamiento étnico de Ruanda a RDC.

Frente a la violencia organizada de los hutus, los tutsis crearon el Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), que el 23 de marzo de 2009 alcanzaron un acuerdo con el ejército de RDC para integrarse en sus filas. Tres años después, aquella fecha sirvió para bautizar a una nueva milicia tutsi, escisión del CNDP, que consideraba que el gobierno congoleño no había cumplido con el acuerdo: el M23.

Esta es la parte de la historia que explica la creación del grupo que ahora desafía al ejército congoleño. La otra parte es la que añade a esta tensión étnica la lucha por el control de los recursos naturales del país, principalmente el coltán, abundante en Kiuv. Los informes de la ONU aseguran que Ruanda es el principal financiador del M23 y su Consejo de Seguridad ha exigido al país que cese en su apoyo. Como medida de presión, EEUU y la UE han impuesto sanciones a Ruanda.

En junio de 2025, la RDC y Ruanda firmaron un alto el fuego que todavía no ha sido secundado por el M23. Mientras los estados tratan de no hacer descarrilar el acuerdo, las milicias hutus continúan ejecutando a tutsis y todo aquel que desafíe el control de la milicia sobre áreas mineras de la RDC. En abril de 2025, UNICEF aseguró que había documentado hasta 10.000 casos de violencia sexual, de los que el 45% eran niños y niñas. El portavoz de la organización en Goma, James Elder, explicó que en los puntos más álgidos del conflicto la proporción era de un menos violado cada 30 minutos.

Palestina: un genocidio que comenzó hace 70 años

Uno de los mayores consensos populares de los dos últimos años ha sido que Israel está cometiendo un genocidio contra la población palestina. Los ataques que Hamás y otros grupos armados palestinos llevar a cabo contra civiles y militares israelíes el 7 de octubre de 2023 y que dejaron alrededor de 1.200 asesinados y 250 secuestrados, fueron el causus belli perfecto para que Tel Aviv avanzara en su limpieza étnica. En estos dos años de genocidio Israel ha logrado ampliar el su dominio colonial sobre los territorios palestinos.

Varios organismos internacionales, como la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia han visto en esta guerra evidencias de genocidio contra la población palestina. Actualmente, tanto el Estado de Israel como su primer ministro, Benjamín Netnayahu, y el extitular de Defensa, Yoav Gallant, están siendo investigados por posibles delitos de genocidio.

El de palestina es un buen ejemplo sobre cómo este fenómeno es un proceso que puede llevar décadas hasta alcanzar la fase de aniquilación. El genocidio iniciado en 2023 es resultado de una acumulación de creencias y normas que han estallado violentamente de formas cada vez más macabras y complejas. Muchos los que fechan el inicio del genocidio en paralelo a la creación del Estado de Israel en 1948. Para que aquello fuera posible fue necesaria la expulsión de 700.000 palestinos de sus tierras y el asesinato y desaparición de aldeas enteras.

Las autoridades del nuevo Estado aprobaron entonces normas para legalizar la anexión de tierras a Israel que posteriormente se convirtieron en parques naturales, campos de entrenamiento militar, o viviendas para israelíes. La matriz de esta desigualdad estaba en la Ley de Propiedad de los Ausentes, que permitió a los ciudadanos del nuevo Estado quedarse con las tierras de quienes habían sido expulsados.

Según el lugar en el que vivan, los palestinos pueden hacer un uso u otro de la tierra y tienen derechos diferentes para moverse de un lugar a otro. Es en la Franja de Gaza donde la restricción a la movilidad de los palestinos se ha vuelto más extrema a lo largo de los años. Así, una lectura del genocidio como proceso permite encontrar la raíz de la matanza actual de Gaza en el bloqueo por tierra, mar y aire que Israel impuso al enclave en 2007.

La inexistencia del matrimonio civil, que permitirían las uniones entre musulmanes y judíos, es otra de las muchas decisiones políticas que han fomentado la división entre estos grupos humanos. Sin duda, una de las normas que muchos consideran como un punto de inflexión en el camino hacia el genocidio fue la creación en 2018 de la Ley Básica del Estado-Nación, en la que se establecía que Israel era la patria histórica del pueblo judío. Esto abría la puerta a que quienes hubieran sido criados en otras confesiones, fueran considerados extranjeros en su propia tierra.

Los rojinyas de Myanmar: el hambre como arma

En 2017, las autoridades budistas de Myanmar llevaron a cabo un genocidio contra minoría rohinyá -musulmanes-. Alrededor de 7.000 personas fueron asesinadas en menos de un mes, según Médicos Sin Fronteras, mientras que otros 700.000 rohinyás huyeron hacia Bangladesh. Allí también han sufrido persecuciones y deportaciones que actualmente están siendo investigadas por la Corte Penal Internacional. Unos 600.000 rohinyas permanecen actualmente en el país, principalmente en la región de Rakhine, donde continúan expuestas a la persecución, discriminación y violencia de las autoridades de birmanas.

En 2025, Genocide Watch alertó de que la esta violencia se estaba reactivando en Rakhine. Allí, las autoridades budistas están matando de hambre a la población musulmana debido al bloqueo de la ayuda humanitaria, y a la privación de medicinas para enfermedades curables. Esto tiene efectos especialmente devastadores entre niños y niñas, que según las informaciones del Burmese Rohingya Organisation UK (BROUK). Esta forma de exterminio ha devuelto a los rohinyás, de nuevo, a la fase nueve de genocidio según Genocide Watch: el exterminio del grupo humano minoritario.

Los uigures y los campos de reeducación chinos

Aproximadamente 12 millones de los 1.400 millones de ciudadanos chinos son uigures. Esto supone menos del 1% de la población del país. Esta etnia se diferencia de la han, a la que pertenece en tono al 91% del país, en la religión y en la lengua, entre otras muchas cuestiones. Mientras la mayoría de los chinos no profesan ninguna religión o practican religiones tradicionales asiáticas como el taoismo o el budismo, los uigures son musulmanes suníes. Además, no hablan mandarín o cantonés con el grueso del país, sino una lengua similar al árabe.

Pese a la fragmentación de las minorías étnicas chinas -muchas de ellas suponen menos de un 1% de la población-, el Gobierno de Xi Jinping no ha cejado en su empeño de despojar a estas etnias de sus rasgos culturales para adaptarlos a los que se consideran específicos de la identidad nacional china. Esto es lo que se conoce como asimilación forzada. En la última década, los uigures han sufrido un incremento de los intentos por hacer desaparecer sus rasgos culturales. Según las informaciones recopiladas en la alerta de Genocide Watch, desde 2017 han sido recluidos en campos de "reeducación" entre 800.000 y 2 millones de uigures. En ellos, la tortura y violencia sexual es habitual. Otros son enviados a realizar trabajos forzados.

Además, el Gobierno chino ha acudido a las esterilizaciones forzadas de mujeres uigures con la intención de reducir su población. Según un estudio del investigador Adrian Zenz, citado en el informe de Genocide Watch, estas políticas han logrado disminuir el crecimiento de los uigures en un 84% entre 2015 y 2018. Los niños que logran nacer, son separados de sus familias y enviados a internados donde únicamente se habla mandarín, privándoles de su lengua materna y haciéndola desaparecer poco a poco. Todos estos actos constituyen un delito de genocidio, según el artículo 2 de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de la ONU.

Fuente: https://www.publico.es/internaciona...

Denuncian ataques militares del nuevo gobierno sirio contra la población kurda de Alepo

11 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Unidad kurda frente al ataque en Alepo

konsuk

KNK – 9 enero 2026 – Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid

Declaración conjunta de 90 partidos y organizaciones kurdos de KNK: Los ataques contra los kurdos en Alepo son un asunto nacional para todos los kurdos

Los ataques del Gobierno de Transición sirio contra la población civil en los distritos predominantemente kurdos de Sheikh Maqsoud, Ashrafiyah y Bani Zaid, en Alepo, son cada vez más brutales.

El objetivo de la operación es sitiar las regiones donde 500 000 kurdos han residido durante siglos. En los últimos cuatro meses, el Gobierno de Transición ya había perpetrado dos importantes ataques militares contra civiles kurdos.

Desde ayer, grupos afiliados al Gobierno de Damasco han intensificado su asedio a los barrios de Sheikh Maqsood, Ashrafiyah y Bani Zaid como parte de un delito organizado y manifiesto; han estado llevando a cabo intensos bombardeos de artillería, rodeando las zonas residenciales con tanques y planteando una amenaza de ocupación generalizada.

Las fuerzas gubernamentales han agravado la opresión secuestrando a jóvenes kurdos y utilizándolos como escudos humanos, empujándolos a la primera línea de ataque.

Estos nuevos ataques intensificados comenzaron poco después de que se celebraran las conversaciones sobre la integración de las SDF en el Ministerio de Defensa sirio el 4 de enero. Las SDF han mostrado una gran disposición a comprometerse con la integración democrática, pero parece que el Gobierno de Transición sirio está intentando doblegar a las SDF mediante ataques contra la población civil. Estos ataques revelan la falta de honestidad del Gobierno de Transición sirio, que está tratando de imponer su dominio por la fuerza, al igual que hizo el régimen baazista.

Los kurdos no se doblegaron ante el ISIS en el pasado y no lo harán ahora. Como partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil kurdos, consideramos que los ataques contra nuestro pueblo en Alepo son una cuestión nacional y apoyamos a nuestro pueblo.

La política de intereses ha llevado a las potencias internacionales a cortejar al Gobierno de Transición sirio, contribuyendo así a la creación de un nuevo régimen antidemocrático, agresivo, patriarcal y autoritario. Hacemos un llamamiento a todos los Estados y organizaciones internacionales para que no promuevan dicho régimen como una nueva dictadura siria. Un problema local puede convertirse rápidamente en una amenaza global, como lo demuestra el auge del ISIS.

Instamos al Gobierno sirio, en particular al Ministerio de Defensa, a que reconsidere su declaración de guerra contra los kurdos en Alepo y entable un diálogo. Además, instamos al Gobierno de Damasco a que reanude las negociaciones y evite convertir Siria en un territorio proxy para Estados regionales hostiles, como Turquía, que se interponen en el camino de la paz.

También hacemos un llamamiento a las Naciones Unidas, los Estados Unidos, los Estados miembros de la Unión Europea y la Liga Árabe para que hagan todo lo posible por detener los crímenes contra los kurdos y otras minorías en Alepo.

