El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha declarado este lunes en Argel que quiere “profundizar” los lazos entre España y Argelia, sellando así la reanudación de las relaciones diplomáticas tras años de tensiones. La visita, la primera de Sánchez a la capital argelina en cuatro años, supone un paso significativo en el restablecimiento de los vínculos bilaterales.
El origen de la crisis diplomática
Las relaciones entre España y Argelia se rompieron tras el giro del Gobierno español en el contencioso del Sáhara Occidental. En 2022, Sánchez respaldó el plan de autonomía marroquí para la excolonia, lo que provocó la retirada de la embajadora argelina en Madrid y la suspensión del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación firmado en 2002.
La crisis, agravada por la dependencia energética de Argelia, provocó un enfriamiento comercial y político. Argel, que respalda al Frente Polisario, consideró la decisión de Sánchez como una afrenta a su posición histórica sobre el Sáhara.
Una visita en busca de reconciliación
El Gobierno español ha calificado esta visita como de “importancia particular”. Sánchez, acompañado por una delegación de empresarios, busca restablecer los lazos económicos y abrir una nueva etapa en la relación bilateral. Argelia es un socio clave para España en el suministro de gas natural y un mercado relevante para las exportaciones españolas.
La reunión entre Sánchez y las autoridades argelinas se produce después de meses de contactos discretos para recomponer la relación, según fuentes diplomáticas. La reanudación de las relaciones implica la vuelta del embajador español en Argel al completo de sus funciones y el desbloqueo de la cooperación económica.
En la declaración conjunta tras el encuentro, Sánchez afirmó que “queremos profundizar los lazos entre nuestros países”, en un mensaje que Argel ha recibido con cautela pero con la disposición a “relanzar la asociación estratégica” que un día existió.