La declaración está firmada por las siguientes partes y organizaciones:

Kurdistan National Congress – External Relations Commission (KNK)
Patriotic Union of Kurdistan (PUK)- Yekîtiya Nîstimanî ya Kurdistan
KCK – Koma Civakên Kurdistan – Kurdistan Democratic Communities Union
Democratic Party of Iranian Kurdistan (PDKI) Partiya Demokratîk a Kurdistana Îranê
Gorran Movement-Tevgera Gorran
European Syriac Union (ESU)-Yekîtiya Sûryanîyên li Ewropa
Syriac Union Party – Rojava-Partita Yekîtiya Sûryanîya-Rojava
Bet-Nahrain Democratik Party – Partiya Demokratîk ya Bet-Nahrîn
Kurdistan Free Life Party (PJAK) – PJAK – Partî Jiyanî Azadî Kurdistan
Democratic Union Party (PYD) – PYD – Partîya Yekîtîya Demokratîk
European Kurdish Democratic Societies Congress (KCDK-E)- Kongreya Civakên Demokratîk a Kurdistaniyên li Ewropayê
Kurdistan Democratic Socialist Party (KDSP)- Kurdistan Democratic Socialist Party (KDSP)
Kurdish Democratic Unity Party in Syria (El-Wehde)- Partiya Yekîtîya Demokratîk a Kurd li Sûrîyê (El Wehde)
Kurdistan Islamic Party (PIK) – PÎK – Partîya Islamîya Kurdistan
Komala (Iranian Kurdish Communist Organization)
Kurdistan Judicial Association-Komela Dadgerî Kurdistan
Kurdistan Democratic Socialist Party (KDSP)- Partiya Sosyalîst a Demokratîk a Kurdistanê (KDSP)
Kurdistan Women's Community (KJK)- Koma Jinên Kurdistan (KJK)
Kurdish Women's Movement in Europe TJK-E -Tevgera Jinên Kurd dli Ewropa
Federation of Yazidis in Kurdistan-Federation of Êzidîs in Kurdistan
Kurdistan Green Party – Rojava- Partiya Kesk a Kurdistanê – Rojava
Green Party, Kurdistan Region of Iraq- Partiya Kesk, Herêma Kurdistana Iraqê
Kurdistan Workers Party (Kurdistan Labor Party)- Partiya Kedkarên Kurdistanê
Partiya Demokrat a Kurd a Sûriyeyê (PDKS)-Kurdish Democratic Party of Syria (PDKS)
Syrian Kurdish Left Democratic Party (PÇDK-S)- Partiya Çep a Kurd a Sûriyê (PÇDK-S)
El Partî Demuqratî Kurd – Suri – PDK-S – El Partî- The Kurdish Democratic Party – Syria- PDK-S – El Partî
Kurdish Progressive Democratic Party of Syria (PDPK-S)- Partiya Demokrat a Pêşverû ya Kurd a Sûriyeyê (PDPK-S)
Syrian Kurdish Left Party (PÇK-S)- Partiya Çep a Kurd a Sûriyeyê (PÇK-S)
Kurdish Democratic Party of Syria (PDK-S) – Partî Demokratî Kurdî – Suriya P.D.K – S
Kurdistan Liberation Party (PRK)- Partiya Rizgariya Kurdistanê (PRK)
Kurdistan Green Party – European Kurdish Greens- Partiya Kesk a Kurdistanê – Keskên Kurd ên Ewropî
Democratic Yarsan Organization- Rêxistina Yarsan a Demokratîk
New Generation Kurdish Movement of Syria (TNKS)- Tevgera Nifşê Nû ya Kurd a Sûriyeyê (TNKS)
Kurdistan Communist Party (KKP) – KKP – Partîya Kumunîsta Kurdistan
National Democratic Union of Kurdistan (YNDK) – Yekîtî Neteweyî Demokratîkî Kurdistan
Kurdish Institute of Brussels- Enstîtuya Kurdî ya Brukselê
Federation of Êzidîs in Kurdistan (Nav-Yek)- Federasyona Êzidiyên Kurdistanê (Nav-Yek)
Yazidi Union of Syria (HÊS)- Yekîtiya Êzîdiyên Sûriyeyê (HÊS)
Civaka Islamîaya Kurdistan (CIK) – Islamic Society of Kurdistan
Union of Free Women in Eastern Kurdistan (KJAR) – Koma Jinên Azad – Rojhilatê Kurdistanê
FEDA – Federesyona Elewîyên Kurdistan
The Supreme National Front of the Feyli (El Cephe El Feyliyya)-Enîya Bilinda Niştimanî ya Feylîyan (El Cephe El Feylîye)
Congress of Yazidis in Russia-Kongreya Êzidiyên Rûsyayê
Democratic Islamic Congress – Rojava-Kongreya Islama Demokratîk – Rojava
Mesopotamian People's Congress-Kongre Camayto di Bet Nahrin (Kongra Gelê Mezopotamya)
Federal National and Cultural Autonomy of the Kurds of Russia-Otonomiya Federal a Netewî û Çandî ya Kurdên Rûsyayê
Kurdistan People's Democratic Party – Hewler-Bizûtneweyî Demokrati Gelî Kurdistan – Hewlêr
Kurdistan Green Party-Partîya Keska Kurdistanê
Syrian Yazidi Union (Rojava)-Yekîtîya Êzidiyên Sûrî (Rojava)
Kurdistan Democratic Party- Surya-Partî Demukratî Kurdistanî- Syria
Kurdistan Defenders Party-Parti Parezgerani Kurdistan
Kurdistan Democratic Socialist Party – South Kurdistan-Partî Sosyalîstî Demokratî Kurdistan – Başur
Partî Zahmetkêşanî Kurdistan-Party of Labour of Kurdistan
Kurdistan Peace and Democratic Party – Rojava-Partiya Aştî ȗ Demokratîk ya Kurdistanî – Rojava
Kurdish Democratic Left Party in Syria-Partiya Çepa Demokrat ya Kurd li Sûriyê
Kurdish Left Party in Syria-Partîya Çepa Kurd li Suriya
Mesopotamian-Assyrian Democratic Change Party-Partîya Guhertina demokratik ya Mezopotamya – Asurî
Kurdish National Unity Party in Syria-Partîya Kombûna Niştimanîya Kurd li Sûrî
Kurdish Communist Party – Syria-Partiya Komunista Kurd – Suriya
Kurdistan Liberal Party, Rojava-Partiya Liberal ya Kurdistan, RojavaYazidi
Movement of Kurdistan (TEVDA) – Tevgera Ezidîyên Kurdistan
Democratic Society Movement-Tevgera Civaka Demokratîk (Tev-Dem)
Kurdistan Social Freedom Movement-Tevgera Azadiya Komelgeyî Kurdistan
The New Kurdistan Movement – Rojava-Tevgera Nujena Kurdistan – Rojava
International Union of Kurdish Organizations in CIS Countries-Yekîtiya Navnetewî ya Rêxistinên Kurdan ên li welatên YDS
Kurdistan Revolutionary Union-Yekîtî Şoreşgeranî Kurdistan

Observadores e invitados/Çavdêr û Mîvan:

Kurdistan Communist Party- Party Hizbî Şuî Kurdistan
KOMELE (Communist Party of Iran – Kurdistan Representation) KOMELE (Hizbî Komûnîstî Îran – Sazûmanî Kurdistan)
Islamic Unity of Kurdistan-Yekgirtuyî Islamî Kurdistan
PYK-S El Wehdê
PDPK-S – Kurdish Progressive Democratic Party in Syria- PDPK-S – Partîya Demokrata Pêşverûya Kurd li Surîaya
Union of Kurdistans Parliamentarians – KPU-Yekîtîya Parlamenterên Kurdistan – KPU

Institutos miembros y organizaciones de la sociedad civil:/Enstîtût û Rêxistinên Medenî yên Endam:

CDK-F – Coordination of Kurdish Democratic Society Centers – France- CDK-F Koordînasyona Navendên Civakên Demokratîkên Kurd – Fransa
The Center of Halabja against Anfalization and Genocide of the Kurds (CHAK)- Navenda Helebçeyê li dijî Enfalkirin û Jenosîda Kurdan
Kurdish Institute – Germany- Enstituta Kurdî – Almanaya
Kurdish Institute – Brussels-Enstituta Kurdî – Bruksel
Kurdish Institute – Stockholm-Enstituta Kurdî – Stockholm
Kurdish Institute – Switzerland-Enstituta Kurdî – Swîre
Association of Families of Victims and Disappeared – KOMAW-Komela Malbatên Mexdûr û Wendahîyan – KOMAW
Kurdistan Committee in Armenia-Komîteya Kurdistan ya li Ermenistanê
People's Assembly – Maxmur-Meclisa Gel – Mexmûr
Yazidi Women's Council SMJÊ-Meclisa Jina ya Êzidîyan SMJÊ
Coordination of Kurdish Democratic Society Centers (KON-MED) Germany – Koordînasyona Navendên Civakên Demokratîkên Kurd – Almanya
Margaret Education Center – Sulaymaniyah-Navenda Perwerdeya Margaret – Silêmanî
Central Anatolian Kurdish Platform – PKAN-E-Platforma Kurdên Anatolîya Navîn – PKAN-E
Platform of Horams- Platformî Horam
Development and Progress Movement – ​​South Kurdistan-Tevgera Geşedan û Pêşedanê – Başûr
Union of Kurdish Institutions in Ukraine – MEDIA-Yekîtiya Saziyên kurd ên li Ûkraynayê – MEDYA

Fuente: https://rojavaazadimadrid.org/unida...

Las otras treguas de Navidad

27 Diciembre 2025 at 00:00
Por: (tortuga)

Francesc Cervera
Especialista en Historia

Un alto en la guerra de los Cien Años

En 1418 ya hacía casi un siglo que ingleses y franceses se enfrentaban por el control de Francia cuando el rey Enrique V puso sitio a la ciudad de Ruan tras su espectacular victoria en Agincourt. Defendida por cañones y 60 torres la ciudad era una presa formidable, por lo que Enrique decidió rendirla por hambre, cortando los accesos y provocando la expulsión de 12.000 ancianos, mujeres, niños y enfermos que fueron muriendo poco a poco de hambre. Con la llegada del invierno la mayoría de estos refugiados pereció de frío al pie de la muralla, pero con la llegada de la Navidad el rey se apiadó de ellos, y acordó una tregua con los defensores para llevar comida a los mil supervivientes. Ruan se rendiría al cabo de dos semanas poniendo así fin al atroz asedio.

Católicos y protestantes amigos por un día

Un suceso parecido ocurrió en 1573 durante el asedio de Haarlem en los Países Bajos. Rodeada por los tercios de Enrique de Guzmán, la ciudad había resistido tenazmente a la artillería de Felipe II y alas privaciones gracias a una flotilla de naves que traían comida y municiones desde el exterior, pero en diciembre ambos bandos decidieron darse un respiro y acordar una tregua de dos días por Navidad. Cuentan las fuentes que españoles y holandeses confraternizaron en tierra de nadie, jugando a las cartas y entonando villancicos, intercambiando comida y regalos en un improvisado mercado que se organizó frente a la plaza.

Norte y sur, en paz por las Fiestas

El siglo XIX estuvo marcado por constantes revoluciones y luchas civiles, pero de ellas ninguna tan sangrienta como la Guerra de Secesión, donde la creciente modernización del armamento convirtió los campos de batalla en un matadero. Aún así era una lucha librada entre estadounidenses unidos por una cultura común, de manera que se produjeron muchas treguas extraoficiales en el día de Navidad. Sirva de ejemplo el encuentro de dos patrullas enemigas en el Rappahannock el 25 de diciembre de 1863, las cuales en vez de liarse a tiros se encontraron en medio del río para intercambiar comida, tabaco y felicitarse las fiestas.

Villancicos en las trincheras

Siete años más tarde la guerra franco-prusiana había supuesto la caída del segundo imperio de Napoleón III y la invasión de Francia, cuya capital se encontraba cercada por las trincheras alemanas. Los combates se sucedieron hasta la noche del 24, cuando los soldados se retiraron agotados a descansar, de pronto un centinela francés dejó su rifle y de manera espontánea se arrastró hasta la trinchera alemana, donde se puso a cantar “Nöel, Nöel, ha nacido el rey de Israel” ante los atónitos alemanes. Sin que nadie le molestara volvió a su puesto, y entonces fue un alemán quién se acercó a la línea enemiga para cantar un villancico, uniéndosele las voces de ambos bandos, que esa noche olvidaron las armas para celebrar juntos la Navidad.

Noche de paz

Aunque no tan famoso como la tregua de 1914 durante la Segunda Guerra Mundial se produjo un alto el fuego parecido durante la batalla de las Ardenas de 1944. La última ofensiva alemana había fracasado y los aliados se abrían paso pro Alemania cuando el 24 de diciembre llamaron a la puerta de Fritz y Elisabeth Vincken cerca de Aquisgrán. Al abrir madre e hijo se encontraron con una pareja de soldados americanos que llevaban a un camarada herido en busca de refugio, la familia les dejó entrar cuando al poco se presentó una escuadra alemana en la puerta. Acoger al enemigo era un crimen castigado con la muerte, por lo que al principio los nazis se mostraron hostiles, sin embargo Elisabeth puso paz recordándoles que “esta noche es Navidad, olvidémonos de matar”, de modo que todos dejaron las armas en la puerta y celebraron una frugal cena navideña compartiendo las raciones que llevaban encima.

A lo largo de la historia se han producido muchos altos al fuego acordados entre ambos bandos durante la Navidad para poner fin, momentáneamente, al derramamiento de sangre. La tregua navideña de 1914, en la que franceses, alemanes y británicos dejaron de lado sus diferencias en medio del horror de la Primera Guerra Mundial, es la más famosa, pero en guerras anteriores y posteriores también se produjeron otras, menos conocidas pero igual de emotivas.

Fuente: https://historia.nationalgeographic...

Qué papel juega EE.UU. en Somalia, el país del que Trump no quiere inmigrantes y el Pentágono lleva años bombardeando

20 Diciembre 2025 at 00:00
Por: (tortuga)

Guillermo D. Olmo

Para Donald Trump Somalia es un país que "apesta" y quienes migraron de allí a Estados Unidos y sus descendientes, "basura" que hay que sacar.

El presidente estadounidense sorprendió el pasado martes con un ataque frontal a los somalíes durante una reunión televisada en la Casa Blanca.

De ellos dijo que "solo corren de acá para allá matándose los unos a los otros", y anunció su intención de ordenar una operación migratoria en Minnesota, que alberga la mayor comunidad de somalíes en EE.UU.

Minnesota es también el estado en el que resultó elegida la demócrata Ilhan Omar, la primera congresista estadounidense de origen somalí de la historia, que habitualmente intercambia duras críticas y reproches con el presidente.

El mandatario ha descrito el estado como un "centro de actividades de blanqueo de capitales", señalándolo como base para su decisión de poner fin a las protecciones contra la deportación de cientos de inmigrantes somalíes.

El comentario hace referencia a un escándalo que se remonta a la pandemia de covid. Según las autoridades, el fraude se arraigó en algunos sectores de la comunidad somalí de Minnesota, donde decenas de personas amasaron pequeñas fortunas creando empresas que facturaban a las agencias estatales millones de dólares por servicios de alimentación que nunca prestaron.

Los fiscales federales afirman que hasta el momento 59 personas han sido condenadas por las estafas y que se han robado más de US$1.000 millones del dinero de los contribuyentes en tres tramas que se siguen investigando.

Somalia es hoy uno de los países desde los que está prohibido viajar a EE.UU. y el presidente ha asegurado que pondrá fin al programa de protección temporal que durante años amparó a muchos refugiados originarios de la nación africana.

"No los queremos en nuestro país. Dejemos que vuelvan al lugar de donde vinieron y lo arreglen", zanjó Trump.

¿Pero cuál es la situación en Somalia? ¿Y qué papel ha jugado y juega Estados Unidos en lo que allí sucede?

Las "múltiples crisis" de Somalia

Ubicado en la región del Cuerno de África, a orillas del océano Índico y el estratégico golfo de Adén, Somalia es un país de mayoría musulmana muy árido, y propenso a las sequías y a las hambrunas que estas provocan.

Con un Producto Interno Bruto (PIB) entre los más bajos del mundo, el Banco Mundial estima que un 54% de sus habitantes viven por debajo del umbral de la pobreza.

Con una economía poco desarrollada y la agricultura como su sector principal, Somalia lleva décadas sumida en una guerra interna que ha atravesado diferentes fases y en la que han intervenido varias potencias extranjeras.

El caos comenzó con el colapso del régimen militar de Mohamed Siad Barre en 1991, que abrió paso a décadas de violencia y anarquía.

El gobierno federal afincado en la capital Mogadiscio, que cuenta con el reconocimiento internacional, lleva años intentando con el apoyo de una misión militar de la Unión Africana derrotar a los grupos insurgentes y establecer un control efectivo del país.

Las rivalidades entre clanes y los intereses foráneos, sumados a la impopularidad del gobierno en amplias zonas del país, han hecho imposible lograr un estado estable y funcional.

En el norte, en los territorios antiguamente bajo protectorado británico, la región de Somalilandia declaró su independencia en 1991, y aunque no ha sido reconocida internacionalmente como estado independiente lleva desde entonces funcionando totalmente al margen de Mogadiscio.

Al este de Somalilandia, la región de Puntlandia, aunque formalmente uno de los estados federados de Somalia, funge como una entidad autónoma en la que en los últimos años se ha hecho fuerte un núcleo de combatientes de la milicia extremista de Estado Islámico.

"Se estima que no son más de 400, pero se han asentado en una zona montañosa del norte estratégica por su cercanía al golfo de Adén, por donde llegan las armas a través de Yemen", país vecino también en guerra desde hace años, le dijo a BBC Mundo Jethro Norman, del Instituto Danés de Estudios Internacionales.

En la actualidad, la insurgencia de Al Shabab, grupo afiliado a Al Qaeda que controla gran parte del sur del país y ha sido capaz de golpear en Mogadiscio con acciones que han causado decenas de muertos, se ha convertido en la principal preocupación de Washington y del gobierno federal.

"En términos de control territorial, es probablemente el grupo afiliado a Al Qaeda con más éxito", le dijo a BBC Mundo Roger Middleton, director de gestión del centro de análisis Sabi Insight.

Middleton explica que "el gobierno logró poner a la defensiva a Al Shabab, pero ahora el avance se ha detenido o revertido", y los rebeldes han vuelto a controlar amplias parcelas de territorio.

La misión de la Unión Africana ha ido reduciendo su tamaño y operaciones, en parte por el agotamiento de los países europeos que mayoritariamente la financian y los africanos que aportan las tropas. Ni unos ni otros ven avances sostenidos en la lucha contra Al Shabab.

Con menor apoyo, en los últimos dos años las fuerzas gubernamentales somalíes se han mostrado incapaces de mantener el control del territorio que le habían arrebatado.
Las fuerzas internacionales

A los actores locales hay que sumar las influencias extranjeras.

Actualmente, Estados Unidos, Turquía y Emiratos Árabes Unidos llevan a cabo con frecuencia ataques aéreos contra grupos insurgentes en Somalia.

Pero el país lleva tiempo siendo el escenario de acciones extranjeras de distinto signo.

En 2006, con el apoyo de Washington, las tropas de Etiopía invadieron Somalia para derribar a la Unión de Tribunales Islámicos, el movimiento político-religioso que se había erigido en gobierno de facto en amplias zonas del centro y sur del país.

La intervención etíope instaló el precario gobierno federal que desde entonces ha intentado -con escaso éxito- extender su control a todo el territorio.

Citada con frecuencia como ejemplo típico de Estado fallido, la historia reciente de Somalia muestra que el país vive, en palabras de Jethro Norman, "una sucesión de crisis intercaladas y simultáneas".

Estas han castigado severamente a su población, sometida a duras condiciones de vida y frecuentes violaciones de los derechos humanos por parte de los diferentes grupos combatientes, según han denunciado organismos internacionales.
Trump, sobre un rótulo con el mensaje "delivering peace" ("entregando paz).

El ejército de Estados Unidos lleva décadas activo en Somalia.

En 1992, cuando diferentes "señores de la guerra" se disputaban el poder tras la caída de Siad Barre, el presidente estadounidense Bill Clinton lanzó la operación "Devolver la esperanza", con el objetivo declarado de aliviar la hambruna en el país e instalar un gobierno democrático y capaz.

El 3 de octubre de 1993, una operación de comandos especiales para capturar a cabecillas rebeldes en Mogadiscio se torció cuando los insurgentes lograron derribar dos helicópteros Black Hawk estadounidenses.

El intento de rescatar a sus ocupantes desencadenó horas de combates en los que 18 militares estadounidenses murieron. Las imágenes de sus cadáveres arrastrados por las calles por una muchedumbre victoriosa golpearon a la opinión pública en el país norteamericano.

El episodio inspiró la exitosa película "Black Hawk derribado" de Ridley Scott y para muchos sigue siendo una herida en el orgullo nacional de Estados Unidos.
Un soldado estadounidense, con un cigarro entre los labios, vigila una carretera somalí por la que pasan un camión cargado de personas y un peatón.

"Aquello no se ha olvidado, ni en Estados Unidos ni en Somalia, y los años de bombardeos estadounidenses posteriores, con las víctimas civiles que han provocado, han causado una enorme desconfianza", señala el experto Jethro Norman.

El suceso llevó a Washington a reducir al mínimo la exposición de sus tropas en el terreno, pero mantuvo su implicación en el escenario somalí.

En 2007 Washington inició sus ataques aéreos selectivos en Somalia.

La mayoría llevados a cabo mediante drones y dirigidos habitualmente desde la base estadounidense en Yibuti, han tenido como objetivos a "terroristas" alzados contra el gobierno federal.

A eso se ha sumado el entrenamiento a tropas del gobierno y, según varios observadores, ocasionales operaciones terrestres de ataque.

Cuando Donald Trump llegó a la Casa Blanca a comienzos de este año, lo hizo con la promesa de terminar con las "guerras interminables" de Estados Unidos en el exterior.

Según declaró en mayo el general Michael Langley, jefe del Comando en África del Ejército de Estados Unidos (Africom), sus fuerzas habían llevado este año más de 25 ataques aéreos en Somalia, el doble que en todo 2024.

"Estados Unidos persigue activamente la eliminación de yihadistas", dijo Langley.
Una mujer sobre chapas rectangulares oxidadas de las que se suelen utilizar para construir viviendas precarias, en Awdheegle, Somalia.

Pero informes de varios organismos muestran que las víctimas no siempre son yihadistas.

Africom ha confirmado que algunas de sus acciones acabaron también con no combatientes y Airwars, una ONG que monitorea las víctimas en conflictos, estima que las operaciones de EE.UU. en Somalia han dejado entre 92 y 167 civiles muertos, entre ellos al menos 25 niños.

"Cada vez que esto ocurre, muchos somalíes lo perciben como un ataque extranjero en apoyo a un gobierno federal al que muchos ven como corrupto, una idea que la propaganda de Al Shabab explota hábilmente", señala Middleton.

El experto señala que para muchos son "ataques externos para sostener a un gobierno que es visto como una imposición".

Por todo ello, está convencido de que las ofensivas "acaban fortaleciendo a quien se supone que buscan debilitar: Al Shabab".

El paso del tiempo ha llevado a analistas a cuestionar la estrategia basada en ataques con drones del Pentágono.

Aunque Estados Unidos ha mantenido a lo largo de los años que el objetivo de sus acciones en Somalia ha sido apuntalar al gobierno federal y estabilizar las instituciones del país, Norman considera que ese objetivo hace tiempo que pasó a segundo plano por la dificultad de conseguirlo.

"El verdadero empeño ha sido en realidad contener los problemas en Somalia y evitar que grupos como Al Shabab pudieran extenderse a otros países de la región, como Kenia o Uganda", explica.

Pero, ¿por qué Trump, que se declara contrario a las intervenciones en el exterior, ha permitido un incremento de los ataques de Estados Unidos en un país en que, a juzgar por sus comentarios, no tiene ningún interés ni esperanza?

"Este gobierno parece haber estado más interesado en hacer invisibles las operaciones militares en Somalia que en ponerles fin, tal vez porque los ataques con drones le permiten dar una sensación de fuerza con un menor escrutinio y sin exponerse al riesgo de sufrir bajas", cree Norman.

BBC Mundo no recibió inmediatamente respuesta a una solicitud de comentarios al Departamento de Estado.

Pero, sea lo que sea lo que orienta la política actual de EE.UU. en Somalia, el especialista no cree que vaya a dar los resultados deseados.

"Los mandos militares saben que no van a poder acabar con un fenómeno como el de Al Shabab solo con una guerra de drones", subraya.

Las políticas de Trump y Somalia

Además de la guerra y la pobreza, los somalíes sufren con frecuencia el castigo de las sequías, que provocan cosechas insuficientes y hambrunas.

Un informe del experto independiente de Naciones Unidas sobre los derechos humanos en Somalia, Isha Dyfant, concluyó que más de un millón y medio de niños somalíes se enfrentaban a desnutrición severa y 730 niños habían muerto en centros de nutrición en todo el país en 2023.

El documento destaca que "la severidad de las sequías en el Cuerno de África, incluida Somalia, no se hubiera producido sin el cambio climático provocado por la acción humana", que las ha hecho "más frecuentes y extremas".

El presidente Trump ha subrayado en varias ocasiones que no cree que el cambio climático sea una amenaza y en un discurso ante la Asamblea General de la ONU en septiembre lo describió como "la mayor estafa a la que nunca se haya sometido al mundo".

Pese a que su país es el segundo mayor emisor de gases que contribuyen al calentamiento global, Trump decidió retirarse del Acuerdo de París, el pacto internacional alcanzado para frenarlo.

El mandatario también ha reducido drásticamente la cooperación internacional de EE.UU. y desmantelado casi totalmente la agencia que la canalizaba, USAID, mientras en Somalia, según los informes de la ONU, los fondos no alcanzan para mitigar la situación humanitaria.

Solo el tiempo dirá si Trump es capaz de cumplir su enunciado deseo de devolver a los inmigrantes somalíes a su país y si mantiene su estrategia militar allí.

Mientras, lo que los expertos como Norman apuntan es que no se puede entender la historia reciente de Somalia sin el papel de actores externos como EE.UU.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/articles/...

El imperialismo como terrorismo: Descifrando la guerra permanente contra África

16 Diciembre 2025 at 00:01
Por: (tortuga)

Alassane Griot

Ibrahim Traoré, Presidente de Burkina Faso: «Lo que hay en África no es terrorismo, es imperialismo. Son quienes enseñan a los terroristas. Su objetivo es mantenernos en una guerra permanente para que no podamos desarrollarnos y sigamos pagándoles con nuestras riquezas». Uranio, oro, petróleo, los recursos estratégicos que han alimentado el imperialismo y empiezan a nutrir la Resistencia.

1) Desenmascarando el discurso dominante

La declaración del presidente burkinabé Ibrahim Traoré constituye mucho más que una simple afirmación política; es una radiografía precisa de la realidad africana contemporánea que el discurso hegemónico occidental se esfuerza sistemáticamente por ocultar, distorsionar y reprimir. Mientras los medios de comunicación mainstream, financiados y controlados por corporaciones transnacionales y estados imperiales, repiten incansablemente narrativas sobre el «terrorismo islamista» en el Sahel, sobre la «inestabilidad endémica» del continente africano, y sobre la necesidad de «intervención humanitaria» occidental, Traoré desnuda con claridad meridiana la verdadera naturaleza de estos conflictos: no son manifestaciones de fanatismo religioso espontáneo ni producto de sociedades «atrasadas», sino el resultado directo y calculado de estrategias imperialistas diseñadas para perpetuar el saqueo y bloquear el desarrollo soberano.

Esta afirmación no surge del vacío ni de la retórica política convencional. Es el producto de una comprensión profunda de la historia colonial y neocolonial de África, de la observación directa de los mecanismos mediante los cuales las potencias occidentales —en particular Francia, Estados Unidos y sus aliados de la OTAN— mantienen su dominación sobre el continente más rico del planeta en recursos naturales, biodiversidad y potencial humano. Es también el fruto de la experiencia vivida por millones de africanos que han sufrido décadas de «operaciones antiterroristas» que, paradójicamente, solo han multiplicado la violencia y la inseguridad mientras enriquecían a las élites compradoras y a las corporaciones extranjeras.

El presente análisis se propone desarrollar cada elemento de la afirmación de Traoré en profundidad histórica y geográfica, examinando las raíces históricas del imperialismo en África, los mecanismos contemporáneos de dominación neocolonial, el papel de la industria del terrorismo en la perpetuación de la dependencia africana, y las alternativas de liberación que emergen desde la propia resistencia popular africana. Todo ello desde una perspectiva firmemente anticapitalista y antiimperialista, que reconoce en el sistema capitalista global la matriz fundamental de la explotación del continente africano, y que comprende que no puede existir verdadera liberación africana sin la superación del capitalismo en sus dimensiones globales.

En este momento histórico de crisis sistémica del capitalismo global, caracterizada por recesiones económicas repetidas, la resistencia africana adquiere una relevancia estratégica sin precedentes. La Alianza de Estados del Sahel (AES) formada por Burkina Faso, Malí y Níger no es simplemente una alianza regional defensiva, sino un proyecto revolucionario que cuestiona los fundamentos mismos del orden mundial capitalista y neocolonial. Su éxito o fracaso tendrá implicaciones profundas no solo para África, sino para el futuro de la humanidad entera.

2) El imperialismo como continuación del colonialismo por otros medios

2.1 Las raíces coloniales de la dominación contemporánea: De Berlín a París

Para comprender la afirmación de Traoré es imprescindible remontarse a la Conferencia de Berlín de 1884-1885, donde las potencias europeas se repartieron África como si fuera un pastel, trazando fronteras arbitrarias con reglas sobre mapas, sin considerar las realidades étnicas, culturales o políticas de los pueblos africanos. Este acto fundacional del colonialismo moderno estableció un principio que perdura hasta hoy con brutal actualidad: África existe para servir a Europa, sus recursos pertenecen al capital occidental, y sus pueblos deben permanecer subordinados. Las fronteras trazadas en Berlín no fueron accidentales ni inocentes; fueron diseñadas deliberadamente para dividir pueblos unidos, unir pueblos rivales, y facilitar el control y explotación colonial.

El colonialismo directo, que se extendió hasta mediados del siglo XX, se caracterizó por la violencia abierta, la esclavización de poblaciones enteras, el genocidio sistemático, y la explotación brutal de recursos. El Congo Belga, donde se calcula que murieron entre diez y quince millones de personas bajo el régimen de terror de Leopoldo II, es quizás el ejemplo más extremo, pero no una excepción. Cada potencia colonial europea escribió su propia historia de horror en el continente: la masacre de los Herero y Nama por parte de Alemania en Namibia (1904-1908), considerado el primer genocidio del siglo XX donde el 80% de la población Herero y el 50% de la Nama fueron exterminados; los campos de concentración británicos en Kenia durante la rebelión Mau Mau (1952-1960), donde más de 100,000 kikuyus fueron encarcelados y torturados sistemáticamente; las matanzas francesas en Madagascar (1947), donde entre 80,000 y 100,000 malgaches fueron asesinados por el ejército francés; las masacres en Camerún (1955-1971), donde Francia mató a entre 60,000 y 100,000 cameruneses para mantener su dominio; y la guerra brutal en Argelia (1954-1962), donde Francia utilizó torturas sistemáticas, ejecuciones masivas y campos de concentración contra el pueblo argelino.

Estos no son episodios aislados de la historia colonial, sino patrones sistemáticos de violencia que establecieron las bases para las estructuras de poder neocoloniales posteriores. La brutalidad colonial no fue un «exceso» o una «desviación» del proyecto civilizatorio europeo, sino su esencia misma. Como analizó Frantz Fanon en “Los condenados de la tierra”, la violencia colonial no solo destruye vidas y comunidades, sino que busca destruir la capacidad de los pueblos colonizados para pensar su propia historia, definir su propio futuro, y construir su propia humanidad.

Cuando las luchas de liberación nacional obligaron a las potencias coloniales a conceder formalmente la independencia a las colonias africanas entre los años 1950 y 1970, el imperialismo no desapareció: simplemente cambió de forma. El neocolonialismo emergió como un sistema más sofisticado de dominación, que mantiene el control económico y político mientras cede la fachada de la soberanía formal. Como señaló Kwame Nkrumah, primer presidente de Ghana y uno de los pensadores antiimperialistas más lúcidos del siglo XX: «El neocolonialismo es la etapa final y más peligrosa del imperialismo. Para aquellos que lo practican, significa poder sin responsabilidad, y para quienes lo sufren, significa explotación sin compensación«.

Nkrumah comprendió que la independencia política sin independencia económica es una ilusión peligrosa. En su obra seminal “Neocolonialismo: La última etapa del imperialismo” (1965), analizó cómo las potencias occidentales mantenían su dominio sobre África a través de mecanismos económicos y financieros más sutiles, pero igualmente efectivos que la dominación colonial directa. Su análisis sigue siendo profundamente relevante hoy, seis décadas después, cuando Burkina Faso, Malí y Níger están implementando el proyecto de liberación que Nkrumah soñó, pero no pudo concretar plenamente debido a la intervención imperialista que terminó con su vida.

3) El Franco CFA: colonialismo monetario en pleno siglo XXI y la resistencia de la AES

Ningún mecanismo ilustra mejor la continuidad colonial que el Franco CFA, la moneda que Francia impone a catorce países africanos como condición de su supuesta «independencia». Este sistema monetario colonial, que ha existido en diversas formas desde 1945, obliga a los países africanos a depositar el 50% de sus reservas de divisas en el Tesoro francés (originalmente era el 65%, reducido al 50% en 2019 tras presiones populares), les impide controlar su propia política monetaria, les prohíbe financiar su desarrollo mediante la emisión monetaria, y les garantiza tasas de cambio que favorecen sistemáticamente a Francia.

El funcionamiento del Franco CFA es un mecanismo de transferencia de riqueza continuo y sistemático. Los países africanos que utilizan el Franco CFA (en dos zonas distintas: la CFA del África Occidental y la CFA del África Central) están obligados a mantener sus reservas en Francia, donde no solo no ganan intereses competitivos, sino que Francia recibe el 0.75% de estas reservas como «comisión de gestión». Además, cualquier decisión sobre la política monetaria, incluyendo la impresión de billetes y el establecimiento de tasas de interés, requiere la aprobación de funcionarios franceses designados en los bancos centrales africanos. Francia mantiene un derecho de veto sobre todas las decisiones importantes.

Los efectos económicos del Franco CFA son devastadores para el desarrollo africano:

Falta de crédito para el desarrollo: Las tasas de interés impuestas por el Banco Central de los Estados de África Occidental (BCEAO) son extremadamente altas (alrededor del 7-9%), mientras que en la Eurozona están cercanas al 0%. Esto hace imposible el crédito asequible para agricultores, pequeñas empresas y proyectos de infraestructura.

Desindustrialización forzada: La sobrevaluación del Franco CFA (artificialmente vinculado al euro) hace que las exportaciones africanas sean caras e importadas baratas, destruyendo la industria local y manteniendo a los países en la exportación de materias primas.

Transferencia de riqueza: Se estima que entre 1960 y 2018, el Franco CFA permitió transferir más de 8,500 millones de euros anuales de África hacia Francia, un total de más de 500,000 millones de euros en seis décadas.

El Franco CFA no es simplemente una moneda: es un instrumento de dominación que permite a Francia drenar anualmente miles de millones de euros de las economías africanas. Es la prueba viviente de que la independencia formal no significa nada sin soberanía monetaria. Como ha denunciado repetidamente el economista senegalés Ndongo Samba Sylla, el Franco CFA es «el último símbolo visible del colonialismo francés en África», un sistema que garantiza que los países africanos trabajen para enriquecer a Francia en lugar de desarrollar sus propias economías.

El presidente Traoré ha sido uno de los líderes africanos más destacados en la denuncia de este sistema. Burkina Faso, junto con Malí y Níger, ha iniciado pasos concretos y revolucionarios para salir del Franco CFA y recuperar la soberanía monetaria, un acto de desafío directo contra el neocolonialismo francés que no ha sido perdonado por París. En diciembre de 2023, los tres países anunciaron oficialmente su intención de abandonar el Franco CFA y crear una nueva moneda soberana para la Alianza de Estados del Sahel. Este proceso implica complejos desafíos técnicos, pero su significado político es inmenso: representa la recuperación del control sobre uno de los instrumentos más fundamentales de la soberanía nacional.

La resistencia francesa a esta decisión ha sido feroz. Francia ha utilizado múltiples mecanismos de presión: amenazas diplomáticas y económicas, campañas mediáticas de desinformación presentando a los gobiernos de la AES como «golpistas» e «irresponsables», presión sobre otros países africanos para que no apoyen el proyecto, e intentos de sabotaje financiero mediante el congelamiento de activos.

Sin embargo, la determinación de los países de la AES ha sido firme. En 2024, comenzaron a retirar gradualmente sus reservas del BCEAO y a establecer mecanismos alternativos para el comercio internacional y las reservas nacionales. Burkina Faso creó un fondo soberano para gestionar sus recursos mineros y energéticos, Malí inició acuerdos comerciales directos con aliados estratégicos utilizando monedas alternativas, y Níger desarrolló un sistema bancario paralelo para transacciones internacionales. Estos pasos, aunque iniciales, representan una ruptura histórica con la dependencia financiera francesa.

4) La deuda como cadena: el imperialismo financiero y las alternativas soberanas

El imperialismo contemporáneo se sustenta fundamentalmente en mecanismos financieros. La deuda externa de los países africanos, que alcanzó 1.13 billones de dólares en 2023, no es el resultado de una mala gestión africana sino de un sistema diseñado para perpetuar la dependencia. La mayoría de estas deudas son heredadas de regímenes dictatoriales impuestos por Occidente durante la Guerra Fría, o son el resultado de «préstamos» del FMI y el Banco Mundial condicionados a políticas de ajuste estructural que han devastado las economías africanas.

El mecanismo de deuda como instrumento de dominación funciona de manera cíclica:

1. Acumulación de deuda: Los países africanos reciben préstamos bajo condiciones leoninas, con altas tasas de interés y plazos cortos.

2. Condicionalidad neoliberal: Para recibir los préstamos, los países deben implementar políticas que abren sus economías al capital extranjero, privatizan servicios públicos, reducen el gasto social y liberalizan el comercio.

3. Crisis de deuda: Las políticas impuestas generan recesión económica, reducción de ingresos fiscales e incapacidad para pagar la deuda.

4. Reestructuración con más condicionalidades: Los acreedores ofrecen «alivio» a cambio de más reformas neoliberales, profundizando la dependencia.

5. Transferencia permanente de riqueza: Los pagos de intereses y principal superan con creces los nuevos préstamos, creando una transferencia neta permanente de riqueza de África hacia el Norte global.

Los programas de ajuste estructural impuestos por estas instituciones financieras internacionales a partir de los años 1980 exigieron a los países africanos: privatizar servicios públicos esenciales (agua, electricidad, salud, educación), desmantelar industrias nacionales que competían con importaciones, eliminar subsidios a la agricultura local, abrir sus mercados a la competencia desigual con las multinacionales occidentales, y recortar brutalmente el gasto social en salud y educación. El resultado ha sido predecible pero deliberado: pobreza masiva, desempleo estructural, colapso de los servicios públicos, mayor dependencia de las importaciones occidentales, y una concentración extrema de la riqueza en manos de una minoría compradora.

Thomas Sankara: «La deuda es una reconquista sabiamente organizada de África. Es una reconquista que hace que cada uno de nosotros se convierta en esclavo financiero».

Sankara llamó a la unidad africana para repudiar estas deudas ilegítimas, comprendiendo que pagarlas significaba condenar a África a la perpetua pobreza mientras Occidente se enriquecía. Su análisis fue profético y revolucionario, pero fue silenciado por la bala asesina orquestada por los intereses imperiales que hoy continúan operando con la misma lógica.

La AES ha tomado medidas concretas para romper con este ciclo de dependencia de la deuda: auditoría de deuda para identificar préstamos ilegítimos, suspensión de pagos argumentando que estos recursos son necesarios para atender las necesidades básicas de la población, creación de instituciones financieras soberanas como el Banco de Desarrollo del Sahel con capital inicial de 500 millones de dólares, y establecimiento de mecanismos de comercio directo con aliados estratégicos utilizando monedas alternativas al dólar para reducir la dependencia del sistema financiero occidental.

Estas iniciativas enfrentan enormes desafíos, incluyendo la presión de acreedores internacionales, el sabotaje financiero, y las limitaciones técnicas de construir instituciones financieras soberanas desde cero. Sin embargo, representan un cambio paradigmático en la relación de África con el sistema financiero global, pasando de la dependencia forzada a la construcción de alternativas soberanas.

5) La descolonización epistemológica: romper con el pensamiento eurocéntrico

Más allá de los mecanismos económicos y militares, el imperialismo se sostiene a través del control del conocimiento y la producción de sentido. El pensamiento eurocéntrico ha dominado las instituciones educativas, los medios de comunicación, y las estructuras de poder en África desde el colonialismo, presentando la historia, la cultura y el desarrollo europeo como la norma universal, mientras que las realidades africanas son presentadas como excepciones, desviaciones o «atrasos».

Este dominio epistemológico se manifiesta en múltiples dimensiones: educación colonial con currículos importados de Europa que ignoran la historia precolonial de África; investigación extractiva donde universidades occidentales extraen conocimiento sin contribuir significativamente al desarrollo; medios de comunicación que presentan una narrativa sistemáticamente negativa sobre África; y tecnología digital dominada por corporaciones occidentales que controlan el acceso al conocimiento y la comunicación.

La AES ha comprendido que la verdadera liberación requiere también la descolonización del conocimiento. Burkina Faso ha iniciado una reforma educativa profunda que incorpora la historia precolonial de África en todos los niveles educativos, promueve el estudio de lenguas locales junto con el francés, incluye asignaturas sobre filosofía africana y sistemas tradicionales de gestión de recursos, y establece convenios con universidades de países no occidentales para intercambios académicos equitativos.

Malí ha creado un Instituto Panafricano de Investigación que prioriza proyectos de investigación aplicada para resolver problemas locales con participación comunitaria. Níger está desarrollando un sistema de comunicación alternativo basado en emisoras comunitarias y plataformas digitales locales para contrarrestar la dominación de los medios internacionales.

Cheikh Anta Diop: «La historia de África no comenzó con la esclavitud ni con el colonialismo. África tiene una historia milenaria que ha sido deliberadamente ocultada para justificar la dominación».

La recuperación de esta historia y de los sistemas de conocimiento africanos no es un ejercicio académico sino una condición para la construcción de sociedades soberanas y dignas.

6) El terrorismo como producto del imperialismo

6.1 La genealogía del terrorismo yihadista en el Sahel: De Afganistán a África

La afirmación central de Traoré —»son quienes enseñan a los terroristas»— no es una teoría conspirativa sino un hecho documentado por la propia historia reciente. La genealogía del terrorismo yihadista en África es inseparable de las intervenciones imperialistas, comenzando por el apoyo de Estados Unidos y sus aliados a los muyahidines en Afganistán durante los años 1980. La CIA financió, armó y entrenó a islamistas radicales para combatir al gobierno socialista afgano apoyado por la Unión Soviética, creando la infraestructura que posteriormente daría origen a Al-Qaeda. Esta operación, conocida como Operación Cyclone, estableció un patrón que se repetiría sistemáticamente en las décadas siguientes.

En Libia, la intervención de la OTAN en 2011 que derrocó a Muammar Gaddafi destruyó el Estado más próspero de África, convirtiendo a un país con el IDH más alto del continente en un caos de milicias rivales y células terroristas. Los arsenales libios saqueados inundaron el Sahel de armas, y los combatientes dispersados tras la caída de Gaddafi llevaron la yihad al sur. La desestabilización de Libia fue el detonante directo de la crisis de seguridad en Malí, Níger, Burkina Faso y todo el Sahel. Según informes de Naciones Unidas, más de 18,000 combatientes extranjeros y sus familias abandonaron Libia después de 2011, muchos de ellos uniéndose a grupos yihadistas en el Sahel.

En Siria, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Arabia Saudita, Qatar y Turquía apoyaron abiertamente a grupos islamistas radicales bajo el pretexto de derrocar al gobierno de Assad. Muchos de estos grupos eran afiliados o precursores de ISIS. Armas occidentales, entrenamiento de la CIA a través de programas como Timber Sycamore, financiamiento de las monarquías del Golfo, todo convergió para fortalecer a los mismos yihadistas que supuestamente se estaba combatiendo.

Cuando ISIS fue derrotado en Siria e Iraq, muchos de sus combatientes migraron a África, encontrando un terreno fértil en las zonas desestabilizadas por anteriores intervenciones occidentales. Un informe del Consejo de Seguridad de la ONU en 2023 documentó que al menos 25 comandantes de alto nivel de ISIS en Irak y Siria habían reaparecido dirigiendo células en el Sahel, trayendo consigo tácticas de guerra asimétrica avanzadas, propaganda sofisticada, y métodos de financiamiento ilícito.

Este patrón no es casual sino sistemático: las potencias occidentales crean, fortalecen y luego combaten selectivamente grupos terroristas para justificar su intervención permanente y mantener el control sobre recursos estratégicos. El terrorismo se convierte así en un instrumento de política exterior, una herramienta para perpetuar la dominación imperialista bajo el disfraz humanitario de la «guerra contra el terror».

Raíces estructurales de la violencia armada:

Un análisis verdaderamente antiimperialista debe examinar las raíces estructurales: crisis climática que ha intensificado conflictos por recursos; fracaso estatal neoliberal causado por políticas de ajuste estructural; explotación de recursos estratégicos que convierte el Sahel en campo de batalla; e intervenciones militares extranjeras que han exacerbado las divisiones y alimentado el resentimiento.

Este análisis complejo revela que la narrativa dominante sobre «terrorismo yihadista» en el Sahel es una simplificación peligrosa que sirve para ocultar las responsabilidades imperialistas en la creación y perpetuación de los conflictos armados en la región. Como señala Traoré, el terrorismo no es la causa sino el síntoma de un sistema imperialista diseñado para mantener a África en guerra permanente y dependencia económica.

7) Las bases militares occidentales: Infraestructura del imperialismo disfrazada de antiterrorismo

Estados Unidos mantiene una red de más de treinta bases militares en África a través de su Comando Africano (AFRICOM), establecido en 2007 supuestamente para «combatir el terrorismo». Sin embargo, la proliferación de bases militares estadounidenses ha coincidido exactamente con la proliferación del terrorismo yihadista. La mayor base de drones estadounidense del mundo se encuentra en Níger, específicamente en la base aérea de Agadez, construida con un costo de 110 millones de dólares y operativa desde 2019.

¿Resultado de esta masiva presencia militar? Níger pasó de ser uno de los países más seguros de la región a enfrentar una grave crisis de seguridad. Según datos del Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED), los incidentes violentos en Níger aumentaron un 300% entre 2018 y 2023, precisamente durante el período de mayor presencia militar estadounidense. Esta correlación no es casualidad sino causalidad.

Estas bases no están ahí por la seguridad africana sino por los intereses imperiales:

Control de rutas de recursos estratégicos: Las bases están estratégicamente ubicadas cerca de yacimientos de uranio, oro y litio.

Vigilancia y contención de China: Sirven como plataformas de vigilancia para monitorear actividades chinas y disuadir su expansión geopolítica.

Seguridad del complejo militar-industrial: Las operaciones militares en África generan miles de millones de dólares en contratos para empresas de defensa.

Mantenimiento de la hegemonía global: La presencia militar permanente refuerza el estatus de Estados Unidos como potencia hegemónica global.

Francia, por su parte, mantuvo durante décadas una red de bases militares en sus excolonias del Sahel bajo el marco de la «Françafrique». La Operación Barkhane (2014-2022), supuestamente antiterrorista, involucró hasta 5,500 soldados franceses. Sin embargo, durante este período, el terrorismo no disminuyó, sino que se expandió exponencialmente, revelando la verdadera naturaleza de esta intervención.

Numerosos testimonios documentan casos de colaboración directa o indirecta entre fuerzas francesas y grupos terroristas: convoyes militares que transportaban supuestos terroristas, ataques aéreos selectivos que evitaban posiciones yihadistas conocidas, entrega de información de inteligencia a grupos terroristas, y protección de rutas de tráfico de drogas y armas.

La expulsión de tropas francesas de Malí (2022), Burkina Faso (2023) y Níger (2024) refleja un rechazo a un sistema de dominación neocolonial que utiliza el terrorismo como pretexto para mantener el control sobre recursos y territorios.

Ibrahim Traoré: «No podemos construir nuestro futuro con bases militares extranjeras en nuestro territorio. Cada base militar es una herida en nuestra soberanía nacional».

Las bases militares occidentales en África son, en esencia, la infraestructura física del imperialismo moderno. Mientras existan, África no podrá alcanzar verdadera soberanía ni desarrollarse en paz. La lucha por la desmilitarización de África y la eliminación de bases extranjeras es, por tanto, una condición indispensable para la liberación continental.

8) La guerra permanente como estrategia de subdesarrollo

8.1 Destrucción sistemática del potencial africano

La afirmación de Traoré sobre que el objetivo imperialista es mantener a África «en una guerra permanente para que no podamos desarrollarnos» revela una comprensión profunda de la economía política del subdesarrollo. África no es pobre por falta de recursos —es el continente más rico del planeta— sino porque su desarrollo representa una amenaza existencial para el sistema capitalista global.

Un África industrializada, que procesara sus propias materias primas, que desarrollara su agricultura para alimentar a su población, que construyera infraestructura independiente, que educara a sus masas, y que controlara soberanamente sus recursos, dejaría de ser la fuente de superexplotación que alimenta el bienestar occidental. Por eso, el desarrollo africano debe ser saboteado sistemáticamente.

La guerra permanente cumple esta función:

Destrucción de infraestructura: Las guerras destruyen carreteras, hospitales, escuelas y plantas industriales que toman décadas construir.

Desvío de recursos hacia gasto militar: Países como Burkina Faso y Malí gastan entre 8-12% de su presupuesto nacional en defensa.

Generación de refugiados: Los conflictos han generado más de 3 millones de desplazados en la última década.

Inversión imposible: La inseguridad permanente hace imposible la planificación económica a largo plazo.

Justificación para intervención: Sirve como pretexto para mantener bases militares extranjeras.

8.2 Caso de estudio: Burkina Faso bajo Thomas Sankara (1983-1987) vs el imperialismo (1987-2022)

Ningún ejemplo ilustra mejor la diferencia entre desarrollo soberano y subdesarrollo imperialista que comparar los cuatro años del gobierno revolucionario de Thomas Sankara con los 35 años posteriores de regímenes neocoloniales.

Bajo Thomas Sankara (1983-1987): En cuatro años, Burkina Faso pasó de importar el 75% de sus alimentos a casi la autosuficiencia. Se vacunó a 2.5 millones de niños. La tasa de alfabetización aumentó del 13% al 73%. Se construyeron cientos de centros de salud rurales y miles de escuelas. Se nacionalizaron recursos mineros y se rechazó pagar la deuda externa ilegítima.

Bajo los regímenes neocoloniales (1987-2022): Tras el asesinato de Sankara orquestado por Francia, Burkina Faso volvió a importar más del 60% de sus alimentos. La mortalidad infantil aumentó un 40%. La tasa de alfabetización cayó al 28%. Los recursos mineros fueron privatizados y entregados a corporaciones extranjeras. Burkina Faso acumuló una deuda externa de más de 4,000 millones de dólares.

La comparación es elocuente: en cuatro años de revolución popular, Burkina Faso logró más avances que en 35 años de gobiernos neocoloniales. Esto demuestra que el subdesarrollo africano no es inevitable sino el resultado deliberado de políticas imperialistas que destruyen alternativas soberanas.

8.3 El saqueo «legal»: tratados comerciales y multinacionales mineras

Mientras África está sumida en conflictos, las multinacionales occidentales extraen tranquilamente los recursos del continente mediante contratos leoninos. La República Democrática del Congo, uno de los países más ricos en minerales estratégicos, es también uno de los más pobres en términos de desarrollo humano. No es paradoja: es el resultado lógico de un sistema donde las corporaciones multinacionales extraen billones de dólares pagando regalías miserables.

Las compañías mineras occidentales operan en África con contratos que en cualquier país desarrollado serían considerados abiertamente saqueadores: regalías ultrabajas (3-5% frente al 20-30% en otros países), exenciones fiscales generosas, cláusulas de estabilidad que prohíben modificar legislación, doble contabilidad, y tribunales de arbitraje internacional que sistemáticamente fallan contra Estados africanos.

En Burkina Faso, las compañías mineras canadienses extraen más de 60 toneladas de oro anuales (valoradas en más de 3,500 millones de dólares), pero pagan menos del 5% en regalías y contribuyen menos del 1% al PIB nacional.

Burkina Faso, bajo el gobierno de Traoré, ha comenzado a revisar estos contratos mineros, exigiendo aumento de regalías al 15-20%, inversión obligatoria del 20% de ganancias en desarrollo local, transferencia de tecnología, restauración ambiental obligatoria, y participación estatal del 30% en todas las operaciones mineras.

Esta política revolucionaria marca el camino hacia una verdadera soberanía económica. No es casualidad que coincida con el incremento de amenazas terroristas: el imperialismo no tolera la insubordinación y utiliza el terrorismo como arma para castigar a quienes desafían su dominio.

9) Eurocentrismo y racismo: las justificaciones ideológicas del imperialismo contemporáneo

El imperialismo requiere justificaciones ideológicas para legitimarse. El eurocentrismo —la idea de que Europa representa la civilización superior mientras África es el continente del atraso— cumple esta función. Los medios de comunicación occidentales presentan sistemáticamente a África como un continente de hambrunas, dictadores, corrupción y violencia tribal, ignorando que estas condiciones son precisamente el producto del imperialismo.

El racismo estructura todo el discurso imperialista contemporáneo:

Lenguaje mediático: Cuando las potencias occidentales bombardean países africanos se llama «intervención humanitaria», cuando africanos resisten se llama «terrorismo».

Producción académica: La academia occidental produce conocimiento sobre África que refuerza estereotipos coloniales.

Ayuda humanitaria: El sistema de ayuda perpetúa la narrativa de África como continente dependiente que necesita ser «salvado».

Sistema de becas: Diseñado para extraer las «mejores mentes» africanas hacia Occidente (fuga de cerebros).

Este doble estándar racista es fundamental para mantener el consenso ideológico que permite la continuación del imperialismo. Como analizó Frantz Fanon, el racismo no es un prejuicio individual sino un sistema de dominación que justifica la explotación colonial y neocolonial.

La resistencia a este racismo sistémico requiere no solo denunciar sus manifestaciones sino construir alternativas epistemológicas y culturales que centren las experiencias, conocimientos y perspectivas africanas.

Ibrahim Traoré: «No aceptaremos que nos definan desde fuera. Somos africanos, tenemos nuestra historia, nuestra cultura, nuestros valores. Nuestro desarrollo debe partir de nuestras realidades, no de modelos importados que nos mantienen en subordinación».

10) Pagar con nuestras riquezas: la economía del saqueo y las alternativas soberanas

10.1 La transferencia neta de riqueza: de África hacia Occidente

Contrario al discurso dominante que presenta la «ayuda al desarrollo» occidental como un acto de generosidad, los flujos financieros entre África y Occidente revelan una realidad opuesta: África subsidia masivamente a Occidente. Un estudio de 2017 del Global Justice Now cuantificó que por cada dólar de ayuda que África recibe, el continente pierde 14 dólares en flujos financieros ilícitos, evasión fiscal de multinacionales, repatriación de beneficios, pagos de deuda, y términos de intercambio desiguales.

Entre 1970 y 2018, África ha transferido neto hacia Occidente aproximadamente 1.35 billones de dólares. Esto significa que lejos de ser un continente dependiente de caridad externa, África es un contribuyente neto al desarrollo occidental. El nivel de vida en Europa y Estados Unidos se sostiene en parte significativa gracias al saqueo continuado de recursos africanos a precios artificialmente deprimidos.

Estos flujos de riqueza son estructurales al capitalismo global:

Términos de intercambio desiguales: África exporta materias primas baratas e importa productos manufacturados caros.

Evasión fiscal corporativa: África pierde más de 40,000 millones de dólares anuales por evasión fiscal.

Deuda externa: Los pagos superan con creces la ayuda recibida.

Fuga de capitales: Miles de millones de dólares abandonan África ilegalmente cada año.

Sin embargo, las nuevas dinámicas geopolíticas están alterando estos flujos tradicionales. La AES ha implementado políticas revolucionarias: control estatal de recursos estratégicos con nacionalización de minas y renegociación de contratos; comercio Sur-Sur con China, Rusia, India y Turquía; Banco de Desarrollo del Sahel con 500 millones de dólares de capital inicial; y moneda soberana que reemplazará al Franco CFA.

10.2 Recursos que alimentaron el imperialismo y empiezan a nutrir la Resistencia

Níger produce aproximadamente el 5% del uranio mundial, y Francia obtiene el 30% del uranio que alimenta sus centrales nucleares de minas nigerinas. Sin embargo, Níger está entre los países con menor acceso a electricidad del mundo, con apenas el 19% de su población conectada a la red eléctrica. Esta obscena paradoja encapsula perfectamente la lógica del imperialismo.

Las minas de uranio de Arlit y Akokan, operadas por la compañía francesa Orano, han generado más de 30,000 millones de dólares en ganancias para Francia desde 1971, mientras las comunidades locales sufren contaminación radiactiva grave, falta de agua potable y pobreza extrema.

Burkina Faso y Malí son importantes productores de oro. En 2024, Burkina Faso se convirtió en el cuarto productor de oro de África, con una producción de más de 70 toneladas anuales. Sin embargo, sus poblaciones viven en la pobreza mientras las compañías mineras extranjeras extraen miles de toneladas del metal precioso pagando regalías irrisorias.

La AES ha comenzado a revertir esta lógica extractivista: Níger renegoció todos los contratos de uranio exigiendo regalías del 15% e inversión en plantas de energía nuclear para uso doméstico; Burkina Faso nacionalizó temporalmente tres minas de oro y creó una refinería estatal; Malí impuso un impuesto especial del 25% sobre exportaciones de oro.

Estas políticas han generado resistencia feroz por parte de las corporaciones occidentales y sus gobiernos. Sin embargo, la determinación de los países de la AES ha sido firme, comprendiendo que sin control sobre sus recursos naturales, no habrá desarrollo soberano posible.

11) El papel de China en África: Cooperación Sur-Sur vs. Imperialismo

Sería simplista presentar el imperialismo únicamente como un fenómeno occidental. China, segunda economía mundial y potencia emergente, ha expandido masivamente su presencia en África a través de inversiones en infraestructura, comercio, y préstamos. Entre 2000 y 2023, el comercio entre China y África creció de 10,000 millones de dólares a más de 280,000 millones, convirtiendo a China en el principal socio comercial de África.

Algunos analistas occidentales hablan de «imperialismo chino». Sin embargo, la relación de China con África es cualitativamente diferente a la occidental en aspectos importantes:

Diferencias clave con el imperialismo occidental:

Infraestructura vs extracción: China ha priorizado la construcción de infraestructura tangible. En los últimos 20 años, China ha construido más de 6,000 kilómetros de ferrocarriles y 150,000 kilómetros de carreteras en África.

Sin condicionalidades políticas: A diferencia del FMI y Banco Mundial, China no exige privatizaciones o cambios en sistemas políticos.

Transferencia de tecnología: Los proyectos chinos generalmente incluyen capacitación local y transferencia gradual de tecnología.

Comercio más equilibrado: China no solo compra recursos, sino que vende productos manufacturados africanos en su mercado masivo.

Esto no significa que China sea altruista —persigue sus propios intereses económicos y geopolíticos— pero su modelo de engagement no se basa en el saqueo violento directo que caracteriza al imperialismo occidental.

En el Sahel, China ha intensificado su cooperación: en Burkina Faso construye una refinería de oro y un hospital universitario; en Malí financió un puente sobre el río Níger y un sistema de irrigación; en Níger desarrolla una planta solar de 100 MW y un sistema de telecomunicaciones nacional.

La cooperación militar también ha crecido. China ha proporcionado equipos no letales a los ejércitos de la AES, junto con capacitación en mantenimiento y operaciones logísticas. A diferencia de Occidente, China no insiste en la presencia de tropas ni en bases militares permanentes.

Diplomático africano anónimo: “Occidente nos ofrecía ‘ayuda' con cadenas; China nos ofrece negocios con apretones de manos. Preferimos negocios».

12) El papel de Rusia en el Sahel: De Wagner al Estado ruso y la lucha por la soberanía

La presencia rusa en el Sahel ha evolucionado significativamente desde la irrupción del Grupo Wagner en 2018 hasta la actual cooperación estatal directa. Esta evolución refleja los cambios geopolíticos globales y las estrategias de los países del Sahel para diversificar aliados y reducir la dependencia occidental.

El período Wagner (2018-2023)

El Grupo Wagner, una empresa militar privada vinculada al Estado ruso, ingresó al Sahel aprovechando el vacío dejado por la retirada parcial de fuerzas francesas. Wagner ofreció servicios de seguridad a cambio de acceso a recursos mineros y bases estratégicas. Malí fue el primer país donde Wagner entró en 2021, reemplazando gradualmente a las fuerzas francesas.

Las operaciones de Wagner fueron controvertidas: acusado de cometer abusos contra civiles, ejecuciones sumarias y saqueo de recursos. Sin embargo, en muchos casos, Wagner logró estabilizar zonas que habían estado fuera del control estatal durante años.

Transición a cooperación estatal rusa (2023-presente)

Tras la muerte de Yevgeny Prigozhin en 2023, Rusia ha optado por una estrategia más institucional: acuerdos militares directos proporcionando equipos y capacitación; cooperación económica para desarrollo de infraestructura energética y minería; intercambio educativo y cultural con becas y programas de capacitación técnica.

La perspectiva rusa sobre el Sahel:

Soberanía nacional: Rusia respeta públicamente la soberanía de los países africanos.

Multipolaridad: Rusia ve a África como aliado natural en la construcción de un mundo multipolar.

Antiimperialismo histórico: Rusia se presenta como continuadora del apoyo soviético a las luchas de liberación.

Intereses pragmáticos: Rusia busca acceso a recursos estratégicos y mercados para su industria.

La AES valora esta cooperación por respeto a la soberanía, efectividad militar, transferencia de capacidades, y como alternativa geopolítica que permite diversificar aliados y reducir la dependencia occidental.

Ministro de Relaciones Exteriores de Burkina Faso, 2025 :»Rusia no nos dice cómo debemos gobernar. No nos exige que cambiemos nuestra moneda o que privatizemos nuestros recursos. Nos tratan como socios iguales, no como colonias. Esto es lo que llamamos respeto mutuo».

13) La Alianza de Estados del Sahel: Hacia un orden multipolar y la lucha contra el aislacionismo occidental

En septiembre de 2023, Burkina Faso, Malí y Níger formaron la Alianza de Estados del Sahel (AES), una confederación que representa la respuesta africana más significativa al imperialismo francés en décadas. Los tres países, todos gobernados por juntas militares surgidas de golpes populares contra gobiernos pro-franceses corruptos, han expulsado tropas francesas, han denunciado tratados militares y económicos coloniales, y están coordinando políticas de soberanía monetaria, seguridad colectiva, y desarrollo independiente.

La AES no es simplemente un pacto militar sino un proyecto político integral de liberación nacional. Representa el intento de recuperar el espíritu del panafricanismo revolucionario de los años 1960-70, aprendiendo de los errores del pasado, pero manteniendo el objetivo central: África para los africanos, desarrollo soberano, unidad continental.

Estructura institucional de la AES

La AES ha creado una estructura institucional robusta:

Consejo de Seguridad Permanente: Mecanismo de coordinación militar para operaciones conjuntas y defensa colectiva.

Banco de Desarrollo del Sahel: Institución financiera soberana con capital inicial de 500 millones de dólares.

Comisión Monetaria: Órgano encargado de diseñar la nueva moneda soberana (Franco del Sahel).

Comité de Recursos Estratégicos: Mecanismo para coordinar políticas sobre minería, energía y recursos naturales.

Parlamento Panafricano del Sahel: Órgano legislativo en formación que representará a los pueblos de los tres países.

Respuesta al aislacionismo occidental

Tras la formación de la AES, Francia, Estados Unidos y la Unión Europea implementaron una política de aislamiento: sanciones económicas con congelamiento de activos; presión diplomática en organismos internacionales; y guerra mediática presentando a los gobiernos como «dictaduras militares».

La AES ha respondido con: diversificación de alianzas estableciendo relaciones con China, Rusia, India, Turquía; integración regional profunda desarrollando infraestructura transfronteriza; economía de resistencia con programas de autosuficiencia alimentaria; y diplomacia de solidaridad en la Unión Africana y otros foros internacionales.

Visión de futuro

Corto plazo (2025-2027): Consolidación de la seguridad interna e implementación de la moneda soberana.

Mediano plazo (2028-2035): Integración económica profunda y desarrollo de infraestructura energética regional.

Largo plazo (2035+): Expansión de la alianza a otros países africanos y construcción de una federación política y económica.

Ibrahim Traoré: «No pedimos permiso a nadie para liberarnos. Nuestros ancestros nos legaron valores de dignidad, coraje y resistencia. Estamos reclamando nuestra soberanía total —política, económica, cultural, militar. No aceptaremos tutela de ninguna potencia extranjera».

14) Hacia la segunda liberación de África: Lecciones históricas y perspectivas revolucionarias

14.1 ¿Por qué fracasaron las primeras independencias?

Las independencias africanas de los años 1950-70 conquistaron la soberanía formal, pero fracasaron en establecer verdadera independencia económica. Múltiples factores explican este fracaso: la fragmentación del continente en 54 Estados; la persistencia de estructuras económicas coloniales; la corrupción de élites africanas; y la brutal represión occidental contra todo líder que intentara un desarrollo verdaderamente independiente.

Patrice Lumumba (Congo), Kwame Nkrumah (Ghana), Ahmed Sékou Touré (Guinea), Modibo Keïta (Malí), Thomas Sankara (Burkina Faso), Muammar Gaddafi (Libia), todos líderes que desafiaron el imperialismo fueron derrocados o asesinados con complicidad directa de potencias occidentales.

Lecciones clave para la segunda liberación:

Unidad continental: La fragmentación fue una estrategia deliberada. La liberación requiere unidad a escala continental.

Control soberano de recursos: Sin control sobre recursos naturales, no hay soberanía posible.

Autosuficiencia alimentaria: La dependencia alimentaria es un arma imperialista.

Educación descolonizada: Los sistemas educativos deben liberarse del pensamiento eurocéntrico.

Defensa colectiva: Sin capacidad de defensa propia, la soberanía es ilusoria.

Moneda soberana: El control monetario es la base de la soberanía económica.

Diplomacia de solidaridad: África debe construir alianzas con otros pueblos del Sur Global.

14.2 La AES y la aplicación de las lecciones

La AES ha aprendido muchas de estas lecciones: representa unidad regional en acción; está renegociando contratos mineros; implementa programas de seguridad alimentaria; reforma la educación para descolonizar currículos; construye capacidades defensivas autónomas; abandona el Franco CFA; y establece alianzas con múltiples países del Sur Global.

Sin embargo, debe evitar errores históricos: corrupción interna que puede corromper procesos revolucionarios; culto a la personalidad que debilita instituciones; aislamiento internacional; y falta de base social amplia que garantice participación popular.

Amílcar Cabral: «La libertad no es un don, es una conquista».

15) La importancia estratégica del Sahel en la nueva geopolítica mundial

El Sahel no es simplemente una región periférica en conflicto; es un espacio geopolítico de importancia estratégica global por múltiples razones.

Recursos estratégicos

El Sahel alberga algunos de los recursos más importantes para la economía global del siglo XXI: uranio (Níger posee las sextas reservas más grandes del mundo); oro (Burkina Faso y Malí son grandes productores); litio (reservas masivas aún no explotadas); cobre y cobalto (cruciales para la transición energética); y tierras raras (esenciales para tecnología de alta gama).

Este «tesoro geológico» convierte al Sahel en un campo de batalla por el control de los recursos del futuro. Las potencias globales compiten por acceso y control, pero los países de la AES están determinados a que estos recursos beneficien a sus pueblos.

Ubicación geográfica estratégica

El Sahel es un corredor crucial: puente entre el norte y el sur de África; encrucijada entre el Atlántico y el Índico; y región de influencia sobre el Magreb, el Cuerno de África y África occidental. Esta ubicación ofrece oportunidades para posicionarse como centro logístico y comercial en un mundo multipolar.

Nuevas dinámicas geopolíticas

El mundo está transitando hacia un orden multipolar. Este cambio abre espacios de maniobra para África: diversificar alianzas, jugar potencias rivales unas contra otras, explorar modelos de desarrollo alternativos, y construir autonomía estratégica.

Oportunidades históricas:

Transición energética: África tiene el potencial solar más grande del mundo y puede liderar su propia transición energética.

Reindustrialización: La desglobalización crea oportunidades para la reindustrialización africana.

Reforma financiera: Búsqueda de alternativas al dólar y creación de bancos de desarrollo no occidentales.

Nuevos espacios diplomáticos: BRICS+ y otros organismos ofrecen alternativas a instituciones occidentales.

Thomas Sankara: «La lucha por la liberación de África es la lucha más noble que un africano puede emprender».

16) La solidaridad internacionalista: Un imperativo estratégico para la liberación global

La lucha de los países del Sahel por la soberanía no puede entenderse en aislamiento; es parte de una lucha global contra el imperialismo y el capitalismo. La solidaridad internacionalista con la AES no es caridad ni romanticismo revolucionario; es un imperativo estratégico para todos los pueblos que luchan por su liberación.

Dimensiones de la solidaridad internacionalista

Solidaridad política: Presión diplomática sobre gobiernos occidentales para que levanten sanciones arbitrarias.

Solidaridad mediática: Contrarrestar la campaña de desinformación occidental sobre la AES.

Solidaridad económica: Boicot a corporaciones que saquean recursos del Sahel.

Solidaridad académica: Investigación independiente sobre la realidad del Sahel.

Solidaridad de movimientos sociales: Conexión entre movimientos del mundo entero.

Lecciones para otros movimientos de liberación

La resistencia del Sahel ofrece lecciones valiosas: la importancia de la unidad regional; el rol del ejército en revoluciones populares bajo condiciones específicas; la necesidad de soberanía en múltiples dimensiones; y la importancia de construir alternativas concretas.

La solidaridad como arma estratégica

En el contexto actual de crisis capitalista global, la solidaridad internacionalista no es un lujo sino un arma estratégica. El imperialismo se basa en la división de los pueblos oprimidos. La unidad internacional de los explotados es la única fuerza capaz de desafiar el poder global del capital.

Kwame Nkrumah: «El panafricanismo no es una ideología racial; es una respuesta política a una situación política. La unidad africana es la condición previa para la verdadera independencia».

Ibrahim Traoré:»No luchamos solo por Burkina Faso, luchamos por todos los pueblos oprimidos del mundo. Nuestra victoria será su victoria; nuestra liberación será la liberación de todos».

17) Conclusión: ¡África para los africanos! La segunda liberación como proyecto histórico

La Alianza de Estados del Sahel representa la expresión más concreta y avanzada de la resistencia antiimperialista contemporánea en África. No es un proyecto perfecto ni exento de contradicciones internas, pero es un proyecto revolucionario que desafía directamente la matriz del poder colonial y neocolonial en el continente.

La declaración de Ibrahim Traoré —»Lo que hay en África no es terrorismo, es imperialismo. Son quienes enseñan a los terroristas. Su objetivo es mantenernos en una guerra permanente para que no podamos desarrollarnos y sigamos pagándoles con nuestras riquezas«— es mucho más que una denuncia; es un programa de acción revolucionaria.

Reconocer que el terrorismo en el Sahel es un síntoma del imperialismo, no su causa, es el primer paso para combatirlo efectivamente. El segundo paso es organizar la resistencia popular, construir instituciones soberanas, y reclamar el control sobre recursos, territorio y destino histórico.

África no necesita más «intervenciones humanitarias», más «ayuda al desarrollo», más bases militares extranjeras. África necesita y exige soberanía total, control sobre sus recursos, libertad para elegir su propio camino de desarrollo, y solidaridad —no dominación— de otros pueblos del mundo. La AES representa un paso crucial en esta dirección, pero es solo el comienzo de un proceso mucho más amplio.

El futuro de África será escrito por africanos, no por potencias extranjeras. La segunda liberación del continente, la liberación económica que complete la liberación política formal de los años 1960, está en marcha. El imperialismo resistirá con todas sus fuerzas —violencia militar, sabotaje económico, propaganda mediática, terrorismo fabricado— pero la historia está del lado de los pueblos, no de los opresores.

Para los pueblos del mundo que luchan contra el imperialismo y el capitalismo, la resistencia africana es inspiración y lección. Demuestra que incluso los países más pobres y aparentemente débiles pueden desafiar a las potencias imperiales cuando tienen dirección política clara, apoyo popular, y determinación de ser libres.

Thomas Sankara:»No puede haber salvación para nuestro pueblo fuera de nuestro total compromiso con la causa de la liberación de África».

Esta sigue siendo la tarea histórica del momento. La AES ha tomado la antorcha de esta lucha y la ha llevado a un nuevo nivel. Su éxito no está garantizado, pero su ejemplo ya ha inspirado a millones de africanos a creer nuevamente en la posibilidad de una África verdaderamente libre y soberana.

¡África para los africanos!

¡Muerte al imperialismo!

¡Viva la revolución panafricana!

¡Viva la Alianza de Estados del Sahel!

Fuente https://hojasdebate.es/internaciona...

Tomado de: https://rebelion.org/el-imperialism...

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